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PRIMERA PARTE

NACióN E INTERNACIONALIS!vIO DESDE MARX


HASTA STALIN

Después de décadas de bloqueo, en los últimos años el potencial


crítico del marxismo ha hecho irrupción nuevamente. Hoy el
marxismo no se detiene tampoco ante las propias deficiencias
ni ante los p�ppios principio� petrificados en dogmas. El mar­
_
xista francés 1Louis Althusser; por ejemplo, destaca las difi- l

cultades del marxismo en cuestiones teóricas 1 sobre el estado:


.,,,, ·- ...
1

í
"Podemos decirlo: no existe verdaderamenté 'teoría marxis.:'
ta' del estado. No es que Marx y Lenin se hayan desviado de la
cuestión: está en el centro de su pensamiento político. Pero
lo que se encuentra en nuestros autores es, ante todo, bajo la
._
forma de la relación del estado con la lucha de clases y la domi­
' nación de clase (indicaciones decisivas, pero no analizadas),
. una advertencia repetida de apartarse de las concepciones bur­
guesas del estado: por lo tanto una demarcación y una defini­
\._ción esencialmen�e !l�g'!�iy(ls." 1
f
De la misma manera, el marxista italiano Lucio Colet cen- tl]
(�
tra su crítica en la carencia de un marco teórico sobre el estado:
"Al marxismo le falta este marco porque la teoría marxista
de la política y del estado es, en realidad, la teoría de la 'ex­
! tinción' de ambos. Con otras palabras: el marxismo no ha
/ elaborado una ciencia de la política porque lo que ha hecho
1
n
¡ ha sido exactamente lo contrario: la teoría de l<! d!�olución
...

1

{ E.��e�iva de �a P.9líti_<:.�- y ��.l estado, la teoría de la aboli¿ión
.
-

¡ (si bien en forma gradual) de la diferencia entre gobernantes y


1, gobernados." 2
""
Althusser y Coletti son sólo dos ejemplos entre muchos auto-
res 3 que vienen señalando la falta de una teoría marxista
sobre el papel, la función y la forma de las instituciones polí­
ticas durante el pasaje al socialismo. A su vez Althusse.r tam­
bién alude a la falta de una teoría de las ideologías. ero, a f)
pesar de la abundante teoría especializada en el tema, el "pro­
blema nacional" aún no se ha planteado en esos mismos tér-

[9]
10 NACIÓN E INTERNACIONALISMO AUSENCIA DE UNA Tf.OR!A MARXISTA DE NACIÓN 11

minos. Y sin embargo las afirmaciones de Althusser y de Coletti de una esfera anterior de relaciones económicas y sociales, E!:"
se pueden extender casi totalinente a la noción marxista de g��ggles ·ª�í _todp espacio par� una autonomía relati�a . .E!'?P_�a.
nación, pues, en efecto, el marxismo no contiene ninguna de­ la teoría del estado nacional queda reducida a una simple teo­
finición o determinación teórica posiÚva--dela.-mism.g ría de la sociedad civil, y la nación y el estado quedan ligados
a la burguesía en relación de dependencia absoluta.
Por otra parte, la falta de una teoría del estado nacional,
es <lecir su reducción a una teoría de la sociedad burguesa,
l. SOBRE LA AUSENCIA DE UNA TF.ORÍA i\IARXISTA DE LA NACIÓN acarrea como consecuencia la falta de una teoría marxista de
las relaciones políticas internacionales: �l internacionalismo
En un esfuerzo plenamente justificado, proveniente de las raí­ inarxista no contiene ninguna definición positiva de las rela­
ces libertarias de su pensamiento, Marx trató de �f�tar el con­ ciones entre las naciones durante la transición al socialismo]
<:.�.��-1:1-�!j�no. del estad<? concebido con10 la única realidad Más bien contiene una negación teórica de esas relaciones y
verdadera (porque racional) , separada e independiente de la es­ de su necesariedad. El marxismo sólo reconoce una teoría, la
fera privada de la "sociedad civil".4 Pero tratando de n�ar y teoría de la superación de las naciones como resultado auto­
desmitificar así la supuesta "soberanía" del Príncipe, L�arx inático de la eliminación de la sociedad capitalista de clases.
invirtió las relaciones, convirtiendo entonces a estado y nación Su estrategia internacionalista se lünita a la lucha de clases
en variables dependientes o simples reflejos de la sociedad del proletariado contra la burguesía.
civin [�l 1narxismo cl{tsico rech.aza globalmen.t� el pri.n�ipío bur­
"Por tanto, la necesidad natural, las cualidades esenciales hu­ gués-liberal de las nacionalidades, el pacifismo cristiano y el
manas, por extrañas las unas a las otras que puedan parecer, federalismo anarquista, sin integrar ni elaborar siquiera algu­
el interés, mantienen en cohesión a los miembros de la sociedad nos elementos de los mismos en su propia concepción] Y ya
burguesa, y la vida burguesa y no la vida política es su vínculo que la estrategia marxista, desde el principio, estuvo orientada
real. No es, pues, el estado el que mantiene en cohesión los hacia el último y decisivo crac contra el capitalismo mundial,
átomos de la sociedad burguesa, sino el que sean esto, átomos, después del cual el problema de las relaciones internacionales
solamente en la representación [ ] Solamente la superstición
. . .
se solucionaría por sí solo, no quedó espacio -ni teórica ni
política puede imaginarse todavía en nuestros días que la vida prácticamente- para la cuestión de cómo reglar institucional­
burguesa debe ser mantenida en cohesión por el estado, cuando mente la convivencia internacional durante el pasaje al socia­
en la realidad ocurre al revés, que es el estado quien se halla lismo.
mantenido en cohesión por la vida burguesa." 5 Ciertamente hay muchos autores que llaman la atención
De esta manera Marx se proponía invertir el sistema de sobre la falta de una teoría marxista de la política interna­
Hegel "colocándolo de nuevo sobre los pies". El tipo de rela­ cional, por ejemplo Walter Lipgens, quien sostiene que Marx
ción que Marx trataba de establecer quedaba formulado teó­ y Engels, "sin duda, afirmaban, junto con los socialistas demo­
ricamente en la cadena causal: burguesía-mercado nacional-na­ cráticos y societarios, la necesidad de un estadio final inter­
ción-estado nacional. �ntre burguesía y nación Marx construía nacionalista, cooperativo y pacífico. Pero todo estaba subor­
una relación unilateral de causa y efecto, de acuerdo con la cual dinado previamente al choque revolucionario, a la destrucción
la burguesía genera y "crea" la nación y el estado nacionat\, de las otras clases, antes de lo cual no podría haber ningún
Que esa cadena de determinaciones efectivamente existe, no Se internacionalismo sustancial, y después de lo cual todo se arre­
puede poner en duda. Las objeciones están dirigidas más bien glaría por sí solo" .6
contra las determinaciones e implicaciones reduccionistas de esa A su vez H. Soell afirma que "el desarrollo teórico de Engels.
teoría, que ignoran o subestiman las repercusiones provenien­ y l\IIarx en el terreno de las relaciones internacionales no su­
tes de la dirección contraria. Al deducir la nación y el estado peró ciertos esbozos parciales y, en todo caso, nunca llegó a
13
12 NACIÓN E INTERNACIONALISMO
REVOLUCIÓN Y NACIÓN

constituir un concepto viable de organización y cooperación


internacional que trascendiera el mundo estatal vigente".7 '°
social en la nación burguesa, en un proceso impulsado primero
por los anarcosindicalistas, lu o por los marxistas, y finalmen­
te por los socialdemócratas. 1 nacionalismo antimperialista }
Sin embargo estos autores no llegan a relacionar esa ausencia
de una teoría de la política internacional con la falta de una por su parte, surgió en el sig o xx, en el contexto de un pro­
g_�fi��ci_Ó_IJ.-12.Q��tiv.ª.. .il�--º.����n. Y ésta es precisai;nente la cues­ ceso de descolonización y modernización capitalista en el ám­
tión central que_J?retendemos _ desarrollar en este trabajo. Se bito de Jos países atrasados. Todos estos aspectos de la dife­
tratará pues de demostrar que en el marxismo no hay espacio rencia entre el marxismo como teoría viva de la revolución,
teórico para lo nacional, y por lo tanto tampoco para el con­ por un lado, y como petrificación ideológica, por el otro, debe­
cepto de "nación popular-democrática" ni para una teoría de rán ser analizados detalladamente más adelante, sobre todo en
[
la . forma nacional de transición socialista. El marxismo li­
.
el capítulo octavo. Pero previamente queremos comenzar con la
primera de las diferencias mencionadas, es decir, aquella que
mitó su interés a la problemática <le la desaparición de las
naciones. De esa manera no logró comprender el nexo complejo se refiere a @..�yol. !-!.<:.�<>-n -��l. P.�!1�a�iento_ warx.i�t�· desde su
y necesario de efectos recíprocos entre desarrollo y disolución versión original ��.. }84U.8.48. en .adelante,.
de las naciones )
Es necesario ahora diferenciar en forma más concreta, e in­
cluso relativizar en parte, las tesis formuladas hasta aquí en
una primera instancia todavía demasiado global y general. Es REVOLUCIÓN Y NACIÓN EN LA CONCEPCIÓN INICIAL DE MARX Y

que, en efecto, referirse al marxismo en general es por demás ENGELS

impreciso, pues:
e l] Dentro del marxismo, respondiendo a su vocación crítica
La razón por la cual en el pensamiento de Marx y Engels la
y antidogmática, ha habido una evolución, de modo tal que su nación ocupa un lugar subordinado y de que éstos no desa­
toma de posición ante lo nacional como problema teórico, de­ rrollaran ni siquiera implícitamente una teoría de la nación
cididamente negativista en su versión original de los años 1846- no reside por supuesto en que ignoraran la problemática. Muy
184·8, fue relativizada más tarde, en parte por los mismos Marx por el contrario, en la obra de Marx y Engels se encuentra
y Engels, y más profundamente aún por Lenin. abundante material, reflexiones e indicaciones sobre la función
• 2] Correspondería hacer otra diferenciación, esto es, entre
y naturaleza de las naciones. El mérito de haber demostrado
el marxismo como teoría viva de la revolución y el marxismo todo esto sigue correspondiendo a\Solomon BlooniJcuyo estu­
c?mo petrificación ideológica con sus diversas variantes y ma­ dio al respecto continúa siendo insuperable.9 Y sin embargo,
t1ces.8 Pero además, ubicado el propio marxismo como objeto a partir de todas estas reflexiones e indicaciones, en cierta
de estudio, habría que aplicar en su análisis los mismos mé­ medida muy contradictorias, no es posible diseñar una teoría
todos y patrones de medida por él desarrollados. Esto sig­ sistemática. Para poder reconstruir la posición y el significado
nificaría en primer término que también el marxismo debe exactos de la cuestión nacional en el pensamiento de Marx
s�r a�alizad? siempre en relación con una determinada praxis y Engels, por lo tanto, no es lo más adecuado partir de aque­
(Y
h1stór1ca. 1sta entonces desde ese ángulo histórico, la praxis llos juicios y expresiones en que los mismos se manifestaron
de los marxistas en relación con la cuestión nacional ha estado directa y expresamente sobre el tema, por más numerosas y
orient�da sucesivamente por ��s p��adigrnas .Principales: _el in­ plenas de contenido que esas exteriorizaciones hayan sido. Mu­
ternac1onalis�o proletario y el nacionalismo ªntimperialisiy cho más adecuado es colocar en el centro del análisis la con­
Ambos correspondieron respectivamente a determin�das fases cepción general de la revolución que ellos elaboraron, pues
[
históricas diferentes: el internacionalismo proletariQ] tuvo su ése y no otro es el centro que anima y da lógica a todas las
edad de oro en el siglo pasado, en una fase en que el prole­ posiciones teóricas y prácticas de Marx y Engels frente al pro­
tariado de Europa occidental se constituye e integra como clase blema nacional.
,.

14 NACIÓN E INTERNACIONALISMO IH \"111.l lf:IÚN Y NACIÓN 15

No se trata entonces ni <le ordenar con algún criterio deter­ "'º' los 1'ilti1nos en desear su restauración. Pero no sólo está
minado ni de exponer aquí en todos sus detalles los juicios 1wnlida la vieja Polonia. La vieja Alemania, la vieja Francia,
explícitos de Marx y Engels sobre Ja cuestión nacional, pues, la vi<'ja Inglaterra, toda la vieja sociedad está perdida . Pero la
entre · otras cosas, existen ya muchas <le esas exposiciones sis­ pc'·nlida de la vieja sociedad no constituye una pérdida para
temáticas, algunas de las cuales, por otra parte, son excep­ c¡11ic·1H·s nada tienen que perder en la antigua sociedad, y en
cionales.10 todos los países actuales ese caso se da para la gran mayoría.
La verdadera armazón de nuestro trabajo estará dada, en l'or el contrario, tienen todo que ganar con el ocaso de la
cambio, por la teoría de la revolucic>n en Marx y Engels, de \' ic-ja sociedad [ . . . ]
la cual habrán de ser deducidas las implicaciones concernien­ .. 1>1 • 1 odos los países, Inglaterra es aquel en el cual más de­
tes a la cuestión nacional. Sólo con la luz que nos dará ese :o.:i n ollada se encuentra la contradicción entre el proletariado
entorno será posible comprender los juicios y opiniones expre­ y la burguesía. Por ello, el triunfo de los proletarios ingleses
samente emitidos por Marx sobre el tema de la nación en su sol>r<' la burguesía inglesa es decisivo para el triunfo de todos
lógica interna y en su contexto correcto. ·los opri1nidos contra sus opresores. De ahí que a Polonia no
, ha y:i que liberarla en Polonia, sino en Inglaterra. Por eso
vosol r os los cartistas, no debéis formular deseos irrealizables
,

1V1arx y Engels en su condición de demócratas alr:rnanes y ¡ •or la liberación de las naciones. Batid a vuestros enemigos
comunistas internacionales ' it1l(·n1os y podréis entonces estar orgullosamente conscientes de
h;1hcr derrotado a toda la antigua sociedad." 11
La teoría marxista de la revolución maduró en el período com­ Engels, el siguiente orador del mencionado acto, E.!.�_gteó al
prendido entre 1845 y la revolución de 1848. En los escritos rl'spccto ·algo muy distinto:
correspondientes a este lapso se registraron también las refle­ . . Permitídriie, amigos· míos, que hoy me presente, por excep­
xiones iniciales más relevantes respecto de la cuestión nacional. ciún, en 1ni condición de alemán. Pues nosotros, los demócratas
Como ejemplo tomaremos el caso de Polonia, a propósito del a lc1 11a nes, tenemos especial interés en la liberación de Polonia.
cual, esto es la lucha nacional de Jos polacos, Marx y Engels 1 lan sido príncipes alemanes quienes obtuvieron ventajas de la
se expresaron por primera vez públicamente en Londres en división de Polonia, y son soldados alemanes quienes oprimen,
un mítin efectuado el 29 de noviembre de 1847. Marx fue :111n hoy, Galitzia y Posnania. A nosotros, alemanes, y en espe­
el primero en tomar la palabra para decir lo siguiente: cia 1 a nosotros, demócratas alemanes, debe interesarnos lim­
"La unificación y fraternización de las naciones es una frase piar esta mácula de nuestra nación. Una nación no puede
que está actualmente en boca de todos . los partidos, en especial llegar a ser libre y a la vez seguir oprimiendo a otras naciones.
de los librecambistas burgueses [ ... J ( l .a liberación de Alemania no puede hacerse efectiva, pues, a
"Para que los pueblos puedan unificarse realmente, sus in­ ) . 111enos que se haga efectiva la liberación de Polonia con res­

tereses deben ser con1unes. Para que sus intereses puedan ser .· pecto a la opresión de la misma por alemanes. Y por ello
comunes, es menester abolir las actuales relaciones de propie­ \ Polonia y Alemania tienen un interés en común, y los demó­
� cratas polacos y alemanes pueden trabajar mancomunados en
dad, pues éstas condicionan la explotación de Jos pueblos entre
\, la liberación de ambas naciones." i2
sí; la abolición de las actuales relaciones de propiedad es inte­
Estos discursos, pronunciados el mismo día en el mismo lu­
rés exclusivo de la clase obrera [ ...J gar, representan dos formas de aproximación a la cuestión
"Por eso, el triunfo del proletariado sobre la burguesía es, nacional, que son �.<? _.�_9lo 2-._i�_tintas sino incluso diametralmente
al mismo tiempo, la señal para la liberación de todas las nacio­
__

<?.puesta�: �a�� 1:1bic_a_ en primer orden a l� revolución social;


nes oprimidas. Engels, en cambio, <?torga prioridad a la revolución nacional.
"Desde luego que la antigua Polonia está perdida, y sería- I.a disolución de- las naciones es el objetivo de Marx; el de
16
NACIÓN E INTERNACIONALISMO 17
Engels su liberación. Marx ve el centro de
la revolución en lil.1 �11lrido 1111a radicalización rápida y constante, ¿no era
Inglaterra; Engels en Alemania y Polonia. Seg
perspectiva o probabilidad de éxito para la
ún Marx la única 1,·,�¡,o y «onsecucntc esperar de la próxima revolución en Ale-
causa polaca se 111a11 ia ·<'S decir en un país en que la constitución del prole-
encue°:tr� en Ingla�erra, pues solamente aqu
í, dice, debe y pue­ 1.11 i:11 lo t•s1 ;i ha n1ucho más avanzada- que la transición de una
de dec1d�rs: el destin? de la liberación polaca
.
tarea pr1or1tar1a
; según Engels l a 11·vol11cic'>11 burguesa, democrática y nacional a una revoluci?n
es liberar a Polonia y, a saber, en la mism
Polonia. a ¡i1 oll'laria. socialista e internacional fuera aún m�cho más 1n-
.
11wdia1a y radical <le lo que había sido en Francia entre 1789
¿Cómo interpretar ahora esas exteriorizaciones
de Marx y y 17q:�i' ir.
Engels tan opuestas la una de l a otra? ¿Se
trata de una con­ ( :011 fia11do en que el paso de una fase revolucionaria a la
tradicción? René Levrero ve, en efecto, una con
tradicción en­ u11 s<'ría tan fluido y rápido, concluyeron que las diferencias
t�·e aq�ella posición inicial de Marx y su jui ;1

cio favorable a la 1·111rc a111bas, por irrelevantes, no merecían mencionarse, lle­


liberación de Polonia postulado años despué
s.1a Sin ernpargo� K·111do i ncluso a negar lisa y llanamente. s� e:'i�tencia:
rn�cho más a�ecuada parece ser l a finterpreta
ción de David "l .a revolución francesa fue desde el pr1nc1pio hasta el fin
ij
R1ázanov, quien llama la atención sObre el hec
ho de que en. 1111 111ovimiento social, y después de ella una democracia pura-
aquella ocasión Marx se dirigió en su caráct
er de comunista 11w111 e política es un perfecto absurdo.
in�ernacional a la dirección del movimien
to cartista inglés,. "J .11 <lernocracia es hoy día el comunismo. Otra clase de de-
mientras que Engels adoptaba el punto de vist
a de un demó­ 11111<T;1cia sólo puede existir en las cabezas de visionarios teó­
crata alemán. A pesar de todo esto, lo que
no queda en claro ri1os [ . . . J La democracia se ha convertido en un principio
es por qué Marx y Engels pudieron tomar
. . la palabra para I'' l t ta r io, en un principio de las masas [.. 1 pues, excep-
hablar al mis mo tiempo en su condición de co1nunistas int
o :

er­ 111:111<10 a los que no cuentan, en el año 1846 todos los dernó-
n��ion�Je:S J-�� ��rp.ócrat�s aleman!!s. Pe�o �qu ,
Ícabe Úna pre­ , ralas europeos son mas o menos elarament e comuni·stas . is
''

gu�t�: ¿Qué les .pºsibilitó articular y concili '


ar ambos puntos. Así se expresaba Engels en un discurso del año 1845, opor­
de v�st�? Para responder a esta pregunta es
la teorí� �e la revoluci�n de Marx y Engels
necesario analizar
en vísperas de los.
r l1111idad en la que con toda c�aridad hacía
�oincidir, en forma
acontecimientos revoluoonarios de 184 8. , pr;'1cticamente total, democracia con comunismo y, de esa ma­
l 11<'ra. 1novimiento nacional con movimiento internacional, libe-
!. ra<i' <'> n con disolución de las naciones. _ . . .

E n nuestra búsqueda de las premisas que hicieron posible


b. La teoría de la revolución y del capitalismo en Marx y· e¡11c Marx y Engels adoptaran sirnultáneament� el punto �e
Engels hasta la revolución de 1848 .
vista de un demócrata alemán y de un comunista internacio­
"ª J, un primer resultado ha quedado a la vista: lo que les
Marx y Engels tenían como expectativa que dos
procesos socia­ pcnnitió asumir ambas posiciones sin caer en una contradic­
les de naturaleza enteramente diferente habriari. -
cfe cruzarse ci<'>n fue el modelo de revolución por el que se guiaron, una
Y finalmente f�.�� 7s� � �tno co!l el
otro: en el centro y el este
de Eur?Pª (!taha, ,J:f - -� revolución que, abarcando todo el mundo "civilizado" de aquel
ungría, Polonia y también Alemania) una­ ('11 tonces, habría de unificar las múltiples luchas de los más
_
r�vol1JC!Qn demo.cr�t1co:b1:1rguesa .y en Europa
occidental (Fran -· diversos movimientos políticos y sociales provenientes tanto
cia e Inglaterra) �n':l .revolución proletario-soc
. ialista. Las dife­ de los países avanzados corno de los atrasado�, en un solo gran
rencias entre ambos procesos serían mínimas I • I •
. y· desaparecerían <'Ontcxto global y en torno a una unica y cornun perspectiva.
casi totalmente en el marco de una transición
fluida y sin quie-­ 1::stc es uno de los elementos más esenciales de la teoría revo-
bres. Marx y Engels se guiaban, generalizá
ndolo, por el mo­ 1u«ionaria sustentada por l\!Iarx y Engels.
delo.. de_ }�- !'�yoluc . ón francesa y de las gue
. � rras napoleónicas. La cuestión que queda aún por resolver es la siguiente:
que le s1guier o11. S1 desde 1789 hasta 179 3 esta revolución
ha- ¿cún10 se explican las esperanzas de Marx y Engels en esa
18 NACIÓN E INTERNACIONALISMO REVOLUCIÓN Y NACIÓN 1!)

perspectiva común, en esa dinámica de la revolución por venir concretamente de qué manera esa comprensión del capitalis1no
y que debería abarcar y unificar al mundo entero? En su Prin­ era el fundamento que prefiguraba las visiones y expectativas
cipios del comunis1no, escrito en 1817, Engels nos da la res­ de Marx y Engels con respecto a la futura revolución. En el
puesta: lvianifiesto del partido comunista, obra con la que, desde
"La gran industria, al crear el mercado mundial, ha unido el punto de vista teórico y programático, culmina y concluye
ya tan estrechamente todos los pueblos del globo terrestre, so­ esa fase decisiva en la biografía de Marx y Engels que se ex­
bre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo tiende hasta los inicios de febrero de 1848, leemos:
que ocurre en la tierra del otro ( . . . ] la burguesía y el prole­ "La burguesía ha desempeñado un papel extremadamente
tariado se han erigido en las dos clases fundamentales de la revolucionario en la historia [ . . . ] La burguesía no puede exis­
sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal tir sin revolucionar permanentemente los instrumentos de pro­
lucha de nuestros días. Por consecuencia, la revolución comu­ ducción, vale decir las relaciones de producción y, por ende,
nista no será una revolución puramente nacional, sino que se todas las relaciones sociales." 19

producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es (''La burguesía desataría una dinámica que destruiría todas las
decir, al menos en Inglaterra, en Francia y en Alemania." 1!7 / relaciones feudales y patriarcales existentes hasta el momento.
A su vez, en 1845-1846, en La ideología al'emana, Marx mis­ Su desarrollo se condicionaba mutuamente con el desarrollo del
mo, junto con Engels, había escrito: '. maquinismo y del mercado mundial. La gran industria mo­
"El comunismo, empíricamente, sólo puede darse como la i derna y el mercado mundial -en opinión de Marx y Engels­
is
acción 'coincidente' o simultánea de los pueblos dominantes." ! destruirían el aislamiento de las naciones, tornándolas inter-
La primera de las citas ya permite reconocer la idea que dependientes y confiriendo un carácter cosmopolita a la pro­
se hacían los fundadores del marxismo respecto de una revo- ducción y el consu1no. El carácter fragmentario y disperso de los
1ución "que se extendía simultáneamente" por todo el mundo medios de producción, de la propiedad y de la población que­
("civilizado" de aquel entonces) . Se trata de una idea que, daría superado. Un au1nento y una concentración extraordina­
como ya se ha dicho, constituye el primero de los elementos ria de la riqueza llegaría forzosamente. El resultado natural
sin duda más esenciales en la teoría marxista de la revolución. .. y necesario de todo esto sería finalmente la centralización del
Pero esa idea está condicionada a su vez por dos conviccio­ . poder político:
nes básicas generadas en el análisis que hacían del capitalismo. \-
"Provincias independientes, apenas aliadas y con intereses, le­
Ambos estaban convencidos: yes, gobiernos y aranceles diferentes, han sido comprimidas
ti l] de que el capitalismo (la burguesía y la gran industria) para formar una nación, un gobierno, una ley, un interés na­
d esem.peñaba en la historia un papel eminentemente revolu­ cional de clase y una línea aduanera." 2º
.
c1onar10; Pero este enorme avance de las fuerzas product ivas, . gracias
--·-··..--.... . . ,

