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Colonialidad en la

frontera Ceutí
Sebta mashi Schengen, mashi Euroba1

KEINA R. ESPIÑEIRA2 //

D OSSIER
Departament de Geografia UAB

L
a descolonización, entendida como el desmantelamiento de las adminis-
traciones coloniales en territorio extranjero, se presenta como uno de los
mitos clave para la imaginación geopolítica de cambio de siglo. La diferen-
cia colonial se redefine en las fronteras del siglo XXI a través de la regulación y
el control de los cuerpos e identidades que se desplazan, que se mueven. En el
escenario mediterráneo el espacio ceutí se presenta como un sugerente lugar
para explorar el significado de la frontera y ampliarlo a los horizontes de la di-
ferencia y la exclusión. ¿Estamos ante una frontera selectiva y colonial?, ¿quién
cruza?, ¿bajo qué condiciones?, y ¿quién no?, ¿dónde está la frontera? La fron-
tera es analizada a través de los espacios de control del migrante con objeto
de observar cómo su extensión está vinculada a su carácter diferencial. Ceuta
se presenta como un espacio de transición, como una espera, como un limbo.

Colonialidad Coloniality
Fronteras Boders
Migraciones Migrations

Decolonization, understood as the dismantling of colonial administration in foreign te-


rritory, presents itself as one of geopolitical imagination´s key myths for the period of
the turn of the century. Colonial difference re-defines itself within the borders of 21st
century through both the control and regulation of roving bodies and identities. In the
Mediterranean scenario, Ceutan space appears as a suggestive location wherein to
explore the meaning of the border along with the horizons of exclusion and difference.
Are we facing a selective and colonial border? Who crosses the border? Under which
conditions? Moreover, who does not? And also, where is the border? Here, the border
is analyzed through the spaces through which the migrant are controlled with the ob-
jective of observing its spread as closely related to its differential nature. Ceuta presents
itself as a transitional space, as a wait, as a limbo.

Ecléctica, Revista de estudios culturales | 2013 |núm. 2 | ISSN- 2254-0113 | 5-18 |


Fecha de recepción: 20/12/2012 Fecha de aceptación: 22/12/2012
Keina R. Espiñeira Colonialidad en la frontera Ceutí

De este modo el explorador y geógrafo


europeo marcó los términos del pacto
INTRODUCCIÓN cartográfico que los colonos establece-
La organización de los trabajadores en rían con el Nuevo Mundo. El mapa per-
torno a instituciones formales o informa- mitió decir: ‘Esto es mío, estos son los
les es un elemento esencial en la toma límites’. El mapa era una afirmación de
de conciencia de clase. La flexibilidad del las posesiones, y una declaración pública
mercado de trabajo (despido libre, inexis- sobre el derecho a conquista. La misma
tencia o vulneración de convenios colec- idea de Europa sólo pudo surgir en refe-
tivos, bajos salarios) siempre ha sido un rencia a lo que no era, y en relación con
elemento apetecible por parte de los gru- dónde empezaba y dónde terminaba.
pos empresariales, quienes obtienen con Desde estas consideraciones, distintas
estas prácticas mayores beneficios a tra- corrientes de pensamiento anticolonial,
vés de unos menores costes en personal. señalan cómo la episteme científica, que
El trabajador organizado se fortalece y hizo la era de los descubrimientos posi-
representa una resistencia formidable con bles, puso al explorador en una relación
respecto a determinadas políticas institu- vis-à-vis con lo desconocido. Lo infinito
cionales que benefician posturas empre- condujo al hombre europeo a reducir la
sariales liberales. diversidad encontrada en sus viajes, a
la escala del mapa. En palabras del se-
miólogo William Boelhower, el mapa, y su
“De nuevo el mapa, una for- trazado colonial, significó que «en última
ma de representación, y los instancia el colono no sería capaz de ver
espacios frontera, su mate- al indio más que a través de si mismo»5,
de su mirada europea respecto al exterior
rialización”
y a lo desconocido.
Hoy en día los mapas continúan cum-
pliendo esa función de lienzos vacíos en
El descubrimiento europeo de la totalidad los que se representan lugares, culturas
del mapa supuso un cambio en la visuali- y sociedades. Hoy, los mapas continúan
zación del mundo. Los viajes y empresas marcando los términos de pactos colonia-
coloniales, las expediciones guiadas por les, aunque ya no se establezcan con un
visiones personales, fantasías y especula- ‘nuevo mundo’. Hoy, Europa continúa de-
ciones, cumplidas y no cumplidas, todas finiéndose en relación con dónde empieza
ellas eran parte de la construcción de Eu- y dónde termina.
ropa, como entidad socio-geográfica, y «Usted está en el punto más meridional
de los modos en los que se establecerían de Europa» nos recuerdan los mapas que
las relaciones con el exterior. Sobre los
espacios en blanco del modelo cartográ- 1 Ceuta no es Schengen, no es Europa.
fico de Ptolomeo se inscribían las nuevas
2 Comunicación presentada en el encuentro
tierras. El mapa, como si de un lienzo va- “Colonialismo, Neocolonialismo y Postcolo-
cío se tratase, representaba en el espacio nialismo: Procesos, discursos y memoria”,
los lugares, culturas, y poblaciones en- celebrado en Tetuán (Marruecos) el 9-10 de
contradas a los márgenes de una Europa, noviembre de 2012. Organizado por el Foro
de Investigadores del Mundo Árabe y Musul-
situada permanentemente en el centro4. mán (FIMAM). Las fotografías incluidas han

