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GLOSARIO DE GESTIÓN CULTURAL(*)

Actividad artistico-cultural
En este punto, vale hacer la distinción entre eventos y actividades culturales.
Eventos son los sucesos no regulares que integran la compleja propuesta de ofer-
ta cultural de una institución u organización. Normalmente los caracteriza una
idea de celebración especial, que de aporte a la satisfacción de necesidades de un
área. Está relacionado con el ocio y el esparcimiento. Actividad, es la facultad de
obrar, posee un carácter más interactivo y de diálogo con los actores del hecho
cultural. Son las propuestas artísticas como componentes regulares de la oferta
cultural y una parte importante de la composición de los programas. Realizando
un corte transversal de una actividad a los fines prácticos de trazar un proyecto,
pueden identificarse y definirse los elementos que las componen: objetivos; finali-
dad; recursos y contenidos. Los objetivos son la descripción de lo que propone hacer,
las características concretas del proyecto. Es el qué de la actividad. Ej: "Viaje al
Centro del Arte.·" Un recorrido por la historia del arte del siglo XX con ticket libre.
Se diferencian de las metas, que son los resultados precisos a los que se espera
llegar, en un tiempo propuesto, a partir de los objetivos; son de carácter concreto,
por ejemplo, lograr un número X de asistentes a nuestra actividad, en determina-
do plazo. La finalidad es la razón por la cual se lanza el operativo. Es el por qué de
la actividad. En general, ésta puede ser social -dirigida al desarrollo de la comu-
nidad, o al fomento y la defensa del acceso cultural de los ciudadanos, o a la mejo-
ra de la vida cultural de la sociedad-; institucional -orientada a posicionar una
empresa o una marca; un claro ejemplo es el concepto de responsabilidad social
empresaria-; o comercial -concretamente, recaudar fondos para las propias arcas. (*) El presente Glosario no pre-
Los recursos se componen del conjunto de todo lo necesario para que la acción se tende ser material teórico acabado
concrete. Se propone una división en: *recursos materiales, técnicos e infraestruc- ni definitivo, sino por el contrario,
turales; *recursos humanos; *recursos económicos y financieros; *recursos se configura como una introduc-
comunicacionales; y *disponibilidad de tiempo. Los recursos económicos, a su ción básica a los términos que con-
forman el discurso técnico de la
vez, pueden ser, según su origen, directos (afrontados por los destinatarios de la
Gestión Cultural, a partir de un rele-
actividad) o indirectos (subvenciones, presupuestos ordinarios, patrocinio, vo y compilación del material con-
esponsoreo, etc.). Por último, el contenido es el bien que se transforma en pro- sultado. De este modo, se propone
ducto cuando sucede dentro de una actividad cultural. Es el producto que se expe- un paso previo y un incentivo a la
riencializa. A partir de esto, denominamos productores de contenidos a aquellos que consulta y búsqueda del vasto
material bibliográfico existente.

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generan los contenidos, siendo uno de los actores de una actividad. Otros actores
son: público, entidades -empresas e instituciones asociadas para realizar la gestión,
mediante servicios, publicidad o metálico-, técnicos -que pueden o no formar
parte del equipo-, multiplicadores -prensa en general, profesores, y todos aquellos
que, por su rol social, difunden y divulgan la actividad-, críticos - público especia-
lizado, convocado de manera específica por el grupo de gestión- y, por último e
imprescindibles, los gestores -quienes determinan cuándo, cómo y dónde se
realizará la actividad; son sus responsables. El grupo de gestión se compone de la
conducción, o coordinación de todas las áreas; la comunicación, encargada de
informar y exhibir la actividad, la publicidad y su difusión, catalogación y registro,
atención al público, información, etc.; el área de producción y técnica, se encarga
de la resolución de las actividades; administración y logística, confeccionan el pre-
supuesto, manejan los recursos económicos disponibles, gestionan los recursos;
programación, tratan directamente con los productores de contenido y el curador,
es el área más conectada con el armado de la actividad. (en Marchiaro, Pancho
(2005)). Ver Clasificación de Actividades Artístico-culturales.

Cadena de producción cultural


En esta cadena intervienen tres agentes diferenciados: los artistas y creadores; un
proceso de conexión; y el público consumidor. Estos agentes se desempeñan en
un medio o contexto determinado. En relación a los productores de contenido o
artistas, puede decirse que *la creatividad y la creación son inherentes a la vida de
los individuos, pero sólo algunos individuos la convierten en el sentido de sus
vidas; *en general, los artistas producen más de lo que producirían si solamente
tuvieran en cuenta el ingreso que reciben; *los artistas y creadores pretender vivir
de su arte, obtener un ingreso que remunere su trabajo y los costos materiales
incurridos en el proceso de creación, (incluso si consideráramos ciertas crea-
ciones colectivas, como fiestas tradicionales o festivales gratuitos, se incurre en
gastos que es necesario solventar); *pueden existir casos de excepción a los pun-
tos anteriores, pero en general pierden sentido o importancia para el otro extremo
de la cadena, para el público. El proceso de conexión se caracteriza por actuar como
filtro del proceso de creación que realizan los artistas o creadores. En este senti-
do esta parte de la cadena puede perseguir fines de lucro o no, intenciones de
reproducción o no; pero en la mayoría de los casos se realiza un proceso de selec-
ción sobre la creación total. Un ejemplo sería la selección de temas de un músico
para un recital gratuito o para la edición de un CD y su posterior comercialización.
Cuando el proceso está industrializado, esta selección o filtro también se aplica a

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los artistas. Del total de artistas que pertenecen a una determinada configuración,
sólo algunos podrán acceder al mercado. Este proceso puede ser extremadamente
complejo o extremadamente simple, pero siempre involucra a la comunicación y
promoción como nexo de la cadena. Cuando se industrializa y depende de cade-
nas de distribución de bienes y servicios culturales, es cuando hablamos de indus-
trias culturales. Y por su parte, el público consumidor está condicionado por deter-
minantes socio-económicos y culturales para la selección de productos y bienes
culturales. Dispone de un tiempo libre y recursos limitados por lo que debe reac-
cionar selectivamente frente a la propuesta de disfrutar, contemplar, adquirir o
participar de un producto cultural. Además, comparte códigos y convenciones
inherentes al campo cultural.

Campo cultural
El sociólogo francés Pierre Bourdieu, define la noción de campo intelectual o cul-
tural, como un campo de fuerzas que se oponen y se agregan, estructurándolo de
determinada manera, en un momento dado del tiempo. Estas fuerzas están encar-
nadas en los agentes o sistemas de agentes, (sujetos sociales, sean éstos individu-
os o no -pueden ser grupos sociales, grupos erarios, colectivos, etc.), que están
definidos por su pertenencia al campo, de acuerdo a su posición y a un tipo deter-
minado de participación y, por ello, un tipo determinado de inconsciente cultural.
Es un sistema de relaciones con una lógica específica, regido por la competencia
por la legitimidad cultural, la que es otorgada por las instancias de consagración
intelectual y artística, como las academias y salones, la prensa, las editoras, es
decir, la instancia que marca el reconocimiento de un agente y/o de su obra en
una posición privilegiada en el campo. Las posiciones se definen por el principio
de distinción o diferenciación (poder), basado en el volumen de recursos específi-
cos que se posee (capital simbólico, cultural o social). Pueden observarse de
acuerdo a la manera de relacionarse con lo que está en juego (bienes culturales o
relaciones sociales), o bien según el control diferenciado dentro de un campo
(reconocimiento o legitimidad). La conformación y autonomización del campo
cultural (el que puede contener, a su vez, el campo literario, el campo teatral,
musical, etc.), es un proceso paulatino que se configura en torno de un habitus o
"sistema de las disposiciones socialmente constituidas que, en cuanto estruc-
turas estructuradas y estructurantes, son el principio generador y unificador del
conjunto de las prácticas y de las ideologías características de un grupo de
agentes" (Bourdieu,1983:22).

