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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES


“EZEQUIEL ZAMORA” / ENLAUNIV
EN CONVENIO CON ENLACE LATINOAMERICANO DE UNIVERSIDADES
ESCUELA DE DERECHO
SEDE SAN CRISTOBAL ESTADO TACHIRA

ANALISIS DE JURISPRUDENCIA CIVIL III

INTEGRANTE:
Gipsie Medina, C.I: V- 12.760.901
TUTOR:
Abg. Edwin Galvis
CATEDRA:
Derecho Civil III
TRIMESTRE: III
SECCION: “A”

San Cristóbal, 25 de Marzo del 2020


 Jurisprudencia

Sentencia nº 1179 de Tribunal Supremo de


Justicia - Sala Constitucional de 9 de
Agosto de 2013
Fecha de Resolución: 9 de Agosto de 2013
Emisor: Sala Constitucional
Número de Expediente: 13-0415
Ponente: Juan José Mendoza Jover
Procedimiento: Acción de Amparo
 
ÍNDICE

 ANTECEDENTES
o PRIMERO
o SEGUNDO
o TERCERO
o CUARTO
o Primero
o Segundo
o PRIMERO
o SEGUNDO

CONTENIDO

Magistrado Ponente: JUAN JOSÉ MENDOZA JOVER

Exp. 13-0415

El 16 de mayo de 2013, la ciudadana A.M.A.G., titular de la cédula de identidad n.° V-


4.823.902, asistida por el abogado A.J.M.B., inscrito en el Inpreabogado bajo el n.° 86.354,
interpuso acción de a.c. contra la sentencia dictada, el 22 de noviembre de 2012, por el
Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Guárico.

El 30 de mayo de 2013, se dio cuenta en Sala del expediente contentivo de la acción


ejercida, designándose como ponente al Magistrado J.J.M.J., quien, con tal carácter,
suscribe el presente fallo.

Se ha Realizado el estudio del caso, pasa esta Sala a dictar sentencia, previo análisis de las
consideraciones siguientes:
I

ANTECEDENTES

El 24 de mayo de 2012, el Juzgado Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de la


Circunscripción Judicial del Estado Guárico, con sede en San J.d.l.M., admitió la demanda
que, por cumplimiento de contrato compra venta verbal, interpuso el ciudadano M.Y.R.
contra la ciudadana A.M.A.G., la cual tuvo como objeto un inmueble ubicado en la
carretera que conduce a San S.d.L.R., Estado Aragua, sector denominado Urbanización
Guafal, parcela M-10, número 33.

Mediante escrito del 25 de junio de 2012, la ciudadana A.M.A.G., parte demandada en el


juicio primigenio, opuso la cuestión prevista en el artículo 346, ordinal 6°, del Código de
Procedimiento Civil, relativo al defecto de forma de la demanda, y dio contestación al
fondo de la demanda, en donde impugnó y rechazó la cuantía de la demanda; y, además,
negó, desconoció y rechazó los instrumentos privados anexos a la demanda marcados con
las letras “A, B, C y D”.

El día 06 de julio de 2012,por escrito la parte actora promovió la prueba de cotejo, de


conformidad con lo establecido en el artículo 445 del Código de Procedimiento Civil, a fin
de verificar si la demandada suscribió los recibos de pago que acompañó con la demanda.

El 06 de julio de 2012, el Juzgado Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de la


Circunscripción Judicial del Estado Guárico dictó sentencia, mediante la cual declaró lo
siguiente: (i) sin lugar la cuestión previa contenida en el artículo 346, ordinal 6° del Código
de Procedimiento Civil; (ii) se tiene como contestada la demanda; (iii) se acuerda notificar
a las partes para el inicio del lapso probatorio; y, (iv) se condenó en costas a la parte
demandada.

El 13 de julio de 2012, la parte demandada ratificó la promoción de la prueba de cotejo; e


igualmente, promovió la prueba de testigos, las cuales fueron admitidas mediante auto del
16 de julio de 2012, dictado por el referido Juzgado de Municipio.

Mediante escrito de fecha 17 de julio de 2012, la parte demandada promovió la prueba


testimonial, la cual fue admitida por auto dictado, el 20 de julio de 2012, por el Juzgado
Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico.

Con posterioridad a la evacuación de las testimoniales promovidas en el juicio, y de la


consignación del informe de los expertos grafotécnicos, el Juzgado Primero de los
Municipios J.G.R. y Ortiz de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico, el 02 de
octubre de 2012, dictó sentencia definitiva mediante la cual declaró lo siguiente:

PRIMERO
CON LUGAR la demanda intentada por el ciudadano J.M.Y.R., contra la ciudadana
A.M.A.G. por CUMPLIMIENTO DE CONTRATO DE COMPRA-VENTA, ambas partes
identificadas anteriormente.

SEGUNDO

Se condena a la demandada ciudadana A.M.A.G. a que una vez cancelado, en caso que no
lo éste (sic) a la presente fecha, el inmueble de su propiedad, según se evidencia de
documento protocolizado el 17 de Diciembre de 1997 en la oficina de Registro Público del
Municipio J.G.R. (sic) del Estado Guárico, bajo el No 17, folios 178 al 188, Protocolo
Primero, Tomo Séptimo, Cuarto Trimestre del año 1997 ubicado en la carretera que
conduce a San S.d.l.R., Estado Aragua, Sector denominado Urbanización Guafal, parcela
M-10, N° 33, alinderado de la siguiente manera: NORTE: con la parcela MP-10-34, SUR:
Con la Parcela MP-10-32, ESTE: Con Calle 6 y OESTE: con la parcela MP-10-15, y la
cual tiene un área de extensión de ciento treinta y cuatro metros cuadrados con cuarenta
decímetros cuadrados, y que fuera adquirido por la demandada mediante un contrato de
préstamo con garantía hipotecaria con “Maracay” Entidad de Ahorro y Préstamo C.A., a
OTORGAR el Documento de compra-venta sobre el referido bien inmueble objeto del
Contrato Verbal de Compra suscrito con el ciudadano J.M.Y.R.. Y así se declara y decide.

TERCERO

En caso de negativa de la vendedora o demandada de otorgar el documento, la presente


sentencia debidamente registrada servirá de título de propiedad a favor del Comprador o
demandante, de conformidad con lo previsto en el artículo 531 del Código de
Procedimiento Civil.

CUARTO

SE CONDENA en costas a la parte perdidosa, de conformidad con lo establecido en el


artículo 274 del Código de Procedimiento Civil.

El 04 de octubre de 2012, la parte demandada en el juicio primigenio ejerció apelación


contra la sentencia definitiva, recurso que fue oído en ambos efectos, y cuyo conocimiento
correspondió al Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario de la
Circunscripción Judicial del Estado Guárico.

