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I

LOS PENSADORES DE LAS COLONlA.S

Primera parte: TALES, ANAXIMANDRO, ANAXÍMENE;S~·JE;i1(QJ;?ANES,


, _-.'"

P ARMÉNIDES y HERÁCLITO

Traduccián, notas y comentarios pOT SeTgio Bergalla

Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER)

I ~IlrLO de 2009 !!
-- ,

ÍNDICE

In tro du cci ón ..__. .__. ._._ __ ._._ . . .__.__ ; . . . ._ _ _._._.3

Tales .__ .... . ._ ._---_._--_._-- __.__ 11

.~ ~___________________ 13
Anaximan dro

An axím en es 16

Jenófanes 18

Heráclito 26

Parménides -----_._-----------'---------- 48

2
INTRODUCCIÓN

Viajemos con nuestra imaginación al siglo VI a.C., a sus comienzos, o, si nos


atenemos a la datación griega, al año 180 d.O. (después de las primeras Olimpíadas).
Viajemos a la costa del Asia Menor, 'a las ciudades-puerto que los emigrantes jonios
fundaron a partir de los siglos XI-X a.C. (350-250 a.O.), y que muy pronto alcanzaron
la prosperidad gracias al fluido intercambio comercial con todos los pueblos del
. Mediterráneo y cercano Oriente. Pero para llegar allí tuvo que transcurrir una historia de
sirisabores y des encuentros, que nunca alcanzaria a superarse del todo.

Las primeras colonias fueron fundadas por contingentes de griegos -en su gran
mayoría jonios- que huían de los enfrentamientos y la miseria del continente. Grecia iba
despertando así de la llamada 'época oscura', en la que sus diversas etnias se
sumergieron luego de la invasión de los temibles pueblos del mar, entre ellos los griegos
dorios (siglos XIII-XII). La cultura micénica, producto del encuentro de los griegos
aqueos con la civilización cretense, y que alcanzara su apogeo en los siglos XIV y XIII,
fue prácticamente aniquilada, continuándose la lucha de manera casi ininterrumpida,
incluida la de las etnías griegas entre si Una de estas colonias fue Miletocque a su vez
fue fundando sus propias colonias en toda la costa del Mediterráneo. Al frente de la
expedición iba por lo general un aristócrata, pero el contingente se hallaba formado por
individuos de la más diversa condición social. Como decíamos, las colonias alcanzaron
en muy poco tiempo un desarrollo asombroso, convirtiéndose en -verdaderas ciudades
cosmopolitas. Én un lugar así nació la filosofía, al menos tal como Occidente la ha
conocido. Las condiciones de posibilidad, enMi1eto, estaban dadas.

La ciudad era un lugar de recepción y encuentro de diversas culturas, desde las


civilizaciones milenarias de Egipto y Babilonia hasta el antiquísimo culto de la
regeneración, pasando por los fenicios que transmitieron a los griegos un sistema de
escritura simple y ágil, fácilmente adaptable a su lengua. No regía allí una casta de
sabios y de sacerdotes que monopolizaran para sí el saber -como entre los egipcios y
babilonios-, ni la imposición de un dios único y excluyente, y un solo texto sagrado -
como en Israel-, ni la necesidad de un representante, o de varios, ni siquiera un fundador
de religiones al modo de los cultos monoteístas. Por el contrario, la sabiduríaestaba en
manos de los músicos. y los poetas, que surgían del mismo pueblo y multiplicaron casi
al infinito las. creencias sobre el origen del mundo y de los dioses. A los relatos de los
otras culturas los griegos les añadieron los propios, de tal modo que en dos siglos
dispusieron de tantas respuestas diferentes como los mesopotámicos y egipcios en dos
milenios. Autonomía y creatividad fueron dos de las cualidades que los caracterizaron,
pero sobre todo, como dice Platón, el "afán de aprender" (República 435e). Los griegos J
no tuvieron problema alguno en considerar a Os'Sabios de las otras culturas como sus
maestros. Lo propio del filósofo -ponerse encamino hacia el saber, justamente porque
no lo posee- se tradujo literalmente en los viajes que en el siglo VI hacían los más
sabios entre los griegos a las ciudades donde se hallaba la sabiduría de los siglos, como
lo reconoce Heródoto con relación a Sardes de Lydia (Historia 1.29) y las múltiples
noticias sobre las estadías de Tales en Egipto, o de Pitágoras y Ferécides en Egipto y
Babilonia (Aecio, Synagoge 1.3; Jámblico, Bioí 2.12). Talla universalidad de los
griegos, en el sentido también concreto del término, es decir,.un espí 'tu abierto a todas
las cosas y todas las influencias sin excepción, todas y cada una. Y en este sentido

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constituyen para los países occidentales una ventana hacia las grandes civilizaciones del
Mediterráneo y cercano Oriente.

Las ciudades griegas se multiplicaron sin constituir un imperio, cada una con sus
dioses y sus propias leyes. Este proceso se consumó con la aparición de la aristocracia
y, especialmente en las colonias, de ciertos espíritus notables a los que la ciudad les
encomendó la redacción de sus constituciones y leyes, como un anticipo del sistema
democrático que surgiría un tiempo después. A esto se añade la lejanía de las colonias
con relación a los grandes centros, que relativizaba su propia tradición. Y así, el
impresionante cruce de creencias, hábitos y valores de la más diversa procedencia, junto
con la autonomía propia de los griegos, explica la aparición de las grandes
individualidades en el ámbito del arte y del saber, cada una intentando desde sí misma
fundar un nuevo sentido, y de tal modo que en él pueda comprenderse todo aquello. Y
además de la filosofia surgió una historia que relató la vida de todos los estamentos
sociales y recogió las noticias de las otras ciudades y los otros pueblos, sin reducirse a
una historia de los reyes o de un pueblo elegido; y una geografiaque delineó los
primeros mapamundis, más allá de las fronteras del propio país. Y reiteramos, si bien
las condiciones fueron favorables habría que hablar del espíritu de un pueblo que
también hizo posible el surgimiento de tales condiciones, un espíritu ya abierto, sensible
a los cambios yla diversidad, que no dependerá de la existencia de una autoridad central
y única para la fundación de un cierto orden o de un sentido.

Pero no fue todo tan sencillo. No tenemos noticias de que en MiletoIos filósofos
hayan sido cuestionados o perseguidos, pero sí lo fueron en otras ciudades. La razón de
. esto habrá que buscarla también en la naturaleza del pueblo griego: el espíritu guerrero
y agonal, o de competencia, por un lado, y, por otro, en algo que todos los hombres .
tienen en común: el anquilosamiento de la vida y de sus formas. Nos explicamos. En
cuanto a lo primero, cuando una ciudad griega se veía amenazada por la expansión
(militar y, en ciertos ocasiones, económica) de otra ciudad o de un pueblo extranjero,
por 10 general enseguida respondía con la guerra, casi sin mediación. La defensa de lo
más propio era también la de la propia libertad, la de poder darse para sí el régimen
político más adecuado a la ciudad, sin depender de ninguna autoridad externa, y más
allá del grado de libertad alcanzado en el orden interno. Cada ciudad llegó a
considerarse a sí misma como la más libre y la mejor, en todos los órdenes, religioso,
artístico, político, social y económico, 10 que justificaba plenamente su derecho a la
defensa, y en ciertos casos a la expansión. Y en períodos de paz el espíritu de lucha se
identificó con el espíritu agonal o de competencia -así en los grandes juegos-, en el que
cada uno debía demostrar ser el mejor, y en representación de la ciudad. Lo fundamental
era la victoria y los premios tenían sólo un valor secundario. En las competencias se
comprendía el orden 'físico' y también el 'espiritual', es decir: de la gimnasia a la
poesía, y en todos sus géneros. El espíritu agonal atravesaba finalmente la vida entera,
como en los simposios -el 'vino en común, o competencia de cantos y discursos después
de la comida-, la conversación en general, los debates filosóficos, los pleitos jurídicos, y
la lucha por ocupar un cargo público o cierta posición en la sociedad. Y es evidente que
todo esto atravesó también al espíritu filosófico.

Ya decía Heráélito que "el combate es el padre de todas las cosas" (frag. 53), y el
filósofo, a través del pensamiento y la palabra, ejerció esta guerra en todos los órdenes,
incluido el filosófico -esto es, en relación con el pensamiento de los otros filósofos-. Y
cualquier ataque suyo al orden social y político seria respondido de la misma forma,

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obedeciendo a un mismo espíritu de lucha, si bien en el caso de los filósofos con otras
armas, Aun así, algunos se organizaron políticamente -como Pitágoras y sus discípulos-
participando en las decisiones de la ciudad, apoyando o 1iderando sublevaciones, y
ejerciendo por momentos el poder. PúirIdgrdridiferenciafue que elfilósofo -como los
antiguos teogonos- trasladó su lucha al universo. La experiencia de la infinitud -de lo
.
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grande, y de lo pequeño- lo llevó a buscar el término más amplio posible, capaz de


comprender el todo, sin excepción, y la renuncia al término encontrado si en la
búsqueda aparecía algún ser, tan sólo uno, fuera de su alcance. Y de allí que su lucha se
orientó también contra aquellos adversarios cuyo imperio es 'común a todos', como la
muerte, el dolor, la estupidez y el absurdo. Con respecto a la lucha contra las doctrinas
de los otros filósofos, ella se ejercía ya en el horizonte de.lo abierto, es decir, no para ser
rechazadas, sino incorporadas al elemento infinito, que la doctrina de uno expresaría
mejor. y.Jo mismo atravesaba su relación con los demás. El' retiro del pensador, y su
crítica constante de las formas sociales y políticas (de palabra, ocon el solo ejemplo), y
'., especialmente de la estrechez de miras del tirano y del hombre mediocre, se debía a su
.- intento.jideal y también real, de preservarlo todo, defender aquel lugar .donde todo es
. posible,J;,donde permanece abierto un sentido; y aún lo que atenta contra él -contra tal
. lugar- p'e~~ ahora en un horizonte infinitamente más amplio. En fin: el intento de excluir
de sí mismo sólo la actitud en la que algo se excluye; de no identificarse con una sola
cosa, o una sola doctrina, para dar con aquello que pueda identificarse con todas; o de
que ya nada se pierda (en forma absoluta); o lo que es lo mismo: de encerrarse en lo
al2kr!!!. La filosofia nació en el seno del mismo espíritu que llegaría también a
perseguirla (¿a perseguirse a sí mismo?). Pero allí donde sus formas le .dieron buena
acogida, y la protegieron, los filósofos lo supieron agradecer, incluso con la entrega de
la propia-vida.

Antes de tratar la segunda razón de la que hablamos es preciso decir que, con 10
dicho anteriormente sobre el nacimiento de la filosofia, nuestra concepción difiere' en
gran parte de la concepción tradicional. El tan mentado 'paso del mito allogos' -o de la
mitología a la filosofia, la magia a la ciencia, la creencia al saber, la fe a la razón- no
consiste para nosotros en ningún cambio sustancial, como tendremos la oportunidad de
comprobar en nuestra lectura de los primeros filósofos, sino sólo e~: aquella.
multiplicación de los caminos, en una intensidad como no había sucedido antes -iCen.
Grecia ni en ningún otro pueblo-, diversos entre sí y hasta contradictorios, pero t~aos~
l· son el afán de encontrar un..sentido a la.vida entera.y al.universo. Como quedó.ríicho.ya.
un poeta contraponíaa otro su propia concepción del mundo y.de la vida. A;partir:de
aquí tal fenómeno se multiplicó. Se podrá objetar que con la llegada de la filosofía los
resultados fueron esencialmente diversos, que las fuerzas divinas fueron sustituidas por
elementos naturales, como el agua, el aire y el fuego, o más 'abstractos' como el
infinito, el ser, la multiplicidad abarcante, o el lagos o inteligencia universal. A esto
respondemos que, en primer lugar, para los primeros' filósofos los principios son
también 10 divino. "Y esto es lo divino -decía Anaximandro-, porque es inmortal e
indestructible" (frag. 3). Ejemplos como este encontraremos por doquier. Por otra parte
constatamos que las fuerzas originarias tienen un parentesco muy cercano con los
primeros principios de la filosofia, y en ciertos casos son idénticos; citando en primer
lugar al filósofo y luego al poeta o mitólogo: .~~agua sería el Océano (Tales y Hornero);
el aire el éter (Anaxímenes y Hesíodo) 'o el
iiilsITío-~aire(Anaxímenes y Epiménides); 10
infinito el caos (Anaximandrc y Hesíodo). Sin embargo se podría objetar -aquí que la
filosofia se irá despojando lentamente del ropaje propio del mito, hasta fundar
principios absolutamente racionales: Pero a' esto' respondemos que; así como

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encontramos pensamiento en el reino mismo del mito, a la inversa podría encontrarse el
mito en elreino mismo de la razón. En plena modernidad, y en el corazón del idealismo
mágico por él fundado, Novalis nos plantea la posibilidad de que, así como la ficción
puede formar parte de la realidad (todo es real, incluida la ficción como ficción), a su
vez, la realidad podría ser parte también de la ficción, y de esta forma todo pertenecer al
mito. ¿Por qué no suponer que algo es considerado verdadero ,..0 real, o racional- 110 por
sí mismo, sino por múltiples razones, que pudieron ser otras (y entonces ser 'falso'), y
también por el transcurso del tiempo en que nos hemos habituado a considerarlo como
tal? Así también con la ciencia, y con el pensamiento. ¿Y no les habría sucedido lo
mismo a las verdades de la mitología que durante siglos se transmitieron de generación
en generación? A los creyentes esos principios se les habrían presentado tan 'naturales'
como para los 'creyentes' de nuestro .tiempo los principios de la ciencia y de la técnica.
Por lo demás, ¿qué decir sobre el dinamismo interno de la mitología? Si miramos bien,
nos encontraremos aquí, en todas partes, con un mundo más variado y más abierto, del
que luego habrían de delimitar, y definir, muchas de las así llamadas 'fil osofi as '. y de
tal dinamismo tomaron también su impulso en aquel tiempo los filósofos.

Quisiéramos saber quiénes fueron en realidad los primeros pensadores, aquellos que
vivieron en el anonimato, al menos para la historia; y mucho antes de tal multiplicación;
a nuestro entender prodigiosa, que vino al mundo en Mileto y se expandió muy pronto
portada Grecia. ¿Quién fue el primer hombre que pensó? Pero, ¿habrá existido algo así
como un paso del no pensar al pensar? ¿En qué consistiría tal paso? ¿A qué llamamos
pensar? ¿No será el pensamiento la continuidad en el hombre de aquel dinamismo que
ya se daría de mil formas en todos los seres? o al menos en su corazón? ¿Y si todas las
cosas son una en el corazón? "Yo nací antes niño y niña, arbusto, pájaro y mudo pez del
mar" (Empédocles, frag. 17). "Todas las cosas aspiran y espiran; y sienten, gozan y .
sufren; por designio de la fortuna, todas ellas tienen pensamiento y una porción de
inteligencia" (ídem 100, 107, 103, 110.10). ¿No consistiría el primer pensamiento en un
'darse cuenta', al menos entre los hombres? Ver lo que ya es, en un mismo corazón, el
asombro o la maravilla de que hablaron los filósofos, o el anhelo y la percepción de lo
infinito.

Ahora bien, y apuntando a la segunda razón que señalábamos, el hecho de que la


religión se presente de un modo más abierto y flexible que en otros pueblos, y
progresivamente también las condiciones sociales y políticas, no significa que los
griegos hayan estado libres del anquilosamiento de las propias formas, o de la estupidez
en todos sus géneros. En este orden no es extraño que un espíritu filosófico, cuyo único
límite estaba dado por el ejercicio de su propia actividad yen toda la libertad de lo
posible, haya sido considerado como un ser IIlUy peligroso, por aquellos que
descansaron durante años, o durante siglos, en un sistema de creencias, hábitos y
normas sociales y políticas. Y si nos atenemos a las formas existentes en el tiempo en
que surgió la filosofía, y aún con todas las condiciones señaladas anteriormente, el
espíritu del filósofo fue el de un verdadero revolucionario. Las grandes divergencias y
las semejanzas en el orden social y político se diluían ante la mirada que todo lo
atravesaba, hacia 10 grande y hacia lo pequeño, hasta dar con el horizonte abierto de los
primeros principios, desde donde todo podía volver a ordenarse. El anhelo de sentido y
estabilidad era el mismo (aun cuando el filósofo pudiera seguirse preguntando todavía
por su razón), pero ahora encontrando su fundamento en lo infinito. "Finalmente
Anaxágoras se apartó de la vida pública, y se abocó al estudio de la naturaleza,
despreciando la política. (¿Es que en nada te interesa tu patria?", le preguntaron. (Al

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contrario -respondió-, mi patria me interesa en grado sumo', a la vez que señalaba el
cielo" (plutarco, Nicias 23). Ya vimos cómo de esta posición no se sigue una actitud de
descompromiso con la realidad social y política, sino precisamente lo contrario, y de
allí el afán de persecución que si~iJbáti'Ó~ kbOre ellos. Es cierto que allí donde la
flexibilidad del espíritu griego se mantenía viva, encontró en el filósofo alguien afin en
quien continuarse. Así, fueron respetados en varias ciudades, y ea-otras venerados. Pero
la historia nos dice que en su gran mayoría fueron considerados' subversivos y, en el
mejor de los casos, delirantes, locos o enfermos. Una noticia relacionada con el juicio.
de Anaxágoras dice lo siguiente: "No se toleraba a los fisicos, llamados por ese tiempo
'divagadores de lo que está en bis alturas', porque disolvían le.divino en principios
irracional es" (Plutarco, ídem). ~CTadores de lo que está en las alturas. Aquí está
todo: el lugar de los filósofos y el juicio de losgobemantes y de su propio pueblo. El
proceso que se les iniciaba era el de "impiedad" (asébeia). No debemos olvidar que la
presencia, de los dioses atravesaba todos los sectores de la vida griega. Cada ciudad
tenía sus.dieses particulares que la protegían y que regían el destino de los ciudadanos.·
Cada familia tenía su culto propio, y finalmente cada individuo. Puesbien, la Iíbre
expresióg del pensamiento atentó enseguida contra este conjunto de leyes, hábitos y
creenciasjsedimentado durante .siglos. Pero es necesario repetir que, .allí donde .el
espíritu qúe les dio origen permanecía vivo, los filósofos no tuvieron-conflicto alguno, a
lo sumo miradas de asombro y, en cierto sentido; extrañeza. Sostenemos la idea de que
la . filosofía' nunca estuvo en contra del mito, y ni. siquiera, . en principio, de la
organización social y política en sí misma, sino, directa o: indirectamente, .del
anquilosamiento en todas sus formas, la estrechez de miras, la conversión de un sistema.
en Un régimen autoritario, la cerrazón en los hábitos yen las formas sociales, y, en .:
general, el imperio de una forma sobre las otras, dé cualquier género que sea. En este'
sentido la historia debería escribirse de nuevo. (Hoy habría que añadir lasnuevas formas'
de' esclavitud social y económica, la estrechez en la educación y en nuestra 'academia' ,
la reducción de la vida a un solo mundo, una sola historia, un solo dios, una sola razón -
o sin razón-, en última instancia una sola realidad, o modo de verIa.realidad, y su
subordinación a los designios de la ciencia y de la técnica). Por lo demás, digamos que
los procesos de impiedad proliferaron casi exclusivamente en la ciudad de Atenas,
ciudad que habrá de tener su .
historia particular.
. ....
Ahora bien, 10..
que en Atenas
'í>:
se
encargaban de hacer los representantes del pueblo, en vanas. colonias- f9. hacían
directamente los tiranos -autóctonos o extranjeros-, sin mediación alguna, P;~f 10 que
fueron varios los filósofos que debieron exiliarse, como Pitágoras yJenÓfanes.:;~~:, .
'.~
.~.:" .
Aun así la filosofia también podría estar en contra de sí misma, es decir, cuando ella
se transforma en una doctrina cerrada y excluyente, si bien con esto ya perdería su ..
esencia aunque conservara su nombre. Como la inteligencia, la estrechez. no tiene
límites. Y así comoIa mente inteligente todo puede llegar a dominado 'de alguna
manera, igual la mente delos necios. La estupidez es también co~úll a todos, Cuando .
Sócrates fue condenado por el tribunal ateniense, a instancias de un político, un orador y
un poeta, con excepción de su grupo de amigos el pueblo nada hizo p'or defenderlo. Así
también Anaxágoras -salvado por Pericles- y muchos otros. YHeráclito critica a los
efesios, sus conciudadanos, al decir que sería digno que se ahorqu~ntodos los que ya
son mayores, y dejen en libertad a los más jóvenes, "porque desterraron a Hermodoro,
el varón más útil entre ellos, diciendo: qüe'n1~tri6'~~10 sea el más útil entre nosotros, y
si no, que lo sea en otra parte y entre otros" (frag. 121). Es verdad que los filósofos
parecían vivir 'en otro mundo' .Como dice Nietzsche "tales hombres viven en sus propio
sistema solar, y allí hay que ir a buscarlos" (La filosofía en la época trágica de los

{
7
griegos 8). Pero también es verdad que, en el fondo, ellos quisieron señalar el principio
último de todas las cosas, no sólo de su propio sistema, y que Heráclito denominaría
precisamente "lo común a todos" (frag. 114). Y siendo la filosofía la búsqueda del
principio que atraviesa todas las cosas, si al filósofo no le sucede, en la medida de sus
posibilidades, todo lo que le sucede al mundo, no habría entonces tal :filósofo. La prueba
de esto es que el mundo nunca reaccionó con indiferencia. El respeto y la admiración, y
especialmente' el' desprecio, muestran que el 'sistema solar' giró también, de alguna
manera, en el centro de todos los mundos.

