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UNIVERSIDAD DEL MAGDALENA

TEMA:
OBRA: TIERRA MOJADA
AUTOR: MANUEL ZAPATA OLIVELLA

PROFESORA:
MIRIAM LUZ VEGA ALFARO

ESTUDIANTE:
ANDRES FELIPE MANRIQUE RUA

CODIGO ESTUDIANTIL:
2018213014
PERIODO ACADEMICO:
2020-1
TIERRA MOJADA

Comenzando este ensayo quisiera primero hablar y describir ¿quién fue Manuel
Zapata Olivella?

Manuel zapata Olivella nació en Lorica (Córdoba) el 17 de marzo de 1920 y murió


en Bogotá el 19 de noviembre de 2004. Se graduó de médico, pero lo que más le
gustaba eran las letras, en los géneros del cuento, la novela y la dramaturgia,
campos en que dejó obras valiosas, varias de ellas ganadoras de destacados
galardones. Su pasión fue la antropología, ciencia que le permitió interpretar al
hombre en sus más amplios aspectos y proclamar los orígenes de su raza negra.

Fue gran defensor de los negros. El principal reto de su obra está movido por los
dramas de los seres desamparados que se encuentran, en medio de penurias,
enfermedades y humillaciones, en las riberas de los ríos que él mismo, como
habitante de esas latitudes brutales, vivió con intensidad. Antes de morir, dispuso
que sus cenizas fueran tiradas al Sinú, el río tutelar de su tierra, a fin de que las
aguas se encargaran de llevar sus restos hasta el África remota, de donde
provienen sus orígenes. Con ese rito, a la vez poético y religioso, volvió a
encontrarse con sus ancestros.

Bien ahora hablemos sobre una de sus novelas más representativas es “Tierra
mojada”, en el que trata y habla del duro territorio el del Sinú, donde una legión de
pequeños agricultores lucha por sobrevivir en medio de las enfermedades, la
pobreza y el hambre, y por retener un pedazo de tierra bajo la tiranía del gamonal,
que cada vez los cerca más entre los garfios de la miseria, los extermina y los
hace desaparecer en las aguas borrascosas de los ríos.

Zapata Olivella presenta en Tierra mojada un mundo duro, dramático, movido por
personajes fuertes y por situaciones patéticas, acordes con la realidad que el
narrador presenció y vivió en aquellos cenagales.
Esa tierra poblada de arrozales, caimanes y mosquitos y explotada con el sudor
de la raza negra, es un retrato de la América india adonde no ha llegado todavía
ningún recurso de liberación y se mantiene, por lo tanto, como zona de esclavitud
en pleno auge de las libertades. Hombres desposeídos, deambulan por esas
riberas con sus pesares y sus familias a cuestas, sin manera de levantar sus
propios ranchos ni poseer sus propias siembras, ya que el latifundista despojador
no puede admitir competencia en sus dominios. El mismo río, por donde se
deslizan los cadáveres, se convierte en un tirano del desamparo.

En conclusión, tierra mojada es una novela vigente, pues refleja una realidad que
se niega a desaparecer: la lucha por el predominio de la tierra por parte de los
grandes terratenientes a través del despojo, el desplazamiento y el asesinato.
Cuando se pensaba que la ejecución del proceso de paz firmado por el Estado
colombiano y la guerrilla de las Farc restituiría la tierra a los campesinos
desplazados por décadas de conflicto armado, los Jesús Espitia se aferran a sus
feudos, la violencia y el derramamiento de sangre es pan de cada día: por lo
menos un líder social asesinado a diario en lo que va del 2020. La novela, pues,
cobra actualidad para decirnos que, si algo ha cambiado, es para que todo siga
igual.