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ESCRITO SOBRE

“INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA GENERAL DE LOS SISTEMAS”


de Emiro Rotundo (1973)

A manera de introducción…

El libro “Introducción a la Teoría General de los Sistemas” del profesor Emiro Rotundo
desarrolla, en forma sencilla y pedagógica, los principios básicos de la cibernética y de la
teoría general de los sistemas, para aplicarlos luego al análisis de los sistemas de
información en las organizaciones humanas en general. Esto último ha sido –para mí– uno
de los grandes aportes de este libro y una explicación sumamente valiosa pues, la recién y
modesta experiencia docente en esta materia, me permite afirmar que no es fácil propiciar en
los estudiantes la comprensión de la relación que existe entre la “teoría de los sistemas” en
lo abstracto (por ejemplo, analizar la sociedad del conocimiento en su conjunto, como un
sistema) y su concreción en los sistemas de información gerenciales u organizacionales. Es
decir, la comprensión de la importancia que tienen estos sistemas “dentro” de otros sistemas
superiores o de mayor tamaño.

Ahora bien, a fin de iniciar el análisis de estos aspectos, creo que es necesario referir el
planteamiento del profesor Rotundo (1973) que nos recuerda que los seres vivos, las
máquinas, las organizaciones sociales y casi cualquier cosa en el universo, no son entes
“simples”, sino entes “compuestos” que logran una “integridad” de sus componentes para
constituir una totalidad cualitativamente distinta de todas y cada una de sus partes. Bien
aplica en este caso la expresión: “el todo es más que la suma sus partes”.

Esta totalidad o “integridad”, como él la llama, se logra mediante las relaciones que se
establecen entre las partes y componentes, constituyendo así una “estructura” cuyo
conocimiento general sólo puede ser aprehendido como un todo.

La cibernética (ciencia que estudia los procesos de dirección y comunicación en los


organismos vivos y en las máquinas), con el apoyo de la estadística y de otras ciencias, ha
desarrollado una teoría general de los sistemas que, justamente, se encarga de estudiar el
funcionamiento de dichas “estructuras”, a través de la identificación de las relaciones internas
de sus partes, los mecanismos de control creados por el propio sistema para lograr el
equilibrio (interno y externo) y su respuesta a los estímulos exteriores. Estas ciencias han
diseñado modelos o instrumentales teóricos y matemáticos para estudiar, fundamentalmente,
los sistemas “dinámicos y complejos” (más adelante se explicará esta categorización), como
lo son las organizaciones sociales y/o empresas.

Además, el texto nos recuerda que todo sistema, por definición, encierra dentro de sí algunos
elementos que propiciarían su propia destrucción, los cuales pueden y deben ser mitigados,
siempre que no sobrepasen los límites máximos permitidos por el propio sistema. De acuerdo
con el autor, estos elementos que atentan contra el equilibro del sistema siempre están latentes
en él, produciendo perturbaciones más o menos cíclicas o graves que obligan al sistema a
efectuar correcciones (control) en sus relaciones internas y externas que permiten la
estabilización momentánea de todo el sistema. Cuando los mecanismos de control, que se
ocupan de las perturbaciones, se debilitan por alguna razón sobreviene el colapso que
destruye o transforma el sistema, cambiando en forma significativa sus relaciones internas y
creando una nueva estructura.

Por ello, el estudio científico y la consideración de los mecanismos de control y de la


entropía (la tendencia de pasar de un estado ordenado a un estado desorganizado y
finalmente al caos) es fundamental para el funcionamiento de cualquier sistema y sobre eso
se detallará más adelante.

A manera de desarrollo…

Como se indicó al inicio, uno de los aspectos más interesantes del texto, en mi opinión, es
que se propone demostrar que la teoría general de los sistemas es aplicable a los procesos
que se desarrollan en las organizaciones humanas, definiendo éstas como sistemas dinámicos
de gran complejidad, incluso llegando a considerar o proponer que estos procesos pueden ser
reproducidos mediante “modelos” (lógicos y matemáticos) que permitan estudiar su
funcionamiento con la finalidad de poder intervenir en el curso de los mismos, para efectuar
correcciones que garanticen un óptimo funcionamiento y una mayor permanencia del
sistema.

Como se ha indicado hasta ahora, la obra nos presenta algunos “conceptos fundamentales”
que deben quedar claros para poder desarrollar un análisis de la teoría general de los sistemas
y su posterior aplicación a los sistemas de información organizacionales. Entre estos
conceptos destacan: sistema, estructura, información, control, entropía, modelos, etc. Por
ello, a continuación se presenta una breve aproximación a la definición de cada uno de estos
aspectos.

