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Gentrificación y resistencia en las ciudades latinoamericanas.

El
ejemplo de Santiago de Chile

Gentrificación y resistencia
en las ciudades
latinoamericanas. El
ejemplo de Santiago de
Chile

Autor: Antoine Casgrain y Michael Janoschka,


Fecha de aceptación: 2 de abril de 2013

Presenta: Irma Esperanza Almanza Palomar


León, Guanajuato, 29 de noviembre de 2019
Gentrificación y resistencia en las ciudades latinoamericanas. El
ejemplo de Santiago de Chile

Introducción.
El objetivo que tiene el artículo es trasladar, por así decirlo, el término
“gentrificación” a su interpretación y aplicación en las ciudades
latinoamericanas, tomando como caso de ejemplo los fenómenos
sociales ocurridos en Santiago de Chile. Esto debido a que no se
considera representativo y correcto darle el mismo enfoque que ha
tenido en el medio anglosajón, del cual procede el término, ya que la
situación social, política, económica, cultural es diferente a nuestra
Latinoamérica.
Resumen.
Una diversidad de académicos del mundo anglosajón afirman que la
gentrificación se ha convertido en un fenómeno urbano global (Smith,
2002; Atkinson y Bridge,2005); Lees et al., 2008; Porter y Shaw, 2008).
Los debates al respecto coinciden en que la adaptación del término
gentrificación no se puede dar de una forma lineal, sino que se hace
necesario tomar en cuenta las particularidades tanto locales, regionales
y nacionales que determinan el comportamiento de la gentrificación en
lugares que difieren en cuanto a las condiciones sociales, políticas y
económicas respecto a los países anglosajones y europeos (Janoschka et
al., 2013).
Es de suponer que existan problemas y diferencias de interpretación
cuando se trata de aplicar a las realidades de América Latina los
conceptos desarrollados en otras geografías y bajo otros contextos. No
obstante se aprecia que la utilización del término gentrificación se
difunde rápidamente para identificar algunos de los múltiples procesos
de transformación urbana, desde la renovación del centro de las
ciudades (Jones y Varley,1999; Delgadillo,2008) hasta la producción de
urbanizaciones privadas para clases pudientes, las cuales se ubican
muchas veces en la periferia que se encuentra ocupada por las clases
populares (Janoshka y Glasze, 2003; Álvarez-Rivadulla, 2007).
Desde la aparición, hace medio siglo, del término gentrificación, éste ha
sido uno de los más polémicos en los estudios de la ciudad. Esta disputa
se genera tanto a como se describe el proceso, y como se interpretan
sus consecuencias, así como la postura normativa con la cual se
enfrenta el fenómeno.
La gentrificación es para los autores, “un fenómeno de reconquista de
las áreas centrales y de las zonas consolidadas de las ciudades por el
poder económico, particularmente cuando se trata de la apropiación de
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esos espacios por parte de los agentes inmobiliarios privados y sus


operaciones de capitalización de renta del suelo.”
Las relaciones hegemónicas entre Estado y capital y el concepto
de gentrificación.
El neoliberalismo y la globalización son dos lados de la restructuración
económica que han traído en consecuencia cambios en la política
urbana y por lo tanto en el modo de percibir, diseñar y gestionar las
ciudades. El neoliberalismo busca reorientar la práctica social para
facilitar el proceso de adaptación de los individuos a las exigencias del
mercado y la maximización de la utilidad. Un ejemplo sería como en
varios ámbitos, se traspasan las funciones del Estado y de la
administración pública a agentes privados (Smith, 2002).
Para Harvey (2008), la implementación de políticas neoliberales urbanas
lleva consigo el objetivo de restablecer el control de clase, a través de
procesos de acumulación por desposesión. Esta desposesión, así como
la consolidación de las desigualdades de clase, a menudo se
materializan en los barrios como un proceso de gentrificación.
Desde esta perspectiva es necesario separar el término gentrificación
del significado original dado originalmente por Ruth Glass para describir
la expulsión de los arrendatarios de clase obrera de los barrios históricos
de Londres en favor de habitantes de clase media. Hoy es imprescindible
tomar en cuenta los cambios sucedidos en la política, la ciencia y la
sociedad. Las diferentes geografías de las ciudades latinoamericanas
requieren un tratamiento diferente al término en y para la reflexión
crítica de las políticas urbanas. Así, la sugerencia emitida por diversos
autores es que se otorgue el título de gentrificación sólo cuando se
cumplen las siguientes cuatro condiciones:
1. La reinversión del capital en un espacio definido y un alza
correspondiente del valor del suelo de ese espacio o en áreas
colindantes;
2. La llegada de agentes con mayor capacidad de pago que los
usuarios establecidos en ese espacio o en áreas colindantes;
3. Cambios en las actividades y en el paisaje urbano controlados por
los grupos que ingresan al territorio en cuestión;
4. El desplazamiento directo, o la presión indirecta para el
desplazamiento, de grupos sociales de ingresos más bajos de los
que entran.
Gentrificación y resistencia en las ciudades latinoamericanas. El
ejemplo de Santiago de Chile

