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Cuestionario sobre parte histórica

Régimen legal de la traducción y del traductor público.

1. Hacia los años 2400 a 2094 a.C., surge el rey Hammurabi en Babilonia, quien creó
doscientas ochenta leyes. Logró conquistar todo el occidente de Asia, hasta Siria y
Palestina, aliándose con Egipto. En todas estas acciones políticas y guerreras
intervinieron traductores e intérpretes que difundieron en esta región y en todos los
idiomas de la época, las leyes del Código de Hammurabi.
2. Durante el segundo imperio babilónico, fue famoso Nabucodonosor (1135 a.C.) debido
a sus actividades políticas y guerreras, como la ocupación de Siria y otros países y la
destrucción de Jerusalén. Todas estas acciones promovieron el intercambio comercial
entre los pueblos de Oriente y Occidente por lo que la función de los traductores e
intérpretes ocupó un lugar muy eminente ya que reconocían diferentes clases sociales.
Las relaciones comerciales fomentaron la utilización de la religión y los templos y
sirvieron para el dominio de las lenguas foráneas, la difusión de la propia lengua y la
formación de traductores e intérpretes.
3. Los hititas difundieron el idioma acadio que se convirtió en la lengua diplomática usual
de la época, de origen indo-europeo, llamado kentum.
4. China es considerada cuna de intérpretes ya que en esta época se estableció el
régimen de estudiantes becados de diversos países para el aprendizaje del idioma y la
difusión de la cultura china.
5. La cultura romana, a raíz de su contacto con otras culturas, en particular la griega,
permitió que la traducción e interpretación fuera una importante actividad. La gran
influencia que ejerció la cultura griega sobre la romana condujo a numerosas
traducciones del griego al latín, entre ellas las tragedias de Eurípides por Ennio y las
comedias griegas traducidas por Plauto y Terencio.
6. Cicerón tradujo a Platón y Demóstenes, lo que lo impulsó a publicar sus reflexiones
sobre la traducción. Este autor, se refirió al problema sobre qué es lo que predomina
en la traducción: si el sometimiento estricto al texto, o si lo principal es el sentido al
que se puede adaptar el texto de la traducción si es que es conveniente para una
mejor comprensión del mismo.
7. El latín fue el idioma no sólo de la Iglesia sino también el utilizado por la gente culta
como los científicos, filósofos, literatos, entre otros. En los actos oficiales y en los
juicios, todos los instrumentos y constancias publicas estaban en este idioma y para
hacerlos inteligibles a quienes solo conocían las lenguas populares intervinieron los
traductores e intérpretes.
8. En el Renacimiento el latín es reemplazado por las lenguas nacionales, y con la
aparición de la imprenta las traducciones reciben un nuevo e importante impulso. La
Reforma contribuyó a esto ya que sus principales propulsores se dedicaron a
patrocinar las traducciones de la Biblia a los idiomas de los pueblos a los que estaban
dirigidos. Los reformadores se apartaron del absoluto apego a las palabras (idea
impuesta por San Jerónimo) y dieron mayor importancia al contenido, teniendo en
cuenta las modalidades del lenguaje de aquellos pueblos sobre los que debían influir.
9. La inquisición se ocupó de perseguir a quienes se atrevieran a desviarse de la
traducción hecha por San Jerónimo, declarada como la verdadera por el Concilio de
Trento.
10. Durante el Renacimiento la mayoría de los traductores optaron por las traducciones
libres, adoptando aforismos como las bellas infieles. Además, por exageraciones y
errores en que incurrieron muchas de estas traducciones libres, se difunde el aforismo
florentino traduttore traditore. Estos aforismos se extendieron hasta el siglo XIX.
11. En el siglo XIX el afianzamiento de diversas nacionalidades en Europa condujo a un
mayor respeto por los estilos nacionales y a la fidelidad de la traducción. El incremento
de la cultura y los contactos internacionales aumentaron las traducciones de y a las
lenguas de las nuevas y grandes naciones europeas junto a las ya existentes.