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salpican la geografía de la costa de Tarifa. nos lleva a cuestionar si estamos ante una
Europa y África, Atlántico y Mediterráneo, redefinición y reafirmación de su comuni-
España y Marruecos, «Usted está en el dad socio-política en términos identitarios.
punto más meridional» nos recuerdan al Las fronteras, por su carácter selectivo,
cruzar la carretera que une la ciudad con son espacios en los que urge confron-
la Isla de las Palomas, conocida originaria- tar la vigencia del problema colonial. En
mente como Al Yazirat Tarif o Isla de Tarif, las fronteras se dan distintas categorías
por ser el lugar del primer desembarco de de (ser) no-europeo, no es lo mismo ser
las tropas expedicionarias de Tarif en la ciudadano, extranjero, turista, migrante,
península ibérica, año 7106. migrante regular o irregular. La frontera se
abre y se cierra en función de quién la va a
Levantamos la vista del mapa, al fondo, cruzar, la diferencia se regula, las políticas
a unos 300 metros, vallada, con cámaras migratorias son asimétricas, están marca-
de vigilancia y un letrero en el suelo que das por la existencia de «afinidades cultu-
dice «Ministerio de Interior. Guardia Civil» rales», por el quiénes entran y quiénes no9.
se encuentra una antigua base del Minis- La existencia de listas negras, las condi-
terio de Defensa (véase figura 2). Ahora es ciones para la adquisición del visado, la
un Centro de Internamiento para Extranje- residencia o la nacionalidad, o las políticas
ros, el CIE de las Palomas7. El mapa y la de contingentes materializadas en cuotas
frontera juntos en apenas 300 metros, la de in-migrantes con quienes se estable-
representación y su materialización. cen contratos en origen, están marcados
Viajando, habitando e investigando la por la existencia -o no-, de unos intereses
frontera Sur de Europa me encuentro comunes que, con frecuencia, son exami-
ante paisajes que cuestionan la promesa nados bajo la óptica de una proximidad
postcolonial. El colonialismo europeo no versus distancia cultural10. En esta línea, la
finalizó con el desmantelamiento de las literatura sobre los procesos de fronteriza-
administraciones coloniales. La diferencia ción destaca la dinámica de inclusión/ex-
colonial, conceptualizada como «Colonia- clusión inherente a la noción de frontera,
lidad»8, persiste en el mantenimiento de el proceso de fronterización crea orden a
unas relaciones de poder, unas concep- través de la construcción de la diferencia11.
ciones del saber y unas identidades del
ser que fomentan la continuidad de clasifi-
caciones sociales jerárquicas entre territo- EL CARÁCTER DIFERENCIAL DE LA
rios, poblaciones y culturas. FRONTERA
¿Quién cruza la frontera Sur?, ¿quién cru- Edward Said observó cómo, para el caso
za?, ¿bajo qué condiciones?, y ¿quién no? del Orientalismo, la posibilidad de estable-
Observar cómo Europa rearticula su es- cer una diferencia entre lo ‘nuestro’ y lo
pacio frente al movimiento de personas

sido tomadas por la autora durante su trabajo 5 BOELHOWER, W.: Through a Glass Darkly: Eth-
de campo en la región, entre febrero de 2011 y nic Semiosis in American Literature. New York,
mayo de 2012. Oxford Press, 1987, pp., 46-48.
3 CÉSAIRE, A.: Discurso sobre el Colonialismo. 6 IBN AL-KARDABUS: Historia de Al-Andalus. Ma-
Madrid, Akal, 2006 [1950], p., 14. drid, Akal, 2008.
4 Véase AGNEW, J.: Geopolítica. Una re-visión 7 Su apertura fue una medida provisional tomada
de la política mundial. Madrid, Trama, 2005, por el gobierno de España en 2002, coincidien-
pp.17-26. do con la puesta en marcha del Sistema Integral