Relacionando esos aspectos con las políticas urbanas neoliberales,


podemos afirmar que la gentrificación es uno de los fenómenos más
característicos del neoliberalismo urbano impuesto en las ciudades.
Existen coincidencias entre algunos movimientos en el mundo
anglosajón con los recientes procesos de gentrificación ocurridos en
América Latina. Por ejemplo, la gentrificación de nueva construcción que
ocurre en áreas industriales abandonadas o la construcción en altura en
terrenos baldíos de barrios existentes. Los proyectos que se hacen como
parte de la reurbanización suelen ocasionar desplazamiento de
habitantes, y muy pocos de ellos consideran la propuesta d vivienda
accesibles para los habitantes prexistentes. Otro proceso de exclusión
es la gentrificación simbólica a través de las actividades turísticas y
culturales, destacando la transformación de un barrio como territorio de
consumo exclusivo y popular, en deterioro de la actividad residencial y
los servicios de primera necesidad. Lees (2008) explica que el discurso
público utiliza términos como revitalización o regeneración, con la
finalidad de favorecer las políticas públicas que permitan la
gentrificación.
Gentrificación en las ciudades latinoamericanas: una
aproximación.
Para aplicar un concepto como es la gentrificación en el contexto de
América Latina, es preciso desarrollar un análisis comparativo de las
especificidades y de las variaciones que lo pone en relación con el
mundo anglosajón con la finalidad de llenarlo de nuevos contenidos. Los
autores proponen cuatro aspectos que demuestran lo diferente y
específico que es la gentrificación en las ciudades latinoamericanas.
En primer lugar, las zonas urbanas de América Latina contribuyen al
tema de las nuevas geografías de la gentrificación basadas en la
creación de nuevos mercados inmobiliarios (Janoschka et al., 2013).
Alvarez-Rivadulla (2007) reúne las geografías de la fragmentación, de la
privatización y de la proliferación de urbanizaciones cerradas bajo el
discurso de la gentrificación. La propagación de esas urbanizaciones en
la periferia metropolitana ha sido recocida como una de las principales
características de la inclusión de las metrópolis de América Latina en un
modelo de producción globalizada del espacio urbano (Janoshka, 2002).
Los procesos de urbanización suburbana en América Latina suponen un
conflicto de clases más agudo en que el existente en Europa y América
del Norte. Las políticas neoliberales, cuyo objetivo es la consolidación de
la propiedad privada, incluyen la restricción o en su caso el
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desmantelamiento de los asentamientos de viviendas de


autoconstrucción en aquellos terrenos obtenidos de manera ilegal o
informalmente.
En segundo lugar, se habla de gentrificación en América Latina a través
de la gentrificación simbólica, conectada con políticas neoliberales que
se aplican para restaurar el patrimonio arquitectónico de los centros
urbanos para los turistas, las élites locales y la creciente clase media
(Janoschka et al., 2013). En ocasiones estas políticas tienen como
herramienta la implementación de un modelo de gobernanza en
coordinación con la UNESCO. Estos procesos traen entre sus
consecuencias la expulsión de vendedores ambulantes para poder
preparar el paisaje urbano central y su posterior gentrificación. El rico
patrimonio arquitectónico se toma como pretexto para atraer a las élites
locales y de clase media de vuelta al centro histórico de la ciudad
(Hiernaux, 2006).
En tercer lugar, debemos entender como se aplican las políticas de
gentrificación en los entornos sociales, urbanos, políticos y
administrativos no sólo a nivel nacional, sino a nivel local. A nivel
nacional se implementa la privatización, la apertura a la inversión
extranjera, la liberación monetaria y la desregulación del suelo urbano;
en el ámbito local las políticas dependen del contexto histórico y
geográfico. Un ejemplo de estas es la idea de “La ciudad emprendedora
neoliberal” (Crossa,2009), que podemos ver aplicada en la
gentrificación del centro histórico de la ciudad de México. En contraparte
han surgido en algunas otras ciudades movimientos en contra de esa
reurbanización capitalista lo que se interpreta como una resistencia a la
gentrificación. Uno de esos movimientos es el llamado “derecho a la
ciudad”, concebido como el derecho que tienen los habitantes a
construir, decidir y crear la ciudad, haciendo de esta un espacio
privilegiado. Con esta reapropiación de la ciudad se revierte el proceso
de gentrificación, a través de lo que Leite (2010) llama
“antinobrecimiento”, término que puede traducirse como contra-
gentrificación o de-gentrificación. Es así, que podría esperarse una
desaceleración de la gentrificación en América Latina a través de nuevos
enfoques y experiencias populares.
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Centro histórico de la ciudad de México

Boom inmobiliario y gentrificación en Santiago de Chile.


