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A propósito de Spinoza...

Una lectura del “Primero


sueño” de Sor Juana Inés de la Cruz

Around Spinoza... an interpretation of


“First Dream” by Sister Joan Agnes of the Cross

SAMUEL SOUROUJON DORANTES


Universidad La Salle

RESUMEN
Este ensayo supone una aproximación al pensamiento moderno por parte de dos de sus grandes
representantes: Spinoza y Descartes, así como una relación teórica en los términos del “error” y el
“sueño” con una figura vital en las letras novohispanas como lo es Sor Juana. A través de la mirada del
Primero sueño vemos configurarse las oscuridades de la subjetividad humana y con ello la
conceptualización de la “lógica del error”, llevada de la mano por figuras mitológicas, y símbolos claros
de todo un mecanismo psicológico de profundidades.
PALABRAS CLAVE
SUEÑO, EPISTEMOLOGÍA, ERROR, MODERNIDAD, SPINOZA

ABSTRACT
This essay represents an approximation to modern thought by two of its great representatives: Spinoza
and Descartes, as well as a theoretical relationship in the terms of "error" and "dream" with a vital figure
in baroque movement such as Sister Joan. Through the gaze of the First Dream we see the darkness of
human subjectivity being configured and with it, the conceptualization of the "logic of error", carried by
the hand by mythological figures, and clear symbols of an entire psychological mechanism of depths.
KEY WORDS
DREAM, EPISTEMOLOGY, ERROR, MODERN, SPINOZA
i. Introducción

A fin de presentar este ensayo deberá decirse que el pensamiento moderno se vio
caracterizado por el surgimiento de individuo y de la dicotomía epistemológica clásica entre
sujeto y objeto. Para ello, los textos del filósofo Descartes son de vital importancia para alcanzar
este cimiento fuerte del “yo pienso, yo existo”. Esto se demuestra en las Meditaciones
metafísicas, sin embargo, lo que usualmente se pasa de largo es la caracterización del “error”, el
paso anterior a la formulación de la ciencia, aquello que nos delimita teóricamente el
conocimiento verdadero. A fines prácticos esto es casi tan importante como las verdades de la
ciencia.

Esto es lo que se intenta conceptualizar dentro de este ensayo yendo de la mano con la
filosofía tanto de Descartes como de Spinoza. Sin embargo, el pensamiento al no estar encerrado
en Europa y mucho menos sólo en el ámbito de la filosofía, se buscó un referente novohispano
para encontrar los entresijos modernos a las concepciones de la “lógica del error” como se le
denomina durante el trabajo. El objetivo será entonces, por una parte, conceptualizar la “lógica
del error” y, en segundo lugar, unir los dos continentes que, aunque separados por el atlántico, se
unen en rasgos mucho más profundos y problemáticos en el espacio del pensamiento. De esta
forma, se notarán los grandes rasgos de modernidad en Sor Juana y de paso algunas líneas que,
acompañado del pensamiento de Spinoza, lanza a los problemas contemporáneos.

Las preguntas que rigen esta investigación serán: 1. ¿Sor Juana tendrá relación alguna con
la filosofía de Spinoza y Descartes?, 2. ¿Qué tendrá que ver la guerra presenciada en primero
sueño con el tema epistemológico de verdad y error, tomando la metáfora de luz y sombra?, y, 3.
¿Podemos establecer una epistemología y psicología del alma durmiente con el pensamiento de
Spinoza y Sor Juana? Para resolver dichos cuestionamientos se utilizará principalmente el texto
de Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz, la Ética de Spinoza y como fuentes secundarías
la Interpretación de los sueños de Freud y las Meditaciones metafísicas de Descartes.

Finalmente, cabe decirse que el sueño en la actualidad se nos revela como un cumulo de
inspiraciones artísticas, guías de la vida ordinaria, deseos reprimidos, historias por contar, pero,
todo ello no es sino una extensión y depuración de conceptos modernos. Por ejemplo, se
establece un vínculo poco tratado del psicoanálisis con Sor Juana y que, sin embargo, abona a
discusiones como las de Freud y Lacan en temas de tan vital índole como los de la psique
humana.
ii. Desarrollo
“El alma toma allí un baño de pereza, aromatizado
por el recuerdo y el deseo. Hay algo de crepuscular,
de azuloso y rosado; un sueño de voluptuosidad
durante un eclipse.”
– Charles Baudelaire –