� 2] de que, bajo el capitalismo, la sociedad se polariza en al cual la burguesía logra derrotar al feudalismo -cont1nuan
.
...�-·' "' �···.

dos clases fundamentales y que, en razón de ello, se produce :rviarx y Engels- P.r9n.t.o se vuelve en contra de ella misma.
una simplificación y universalización de la lucha de clases. Las riquezas producidas por la sociedad entran en contradic­
Estas dos convicciones o conclusiones, sacadas de sus estudios ción con las relaciones burguesas de propiedad y producción
teóricos sobre el capitalismo, constituyen la base sobre la que que ahora resultan demasiado estrechas. La burguesía no pue­
se fundamentaba la idea que Marx y Engels se hacían de la de controlar ya los medios de producción y de circulación que
futura revolución. ella misma ha generado. Es que éstos invierten su carácter: de
Antes de avanzar más valdría la pena detenerse un poco en armas contra las relaciones feudales, que habían sido, se con­
estos dos últimos pilares de la construcción teórica del mar­ vierten en armas contra las relaciones burguesas.
xismo para tratar de reconstruir, eslabón por eslabón, la plaza Marx y Engels describen a continuación el papel y la funci<'Jn
que ocupaba dentro de la misma, y pasar luego a ver más que atribuyen al proletariado y a las clases medias. Por su
20 NACIÓN E INTERNACIONALISMO
REVOLl.iCIÓN Y NACIÓN �I

particular importancia en el marco interpretativo que desa­ propiedad y de todo tipo de interés partic�l�r. En raz�'n1 de e�;.'
rrollaremos más adelante, es de gran utilidad transcribir los definición negativa, es decir de sus "sufr1m1entos un1 versa les '
pasajes más significativos en forma textual: .
el proletariado se convierte en la e�carnación de la hun �an1-
"Pero la burguesía no s<'>Jo ha forjado Jas armas que le darán dad en general. No puede liberarse sin hacer estallar la antigua
muerte; también ha engendrado a Jos hombres que manejarán sociedad en su conjunto y sin acabar con toda forma de explo­
esas armas: los obreros modernos, los proletarios. tación y dominación, introduciendo así la emancipación humana
"En la misma medida en q uc se desarrolla la burguesía, es en general.
decir el capital, se desarrolla el proletariado [ . ]
. .
Volviendo ahora a la pregunta i�ici�l -es decir en qué basa­
"De todas las clases que enfrentan hoy en día a la bur­ ba; l.Vlarx··y. Eñgels e·sa-visión de una revolución universal c� paz
guesía, sólo el proletariado es una clase verdadera1nente revo­ de unificar en una sola dinámica todos los aspectos parciales
lucionaria. Las clases restantes decaen y perecen con la gran aún dispersos de las más diversas luchas y movimientos d� libe­
industria [ . . ] .
ración de tipo político, social y nacional- podemos decir q�e
"Las pequeñas capas medias existentes hasta la fecha, los .
estamos en condiciones de contestarla a través de ciertas afir-
pequeños industriales, comerciantes y rentistas, los artesanos y maciones de Engels:
campesinos, todas estas clases se van su1niendo en el proleta­ .
"Porque en Inglaterra la industria moderna, �as máquinas,
riado ( ... J agrupan a todas las clases oprimidas en una úni� a gran clase
"El siervo evolucionó a miembro de la comuna dentro de la con intereses co1nunes, en la clase del proletariado; porque
servidumbre, así como el pequeñoburgués se elevó a burgués a causa de ello, en la clase opuesta también se han unido
bajo el yugo del absolutismo feudal. En cambio el obrero mo­ todas las clases de opresores en una única clase, la burguesía.
derno, en lugar de elevarse con el progreso de la industria, se f)e esta manera, la lucha se ha simplificado y podrá decidirse de
hunde cada vez más por debajo de las condiciones de su propia un único y gran golpe." 24
clase. El obrero se convierte en indigente y la indigencia se "¡Seguid luchando valerosamente, pues, oh señores del cap1-
desarrolla aún con mayor celeridad que la población y la ri­ tal ! Por ahora os necesitamos y en algún que otro lugar hasta
queza." 21 precisamos de vuestra hegem�nía. Debéis limpiar de nuestro
En un escrito anterior Marx había descrito al proletariado . , absoluta,
camino los resabios del Medioevo y la monarquia
alemán como "una clase con cadenas radicales [ . ), una clase
. .
debéis aniquilar el patriarcalismo, debéis centralizar, debéis
de la sociedad burguesa que no es una clase de la sociedad transformar para nosotros a to?as las clases más o r:ienos d�s­
burguesa; [ . J un estado que es la disolución de todos los
. . _ , _
estados; [ . ] una esfera que posee un carácter universal por
. .
poseídas en auténticos pr�letar1os, en i-ecl1
_ :1tas, deb1... 1s �um1n1s­
trarnos, con vuestras fábricas y comun1cac1ones comerciales, la
sus sufrimientos universales [ .. ]." 22
.
base de los medios materiales que requiere el proletariado para
Posteriormente lVfarx y Engels precisaron esa definición, gene­
su liberación. En recompensa por ello podéis gobernar por
ralizándola por extensión al proletariado de todos los demás
'
breve lapso." 2¡¡
? a1ses:
) . "Los proletar ( Consecuentes con esa conv!cció� incuestiona�a respecto d� l
-

ios, en cambio, tienen en todos los países los papel eminentemente revoluc1onano del capitalismo _ e� la his­.
¡ inismos intere�es, los mismos enemigos y se enfrentan en todas toria, l\{arx y Engels eran decididos defensores del libre co­
.i partes a la misma lucha; la gran m'.lsa proletaria está ya, por
.
mercio co1no instrumento para la creación del mercado �nun­
·l naturaleza, al margen de los pre3. u1c1_
'
l os naturales, y toda su
cult�ra Y todo su !novimiento son esencialmente de signo hu-
.
1nan1tar10, ant1_nac1onal." 23
dial. El libre comercio, decía Marx, "desintegra las antiguas
�acionalidades y exacerba el antagonismo entre el proletariado
·
y la burguesía. En una palabra, el sistema de la lihcrlad co­
En el Manifiesto del partido comunista se insiste en esa no­
mercial acelera la revolución social".26
ción de proletariado como clase desposeída de toda forma de
Y cuando no era posible de otra manera, l\1arx y Engcls
23
22 NACIÓN E INTERNACIONALISMO REVOLUCIÓN Y NACIÓN

saludaQ. _?n. .fa.�cl.usQ .�l uso de la fuerza como medios de expan­ la aplicación de la maquinaria a otras ramas de la �n�ustria �o
si.ón de las relaciones capitalistas en el mundo. Engels, por directamente relacionadas con el transporte ferrov1ar10. El sis­
ejemplo, comentaba en 1847 la anexión de casi la mitad del tema ferroviario se convertirá por lo tanto, en la India, en un
territorio mexicano por parte· de la Unión norteamericana con verdadero precursor de la industria moderna." 31
estas palabras:
"En América hemos contemplado la conquista de l'vféxico y
1848 y
t'"

nos hemos alegrado por ella. l.'a1nbién es un progreso el que ; c. La revolución de la "guerra mundial"
\.
un pa1s, que hasta el presente se ha ocupado exclusivamente
�e s� I?ismo, al cual sempiternas guerras civiles han desgastado, En estrecha relación con su creencia en el carácter·�· revolu . verio-
cionar
impidiéndole toda evolución, que a un país al cual le espe­ de la burguesía, Marx y Engels creían también:,�] que ladeuni ses
raba, a lo su1no, el convertirse en un vasallo industrial de salización, simplificación y polarización de la luchade detcla ener,
Inglaterra, que un país semejante haya sido arrastrado por la era una tendencia en avance constante, imposible n d� es­
fuerza dentro del movimiento histórico. Favorece los intereses y@· que el "gran crac" decisiv?, que ellos nunca dejaroven s
de su propio desarrollo el hecho <le que, en el futuro, sea perar, ya era inminente. En juho de 1846 ya estaban con procido
puesto bajo la tutela de Estados Unidos." 21 de que la fase decisiva de la lucha entre burguesí� � to leta car­
­
De esa manera, sirviéndose de los más variados medios, la riado se había iniciado y de que muy pronto el mov1n11en 2 Que
burguesía se construiría "un mundo a su propia iinagen y se­ tista habríti. de llevar al proletariado británico al poder.3ria en
mejanza", 28 es decir un mundo burguesamente homogéneo.29 la revolución en Europa y, con ella, la revolución proletaexpec­
Para subrayar este propósito, Marx afirmaba: Occidente eran prácticamente inminentes, constituye una viesa
"El país industrialmente n1ás desarrollado no hace sino mos­ tativa que, culminando en el Jl.fanifiesto comunista, atra
trar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro." so
todos sus análisis de la coyuntura de aquel tiempo. Y, en efecto,n
Ya bien entrada la década de 1850, pese a condenar moral- antes de que los primeros ejemplares del Manifiesto saliera ­
1 s�s �étodos, l\IIar� seguía creyendo aún que el colonia­ de la casa editorial estalla en Europa la revolución: la revbur olu
:
lismo ,
br1tan1co en la India conducía al país a una capitalización ción obrera en Francia parecía ligarse con la revoluciónde los­
e indust:i�lización rápida e i ntegral, nivelando e igualando
. a aquellas del modelo occi­ guesa en Alemania, y ésta con la revolución nacional
sus condiciones generales de v1da polacos, húngaros, checos, etc. Sin embargo, todo esto nolVIaera rx
dental-europeo: suficiente. En enero de 1849, en la Nueva Gaceta Renanafragan
"Inglaten·a tiene que cumplir en la India una doble nlisión: afirmaba: "Inglaterra brilla como el peñasco donde nau todo
una destruct?ra, la otra regeneradora; la aniquilación de la las olas revolucionarias." Una revolución "que se diesecom en
vieja sociedad asiática y la colocación de los fundamentos el continente europeo sin incluir a Inglaterra sería o una
materiales de la sociedad occidental en Asia." Y luego agre­ tormenta en un vaso de agua". Y a continuaciónlafor mulaba
iente
gaba: "Ya sé que la industriocracia inglesa trata de cubrir la
India de vías férreas con el exclusivo objeto de extraer, a un la idea que él se hacía de los acontecimientos de sigu
costo más reducido, el algodón y otras materias pri1nas necesa­ manera:
rias para sus fábricas. Pero una vez que se ha introducido "La vieja Inglaterra sólo podrá ser derribada por una guerras,
inundial, la única que pueda ofrecer al partido de los cart ista
la maq�inaria en el sistema de locomoción de un país que
posee hierro y carbón, ya no es posible impedir que ese país al partido obrero inglés organizado, las condiciones para un]
levantamiento fructífero contra sus opresores tiránicos [nic . ..
fabrique dichas máquinas. No se puede mantener una red de
vías férreas en un país enonne sin organizar en él todos los Inglaterra se presenta, al igual que en la época napoleó a,,
proces�s industri�les necesarios para satisfacer las exigencias en la vanguardia de los ejércitos contrarrevolucionarios, perv1- �
inmediatas y corrientes del ferrocarril, de las cuales debe surgir por la guerra misma, ha sido arrojada a la cabeza del ino
24
NACIÓN E INTERNACIONALISMO REVOLUCIÓN Y NACIÓN

miento revolucionario, saldando así la deuda que contrajo con ción nacional que reconocían era el �e las "grandes naciones
la_revolución del siglo xvnr."
33 históricas". Ambos juzgaban y diferenciaban a los numerosos
.Í Las esperanzas y los esfuerzos de Marx y Engels se concen- movimientos nacionales, que en aquel entonces existían en Eu­
t tra?an en es� guerra, pues <le ella habría de emerger la nueva ropa, según fueran favorables o no a las siguientes tendencias
_
�!
sociedad. Segun ese punto de vist a la guerra era un instrumento y J"!_ecesidades históricas:
al servicio del progreso técnico y <le la c1nancipación política y l} a la lucha de los demócratas europeos contra la Rusia za-
_

s ?�ial. 34 Ahora bien, ¿cómo se explica esa valoración tan po­ rista y sus aliados;
s1t1�a de la guerra? Para responder a esta pregunta es nec 2)' a la máxima centralización posible, política y territorial-
f sar10 tener presente la situación europea desde 178 9 hasta 1848, e-
tal como aparece r �presentada en los análisis de Marx y Engels: mente hablando.
! pasada la revoluc1on francesa, a partir <le 181 5, la reacción !Ad 10 Uno de los principales criterios por el que Marx y
I
i europea se había formado en la Santa Alianza. Su principal '-Engel� decidían reconocer a tal o cual nación oprimida en
,
' soporte se encontraba en la Rusia zarista. La estabilidad lucha por su liberación un derecho a la existencia era la pos­
terna del zarismo le permitía asu1nir, hacia afuera, por tod in­
Europa, un papel activa y ofensivamente contrarrevoluci a tura que llegara a adoptar ante las grandes dinastías de los
rio.35 Debido al estancamiento y al atraso históricos de la ona­ Hohenzollern, de los Habsburgo y sobre todo de los zares
m�ción social �usa, arraigados en los orígenes mongólicos defor­ rusos. Las aspiraciones de los alemanes, polacos, húngaros e
1 misma, y debido a la falta de un movimiento democráticla italianos estaban dirigidas en contra de esos estados absolu­
tistas que oprimían y desmembraban a sus respectivas naciones.
interno de renovación, el zarismo podía ser abatido únicame o Por el contrario, la mayoría de los pueblos eslavos buscaba su
desde afuera, mediante una guerra del "Occidente civilizado nte
contra el "Oriente bárbaro". Esa guerra era la prueba de" salvación en un orden paneslávico bajo hegemonía rusa. Por
fuego �?r la que inevitablemente habrían de pasar tanto los más variados motivos, muchos de esos pueblos se sentían
r �v�luc1on burguesa como la proletaria. Por esta razón conla amenazados por sus propias aspiraciones nacionales, e incluso
1

titu1a el centro en torno al cual giraban todas las consid s­ en su existencia nacional, por las pretensiones y aspiraciones
\ ciones estratégicas de lVIarx y Engels. era­ de las grandes naciones "históricas". Todo esto lo� acercaba
.....
a los enemigos de sus enemigos. Fue el caso, por eJempl�, de
los checos, en oportunidad en que en la asamblea nacional
d. Sobre el derecho a la autodeterniinación: dos tipo
de Frankfurt, entre otras cosas, se los quiso obligar a ha-·
s de naciones blar en alemán, prohibiéndoseles el uso de su propio idioma.
Habiendo pasad� rev�sta a la teoría de Marx y Engels sobre De la misma manera se sintieron amenazados los ucranianos
_ � sera posible ahora
la revolucio por los polacos, los croatas por los húngaros, etc. Esa amen�za,
comprender las posiciones que a veces imaginaria, pero en la mayoría de los casos efectiva­
ambos asuinieron ante los problemas nacionales durante la re­ mente real, condujo a que -en la gran batalla por la. demo­
volución de 1848. Si bien ambos apoyaron apasionadamente cracia de los años 1848 y 1859 en Europa central y or1ental­
a l?s alemanes, polacos, italianos y húngaros en sus reivind esos pueblos tomaran partido por la contrarrevolución, h�cien­
c�c1ones por la_ unidad e independencia nacional,36 con iguali­ do causa común con los antiguos poderes de la Santa Alianza.
firmeza combatieron a los rnovimientos nacionales de los "pue- Con lo cual, al no superar esa prueba de fuego histórica, según
Lblos s�n historia". Así acostu1nbraba llan1ar Engels a los checos, 1V1arx y Engels, firmaron su sentencia de muerte. Y cuando se
ucranianos, ��lo�ac?s: rumanos, etc.a1 !Vf arx y Engels se negaban trataba de ejecutar una sentencia de la historia, no tenían
ª acep ar el pr1ncip10 de las
. � nacionalidades" sustentado por el cabida ni los reparos morales ni las simpatías por un pueblo
liberalismo, según el cual cada nación tenía derecho a un oprimido. Un ejemplo: en un artículo en la Nueva Gaceta Re­
estado nacional propio. El único derecho a la autodetermina nana del 17 de junio de 1848 Engels manifestaba su compren-
-
27
26 NACIÓN E INTERNACIONALISMO CRÍTICA A LA CONCEPCIÓN OlUGINAL DE MARX

el otro. No hay
sión por el pueblo checo y, refiriéndose al levantamiento de no via bles ni política ni económicamente por • .

· s emergentes no sólo
Praga, escribía: "El alzamiento podrá concluir como quiera, que ol�idar que ·ros movimientos nacionale
estados de la Euro­
pero la única solución posible que aún queda es una guerra entraban en contradicción con los antiguos
se nfrentaban entre
de exterminio de los alemanes contra los checos." 38 pa absolutista, sino que muchos de ellos . : o . n
iba
asp 1ra c1o nes de un
La oposición entre naciones opresoras y naciones oprimidas sí tan pronto como el desarrollo y las
ect am ent e en per jui cio del otr o. En ese caso �arx y Eng�ls
no �ra, para Marx y Engels, un criterio de importancia para dir
dec idían por "el der ech o" de las nac ion es grandes y via­
analizar y evaluar los conflictos nacionales. Lo decisivo era se
raíces en una ley
qué partido tomaban en la lucha del Occidente revolucionario bles, el cual -conforme a ellos- tenía sus
contra el Oriente contrarrevolucionario. Éste era el criterio fun­ general del desarrollo histórico, tendi�nte
� la creación de es­
in egrados. Es� pos­
damental de acuerdo con el cual l\1arx y Engels trazaban una pacios económicos cada vez más amplios e � .
1rac1ón a la igual­
línea distintiva entre las naciones. Sin embargo el uso de ese tura contrastaba con la de Bakunin, cuya asp
a una articulación
criterio no es suficiente para comprender las políticas frente dad y libertad de todas las naciones 41 llevaba _ ntemente
en peq ueñ as com un ida des pre dom ina
a las . nacionalidades trazadas por l\.farx y Engels desde la de la sociedad
concepción y aque­
redacción de la 1'lueva Gaceta Renana durante la revolución agrarias. El notorio antagonismo entre esta
rápido desarrollo
de 1848-1849. Muchas preguntas quedan sin respuesta . Roman lla por la que se regía Marx, basada en un _ as, del
ció n de las fue rza s pro du ctiv
Rosdolsky, por ejemplo, en su estudio -que Ernest Mande! v la máxima centraliza
,
Consecuentemente,
c�lificaba como "primer muestra lograda de una crítica mar­ maquinismo y la gran industria, es evidente.
jefe, Marx, recha­
la Nueva Gaceta Renana y su redactor en
federalista, . de�en­
xista a l\iiarx mismo"-39 se pregunta:
"¿Y por qué [ . . . ], en virtud de qué fatal necesidad debía zaban todas las posibles soluciones de tipo
ón, hungar1zación,
la insurrección de Praga arrojar a los checos en brazos de los diendo el punto de vista de la germanizaci
o sea prop�gn�nd o
rusos? ¿Por qué no se podía llegar a una 'convivencia pací­ etc., de los pueblos y naciones menores, . es italiana,
ión den tro de las gra nd es nac ion
fica' de ambas nacionalidades mediante concesiones razonables su radical asimilac
hubiera sido por
sobre el terreno de Ja autoadministración nacional, la igualdad polaca, húngara y sobre todo alemana. Si
nia habría llegado
de derechos lingüísticos y el sistema escolar nacional (¡los che­ Engels, la frontera meridiona� de Alema
cos no reclamaban más!)? Y por último: ¿qué clase de 'libertad' hasta el mar Mediterráneo.42
s� proclamaba, pues, al pueblo checo si sólo se le permitía o
bien desaparecer o bien vivir junto a los alemanes en el estado
alenián? ¿No son éstas puras contradicciones?" 40 í '
<
AL DE MARX
E1: verdad aquí no hay contradicción alguna. La habría si 3. CRÍTICA A l..A CONCEPCION ORIGIN
l
efectivamente Marx y Engels se hubieran orientado solamente
estas altura s, y en vis ta de las for mu lac iones tan pro�oca­
por el primero de los criterios mencionados, diferenciando úni­ A
En gels, se impo ne un a crítica . Sin duda e� marxismo
camente entre naciones revolucionarias y naciones contrarrevo­ doras de
nto de vista de sus
luc�onarias. Pero esto no fue así. Junto a ese primer criterio se distanció muy tempranamente del pu
Austria y Hungría.
aplicaban un segundo, sin el cual, indudablemente, sería im­ fundadores con respecto a los eslavos en
posible comprender por qué Marx y Engels negaban a ciertas karl I<.autsky afirma: . .
sig lo
sea tan fác il com o en el
naciones, por principio, toda probabilidad histórica, a pesar "Que en nuestros tiempos no
a un �ueblo atra­
de haber demostrado ya más de una vez ser poseedoras de un xv1u que un pueblo desarrollado obligue
dos del siglo pasado,
gran potencial revolucionario. sado a renunciar a su idioma era, a media
Marx y Engcls. n10-
bastante confuso. 1\sí, en 1848, podían
r: -.. pu ebl os esla vos p ropc? rcio11;1 ban
2.:� Para ellos tenía igual importancia la distinción entre lestos por la ayu da qu e cie rto s .
ados al n11sn10 ocaso
j1d
naciones grandes, por un lado, y naciones pequeñas, y por tanto a Ja contrarrevolución, con sidera rlo s destin
28
NACIÓN E INTERNACIONALISMO CRÍTICA /\ L/\ CONCEPCIÓN ORIGINAL DE MARX 2!}

que los galos y los bretones [ . .. ] Esto fue un error. significa entonces no remitirse al marxisn10 como a una doc­
�maestros no volvieron, ni aún más tarde, a ocuparse del Nuestros trina atemporal, ya sea en sentido apologético o crítico.
( Esta crítica demasiado superficial y -como bien tema." 43 Con estas reflexiones metodológicas nos basta por el mo­
� Roman Rosdolsky- con
lo señala
demasiada complacencia procuraba des­ mento. Comencemos ahora con la revisión crítica anunciada.
l car g�r a En ls con el argument
?: o de que ést
habna modi �icado su posición años después. e,Posup uestamente, El primer tema a abordar es el de la absorción y asimilación de
�osdol��y dice que "en el fondo, su imagen der ella con trario, las naciones1 tema que por otro lado ya hemos mencionado.
revolucion centroeuropea -in . clu esperada A ese respecto todo juicio o condena prematura que parta de
so en los años sesenta, setenta nuestra actual visión del mundo, sin tomar en cuenta el con­
y ochenta- siguió siendo la misma que en 1848".44 texto histórico concreto de aquel momento, sería falso. Los
Aun�ue la crítica excepcionalmente rigurosa de Rosdo movimientos de lucha por la unidad nacional se dirigían con­
la teo:i � de los "pueblos sin historia" está muy lejo lsky a tra las estructuras políticas establecidas por la reacción absolu­
_ rto sentido, deficie
su.J?.�rhcial es, en cie s de ser
nte: tista y, en ese sentido, les cabía aún una función emancipatoria.
1]: porque, partiendo de un antagonismo en realidad Las grandes naciones en formación aparecían todavía . como
te?te entre Mar� y Engels, el objeto de Ja crítica que inexis­ portadoras de una misión histórica progresista. En el contexto
_ a este ulumo;45
tri}}g1do da res­
· 2]' por u
de esa lucha democrático-revolucionaria de la burguesía euro­
9 : reduce los "errores" de Marx y Engcls a un as­ pea contra los estados absolutistas de la Santa Alianz�, !°uchas
pecto practico <le su actividad política, neg;índose ver a el� l.as naciones pequeñas servían a la contrarrevolución com:o­
·el contexto global de la teoría rnarxista de la revolució los en elementos de división y debilitamiento de las grandes naciones
dolsky hace hincapié en la necesidad de traz;ir un a n. Ros­ en su lucha por la liberación. Por toda Europa reinaba la
-separación" entre el "internacionalismo" y los "conoc"lí nea de
i1nientos agitación revolucionaria, y la memoria de la revolución fran­
gene:ales" de la "teoría científica" de Marx, por un lad cesa era 01nnipresente. En esa atmósfera intelectual, la rápida
praxi s pohti , _ca de Engels en relaci o. y la
ón con el problema de !as asimilación nacional de pueblos enteros era una expectativa
I!_<lcionalidades, por el otro.46 totalmente común y natural para cualquier demócrata, por lo
La tesis que aquí se trata de fundamentar es pre
la opuesta, e�to es, la praxis política concreta de l\1acisamente menos para todos aquellos que nunca habían sufrido la opre­
sión nacional en carne propia (y entre éstos se contaba Marx).
gels en relación con los conflictos entre las distintas rx y En­ En uno de los mejores artículos escritos sobre el tema, no sólo
l �idades implicadas en los acontecimientos de 1848-1 849 naciona­
') rnco�prensible si no se la explica a partir de su rel sería
ación sis­
por parte de autores marxistas, Otto Bauer analizaba en 1912
las diferentes condiciones objetivas y subjetivas de la asimila­
l tema, �ica con los postulados teóricos generales de Ma
� especial con su análisis del capitalismo y su teoría de rx, en ción nacional:
� lución. La �rítica a las posiciones de Marx y Engels fre la revo­ "En época de lucha cultural, social, política o religiosa es
'ras nacion . alid nte a cuanpo co)1 mayor facilidad se logra la asin1ilación nacional.
ades en la revolución de 1848-1 849 no debe ser Cuando la lucha por los grandes objetivos de la hun1anidad
superficial ni detenerse ante ninguna sacralización doc
Pero tampoco debería ser ahistórica ni por lo tanto ser trinal. desencadena las pasiones, encuentran los hombres que las dife­
al m�rxismo desde ��uera de� mismo (sobre la posibilid llevada rencias nacionales son vanas y toman con mayor facilidad otra
necesidad de una critica marxista al marxismo hablarem ad y nacionalidad. Por ello, en tiempos de la Reforma, ele las gran­
adelante).47 Argumentar "desde dentro" significa en os más des revoluciones inglesa y francesa, fueron asilnilados fuertes
c�ncreto, primero, despl�gar la crítica a partir de laseste caso sectores populares. Como Marx y Engels creían, la revoluc:i6n
ria s y conceptos del marxismo y, segundo, reconstruir la catego­ de 1848 había de preparar, en toda Europa, una época revo­
entre teoría marxista e historia. Argurnentar "desde relación lucionaria que duraría un decenio, por lo que esperaban la
dentro" rápida asimilación de los checos, eslovenos y rutenos. Constru-
'

