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UNIVERSIDAD CATOLICA DE HONDURAS

“NUESTRA SEÑORA REINA DE LA PAZ”


CAMPUS “SANTA ROSA DE LIMA”

ASUNTO
TIPOS PRINCIPALES DE MARTINETES

ASIGNATURA
 INGENIERÍA DE LAS CIMENTACIONES

CATEDRÁTICO
ING. KARLA VILLANUEVA
ALUMNO
ROSHLLERY ARIEL ESCALÓN MEJIA

N. CUENTA
0422 1998 00171

SECCIÓN
1401

SANTA ROSA DE COPÁN


I PARCIAL, ITRIMESTRE
18 DE MARZO DEL 2020
Tipos principales de martinetes
Los martinetes de vapor tienen un martillo que es levantado por la presión de éste
y se deja caer por gravedad, con o sin la ayuda de la presión del vapor. Puede
sustituirse el vapor por aire comprimido. Si la caída se debe solamente a la
gravedad, el martinete se llama de acción sencilla. Si la presión del vapor o del
aire se suma a la energía hacia abajo, el martinete, dependiendo de los detalles
de su construcción, se llama de doble acción o diferencial. También se usan
martinetes hidráulicos de acción diferencial.
Originalmente, las piloteadoras estaban equipadas con martillos que caían desde
el extremo superior de las guías a la cabeza del pilote. Ocasionalmente, se usan
todavía aparatos de este tipo, martillos de gravedad o de caída libre, pero la mayor
parte de los martillos de impacto son del tipo de vapor o de diésel. Sin embargo,
en la construcción de los pilotes, se usan martillos de gravedad que caen sobre el
concreto fresco.

El martillo de los martinetes del tipo Vulcan, como el martinete de acción sencilla,
golpea un amortiguador colocado en la base del martinete.

La cabeza del mismo pilote está protegida por un cabezote para hincar,
suspendido de la base del martinete y sus dimensiones están de acuerdo con las
del pilote.

a) Martinete por gravedad


El hincado por percusión puede ejecutarse utilizando: martillos de caída libre o por
gravedad que ya sólo se usan para obras provisionales los cuales consisten en un
bloque golpeador metálico sujetado por un cable de acero accionado con un
malacate que lo levanta y lo deja caer libremente hasta impactar con el capuchón
del pilote. Son bloques de hierro con un resalte posterior que se aloja en las guías
de la cabria de pilotaje, y tienen un cáncamo superior para pasar el cable del
torno.

El número de golpes que se puede realizar con una caída libre de 1200 a 1500
mm, oscila entre 10 y 20 por minuto, según el tipo. El peso del martinete debe ser
mayor o igual que la mitad del peso del pilote de hormigón o acero, y de 1 a 1,5
veces el peso del pilote si es de madera.* El número de percusiones y la altura de
caída son regulables sin graduación, pero depende del caudal de la bomba
hidráulica
b)  Martinete simple y doble acción.
El martinete simple consiste en un cilindro pesado elevado por aire o vapor
comprimido y que se desliza arriba y abajo con un pistón fijo, unos salientes o
unos rodillos alojados en las guías de la estructura mantienen la posición de la
maza del martillo en relación con la cabeza del pilote. El número de golpes puede
oscilar entre 36 y 75 por minuto, según el tipo, con una gama de pesos totales de
martillo comprendida entre 2 y 15 toneladas.

Los martinetes de doble acción consisten en un circuito de hierro colado que


permanece estático sobre la cabeza del pilote mientras un martinete accionado
por un vapor o aire comprimido propina una serie de rápidos golpes en ambos
sentidos que obligan al pilote a mantenerse en movimiento. La fuerza de los
golpes es inferior a la de los martinetes de caída libre o de simple efecto. la gama
de pesos totales del martillo abarca desde los de 0,7 a los de 6 toneladas.
También existen martinetes de doble efecto accionados por motor diésel. Para
determinar el tipo, el tamaño y la capacidad del martillo de impacto se deben
tomar en consideración las características de los suelos. no es recomendable por
ningún motivo utilizar martillos con una relación mayor de 4 entre el peso del pilote
y el de las partes golpe antes Los resultados más favorables, de acuerdo con la
experiencia de los cimentadores, se obtienen con un martillo cuyas partes
golpeantes tengan un peso sensiblemente igual al peso del pilote.

c)  Martinete diésel.
Son martinetes autónomos ubicados en las guías del equipo de sondeo y que se
apoyan sobre la cabeza del pilote. El arranque de la acción de hinca se produce
por elevación del pistón en el interior del cilindro, lo que activa la inyección de una
cierta cantidad de combustible. La caída libre del pistón comprime el combustible
situado encima del yunque provocando su explosión y la expansión resultante se
traduce en una fuerza hacia abajo sobre el y aunque y una fuerza ascensional que
eleva el pistón, provocando el reinicio del ciclo que se irá repitiendo hasta que se
corte la entrada de combustible. el número de golpes puede oscilar desde 40 a 60
por minuto según el tipo, mientras la gama de pesos totales del martillo, abarca
desde los de 1,0 a los de 4, 5 toneladas Independientemente del tipo de martinete,
su función es la misma, aunque sus características varían según su modelo,
motor, tamaño, capacidad.

Que es y cómo se produce la


licuefacción.
La licuefacción de suelos es un fenómeno en el cual los terrenos, a causa de
saturación de agua y particularmente en sedimentos recientes como arena o
grava, pierden su firmeza y fluyen como resultado de los esfuerzos provocados en
ellos debido a los temblores. La licuefacción es una causa mayor de destrucción
relacionada con terremotos (más aún que por la acción directa de las ondas sobre
los edificios). En otras palabras, la licuefacción es capaz de desplazar, hundir o
incluso volcar infraestructura, sean casas, edificios u otros. Como es de esperarse,
la infraestructura de regiones costeras es la que más peligro corre y, por tanto,
toda obra construida en estas zonas debe contar con estudios previos y detallados
que caractericen el tipo de suelo que presenta el sitio. Una buena parte de los
daños observados en Japón después del gran terremoto del 2011 fueron
causados por licuefacción de suelos.

se produce cuando determinados tipos de suelos afectados por terremotos


desarrollan elevadas presiones intersticiales de forma rápida (sin drenaje), dando
lugar a una pérdida de la resistencia al corte y a la rotura del suelo, que se
comporta como si fuera un líquido. Este fenómeno provoca la falla de
cimentaciones, roturas de taludes y deslizamientos. Los suelos susceptibles a
perder gran parte de su resistencia ante solicitaciones dinámicas son las arenas
finas y flojas y las arenas y limos mal graduados. Otra de las condiciones
necesarias para que tenga lugar la licuación, es que el nivel freático sea superficial
o cerca de la superficie, y que la compacidad sea suelta a media.