El siglo XVII fue un despertar de la cultura traída de la mano por los grandes avances
científicos de la época. Época en que muchos genios derramaron tinta en escritos que hoy por
hoy resultan imperiosos para seguir comprendiendo y ampliando nuestros horizontes. Al menos
durante estos cien años ciencia y filosofía convivían con total armonía tanto en fines como en
método, o por lo menos ese era el objetivo. Ello, pues la verdad del mundo a través de la
deducción se convirtió en un imperativo, en una forma de escribir, en una forma de relación con
lo real. La verdad era lógica, metódica, objetiva, algo por lo cual eran construidos sistemas
completos. Sin embargo, en paralelo a la construcción del método para llegar a lo verdadero, se
tenía que despojar al “error” de toda su fractura interna en el modelo, se tenía que
conceptualizar.
Descartes fue uno de los primeros en exigirle a la filosofía un nuevo tipo de pensamiento,
un nuevo tipo de acercamiento para que las ideas tuvieran tal depuración como claras y distintas
a fin de construir bajo cimientos certeros. Dando un paso para atrás, primero se debieron
identificar claramente los errores que llevaban a la mente a meterse e insertarse entre oscuridades
(recordemos esta distinción entre oscuridad y claridad, puesto que es una metáfora desarrollada
para separar “lo falso” de lo iluminado por la razón y para la razón). Para ello el autor francés
inicia en las Meditaciones metafísicas dudando de los sentidos externos, sin embargo, esta duda
no es suficientemente fuerte debido a que hay cosas que, aunque las conozcamos por medio de
ellos, no se puede sospechar razonablemente de ellas: “como son, por ejemplo, que estoy sentado
junto al fuego vestido con una bata, teniendo este papel entre las manos …”1. Así, tiene que
recurrir a una segunda figura con la cual la duda, y por ello la concepción del “error”, sea más

1
Descartes, Discurso del método y meditaciones metafísicas, p. 148.
fuerte. De esta forma, aboga por incluir al sueño en segundo lugar y aquí es en donde se nos cae
una gran parte del mundo, donde la sensibilidad duda de estar realmente en el mundo, se nos
transforma en una ilusión.
Esto es ya de por sí bastante notable debido a que no se concibe el “error” como un
completo No-Ser, (donde se cae completamente el Ser) sino como algo que nos relativiza en
nuestro estar. Con esto quiero decir que, a la manera de Chuang Tzu, no sabemos si somos la
persona o la mariposa. Mas sabemos que hay un resquicio de objetividad, de realidad en nuestro
pensar. Sin embargo, lo interesante es que, en el otro texto de Descartes (el Discurso del Método)
se trata al sueño como el único “error” o la única ilusión que nos lleva a dudar radicalmente.
Esto nos deja espacio a pensar que esta era la tesis fuerte de la duda cartesiana, más allá del
genio maligno. Aquí se dice que:
… considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también
ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas
las cosas que hasta ahora habían entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las
ilusiones de mis sueños. 2

Ahora bien, de parte de Spinoza recibimos una concepción múltiple de “lo falso”, a través
de los conceptos de imaginación, ideas inadecuadas, memoria y pasiones. Para esclarecer esto se
deberá consultar su texto de la Ética, donde liga directamente la imaginación con el “error”. Esto
se debe a que las imágenes son las afecciones del cuerpo cuyas ideas nos representan los objetos
externos como si estuviesen presentes. Asi, no se puede argumentar que el “error” se presenta
cuando producimos dichas imágenes, sino sólo en la medida en que las consideramos un objeto
presente3. Esto se debe a que el alma sólo percibe un cuerpo exterior en acto sólo por las ideas de
las afecciones que padece el cuerpo. A la par de Descartes, Spinoza argumenta que “la falsedad”
no consiste en una privación absoluta de conocimiento, sino que las “ideas falsas” son mutiladas
y confusas. Existe, entonces, una distinción radical entre “ignorancia” y “error”, por lo menos
en teoría4.

