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Antropología filosófica

Bibliografía:
Cassirer, Ernst. Antropología filosófica. Capítulos 1 y 2

3.2. El animal simbólico de Cassirer

La simbología -realidad mediada- nos permite relacionarnos con las cosas. Nuestra relación con
el mundo está mediada por órdenes clasificatorios:

“La psicología, la etnología, la antropología y la historia han establecido un asombroso bagaje


de hechos extraordinariamente rico y en crecimiento constante. Se han mejorado inmensamente
nuestros instrumentos técnicos para la observación y la experimentación, y nuestros análisis se
han hecho más agudos y penetrantes. Sin embargo, no parece que hemos encontrado el método
para dominar y organizar este material. Muchos datos pero de momento sólo datos: falta hilo
con que ordenarlos.”

Esta reflexión aparece al inicio de su obra Antropología filosófica. Una introducción a la


filosofía de la cultura, de la que destacamos fragmentos de cada uno de sus capítulos:

PARTE I ¿Qué es el hombre?


I. La crisis en el conocimiento del hombre

Revisión histórica y estado de la cuestión acerca de la pregunta por el ser humano en la


filosofía. [Trabajo del texto en clase].

II. Una clave en la naturaleza del hombre: el símbolo

El ser humano como animal simbólico. [Trabajo del texto en clase].

III. El lenguaje proposicional y el lenguaje emotivo


representan la verdadera frontera entre el mundo humano y el animal

Distingue la actitud simbólica del hombre de modos de comportamiento simbólico que se dan
en el reino animal porque “no cabe duda que no siempre los animales reaccionan ante los
estímulos en una forma directa y que son capaces de una reacción indirecta”. Los experimentos
de Pávlov proporcionan pruebas empíricas de los estímulos llamados representativos, aquellos
que Cassirer ve como previos a los nuestros, los simbólicos humanos.

El lenguaje no es un fenómeno simple y uniforme. Se compone de elementos diferentes que ni


biológica ni sistemáticamente se hallan en el mismo nivel. Debemos intentar encontrar el orden
y las correlaciones de sus elementos, distinguiendo las diversas capas geológicas del lenguaje:
- Lenguaje emotivo: en los animales. Capa primera y fundamental.
Una gran porción de toda expresión humana corresponde todavía a esta capa.
- Lenguaje proposicional [1]: en los humanos. La palabra ya no es una mera interjección,
no es una expresión involuntaria del sentimiento, sino parte de una oración que posee
una estructura sintáctica y lógica definidas.

Un símbolo es a la vez universal y extremadamente variable. Puedo expresar el mismo sentido


en idiomas diversos y, aun dentro de los límites de un solo idioma, una misma idea o

1 Para la distinción entre el lenguaje simplemente emotivo y el "tipo normal de comunicación de ideas,
que es el idioma", véanse las observaciones de la introducción de la obra de Edward Sapir, Language
(Nueva York, Harcourt Brace, 1921; trad. esp. FCE, México, 1962; Breviario 96).
pensamiento puede ser expresada en términos diferentes. Los símbolos no pueden ser reducidos
a meras señales porque corresponden a dos universos diferentes del discurso. Un signo o señal
está relacionado con la cosa a que se refiere de un modo único y fijo. Todo signo concreto e
individual se refiere a una cierta cosa individual. Una señal es una parte del mundo físico del ser
–es un operador-; un símbolo es una parte del mundo humano del sentido –es un designador-.
Las señales poseen una especie de ser físico o sustancial mientras los símbolos poseen
únicamente un valor funcional.

Esta es una distinción necesaria para abordar un problema controvertido de la filosofía


antropológica: la cuestión de la inteligencia de los animales. Ejemplo: en los experimentos de
Pávlov el perro puede ser entrenado fácilmente a buscar la comida únicamente después de darle
una señal especial; no comerá hasta oír un sonido particular, que puede ser escogido a
discreción del experimentador. Pero esto no guarda analogía alguna, como falsamente se ha
interpretado tantas veces, con el simbolismo humano; por el contrario, se halla en oposición con
el simbolismo.