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‘suyo’ estaba relacionada con la capaci- están mediatizadas por las representacio-
dad de establecer fronteras. Es la práctica nes del territorio, es el problema episte-
de establecer un espacio familiar que es mológico en el que enmarco mi investi-
el ‘nuestro’ y un espacio no familiar que es gación. Actualmente, desde el campo de
el ‘suyo’. A ‘nosotros’ nos basta con esta- la geografía, es ampliamente reconocido
blecer esas fronteras en nuestras mentes; el planteamiento de que el espacio no es
así pues, ‘ellos’ pasan a ser ‘ellos’ y tanto un mero contenedor descriptivo, sino que
su territorio como su mentalidad son cali- está implicado en los modos de produ-
ficados como diferentes de los ‘nuestros’ cir conocimiento13. El giro cultural expe-
(…) A las fronteras geográficas le siguen rimentado desde finales de los años se-
las sociales, étnicas y culturales de mane- senta significó la apertura de una reflexión
ra previsible12. sobre la ontología, la epistemología y la
ideología de la investigación geográfica.
Preguntas acerca de cómo se produce
“La frontera es porosa, pese el conocimiento geográfico, y por qué se
a su rostro fortificado existen produce, introducen a los geógrafos en el
debate acerca del conocimiento situado
elementos de fisura, existen -situated knowledge14-. El conocimiento
cruces consentidos y no con- está situado, el conocimiento está cons-
sentidos, existen momentos tituido por los espacios de representación
en los que se vuelve más o en los cuales se articula.
menos permeable” Desde una perspectiva anticolonial reco-
nocer la localización del conocimiento no
se refiere a un reemplazamiento de su-
puestas neutralidades, ni a una búsqueda
de un conjunto de asociaciones válidas,
El sentido de la identidad parece obtener- no hay una razón que sea más objetiva
se negativamente de ese modo, una pro- que otra, no existen mapas universales.
yección antagónica de imaginarios sobre En este sentido, advierte el filósofo caribe-
lo que no somos ‘nosotros’. Said dirige el ño Nelson Maldonado-Torres, la introduc-
problema de la diferencia a la imaginación ción de la espacialidad como factor signi-
geográfica y geopolítica de la identidad, a ficativo en el análisis de la realidad social
la imaginación que deriva de la asociación puede ser un paso limitado. Un paso li-
exclusivista, y esencialista, entre territorio mitado si esta promueve la reafirmación
e identidad. El reclamo de la espacialidad de un nuevo sujeto epistémico neutro
que extraemos de la crítica al Orientalis- «capaz por sí mismo de cartografiar el
mo y al orientalista implica, por tanto, ana- mundo y establecer asociaciones entre
lizar las formas en que las relaciones entre pensamiento y espacio»15. El problema se
europeos y no-europeos están mediatiza-
das por las representaciones del territorio, de Vigilancia Exterior (SIVE). En la actualidad,
y por la capacidad y el poder activo de el CIE de Las Palomas, continúa siendo un
establecer límites. De nuevo el mapa, una centro informal, que funciona como una pro-
forma de representación, y los espacios longación del de Algeciras, véase el Informe
2012, un año en el CIE de Algeciras, realizado
frontera, su materialización. por la Asociación Pro Derechos Humanos de
Andalucía. Accesible en http://www.apdha.
La primera de las cuestiones, el cómo las org/media/campogibraltar_informe_CIE2012.
relaciones entre europeos y no-europeos pdf, consultado el 10/09/12.

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^ Figura 1

sitúa en el lugar epistémico asumido por presentan como espacios de conexión/


Europa. Europa continúa ocupando un desconexión privilegiados. La zona fron-
lugar epistémico privilegiado y, por tanto, teriza percibida como un espacio relacio-
es necesario tomar la diferencia colonial nal comprende una multitud de tensiones,
como punto de partida a la hora de pro- negociaciones y cuestionamientos. La
ducir conocimiento sobre lo no-europeo16. frontera interpretada por Gloria Anzaldúa
como «la rajadura»18, es un lugar de en-
Contextualizar la diferencia, para el femi- cuentros variados en el que se confron-
nismo negro y chicano, es una llamada a tan las identidades y las diferencias de
un sujeto consciente de su ‘lugar’ en tér- clase, de raza, de género, de lengua, de
minos corporales y espaciales. La «con- origen y/o de religión. En La Frontera An-
textualización radical» a la que se refieren zaldúa reclama de la «nueva mestiza» el
surge de conectar el quién y el dónde17. En ser un sujeto consciente de sus conflic-
esta búsqueda epistemológica del lugar, tos de identidad, desde esta perspectiva
del cuerpo y del cruce, las fronteras se la diferencia es entendida como punto de

8 Término acuñado por el por el Grupo Moder- Figura 1: Entrada terrestre a Isla de las Palomas.
nidad/Colonialidad Latinoamericano, véanse las Tarifa, mayo 2012.
contribuciones al volumen CASTRO-GÓMEZ, S.
y GROSFOGUEL, R. (eds): El giro decolonial. Re-
flexiones para una diversidad epistémica más allá 9 GIL-ARAÚJO, S.: “Las políticas de integración de
del capitalismo global. Bogotá, Siglo del Hombre inmigrantes en el contexto español. Entre la nor-
Editores, 2007. malización y el derecho a la diferencia”, en: VIDAL
FERNÁNDEZ, F. (dir.): Exclusión social y Estado
de bienestar en España. Barcelona, Icaria, 2006.

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partida y no como objetivo en sí misma. internacionales -la línea física-geográfica