Otra cosa que resalta de la argumentación spinozista es, por un lado, la constante
acometida contra la idea de la libertad humana y del Dios religioso que se hace popularmente.
Esto aparece varias veces en el texto, por ejemplo, se menciona que “Los hombres se equivocan
2
Ibídem, p. 95.
3
Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, p. 155.
4
Ibíd., p. 171 – 172.
al creerse libres, opinión que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e
ignorantes de las causas que las determinan”5. Sobre ello se puede decir que el “error” sería
desconocer las verdaderas causas de la naturaleza, lo que nos impulsó a obrar, que en esta
filosofía es Dios (quien se considera como causa primera de modos de pensamiento como de
modos de extensión). No obstante, hay algo que se irá configurando en la obra de Spinoza y que
pasa por debajo de los planteamientos fuertes del autor moderno: este es el tema del no-
consiente. Es revelador que a este tema se le unan ideas como el deseo o las causas de las
acciones humanas, ello debido a que Spinoza sigue siendo un autor demasiado temprano al
surgimiento del psicoanálisis con Freud.

Por otro lado, se quiere hacer mención del tema de las pasiones. Y es que este tipo de
afecciones están íntimamente relacionadas con las ideas inadecuadas y por lo tanto con la
imaginación. Esto se debe a que las pasiones no se refieren al alma sino en cuanto implica una
negación, se quiere decir que el alma obra cuando somos causa adecuada de cierta acción y
padecemos cuando ocurre algo de lo que somos causa parcial 6. Así, al conocimiento “falaz” ser
mutilado, quedan unidas las pasiones con el “error”. Finalmente, recordamos que “Por tristeza
[se entiende], en cambio, una pasión por la cual el alma pasa a una menor perfección.”7. De esta
forma queda esbozada una teoría de cómo las pasiones y por lo tanto la tristeza del alma se unen
con el tema del “error” y de los conocimientos mutilados. Este rasgo nos ayudará posteriormente
a ir desmenuzando el poema de Primero sueño.

Finalmente, se puede decir que ambos escritos, tanto la Ética como el Primero sueño,
plantean una “lógica completa del error”. Sor Juana, como se verá, a través de una
caracterización de la noche y la oscuridad, mientras que Spinoza a través de estas ideas
inadecuadas y las pasiones. Sobre esto último sostiene el autor neerlandés que las ideas
inadecuadas y confusas se siguen unas a otras con igual necesidad que las ideas adecuadas, esto
es de la causa al efecto8. De esta forma se ve como detrás del método geométrico, que nos remota
la pendiente de la naturaleza hasta la causa que es Dios, hay una “lógica completa del error” que
nos deja en el plano de lo imaginario y por ello de las pasiones. Cabe resaltar que el cuerpo está

5
Ibíd., p. 172.
6
Ibíd., p. 209.
7
Ibíd., p. 224.
8
Ibíd., p. 173
hecho para padecer muchas cosas, y este padecimiento a medida que se incrementan las ideas
inadecuadas se va siguiendo por necesidad.

Sin embargo, no toda la historia del pensar se queda atrapada en Europa, del otro lado del
océano se está produciendo todo un esplendor en las artes conducido en paralelo por el siglo de
oro en la literatura española y que aquí en México tuvo cómo grandes representantes a Juan Ruiz
de Alarcón, Carlos de Sigüenza y Góngora y, por supuesto, a Sor Juana Inés de la Cruz. Estos
escritores no sólo producían bellas formas, sino muchos de ellos eran también filósofos o
científicos inclusive, teniendo que estar influenciados por el pensamiento de la modernidad.

Para ello, en 1692 (la última etapa creativa de la autora antes de su muerte) Sor Juana
publica el Primero sueño, poema sin precedentes en la unión entre lo más depurado del
pensamiento con las formas y figuras poéticas más iluminadas. El tema bajo el cual Sor Juana
escribe el poema es el sueño y despertar del alma, desde el dormir imperioso al que obliga el
cuerpo hasta el naciente recomienzo diurno de la vida. Asimismo, la guerra entre las oscuridades
y el sol descendiente que impacta con su fulgor a toda cosa. Esta guerra debe ser entendida, en
parte, como una dialéctica entre el “error” que prosigue y se purifica hasta pasar a la verdad o
luminiscencia de la razón, esto es epistemológicamente. Y, por otro lado, también debe ser
comprendida en toda su caracterización ontológica, es decir como símbolo de la profundidad y
de la superficie respectivamente. Sin más preámbulo se relacionará el poema con la filosofía
moderna de Spinoza, y con menor ímpetu con el pensamiento cartesiano.