30 NACIÓN E INTERNACIONALISMO citfTICA A LA CONCEPCIÓN ORICINAL DE MARX 31

yeron a partir de la fuerza asimiladora que surge de todo mo­ de las monarquías absolutas. Ahora bien, ya que -como el
vimiento revolucionario." 48 111is1no Engels lo expresaba en el artículo citado, y en esto te­
Si se parte de los presupuestos mencionados al comienzo, la nía toda la razón- la cuestión de las nacionalidades estaba
���!iaJ]._z a en una rápida "g�rmanización", "hungarización',- y directamente relacionada con la cuestión campesina, la asimi­
"polonización" de los pueblos menores en la Europa meridio­ lación nacional no tuvo lugar. Por el contrario, ya en 1848-
nal y central es comprensible y consecuente. Estos presupuestos 1 8'19, mucho antes de la era imperialista, todos los conflictos
eran, por un lado, el carácter revolucionario de la burguesía nacionales se agudizaron.so De modo que las enormes expec­
en general y, en este caso concreto, de la burguesía alemana tativas puestas por Marx y Engels en la :evolución de . 1 �48
en particular y, por el otro lado, la rápida internacionaliza­ con relación a la liberación de los campesinos y a la asimila­
ción de la revolución. Ambos _formaban parte del paradigma ción de las nacionalidades menores, ya en aquel entonces reve­
clásico de la revolución francesa. En un esfuerzo por funda­ laron ser meras ilusiones. Así lo señala Rosdolsky cuando es­
mentar su posición frente al conflicto de las nacionalidades, cribe:
Engels, en repetidas ocasiones, se refirió expresamente a esa "·Cómo iban a poder los hacendados nobiliarios húngaros
' . y
experiencia histórica. Por ejemplo en un escrito contra Arnold polacos aportar una democracia agraria a l�s inasa.s c�mpes�nas
Ruge, en el que haciendo un esbozo de la "nacionalidad fran­ servias, croatas, eslovacas, rumanas y ucranianas , s1 n1 s1qu1era
cesa del sur", expresaba las siguientes ideas: en la Edad Me­ se la concedían a su propio campesinado?_ Pero, como se sabe,
dia, la Provence había sido una de las regiones más desarrolla­ 1·tampoco la burguesía alem
ana mostró el más mínimo deseo
das de Europa, con un idioma plenamente evolucionado y con de resarcir de tal manera a los pueblos campesinos es1avos 'por

una identidad propia, marcadamente definida, "sin más pa­ la pérdida de su nacionalidad'!" w.
.rentesco con la francesa del norte que actualmente la polaca . .
¿Por qué l\1arx y Engels se entregaron a esa ilusión? El mo­
con la rusa". Pero -prosigue Engels- Francia del sur fue tivo fue doble . En primer lugar, porque creyeron que l� guerr.� .
ocupada por los franceses del norte: mundial contra la Rusia zarista era inevitable . La única posi­
"Trescientos años duró el despotismo francés septentrional bilidad que en esa guerra le habría quedado a la noblez�
sobre la Francia del sur, y sólo entonces compensaron los fran­ patriótica en Hungría y Polonia para garantizar la supervi­
ceses del norte su opresión. . . mediante la aniquilación de los vencia de sus naciones habría sido, efectivamente, en ese caso,
últimos restos de independencia meridional. La Constituyente introducir la democracia agraria con el objeto de movilizar a
destrozó las provincias independientes, el férreo puño de la las masas campesinas en defensa de la patria. Ahora bien, la
Convención convirtió a los habitantes del sur de Francia pri­ premisa de que la guerra contra el zarismo era inevitable se ba­
meramente en franceses, dándoles luego, como indemnización saba a su vez en �na segunda premisa, aún más fundamental.
por su nacionalidad, la democracia." 49 J\.farx estaba convencido de que la revolución burguesa en
Las_ expectat�vas de Marx y Engels deben ser, pues, cotejadas Alemania no iba a tolerar ninguna forma de coexistencia con
con referencia al paradigma histórico y revolucionario fran­ los viejos poderes absolutistas, ni en las propias fronteras ni
-�és. ¿Puede decirse que hayan sido corroboradas? Tomando fuera de las mismas. Por lo tanto, las consecuencias de la revo­
en consideración la revolución en r\lemania y en toda Europa lución serían su radicalización social interna y su internacio­
central de 1848-1849, ¿cuál es la respuesta que corresponde nalización, es decir, hacia fuera, la guerra contra el este bárbaro.
a esa pregunta? La burguesía alemana y sus aliados principa­ Pero Marx sobrevaloraba el carácter revolucionario de la
les, la nobleza húngara y polaca, que se encontraban en lucha burguesía y de la di�ámica del desarrollo capitalista al erigir
de años contra la opresión rusa, prusiana y austriaca, no libe­ ei modelo revolucionario francés en único paradigma, sin con­
raron al campesinado, no le dieron "la democracia en com­ siderar -por ejemplo- el modelo británico. Una falta q u e no
pensación por la nacionalidad". Con respecto a los campesinos, cometió la burguesía alemana, que había aprendido uicn la
la revolución de 1848 prosiguió la vieja política de opresión lección de la revolución francesa y reconoció ahora el vcr<la-
32 NACIÓN E INT.ERNACIONALJSMO CRÍTICA A LA CONCEPCIÓN ORIGINAL DE MARX 33

dero peligro de una sublevación popular o incluso proletaria. relaciones burguesas de producción. �sa . n.opleza y np el ca1u­
•..

iVIientras que Marx partía del supuesto de que impulsada por pcsinad�, fu� la que se . constituyó en . el "aliado más natural"
una necesidad objetiva la burguesía correría hacia su perdi­ de la burguesía. !}na revolución agraria fuer� de control no
.ción, ésta, por el contrario, actuó con plena conciencia política. sólo habría cuestionado la propiedad feudal, sino que también .
1(El modelo británico de reformas escalonadas en dirección a una habría puesto en peligro el desarrollo de la propiedad bur­
� monarquía constitucional en estrecha alianza con una parte de guesa. La política de acuerdos entre parlamento y corona repre­
� la nobleza pareció ofrecerle la garantía de poner fuera de jue­ sentada por el ministro Camphausen y su teoría llamada pre­
f go y mantener bajo control político a las masas populares de la cisamente del compromiso, o la estrategia reformista de la
1 ciudad y del campo. Al mismo tiempo, al preferir una alianza
" "continuidad legal", o las leyes de liberación de las cargas feu­
con la nobleza reformista en lugar de hacerlo con el campesi­ dales mediante el pago de sumas de rescate, todas esas medidas
nado, echaba bases mucho más favorables para el desarrollo eran expresiones del interés y de la conciencia de clase de los
capitalista en el campo que si lo hubiera hecho a través de la dirigentes liberales burgueses, empeñados en aliarse con un sec­
parcelación de la gran propiedad rural en una masa enorme tor de la nobleza y en llegar a un arreglo con la monarquía.
de pequeñas propiedades. En ese sentido cabe preguntarse con Fernando Clauclín:
En contra de un prejuicio profundamente arraigado en la "Al buscar la vía no revolucionaria, reformista, de alianza
tradición marxista ortodoxa, Albert Saboul, y últin1amente con los sectores aburguesados de la nobleza, la vía pactista , -��
también Fernando Claudín,G2 lo han demostrado claramente: _
burguesía al�mana, ¿daba pruebas de cobardía y debilidaa o
�a estrategia de la burguesía francesa de 1789 denota un grado <le inteligencia política?, ¿traicionaba a los campesinos y al
de desarrollo social y político rcJativamente menor. . A la in­ pueblo o a las ilusiones que éstos se hacían sobre la bur­
versa, la estrategia de la burguesía alen1ana en 1848-1849 no guesía?" 55
revela una · pronta decadencia o -cómo l\1arx solía impugnar­ El éxito que empezó a hacerse evidente en la segunda mit�d
una autotraición; más bien es una muestra de la madurez so­ del siglo responde por sí solo a esa pregunta: en una varia­
cial y política alcanzada por ella. Pero Marx, con10 decíamos, ción del paradigma británico, la burguesía alemana logró en­
no lo veía de esa manera: contrar su propia "vía prusiana". Indudablemente Marx no
"La burguesía francesa de 1789 no abandonó ni por un ins­ podía prever la conformación definitiva de esa vía, pero ¿po�
tante a sus aliados, los campesinos. Sabía que el fundamento ­
qué desoyó de semejante manera los signos y te�den�ias �ue
de su dominación era la destrucción del feudalismo en el cam­ fácilmente podían haberse deducido de la experiencia britá­
po, el establecimiento de una clase campesina libre y propie­ nica? ¿Qué respuesta o explicación puede darse a esa pregunta?
taria de la tierra. U na primera explicación s.e encuentra en la interpretación
"La burguesía alemana de 1848 traiciona sin decencia algu­ que Marx, en los tiempos del Manifiesto comunista, daba a
na a estos campesinos, que son sus aliados más naturales, que la existencia de leyes de la acumulación capitalista que, como
son carne de su carne, y sin los cuales se halla impotente frente -
una especie de necesidad objetiva o mecanismo de fuerza, im­
a la nobleza. pulsaba un desarrollo revolucionario que debería conducir del
"La continuación, la sanción de los derechos feudales, en la feudalismo al capitalismo y finalmente al socialismo en un
forma de esta (ilusoria) redención es, pues, el resultado de movimiento de ascenso lineal e interrumpido. El paradigma
la revolución alemana de 1848." ª3 de la revolución francesa del siglo xv111 se adecuaba mucho inás
Lo que Marx (y con él hasta hoy la historiografía oficial en a esta concepción que el de la revolución inglesa del siglo xv11.
la República Democrática de Alemania)M apostrofó de impo­ Marx presuponía la existencia de una esfera social indepen­
tencia e indecisión fue, en realidad, una consecuencia del grado diente de toda voluntad subjetiva y de toda influencia polí­
avanzado de las relaciones capitalistas en Alemania, situación tica, en la que las contradicciones económicas podían desple­
que condujo a que una parte de la nobleza se acomodara a las gar plenamente su propia legalidad. A partir <le esta esfera ,
34 NACIÓN E INTERNACIONALISMO • 11111<::\ A LA CONCEPCIÓN ORICIN:\I, DE MARX 35

la dinámica del desarrollo social era irradiada -para decirlo d i1 :1s, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en surna, ideo­
con la metáfora clásica- "de abajo hacia arriba", por todos lú�icas, dentro de las cuales los hombres cobran conciencia de
los demás ámbitos. Ningún otro tipo de desarrollo capitalista ,.,,<. conflicto y lo dirimen." S9

burgués, por ejemplo el proceso puesto en marcha por Luis 1 .a concepción de una determinación de la superestructura
poi ítico-icleológica por Ja infraestructura económica presupone
0
Bonaparte en Francia en el transcurso de 1851, encajaba en la

{
oncepción de Marx. La c:1ída de la república parlamentaria ;111tc todo, como premisa básica, una separación entre ambas
'!, el establecimiento de Ja dictadura bonapartista de ninguna l'sfcras y no un nexo en el sentido del término articulación
\ manera podían aparecer a Marx como medios para acelerar c·111plcado por Ernesto Laclau.6° Bajo estas condiciones la sepa-
\ y estabilizar la revolución burguesa. Para él eran indicios de Ja 1 ación o abstracción analítica de una esfera económica aislada

-(J
debilidad de la burguesía, síntomas de que ésta ya no era capaz c·s cnteran1ente legítima y contribuye a una comprensión más

f
de gobernar y de que se estaba en un preludio de la revo­ profunda de las formaciones sociales capitalistas-burguesas. Pero
lución proletaria.:rn Ninguna estrategia de compromisos entre t'sas condiciones no pueden ser ni olvidadas ni ignoradas. Marx

f burguesía y sectores no burgueses y, en general, ningún modelo 111ismo insistía en esto al señalar, repetidas veces, que su aná-
1 is is de las leyes del movimiento del capital estaba condicionado
j1 de desarrollo "de arriba hacia abajo", expresión que Engels
utilizó poco antes de su muerte para caracterizar las vías pru­
: siana y bonapartista, fueron considerados por Marx y Engels
por ciertas premisas. En El capital, por ejemplo, se dice:
"Para concebir el objeto de la investigación en su pureza,
como vías o medios de la revolución burguesa sino más bien libre de circunstancias accesorias perturbadoras, hemos de en­
� como señales de su decadencia. focar aquí a todo el mundo comercial como una nación y
�- Como resultado de la confrontación efectuada hasta aquí en­ presuponer que la producción capitalista ha arraigado en
tre la teoría de la revolución de l\1arx -en Ja época del Mani­ todas partes y que se ha apoderado de todos los ramos de la
fiesto- y la revolución real -tal cual efectivamente tuvo lugar­ industria." 61
llegamos a las cuestiones más de fondo. Marx y Engels par­ El mundo entero como una única nación, sin relaciones ha­
tie1:on de las premis.as siguientes: cia fuera y sin relaciones internas con otras formas no capita­
fÍJ) De una separación entre "infraestructura" y "superestruc­ listas de producción. Ésta es una condición o presuposición
tura", es decir de la existencia de relaciones económicas puras fundamental, pero tan sólo una entre muchas otras ª2 que, por
en una esfera autónoma animada de una legalidad o dinámica otra parte, no tienen nada de arbitrario sino que están funda­
propia, de carácter cuasi natural (natu'fgesetzlich es el término mentadas en tendencias características del modo de oroducción•

alemán utilizado por Marx). En su prólogo a la primera edición capitalista efectivamente existentes. Pero, y aquí radica el ver-
de El capital se refiere, en este sentido, a las "leyes naturales de dadero problema, Marx consideraba que todas esas presupo­
la producción capitalista" y a las "tendencias que operan y se siciones no portarían eternamente el carácter de simples ten­
iinp_onen con férrea necesidad".57 dencias. En un plazo no demasiado largo, y con la necesidad
:2] 1-Iablando en términos de Engels, de una "determinación de un hecho natural, terminarían por imponerse en toda la
línea, de ·m odo que la realidad concreta, rápidamente, se iría
,

eri última instancia" del estado y de Ja política por la socie­


dad y la economía.:;s En su "Prólogo" a la Contribución a la aproximando a su concepto abstracto y pronto coincidiría
crítica de la economía política, Marx escribe: totalmente con el mismo. :i;>or ese motivo la búsqueda de for­
"Con la modificación del fundamento econó1nico, todo ese mas y niveles concretos de-"articulación" entre el concepto
edificio descomunal se trastoca con mayor o menor rapidez. y la realidad de la formación social capitalista, entre econo­
AJ considerar esta clase de trastocamientos, siempre es menes­ mía y política, etc., no era de mayor relevancia y podía ser
ter distinguir entre el trastocamiento material de las condicio­ descuidada. Por eso ta1nbién el repliegue de las abstracciones
nes econónlicas de producción, fielmente comprobable desde analíticas efectuadas al comienzo y la inclusión de lo político­
el punto de vista de las ciencias naturales, y las formas jurí- ideológico con pleno reconocimiento de su efectividad propia
36 NACIÓN E INTERNACIONALISMO o 11( 1 1< : \ /\ 1 .1\ GONC:FPCIÓN ORICIN/\L DE MARX 37

y de su autonomía relativa tomaban tan poco espacio en la I'' C'llt isa


de un despliegue absolutamente libre de sus contra­
obra de Marx. Por cierto que existen muchos análisis concretos d 1c iones económicas, o sea bajo la premisa de una "determi-
e

de situaciones concretas en las cuales Marx concede una fun­ 11.11 i<'111 en última instancia" y sin trabas de la superestructura
ción de preferencia al plano de lo político; pero, como señala 1'11r la infraestructura, no se verificaron. Por ejemplo, el hun­
r1osé Aricó: d 1111iento de las clases medias, la polarización entre burguesía
• "El privilegiamiento del carácter 'político' de ciertas situa­ y proletariado, la absoluta pauperización de este último, la

í ciones, que no dejará nunca de recorrer el pensamiento de 1111 i versalización y simplificación de la 1ucha de clases, la eli-
� Marx, pertenecerá más bien a los 'puntos de fuga' del sistema, 111i11 ación de todos los restantes particularismos nacionales y so­
\ antes que ser deducible del sistema mismo." G3 i;1ks y, finalmente, el gran crac internacional, la revolución
c

., Las mediaciones entre el "concepto" y la "realidad" de la 1111111dial.


'

formación social capitalista y, de esa manera, lo nacional y lo ' Ahora bien, las modificaciones de los efectos de las leyes
político en su condición de niveles en que esas mediaciones e ;1pitalistas no son la consecuencia directa o mecánica de la
tienen lugar, deberían, sin embargo, formar parte del núcleo voluntad política de la burguesía sino que se dieron como
sistemático de la teoría marxista. Puesto que ni a corto ni a n·sultado de la acción convergente de todas las fuerzas impli-
largo plazo es posible hablar de una inevitable [naturnotwen­ 1 adas en la lucha de clases. También el proletariado aportó
e

dige] coincidencia entre tendencias conceptuales y realidad su contribución en la medida en que se vio obligado a resistir

histórica, para no ir más lejos tomemos la separación entre la opresión y la explotación. Los salarios no fueron conver­
"infraestructura" y "superestructura" político-ideológica; en rea­ giendo en todos los países hasta nivelarse al más bajo de los
lidad la burguesía no observó, en ninguna fase de su historia, l'scalones. Al contrario. Por ejemplo, la legalización en Ingla­
los términos de esa separación.64 En ese sentido no estamos rerra de la jornada de 10 horas puso en marcha un proceso
pensando solamente en las primeras fases mercantilistas caracte­ de rápida diferenciación que concluyó por abrir un abismo
rizadas por ser directamente el estado el que puso en marcha entre los obreros británicos y los irlandeses. Pero eso no es
y sirvió de motor al desarrollo del capital. Mucho antes de que iodo. Las antiguas clases medias, por ejemplo el campesinado
el capitalismo hubiera desplegado todas sus potencialidades, la francés y los artesanos alemanes, evidenciaron una longevidad
burguesía se vio forzada a contrarrestar los efectos de un desa­ totalmente opuesta al pronóstico del 1Vfanifiesto comunista, en
rrol!o absolutamente libre de las relaciones de capital. Inter­ el que se anunciaba su rápida desaparición. Y además surgie­
venciones políticas o impulsos "de arriba hacia abajo" estu­ ron y se desarrollaron nuevas clases o capas medias. La bur­
vieron a la orden del día no sólo al comienzo, cuando las rela­ guesía, por su parte, se alió con sectores de las antiguas clases
ciones de capital y la burguesía todavía eran relativamente dominantes, permitiéndoles de esa manera sobrevivir.6:>
débiles y subdesarrolladas. 1.'ambién más tarde estuvieron pre­ La historia efectivamente real del capitalismo remite enton­
sentes denotando ahora el poder creciente de la burguesía para ces a un desarrollo desigual que, muy lejos de acabar con
hacer prevalecer su voluntad y sus intereses. Por lo tanto no todo particularismo social y nacional, se apoya precisamente
pueden ser correlacionados tan sólo con una fase del desarrollo en ellos, creándolos y reproduciéndolos en forma ampliada y
capitalista, sea ésta de ascenso o de decadencia. permanente, y poniendo así a la orden del día una estrategia
En variadas formas y funciones acompañaron a ese desarrollo que habrá que dominar: .�a.._ estra�egi<:t; de la hegemonía nacional.
,Jt través de toda su historia. Sin ellos ésta es inimaginable. La burguesía logró consolidar su dominación y, a saber, no
Primero para llegar al poder, y después para conservarlo, la bur­ sólo como resultado de la evolución continua de las relaciones
guesía corrigió y modificó las consecuencias de las leyes eco­ capitalistas de producción sino también mediante alianzas y
nómicas de la acumulación capitalista a través de intervencio- compromisos de naturaleza político-ideológica con otras clases
" nes permanentes políticamente motivadas. Las repercusiones del o capas no burguesas de la nación. Esto último, y no única o
capitalismo que, en efecto, habrían sido inevitables bajo la primeramente la formación de mercados capitalistas naciona-
'

CRÍTICA A LA CONCEPCIÓN ORICIKAL DE MARX


38 NACIÓN E INTERNACIONALISMO

les, constituyó el fundamento de todos los estados nacionales sibilidad que excluían por principio. El Marx de la t.'·poc:a

[ modernos. del Manifiesto del partido comunista no se planteaba en abso·


La estrategia de hegemonía nacional, sin embargo, no sólo luto la cuestión de la hegemonía o de una alianza a largo
es relevante para la burguesía. Así como ésta no pudo fundar plazo entre el proletariado y Jos sectores medios.66 Existe un
su dominación sólo en la dinámica inherente a su infraestruc­ nexo inherente entre la manera en que Marx reflexionaba
tura económica, tampoco el proletariado habrá de poderlo. No sobre la relación entre los proletarios franceses y alemanes
es posible -al estilo de Marx- seguir considerando al prole­ frente al campesinado y al artesanado y la inanera en que refle·
tariado como a "la clase con las cadenas radicales" cuyos "su­ xionaba sobre la relación de la nación alemana con las nacio·
frimientos universales" lo predestinarían a encarnar automáti­ nalidades eslavas oprimidas (conformada, mayoritariamente y
camente en su lucha la lucha por la emancipación humana en general, por campesinos).
' en general. Es decir que ya no es posible presuponer una coin­ ··2J' Marxy Engels conceptualizaron la revolución socialista
cidencia tendencia! entre los intereses particulares del proleta­ en términos de una reacción en cadena: si se rompe un esla­
riado y los intereses globales de la sociedad en su conjunto. bón de la misma, todo el resto se derrumba. Por eso apostaron
En la medida en que dentro del proletariado existe una dife­ siempre a la nación que les pareció ser el "eslabón más débil"
renciación y en la medida en que las clases medias y otros de la cadena, atribuyéndole una misión histórica universal.
\ intereses particulares son reproducidos permanentemente como Bajo ninguna condición estaban dispuestos a reconocer como
parte del sisten1a en su totalidad, se plantea la cuestión del legítimos los intereses nacionales particulares ni a buscar fórmu­
trato político entre las clases sociales que constituyen las ma­ las de mediación o equilibrio entre los mismos. En su lugar,
yorías nacionales. La cuestión de la hegemonía adquiere de esa equiparaban los intereses particulares de las naciones "histó­
manera también para el proletariado una importancia de pri- ricas" y de sus aliadas con los intereses universales de la
' ,....mera línea. revolución y co1nbatían entonces, por contrarrevolucionarios,
..