La filosofía nació en el reino del mito, y. en el cruce de los más diversos géneros e
influencias. En tal espíritu surgió, y él la atravesó de un lado a otro, añadiendo cada
instancia su elemento, y a su vez fue atravesado por ella. Seguramente sin las
condiciones que fuimos señalando no habría surgido nunca UB. Tales de Mileto, o, en
condiciones semejantes, cualquiera que haya sido, en algún lugar (y en más de uno), el
primer pensador, el primero que haya filosofado en el sentido que los primeros
pensadores le dieron a la filosofía. Pero, con todo, tengo aún para mí que la aparición
de Tales no fue en absoluto algo 'necesario', no en el sentido de la necesidad humana de
llegar hasta él, o hasta la filosofía, sino de que algo así no era necesario porque pudo no
haber sido: de que, sin la entrega de toda su vida, y sin su ejemplo, y la suerte o la ayuda
del dios, aún con todas aquellas condiciones nunca se hubiese alcanzado la filosofía, tal
filosofía; que, además, tampoco hubiesen aparecido sus sucesores -como tales
sucesores-; que muy probablemente muchos otros surgieron de hecho, antes o después,
pero que, por la acción de diferentes condiciones, han sido ignorados o han sucumbido
antes de tiempo; que sin ellos nuestro mundo sería otro, más limitado aún en su
horizonte, y en su esperanza; que, por el contrario, una vez que surgió -y el espíritu del
filósofo llegó a madurar y dar a luz- la existencia de los sucesores fue posible aún '
cuando ya no existieron tales condiciones (o algunas sí y otras no), en Grecia y en todo
lugar donde llegaron sus noticias. Anaximandro y Anaxímenes se apoyaron en Tales,
Heráclito en ellos, y así sucesivamente. Una vez que apareció, la filosofía se
independizó de sus causas, no en el sentido ahora de irse a otro mundo (esto también
seria posible) sino de ejercerse de un modo autónomo, y atravesarlo todo a partir de allí;
una vez que surgió, la filosofía se apoyará siempre en sí misma, en su ideal. Pero como
dijimos, aún dentrode un mismo espíritu la aparición de ninguna de los filósofos, en su
individualidad, habría sido 'necesaria'; es decir: como. enseña de ellos la historia, lo que
cada uno fue a su manera pudo también no haber sido. Cada uno es, en su lugar y en su
época, un nuevo comienzo; aún con todo lo recibido, y a partir de aquí. La figura del
filosofo es la de una entrega incondicional y permanente a la búsqueda del saber, en
toda la medida de lo posible, y de tal modo que todo lo comprende, es decir, nada deja
de lado -al precio de reformular una y, otra vez su principio-, y se pregunta por el
conjunto -'todo' como 'tanto' y:tantos'-, por qué fue, por qué es lo que es, y en qué
consiste, si tiene un sentido, o no, o si debe tenerlo, más allá de la pregunta.
Precisamente las preguntas los llevaron de un lado hacia otro, y en algunos casos hacia
países lejanos que pudiesen comprender. Y donde el despotismo reinara se volvieron
críticos, se exiliaron o fueron sometidos a juicio. Sin contar con la posibilidad de
Heráclito, que en la soledad del monte vivió de las plantas y de las hierbas.

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8
Para nuestra traducción hemos tenido presente la crítica iniciada por H. Chemiss y
continuada por J. Mclziarmid, que demuestran cómo .los especialistas hasta ese
momento habían interpretado a los llan;.aaÓ:tpteSbcráticos a partir de la interpretación y
la terminología propia de Aristóteles y de sus discípulos. Pero nosotros dimos un paso
más. De nuestros estudios sobre las grandes civilizaciones que influyeron sobre .los
griegos -incluido el antiquísimo culto de la regeneración que alcanzó SU manifestación
histórica en la cultura cretense- se sigue que el segundo despertar cultural de los griegos
aconteció en aquel horizonte más antiguo, que ellos' recibieron como herencia,
proponiendo sus propias respuestas a partir de allí (nos referimos a los trabajos de M
Gimbutas, B. Dietrich, E. Hornung y R. Martínez Nieto, entre otros). Y todo esto, como
nos dice Heidegger, a partir de 'la cosa misma del pensar'; esto es: .haciéndonos las
mismas preguntas que se hicieron ellos, lo mismo nos reúne.jnás allá-y a partir de- la
situación.particular de cada uno .
..;...
PrOP9Jcionamosa la comunidad educativa de la UADER, y' en+especial a la
FHAyCSj- una traducción al castellano de los fragmentos y palabras probablemente
textuales-de los primeros pensadores de Grecia, denominados también 'presocráticos'.
Tomamos como fuente la obra de Hermann Diels y Walther Kranz, Die Fragmente der
Vorsokratiker (Weidmannsche Verlagsbuchhandlung, Berlin, 1954), de la cual
extraemos también la numeración de los fragmentos; la "A" hace referencia a las.
noticias, y la "B" a los fragmentos que, dentro de. éstas, son considerados corno
textuales. Al igual que la inmensa mayoría de los especialistas, coincidimos en general
con Diels-Kranz, más allá de las excepciones que el lector encontrará en la presente
traducción. Las palabras entre corchetes hacen referencia a los términos no auténticos;
las que están entre paréntesis, a los que se hallan implícitos en el texto; en los textos .
griegos, las palabras entre < > hacen referencia a los términos que no se hallan en el
texto original y que con toda probabilidad lo completaban. En los fragmentos de mayor
extensión los números entre paréntesis indican el número de la línea. correspondiente.
Los primeros pensadores escribieron en dialecto jónico, el mismo en el que escribieron
los poetas Hornero y Hesíodo, entre otros. En esta presentación por sistema digital
limitaremos nuestros comentarios a los casos en que consideramos que la inform.?ción
suministrada es fundamental para una primera comprensión del texto. ~~. .

Traducciones en castellano:

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México, 1983.
Cubells F. Los filósofos presocráticos, Valencia, 1979; Jenéfanes, primer 'ilustrado "
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Gómez-Lobo, A. Parménides, Bs. As., 1985.
García Calvo A. Razón común. Heráclito, Zamora, 1985 .
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~~¡:. ~.~~~í-,
Se ha consultado también la siguiente bibliografía:

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9
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Antropología de lo Sagrado, 1. ID c.J, Madrid, 1997.
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10
TALES DE MILETO: A\ ~Z.(j\A A 5
\ 'OS ~C'.

Según la tradición el pensamiento occidental tuvo su origen en la ciudad jónicade Mileto,


hacia principios del siglo VI a.C; con los filósofos Tales, Anaximandro y Anaxímen~s.

Tales de Mileto vivió aproximadamente entre 625 y 546. Se le atribuyen tr~Siibros en jónico,
escritos en versos épicos: Astronomía náutica, Sobre el solsticio y Sobre el equinoccio, que se
perdieron en su totalidad y de los que no existe certeza que los escribiera realmente. De las
noticias que se conservan puede atribuirse a Tales el término 'agua' -ü8cop~; con el que habría
respondido a la pregunta por laarkhé -ápX/¡-, el principio que rige y da sentido a todas las
cosas. El término arkhé sí está presente en Anaximandto, contemporáneo y poco más joven que
Tales, parla que podría atribuirse a éste, con cierta probabilidad, la consideración del agua no
sólo como-un componente fundamental para la vida sino también como principio de todas las
cosas. En-cuanto a la segunda noticia pertenece a una tradición oral que recoge Aristóteles en su
escrito 'Sobre
;.. ,
el alma'. .

Tenemos entonces que la pregunta fundamental de los primeros pensadores de Occidente es


-acerca del'principio que rige y da sentido a todas las cosas. Cada uno de .ellos nos da su propia
respuesta, pero todos coinciden en aquellas propiedades presentes en el término arkhé. (verbo
árkho): regir, dar sentido, sostener, alimentar (sostener en la vida), y todo desde el principio, no
sólo con relación al tiempo sino también, y fundamentalmente, con relació~ al origen de todas
las cosas, el sentido último y fundamental que las sostiene, antes, ahora y siempre. Pata Tales es
el agua. Su educación en Egipto, donde una tradición milenaria sefialaba a Nun -el Océano
primordial- como el principio de donde todas las cosas proceden -incltíido el dios creador- y al
cual retornan, sugiere que tal idea la tomó de allí. También Homero (siglo IX) lo sostenía, como
10 dice el texto de P1utarco que citamos (conf. "Océano es la génesis de todas las cosas" -Ilíada .
14.246-). Homero había recibido a su vez la influencia' de Egipto ysobre todo de los
mesopotámicos -como lo demuestra su estilo y múltiples temas centrales de sumitología-, para
quienes todas las cosas proceden de dos fuerzas acuosas primordiales: Apsu yTiamat, elemento
masculino y femenino, respectivamente, que mezclaban sus aguas (EnumaElish 1..3).'Obsérvese
que en otro pasaje (Iliada 14.200) el poeta pone al lado de Océano-principio masculino- a la
"madre Tetis'Telemento femenino que también representa a las aguas. Ahora bien, para poder
dar razonabilidad a la elección de Tales, Aristóteles nos dice que se debió seguramente a su
observación de que todas las semillas son húmedas y el alimento de teidas las cosas es también
húmedo· (Metaphysica ~83é). Aun cuando este argumento es propio de la filosofía de
Aristóte1es, no hay dudas ~-'3t el agua fue desde tiempos remotos un principio comúnja muchos
pueblos, ello se debió a que sin ella la vida misma no seria posible. .

La segunda noticia acerca de Tales es un adelanto de 10 que luego veremos confirmado en


sus sucesores: el pensamiento -lágos- no nació a partir de una ruptura. con el m~to,. sino en su
constelación. Todo está lleno de dioses es también 'todo está lleno de vida' y de-tsentido'. En
efecto, cada dios revelaba un aspecto de la vida, una función o un sentido, constituyéndose en su
realización más plena y su modelo.

Un dato interesante es que, si bien Tales nació en Mileto, era descendiente de fenicios
(Heródoto, Historia 1.170). Según otra noticia murió mientras contemplaba un juego de
gimnasia, desfallecido por la multitud y agobiado por el calor (Suidas -Diels A 2-).
l~: .:¿ ~..•. e, ~~:t.f:.l
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11

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óiovcoa OE Ka\. OJlllPOV ci.Scrm:.p0aA:íl


A Jlat}óv'ta 1tap' Al. yU1t'tl.cÜV üboop á:p-
xi¡v Cx.1tdv'toov Ka\. y¿vEcr1.V.

[Sepiensaque tanto Hornero como Tales aprendieron de los egipcios que] el agua [es el
. principio y génesis de todas las cosas]. .

Plutarco, De Iside el Osiride 34 (J 1 A 11); conf. Aristóteles, Metaphysica 983b (11 A 11).

Ka\. tV'tG:l1. 01..001.bE 't1.VEC;;a:6'ti¡v ('ty}V 'JIuxT'¡v) JlEJlEtxt}aí <j)acr1.V,Ot}EV tcrooC;;


xcct 0a),:ílc; CÓtT'¡t}r¡1teXv'ta 1tAT'¡pr¡ t}EcOV ELvat.

[Y algunos dicen que (el alma) está mezclada en el todo, y quizás por esto pensó Tales
que] todo está lleno de dioses.

Aristóteles, Peri psykhés -I12a (11 A 22); conf Aecio, Synagoge 1.7.11 (11 A 22).

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ANAXlMANDRO DE MILETO. fr; o. \O --


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Vivió en Mileto entre 610 y 545. Escribió al menos un libro, y en prosa jónica. El titulo Peri
physeos (Sobre la naturaleza) es una denominación posterior que se atribuyó a casi todos los
textos de los primeros pensadores. Pero lo cierto es que el término physis, como término que
designa 'todos los seres fisicos' o 'la naturaleza' en general, recién fue utilizado a partir del
siglo V, siendo aquel título deudor de la tradición aristotélica que considera a los primeros
pensadores sólo como 'físicos'. Se le atribuye también un escrito Sobre las estrellas fijas y un
mapa de la tierra. El fragmento contenido en 28 B 3 es el primero atribuido a un pensador que se
conserva como auténtico. .

Para Anaximandro el principio de todas las cosas es "lo infinito", -/0 ápeiron-, Se trata de una
idea que, a diferencia de otros principios, atravesó todas las épocasy tranquilamente podría
estar vigente también ahora. Como adjetivo ya estaba presente desde mucho tiempo antes. Las
fuerzas primordiales de las cosmogonias antiguas siempre tienen el carácter de .ilimitadas'. Y
en Grecia, Hornero atribuye ese carácter al mar (Ilíada 1.350), el éter iIliada 16.300), el fuego
(Ilíada 2.455) y la tierra (Odisea 15.79), para citar sólo algunos pasajes. Y hacia abajo el
abismo e&:;:"profundísimo"(llíada 8.14). Hesíodo (siglo VIII), por su parte, nos habla de una
"gran abertura" y de "raíces sin límites" (Teogonía 740; 812). Como podremos ver en los
textos de Anaximandro, los atributos de tal principio se identifican con los que los poetas
asignaban a los dioses. Incluso lo infinito mismo es "lo divino". Por lo demás, los círculos
aristotélicos (conf Simplicio Physica 24.13) interpretan a este principio en comparación con los
otros, diciendo que Anaximandro no 10 eligió entre los así llamados 'elementos: -como el agua,
la tierra, el aire y el fuego- sino que postuló otro principio de naturaleza diferente a éstos. En
este contexto lo infinito sería el principio más inmaterial de todos, aunque sin dejar de serio,
porque, como ya sabemos, Aristóteles entendió la filosofía de los primeros pensadores como
limitada a! aspecto puramente fisico de los seres. Y así podrá decir también Simplicio (Physica .
24.26) que, si comparamos el principio de Anaximandro con el de Anaxímenes, aquel es
"indefinido" o "indeterminado" (aóriston) mientras que éste es "definido" o "determinado"
(horisménon). .
It I
En el fragmento 28 B i nos encontramos con la primera formulación, entre los filósofos, del
juego de contrarios, en este caso entre justicia e injusticia. De hecho hay una injusticia.que debe
ser reparada, y que en el contexto del fragmento puede identificarse con la separación de todas
las cosas con relación a su principio -mejor: sus principios-, a! que entonces deben retornar. El ------ I
• - e-
hecho, extraído de la vida mora! y jurídica, se traslada así a! universo. El juego de contrarios ~
está presente en las cosmogonias de todos los pueblos, incluidas las del pueblo griego. Y
concretamente, con relación a! fragmento de Anaximandro, encontramos un claro antecedente
en el poeta y estadista Solón de Salamina (640-558): "con el tiempo a todas las cosas llegará la
reparación" (frag 3.16 Diehl). El tiempo -XPÓVOC;- como principio de todas las cosas se
encuentra en Ferécides de Siro, contemporáneo de Anaximandro (conf Damascio, De principiis
124 bis). En cuanto a la.expresión "según la necesidad", ésta aparecerá más tarde en Parménides
(frag 8.16, en este caso cDOTCEpávdYKr¡) quien enseguida le da el tratamiento de una diosa
(con! 8.30). La necesidad en este sentido se halla directamente relacionada con la divinidad del
Destino -la Moira-, yapresente en los poetas, que dispensa tanto el bien como el mal (conf
Hesiodo Teogonía 904, y numerosos pasajes de Hornero -llíada 16.49 y Odisea 5.41, ejemplos
de un destino malo y bueno-); por lo demás, Parménides dice también que el camino verdadero
es el de "la ley y la justicia" (1. 28). Y en la cosmogonia órfica de J erónimo y Helánico -que, si
bien pertenece a! siglo V, los mitos a los que se refiere pueden remontarse al VI e incluso antes-
aparece con su nombre propio. Allí la Necesidad -Anánke- es una divinidad primordial,
compañera precisamente del Tiempo, que extiende sus brazos sobre el mundo entero, hasta sus
confmes (Damascio, De principiis 123 bis).

13
Obsérvese por último' cómo hasta aquí hemos venido hablando del 'principio' en singular.
Ahora bien, el texto que Simplicio nos transmite en B ~ nos habla del origen en plural. Más allá
de que -como más abajo veremos al comentar el texto- se trata sin dudas deuna terminología
posterior, Simplicio puede estar traduciendo una frase original que se habria expresado también
en plural, porque, aun cuando esto se diferencie de las otras noticias (siempre en singular), la
pluralidad sería perfectamente coherente con la naturaleza infinita del principio.

[Dijo que] el principio [y elemento de todas las cosas es] lo infinito,

Simplicio, Physica 24.13 (12 A 9; 12 B 1); conf. Aecio, Synagoge 1.3.3 (12 A 14); Pseudo-Plutarco,
Stromateis 2 (12 A 10).

[Y de éste (principio dijo que)] es eterno, y no envejece.


r

Hipólito, Refutatio 1.6.1 (12 A 11; 12 B 2).

nEp1.ÉXE1.Vanav'W. Ka\. náv'ta 1('ul3Epvav ( ... ) Ka\. 't01)'t' EtVa1. 'tÓ"ÓE1.0V· 6,-
~dva'tov yap Kal. áVc.óAE"ÓpOV.

Abarca a todas las cosas ya todas gobierna ... [y esto es] lo divino, [porque es] inmortal
e indestructible. :

Aristóteles, Physica 203b (12 A 15; 12 B 3).

É~ cDV 8É 'Í1 yÉvEaíe; éo-n 't01.e; oóct, Ka\. 'tT¡v <!>"Óopa.ve1.C;'tama yivEa"Óa1.
Ka'ta -có XPEc.óV·81.8óva1. yd.p aÚ1:a 8tK1lEV Ka\. 'ttatv O:AATP...ou; if]~ 6,8t-
Kí.ac; Ka1:a 1:T]VXPÓVOU 1:d';1.v. -l
r
'-
[Y de las cosas a partir de / as cuales tienen su origen los seres, hacia esas cosas se (j.. ~~ E"
origina también su disolución, según la necesidad (o "según lo que es debido"); en es f;o. '1 ~
efecto] hacen 'usticia: y dan reparación unos a otros de la injusticia, egún el orden del
tiempo. <Si bien los especialistas coinciden en que la:;- pri~ras fras~s son de clara ten:ñinol;gía
aristotélica, lo cierto es que -como ya adelantamos con relación a Tales- la afirmación de que todas las
cosas proceden de un mismo principio y al final retornan a él es mÍa idea común a las grandes
cosmogonías orientales, y al eterno ciclo de la regeneración de la milenaria cultura rnatriarcalista de
Europa central y el Mediterráneo. Aristóteles también atribuye esta concepción a Tales -Metaphysica
983b 8-. En este sentido también podría remontarse a los primeros pensadores la idea de que el ciclo se
continuaría ininterrumpidamente -aún cuando no llegaran hasta nosotros los términos originales-, como lo
confirman las noticias de Simplicio, Physica 1121.5, Pseudo-Plutarco, Stromateis 2 y Agustín, De civitate
Dei 8.2.>

Simplicio, Physica 24.1802 A 9; 12 B 1).

14

- --- ------------------~
rAvaxíllavDpo~ ('tov 'ÍÍA.1.ÓVepr¡cr1.)KÚKA.OVELVa1. (oo.) Ó'.Plla'tci.cp 'tpoXCf>·rcapo.
1tA.T¡cr1.0V,'tT}v Ó'.'!í1.Do.¿xov'to. KciÜ~v~ rtA.T¡pr¡ 1t~pÓ~, Ka'ta 't1. uépo; É:K<Paí-
voocov D1.a o-couíoo 'to 1tÜp wcrrccp D1.a 1tpr¡cr'tf¡po~ o.'0A.oü:

[Anaximandro (dice que el sol) es un círculo ... semejante a] larueda de un carro, con el
borde hueco, lleno de fuego, [y se manifiesta sucesivamente a través de una abertura,
como a través de un] torbellino de fuego entubado. ... .

Aecio, Synagoge 2.20.1 (12 A 21; 12 B 4).

('Íl yf¡) xíovi A.i'ÓW1. rcaparcA:t¡crl.OV.

[La tierra es semejante a] una columna de piedra.

Hipólito, ReJutatio 1. 6.3 (12 A 11; 12 B 5).

15
ANAXÍMENES DE MILETO. Al k:

Vivió en Mileto entre 588 y 528. Escribió en prosa jónica. Para Anaximenes es el aire. La
divinización del aire es antiquísima. Entre los griegos se manifiesta como o:.'t"é}i)p -el éter,
propiamente 'el aire superior'», así en la teogonía de Hesíodo que 10 hace proceder de la Noche
(Teogonía 124). El término ái¡p es utilizado en las cosmogonías órficas, como en la de
Epiménides -siglo VII~ para quien "todas las cosas están compuestas de aire y noche" (conf.
Filodemo, De pietate 470); en este caso no hay distinción entre aire y éter (aire inferior y
superior). Los circulos aristotélicos atribuyeron la elección de Anaxímenes al carácter maleable
y fácilmente transformable del aire (Simplicio, Physica 26).