Sobre los términos sistema y estructura ha quedado claro que existe una diferencia
conceptual importante entre los autores, pues algunos asumen que ambos tratan de significar
la misma idea y otros los asumen como aspectos diferentes. No obstante, este texto parte de
la consideración de que los dos conceptos son equivalentes.

Se considera que un sistema puede ser “cualquier cosa” compuesta de elementos o partes
que se relacionen e interactúen entre sí como, por ejemplo, un átomo, un computador, un
organismo vivo, un lenguaje, una economía, una ecuación, etc. Ahora bien, la cantidad de
elementos o partes que componen al sistema y las relaciones que se establecen entre dichas
partes determinan su complejidad, entre otras características. Así, tendríamos sistemas con
pocos componentes que conforman una totalidad definida claramente (como el computador
o la ecuación) y otros sistemas con más partes, más relaciones y, en consecuencia, una menor
precisión en la definición de su totalidad (como la economía de un país).
En palabras de Rotundo (1973) “la palabra sistema es fundamentalmente un término para
designar la conectividad de las partes entre sí. Dicho en otra forma, un sistema es tal en la
medida que sea un sistema de relaciones.” (p. 17).

En correspondencia con la definición anterior, el término estructura se refiere a:

… un conjunto dinámico y significativo de relaciones entre diversos aspectos


de una misma y única realidad social, conjunto de relaciones de naturaleza tal,
que todo cambio de uno de estos aspectos o de una de estas relaciones acarrea
en las otras cambios correlativos que aseguran la persistencia del tipo
fundamental del conjunto (Goldmann, 1961, citado por Rotundo, 1973, p. 19).

Sobre el concepto de información, es interesante señalar que ésta es presentada como el


insumo fundamental de todo sistema, como el oxígeno o la energía que da vida al sistema
pues, independientemente de si se trata de un sistema natural, vivo o mecánico, todo sistema
-como se indicó antes- se basa en un conjunto de “relaciones” propias que ponen en
“comunicación” a los diferentes elementos que lo integran y que permiten que estos
elementos interactúen en la forma particular de cada sistema.

A estas “relaciones” de comunicación entre la partes se les denomina información. Según el


autor, cada parte del sistema hace o deja de hacer algo cuando la información (o energía)
llega a él, es decir, que dependiendo de la información (o energía) se toman decisiones o
cursos de acción que se cumplen en los diferentes componentes del sistema, de allí su
importancia fundamental.

Sintetizando lo anterior se indica que “un sistema es una red de relaciones de información
que ponen en funcionamiento un conjunto de decisiones en los diferentes elementos del
sistema, lo cual hace que éste opere en la forma que le es propia”.

Como se observa, la estructura de un sistema está dada por el conjunto de sus elementos
constitutivos y por los canales a través de los cuales se transmite la información. En ese
sentido, el autor distingue dos aspectos en la estructura de un sistema: la parte que denomina
“corpórea o material”, referida a los elementos o componentes del sistema y la parte que
denomina “animada o dinámica” que está referida a las relaciones que se establecen entre
los elementos. En este orden de ideas, la información sería lo que “da vida” al sistema pues
conecta a los elementos entre sí, hace que se relacionen y actúen o no, para cumplir con su
objetivo o razón de ser.

Ahora bien, las relaciones de información entre los elementos del sistema no son siempre
iguales (están cambiando permanentemente) y, en teoría, responden a un determinado plan
de información que le es propio. Este plan de información es una suerte de patrón que se
debe seguir o repetir entre las partes de un sistema para que éste se mantenga. El plan de
información es lo que permite que el sistema opere en la forma que le es característica. Por
ejemplo, en un sistema dinámico (como los seres vivos) sus relaciones internas están
fluctuando constantemente, pero de acuerdo con un plan de información predeterminado por
la naturaleza.

De lo anterior se deriva entonces que un sistema puede tener diversos “estados” dependiendo
del estado de la información (o energía). El conjunto de estados posibles y sucesivos
constituye el plan de trabajo del sistema de acuerdo con los cambios que se van produciendo
en las relaciones de su información (plan de información).