Relación del lenguaje y la capacidad de abstracción. El pensamiento relacional humano no


encuentra paralelo en el mundo animal. En el hombre se ha desarrollado una capacidad para
aislar relaciones, para considerarlas en su sentido abstracto. Para captar este sentido no depende
de datos sensibles concretos, de datos visuales, auditivos, táctiles, kinestésicos; considera estas
relaciones "en sí mismas". Es el caso de la geometría. Herder afirma que si existen algunas
huellas de una distintió rationis en el mundo animal están, por decirlo así, como encerradas en
capullo; no se desarrollan porque no poseen ese recurso inestimable e indispensable del lenguaje
humano, de un sistema de símbolos. Ejemplo: experimentos corroboran que con afasia –
psicopatología del lenguaje- desaparece el pensamiento abstracto.

Sin el simbolismo la vida del hombre estaría confinada dentro de los límites de sus necesidades
biológicas y de sus intereses prácticos; sin acceso al mundo ideal que se le abre, desde lados
diferentes, con la religión, el arte, la filosofía y la ciencia.

IV. Espacio y tiempo

Kant ve el espacio como forma de nuestra experiencia externa y el tiempo como la de la interna.

Espacio simbólico –o abstracto: permite hacer mapas de un lugar, algo de lo que un animal no
es capaz. Relacionado con la matemática. Al derivar la matemática de la astronomía: 1.
Babilonia como origen de la cultura [2].2. Relación entre el espacio celeste y la vida humana:
macro-micro. * Descartes para conocer el espacio, el mundo, recurre a la matemática.

Tiempo.
- Pasado: la memoria simbólica es aquel proceso en el cual el hombre no sólo repite su
experiencia pasada sino que la reconstruye; la imaginación se convierte en un elemento
necesario del genuino recordar.
- Futuro: el futuro simbólico no se contenta con la predicción sino con llevar a cabo el
futuro, construirlo. Profecía en tanto promesa.
* El instinto en los animales y su relación con el futuro. Cuestiones como la previsión en los
animales superiores nos muestran que hay una imagen de futuro en los animales pero ésta en los
humanos alcanza la cota de ‘ideal de futuro’.

“Vivimos más, mucho más en nuestras dudas y temores, en nuestras ansiedades y esperanzas
por el futuro que en nuestros recuerdos o en nuestras experiencias presentes.” Pensar en el
futuro y vivir en él constituye una parte necesaria de nuestra naturaleza.

2 Surge del esfuerzo por entenderse entre sumerios y acadios.


V. Hechos e ideales

Ni para los seres por debajo del hombre ni para los que se hallan por encima de él existe la
diferencia entre "lo real" y "lo posible". Mientras los seres inferiores quedan confinados dentro
del mundo de su percepción sensible, el ser divino no conoce distinción entre realidad y
posibilidad porque es acto puro, no puede pensar una cosa sin crear y producir la cosa.

El conocimiento humano es, por su verdadera naturaleza, simbólico [3]. Este rasgo caracteriza,
a la vez, su fuerza y su limitación. Para el pensamiento simbólico es indispensable llevar a cabo
una distinción aguda entre cosas actuales y posibles, entre cosas reales e ideales. Con esto
damos en el núcleo de un problema universal, de importancia extraordinaria para el carácter y
desarrollo de la cultura. Los empiristas y los positivistas han sostenido siempre que la tarea
superior del conocimiento humano consiste en proporcionarnos los hechos y nada más que los
hechos, cuando los hechos de la ciencia implican siempre un elemento teórico, lo que quiere
decir, un elemento simbólico.

PARTE II. El hombre y la cultura


VI. Definición del hombre en términos de cultura

Autococimiento sin aislamiento. En Platón ya vemos que el conócete a ti mismo lleva al Estado
para no estudiar al individuo de forma aislada. Comte, sin ser platónico, coincide con él. Dice
que el método para estudiar al hombre tiene que ser subjetivo pero que no puede ser individual,
porque el sujeto a conocer no es la conciencia individual sino el sujeto universal. Si designamos
este sujeto con el término humanidad tendremos que afirmar entonces que no es la humanidad
la que debe ser explicada por el hombre sino el hombre por la humanidad.

Si existe alguna definición de la naturaleza o esencia del hombre, debe ser entendida como una
definición funcional y no sustancial. La característica del hombre es su obra [4]; esto es, el
sistema de las actividades humanas, que define y determina el círculo de humanidad: el
lenguaje, el mito, la religión, el arte, la ciencia y la historia son otros tantos constituyentes, los
diversos sectores de este círculo. Una filosofía del hombre debería proporcionar la visión de la
estructura fundamental de cada una de esas actividades humanas y que, al mismo tiempo, nos
permitiera entenderlas como un todo orgánico.