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Capitalismo
Sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios
llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante com-
plejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados.
Características principales: los medios de producción, tierra y capital, son de
propiedad privada. La actividad económica está organizada y coordinada por com-
pradores y vendedores que se produce en los mercados. Las personas buscan
maximizar su bienestar buscando el mayor provecho de sus recursos y del traba-
jo que utilizan para producir. El control del Estado sobre el sector privado debe ser
mínimo. Suele confundirse con el liberalismo o el llamado neoliberalismo. El tér-
mino liberalismo corresponde a una doctrina política, económica y filosófica cuya
premisa principal es la defensa de la libertad personal individual y, a partir de ésta,
por el progreso de la sociedad en los estamentos social, político, económico, cul-
tural y religioso.

Ciudad
Marc Augé(1) plantea que en la ciudad conviven los lugares y los no lugares. Con
esta pareja de opuestos, designa a la vez espacios reales y la relación que
mantienen con esos espacios quienes los utilizan. Define el lugar como el espa-
cio de identidad: un cierto número de personas pueden reconocerse en él y
definirse en virtud de él; relación: un cierto número de personas pueden entender
en él la relación que los une unos a otros; y de historia: los ocupantes del lugar
pueden encontrar en él diversos trazos de antiguos edificios y establecimientos, el
signo de filiación. De manera que el lugar es triplemente simbólico, el lugar sim-
boliza la relación de cada uno de sus ocupantes consigo mismo, con los demás y
con su historia en común. Un espacio en el que ni la identidad, ni la relación ni la
historia estén simbolizadas se definirá como un no lugar. Lo que para algunos es
un lugar, puede ser un no lugar para otros y viceversa. La multiplicación de los no
lugares es la característica del mundo contemporáneo. Los espacios de circu-
lación como las autopistas, los espacios de consumo como los supermercados y
los espacios de comunicación como los teléfonos, se extienden por toda la tierra:
son espacios en los que la gente coexiste sin vivir junta, en los que la condición
(1) Augé, Marc. Hacia una antro-
de consumidor o pasajero solitario implica una relación contractual con la
pología de los mundos contempo- sociedad. La ciudad es un mundo porque se basta así misma, tiene su propia his-
ráneos. Ediciones Gedisa. Barcelo- toria, sus puntos de referencia, su propia personalidad: un cierto número de per-
na. 1994 sonas se reconocen en ella y esta identificación colectiva no es exclusiva de las

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relaciones singulares que cada cual puede establecer con su ciudad. Es plural, no
importa su tamaño, porque está compuesta a la vez por múltiples barrios y
porque existe singularmente en la imaginación y los recuerdos de cada uno de
aquellos que la habitan o la frecuentan. En el contexto mundial ya no pueden reva-
lorizarse países o regiones, se intenta revalorizar lo urbano. Se intenta crear terri-
torios con personalidad en el ámbito de lo cultural, que se proyecten a nivel
nacional e internacional. Se desarrollan planes estratégicos poniendo como eje lo
cultural, haciendo de la cultura el principal agente de cambio.

Ciudadanía cultural
La ciudadanía cultural, según George Yúdice (2002:37), implica una ética de dis-
criminación positiva que permitiría a los grupos unidos por ciertos rasgos
sociales, culturales y físicos afines, participar en las esferas públicas y en la políti-
ca, justamente sobre la base de esos rasgos o características. De acuerdo a una
noción de cultura como aquello que crea un espacio donde los individuos se sien-
ten "seguros" y "en casa", experimentando una sensación de pertenencia y afilia-
ción, es decir, identidad y, por tanto, ciudadanía. El concepto de ciudadanía cul-
tural deviene de la noción de cultura en tanto que recurso, mucho más que mer-
cancía, en el marco de los avances tecnológicos y, especialmente, los procesos de
globalización. Concibe la cultura como un instrumento de desarrollo y fomento de
la democracia, una acción para promoción de la paz. Teniendo presente que,
según el Plan de Acción sobre Políticas para el Desarrollo, de 1998, "el desarrollo
sostenible y el auge de la cultura dependen mutuamente entre sí" y que "la crea-
tividad cultural es la fuente de progreso humano y de diversidad cultural" esencial
para el desarrollo, es tarea de las políticas culturales velar por "mejorar la inte-
gración social y la calidad de vida de todos los miembros de la sociedad sin dis-
criminación". (Ver Políticas Culturales y Derechos Culturales).

Clasificación de actividades artístico-culturales


Proponemos la siguiente clasificación: por su aparición, pueden ser únicas (cerca-
nas a los eventos) o regulares (caracterizadas por una frecuencia determinada).
Por el productor de contenidos, pueden ser únicos, aunque no se trate de un sujeto
exclusivo, o conjuntos, por tratarse de diversos productores reunidos a los efectos
de una actividad. En el primer caso, el productor puede ser un individuo, un grupo
o un colectivo, entendiendo por grupo un conjunto de individuos que interactúan
entre sí regular y consistentemente con una meta en común y, por colectivo, un

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conjunto de personas congregadas por una condición adscripta, congregada u
obtenida. Un ejemplo de grupo, es una banda de rock. De colectivo, un recital de
poesía de alumnos de determinada cátedra, o una exposición de resultados de
una investigación realizada por un departamento de la universidad. Por otra parte,
pueden clasificarse de acuerdo a los destinatarios, siendo público (ingreso irrestric-
to, más allá del estipendio de una entrada u otro requisito) o particular (ingreso
restricto al cumplimiento de cierto requisito específico: pertenencia a un club,
etc.). Por la actividad de los destinatarios, entendemos una actividad que requiera
de contemplación, o bien permita la interactividad. Por las características de los
contenidos, en función de las disciplinas que intervienen en una actividad o pro-
grama concreto, se puede hablar de multidisciplinariedad o, sencillamente, de
planes disciplinarios, es decir, los que incluyen sólo una disciplina artística. Por la
finalidad de la gestión, se puede hablar de finalidad social, institucional o personal
o comercial. Por el origen de los recursos, aportación directa, indirecta o mixta. (en
Marchiaro, Pancho (2005)).