De esa ‘rajadura’ que produce el (re)en- que delimita el territorio, la soberanía y la
cuentro emergen memorias, imaginarios nacionalidad de los Estados-Nación-. El
y presentes post/coloniales. La frontera control sobre el movimiento se extiende
se presenta entonces como un espacio a lo largo de todo el viaje migratorio. In-
especialmente interesante para rearticular terviene desde antes del cruce, ante la
nuevos diálogos frente a los límites y fren- intencionalidad, a través de acuerdos bi-
te su propio carácter diferencial. laterales y multilaterales sobre visados y
readmisiones, y se extiende después del
Centrémonos ahora en la segunda de las cruce, cuando se está ‘dentro’, a través
cuestiones planteadas, en cómo las re- de redadas de identificación, centros de
laciones entre europeos y no-europeos internamiento y procesos de expulsión.
están mediatizadas por la capacidad y Contención, seguimiento, identificación,
el poder activo de establecer límites, en detención y deportación, estos son los
cómo el alcance de la frontera está mar- modos de control que identifico. Un con-
cado por su carácter diferencial. Nos tras- trol que se externaliza y se internaliza, se
ladamos al espacio ceutí. extiende hacia dentro y hacia fuera del
límite geográfico-territorial, es parte del
proceso de fronterización20.
“En el Tarajal, cuando no se
En el Estrecho de Gibraltar el territorio de
tiene visado para el cruce, el Ceuta es especialmente sugerente para
color de la piel delata” explorar todas  estas cuestiones, ¿dónde
está la frontera en Ceuta? En Ceuta con-
fluyen múltiples tensiones, Xavier Ferrer la
aborda como una frontera de fronteras, se
CEUTA CRUZAR dan múltiples líneas que definen a la vez
una frontera colonial/nacional entre Espa-
El proceso de ampliación de la Comuni- ña y Marruecos, una frontera económica
dad Europea y la supresión de las fronte- entre Europa y África, una frontera geopo-
ras internas ha otorgado nuevos significa- lítica entre el Norte y el Sur, y una frontera
dos a las fronteras exteriores de Europa. religiosa entre el Cristianismo y el Islam21.
Permitir la libertad de movimiento dentro
del espacio Schengen implicó un acuerdo Y continuamos preguntándonos, ¿dónde
sobre los modos de acceso al territorio está la frontera?
‘europeo’. Vinculado al establecimiento de Ceuta ha ido configurándose como un
una frontera exterior común, el control de espacio fronterizo con peculiaridades es-
los flujos in-migratorios pasó a ser parte la pecificas que ilustran esa extensión geo-
agenda de seguridad europea19.
En el escenario mediterráneo, desde fina-
les de los años ochenta, observamos una GIL-ARAÚJO, S.: “La gestión de la cuestión
nacional: España y Cataluña en perspectiva”,
extensión, dispersión y sofisticación de en: ZAPATA-BARRERO, R. (coord.): Políticas
los mecanismos de control fronterizo. El y gobernabilidad de la inmigración en Espa-
control sobre el movimiento del in-migran- ña. Barcelona, Ariel, 2009. VIVES, L.: “White
te no se limita a puestos fronterizos oficia- Europe: an alternative reading of the Southern
les, no se circunscribe al territorio limítro- EU border”. Geopolítica(s), vol. 2 núm. 1,
(2011), pp. 51-70.
fe de lo que conocemos como fronteras

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gráfica y funcional de las fronteras euro- rra en función de quién la va a cruzar, es


peas. Ceuta es un territorio fortificado, el selectiva, pero es selectiva no sólo en el
perímetro de la ciudad es de veintiocho paso oficial con quienes tienen y no tienen
kilómetros, de los cuales veinte son ma- visado, sino que, en el caso de Ceuta, ob-
rítimos y ocho son terrestres. En 1993 servo cómo esa selección también afecta
se levantó la valla fronteriza, que recorre a los modos de cruce y a la dispersión del
el límite territorial, como mecanismo de control más allá de la valla. Contención,
control para contener los cruces no auto- seguimiento, identificación, detención y
rizados. Su refuerzo, al igual que sucedió deportación, ¿qué sucede una vez den-
en Melilla, se produjo en 200522. Entonces tro? Busco los espacios de control sobre
las vallas se hicieron dobles, en algunas el «irregular» con objeto de observar cómo
zonas triples, y se levantaron de los tres esa extensión de la frontera está vinculada
a los seis metros altura, con cámaras de a su carácter selectivo.
vigilancia y sensores de movimiento en el
espacio intermedio. Sin embargo con la
valla, pese a su función de contención, los EL TARAJAL, NO-CIUDADANO, NO-
saltos no se detienen, tampoco los cru- TRANSFRONTERIZO
ces «irregulares» a la ciudad. Según datos
recogidos en el último Informe sobre De- Entre las cinco de la mañana y las seis de
rechos Humanos en la Frontera Sur, ela- la tarde, hora marroquí, se le pide fluidez a
borado por la Asociación Pro Derechos la frontera. En el paso del Tarajal se abren
Humanos de Andalucía, la inmigración en los tres pasillos que conectan la tierra de
Ceuta aumentó un 125% en 2011. De las nadie con el lado español. A la izquierda
1.258 personas registradas que llegaron y primero los «ciudadanos» -escrito so-
en situación de irregularidad, el informe bre la reproducción de la bandera de la
sostiene que 556 lo hicieron a nado, y 508 Unión Europea-; por el pasillo del centro
en barcas hinchables de juguete, la valla las mujeres -al lado una señal de prohibi-
ha provocado un cambio en las rutas23. do el paso-; y por el pasillo de la derecha
-separado con doble valla-, los «hombres»
En Ceuta, para comprender el alcance de (véase figura 3). Del otro lado, entrando de
la frontera y su carácter diferencial, es ne- Ceuta a Marruecos, lo que encontramos
cesario dirigir las miradas a las ‘porosida- no son tres pasillos, sino dos. El de la de-
des’ del espacio fronterizo. La frontera es recha comunica directamente con los dos
porosa, pese a su rostro fortificado existen polígonos comerciales que se extienden a
elementos de fisura, existen cruces con- este margen de la frontera -se calcula que
sentidos y no consentidos, existen mo- diariamente entre 10.000 y 20.000 por-
mentos en los que se vuelve más o menos teadoras marroquíes cruzan con mercan-
permeable. La frontera se abre y se cie- cías-. El corredor de la izquierda es el que