Me permito observar aquí, a partir del fragmento B 2 de Anaxímenes, que nos encontramos
ante un pensamiento que concibe al aire como un ser vivo, y 10 fundamenta. En efecto, nuestra
~ alma misma es aire y nos sostiene en la vida. ¿En qué momento el aire, en apariencia inerte para
nosotros, cuando entra en nosotros se transforma en principio de vida? y en .qué momento la
perdería cuando sale? ¿No es acaso lo mismo 10 que inhalamos y exhalamos? lo mismo dentro y
fuera nuestro? Si el alma es el aire en nosotros que nos da la vida, y el aire es el mismo que
abarca el universo, entonces el aire como tal está vivo, y existiría algo así como un alma
cósmica o universal, como terminará diciendo Anaximenes.

IAVCX~lI-lÉVll~ E'ÚpuO''tpchou MtATÍO'lO~ ápXT¡v 'twv ÓV'tCDVáÉpcx á1tE<PTÍvcx'to·


tK yap 'toú'tou 1tá.v'tcx y!.yvEO''ÓCXt KCXl su; cx'Ú'tov 1tá.AtV áVCXAÚEO''ÓCXl. Siov
TJ \jfuxTÍ, <PllO'iv, TJ TJI-lE'tÉpCXáT¡p cxúO'cx O'uyKpCX'tEl. TJI-lQ:~,KCXtOAOV 'tov KÓO'-
uov 1tVÓ)!-1CX KCXl áT¡p 1tEptÉXEt.

(la~v..A.S [Anaxímenes de Mileto, hijo de Euristrato, declaró que el principio de los seres es] el
J) ( ] aire; [en efecto, a partir de él se generan todas las cosas y hacia él de nuevo se
disuelven. Dice que] así como nuestra.alm siendo aire nos mantiene fuertemente -::;íorX) -./\,,~
unidos, e1\...aliento,.y el aire envuelvenr[el mundo entero] '<](ó(j~OC;no es un término de la ":!9 ~ A,'f D\..) Ql\,.
época; el;6rigi.nal pr~bablemente decía cilto:v'to:, "todas las cosas">. "
~.:e e 1), íO •
•~ rn(-lG~a
\ .. .
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Vf ~ DI. ••••
Ir; ~CI-
Qer'
Aecio, Synagoge 1.3.4 (13 B 2). ( ()""")f 1c(<30k)
Ps'yl<~G-;. ~~i00 aJ ~~#) I.f\rzA

ró yap O'UO''tcAAÓl-lcVOV cxú'tf¡~ KCXt n:UKVOÚj.LcVOV \jfUXPOV EtVCXt <PllO'l, 'tO O'
ápcxtov KCX'L'tO XCXACXpÓVt}EPI-lÓV.

[Dice que] 10 comprimido y condensado es frío y que 10 ligero y relajado es caliente.

Plutarco, De primo frigido 947f (J 3 B J).

(ái¡p) OtCX<j)ÉPElV8E uovórrrn KCX'Lrroxvótrrn KCX'ta. 'ta~ o'ÚO'ícx~. KCX'LápCXtO~


W:VOV J.LE:V1tUp yiVEO't}CXl, n:UKVOÚI-lEVOV DE: áVEI-lOV, EÍ'tCX VÉ<pOC;,¿'tl OE j.LQ:A-
AOV ÜOCDp, Ehcx yf¡v, EÍ'tCX Ai'ÓouC;, 'ta. OE aA/...cx tK 'tOÚ'tCDV.

16
[(El aire) se diferencia por] rarefacción y condensación, [según las sustancias. Y,. por un
lado, al hacerse más sutil se convierteen, fuego y por otro lado al condensarse en
viento, después en nube, y ~ás todavía en agua, después tierra, después piedra, y todas
las demás cosas a partir de éstas] <Si bien los especialistas insisten en el lenguaje aristotélico de
a
esta noticia; la atribuci6ri de la. misma a Anaxímenes pertenece una serie de 'testim~nios coincidentes
(conf. Hipólito, Refutatio 1.7; Hermias, IrrisioZ», y el texto ya citado de Plutarco);:inc1uso Simplicio
añade que sólo con relación a Anaxímenes habló Teofrasto -el discípulo de Aristóteles- de condensación
y rarefacción (Physica 149.32). Aun cuando sólo podrían considerarse como auténticos los términos
'condensación' y 'rarefacción' (ambos pueden sustituir términos más originarios; de loqúeno hay dudas
es que el término 'relajado' -Xo:.:A.a.póv- del texto de Plutarco sí es propio de Anaxírnenes), todo el
proceso es perfectamente atribuible a Anaxímenes y sutiempo, producto de la simple observación de los
procesos naturales, con la novedad por parte de nuestro filósofo de referirlos a Un elemento único>

Simplicio, Physica 24.28 (13 A 5).


.•.. ,::;.."
(..!:-

[Para Anaxímenes ]el sol [es plano como] una hoja.

Aecio, Synagoge 2.22.1 (13 B 2a).

(La tierra, el sol, 1~luna y todos los demás astros) cabalgan en el aire,

Hipólito, Refutatio l. 7.4 (13 a 7).

..•..

. " !

17

L
.. ,~

JENÓFANES DE COLOFÓN.

Nació en la ciudad jónica de Colofón en 570 aproximadamente, y según las noticias vivió
hasta el 475. A la llegada de los medos en 546 abandonó la ciudad y vivió errante, habitando
especialmente. en Sicilia; algunas noticias dicen que estuvo en Elea, la patria de Parménides.
Escribió en dialecto jónico, a través de elegías (frag. 1-9), sátiras (10-13; 15-21), una parodia
(22), un yambo (14), y una serie de fragmentos relacionados con cuestiones teológicas y fisicas, .
casi todos en hexámetros y' algunos en elegías (23-38). De los dos poemas que la tradición le
atribuye, La fundación de Colofón y La colonización de Elea en Italia -dos mil versos en total
según Diógenes Laercio (Bioi 9.20)-, no se conserva ni un solo verso, y la mayoria de los
especialistas ponen en duda su autenticidad.

Jenófanes ya nos habla en primera persona, como los poetas líricos de su tiempo. Y en él
encontramos expresada por primera vez la actitud propia del filósofo: la búsqueda de la
sabiduría (frag. 18). Poeta y pensador, en sus elegías no sólo nos revela bellamente el ánimo
festivo de las celebraciones, sino que aprovecha también (como ya lo hiciera Arquíloco -frag. 6
Diehl-) para criticar el mundo de la poesía épica (1). En esa misma línea contrapone el modelo
de la fuerza físicaal de la noble sabiduría (2). La critica a la concepción tradicional de·los
dioses, que les atribuye todo lo que hay d~ "vergüenza e injuria entre los hombres" (11), lo lleva
a postular -sin negar en absoluto la existencia de los dioses- un dios que en nada se parece a los
humanos (17). Ahora bien, más allá de estas diferencias el Dios de Jenófanes participa de
propiedades que desde siempre se le atribuyeron a lo divino (incluido su carácter de divinidad
suprema; era un rasgo común a las teogonias atribuir a uno de los dioses -así Zeus-. la
supremacía con relación a los demás), fuera de las que Jenófanes se encarga expresamente de
rechazar. Esta depuración debe alcanzar a los dioses mismos. Podríamos ver aquí una influencia
de. los cultos mistéricos de la época, que tendían también a depurar la figura de su dios. Propio
de esos cultos era el camino hacia el interior, anunciado por Jenófanes en 2.22, y también la .
creencia en la trasmigración de las almas a la que se hace referencia en el fragmento 7. Sin
embargo la cuestión no es tan sencilla. La poesía épica es también la confluencia de múltiples
tradiciones, y así como encontramos allí el antropomorfismo, nos hallamos con otras
expresiones que ponen una distancia entre los hombres y los dioses, inclusive en lo referente a
su apariencia, como en el siguiente texto de Homero: "De ninguna manera los mortales podrían
competir con los inmortales en su figura y en su aspecto" (Odisea 5.212; comp. con el frag. 23
de Jenófanes). Y si bien los dioses de la épica son engendrados, por otro lado ellos son "los
siempre existentes" (llíada 24.244), lo cual haría referencia no sólo a su inmortalidad -
característica propia de los dioses épicos- sino también a una existencia antiquísima Epicarmo,
discípulo de Pitágoras, decía en la misma época de Jenófanes que "los díoses existieron siempre
y nunca cesarán" (frag, 1). Por lo demás, la inmovilidad que Jenófanes atribuye al dios (26) se
contrapone el desplazamiento constante de los dioses homéricos.: Pero también Epicarmo (1) se
distanciaba de ellos, diciendo que "permanecen siempre iguales a sí mismos y siempre en
idénticas condiciones". En cuanto al dios mistérico, es un dios que nace, muere y renace,
propiedades que Jenófanes excluye expresamente. Sin embargo, aun con esas caracteristicas, es
un dios que permanece como tal, esto es, que nunca desaparece para siempre, lo que se
constituye en la garantía para el creyente de que a él le habrá de acontecer lo mismo. Obsérvese
que para los cultos mistéricos las múltiples vidas terminan conduciendo, si se van cumpliendo
los ritos de purificación, a una existencia donde ya no habrá más nacimiento ni muerte.
Epicanno era pitagórico, y partícipe por tanto de un culto mistérico, por lo que su afirmación de
la estabilidad de los dioses haría referencia a 10 que permanece más allá de sus vicisitudes, y en
este sentido no cambia, ni nace ni muere. También podría decirse que el dios de Jenófanes no se
identifica con ninguno de los dioses conocidos justamente porque es el origen y elemento de
todos ellos -lo divino es todo, como en Anaximandro, idea que luego encontraremos claramente
en Heráclito-, y ellos deben comprenderse (purificarse) en él. Esta concepción explicaría dos
noticias, una de Platón y otra de Aristóteles que, en el caso de que nos situemos en lo dicho, no
serian anacrónicas. "Junto a nosotros, el clan eleático, que comenzó con Jenófanes y aun antes,

18
expuso los relatos de que es una sola cosa la que llamamos todas" (Platón, Sofista 242d).
"Jenófanes, tras contemplar el cielo entero, afirma que el uno es el dios" (Aristóteles,
Metaphysica 986b). Con lo que se postularia la unidad y eternidad del universo; más' allá de
todos los cambios, o mejor: comprendienaotodqs·los'Cambios. .

Digamos fmaImente que no fue la filosofía la primera en: enfrentarse .a lo que Jen6fanes
denominó "ficciones de los antiguos" (1.2:2), en directa referencia a losgrandes poetas Hornero
y Hesíodo (11-12). El debate ya se daba entre los mismos poetas -siendo Jenófanes también uno
de ellos- como claramente lo reconocieron las Musas ante Hesíodo: "Sabemos decir muchas
cosas falsas semejantes a las verdaderas, pero sabemos, cuando queremos, pro~Uíidarverdades"
(Hesiodo, Teogonía 27).' .'. .'. .

Kal. 'to ~EV ouv cra<PEC;OÚ'ttC; ávi¡p 1.0EV oúM 't1.C;¿(Ha1.


d;8cüC; áJ.t<p\. 'é}Erov 'tE Kal. acrcra A€yW 'tEp\. ndv'twv'
Et yap -¿al. 'ta tldA1.cr'ta 'tÚX01. 'tE'tEAEcr~evov El,mÓV,
a\)'toc; op.WC; OÚK oloE' 8ÓKOC;O' énl. na:cr1. 't€'tuK'ta1..
&, .

y sin duda no hay hombre alguno que haya visto lo patente ni lo habrá, .
ni sepa cuanto yo digo acerca de los dioses y de todas las cosas.
y si por azar llegara a expresar en el máximo grado 10 perfecto,
aun así ni él mismo lo sabría; la opinión en cambio afecta a todos.

Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 7.49 (21 B 34).

0'Ú't01. án' ápX;f¡c; ndv'ta 'é}EOt 'é}v11'tO'ta' tm€OE1.~aV,


áU ..a XPÓVWt S11'tOUV'tEC;é<pEupí<JKoucrtv <ÍtlEtVOV.
. ..
Ciertamente los dioses no revelaron desde un principio todas las cosas a los mortales,
pero con tiempo@uellos que buscan/encuentran 10 mejor.;
L) laS -f,' \r:)'2,(Jt<0~. .:t: .
Estobeo, EcJogae 1.8.2 (21 B 18).
-.-
...i ..•.
.

ormóco; oi¡ 'é}v11'tÓlm nE<P1Ívacrtv El,cropdacr'é}a1..

Cuantas cosas se han manifestado a los mortales deben contemplarse con respeto.

Herodiano, Peri dikhronon 296.9 (21 B 36).

v'\)v yap 8it sdnEOOV Kat}apov Kal. XElpEt; émdv'tcDV


xcd, KÚAUKEC;' nAEK'tOuC; O' áll<P1.'t1.t}El cr'tEqxfvouc;,
aAAOC; O' Eúro8EC; IIúpov sv <P1.cXA111. napa'tEívE1.·
Kpa'tT¡p 8' Ecr't11KEV tlEcr'tOC; éu</lpocrúv11EC;,:;·'ll,¡rk.
eXAAOcrO' E'tOt).lOC;, OC;oúnoté q,11crt npoOcócrEtV, (5)
llEíAtxoC; ev xepduoicr' áSÓ).lcvoC;·
áv BE uéootc' á~lli¡v A1.~avw'toc,; '111m"

19

~.'"
'¡J"\.~pOV Ú' €a'ttv ÜÚCÚpKal yAUKU Ka\. Ka'Óapóv·
1tápKEtv'tal Ú' áp'tOl ¿;av'Óol yEpapT¡ 'tE 'tpá1tE~a
1tupOÜ KCÚ lléA t'tO<; 1ttOVO<; áX 'ÓollévT]· (10)
¡3CDllo<;Ú' áV'ÓE<JlV áv -có uécov 1tCx'V'tT]l1tE1tÚKaa'tal,
1l0An:T¡ Ú' álllj)lC; ¿XE1. úcó¡.l.a'ta Kal t}aAtT].
xpT¡ úE 1tpcO'tov IlEV 'ÓEOV úllE-tV Eú<ppovac; ávúpaC;
Eúlj)TÍllOtC; llÚ'ÓOtC; Kal Kat}apOtm )"óyatC;·
a1tctaa.V'tac; út Kal Eú¿;a.llÉvouC; 'tCt. ÚtKa.ta úúvaa'Óa.t (15)
1tpTÍaaEtV -'ta.ü'ta yCt.p wvéo n 1tpOXEtpÓ'tEpOV-
OÚX ü!)ptC; 1ttVEtV orrocov KEV ¿XCDV álj)tKoto
OtKa.Ú· eXvEu nponóAou llT¡ 1távu yrlpaA.éo<;.
áVOpcDV Ú' a.'LvE1.V -routov 0<; Éat}ACt. 1ttvrov a.Va.<PatVEt,
c'.OC;
Ot llVT]lloaúvT] Ka.\. 'tóvo<; álllj)' ápE'tf¡C;, (20)
01J't1.lláXaC; úté1t<úv T1.~VCDV oúot TtyáV'tCDV
oúúé <'tE> KEV'taúpCDV, 1tAáalla'ta 'tcDV rtpotépcov,
fl a'táala.c; alj)Eúa.váC;, 'tOta' a.ÚÚEV XPT]a'tov eVEa'tt·
t}EcDV <oE> 1tPOllT]t}EtEV a.1Ev tXEtV áya.t}óv.

Porque ahora es el suelo completamente puro, y todas las manos


y los cálices; mientras uno ciñe coronas trenzadas
el otro vierte esencia perfumada en un vaso;
la crátera se yergue rebosante de alegría
y otro vino a punto que promete no faltar jamás, (5)
dulce en los cántaros, oliendo a flor.
En los centros el incienso derrama un aroma sagrado,
y hay agua fresca, agradable y pura, .
y panes dorados a disposición y una venerable mesa
colmada de queso y abundante miel, (10)
y arriba en el centro un altar cubierto de flores por todas partes,
el canto domina en las casas de un lado a otro, y la fiesta.
y es necesario, en primer lugar, que varones alegres consagren himnos al dios.
con relatos piadosos y palabras puras;
y después de ofrecer una libación y elevar votos para poder hacer (15)
las cosas-justas --porquehacia ellas se-da la mayor disposición--
no es insolencia beber hasta el punto que puedas llegar a casa
sin la ayuda de un siervo, no siendo un anciano.
y entre los varones es digno de alabar quien, luego de beber, proclama cosas nobles
conforme a la memoria y el esfuerzo por la virtud (20)
sin atender en absoluto a luchas entre titanes, ni gigantes
ni centauros, ficciones de los antiguos, .
o discusiones violentas, en las que nada de provecho es posible;
en cambio siempre será bueno tener consideración por los dioses.

Ateneo, Deinosophistai l I 462e (21 B 1).

Oúo¿ KEV €V KÚA.lK1. 1tpÓ'tEpOV KEpáaE1.é 'tlC; otVOV

20
Nadie mezclaría en una copa de vino. vertiend o.primero el.vino,
sino el agua y sobre ella el vino. '.'.

Ateneo, Deinosophistai 11.18. 782a (21 B 5).

á'A)',: El. ~EV 1:axmf¡'u noOeDV vixr¡v 1:1.<;ápOl.1:0


f¡ nEv'taln.EÚWV, tvt}a [\1.0C; 1:é~EVOC;
nap Fltocco pof¡w' ÉV' O'A,u~ni,TJlJ..LEhE na'A,ai,wv
f¡ Kat nUK1:ocrúVr¡v á'A,Y1.VÓEcraav ~xWV,
El 'tE 1:1.OE1.VOVciEt}'A,OV O nayK.pd't1.0V KaAéouow, (5)
áa'to1.mv K' ~1.r¡ Ku8pó'tEpOC; npooopév
Kat KEVtd'd Etr¡ or¡J..Loai,wv K1:EáVWV
Él( nÓAE~WC;Kal OeDpOVD oí lCE1.J..Lt'¡Al.OV Eir¡o
El -cs Ka1:~·lnn01.(J1.V,'taü1:á KE náv1:a 'A,áX01. (10)
OÚK EcOVá~l.OC; cOcrm:p ÉYOO.poo~r¡C; yap áJ..LEtvWV
áv8prov T¡8"innwv ÍlJ..LE1:épr¡coetn.
á'A,A' Eí.Kf¡1. ~áAa -roüro VOJ..Li,~E1:a1.,
aú8E 8iKal.OV
rrpoxptvew PCÓJ..Lr¡EV
1:f¡c; áya1}f¡c; cro<J>tr¡c;.
OÚ'tE yeip ElnúK'tllC; áya1}oc; Aa01.a1. ~E'tEtll (15)
01n' El. nEV'ta1}Aüv O'Ú'tE na'A,a1.a~oaúvllEv,
OÚ8E ~EV El 'taxmf¡1:1. n08eDv, 1:Ó1tEpf.a1:l1tpó1:1.J..LOV
POOJ.lllC;Dad áv8peDV f-py' év áyeDVl nÉAEl,
1:0UVEKEV <Xv 8Y¡ ~a'A,'A,ov Év EÚVOJ..LlVTJlnÓAlC; etn.
ouucpov 8' áv 1:1.nó'A,E1.xáplla yév01.1:' Ént 'teD1.,(20)
Et1:1.C;áEt}AEÚCOV VlKeD1.Fltco;o nrxp' 6xt}ac;o ;¡
oú yeip n1.atVE1. 1:a\na ).1UXOUC;1tÓAEWC;.

y si, más que nadie, con la rapidez de sus pies obtuviese alguno la victoria
compitiendo en el pentatlón, donde se encuentra el santuario de Zeus
junto a las corrientes del Pisa, en Olimpia, o luchando,
o participando del doloroso arte del pugilato,
o en la terrible lucha que llaman el pancracio, (5)
seria más ilustre ante la mirada de sus conciudadanos,
obtendría un lugar visible y privilegiado en las reuniones
y seria alimentado con los bienes públicos, gracias a la ciudad,
y una ofrenda que seria un tesoro para él;
y si venciera en los caballos también recibiría todas estas cosas (lO)
sin ser digno como yo. Porque mis valioso que la fuerza de varones,
o de caballos, es nuestra sabiduría. Y aun cuando,•. "
en gran
JI,-,-,-".,-),-
oJo "•
medida,
uno se acostumbra a esto casi sin darse cuenta';' ncj"es~justo .
preferir la fuerza a la noble sabiduría.
Porque si entre el pueblo se encuentra un buen púgil (15)
compitiendo en el pentatlón, o en el arte de la lucha,
o en la rapidez de los pies -lo que es muy apreciado

21

-_ - ---...:1"""""'---
en cuantas manifestaciones de fuerza se dan en los juegos de varones-
no por esto habria en la ciudad un orden mejor.
Escaso placer se produciría en la ciudad por esto, (20)
como la victoria de alguno de los atletas en las riberas del Pisa;
porque estas cosas no 'alimentan el interior de la ciudad.

Ateneo, Deipnosophistai 10. 413f(21 B 2).

Ea'téialv O' ÉA.cX:tllt; 1tUK1VOV 1tEp\. OcDJ.lCX.

y se alzan ramas de abeto alrededor de la sólida morada.

Escolio a Aristófanes, Hippeis -108 (21 B 17)

1tap 1tUp\. XPll 1:OlCXU1:CX A.¿YEl.V XEl.J.lcDVOt; ÉV rop1]l.