Por sentencia del 22 de noviembre de 2012, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del
Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico dictó sentencia
mediante la cual declaró: (i) con lugar la acción de cumplimiento de contrato verbal de
compra venta de inmueble interpuesta; (ii) se ordenó a la parte demandada realizar la
tradición del inmueble objeto de la acción a favor del demandante, y, en caso de negativa, o
de incumplimiento voluntario de la ejecución del fallo, de conformidad con lo establecido
en el artículo 531 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia serviría como título para
el registro de la propiedad a favor del actor; (iii) se condenó a la parte demandada a la
cancelación del monto restante de la hipoteca convencional a favor de la acreedora
hipotecaria Maracay Entidad de Ahorro y Préstamo C.A., a los fines del registro de dicho
fallo; (iv) se confirmó la sentencia del Juzgado Primero de los Municipios J.G.R. y Ortíz de
la Circunscripción Judicial del Estado Guárico, con sede en San J.d.L.M., de fecha 02 de
octubre de 2012 y se declaró sin lugar la apelación ejercida; y, (v) se condenó en costas a la
parte demandada.

II

DE LA ACCIÓN DE AMPARO

La accionante fundamentó la demanda de a.c. en los aspectos siguientes:

En primer lugar, señaló que el asunto primigenio se inició el 23 de mayo de 2012, mediante
demanda interpuesta en su contra por el ciudadano J.M.Y., ante el Juzgado Primero de los
Municipios Roscio y Ortiz de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico, con sede en
San J.d.L.M., con motivo de cumplimiento de contrato verbal, por la supuesta venta verbal
de un inmueble de su propiedad, “debemos partir de la validez de un contrato verbal en el
código civil” vivienda ubicada en la carretera nacional que conduce a San S.d.l.R., Estado
Aragua, en el sector denominado Urbanización El Guafal, parcela MP-10, número 33, con
una extensión de ciento treinta y cuatro metros cuadrados con cuarenta decímetros
cuadrados (134,40 m2), según documento protocolizado ante el Registro Inmobiliario de
San J.d.L.M., Estado Guárico, bajo el n.° 61, folio 204 al 205, protocolo 1, Tomo 2, Tercer
Trimestre de 1983.

Podemos decir que el demandante cumplió con los requisitos pactados, El contrato de
compraventa es un contrato bilateral por el cual, el vendedor, se compromete a entregar el
objeto y el comprador, se compromete a pagar un precio por ello. Ambas partes han de
tener la capacidad suficiente para contratar y obligarse. Además, es un contrato consensual,
es decir, se perfecciona por el consentimiento y con él se transmite la propiedad del objeto,
que es el objetivo del comprador.

El vendedor tiene la obligación de entregar el objeto y, en casos de que haya vicios ocultos,
tendrá que sanearlos. Por otro lado, el comprador tiene la obligación de pagar el precio
fijado en el tiempo y lugar establecidos en el contrato.

En este caso, nos encontramos ante un contrato de compraventa mercantil, en el cual su


objetivo es el de comprar cosas muebles para revenderlas, bien en la misma forma que se
compraron o bien en otra diferente, con ánimo de lucrarse en la reventa

Que, la parte actora en el juicio principal alegó que el precio acordado para la supuesta
venta fue la cantidad de tres millones quinientos mil bolívares (Bs. 3.500,000,00),
equivalentes hoy día a la cantidad de tres mil quinientos bolívares (Bs. 3.500,00); y,
además, alegó que la parte actora expresó que se comprometió a que luego de cancelada la
totalidad del bien inmueble descrito “debía realizarle el traspaso legal correspondiente,
mediante la tradición legal del Inmueble, a través de la Protocolización del documento de
propiedad a su nombre”.
Seguidamente, la accionante esgrimió que la demanda fue admitida el 24 de mayo de 2012,
y el tribunal ordenó el emplazamiento de la parte demandada para dar contestación a la
demanda, respecto de lo cual, el 25 de junio de 2012, opuso cuestiones previas, contestó al
fondo la demanda, rechazó lo alegado por el actor e impugnó la cuantía por considerarla
temeraria e incongruente, señalando también, que desconoció y rechazó los instrumentos
privados presentados e incorporados a los autos por el demandante.

Que, trabada la litis, se abrió el lapso probatorio y la parte actora promovió la prueba de
cotejo sobre los anexos A, B, C y D, “resultando la misma positiva, no existiendo ningún
otro medio de prueba que demostrara la supuesta existencia del Contrato Verbal, obviando
el Tribunal la relevancia que tenía el documento de propiedad a mi nombre sobre el Bien
Inmueble”, el cual fue protocolizado y surte efectos “erga omnes”.

De este modo, la accionante expresó que se agregó a los autos el informe sobre la prueba de
cotejo practicada por el experto grafotécnico y que el Tribunal de Municipio, el 02 de
octubre de 2012, dictó decisión, sin motivación alguna, declarando con lugar la demanda
interpuesta por el ciudadano J.M.Y.R. en su contra, por cumplimiento de contrato verbal de
compra-venta

Se revisaron las pruebas que el demandante

Asimismo, la accionante señaló que contra la referida sentencia ejerció recurso de


apelación, el cual se oyó en ambos efectos, remitiéndose el expediente al Juzgado Superior,
el cual, en fecha 22 de noviembre de 2012, declaró con lugar la acción de cumplimiento de
contrato verbal de compra venta de inmueble, confirmando la sentencia recurrida y
condenó en costas a la parte demandada.

Por otra parte, la accionante refirió que el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario
y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico violó su derecho a la
vivienda, establecido en el artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, que forma parte de los derechos humanos de segunda generación, que debe
recibir un trato especial por parte de los órganos del Poder Público, por cuanto “estando el
inmueble debidamente protocolizado y siendo mi única propiedad”, aún así se declaró con
lugar la acción de cumplimiento de contrato verbal de compra venta de inmueble, con lo
cual fue despojada jurisdiccionalmente de su vivienda, quedando “en la calle (…) sin razón
alguna, por cuanto el actor carece de las solemnidades de un Documento Escrito, ni siquiera
consta en autos un documento privado que exprese la voluntad real de las partes y cumpla
los requisitos establecidos en la Ley”, para la verificación de la venta y la tradición de un
inmueble.

Que, el Tribunal Superior con su decisión le produjo “zozobra e incertidumbre, al quedar


prácticamente a la deriva, sin techo alguno para mí y para mi grupo familiar” y por esta
razón solicitó que se le restituya inmediatamente la situación jurídica que consideró
infringida.

