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Santiago, treinta y uno de octubre de dos mil dieciocho.

Vistos:

Se reproduce el fallo en alzada, y en su considerando

tercero, entre las expresiones “recurrentes” y “fueron” se

intercalan los siguientes nombres: Olga Natacha Oyola Lepe,

Paula Andrea Loyola Vargas y Norma Plaza Vergara.

Y se tiene además presente:

Primero: Que los recurrentes y apelantes Cristian

Andrés Jara Bizama, Diego Leonardo Pérez Avendaño,

Francisco Moreno Herrera, Carla Farías Burgos, Bárbara

Alejandra Salas Arellano e Ivalu Damarys Astete Salazar han

deducido recurso de protección en contra de la decisión de

la recurrida consistente en el término anticipado de sus

contratas por estimar que sus servicios ya no son

necesarios para la administración, determinación que se

materializó mediante las Resoluciones Exentas Nº

118894/94/2018, Nº 118894/86/2018, Nº 118894/100/2018, Nº

118894/222/2018, Nº 118894/104/2018 y Nº 118894/88/2018,

respectivamente, todas del 6 de abril de 2018. De acuerdo a

los antecedentes que constan en autos, los recurrentes

precitados ingresaron al servicio en las fechas siguientes:

1.- Cristian Andrés Jara Bizama ingresó el 7 de mayo

del año 2014, renovándose su contrata en las siguientes

anualidades, siendo la última de ellas aquella que lo

nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

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2.- Diego Leonardo Pérez Avendaño ingresó el 4 de junio

del año 2015, renovándose su contrata en las siguientes

anualidades, siendo la última de ellas aquella que lo

nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

3.- Francisco Moreno Herrera ingresó el 3 de junio del

año 2013, renovándose su contrata en las siguientes

anualidades, siendo la última de ellas aquella que lo

nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

4.- Carla Francisca Farías Burgos ingresó el 17 de

enero del año 2012, renovándose su contrata en las

siguientes anualidades, siendo la última de ellas aquella

que lo nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

5.- Bárbara Alejandra Salas Arellano ingresó el 12 de

abril del año 2014, renovándose su contrata en las

siguientes anualidades, siendo la última de ellas aquella

que lo nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

6.- Ivalu Damarys Astete Salazar ingresó el 17 de junio

del año 2013, renovándose su contrata en las siguientes

anualidades, siendo la última de ellas aquella que lo

nombra hasta el 31 de diciembre de 2018.

Segundo: Que, las resoluciones recurridas concluyen

que los servicios de los reclamantes aludidos en el motivo

precedente ya no son necesarios para la Administración

teniendo en consideración tres órdenes de motivaciones: a)

falta de confianza por tratarse de servicios de carácter

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estratégico, b) reestructuración, y c) calificación

deficiente.

Tercero: Que los actores fundan la ilegalidad del

acto recurrido en la infracción al deber de motivación

establecido en los artículos 11 y 41 de la Ley Nº19.880

ratificado por las instrucciones impartidas por la

Contraloría General de la República como en los Dictámenes

85.700 de 2016 y 6400 de 2018. Al respecto, resulta

efectivo que estas instrucciones establecen que el término

anticipado de una designación a contrata dispuesta con la

fórmula “mientras sean necesarios sus servicios”, debe

materializarse por un acto administrativo fundado,

correspondiendo, por tanto, que la autoridad que lo dicta

exprese los motivos -esto es, las condiciones que

posibilitan y justifican su emisión-, los razonamientos y

los antecedentes de hecho y de derecho que le sirven de

sustento y conforme a los cuales ha adoptado su decisión.

Cuarto: Que en el caso del recurrente Cristian Jara

Bizama, a quien se le invocó una supuesta falta de

confianza por tratarse de servicios de carácter

estratégico, aun de aceptarse que los funcionarios que se

desempeñan bajo la modalidad a contrata pueden ejercer

cargos de exclusiva confianza, lo cierto es que aquello

debería consignarse expresamente en el acto de

nombramiento, cuestión que no sucede en la especies, pues

de la lectura de las Resoluciones en virtud de las cuales

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se le contrató, no aparece en parte alguna que las

funciones que se le asignan o que el cargo para el que se

le contrata, sea de confianza, sino sólo se indica que fue

contratado como profesional grado 12 de la Planta de

Profesionales del servicio Subsecretaria de Medio Ambiente.