ÉV KA.1.Vlll. J.lCXA.CXKlll.
KCX1:CXKEÍJ.lEVOV, tJ.l1tAEOV óveo,
rct VOV1:a yA.UKUV Ol.VOV, ÍJ1t01:pcóYOV1:' ÉpE f3t vi}OUt;·
'tit; 1tÓi}EV E1.t; áVOpcDV, nóo« 1:01. ~'tE éo-n, q,¿pl.a1:E;
1tllA.iKOt; Tiai}', oi}' o M1l00t; áq,iKE1:0;

Es conveniente, en la época de invierno, decir estas cosas junto al fuego,


tendido sobre un lecho blando, satisfecho,
bebiendo vino dulce, comiendo garbanzos;
¿quién eres? ¿de dónde vienes entre los varones, hombre excelente? ¿cuántos son
tus años?
¿qué edad tenías cuando llegó el medo?

Ateneo, Deipnosophistai, Epitome 2.54e (21 B 22)

f¡Oll O' E1t1:á 1:' Eaal Ka\. E~TÍKOV1:' ÉVl.CXU1:0\.


f3AT]a1:pi(.ov'l:f:t; ÉJ.lT]V q,pOV1:1.0' áv' EA.A.áoa YllV'
ÉK YEVE>t1lt; OE 1:Ó1:' Ticrcxv ÉEiKOm 1t¿V1:E 1:E 1tpO<; 1:01<;,
Et1tEp ÉyOJ rtept 1:cDVO' o1.Oa A.¿YEl.V É1:ÚJ.lCút;.

y ya son sesenta y siete años cumplidos


diseminando el motivo de mis desvelos a través de la Hélade.
y de mi nacimiento hasta entonces pasaron veinticinco más,
si es que puedo hablar con precisión de estas cosas.

Diógenes Laercio, Bioi 9.18 (21 B 8).

KCXt (IIwayópat;;) J.lLVa1:uq,EA.t(.0J.l¿VOU CXÚAaKOt; ncxpl.ÓV1:CX


q,acr'Lv Én:Ol.KiipCXl KCÚ 1:ÓOE q,ácri}CXl tn:Ot;·
n:cxuaCXl J.lEO¿ pCX1tl~', É1tEl Ti cpiAOU ávépot; éc-cív
\If'UxTÍ, 1:T¡v ¿YVCDVq,i}Ey~CXJ.l¿Vll<; éd,CDV.

22
y cierta vez (pitágoras?), al pasar por delante de un cachorro que era castigado,
cuentan que se compadeció y dijo estas palabras:
cálmate, y no lo golpees, porque en verdad es' el alma de un varón amigo; .
lo reconocí al escuchar el sonido de su voz .

.Diógenes Laercio, Bioi 8.36 (21 B 7).

éx f3pocrúvac; OE ¡..ta:óóv'tEC; ávroq,EAéa.c; n:apa A u8&v,


óq,pa 'tupawtllC; ficrav eXvEu cr'tU"(EP'flC;,
iítEcrav EtC; áyopT¡v n:ava.Aoupyéa <PdPE' ¿XOV'tEC;,
oú ¡..tEÍo'Uc;CÜcrn:EpXtAtot EtC; Ém.n:av,
aÚxaA.éOl, Xat 'tlllcrtV áyáAI-lEVOl EÚ1tpEn:éEcrcrtv,
ácrx'Tl'tol.cr' 681-lT¡vxpt¡..tacrt 8EUÓI-lEVot. .

y habieÍJ.d~ aprendido de los lidias el lujo pernicioso,


aun- cuandó vivier~ sin la odiosa tiranía,
marchaban hacia el ágora con mantos enteramente teñidos de púrpura, -
por lo general no menos de mil,
orgullosos, adornados con atractivas cabelleras,
impregnadas con el aroma de refinados perfumes .

Ateneo, Deipnosophista: 12.526a (21 B 3).

Porque desde un principio todos han aprendido siguiendo a Hornero.

Herodiano, Peri dikhronon 296. 6 (21 B 10).

n:áv'ta 'ÓEo1.cr' ávé'ÓllXaV" O¡..tllPÓC;'Ó" Hcri.080C; -ce,


ócoo; rrop' áV'ÓpCÓn:Olcrtv 6vEt8Ea Xat \jIÓYOC; éo-rív,
cOC; n:AÉicr't , É<P-óéyt;av'to 'ÓECoVá'ÓE¡..ttcr'tla ¿pya,
KÁén:'tElV ¡.totXEÚElV 'tE xat áAAl'¡AOUC; án:a'tE'ÚElV.

Hornero y Hesíodo atribuyeron a los dioses


todas las cosas que son vergüenza e injuria entre los hombres
hablando con abundancia de las acciones injustas de los dioses,
robar, cometer adú'nerio y engañarse los unos a los otros.

Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 9.193; 1.289 (21 B 11; 21 B 12).

áAA' Ol f3PO":Ol Scxéoixn YEVVo:.at}at 'ÓEOÚC;,


1:T¡vaq,E'tépllv 8' Écr'ÓTl'ta ¿XElV q,rovTlév 'tE. 8é¡..ta.C;'tE.

Pero los humanos creen que los dioses son engendrados

23
y tienen vestido, voz y figura como ellos.

Clemente de A1ejandria, Stromateis 5.109 (21 B J4)

áAA' El. XE-lpa~ ¿xov j3ÓEC;;< 'trrrtot 't' > lÍE: AÉOV'tE~
f¡ ypc:b.¡¡al XEÍ.pECYO"lKa1. ¿pya 'tEAE1.V C:X.1tEpá.v8pE~,
'trcrtot I-1ÉVt}' 'tnrcoun j3ÓE~ M 'tE j30UCY\.V ouoíc«;
xccí <KE> t}EcDV l.Mac; ¿ypmpov Kex.\. CYCÓl-1a't'énotoov
.'t01.aW'01.Óv 1tEP Ka\nOl. 8él-1aC; El.XOV <E.Kacy't01.>.

Pero si los bueyes, los 'caballos o los leones tuviesen manos


y pudieran pintar con sus manos y realizar obras como los hombres,
los caballos pintarían las imágenes de los dioses semejantes a la de los caballos
.y los bueyes a las de los bueyes, y harían sus cuerpos
tal como si tuviesen la figura de cada uno de ellos.

Clemente de A1ejandria, Stromateis 5.110 (21 B 15).

A 1.t}i.01tÉC; 1:E < ~EOUC; mpE'tÉpOUC; > CYlI-10UC;I-1ÉAavd.c; 'tE


epTllKÉC; 'tE YAaUK,0UC; Ka\. 1tUppOÚC; <q,ex.0"l 1tÉAEcyt}ex.1.>.

Los etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros


y los tracios, que son de ojos claros y de cabello rojizo.

Clemente de A1ej andria, Stromateis 8.22 (21 B 16) ..

E1.C;t}c.ÓC;, ¿V 'tE t}E01.CYlKa1. áVt}pc.ó1tOlCYl I-1Éy1.CY'tOC;,


oúri MI-1ex.c;t}VT]'to1.CY1.V01-10ÍloC; OÚ8E: VÓTll-1a.

.~;!f
Un solo dios, el más grande entre los dioses y los hombres, ...
en nada semejante a los mortales en la figura ni en el pensamiento.

'Clemente de A1ejandria, Stromateis 5.109 (21B 23).

OUAOC;Opal, OUAOC;8E: VOEl, OUAOC; 8e 't' áKOÚEl. '\.

Todo entero ve, toña entero oye, todo entero escucha. <conf. Homero: "el Sol, que todo lo ve y
todo lo oye" -Odisea 11.109-) .

Sexto Empírico,AcfversusMathematicos 9.144 (21 B 24).

Pero, sin trabajo, con el corazón de su pensamiento hace vibrar todas las cosas.

24
Simplicio, Physica 23.19 (21 B 25).

atc1. 8' év 'ta::mcüt lltllVEt KLVoÚllEVoe;OÚÜÉv


OUOE:llE'tÉpXEert}at uiv émnpÉnEt dA.A.O'tEdA.Allt.

.y permanece firme en lo mismo, sin moverse, . . ..


sin ser propio de él dirigirse de un lado hacia el otro. <esta car~cterísti~ade lo divino sí es
novedosa en comparación con 1 oesía épica· ..
<->-f;)-\ f:"\ 6-1") ~ I !V) l.

Simplicio,Physica 23.11 (21 B 26).

Todas las cosas proceden de la tierra y en la tierra terminan. <a partir de aquí Jenófanes
expone' una serie de opiniones en el plano de los seres fisicos> . . . .'. . .

Aecio en Teodoreto, Graecarum 4.5 (21 B 27).

nctv'tEe; ya.p yatTle; -ce kat üoa'toe; ÉKyevóllEert}a.

Todos hemos nacido de la tierra y del agua.

Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 10.314 (21 B 33).

yf¡ Kat ÜOCOpnctv't'Éert}' cera yi.voV't(at)'lÍOE: dróovtm,

Todas las cosas que nacen y crecen son tierra yagua.

Simplicio, Physica 188.32 (21 B 29).

yai.llC; ¡.tEV 'tóoe nE'1.pac; dvco napa. nocotv opa/tat


'lÍépt npo(mAcH~ov, -có Ká'tco O' ée; dnEtpoV tKVEt'ta.t.

Hacia arriba el límite de la tierra es el que vemos junto a nuestros pies,


en contacto con el aire, pero hacia abajo
. se. prolonga
. hasta lo infinito. . o.','

Aquiles Tacio, Eisagoge 4.34.11 (21 B 28).

Que estas cosas sean tenidas como semejantes a las verdaderas.

Plutarco, Quaestiones convivalium 746b ai B 35).

25
HERÁCLITO DE ÉFESO.

Vivió en la ciudad jónica de Éfeso entre 536 y 470. Los fragmentos conservados pueden
pertenecer a uno o más libros, a los qué se atribuyeron con posterioridad diversos nombres
(Sobre la naturaleza, Las Musas, Norma para las costumbres). Su estilo en forma de sentencias
o frases breves induce a pensar que en su gran mayoría no nos hallamos ante fragmentos o
extractos de un discurso continuo, sino que cada frase tiene un sentido por sí misma. Heráclito
escribió en prosa j ónica.

Siguiendo los fragmentos el lector podrá constatar que los hemos ordenado según un criterio
temático, por supuesto sin pretender con esto ninguna exactitud. Tal vez Holderlin (Hyperion
~ / 1.2) nos ofrezca la síntesis más maravillosa de su pensamiento: "Sólo un griego podía encontrar
~n d la {7he (i ,,,la gran frase de Heráclito, EV Ola:q,ÉpOV ea:U'tclll -lo uno diferente en sí mismo-", y añade: "A
h e'::lCJ ~ O partir de ahora podía definirse, lodo estaba allí. La flor se había abierto,' ya se podía analizar".
(..; Lo uno en lo múltiple, lo múltiple en lo uno. Heráclito nos . transmite diversos modos de
nombrar el principio, aquello capaz de comprender y dar sentido a todas las cosas, sin
exclusión: ellógos, la lucha, la.armonía de tensiones opuestas, los enlaces, elfuego, el dios, lo
mismo, lo común a todos, un niño que juega. El principio se manifiesta precisamente a través de
un juego de contrarios, donde uno de los términos supone el otro, en un movimiento de ida y de
vuelta (111; 10). Y frente aja tendencia de los poetas (e incluso enseguida de Parménides y
luego de la tradición occidental), y ya original de Mesopotamia y de los relatos más arcaicos,
que desarrollaron las diferentes versiones de la cosmogonía como una evolución desde lo
primordial e indiferenciado hacia formas cada vez más determinadas -del desorden al orden, de
las tinieblas a la luz- Heráclito insiste en la necesidad también del movimiento contrario, fiel en
esto al ciclo constante de la regeneración: "pero el salir a la luz ama ocultarse" (125). Ahora
bien, tal elemento pertenece a "lo mismo", esto es, al mismo elemento y al mismo ciclo (50; 41; .
60; 88). Y un término no sólo necesita del otro sino que es, él mismo, el otro. Si yo digo noche
estoy diciendo día, y viceversa (62). Heráclito arremete contra aquellos que no se dan cuenta de
todo esto, y muy especialmente contra los poetas y sabios reconocidos, verdaderos
embaucadores con relación a la gente (104; 19; 56; 40). Pero esto no significa que lo que el
filósofo perciba se halle 'en otro mundo', al contrario: el principio se halla en todas partes, y los
hombres tratan con él a diario, pero no lo reconocen, no se dan cuenta (1, 72, 17). Si lo hicieran,
percibirían que el sentido atraviesa todas las cosas (41), de tal modo que cada una es bendecida
en la medida en que es comprendida dentro del todo, abarcando incluso a todos y cada uno de
los hombres, aún los que no se dan cuenta (16; 102). Con su decisión, con la decisión de la
conciencia, Heráclito restablece la mirada antiquísima en la que nada quedaba definitivamente
fuera del ciclo, ni siquiera lo feo, malo o injusto, lo cual era reincorporado a partir de su
transfiguración -esto es, de su comprensión dentro del juego- transformándose en hermoso,
bueno y justo, ahora en una nueva concepción de estos atributos, capaces de comprender
precisamente a sus contrarios (102).

Heráclito nunca salió de Éfeso. Dicen las noticias que, habiendo renunciado a sus derechos
de sucesión., se apartó finalmente de la vida pública, retirándose al templo de Artemisa -en las
afueras de la ciudad- donde se la pasaba jugando con los niños, y viviendo en el monte de las
plantas y de las hierbas (Diógenes Laercio, Bioi 9.1-6). Su pensamiento, en cambio, atravesó los
pueblos y los siglos.

1:0'0 M :A.óyou 1:0'00' ÉÓV1:0<;áE'lá~'0VE1:01yívOV1:al dv1}pwnol Kalnpócr1}Ev


f¡. áKo'00al Kal áKO'0aaV1:Es 1:ÓnpGnov' ylVOl-lÉVCDV yap nctV1:CDV Ka'ta 'tOV
:A.óyov 'tÓV8E ánEipo_l0lV éoucccct, rreuxóuevot Kal ÉnÉwv Kal ¿pywv 1:010'0-

26
'tCDV,OKOtCDVÉyro otTlYEullat Ka'ta <púcnv OtatpéCDv EKaC)'tOV Ka::l <ppásCDV0-
áVt}pW1tO'Ue;AaVt}ávEt oxóc« ÉyEpt}év'tEC; 1tOtoi2
KCDe;~XEt. ~OUe; O€ cX.AAO'Ue;
crtV OKCDcr1tEPoxóo« EÜOOV'tEe;É1ttAq:~t}ávov'tat.

y con relación a este lógos, que SIempre es, los hombres no llegan a darse cuenta, no
k>Gt
fA~I.>f-»1 ~.... ~ sólo antes de . escucharlo
----/ sino también habiéndolo escuchado . desde
. '. un principio; en
~ " ~"\"'"' ()() efecto, con relación a todas las cosas que han nacido. en virtud de este lágos, se
asemejan a inexpertos, experimentando palabras y acciones tales como yo las describo
(Lc:.; 1;)11\ A:fA.Rt".••.<r- al distinguir cada una según su physis y mostrando cómo es. Así, losdemás hombres
pasan por alto cuantas cosas hacen despiertos, del mismo modo como. olvidan cuantas
hacen durmiendo, «lágos: la inteligencia universal, el conocimiento que topo lo atraviesa y lo reúne.
physis: el salir a la luz, el ser propio de cada cosa tal como se muestra>
_."
Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 8.132 (22 B I).
~~

rot lláA.:~P'ta OtllVEKCúC;OlltAoüO't AÓyCDt'trot 'ta OAa OWlKOUV'tl, 'tOÚ'tCDtOta


4>époV'taf, Kal ate; Kat'}' Ílllépav ÉyK'UpOUO't, 'ta\ha au'tol.~· <patvE:tat.
¡..,
~~va
f; Sev~;....' " . 1
. -. ,
Aquello con lo que más tratan continuamente, el lógos que todo 10 gobierna, de ello .
divergen, y las cosas con las que se encuentran cada día, esas cosas les parecen extrañas.

Marco Aurelio, Ta eis heauton 4.46 (22 B 72).

OtO 08 E1tEcrt}a::t Cút ~'UvCút) 'tou AÓyO'UO' ÉÓv'toC; ~'Uvou swouO'tV ct 1tQ;'Ú"
01 roe; íoíav ~XOV'tEC;<ppÓVr¡EO'tV.
'?
Por eso es necesario entregarse a lo común (o "lo común a todos"). Ycon relación al
p-~. in~
.f:- Iágos, que es común, la mayoría vive como si tuviese una inteligencia particular .
ur- • !#!
_@ b~' ex- Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 8.133 (22 B 2).
lAí~ óP>;~-
e,

~UVVÓCDtAéyov'tC'.e; íO'X'UpíSEO't}at XPll 'tCút ~'UVCútnáV'tCDV, oKCDO'nEp~~ó~CDl


1tÓAtt;, Ka::l nOA U ícrX'UpO'tépCDt;. 'tpÉ<pov'tat yap náV'tEt; Ot aVt}pW1tEtot VÓIlOl
U1tO EVOC; 'tOU t}EÍO'U' Kpa'tEl. yap rtoooircov OKÓO'OVÉt}éAEt Kal É~apKEl. mx
en Ka\. rcepi yíVE'tat.

Es necesario que los que hablan con el pensamiento se haganfuertesen lo común a


~s, como la ciudad en la ley, y aún con mucha más fuerza. Porque todas as eyes
humanas se nutren de una sola, la divina; en efecto, ella tiene tanto poder cuanto quiere,
y alcanza para todos y permanece.

Estobeo, Florilegium 3.1.179 (22 B 114).

27
Es necesario que el pueblo luche por la ley como lo hace por la muralla de la ciudad.

Diógenes Laercio, Bioi 9.2 (22 B 44).

oú ycX.p<ppOV¿ouat 'totau'ta 1tOAAOl.,oxóooi tyKupEucrtV, oúb€ ¡.Lai}óV'tEC;yt-


VCÓcrKOuatV, ecou'tóim bE bOK¿crum.

Porque la mayoría (de los hombres) no comprenden cosas tales como las que se
encuentran, ni las reconocen habiéndolas aprendido, sino que creen entenderlas por sí
mismos.

Clemente de Alejandria, Stromateis 2.8 (22 B 17).

á~úvE'tmáKoúcraV'tEe; Kcoqxñmv toiKacrl' <I>d'tte;aÚ'tOl.mV ¡.Lap-tupEi rrcpe-


óvtc«; á1tEl.VaL
NO .
Los qüe se'dan cuenta habiendo escuchado se asemejan a sordos; de ellos da testimonio
el dicho: 'presentes están ausentes'.

Clemente de Alejandria, Stromateis 5.115 (22 B 3-1).

-có ¡.i" buvóv 1tO'tE 1tcDe;dv 'tte; Áái}m;

¿Cómo podría alguien sustraerse a~o que jamás se pierdsJ . , \~e'0


'-"> es lA. "'~ .. ' ~
Clemente de Alejandria,Paidagogos 2.99.5 (22 B 16). t!JW1(; () Mca.o E:':>,\~A ~ N'-~

áE\. 'tOU' Hpd,KAEt -cstcc ¡.LE¡.ivT¡cri}at(. .. ) ¡.iE¡.LvT¡cri}at bE: Kal 'tou tmAavi}a-
vouévou flt il oboe; dyEt.

[Acordarse siempre de Heráclito ... y acordarse también de] el que ha olvidado dónde
conduce el camino. .

Marco Aurelio, Ta eis heauton -1.46 (22 B 71).

OKÓcrCOVAóyoue;i'¡Koucra, o'6bE\.e; á<jJtKVEl.'tal te; 'tou'to, cücr'tE ytVCÓcrKElVo'tt


coóóv éo-n 1táv'tcov KEXCúptcr¡.L¿vov.
~ -yry: A-Q,\
cei
C(:. •
r De cuantos he escuchado discursos ninguno llega a esto: hasta el punto de reconocer
que lo sabio está separado de todas las cosas.
~~I"¡ ..ÜON'""'lO
" ('r\1:.XlC ~ ('O-- p. ,,~
~(~l'Ie
Estobeo, Florilegium 3.1.174 (22 B 108).
tt,~f ,rl;o!

28
el.Val. yap ~V 'to coéóv, É1t1.a'taa'¡}al. yvcóllEllV; o'tÉT] ÉKu[3ÉpVT]aE lIDv'ta Dla
1táv'tCüv.

Una sola cosa es lo sabio: estar enterado del conocimiento flue gobierna todas las cosas
a través de toda . ----

Diógenes Laercio, Bioi 9.1 (22 B 41). .

OÚK EJ..loU,áAAa 'tOl) lóyou áKaúaav'tac; OJ..l0AoyElV cocó» Éa't1.V ~V 1táv'ta


Etval..

Habiendo escuchado no a mí sino allógos, es sabio acordar que todas las cosas son una.

Hipólito;··iijUtatio 9.9 (22 B 50).

ev ro P<?,4>ov lloÜVOV AÉYEa'¡}at OÚK É'¡}ÉAEl ZT]VOC; óvouc .:

Una sola cosa, lo único sabio, quiere y no quiere ser llamado con el nombre de Zeus.
\ ~
Clemente de Alejandria, Stromateis 5.105 (22 B 32).

y es ley, especialmente, obedecer a la voluntad de lo uno.

