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BIBLIA Y REPRESENTACIONES ARTÍSTICAS

He elegido las siguientes obras artísticas para ilustrar tres momentos fundamentales de la Biblia:

1ª- ¨El Jardín de las Delicias¨ de El Bosco, en el que se muestra la Creación


del mundo y del hombre por parte de Yahveh. El inicio de toda vida.
2ª- ¨El Moisés¨ de Miguel Angel. Moisés que fue quién liberó al pueblo elegi-
do y lo llevó a la Tierra Prometida.
3ª- ¨La Anunciación¨ de Fra Angélico. La Anunciación, en la cual Dios se hace
humanidad.

1º Cuadro de la creación dentro del tríptico ¨El Jardín de las Delicias¨ de El Bosco.

La pregunta primigenia de todo ser humano es conocer quién ha creado todo lo que se
encuentra a su alrededor, el cielo, los astros, el sol, las estrellas, las nubes, la naturaleza, las plan-
tas, los animales y sobre todo a él mismo. El relato bíblico del Génesis es de una belleza narrati-
va extraordinaria, es como una obra de teatro en 7 actos. Yahveh va creando, los cielos y la tierra,
la luz, el firmamento, las aguas, la tierra, luego la vegetación, los peces, las aves, todo en cinco
días, terminando siempre con la frase “Y vio Dios que estaba bien, que era bueno”. El día sexto
“Dios creó al ser humano a imagen suya. Macho y hembra los creó”. Llegamos al día séptimo
en el que Dios descansa. Empieza el Cap. 2 del Gen.,“ Concluyéronse, pues, los cielos y la tier-
ra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho,” “ Y
bendijo Dios el día séptimo y lo santificó”

El cuadro del Jardín de las Delicias es un tríptico, tres tablas, que se puede cerrar. Cerrado
representa el tercer día de la creación del mundo, se crea la vegetación en la tierra. Aparece el
mundo como un globo redondo, las nubes arriba y abajo la tierra plana. Arriba a la izquierda la
imagen de Dios Creador y una inscripción, “Él mismo lo dijo y todo fue hecho” “Él mismo lo
ordenó y todo fue creado”.
Una vez abierto el tríptico, encontramos que la primera tabla está dedicada al Paraiso
terrenal, Dios aparece en el centro llevando de la mano a Eva para presentarla a Adán. Con la
creación del ser humano, hombre y mujer a su imagen y semejanza, Dios culmina la creación del
mundo. Dios le da al ser humano una diferencia significativa con el resto de la creación, (ani-
males, plantas… ) porque el ser humano es imagen del mismo Dios. Esta es la grandeza del rela-
to bíblico de la creación.

Hay que resaltar en esta tabla en el centro de la composición, con un gran tamaño y un
colorido rosado que atrae nuestra atención, la fuente de la vida, así como las aves acuáticas y
otras aves volando saliendo de una cueva, los animales exóticos que aparecen, el unicornio, la
jirafa, el elefante…y también el majestuoso paisaje, lagos, montañas, bosques, árboles, todo muy
cuidado y bien armonizado que crea admiración por donde se mire.

Esta pintura fue realizada por Hieronymus Bosch entre los años 1500/1505. La pintura
de El Bosco se parece mucho a la escuela flamenca, tanto por su origen como por el tiempo pero
por su originalidad, creatividad, fantasía, minuciosidad, detalles, colorido, simbolismo, se aparta
de ella por lo que cuenta con diferentes catalogaciones y así mismo con grandes cantidades de
interpretaciones por parte de los numerosos y extraños elementos que tiene. Actualmente se
puede contemplar y admirar en el Museo del Prado.

2º La escultura de Moisés de Miguel Ángel

El escultor de la obra El Moisés es del genio


renacentista Miguel Ángel Buonarroti. La escultura
es de mármol, mide 253 centímetros de alto, es de una
belleza sobrecogedora. El estilo es renacentista sigu-
iendo el estilo clásico griego y romano, en donde se
busca la belleza ideal y el interés por la figura humana
y su anatomía.

Es una figura colosal a pesar de estar sentado. Se


representa a Moisés en el momento más importante de
su vida, cuando recibe de Yahveh las tablas de la Ley,
escritas en piedra, los diez mandamientos que van a
regir la vida de su pueblo y baja con ellas a presen-
társelas a su pueblo

La figura es de una impresionante majestuosidad, la


mirada desviada mirando al pueblo. Las tablas las
tiene a un lado queriendo ocultarlas por lo que ve,
tiene una posición de pasividad sentado pero al mismo
tiempo expresa que quiere tomar una decisión, es una
expresión dura, que le da realismo
Impresiona en el conjunto el estudio anatómico que es de naturalismo asombroso sobre
todo en el brazo izquierdo. También resalta la inmensa y retorcida barba que le baja por todo el
pecho hasta la cintura, también el pelo y los dos cuernos que le salen de la cabeza.

La figura de Moisés que vemos en la Biblia es de una grandeza épica extraordinaria, no


en vano es el salvador, formador, legislador, profeta, conductor del Pueblo Elegido hacia la Tier-
ra Prometida. Toda su vida está magníficamente narrada en el libro del Exodo a partir del Capí-
tulo 2º.