Igualmente, la accionante denunció la transgresión de su derecho a la propiedad,


establecido en el artículo 115 constitucional, por parte de la sentencia objeto de amparo, por
cuanto considera que la misma le privó y le continúa privando del uso, goce, disfrute y
disposición del bien inmueble, antes identificado, de su propiedad, al haber declarado que
la sentencia servirá como título para el registro de la propiedad a favor del actor, cuando del
contenido de la decisión se desprende la inexistencia de un documento público y/o privado
que exprese con certeza la voluntad de las partes en el negocio jurídico y, en consecuencia,
la tradición legal del bien inmueble, en cuestión, ya que según afirma, “sólo existen recibos
de pago marcados letras ‘A, B, C y D’, como indica el Juzgador en su sentencia (Folio
115), pero que carecen de los requisitos legales mínimos para su Registro (Art. 47 del
Decreto con Fuerza de Ley de Registro Público y del Notariado)”, por lo que lo decidido
por la instancia superior denunciada no constituye una verdadera venta.

Que la parte actora en el juicio principal nunca probó la venta verbal que argumenta, y que
“la adminiculación a los autos, (…) de tres (03) recibos de pagos, a mi criterio, no son
prueba suficiente para que en mi condición de propietaria deba transferir la propiedad”, más
aún cuando la propia ley sustantiva civil (artículo 1488 del Código Civil), exige que se
extienda un documento o escritura para efectuar lícitamente la tradición de la cosa.

La demandante alega que puede confirmar, el mismo criterio de esa Sala a que se ha
aludido, debió llevar al juzgador a advertir y atender en todo su alcance esos importantes
hechos incorporados a la demanda, que por su propio vigor definen la posesión que el actor
invoca, caracterizándola así como derivada y no originaria, y entender que de acuerdo a
tales hechos afirmados en la demanda no podía caber una pretensión de prescripción
adquisitiva, de manera que el análisis de esa afirmación y su alcance debía integrar la
decisión, de manera eminente. Y así debía ser también en punto a observar que el actor no
había traído a juicio algún hecho, acto o negocio jurídico que hubiese tenido eficacia
suficiente para invertir el título de su posesión y atribuirle a la misma el ánimo de dueño
(animus rem sibi habendi)

Seguidamente, la accionante solicitó las medidas cautelares innominadas siguientes:

Primero

Que el Tribunal Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de la Circunscripción Judicial del
Estado Guárico, con sede en San J.d.l.M., Piso 01, sede del Poder Judicial, Avenida Los
Llanos suspenda el trámite para la Ejecución Forzosa solicitada por el Abogado R.L. en
representación de la parte actora J.Y.R., ya que la causa N° 3521-12 aún se encuentra allí y
no ha sido remitada al Tribunal Único de Ejecución Civil (sic).

Segundo

En caso que el Tribunal Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de la Circunscripción


Judicial del Estado Guárico (Tribunal de la causa) haya remitido el asunto 3521-12 al
Tribunal Único de Ejecución Civil (sic), remita oficio donde se ordene la suspensión de la
ejecución forzosa hasta (sic) no se decida la presente Acción de A.C..

Por último, la accionante solicitó que la acción de a.c. sea admitida y se de la sustanciación
de ley, a los fines del restablecimiento de la situación jurídica que considera infringida.
III

DE LA DECISIÓN OBJETO DE LA ACCIÓN

El 22 de noviembre de 2012, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y del


Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico, dictó sentencia mediante la cual
declaró lo siguiente:

PRIMERO

Se Declara CON LUGAR, la acción de Cumplimiento de Contrato Verbal de Compraventa


de inmueble, intentada por la parte actora Ciudadano J.M.Y.R., venezolano, mayor de edad,
titular de la cédula de identidad Nº 10.670.439, domiciliado en la ciudad de San J.d.l.M.,
Estado Guárico, en contra de la accionada Ciudadana A.M.A.G., venezolana, mayor de
edad, titular de la cédula de identidad Nº 4.829.902, domiciliada en la ciudad de San
J.d.l.M., Estado Guárico. Se ordena a la parte accionada realizar la tradición del inmueble
objeto de la presente acción ubicado en la carretera que conduce a San S.d.l.R., Estado
Aragua, sector denominado Urbanización Guafal, parcela M-10, número 33 y alinderada de
la siguiente manera: NORTE: Con parcela MP-10-34; SUR: Con la parcela MP-10-32;
ESTE: Con la Calle 6 y OESTE: Con la parcela MP-10-15, y la cual tiene un área de
existencia de ciento treinta y cuatro metros cuadrados con cuarenta decímetros cuadrados,
el cual consta de instrumental pública descrita en el presente fallo a favor de la parte actora
y en caso de negativa o de incumplimiento voluntario de la ejecución del presente fallo, de
conformidad con lo establecido en el artículo 531 del Código de Procedimiento Civil, la
sentencia servirá como título para el registro de la propiedad a favor del actor. Se condena
igualmente a la parte excepcionada a la cancelación del monto restante de la hipoteca
convencional a favor de la acreedora hipotecaria Maracay entidad de Ahorro y Préstamo
C.A., a los fines del registro del presente fallo. En consecuencia se CONFIRMA la
Sentencia del Tribunal de la recurrida Juzgado Primero de los Municipios J.G.R. y Ortiz de
la Circunscripción Judicial del estado Guárico, con sede en la Ciudad de San J.d.l.M., de
fecha 02 de Octubre de 2012. Se declara SIN LUGAR la apelación intentada por la parte
accionada y así se decide.

SEGUNDO

Al ser vencida en su totalidad la parte accionada en la presente apelación se le condena al


pago de las COSTAS del recurso de conformidad con lo establecido en el artículo 281 del
Código de Procedimiento Civil, y así se establece.

En la parte motiva del fallo, el Juzgado “a quo”, en primer lugar, pasó a analizar los
alegatos y las pruebas promovidas por las partes, y, en este sentido, expresó lo siguiente:

En el caso sub – lite, bajando a los autos, puede observarse que la pretensión de la actora
consiste en una acción de cumplimiento de contrato verbal de compraventa de un inmueble,
prevista en el artículo 1.167 del Código Civil, expresando que en fecha 31 de septiembre de
2000, llegó a un acuerdo verbal para con la excepcionada para la adquisición de un
inmueble ubicado en la carretera que conduce a la ciudad de San S.d.l.R., estado Aragua,
Sector el Guafal, Parcela MP-10, número 33, cuyos linderos y demás identificaciones
constan en la narrativa del presente fallo, propiedad del reo, por un monto de TRES MIL
QUINIENTOS BOLÍVARES (Bs. 3.500,00), los cuales, - según expresa-, fueron
cancelados de la siguiente manera: UN MILLON DE BOLIVARES (Bs. 1.000,000,00) hoy
UN MIL BOLIVARES (Bs. 1.000,00), efectuado el día 31 de septiembre del año 2000, un
segundo pago de fecha 30 de noviembre de 2.000, por la cantidad de UN MILLON DE
BOLIVARES (Bs. 1.000,000,00), hoy UN MIL BOLIVARES (Bs. 1.000,00), un tercer
pago por QUINIENTOS BOLIVARES (Bs. 500.000,00), hoy por QUINIENTOS
BOLIVARES (Bs. 500,00), y un último pago de fecha 20 de febrero de 2001, por la
cantidad de UN MIL BOLIVARES (Bs. 1.000.000,00), hoy UN MIL BOLIVARES (Bs.
1.000,00), y, como el inmueble se encontraba en proceso de pagó (sic) por existir una
hipoteca convencional, nunca se hizo el traspaso documental, comprometiéndose la
demandada a realizarlo una vez cancelara en su totalidad la garantía real que pesa sobre la
misma; más sin embargo, -continúa expresando el accionante-, tal circunstancia fáctico-
jurídica no ocurrió, procediendo en consecuencia a accionar el cumplimiento contractual,
solicitando la ejecución del contrato y en consecuencia se genere el otorgamiento del
contrato, procediendo de conformidad con el artículo 38 del Código Adjetivo Civil a
estimar la pretensión de cumplimiento en la cantidad de CIEN MIL BOLÍVARES
(100.000,00 Bs.), vale decir, en la cantidad de 1.250 unidades tributarias.