En el caso de los actores Pérez, Moreno, Salas y

Astete, se invoca una restructuración que se sanciona por

Resolución de fecha 4 de abril de 2018, esto es, apenas dos

días antes de las desvinculaciones, y en la que se advierte

que las funciones que desempeñaban no han desaparecido sino

que se trasladan de departamento cambiando éstos de nombre

en algunos casos o fusionándose, en otros.

En la situación de la actora Farías se invoca una

evaluación de desempeño deficiente según consta de la pre

calificación 2017-2018, siendo la evaluación más baja en

relación a los demás funcionarios de la Oficina de Asuntos

Internacionales del Ministerio del Medio Ambiente,

obteniendo una precalificación de 57,33. Sin embargo, aun

cuando fuere efectivo que el cometido de aquélla no fuera

adecuado, lo cierto es que el ordenamiento jurídico

administrativo contempla otras herramientas para llevar a

cabo las desvinculaciones en aquellos casos, como lo son el

sumario y el sistema de calificaciones, las que de modo

alguno se relacionan con la causal objetiva de que los

servicios no sean necesarios. Asimismo, consta que la

última calificación anual de la recurrente, fue en Lista 1

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de distinción, calificación efectuada en el período

previsto en el Estatuto Administrativo, y suficiente para

mantenerla en sus funciones.

Quinto: Que lo razonado en el motivo precedente lleva

a concluir que la nueva determinación administrativa

importa, en esta parte, una desviación de poder, por cuanto

se desprende que el fundamento expuesto en la decisión

impugnada no guarda relación con los términos en que fue

contratado el actor Jara, como tampoco con las

calificaciones de la reclamante Farías efectuadas de

conformidad al Estatuto Administrativo como tampoco con una

restructuración coetánea a la desvinculación de la cual no

aparece que las funciones de los recurrentes hayan

desaparecido.

Sexto: Que debe tenerse en consideración que cinco son

los elementos del acto administrativo, a saber, la

competencia, la forma, el fin, los motivos y el objeto, y

que puede existir ilegalidad del mismo en relación a

cualquiera de ellos; que en este caso y tal como ya se

razonó, se configura respecto de su finalidad. Este hecho

constituye un vicio que lo torna susceptible de anulación,

por ser además arbitrario, por los motivos ya expuestos.

Séptimo: Que el artículo 9 de la Ley N°18.834,

sostiene que los empleos a contrata durarán como máximo

hasta el 31 de diciembre de cada año y que quienes los

sirvan expirarán en sus funciones en esa oportunidad, por

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el sólo ministerio de la ley, es decir, por la expiración

del tiempo de designación, esto es, para el período que

media entre la contratación y el 31 de diciembre, debiendo

ejercer la facultad de prorrogar una contrata, según el

contenido del Dictamen antes citado, con al menos treinta

días de anticipación al vencimiento del plazo, exigencia

que se traduce en un límite temporal para que el jefe de

servicio determine la no renovación del vínculo a través de

la dictación del respectivo acto administrativo en aquellos

casos en que se hubiere generado la confianza legítima en

la renovación del vínculo, o resuelva renovarlo por un

lapso menor a un año o en un grado o estamento inferior.

En este sentido, cuando se haya generado en el

funcionario la confianza legítima de que será prorrogada o

renovada su designación a contrata que se extendió hasta el

31 de diciembre, el acto administrativo que materialice

alguna de las decisiones referidas deberá dictarse a más

tardar el 30 de noviembre del respectivo año y notificarse

según lo disponen los artículos 45 a 47 de la Ley N°

19.880; acto administrativo que además deberá dar

cumplimiento a lo dispuesto en su artículo 11, es decir,

exteriorizar los fundamentos de hecho y de derecho, por

tratarse de actos que afectan potestades particulares; y su

artículo 41 inciso cuarto, que obliga a que las

resoluciones finales contendrán la decisión, la cual será

fundada, de forma que los actos administrativos en que se

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materialice la decisión de no renovar una designación, de

hacerlo por un lapso menor a un año o en un grado o

estamento inferior, o la de poner término anticipado a

ella, deberán contener el razonamiento y la expresión de

los hechos y fundamentos de derecho en que se sustenta.