Competencias del gestor cultural. Perfil


"Gestor es, ante todo, quien ejerce desde algún rol, la práctica de la adminis-
tración, animación o, sencillamente, gestión de espacios en pos de propiciar
actividades que aborden problemas culturales. En síntesis, quien está en actividad
trabajando o aportando a la cultura de una sociedad, comunidad o grupo étnico."
(en Marchiaro, Pancho (2005)). La misión del gestor es, fundamentalmente, con-
cienciar a la población -y a sus mandatarios- sobre el carácter de derechos que
ostenta el acceso a la cultura. Según considera Marchiaro, las principales capaci-
dades a desarrollar en el ejercicio del oficio, son: Creatividad, para construir y
ampliar la oferta y demanda cultural; Productividad, es decir, reflexión para diseñar
programas y políticas con dinamismo, eficacia y eficiencia; Liderazgo, conducción y
descentralización, lograr distribuir y asimilar las tareas dentro del grupo de gestión,
según las especializaciones de sus componentes; ser un consumidor crítico, ya que
los gestores se vinculan de una manera particular con las producciones artísticas,
es imprescindible que se conozcan y reconozcan las diferentes producciones de
nuestro contexto, para poder observarlas en relación con el campo nacional e
internacional; relacionismo y comunicatividad, la agenda de contactos, las rela-
ciones trazadas o consolidadas, son el mayor arma del trabajador de la cultura;
acopio de experiencia, capacidad de incorporar las enseñanzas, fruto del ejercicio
de la gestión y del intercambio con colegas; contextualización, innovación y capaci-
dad de previsión, la capacidad de innovar hace a la reformulación, ajuste o

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clonación de experiencias propias o estudiadas, con el objeto de proponer va-
riantes para cubrir nichos disponibles.

Consumo cultural
Asumiendo que el sector cultural y aquellas actividades económicas vinculadas a
la producción cultural, están conformado por una serie de bienes y servicios de
distinto tipo, el valor simbólico asociado a éstos es determinante para el desarro-
llo de la economía de la cultura. Se está hablando de bienes y servicios que inten-
tan satisfacer un tipo de necesidad específica: la cultural. Esta es la única carac-
terística excluyente de los bienes y servicios culturales con respecto a otro tipo de
bienes y servicios, y tiene la particularidad de ser definida por la interacción de la
demanda y la oferta. El sector cultural se caracteriza cada vez más por interrela-
ciones estrechas y variadas entre la vida cultural (instituciones culturales y socio-
culturales públicas: teatros, museos, centros de arte, enclaves artísticos urbanos
o rurales, escuelas de arte, conservatorios, etc.) y la economía de la cultura (mer-
cado de las artes escénicas, los mercados de arte y el patrimonio cultural, las
industrias del libro, publicaciones periódicas, fonogramas, audiovisual, produc-
ción cinematográfica y videográfica, radio, televisión, publicidad, fotografía, dise-
ño, arquitectura, oficios relacionados con el arte, protección de monumentos
históricos y turismo). (Carlos Guzmán Cárdenas, Curso "Economía y Cultura",
FACES-UCV). La investigadora cordobesa María Cristina Mata, en su análisis de
los Públicos y consumos Culturales en Córdoba (1994), define el consumo cultu-
ral como "conjunto de prácticas socioculturales en las que se construyen signifi-
cados y sentidos del vivir, a través de la apropiación y uso de bienes", entendien-
do a estos últimos como bienes culturales, es decir, aquellos en los que el valor
simbólico predomina sobre su valor de uso y cambio, ofertados para la población
en general por las denominadas industrias culturales o por otros agentes que
actúan en el campo cultural.

Contexto cultural
Este concepto hace referencia al conjunto de ideas, nociones y expresiones que
dentro de una cultura rodean cualquier actividad o representación. Ningún fenó-
meno social o cultural ocurre en un vacío; ocurre dentro de una red de relaciones
y significaciones que le dan su sentido y significado y dentro de la cual adquiere
su dimensión e importancia relativa. El contexto cultural orienta a quien actúa en
la escogencia de la estrategia práctica y comunicativa de su acción, a partir de sus

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habilidades, recursos e intereses, y hace comprensible para los demás la intención
del actor social (lo cual no quiere decir que todo acto social es exitoso o eficiente
en su totalidad, ni percibido de forma unívoca y clara por todos). El contexto cul-
tural define el alcance y el significado de los distintos fenómenos sociales, al
rodearlo del conjunto de relaciones dentro del cual tiene sentido. (Del Glosario de
términos culturales y de televisión, elaborado por la Dirección de Comunicación del
Ministerio de Cultura de la República de Colombia).

Cooperación internacional
La UNESCO proclamó la Declaración de los Principios de la Cooperación Cultural
Internacional en noviembre de 1966, basándose en la proclamación de los
Derechos Humanos (ver Derechos Culturales), y fue entendida como un instru-
mento para: 1) la difusión del conocimiento; 2) el desarrollo de las relaciones pací-
ficas y la amistad entre los pueblos; 3) la aplicación de los principios de las
Naciones Unidas; 4) hacer que todos los hombres tengan acceso al saber, dis-
fruten de las artes y de las letras de todos los pueblos, se beneficien de los pro-
gresos logrados por la ciencia en todas las regiones del mundo y de los frutos que
de ellos derivan, y puedan contribuir, por su parte, al enriquecimiento de la vida
cultural y 5) mejorar en todas las regiones del mundo las condiciones de la vida
espiritual del hombre y las de su existencia material. La Cooperación Cultural tiene
como objetivo esencial, el proporcionar a los ciudadanos de los Países en Vías de
Desarrollo de los medios o la formación de base adecuada para favorecer el desa-
rrollo de su personalidad (por ejemplo: proporcionar libros y periódicos, creación
y funcionamiento de bibliotecas, organización de seminarios y estudios filosóficos
y humanistas, la conservación del patrimonio cultural del país beneficiario...). Por
el contrario, no se considera Cooperación Cultural a los gastos realizados para
realzar el prestigio del país donante, ni si esa cooperación está destinada a pro-
mover las relaciones mutuas en general o el intercambio cultural entre los dos
países. (De la Declaración de los Principios de la Cooperación Cultural Internacional,
4 de noviembre de 1966). La Cooperación Bilateral se desarrolla, generalmente, en
el marco de convenios celebrados entre los países, mediante los cuales se estable-
cen los alcances y la modalidad de la cooperación para cada caso particular. La
Cooperación Multilateral, por su parte, comprende las relaciones de cooperación
con los organismos multilaterales del sistema de la Organización de Naciones
Unidas (ONU), organismos regionales y otros esquemas, tales como la Cumbre
Iberoamericana y la Unión Europea.

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Cultura
Definir la cultura supone ingresar en un terreno complejo, debido a las multiplici-
dad de nociones e interpretaciones construidas a lo largo del tiempo. Es un tér-
mino polisémico, que requiere siempre la elección de una perspectiva a la hora de
comprenderlo y explicarlo. Con los avances tecnológicos y la aparición de los
medios masivos de comunicación y los multimedia, lo que se entiende por cultura
ha generado largas discusiones. En las últimas consideraciones, lo más impor-
tante radica en el énfasis en la idea de "culturas" y de "diversidad". Esto alude no
sólo a las diferentes culturas que conforman los pueblos y naciones del mundo,
sino también a los sectores o ámbitos que resultan de las variadas perspectivas
para observarlas. En términos generales, el concepto abarca el conjunto de bienes
patrimoniales, conocimientos, experiencias y formas de expresión y de vivir, resul-
tado de la relación del individuo con su entorno. Por otra parte, si lo que se toma
en cuenta es la producción de bienes y servicios culturales, se limita a los sectores
culturales, es decir, el audiovisual, la música, las artes escénicas, los libros, las
artes plásticas, los bienes y servicios patrimoniales y la cultura tradicional. La
noción de Industrias Culturales, se circunscribe a la cultura definida en términos de
producción e intercambio, es decir, a aquellas actividades del sector del ocio, el
espectáculo, la tecnología y la información que no incorporen, de manera clara, un
elemento creativo o artístico; además del diseño, la moda, la gastronomía, los
procesos de postproducción y de producción de equipamientos o instrumentos
para el quehacer artístico.