Llegada la oportunidad de la perentoria contestación, el reo procede a utilizar una


“Infitatio”, es decir, contradice en todas y cada una de sus partes las pretensiones libelares,
rechazando igualmente, en forma particularizada, todos las afirmaciones fácticas del actor,
negando la existencia de un contrato verbal para la adquisición del referido inmueble;
negando los pagos realizados por el actor; impugnando conforme al artículo 444 eiusdem,
los recibos anexos por el actor a su escrito libelar como instrumentales fundamentales y,
(sic) impugnando además, la cuantía libelar; negando que el inmueble fuese totalmente de
su propiedad, y contradiciendo que se haya negado al traspaso del inmueble y expresando
que no existe prueba alguna de la existencia del supuesto contrato verbal, ni tampoco de
documento de opción de compra, agregando además que: “… imaginarse la transmisión de
la propiedad contenida en un documento registrado mediante un CONTRATO VERBAL
cuyo cumplimiento se solicita es algo realmente descabellado…” . Solicitando por último
que la acción sea declarada inadmisible.

En el caso de autos, el reo impugna por exagerada la transmutación de la cantidad estimada


en bolívares a la cantidad fijada en unidades tributarias. Así las cosas, el actor estimo la
pretensión en la cantidad de CIEN MIL BOLÍVARES (100.000,oo [sic] Bs) y en 1.250
unidades tributarias, expresando el reo que deberían ser 1.111 unidades tributarias y no
1.250 U.T. Verificado tal supuesto, puede establecerse que, para el momento de la
introducción del escrito libelar y por efecto del principio de la “Perpetuatio Jurisdictio”, o
de la jurisdicción perpetua, establecido en el artículo 3 ibidem, puede observarse que la
unidad tributaria para ese momento estaba fijada en la cantidad de NOVENTA
BOLÍVARES (90,oo Bs.), por lo cual es evidente que, el monto en unidades tributarias
debe fijarse en la cantidad de 1.111,11 unidades tributarias, tal cual lo señaló la parte
demandada en su impugnación a la cuantía y así se establece.
Ahora bien, entrando a las defensas de fondo, puede establecerse de la posición de
contradicción asumida por el accionado en la trabazón de la litis, referida a la contradicción
tanto genérica como específica, el mantenimiento del “Omnus Probandi”o carga de la
prueba en cabeza del actor, tal cual lo establecen los artículos 1.354 del Código Civil, que
señala: “Quien pretenda la ejecución de una obligación debe probarla…”, concatenado con
el contenido normativo del artículo 506 del Código de Procedimiento Civil, que establece:
“Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones de hecho…”. Siendo ello
así, y ante la afirmación perentoria en relación a el alegato del excepcionado con respecto a
la posibilidad de una compraventa verbal de un inmueble registrado, donde expresó: “…
imaginarse la transmisión de la propiedad contenida en un documento registrado mediante
un CONTRATO VERBAL cuyo cumplimiento se solicita es algo realmente
descabellado…”.

Debe reseñarse que para esta Superioridad desde la reforma del Código Civil Francés del
30 de Septiembre de 1.953, renace una exigencia de formalismos para establecer la
existencia de una relación contractual, aumentando el número de los contratos solemnes
que exigen la redacción de un tipo de documento que deben ser por una parte, privados o
autenticados; ejemplo de ello, son los contratos de cesión de patentes de invención; el
contrato de trabajo marítimo; el contrato de aprendizaje; la contratación colectiva; el
contrato de crédito; el contrato de Sociedad Mercantil, los cuales se les desechaban por
nulidad, sino (sic) estaban documentados, vale decir, escritos.

Tal legislación Francesa cuando se refiere a los contratos de compraventa, establece que
éstos deberían ser por escrito y registrados para poder ser oponibles a terceros y sería
conforme al contrato típico cuyas cláusulas definía la ley; verificándose con ello, a
mediados del siglo pasado, la existencia del denominado “Renacimiento Directo del
Formalismo”, que procura no solamente una serie de formalidades requeridas para la
validez del contrato, “ad solemnitatem”, sino que exige también una serie de requisitos “ad
probationem”, que requiere la prueba de los contratos bajo la redacción de un documento.

Tal doctrina Francesa, escudriñada por los hermanos MAZEAUD (Derecho Civil. Parte II.
Tomo I. Páginas 82 al 85. Buenos Aires. 1.960), había sido superada sobre la tesis de la:
“Supresión de Formalidades” de la cual ya nos hablaban PLANIOL y RIPERT en su
Tratado Practico de Derecho Civil Francés. (1.940. Editorial Cultural La Habana. Paginas
[sic] 491 y 492), donde se nos establecía específicamente, que siendo el contrato de
compraventa un contrato consensual, no se exige ninguna forma particular para la
manifestación de las voluntad de las partes, pues el consentimiento puede ser expreso o
tácito y, en el primer caso, puede darse por escrito o verbalmente y la validez de esos
contratos verbales derivaba de los artículos 1.714, 1.736 y 1.738 del Código Civil Francés.

Tal apreciación fue tomada por el Legislador Sustantivo Nacional, al establecer la


posibilidad de que existan contratos verbales y nuestro Código Civil de 1.942, solamente
exigió la necesidad de constituir o realizar una convención entre dos o más personas para
reglar, transmitir, modificar o extinguir entre las partes un vínculo jurídico, para determinar
la existencia de un contrato, generador a su vez de obligaciones.
Por lo que, para la formación de tal contrato es necesaria la integración de dos etapas
sucesivas o casi simultáneas que son:

A.- La Oferta y, B.- La aceptación.

La oferta es un acto mediante el cual una parte propone a la otra, expresa o tácitamente, la
celebración de un contrato. La aceptación, es la declaración de voluntad formulada por la
persona a quien va dirigida la oferta, expresando su adhesión.

