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UNIVERSIDAD DEL CARIBE

ASIGNATURA:

DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO II

TEMA:

COMPARACIÓN DE LA LEY NO. 544-14 Y EL CÓDIGO


BUSTAMANTE DE 1928

PRESENTADO POR:

FRANCIЅCO BRITO ЅANCHЕZ


RAFAЕL RAYMUNDO CUЕVAЅ ЕЅPINOЅA
MЕLVI ALЕJANDRO OGANDO ЅANCHЕZ

FACILITADOR:

SANTO DOMINGO, D.N. REPÚBLICA DOMINICANA


23 DE SEPTIEMBRE 2019
INDICE

La Nueva Ley de Derecho Internacional Privado..................................................................1


Comparación de la Ley No. 544-14 y el Código Bustamante..............................................2
ANALISIS FINAL........................................................................................................................7
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS........................................................................................8
La Nueva Ley de Derecho Internacional Privado

Cada ordenamiento jurídico encuentra su límite de aplicación en un espacio


territorial específico. Sin embargo, las interacciones humanas que dan lugar a
los actos y hechos jurídicos que deben ser regulados no siempre se
circunscriben a un lugar determinado. Esta realidad deriva de la presencia del
hombre alrededor del mundo, pero se ve exacerbada por la creciente
globalización y la internacionalización del comercio.

En consecuencia, hoy más que nunca es evidente la importancia del derecho


internacional privado, o derecho civil internacional, el cual establece los
parámetros para dar solución a los conflictos de aplicabilidad de leyes,
jurisdicciones y regula la relación de los Estados con las personas, nacionales o
extranjeros.

En la República Dominicana se hacía imperante la modernización del


ordenamiento jurídico en materia internacional privada de manera que la misma
fuera cónsona con la política económica y de apertura que mantiene nuestro
país, como miembro activo de la comunidad internacional, así como para
reflejar las prácticas y tendencias internacionales. Por lo mismo, en fecha 15 de
octubre del año 2014 se promulga la Ley No. 544-14 de Derecho Internacional
Privado (Ley No. 544-14), la cual reemplaza las arcaicas disposiciones del
Código Civil que se utilizaban como referencia hasta dicha fecha.

El objeto de la ley de marras es regular las Relaciones Privadas


Internacionales, según las mismas son definidas por esta ley como aquellas
vinculadas a un sistema jurídico extranjero, sea por los elementos objetivos o
por los elementos subjetivos de las partes que conforman la relación jurídica de
que se trate. Dicha regulación se enfoca en delimitar tres puntos neurálgicos en
materia de conflictos de leyes: (i) la competencia de los tribunales locales; (ii) el

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derecho aplicable; y, (iii) el reconocimiento y ejecución de decisiones
extranjeras en nuestro país.

Dentro de este ámbito, la Ley No. 544-14 ha limitado su alcance excluyendo


expresamente la materia administrativa, arbitral y/o cualquier otra facultad
delegada a las Cámaras Oficiales de Comercio, así como la quiebra. Asimismo,
se ratifica el reconocimiento de la supremacía de los de tratados
internacionales en esta materia.

Entre las novedades que introduce la ley que nos ocupa podemos mencionar: el
establecimiento de competencias exclusivas a favor de los tribunales
dominicanos para determinadas materias; el procedimiento para la solicitud de
reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras internacionales; la
posibilidad de elegir la ley aplicable a las relaciones patrimoniales durante el
matrimonio y en caso de divorcio; la aplicación de la ley extranjera designada
por la norma de conflicto y eliminación del reenvío; y, el establecimiento de la
figura del foro de competencia no conveniente que permitirá a un tribunal local
declinar un caso para el cual es competente ante un tribunal extranjero cuando
deban de celebrarse medidas de instrucción altamente onerosas, entre otras.
La Ley No. 544-14 se constituye como un gran avance para la República
Dominicana, considerando que ayuda a fortalecer la seguridad jurídica dentro

Comparación de la Ley No. 544-14 y el Código Bustamante

El "orden público internacional" en la nueva Ley de Derecho Internacional


Privado de la República Dominicana.

Parte de la doctrina local que ha abordado las cuestiones relativas al orden


público internacional dentro del Derecho Internacional Privado dominicano lo ha
hecho, frecuentemente, desde la esfera de disposiciones aplicables de la
Constitución de la República, el Código Civil, la Ley No. 659 sobre Actos del

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Estado Civil y las disposiciones ya muy desfasadas de la Convención de
Derecho Internacional Privado de La Habana, del 20 de Febrero de 1928
(Código Bustamante).