Derecho de autor
Derecho exclusivo que se confiere al creador de una obra para excluir a otras per-
sonas de la reproducción, adaptación, distribución al público, interpretación al
público o exhibición pública de la misma. Los derechos de autor no protegen una
idea abstracta, sino la expresión concreta de la idea. Para que sea válida, la obra
protegida con derechos de autor debe poseer originalidad y cierta dosis de crea-
tividad. La vulneración de dichos derechos, supone la utilización ilícita de una
obra protegida por derechos de autor y que precisa, por ley, una autorización pre-
via. Algunos ejemplos son exposición, copia, representación o ejecución, radiodi-
fusión y otra transmisión pública de la obra sin autorización; puesta en circu-
lación, exportación e importación de ejemplares de una obra sin autorización pre-
via o plagio; realización de una obra derivada sin el consentimiento del autor, etc.
En los países que protegen el derecho moral, la deformación de la obra o la

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omisión de una mención de la paternidad de la misma constituye una violación
de los derechos de autor. (Del Glosario Trilingüe de Propiedad Intelectual y Derechos
de Autor). A diferencia de los Derechos de Autor, proveniente del derecho europeo
y aplicada en Sud América, el copyright -literalmente derecho de copia-, de origen
anglosajón y practicado en Estados Unidos, amparan los derechos de explotación
de la obra, poniendo el acento en la cuestión económica. (En "El derecho de autor
en la transnacionalización de la cultura", del Dr. Oscar Guido Finkelberg).

Derechos culturales
La noción derechos culturales, técnicamente, puede comprenderse desde tres
aspectos. El primero y más frecuente, refiere a la normativa legal vigente en cada
país, inclusive tratados internacionales y regionales, que regulan los aspectos for-
males de las actividades artísticas y culturales (ver Legislación Cultural). Una
segunda acepción y quizá la más interesante, los comprende en tanto que pre-
rrogativas escritas, en algunos casos orales o de jurisprudencia, de las que
pueden, o no, ser concientes sus beneficiarios. Se relaciona con el derecho y el
respeto a la identidad, a la diversidad cultural de las minorías -grupo- y de los indi-
viduos. Y una tercera interpretación refiere al derecho al acceso y a la creación de
cultura, en tanto que esencia humana. "Por derecho de un individuo a la cultura,
hay que entender que todos los hombres tiene derechos a acceder al conocimien-
to, a las artes y a la literatura de todos los pueblos, a tomar parte en el desarrollo
científico y a disfrutar de los beneficios que de él resulten, para realizar su con-
tribución al enriquecimiento de la vida cultural. Esta definición, inspirada en el
artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 11 de
Diciembre de 1948 y en el artículo 4 de la Declaración de los principios de
Cooperación Cultural Internacional." (García-Arias Vieira, 1968).

Desarrollo cultural, cultura para el desarrollo


El desarrollo cultural es una noción que emerge en la década del '90, en respues-
ta a un cambio en los paradigmas sociales: la centralidad de lo cultural. Según
este concepto, la cultura es vista como un motor de crecimiento, no sólo
económico, sino también para fomentar la cohesión social y favorecer la toleran-
cia. La cultura como creadora de ciudadanía y civilidad, como factor de lucha por
la paz. No obstante, desde el modelo norteamericano se prioriza el aspecto
económico de la cultura para el desarrollo: el Banco Mundial (BM), lideró la
tendencia de los bancos multilaterales de desarrollo a incluir la cultura como

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catalizador del desarrollo humano (Banco Interamericano de Desarrollo -BID-,
Unión Europea). (George Yúdice: 2002). Ver Cooperación Internacional.

Diversidad cultural
La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, fue aproba-
da por unanimidad por los 185 Estados Miembros representados en la reunión de
la Conferencia General en 2001, poco después de los acontecimientos del 11 de
septiembre. Se lo concibe como un instrumento normativo de gran envergadura
para afirmar la convicción de que el respeto de la diversidad de las culturas y el
diálogo intercultural constituyen una de las mejores garantías de desarrollo y de
paz. Basado en la declaración de los Derechos Culturales de las minorías y el
respeto por los Derechos Humanos, se propone la diversidad cultural como herra-
mienta de conservación de las identidades de las culturas. El Artículo 2 - De la
diversidad cultural al pluralismo cultural, de la Declaración de la Diversidad Cultural,
establece: "En nuestras sociedades cada vez más diversificadas, resulta indispen-
sable garantizar una interacción armoniosa y una voluntad de convivir de per-
sonas y grupos con identidades culturales a un tiempo plurales, variadas y dinámi-
cas. Las políticas que favorecen la integración y la participación de todos los ciu-
dadanos garantizan la cohesión social, la vitalidad de la sociedad civil y la paz.
Definido de esta manera, el pluralismo cultural constituye la respuesta política al
hecho de la diversidad cultural. Inseparable de un contexto democrático, el plu-
ralismo cultural es propicio para los intercambios culturales y el desarrollo de las
capacidades creadoras que alimentan la vida pública." (Declaración Universal de la
UNESCO sobre la Diversidad Cultural, 2 de noviembre de 2001). Ver Identidad
Cultural.

Economía de la cultura
La economía de la cultura se interesa por la aplicación de la teoría y análisis
económico sobre los problemas del arte y las prácticas culturales. La economía de
la cultura pone en funcionamiento las herramientas propias de la economía sobre
las actividades artísticas y culturales en cuanto reconoce que éstas son objeto de
producción, intercambio, consumo y bienestar. En este sentido, la acepción de
cultura con que trabaja, es comúnmente más restringida y, en general, se concen-
tra en el intercambio de productos culturales y, más precisamente, en los artísti-
cos. (En Revista Observatorio de Industrias Culturales de la Ciudad de BsAs, nº1,
p.78). El sector cultural ha atraído, en los últimos años, el interés de los econo-

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mistas en varios países. Se le atribuye a esto tres razones fundamentales: a) el
crecimiento de la producción de bienes y servicios originados a partir de las artes,
b) el desarrollo de nuevas profesiones y actividades laborales que suman al merca-
do empleos de calidad y, c) la consideración del sector cultural como campo de
investigación teórico (comportamiento del consumidor, el uso del tiempo, excep-
ciones a la teoría de la utilidad marginal, etc.). Economía y cultura es un concep-
to que se refiere a la relación del sector cultura, con la dinámica económica. Hasta
el momento, se ha avanzado en la relación que se puede inferir de la medición de
la producción cultural (PIB cultural), para llamar la atención sobre su importancia
en la economía nacional. Sin embargo el objetivo es encontrar la totalidad de las
relaciones entre la economía y la cultura, identificando no sólo variables como
empleo, número de establecimientos, activos, pasivos, patrimonio, etc., sino tam-
bién identificar los impactos en la calidad de vida de las personas, el desarrollo de
sus habilidades sociales y su relación con el entorno (ver Indicadores Culturales).
El sector cultura se define de una manera práctica, tomando como base los linea-
mientos adoptados y desarrollados en el proyecto Economía y Cultura. Así se
asumió como modelo la definición de David Throsby: "Los bienes y servicios cul-
turales suponen creatividad y en su producción incorporan un cierto grado de
propiedad intelectual y transmiten un significado simbólico". (Del Glosario de tér-
minos culturales y de televisión). Ver Industrias Culturales y Consumo Cultural.