Según el autor, cuando los cambios sucesivos que originan estados distintos del sistema son
los que siempre han sido, los normales, los que cumplen el patrón, la estructura del sistema
se mantiene invariable, pero cuando los cambios no son los normales, son distintos, la
estructura del sistema cambia y se produce una modificación en sus relaciones internas que
se traduce, en definitiva, en un cambio cualitativo de toda la estructura del sistema.

Sobre la clasificación de los sistemas, a manera de síntesis, es posible afirmar que éstos
puedes ser categorizados en función de los siguientes aspectos:

 Según la posibilidad o no de predecir sus estados internos y/o su comportamiento:


deterministas o probabilistas.
 Según la cantidad de elementos y relaciones que lo componen: simples, complejos o
excesivamente complejos.
 Según su creación: naturales o creados por el hombre.
 Según los cambios en sus estados internos: dinámicos o estáticos.
 Según su relación con el medio ambiente: abiertos o cerrados.

Sea cual sea el sistema objeto de estudio, éste siempre podrá ser tipificado de acuerdo con
los aspectos anteriores, lo cual permitir reiterar uno de los principios fundamentales de la
teoría general de los sistemas, mencionado al inicio, y es que en el universo los sistemas no
se dan aislados unos de otros, sino que por el contrario están contenidos en otros de mayor
tamaño. En palabras de Rotundo: “desde lo infinitamente pequeño, como el átomo y las
partículas elementales que lo integran, hasta la infinitamente grande, como el cosmos o
universo en su totalidad, existe una continuidad por medio de la cual unas cosas se integran
en otras.” (p. 32).

Lo anterior indica que los sistemas menores (de menor tamaño o menos componentes, como
el átomo o las células) se van integrando entre sí para constituir sistemas mayores y más
complejos (como los órganos del cuerpo), con lo cual los primeros pasan a ser subsistemas
de los segundos. Esto trae como consecuencia la necesidad de definir o delimitar el sistema
que queremos estudiar o comprender, ya que siempre habrá la posibilidad de ampliar el
campo de estudio para abarcar una perspectiva mayor o, por el contrario, reducirla a un
campo más pequeño.

Otro principio fundamental de la teoría de los sistemas es el “equilibrio” y, en consecuencia,


el establecimiento de “mecanismos de control”. Todo sistema dinámico tiende a buscar su
estabilidad, lo cual no significa que “no cambie” pues, al contrario, un sistema es dinámico
justamente porque siempre sus estados internos están en constante cambio pero dichos
cambios ocurren dentro de unos límites máximos permitidos. Estos límites vienen dados por
la naturaleza misma del sistema. Por ejemplo, los sistemas biológicos tienen un límite
máximo de resistencia al frío o al calor, etc.

Cuando uno de los componentes o variables tienden a salirse de lo normal o aproximarse a


los límites máximos permitidos, el sistema ejerce mecanismos “compensatorios” que tienden
a controlar la variable y a modificar las otras con el objeto de lograr un equilibrio en todo el
conjunto. En otras palabras, si no existe un equilibrio armónico, surgen dentro del sistema
fuerzas (compensatorias) que tienden a establecerlo. Según el autor, acá se establece una
relación inversamente proporcional, a mayor grado de equilibro, menor fuerza compensatorio
y viceversa.

Según este texto, el concepto de control como elemento estabilizador de los sistemas de
organización social, debe ser visto más allá de la idea represiva o asociada a la autoridad, a
la coerción y coacción, que tradicionalmente se le asigna al término control, aunque esta
visión no es contradictoria con la visión del control social (natural y primitiva creada por la
naturaleza) que debe privar en los sistemas sociales. De allí que la cibernética estudió los
sistemas biológicos para obtener conocimientos útiles que pueden ser aplicados a sistemas
creados por el hombre, sean estos de tipo mecánico o de organización social.

La principal característica de los sistemas biológicos o naturales es que son homeostatos, es


decir, que tienen mecanismos de control para mantener las variables en los límites deseados,
es decir, dentro de los límites que aseguran el buen funcionamiento del sistema y que no
atentan contra su estabilidad. El ejemplo clásico de esta propiedad es la regulación
(automática) de la temperatura corporal en los seres humanos.

La homeostasis aparece entonces como esa propiedad de los organismos que consiste en su
capacidad de mantener una condición interna estable (mecanismos de control) compensando
los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el
exterior (metabolismo). Se trata de una forma de equilibrio dinámico que se hace posible
gracias a una red de sistemas de control retroalimentados que constituyen los mecanismos de
autorregulación de los seres vivos.