Exigiendo nuestro Código Civil, elementos constitutivos de la existencia del contrato, tal
cual lo expresa el artículo 1.141 ejusdem, cuando señala: “Las condiciones requeridas para
la existencia del contrato son: 1.- Consentimiento de las partes; 2.- Objeto que pueda ser
materia contractual; y 3.- Causa Lícita.” Y es por ello, que el problema de los contratos
verbales se plantea en los medios de prueba necesarios y concurrentes para demostrar tales
elementos, existiendo la específica dificultad que se genera en probar la existencia de un
contrato verbal, por la propia prohibición del artículo 1.387 del Código Civil, cuando el
monto de la operación es superior a DOS BOLÍVARES (2,OO [sic] Bs.); señalándose que
sería necesario entonces, para probar la existencia de un contrato de compraventa verbal, la
promoción y evacuación de otros tipos de medios de prueba, bien sean legales o libres,
como sería, verbi gracia: Los recibos de pago del precio pactado, así como cualquier otro
documento o medio de donde pueda deducirse la relación de la oferta y su aceptación. En el
caso de autos debe esta Alzada entrar a examinar de conformidad con el artículo 509 del
Código de Procedimiento Civil, relativo al principio de Exhaustividad Probatoria, la
existencia o no de medios de prueba capaces de demostrar la existencia o no de esa
operación contractual.

En efecto, observa esta Superioridad, que los medios de prueba vertidos en el proceso,
específicamente la cursante a los folios 78 al 81, ambos inclusive, consisten en
instrumentales privadas, que fueron impugnadas por la parte excepcionada en la perentoria
contestación, expresando que las mismas no emanaban de su representada, ataque a la
instrumental privada, signado bajo el contenido normativo del artículo 444 del Código de
Procedimiento Civil, lo cual generó que la actora promoviera y evacuara el cotejo conforme
al artículo 449 ibidem, cuyo argumento probatorio o dictamen se vertió de los folios 71 al
76, ambos inclusive, donde puede observarse que la conclusión de tal cotejo o peritaje,
expresó: “… las firmas cuestionadas que aparecen hechas a mano en los recibos con las
letras mayúsculas A, B, C,D, … han sido producidas por la misma persona que ha realizado
las firmas de origen conocido señaladas para el cotejo grafotécnico, esto es que las firmas
debitadas corresponden a la ciudadana que suscribe los documentos indubitados, la cual se
haya identificada en los mismos como … A.M.A.G., C.I. 4.823.902…”.

Tal peritaje se valora de conformidad con la sana crítica, establecida en el artículo 507 del
Código Adjetivo, observándose que una vez impugnados los recibos en su firma, el experto
utilizó material indubitado emanado de la accionada y utilizó el método de estudio de la
motricidad automática del ejecutante que se fundamenta en la identificación de los puntos
característicos particulares de la escritura, así el perito observó en la autoría de las firmas
cuestionadas, a través de los instrumentos de verificación, trazos y rasgos de las firmas de
carácter indubitado en forma reiterada, lo cual le permitió establecer que las firmas
cotejadas por separado corresponden a una misma fuente de origen o producción que sería
la propia accionada. Tal dictamen está motivado, pudiendo observarse que se utilizó un
debido método para llegar a las conclusiones y se encuentra suscrito por el experto
designado, por lo cual, a través de la sana crítica, este juzgador da por demostrado a los
autos que las instrumentales privadas que corren de los folios 78 al 81, ambas inclusive,
están suscritas por la demandada, con lo cual queda reconocido el contenido de las mismas.
Con base a tal valoración del cotejo, las instrumentales privadas, pasaron de ser
instrumentales privadas per se, a instrumentales privadas reconocidas, con valor de plena
prueba de conformidad con el artículo 1.363 del Código Civil.

Establecido lo anterior, es conveniente entrar a analizar la figura de la compraventa que ha


esbozado, como contrato verbal, la parte actora en su escrito libelar o, la existencia de otro
pre-contrato que pueda ubicar este Juzgador, con base al Iura Novit Curia (Artículo 12
Código Adjetivo Civil) [sic]. En efecto, la compraventa está definida en nuestro Código
Civil de 1942, con su reforma de 1982, en el artículo 1.474, donde se señala: “La venta es
un contrato por el cual el vendedor se obliga a transferir la propiedad de una cosa y el
comprador a pagar el precio.”. Así pues, de ello se desprende que es un negocio jurídico
consensual que se perfecciona, simplemente, cuando media entre sus sujetos un acuerdo
sobre el precio y la cosa u objeto. Al haber consentimiento manifestado sobre precio y cosa,
ya se está en presencia de un contrato de compraventa perfeccionado, aun cuando fuere a
plazos como en el caso sub – lite.

La intención común de las partes, regida por la buena fe ya que las personas al momento de
hacer el contrato verbal se hacen responsable para cumplir al momento de lo pactado los
pagos correspondiente los cuales fueron avalados bajo un recibo de pago el cual se da el
concepto del pago cancelado, fue la de celebrar un contrato de compraventa, lo cual se
desprende de las instrumentales privadas reconocidas con valor de plena prueba, donde
consta por ejemplo de la instrumental que corre al folio 78, lo siguiente: “He recibido del
Sr. J.L., la cantidad de un millón de bolívares por concepto de traspaso de casa ubicada en
el sector Guafal urb. Vallecito. Restando Bs. 2.500.000,oo (sic) para completar el total del
traspaso. San J.d.l.M.…”. La instrumental privada reconocida que corre al folio 79,
expresa: “He recibido del Sr. J.L., la cantidad de un millón Quinientos mil bolívares por
concepto de traspaso de casa ubicada en la urb. Vallecito, Sector el Guafal, manzana 10,
casa nº 33 Vallecito. Restando la cantidad de Bs. 1.500.000,oo (sic)...San J.d.l.M.…” La
instrumental privada reconocida que corre al folio 80, expresa: “He recibido del Sr. JORGE
M YOVERA ROA, C.I. 10.670.439, la cantidad de Quinientos bolívares por concepto de
traspaso de casa ubicada en la urb. Vallecito, Sector el Guafal, manzana 10, casa nº 33
Vallecito. Restando la cantidad de Bs. 1.000.000,oo (sic)... San J.d.l.M.…”, y la
instrumental privada reconocida que corre al folio 81, expresa: “He recibido del Sr. J.Y., la
cantidad de un millón de bolívares por concepto de traspaso de casa ubicada en la urb.
Vallecito, Sector el Guafal, manzana 10, casa nº 33, siendo esta cantidad la última cuota de
la cancelación total del traspaso...San J.d.l.M.…”. Se puede observar pues, el
consentimiento sobre la cosa, que si bien es inmueble y no se indican los linderos, es
evidente que del artículo 1.155 del Código Civil, el objeto del contrato debe ser posible,
lícito, determinado o determinable. Así, puede observarse de los recibos que el inmueble es
“determinable”, pues se corresponde con una casa ubicada en San J.d.l.M., Urb. Vallecito,
Sector El Guafal, Manzana 10, casa Nº 33, según se desprende de las instrumentales
privadas reconocidas con valor de plena prueba, lo cual concatenado con la instrumental
pública que se presentó en copia simple y que corre a los folios 82 al 90, ambos inclusive,
otorgada por ante el Registrador Subalterno del Distrito Roscio del estado Guárico, el cual
quedó anotado bajo el Nº 17, folios 178 al 188, Protocolo Primero, Tomo 7mo, de fecha 17
de diciembre de 1997, que demuestra la propiedad de la demandada sobre un inmueble
perfectamente identificable en dicha instrumental y que se concatena con las instrumentales
privadas reconocidas, lo cual permite la identificación perfecta del objeto de la
compraventa como: “… un inmueble ubicado en la carretera que conduce a San S.d.l.R.,
Estado Aragua, sector denominado Urbanización Guafal, parcela M-10, número 33 y
alinderada de la siguiente manera: NORTE: Con parcela MP-10-34; SUR: Con la parcela
MP-10-32; ESTE: Con la Calle 6 y OESTE: Con la parcela MP-10-15, y la cual tiene un
área de existencia de ciento treinta y cuatro metros cuadrados con cuarenta decímetros
cuadrados...”. Tal instrumental al ser pública y presentarse en copia simple y no haber sido
impugnada por la contraparte de conformidad con el artículo 429 del Código de
Procedimiento Civil, adquiere valor de plena prueba de conformidad con lo establecido en
el artículo 1.359 del Código Civil y así se establece.