Gestión cultural
De acuerdo a lo concluido en el I Seminario de Formación de Formadores en el
Campo de la Gestión Cultural que tuvo lugar en el año 2003 en México, la gestión
cultural es una práctica profesional asentada en conocimientos multidisciplinares,
ligada a los contextos sociopolíticos y a las comunidades, al acontecer y a la
acción, pero apoyada al mismo tiempo en la formación teórica y discursiva del
ámbito académico. Es un campo de acción práctica con debates teóricos y con-
troversias ideológicas en torno a los conceptos de cultura, identidad, región, ter-
ritorio, globalización, modernidad y postmodernidad, lo privado y lo público,
diversidad y cultura, y un quehacer que recoge todos los conflictos de los contex-
tos donde interactúa. Su finalidad está centrada en promover todo tipo de prácti-
cas culturales de la vida cotidiana de una sociedad que lleven a la concertación, al
reconocimiento de la diferencia, a la invención y recreación permanente de las
identidades y al descubrimiento de razones para la convivencia social. Es un fac-
tor contributivo al mejoramiento económico y desarrollo social, en tanto pro-
mueve prácticas que le otorgan horizonte y sentido a los fines de un desarrollo

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integral. Está constituida por dos dimensiones: es un saber, disciplina académica,
pero también es una praxis; como la primera, es un campo complejo de reflexión
y construcción teórica. En tanto la segunda, como práctica, exige también unos
fundamentos a partir de los cuales se construye una manera de concebir la acción
humana y su significación cultural, y desde los cuales se orienta una acción, por
la apropiación y aplicación de nociones, conceptos, metodologías, etc., de inter-
vención y orientación.

Globalización
Respecto a este concepto, el sociólogo chileno Martin Hopenaym advierte una
multiplicidad de miradas: una "mirada crítica" que tiende a postular que la globa-
lización destruye la integración social y regional; una "mirada apocalíptica", la
globalización como un "big bang de imágenes", con un mundo que se contrae y
en el que "lo virtual explota"; una "mirada posmoderna", desde la que se recono-
cería el surgimiento de un "mercado de imágenes" y de un nuevo "modelo de soft-
ware cultural" que modifica en forma radical la vida cotidiana; una "mirada triba-
lista", con un fuerte contexto de exclusión en el marco de identidades frágiles,
fugaces y móviles, un "nuevo panteísmo moderno sin dioses pero con mil
energías"; una "mirada culturalista", desde la que se celebraría -muchas veces con
ingenuidad- un encuentro con el otro, con la intersección que se vuelve accesible
de miríadas de culturas dispersas; y finalmente, otra mirada que podría sinteti-
zarse en la visión de un "atrincheramiento reactivo", simulacro imposible pero
que se vuelve atractivo para muchos. Por su parte, Renato Ortiz, un estudioso
brasileño sobre estos temas, plantea en muchos de sus trabajos la necesaria dis-
tinción entre la mundialización de la cultura y la globalización de la economía. Con
esto quiere decir: número uno, existe un proceso de globalización, pero a nivel
económico y tecnológico, y número dos, en la esfera de la cultura, no hay una
globalidad sino una mundialización de la cultura, cuyo proceso tiene especifici-
dades distintas de la globalización económica y tecnológica. A este respecto, ela-
bora su concepto de modernidad-mundo, para referirse al surgimiento de las
sociedades modernas, que transfieren las relaciones sociales a un territorio más
amplio donde las fronteras desaparecen. La modernidad-mundo pone a disposi-
ción de las colectividades un conjunto de referentes resultado de la mundiali-
zación de la cultura. Cada grupo social, en la elaboración de sus identidades colec-
tivas, irá apropiándose de ellos de manera diferente.

423 Glosario
Inconsciente Colectivo
Identidad cultural
Para Renato Ortiz, la discusión sobre la identidad está marcada por una cierta
obsesión ontológica. Ya sea en su versión antropológica o filosófica, es concebida
como un "ser", algo que verdaderamente "es", que tiene un contorno preciso,
pudiendo ser observada, delineada, determinada en uno u otro sentido. Por eso la
identidad necesita de un centro a partir del cual se irradie su territorio, esto es, su
legitimidad. No es casual, por tanto, que buena parte de este debate, sobre todo
en lo que respecta a América Latina, participe de los mismos presupuestos. Los
filósofos, artistas y políticos, cuando se enfrentan con el dilema de la identidad,
buscan apasionadamente su "autenticidad". Se puede entonces hablar en "esen-
cia" del pensamiento latinoamericano como algo específico, peculiar del Yo de
una América tan latina que contrasta con la parte anglosajona. Lévi Strauss,
antropólogo francés, afirma: "la identidad es una especie de lugar virtual que nos
es indispensable para referirnos y explicarnos un cierto número de cosas, pero
que no posee, en verdad, una existencia real". Es un conjunto de rasgos y cos-
tumbres, una construcción simbólica que se hace en relación a un referente,
según Renato Ortiz, que pueden, evidentemente, variar de naturaleza, son múlti-
ples -una cultura, la nación, una etnia, el color o el género. José Teixeira Coelho(2),
a partir del artículo 27 de la Declaración de los Derechos Humanos (ver Derechos
Culturales), lanza el interrogante: ¿cuál es esa vida cultural de la comunidad, a la
que todos los hombres tenemos derecho? En realidad, -nos dice-, mucho más rico
es participar de las otras culturas, la de los otros. Porque sólo a través de los otros,
podemos diferenciarnos, definirnos y lograr nuestra identidad. Y desde nuestro
yo, podemos definir y diferenciar a los otros en su diversidad. Porque somos suje-
tos con identidades dinámicas, en constante mutación. Y porque también somos
los otros y lo que ellos hacen de nosotros.

Indicadores culturales
La importancia económica de cualquier sector, puede ser medida a través de agre-
gados macroeconómicos usualmente utilizados como indicadores globales de
todo el sistema económico: el Producto Interno Bruto (PBI), el PIB per cápita,
(2) En Conferencia dictada en el población ocupada, gastos realizados por el sector público, demanda agregada
Centro Cultural España-Córdoba en interna, etc. Entre los indicadores disponibles destaca el PIB, por ser el que mejor
el marco del Programa de Forma- representa la actividad económica desde un punto de vista colectivo y el que se
ción en Gestión Cultural Meeting utiliza para medir el crecimiento de un país. Definido éste como "el valor mone-
Point. Jueves 19 de Mayo de 2005. tario de todos los bienes y servicios finales producidos por los factores de pro-

Glosario
Inconsciente Colectivo
424
ducción residentes en el territorio de una economía a lo largo de un período de
tiempo determinado" (García Gracia, 2000:35). Dentro de este indicador puede
incluirse todo el sector cultural. El valor agregado total de un país es el Producto
Interno Bruto. Es el valor total generado durante un periodo de tiempo. En éste se
incluye lo producido por los residentes del país; todo lo que se produce al inte-
rior de los límites del país, incluyendo los agentes externos que producen al
interior del país. Este Producto Interno Bruto cubre no sólo lo que es consumido
e invertido en el interior, también se incluyen las exportaciones. (Carlos Enrique
Guzmán Cárdenas, 2003). Ejemplos de indicadores culturales, extraídos del Plan
Estratégico Buenos Aires Futuro 2010(3), son: Asistentes a espectáculos cultu-
rales; Asistentes a museos del GCBA; Lectores en bibliotecas del GCBA;
Circulación bruta de revistas; Asistentes a cines y audiovisuales.