En la segunda y tercera partes de este libro se consagrará a a los intereses particulares de las naciones restantes. De esa
esa problemática una atención especial. Para concluir el pre­ manera llegaron a la contraposición criticada por Rosdolsky
sente capítulo realizaremos ahora algunas observaciones finales. entre "pueblos totalmente revolucionarios" y "pueblos total­
En razón de que la tendencia, que señalamos, hacia la dife­ mente contrarrevolucionarios".67 De esta forma también llega­
renciación (dentro de cada formación social por separado y ron a equiparar la expansión del capitalismo y de la civilización
entre las naciones) no fue incorporada en sus análisis del capi­ con la expansión ele ciertas naciones y regiones, por ejem­
talismo, Marx y Engels consideraron que los "restos" de parti­ plo con la germanización o la europeización de los "pueblos
cularismo de tipo sectorial o nacional serían rápidamente eli­ sin historia".
minados por una única y relativamente breve ola revolucio­ 3] Paralelamente con la sobrevaloración del carácter revolu­
naria a escala mundial. Entre varias consecuencias, todo esto cionario de la burguesía y de su misión universal, Marx ten­
tuvo las siguientes derivaciones que en este caso nos importa día a exagerar la importancia de los "soportes externos" de la
d��tacar: reacción en Europa y era propenso a personalizar y a respon·
·� ! ] Marx y Engels exageraron sus expectativas con respecto sabilizar a ciertas· ''camarillas de conspiradores" o agentes ex­
a la "misión revolucionaria" de la burguesía, mientras que, al tranjeros por la supuesta "traición" a las tareas históricas de la
mismo tiempo, subestimaron el papel de relativa autonomía revolución burguesa. Así se explica su aversión personal contra
que social y políticamente podían desempeñar los sectores me­ el ministro británico de Asuntos Exteriores, Palmerston, o tan1-
dios, en especial el campesinado. Según ellos los campesinos bién su odio desorbitado hacia Rusia, a cuya diplomacia secre­
eran aliados naturales de la burguesía o bien estaban conde­ ta él y Engels atribuían, no siempre con razón, la últi1na res·
nados a descender al proletariado. El hecho de que bajo ciertas ponsabilidad de prácticamente todo lo que hiciera o 1na11ifcstara
circunstancias actuasen como fuerza independiente era una po- la contrarrevolución. Todavía en 1891 Engels consideraba a la
40 NACIÓN E INTERNACIONALISMO MARX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN 41

política exterior de la revolución francesa como un "instru­ surge el interrogante de cómo repercutirá con el tiempo esa
mento del zar".68 Este acento excesivo del papel contrarrevo­ revolución en Inglaterra, y a través de ésta en Europa. Este
lucionario de Rusia y de su influencia sobre la república fran­ problema no es de difícil solución.
cesa, junto con la subestimación de los peligros representados "A menudo hemos llamado la atención de nuestros lectores
por el militarismo alemán, indujeron a Engels, hacia comienzos hacia el crecimiento sin paralelo de las manufacturas británi­
de la década de 1890, a ir creando dentro de la socialdemo­ cas desde 1850. No resultaba difícil señalar, en medio de la
cracia alemana una atmósfera propensa a la guerra contra más sorprendente prosperidad, los síntomas de una inminente
Francia,69 fenómeno que finalmente se concretó en el estallido crisis industrial. A pesar de California y Australia, a pesar de
de 1914. inmigración inmensa y sin precedentes, siempre es inevitable,
si no surge algún accidente especial, que llegue a su debido
tiempo un momento en que la extensión de los mercados no
pueda seguir el ritmo de desarrollo de la manufactura britá­
r4. M:ARX DIFERENCIA Y Al\1PLÍA SU CONCEPCIÓN ORIGINAL nica; esta desproporción provocará una nueva crisis, con la
misma enexorabilidad con que lo hizo en el pasado. Pero si
Existen numerosos indicios y evidencias de que Marx, después uno de los mercados se contrae en forma repentina, la apa­
del fracaso de la revolución de 1848-1849, amplió, diferenció, rición de la crisis necesariamente se acelera. Pues bien, por
relativizó y, en parte, incluso modificó su análisis del capi­ el momento la rebelión china deberá ejercer precisamente ese
talismo y su teoría de la revolución. Desde Londres, el sitio __ efecto sobre Inglaterra [ . . ]
.

más adecuado para tal empresa durante la década de 1850, se "En tales circunstancias, y como el comercio británico reco­
abocó sistemáticamente al estudio del n1ercado capitalista mun­ rrió ya la mayor parte del ciclo comercial regular, puede pro­
dial. Uno de los resultados es que Marx modifica su concep­ nosticarse con certeza que la revolución china arrojará una
ción original de que la burguesía habría llegado a los límites chispa en la mina excesiv.amente cargada del actual sistema
de su capacidad de expansión. En los artículos que escribe industrial, y provocará el estallido de la crisis general que se
para el New York Daily Tribune analiza la expansión del capi­ prepara desde hace tiempo y que, al propagarse al exterior,
talismo que, en esa década de 1850, se extiende aceleradamente será seguida muy de cerca por revoluciones políticas en el con­
/ por todo el mundo. Marx llega a la conclusión de que mientras tinente." 71
. el desarrollo del capital no haya penetrado en todas las regio­ Finalmente en 1857 la crisis de sobreproducción pronosti­
! nes más importantes del viejo mundo, especialmente en Asia, cada por Marx, la primera crisis capitalista mundial de tipo
! la burguesía europea podía postergar indefinidamente su desa­ general, se hizo realidad. Considerando entonces como inmi­
/ parición de la escena histórica.7º nente el estallido de la revolución social, en julio de ese año
.:�
Otro resultado de esos estudios es que ahora el mundo de l'viarx escribe:
l<?� países más atrasados comienza a desempeñar un papel im­ "Es sin embargo manifiesto que, a su caída -en caso de que
portante en la teoría de la revolución de Marx. Una posibi­ un iinportante estallido revolucionario desde el continente euro­
lidad que comienza a ser considerada es que ciertas colonias peo demostrara ser imposible-, ha quedado al desnudo igual­
en Asia lleguen a liberarse por sus propios medios. Asimismo mente la imposibilidad de recuperar la orgullosa posición que
Marx reflexiona sobre las repercusiones positivas que pueden te­ vino a ocupar en 1848 y 1849, aun cuando esté indefensa por
ner para la revolución en Europa los movimientos nacionales los soldados que se encuentran luchando en la guerra china
(anticoloniales) en aquellos países. Muy pronto, en 1853, el le- o en la revolución india." 12
vantamiento de Taiping, iniciado en 1851, suscita en Marx estas Si bien es cierto que la revolución en Europa no tuvo lugar
reflexiones sobre China: y que las sublevaciones en Asia fueron sofocadas, no menos
"Una vez que Inglaterra provocó la revolución en China, cierto es que Marx había dado un primer paso te<'>ric:o para
NACIÓN E INT.ERNACIONALISMO M .\ltX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN 43

i.�.!�grar la revolución anticolonial en Asia en el marco de su (ija, esa tarea absorbió sus · energías políticas en el consejo
concepto de la revolución proletaria en Europa. Sin en1bargo general de la Internacional.
ese paso dado en la década de 1850 no fue más que un sub- 2] En directa oposición a su convicción personal original
,producto secundario de su pensamiento. Esto dejó de ser así formulada en 1848, la liberación de la colonia (Irlanda) se
en la segunda mitad de la década siguiente, cuando Marx se convierte ahora en precondición de la revolución social en la
volcó al estudio de la problemática irlandesa. A partir de en­ inetrópoli (Inglaterra).
tonces esas reflexiones dejaron de tener un carácter principal­ 3) i\iiarx no favorece ya la centralización, la asimilación y
mente periodístico, para convertirse en una cuestión política y la absorción de la nación más pequeña por parte de la más
estratégica de primer orden en los marcos de la .A.sociación grande. Por lo menos en lo que se refiere a este caso concreto
Internacional de Trabajadores fundada en 1864. En la inanera de_ Irlanda, exige ahora su completa separación estatal.
de abordar y resolver esta nueva cuestión se delinea ya clara­ 4]\ Por último esboza un programa para la revolución i�lan­
mente una determinada metodología. En una carta a Engels, desa, en el cual, a diferencia de antes, no se proclama el hbre­
escrita el 2 de noviembre de 1867, Marx decía: ca1nbio sino que se exige "protección aduanera contra Ingla­
"Yo acostumbraba a pensar que la separación de Irlanda de terra". Marx fundamenta esa reivindicación con el siguiente
Inglaterra era imposible. Ahora creo que es inevitable, si bien argumento:
gespués de la separación puede venir una federaciún." 7s "Entre 1783 y 1801 empezaron a florecer todas las ramas de
r- Dos años más tarde, en otra carta, esta vez escrita el l O de
·

la industria irlandesa. La Unión, que derogó los aranceles pro­


·; diciembre de 1869, Marx completa su distanciamiento total teccionistas establecidos por el parlamento irlandés, destruyó
: de los postulados procla1naclos por él en 1 847-1848, por lo me­ toda la vida industrial en Irlanda." 76
. nos en lo que se refiere a Irlanda: ¿Qué fue lo que indujo todas estas rectificaciones? :i-a res­
'C- "Durante mucho tiempo creí que sería posible derrocar al puesta es que Marx había reconocido el hecho del desarrollo
régimen irlandés con el avance de la clase obrera inglesa [ . ]
. .
desigual, extrayendo todas las consecuencias políticas del caso.
Pero un estudio m;is profundo del problema n1e ha convencido Las condiciones generales de vida en Irlanda e Inglaterra no
de lo contrario. 1�- clase obrera inglesa no podr�. hacer nada habían sido niveladas como resultado del desarrollo capita­
mientras no se libere de Irlanda. Hay que emplear la palanca lista. Por el contrario, en lugar de aproximarse se habían ale­
en Irlanda. Por eso es que la cuestión irlandesa tiene tanta jado aún más. Irlanda se había convertido en un país agrario
importancia para el movimiento social en general." 74 subdesarrollado e Inglaterra en una moderna potencia indus­

r: En contra de toda ortodoxia vigente a la sazón, aun de la


ropia, Marx escribe el 1 de enero de 1870:
"La actitud de la Asociación Internacional en el problema
trial. !Vl_arx, por su parte, reconociendo que el desarrollo de la
metrópoli .. bloqueaba el de la colonia, había comprendido la
ínti1na relación entre el desarrollo inglés y el subdesarrollo
e Irlanda es absolutamente clara. Su primer objetivo es ace­ irlandés. Ese reconocimiento, por otra parte, lo vertió en El
{ !erar la revolución social en Inglaterra. Con tal fin es preciso cajJital, su obra principal.77
L asestar el golpe decisivo en Irlanda." 75 Pero eso no fue todo. El avance del capitalismo británico
.,_ Los elementos esenciales que definen esa rectificación que en las regiones rurales de Irlanda provocaba la desocupación
Marx introduce a su pensamiento pueden ser resu1nidos de la de mano de obra. J\.l mismo tiempo, en razón de que el desa­
si� iente manera: rrollo de la industria irlandesa estaba bloqueado, las masas
�--l] La liberación nacional de Irlanda no sólo es posible -como agrarias desocupadas no podían ser proletarizadas en Irlanda.
Marx ya había considerado en la década de 1850 para la India Los salarios irlandeses, bajo la presión del desempleo, bajaban,
y China- sino que además es ahora una tarea necesaria e in­ mientras que en Inglaterra subían. Los irlandeses emigraban
cluso la tarea central de la Asociación Internacional. Desde entonces a Inglaterra, lo que traía como consecuencia que el
1867 hasta la guerra franco-prusiana de 1870, como una idea proletariado británico se dividiera en una fracción inglesa,
44 NACIÓN E INTERNACIONALISMO MARX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN 45

que gozaba de ciertos privilegios, y otra, mal pagada, de origen Zapiski, Marx responde a la pregunta en torno a la que se cen­
irlandés. Finalmente Marx había comprendido que la estabi­ traban la mayor parte de las discusiones de la intelectuali<lacl
lización de la dominación burguesa en Inglaterra estaba ínti­ progresista rusa. Vera Zasúlich la formulaba en una nota a
mamente relacionada con esta situación, lo mismo que las de­ Marx del 16 de febrero de 1881:
rrotas del movimiento cartista y el aburguesamiento de una "En los últimos tiempos hemos solido oír que la comuna
parte considerable del proletariado, que, por ejemplo, en 1867, rural es una forma arcaica que la historia, el socialismo cien­
después de haber sido introducido el sufragio universal, no votó tífico, en una palabra, todo cuanto hay de indiscutible, conde­
por sus propios candidatos sino que, en contra de lo que gene­ nan a perecer. Las gentes que predican esto se llaman discí­
_ralmente se esperaba, eligió a los de la burguesía. pulos por excelencia de usted: 'marxistas' [ . . . ] Comprenderá
( La esperanza puesta en los movimientos revolucionarios de entonces, ciudadano, hasta qué punto nos interesa su opinión
'. las regiones periféricas del sistema capitalista mundial, que ya al respecto y el gran servicio que nos prestaría exponiendo sus
se había anunciado en la década de 1850, adquirió en la década ideas acerca del posible destino de nuestra comunidad rural
siguiente, en el caso de Irlanda, contornos bien definidos e y de la teoría de la necesidad histórica para todos los países
incluso fue sistematizada en un esbozo programático. También del mundo de pasar por todas las fases de la producción capi­
en la década de 1850 Marx y Engels exteriorizaron por primera talista." 81
vez sus esperanzas en un despertar revolucionario de Rusia, Marx se opuso entonces a ese primer ensayo de ortodoxia
país que, después de su derrota frente a Turquía en la guerra "marxista", aunque él mismo haya tenido mucho que ver con
de Crimea (1853-1856) y de la liberación campesina decretada ella antes de encontrarse con el fenómeno del desarrollo desi­
desde lo alto en 1861, había comenzado a salir de su inmovi­ guai.s2 Al contrario de Marx, esa ortodoxia -que por otra
lidad interna tradicional. En 1863 Marx creyó, una vez más, parte en las décadas siguientes habría de encontrar en la II
que la "era de la revolución está ya abierta en Europa". Y en Internacional suelo fértil- desconocía que las leyes del movi­
la misma carta a Engels del 1 3 de febrero, escribía lo siguiente: miento del capital por él estudiadas no siempre y en todas
"Esperemos que esta vez la lava corra de este a oeste, y no a partes tenían que producir necesariamente los mismos efectos.
la inversa." 78 Esa noción básica del desarrollo desigual fue formulada por Marx
- El surgimiento de un movimiento moderno de liberación en la carta a Otiechestviennie Zapiski ya citada:
dentro de la intelectualidad rusa fue la motivación que indujo "Así, pues, sucesos notablemente análogos pero que tienen
a Marx a aprender el ruso e iniciar sus estudios de la estruc­ lugar en medios históricos diferentes conducen a resultados to­
tura social rusa, en especial de la "comunidad agr·aria" tradi­ talmente distintos. Estudiando por separado cada una de estas
cional. Esta tarea le pareció tan importante que hasta el fin formas de evolución y comparándolas luego, se puede encon­
de sus días no la abandonó más, interrumpiendo por ella in­ trar f{tcilmente la clave de este fenómeno, pero El!!?-Cª se. ll�gará
cluso sus trabajos de El capital, de modo que, supuestamente a ello mediante la llave maestra universal de una teoría histó­
por esta razón, dejé> inconclusa la obra de su vida. Engels no
rico-filosófica general cuya suprema virtud consiste en ser supra­
siempre mostró comprensión por esta empresa de su amigo,
histórica." ss
ya que no estaba tan convencido como él de la relevancia de
'·- A la pregunta de si el desarrollo capitalista en el agro tenía
esos estudios.79 ¿Cuál fue, finalmente, el resultado de estos
estudios? A este respecto Marx dice: que imponerse y por ende desaparecer la comunidad rural, o
"Llegué a esta conclusión: si Rusia sigue por el camino que bien si sería posible que ésta sobreviviera, Marx respondía de
ha seguido desde 1861, perderá la mejor oportunidad que ja­ la siguiente manera.
más le haya ofrecido la historia a una nación, y sufrirá todas "Incluso desde el punto de vista económico, Rusia puede sa­
las fatales vicisitudes del régimen capitalista." 80 lir de su atolladero agrícola mediante la evolución de su co­
En la carta a la redacción de la revista O tiechestviennie muna rural; en vano trataría de salir de allí por la introduc-
46 NACIÓN E INTERNACIONALISMO 1\1.\RX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN '17

ción del arrendamiento capitalizado a la inglesa, al que se cionarios que parezcan ser punto por punto en relacibn con
oponen todas las condiciones rurales del país." 84 sus opiniones anteriores, no se puede dejar de lado el con-
En los diversos esbozos de respuesta a la carta de Vera Za­ 1 exto global del que formaban parte:

súlich, Marx fue exponiendo los resultados de sus largos años "La revolución rusa será la señal para una revolución pro­
de estudios sobre el tema e hizo un intento de esbozar una letaria en Occidente, de manera que se completen una a otra,
especie de programa para el "renacimiento social" de Rusia con así la actual comuna rural rusa servirá como punto de partida
la comunidad rural y el campesinado como eje. Los dos pila­ de un desarrollo comunista." 88
re� de ese programa eran: En el análisis de Carlos Franco, y también en el de Renato
· 1] El desarrollo de la agricultura con base en cooperativas Levrero, no se hace ninguna referencia a esta precondición
y en la introducción de maquinarias en gran escala.85 fundamental de la vía esbozada por Marx para el socialismo
2] La organización política del país "a través de una asam­ en Rusia, esto es, "la revolución proletaria en Occidente" . Marx
blea de campesinos escogidos por las mismas comunas y que ponía mucho el acento en la especificidad del caso ruso: la
sirviera de órgano económico y administrativo de sus intere­ estructura de la comunidad rural se había conservado a es­
ses".86 cala nacional, pero simultáneamente Rusia estaba geográfica,
Con este programa Marx clt1ba un paso más en el sentido de histórica y culturalmente en contacto directo con el Occidente
una diferenciación o modificación de su concepción original capitalista. Por ese motivo era posible partir de una interac­
de. .la revolución: ción entre ambas revoluciones. En todo caso la revolución mun­
·'Íj' Ahora reconocía y aceptaba la posibilidad de eludir la dial, es decir la revolución proletaria en Europa occidental
ví� capitalista de industrialización y fue y siguió siendo siempre el único "centro" de la teoría de

2] veía al campesinado (generalmente en conexión con un Marx.80
movimiento de la intelectualidad progresista) como sostén prin­ Los textos sobre Irlanda, más aún que los textos sobre
cipal en el desarrollo hacia el socialismo. H usia, parecerían aun más apropiados para fundamentar la
..

¿Cuál es el nexo que une todas estas ideas nuevas de Marx, tesis de que l'v!arx habría pasado de una concepción eurocén­
elaboradas a partir de la década de 1860, con su concepción trica a una teoría de la "descentralización de la historia". Así,
original? ¿En qué relación de continuidad y ruptura se ubican? por ejemplo, Carlos Franco dice al respecto:
U na posible interpretación consiste en ver un giro radical, una "El interés de Marx y Engels [por Irlanda] fue, en un primer
ruptura, entre el 11arx clásic 9 de fines de la década de 1840
momento, un interés derivado de l a preocupación central por
y el M�rx de la segÜnda mitad de la década de 1860 en ade·
la evolución de Inglaterra y de su clase obrera, reino y clase
!ante. Mientras que el primero se caracterizaría por su "euro­
que constituían su apuesta en l a transformación inundial. Pero
centrismo", el segundo habría sido una especie de precursor
pronto, el descubrimiento del tipo específico de dependencia
teórico de los modernos movimientos revolucionarios de los
países periféricos actuales. Para citar un ejemplo, Carlos Fran­ (económica y política) de Irlanda respecto de Inglaterra y, ul-
co 8 7 ·cree reconocer en lt1s expresiones y los puntos de vista del teriorn1ente, de las retroacciones existentes, los condujeron, y
Marx maduro una teoría global de la "descentración de la muy especialmente a Marx, a elaborar un planteamiento drás­
historia". En realidad esa teoría no existe. Si bien es cierto ticamente diferente de aquel que habrá guiado su pensamiento
que Marx diferenció y relativizó su teoría original del capita­ y acción en el pasado [ . . . ] las relaciones entre Inglaterra e
lis1no y de la revolución, procurando incluir en ella otros pro­ Irlanda se constituyeron en una suerte de realidad privilegiada
cesos y realidades nacionales provenientes de la periferia del a partir de la cual Marx se asomaba a la construcción de un
sistema capitalista mundial, no puede afirmarse que lo haya modelo de las relaciones más generales entre la econo1nía in·
modificado en sus aspectos básicos. Un buen ejemplo son los dustrial desarrollada y las economías campesinas, entre: 111<·t. n'1·
re5ultados de sus estudios sobre Rusia, pues por más revolu- polis y colonias, entre Occidente y Oriente. " 00
MARX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN 1!1
48 NACIÓN E INTERNACIONALISMO

