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Gobierno de León Febres

Cordero (1984-1988)

Fue un político ecuatoriano. Fue dirigente del Partido Social Cristiano de su país;
Presidente del Ecuador entre los años 1984 y 1988; legislador entre los años 1970 y
1984, 2002-2004; miembro de la Asamblea Constituyente entre 1966 y 1967;
Senador entre los años 1968 y 1970; Alcalde de Guayaquil en dos períodos, el
primero de 1992 a 1996, año en que es reelegido, ocupando el cargo hasta el año
2000.

Inspirado por ideas del ultra conservador presidente estadounidense Ronald


Reagan, y de la primera ministra británica Margaret Thatcher, Febres Cordero
pretendió implantar el modelo neoliberal en el país por medio de una política de
Estado autoritaria, que utilizó frecuentemente los recursos del miedo y el terror
para paralizar y fraccionar a todos aquellos que se oponían a su proyecto.

Medidas Económicas.

En este marco económico y político se


establecen las siguientes medidas:
Las medidas iniciales que adopta el nuevo gobierno, se basan en los lineamientos
generales del llamado Programa Económico del Gobierno Nacional; posteriormente
suscribe la Primera Carta de Intención con el FMI, la primera en enero de 1985 y en
Julio de 1986 la segunda,485 las mismas que "sugerían" el programa económico
para ser implantados en los mencionados años y en la que se plantean la forma de
aumentar los ingresos y disminuir los gastos y por supuesto el "Eliminar todos los
atrasos con acreedores privados y acreedores bilaterales y no incurrir en nuevos
atrasos".

Estas primeras medidas económicas constituyen una devaluación disfrazada,


tendientes a favorecer a los exportadores. Se estima que éstos, en los últimos
cuatro meses de 1984, obtuvieron beneficios por 10.000 millones de sucres. Las
medidas, igualmente, encarecen los costos de las materias primas y, por lo tanto, él
de los productos finales que llegan al consumidor.

El Frente Económico decide liberalizar los precios de la manteca, el aceite


comestible, hierro, llantas y tubos con el justificativo de reactivar el aparato
productivo e incentivar la oferta de bienes agrícolas e industriales, según se dice.
Quedan bajo control estatal los precios del azúcar, la sal, la harina de trigo, leche
procesada, arroz pilado, productos farmacéuticos y cajas de cartón para la
exportación.

Al mismo tiempo, el régimen de Febres Cordero amplía el plazo de 3 a 7 años para


el pago de las deudas sucretizadas en el gobierno anterior; rebaja la tasa de intere ́s
al 16 % cuando la vigente en el mercado es del 21 %.

También suprime las comisiones de riesgo cambiario.

La política de precios reales provoca un alza acelerada de los productos de


consumo básico, mientras el salario mínimo se mantiene congelado en 6.500
sucres. La tasa de inflación, que en octubre del 84 se situó en el 19.1 por ciento
anual, sube a 22.9 en noviembre del mismo año.

El incremento del gasto, la alta tasa de interés da como resultado que las reformas
planteadas a principios del gobiernos sean insostenibles, por lo que de pasar a de la
piedra cardinal de las reformas Neoliberales, el gobierno se sumerge a un nuevo
tipo de tasas de cambios siendo reemplazado por un sistema de tasa de cambio
múltiple con tres tasas, llamado de "flotación controlada”

Las medidas iniciales que adopta el nuevo gobierno, se basan en los lineamientos
generales del llamado Programa Económico del Gobierno Nacional; posteriormente
suscribe la Primera Carta de Intención con el FMI, la primera en enero de 1985484y
en Julio de 1986 la segunda,485 las mismas que "sugerían" el programa económico
para ser implantados en los mencionados años y en la que se plantean la forma de
aumentar los ingresos y disminuir los gastos y por supuesto el "Eliminar todos los
atrasos con acreedores privados y acreedores bilaterales y no incurrir en nuevos
atrasos".

Para disminuir el déficit fiscal, se aumentó los precios de varios combustibles (entre
el 60% Y 90%), Y se incrementaron mensualmente algunos servicios básicos.

El aumento de la tasa del impuesto a las transacciones comerciales, incrementos en


otros tributos indirectos y ajustes de tasas, timbres y tarifas públicas; y,
disposiciones sobre limitación, reestructuración y administración del gasto
presupuestario.

Para equilibrar y liberalizar el sector externo, se impulsa y consolida a las empresas


exportadoras devaluando la moneda.

Se procede a la apertura gradual de las importaciones como la liberalización de la


importación de bienes terminados (excepto automóviles), se reducen los derechos
de importación de algunas mercancías (como los insumos industriales), se realiza
un proceso para la reducción de aranceles y de protección efectiva yen general se
diseña una política fiscal y monetaria, que buscaba de manera particular equilibrar
la Balanza de Pagos.
También liberaliza el mercado de capitales para aumentar el ahorro interno y, en el
campo estructural se reestructuran empresas e instituciones estatales (ENAC,
ENPROVIT, INNFA, entre otras), privatizando algunas de sus funciones.

Final de su Gobierno.
Al culminar el gobierno de Febres Cordero -como resultante de factores
estructurales y de política económica- la situación ecuatoriana se caracterizaba por
la agudización de las condiciones de subdesarrollo y dependencia, el repliegue del
Estado como estratega y promotor del crecimiento, la severa crisis fiscal y de
balanza de pagos, la aguda internacionalización financiera simbolizada por una
deuda externa de 11.000 millones de dólares.

En 1988, el régimen se debilitó por varios escándalos de corrupción en las altas


esferas del gobierno, la caída del precio de petróleo, y la interrupción de las
exportaciones petroleras debido a un terremoto, agravando la crisis económica, y
disminuyendo los ingresos hasta por 3 mil millones de dólares.

El gobierno a partir de entonces incrementó el gasto público y el endeudamiento


estatal, tomando medidas que estaban orientadas a la promoción de sector
exportador, y del capital financiero.

El equipo económico se desbandó y hasta el vicepresidente de la república, Blasco


Peñaherrera Padilla, se alejó del presidente. A pesar de todo esto, el gobierno no
alteró el plan de gasto para el último año de la administración, pues Febres-Cordero
quiso terminar los proyectos que empezó.

El desmesurado gasto público durante el último año de gobierno, cuando la


economía estaba en crisis, reflejó la adopción de medidas calificadas como
populistas, antepuestas a las principales que marcaron una tendencia hacia la
liberalización de la economía. El PIB decayó en un 6% tras el terremoto de 1987,55
y creció la inflación en un 85,7%