Industrias culturales
Término creado por Therodor Adorno y Max Horkeimer en su Dialéctica del
Iluminismo. La noción de Industrias Culturales, se circunscribe a la cultura defini-
da en términos de producción e intercambio, es decir, a aquellas actividades del
sector del ocio, el espectáculo, la tecnología y la información que no incorporen,
de manera clara, un elemento creativo o artístico; además del diseño, la moda, la
gastronomía, los procesos de postproducción y de producción de equipamientos
o instrumentos para el quehacer artístico. En la definición de la UNESCO sobre
industrias culturales, se enuncian las siguientes características: -Su materia prima
es una creación protegida por derechos de autor y fijada sobre un soporte tangi-
ble o electrónico; -En ellas se incluyen los bienes y servicios culturales fijados
sobre soportes tangibles o electrónicos y producidos, conservados y difundidos
en serie, con circulación generalmente masiva; - Poseen procesos propios de pro-
ducción, circulación y apropiación social; -Están articuladas a la lógica de merca-
do y comercialización, o tienen el potencial para entrar en ella; - A los subsectores
que cumplen estas condiciones, se agregaron otros: Libros, Cine, Revistas, Artes
escénicas, Música, Prensa, Publicidad, Artes visuales, Televisión, Patrimonio,
Software, Arquitectura.

Isotopías dominantes
Isotopía es un término acuñado por la semiótica estructuralista de A. J. Greimas
para el análisis de cualquier texto o discurso. Se refiere al conjunto de categorías
semánticas recurrentes dentro del mismo que hacen posible su lectura o com- (3) www.buenosaires2010.org.ar

425 Glosario
Inconsciente Colectivo
prensión uniforme. Dentro del texto o discurso, es entonces una forma de redun-
dancia que le otorga continuidad al mismo. Si nos situamos fuera del mismo,
reconocer estos "sentidos" recurrentes nos permite situar al texto o discurso den-
tro del paradigma de los "grandes temas", los temas de tratamiento recurrente en
un campo o disciplina en un momento y un espacio dado. A estos temas fre-
cuentes los llamamos isotopías dominantes. Por ejemplo, en el terreno del arte
contemporáneo argentino, la relación arte - tecnología se ha transformado en una
isotopía dominante en la última década. Es uno de los grandes temas frente a los
cuales casi todas las producciones, consciente o inconscientemente, toman algu-
na posición.

Legislación cultural
Rama del derecho que se ocupa de las normas que regulan la actividad de las
Industrias Culturales. Según el Director de Postgrado de la UBA, Dr. Miguel Ciuro
Caldani, es una rama jurídica transversal que se refiere al conjunto de las respues-
tas jurídicas vinculadas al arte, que viene a dar respuesta a los múltiples requeri-
mientos que el arte y las actividades culturales realizan al mundo del derecho. Se
trata de, por ejemplo, los derechos de autor, bibliotecas, propiedad intelectual,
ordenanzas de espectáculos públicos, normativas de seguridad, etc.

Multiculturalidad e interculturalidad
La multiculturalidad, como fenómeno resultante de la transformación del mundo
por los avances tecnológicos (entre otros factores, análisis que excede la fun-
cionalidad de este glosario), es un concepto que surge en la década del 80, en
respuesta a la necesidad de reconocer la conformación de nuevos tipos sociales y
de una nueva forma de relación de grupo. Se define por la existencia de una diver-
sidad de culturas, que conviven en un mismo espacio social, representadas por
etnias, por géneros, por comunidades, pero también por intereses particulares de
carácter diverso que ponen en tela de juicio la universalidad como valor, como rep-
resentatividad o como símbolo a seguir. Cuestionan y, al mismo tiempo, revelan
tensiones y procesos de cambio profundos dentro de la estructura social, que
ponen en movimiento conceptos que se consideraban de alguna manera plena-
mente elaborados y que solamente podían ser cuestionados desde 'afuera'. Esta
ruptura es el elemento clave de la noción de multiculturalidad, como oposición a
lo universalizante y homogeneizante. No obstante, no sólo se reduce a dicha
cohabitación en un territorio, sino también alude al individuo como diverso, como

Glosario
Inconsciente Colectivo
426
ser en el mundo que participa en distintos grupos con intereses culturales que no
necesariamente son complementarios. De este modo, "la diversidad cultural que
se encuentra por todo un territorio nacional, también construye dentro de cada
una de ellas otras formas de expresión cultural distintas de las formas principales,
y muchas veces se constituyen en puentes para interrelacionarse con otros gru-
pos" (Abello,2000:191), aún más, pueden ser "lugares de paso" para que los indi-
viduos pertenezcan a varias culturas, desplazándose de una a otra, es decir, sean
interculturales. (Ver Identidad Cultural y Globalización).

Patrimonio
Es la expresión plena y extensa de la cultura, ya sea en términos de memoria o ya
sea en términos de territorio. Es todo lo que recibimos de nuestros antepasados
y la herencia que dejamos a nuestros hijos. Dentro del Patrimonio se distingue: -
Patrimonio cultural: todos los bienes culturales que una sociedad produce y define
en una acción compartida, consciente, creativa y dinámica del hombre con su
entorno. - Patrimonio natural: todos los bienes naturales que rodean al hombre.
Está constituido por los bienes paleontológicos, sitios o áreas naturales, físicas,
biológicas, geológicas, fisiográficas, fuentes hídricas marítimas y lacustres, entre
otras. - Patrimonio mixto: la UNESCO además considera como patrimonio los
sitios que poseen características que se definen de acuerdo a criterios de bienes
culturales como natural, así como paisajes culturales, aquellas obras que combi-
nan el trabajo del hombre y la naturaleza. El Patrimonio cultural a su vez se divide
en: - patrimonio tangible: es la expresión de las culturas a través de las realiza-
ciones materiales. Puede clasificarse en: *patrimonio tangible mueble: com-
prende los objetos arqueológicos, históricos, artísticos, etnográficos, tecnológi-
cos, religiosos y aquellos de origen artesanal o folklórico que constituyen colec-
ciones importantes para las ciencias, la historia del arte y la conservación de la
diversidad cultural del país. Se caracterizan porque pueden ser trasladados. Se
incluyen entre otros: obras de arte: libros manuscritos, documentos, artefactos
históricos, grabaciones, etc. Fotografías: películas, documentos audiovisuales,
artesanías, etc. Objetos de carácter arqueológico: histórico, científico y artístico.
*Patrimonio tangible inmueble: está constituido por lugares, sitios, edificaciones,
obras de ingeniería, centros industriales, conjuntos arquitectónicos, zonas típicas
y monumentos de interés o valor relevante desde el punto de vista arquitectónico,
arqueológico, histórico, artístico o científico, reconocidos y registrados como
tales. Estos bienes culturales son obras o producciones humanas que no pueden
ser trasladadas de un lugar a otro. - Patrimonio intangible: está constituido por

427 Glosario
Inconsciente Colectivo
aquella parte invisible de las culturas. Es lo que existe en las sociedades que se
ha concentrado en su saber, sus prácticas, sus técnicas, así como la memoria de
sus antepasados y que pertenece a la tradición oral. Prácticamente coincide con
la noción de cultura, entendida como el conjunto de rasgos distintivos, espiri-
tuales, materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un
grupo social. Engloba los modos de vida, los derechos fundamentales del ser
humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. También hay que
añadir lo que explica su naturaleza dinámica, la capacidad de transformación que
la anima, y los intercambios interculturales en que participa.