Octavo: Que determinada la ilegalidad y arbitrariedad

de las Resoluciones Exentas Nº 118894/94/2018, Nº

118894/86/2018, Nº 118894/100/2018, Nº 118894/222/2018, Nº

118894/104/2018 y Nº 118894/88/2018, todas de fecha 6 de

abril de 2018, que dispusieron el término anticipado de la

contrata de los reclamantes Cristian Jara Bizama, Diego

Pérez Avendaño, Francisco Moreno Herrera, Carla Farías

Burgos, Bárbara Salas Arellano y de doña Ivalu Astete

Salas, respectivamente, se debe entender que aquéllas han

carecido de razonabilidad, contrariándose la finalidad que

el legislador previó al establecer la facultad para poner

término a la contrata en razón de las necesidades del

servicio, de modo que los referidos recurrentes han sido

discriminados arbitrariamente, vulnerándose su derecho a la

igualdad ante la ley contemplado en el artículo 19 N°2 de

la Constitución Política de la República y, en

consecuencia, el arbitrio cautelar intentado deberá ser

acogido a su respecto.

Noveno: Que a diferencia de la situación de los

actores antes referidos, esta Corte comparte los argumentos

del fallo de primer grado vertidos para el rechazo de la

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acción cautelar de las recurrentes Olga Natacha Oyola

Lepe, Paula Andrea Loyola Vargas y Norma Plaza Vergara que,

al no estar contratadas por más de dos períodos anuales, no

se encuentran favorecidas por el principio de la confianza

legítima, por lo que la autoridad administrativa se

encontraba autorizada para poner término anticipado a sus

contratas, razón que justifica la confirmación del fallo en

alzada en esta parte, como se dirá en lo resolutivo.

Por estas consideraciones y de conformidad con lo que

dispone el artículo 20 de la Constitución Política de la

República y el Auto Acordado de esta Corte sobre la

materia, se revoca la sentencia apelada de once de julio de

dos mil dieciocho, dictada por la Corte de Apelaciones de

Santiago sólo en cuanto se declara que se acoge el recurso

de protección deducido por Cristian Jara Bizama, Diego

Pérez Avendaño, Francisco Moreno Herrera, Carla Farías

Burgos, Bárbara Salas Arellano y de doña Ivalu Astete

Salas, en contra del Ministerio de Medio Ambiente y de la

Subsecretaría del Medio Ambiente, por lo que se dejan sin

efecto las Resoluciones Exentas Nº 118894/94/2018, Nº

118894/86/2018, Nº 118894/100/2018, Nº 118894/222/2018, Nº

118894/104/2018 y Nº 118894/88/2018, todas de fecha 6 de

abril de 2018, debiendo reincorporarse a los actores recién

mencionados, a sus funciones, por el período de su

contratación y procederse al pago de todas las

remuneraciones devengadas desde que su separación del

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servicio. En lo demás, la sentencia, ya individualizada,

queda confirmada.

Se previene que el Ministro Sr. Muñoz estuvo por

ordenar la reincorporación indefinida de las mencionadas

personas, declarando que solamente se puede terminar su

relación estatutaria por sumario administrativo derivado

de una falta que motive su destitución por una calificación

anual que así lo permita. En el caso del recurrente

Cristian Jara Bizama el Ministro Sr. Muñoz previene que,

además de las razones vertidas en el fallo, concurre

primeramente la razón que se expresa en los siguientes

razonamientos:

1.- Que, en el caso que nos ocupa, el actor se

desempeñaba como profesional grado 12 de la Planta de

Profesionales del Ministerio del Medio Ambiente, para

desempeñarse en la Oficina de Comunicaciones y Prensa de

esa Cartera, refiriendo la recurrida que tales servicios, a

consecuencia de una restructuración se determinó que a su

respecto no disponía de la confianza técnica para

desempeñar las tareas y labores del cargo, razón por la

que, al no contar su persona con la confianza de la Jefa de

la Oficina precitada, sus servicios dejaron de ser

necesarios.