Piramidal, funesta, de la tierra


nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las Estrellas;
si bien sus luces bellas
-exentas siempre, siempre rutilantes-
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la vaporosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes, …9

9
Juana Inés de la Cruz, El sueño, p. 2.
Durante esta parte inicial del poema se resalta la dicotomía clásica entre luz, que expresa
este fuego de la razón que ilumina todas las cosas con sus colores verdaderos, y la sombra, en la
cual permanecen los objetos ocultos y el alma se mantiene en el “error”. Desde aquí podemos
vislumbrar como el poema se inserta en los problemas modernos, en esta declaración de guerra
entre el “error” y el método esclarecedor, entre los vapores negros y las estrellas rutilantes. Y
claramente la terminología lo demuestra. Por ejemplo, en Descartes las ideas claras de la ciencia,
frente a las oscuras (donde el sueño se inserta como ilusión), tienen el carácter de verdad o de
cimiento sólido. Además, la clarificación del “error” como No-Ser parcial acompaña a este
inicio, debido a que se inserta al inicio de la pirámide intentando ascender. Por otro lado, este
“error” pretende siempre escalar hacia las estrellas, es decir, siempre se asume como verdadero,
pretende alcanzar el conocimiento y falla miserablemente, la luz lo burla tan distante. Así
también declara Spinoza que la imaginación pretende traer un elemento pasado como si estuviera
presente, es decir, ambiciona que su objeto esta en acto y en ello se engaña. Igualmente que al
inicio del ensayo, se dice que “los hombres se imaginan ser libres, puesto que son conscientes de
sus voliciones y de su apetito, y ni soñando piensan en las causas que le disponen apetecer y
querer …”10. De esta forma, la imaginación juega un papel importante en la ilusión de tener un
conocimiento verdadero.

El segundo rasgo destacable procede de la primera línea del escrito al nombrar la noche, y
el sueño con ella, como “piramidal” y “funesta”. Esto se enlaza con la filosofía de Spinoza ya
que el sueño al ser pasivo, nos trae ideas inadecuadas y por ello nos pone en la imaginación.
Ahora bien, debido a que padecemos y nos ponemos en un estado de menos perfección del alma,
nos entristecemos, que es lo segundo: “funesto”. Ahora bien, con respecto a lo “piramidal”, se
nos presenta como una imagen explicativa del ascenso hacia la única y primera causa.
Consiguientemente, el sueño se quedaría solamente en la base, o en dado caso, no llegaría a
ascender hasta tocar las estrellas. Igualmente, esta imagen piramidal de la sombra que nos deja el
poema hace recordar, bajo el gran simbolismo que guarda, que en el principio “…servía para
evocar la colina que emergió de las aguas primordiales en el nacimiento de la tierra y
representó así la existencia. La muerte podía combatirse pues en el plano mágico…”11. Así pues,

10
Spinoza, Op. Cit., p. 110.
11
Chevalier y Gheerbrant, Diccionario de los símbolos, p. 837.
se nos presentan las dos caras de la moneda del cosmos, la cara de lo terrenal (del deseo) y el
ascenso hacia el sol o lo divino.

Prosiguiendo con la lógica del poema, se nos presenta este párrafo interesantísimo tanto
para una cierta filosofía spinozista como para el preparamiento de una ciencia allende a la época:
el psicoanálisis. Y es que, Sor Juana plasma que entre las aves de voces sumisas se encuentra…

la avergonzada Nictimene acecha


de las sagradas puertas los resquicios,
o de las claraboyas eminentes
los huecos más propicios
que capaz a su intento le abren brecha,
y sacrílega llega a los lucientes
faroles sacros de perenne llama,
que extingue, sino inflama,
en licor claro la materia crasa
consumiendo, que el árbol de Minerva
de su fruto, de prensas agravado,
congojoso sudó y rindió forzado. 12

Dentro de esta impasibilidad del cuerpo, donde las pasiones invocan a la oscuridad y la
profundidad del pensar, se nos escabulle por “las sagradas puertas” otro tipo de
representaciones, representaciones que consumen el árbol del conocimiento (árbol de minerva,
Diosa de la sabiduría). Y que al ser seguidas de Nictimene transforman ese fruto puro de la razón
en otra cosa diferente, toma la desviación no siguiendo el método ordinario de la verdad, la
mente se equivoca. Aquí, el pensamiento cartesiano queda tan latente como antes, esto debido a
que el sueño consume la claridad de las ideas llevándonos a una duda radical, a no tener nada por
cimiento.