En el monte Horeb, Sinai, Moisés tiene una experiencia que marcará su vida, el encuentro
con el mismísimo Yahveh. Yahveh se le aparece en una zarza ardiendo que no se consume y le
habla, le encarga la misión de salvar a su pueblo de la esclavitud a la que le somete el Faraón.
“He escuchado el clamor de mi pueblo y he visto además la opresión con que los egipcios los
someten. Ve, yo te envío para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto”

Tras liberar a los israelitas y sacarlos de Egipto, Moisés y el pueblo elegido pasaron 40
años en el desierto, en la península del Sinaí antes de entrar en la Tierra Prometida. Tuvieron que
soportar toda clase de pruebas una detrás de otra, hambre, sed, calor, calamidades... pero con la
ayuda de Yahveh, Moisés solucionó los problemas. Fue un gobernante excepcional.

El momento clave de la vida de Moisés es, nuevamente, el monte Sinaí donde Yahveh le
habló por primera vez. Allí, en lo alto de la montaña, rodeado por una nube permanente y de-
spués de 40 días, recibe de Yahveh las Tablas de la Ley, escritas en dos piedras, los Diez
Mandamientos, las leyes por las que se tiene que regir el pueblo elegido.

Moisés forma, crea, da sentido al pueblo elegido, donde la figura de Yahveh es om-
nipresente, desde ese momento Israel crece, se desarrolla a la luz de la fe y creencia en un Dios
único Yahveh. Crea una religión que ha tenido y tiene una gran influencia en toda la humanidad.

3º- El cuadro de la Anunciación de Fra Angélico

Al inicio del Evangelio de Lucas 1, 26-28 se encuentra la narración de la Anunciación,


una escena llena de emotividad, digna del sobrenatural acontecimiento que tiene lugar.

Una conmovedora escena donde el cielo y la tierra se entrelazan en una atmósfera de


candor, belleza y espiritualidad inigualable. Un ángel de nombre Gabriel, un ser celestial,enviado
por Dios, trae un mensaje increíble y sorprendente a una humilde doncella llamada María, que
vive en una pequeña y desconocida población, Nazareth en Galilea, y le anuncia que va a ser
madre del Hijo del Altísimo. Veamos lo que dice Lucas en su evangelio:

¨El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una
virgen desposada….. El ángel entrando a su presencia le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo. Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era
aquel. El ángel le dijo: No temas María porque has encontrado gracia a los ojos de Dios. Con-
cebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y se
llamará hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la
casa de Jacob para siempre y su reinado no tendrá fin.” Y María dijo al ángel: ¿Cómo será eso,
pues no conozco varón?. El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del
Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer, será llamado hijo de Dios….
María contestó: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se re-
tiró¨.

Esta magnífica narración de la Anunciación del ángel Gabriel a María del evangelio de
Lucas es la que escenifica Fra Angélico en este maravilloso cuadro. Los actores principales son
ellos, Gabriel en el centro porque es el portador de la buena noticia de parte de Dios y María en
el lado derecho que tiene las mismas proporciones del ángel pero su cabeza se encuentra por
encima de la de Gabriel, señal de superioridad.
Fra Angélico añade a la escena lo que se puede decir una libertad de creador, las figuras
de Adán y Eva arrojados del Paraíso terrenal escenificados en el fondo del cuadro, de esta man-
era Fra Angélico enlaza con la tradición cristiana de que por una mujer, Eva, vino el pecado al
mundo y por otra, María, la salvación. Esta es la grandeza que quieren resaltar tanto el evange-
lista como Fra Angélico. Otra licencia artística de la obra es el chorro de luz lanzado desde la
parte superior izquierda por una mano, que representa la creencia principal cristiana en la San-
tísima Trinidad. La mano representa a Dios Padre, al fondo y dentro del haz de luz una paloma,
el Espíritu Santo y la tercera persona de la Trinidad es el Hijo, Jesús el Salvador, encarnado en
María.

Fra Angélico / Guido di Pietro da Mugello (1400/1455) Fra Angélico como se le conoce
artísticamente porque, según varios autores, pintaba como los ángeles, nació en Vicchio en el
Mugello, Italia. Fue monje de la orden dominicana en el convento de Santo Domingo de Fiesole
cerca de Florencia.

El cuadro que en su origen era un retablo, lo pintó precisamente para la iglesia del monas-
terio de Santo Domingo donde vivía entre los años 1435/1445, en pleno Quattocento, por lo que
la obra tiene muchas características góticas e influencias de los pintores flamencos, como se
puede apreciar en el uso del pan de oro, el detalle de los delicados vestidos que llevan Gabriel y
María así como el de la vegetación, flores y plantas del jardín, el colorido espléndido de los man-
tos, la luz, la composición… Sin embargo la arquitectura es plenamente renacentista, con los ar-
cos de medio punto y los medallones.

Debajo del cuadro hay una serie de delicadas pinturas que se conocen como predela, son
cinco escenas en miniatura que hacen referencia a la vida de María. Estas escenas son: el
nacimiento de María y los desposorios con José, la Visitación a su prima Santa Isabel, el
nacimiento de Jesús, la Purificación o presentación en el Templo y el Tránsito del alma de María
tras su muerte. El cuadro se puede contemplar actualmente en el Museo del Prado.

Miriam Casado Alda


31 de marzo de 2019

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