Como se indicó, para que pueda darse este mecanismo de control y equilibro se requiere de
otro principio básico de los sistemas: la retroalimentación (o retroacción, como la llama el
autor). La esencia de la retroalimentación (o retroacción) es la transmisión de información
desde los órganos ejecutivos (regidos por los órganos del sistema rector) a través de canales
especiales de comunicación. Este mecanismo suministra información a los órganos de
dirección acerca de la situación real de los órganos ejecutores y de las influencias externas.
Tal información es utilizada por el centro de dirección para “tomar decisiones” y elaborar
“ordenes” que sean necesarias a los fines de reducir, incrementar o mantener la acción que
están realizando los órganos de ejecución. Un ejemplo útil de este mecanismo es el termostato
automático, que sirve para mantener la temperatura constante en un ambiente cerrado.
Como contraparte al principio de equilibrio descrito anteriormente, los sistemas también
cuentan con un principio de “desorganización” o “desgaste”, si es que puede llamarse así,
que es la entropía.

Según Rotundo (1973), el universo, tal como lo conocemos actualmente, carece de equilibrio,
en tanto que la energía no está uniformemente distribuida en el espacio. En general, es posible
afirmar que los sistemas tienden todos a pasar de un estado de organización y diferenciación
a otro de desorganización y uniformidad. A medida que esto sucede, el sistema va perdiendo
rasgos característicos y sus formas, las relaciones de información entre sus elementos se van
debilitando hasta la extinción total. Por ello, se ha hecho extensivo el término entropía -
propio de la física y de la termodinámica- a todos los sistemas, independientemente de su
naturaleza y origen, para designar con ella el proceso de envejecimiento, desgaste,
desorganización, etc. de los sistemas físicos, biológicos, sociales, etc.

En otras palabras, según el autor, todo sistema, sin excepción, tiende, en forma natural y
espontánea, a desorganizarse a partir de un cierto punto que normalmente señala la cúspide
de su proceso evolutivo, momento en el cual el sistema comienza importar variedad en su
comportamiento, a hacerse más probabilístico y, por lo tanto, menos predecible. Es
precisamente el control, el proceso que se opone a la entropía y logra organizar al sistema,
reduciendo la variedad y manteniendo cohesionados los elementos componentes del sistema
mediante las relaciones de información. Sólo que el control es siempre temporal y la entropía
termina por imponerse.

Otro principio o aspecto importante al momento estudiar los sistemas es su “modelación”,


es decir, el proceso de crear un modelo del sistema. Un modelo es una representación
simplificada y reducida de un fenómeno o cosa que es objeto de estudio. Ejemplos clásicos
de modelos son los empleados en ingeniería o en la construcción: maquetas de edificios, de
puentes, de obras, hechos a escala, de un avión de un carro, etc.

Ahora bien, hay sistemas dinámicos y complejos -como las organizaciones humanas y los
sistemas de información- que no pueden ser representados fácilmente pues no sólo implican
la reproducción de sus estructuras u objetos, como en los ejemplos anteriores, sino que
implican tratar de predecir sus estados de funcionamiento, relaciones, etc.

En el mundo social, los hechos o fenómenos no responden al principio de causalidad, como


ocurre con el mundo natural. No existen “leyes” exactas, inmutables y eternas como las de
la naturaleza, que puedan ser expresadas en término matemáticas exactos. Por lo tanto, los
sistemas sociales no son de tipo determinista sino probabilista, lo cual quiere decir que su
comportamiento sólo será predecible, en forma más o menos probable, en términos
estadísticos. Por ello, el proceso de construcción de modelos matemáticos para los fenómenos
sociales es un asunto complejo pero no imposible. De hecho, el autor presenta una
explicación o propuesta que consiste en la determinación de los rasgos fundamentales del
sistema que puedan ser expresados como variables endógenas y exógenas, para luego hacer
los cruces y cálculos correspondientes, entre otros pasos. Este proceso lo explica como
“simulación”.

Por último, pero no menos importante, está el análisis de los sistemas de información en las
organizaciones. Como sabemos, las empresas u organizaciones deben ser consideradas
como organismos vivos (sistemas dinámicos, complejos y abiertos), que deben realizar una
actividad dirigida a sobrevivir, crecer y desarrollarse en un medio cambiante que la obliga
continuamente a ajustar su comportamiento mediante un proceso de retroalimentación. Este
proceso de dirección y control de la empresa sólo es posible de lograr mediante un
mecanismo: el sistema de información.