VII. Mito y religión

A pesar de esta variedad y discrepancia de las creaciones míticas, la función mitificadora o


mito-poyética no carece de homogeneidad. Precisamente, los antropólogos y los etnólogos se
han sorprendido muchas veces al encontrar los mismos pensamientos elementales repartidos
sobre toda la superficie de la tierra y en las condiciones sociales y culturales más diversas. Su
visión de la vida es sintética y no analítica, propia de la mentalidad primitiva; no se halla
dividida en clases y subclases. Cuando el pensamiento científico pretende describir y explicar la
realidad tiene que emplear su método general, que es el de clasificación y sistematización.

VIII. El lenguaje

No es el mundo material sino el humano la clave para una interpretación correcta del orden
cósmico. En este mundo humano la facultad de la palabra ocupa un lugar central; por tanto, hay
que comprender qué significa el habla para comprender el sentido del universo.

3 Un símbolo no posee existencia real como parte del mundo físico; posee un sentido.
4 La cultura humana, tomada en su conjunto, puede ser descrita como el proceso de la progresiva
autoliberación del hombre. El lenguaje, el arte, la religión, la ciencia constituyen fases de este proceso. En
todas ellas el hombre descubre y prueba un nuevo poder, el de edificar un mundo suyo propio.
La misma dialéctica de la vida religiosa asoma en el lenguaje humano. Sin él, no habría
comunidad de hombres y, sin embargo, ningún obstáculo más serio se opone a tal comunidad
que la diversidad de las lenguas. El mito y la religión se niegan a considerar esta diversidad
como un hecho necesario e ineludible; lo atribuyen, más bien, a la falta o culpa del hombre.

IX. El arte

El lenguaje y el arte oscilan, constantemente, entre dos polos opuestos:


- uno objetivo –arte imitativo/mundo exterior- y
- otro subjetivo –arte característico/mundo interior.

X. La historia

Cassirer cita a Ortega y Gasset: “El hombre no tiene naturaleza, lo que tiene es... historia”.

XI. La ciencia

Compuesto de dos factores opuestos:


- El factor material se nos da en nuestras percepciones sensibles.
- El factor formal se halla representado por nuestros conceptos científicos.

El lenguaje [5] es el primer intento del hombre para articular el mundo de sus percepciones
sensibles. Esta tendencia constituye uno de los rasgos fundamentales del lenguaje humano.
Algunos lingüistas hasta han considerado necesario suponer la existencia de un "instinto
clasificatorio" especial para poder explicar el hecho y la estructura del lenguaje humano. El
hombre —dice Otto Jespersen— es un animal clasificador.

Conclusiones

No estamos obligados a probar la unidad sustancial del hombre. Ya no se le considera como una
sustancia simple que existe en sí misma y ha de ser conocida por sí misma. Su unidad se
concibe como una unidad funcional. Tal unidad no presupone una homogeneidad de los
diversos elementos en que consiste. No sólo admite sino que requiere una multiplicidad y
multiformidad de sus partes constitutivas, pues se trata de una unidad dialéctica, de una
coexistencia de contrarios.

Doble tendencia. Conservación e innovación:

En mito y religión gana la conservación. Pero en la religión se da una apertura a la innovación.

En el lenguaje –que incluye la poesía- según Hermann Paul [6], hay que considerar el proceso
de transmisión de padres a hijos como una de las razones principales de los cambios fonéticos y
semánticos. Percibimos claramente la presencia de dos tendencias diferentes, una que lleva a la
conservación y otra a la renovación y rejuvenecimiento del lenguaje, en perfecto equilibrio.

En el arte gana la innovación. La subjetividad del arte frente a la sistematicidad de la ciencia.


Juzgando el arte, la doble tendencia ha sido que hasta la estética moderna ha predominado una
definición de belleza -conservación- y, luego, la innovación y la ruptura.

5 Relación entre lo mítico y lo científico. En la historia del pensamiento científico la alquimia precede a
la química, la astrología a la astronomía. El lenguaje mítico y el matemático se entrelazan en forma muy
curiosa en los primeros sistemas de la astrología babilónica (que podemos datar alrededor del 3800 a. C.).
6 Paul, Hermann. Principios de la historia del lenguaje.