Analizar la gentrificación en Chile es de interés ya que se considera a
ese país como el modelo paradigmático de las políticas económicas y
sociales del capitalismo. “A nivel urbano, los cambios de los últimos
veinte años se caracterizaron por un nuevo patrón de urbanización
ligado a la nueva arquitectura productiva, descentralizada y reticular (De
Mattos, 2010).” Este patrón es consecuencia de las decisiones de
inversión de los grandes grupos privados. En lo que respecta a la ciudad
de Santiago, el alza vertiginosa en los precios del suelo es un indicador
claro de esa tendencia, el precio promedio del m 2 de terreno se
multiplicó de $US 20.5 a $US 300 entre 1983 y 2010 (Trivelli, 2010:114).
Las autoridades crearon mecanismos regulatorios y subsidiarios para
priorizar el desarrollo inmobiliario masivo sobre otros usos alternativos.
El primer instrumento se creó en 1992 y fué el Plan de Repoblamiento
en la comuna de Santiago. El gobierno central creó un subsidio a la
renovación urbana (SRU, desde 1991) con el objetivo de fomentar el
desarrollo de las áreas centrales chilenas. El Ministerio de Vivienda y
Urbanismo otorgaba un financiamiento adicional si la vivienda adquirida
se ubicaba en determinadas “zonas de renovación urbana”. Entonces se
produjo un cambio importante en la densificación residencial de las
zonas consolidadas en la última década en Santiago. Mientras entre
1992 y 2002 solo el 9% de las viviendas se construyeron en las comunas
interiores, esa proporción creció a 38% entre 2002 y 2011. Entonces se
observa un movimiento inmobiliario en el centro y la periferia, mientras
que algunas comunas intermedias se van despoblando.
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ejemplo de Santiago de Chile

Esta situación ha provocado en la comuna central de Santiago una


transformación radical en su apariencia, paisaje y composición social.
Mientras que las típicas casas son demolidas, se consolida una nueva
morfología con la instalación de sedes universitarias privadas, nuevos
barrios bohemios y grandes torres residenciales. Torres que por cierto,
se erigen sin tener consideración del entorno y en perjuicio del espacio
público. Este proceso es nombrado como “gentrificación por los agentes
inmobiliarios”.

Vista de Santiago de Chile


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ejemplo de Santiago de Chile

Mapa de Santiago de Chile

La gentrificación por los agentes inmobiliarios.


En Santiago de Chile los gentrificadores no son los nuevos residentes de
las zonas, sino los agentes inmobiliarios que materializaron la ganancia
de la renta y el proceso de expulsión.
Los barrios de Italia y Bella Vista, en la comuna de Providencia, tuvieron
un claro proceso de revitalización urbana que conllevó la valorización de
su patrimonio. Schlack y Turnbull (2011) hablan de una capitalización de
los lugares, tratando de explicar la conversión de antiguos barrios
obreros y de artesanos en espacios comerciales de moda. En el barrio de
Italia, de acuerdo al censo, entre 1992 y 2002 se observa un aumento
de 720% del número de hogares identificados a ocupaciones de
profesionales y directivos, lo que nos habla del desplazamiento sufrido
por las familias con menores recursos.
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ejemplo de Santiago de Chile