Como se dijo antes, la información es la energía y el cemento que mantiene activa y unida a
cualquier organización. Todo gerente, operador o trabajador en general, debe tomar
decisiones que afectan a toda la organización. La información es la base fundamental de esas
decisiones constantes y en todos los niveles.

El sistema de información de las empresas, básicamente, debe cumplir la misma finalidad


que tienen los sistemas de información en los seres vivos: comunicar al organismo
internamente, dándole cohesión a todos sus elementos componentes y comunicarlo con el
exterior a fin de lograr su adaptación al medio. Esta finalidad supone el equilibrio, tanto
interno como externo que ya se ha explicado antes.

Para el autor, la gestión o administración de una empresa es, fundamentalmente, un proceso


continuo de toma de decisiones, en el cual se deben considerar los siguientes elementos:
objetivos, decisión, predicción y datos. De igual forma, nos recuerda que los pasos básicos
que debe seguir un sistema de información son: a) recopilación de los datos relativos a las
actividades; b) procesamiento de los datos; c) análisis de la información y e) presentación de
los resultados.

En síntesis, el autor presenta un modelo de un sistema de información para la función


administrativa, el cual enfatiza la importancia que tiene la información para la dirección y el
control de cualquier tipo de organización social, partiendo de la base de que quien toma las
decisiones debe ser informado del resultado obtenido, precisa y oportunamente, a los fines
de que pueda influir nuevamente sobre resultado para obtener el equilibrio de todo el sistema.

El equilibrio en las empresas y en los sistemas de información está sujeto al grado de


adecuación que exista entre los objetivos y metas y los resultados obtenidos y como se dijo
antes, existen límites críticos, por encima o por debajo de los cuales se pone en peligro la
supervivencia del sistema en su totalidad. Es por lo tanto una función homeostática, similar
a la de los seres vivos, la que realiza el sistema de información como mecanismo regulador
de la empresa.
A manera de conclusión…

Luego de todo lo dicho hasta ahora, es innegable y evidente la importancia que tiene el
estudio de los sistemas en cualquier disciplina o área del conocimiento. Y en el caso que nos
ocupa (los sistemas de información en la organizaciones humanas), con más razón se ratifica
la necesidad de considerar la visión de conjunto y la importancia de aplicar los principios
básicos de la teoría general de los sistemas en la gestión administrativa de las
organizaciones.

En palabras del autor, las organizaciones deben ser vistas como organismos vivos que tienen
que adaptarse al medio en el cual se desarrollan y, a su vez, que influyen en el ambiente y
son influenciadas por éste. Y esta adaptación se logra mediante un intercambio permanente
de información con el medio externo. Este intercambio de información se cumple a través de
un mecanismo de comunicación que va desde el objetivo o meta al resultado obtenido,
pasando por un proceso de decisiones, órdenes y actividades, que necesariamente tiene que
regresar del resultado al objetivo, mediante un procesamiento de datos que permita comparar
lo que se “quiso hacer” y lo que en realidad “se logró hacer” (retroalimentación). En la
medida en que el sistema de información de las empresas se asemeje al mecanismo regulador
de los seres vivos (que se mencionó antes) podrá mantenerse la organización en un alto nivel
de eficiencia, oponiéndose a la entropía.
Esquema Resumen
Definición de Conjunto de elementos Ejemplo: un átomo, un computador, un
Sistema relacionados organismo vivo y una empresa.

Corpórea o Material Los elementos o componentes


Estructura de un
Sistema
Animada o Dinámica Lo que da vida al sistema. La información.

Energía que mantiene activo al sistema


La Información
Insumo para la toma de decisiones

Mecanismos de Control

El Equilibrio Homeóstasis
Principios Básicos
La Entropía Retroalimentación
Introducción a la Teoría
General de los Sistemas Modelos Isomórficos
La Modelación
Modelos Homomórficos
La Caja Negra

Determinista
Según posibilidad de
predicción
Probabilita

Simples
Según cantidad de
Complejos
elementos
Excesivamente complejos
Clasificación de los
Naturales
Sistemas
Según su creación
Creados por el hombre

Dinámicos
Según los cambios internos
Estáticos

Abiertos
Según su relación con el
medio ambiente
Cerrados

Objetivos

Decisión
Elementos
Predicción

Sistemas de Información Datos


Control
en las Organizaciones
Administrativo
Humanas Recopilación de datos

Procesamiento de datos
Pasos
Análisis de la información

Presentación de resultados