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DIÓCESIS DE SINCELEJO

Orden de la Inmaculada Concepción


Monasterio Santa María del Rosario
“Dios todo lo permite para bien de quienes lo aman” (Rm 8,28)

Hermanas y hermanos en Cristo.

Los saludamos invocando los santos nombres de Jesús y María sobre todos
ustedes y sus familias.

Dios no envía esto que nos está sucediendo, pero sí lo permite por nuestro bien.
"Él saca bienes de males".

Queremos decirles que no están solos. Toda la vida consagrada, en especial las
monjas de clausura, como usualmente se nos llama, los estamos acompañando
con nuestras oraciones en estos tiempos tan difíciles.

Nuestra vida trascurre la mayor parte “encerradas”, “aisladas”, y esto es un


regalo que recibimos del Señor el día en que nos llamó a la vida consagrada.
Ahora te lo regala a ti y tu familia…

Seguramente te preguntarás: -“¿Por qué me lo da ahora?” Y una posible respuesta


puede ser: como vivimos afanados y encerrados en las obligaciones que tenemos
por hacer “nos hemos acostumbrado a estar de aquí para allá en el cuerpo y en
la mente. El hábito de ser ´viajantes´, tanto así que olvidamos dedicarles tiempo
a los seres que amamos”.

Este es un tiempo de gracia, aunque sea un momento difícil. Es una oportunidad


que te da el Señor para compartir con tu familia, para hacer aquello que siempre
quisiste hacer y no pudiste por tus obligaciones. Es recordar tiempos antiguos,
como volverte a encontrar en la mesa para comer, para orar juntos, ver televisión
en familia; es el momento que se te concede para valorar a quienes tienes a tu
lado, porque hoy los tienes y mañana no sabes si será así; momento para
agradecer a Dios por ellos, por los alimentos que se te conceden y que otros
quizás no los pueden disfrutar como tú ahora; es un tiempo para valorar y
agradecer…
Como te puedes dar cuenta, todo cambia de acuerdo con la forma de ver las
cosas. Lo importante es ver la vida con ojos de fe; no quiere decir que te vas a
olvidar de la situación actual por la que está pasando el país y el mundo, no.
Quiere decir que debes aprovechar este tiempo como una oportunidad de Dios y
que además debes también orar y preocuparte por los que están más afectados
por este virus; debes tomar precauciones para ti y los demás, acatando lo que
nos digan las autoridades civiles. Te daremos unas sugerencias de cómo puedes
aprovechar este tiempo:

Lo primero que debes hacer para vivir este aislamiento sin perder la paz es
obedecer y aceptar la situación con madurez, no tomar lo que se nos dice que
hagamos como si fuera una imposición, sino que, por el contrario, es algo que se
hace por nuestro bien y el bien de los demás.

Lo segundo es que hagas un horario en familia donde puedan todos colaborar y


sentirse útiles, un horario donde saquen tiempo para lo que dijimos anteriormente:
orar en familia (rezar el santo rosario), jugar, lavar la loza, cocinar, asear la
casa, compartir la comida, charlar juntos, aprovechar los momentos juntos sin
utilizar el celular, que puede obstaculizar la comunicación con el más cercano,
etc…

Le compartimos a continuación algo que dijo el papa Francisco con respecto al


aislamiento por el coronavirus y la convivencia familiar. Frente al coronavirus, que
ha llevado a que muchos gobiernos sugieran o impongan el aislamiento social
para evitar que los contagios aumenten, el Papa señaló: “Hoy día en las casas,
los padres empiezan a escuchar con sus hijos de otra manera”.

“Los papás juegan con sus hijos chicos porque no pueden salir, están allí. Tienen
tiempo para encontrarse, reencontrarse. Hoy día siente cada uno la necesidad
de acariciar a sus viejos, a sus abuelos”.

Para el Papa Francisco, “hoy tenemos que rescatar la convivencia. Y este quizás
sea uno de los logros que podemos llegar a tomar en esta tragedia”.

“Muy triste que sea una tragedia, pero tenemos que recuperar la convivencia
humana, la cercanía”.
Los invitamos a que, desde sus casas, sigan alimentando y fortaleciendo su fe.
Traten de participar en la Eucaristía desde los medios que tienen como internet y
televisión. Esto permitirá que su fe esté activa y fuerte, a pesar de las dificultades.
Hay que confiar en el Señor y en su infinito amor para con todos.

Con cariño nos despedimos ofreciéndoles nuestras oraciones y acompañamiento


espiritual en estos momentos. Recuerden que sí es posible vivir juntos y encerrados
siendo alegres y sin conflictos, pues, si lo podemos nosotras, que somos de
diferentes edades, culturas y familias, aún más ustedes que son del mismo núcleo
familiar.

Un abrazo para todos. Dios los bendiga a todos y que el Señor los proteja.

Fraternalmente,

Abadesa: Madre María del Sagrario

Hnas.:

María de la Inmaculada

María Elcy del Sagrado Corazón de Jesús

Vilma de la Niña María

Ángela del Sagrario

Consuelo del Divino Salvador

Estela de la Eucaristía

Margarita del Corazón de María

Angélica del Corazón de María

Lilia de María Auxiliadora

Katerine del Santísimo Sacramento

Katerine del Espíritu Santo

Muchas gracias por sus oraciones por nosotras.

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