10 Es ilustrativo el Preámbulo de la Ley Orgánica la nacionalidad española. Sin embargo, la ley no


sobre derechos y libertades de los extranjeros en otorgó ese trato para los originarios de otras zonas
España LO7/1985. En él se incorporó el reconoci- colonizadas como lo fueron el Norte de Marrue-
miento de un trato más favorable para aquellos na- cos o el Sahara Occidental. Este reconocimiento
cionales de los países con los que España hubiera tampoco se daba para los habitantes de Ceuta y
tenido vínculos a lo largo de la historia. Iberoame- Melilla que, viviendo en la ciudad, no disponían de
ricanos, portugueses, filipinos, ecuatoguineanos, documentación española y que por tanto podrían
sefardíes, andorranos y originarios de Gibraltar, ser expulsados, lo que sucedía con la mayor parte
tienen un tratamiento preferencial para acceder a de la población musulmana de origen marroquí,
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conduce de nuevo a la tierra de nadie y, Los ciudadanos de la región limítrofe de


de ahí, al control de pasaportes marroquí. Tetuán -y de Mador para el caso de Me-
Tras el cierre del paso fronterizo del Venza lilla-, no requieren visado para el cruce,
en 2002, el Tarajal es el único paso oficial son trabajadores o compradores trans-
operativo hasta la fecha. Coincidiendo en fronterizos24. Pero, pese a que la condi-
fecha con la fortificación de la valla, en ción de ‘transfronterizo’ marca una dife-
julio de 2005 se abrió un paso peatonal rencia importante en la permeabilidad de
que comunica la zona de polígonos con la frontera, el tetuaní en su cruce diario
el lado marroquí, es la pasarela del Bio- está sujeto a esas discrecionalidades del
ts, también conocida como ‘la jaula’ por paso. Es más, se es transfronterizo entre
su estrechez y altos muros, pero no es un las cuatro-cinco de la mañana y las seis-
paso oficial, su objeto, facilitar el comercio siete de la tarde, cuando anochece el vi-
y canalizar el regreso a Marruecos. sado vuelve a ser necesario, no se puede
dormir en la ciudad, el control en el Tarajal
cambia con las horas del día.
“El control sobre el movi- Pero las porosidades de este paso no son
miento se extiende a todo el las mismas para los no-transfronterizos.
espacio ceutí, parece que no La exención de visado para la población
de la diluya de Tetuán convierte el Tarajal
hay un después de la fronte- en un espacio de movilidad mayoritaria-
ra, no existe un fin de viaje, ni mente marroquí. La condición de trans-
un lugar de llegada, sino una fronterizo es asociada al perfil de hombre
espera, un limbo” o mujer marroquí. Esta asociación implica
una diferenciación frente a otras poblacio-
nes que llegan del Sur a la frontera para
cruzar a Ceuta y de ahí a la Península
Entro de Marruecos a Ceuta. El corre- Ibérica, a Europa. En lo que se refiere al
dor europeo suele permanecer abierto. control de cruces irregulares observamos
–«Usted» me dicen desde el lado espa- que la condición de negro es objeto de
ñol. –«Venga por aquí», no abren mi pa- sospecha en el Tarajal. En la construcción
saporte. En la misma dirección, pero en y representación de la identidad subsaha-
los corredores paralelos al de los «ciuda- riana, a través de la frontera ceutí, la di-
danos», observo cómo las retenciones y ferencia racial-corporal es asociada con
los bloqueos son frecuentes, las verjas se una condición de irregularidad. Las po-
abren y se cierran con discrecionalidad rosidades no son las mismas, no es un
para los no-ciudadanos. No existe un úni- problema de cambios de turnos, ni de
co motivo, sostienen los distintos actores paso de horas, ni de trucos o esperas.
sociales que trabajan en la región, puede
ser en función de las demandas internas
del mercado ceutí, o en función del esta- Figura 2: Sin título, Meritxell Ahicart. >
do de las relaciones políticas entre Espa-
ña y Marruecos, o en función del parecer véase PLANET-CONTRERAS, A.: Melilla y
de los guardas fronterizos, a veces son Ceuta: espacios-frontera hispano-marro-
órdenes institucionales, pero a veces no, quíes. UNED-Ciudad Autónoma de Melilla-
y basta con esperar al cambio de turno Ciudad Autónoma de Ceuta, 1998.
para poder cruzar. 11 PAASI, A.: “Boundaries as Social Pro-
cesses: Territoriality in the World of Flows”.

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En el Tarajal, cuando no se tiene visado 2000, han pasado alrededor de 23.000