En 1972, Renato Levrero ya había sustentado una interpre­ landa siguiera dependiente de Inglaterra, en este últiruo pab
tación similar de los textos de Marx sobre Irlanda: el proletariado seguiría escindido en dos bandos: uno inglés
"En 1847 creía que la liberación de Polonia se realizaba en y el otro irlandés. Esa escisión constituía -según Marx- una
Inglaterra, y en 1870, al contrario, que la liberación de las de las mayores debilidades del movimiento socialista revolu­
metrópolis procedía de las colonias. Iviarx ya no se alejó de cionario en Inglaterra.
esta posición que expresaba el desarrollo desigual de la revo­ · ¿Por qué, entonces, Marx y Engels hicieron suya la causa
lución como resultado del desarrollo desigual del capitalismo."91 de la liberación de Irlanda? No porque profesaran ahora los
La relación muy especial existente entre Irlanda e Inglaterra principios de una teoría general del desarrollo desigual (Le­
se ve generalizada y transformada aquí en una teoría global de vrero) o de "la descentralización de la historia" (Franco), tam­
las relaciones entre metrópolis y colonias. Pero entonces se poco porque consideraran que la revolución proletaria en
impone preguntar: ¿Por qué Marx otorgó a la cuestión colo­ Inglaterra había pasado a ser cuestión de segundo rango, sino
nial en general tan poca atención? ¿Por qué no inscribió la más bien todo lo contrario, esto es, porque seguían guiándose
liberación de todas las colonias inglesas en el programa de por un concepto global de la revolución a escala mundial cuyo
la Asociación Internacional? ¿Por qué solamente la liberación centro seguía siendo la revolución proletaria en Occidente. Lo
de Irlanda? En nuestra opinión, G. Flaupt y C. Weill aportan hicieron porque confiaban en que la revolución nacional en
mucho más al esclarecimiento de esta cuestión: Irlanda repercutiría en Inglaterra, desbloqueando la revolu­
"El caso irlandés, que introt!uce una temática nueva y marca ción socialista y actuando como detonador de la misma. Lo
una evolución importante en el pensamiento de Marx y Engels, hicieron porque en ningún momento dudaron de la misión
no constituye, como a menudo se ha sostenido, un vuelco en universal que le atribuían al proletariado inglés, y no porque
la visión de conjunto de la problemática nacional. l\!Iás que de supuestamente, como afirman Franco y Levrero, hubieran reco­
una circunstancia evolutiva de la reflexión de Marx, se trata nocido que los intereses universales de la revolución socia­
de una prueba de fuego distinta dictada por una situación lista se encarnaban ahora en los movimientos de liberación
precisa." 92 nacional de los países periféricos.
En efecto, l\1arx hizo suya y puso tanta vehemencia en la Tan sugestivos en otros aspectos, los análisis de Levrero y
causa de la liberación irlandesa a raíz de ciertas características Franco no representan entonces ningún avance en la cuestión
muy específicas de los vínculos existentes entre Irlanda e In­ que aquí tratamos de responder. El interrogante sigue vigente:
glaterra. La cuestión irlandesa se caracterizaba y distinguía ¿Cór;n() interpretar la enorme diferencia entre los puntos de
de la problemática de las otras colonias británicas por una do­ vista de Marx sobre Polonia en 1847 y sobre Irlanda en 1867?
bl� peculiaridad, que analizaremos inmediatamente: ¿Q�� es l<?_ que _venladeramente
; había cambiado? Hagamos una
l] Según Marx la tarea prioritaria de la revolución prole­ recapitulación. En aquella ocasión Engels había tomado partido
taria en Inglaterra era derrocar a la oligarquía terrateniente: por la liberación de Polonia, asumiendo así la posición de un
Pero en su mayor parte los landlords ingleses conformaban si­ demócrata alemán. Marx, en cambio, como comunista interna­
multáneamente la burguesía rural en Irlanda. Y su caída era cional, había afirmado que Polonia podía ser liberada en In­
más fácil de lograr en Irlanda porque la lucha contra ellos glaterra mediante una revolución proletaria. Ya se ha visto que
adquiría allí el carácter de una lucha nacional contra una clase entre ambas posiciones no había una contradicción sino una
extranjera. U na vez derrocados en Irlanda, l\1arx creía que tam­ transición sin discontinuidades. Pues bien, veinte años más
bié-0 habrían de caer en Inglaterra. tarde l\farx sostiene para Irlanda aparentemente lo mismo que
2] Una muy buena parte de la clase obrera en Inglaterra anteriormente Engels para Polonia. ¿Se trata entonces de Ja
estaba constituida por irlandeses. Ahora bien, mientras los obre­ misma diferencia en ambos casos? ¡De ningún modol El punto
ros ingleses siguieran identificándose con los intereses de su de vista de Marx en 1867 sólo aparentemente es igual a l ele
propia burguesía en contra de los de Irlanda, y mientras Ir- Engels en 1847. Engels había defendido la causa polaca cu su
50 NACIÓN E INTERNACIONALISMO MAHX DIFERENCIA Y AMPLÍA SU CONCEPCIÓN 51

condición de demócrata alemán, mientras que ahora Marx toma fonua rápida e ininterrumpida hacia una revolución proletaria)
partido por Irlanda en su condición de comunista y miembro c:n favor de una revolución socialista desde el comienzo. M:is
dirigente de la Asociación Obrera Internacional. ¡Ésta es la ; que nunca colocaban ahora los intereses universales de la revo­
diferencia que estábamos buscando! Por otra parte cabe añadir , l 1H:ión en manos del proletariado. El problema nacional se
que esa nueva posición de Marx y Engels no se limitaba sola­ : convirtió, a partir de entonces, en un residuo de la época demo-
mente a Irlanda. También la liberación de Polonia les inte­ cr;itico-burguesa, en un obstáculo que amenazaba dividir al
resaba ahora desde ese nuevo punto de vista. En una carta a proletariado, apartándolo de sus objetivos socialistas.
Kautsky, de febrero de 1882, Engles escribía: A manera de resumen queremos hacer dos observaciones
"Un movimiento internacional del proletariado sólo es po­ finales para definir de una manera más precisa la interpretación
sible entre naciones independientes [ . . . ] Mientras Polonia que hemos tratado de exponer y evitar algún posible malen­
siga dividida y sojuzgada no podrá desarrollarse un fue:te tendido:
partido socialista en el país, no podrá haber un verdadero u�­ I] Si bien la revolución burguesa no ocupaba más el centro
tercambio internacional entre polacos que no estén en la emi­ de esa estrategia, esto �? quiere decir que Marx había aban­
gración y los demás partidos proletarios de Alemania, etc. Cada donado también su noción de un proceso lineal progresivo e
campesino y cada obrero polaco que sale de su let�rgo �ara ininterrumpido que, partiendo del feudalismo y pasando por
participar en los intereses generales se enfrentan de inmediato el capitalismo, desembocaría en el socialismo. Lo único que en
con el hecho de la sumisión nacional, que es el primer obstáculo realidad había ocurrido es que �a�x se había desplazado a lo
que se levanta en su camino. Suprimir ese abstáculo es la c�n­ largo de esa línea evolutiva y ya no se ubicaba él mismo en
dición fundamental de todo desarrollo libre_ y sano. Los socia­ la fase democrático-burguesa sino en la proletario-socialista.
listas polacos que no q�errían poner la liberación de su p� ís Pero el esquema había permanecido intacto, sin ruptura ni in­
en el primer punto de su programa, me recuerdan a los socia­ terrupción. Por el contrario. Su opinión era precisamente que
listas alemanes que no querrían reivindicar como objetivo prio­
la burguesía, al no encontrarse ya en una línea de ascenso
ritario la supresión de las leyes de excepción contra los socia-
revolucionario, se encontraba automáticamente en la fase de su
_ Jistas, la libertad de prensa, de asociación y de reuni�n. [ . . ]
.

Creo entonces que hay dos naciones en Europa que tienen no decadencia definitiva e inevitable. En consecuencia, desde el
sólo el derecho, sino también el deber de ser nacionalistas momento mismo en que la burguesía no es ya capaz de im­
antes de ser internacionalistas: los irlandeses y los polacos. pulsar adelante el progreso social, el proletariado ocupa su lu­
1 Cuanto más nacionales sean, más internacionales serán."93 gar. �� fá�il reconocer entonces que las premisas básicas de
. ...

!-- Ahora sí es posible interpretar exactamente el carácter y la Marx no habían cambiado: el progreso histórico social sin
dimensión de las modificaciones introducidas por Marx y En­ pausa, potencialmente acelerado, y una creciente polarización
gels en sus juicios sobre Polonia, y en especial sobre Irlanda. La y universalización de la lucha de clases, seguían estando en la
liberación de esas naciones no era ya una cuestión de lucha base de su concepción.
por la democracia europea contra la nobleza y el absolutismo 2] De ese modo las tendencias a la diferenciación (como, por
sino que se había convertido en parte de la lucha del prole­ ejemplo, el desarrollo desigual, etc.) no fueron incluidas e in­
tariado internacional contra la tlon1inación capitalista-burguesa. tegradas en su concepción básica. Marx consideró a los parti­
A partir de la década de 1 860, Marx y Engels no argumen­ cularismos sociales y nacionales existentes en términos de resi­
taron más desde el punto de vista de la democracia alemana duos del pasado que serían barridos rápidamente en la prirncr
y europea. Según ellos la burguesía, como fuerza revoluciona­ gran crisis revolucionaria. En este sentido, para !vf arx los ohjc·
ria, había agotado ya sus posibilidades históricas. Por esa razón tivos nacionales de las revoluciones polaca e irlandesa no eran
abandonaron la concepción estratégica de una revolución de­ de carácter proletario-socialista sino que seguían sienelo 1 a reas
mocrático-burguesa (que en su segunda fase se desarrolla en burguesas, aun cuando la burguesía, por haber perdido su
1

52 NACIÓN E INTERNACIONALISMO c:oNTINUACIÓN DE LAS POSICIONES MARXISTAS 53

élan revolucionario, no quisiera asumirlas ella misma y el pro­ l;1 teoría del estado en Marx y Engels -el proyecto fragmen-
letariado tuviera que hacerlo en su lugar. 1 :i rio de una comunidad socialista futura- dejó un vacío en
"
En la concepción de Marx y Engels había habido induda­ l:ts representaciones liberales, así l.�._ falta de un programa espe­
blemente una evolución, pues, para ellos, la nación había sido cial en la política de las nacionalidades dejó sin determinar
primero una tarea democrática en el marco de una revolución su espacio de acción. Pero una vez que el partido socialdemó-

dirigida por la burguesía, y luego se convirtió en un residuo 1 Tata se introdujo en el sistema competitivo parlamentario y
de la revolución democrático-burguesa inconclusa dentro del 1 uvo que señalar puntos y consecuencias concretos en su pro­

marco general de una revolución conducida ahora por el prole- g-rama al enfrentarse, por una parte, al dilema básico entre
1 tariado socialista. En ese nuevo marco tenían cabida todas las la conjura verbal-revolucionaria del futuro y por la otra a la
tareas democrático-burguesas áún pendientes. Sin embargo nin­ necesidad, cayó -así podemos suponerlo- en una identificación
guno de los clásicos del marxismo, n_i_ !1�Ex ni Lenin . d:spués, subjetivamente sincera entre su posición y el derecho a la pro­
, cons1st1do en
dio nunca el paso siguiente, paso éste que habr1a pia determinación: en el programa liberal de Marx y Engels,
conceptuar a la nación como una característica esencial del la exigencia de un trato humano digno, igualitario de todos los
socialismo y un objetivo a largo plazo del mismo. Este paso ciudadanos sin tomar en cuenta su idioma. En la medida en
fue dado sólo por Otto Bauer, Antonio Gramsci y José Carlos <¡ue siguieron pensamientos liberales, de derecho natural y hu-
Mariátegui. A ellos, precisamente, está dedicada la parte 111 1nanitarios, lo entendieron como un trato en todo el sentido
de este libro. del marxismo." M
A la muerte de Marx el movimiento socialista recurrió a
un principio que aquél siempre había rechazado y combati­
r-" '
do, un principio que, de manera totalmente abstracta, procla­
'

5. LA CONTINUACION DE LAS POSICIONES MARXISTAS DESPUES


ma la igualdad formal de todas las naciones, soslayando las
.
DE LA MUERTE DE MARX Y ENGELS verdaderas relaciones de dependencia condicionada por factores
L-·
económicos y sociales. El recurso a ese princi pío, todavía en un
En los años que siguieron a la muerte de Marx y Engels, todos primer n1omento, fue suficiente como para que la socialdemo­
Jos conflictos se agudizaron aún más, situación doblemente cracia alemana fundamentara y organizara con base en él una
grave para sus continuadores en la medida en que no habían valiente oposición a los abusos y excesos cometidos por el poder
heredado ningún instrumento teórico válido para encarar con público contra las minorías nacionales dentro del propio estado
éxito esta problemática. Los esbozos analíticos y programáticos nacional (los polacos, los daneses de Slesvig y los alsacianos).
de Marx, resultantes de sus estudios sobre la cuestión irlandesa Pero no supo cómo articular una política positiva y consecuente,
y sobre la comunidad rural en Rusia, permanecieron durante capaz de dar una soluci6n con perspectiva socialista a los con­
décadas enteras ocultos al conocimiento de la generación mar­ flictos entre las nacionalidades. Sin una clara visión de cómo
xista siguiente. La correspondencia entre Marx y Engels, que conformar en concreto y de manera activa la autonomía na­
pone de manifiesto la dimensión de su compromiso con la causa cional, la invocación del derecho a la autodeterminación no
de la liberación irlandesa, fue publicada sólo en 1913. Los tenía otro efecto que el de una mera apelación a la buena
textos sobre la comunidad rural en Rusia apenas fueron des­ voluntad de los gobernantes para que trataran a las minorías
cubiertos en 1919. Ni siquiera esos esbozos fragmentarios, sin nacionales un poco más humanamente. Por detrás del univer­
pretensiones de generalidad, formaron parte entonces de la he­ salismo burgués ostentado por los socialdemócratas, y por de­
rencia teórica de la 11 Internacional, fundada en 1899, y de la trás de su modo liberal de invocar la igualdad de todas las
más relevante de sus secciones nacionales: la socialdemocracia naciones y callar sobre las desigualdades fácticas, acecha ya el
alemana. nacionalismo de las grandes naciones opresoras, nacionalis1no
H. U. Wehler escribe: "Así como la falta de claridad de éste que hacia el fin del siglo terminó por irrumpir en las filas
NACIÓN E INTERNACIONALISMO
CONTINUACIÓN DE LAS POSICIONES MARXISTAS
55
54
ba jo la forma de una co­ de A:ustr_i�, a . travé_s de la persona de Otto Bauer, y de Rusia,
de la soc ialde mo cra cia int ern aci on al
ial da rw ini sta.95 por intermedio de Lenin. Si se comparan los puntos de vista
rriente ab ier tam en te cho vin ist a y soc
de ma ne ra más o m�­ de .Marx y Engels sobre las nacionalidades oprimidas por el
ma rxi sta s ort od ox os,
Mientras qu e los r��imen de la doble monarquía austro-húngara con las propo­
mo se derrumbara bajo
nos pasiva, esperaban que el c�pit�lis siciones de los austromarxistas (además de OJ!q_»auer mencio­
ernas y que :ntonces el
el peso de sus propias tendencias int nemos a JS�!_l Re�ner) no se puede dejar de r�conocer el enor­
de r cay era au tom áti cam en te en ma nos de la socialdem�cra­
po a (Dieter me progreso que representan estos últimos. Mientras que Marx
soc ial y po líti cam en te aún intact
cia, la ún ica fue rza . uc
..
1on "
ario ) ,96 Y. Engels proponían la radical asimilación de las minorías na­
us mo rev ol
Groh califica a esta estrategia de "aten c�onales, afe rándose e� te �lti�o hasta su muerte a la concep­
y en ge ne ral las tendencias a la
el chovini sm o de gra n po ten cia
na ba n terreno e? cada ción de los �pueblos sin historia,,, los austromarxistas se esfor­
integración en el est ad o im pe ria list a ga
de todos los dias . . En zaron por revertir el proceso de agudización de esa situación
una de las cuestiones políticas concretas extr�madamente .compleja mediante arreglos y compensaciones
ialistas en sus respectivos
la medida en que los movimientos soc
ca considerable, �l. nue­
ten�he?tes a . satisfacer las aspiraciones de las nacionalidades
países se convertían en una fuerza políti ?pri�1 ?as. Sin embargo cabe objetar que esos esfuerzos se
que tomaran pos1c1ones
vo peso así adquirido exigía de ellos
y problemas . polít�co� en
inscri.bieron en el marco global de una estrategia que tenía por
�c lar as con res pe cto a tod os los tem as .
iento del imper1ahsmo objetivo conservar I� s formas estatales vigentes, reformándolas
lad o, con el ad ve nim
· discu sió n. Po r el otr o desde adentro. La interpretación austromarxista del derecho
s de l sig lo, tod os los co nfl ict os na cio na�es se intensifica­
' a finale . Precisamente cuando, a la autodeterminación de las naciones se daba en términos de
an do a los soc ial ist as a de fin irs e
ron, oblig �n der:cho a la autonomía cultural de las inismas.97 En última
inc rem en to de su pe so po líti �o , �en dr ían q�e haber
gracias al po , cas prac-
�1u
, instancia este concepto no reportó los resultados esperados
ios en rea hz �ci on es
1
pasado a plasmar sus pri�cip e�to es, mantener la unidad del estado austro-húngaro por me:
realidades nacionales que
' ticas, percibieron la densidad de las dio de reformas. Como sabemos, éste no sobrevivió a la guerra
cionalist� conse�uent�
les impedía articular una política intern� de 1914- 1918.
cunst�nc1 as la i�sufi­
y al mismo tiempo concreta. En esas c1r _ , n nacional La e�tr� tegia de una revolución democrática, vinculada al
o lib era l de la au tod ete rm 1na c1o
ciencia del principi recon?c1miento del derecho de las naciones oprimidas a la se­
quedó al descubierto. . .
. m�rx1smo ten nt�s die paración estatal, tal c�mo fue proclamado por los bolcheviques,
s im pu lso s de sde el sen o mi sm � de l
,, Lo resultó se�, para Rusia, un� estrategia mucho más realista y
ela bo rac ión teó ric a de la cu est ión na cio nal y a una defi­
a una que ademas se ad:cuaba mejor a la tendencia (que ya se vis­
má s con cre ta de l de rec ho a la au todeterminación na­
nición lu�braba y que f1n�lmente fue predominante en el siglo xx)
m ltinacional�s y de
cional provinieron de los grandes estados � hacia la descolonizac . , y la formación de nuevo
ion
disputas �ac1onale�, s estados, pri­
aquellas regiones en que la agitación y .las . . rr1ero en Eur?Pª centra.! y meridional, luego en Asia y final­
1nc1pio la unidad poh­
si no habían impedido ya desde un pr n:iente en Afr1ca. Esta circunstancia contribuyó de manera con­
con ;omperla ; t�l era
tica del proletariado, amenazaban ahora siderable a . qu: la int _ rpretación Ienini
Hungria y de Rusia. . � ana del derecho a la
el caso de la Prusia polaca, de Austria- autodeterminación nacional, así como sus reflexiones teóricas
con su dependencia
Tiene indudablemente inucho que ver en torno a la nación, ejercieran una influencia decisiva sobre
sus ex pe rie nci as che co- au str iac as el hec ho de que desde . la
y las f�tur�s generaciones marxistas y se abriera un camino en
ox ia ma rxi sta ha ya sid o pr eci sam en te K.arl Kautsky quien
ortod la �istor1a de las ideas socialistas, mientras que el enfoc¡ue
de sta có po r sus con tri bu cio ne s a la discusión de la
más se teórico de Otto Bauer cayó prácticamente en el olvido a pesar
problemática nacional. . . d� conten:r. ele1nentos notables para una teoría y una clefi­
sic ion es de l ma rxi sm o rad ica l las ela bo ro y sostu�o .
Las po ,
n1c1ón positiva de la nación articulada desde el rnarxis111o. (;011
iones entre los socia­
Rosa Luxemburg, motivada por las discus su concepto de nación en tanto que comunidad priorita ria-
as po lac os. Pe ro los ap ort es má s sig nif icativos vinieron des-
list
r

APORTE TEÓRICO Y PRÁCTICO DE LENIN 57


56
NACIÓN E INTERNACIONALISMO

mente económica y política, Lenin contribuyó a nuestra com­ �-tereses. de l� !�cha de clase del proletariado por el socialismo." 99
,
prensión de la naturaleza y la dinámica de la nación burguesa. ·: Lenin d1st1ngue netamente lo que significa reivindicar el
Acentuando las determinantes psicológico-culturales de la na­ ' �ete:I: o y �ª. li�ertad de sep�ración, por un lado, de lo que
ción, Otto Bauer, por su parte, ha aportado la piedra angular : _.sig�i � ica. reiv1nd1ca� u�a. efectiva y real separación, por el otro.
para la elaboración de un concepto ele nación popular-dem�crá­ Reivindicar por principio el derecho a la separación, es decir
tica en transición al socialismo. En la tercera parte de este libro a la autodeterminación, segliu Lenin, es deber de todo socia­
habrá de encararse, pues, una discusión detallada <le su enfoque. lista sin distin�ión de n��ionali<la<l ni de contexto específico.
Por el contrario, la decisión de si va o no a reivindicar tal
o cual separación estatal concreta <lel>e ser tomada . en cada
caso- según las peculiaridades y tipo <le relaciones internas e
1
interrelaciones externas de las naciones involucradas. Profun­
f 6. EL APORTE TEÓRICO Y PRÁCTICO DE LENIN
dizando y clarificando su pensan1ie11to, Lenin escribe lo si­
guiente:
a. El derecho a la autodeterminación nacional
"En este aspecto es necesario dividir a los países en tres
tipos principales.
la II Internacional "Primero, los países capitalistas adelantados de Europa occi­
Lenin fue el único entre los socialistas de .
dental y E�tados Un�dos. Los 1novi1nic11tos nacionales burgue­
superar la inter­
ubicados en la tradición marxista que logró
pretación liberal y abstracta del derecho .ª
la autodetermina­ ses progresistas terminaron en ellos hace n111chos años. Cada
que emana de la una de estas 'grandes' naciones oprin1c a otras en las colonias
ción de las naciones, llenándolo del contenido y dentro del país. Las tareas del prolct a ria<lo de estas naciones
simultáneamente,
realidad histórica concreta y articulándolo, dominantes son exactamente iguales a las del proletariado en
la revolución de
con la teoría general del capitalismo y de Inglaterra en el siglo XIX con respecto a Irlanda.
sta del interna­
Marx. Lenin logró ligar el paradigma sociali "Segundo, el este de Europa: Austria, los Balcanes y particu­
ism o proletario con el par adigm a dem ocrático-burgués
cio nal _ de l�r�ente Rusi.a. Aquí el siglo xx desarrolló en particular mo­
rm inación nacion al. Al con trario
del derecho a la autodete vimientos nacionales democr<itico-burgucses e intensificó la lu­
contrario de Rosa
otros marxistas radicales, y sobre todo al cha nacional. La tarea del proletariado en estos países, tanto
escr!to,9� rehu­
I

Luxemburg, que, con la excepción de un solo


'

eterminación na­ en lo que atañe a la terminaci6n de sus reformas democrá­


saba reconocer el derecho general a la autod tico-bu ��uesas como en lo que respecta a prestar ayuda a la
de ese de�echo
cional, Lenin propugnaba el reconocimiento . .
revoluc1on socialista en otros pa íses, no pueden cumplirse sin
un estado inde­
en el sentido del derecho a la fundación de
a�versari�s po­ defender el derecho de las naciones a la autodeterminación.
pendiente propio. Pero en contraposición a los Aquí la tarea más difícil y 1n;ís importante es unir la lucha
Partido Socialista
lacos de Rosa Luxemburg organizados en el de clase de los obreros de las naciones opresoras con la de los
Po lonia, qu e colocaban la un idad pol aca por encima de la
de obreros de las naciones opri1nidas.
cos con los obre­
unidad de los obreros rusos, alemanes y austria "Tercero, los países semicoloniales, como China, Persia y Tur­
a estratégica
ros polacos, Lenin no renunciaba a la perspectiv quía, y todas las colonias, con una población total de casi
\ del internacionalismo proletario.
ente -decía­ l 000 millones de habitantes. En estos países los movimientos
' "El derecho de las naciones a separarse librem democrático-burgueses o bien apenas se han iniciado o tienen
separación de
no debe confundirse con la conveniencia de la un largo camino por recorrer. Los socialistas deben no sólo
inado. Esta
una nación determinada en un momento determ exigir la inmediata e incondicional liberación de las colonias
letariado de
última cuestión debe resolverla el partido del pro sin �om.p�nsaciones -y esta exigencia, en su expresión política,
caso concreto,
un modo absolutamente independiente en cada no s1gn1fica otra cosa que el reconocimiento del derecho de la
social y los in-
considerando los intereses de todo el desarrollo
r

NACIÓN E INTERNACIONALISMO · DEFICIENCIAS DEL CONCEPTO MARXISTA DE NACIÓN 85


84
'
0· NCEPTO �fARXISTA DE NACION dad, como residuo de las comunidades rurales primitivas, como
DEFICIENCIAS DEL CO
LAS
unidad étnico-cultural históricamente dada, como forma in­
y En ge ls pa rtí an de l pr esu pu est o de que den�ro de l� termedia entre las modernas naciones burguesas y las socie­
con legalidad � di­
Marx . dades tribales basadas todavía de manera considerable en lazos
so cia l ex ist e un a esf era eco nó mi ca
totalidad
op ias qu e co nst itu ye la "in fra est ru ctu ra" de la m�sma de sangre. En el último de estos sentidos, los actuales africa­
námica pr en la reali�ad nistas soviéticos suelen denominarla narodnost o etnia.14s
tan to no sól o an alí tic am en te sin o .
y que por lo tur a po ht ico­ Marx personalmente se interesaba sobre todo por el carácter
superestr uc
misma se encuentra separada de la
ideológica. A su vez las clase� sociales
se con� !ituyen en .la de las nuevas naciones burguesas, por todo aquello que lo di­
nó mi . ca. !? e estos pr 1 ­ fer�nciaba del aislamiento particularista de las antiguas nacio­
lucha resultante de su con tra rie da d eco _ �
ios me tod oló gic os se de spr en de lóg icamente que tam� i.en nalidades. Lo que él trataba de poner de relieve era el carácter
cip revol �cionar � o �e la burguesía y del modo económico de pro­
y na ció n, es de cir en tre luc ha s de clases y nacion,
ses y de la . �ucha
en tre cla se .
ara ció n. Sep ara da s de las cla ducc1on capitalista, así como las consecuencias del mismo en
existe un a sep
, la na ció n ap are ce en ton ces com o ab sol uta negac1on de cuanto a la conformación de las naciones y la constitución de
de clases
as, es de cir com o un a co mu nid ad hu mana acabada Y increados nacionales unificados, subrayando así las tendencias
las mism ª! centralismo y al cosmopolitismo que son propios de las na­
nte cer rad a y, po r otr o lad o, l� luc ha de . clases . pro­
perfectame ,ucas e ideo­
letaria parece mo ve al ma rge n de � as lin ea s � oh ciones modernas.144 El verdadero aporte del marxismo a la
n.f . de u ada. , la luc�a del comprensión de �as naciones radica en esa conceptuación de
lógicas nacionale s .1 � En su for ma � �
d1cc1ones e�onómica.s y, las modernas naciones burguesas. Marx habló también ocasio­
proletariado sería expr.esión. de contra.
esa raz ón , int ern aci on ali sta (el me 1or y más �irecto aliado nalmente de naciones en el sentido de nacionalidades arcaicas,
po r
l pro let ari ad o de un a na ció n ser ía el prole�a;iado de todos n:-iturales [naturwüchsig],145 pero no se preocupó por aclarar
,.de m;ís ese c�nccpto ni ��r precisar una definición. rEngels, por
dem ás pa íse s). La na ció n a su ve z exch� 1ria la luch� de
1 los
hu ma na ab sol uta y libre d� conflictos, el contrario, emprend10 esa tarea en muchos de· los escritos
·1 clases. Co mo co1 nu nid ad
: me ra ilu sió n, o bie n b] pr,odu�t? realizados por él solo. Y si bien es cierto que también él com­
<: la nación ser ía en ton ces � a]
sad as en qu e la soc ied ad tod av ía no se hab1a d1v1- partía el punto de vista marxista tradicional que atribuye a la
: de épocas pa
1 dido en clases. Ambas posib
ilidades se encuentran representadas burguesía la creación de las naciones modernas, no es menos
cierto sin embargo que °E.Qg.�l� acentuaba más cJara y expre­
i en la teoría marxista.
' samente que Marx la existencia de una nacionalidad "en sí",
de un sustrato persistente cuyas raíces provienen. de un pasado
y ��-ch? r�1ás lejano. Esa nacionalidad recorre siglos en estado
f;z,. La ambigüedad entre nacionalidad nación
laten te hasta ser reanudada y revivificada por una clase histó­

do s co nc ep cio ne s de na ció n a las que � cabamos de rican1ente pn?gresista, dando lugar al surgimiento de una na­
Aquella s . , citamente, re­
me no s ex pr esa o im ph ción modernaj Como ilustración valga el párrafo en �l que
aludir, formuladas más o
empezando por Marx Y �ngel � descrioe la situación europea después de la caída del
corren toda la historia del marxismo, imperio romano, y que transcribimos a continuación:
Engels:
burgue.sa mode:na b�- "Existían en todas partes elementos de nuevas naciones; los
(�} La na ció n en el sen tid o de
sta na
na ció
cio na
n
l, es decir en �a . ilusor ia dialectos latinos de las diversas provincias fueron diferencián­
saCia en un me rca do ca pit ali
ad de los pr op iet ari os de me rca � cía s, es d.ehn��la, ella dose cada vez más; las fronteras naturales que habían deter­
comunis!.
. mo ilusió n tra nsi tor ia qu e ba 30 la dom1nacion bur- n1inado la existencia como territorios independientes de Italia,
.
misma, Lco . 1 las Gahas, España y África subsistían y se hacían sentir aún.
guesa ya est aría po r d iso 1verse� . .