Evidentemente, el mismo carácter mutable del orden público internacional


sostiene que su contenido no puede ser "estático en el tiempo, ya que los
principios fundamentales en los cuales se erige un Estado no son permanentes.
Éstos pueden cambiar con el paso de los años y, por tanto, con ellos cambiará
el significado del concepto de orden público internacional. En esa misma tónica,
la República Dominicana, con la promulgación de la nueva Ley No. 544-14
sobre Derecho Internacional Privado de la República Dominicana, de fecha 5 de
diciembre de 2014, G.O. No. 10787 (de ahora en adelante "Ley 544-14"), ha
adquirido un nuevo sistema de Derecho Internacional Privado, contentivo de
nuevas disposiciones sobre la excepción de orden público, orden público
internacional y "disposiciones imperativas", definidas y desarrolladas en materia
de determinación de la ley aplicable de la siguiente manera:

"Artículo 7. Definiciones. A los efectos de esta Ley se entiende por:


2) Orden Público Dominicano: Comprende las disposiciones o principios
imperativos no derogables por la voluntad de las partes;
3) Orden Público Internacional: Es el conjunto de principios que inspiran
el ordenamiento jurídico dominicano y que reflejan los valores de la sociedad en
el momento de ser apreciado;"
Artículo 66. Disposiciones imperativas. No obstante lo previsto en el Artículo 58,
en los contratos se aplica las disposiciones cuya observancia la República
Dominicana considera esencial para la salvaguardia de sus intereses públicos,
como su organización política, social o económica.

Artículo 86. Causales de no aplicación de ley extranjera. No se aplica la ley


extranjera si sus efectos son incompatibles con el orden público internacional.

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Párrafo I. La incompatibilidad de la ley extranjera se aprecia teniendo en
cuenta la vinculación de la situación jurídica con el orden jurídico dominicano y
la gravedad del efecto que produciría la aplicación de la ley.
Párrafo II. Admitida la incompatibilidad de la ley extranjera, se aplicará la
ley señalada mediante otros criterios de conexión previstos para la misma
norma de conflicto y, si esto no es posible, se aplicará la ley dominicana.

Introduciéndonos brevemente en aspectos prácticos, vistos los artículos 7.3 y


86 anteriormente citados, en caso de que el aplicador de una ley extranjera
(que ha sido designada válida e inequívocamente por la norma de conflicto)
pretenda examinar si las disposiciones de tal legislación foránea contradicen el
orden público internacional, lo más adecuado sería razonar conforme a un
método lógico que contribuya con la seguridad jurídica y la mayor previsibilidad
posible de la solución del caso. Un juez apoderado de una causa civil sujeta al
Derecho Internacional Privado dominicano podría comenzar por, primero,
determinar la aplicación de la Ley 544-14 versus la aplicación del Código
Bustamante u otro instrumento internacional, y segundo, ubicar el supuesto de
hecho dentro de una materia y un sector específicos, y a partir de ese momento
aplicar, en su debido orden, las normas de lugar.

Por ejemplo, si se tratase de un contrato internacional suscrito entre grandes


empresas que desarrollan actividades económicas en el territorio nacional, al
haber implicaciones en el Derecho de Competencias el aplicador deberá iniciar
por valorar el artículo 50 y sus numerales 1 y 2 de la Constitución dominicana
(ámbito de protección de Derechos Fundamentales sobre libertad de empresa),
para luego introducirse en el contenido de la Ley General de Defensa de la
Competencia No. 42-08, haciendo uso de los precedentes jurisprudenciales y
constitucionales (si los hubiere), al igual que la consulta doctrinal que considere
útil. Una vez realizado el análisis, el juzgador podrá determinar si la ley
extranjera, en toda su integridad, es absolutamente incompatible con el
ordenamiento jurídico dominicano, por tanto, inaplicable; o, por otro lado, si la

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ley extranjera es aplicable parcialmente, en la medida que al supuesto de hecho
se le deban aplicar algunas disposiciones imperativas vigentes en la materia, tal
y como señala el artículo 66 de la Ley No. 544-14. Siguiendo esta fórmula, se
salvaguardaría el párrafo I del artículo 86 (por cuanto la ley extranjera sólo se
declara inaplicable cuando su incompatibilidad produce efectos graves), y al
mismo tiempo se estaría recurriendo a fuentes juridificadas (por tanto, legítimas)
de inspiración del ordenamiento jurídico dominicano.

En casos de contratos de consumo celebrados entre consumidores y empresas,


en los cuales la norma de conflicto determine, por alguna razón, que la ley
aplicable es la de un tercer Estado, el aplicador/juzgador dominicano podría
realizar un razonamiento similar al anterior: valorar el artículo 53 de la
Constitución dominicana (ámbito de protección de Derechos Fundamentales de
los consumidores), luego ver lo dispuesto por la Ley General de Protección de
los Derechos del Consumidor o Usuario No. 358-05, junto con los precedentes
jurisprudenciales, constitucionales y doctrina de lugar. Entonces, podrá
determinar si la ley extranjera material de protección al consumidor es
inaplicable por incompatibilidad absoluta y grave con el orden público
internacional, o si debe simplemente aplicarse disposiciones imperativas
específicas de la materia.