para el cruce, el color de la piel delata. No personas. Una de las diferencias princi-
es extraño encontrarse, pues, en la pren- pales entre los centros para inmigrantes
sa local, fotografías de coches abiertos, abiertos –estancia temporal- y cerrados
con titulares anunciando el encuentro de –detención-, entre los CETI y los CIE, es
«irregulares», y señalando los huecos en el periodo de tiempo que se puede per-
salpicaderos, asientos o dobles fondos de manecer en uno y otro. Desde la Directiva
maleteros donde estaban escondidos los europea de Retorno27, el tiempo máximo
cuerpos. de detención en un centro para inmigran-
tes dentro del espacio Schengen es de
Pero las diferencias no se limitan a los cru- sesenta días, después se ha de tramitar
ces, ni a los modos de entrar en Ceuta, la expulsión o, en caso de que no exis-
nos preguntábamos, ¿qué sucede una ta acuerdo de readmisión con el país de
vez dentro? procedencia, el migrante ha de ser puesto
en libertad aunque carezca de documen-
tación.
LA INMOVILIDAD. CEUTA ES UNA
CÁRCEL DULCE Lo que sucede en Ceuta y Melilla, únicas
ciudades españolas donde hay CETI, es
Étienne Balibar señaló un punto importan- que no existe una regulación que limite
te del cambio en la relación entre el territo- el tiempo de estancia en el centro. Los
rio y las fronteras. Las fronteras han llega- migrantes que recurren a él no han sido
do a ser tan difusas que estados enteros detenidos, para ser admitidos en el Cen-
pueden ser zonas fronterizas. La propia tro han de firmar su ingreso «voluntario»,
Europa es una tierra fronteriza -border- con lo que no existe un procedimiento de
land-, una zona de transición y movilidad expulsión en curso. La apertura de dicho
sin fijeza territorial25. procedimiento administrativo implicaría su
detención y traslado a un Centro de In-
Un inmigrante, cuando entra de manera
ternamiento en la península, en espera de
ilegal ha de ir a la comisaría de policía para
resolución.
que lo identifiquen. Allí tienen que rellenar
un formulario con sus datos, y después Esa excepcionalidad de la no detención y,
venir al centro. Nosotras como trabajado- por tanto, del no traslado a la península, es
ras sociales damos la primera acogida. clave para comprender el funcionamiento
Con los técnicos de integración vamos a de Ceuta como un espacio-frontera en
la puerta y les preguntamos cuándo han el que se da una contención y obstruc-
venido y cómo han venido, y les damos ción tanto para la entrada como para la
un kit básico de higiene y vestimenta. En- salida28. El no poder cruzar a la penínsu-
tonces van al departamento de salud para
pasar el protocolo sanitario y desparasitar,
y de ahí los traemos a nuestro departa-
mento para explicarles las reglas del cen- Geopolitics, 2 (1), (1998), pp. 69-88. NEW-
MAN, D.: “On borders and Power: A Theore-
tro. Firman la hoja de admisión, porque tical framework”. Journal of Borderlands Stu-
el ingreso en el centro es voluntario, y les dies, 18 (1), (2003), pp. 13-24.
damos la tarjeta de entrada26.
12 SAID, E.: Orientalismo. Barcelona, Monda-
Por el Centro de Estancia Temporal para dori, 2004 [1978], p. 87.
Inmigrantes (CETI), abierto en abril del año 13 MASSEY, D.B.: Spatial divisions of labor:

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la, ni poder volver atrás es central, es lo No se puede cruzar a la península ni tam-


que hace de Ceuta un espacio-limbo, es poco volver atrás, Marruecos cierra la
lo que la convierte en una zona fronteriza frontera, es un control que perpetúa la
fortificada al tiempo que difusa. En Ceuta irregularidad, nuevas tensiones, nos en-
la libertad de movimiento queda suspen- contramos ante casos de migrantes sin
dida a toda la ciudad, se está en territorio visado que piden a España su deporta-
del estado español pero sin visado no se ción y que, ante la espera, intentan cru-
puede cruzar a la península. zar, ahora en sentido inverso, de nuevo
la valla o el mar32. Marruecos ocupa una
Las deportaciones se producen en gru- posición geopolítica estratégica para la
po, cuando hay un volumen excesivo de Unión Europea, opera como «estado-ta-
entradas, de peticiones de ingreso en el pón», como estado-filtro en el control de
CETI, o de indocumentados ‘deambulan- los migrantes que cruzan a través de su
do por la ciudad’. En Ceuta sin visado no territorio. En el escenario Euro-Africano
se puede cruzar a la península y, al no ini- de migraciones, los países del norte de
ciarse el procedimiento de expulsión, las África, por su vecindad, se han convertido
otras posibilidades de entrada son que se en actores clave para garantizar la segu-
tramite una concesión de asilo, la adquisi- ridad de la frontera mediterránea, ya sea
ción de permiso de residencia, o la prácti- de modo directo o diferido, remoto33. Nos
ca no regulada del laisser passer, también encontramos, pues, ante ese proceso do-
llamado ‘pasar con la maleta’, el cruce ble de externalización e internalización del
consentido sin documentación29. control de las fronteras. El control se ha
Ceuta, desde la situación de inmovilidad, desplazado a distintos espacios y distin-
es descrita con frecuencia como «una tos tiempos del viaje, hacia fuera y hacia
cárcel dulce»30. El control no se detiene dentro, antes y después del cruce de la
en el cruce, o no-cruce, de la frontera. El frontera. >
control sobre el movimiento se extiende a
todo el espacio ceutí, parece que no hay
un después de la frontera, no existe un fin “Hablar de colonialidad en las
de viaje, ni un lugar de llegada, sino una fronteras presentes de Euro-
espera, un limbo.
pa significa hablar de control,
“En el CETI tenemos personas que llevan de un control que diferencia,
tres, cinco, e incluso siete años aquí, sin
poder cruzar a la península, que bajan a
selecciona y excluye”
la ciudad, hacen su vida aquí y de vez en
cuando se reúnen en el tranquilo31”.

Social structures and the geography of production. gleses KEITH M. y PILE S.: Place and the Politics
New York, Methuen, 1984. SOJA, E. y HOOPER, of Identity. London, Routledge, 1993.
B.: “The Spaces that Difference Makes: Some No-
tes on the Geographical Margins of the New Cul- 15 MALDONADO-TORRES, N.: “A topologia do
tural Politics”, en: KEITH M. y PILE S. (eds.): Place Ser e a geopolitica do conhecimento: Moderni-
and the Politics of Identity. London, Routledge, dade, império e colonialidade”, Revista Crítica de
1993. Ciências Sociais, 80 (2008), pp. 71-114, p. 73.