Quedando demostrado con tales instrumentales y su concatenación, el consentimiento de


las partes de celebrar la compraventa del objeto, por un precio de TRES MIL
QUINIENTOS BOLÍVARES (Bs 3.500,oo), venta que se realizó a plazos y se culminó de
cancelar en el último recibo de fecha 20 de febrero de 2001. Así pues, se observa
perfectamente de tales instrumentales, la oferta de venta de la demandada y la aceptación
del demandante, razón por la cual debe calificarse la existencia cierta de un contrato verbal
de compraventa.

En efecto, la compraventa por tratarse de un contrato, debe contener ciertos elementos o


condiciones para la existencia del mismo, los cuales se encuentran establecidos en el
artículo 1.141 del Código Civil y son: a) Consentimiento de las partes, que constituye el
acuerdo entre éstas el cual se perfecciona cuando manifiestan su voluntad de contratar. b)
El objeto, que se refiere a la cosa cuya propiedad se transfiere y c) La causa lícita; todos
estos elementos que se desprenden de las instrumentales analizadas supra. Así lo ha
establecido la Jurisprudencia de nuestra Sala de Casación Civil del M.T., cuando en fallo de
fecha 27 de octubre de 2010 (Caso: Tomcar C.A. contra Sucesión Amleto. Sent Nº000460,
con ponencia de la Magistrado Dra. Y.A.D.P.)., donde se reseñó: “…

el contrato de venta posee ciertas características, las cuales son: 1) es un contrato bilateral.
El comprador y el vendedor asumen obligaciones recíprocas; 2) Es un contrato oneroso; 3)
Es un contrato consensual: Se perfecciona con el sólo consentimiento de las partes; 4)
Puede ser un contrato de ejecución instantánea o de tracto sucesivo, en el caso de autos fue
una venta a plazos. 5) Es un contrato traslativo de la propiedad.(AGUILAR
GORRONDONA, J.L.. Contratos y Garantías. Derecho Civil IV)…” .

el Criterio és reiterado por las instancias desde fallo del Juzgado Superior Quinto en lo
Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial del entonces Distrito Federal y estado
Miranda, de fecha 12 de junio de 1979, Jurisprudencia Ramírez y Garay. Tomo LXV.
Segundo Trimestre de 1979, pág 85. (Caso: R. Hucke contra O. Caro), donde se señaló: “…
la venta es un negocio jurídico consensual que se perfecciona, simplemente, cuando medie
entre los sujetos un acuerdo sobre el precio y la cosa u objeto…”. Por lo tanto, al darse,
como en el caso de autos, las circunstancias relevantes de que se ha manifestado el
consentimiento sobre el precio y la cosa, ya se está en presencia de un contrato de
compraventa perfeccionado.

Partiendo de los supuestos anteriores y establecida la existencia del contrato verbal de


compraventa, debe reseñarse que la legislación sustantiva civil establece que los contratos
tienen fuerza de ley entre las partes y deben ejecutarse de buena fe, obligando a cumplir no
solamente lo expresado en ellos, sino a todas las consecuencias que se derivan de los
mismos contratos, según la equidad, el uso o la Ley (Artículos 1.159 y 1.160 del Código
Civil), de lo cual se comprende que el actor – comprador, pagó la totalidad del precio, por
lo cual se genera y nace así la acción de cumplimiento contractual conforme al artículo
1.167 ibidem, lo cual obliga a establecer cuál es la obligación del vendedor,
desprendiéndose del propio artículo 1.474 eiusdem que, la obligación del vendedor consiste
en transferir al comprador la propiedad o derecho vendido, lo cual resulta esencial a la
venta y, el artículo 1.488 ibidem, establece que el vendedor cumple con la obligación de
hacer la tradición de los inmuebles con el otorgamiento del instrumento de propiedad,
susceptible de ser registrado por el comprador, a lo cual se ha negado la vendedora, por
ello, si el vendedor no otorga la escritura, la omisión, - como en el caso de autos -, puede
suplirse con el registro de la sentencia que declare la existencia del contrato de venta, tal
cual lo establece el artículo 531 procesal y así se decide.

Por otra parte, es evidente que el presente inmueble tiene un gravamen hipotecario a favor
de Maracay entidad de ahorro y Préstamo C.A, según consta del documento recompra por
parte de la accionada, sin embargo, el propio Código Civil, en su artículo 1.267, expone:
“No se permite ni es válida la estipulación según la cual una persona se comprometa a no
enajenar ni gravar inmuebles determinados, en virtud de una negociación de préstamo con
hipoteca.”. Por lo cual cualquier estipulación establecida en el contrato contraviene al
Código Sustantivo, pudiendo, perfectamente realizarse la venta.