Igualmente, recordemos que Nictimene es una Diosa convertida en búho por su padre, a
quien quiso seducir a fin de tener relaciones incestuosas. Aquí la figura es muy clara, pero se
desvía en dos tramos, 1. El búho simbolizando la sabiduría nocturna, una ciencia (si se le puede
nombrar así) diferente que vaga por caminos paralelos al árbol de Minerva. Y 2. los recuerdos
12
Juana Inés de la Cruz, Op. Cit., p. 4.
que intentan entrar por medio del sueño, por medio de la imaginación teniendo de este modo
pasiones tristes. Y más que eso, ya que los deseos humanos más recónditos encuentran su lugar
de desahogo en esta “lógica de la falacia”. Esto pone a Sor Juana muy cerca del psicoanálisis de
Freud, asi como a Spinoza, esto debido a que este último autor menciona con respecto al
esfuerzo que …

…cuando se refiere al alma sola se llama voluntad, pero cuando se refiere a la vez a alma y al
cuerpo, se llama apetito; … además, entre apetito y deseo no hay diferencia alguna, si no es la
de que el deseo se refiere a los hombres en cuanto que son conscientes de su apetito.13

De esta forma, vemos como lo no-consiente ligado al deseo encuentra su cabida en dialécticas
contrarias a lo diurno, a lo real y por ello aparece como ilusión en el sueño. El deseo quedará
unido, no en la filosofía de Spinoza 14, sino en la historia posterior del pensamiento a algo de lo
que no podemos dar cuanta, a un mecanismo intricado del alma, que por medio de la forma da a
conocer sus entresijos.

No obstante, esta referencia por lo inconsciente no tendría cabida por sí sola, sino solo en
la medida en que surge el psicoanálisis; esta disciplina emerge como fundamento y aforo de
ambas propuestas modernas. En concreto, se pone el caso de Nictimene el cual nos deja en
igualdad al complejo de Edipo que regularmente se externaliza en los sueños, esto al ser mayores
ya. Para llevarlo al terreno de Freud, se dice que “… el progreso que a través de los siglos va
efectuando la represión en la vida espiritual de la Humanidad. En Edipo rey queda
exteriorizada y realizada, como en el sueño, la infantil fantasía optativa, base de la tragedia.”15.
En el poema, precisamente, ocurre algo similar: mediante todas las figuras de la ocultación y la
oscuridad se encierran los deseos y estos sólo salen tras las noches, tras darle una mutación a la
llama de la razón. Pasado por esto nos referimos a la prodigalidad que tuvo Sor Juana para unir
los temas más densos de la mente humana con el sueño. Sin embargo, hay un tema discutible en
todo ello; y es que el sueño se sigue refiriendo aun a una “falacia” del alma que nos engaña o a

13
Spinoza, Op. Cit., p. 222 – 223.
14
Algo realmente cuestionable tomando en cuenta que antes ya se mencionó en este trabajo, a propósito de las ideas
falaces, algo acerca de la libertad de los hombres, de cómo la no-conciencia se une teóricamente al error y no a la
ignorancia. Sin embargo, para ser cautelosos sólo se dejará como mera aclaración.
15
Freud, La interpretación de los sueños II, p. 108 - 109.
una vana ilusión (en el mejor de los casos). Aun no se tiene toda la plataforma con la que dota el
psicoanálisis a los sueños, y, no obstante, la intuición filosófica se encuentra ahí.

Ahora bien, todo esto se refuerza cuando, más adelante en el poema, cuando se hace
alusión a las hijas desobedientes de Minias que, como castigo de no atender los cultos del Dios
Baco, “ya no historias contando diferentes en forma si afrentosa transformadas”16, se quiere
decir que fueron condenadas a contar las mismas historias, a repetir y rememorar lo ocurrido en
cada día. Además, fueron convertidas en aves de alas sin plumas, “alas tan mal dispuestas que
escarnio son aun de las más funestas”17. Precisamente hay dos elementos de sumo interés para el
ensayo. Y es que el tema de las historias es fácilmente relacionable con el sueño y su análisis,
donde se explicitan las historias reprimidas durante experiencias pasadas. Estas historias no son
contadas de forma igual, sino que por el mecanismo del sueño quedan trans-formadas, expuestas,
ya no contaban historias diferentes.