En ambos casos prácticos anteriores, se trata de materias con incidencia


directa en derechos constitucionalizados y normativa adjetiva que
expresamente declara su contenido como de orden público (las cuales no
prevén reglas especiales de orden público internacional por lo que resulta
aplicable la Ley No. 544-14, siempre y cuando no colida con lo dispuesto en
convenios internacionales). No obstante, los casos que pudieren surgir en la
práctica pueden ser de mucho mayor complejidad y con incidencia en materias
cuya legislación omite aclarar en su articulado si se trata o no de disposiciones
de orden público. Los aplicadores de leyes extranjeras deberán enfrentar la
dificultad (al menos provisionalmente) de la inexistencia prácticamente absoluta

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de profundización en el concepto de orden público internacional por parte de la
jurisprudencia dominicana, tanto sobre la definición imprecisa y errática prevista
en el Código Bustamante, como la nueva definición reconocida por la Ley No.
544-14. En adición a esto, los aplicadores deberán encontrar formas de
diferenciar en la Ley No. 544-14 el "orden público dominicano (artículo 7.2) de
las disposiciones imperativas aplicables en materia contractual (artículo 66),
individualizando sus respectivas consecuencias.

Finalmente, la doctrina propositiva jugará un papel protagónico al momento de


encontrar formas de interpretar y aplicar estas figuras jurídicas en el nuevo
Derecho Internacional Privado de República Dominicana. Algunos autores
optan por clasificar los criterios para identificar normas de orden público, por
ejemplo, de la manera siguiente: criterio formal (el orden público es
expresamente establecido por el legislador), criterio técnico (aproximación con
otras leyes, como por ejemplo, aquellas que imponen un alcance territorial) y
criterio finalista (la ley se califica como de orden público o no en función del fin
que persigue y el interés que representa).

Desde otra óptica, algunos autores defienden una posible "desnacionalización"


del orden público internacional, en la medida en que gana terreno la integración
económica y de los Derechos Humanos, lo que impacta automáticamente en la
reducción de casos en que sea posible oponer la excepción de orden público
internacional para excluir la aplicación de la ley extranjera. Los tribunales
dominicanos se encontrarán muy pronto obligados a someter las nuevas
disposiciones legales a un escrutinio bibliográfico y un detallado análisis
pormenorizado, con la importante meta de dar los primeros pasos de una larga
trayectoria de evolución jurisprudencial, basada en cimientos sólidos que
garanticen la previsibilidad y la seguridad jurídica de las relaciones de
particulares sometidas a la nueva Ley No. 544-14.

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ANALISIS FINAL

El artículo nueve destaca una importancia vital para el ejercicio pleno de los
derechos de los extranjeros, el hecho de que se estableciera, claramente, que
los mismos tendrán acceso a los tribunales dominicanos en condiciones de
igualdad con los nacionales y gozarán del derecho a una tutela judicial efectiva.

Ciertamente, se trata de puntualizar sobre la debatida fianza judicatum solvi,


que se refiere a la fianza que deberán presentar los extranjeros accionantes
principales en justicia o intervinientes voluntarios. Dicha fianza es improcedente
hoy día, por lo siguiente: en primer orden, esta fianza, establecida mediante los
artículos 166 y 167 del Código de Procedimiento Civil, y posteriormente en el
artículo 4 de la ley 845 de 1978, que enmienda el artículo 16 del Código Civil,
una vez firmado y ratificado el Código de Bustamante, quedaron derogadas, ya
que el artículo 383 reza: ¨No se hará distinción entre nacionales y extranjeros
en los Estados contratantes en cuanto a la prestación de la fianza para
comparecer en juicio¨. Al tratarse de un Tratado Internacional, posee un rango
paralelo al de la Constitución, por lo que cualquier ley adjetiva que le adverse es
nula. En segundo lugar, y habiendo sido siempre un principio constitucional la
tutela judicial efectiva, tras la entrada en vigencia de la Constitución del 26 de
enero de 2010, el artículo 69 en toda su extensión no deja lugar a dudas de que
dicho derecho alcanza a los extranjeros. Así, no solamente proviene en
improcedente, sino, además, en inconstitucional.

Recordemos, además, que por vía adjetiva el criterio de la fianza judicatum


solvi, incluso antes de la entrada en vigencia de la Constitución del 2010, ya
demostraba dejar atrás esta malsana limitación en nuestro sistema de justicia,
cuando la Ley 479-08, denominada Ley General de Sociedades Comerciales y
Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada, incluyó la eliminación de
esta fianza. Y no es casualidad, que una ley con carácter comercial sea la que
iniciara esta rectificación legislativa, hoy confirmada.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Juan Yamil Musa (2015). Análisis sobre la Ley de Derecho Internacional


Privado. Santo Domingo.

Congreso Nacional (2014). Ley Nº 544-14 de Derecho Internacional Privado


de la República Dominicana. Santo Domingo. 15 de Octubre DE 2014.

Convención de Derecho Internacional Privado de La Habana, del 20 de Febrero


de 1928 (Código Bustamante).

Sánchez Lorenzo, Sixto A.: "Introducción al Derecho de los contratos


internacionales", Editorial Funglode, Instituto Global de Altos Estudios en
Ciencias Sociales, 2013, Santo Domingo, República Dominicana, p. 186 y ss.

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