Clemente de Alejandría, Stromateis 5.105 (22 B 33).

KÓcrJ..l0V'tÓVDE, 'tOV aú'tov cmáv'tCüv, O'Ó'tE 'ttC; i}ECDV O'Ó'tE ávi}pCÓ1tCüV É1t01.11-
aEV, á.AA' TlV áEl. Kal. ¿a'tlV Kal. ¿cr'tal 1tÜp áE1.~CüOV,á1t'tÓllEvovJ..lf.'tpa Kal.
á1tOcrI3EVVÚJ..lEVOVuérpo, .' p{~.' ~ ...•Q,,""~ .
. \Q ~('("O"lO~
. &' <;( A cl'tC .
Este mundo, con relación a todos el mism~guno de los dioses ni deios hombres lo
hizo, sino que siempre fue, es y seráluegq siempre vivo que se enciende según medida
y se apaga según medida. <La presencia del fuego en las ceremonias es un elemento antiquísimo de
la religiosidad indoeuropea En este sentido el fuego es el calor que sostiene la vida, y lo que la hace
inmortal (de allí también el culto al Sol en las grandes civilizaciones, heredero de creencias.prehistóricas).
Así se expresaba el médico Hipócrates, poco después de Heráclito: "Me parece que lo que llamamos
caliente es lo inmortal, que percibe todas las cosas, y las ve, las oye y las comprende, tanto las presentes
. como las futuras". y si bien Aristóteles no atribuye directamente a Heráclito la concepción del alma como
fuego, sí dice que, siendo el movimiento lo más propio del alma, "a algunos les pareció que era fuego,
porque éste también es entre los elementos el más sutil y el más incorpóreo en grado máximo, y además
. no sólo se mueve sino que también es el primero en mover las demás cosas" (peri psykhes 404a-b). Dice
también que para Heráclito el alma es una "exhalación", en un pasaje que sin dudas habla de lo mismo
que el texto que estamos comentando: "Heráclito dice que.el principio -arkhé- es el alrna.isi en efecto ella
es una exhalación, a partir de la cual constituye él las demás cosas" (en esta línea Filópono, quien en su
comentario al texto -ln Aristotelis de anima 87.11- identifica directamente la exhalación con el fuego»

Clemente de Alejandria, Stromateis 5.104 (22 B 30).


¡
r .
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29

---------=--~---- --- -
n:up6<; 'tE áv'tci:¡J.01.I3Ti 't0: n:áv'tci: Kci:t 1tUp á:n:áv'tc.ov óxoxrnzp XPt)(j'QU xpl'¡¡J.ci:
'tCDVXpucr6<;.
, . . .

\k I\~.\<.~ ~ [TOdas las cosas son una transformación del fuego, y el fuego de todas, como las
'f"QOO. mercancías lo son del oro y el oro de las mercancías: \¡
1'<. 1'\~ SIt- ,V ~~">L.~A I
\)\ ("cD~AS
Plutarco, De E apud Delphos 388e (22 B 90).

Al sobrevenir, el fuego, a todas las cosas distinguirá y contendrá.

Hipólito, Refutatio 9.10.7 (22 B 66).

n:up6<; n:pO'tci:ln:pcD'tOV 'frá).,ci:crcrci:, 'frci:).,ácrcrllC; OE -tó ¡iEv ií¡J.lcrU yii,'tO OE ií~! .


cro n:pT]O"'tTÍP( ... ) M).,ci:crcrci: Olci:XÉE'tCX.l,Kcd. ¡J.E'tpéE'tci:l E'LC;'tOV ci:Ú'tOV )"6yov,
oxoio; rtpóoúev fl YEVÉcr'frci:1yTl.

Revoluciones del fuego: primero mar, y del mar la mitad tierra y la otra mitad viento
tempestuoso ... El mar se dispersa, y es medido con el mismo lógos que existía antes de
surgir la tierra.

Clemente de Alejandria, Stromateis 5.105 (22 B 31). .

't0: 'VUXPO: 'frÉpE'tci:l, 'frEp¡J.OV 'VÚXE'tci:l; uypov ci:Úcx.íVE'tCX.l,Kci:PCPci:).,ÉOV


VO'tí~E-
-toa.

[Las cosas frías se calientan, lo caliente se enfría, lo húmedo se seca, lo seco se


(humedece.

Tzetzes, Scholia in Exegesis in Hornero Iliadem 11 (22 B 126).

voixro; úytEíTlV É1tOtTlcrEV flou Kci:t cxyci:'fróv, ).,ll-L0C; KÓpOV, Ká¡J.a:.'to<; áván:ci::Q
cnv.

La enfermedad hizo a la salud agradable y buena, el hambre a la saciedad, la fatiga al


reposo.
r
Estobeo, Florilegiurn 3.1.177 (22 B 111).

No conocerian el nombre de justicia si esas cosas no existieran (a saber: las cosas injustas).

Clemente de Alejandria, Stromateis -1.9 (22 B 23).

30
cruvd.\jI1EC; OAa xcd OÚK OAa, crUl-L<PEpÓl-LEVOV
D1a<pEpÓl-LEVOV,
cruvéhDov ,D10'.1-
?>OV, Ka\. ÉK n:d.V'tCDVEV Ka\. É~ EVOc;n:d.V'ta.

Enlaces entre cosas enteras y no enteras, lo coincidente y lo diferente, lo consonante y


lo, disonante; y también, en todas las cosas una sola y en una sola todas.:
~~
Pseudo-Aristóteles, i» mundo 5. 396b (22 B la).

'tamó -c' ~Vt ScDVKat 'tEt}vrHCOC; Kat 't0 ÉYPllYopOC; Kat Kat}E\;Dov Kat véov
Ka\. Yllpa1ÓV· 'td.DE yap l-LE'tan:EcróV'ta ÉKE1.Va éon KQKE1.Va n:d.AtV l-LE'tan:~
cróv'ta 'tau'ta.
r;.'

• 'Lomism9.~está en nosotros; ~ la vez'vivo y muerto, despierto y dormido, joven y viejo;


porque éSl'os, cambiando súbitamente, son aquellos, y aquellos, cambiando súbitamente,
de nuevd'éstos. ' .

Plutarco, Consolatio ad Apollonium 106e (22 B 88).

('tau'tó) oxtóvncn Kat ( ... ) cruvd.YEt ( ... ) crUVícr'ta'ta1 Ka\.' án:OAEÍn:Et ( ... )
npócevn Kat dn:Etcrt.

(Lo mismo) se dispersa y se reúne ... se consolida y se abandona ... avanza y se retira.

Plutarco, De E apud Delphos 392b (22 B 91).

ái}d.va'tot :i}VT)'toí; t}VT)'toí át}d.va'tot, ScDV'tEt; 'tOV ÉKEívCDV üd.va'tov, 'tOV De


ÉKEÍVCDV l3íov 'tEttVEcDV'tEC;.

Irimortales mortales, mortales inmortales, viviendo la muerte de aquellos, y muriendo la


vida de éstos.

Hipólito, Refutatio 9.10.6 (22 B 62).

bDOC; dVCD Kd.'tCD l-Lía Ka\. rou't1Í.

El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo.

Hipólito, Refutatio 9.10.4 (22 B 60).

, El camino recto y oblicuo del rodillo de cardar es uno y el misID.o.

Hipólito, Refutatio 9.10..4 (22 B 59).

31
oú ~UVl.a.O'1.VOKÚ.X;Ol.q:.<j)EpÓ~EVOVéwU'twl. b~OAO"(éEl.· n:aA.i.v'tpon:oC; ópuovír¡
OKcDO'n:Ep't&;OU Kat AúPl1C;· A;

r
No se dan cuenta cómo diferenciándose concuerda consigo mismo; armonía de tonos
opuestos, como la del arco y la lira. -V
Hipólito, Refutatia 9.9.2 (22 B 51).

Pero el salir a la luz ama ocultarse <aquí traducimos physis por 'salir a la luz' para expresar el
juego de contrarios que nos plantea Heráclito en el fragmento>

)"emistio, Orationes 5.69 (22 B 123).

ópuovtr¡ á.<j>a.vT¡C; <j)aVEPllC; xpeí 't'tWV.

Una armonía invisible más fuerte que la visible.

Hipólito, Refutaría 9.9.5 (22 B 54).

rrÓAE~OC; n:dv'tCüv ~EV n:a't1Íp éO''tl., n:dv'twv DE f3acrtAEÚC;, Kal. 'tOUC; ~EV t}E-
OUe; ~OEl.~E 'tOUC; DE (Xvt}pCÓ1tOUC;,'tOUC; ~EV OOÚAOUe;É1tOi,l1O'E'tOUC; OE éAE'U-
t}époue;. O( ~
~ ( E:; A f ~ ~ j ~-c~

El tombate'co "la guerra'') es el padre de todas las cosas, y de todas el rey, a unas hizo
aparecer como dioses, a otras como hombres, a unas hizo esclavos, a otras libres.

Hipólito, Refutaría 9.9.4 (22 B 53).

EíDtval. DE: xpT¡ 'tOV 1tÓA.EJ.l.OVÉÓV'UX~uvóv, Kat Di,K11V~pl.V, Kat ,,(l.VÓJ.l.Eva


n:dv'ta xcct' éptv Kat XPECÓV.

Es necesario reconocer que la guerra es lo común, y la justicia discordia, y que todas las
cosas llegan a ser conforme a la discordia y a la necesidad ..

Orígenes, Contra Celso 6.42 (22 B 80).

, 1tal.OOc; t¡ f3acrl.Al1ll1.
a'Lcüv 1tatc; écr'tl. 1tal~CüV, 1tEcrcrEÚWV'
A;R ,I~C
El tiempo de la vida es un 'niño que juega~ que mueve sus piezas (o "que juega a la
pesseia"); de un niño es el reino. <cd ró v: tiempo de la vida, destino, lo que a cada uno le tocó en
suerte. Lapesseia era un juego semejante al de las damas, que se jugaba con dados>

Hipólito, Refutatio 9.9.4 (22 B 52).

32
o t}EÓC; Í1¡.tÉPll EÚ<PPÓVll,XEt¡.tWV t}ÉpOC;, 1tÓAE¡.tOC;.E1.Pl'¡vll, KÓpOC;At¡.tÓC;,aAAo-
tamat oe OKWcr1tEp (1tUp), brtótcv cru¡.t¡.ttyf¡t t}ucó¡.tamv, 6vo¡.táSE"Cat Ka~'
Í1oovi¡v EKácr"Cou. .

El dios es día noche, invierno verano, guerra paz, saciedad hambre, y se transforma
como el fuego, cuando mezclado con perfuines es nombrado según el gusto de cada
uno. <aquí Heráclito hace referencia ala costumbre en las ceremonias de arrojaral fuego diversas
sustancias -conf los frag. 129 y 130 de Píndaro-, las que expedíana su vez'diver~os aromas que eran
nombrados, como nos dice el fragmento, 'según el gusto de cada uno'>

Hipólito, ~/jutatio 9.10.8 (22 B 67).

"C&t¡.tev t}E(úl KaAa náv"Ca KCÜ áycx.t}a Kcx.1..oixcx.tcx.; dVt}PCD1tOl 8f. a ¡.tev d-
OtKa U1tEtAl'¡<Pcx.mv &. oe oí'Kata.

Para el dios todas las. cosas son hermosas y buenas y justas; los hombres, en cambio,
consideran de antemano algunas como injustas, otras como justas.

Porfirio, In Iliadem 4.4 (22 B 102).

( ... ) <l>Ú01.VÍ1¡.tÉpcx.C;émácrllC; ¡.tícx.C;oúcccv

La physis de cada día es una sola <o la misma">.

Plutarco, Camillus 19 (22 B 106).

OtOácrKaAoc; 8f. 1tAEÍcr"CCDV'Hotoóoc "CO-\)"COV É1tícr"Cav"Cat 1tAElcrcr"Ca EÍ8Éval,


ocr"CtC;Í1¡.tÉPllV 1ccx.1..EÚ<PPÓVllV
OÚK ÉyíVCDCJKEV·.~(J"Ct yap év,
. . ~ 1·
"
• Maestro de multitudes es Hesíodo; están convencidos de que él sabe muchas cosas,
cuando no conoció el día ni la noche, porque sonunasola cosa.

Hipólito, Refutatio 9.10.2 (22 B 57).

~UVÓV yap áPXi¡ Kcx.1..1tÉpcx.C;É1t1..KÚKAOU.

Común es el principio y el fin en un círculo.

Porfirio, In Iliadem 18.200 (22 B 103).

( ... ) "npcx.C; al 1táv"Ca <pÉpOOO1.

33
Las Horas, que llevan' consigo todas las cosas. <las Horas, "Opo:t, eran las divinidades que
regían el tiempo; en la teogonía de Hesíodo -901- las encontramos con los nombres de Eunomia -la
Equidad-, Dike -la Justicia- y Eiréne -la paz->. '

Plutarco, Platonicae quaestiones 1007d (22 B 100).

. I

mcr1tEp creip¡.la. E1.KTlKEXUl-lÉVCúVOléeiAAtcr1:0r;;. "K-Ot;}L05

Como polvo esparcido al azar, es el cosmos el más hermoso.

Teofrasto, Metaphysica 7a (21 B 124).

'tcX DE. 1teiv'tCX 01.a.Kí~Et KEpCXUVÓC;.

Ya todas las cosas pilotea el rayo. <el rayo es un atributo de Zeus, representando también a! fuego
mismo>

Hipólito, Refutatio 9. J 0.7 (22 B 64).

n HAter;; ya.p cxúx UrcEp¡3f¡aE'tCXt l-lÉ'tpa.', El. DE l-lf¡, ' EptVÚEr;; l-ltV .6.íKllC; É1tiK012
pot É~EuPlÍaO'\)(nv. ' ~A: ~f("'",~
~cc-t -r~ ~ D~ • u;r-, ,- "'1; ~
" ' '6C ,-..r.... (, A.l ~"f~

'Ciertamente el sol no sobrepasará sus medidas; de 16 contrario las Erinias, auxiliares de


la Justicia, lo descubrirían. <las Erinias son divinidades que castigan tod~ transgresión a! orden
socia! y cósmico, restableciendo así el equilibrio perdido; a! referirse a su acción, sin embargo, Heráclito
utiliza un término sumamente amable>

Plutarco, De exilio 604a (21 B 94).

i¡ouc; Ka.\. Ea1tÉpa.r;; 'tÉPl-la.'tCX Í1 ApK'tOC; KCXl áv'tíov


N 'tTlC; ApK'tOU oupor;; a.l.-
N

1'}píou A tÓr;;.

Los límites de la aurora y del atardecer, la Osa y; opuesto a la Osa, el extremo del
radiante Zeus. <'el extremo del radiante Zeus' hace referencia al mediodía, el sol de mediodía>

Estrabón, Geographika J.6 (11 B J20).

\lfUXTlr;; 1tEÍpa.'tCX l.CÚVOÚK &.V É~EÚpOlO, 1ta,acxv É1tt1tOpEUÓl-lEVOC;ODOV' OU'tCú


¡3cx1'}¡)VAÓ)'OV ~XE1..

Aún recorriendo todo camino no llegarías a encontrar, en tu marcha, los límites del
alma; tan profunda tiene ella su razón. <aquí traducimos lógos por 'razón' teniendo presente que,
en el contexto de la.frase en castellano, el término 'razón' ya no tiene el significado de 'facultad racional'
sino de 'motivo, sentido, fundamento', acercándose al significado que Heráclito le da>

Diógenes Laercio, Bioi 9. 7 (11 B 45).

34
Aproximación. <término aislado, de! que no se nos proporciona e! contexto; podría interpretarse con
relación allogos, lID 'ponerse en camino' hacia él, que es 10 propio a su vez del filósofo; como ellógos se
encuentra también en la propia alma, y siendo él infinito -conf el fragmento anterior-, infinita seria
también la aproximación> ' . . .

Suidas -léxico griego anónimo- (22 B 122) .:

o t'¡AWr; ( ... ) VÉOr; E<jJ'Í1!-lÉPlll Écrnv

El sol es nuevo cada día.

Aristóteles,.Meteorologika ssss (22 B 6).


/ 'f;;~.

Para los que entran en los mismos


.
ríos fluyen aguas distintas y siempre distintas.
, .

Ario Dídimo en Eusebio, Praeparatio evangelica 15.20 (22 B 12).

\jfUXTllmV ttáva:tor; ÜOWP YEVÉcrttCXl, üOcxn 8f. t}ávcx'tor; YTlVyEV.Écrt}CXl,ÉK


YTlr; 8f. ÜOCOpytVE'tCXl, É~ ü8cx'to<; 8f. \jfux1'¡.

Para las almas es muerte hacerse agua y para el agua es muerte hacerse tierra, pero la
tierra nace del agua y del agua el alma. <el elemento de donde nace y hacia donde muere el alma
es 'e! mismo'; percibimos la consideración aquí por parte de Heráclito del agua como arkhé>

Clemente de Alejandria, Stromateis 6.17 (22 B 36).

ávttpw1tor; ÉV E1xppÓVOlll <jJáoc; a1t'tE'tCXl ECXmc1)1.á1tOcr~Ecrt}d<; 6\jfEl<;, ScDV


OE an'tE'tCXl 'tEttVEcDV'tOr; EÚOWV, ÉYPllYoPCÜC;an'tE'tCXl EÜOOV'tO<;.· '-

El hombre en la noche enciende para sí una luz cuando se apagan susojos; viviendo
alcanza al muerto, despierto al que duerme. <Fragmento enigmático, que dio lugar a
interpretaciones diversas. Pero un dato significativo es que Heráclito juega aquí con los dos sentidos del
verbo un'tú): "encéndery
u 'alcanzar'. El dormir tendría entonces en este contexto unsentido positivo,
relacionándonos con el lógos que todo lo rige; y la luz que se enciende mientras dormimos -luz que se
daria además en el estar muerto- hace que el estar despierto y la vida misma alcancen también al logos.
Otro dato interesante es que tal cosa les sucede a todos, y no sólo a los sabios>

Clemente de Alejandría, Stromateis -1,141 (22 B 26).

'tour; KcXt}EÚOOV'tCXr;Épyá'tcxC; cl.VCXlAÉYEl KCXlcrUVEPYOUC;1:&V ÉV 1:c!)1..xóc-


uon. YlVO!-lÉVWV.

35
\

L l
Los que duermen son autores y colaboradores de las cosas que acontecen en el mundo.

Marco Aurelio, Ta eis heauton -1.46 (22 B 75).

áP11tqx:houc; i}eol 'ttJ..Loodt KCX\.dVi}PC01tOt.

A los muertos en combate los honran los hombres ylos dioses.

Clemente de Alejandría, Stromateis 4. J 6 (22 B 24).

Muertes más grandes obtienen destinos más grandes.

Clemente de Alejandría, Stromateis 4.49 (22 B 25).

Los cadáveres son más desechables que los excrementos. <de este fragmento sólo se podría
inferir una posible critica de Heráclito a los ritos fúnebres que se centraban en la exposición 'del cadáver>

Plutarco, Quaestionum convivalium 4.668/(21 B 96).

~vt}a 8' áóvn É,1tcxv'Í.cr1:cxcri}CXtKCXl qrúAcxKcxc; y'Í.VEcri}CXt É,yEp1:t sc.óV1:COVKa\.


VEKpOOV.

Hacia el se encuentra allí se levantan, y permaneciendo en vela se convierten en


guardianes de los vivos y de los muertos. <en la introducción a este fragmento Hipólito habla de
Dios corno la causa de la resurrección de los muertos; por lo que el sujeto del comienzo podria ser
b t}E6~,"el dios">

Hipólito, Refutatio 9.10.6 (22 B 63).

VUK'tt1tÓA.otC;, J..LeiyotC;, ~eiKXotC;, A.l'¡vatc; ( ... ) 1:0: YO:P VOJ..LtsÓJ..LEVaxcet' áv'é}pm


1tOUe; J..L
'\XJ'tl'¡ptcx, áVtEpcocrn J..L
UEUV'ta l.

A los que danzan por las noches, magos, sacerdotes de Baco y bacantes... Se inician
impíamente en aquellas cosas que pasan por misterios de los hombres.

Clemente de Alejandría, Protreptikos 22.2 (22 B 14).

Kcxi}CX'Í.p0V1:cn 8' dAA,COt d'Í.J..Lcxu J..L1CX1VÓJ..LEVOloiov d 'ttc; de; 1tTlA,ÓVÉ,J..L!)0:e;


1tTlA,Cí:n.á1tov'Í.~ot 'to. ~CX'Í.VEcri}CXt8' <Xv 80K0111, El 1:1e; cxú'tOV áv'é}pc.ó1tCOV sm-
¡PPeiGal.1:0 01)1:CO1totéOV1:cx. KCXl 1:óiC; áyeiA,J..LCXGl. 8t 1:oméOl.crtv EÚXOV1:CXl.,b-

36
I

I
i
Ko1.0V c.t 'tu; DÓ¡..tOl.crtAEcrXl1¡..tEÚOl.'to, 0'6 1:1 )'tVCÓCJKCúVt}EOÚ~ OÚD' iípCúa~ di-
'ttvÉ~ sun.

y se purifican manchándose con otra sangre, como si alguien, después de meterse en el


lodo, con lodo se limpiase; parecería estar loco, si alguno de los hombres 10 observara
actuar de tal modo. Y también les rezan a esas imágenes, como si alguien conversara
con casas, ignorando quiénes son los dioses y los héroes. . . .