com o c un ida d arcaica, co�o Pero en ninguna parte existía la fuerza necesaria para formar
. b] La nación es definida ?� .
ere nc iac ión cla sis ta de la socie- con esos elementos naciones nuevas; en ninguna parte existía
producto de una insuficiente dif
86
NACIÓN E INTERNACIONALISMO DEFICIENCIAS DEL CONCEPTO MARXISTA DE NACIÓN
87

turas sociales d: los mi�mos y de la falta de burguesía 1no<lcrna


la menor huella de capacidad para desarrollarse, de energía .
propia. Tal seria por ejemplo el caso de la India, país respecto
146
para resistir, sin hablar ya de fuerzas creador�s." . del cual Marx tenía la esperanza de que, a raíz de la influencia
Tuvieron que pasar siglos hasta que, por fin, esas anti quísi­

na- exte�na de la dominación británica, habría de surgir una bur·


mas nacionalidades sirvieran como base para las modernas gues1a y, como resultado de ello, la nación india habría de
ciones:
"Una vez separados los grupos lingüísticos -así dice Engels �generarse.
en otro lugar- fue natural que sirvieran como base ya dada
f Esas ambigüedades � inseguridades no se explican por una
r�al o supuesta oposición .
a
a la formación de estados, que las nacionalidades einpezaran
·
entre l'viarx y Engels o entre fases
a1slad�s e� el �e�arrollo común de ambos: la categoría de "pue­
desarrollarse como naciones." 147
blos sin � 1stor1a. , d� acuerdo con la cual, en última instancia,
Ese sustrato étnico-cultural, que mediante un habla común .
' la historia y el destino de un pueblo son juzgados y estimados
manifiesta su identidad, según Engels constituye por natura­ � con referenci
_ a su pert
leza la frontera, el fundamento, la esencia de la nación a la cual � enencia étnica, estuvo también presente
� en el pensamiento de Marx, determinándo
ésta, en su evolución, debe siempre adaptarse: lo de manera consi-
derable, .por ejemplo en rel�ción con América Latina. Tampoco
"Todos los cambios, en la medida en que tienen una dura­ es sostenible la o�ra oposición.
ción, deben llevar en general a dar a las naciones europeas entre una primera fase común
a ambos, caracterizada por una serie de "pecados juveniles'', y
grandes y capaces de vivir sus verdaderas fronteras naturales, una fase madura en la cual éstos habrían quedado superados,
determinadas por el idioma y las simpatías [ . . . ]'' 14ª puesto que desde hac: mucho tiempo se sabe perfectamente que
1
-- No cabe duda entonces -y estos textos, escritos en los más Engels mantuvo su dictamen negativo sobre los eslavos austria­
; variad9§. períodos de su vida, lo ponen ade �nifiesto- 9-ue
} ida<!J . Esta �luma cos hasta el fin de sus días. Y, por otra parte, José Aricó ha
¡ Engels l.?:duce .la "naci�n" de la "nacion na un papel im��r­ .p roba do
.
recie ntem�nte qu� Marx nunca pudo superar su des­
: es la variable independiente que desempe interés por la realidad latinoamericana, porque también él se
n
l tante -quizás el papel decisivo- en el proceso de .formac1ose­ aferró al uso del concepto de "pueblos sin historia".
\ de las naciones modernas. Incluso habría pueblos, siem
pre
Desde fines de la déc�da de 1880 en adelante Karl Kautsky
gún la opinión de Engels, que a causa de su nacionalidad serían _ la tarea
emprendió de sistemati.zar el concepto de nación en el
viables y capaces de desarrollarse, mientras que otros, por .
sentido de l� ortodoxia marxista. Pero tampoco él logró supe­
í igual causa, estarían para siempre condenad
os al atraso, a la
rar las ambigüedades e inseguridades que ya se habían hecho
l dependencia y, por último, a la desaparición.
de nación en esos dos presentes en los fundadores del marxismo. Por un lado, al igual
\._ Marx y Engels utilizaron el concepto que Marx, K.autsky estableció el vínculo entre la nación y el
nto,
sentidos. Algunas veces previlegiaron uno, y otras, de pro desarrollo de la burguesía y, sobre todo, del mercado nacional.
l era
el otro. En numerosos textos de Engels lo étnico-cultura �ero, por otro lad�, incliná?dose más bien hacia Engels, con­
io­
elevado al grado de factor decisivo e� la formación de. nac s�dero, que la cond1c1ón .
, básica para el surgimiento de las na­
nes y en la determinación de su destino, como, por e1einplo ciones modernas era la existencia de una lengua común, en

cuando aplicaba a los eslavos austriacos la categoría de "pu .
el sentido de una comunidad étnico-cultural. De la misma ma­
sía
blos sin historia", deduciendo la ausencia de una burgue
moderna propia de la incapacidad supuestamente milenaria
de �era q�� Engels, K.au.tsky veía la nación (podría agregarse:
da p�ra s1 . ) como emergiendo de la nacionalidad ("en sí"). Esta
esos pueblos para lograr el desarrol lo. Engels le� negaba t� u, lt1ma contendría ya potencialmente todos los caracteres esen­
va
posibilidad de renovación y planteaba c?mo ún�ca � lternat1 . s que
ciale lue�o, plenamente desplegados, harían "aparición",
su asimilación total dentro <le las naciones h1stór1cas, o su logrando const1tu1_r la nación.141>
,
"exterminación". Contrastando radicalmente con esta posición Kautsky trató de superar ese dualismo tradicional del c011•
en otros textos, sobre todo e.le Marx, la deficiente capacidad de cepto marxista de nación -resultante de la desvinc11lacit111 cx is-
desarrollo de muchos otros pueblos era deducida de las estruc-
'

88 NACIÓN E INTERNACIONALISMO DEFICIENCIAS DEL CONCEPTO MARXISTA DE NACIÓN

tente entre los dos significados del mismo- mediante la cons­ fb. Sobre la separación entre clase y nación
l-
trucción entre ellos de una relación de esencia y fenómeno.
_))e esa manera se apartó.definitiv��ente de la x:ietodología mar­
¡
La fuente de las ambigüedades e inseguridades no está en las
, ' xista. Dado que el marxismo tradicional subestimaba y en parte desviaciones del concepto marxista de nación sino en el núcleo
ignoraba totalmente la gravitación de la política y de la "super­ central del mismo. Si bien es verdad que en él la nación no
estructura" en el proceso de formación de las naciones, era aparece difinida en términos de una formación ahistórica o
¡. inevitable que la auténtica noción marxista de nación, basada atemporal sino que se establecen l()s nexos que la vinculan
_
en la existencia de una burguesía y de un mercado nacional, se al desarrollo de la burguesía, el marxismo tradicional, sin em­
desviara hacia una concepción que hace depender el destino bargo, §o logra comprender las complejas y múltiples relacio­
de las naciones del factor étnico y de esa manera -como lo nes existe�tes entre nación y burguesía. En su lugar construye
señala l.osdolsky- entrara en crasa contradicción con el �ar- una relación mecánica . y monocausal que se refleja en la tesis
f xismo. � i se escamotea lo subjetivo y lo político !, la const1 �u­ según la cual la burguesía crea a la nación porque necesita
' ción de consensos como factores de la conformacion de nacio­ un �ercado interior integradi) En un debate con Maxime
nes, reduciendo ésta a un movimiento unilateral "de abajo Rod1nson, Ernest l\1andel formuló esa tesis tradicional de ma­
:. hacia arriba" de carácter cuasi naturalista, no es de extrañarse nera muy ilustrativa:

a
que la comunidad étnico-lingüística se convierta entonces en la
sustanc�a decisiva, objetiva e invaria?Ie determinante en última
instancia de las fronteras de la nac1on ,
"La tesis marxista al respecto es que la nación es el pro­
ducto de la lucha de una clase precisa, a saber, la burguesía
mo��rna. Ésta es la primera clase en la historia que crea la
A modo de síntesis, una última obse vación: si se puede de­ .
nac1on. Ella la crea económicamente, porque tiene necesidad
cir que existe un esbozo de teoría marxista de la nación, se de un mercado nacional unificado, y elimina todos los obstácu­
trata entonces seguramente de la primera de las dos interpre­ los preca �italist�s, semifeudales, corporativistas, regionalistas, a
taciones mencionadas, es decir de aquella que acopla y vincula l a libre circulación de mercancías a fin de lograr la unidad de
las naciones modernas al desarrollo capitalista burgués. La se­ este n1ercado nacional. Ella crea esta unidad nacional también
gunda interpretación, por el contrario, diluye las fronteras del desde el p� nto de vista político-cultural, porque se apoya en
sistema cotegorial del marxismo penetrando en un campo teó­ . .
los pr1nc1p1os de la soberanía popular, opuesta a la legitimidad
rico ajeno al mismo. Como señalamos anteriormente, esto no de la monarquía, de J a nobleza o de la iglesia, para movilizar
tiene nada que ver con una oposición entre l\i!arx y Engels. � las masas populares contra las antiguas clases dominantes." uso
El verdadero dilema consiste en que la primera de esas dos in­ ! No cab� duda . que e�te aspecto de la relación entre burgue­
,

terpretaciones deng�a tales deficiencias, que hacen irremedia­ s1a y nación es incuestionable, pero querer reducir a él toda


blemente necesario recurrir a la segunda para complementarla. ' la relación no. Precisamente esto es lo que hace el marxismo
A este respecto\· a tes�s que aquí se trata de desarrollar sosti:ne . .... tradicional al concebir esa relación como vínculo unívoco e
que el marxis� O-- :.es - ��q.p.az d� arribar a una compre�sión instrumental de la burguesía sobre la nación, sin tematizar
.
teórica global del 6:nómeno n�cional e'!1 �o�a su �oll!eleJ idad
,
los efectos retroactivos de la nación sobre la burguesía. De ese
sin negarse a sí mismo en ciertos principios bas1co /. !:J S1_ no modo la interioridad y organicidad que constituyen la relación
acepta renunciar a esa comprensión debe abrirse a otras tradi­ quedan fuera del enfoque. Y ésta es vista en términos de una
ciones y corrientes científico-sociales. Esto, a su vez, puede ha­ r ��ación de exterioridad mecánica e instrumental. Clase y na­
cerse de manera consciente y ofensiva, enriqueciéndose y desa­ c1on aparecen representadas así en esferas distintas, externas
rrollándose, sin perder así su continuidad histórica, o bien a la una a la otra: la burguesía, "causa" de la nación, se cons­
la manera de Engels y Kautsky, lo cual lleva necesariamente tituye en una esfera exterior -histórica y lógicamente- ante­
a una pérdida de identidad y a un rompimiento consigo mismo rior a la misma.
y con su propia historia. ¿Pero a qué resultados lleva esa concepción mecánica y uni-
90 NACIÓN E INTERNACIONALISMO DEFICIENCIAS DEL CONCEPTO MARXISTA DE NACIÓN 91

lateral de la relación entre burguesía y nación? Ante todo se mentario de la definición estaliniana que conocc111os corres·
impone el siguiente razonamiento: si la burguesía existe fuera ponde a E. Terray en La idea de nación y las transforniaciont:s
y separada de la nación, en algún momento habrá de pres­ del capitalismo:
cindir de ella, internacionalizándose. Casi con las mismas pala- "Stalin tiene ante sí un cierto número de conjuntos social<'s
.J:>ras se expresa Marx en el Manifiesto del partido comuni� ta. concretos -Rusia, Alemania, Francia- a los que todo el inundo
:· En segundo lugar, la nación se presenta como producto ¡;>asi�o coincide en reconocer que forman naciones. Entonces hace el
de la historia y de la burguesía, como "envoltura" transitoria, inventario de los rasgos que constituyen esos conjuntos, y sobre
como instrumento creado y utilizado por la burguesía, pero en este inventario efectúa una elección, separando lo principal de
sí mismo neutral e indiferente del punto ele vista social. Preci- lo secundario, lo esencial de lo accesorio. Al finalizar esta
..
, -samente aquí se localiza la apertura en la construcción teóri�a elección, subsisten un determinado número de rasgos cuya aso­
por la que el análisis marxista tradicional se sale de su propia
metodología y conceptualización. Es que esa captación de la
nación induce a buscar la esencia ele lo nacional en un proce­
..
ciación define la nación. Por tanto se trata de un procedi­
miento típicamente empirista [ . J Como debe ser, los rasgos
conservados son independientes unos d e otros; ninguno de entre
dimiento empírico-inductivo, búsqueda que co1nenza ron Engels ellos implica necesariamente el otro, ni contiene al otro. Pero
y Kautsky y que habría de cultni11ar en la fa111osa definición
de Stalin que aún hoy, y no só l o en la U n i<'>n Sovi(:tica sino
/también en el marxis1no occidental, es reconocida y aplicada
.
por ello mismo su asociación es arbitraria; y es igualmente
arbitrario el número de rasgos conservados [ . . ] El procedi­
miento implica una identificación a priori de lo que es esencial

( · más o menos oficialmente:


.-
. "¿Qué es una nación? Una naci6n es, ante l oclo, una comu­
nidad [ . . . ] Nación es una comunidad. estable, h i�t<'>ricament:
y de lo que es común: l o que es esencial es el concepto de
nación, es lo que es común a todas las naciones. ¿Y si precisa­
mente lo esencial de la nación residiera en su diferencia, en

/ cología, manifestada ésta en la comunidad de cu � tt�ra . [ . .J E:s


l.. necesario subrayar que ninguno de los rasgos cl1st1nt1vos indi-
..
formada, de idioma, de territorio, de vida cc:on<'>n11c;t y de psi­ su particularidad? [ . . . ] [El procedimiento empirista] intenta
separar la esencia de la nación, pero por ello mismo conduce
a definir la nación como una esencia. En todas las épocas de la

.
cados, tomado aisladamente, es suficiente para definir la nación. historia han existido conjuntos sociales que satisfacían las exi­
Más aún: basta con que falte aunque sólo sea uno <le estos gencias planteadas por Stalin: se deduce entonces el carácter
. . ºó 151
signos distintivos, para que 1a nación <1e1e e1e ser una n;ici n." permanente y trashistórico de la nación en tanto que forma
. .
- Stalin da aquí una definición ontológica de la nación en o marco de la existencia social. El único problema entonces es
términos de una entidad cerrada en sí mistna, libre de imper­ el de saber cómo y en qué condiciones esos grupos sociales
fecciones y contradicciones. Para que se tr:itc de una nación concretos consiguen realizar su esencia, consiguen convertirla
no debe faltar ninguno de los criterios que c.'.:l enumera. En de potencia en acto [ . . . ]
relación con esto cabe subrayar que Stalin excluye la posibi­ "La cuestión nacional se convierte en el problema de la en­
lidad de una nación incompleta o imperfecta. Ser incompleta carnación de una entidad intemporal; se plantea al margen de
o deficiente es, para él, sinónimo de no ser. Huclg:i decir que cualquier referencia a la existencia y a la lucha de clases." 1112
esta definición es completamente inadecuada para co1nprender Nada cabe agregar a estos comentarios críticos de Terray.
teóricamente las contradi �cionet,.-de cl �ses dentro ele la nación Más aún cuando lo que aquí interesa no es la definición ele
o los conflictos entre naciones. � ás bien es refractaria a cual­
_
Stalin sino la concepción de la nación en términos de una
quier tipo de contradicción o conflicto, pues escinde t?do lo comunidad humana perfecta, concepción que resulta de escin­
que se refiere a las clases de aquello que hace referencia a la dir lo nacional de lo social, la nación de la lucha ele clascs.H•a
nación colocándolo en relación de absoluta oposición en dos Y ese interés se funda en que esa concepción su1nin ist ra en
esferas netamente diferenciadas, cuyas respecti�s lógicas e his­ última instancia la respuesta al interrogante abierto ;ti fin al i­
torias serían totalmente incompatibles entre sí� El mejor co- zar el capítulo anterior. Repitámoslo: ¿cuál es la co11dicit'111 oc
·.- -�
DEFICIENCIAS DEL CONCEPTO MARXISTA DE NACIÓN 93-
NACIÓN E INTERNACIONALISMO
•92

Y relacionan orgánicamente entre sí sino que se oponen exte­


posibilidad para la inversión teórica del reduccionismo clasista .
al reduccionismo nacionalista dentro del marxismo? riormente. De acuerdo con esa visión, la vinculación entre clase
y nación se puede dar sólo en forma de una disolución com­
pleta de la una en la otra. Pero en realidad se trataría entonces.
G· Resumen y perspectiva de una no relación, de una negación mutua, de una reducción.
T�mbién Lenin, a pesar de sus esfuerzos por llegar a una sín­
.
tesis mediadora entre nacionalismo y socialismo, se alineaba
En contraposición a la teoría del primado absoluto de la tras esa tradición marxista que consiste en inscribir la lógica
clase sobre el estado y sobre la nación que estuvo en la base de la lucha de clases fuera de la lógica de la nación. En su
-del paradigma clásico del internacionalismo proletario durante caso concreto, como ya se ha podido señalar, la lucha de cla­
el siglo xx, sobre todo después de la segunda guerra mundial s�s se iniciaba sólo después de Ja finalización de lo que él con­
se fue imponiendo desde la periferia del capitalismo la teoría sideraba como esencial en el proceso de formación nacional
<>puesta que proclama el primado de la nación y del estado es decir después de la "liberación nacional" en el sentido de l�
sobre la clase social. Esta última teoría se convirtió en la fundación de un estado nacional formalmente independiente.
base del nacionalismo antimperialista. El deslizamiento sin ma­ E� oposición a las dos formas de reduccionismo hasta aquí
yores fricciones de un paradigma al otro fue posible porque,
analizadas que, por partir de la misma premisa, no sólo se ex­
a pesar de su oposición, ambos partían de un mismo núcleo cluyen sino también se complementan mutuamente, fía tesis
teórico: la separación entre clases, es decir entre lucha de cla­
que habrá de desarrollarse en los capítulos siguiente�-es que
ses y nación, una separación que en última instancia se deduce las cat�gorías de clase y nación están contenidas y presupuestas
<le aquella otra, müs fundamental aún, entre "base" y "super­
respectivamente l� una en la otr� Por un lado, las clases, para
estructura", entre sujeto económico y sujeto político. Como
llegar a ser dominantes, deben constituirse como clases nacio­
resultado de todas estas escisiones la nación fue percibida y nales; por el otro, la nación emerge como producto de la lucha
conceptualizada como una comunidad humana perfecta en sí
de clases. Ni la clase ni la nación pueden existir como "cosa
misma, como un instrumento socialmente neutro e indetermi­ en sí" fuera de esa relación. La "lógica" y la dinámica del
nado. En la tradición internacionalista clásica que remite a
desarrollo de clase están inseparablemente unidas al desarrollo
Marx, la nación, en cambio, es presentada como "recipiente"
de la nación. La una no puede ser sin la otra. La burguesía
o "envoltura" vacía y provisoria que la misma burguesía habrá .
no �e const1tuye ant�s que la nación sino en la nación y como
de abandonar en la fase de su ascenso histórico, y en las mo­ .
n�c1ón. La ex1st�nc1a de las clases a nivel puramente econó-
dernas variantes del antimperialismo aparece también como
1nico, o por decirlo con otras palabras, la "clase económica",
"recipiente" vacío que puede y debe ser "ocupado" por el pro­
es �na abstrac�ió1: teórica totalmente legítima, sólo que en la
letariado y otras clases revolucionarias. Por ejemplo, H. B. Da­
realidad está 1nd1solublemente articulada con la nación. N o
vis escribe que "los términos 'estado nacional' y 'nacionalismo' existe una relación de tipo monocausal, instrumentalista, que
representan en sí mismos envolturas vacías, en las cuales todas parta de la bur?uesía, pase sucesivamente y en ese orden por
las épocas históricas y las relaciones de clase vierten su propio el mercado nacional y la nación y culmine finalmente en el
contenido material".154
estado nacional. En realidad el estado nacional "crea" a la so­
r· La tarea, de por sí ya penosa, de buscar y reconocer los múl­
tiples nexos y las complejas relaciones de interdependencia y �iedad civil, por lo menos en la misma medida en que, a la
inversa, la burguesía da lugar al estado nacional. En la reali­
mediación entre clase y nación se ve totalmente impedida y blo­
da�, "inf�aestructura" y "superestructura" constituyen una
.1.

queada desde el comienzo por la escisión operada entre estas


unidad. N 1 la burguesía en calidad de clase socioeconómica es
: dos categorías. Esa tarea no es encarada porque, en su lugar,
.
·

el verdadero y único sujeto del desarrollo nacional ni la nación


.. ·se parte de una visión en la cual clase y nación son represen-
y el estado son meros instrumentos o "envolturas" vacías. Para
tadas como dos v·áriables independientes, que no se presuponen
'

