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La cultura escolar en la sociedad posmoderna (Ángel

Pérez Gómez)

Como afirma Ángel Pérez Gómez los docentes viven en “el ojo del huracán” de la crisis
social, económica, política y cultural que vive nuestro entorno.
Por otro lado, la escuela y el sistema educativo, en su conjunto, pueden entenderse como
una instancia de mediación cultural entre los significados, sentimientos y conductas de la
comunidad social y el desarrollo singular de 1as nuevas generaciones.
-          Crisis de la cultura moderna.
La escuela vigente en la actualidad y que hemos conocido prácticamente inalterable
pertenece a la cultura moderna. En el mejor de los casos, la escuela, que siempre ha
caminado en relación a las exigencias y demandas sociales, ha respondido a patrones,
valores y propuestas de la cultura moderna. 
Será preciso, por tanto, analizar los valores que definen la modernidad, y su progresivo
deterioro, para comprender tanto el valor social como la fosilización y deterioro de la
escuela, debido a que ésta es el reflejo de los rasgos más característicos de la modernidad.
La característica más definitoria de la modernidad es la apuesta decidida por el imperio de
la razón como el instrumento privilegiado, en manos del ser humano, que le permite
ordenar la actividad científica y técnica, el gobierno de las personas, y la administración de
las cosas sin el recurso a fuerzas y poderes externos o sobrenaturales.
-          Luces y sombras de la posmodernidad.
 En la posmodernidad se ha impuesto una nueva y diferente manera de entender y
desarrollar las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales.  El postmodernismo,
por otra parte, como conjunto particular de estilos y modos de pensar y hacer en los
diferentes ámbitos de las artes, cultura y pensamiento, debe considerarse un efecto de aquel
fenómeno más amplio llamado posmodernidad.
La concepción posmoderna no puede asumirse como el resultado más o menos directo de la
crítica interna al pensamiento moderno.
El rasgo característico más definitorio, y posiblemente el que mayores efectos y
consecuencias tiene en el pensamiento actual, es la crisis de la razón, concebida como el
instrumento privilegiado para procurar el progreso, la justicia, y la felicidad de la
comunidad social.
Un conjunto de graves acontecimientos que afectan al conjunto de la humanidad  conduce a
desencanto y rechazo de las premisas modernas que afirmaban el imperio de una razón
humana universal y objetiva.
La posición teórica posmodernista niega la existencia de todo conocimiento fundamentante,
con el argumento de que ninguna realidad social cognoscible existe más allá de los signos
del lenguaje, las imágenes, el discurso y la percepción e interpretación de quienes la
construyen. Toda realidad material o espiritual es una construcción social y, como tal,
contingente a las coordenadas históricas y espaciales que rodearon el proceso de conocer.
No hay verdades absolutas, ni certidumbres definitivas que superen el paso del tiempo y el
espacio sólo certezas relativas, situacionales, construidas aquí y ahora a partir de
argumentación y el contraste empírico y simbólico.
-          La emergencia del sujeto. El reto educativo de la escuela posmoderna.
Puesto que la condición posmoderna de la sociedad es innegable y a través de sus
omnipresentes influjos condiciona el crecimiento de las nuevas generaciones, la escuela ha
de enfrentarse al reto de intervenir adecuadamente ante tales exigencias y circunstancias.
De nada sirve aferrarse a la nostalgia de un pasado moderno que ya no existe. El sentido de
la escuela y de los proyectos curriculares que en ella se trabajan debe vincularse con las
exigencias educativas en la condición posmoderna.
La escuela moderna a de superar la ruptura clásica que estableció la modernidad entre la
razón y el sujeto, ampliando el sentido de lo racional para incluir la complejidad y
multiplicidad, la ambigüedad, incertidumbre y tensión del pensamiento y de la cultura
humana, y proponer su utilización no para orientar la Historia, o la producción económica,
por ejemplo, al margen y por encima de los individuos, sino como instrumento inmejorable
para provocar la subjetivación, la emergencia de sujeto capaz de convertirse en agente
consciente de interpretación, 'creación y transformación.
 Lo que propone Ángel, en este artículo, es que la actividad educativa facilite el desarrollo
de la razón dentro del individuo para convertirse en sujeto crítico de sus propias
elaboraciones y conductas, la razón con minúscula, de cada uno, como consecuencia del
contraste reflexivo de las razones de los demás, cercanos y lejanos.
Vivir la cultura en la escuela, interpretarla, reproducirla y recrearla, más que aprenderla
académicamente, requiere la misma amplitud y flexibilidad que la vida.
A modo de conclusión, hay que concebir el aula como un espacio abierto y democrático de
debate, contraste y recreación de las diferentes perspectivas presentes con mayor o menor
implantación en la comunidad multicultural de la sociedad posmoderna. Con este objetivo,
la escuela pos-moderna deberá ampliar los procedimientos lógicos de incremento del
conocimiento. En los intercambios espontáneos de nuestra vida cotidiana también
aprendemos por comparación, por abducción, por traslación metafórica  y no sólo por
deducción e inducción, puesto que en realidad la mayoría de nuestros procesos de
comunicación se encuentran regulados por tales operaciones semióticas, imprescindibles en
el mundo complejo plural y cambiante de la sociedad posmoderna.  

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