Aristócrito, Theosophia 68 (22 B 5).

-¡}ucrtcDV 't01.VUV 't1.¡..tl1t}t Dt't'tcX.E'i.Dl1: 'tcX.¡..tEV'tcDV eX1toKE.Kat}ap¡..tévCúv 1tav'td...,


1tacrtV ávt}pcó1tCúV, oio; E<P'évoC; áv 1tO'tE )'ÉVOl.-co cr1taVtCJj~, f¡ -nvcov 6A.tyCúv
Eúaptt}IiTÍ'tCúv áVDpcDV.

En los saérificios, con relación a los hombres que se han purificado por completo esto
se da raramente, en uno solo, o en unos pocos fáciles de contar.

Jámblico, De mysteriis 1.11 (22 B 69).

Eí ¡.d¡ ycX.plnovúcrCúl. 1tO¡..t1ti¡v é1tOl.Oüv'tO Kal. ÜJlVEOV (XtaJla aiDOiOl.<Jl.V, á-


VatDÉa'ta'ta dpyaa't' civ (...) cí)'\Yto~ DE: 'AtDl1~ Kal. f1tóvucro~,O'tECút Jlaivo]¿
'tat Ka,l. Al1vciíSoucrtv.

Si no hicieran la procesión en honor a Dionisos, ni cantaran el himno a los órganos


sexuales, actuarían del modo más desvergonzado ... Hades y Dionisos son lo mismo,
por el cual enloquecen y celebran bacanales. <En la última parte encontraríamos la unión de un
culto TIÚStiCO-Dionisos- con un culto mistérico -Hades-. Dionisos es un dios que muere y renace, y Hades
el dios de los muertos, propiamente 'el Invisible'>

Clemente de Alejandría, Protreptikos 34.5 (22 B 15).·

OÚK bpa.tC; ( ... ) Oal1v XáptVtXEt 'tcX.:Ea1t<ptKcX.JléAl1, "KllA.OUV'ta Kal Ka'ta-


t}ÉA.yOV'ta 'tOUC;áKpOCúJlÉVOUC;; :Et¡3uA.A.a DE: ¡..tatvoJlÉVWt o-tóuccn Kat}" H-
páKAEt'tov áyÉAaa'ta Kat áKaAA.CÓma'ta Kal áJlúpta'ta. <j)t}EYYOJléVl1XtA},
CÚVé'tcDV é~tKVcl.'tat 't11t <pCúV11tDtcX.'to t}EÓV..
c, r

[¿No ves ... cuánta gracia tienen las canciones de Safo, que seduceu.y ..iiechizan a
quienes las escuchan"] Lirsibila en cambio [según Heráclito], al pronunciar palabras sin
risas, y sin adornos ni perfumes, con su voz atraviesa miles de años por medio del dios.

Plutarco, De Pythiae oraculis 397a (22 B 92). <referencia a Safo, poetisa de Lesbos, la 'décima Musa'
según Platón> .

ciKEa I HpáKAEt'tOC; rrpooeirtav]

[Heráclito llamó (a lbs ritos orgiásticos)] remedios.

37
Jámblico, De mysteriis 1.11 (22 B 68).

":01.C; Épyr¡yopócrtV Eva lCal lCOlVÓVxóouov EtVat, 'twv De lCOlIlCDIl¿vCDVElCag:


'tOV E1C;towv eXnacr'tp¿q,Ecrt}at.

Para los despiertos hay un mundo único y común; cada uno de los que duermen, en
cambio, se vuelve hacia uno particular.

Plutarco, De superstitione166c (22 B 89).

t}áva"Coc; Écr-nV oxoc« ÉYEpl'Mv"CEC;opéousv, oxócro; OE "EÜOOV'tEC;ünVOC;.

Muerte es cuantas cosas vemos despiertos, sueño cuantas vemos durmiendo. <Diels y
otros proponen sustituir Ü1tVoc; (sueño) por ~coTÍ (vida), lo que daria sentido al fragmento y seria
coherente con el juego de contrarios propio del pensamiento de Heráclito. Pero conservar ünvc>c; es
también posible, en el contexto de la crítica total de Herác1ito tanto al sueño corno a la vigilia tal como
imperan en la mayoría de los hombres -conf frag. 1->

Clemente de Alejandria, Stromateis 3.21 (22 B 21).

No se debe obrar ni hablar como los que duermen.

Marco Aurelio, Ta eis heauton (22 B 73).

yEvóllEvot SCÓEtVÉt}¿AOUcrt IlÓpOUC; 't' ¿XEtv, llaAAOV OE ávanaúEcrt}al, lCa\.


na1.0ac; lCa'taAEÍnoucrt IlÓPOUC;YEv¿crt}al.

Los nacidos quieren vivir y padecer destinos mortales, en vez de hacer una pausa; y
dejan tras de sí hijos que engendran destinos mortales. <Tos nacidos': los hombres comunes, la
mayoría>

Clemente de Alejandria, Stromateis 3.14 (22 B 20).

'ttc; yd:.p a'\J'tcDV vóoc; f¡ q,P1Ív; o1ÍIlCDv eXotoÓtcn nEtt}ov'tat lCa\. otoacrlCáACDt
xpEtCDv"Cat 01lt) ..CDtOÚlC EtOÓ'tEC; ó-n 'Ot noAAo\. xcocoí, 6At-yot oe
áyat}ot'.
A.
y r
¿Cuál es su pensamiento o voluntad? Se dejan persuadir por los ~edas del pueblo y
toman por maestro a la muchedumbre, ignorando que 'muchos son los malos y pocos
los buenos'. <la última es una sentencia de los siete sabios, atribuida a Bías de Priene>

Proclo, 1nPlatonis Alcibiadem commentarii 525.21 (22 B 104).

38
á()'tpÓA.ayov (" O~TlI)Oe;).

(Hornero) astrólogo.

Scholia in Iliadem 18.251 (22 B 105).

É~llná'tllv'ta.t ot d.~pCOnOt npOe; 'tT¡v yvrocrtV'tcOV qxxvEprovna.panA.llcrtwe;


, Ourjpon, De; ÉyéVE'tO 'tcOv' EA.A.1'¡vcovcrO<!>cD'tEpOe; mxv'tcov. ÉlCé'ivov re yap
nciiOEe; <!>t}E1.pae;lCCX'ta.lC'tE1VOV'tEe;
É~llná'tll(j'av EtnÓV'tEe;· 'Oaa EtOO~EV lCal
ÉA.áf30~EV, 'taiha <!>épO~EV.

Los hombres se engañan totalmente con relación al conocimiento de las cosas


manifiestas de un modo semejante a Hornero, que llegó a ser entre los griegos el más
.sabio de'rodos; a él, en efecto, lo engañaron unos niños que mataban-sus piojos,
diciéI?-dol~~ 'cuantos vimos y atrapamos, a' esos dejamos, y cuantos .no Vimos ni
atrapamo~a esos llevamos'. .
:".

Hipólito, Refutatio 9.10.2 (22 B 57).

(" O~llPoe;) d.~tOV ÉlC 'tcOv áyrovcov ÉlCf3áA.A.Ecrt}at lCat pan1SEcrt}át


lCat ' ApX1A.oXOV ouoíror;

(Hornero) merecía ser expulsado de las competencias y azotado, y Arquíloco igual.

Di6genes Laercio, Bioi 9. j (22 B 42).

.,.
.lo

La justicia también alcanzará a los artífices y testigos de cosas falsas.

Clemente de Alejandría, Stromoteis 5.9 (22 B 28, 2"parle).

noA.u~a.t}lll vóov ¿XEtV oú OtOácrlCEt·' Hcr1080v yap <Xv É8i.O~E lCa.\.Il'lJi.}a.-


yÓPllV a.-o't1<; 'tE SEVO<jláVEá 'tE lCa.l' Excctcdov. .. . .
~
~- . ~
El aprendizaje de muchas cosas no enseña a tener pensamiento; de lo contrario se lo
o habría enseñado a Hesíodo y a Pitágoras, y a Jenófanes y Hecateo. ., .
.1

Diógenes Laercio, Bioi 9.1 (22 B 40).

Ilwa.yóPlle; MVllcrá<l>xou 'tcr'toplllV f¡crlCllcrEV ávt}proncov ~áA.tcr'ta. 'táv'twv .


lCa.l ÉlCA.E~á~EVOC;'taú'ta.e; 'tae; cruyypa<jláe; Énot1'¡cra.'to ea.u'taU cr0<jl1llv, no-
A,UJ.lat}tllv, lCCXlCO'tEXyíllV.

39
Pitágoras, hijo de Mnesarco, cultivó la información en el grado más alto entre todos los
hombres, y habiendo hecho una selección de todos los escritos elaboró su. propia
sabiduría; aprendizaje de muchas cosas, arte miserable.

Diógenes Laercio, Bioi 8. 6 (22 B 129).

(IIut}a:yópa:c;) K01ttOCDVáPXr¡yóC; .

.. (pitágoras) el inventorde los recortes. <Si leemos este fragmento con el anterior, juntando todos
los recortes Pitágoras -según Heráclito- habria elaborado su propia sabiduría De ser así estaríamos frente
a una sabiduría aparente y, en este sentido, a un engaño; aclarado esto, el término lComoec; podría
traducirse por 'engaños", 'trampas', que también se encuentran entre ~us significados, además de
'recortes'; me inclino por este último, y los otros como derivados de él>

Filodemo, Rhetorica 1.57; 1.62 (22 B 81).

Ka:KOt lláp't'UpEe;állt}pCÓ1totmV 6<j>t}a:Allot Ka:t cD'ta: l3a:pl3ápoue; 'l'UXáe; f..-


XÓV'tCDV.

Para los hombres son malos testigos los OJos y los oídos de los que tienen almas
bárbaras.

Sexto Empírico, Adversus Mathematicos 7.126 (22 B 107).

áKouaa:t OÚK éma'tállEVot OÚO' El1tEl.V.

No saben ni escuchar ni hablar.

Clemente de AJejandria, Stromateis 2.24 (22 B 19).

1ttt}T'¡KCüVo KáAAta'tOC; a:1.axPOc; áVt}pro1tCDV yéVEt aUlll3áAAElV ( ... ) ávt}pcó-


1tCDVo ao<j)oha:'toC; 1tpOC;t}EOV 1tit}r¡KOC; <j)a:VE1'ta.t Ko:t ccóten xoa KáAA.El
KO:L'tOle; dAAote; 1taatv.

El más bello de los monos es feo al compararse con los hombres ... El más sabio de los
hombres ante el dios se parece a un mono, en sabiduría, belleza y todo lo demás.

Platón, Hippias Maior 289a; 289b (22 B 82; 83).

áV1lP vrpno; iíKO'\XíE 1tpOe; Oo:tllovoe; OKO)C;1tEpmxl.c; 1tpOC;ávopóe;.

El hombre es considerado infantil con relación a la divinidad, exactamente como el niño


con relación al hombre.

Origen es, Contra Celso 6.12 (22 B 79).

40
f¡t}oc; YO:P áVt}PCÓ1tEtDV ¡..LEVOÚK ~XE1. yvcóllac;, t}Eiov bE ÉXE1..

El modo de ser del hombre no contiene conocimientos, pero el divino sí.

Origenes, Contra Celso 6.12 (22 B 78).

Los ojos son testigos menos dignos de fe que los oídos.

Polibio,Historiae 12.27 (22 B 101a).

( ... )'tT¡v opcxnv \lIEúbEcri}a1..

La:,vista~e engaña.

DiógenesLaercio, Bioi 9.7 (22 B 46,2" parte).

Un hombre estúpido suele excitarse con cualquier palabra.

Plutarco, De recta rationi audiendi 41a (22 B 87).

xpucrov YO:P 01. b1.S 1ÍllEV01. YTlV nOAA f]V ópúccoixn Kal EUpi.crKOUcr1.V 6A t YOV.
. .
Los que buscan oro excavan mucha tierra y encuentran poco.

Clemente de Alejandría, Stromateis ./.4 (22 B 22).

( ... ) ÓVOUC;crúp¡..La't' av ÉAÉcrt}a1. ¡..LaAAOV f¡ XP'OOÓV.

Un burro elegiría los desperdicios antes que el oro.

Aristáteles, Ethika Nikomakheia 11 76a (22 B 9).

ÜEC; !3oP!3ópc.o1. iíbov'ta1. llaAAov f¡ xat}aprot üba'tt.

Los cerdos gozan más en el fango que en el agua limpia.

Clemente de Alejandría, Protreptikos 9,2.4 (22 B 13).

nav YO:P EpnE'tOV nAllYTlt véuetcct,


i.
41
Todo animal es llevado a pastar con un golpe.

Pseudo-Aristóteles, De mundo 401a (22 B 11).

Llegado el caso los perros ladran al que no conocen.

Plutarco, An seni respublica gerenda sit 787c (22 B 97).

Que no os falte la riqueza, oh efesios, para que os reveléis como malvados.

Tzetzes,AdAristophanem. Ploutos 90a (22 B 125a).

d.~tov "Eéectou; ill3llSov ánáy~ucrt}Ut na.crt KU\. 'tOte; ávñf3ote; 'tT¡v nóA.tv
Ka'tuA1.nEtV, OÍ'ttVEe; . Epuóócopov dbpa EWU'CeDVóvruo-tov É~éf3aAov <Pá.V'tEC;·
ill-léwv I-lE8E Eíe; óvruo-cor; ~cr'tw, El. 8E I-lTÍ,dAAll 'tE KCÚ I-lE't' dAAWV

Sería digno para los efesios ahorcarse todos los que ya son mayores y dejar la ciudad a
los niños, porque desterraron a Hermodoro, el varón más útil entre los suyos, diciendo:
que de nosotros ni uno solo sea el más útil, y si no, que lo sea en otra parte y entre otros .
.'1
_. Estrabón, Geographika J.f.25 (22 B 121).

icetpot, 'téI-lVOV'tEC;,Kaíov'tEC;, náv'tlltf3acruví~OV'tEC; KcrKeDC;'t0"\)C;áppwcr-


'touv'tac;, ÉnanéOV'tal 1-l1lbE:Vd.~tol I-llcrttOV Aal-l13áVEtv napo: 'teDVáppwcr-
'tOUV'twv, 'tUÚ'ta Épya~óI-lEVot, 't0: uyatto: Ka\. vóooix;

Los médicos, al cortar, quemar y experimentar por todas partes y de mal modo sobre los
enfermos, exigen además, sin ser merecedores, recibir una remuneración de parte de los
enfermos, produciendo las mismas cosas que las enfermedades.

Hipólito, Refutado 9.10.2 (22 B 58).

~.

No conjeturemos al azar acerca de las cosas más grandes.

Diógenes Laercio, Bioí 9. 73 (22 B 47).

nuíDwv át}úPl-lcx'tCXVEVÓl-llKEVc.lVUl '\:0: ávt}cómvcx 8 oi;d.aj.la'ta.

42

\
Juguetes de los niños son las opiniones humanas.

.Iámblico en Estobeo, Eclogae 2.1.16 (22 B 70).

El nombre para el arco es vida, pero su obra es muerte. <Para 'arco' Heráclito escribe 't6<;ov,
pero 'arco' es también en griego f3t6C;,y 'vida' es f3i.oC;>·'

Etymologicum genuinum 198.23 (22 B 48).

,}d).acrcra ÜDülp KCX,}CXPCÚ-ro:WV KCXt~lapCÚ'ta'tov, 1.X,}Úcrl ~eV 1tp'n~ov Kat


crül'tTÍPlOV; áV,}PCÚ1tOlC; De d1to'tov Ka1. 6A.É,}plOV .
.~

El mar es el agua más pura y más contaminada para los peces es potable y saludable;
para los hombres, en cambio, es impotab1e y mortal.

Hipólito,Refotatio 9.10.5 (22 B 61).

("HA."toC;) EUpOC; 1tODÓC;áV,}Pül1tEÍOU.

(El sol es) del ancho de un pie humano. <Se trata de una ironía de HerácliÍo sobre los escritos
astronómicos de su época; conf. Diógenes Laercio -Bioi 9.7- quien, luego de aludir al mismo tema, cita
unas líneas más abajo el frag. 46, 'la vista se engaña'>

Aecio, Synagoge 2.21.4 (22 B 3).

Si felicitas esset in [delectationibus corporis}. boves felices diceremus, cum üiv¿niant


orobum ad comedendum. <Heráclito nunca pudo utilizar la expresión 'los placeres del cu~r:Poi;pero
sí es posible que se haya referido al 'placer', y en singular -6).f3toC;-, en latín deJectatio>'~

Si la felicidad estuviese en el placer, diríamos que los bueyes son felices.jcuando


encuentran arveja amarga para comer.

Alberto Magno, De vegetalibus 6.401 (22 B 4).

El. ndv'ta: 'ta óvto; KCX1tVÓC;


yéVOl to, ptVEC; <Xv DlayvolEV.

Si todos los seres se convirtieran en humo, las narices discernirían. <se trata de una ironía
con la que Heráclito tendería a relativizar al predominio de la visión en el saber de los hombres> .

Aristóteles, De sensu 443a (22 B 7).

El. ~i¡ iíA."tOC;ftv ( ... ) EÚ<j)PÓVll<Xv ftV.

43

-------/
Si no hubiese sol sería de noche. <este fragmento puede entenderse en la misma línea que el
anterior>

Plutarco, Aepiae an ignis sit utilior 9570 (22 B 99).

ó'vi¡p OlCÓ'ta:V J..LEthxrtl-Tll, áyE'tal Ú1\:O1ta:tOOC; ó'v"TÍf3ou crqxxAA.ÓJ..LEVOC;,


OÚlC É-
1tal:Cov OK11 f3aívEl, úypi¡V'ti¡v \¡J'Uxi¡v ~xOV.

Cuando un hombre se encuentra ebrio deber ser guiado por un niño, tambaleándose, sin
advertir por dónde va, al tener su alma húmeda.

Estobeo, Florilegium 3.5.7 (22 B 117).

El alma seca es más sabia y mejor. <se coincide en relacionar este fragmento con el anterior>

Estobeo, Florilegium 3.5.8 (22 B 18).

ávtl-pOO1tOUC; J..LÉVElá1totl-a:vóv'tac; acrcra: OÚlC lD..1tOV'ta:l OÚOE OOKÉOúcnV.

A los hombres después de muertos les aguardan cosas que no esperan ni se imaginan.

Clemente de Alejandría, Stromateis 4.144 (22 B 27).

Las almas olfatean en el Hades. '<se trataría de una crítica a la concepción homérica del alma en el
Hades -el lugar al que van después de la muerte- y según la cual perderian todos los sentidos,
. conservando sólo el recuerdo de lo que han sido>

Plutarco, De face in quae in orbe iunae apparet 9./3d (22 B 98).

áVtl-POO1tOlC; y(.VEcrtl-a:l oxóocc 1}O..ouotv OÚlC áJ..LE1VOV.

Para los hombres no es mejor que les sucedan cuantas cosas quieren.

Estobeo, Florilegium 3.1.176.

á)'J ..O: 'tcDV J..Levt}Eícov 't0: 'tOAAá ó'1tlG'tí111 ola:<jmyyávEl J..Li¡Y1YVOOGlCEGt}a:l.

La mayor parte de las cosas divinas escapan al conocimiento por incredulidad.

Plutarco, Corolianus 38 (22 B 86).

44
á~atH:rll.l yap á~El.liov KpÚn'tClV, tpyov De év áVÉcrEl Kat nap' oivov.

La ignorancia es mejor ocultarla, pero esto es difícil en el desenfreno y junto al vino.

Plutarco, Quaestionum convivalium 3. 644j (2 2 B 95).

De cuantas cosas tenemos visión, oído, aprendizaje, a ellas yo prefiero. <este fragmento
puede entenderse en el.contexto de la crítica de Heráclito al plagio, y la necesidad de buscar la verdad por
sí mismo -conf. frag. 81, 101 Y 129->

Hipólito, Rejutatio9.9.5 (22 B 55).

Ü!3PlV xpT¡ 0!3Evvúval ~aAAOV flnupKailÍv .


. ~
Es necesario apagar la desmesura más que un incendio.

Diógenes Laercio, Bioi 9.2 (22 B 43).

Fatiga es trabajar para los mismos y ser mandado.

Platino, Enneades 4.8.1 (22 B 84b).

0'6 DEl. <nOlEl.V Kal.. AÉYElV me;;>nal.Dae;; 'tOKECÓVCüV.

No se debe obrar ni hablar como hijos de los padres. <continuación del frag. 73>

Marco Aurelio, Ta eis heauton 4.46 (22 B 74).

iic; é~Ol. jrópioi, édv ápl0't0l Til.

Uno solo es para mí como diez mil, si es el mejor.

Galeno, De dignoscendis pulsibus 8.773 (22 B 49).

dlpEUV'ta.l yap ev áv'tt c'x.ndv'tCüv ci áplcr'tOl, KAÉOC;;áÉvaov ~Vr¡'tcDV' Ol De


nOAAOl. KEKópr¡v'tal oxcoonsp K'tlÍvEa.