14 Véase el volumen editado por los geógrafos in- 16 Los trabajos de Maldonado-Torres parten de

Ecléctica |15
Keina R. Espiñeira Colonialidad en la frontera Ceutí

cia/detención. A través de la frontera ceu-


tí, a través de la valla, el Tarajal, el CETI, el
SEBTA MASHI SCHENGEN, MASHI puerto o todo el espacio urbano, se ejerce
EUROBA una diferenciación y selección. Se cruzan
«No estamos en Europa», «no nos pode- entonces las miradas geográficas y post-
mos mover», «Ceuta no es Schengen, no coloniales, el fundamento del control so-
es Europa», son narrativas que marcan las bre el espacio tiene raíces ontológicas, se
historias de vida migrantes en la ciudad. encuentra en la devaluación y dispensa-
El paisaje fronterizo ceutí hace de su terri- bilidad que se hace de unos seres sobre
torio una zona de transición que bloquea otros, es un problema colonial.
el cruce a la orilla Norte del Mediterráneo. “¿A qué te refieres?, ¿un indocumentado
Para tomar el ferry que lleva a Algeciras, o un inmigrante?, ¿indocumentado o con
a la península, hay un nuevo control de documentos?, ¿te refieres a esos que van
pasaportes, sin visado no se cruza. El en pateras? Esos ya no, esos están aho-
puerto es también un espacio de control ra controlados, aunque sí, ellos continúan
fronterizo, es una extensión de la frontera. intentando entrar” (Taxista ceutí. 19 de
marzo, 2012).
El final del colonialismo europeo no sig-
“El espacio ceutí es ordena- nificó necesariamente el final de las rela-
do a través de líneas diferen- ciones y formas de poder colonial. Esa
ciales del ser. Ser transfron- Europa culpable, herida, decadente, mo-
ribunda, e indefendible, a la que Aimé
teriza, ser porteadora, ser Césaire se dirigía en sus escritos, no se
tetuaní, ser sin papeles, ser enfrentó al cuestionamiento completo de
irregular, ser subsahariano, su legado colonial. El Colonialismo, más
ser demandante de asilo, ser que un problema de dominio territorial
-supuestamente resuelto con el recono-
moro, ser negro, ser morena, cimiento de la independencia política-,
ser musulmana, o cruzar la significó la implantación de unas relacio-
frontera por rebeldía, todas nes de poder basadas en la explotación
y ex propiación de aquellas regiones, po-
ellas son existencias que nos
blaciones y culturas ubicadas en el lado
muestran la tensión fronteri- inferior, subordinado o subalterno de las
za de la ‘rajadura’ de Anzal- diferencias34.
dúa” Hablar de colonialidad en las fronteras
presentes de Europa significa hablar de

los escritos de Frantz Fanon, quien propuso


La desigualdad en los cruces de las fron- tomar la diferencia colonial como punto de
teras europeas no sólo se materializa a partida para una deslocalización radical de
través de la violencia, implícita y explícita, Europa y de sus raíces. Véase FANON, F.: The
Wretched of the Earth. New York, Grove Press,
de unos mecanismos de vigilancia basa- 2004 [1961].
dos en el control disciplinario y coercitivo
17 ANZALDÚA, G. y MORAGA, C.: This bridge
del movimiento humano, como lo son las called my back: writings by radical women of
vallas, los muros y los centros de estan-

16 | Ecléctica
Ecléctica, Revista de estudios culturales (2) 2013 ISSN- 2254-0113

control, de un control que diferencia, se- vés de la selección, a través del estable-
lecciona y excluye. Preguntarse dónde cimiento de perfiles y condiciones para la
está la frontera conlleva una búsqueda movilidad, la evaluación y valorización de
de los espacios en los que se ejerce ese esas diferencias adquiere rostros concre-
control, es una búsqueda del dónde y tos, se traducen en cuerpos definidos por
hasta dónde se puede cruzar. «Ceuta no diferencias de clase, raza, género, sexo,
es Schengen, no es Europa», Ceuta es un lengua y religión, por el cruce de todas
espacio limbo. Las fronteras, al igual que ellas y de las múltiples mezclas que pue-
los mapas, presentados como trazos fi- dan resultar. Las identidades no desapa-
nitos de un orden espacial, encierran un recen, sino que se reconfiguran y readap-
poder colonial, es el poder de definir la di- tan a lo largo del viaje.
ferencia, ubicarla, y delimitarla.
El espacio ceutí es ordenado a través de
líneas diferenciales del ser. Ser transfron-
teriza, ser porteadora, ser tetuaní, ser sin
CONCLUSIÓN papeles, ser irregular, ser subsahariano,
Lo que se pretende al incorporar el deba- ser demandante de asilo, ser moro, ser
te sobre el mito postcolonial, del que tan- negro, ser morena, ser musulmana, o cru-
tas páginas se ha escrito, es observar las zar la frontera por rebeldía, todas ellas son
limitaciones y consecuencias de la pro- existencias que nos muestran la tensión
mesa postcolonial en la gobernabilidad fronteriza de la ‘rajadura’ de Anzaldúa. La
de los espacios fronterizos europeos del tensión entre el dentro y el fuera, la inclu-
siglo XXI. El problema colonial continúa sión y la exclusión, «el ser y el no ser»35.
extendiéndose a las relaciones de poder,
Las fronteras de Europa son ahora, bajo
de ser y de saber. La diferencia colonial se
la Unión Europea, fortificadas y porosas,
encuentra en las raíces de la problemati-
inestables y fluidas, por momentos se
zación del espacio.
vuelven incluso invisibles, pero en térmi-
El carácter selectivo y excluyente de la re- nos de poder y control no desaparece su
gulación europea, sobre la movilidad, mar- carácter diferencial y su problema colonial
ca un control desigual establecido sobre ■
la base de diferencias identitarias. La fron-
tera significa el encuentro y desencuentro
con las diferencias. Ser in-migrante no es
una condición neutra, las identidades que
se (re)definen en los cruces fronterizos no
son identidades vacías, existe un pasado
y una memoria de las relaciones. A tra-

