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1.

Edad media y supremacía eclesiástica

En la raíz del Estado moderno se encuentra el cristianismo, con su rompimiento con el mundo
antiguo.

La expansión del cristianismo proporcionó un marco cultural homogéneo y expandió la idea


del hombre, sin importar si riqueza o posición social es igual ante la divinidad. La figura del
papa y del emperador, conservaron la idea de unidad, en un territorio de pluralidad de
autoridades políticas, principalmente los reyes y sus señores feudales. Europa existía como
tradición, como un concepto histórico cultural. Ambos pilares fueron cuestionados durante el
renacimiento por el humanismo y la reforma luterana.

2. Renacimiento y reforma: supremacía secular

Nace una nueva visión del mundo, el hombre artífice de su propio destino frente al hombre
indefenso ante las calamidades. El hombre descubre gracias a Galileo que no es el centro del
universo. El hombre se distingue como individuo en contrate con la colectividad. La verdad
revelada fue sustituida por la razón. Descartes demostró que el hombre existe porque piensa y
que el mundo se explica a través de la razón y no necesariamente por la revelación divina. La
biblia dejó de ser la única fuente de conocimiento.

3. El mercantilismo: capitalismo incipiente

La reforma luterana modificó la concepción de lo económico. Incluso Weber pretendía


encontrar una relación causal entre la adopción del protestantismo y el éxito en la
acumulación del capital. El ahorro se convirtió en una virtud humana, el dinero que produce
dinero, no era motivo de manera perpetua. Así en el siglo XV en el norte de Europa comienza
el interés por expandir el mercado e intensificar las relaciones comerciales.

Otra explicación al origen del capitalismo fue el lujo en las cortes de los reyes. Aumento el
poder de los monarcas quienes a pesar de continuar con su vasallaje frente al emperador,
comenzaron a acumular riquezas resultado de su función de pacificadores de los territorios
que gobernaban. Esta concentración de la riqueza y el descubrimiento de la ruta de oriente
aumentó la demande de bienes suntuarios y especias, con lo que la actividad comercial e
industrial de los burgos se favoreció.

Ambas explicaciones, confirman que durante el Renacimiento se adoptó una forma moderna
de concebir la actividad económica, en la que el lujo y el ahorro no eran condenados
socialmente, el bienestar material ganaba terreno frente a la promesa de vida eterna del
cristianismo y facilitaban que se presentara una incipiente acumulación y la formación de una
clase, la burguesía, el tercer Estado, opuesto a la nobleza y a la jerarquía eclesiástica. Una clase
dispuesta a aliarse con la monarquía a cambio de beneficios económicos y creación de un
mercado nacional, sin alcabalas o derechos de peaje feudales.