Los mejores eligen una sola cosa en lugar de todas las demás, gloria eterna en lugar de
cosas mortales; la mayoría, en cambio, vive como ganado.

Clemente de Alejandría, Stromateis 5.59 (22 B 29).

45
év Ilpmvru Bíac; é'YÉvE-to o TEmáJ-LECO, O'Ú 1tAElCOV AÓ'YOC;f¡ 'tooV eXAJ..COV.

En Priene nació Bías, hijo de Tautameo, cuya dignidad era mayor que la de todos los
. demás.

Diógenes Laercio, Bioi 1.88 (22 B 39).

crCO<pPOVE1.VáPE'tT] J-LEy{cr'tr¡, Ka\. cceír¡ áAr¡'éh~.a AÉ'YEtV Ka\. 1tOtE1.V Ka'tO:: <p'Ú-
cnv én:ci1:ov'tac;.

El estar sano de espíritu es la más alta virtud, y la sabiduría verdadera consiste en decir
y hablar conforme a laphysis, estando atentos.
I
Estobeo, Florilegium 3:1. 178 (22 B 112).

El más digno de fe reconoce las cosas más dignas de fe, y las custodia.

Clemente de Alejandría, Stromateis 5.9 (22 B 28, 1" par/e).

fj'l}oC; áv'l}pcóncot 8aí¡.Icov.

La morada del hombre es la divinidad.

Otra versión: La morada del hombre es su genio divino.


Otra: Morada del hombre su propio dios.

Estobeo.Florilegium 4.40.23 (22 B 119).

Es dificil luchar con el espíritu, porque lo que quiere lo conquista al precio del alma.

Plutarco, Corolianus 22 (22 B 85).

Cambiando se descansa.

Plotino, Enneades -1.8.1 (22 B 84a).

Ka1. o KUKEcDV 8ücr'ta'tCfL <J-LT]> KtVOÚJ-LEVOC;.

46
También el kykéon se descompone si no se mueve. <kykéon: bebida que consistía en una
mezcla de vino de Pramnos, queso de cabra rallado, harina seleccionada yagua>

Teofrasto, De vertigine 9 (22 B 125).

ÉcXVJ.!T¡ tA,1tTl'tal., ávÉA,1tl.cr'tOV OÚlC É~Et)PTÍcrEl., áVEXEpE·ÚVTl~OV eov lCa\. d~o-


pOV.

Si no se espera no se hallará lo inesperado, al ser inhallable y sin caminos.

Clemente de Alej andria, Stromateis 2.17 (22 B 18).


j

b dva~~oú 't0 J.!av'tElov áo-n 't0 ÉV LlEA,<j)olC;,01YtE A.É'YEl.OÚ'tE Kp'Ú1t'tEl. áA.-


A,a cr~J.!aíVEl.

El señor, cuyo oráculo es el que está en Delfos, no dice ni oculta sino que indica a través
de señales. <referencia al famoso oráculo de Apolo en Delfos, que se. expresaba a través de signos>
. .

Plutarco, De Pythiae oracu/is 397d (22 B 93).

Tales. <Diógenes Laercio dice que Heráclito "da testimonio" de él>

Diógenes Laercio, Bioi 1.23 (22 B 38).

Me busqué a mí mismo.

Plutarco,Adversus Colotem l1l8c (22 B 101).

J..,. 1

47
PARMÉNIDES DE EL EA.

VIvió entre 525 y450 en Elea, colonia fundada en 535 en el sur de Italia por losfocenses
(eolios-jonios) que huyeron de Alalía, colonia focense en Córcega, por el acoso constante de los
etruscos y los cartagineses, y que a su vez en 540 recibiera un gran contingente de F ocea -
colonia de Asia Menor-, cuando ésta cayó eq manos de los persas. Escribió en dialecto jónico, y
en hexámetros, como los poemas homéricos, de los que toma su impronta-un tanto artificial,
conservando también ciertos arcaismos, lo que diferencia su dialecto del hablado por la gente.
Se dice que escribió un solo libro. La continuidad temática de los fragmentos conservados hace ~"'C" 'tk>
pensar que fue así. El título lo desconocemos, más allá de la denominación general Peri physeos -:::> -S
atribuida con posterioridad. Según las noticias también escribió leyes para su ciudad, que no se \~ ,?I-\,C¡)
han conservado, y tan admirables fueron que una vez al año los gobernantes de Elea juraban por
ellas ante los ciudadanos (Plutarco, Adversus Colotem 1126a).

El poema comprende una introducción (frag. 1), el relato sobre el camino verdadero (2-8.51),
y el camino de las opiniones de los mortales (8.51-19). Los fragmentos 4 y 5 no tienen
continuidad con los que le siguen, ni con los anteriores, pero respetamos la numeración de Diels
al no contar con elementos paraordenar1os de otro modo; por lo demás ambos fragmentos se
estarían refiriendo a: lo mismo, esto es, al ámbito del pensar y del ser.

Pero la parte del poema que por lo general se considera como el 'camino verdadero' (el
propio Parménides da lugar a esta interpretación), se divide en realidad en dos (Parménides
también da lugar a esto): el camino del ser y el pensar, que podríamos denominar como el
'propiamente verdadero', y el camino del no-ser y el no-pensar, que no puede juzgarse como
'falso' sino simplemente como lID camino que no se debe transitar. Con lo que; a nuestro juicio,
nos hallamos en definitiva ante cuatro caminos: el del ser y el pensar; el del no-ser y no-pensar;
el de las opiniones de los mortales; y el de quien se da cuenta de todo esto. En otro sentido
serian dos: el de la opinión -quien no se da cuenta de nada- , y el de la verdad -quien se da
cuenta de todo-o Se trata del camino de la noche al día, de la oscuridad a la luz, que diferencia al
"hombre vidente" -es decir, el hombre que lo ha transitado- de "los mortales que nada ven" (1.3;
1.11; 6.4).

No es el lugar aquí para extra r todas las consecuencias de este maravilloso relato, que por
.
pnmera vez - h astaOOCl·
sabemos segunm los
os escri 0- imtro duce en
escntos que se h an conserva do-v
Occidente lo que luego se dará en llamar el 'pensamiento deductivo'. Digamos aqui que la
introducción del poema comprende el camino de la verdad en el universo del mito, sin plantear
contradicción alguna con el lógos (o 'razón'). El discurso sobre el ser se presenta corno el
. discurso de una diosa, esto es, como una revelación. Se trataría de la diosa Justicia (Dike),
nombrada por Parménides en 8.14, acompañada por otras dos divinidades: la Necesidad
(Anánke) y el Destino (Moira), que cumplen las mismas funciones. Como hemos visto con
ocasión de Anaximandro, en la tradición órfica de Jerónimo y Helánico -contemporánea de
Parménides- Anánke es lIDa de las divinidades primordiales (Damascio, De prtncipiis 123 bis),
y en la teogonía de Hesíodo (Teogonía 902; 904) la Justicia aparece como hermana de las
diosas del destino (Moiras). Por lo demás, y como podremos ver, el ser participa de los
caracteres fundamentales de la divinidad (inmortalidad, perfección, imperturbabilidad). A
Parménides no le interesa cómo es el ser en el orden interno -como sí le interesaba a Heráclito-,
sino en su relación con el no-ser. Con relación a éste -esto es, frente a la nada- el ser se nos
presenta como uno, completo, inmóvil y eterno, entre otras cualidades. De lo cual se sigue que
Parménides no niega el cambio y la multiplicidad en sí mismos, sino únicamente en el ser, y en
la medida en que éste se contrapone al no-ser. Las demás son sólo opiniones, a las que podemos
o no adherir, y que conviene conocer para que ninguna de ellas nos sobrepase.

El ser es todo, todo es. Si no fuera todo, algo no seria., lo que es impensable. En este sentido
podríamos decir que la nada también es, desde el momento en que es algo, esto es, nada. Si el

48
ser es, entonces no tiene principio ni fID, porque ¿de dónde procedería?, y en dónde terminaría?
Si procediera de algo, esto sería ser o no-ser; que proceda del no-ser es impensable, porque nada
procede de nada; y si procediera del ser, entonces el ser procede del ser, o lo que es 10 mismo:
todo es ser y el ser siempre ha sido. Lo mis~Ó'pará';su terminación. Y si fuese múltiple, ¿qué
habría entre los seres? Que no haya nada es impensable, luego todo es ser y el ser es uno. Y si
cambiara, ¿hacia dónde 10 haría? Hacia el no-ser es impensable, y si cambia hacia el ser
entonces no cambia, sino que siempre perníanece el mismo.

Ahora bien, si fuera sólo una cuestión lógica, con los razonamientos hechos el problema ya
estaría superado. Pero Parménides nos habla una y otra vez de lapresenciaydela amenaza del
no-ser. Incluso es esta contraposición, que él lleva al extremo, lo que lo le permite deducir todas
. las cualidades del ser. A un no-ser absoluto le corresponde un: ser también' absoluto -le debe
corresponder-o ¿Qué habría detrás de esto? No se trata ya de una necesidad meramente lógica
sino de una cuestión que podríamos llamar existencial. Detrás estaría.actuando la posibilidad de
la muerte definitiva y la destrucción total. No olvidemos que el griego de esta época no se
entiendesm su pertenencia a la polis, y la historia de los eléatas .se halla atravesada
precisameriie por una serie de guerras y migraciones que pusieron en peligro una y otra vez la
estabilidad'[política y social. "Porque nacimiento y muerte fueron apartados muy lejos, la
convicciórfverdadera los rechazó" (frag. 8.27). Y en este sentido tengo para mí que, si el ser es
eterno y en"cada uno de nosotros hay de alguna manera ser -porque, más allá de cualquier otra
cualidad o circunstancia, cada uno de nosotros es-, entonces en la medida en que somos, en que
en nosotros hayser, en la! medida somos también eternos. Y no sólo seremos siempre, sino que
también siempre hemos sido. Encontramos aquí el primer argumento de esta naturaleza acerca
de la inmortalidad humana. No sabemos qué fuimos ni qué seremos en nuestra particularidad -y
ni siquiera seguramente qué somos-, pero sí sabemos que, en cuanto ser, siempre fuimos y
seguiremos siendo, por lo que la inmortalidad queda de ese modo garantizada; lo que no es
poco. Todo lo demás -nuestras posibles múltiples vidas y sus caracteres-pertenece, como todas
las demás cuestiones, al ámbito de laopinión, esto es, de las diversas creencias..

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EtC; <petor;, cbcrá¡.tEVCXl Kpd'tcov cino Xepcrt KCXA.Ú1t'tpcx,e;.(10)
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KCXt cr<jxxe; u1tép'Óupov á¡.t<pte; tXEl KCXlAdtvoe; oú8óC;'
cxú'tCXl 8' CX\.-(}éplCXt nA.f¡V'tCXl¡.tEydA.Ol(J1. -(}Upt'tpOle;'
'tc1:lV8E ~ 1KT] noA. únoLVOe; tXEl KArft8cxe; á¡.tot¡3oúe;.
'ti¡v 81l1tcxp<Pd¡.tEVCXt KO'ÜpCXl¡.tCXA.CX~o1~~,A.Óyolcrlv. (15)
1tEtcrcxv €1tt<ppcxbtcoe;, roe; cr<plV ¡3cxA.ávco'tov oxf¡cx
á1t'tEpécoe; <úcrElE nuA.écov cino' 'tal 8E: -(}up¿'tpcov
Xá cr¡.t, áxavEe; rtotrjotrv ávcxn'tállEvCXt noA.UXáA.KOUe;

49
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kCXl ~E '6Ea 1tpó<ppcov 'll1tED¿~CX1:0, x,E1.pct. De X,Elp{
De.~1.1:e.pn,v E.Ae.V, cDDe. 8' t1tOC; <pcho KCXl ue 1tpocrr¡ú8cx'
CÜKOUp' á'6cxvchOl.cr1. cruváopoc; TjVl.,ÓX,OlcrLV,
'trotou; 'tCXl os <!>ÉPOUCHV'l1cávcov Tj~é'tEpoV Scú, (25)
X,CXtp', É1tEl 01)1:1.crE ~OtpCX KCXKi¡ 1tpO¡j1tE~1tE véecrt}cxt
'tlÍveS' beSóv -f] yap á1t'áv'6PcD1tCOV ÉK1:0C; ná1:ou éo-cív-,
áAAa '6¿~1C; 'tE DtKr¡ 1:E.XpEcD DÉ cre 1táv1:cx nu'6Écr'6cxl
f¡~¿v AAr¡'6Ei.r¡C; EÚKUKAÉOC; á1:pE~eC; f]'top
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áAA' ~~1tr¡C; KCXl 'ta'.U1:CX~cx'6lÍcrECX1, cbc; m eSOKOUV1:CX \
x,pEfiv eSoKÍ~c.oC;E1.VCXleSla ncxv'toc; náv'ta. 1tEpcDV1:CX. e( po~ ~P\ .De::. ~
PP--oE:- f"I ¡o. ( i(i"P-Cl~ ~ r\ e,., 'r roén- a,.. p I I\)"\" r r: "..: r. {>'1 I~
Las yeguas que me conducen me han enviado tan lejos como mi ánimo puede alcanzar,
cuando, al guiarme, me llevaron hasta el camino de la divinidad, múltiple en decires,
e-: que conduce ~ hombre que ha visto,a través de todas las ciudades;
hacia allí me condujeron; en efecto, hacia allí me conducían las yeguas, que manifiestan
[ muchas cosas,
tirando del carro, y unas doncellas me indicaban el camino. (5)
El eje en los cubos de las ruedas, ardiendo, disparaba un sonido de flauta
-pues era empujado velozmente por dos ruedas bien tomeadas, una a cada lado-,
cuando las hijas del Sol, abandonando las moradas de lanoche,
se apresuraron a enviarme hacia la luz,
apartándose los velos de sus rostros con las manos. (lO)
Allí están las puertas de los caminos de la Noche y el Día,
Yun dintel y un umbral de piedra las sostienen de ambos lados;
etéreas, ellas mismas se cubren con enormes hojas;
y de ellas la Justicia, la de múltiples penas, tiene
-
las llaves de doble sentido. 101)V
C-\
Enseguida las doncellas, persuadiéndola con dulces palabras, (15) '"\ Id ~r"' p-I-
la convencieron hábilmente para que retire de las puertas / (\O ~t\b~0,\~)
la barra del cerrojo que las sujeta; y éstas, de sus hojas, ? K~ / o">

produjeron al correrse una inmensa abertura, ~~<t;rn'...... i( 1" f f =9 (X"'> ~~.1~) <por p-e. -to G('

haciendo girar en doble sentido sobre sus goznes los ejes de bronce, Bnh ~ .
provistos de claves y remaches; a través de ellas (20)
las doncellas condujeron rectamente el carro y las yeguas por un ancho camino.
A\J¡"'VJ(J \T('Yl I .
y la~ me recibió benévola, tomó mi mano derecha entre la suya
I~ \0 \""". A 0..'
y así me dirigió su palabra y me habló: _ "00<:::\0(,)-
Oh joven compañero de auri as inmortales, ::;)sx»>
que alcanzas nuestra morada con las yeguas que te conducen, dichoso de ti, (25)
porque no es un destino malo el que te ha llevado a transitar por este camino
-pues, en efecto, él está ciertamente muy lejos, apartado del paso de los hombres-
sino la ley y la justicia. Y es preciso que te informes de todo,
tanto del corazón imperturbable de la verdad bien redonda,
corno de los pareceres de los mortales, en los que no hay creencia verdadera. (30)
Pero, sin embargo, aprenderás también estas cosas, cómo las apariencias
teman que ser estimadas, al pasar todas a través de todo.

50
Sexto Empírico, Adversus mathematicos 7.111 (28 B 1.1-30); Simplicio, De caelo 557.28 (28 B 1,28-32) .

.;·~i:¡-;.,~~·~~:~:-~~f¡>
El. 8' 6.y' ÉYcOVápéco, KÓll1.<JCn8e cru llu1'}ov á,Koúcrac;,
cx'íné:p o8o\. llouvcn 81.~lÍCí1.ÓC; sien vof¡cra.1.·
T) llEV omúc; ~(J't1.V 'té: Ka\. cbC;OÚK '~(J't\. ).lT¡ElVa.\.,
IIEl1'}ouC; éo-n KéAeu1'}oc; .: AA Tl'ÓcíTll yap 6nTl8Et-,
'Íl 8' cbC;OÚK tcr't1.V 'té: Ka.\. cbC;XPé:c.óv éo-n 1l1l c1.va.1., (5)
'tT]V 8lÍ 'tOL <ppd(.co nava.né:wéa. éuuev á,'ta.pnóv·
a.-()'¡;é:yap ó:v yvoíTlC; 'tÓ yé: 1l1l éov -oú yap á,vUO"'tóv-
aú'té: <ppdcrau;. ro yap a.ú'to VOEtV écr'tív 'té: xa.\. é:tVa.l~
1'0
('<");
.~ ,---,
Pues bien-yo te contaré, y tú guarda mi relato después de escucharlo,
cuáles son110súnicos caminos de búsqueda que se pueden pensar; .
uno: que es y que no es el no-ser;
es el camino de la persuasión -acompaña ciertamente la verdad-; a
el otro: que no es y que el no-ser es necesario; (5)
éste, te hago saber, es un sendero absolutamente impenetrable,
pues no podrias conocer el no-ser -en efecto, no es posible-
ni darlo a conocer. <B2> Porque lo mismo es pensar y ser. <B3>

Proclo, In Timaeum 1.345.18 (28 B 2); Clemente de Alejandria, Stramateis 6.23 (28 B 3).

Aé:ucrcré: 8' OllCOC;émeóv'ta. VÓCOLna.pé:óv-tci ¡3ef3a.ícoc;·


oú yap áno'tlllÍ~El 'to éov 'tou ¿óv'toc; ¿x.Ecr1'}a.1.
OÚ'tE <JK1.8vd).lEVOVná.v'tTl\. ná.v'tcoc; Ka.'taK6cr).lov _
omé: <Juvl<J'tállé:VOV ( ... )

Pero observa cómo las cosas ausentes están, no obst~t~, firmemente presentes't:í
para el pensamiento; porque no se cortará la continuidad del ser con el ser,'?:·
ni dispersándose totalmente por todas partes, conforme.a un orden, ..~':;
'.0;

ni reuniéndose.

Clemente de Alejandria, Stromateis 5.25 (28 B 4).

( ... ) ~uVOV bE ).l01. É<J'tlV,


onnó1'}é:V d~COlla.l· 'tÓ'ÓL.yap ndA1.V ·í~Olla.1. a.V1'}lC;..

y común es para mí
desde donde yo comience; porque allí mismo volveré nuevamente.

Proclo, In Parmenidem 708.16 (28 B 5).

x.pT¡ 'to Af:yé:LV 'té: VOé:lV 't' éov ~llllé:Va.l· ~cr'tlyapc1.VaL,


llTl8ev 8' OÚK ¿cr'tw' 'tá d Éyoo <ppá~é:(j(;a.tdvcoya..