94 NACIÓN E INTERNACIONALISMO

llegar a ser histórica y socialmente efectivo, el accionar de la SEGUNDA PARTE

,...burguesía debe poseer una dimensión política e ideológica,


es decir nacional. fÑinguna clase moderna que aspire a conver­ LA CONSTITUCióN CONTRADICTORIA DE LA
tirse en sujeto au't<fnomo del desarrollo histórico puede actuar "NACióN BURGUESA"
' a nivel puramente económic-;)) To?a práctica de ese tipo est�
condenada a la subalternidacIY es incapaz de fundar una domi­
nación social estable ni mucho menos una nación.
En contraposición a la teoría que se basa en la sup�e�ta
constitución económica de las clases en una esfera prepohuca
y también en oposición a la concepción complementaria según l . EN LAS RAÍCES MATERIALES DE LAS NACIONES
la cual las naciones se generarían por separado en una esfera
propia, externa a los conflictos de clase, se tratará aquí de en­ En este capítulo trataremos de indagar sobre las razones que
.
contrar y definir el nivel en el que todas esas abstracciones y permitieron el surgimiento de las naciones y por qué de l a eclo­
separaciones analíticas puedan ser reconvertidas .ª fin de ir r�­ sión de las estrechas barreras sociales y políticas medievales
. .
cuperando y reconstruyendo teóricamente la unidad or1ginar1a emergió el mundo moderno de los estados nacionales y no un
de la realidad concreta. estado universal que garantizara la "paz eterna", o por lo me­
"Lo más problemático -escribe Guillermo O'Donnell- no nos un estado europeo-occidental conformado sobre la base
es ni 'estado' ni 'sociedad' sino su conjunción, el 'y' que los de una extensión de los gérmenes ya existentes en ese sentido
une de manera ambigua y, como se verá, en varios sentidos en los marcos y estructuras del orden romano católico o sobre
fundamentales, engañosa." 155 Ja base de la realización de los ideales liberales cosmopolitas.
En la última historia del marxismo ha habido ya numerosos ¿Por qué se constituyeron entonces las naciones y por qué no,
esfuerzos más o menos logrados por definir ese nivel, por ejem­ ,
por ejemplo, un estado universal homogéneo o estados multi­
plo remplazando el concepto de "modo de producción" por rraciales heterogéneos o bien una configuración corporativo­
el de "formación social" o el de "bloque histórico" y acen­ comunal, tribal o de cualquier otro tipo? Para poder dar res­
tuando el primado de la política en el análisis de cada "coyun­ puesta a esta serie de preguntas conviene descomponerlas en dos
tura" concreta.15s Tomando ese nivel como objetivo regulador, grandes conjuntos: en primer término será preciso inquirir
a continuación trataremos de desarrollar la crítica al concepto sobre las razones de por qué la dispersión y la disgregación
de nación definido en términos de comunidad humana per- feudales tuvieron que ser quebrantadas y las formas de vida
).ecta, de sustancia atemporal, de recipiente vacío o de simple social y política homogeneizadas y universalizadas. Y en segundo
: instrumento. En su lugar se tratará de esbozar un concepto de lugar habrá que responder a por qué esa tendencia a la homo­
. nación que dé cuenta de su constitución a partir de todas las geneización y universalización no concluyó en la creación de
/ contradicciones que atraviesan a la sociedad burguesa y pon­ una república mundial tal como l o reclamaban o esperaban,
. ga al descubierto que su realización efectiva y concreta perma-
franca o encubiertamente, muchos de los espíritus más ilus­
necerá siempre incompleta, sin conformarse jamás totalmente trados.
< a su propia imagen ideal. Justamente en ese carácter contra­ Con el objeto de iniciar las indagaciones al respecto se hace
dictorio se encuentra la clave para comprender la lógica del necesario introducir ahora, antes que nada, el concepto de
surgimiento y desarrollo de las naciones. En él se asienta tam­ "matriz espacio-temporal", el que deberá ser vinculado luego
bién la posibilidad de definir una perspectiva socialista posi­ con el concepto más simple y general de capital. De esta manera
tiva para la cuestión nacional. Éste es, a grandes rasgos, el será posible, por último, reconstruir teóricamente las matrices
marco general en el que habrá de inscribirse lo que resta de del espacio-tiempo bajo las condiciones del capitalismo.
\ este trabajo.
'
·-

[95]
230 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA NACIÓN AUTORITARIA A LA· DEMOCRÁTICA

y concebir conceptualmente el proceso de disolución de la detenerse a ahondar más en esta cuestión, pues ya h a sido exa ­
nación. minada detalladamente en capítulos anteriores.64 I.o que ahora
Otto Bauer deduce la necesidad del desarrollo continuado y interesa señalar es que esas dos tendencias no sólo son cont ra ­
de la pervivencia de las naciones en el socialismo en virtud de dictorias entre sí, sino que además cada una lo es en sí 1n is111a
que las desacopla de l a burguesía y del capitalismo, vinculán­ por separado. La contradicción entre universalismo y particula­
dolas a ciertas propied:1des genera les ele la naturaleza humana. rismo que atraviesa y constituye la forma nacional del estado
Ahora b ien , para poder l lega r a una co111prensión cabal de la burgués se manifiesta por sobre todas las cosas en que amb;-is
función y ·ele Jas transfonnaciones de la nación en el tránsito tendencias, en el curso de su evolución, tropiezan con límites
hacia el socialis1no c:unforn1e a la dialéctica de su realización­ infranqueables más o menos ajustados, de modo tal que nin­
disolucic>n, en oposición al procedimiento de Bauer trataremos guna puede llegar a realizarse plenamente. Es que:
de fundarncntar Ja posibilidad y necesidad de una "nación sin 1 ] el límite objetivo para la completa consumación del par­
burguesía", colocando como eje la realidad contradictoria de ticularismo nacional burgués está dado por la existencia y con­
la nación burguesa. Y esto quiere decir, en buenas palabras, figuración del nlercado mundial;
que, corno el marxismo clásico, partiremos der nexo causal 2] el límite objetivo para la realización de la integración y
entre la nación y la sociedad capitalista burguesa, pero con el homogeneización internas de la vida política, económica, social
rasgo distintivo de que la nación será comprendida en su natu­ y cultural de la nación está marcado por la estructuración y
raleza intrínsecamente contradictoria, ya que son precisan1ente división de la sociedad burguesa en clases hostiles entre sí.
esas fuerzas contradictorias las que, actuando desde su seno, Si bien el afán permanente de todo movimiento nacional es
la constriñen a continuar una evolución incesante: sólo así sur­ rebasar esos límites, en los marcos del orden capitalista esto es
girá la posibilidad de fundamentar teóricamente el tránsito de irnposible.
·

la nación "burguesa autoritaria" a la nación "popular demo­


crática". .
Ad 1

El desarrollo de la particularidad nacional está en contradic­


3. l>E LA NACIÓN BURGUESA AUTORITARIA A LA NACIÓN ción con el mundo restante de naciones y con la existencia del
POPULAR DEJ\10CRÁTIGA mercado capitalista mundial. Colonialismo e imperialismo re­
presentan el intento de determinadas naciones de articular y
La nación burguesa se caracteriza por cumplir la doble función conciliar la expansión de su propia particularidad con la ten­
que consiste en ho1nogencizar y unificar a la población dentro dencia universalista del capital mediante el uso abierto de la
de sus fronteras, por un lado, d i ferenciándola y de1narcándola fuerza. Esta contradicción, sin embargo, no puede ser resuelta.
con respecto a las dcn1<ís un i<lades nacionales, por el otro. Hacia El capitalismc;> es un sistema universal y todos los esfuerzos
dentro, la nación burguesa tiende a eliminar las barreras y los
imperialistas por ponerle un chaleco de fuerza, de cualquier
particularis1nos que separan a los ciudadanos de un n1ismo
particularismo .nacional que sea, en el largo plazo están con­
estado; hacia fuera, en relación con las otras naciones, apunta
a acentuar y cultivar artificialmente las diferencias y los con­ denados al fracaso. Esto vale a la inversa para los esfuer7.os
trastes. · El mundo burgués de los estados nacionales se consti­ de las burguesías de los países ·del mundo llamado suhcles:1-
tuye en torno a esa fonna específica de articular esas dos deter­ rrollado que tratan de imponer un capitalismo nacional aut<'>­
minantes contradictorias de la 1natriz espacio-temporal capita­ nomo. Por cierto, no se puede afirmar que las burguesías de­
lista: el universalismo y el particularismo, cuyo origen se re­ pendientes de los países del "tercer mundo" sean antinacio11"a!cs
rnonta al concepto mismo de capital. No hay necesidad de por definición.65 Pero no es menos cierto que su "anti 1npcri:1-

l
232
DE LA NACIÓN AUTORITARIA A LA DEMOCRÁTICA ' ' :>
...
" .�I
HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRATICA
·'
lismo" está sujeto a limitaciones objetivas bien demarcadas, Los representantes del sistema hegemónico pugnan sin cesar
que en inayor o menor medida impiden su realización. para que los otros destinatarios sean identificados con ellos.
Sin embargo no logran jamás una absorción completa y defini­
tiva de los mismos. En situaciones de crisis y de tránsito hacia
Ad 2 un nuevo sistema de hegemonía, el destino de la fidelidad na­
cional comienza a diferenciarse y a divergir considerablemente.
Tampoco las barreras que li1nitan la democratización e inte­ Finalmente, en períodos revolucionarios la idea de nación ter­
gración internas ele la nación pueden ser superadas en los mar­ mina por articularse con un nuevo sistema hegemónico y con
cos del capitalismo. La división clasista de la sociedad pone sus correspondientes representantes. De todo esto se colige, en
límites estrechos a la capacidad de la burguesía para integrar consecuencia, que la idea de nación en términos de comuni­
a las masas populares en el sisten1a hegemónico dominante. dad humana perfecta con una determinada misión universal
La realizaci6n de la unidad nacional tarde o temprano se estre­ denota una mayor estabilidad y persistencia que la realidad na­
lla contra la realidad de la do1ninación y la explotación de cional concreta representada en el sistema hegemónico especí­
clases. La burguesía puede llevar adelante el desarrollo de la fico. También la misión universal de una nación puede ir va­
nación hasta un cierto punto, pero no más. En consecuencia, riando con el correr del tiempo. Sólo el ideal final subyacente
bajo la domin;ición burguesa existe siempre una discrepancia de una comunidad humana cabal permanece constante. Ese
entre la idea y la realidad de la nación. Con el tiempo esa desdoblamiento de la nación en una realidad nacional y un
discrepancia tiende incluso a acentuarse, especialmente en si­ ideal nacional es una manifestación más de la estructura cla­
tuaciones de crisis. sista de las naciones y de sus contradicciones inmanentes. Ade­
La nación burguesa está ligada siempre a un sistema de más asegura la persistencia de la nación en períodos de crisis
hegemonía, más precisamente a la hegemonía de una clase o profundas, pues cuando la realidad nacional se descompone
fracción de clase burguesa. Sin esa hegemonía no puede existir y desarticula, la nación continúa existiendo como representa­
la nación. Pero a pesar de ello la nación no es identificable o ción ideal. Su continuidad está así asegurada incluso en el caso
asimilable a esa clase o fracción de clase. La nación cierta­ de una ruptura y transición revolucionaria de un sistema hege-
mente se constituye en torno a una fracción social y a los 1nónico a otro. Cada nuevo siste1na de hegemonía, para llegar
representantes políticos de ésta, pero jamás es completamente a serlo, debe entroncarse con la "idea" de nación. Ésta garan­
absorbida por los mismos, sino que los trasciende en todo mo­ tiza la continuidad de la nación a través de la historia.os
mento. Su existencia es doble: por un lado existe como sistema ConYiene ahora pasar revista sucintamente a lo visto hasta
hegemónico concreto, por el otro como ideal perfecto de comu­ el momento en este capítulo. Primero se examinaron las dos
nidad humana portadora de una misión histórica universal. La limitaciones inmanentes de todo desarrollo nacional, llegándo·
fidelidad de la población nacional tiene por tanto los siguien­ se a la conclusión de que las clases burguesas son totalmente
tes destinatarios principales: incapaces de superarlas. La nación burguesa es una realidad
1] el jefe de estado o su representante que encarna en su nunca acabada que siempre tiende a su cabal consumación y
persona el sistema hege1nónico respectivo; de esa manera termina por trascenderse a sí misma. En efecto,
2] la misión universal inserta en la ideología nacional co­ como se verá a continuación, el desarrollo nacional sólo puede
rrespondiente. Por ejemplo, la realización del reino de la razón ser continuado más allá de las limitaciones de la nación bur­
para los franceses, el desarrollo del espíritu universal para los guesa mediante un movimiento de base, popular democrático
alemanes, o bien otras misiones de tipo religioso como en el y anticapitalista.
caso de algunos pueblos mahometanos; En este punto es conveniente hacer ciertas precisiones y dis­
3] el ideal de nación como comunidad humana perfecta y quisiciones aclaratorias. Un movimiento como el mencionado,
cerrada en sí misma. al igual que la burguesía, tampoco puede superar el primero de
234 HACIA UNA ,NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA NACIÓN AUTORITARIA A LA DEMOCRÁTICA

los límites. Es que el afán de realizar plenamente el particu­ tencia nacional en general. Por el contrario, el 1nov i111it·11to
larismo nacional -en un sentido estrecho- conduce al callejón _
popular está limitado en sólo uno de los aspectos: el que liC
sin salida de un utopismo regresivo y aislacionista; tampoco refiere a su posibilidad y capacidad de impulsar ·al particula­
un movimiento popular democrático puede ignorar y dejar de rismo nacional. ��ambién él se enfrenta, en su actitud antimpe­
tomar mínimamente en consideración la interdependencia, la rialista, con barreras objetivas infranqueables; pero no ocurre
división internacional del trabajo y la cooperación en el mundo lo mismo en cuanto a su capacidad democrática. Para el mo­
inoderno. Es obvio que no lo pueden hacer las sociedades más vüniento popular esta última es ilimitada por definición; desde
avanzadas por sus nurnerosas y co1nplejas relaciones internacio­ luego, siempre y cuando y en la medida en que se trate efecti­
nales, pero tampoco los países manteni�los e�o�ómicamente vamente de un movimiento de las masas populares "desde
dependientes y subdesarrollados. Un ant1mpenahsmo rad�_ cal abajo". Por lo tanto -y esta es la conclusión central de este
hasta sus últin1as consecuencias es, por eso, una construcc1on .
capítulo- el movimiento anticapitalista, popular y democrá­
utópica y engañosa que, por un lado, ni la burguesía ni el tico puede pugnar con éxito por el desarrollo continuado de la
movimiento popular pueden realizar plenamente y, por otro, nación y la efectiva realización de sus ideales más allá de los
se presta muy bien a servir de vehículo par� todo tipo d� des­ límites burgueses. En resumen: la tesis sostiene que, en virtud
.
potismo o burocratismo de estado. El nac1onal1smo ant1mpe­ de la naturaleza contradictoria de la nación burguesa y de las
rialista -convertido en programa- lleva al fracaso y a la res­ estrech::is fronteras que limitan objetivamente sus posibilidades
tauración burguesa o al despotismo de estado. de desarrollo, es dable inferir a partir de ella la posibilidad
En un futuro socialista democrático, el destino de las nacio­ práctica y teórica de la nación popular democrática, conllevada
nes sería entonces muy incierto; mejor dicho, las naciones no y constituida por la hegemonía de un movimiento popular de­
tendrían ningún tipo de futuro si la defensa ?e su autono­ mocr{1tico de base.
mía y particularidad con respecto a otras naciones fuera e� Tomando como punto de partida la nacic'>n burguesa exis­
único criterio definitorio de su existencia. Por otra parte, si tente, sin omitir -como Otto Bauer- el nexo constitutivo entre
éste fuera el único criterio, habría que concluir, además, que la nación y el capitalismo, es posible definir los objetivos y
las burguesías -especialmente en los países dependientes- prác­ fundamentos de una nación democrática alternativa, que im­
ticamente nurica habrían sido nacionales. Pero no es así: pre­ plique y contenga tanto elementos de continuidad como d e
servación y defensa de la autonomía nacional, con referencia ruptura. Pero todo esto bajo una condición: el tránsito de la
al mundo exterior como criterio y condición básica de la for­ nación burguesa autoritaria a la nación popular democrática
mación de la nación, deben ser doblemente relativizadas, en exige que el eje de esa transición se defina con preferencia
primer lugar porque tanto para la burguesía como para el mo­ en torno a los objetivos internos de la integración económica,
vin1iento popular es imposible realizarlas de � anera to� al. y política y cultural de l a nación antes que en torno a la defensa
definitiva, y en segundo lugar porque no configuran la un1ca del particularismo nacional con respecto al mundo exterior. El
condición. La integración, el consenso y la hegemonía en �u establecimiento de la igualdad y la integración social, del con­
_
interior constituyen la otra condición b<tsica para la ex1stenc1a senso popular y de la democracia integral es la única pers­
de las naciones. Y es precisamente ésta la condición .o cuali-
..
pectiva realista <le largo plazo que puede darse a la lucha
. . '

dad de la nación que posibilita su perv1venc1a y cont1nuac1on nacional, a la vez que es l a única que está de acuerdo con la
en el socialismo. ética internacionalista y humanista del socialismo.
Examinemos más de cerca todo esto. Ya se ha señalado an- Ésta es una visión diferente de la relación entre nación e
teriormente que, tarrlhién en este aspecto, la capacidad bur­ internacionalismo. La ortodoxia - n1arxista de Kautsky y Lenin
guesa para llevar adelante el desarrollo de la nación es muy a este respecto resultaba de identificar nación con burguesía.
limitada. Para la hurguesía esa capacidad tiene límites muy ce­ Si se desplaza el eje determinante de la formación de naciones
ñidos en lo que atañe a ambas condiciones básicas de la exis- del mercado nacional interno, como sucedía en las versiones
'

236 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA NACIÓN AUTORITARIA A LA DEMOCRÁTICA 237

objetivistas de Kautsky y Lenin, al de la constituciói:1 �e un guesa autoritaria y en articular un proyecto propio de nación,
sistema hegemónico articulador de los elementos objetivos y más avanzado y homogéneo, con participación popular, basado
subjetivos de la formación social concreta, es posible funda­ en el consenso activo de las mayorías nacionales. Esa lucha se
mentar teóricamente la posibilidad de una nación no ligada dirige entonces contra las limitaciones y carencias de la nación
a la burguesía. Habiendo llegado a tal conclusión se está en­ burguesa realmente existente, pero sería una simplificación pre­
tonces en condiciones de definir el internacionalismo a partir tender definirla como una lucha entre un proyecto nacional
de lo nacional y no desde su negación o disolución. y otro no nacional:
Una de las tesis centrales de este libro -cabe recordarlo 1] La nación no remite a un origen mitológico a recuperar
en este lugar- consiste en no considerar la existencia de un y tampoco es una sustancia a defender o restaurar sino un
mercado nacional como "causa" inmediata de la existencia na­ horizonte en construcción. La nación no es una esencia ahis­
cional y en no tratar a ésta como el resultado de un proceso tórica penetrada desde fuera y traicionada desde dentro. La
objetivable de crecimiento orgánico, cuasi naturalista, a partir lucha entre el proyecto popular de1nocrático y el burgués auto­
<le la infraestructura económica de la sociedad. En su lugar se ritario de nación no es una lucha entre un "adentro" y un
definió el surgüniento concreto de las naciones en conexión "afuera", no es una lucha por "liberar" una sustancia nacional
con el establecimiento de un sistema de hegemonía burguesa, preexistente de una dominación externa a la 1nisma sino que
de suerte que la capacidad de la burguesía para formar una es una lucha por redefinir los términos y las condiciones ele su
nación se puede medir por su capacidad de "articular" (en el existencia interna y de su inserción en el mundo exterior.
sentido que Laclau le atribuye a este término) todas las contra­ 2] Los modelos burgués autoritario y popular dernocrático de
dicciones que atraviesan las sociedades capitalistas modernas: nación están íntimamente interrelacionados. La nación popu­
primeramente, y de manera muy general, las contra�icciones lar democrática no puede constituirse y desarrollarse al 1uargen
.
entre infraestructura económica y superestructuras políuco-1deo­ o paralelamente, es decir en relación de exterioridad con res­
lógicas, entre el particularismo y el universalismo de la matriz pecto a la nación burguesa realmente existente. El paso de la
espacio-temporal capitalista, entre proletariado y burguesía, en­ una a la otra no puede producirse bajo la forma de un choc.¡ue
tre los sectores sociales ligados a la dinámica capitalista y aque­ frontal, como por ejemplo entre dos ejércitos nacionales ene­
llos de origen no capitalista, etc. Esas contradicciones no se migos, o en términos de un "asalto al poder". Antes de cons­
resuelven sino que continúan existiendo por la forma nacional tituirse, o en el proceso mismo de su constitución, la nación
de constitución del mundo de los estados burgueses y en ella. popular y democrática debe desarticular a la nación burguesa
La nación es la manera específica en que esas contradicciones existente. El tránsito de un modelo de nación al otro se produce
se articulan. como un proceso de desplazamiento interno de la hegemonía
Cuando se enfrenta al orden capitalista burgués a los efectos de un sujeto social a otro. Articulación de un nuevo sistema
de fundar una nueva hegemonía, el movimiento popular pugna hegen1ónico y desarticulación del viejo son dos procesos inse­
por rearticular sobre nuevas bases todas las contradicci�nes e�is­ parables e impensables el uno sin el otro.
tentes en la formación social. Esa lucha por la desarticulación La democracia entendida como lucha por la constitución y
del antiguo sistema hegemónico y la rearticulación 67 de sus expresión orgánica del consenso popular, de la voluntad nacio­
componentes contradictorios en torno a un nuevo sistema hege­ nal y popular, es una figura central en ese doble proceso. A la
mónico puede ser caracterizada como una lucha entre la nación inanera de un sistema de vasos comunicantes, la democracia
burguesa autoritaria y la nación popular democrática. En ese posibilita el pasaje de un sistema hegemónico a otro. Ella re­
sentido la izquierda socialista y democrática es portadora poten­ presenta el principio político-ideológico sin el cual la desarti­
cial de un modelo alternativo de nación. En la medida en culación del antiguo sistema hegemónico y la rearticulación
que aspire a la hegemonía dentro del conjunto de la sociedad, de Ja totalidad social sobre nuevas bases serían imposibles.
estará empeñada en cuestionar la legitimidad de la nación bur-
j
Damos fin aquí a nuestras reflexiones respecto de una defi-
T1 •

238 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL 239

nición positiva del concepto de nación que iniciáramos con la en la medida en que tuvi�ron .su origen en. la sociedad nativa
pretensión de cubrir los vacíos dejados por las definiciones y se dirigieron contra el estado colonial. Por el contrario, en
tradicionales del mismo. El caso latinoamericano brinda a con­ aquellos países de América Latina que, por haber logrado su
tinuación la posibilidad de mostrar una vez más dónde radi­ independencia nacional muy tempranamente, no sufrieron opre­
can los límites para una aplicación práctica de la conceptua­ sión colonial por parte de ningún estado capitalista moderno,
lización clásica, así como las perspectivas que se abren a partir el proceso de formación nacional tomó en lo fundamental el
de Ja revisión crítica formulada a lo largo de este trabajo. .rumbo opuesto. La independencia política estuvo, en estos
casos, en el comienzo del desarrollo nacional. Las modernas na­
ciones latinoamericanas tienen su origen en los estados formal­

mente independientes surgidos con posterioridad a la emanci­
4. DE LA LIBERACIÓN NACIONAL A LA HEGEMONÍA NACIONAL pación de España. Sus fronteras coinciden en mayor o menor
medida con las unidades administrativas de la época colonial.
De aquí en adelante nos ocuparemos de América Latina por Estos jóvenes estados fueron constituidos y dominados por pe­
tratarse de una realidad ante la cual quedan al descubierto queñas élites oligárquicas con escasa base social de apoyo y
-tal como se ha visto en el capítulo sobre Lenin- aún más pr<Ícticamente ningún arraigo nacional (nótese que las élites,
nítidamente que ante la asiática o la europea las lagunas y que después de largas décadas de guerras civiles terminaron por
los límites de la tradicional concepción marxista de la pro­ imponerse, denegaban tanto la herencia indoamericana como
blemática nacional. la española). A eso se refieren Cubitt y Cubitt en ]ou,rnal of
Area Studies cuando escriben:
"Antes de la independencia, la conciencia política, suponien­
a. La cuestión nacional en América Latina do su existencia, estaba concentrada a nivel parroquial o muni­
cipal o quizá provincial. El simple hecho de que las fronteras
El origen y el desarrollo de las naciones fueron considerados a co1nienzos del siglo x1x antes que responder a unidades na­
por l\Iarx como un proceso "de abajo hacia arriba". Impulsos cionales orgánicas más bien tendían mecánicamente a continuar
y determinaciones en el sentido contrario fueron subesti1nados o las divisiones administrativas de la colonia es una prueba de la
descuidados. Esta actitud se desprende de aquella concepción relativa1nente poca relevancia del 'sentido de identidad nacio­
que ve en el estado burgués un simple reflejo o instrumento nal' a la hora de la independencia. La conciencia o identidad
de las relaciones sociales, una concepción que -como bien se­
nacional de los iberoamericanos fueron condiciones creadas
ñala Carlos Franco- se correspondía, en parte, con la realidad
posteriormente a la creación de los estados territoriales y, en
europea que sirvió de contexto al surgimiento del marxismo.68
medida considerable, productos ellas mismas del estado." 69
Esa concepción de la nación podría calificarse, en ese sen­
tido, de "eurocéntrica", aunque -como ya lo hemos señalado­ Ahora bien, según la concepción marxista tradicional, la di­
su aplicación al caso europeo tan1bién plantea serios proble­ námica nacional, partiendo de la "sociedad burguesa", se dirige
mas. Con todo, esa concepción teórica contribuye sin duda unilateralmente hacia la fonnaciún de un estado nacional in­
a esclarecer, si no todo, por lo menos algunos aspectos funda­ dependiente. La meta final que da sentido a to<lo movimiento
mentales de las naciones europeas, no pudiendo afirmarse lo nacional sería entonces, de acuerdo con esta concepción, la
mismo, con igual seguridad, para el caso de las naciones latino­ liberación y la auto<letenni11aciú11 11acio11al tal co1no fueron
americanas, ya que esa concepción deja las especificidades del precisadas e interpretadas por I.e11i11, es decir en términos de
origen y desarrollo de éstas completamente en tinieblas. Como separación estatal y fundaci<'>n de un nuevo estado nacional inde­
inuy bien lo observa Franco, también en Asia se desarrollaron pendiente. El desarrollo nacional tendría una orientación sepa­
los movi�ientos de liberación nacional "de abajo hacia arriba" ratista y diversificadora. El particularismo nacional sería, a
1