12. Eventos como la caída del Imperio Romano del Oriente y la muerte de Constantino, la
expansión del Imperio Turco hacia Europa, y la consolidación de su poder hasta la
batalla naval de Lepanto, en 1570, obligaron a los países europeos a buscar otras rutas
no tradiciones, para poder continuar sus relaciones comerciales con los centros
imperiales del Oriente.
13. Colón a la vuelta de su primer viaje trajo consigo varios jóvenes indios para que
aprendieran castellano y sirvieran de intérpretes. Esto fue de vital importancia para
promover la comunicación entre los pueblos originarios (los habitantes del Nuevo
Mundo) y los pueblos europeos. Además, los pueblos europeos entendieron que estos
nativos eran humanos como ellos y merecían respeto, por lo cual se impuso que
aquellos enviados al Nuevo Mundo aprendieran el idioma de los nativos, en lugar de
querer imponer el idioma castellano a los indígenas.
14. Luego de que la imposición del castellano a los indígenas fracasara, España estableció
que sea obligatoria la intervención de intérpretes en actos y trámites oficiales. Los
intérpretes comenzaron a actuar en audiencias, eran considerados oficiales menores y
debían cumplir con ciertos requisitos para desempeñarse como intérprete; debían ser
fieles, cristianos y bondadosos. Los intérpretes no podían aceptar presentes, debían
ser imparciales (ya que eran el nexo entre los nativos y la justicia) y trabajar la mayoría
de los días ya que se consideraba que era un trabajo indispensable, solo podían
ausentarse con el permiso del presidente de la Audiencia. No solo debían saber la
lengua que traducían, sino que debían ser acreedores de la confianza que en ellos se
depositaba. Para ser interpretes en audiencias, debían realizar un examen y debían ser
votados y aprobados por todo el Cabildo o comunidad de indios y una vez nombrados
no podían ser removidos sin causa.
15. Las leyes de Indias se aplicaban únicamente a los indios, sin embargo, se aplicaban
también en los casos en que era necesario el auxilio del interprete en causas y
negocios de extranjeros residente o de paso.
16. Aunque no eran traductores, próceres como Juan Martin de Pueyrredón, San Martin o
Belgrano tradujeron, debido a su amplio conocimiento de idiomas.
17. De las publicaciones da la época de la Revolución de Mayo, se concluyó que había
traductores e intérpretes con nombramiento o autorización expresa del Superior
Gobierno o del Cabildo de ejercer dicha profesión quienes eran poseedores de un
diploma de carácter administrativo. Otros ejercían dicha profesión libremente, en base
a la buena fe, honestidad y capacidad acreditadas públicamente en los años de
experiencia en la profesión.
18. En la primera etapa, los requisitos para ser traductor eran: ser mayor de edad,
acreditar moralidad y buenas costumbres por información judicial, tener por lo menos
un año de residencia en el país y cumplir con los requisitos del programa respectivo,
en la Escuela Nacional de Comercio. En la segunda etapa, el requisito de ser mayor
edad se mantuvo, pero la moralidad y buenas costumbres debían ser comprobadas
por información policial. Además, debían tener por lo menos dos años de residencia en
el país y el diploma del secundario completo. Por último, el programa de estudio daba
más importancia al idioma nacional, se ampliaron los programas de Derecho, y se
exigía el dominio de la traducción al idioma nacional y al idioma extranjero. En la
tercera etapa, ser traductor se consideraba una carrera universitaria, por lo que los
requisitos se ampliaron, estos eran: poseer el título de profesor del idioma
correspondiente, expedido por autoridad competente; aquellos traductores de
idiomas no tan tradicionales requerían la acreditación fehaciente del secundario
completo y dos años de residencia en el país. Los bachilleres y peritos mercantiles
debían aprobar un examen escrito de ingreso para demostrar el conocimiento del
idioma elegido. En cuanto a las materias de Derecho, eran: derecho civil, derecho
comercial, derecho constitucional y administrativo, procedimientos y practica pericial,
entre otros. Por último, se le requería a los traductores aprobar una prueba final
escrita de traducciones practicas ante una comisión de tres miembros, compuesta de
personas de reconocida capacidad y dominio del respectivo idioma.