2.- Que el artículo 32 N° 10 de la Constitución

Política de la República establece como atribución del

Presidente de la República nombrar y remover a los

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funcionarios que la ley denomina como de su exclusiva

confianza. A su turno, 7°, letra b), de la Ley N° 18.834

dispone: “Serán cargos de exclusiva confianza del

Presidente de la República o de la autoridad facultada para

efectuar su nombramiento: b) En los Ministerios, los

Secretarios Regionales Ministeriales y los Jefes de

División o Jefaturas de niveles jerárquicos equivalentes o

superiores a dichas jefaturas, existentes en la estructura

ministerial, cualquiera sea su denominación;”

Por su parte, el artículo 51 de la Ley N° 18.575

señala en su inciso cuarto que “Se entenderán por

funcionarios de exclusiva confianza aquellos sujetos a la

libre designación y remoción del Presidente de la República

o de la autoridad facultada para disponer su nombramiento”.

Es en atención a las especiales características de los

cargos de exclusiva confianza, que el artículo 6º de la Ley

Nº 18.834, excluye a los cargos de confianza exclusiva del

régimen de carrera funcionaria al señalar que ésta se

iniciará con el ingreso en calidad de titular a un cargo de

la planta, y se extenderá hasta los cargos de jerarquía

inmediatamente inferior a los de exclusiva confianza.

Así, se debe destacar que el término de las funciones

de personas que sirvan cargos de exclusiva confianza se

regula en los artículos 146 y 148 del último texto legal

antes citado, previéndose la petición de renuncia y la

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declaración de vacancia, como mecanismos para cesar las

funciones.

3.- Que, fluye de la normativa transcrita, que la

prestación de servicios bajo la modalidad de exclusiva

confianza es excepcionalísima, toda vez que sólo la ley

puede establecer los cargos que tendrán esa característica,

siendo del caso destacar que uno de los efectos importantes

relacionados con tal nombramiento se vincula con que

quienes lo sirven no gozan del derecho a la carrera

funcionaria como tampoco de estabilidad en el empleo, pues

la característica esencial de tales cargos es que los

funcionarios que los sirven se mantienen en sus cargos sólo

mientras cuenten con la confianza de la autoridad.

4.- Que lo anterior reviste la máxima trascendencia,

puesto que, su carácter excepcional, obliga a realizar una

interpretación restrictiva de las normas que establecen

cargos de exclusiva confianza.

En la especie, la recurrida argumentó que “la

naturaleza de las funciones propias de la Oficina de

Comunicaciones y Prensa del Ministerio del Medio Ambiente,

comprenden un conjunto de tareas y labores estratégicas”, y

en el caso de las tareas asignadas al recurrente en

cuestión, comprende “la administración y difusión de los

productos comunicacionales del Ministerio a través de las

distintas redes sociales, resultando necesario que quien

desempeñe dicha función cuente con la confianza técnica y

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respaldo de la autoridad de turno”; sin embargo, tal

aseveración no tiene sustento en la letra de le ley, toda

vez que el artículo 7°, letra b), de la Ley N° 18.834, sólo

contempla a los Secretarios Regionales Ministeriales, Jefes

de División o Jefaturas de niveles jerárquicos equivalentes

o superiores a dichas jefaturas, existentes en la

estructura ministerial, cualquiera sea su denominación a

los funcionarios de planta de la referida repartición.

Lo anterior no es baladí, pues debe recordarse que la

autoridad administrativa debe regirse estrictamente por el

principio de legalidad, consagrado en los artículos 6° y 7°

de la Constitución Política de la República y recogido

normativamente en el artículo 2º de la Ley Nº 18.575,

conforme al cual sólo puede realizar aquello expresamente

permitido. Así, aceptar que la autoridad determine

unilateralmente que un funcionario que presta sus servicios

a contrata como profesional grado 12 de la Oficina de

Comunicaciones y Prensa del Ministerio del Medio Ambiente

debe ser de confianza de la autoridad respectiva, implica

admitir que es esta misma, a través del nombramiento, quien

crea este tipo cargos, cuestión inadmisible, toda vez que

es la ley la que debe establecerlos.

Así, cumpliendo tal mandato, el artículo 7° antes

referido particulariza los cargos de exclusiva confianza.

5.- Que, lo expuesto, permite acoger el arbitrio, toda

vez que el acto administrativo impugnado, al fundarse en un

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falso supuesto de hecho, esto es, que el actor Jara Bizama

ejecutaba labores de exclusiva confianza, deviene en un

acto ilegal, sin perjuicio de concurrir también a juicio de

quien sostiene este voto particular que existe desviación

de poder en los términos expresados en la presente

sentencia.