A su vez, el tema de la memoria en Spinoza nos permite ligarlo al tema que cohesiona el
ensayo, el tema del “error”. Esto ya que, cuando el alma imagina un cuerpo lo hace al estar
afectado por obra de los cuerpos externos, así cuando recuerde uno, recordará inmediatamente
otros. De esta suerte, la memoria implica una sucesión de ideas según imaginamos un objeto y
“que esa concatenación se produce según el orden y concatenación de las afecciones del cuerpo
humano, [esto se define así] con el fin de distinguirla de la concatenación de ideas que se
produce según el orden del entendimiento.”18. Destacamos con esto el tema de la imaginación
que nos ocasiona acordarnos de objetos como si estuvieran en tiempo presente y como se
anunció al inicio, con ello se cae en el “error”. Igualmente, la idea de la lógica de los cuerpos
nos abre una caja de pandora. Ello se debe a que los demás objetos nos hacen padecer de muchas
formas, afectan al cuerpo humano el cual está hecho para captar una multiplicidad de estímulos
(estímulos que implican tanto nuestro cuerpo como el de las otras cosas). Ahora bien, el punto de
la “falacia” radica en que mediante estas afecciones conocemos de una manera mucho más
amplia nuestro cuerpo que el objeto exterior19. Así, nos mantenemos en la ilusión de no conocer

16
Juana Inés de la Cruz, Op. Cit., p. 4.
17
Ibíd., p. 6
18
Spinoza, Op. Cit., p. 157.
19
Ibíd., p. 152.
las causas reales, sino que permanecemos en un ámbito de subjetividad inmensa, lejos de la
objetividad que se plantea como el ideal de la ciencia moderna.

Rápidamente se quiere resaltar el valor de los animales dentro del poema, esto debido a
que cumplen una función puramente simbólica. En primer lugar, el ave mensajera que sublima
las historias ocultas a través del sueño, y, en segundo lugar, el pez (el cual aparece un poco
después en el poema) que caracteriza la profundidad, el ocultamiento de las experiencias y el
terreno donde se mueven las representaciones de la “lógica del error”. Muy en consonancia con
esta última idea dice la autora novohispana que…

y los dormidos, siempre mudos, peces,


en los lechos lamosos
de sus obscuros senos cavernosos,
mudos eran dos veces;
Y entre ellos la engañosa encantadora
Alcione, a los que antes
en peces transformó, simples amantes,
transformada también, vengaba ahora. 20

Es notable aquí, la incidencia que tienen las palabras de engaño, ilusión o transformación a lo
largo de esta parte del poema, las cuales se ponen en armonía con las oscuridades. Alcione
transforma a los amantes en peces que quedaran encerrados en sus obscuros senos cavernosos, y
que, siguiendo con la teoría presentada aquí, la realidad quedaría transformada, reprimida y
obscura en favor de la noche soñadora. Asimismo, esta referencia por los amantes nos deja
entrever el tema del deseo oculto en las profundidades del agua y que por la noche salen a
relucir. Y salen a relucir transformados y no tal cuales eran, sino pasados por el filtro de la lógica
del sueño. Así, entre ellos siempre está el engaño, la forma bella que nos deambula por nuestras
subjetividades obscuras. Sin embargo, pareciera que, de esta duda del sueño (como la formula
Descartes) se pasara inmediatamente al genio maligno. Esto se argumenta en el poema con que
Alcione es la engañadora de todo lo que llega al terreno del sueño, es decir, aunque todo lo que
llegue se profundice y se yerre, Alcione funcionaría como un elemento para radicalizar la duda y
ahora si poner en jaque toda representación.

20
Juana Inés de la Cruz, Op. Cit., p. 8.
Este rasgo submarino del sueño encontrado en Sor Juana, nos llevaría a pensar en las
teorías psicoanalíticas de Freud, otra vez. Y es que el carácter de los amantes transformados en
peces y hechos mudos dos veces nos da bases para pensar en la fórmula de la represión. De este
modo, los mecanismos de coerción que pesan sobre los placeres hacen que lleguen a la
profundidad. No obstante, las aves mensajeras, que acaecen durante todo el encuentro literario,
dan paso a la exteriorización de tales deseos. Asi, “La energía psíquica almacenada durante el
día a consecuencia de la represión, deviene por la noche el resorte del sueño. En éste se
exterioriza lo psíquico reprimido.”21. Como se nota, lo que Sor Juana hace visible, por medio de
un claro oído a lo que ocurre durante el dormir sin tener todo este aparato conceptual de Freud,
es el mecanismo por el cual la psique convierte la carga real y la desahoga durante el sueño,
durante el “error” del alma.