color. Kitchen Table, Women of Color Press, 1983. RRERO, R. y X. FERRER-GALLARDO (eds.): Fron-
HOOKS, B.: Yearning: Race, Gender and Cultural teras en movimiento. Migraciones hacia la Unión
Politics. London, Turnaround, 1991. Europea en el contexto Mediterráneo. Barcelona,
18 ANZALDÚA, G.: Borderlands/ La Frontera. The Edicions Bellaterra, 2012, pp. 229-254.
New Mestiza. New York, Aunt Lute Books, 1999. 20 Véanse HOUTOUM, H.; O. KRAMSCH; y D.
19 Para el contexto Mediterráneo véase FERRE- ZIEFHOFER (eds.): Bordering Space. Oxford, As-
RO-TURRIÓN, R. Y LÓPEZ-SALA, A.: “Fronteras hgate, 2004. HOUTOUM, H. Y PIJPERS, R.: “The
y seguridad en el Mediterráneo”, en ZAPATA-BA- European Union as a Gated Community: The Two-

Ecléctica |17
Keina R. Espiñeira Colonialidad en la frontera Ceutí

faced Border and Immigration Regime of the EU”, 31 El ‘tranquilo’ es el monte. Transcripción de la
en Antipode, 39 (2), (2007), pp. 291-309. ZAPATA- entrevista a trabajadora social del CETI, 2 de mayo
BARRERO, R. y X. FERRER-GALLARDO (eds.): de 2012.
Fronteras en movimiento. Migraciones hacia la 32 El caso de Omar Chuick, originario de Mali, fue
Unión Europea en el contexto Mediterráneo. Bar- el primero en salir prensa al ser interceptado sal-
celona, Edicions Bellaterra, 2012. tando la valla en sentido inverso http://www.abc.
21 FERRER-GALLARDO, X.: “The Spanish-Mo- es/20110203/local-ceuta/abci-inmigrante-regre-
roccan border complex: Processes of geopoliti- so-201102030904.html consultado el 10/08/12.
cal, functional and symbolic rebordering”, Political 33 PINYOL, G.: “¿Una oportunidad perdida? La
Geography, 27, (2008), pp. 301-321. construcción de un escenario euroafricano de mi-
22 Las noches del 28 de septiembre en Ceuta y graciones y su impacto en las fronteras exteriores
del 6 de octubre en Melilla son fechas clave en la de la Unión Europea”, en ZAPATA-BARRERO, R. y
historia de la valla. Doce personas murieron por la X. FERRER-GALLARDO (eds.): Fronteras en movi-
intervención de los cuerpos policiales a ambos la- miento. Migraciones hacia la Unión Europea en el
dos de la frontera para frenar los saltos. contexto Mediterráneo. Barcelona, Edicions Bella-
23 Publicado en 2012, accesible en http://www. terra, 2012.
apdha.org/media/FronteraSur2012.pdf consultado 34 QUIJANO, A.: “Colonialidad y Clasificación So-
el 10/09/12. cial”, en Journal of World Systems Research, vol.
24 Recogido en las cláusulas del Acuerdo de Ad- VI, No. 2, Fall/Winter (2000), pp. 342-388.
hesión del Reino de España al Convenio de Aplica- 35 FANON, F.: Piel negra, máscaras blancas. Ma-
ción del Acuerdo de Schengen, ratificado el 23 de drid, Akal, 2009. ANZALDÚA, G.: Borderlands/ La
julio de 1993. Frontera. The New Mestiza. New York, Aunt Lute
25 BALIBAR, É.; We, the people of Europe? Re- Books, 1999.
flections on Transnational Citizenship. Pricenton,
Pricenton University Press, 2004.
26 Transcripción de la entrevista a trabajadora so-
cial del CETI de Ceuta, realizada el 2 de mayo de
2012.
27 DIRECTIVA 2008/115/CE, de 16 de diciembre
de 2008, relativa a normas y procedimientos co-
munes en los Estados miembros para el retorno
de los nacionales de terceros países en situación
irregular.
28 Señalo la no-detención y no-deportación como
una excepcionalidad al observar que difiere del
modo de control que se realiza en territorio pe-
ninsular, donde se han extendido las redadas, las
detenciones y deportaciones como mecanismos
de control cotidiano sobre el «irregular». Véase el
último Informe sobre Controles de Identidad Racis-
tas en Madrid, elaborado por las Brigadas Vecina-
les de Observación de Derechos Humanos http://
brigadasvecinales.org/2012/12/las-brigadas-ve-
cinales-de-observacion-de-los-derechos-huma-
nos-bvodh-presentan-el-ii-informe/ consultado el
14/12/12.
29 Transcripción de la entrevista a la Asociación
Elin, organización ceutí que desde 1999 trabaja en
la defensa de los derechos de los migrantes, reali-
zada el 6 de mayo de 2012.
30 Ceuta douce prison es el título de un vídeo do-
cumental sobre la inmovilidad en Ceuta. realizado
por Jonathan Millet y Loïc H. Rechi http://vimeo.
com/29051725 consultado el 10/08/12.

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