Acordada la revocatoria con el voto en contra de la

Ministra Sra. Sandoval, quien fue de parecer de confirmar

el fallo en alzada, en virtud de sus propios fundamentos.

Acordada la confirmatoria respecto de los recurrentes

Oyola Lepe, Plaza Vergara y Loyola Vargas, con el voto en

contra del Ministro Sr. Muñoz quien estuvo por acoger el

recurso por los siguientes fundamentos:

A.- Respecto de las actoras Olga Oyola Lepe y Norma

Plaza Vergara:

1°) Que de conformidad al inciso segundo del artículo

11 de la Ley N° 19.880, que establece las Bases de los

Procedimientos Administrativos que rigen los Actos de los

Órganos de la Administración del Estado, se exige a la

Administración que sus decisiones contengan la expresión de

los hechos y fundamentos de derecho en que se sustentan. En

el caso sub lite, la resolución cuestionada si bien precisa

razones fácticas que conducen a prescindir de los servicios

del actor, ellas tiene un carácter marcadamente

contradictorio.

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2°) Que, en efecto, se esgrime para justificar la

decisión de poner término a la prestación de servicios a

contrata de los recurrentes Oyola y Plaza, la existencia de

una restructuración.

3°) La nueva determinación administrativa importa, en

esta parte, una desviación de poder, puesto que con el

pretexto de una restructuración sancionada apenas dos días

antes de la desvinculación, la autoridad al informar

esgrime que lo indicado en el acto administrativo se

relaciona con una fusión y supresión de departamentos que

implican un traslado de funciones, sin que éstas

desaparezcan según lo reconoce la propia parte recurrida al

informar.

Tal como lo acusa el recurrente, este fundamento es

inefectivo, por lo mismo ilegal por ausencia del motivo que

sustenta el acto, puesto que las funciones que desempeñaban

las actoras Olga Oyola Lepe y Norma Plaza Vergara no fueron

eliminadas por la restructuración. Ahora bien, aquello

esgrimido por la recurrida en cuanto a que los servicios de

estas recurrentes “no son necesarios” resulta ser

contradictorio, por cuanto las funciones que ellas

desempeñaban se han mantenido en otros departamentos, por

lo que la causal invocada resulta carente de razonabilidad.

En razón de lo expuesto, en el caso concreto, se

configura, como ya se dijo, lo que la doctrina denomina

desviación de poder. De tal manera que si la Administración

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quiso poner término a los servicios de las actoras en

análisis, debió recurrir a aquellas herramientas que el

ordenamiento jurídico administrativo contempla para llevar

a cabo las desvinculaciones en aquellos casos, como las

calificaciones y el sumario, las que de modo alguno se

relacionan con la causal objetiva de que los servicios no

sean necesarios.

5°) Que siendo cinco los elementos del acto

administrativo, a saber la competencia, la forma, el fin,

los motivos y el objeto, puede existir ilegalidad del mismo

en relación a cualquiera de ellos. En este caso, la

ilegalidad se configura en relación al elemento fin del

acto, aspecto que constituye un vicio que lo torna

susceptible de anulación, siendo, por cierto, también

arbitrario por los motivos expuestos.

6°) Que determinada la ilegalidad y arbitrariedad de

los actos que pusieron término a la contrata de las

reclamantes Oyola Lepe y Plaza Vergara, éstos han

contrariado además el propósito que el legislador previó al

establecer los empleos a contrata y definir sus

características de transitoriedad, vulnerándose el derecho

de igualdad ante la ley contemplado en el artículo 19 N° 2

de la Constitución Política de la República.

B.- Respecto de la actora Paula Loyola Vargas:

1. Que la apelante ha dirigido la acción

constitucional en contra de la decisión de la

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recurrida consistente en el término anticipado de la

contrata que la vinculó con la actora. Funda su

pretensión en haber ingresado al servicio a partir del

año 2014, a través de un contrato a honorarios a suma

alzada, mutando la naturaleza de la relación desde el

1 de noviembre de 2017, momento en que pasó a cumplir

tal función pública a contrata, siempre como

dependiente de la Oficina de Planificación,

Presupuesto y Control de Gestión de la Subsecretaría

del Medio Ambiente del Ministerio del mismo nombre.

