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LA COMPOSICIÓ N MUSICAL MURCIANA EN RELACIÓ N CON EL FOLKLORE Y EL

FLAMENCO MINERO

El continuo proceso de realimentació n que histó ricamente se ha producido desde


el folklore al flamenco y al contrario, desde prá cticas flamencas asimiladas por el
pueblo, ha creado, a lo largo de los añ os, un interesante y original estilo musical
popular de á mbito mediterrá neo y levantino.

En Murcia, los cantes mineros han sobrepasado con creces este á mbito popular
para integrarse en el género flamenco, aú n manteniendo su propia y genuina casta
heredera de la tradició n popular del levante, no andaluz y no gitano.

Las peculiaridades musicales de los cantos mineros parten de la peculiar manera


de entonar los cantos de labor de nuestra tierra, recogidos en los cancioneros má s
antiguos como el de Calvo, Inzenga, Almagro o Verdú . Cancioneros que pudieron
usar mú sicos tan importantes como Manuel de Falla para sus Canciones Populares
o Ferná ndez Caballero para el uso de sus obras escénicas.

La transcripció n de los cantos de las minas revela en muchos casos este pasado
enraizado en el uso de escalas y modos que aportan al flamenco nuevos intervalos
musicales que le añ aden una expresividad que le era ajena.

El ritmo, la forma y otros elementos musicales, también se ven favorecidos por el


á mbito musical levantino para redondear un estilo de canto y acompañ amiento
personal y de difícil adecuació n a las maneras flamencas de extracció n andaluza.

Podemos afirmar sin á nimo de errar, que los cantes de La Unió n son una
manifestació n ú nica y peculiar, producto en su origen de la interacció n y amalgama
de los elementos principales de la mú sica popular murciana, asimilados con
naturalidad y trascendiendo a una genuina forma de expresió n que entronca con el
flamenco y el arte personal de sus grandes creadores.

Son muchos los compositores no murcianos y murcianos que desde el siglo XIX y
fundamentalmente desde el nacionalismo decimonó nico han utilizado el folklore y
el flamenco de raíz murciana para la creació n musical.

Manuel de Falla, en sus Siete Canciones Populares hizo una Nana de origen judeo
sefardí murciana, la canció n del “pañ o fino” y las seguidillas murcianas.

Enrique Granados en sus “Ecos de Parranda” y en la ú nica ó pera nacionalista


españ ola “María del Carmen” basada en el folklore murciano íntegramente, donde
los recitativos y algunas arias recuerdan el canto típico murciano sin compá s en
forma de malagueñ a y fandango y que representa tan bien al cante minero.

Sabemos que Rimsky Korsakov anduvo por el sur y Cartagena y que conoció los
cancioneros murcianos utilizando una melodía españ ola en su “Capricho Españ ol”,
dó nde la forma de seguidilla murciana anda presente de forma obstinada.
Pero son los compositores autó ctonos los que hasta el día de hoy han bebido de la
fuente inagotable del folklore y la tradició n minera.

El má s importante Manuel Ferná ndez Caballero en toda su obra escénica y


orquestal. Bartolomé Pérez Casas, fundamentalmente en su prodigioso poema
sinfó nico “A mi tierra” dó nde los largos pasajes centrales rememoran los cantos de
labor y la libertad del cante minero posterior. En el XIX otros compositores menos
conocidos ya utilizan el fandango y la malagueñ a como formas de expresió n. Como
el guitarrista lorquino Antonio Cano, uno de los má s importantes de toda la
historia de este instrumento. Su Gran Fantasía “A mi tierra”, sobre motivos
populares y su Gran Jota de concierto recuerdan el estilo peculiar del levante
españ ol y el folklore murciano. Juliá n Calvo en sus Seguidillas y Antonio Ló pez
Almagro en su obra de piano y orquestal junto a otros autores menores trabajaron
desde la zarzuela inspirá ndose fundamentalmente en nuestra tradició n musical.

El siglo XX ve nacer a los dos compositores má s motivados para revolucionar la


mú sica popular con sus propuestas creativas: Mario Medina, de Murcia, y Juliá n
Santos, de Jumilla. Ambos nacidos en 1908 y pertenecientes por derecho propio a
la generació n del 27 aunque olvidados en los libros de historia.