Plan
De acuerdo a las definiciones de Ezequiel Ander-Egg y María José Aguilar Idáñez
(en Cómo elaborar un proyecto. Guía para diseñar proyectos sociales y culturales,
Lumen/Humanitas, 2005), el significado de plan tiene un carácter global y abarca-
tivo; es el parámetro técnico-político organizativo dentro del cual se enmarcan los
programas y proyectos, aunque su formulación se deriva de propósitos y objetivos
más amplios que dicha suma. Se orienta a trazar el curso deseable y probable del
desarrollo de una institución u organización a un nivel general, esto es, nacional
o de un sector determinado. Planificar implica tomar decisiones políticas -sea
públicas o privadas- orientadas al trazado de estrategias, definir prioridades de
acción y los medios e instrumentos -económicos, financieros, de comunicación,
de organización del trabajo- para alcanzar las metas y los objetivos propuestos.
Suele llamárselo también Plan o Documento Estratégico. Está compuesto por un
conjunto de programas que deberán cumplirse y realizarse en un determinado
período de tiempo (estipulado previamente). El Documento Estratégico puede uti-
lizarse como instrumento previo a la elaboración de los proyectos, una suerte de
esbozo formalizado que aclara el terreno en el cual se pretende delinear de mane-
ra racional y luego ejecutar acciones culturales(4), al igual que la definición de los
objetivos que las sustentarán.

Planeamiento estratégico
(4) La idea de acción cultural es tan Es la planificación racional de una acción en base al análisis de las necesidades de
amplia y abarca tantas modali- los individuos y las organizaciones.
dades, significaciones e interpreta-
ciones como el propio término cul-
tura lo hace: desde la inespecifici-
dad de "todo lo que se hace por,

Glosario
Inconsciente Colectivo
428
Políticas culturales
La movilización contemporánea de la idea de políticas culturales viene aunada a
una noción de la cultura como recurso (Yudice, 2000), sea éste un recurso
económico, cultural, social, político o, más probablemente, una mezcla de los
anteriores. Las diferencias de énfasis en las definiciones, sin embargo, nos
señalan distinciones en el modo cómo subyace, en cada una de ellas, una manera
específica de conceptualizar la relación entre cultura y política; es decir, de definir
de qué manera se constituye la cultura en "recurso"; en un instrumento para mo-
vilizar prácticas sociales, económicas, políticas. Esto se debe, en parte, a la histo-
ria intelectual y al modo de inserción personal en el trabajo de las políticas cul-
turales de cada uno de los autores. Pero también pone de manifiesto el difícil
juego de las traducciones que en ocasiones oscurece tramposamente los matices
semánticos de las palabras. En español el término "políticas culturales" frecuen-
temente invoca más una práctica política concreta de diseño e implementación de
programas y proyectos específicamente relacionados con la movilización de lo
simbólico (sea este desde la "alta cultura", desde "la cultura popular" o desde "las
industrias culturales") que a "luchas incorpóreas entre los significados y las repre-
sentaciones" (Escobar, 1999:140). Es lo que Teixeira Coelho llama "el área de
mediación cultural, entendida ésta como el dominio de las acciones entre la obra
cultural, su productor y su público" (Coelho,2000:12). Sería algo parecido a lo que
en inglés se llama cultural policy. Para Néstor García Canclini, es el conjunto de
intervenciones realizadas desde el Estado, organización comunitaria o iniciativa
privada, para satisfacer las necesidades culturales, orientar el desarrollo simbóli-
co y generar consenso para el orden social.

Posicionamiento
Término proveniente del marketing que refiere al lugar o jerarquía que una orga-
nización, un producto o un servicio ocupan en la mente de los públicos, en com-
paración con otros de su misma naturaleza.

Producción cultural
Esta noción corresponde a una perspectiva de la cultura como producción mer- para y desde la cultura", pasando
cantil simbólica, es decir, cuando se comprende y se define a la cultura inserta en por la aplicación de políticas cultu-
la dinámica de oferta y demanda mercantilista. De acuerdo con las considera- rales concretas a nivel estatal, hasta
ciones de Octavio Getino (2004), "esta definición de la cultura remite al hecho de un tipo de cooperación exterior.

429 Glosario
Inconsciente Colectivo
que la creación cultural no es sólo resultado de la acción humana en cuanto pro-
ducción de valores de uso, sino que aquella comienza a definirse como tal cuan-
do dicha producción se ocupa de valores de cambio, objetos o servicios que los
demás desean tener u utilizar y que se negocian en un determinado mercado. La
creación es tanto un acto individual como colectivo, pero asume su significado
cultural cuando ella es encarada por determinados segmentos sociales, cuando
tiene un reconocimiento colectivo. Es en ese momento que alcanza la categoría y
la calidad de producto cultural y no meramente de acto creativo. Es el colectivo el
que le da significación y dimensión a la creación individual, que a través de un
mercado se enajena del creador y asume su rol como producto cultural". En estas
últimas décadas, la cultura como producción se ha racionalizado, adoptando for-
mas e infraestructuras complejas que abarcan desde el surgimiento de la idea
hasta el consumo de los productos, involucrando diferentes momentos en su
realización, una gran diversidad de profesiones, oficios, procedimientos e
insumos; la circulación fluye por circuitos mundiales así como por espacios
locales a través de nuevas tecnologías (compras por Internet), grandes superfi-
cies, estrategias de divulgación masiva, etcétera (Querejazu Leyton, 2004). De allí
se elabora la noción de Industrias Culturales, para definir todo un campo diferen-
ciado de productos culturales (ver). Ver también Consumo Cultural.

Productor de contenido
El contenido de una actividad artístico-cultural es su materia prima: es el bien que
se transforma en producto cuando sucede dentro de una actividad cultural. Más
precisamente es el producto que se experiencializa. Por un lado, el contenido es
la expresión, manifestación o fenómeno que justifica la actividad que lo alberga.
Por otro lado dicho fenómeno excede lo artístico, para redimensionarse en lo cul-
tural. Efectivamente, desde la perspectiva sociocultural, la música no es un
concierto, de la misma forma que una sucesión de ready-mades es el contenido de
una exposición, pero no esta última en sí misma. Asimismo, el contenido de las
actividades artísticas y culturales supone, como su nombre lo indica, una serie de
fenómenos artísticos, aunque su abanico se extiende a otras disciplinas: arquitec-
tura, filosofía, gastronomía, sociología, gestión cultural y tantos otros. Por esto
proponemos referirnos a quien genera o generó los contenidos como productor de
contenidos, entendiendo que puede ser no sólo un artista, sino también un filóso-
fo, un arquitecto, un conferencista, un escritor, etc.

Glosario
Inconsciente Colectivo
430
Programa
Es la articulación de una serie de mecanismos metodológicos que comienzan con
la detección de un factor sobre el que se quiere accionar o, en lo privado, una
oportunidad de negocio. Incluyen una serie de tareas que van desde la progra-
mación de actividades, la realización y publicación de investigaciones, hasta la
documentación y posterior medición de los indicadores de gestión. En términos
de managment, se puede decir que responden a un nicho de mercado. Su formu-
lación es de carácter técnico, existiendo una gran variedad de propuestas y mode-
los preexistentes de formularios para presentación de proyectos (en Marchiaro,
2005). Es un conjunto organizado, coherente e integrado de actividades, servicios
o procesos que se presentan en una serie de proyectos de similares característi-
cas y vinculados entre sí. Los programas hacen posible y operacionalizan un plan
a través de la concreción de las actividades propuestas para lograr los objetivos
finales, y que están planteados en el proyecto (en Ander-Egg y Aguilar Idáñez,
2005).