Ante ello, conviene establecer y desarrollar la ejecución del contrato, tomando como
premisa el contenido de la buena fe y de cumplir no solamente lo estipulado en él, sino sus
consecuencias. Para MESSINEO, “… la exigencia de la buena fe objetiva (lealtad) por
parte de los contratantes (acreedor y deudor) significa que el acreedor no puede pretender
más, en el ejercicio de su crédito, ni el deudor puede rehusarse en dar menos, en el
cumplimiento de su obligación, de lo que exige el sentido de la probidad, habida cuenta de
la finalidad del contrato…”. Por ello, el Juzgador debe interpretar la intención de las parte
que era la de vender y no se denota a los autos que fuese la de vender con la hipoteca, por
lo cual es evidente que la intención de la vendedora era vender el inmueble sin que existiera
el gravamen sobre el mismo, pues no existe el consentimiento solicitado al acreedor
hipotecario para la subrogación del deudor, ni la manifestación de la vendedora de no
cancelar el gravamen. Por ello, ante el principio de ejecución de los contratos de buena fe y,
ante la presencia de la existencia de un contrato de compraventa, es evidente que la
intención de la vendedora era la cancelación y liberación de la misma para hacer la
tradición, circunstancia a la cual se le obliga a través del presente fallo, para cumplir de
buena fe tal cual lo establece el artículo 1.160 del Código Civil y así se establece.
De la misma manera y a los fines de cumplir con el principio de exhaustividad de la prueba,
debe reseñarse que las partes promovieron el medio de prueba testimonial. Por ello, es
necesario destacar el contenido normativo del artículo 1.387 del Código Civil, que expresa:
“ No es admisible la prueba de testigos para probar la existencia de una convención
celebrada con el fin de establecer una obligación o de extinguirla cuando el valor del objeto
exceda de dos (2,oo [sic] Bs) Bolívares ...” Bajo tal contenido normativo, no es admisible la
prueba de testigos para probar la existencia de una convención o de un contrato con el fin
de establecer obligaciones, cuando el valor exceda de Dos Bolívares (2,00 Bs) y, de autos
puede desprenderse que la obligación de cumplimiento contractual, supera con creces el
monto normativo. Debiendo desecharse así, la totalidad de las testimoniales promovidas al
resultar un medio de prueba ilegal. El Código Civil, al desarrollar la normativa supra
establecida se refiere a que no se puede probar por testigos al acto jurídico, - contrato de
compraventa superior a DOS BOLÍVARES (2,OO [sic] Bs) -, que contiene la obligación
incumplida de otorgar la tradición, pues tal instrumental se requiere ad solemnitatem. Para
DOMINICI, la razón de la restricción del medio de prueba testimonial para la demostración
de la existencia de tales contratos está en que en realidad lo demandado es una suma mayor,
y el actor se está valiendo de una añagaza para lograr la prueba de lo que está desprovisto y,
la ley no puede prestarse a tales maniobras. Y así se decide.

IV

DE LA COMPETENCIA

Corresponde a esta Sala pronunciarse respecto de su competencia para conocer de la


presente acción de a.c., lo cual realiza de conformidad con lo siguiente:

Según el artículo 25, numeral 20, de la vigente Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia, en concordancia con el artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales, esta Sala es competente para el conocimiento de las acciones
autónomas de a.c., contra las decisiones que dicten, en última instancia, los Juzgados
Superiores de la República, salvo de las que se incoen contra los Juzgados Superiores en
materia contenciosa administrativa.

Por lo antes expuesto, en virtud de que la presente acción se ejerce contra una decisión que
fue dictada por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Guárico, esta Sala Constitucional resulta competente
para el conocimiento y decisión en primera y única instancia de la misma. Así se declara.

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Determinada la competencia, pasa la Sala a pronunciarse sobre la admisibilidad del asunto


sometido a su conocimiento, para lo cual observa lo siguiente:
La presente acción de a.c. fue interpuesta contra la sentencia que dictó el Juzgado Superior
en lo Civil, Mercantil, Bancario y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado
Guárico, del 22 de noviembre de 2012 mediante la cual declaró: (i) con lugar la acción de
cumplimiento de contrato verbal de compra venta de inmueble interpuesta por el ciudadano
J.M.Y.R. contra la ciudadana A.M.A.G.; (ii) se ordenó a la parte demandada realizar la
tradición del inmueble objeto de la acción a favor del demandante, y, en caso de negativa, o
de incumplimiento voluntario de la ejecución del fallo, de conformidad con lo establecido
en el artículo 531 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia serviría como título para
el registro de la propiedad a favor del actor; (iii) se condenó a la parte demandada a la
cancelación del monto restante de la hipoteca convencional a favor de la acreedora
hipotecaria Maracay Entidad de Ahorro y Préstamo C.A., a los fines del registro de dicho
fallo; (iv) se confirmó la sentencia del Juzgado Primero de los Municipios J.G.R. y Ortíz de
la Circunscripción Judicial del Estado Guárico, con sede en San J.d.L.M., de fecha 02 de
octubre de 2012 y se declaró sin lugar la apelación ejercida; y, (v) se condenó en costas a la
parte demandada.

Ahora, la Sala evidencia que la presente acción cumple con los requisitos establecidos en el
artículo 18 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales y
no está incursa en alguna de las causales de inadmisibilidad, previstas en el artículo 6
“eiusdem” y 133 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Así se declara.

De esta manera, corresponde entonces a esta Sala pronunciarse acerca de la procedencia de


la presente acción, a cuyo fin observa que la presente acción de amparo se encuentra
dirigida a denunciar una presunta violación de los derechos constitucionales de la
accionante a la vivienda y a la propiedad, por considerar que, el Juzgado Superior en lo
Civil, Mercantil, Bancario y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico,
la despojó de su vivienda sin que mediaran las solemnidades de un documento escrito
donde las partes expresaran la voluntad real para la venta del inmueble objeto del contrato
cuyo cumplimiento se demandó en el juicio principal.

En este sentido, la accionante alegó que la sentencia objeto de amparo la privó del uso,
goce, disfrute y disposición del bien inmueble de su propiedad, cuando no consta un
documento público o privado que exprese la voluntad de las partes en el negocio jurídico y
en la tradición legal del bien inmueble.

Ahora, de las copias certificadas que cursan en autos, esta Sala entra a analizar los alegatos
de la accionante, a los fines de determinar si, tal como lo alegó, el Juez Superior, presunto
agraviante, incurrió en alguna violación constitucional al dictar la sentencia declarando con
lugar la acción de cumplimiento de contrato de compra venta; y, al respecto esta Sala
observa que el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Guárico, al entrar a conocer del recurso de apelación,
procedió a analizar los recibos acompañados por la parte actora que fueron impugnados por
la demandada, y sobre los cuales recayó la prueba de cotejo; así, al a.e.i.d.l. expertos
determinó que quedó demostrado, con dichas instrumentales, el consentimiento de las
partes en celebrar la compra venta, el pago del precio que se hizo a plazos y se determinó el
objeto de la venta que es el inmueble que ha sido descrito a lo largo del presente fallo; para
de esta manera concluir que se encuentran satisfechos los requisitos que exige el artículo
1141 del Código Civil para la existencia del contrato de compra venta; y que, además, en el
último recibo de pago quedó estipulado que se trataba de la última cuota del pago total del
precio del inmueble.

Seguidamente, el Juzgado Superior procedió a desechar la prueba de testigos promovidas


por ambas partes, con fundamento en el contenido del artículo 1387 del Código Civil que
establece que no es admisible la prueba de testigos para probar la existencia de una
convención celebrada, cuando el valor de objeto exceda de dos mil bolívares (Bs.
2.000,00), es decir, dos bolívares (Bs. 2,00) en la actualidad.