51
I
1'1.
e

1tpW"tlle; yáp o' áq,' OSOD 'tCX.Ú"tlle;Stl/)CHOe; <Etpyc.o>,


aÚ'tap t1tE1."t' á1tO "tTle;,f¡v Si¡ !3PCYtOl.E1.SÓ"tEe;·oúSEV
1tAá"t"tov"tat, S{xpaVot' állllxaV"Í:r¡ yap f-V aÚ'tcOv (5)
Cí'tT'¡'étECítv1.'étÚVEL1tAaK"tov VÓOV' 01 SE <PoPODV"tal
KCDq,01.OllcOe;"tu<j)/"Ot-cs, "tEt}TjnÓ"tEe;,ciKpt "taq,ÚA.a,
Ole; -eó 1tÉAE1V "tE Kal OÚK étvat 'tCX.Ú"tOvVEVÓlllCí'tCX.l
KOÚ "taúwv, 1táv"tc.ov SE 1taA.tv'tpo1tÓC; éo-n KÉA.Eu'étoC;.
J

Es necesario decir y pensar que el ser es; en efecto, el ser es,


"5i ',A..' 00 SE::t \ ~-rOc- -
la nada, en cambio, 110 es; estas cosas yo te 'deno considerar. ~~ .~t2-rA ..
Así, te aparto de ese principal camino de búsqueda, _1 <-" ",::
Y luego de aquel en el cual, como es evidente, divagan los mortales CJ..., " { ~JO<.v(1'
~(.f\ ~
_ ~;;fr
p

que nada ven, bicéfalos; porque la falta de recursos en sus corazones (5)
gobierna su pensamientc errante; y son arrastrados de un lado a otro, (lE; ,..; n~ _ j'O \ f- f?.
cie os al mismo tiempo, boquiabiertos, Una masa sin discernimiento, '> '-!
,., sordo
para quienes el ser y el no ser son tenidos por lo mismo y no lomismo,
Y propio de todos ellos es el camino que va y viene una y otra vez.
\.lf': 1: A
- 't"'

,,~J
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~.
~

'f\.:tKf*t
- I º
v
NO~~f7\
Simplicio, Physica 86.27 (28 B 6.1-2); 117.:1 (28 B 6.1b <tcm...>-9). '('r>~ _ A

f c..: 4/ ~ e f t-I/
oú yap IllÍ1tO"tE "tou"to SallTll Etvat Ili¡ éóv"ta'
áAA.a CíU "tTlCíO'áq,' OOOD OlSlÍCíloC; EtpyE vÓTjlla .
IlT)M o' ¿'ét0C; 1tOAÚ1tElPOV oSov Ka'td: "tlÍVSE !31áCí'étc.o,
vc.ollav dCíK01tOV ópuo; Kal. i¡XlÍECíCíav áKOUlÍV
Kal yA.cOCíCíaV,KplVal SE AÓyc.o1.1tOAÚST)pOVtA.EYXOV (S, B7)
él; éllÉi}Ev ~)"r¡i}Év"ta. ¡.lODVOe;O' ~"tl IlWOC; 0001.0
Aet1tE"tat cbC;¿CJ"tlV' "taú"tlll O' é1tl. CílÍlla"t' taCíl
1toA.A.á lláA', me; áyÉVll"tOV éov Kal. áVCÓA.E'étpóv éCí"tlV,
éo-n yap OÚAOIlEAÉe; "tE Kal á'tpEIlEe; i¡S' á"tÉAECí"tOV'
OÚSÉ rtor' rm oúS' ~Cí1:al, é1tEt vuv éo-nv olloU 1tav, (5, B8)
év, CíUVEXÉe;'"tiva yáp yÉvvav OtslÍCíEal aÚ"tou;
. 1tTl1.1tÓi}EVa"6l;ll'étÉv; aúo' éK 1lT¡ áóvtor; éáCíCíc.o
q,áCí'étal e' oúSE VOE1.V' oú yap<Pa:"tov oúSE vorrtóv )

tCí"ttv 01tc.oe;OÚK éo-n. "ti o' 1l1V Kal. XpÉoC; mpCíEv


'ÜCí"tEpOVf¡ 1tpÓCí'étEV,"tou IlT)OEVOe;ápl;áIlEvov, q,uv; (10)
o'Ü"tc.oe;f¡ 1táll'l~6:.v1tEAÉval XPECÓVéCí"tlV f¡ o'ÓX,t
oúM nor' éK 1lT¡ ¿ÓV1:0e; éq,lÍCíEl 1tiCí"t1.0e;1.CíxÚe;
yL YVECíi}ai "t1 1tap' aú"tó' "tOD Él.VEKEV O'Ú"tEYEvÉCí'étal
O"\)"t'ÓAA.UCí'Óal áVTlKE ~i.Kll xa'AáCíaCía 1tÉST)lCí1V,
áA.A.' éXE1' f¡ SE xpíou; 1tEPl 'tomc.ov ev 'tc01S' éo-nv- (15)
tCí"ttv f¡ OÚK ¿Cí"tlV' KÉKp~"taL S' ouv, cOCí1tEpáváYKT),
"tT¡v ¡..LEv¿av ávóT)"tov áv(ÓvulloV -oú yap áA Tl'étlÍc;
¿Cí'tLV 006C;-, 'ti¡v S' cD(TtE 1tÉAEtV Kal ¿'tT'¡'tulloV El.Val.
"teDe;S' &.v ¿1tEl 't' á1tóA.ot"to éóv; 1teDC;o' ctv KE yéVOl ro;

52
cí yap ¿YEV't', O'0K ¿en', 0'08' Et 1t:O'tE ~O ..AEt ¿crEcr~a.t. (20)
'teO<;yévEcrt<; ~tv ci1t:écr¡3Ecr'ta.t lCa.L d1t:ucr'to<;. 6AE~pO<;.
0'08t OtatpE'tÓv éo-nv, é1t:El1t:av écr'tW,:o~Olov'
0'08t 'tt 't'ilt ~aAAov, -có lCEVEtpyot ~tV crUVéX.Ecr~a.t,
a.'0ot -n XtEpÓ'tEpOV, reav 8' ¿~reAEóv éo-nv éóv'to~.
'teOt ~uvEXéC; 1t:av éo-nv: éóv yap tóv'tt 1t:EXáSEt. (25)
a'0'tap cid VT)'tOV~EyáAooV. év rtetpcccn OEcr~eOV
¿cr'tw dvapxov dreaucr'tov, é1t:El yÉVEcrtC;.lCa\ 6AE~pOC;
't'ilAE ~á.A' é1t:AáX~T)crav, á1t:eOcrE OE 1t:tcrnc; ciAT)~ilc;.
'ta'0'tóv 't' év'ta.'0'teOt 'tE uévov Ka.~' Ea.mÓ 'tE lCEt'ta.t
XOÚ'tCü<;,~~1t:EOOVaú~t ~ÉVEt· Kpct'tEPTJ yap AváYlCT) (30) I

1t:EÍpa.'to~~'év 8Ecr~OtcrtV tXEt, 'tó ~tV á~<jlLc; éÉpyEt,


a.ÜVElCE~b'0K á'tEAEÚ'tT)'tOV 'toéov ~É~t~ E1.Vat· .
éo-n yap?éruK é1t:tOEUÉC;"<~i¡> éóv 8' av
1t:a.v'tOC;éOEl.'tO.
'td.mov 8~~cr'tl VOEtV 'tE lCala.ÜVElCEV tan VÓT)J.la.. .
0'0 yap áVEU 'touéóv'toC;, év cOt 1t:E<jxx'ttcr~ÉVOVéo-nv, (35)
EUPlÍcrEt<; 'to VOEtV" O'0OEV yap <f¡> ¿cr'ttV fi ¿crmt
á)'J ..o 1t:á.pE~ 'tou éóv'to<;,éreEl ~oyE Mcip' é1t:ÉOT)cYEV
OÚAOVciKtVT)'tÓV 't' ¿~EVa.t· 'teOt 1t:á.v't' óvou' éo-tca,
I

óooo; ¡3pO'tOl lCa'té~Ev'tO 1t:Enot~Ó'tE~ El.Va.t áAT)~f¡,


yi.vvEcr~at 'tE KaL ÓAAiXí;}a.t, Eha.t 'tE lCa.l oÚXí. (40)
lCaL -cónov áAAácrcrEtv Oto. 'tE Xpóa. <jla.VOvci~EÍ¡3EW.
a'0'tap é1t:El1t:El.pa<; 1t:I)~a.'tOV, 'tE'tEAEcr~ÉVOV Écrn
1t:á.V'tO~EV, E'0lCÚKAOUcr<jxxtPT)c.;ÉvaAt ylCtOV óyxon,
~EcrcrÓ1'}EVícr01t:aAEc.; 1t:á.V'tT)t" -co yap OÚ'tE 'ti. ~E"isov
OÚ'tE1:l. ¡3a.l.Ó'tEpOVnEAÉVa.l. XPEÓV éo-n 'tf¡t. (45)
OÚ1:Eyap O'0K ÉÓv éo-n, 'tó lCEVna.úot ~w 'tlCVEtcrt}a.t .
cíc.; ouóv, OÚ1:' tov éo-rtv 01t:coc.;EÍT) KEV tóv'toc.; . . .;;¡,'
'tf¡t jJ.aAAov 'tTlt 8' flcrcrov, énEl nav éo-nv dcrUAOV' .
. di yap náV1:ot}Ev 1.crov; ojJ.WC; Év 1tÉtpacrt KÚpEl..
t» 'tCÚt coi rtonxo mo-cóv AÓyov 1Íot VÓT)jJ.q.(50)
á~<jl\.C;áAT)~EÍT)C;" 8ó~ac; o' áno 1:0UOE ¡3p01:EÍa.C;
~áv1'}avE lCÓcrjJ.OVÉ~eOv É1t:Écová1t:a.'tT)A6v álCOÚCOV.
jJ.op<jlác.;yap lCa.1:É1'}EV1:0OÚoyvCÓJ.la.c.; 6voJ.láSEl.V·
'teOv ~tav cr'0 XPECÓVÉcr'tw -Év cOl.1t:EnAa.VT)J.lÉVotEÍcn.v:"
'táv'ttao' ÉKptVa.V'to8É~a.c;; lCa.l crlÍ jJ.a.'t, ¿1'}EV'tO (55)
XCüplC; án' áUlÍACüv, 't11l. jJ.EV <jlAoyOc.;aí1'}Éptov 1t:Up,
T¡1t:toVÓV, ~Éy' éAa<jlpóv, ECúmCÚt náv'tOcrE 'toomóv,
'tCÚt o' E'tÉpCOl.J.li¡ 'tCü'0'tóv' á'td.p lCáKEtVO ..x..Pcet' a.Ú'tÓ
~r:f~t';..
', -. ~.; .• :, f~ l'\::~I~
..•

'táv1:ta. VÚK't' áOa.ll. rcUlCtVOV8éWiC;' É~¡3ptt}ÉC;"~E.


'tóv coi ÉyeO OUiKOcrjJ.OVÉotKÓ1:a. 1t:áv'ta. <jxx'ttsCü, (60)
ro<; 0'0 ~T¡ rtoté 'ttc; crE ¡3p01:CÚVyvCÓJ.lT)na.pEAá.crcrT)t.

53
.,>.

~" C"\ Tf\{2 ,


C"""""in-o lAI ('1
Pero jamás dominará esto: que los no seres sean.
~ r>05 \.Jb_ Tú, sin embargo, aparta el pensamiento de este camino de búsqueda,
'.)(: e. r(}u~ r. M y que el hábito de la mucha experiencia a través de él
Q:: bt.l' . no te obligue a repartir una mirada irreflexiva y un oído resonante
y tu lengua, sino que juzga con la razón el muy debatido argumento (5)
narrado por mí. (B7) En efecto, un solo relato permanece aún en el camino;'
que s. Y sobre este camino hay muchísimas señales;
. dr .
.
) QO
rv v;
Q:),-,.<4<:..~ <:':115 que, iendo en en a es tam ien perece er - -M""
~ t.ll.. pues es completo, y también sin temblor y sin [m;
nunca fue ni será, ni siquiera una vez, en tanto que es ahora todo a la vez, (5)
uno, continuo; pues ¿qué origen le buscarás?, .
¿cómo, de dónde habría crecido? No te permitiré decir ni pensar
que del no-ser; porque que no es, no es decible ni pensable. = e- <¿~ fvG 'iíC~ ?IH·
Porque, ¿qué necesidad le habría empujado a nacer,
antes o después, partiendo de la nada?; (10) -j> ~ 1i'I" # l' "' ••.r. lA St- ~bU(:'-
así, e ecesari que sea absolutamente o que no sea en absoluto.
Ni siqiñesa-urrá vez permitirá la fuerza de la convicción - '----, \
que del no-ser se genere algo a su lado; por esto,
ni que nazca ni que perezca conviene a la Justicia, soltando sus cadenas,
sino que lo mantiene firme. Y la decisión acerca de estas cosas reside en esto: (15)
es o no es; pero se ha decidido ya, según la necesidad,
dejar uno sin pensarlo y sin nombre -porque no es
un camino verdadero-, de tal modo que el otro es y es verdadero.
l.y cómo, siendo, podría luego perecer? ¿y cómo podría nacer? 1.
I '.
Pues si nació, no es, ni si habrá de ser alguna vez. (20)
f"
Así, queda extinguido el nacimiento e ignorada la destrucción. :.... .
"

y no está dividido, porque es todo igual;


ni algo más aquí, lo que le impediría ser continuo,
ni algo menos, sino que todo está lleno de ser.
Por tanto, es todo continuo, pues el ser se encuentra con el ser. (25)
Por otro lado, infnóvil-en los límites de grandes cadenas, .
es .sin..~ÍDio y sin [m, porque el nacimiento y la muerte
fueron apartados muy ejos, la convicción verdadera los rechazó.
Permaneciendo. o mismo en lo mismo, escansa en sí mismo,
, y así en tal lugar permanece firme, porque la poderosa Necesidad (30)
I 10 retiene en las cadenas del límite, que por ambos lados 10 aprisiona;
por 10 que no es lícito que el ser sea inacabado,
<porque no le falta nada; al no-ser, en cambio, le faltaría todo l~}
( _ y lo mismo es pensar y aquello por 10 cual es el pensamiento, -7 O SE;
porque sin el ser, en el cual se dice, (35)
no encontrarás el pensar, pues ninguna otra cosa es o será
más allá del ser, puesto que el Destino 10 obligó y e••
\ a ser entero e inmóvil; para él será nombre todo 10 que los mortales
I
se establecieron, convencidos de que es verdadero
nacer y perecer, ser y no ser (40)
y cambiar de lugar y alternar la superficie resplandeciente.
Por otro lado, puesto que tiene un limite extremo, es acabado
por todas partes, semejante a la maSaCÍe una esfera bien redondeada,
igual en fuerza desde el centro en todas las direcciones; porque es preciso

54
t

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que él no sea algo más grande ni más pequeño, aquí o allá. (45)
Así, ni hay no-ser, lo cual le impediría llegar a lo semejante,
ni el ser es de tal modo que él fuese más allí -.
y menos aquí, puesto que es por eriteió'iri~'óiaBl~;<~
siendo por todas partes igual, es de igual modo en los límites.
Con esto concluyo para ti mi firme discurso y mi pensamiento (50)
acerca de la verdad; y a partir de aquí aprende los pareceres
de los mortales, escuchando el orden engañoso de mis palabras.
En efecto, establecieron en sus mentes nombrar dos formas,
de las cuales una no es necesaria -en la que andan errantes-;
I y han distinguido contrarios en ia figura, atribuyendo signos (55)
separados los unos de los otros; por un lado el fuego etéreo de la llama,
r .n que es benévola, muy sutil, idéntica a sí misma en todas partes:
pero no idéntica a la otra; y por otro, aquella que en sí misma
J. es lo opuesto, la noche sin conocimiento, de aspecto denso y esado.
Te muestro la disposición de todas las cosas aparentes, (60) . ..
>(i>. •• .• •

para que nimca una sentencia de los mortales te sobrepase. _


'~~.
Aristóteles, Methaphysica 1089a 2 (28 B 7.1); Platón, Sophistes 237a 8(28 B 7.1-2); Sexto Empírico,
Adversus Mathematicos 7.114 (28 B 7.2-6), 7.111 (28 B 8.1-2); Simplicio, Physica 145.1 (28 B 8.1-52),
38.30 (28 B 50-61). ter'u rdp oÚA.~eA.É.C;(28 B 8.4): Plutarco, Adversus Colotem1114c.

amo.p €nE1.8T¡náv'ta <jxiO<;;Ka1. vlX; óvóucco-tcci


Ka'l 'to. Ka'to. acpE'tÉpa<;;8UVá~E1.<;;Én'l'to1.at 'tE Ka1. 't01.<;;,
naVnAÉOV éo-ctv b~oü <jxiEOC;Ka1. VUK'tOC;ácpáv'tou
torov á~cpO'tÉpCDV,
€nE'l OÚ8E'tépCD1.
~!ha ~ll8éV.

Luego, puesto que a to as las cosas se les da el nombre de luz y noche,' .


y conforme a sus potencialidades se dan tanto en unas como.en otras,
todo está lleno al mismo tiempo de luz y noche invisible,
ambas iguales, pues nada hay entre las dos. .

Simplicio, Physica 180.9 (28 B 9).

E'lall1. 8' aí'ÓEptav 'tE qroa1.V 'tá -r' €V aí'ÓÉpl náv'ta


af¡~a'ta Kat Ka'Óapac; EúayÉOC;TÍEA.tOlO
A.a~ná8o<;; ~py' áí811Aa Kat bnnÓ'ÓEV€~EYÉVOV'tO,
~P'Ya 'tE KÚKA.CDnOc;nE'ÓalllnEpíepol'ta aEA.T1VllC;
Kat cpÚalV, d8i¡aE1C; M Ka1. oúpavov á~<p'll; ~xov'ta (5)
¿V'ÓEV¿<pU'tE Kat ciSC;
~1.Váyoua' €nÉ811aEV AváYKll J

nEípa't' ¿XE1.Váa'tpCDV (oo.)

Reconocerás la physis etérea y todas las s~p~~s;;,..c<.,:, ,


que hay en e1éter, las obras destructivas· . ...
de la antorcha pura y brillante del sol, y dónde se engendraron, .
y te informarás de las obras errantes de la redonda luna,
y de su physis, y con_ocerás también el cielo circundante, (5)

------------------------~----------------~/
de dónde nació, y cómo la Necesidad que lo guía,
10 obligó a mantener a los astros en sus límites.

Clemente de Alejandría, Stromateis 5.138 (28 B 10).

( ... ) Jtcúe; "(ala lCa1. iíAtoe; .r,ot crEATÍVr¡


a\;t}'TÍp 'tE l;uvoc; "(d.Aa 't' aúpd.vlov lCa\. 6A U~1tOC;
. ¿crXa'tOC; r,o' .dcr'tpCúv -¡}Ep~OV.
~évoC; cúp~TÍ-¡}r¡crav
"(i yvecr-¡}al ( ... )

Cómo la tierra, el sol y la luna,


el éter común, la vía láctea, el encumbrado Olimpo
y la fuerza ardiente de los astros, fueron impulsados
a nacer.

Simplicio, De cado 559.21 (28 B 11).

cú "(eip cr'tElVÓ1:EpCn 1tAllV1:0


. .
n"Upoc; cXlCPTÍ'tOlO,
al o' É1tl 'tale; VUlC'tÓC;,~E'tei oE <pAÓ"(oc;'iE1:al atcra'
év oe uéoon 'tOÚ1:CúVoai~ci)V f¡ nd.V'ta lC Epval'
nd.v'ta "(eip m;U"(Epolo 1:ÓlC01:)lea\. ~il;lOC; dPXEl
né~noucr' dpcrEvl -¡}llAu ~l,,(llv 1:Ó 1:' Évav'tiov au'tlC; (S)
dpcrEv -¡}TJA mépCúl. ( ... )

Porque (los anillos) más estrechos se llenaron de fuego sin mezcla,


y los siguientes de noche, pero entremedio se desprende una porción de llama; .
y en el centro de ellos la divinidad que todo lo gobierna;
porque rige todas las cosas, el terrible parto y la cópula,
al impulsar a la' hembra a unirse al macho y, a la inversa,
el macho a la hembra.

Simplicio, Physica 39.14 (28 B 12.1-3) •.31.13 (28 B 12.2-6).

Concibió al Amor, el primerisimo entre todos los dioses. <haría referencia a la divinidad que
todo lo gobierna>

Simplicio, Physica 39.18 (28 B 13).

vUlC'tl..<Paé<;1tI::p\. yalav áACÓ~EVOV áAAÓ'tplOV <pille;.

(La luna), brillando por las noches con luz ajena, en tomó a la tierra.

Plutarco, Adversus Colotem 1116a (28 B 14).

S6

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atEl1ta1t'ta1.V01)()a 1tpO<;aúyei<; TJEA1.01.0

(La luna), siempre mirando hacia los rayos'd~l~br

Plutarco, Dejacie quae in orbe lunae apparet 979a (28 B 15).

ro<; reip €Kacr'tO<; tXEt Kpa.m,V J.lEAÉroV 1tOA:U1tAdrK'tCDV,


'tCÚV<;VÓO<;áVt}pCÓ1t01.crl 1tap1.cr'ta'tal· 'tÓ reip aú'tó
éc-nv 01tEp <ppOVÉElJ.lEAÉroV <pÚcrl<;áVt}pCÓ1t01.crlV
Ka'L 1tacrlv Kat 1tav't1.· tó reip 1tAÉOV so-n vórjuo;

Porque; tal como es en cada uno la mezcla de sus miembros tan errantes,
así se presenta el pensamiento a los hombres; pues eso misrrÍo
es lo que conoce la physis de los miembros de todos y cada uno '
de los hombres; porque el pensamiento es 10 que más hay.

Aristóteles,Metaphysica 1009b 22 (28 B 16).

Los niños a la derecha, y las niñas a la izquierda. <fragmento donde el poema de Parménides
hacía referencia a la embriología; se creía que dentro del mero materno los varones se engendraban a la
derecha y las mujeres a la izquierda, respondiendo asía la lista de opuestos de los pitagóricos que,
respondiendo al esquema patriarcalista, con'sideraban que el varón se situaba a la derecha -el lado más
valioso-, y la mujer a la izquierda>

Galeno, In Hippocratis epidemias 6.48 (28 B J 7).

femina virque simul Veneris cum genuina miscent,


venis informans diverso ex sanguine virtus
temperiem servans bene condita corpora fingít;
nam si virtutes permixto semine pugnen!
necfaciant unam permixto in corpore, dirae
nascentem gemino vexabunt semine sexum.

En cuanto una mujer y un hombre mezclan las semillas de Venus,


el poder que informa las venas a partir de la sangre diferente,
si se conserva la proporción modela cuerpos bien constituidos;
porque si en la semilla mezclada luchan los poderes
y no se hacen uno dentro del cuerpo mezclado, los malos augurios
atormentarán al sexo que nace de la doble semilla.

Celio Aureliano, De morbis chronicis 4.9 (28 B 18).

OÜ'tCD'tot Ka'tO: DÓ~av t<pU 'tdDE Ka'L vuv tacrl


KCÚ j..lE'tÉ1tEt't' á1t9 'toüDE 'tEAEU'tT'¡crOUcrl 'tpa<pÉv'ta'

57

'"" /
'.

Así nacieron estas cosas y son ahora, según la opinión,


y después, habiendo crecido a partir de allí, llegarán a su fin; .
para ellas los hombres establecieron nombres, un signo para cada una.

Simplicio, De caelo 558.9 (28 B 19).

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