Es reiterada, además, la referencia constante a la “equivocación” del alma, pero en Sor


Juana se unen alusiones clásicas con un pensamiento moderno, es decir, sigue habiendo resabios
de la “equivocación” debido a que el alma no existe por sí misma y no puede vagar hasta la
contemplación del Teos. Igualmente, se sigue cayendo en la “equivocación”, según Spinoza22, de
que toda la naturaleza goza de una causa final hacia la cual tiende todo. Pero todo ello se reforma
en varios párrafos con vestigios de modernidad. Un ejemplo de ello es esta parte del poema que
viene después de la contemplación de la luz, se dice…

o ya por ignoradas simpatías


o antipatías con que van obrando
las causas naturales su progreso,
(a la admiración dando, suspendida,
efecto cierto en causa no sabida…23

Ahora bien, estas simpatías y antipatías con las que obran las causas, bajo el argumento que se
viene manejando en el ensayo, serían en el pensamiento de Spinoza un paso de la causa al efecto
y de esta necesidad se debe de dar todo 24. Sin embargo, la admiración solo llega, bajo el imperio

21
Freud, La interpretación de los sueños I, p. 147.
22
Esto se dice en el apéndice de la parte primera del libro de la ética, donde emprende un grave cuestionamiento
contra la idea de la finalidad. Spinoza para ello propone la Substancia o Dios, el cual es causa primera y de él se
desprenden los efectos, más no llegan a él. Spinoza, Op. Cit., p. 109 – 114.
23
Juana Inés de la Cruz, Op. Cit., p. 34.
24
Spinoza, Op. Cit., p. 58, 79.
de las sombras, al efecto cierto mas no a la verdadera causa. De esta forma, se reitera esta idea de
la contemplación errada del mero efecto. Ahora bien, lo que proporciona este pequeño párrafo es
la unión en términos epistemológicos entre el conocer la causa y el efecto. Esto es algo del
método moderno presentado filosóficamente e importado de la ciencia misma con el nombre de
método deductivo o método geométrico, que es justamente como procede Spinoza en el texto de
la ética.

Prosiguiendo con la conceptualización del “error” del lado más spinozista de la autora
novohispana, justo antes de terminar el poema y finalmente aclarados por el largo desvió del
alma a través del astro encendido con fuego, se dice que…

la sombra fugitiva,
que en el mismo esplendor se desvanece,
cuerpo finge formado,
de todas dimensiones adornado,
cuando a un ser superficie no merece.25

Pero, ¿Qué tenemos que entender con este párrafo? Primero, lo que se intenta explicar es que,
con la salida de lo diurno, las sombras que acechaban al alma se van desvaneciendo, estas
fantasmagorías del cuerpo que la noche producía. Y al desvanecerse esta sombra fugitiva
formaba un objeto distorsionado que no merece un ser, puesto que vaga por sí sola, sin ataduras a
la realidad. Luego, se resalta la implantación de la figura del cuerpo por parte del fantasma que
deambula aun en las oscuridades taciturnas. Este espectro es un como sí de nuestra
representación, como sí que puede generar dos interpretaciones, una como ilusión implantada en
el espíritu, que relativiza nuestra estadía en el mundo: el cuerpo y la forma sombría del cuerpo se
confunden (muy acorde a la filosofía de Descartes) y en segundo lugar, de acuerdo con la visión
de Spinoza, una idea llega a ser inadecuada al considerar una afección del cuerpo, no en relación
a Dios y los objetos exteriores, sino solamente a través de Dios y el alma misma. Así, la luz de
Dios choca contra la opacidad del cuerpo produciendo los múltiples reflejos “falaces” de la luz
sobre la pared, creando sombras y figuras.

25
Juana Inés de la Cruz, Op. Cit., p. 56.
Por supuesto habíamos dicho que en el Primero sueño la pasividad se enlaza con el sueño
y que por esta misma razón se puede ligar de manera tan fácil a la filosofía de Spinoza. Esto no
se pone de manifiesto sino hasta pasado un poco el poema, donde, en primer lugar, se empiezan a
dormir las extremidades, el cuerpo entero ya no está activo, y

lánguidos miembros, sosegados huesos,


los gajes del calor vegetativo,
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
un cadáver con alma,
muerto a la vida y a la muerte vivo26.