Propiedad intelectual
Ideas y expresiones creativas de la mente humana que tienen valor comercial y
reciben la protección legal en forma de un derecho característico. En Argentina,
dicha protección está amparada por el Registro Nacional de Propiedad Intelectual,
que funciona en la Biblioteca Nacional de Capital Federal, según el decreto
41233/34 reglamentario de la Ley de Propiedad Intelectual, número 11.723 (235) del
Poder Ejecutivo Nacional Buenos Aires, del 28 de septiembre de 1933.

Proyecto cultural
El proyecto implica un grado más de concreción: es un conjunto de actividades
determinadas, interrelacionadas y coordinadas que se trazan con el fin de alcan-
zar los objetivos y metas traducidos en bienes y servicios que satisfagan necesi-
dades o resuelvan ciertos problemas detectados. La diferencia entre programa y
proyecto es, además del nivel de concreción, la magnitud, la diversidad y la especi-
ficidad del objetivo que se quiere alcanzar o la acción que se va a realizar (en
Ander-Egg y Aguilar Idáñez, 2005). Los proyectos tienen ciertas características dis-
tinguibles: a) implican una serie de actividades de duración determinada, lo que
los diferencia de los servicios: un servicio, habitualmente, es ofrecido en el marco
de una institución (en nuestro caso, cultural), como actividad estable y suele

431 Glosario
Inconsciente Colectivo
disponer de un espacio específico. Ejemplos de servicio son: una biblioteca, una
sala de consulta, un centro de asesoramiento de gestión y elaboración de proyec-
tos, asesoría sobre becas y subvenciones; b) para su realización se combinan
recursos humanos, técnicos, financieros y materiales; c) todo proyecto debe arro-
jar resultados y productos en respuesta a los objetivos previstos en su diseño y
conceptualización, que a su vez son motivados por la detección de una situación-
problema que pretende modificarse y/o mejorarse.

Recurso cultural
La cultura como recurso. Ver Consumo Cultural.

Responsabilidad social empresaria (RSE)


Según Luis Ulla, del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria,
esta práctica responde a una noción dinámica que supone: o Una visión de INTE-
GRALIDAD, es decir, es algo que abarca a un conjunto complejo de dimensiones.
o Una perspectiva de GRADUALIDAD, puesto que se presenta como un camino
de excelencia a seguir. o Una noción de PROPORCIONALIDAD, ya que la expec-
tativa de su ejercicio y aplicación tiene una relación directa con el tamaño de la
empresa y su correspondiente poder o capacidad de influencia en el mercado. o
Una mirada de TOTALIDAD, en tanto que en la práctica es una idea que debe
incluir a todas las empresas, con independencia del tipo y tamaño. De acuerdo a
lo establecido por Instituto Ethos de Empresas y Responsabilidad Social, de Brasil:
"Responsabilidad social empresarial es una forma de gestión que se define por la
relación ética de la empresa con todos los públicos con los cuales ella se rela-
ciona, y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el desar-
rollo sustentable de la sociedad; preservando recursos ambientales y culturales
para las generaciones futuras, respetando la diversidad y promoviendo la reduc-
ción de las desigualdades sociales" (En Algunas definiciones de Responsabilidad
Social Empresaria, en www.iarse.org).

Segmentación
La segmentación de públicos es un término proveniente del marketing, que refiere
al proceso de dividir el público total de un bien o servicio en varios grupos más
pequeños e internamente homogéneos. La esencia de la segmentación es cono-
cer realmente a los consumidores. Es un proceso de agregación, que tiende a

Glosario
Inconsciente Colectivo
432
agrupar en un segmento de mercado a personas con necesidades semejantes. Un
segmento de mercado es un grupo relativamente grande y homogéneo de con-
sumidores que tienen deseos, poder de compra, ubicación geográfica, actitudes o
hábitos de consumo similares y que potencialmente reaccionarán de modo pare-
cido ante una estrategia de comunicación y posicionamiento.

Sostenibilidad
Se entiende como la combinación de aspectos económicos, sociales, ambientales,
políticos y culturales que hacen posible la existencia y la continuidad en el tiempo
de los proyectos culturales. La sostenibilidad, entonces, es el resultado de prácti-
cas y estrategias que recogen las memorias y tienen en cuenta el entorno cultural
local, regional, nacional y global, para garantizar su continuidad y permanencia
como realidades viables. En tal sentido, la sostenibilidad implica, sobre todo, la
necesidad de pensar lo cultural vinculado a procesos sociales, económicos, políti-
cos y ambientales vivos y dinámicos. La sostenibilidad de los medios la enten-
demos como aquel conjunto de prácticas y estrategias encaminadas a garantizar
la continuidad y la permanencia de un medio, como proyecto y como realidad
viable y dinámica. (Del Glosario de términos culturales y de televisión).

Turismo cultural
El turismo cultural es una herramienta de transformación social indispensable
para la construcción de una nueva sociedad y la consolidación de un estado comu-
nitario, el cual dedique sus recursos a generar riqueza, avanzar en la equidad
social y brindar mayor seguridad a los ciudadanos. El turismo cultural es además,
uno de los medios más importantes para el intercambio cultural, ofreciendo una
experiencia personal de lo que pervive del pasado, de la vida actual y de otras
sociedades a través del conocimiento y disfrute de la gran riqueza y variedad del
patrimonio natural y cultural, de la diversidad étnica y las culturas vivas de nues-
tro país que permita generar sostenibilidad y desarrollo al sector. El Turismo cul-
tural fundamentado en el patrimonio, es el aprovechamiento consciente del patri-
monio material e inmaterial con fines de oferta recreativa y de conocimiento a los
visitantes que quieren conocer lo que somos, lo que queremos y lo que podemos
ser como expresión integral de un territorio y una comunidad que sabe de su pasa-
do y de su futuro. Los Itinerarios culturales, se conciben como los espacios crea-
dos a través de los movimientos, poblaciones, sitios de encuentro, de intercam-
bio y de fecundación de valores y culturas diversas. Se integran en ellos distintos

433 Glosario
Inconsciente Colectivo
aspectos del patrimonio tangible e intangible, y tienen una expresión de con-
tinuidad cultural y de intercambio entre pueblos, regiones y continentes. Las
Rutas Culturales, hacen parte integral de las nuevas formas que exige la masivi-
dad de la actividad turística, surgiendo éstas como valiosas herramientas que
tratan de brindar un paquete articulado de circuitos e itinerarios temáticos, con el
objetivo de que el turista pueda conocer mejor y claramente importantes momen-
tos de la historia de los pueblos y enriquecer el carácter cultural del turismo en
nuestras tierras. Ruta es, en la esfera de la cultura, retornar al concepto histórico
y geográfico expresado en el tiempo y el espacio, y de nuevo volver al concepto
esencial de la diversidad. Ruta es la forma de traer de nuevo la idea de movimien-
to en las civilizaciones y la cultura, resultado de interacciones y contactos. (Del
Glosario de términos culturales y de televisión).

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