Mario Medina , alumno de Turina, deja una obra ingente en el uso del flamenco y el
folklore: “Sinfonietta Murciana para orquesta”; “Concierto Murciano para guitarra
y orquesta”; “Capricho-Obertura para orquesta”, piezas para piano, mú sica de
cá mara, dú os y canciones. Y la má s emblemá tica en jondo, el “Preludio y fuga
sobre la petenera”

Juliá n Santos aparte de unas pequeñ as obras de cá mara y piano, es en su obra


escénica y orquestal dó nde hace un uso intensivo del nacionalismo musical con
elementos propios del folklore murciano.

Emilio Ramírez, en “Nazareno Colorao” y en su obra orquestal “Cuadro Murcianos”


refleja con exactitud el ambiente levantino y el cará cter de la malagueñ a de la
“madrugá ”, muy cercana en estética a la cartagenera.

José Salas en sus obras orquestales “La huerta canta” y en “La huerta de Murcia”
acerca la tradició n popular a un nuevo impresionismo de ascendencia murciana.

Manuel Massotti, en su ingente obra coral, monopoliza la canció n popular y sus


formas. Su “Amanecer en la Huerta” para orquesta de cuerdas recrea el tempo libre
de los cantos de labor.

Benito Lauret, magnífico mú sico cartagenero, compuso una “Suite folkló rica” y un
“Concierto para guitarra y orquesta”, llamado JEREZ, muy interesante en este
á mbito porque lo compuesto sobre los palos flamencos.

Ginés Abellá n utiliza en algunas de sus obras la tradició n popular de forma escueta
pero muy original.
José Luis Ló pez García, de origen navarro valenciano, desarrolla su carrera en
Murcia elaborando una obra orquestal, vocal, de cá mara y pianística, donde el uso
de los elementos populares tienen un original tratamiento. Un buen ejemplo es su
“Scherzo Caprichoso” sobre las Jerigonzas de Cieza.

Ya en los ú ltimos tiempos se nota un nuevo renacer a postulados nacionalistas tras


un paréntesis de especulació n y vanguardia modernista.

Manuel Martínez en su obra orquestal “Concierto para guitarra y orquesta”


propone un uso del folklore adaptado a las formas clá sicas. Su obra coral y de
cá mara está llena de referencias a la mú sica popular de las que destacan sus “Ecos
Murcianos”, en versiones distintas para arpa y dos guitarras.

Por ú ltimo, el compositor Salvador Martínez, que firma este informe, ha trabajado
de forma sistemá tica en toda su obra en la bú squeda de un lenguaje netamente
mediterrá neo que incluyera el folklore y la tradició n minera. Producto de este
trabajo son obras como “Mediterranía” para cuatro percusionistas y cuyo tercer
movimiento se titula “En la mina La vagoneta” para grupo instrumental. Una Nana
para voz y piano, dedicada a Antonio Ayala el Rampa y grabada por él. “Tríptico
Mediterrá neo” para violín y piano sobre calas de nuestro litoral, del que se destaca
“Bahía de Portman” en el uso de la estética del canto minero; “Fantasía sobre el
pañ o fino para cello solo”; “Impromptu” para violín y piano; “Duerme niñ o”, para
contralto y coro mixto; el CD “Desierto del Cajitá n”, sobre el folklore murciano en
su totalidad; “Cala sufí”, para grupo instrumental y otras obras que en mayor o
menor medida hacen uso de estos elementos.

Para terminar remarcar que bajo el impulso de la administració n, y alentado desde


la figura incuestionable de D. Enrique Gonzá lez Semitiel, se han hecho en los
ú ltimos añ os encargos sistemá ticos a compositores murcianos para la creació n de
nuevas obras en las que el uso de los elementos populares y el cante de las minas
estén presentes. El ciclo de la Casa pintada de Mula, el de Jó venes Intérpretes del
Auditorio de La Alberca y el Ciclo del Mubam son hoy día la plataforma existente
para dar cobertura a la composició n regional que tantas veces bebe en las fuentes
de nuestra mú sica folkló rica y flamenca y en los ya muy consolidados y divulgados
desde La Unió n “Cantes Mineros”

Salvador Martínez García


Compositor, Intérprete e Investigador
Director del Centro de Documentació n Musical de Murcia

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