Esta pasividad, como ya se ha mencionado, enlaza al cuerpo, hecho con una multiplicidad de
cuerpos simples, con todas las afecciones que le llegan y con ello un conocimiento de sí más que
de los objetos. Sin embargo, aunque en Sor Juana se siguen dando las pasiones y sigue llegando
la “equivocación”, de hecho, si produce una salida de la “lógica del error”. Esto se debe a que el
alma se separa del cuerpo, prosigue su camino entre las esferas celestes y va ascendiendo hasta
llegar a la iluminación o el nacer del día. Durante este recorrido nocturno hasta alcanzar la salida
del sol, se procede haciéndose el alma etérea, flota entre el reino supra-lunar imantada por la
causa primera, a donde todo procede27. Se inicia el camino de la verdad.

iii. Conclusión
Las conclusiones que nos deja este escrito es, por un lado, el revolucionario pensamiento
de Sor Juana Inés de la Cruz, quien no solamente proyecta rasgos puramente modernos (como la
concepción del sueño como ilusión, el conocimiento por método geométrico y un análisis de las
26
Ibíd., p. 14.
27
Ibíd., p. 26.
pasiones humanas) sino también características de un futuro análisis del sueño psicológico. De
esta última idea también se resalta el valor de Spinoza como inspirador, no sólo en una teoría de
recapitulación, del psicoanálisis freudiano por medio de la investigación de las pasiones, así
como de un posible acercamiento hacía lo no-consiente.
No obstante, el rasgo discutible es que el sueño discurría entre las ilusiones y errores del
entendimiento humano: a través de él se deformaba la realidad. De esta forma, el sueño vino a
representar un tipo de No-Ser parcial que nos deja en el suspenso de los cimientos fuertes acerca
de la verdad del mundo. En segundo lugar, a través de la noche se ponen en juego toda una serie
de mecanismos de transformación y ocultación de lo real para mantenerse en las oscuridades de
las pasiones reprimidas. Esto se logra, en el poema del Primero sueño a través de figuras
mitológicas y de símbolos en animales. Finalmente, todo ello es complementado con ideas
spinozistas que concuerdan a la perfección con todo el bagaje novohispano trayéndonos a una
primera fila en el pensamiento de la época.
Sin embargo, lo que queda aún por investigar es la propuesta que generaría la filosofía de
Spinoza para salir de la “lógica del error” o de la ontología del sueño e ilusión. Un camino con
el que se puede argumentar este punto es por medio del conocimiento de las causas últimas y el
ascenso a través de los efectos hasta el arribo al conocimiento de los atributos de Dios.
Asimismo, Sor Juana propondría una salida un tanto diferente a la del autor moderno (pasando
por el ascenso esférico hasta llegar a Dios), pero que seguiría en un contexto intelectual similar,
por lo que sería muy interesante el análisis comparativo entre ambos.
Allende a ello, cabe decirse que nuestras preguntas de investigación se contestaron de
manera positiva debido a que se encontraron relaciones teóricas entre los autores de la
modernidad, como lo son Descartes y Spinoza, con la autora de origen mexicano. Para ello es
debido decir que las relaciones pasan por el espectro de analogías bien establecidas, pero al
sortearse dichos obstáculos solo quedan las afinidades en los temas de la “lógica del error”
encontrada en ambos pensamientos, lo que nos llevaría a pensar en una influencia grandísima del
pensamiento europeo en América.
iv. Bibliografías

Chevalier, J. y Gheerbrant, A. 1986. Diccionario de los símbolos. Trad. Manuel Silvar y Arturo
Rodríguez. Barcelona: Herder
Descartes, R. 2002. Discurso del método y meditaciones metafísicas. Trad. Manuel García
Morete. Madrid: Tecnos.

Freud, S. 1971. La interpretación de los sueños II. 5ª ed. Trad. Luis López-Ballesteros y de
Torres Madrid: Alianza editorial.

Freud, S. 1972. La interpretación de los sueños I. 6ª ed. Trad. Luis López-Ballesteros y de


Torres Madrid: Alianza editorial.

Juana Inés de la Cruz, S. 1989. El Sueño. 2ª ed. México: Universidad Autónoma de México.
Spinoza, B. 2018. Ética demostrada según el orden geométrico. 3ª ed. Trad. Vidal Peña.
Madrid: Alianza editorial.