Por ello, reuniéndose los requisitos para su

configuración, estima que se ha incurrido en

infracción al principio de confianza legítima, al no

haberse motivado debidamente la decisión cuestionada,

tanto por el carácter intempestivo de la

determinación, como por el tiempo que se extiende esta

modalidad de trabajo para la administración.

2. Que, por su parte, reconociendo que el acto

cuestionado carece de una motivación diversa al mero

vencimiento del plazo de la contrata que no ha sido

renovada, el recurrido plantea la inaplicabilidad del

principio de confianza legítima, pues el vínculo bajo

tal modalidad no superó los dos años exigidos por la

doctrina en análisis, siendo objeto de sólo una

renovación anual.

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3. Que en la actualidad constituye

jurisprudencia administrativa que, si una relación a

contrata excede los dos años y se renueva

reiteradamente una vez superado ese límite, se

transforma en una relación indefinida, conforme al

principio de confianza legítima que la Contraloría

General de la República comenzó a aplicar

decididamente con ocasión del Dictamen N°85.700, de 28

de noviembre de 2016, actualizado por el Dictamen

Nª6.400 de 2 de marzo de 2018, principio que ha sido

recogido por la jurisprudencia reciente de esta Corte.

4. Que, conforme a los hechos asentados a

través de los medios de convicción allegados al

expediente digital, es posible constatar que la

relación laboral entre recurrente y recurrida se

extendió de manera ininterrumpida entre el 16 de junio

de 2014 y el 18 de abril de 2018, superando el límite

temporal reseñado en el motivo precedente.

5. Que no resulta atendible el argumento de la

recurrida consignado en el acto recurrido en el

sentido que respecto de la recurrente en cuestión no

se configura el principio de confianza legítima, por

cuanto el desarrollo posterior de la relación entre

las partes deja en evidencia que doña Paula Loyola

Vargas no prestaba labores accidentales y no

habituales para ser contratada por un vínculo de

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naturaleza civil a honorarios por la Administración,

tal como lo exige el artículo 11 de la Ley Nº 18.834,

sino todo lo contrario, puesto que continuó

desempeñando sus funciones en iguales condiciones con

motivo de su vinculación a contrata y con los

beneficios de este tipo de vinculación estatutaria con

anterioridad a ella, por todo el período que se

extendió la designación como funcionario público.

6.- Que, así las cosas, no conteniendo el acto

cuestionado fundamento suficiente que permita derrotar la

legítima expectativa de renovación creada en la recurrente,

como aparece de la contradicción existente entre el

cuestionamiento intempestivo a su título, consistente en

que su profesión de Relacionadora Pública no se ajusta al

perfil del cargo y a las características de las funciones

relativas a la Oficina de Planificación, Presupuesto y

Control de Gestión de la Subsecretaría del Medio Ambiente

que aparece recién en el acto cuestionado, es que éste ha

devenido en arbitrario e ilegal, determinando el éxito

positivo de la presente acción constitucional y el amparo

de las garantías conculcadas en la forma antes indicada.

Regístrese y devuélvase.

Redacción a cargo del Ministro Sr. Aránguiz y de las

prevenciones y disidencias sus autores.

Rol 16.879-2018.

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Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema


integrada por los Ministros Sr. Sergio Muñoz G., Sra. María
Eugenia Sandoval G., Sr. Carlos Aránguiz Z., Sr. Arturo
Prado P. y Sra. Ángela Vivanco M. No firma, no obstante
haber concurrido al acuerdo de la causa, el Ministro señor
Prado por estar con permiso. Santiago, 31 de octubre de
2018.

SERGIO MANUEL MUÑOZ GAJARDO MARIA EUGENIA SANDOVAL GOUET


MINISTRO MINISTRA
Fecha: 31/10/2018 10:59:21 Fecha: 31/10/2018 11:01:15

CARLOS RAMON ARANGUIZ ZUÑIGA ANGELA FRANCISCA VIVANCO


MINISTRO MARTINEZ
Fecha: 31/10/2018 11:01:16 MINISTRA
Fecha: 31/10/2018 11:35:19

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En Santiago, a treinta y uno de octubre de dos mil dieciocho, se incluyó en el
Estado Diario la resolución precedente.

Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


validado en http://verificadoc.pjud.cl o en la tramitación de la causa.
En aquellos documentos en que se visualiza la hora, esta
corresponde al horario establecido para Chile Continental. QXXXHXBRFN

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