Por lo expuesto, el Juzgado Superior declaró sin lugar la apelación ejercida por la parte
demandada en el juicio primigenio y confirmó la declaratoria con lugar de la demanda,
obligando a la parte demandada a realizar la tradición del inmueble objeto del juicio a la
parte actora, confirmando así la sentencia dictada por el Juzgado que conoció del juicio en
primera instancia.

Por tanto, en el presente asunto, no se verificó la violación de los derechos a la vivienda y a


la propiedad que delató la accionante, ya que, en este asunto, el Juzgado supuestamente
agraviante decidió la apelación analizando los alegatos y las pruebas contenidas en el
expediente, haciendo uso de su poder de juzgamiento.

Ahora, es criterio reiterado de esta Sala que, para la procedencia del amparo contra actos
jurisdiccionales, deben concurrir las siguientes circunstancias: a) que el juez o la jueza, de
quien emanó el acto supuestamente lesivo, incurra en usurpación de funciones o abuso de
poder, vale decir, incompetencia sustancial; b) que tal poder ocasione la violación a un
derecho constitucional, lo que implica que no es impugnable mediante amparo aquella
decisión que simplemente desfavorece a un determinado sujeto procesal.

Así, con el establecimiento de tales extremos de procedencia, se ha pretendido evitar la


interposición de solicitudes de amparo que tengan como propósito reabrir un asunto que ha
sido resuelto judicialmente, en perjuicio de la inmutabilidad de la decisión definitivamente
firme; y, por otra parte, para que la vía del amparo no se convierta en sucedánea de los
demás medios procesales (ordinarios y extraordinarios) existentes.

Sobre la procedencia del amparo, considera oportuno esta Sala reiterar lo sostenido en la
sentencia emitida el 27 de julio de 2000, caso: Seguros Corporativos C.A., Agropecuaria
Alfin S.A. y el ciudadano F.C., la cual ha sido ratificada en distintas oportunidades (ver,
entre otras, sentencia n.° 98, del 08 de marzo de 2010, caso: Y.C.R.d.D.), en donde se
estableció lo siguiente:

Para que el amparo proceda, es necesario que exista una infracción por acción u omisión a
una norma constitucional, sea esta realizada mediante desconocimiento, mala praxis, o
errada interpretación de normas legales o sub-legales, siempre que ella enerve el goce y
ejercicio pleno de un derecho constitucional.

Ahora bien, hay que distinguir entre la incorrecta aplicación de una norma, su omisión, o
los errores en su interpretación, que se refieren a su actividad y entendimiento, de la
infracción de un derecho o garantía constitucional. Estos no se ven -en principio-
vulnerados, porque la norma deja de aplicarse, se aplica mal o se interpreta erradamente.
Estos vicios, por sí mismos, no constituyen infracción constitucional alguna, y es del
ámbito del juzgamiento de los jueces, corregir los quebrantamientos señalados, los cuales
pueden producir nulidades o ser declarados sin lugar. Cuando estos vicios se refieren a las
normas de instrumentación del derecho constitucional, en principio los derechos
fundamentales no quedan enervados. La forma como interpretan la Ley el Juez o la
Administración o su subsiguiente aplicación, puede ser errada u omisiva, pero
necesariamente ello no va a dejar lesionado un derecho o una garantía constitucional, ni va
a vaciar su contenido, haciéndolo nugatorio.

Por ejemplo, en un proceso puede surgir el quebrantamiento de normas procesales, pero


ello no quiere decir que una parte ha quedado indefensa, si puede pedir su corrección dentro
de él. La Administración puede tomar erradamente una decisión sobre unos bienes, pero
esto no significa que le prive al dueño el derecho de propiedad. Se tratará de una restricción
ilegal que originará acciones del perjudicado, pero no la de amparo, al no quedar cercenado
el derecho de propiedad del dueño.

Pero cuando el tipo de vicio aludido deja sin aplicación o menoscaba un derecho o garantía
constitucional eliminándolo, y no puede ser corregido dentro de los cauces normales,
perjudicándose así la situación jurídica de alguien, se da uno de los supuestos para que
proceda el amparo, cuando de inmediato se hace necesario restablecer la situación jurídica
lesionada o amenazada de lesión. Si la inmediatez no existe, no es necesario acudir a la vía
del amparo, sino a la ordinaria, no porque el amparo sea una vía extraordinaria, sino porque
su supuesto de procedencia es la urgencia en el restablecimiento de la situación o en el
rechazo a la amenaza, y si tal urgencia no existe, el amparo tampoco debe proceder.

Los errores de juzgamiento sobre la aplicabilidad o interpretación de las normas legales, en


principio no tienen por qué dejar sin contenido o contradecir una norma constitucional,
motivo por el cual ellos no pueden generar amparos. Lo que los generan es cuando los
errores efectivamente hagan nugatoria la Constitución, que la infrinjan de una manera
concreta y diáfana. Es decir, que el derecho o garantía constitucional, en la forma
preceptuada en la constitución, quede desconocido (Subrayados añadidos).

De esta manera, la Sala comprueba que, tal como se señaló precedentemente, la sentencia
que dictó el Juzgado supuesto agraviante, con respecto a la denuncia acerca de los vicios
delatados, está ajustada a derecho y, en modo alguno, el juez que la dictó se extralimitó en
sus funciones, actuó con abuso de poder, ni vulneró los derechos constitucionales de la
accionante, por tanto, no concurren, en el presente caso, los requisitos de procedencia de la
acción de amparo que establece el artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos
y Garantías Constitucionales, razón por la cual, atendiendo a los principios de celeridad y
economía procesal, se declara improcedente “in limine litis”. Así se decide.

Como consecuencia de la anterior declaratoria, esta Sala considera inoficioso pronunciarse


sobre la medida cautelar solicitada. Así se decide.

VI
DECISIÓN

Por las razones antes expuestas, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,
administrando justicia, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela por autoridad
de la ley declara IMPROCEDENTE “IN LIMINE LITIS” la acción de a.c. interpuesta por
la ciudadana A.M.A.G., asistida por el abogado A.J.M.B., contra la sentencia dictada, el 22
de noviembre de 2012, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Guárico.

Publíquese y regístrese. Archívese el expediente. Cúmplase lo ordenado.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Constitucional del Tribunal


Supremo de Justicia, en Caracas, a los 09 días del mes de agosto de dos mil trece (2013).
Años: 203° de la Independencia y 154° de la Federación.

La Presidenta de la Sala,

G.M.G.A.

El Vicepresidente,

F.A.C.L.

Los Magistrados,

L.E.M.L.

M.T.D.P.

C.Z.d.M.

A.D.R.

J.J.M.J.

Ponente

El Secretario,

J.L.R.C.

EXP. N.º 13-0415

JJMJ/

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