En Santiago centro, son los jóvenes de clase media los que descubren
los barrios históricos de la ciudad; si bien la oferta inmobiliaria de esos
departamentos no está enfocada en la clase de nivel económico más
alto, si resulta inaccesible para la clase trabajadora del centro. Situación
que queda de manifiesto si comparamos el número de subsidios de
vivienda utilizados (133 subsidios) contra el número de viviendas
residenciales construidas en la última década (66 972 viviendas). Estos
datos evidencian que la política neoliberal de renovación urbana y
repoblamiento en Santiago no se hizo pensando en los más pobres sino
en favor de la rentabilización del suelo.
La gentrificación ha sido sinónimo de dos aspectos: la expulsión directa
y el desplazamiento directo. La primera condición se da cuando los
propietarios del suelo expulsan a aquellos que no tienen una tenencia
segura; el segundo ocurre por la disminución de la oferta de vivienda
económica como consecuencia del alza de precios provocada por la
gentrificación, al llegar al territorio poblaciones con mejor poder
adquisitivo.
El movimiento social urbano frente a la gentrificación: algunas
consideraciones para Santiago de Chile.
Los grupos ciudadanos tienen opiniones encontradas, unos a favor y
otros en contra, en cuánto a la gentrificación. Existen casos como el de
barrio Yungay, en Santiago, en donde conviven vecinos de clase obrera
con profesionistas, artistas y comerciantes, y donde se formó una
agrupación vecinal en defensa de su barrio, logrando la declaración de
éste como lugar patrimonial y con ello cambios importantes al plan
regulador.
Por otra parte, las familias arrendatarias pobres de centro resultan ser
las más vulnerables a medida que ven cómo se erigen los edificios de
torres, con el incremento de los precios de arrendamiento y el aumento
del hacinamiento. Con el terremoto del 27 de febrero de 2010, se
derribaron una gran cantidad de casas antiguas que ya se encontraban
deterioradas, la propuesta del Estado fue reubicar a esas familias fuera
del centro. Existen inmuebles y terrenos abandonados en la comuna
central, algunos incluso en manos del sector público, los cuáles se
identifican como potenciales de su recuperación a beneficio de las
familias populares. Podemos citar de ejemplo la “toma de Peñalolén” de
1999; donde unas 1,650 familias deciden tomar sin autorización un
terreno de 24 hectáreas, con base a su deseo de tener una vivienda
digna en la comuna en la cual viven y tienen arraigo, arriesgándose a
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perder los beneficios de un subsidio. En Peñolén una mesa de


organizaciones sociales obligaron a la convocación de un plebiscito para
proponer modificaciones al plan regulador. Entre otras razones, se
encontraba preponderantemente el temor de los vecinos hacia el
desarrollo inmobiliario, toda vez que el municipio quería reorganizar el
uso de suelo para permitir construcciones de altura cerca de barrios
emblemáticos construidos en los años 60.
Otro conflicto urbano se dio en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Esta
comuna también posee una fuerte organización vecinal y una población
emblemática, La Victoria. Entre 2006 y 2007, los habitantes se
opusieron a la propuesta de ordenamiento territorial que hubiera
permitido el ensanche de avenidas y la desregulación de alturas y
normas constructivas para incentivar la inversión inmobiliaria (López,
2011).
Los autores proponen interpretar la gentrificación “desde la perspectiva
de la lucha de clase, a partir de la cual se articulan el desplazamiento
físico de los pobladores y su expulsión de los espacios de decisión y
producción de la ciudad.”
Aceptando que la gentrificación constituye un rasgo de la urbanización
actual, habrá que actuar para prevenir la guetización de los barrios
populares. “El explosivo retorno al centro, luego de un largo período de
abandono es un proceso similar en muchas ciudades. El deterioro
urbano previo es precisamente lo que necesita la gentrificación para
operar, y esos dos extremos van de la mano, como lo mencionó Peter
Marcuse (1985).
Gentrificación y resistencia en las ciudades latinoamericanas. El
ejemplo de Santiago de Chile

Conclusiones.
El fenómeno de gentrificación constituye un reto para las políticas
públicas neoliberales de las ciudades latinoamericanas ya que no se
trata románticamente de sólo una apreciación del valor del suelo. Trae
consigo la carga para las familias de menores recursos económicos con
el riego latente de generar colonias de marginación que se limitan a ser
espectadores de una ciudad emergente con los reflectores de la
economía capitalista.
El caso de Santiago es un ejemplo representativo de incursión de capital
al centro de la ciudad en sólo una década, lo que lo convirtió en un
modelo de expansión y progreso a costa del desplazamiento originado a
los más pobres que no tuvieron los elementos para hacer frente a la
llegada y voracidad de los agentes inmobiliarios, quienes de manera
directa o indirecta ocasionaron la expulsión, no inmediata, hacia otro
lugar del territorio.
Tenemos casos de manifestaciones ciudadanas, como es el caso de
Peñalolén, en los que se pudo poner de manifiesto la hegemonía de los
vecinos, al impedir el desarrollo urbano en los términos y estrategias
que el Estado tenía proyectados, si por el contrario se logró el triunfo
social.
Entonces no se trata pues de una lucha por default del Estado contra los
débiles, sino de la oportunidad de lograr políticas que permitan la
convivencia sana para todos los actores, garantizando una ciudad digna
y al alcance de la población sin demeritar la calidad de vida ni la
satanización de la inversión privada. Es por ello una oportunidad para los
estudiosos del diseño urbano, que permita su aportación de manera
asertiva y en la proporción de la solución esperada.