DE LA LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL 241


240 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA

largo plazo, el rasgo esencial y el principal determinante de el ej� en la necesaria creación de un sistema interno de hege­
mon1a.
ese tipo de desarrollo.
Si bien no es incorrecta o inapropiada, esa perspectiva, con­ t
J
l1
Si bien de las naciones europeas puede en efecto afirmarse
con cierta razón que el mero dinamismo económico ha contri­
frontada a la realidad específica latinoamericana, resulta ser •

por lo menos incompleta e insuficiente para comprender el fe­ buido considerablemente a homogeneizar la formación social
nómeno nacional en su totalidad: en América Latina, donde "de abajo hacia arriba", la misma afirmación soslaya por com­
la independencia estatal no se ubica al final sino al comienzo pleto la especificidad del fenómeno nacional en América Latina.
del proceso de fonnación nacional, la orientación fundamen­ Por mot�vo� que s� ha dado en llamar estructurales (integra­
_
ción per1fér1ca al sistema mundial capitalista, carácter externa­
tal de este proceso se opone diametralmente al paradigma mar­
xista tradicional. La nación o la nacionalidad no son aquí datos mente inducido del desarrollo capitalista interno, etc.), los efec­
a priori sino in:ís bien fin y objetivo aún no alcanzados en un tos espontáneos de la dinámica económica tematizados por los
proceso "<le arriba hacia abajo" todavía inconcluso. fundadores del marxismo no se dieron en América Latina. Lo
Dada la heterogeneidad étnico-cultural, económica y social político, definido como lucha por la constitución de una hege­
de las jóvenes repúblicas latinoamericanas, éstas, desde un co­ monía y de un consenso dirimiendo y negociando conflictos,
mienzo, estuvieron empeñadas en consolidar sus frágiles insti­ tuvo desde un comienzo un peso relativamente mayor que en
tuciones políticas, surgidas de las guerras de independencia y �uropa, lo que de ningún modo significa negar o subestimar el
de las convulsiones que le sucedieron, mediante el desarrollo, in1portante papel que en ésta tuvieron la política y la ideo­
a posteriori, de una base sociocultural estable y relativa1nente logía. La diferencia que se trata de destacar se refiere sola­
homogénea y la determinación de sentido o destino histórico �enle a la i!usoria existencia de una racionalidad objetiva,
legitimante. diríamos de tipo "naturalista", que, alojada en la "infraestruc­
El punto más débil, y por tanto el objetivo principal de las tura" económica de la sociedad se impondría en forma necesaria
c!ases burguesas en �mérica Latina ha sido siempre, y sigue y espontánea determinando la dinámica de un proceso histórico­
. . s�cial "de abajo hacia arriba". La ilusión de tal proceso, sur­
siendo, la constituc1on de un sistema hegemónico estable que
les garantice la dirección política e ideológica sobre el con­ gida en Europa, se hace trizas al primer contacto con la reali­
j�nto de la nación. Para lograr ese fin y compensar su debi­ dad latinoamericana.
.
lidad interna, las clases burguesas han buscado aliados fuertes
a nivel internacional, no dejando de aceptar cercena1nientos
b. La actualidad de ]osé Carlos 1V!ariátegui
de la soberanía estatal y del particularismo nacional. De esta
manera la "dependencia" externa de las naciones latinoameri­
Sin embargo el marxismo no ha logrado hasta ahora superar
c� nas se desprende teórica y prácticamente de aquella incapa­
las limitaciones de su marco teórico tradicional que le impiclen
cidad de la burguesía para consolidar internamente su heo-e-
. º comprender el fenómeno nacional en An1érica Latina. Al quedar
'
mon1a. (La meJOr forma de defender la soberanía nacional
aprisionado dentro de los límites del paradigma predominante
estaría d�da entonces por la búsqueda de consenso y por la
. desde la revolución rusa, articulado en torno a la autodeter­
deinocratización de las estructuras políticas y sociales de la na­
ción.) minación nacional leninista y al nacionalismo antimperialista,
Lo específico de la dinámica nacion<ll en América Latina no el i:iarxismo no ha poclido dar cuenta del proceso de for­
puede ser captado y comprendido con los tradicionales con­ mación y desarrollo de las naciones latinoamericanas en la tota­
ceptos y perspectivas de la diversificación y el desacoplamiento lidad de sus aspectos.
coi: respec�o al mundo externo. Por el contrario, el ejemplo La única excepción a este respecto es José Carlos Mariátegui
latinoamericano pone plenan1ente de manifiesto la convenien­ (1894-1930), fundador del Partido Socialista de Perú. Mariá­
cia y utilidad de un enfoque teórico de lo nacional que ponga tegui desarrolló una posición propia clarainente diferenciada
242 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL

tanto respecto del nacionalismo antimperialista del APRA 70 como de la nación peruana como una cuestión de la autodctcnuin:i­
de la línea oficial de la Internacional Comunista que propo­ ción nacional frente a las potencias imperialistas. En su trata­
nía la fundación de repúblicas indias independientes.71 miento de la cuestión nacional tampoco actuaba como los socia­
Vuelto a Perú después de un viaje por Europa (1920-1923) , listas en los estados multinacionales o multirraciales de Europa.
se había perfilado al principio como propagandista de la revo­ Su enfoque se distinguía tan netamente del de los bolcheviques
lución proletaria mun<lial.72 Pero desde fines de 1924 la cuestión como del de los austromarxistas. La razón estaba en que en la
nacional ya estaba en el centro de su preocupación. Los pasajes base del estado peruano no había ninguna nacionalidad en
que citare1nos ilustran su forma particular de articular nación ascenso y con conciencia de sí misma, a la cual habría bastado
y socialis1no y son representativos del último período de su vida, otorgar autonomía cultural y representación política dentro del
el inás productivo por otra parte. En septiembre de 1928 rvia­ estado único. A los ojos de Mariátegui el problema de Perú
riátegui afinnaba: era mucho más profundo y difícil. "Expuesto en términos na­
"No qucrc1nos, ciertamente, que el socialismo sea en América cionalistas -insospechables y ortodoxos- se presenta como el
calco y copia. Debe ser creación heroica. 'I"enemos que dar vida, problema de la asimilación a la nacionalidad peruana de las
con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al cuatro quintas partes de la población del Perú."78
socialisn10 indoamericano." 7s Para Mariátegui no se trataba solamente de peruanizar a los
Y precisando ese pensamiento, en otros artículos sostenía: indios sino sobre todo de indianizar a Perú. Reanudando los
"En el Perú las inasas -la clase trabajadora- son en sus cua­ vínculos de su tradición socialista priinitiva, la población indí­
tro quintas partes indígenas. Nuestro socialismo no sería, pues, gena tendría por misión enriquecer la nacionalidad peruana.
peruano -ni siquiera socialismo- si no se solidarizase, prime­ Al respecto afirmaba: "El socialismo, en fin, está en la tradi­
ramente, con las reivindicaciones indígenas." 74 "El indio es el ción a1nericana. La más avanzada organización comunista, pri­
cimiento de nuestra nacionalidad en formación." 75 mitiva, que registra la historia, es la incaica." 79
Y a pesar de que Perú hacía ya más de cien años que era Nos parece pertinente continuar ahora con algunas breves
un estado formalmente independiente, Mariátegui insistía: "El observaciones que permitirán aclarar un poco más la diferen­
Perú es todavía una nacionalidad en formación." 7G cia entre los enfoques d e Lenin y Mariátegui. Un año y medio
En oposición a la idea antimperialista que rápidamente se después de su regreso de Europa, Mariátegui había tomado
extendía por todo el mundo, Mariátegui no dedicaba tai:i to conciencia de que: a] el socialismo peruano no podía apostar
su atención a la dependencia externa sino más bien a la im­ todo a la carta de la solidaridad internacional del proletariado;
perfección y defectuosidad internas de la nación peruana: b] el socialismo no podía imponerse en contra de la voluntad
"Dirijamos la mirada al problema fundamental, al problema de la nación; e] el proletariado peruano, débil no sólo numé­
primario del Perú [ . . . ] el problema de los indios es el pro­ ricamente sino además en casi todo otro sentido, debía consti­
ble1na de cuatro millones de peruanos. Es el problema de las tuirse como parte de un sistema hegemónico democrático de
tres cuartas partes de la población del Perú. Es el problema de la base nacional, cuyo impulso principal provendría de las masas
mayoría. Es el problema de la nacionalidad." campesinas indígenas; d] una estrategia tal no tendría nada
La mayoría de la población no estaba integrada a la nacio­ de prosocialista o preinternacionalista sino que, por el contra­
nalidad peruana. En eso consistía para Mariátegui el principal rio, habría de ser la expresión más pura del socialismo e inter­
problema nacional de Perú. "Cuando se habla de la peruani­ nacionalismo en Perú.
dad -afirmaba-, habría que empezar por investigar si esta Visto todo esto de manera muy superficial podría objetarse
peruanidad comprende al indio. Sin indio no hay peruanidad que nada nuevo se ha dicho, al n1enos nada que no haya sido
posible." 77 dicho o hecho por Lenin, quien tan1bién pugnaba por una
A diferencia del APRA, que gustaba autodesignarse el Kuo­ alianza con el campesinado, fuerza mayoritaria en la Rusia
mintang de América, Mariátegui no consideraba el problema zarista. Sin embargo la diferencia entre Lenin y Mariátegui
HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL 245

radica en que aquél había concebido esa alianza para comple­ ser caracterizada de la siguiente manera: 1] esos estados eran
tar la revolución democrático-burguesa. La concepción de fondo producto o consecuencia de la revolución democrático-burgue­
de Lenin, de la cual no se apartó en ningún momento, fue sa inconclusa, eran restos del ancien régime; 2] las nacionalida­
!>ic111pre la de una revolución en etapas. El carácter de la revo­ des oprimidas por tales estados habían desarrollado una fuerte
lución rusa, así como sus objetivos, quedaron definidos en la identidad basada en tradiciones profundamente arraigadas y una
fórmula "dictadura de1nocrática obrero-campesina". no menos larga tradición de lucha y resistencia, en cuyo trans­
Cuando en abril de 1917 Lenin sorprende a l a vieja guardia curso habían ido madurando.
bolchevique con la consigna de "todo el poder a los soviets", El enfoque de Mariátegui reflejaba una realidad entera1nen­
con esto no indicaba ningún cambio en cuanto a su concep­ te distinta respecto de la que había servido de punto de par­
ción de fondo. El programa económico de la revolución elabo­ tida no sólo a Lenin sino ta1nbién a Bauer. Y todo esto es fácil
rado por Lenin no preveía la abolición de la propiedad pri­ de comprobar si entre otras cosas se toma en cuenta que, para
vada ni de la producción capitalista de mercancías. Todo lo Otto Bauer, la historia era el principal factor determinante de
contrario,. Una componente importante de ese programa eran la unidad naciona1.s1 Ñlariátegui, por el contrario, reflexio­
precisamente las medidas tendientes a la distribución de la nando sobre la realidad de su país decía:
tierra entre los campesinos pobres y que carecían de ella, lo que "El pasado y sus pobres residuos son, en nuestro caso, un
no implicaba abolición sino expansión de la propiedad pri­ patrimonio demasiado exiguo. El pasado, sobre todo, dispersa,
vada: el número de los pequeños y medianos propietarios y aísla, separa, diferencia demasiado los elementos de la naciona­
productores de mercancías debía ser elevado y, para ello, exis­ lidad, tan mal combinados, tan mal concertados todavía. El
tía el plan de ayudarlos con créditos y subvenciones del estado.80 pasado nos enemista, al porvenir le toca darnos unidad." 82
En cuanto al socialismo, para Lenin éste era solamente con­ Mariátegui partió entonces de una realidad distinta de la
cebible mediante la constitución de un bloque internacional de Lenin y Otto Bauer. Es que en Perú, como consecuencia de
de los proletarios. En la construcción del socialisn10 el aliado la conquista española, se había establecido un dualismo social,
natural de la clase obrera de un país era el proletariado de étnico y cultural que estaba asfixiando a las fuerzas vitales de la
todos los demás países. Es por ello que, para Lenin, en el plano naci6n. La antigua identidad india había sido quebrada, pero
nacional y con vistas al socialismo, la estrategia de la dictadura su raza y su cultura sobrevivían sin haber podido ser asimi­
del proletariado tenía prioridad frente a la hegemonía del pro­ ladas por la corriente hispano-criolla. Cuatro quintas partes
letariado. En cambio lVIariátegui veía la alianza entre prole­ de la población no formaban parte de la nacionalidad peruana,
tariado y campesinado como condición de largo plazo para el pero tampoco configuraban una unidad articulada, una "na­
socialismo, como característica esencial de una revolución socia­ cionalidad" en el sentido europeo sino una masa inorg;ínica.
lista y no como 1nedio para completar tareas democrático­ Perú era, entonces, vna nación inconclusa, y sin embargo exis­
burguesas aún inconclusas. 1V!ariátegui no la concibió como una tía como estado independiente desde hacía mucho tiempo. Por
"alianza de clases" basada en los intereses económicos de las lo tanto no es de extrañarse que la perspectiva final del pro­
inisrnas sino <¡ue veía en ella a un nuevo sujetG histórico, un grama elaborado por Mariátegui para solucionar el problema
nuevo "bloque histórico", para decirlo con las palabras de nacional se diferenciara fundamentalmente de la de Lenin.
Gran1sci. Para Lenin el objetivo de toda política nacional-revolucionaria
Demos por terminado ahora las consideraciones respecto de consistía en la fundación de un estado independiente de toda
las diferencias entre Lenin y lVIariátegui en lo que se refiere a la potencia extranjera; el objetivo de Mariátegui a su vez era l a
alianza obrero-ca1npcsina y regresemos al análisis de las dife­ constitución interna de la nación peruana. Lenin daba por pre­
rencias que existen en el enfoque de la cuestión nacional. Lenin supuesta la existencia de una burguesía, una cultura y una tra­
partía de la problemática de las nacionalidades dentro de los dición nacionales; Mariátegui partía de la insuficiencia de las
estados multinacionales europeos, problemática ésta que puede mis1nas, e incluso de su inexistencia total. De acuerdo con
HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE LA LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL 247

Lenin las tareas nacionales obedecían a una lógica y dinámica en marcha efectiva- y los que fuera de Perú lo definieron
burguesas, que en parte incluso estaban subordinadas a un mo­ luego como un Kuomintang latinoamericano, consiste en que
vimiento directamente dirigido por la burguesía. La cuestión los primeros permanecen fieles a la concepción económico­
nacional, según él, se movía en el plano de la igualdad formal social revolucionaria del antimperialismo, mientras que los se­
de derechos y de la autodeterminación política de las naciones; gundos explican así su posición: 'Somos de izquierda (o socia­
en cambio Mariátegui colocaba en el centro de su enfoque listas) porque somos antimperialistas.' El antimperialismo re­
los aspectos económicos y sociales de la problemática nacional.ªª sulta así elevado a la categoría de un programa, de una actitud
.'
El peruano trataba de separar la dinámica del desarrollo na­ 1
l política, de un movimiento que se basta a sí mismo y conduce,
cional de la dinámica burguesa, arrancando de las manos de la 1 espontáneamente, no sabemos en virtud de qué proceso, al so­
burguesía la dirección de la nación. La revolución habría de ser cialismo, a la revolución social. Este concepto lleva a una des­
.

democrática y nacional, pero no burguesa; democrática y na­ orbitada superestimación del movimiento antimperialista, a la
cional, pero también, y al mismo tiempo, socialista e interna­ exageración del mito de la lucha por la 'segunda independen­
cionalista. El concepto tradicional de revolución en etapas (in­ cia', al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas
terrumpidas o permanentes) quedaba así enteramente anulado. de una nueva emancipación [ . . ] El antimperialismo, para
.

Las ideas de nación y democracia -desarticulados sus vínculos nosotros, no constituye ni puede constituir, por sí solo, un pro­
con la burguesía- se convertían para Mariátegui en condiciones grama político."84
necesarias de internacionalismo y socialismo. Invirtiendo totalmente el punto de vista del APRA, Ivfariátegui
La articulación democracia-socialismo no constituye el tema concluye ese artículo definiendo su propia posición de esta ma­
de este trabajo. En otra oportunidad la hemos elaborado deta­ nera:
lladamente (véase el § v en el anexo de este libro). Dejémosla "Somos antimperialistas porque somos marxistas, porque so­
por ahora de lado para observar la otra articulación, es decir mos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socia­
la efectuada por Mariátegui entre nación y socialismo. Lo que la lismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo." 85
hace posible y la explica es la prioridad dada a los elementos "La revolución latinoamericana -escribe en otra parte, pero
internos del proceso de formación nacional frente a los aspec­ en el marco de Ja misma polémica con el APRA- será, simple
tos antimperialistas del mismo. En ese sentido Mariátegui solía y puramente, la revolución socialista. A esa palabra, agregad,
decir que su nacionalismo no es de tipo negativo sino afirma­ según los casos, todos los adjetivos que queráis: 'antimperia­
tivo. Precisamente a eso se refiere en su "punto de vista antim­ lista', 'agrarista', 'nacionalista-revolucionaria'. El socialis1no los
perialista" cuando escribe que el antimperialismo no puede ser supone, los antecede, los abarca a todos." SG
programa y que no plantea una perspectiva positiva de lucha Tal como lo veníamos sosteniendo, pues, el nacionalismo de
sino que, por el contrario, representa sien1pre una actitud de Mariátegui no negaba sino, por el contrario, afirmaba; no se­
defensa. Esto se entronca con una de las tesis principales de este paraba sino unía. Tampoco definía la identidad hispanoame­
trabajo y que fuera desarrollada en el capítulo anterior: el an­ ricana negativamente, por oposición a Europa. Por eso estuvo
timperialis1no es la defensa de la particularidad nacional. El en contra de aquellos que, en la búsqueda de esa identidad,
aspecto constructivo co1no sentido positivo de esa lucha sólo proponían reunir en un congreso a todos los escritores hispa­
puede ser c.lefinic.lo en un programa democrático y socialista. noamericanos, sin consideración de las diversas realidades so­
Es ésta la razón por la que Mariátegui insiste -como ya vere­ ciales que éstos representaran. Mariátegui rehusaba considerar
mos- en que el antin1perialismo está necesariamente conte­ a Europa de manera global como un continente en decaden­
nido y presupuesto en el socialis1no, pero no al revés. cia.s1 La identidad hispanoamericana a la que él aspiraba
"La divergencia fundarnental entre los elementos que en el habría de surgir de la unión del espíritu europeo universalista
Perú aceptaron en principio el APRA -como un plan de frente y revolucionario con el espíritu nacional americano (y en el
único, nunca co1no partido y ni siquiera como organización caso peruano con el indio, es decir con las cuatro quintas partes
218 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA DE I.A LIBERACIÓN A LA HEGEMONÍA NACIONAL 249

<le la población). Así, pues, la idea de nación implicaba consu­ Y concluye afirmando lo siguiente:
mar los ideales universalistas nacidos originariamente en Euro­ "[ . . . ] aquí el nacionalismo no brota de la tierra, no brota
pa. En Lo exótico y lo nacional decía: de la raza. El nacionalismo a ultranza es la única idea efec­
"Cuando se ha debilitado nuestro contacto con el extranjero, tivamente exótica y forastera que aquí se propugna." 89
la vida nacional se ha deprimido." 8s Mariátegui se oponía a la idea esencialista de nación, es decir
En las consideraciones de su rechazo tanto de las tesis euro­ a aquella que la consideraba un ente autónomo y autosufi­
céntricas como de las teorías etnocéntricas de la "peruanidad" ciente. Para él toda nación era más bien un producto de la
hizo las siguientes afirmaciones: l historia mundial. Pleno de admiración, refiriéndose a Rabin­
dranath Tagore, escribía:

"Esa peruanidad, profusamente insinuada, es un mito, es una t

ficción. La realidad nacional está menos desconectada, es me­ "El sentimiento nacional, en la obra de Tagore, no es nunca
nos independiente de Europa de lo que suponen nuestros una negación; es siempre una afirmación. 'I'agore piensa que
nacionalistas. El Perú contemporáneo se mueve dentro de la todo lo humano es suyo. Trabaja para consustanciar su alma
órbita 4e la ci.vilización occidental. La mistificada realidad na­ en el aln1a universal." 90
cional no es sino un segmento, una parcela de la vasta realidad El fin que Mariátegui perseguía era la articulación de todos
mundial [ . . . ] los elementos que componen la nacionalidad indo o iberoame­
"Antes y después de la revolución emancipadora, no faltó ricana "aun tan mal concertados". Ese enfoque ha conservado
gente que creía que el Perú no estaba preparado para la inde­ hasta nuestros días una asombrosa actualidad. Y el paralelo
pendencia. Sin duda, encontraban exótica la libertad y la de- con reflexiones 1nás modernas referentes a una "hegemonía sin
1nocracia. Pero la historia no le da razón a esa gente negativa y hegemón", como por ejemplo la realizada por W. H. Haug en
escéptica, sino a la gente afirmativa, romántica, heroica, que la Rept'.iblica Federal de Alemania empalmando con los análisis
pensó que son aptos para la libertad todos los pueblos que de Ernesto Laclau y Chanta! Mouffe, se impone por la eviden­
saben adquirirla." cia.n iVfaricí.tegui rompió con una tradición n1uy antigua en el
Y prosigue: nuevo continente, que consistía en buscar la identidad y la
"Tenemos el deber de no ignorar la realidad nacional; pero realización nacional a partir de un solo "centro" cuya función
también tenemos el deber de no ignorar la realidad mundial era eliminar, negar y absorber todas las influencias y compo­
[ . . ] Los pueblos con más aptitud para el progreso son siem­ nentes étnico-culturales y sociales no pertenecientes al mismo.
En 1815, en el Facundo, el argentino Domingo Faustino Sar­
.

pre aquellos con más aptitud para aceptar las consecuencias


de su civilización y de su época. ¿Qué se pensaría de un hombre ntiento (181 1-1888) había dado a esa tradición un impulso
que rechazase, en el noinbre de la peruanidad, el aeroplano, considerable en toda América Latina al acuñar la fórmula "ci­
el radiu1n, el linotipo, considerándolos exóticos? Lo mismo se vilización o barbarie".92 De acuerdo con esa �radición, las na­
debe pensar del hon1bre que asume esa actitud ante las nuevas ciones latinoa1nericanas tenían que tomar co1no punto de
ideas y los nuevos hechos hun1anos. Los viejos pueblos orien­ partida el avance exterminador de la civilización europea occi­
tales, a pesar de las raíces 1nilenarias de sus instituciones, no dental -pero en especial de la anglosajona- sobre la "barba­
se clausuran, no se aíslan [ . . . ) ¿Cómo podrá, por consi­ rie" americana, es decir sobre las estructuras y herencias de la
guiente, el Perú, que no ha cun1plido aún su proceso de for­ tradicional sociedad de origen español-indoamericano. Coinci­
mación nacional, a islarse de las ideas y emociones europeas? dien<lo en ese punto con Sarmiento, por la misma época, Juan
Un pueblo con voluntad <le renovación y de crecimiento no Bautista Alberdi, otro argentino igualmente influyente en la
puede clausurarse. Las relaciones internacionales de la inteli­ historia del pensamiento latinoa1nericano, escribía:
gencia tienen que ser, por fuerza, librecambistas. Ninguna idea "Con tres millones de indígenas, cristianos y católicos no
que fructifica, ninguna idea que se aclimata, es una idea exó­ realizaréis la República ciertamente. No la realizaréis tampoco
tica." con cuatro millones de españoles peninsulares, porque el espa-
250 HACIA UNA NACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA

ñol puro es incapaz de realizarla allá o acá. Si hemos de com­ ANEXO


poner nuestra población para el sistema de gobierno; si ha de
sernos más posible hacer la población para el sistema procla­ POPULISTAS Y SOCIALISTAS: DESENCUENTRO Y
mado, que el sistema para la población, es necesario fomentar CONVERGENCIA (NOTAS SOBRE LA NACióN Y LA
en nuestro suelo la población anglosajona. Ella está identifi­ DEMOCRACIA EN ARGENTINA)
cad� al vapor, al comercio, a la libertad y nos será imposible
radicar esas cosas entre nosotros sin la cooperación activa de
esta raza de progreso y de civilización." 9&
Ese dualismo cultural separatista y excluyente dominó el pen­
samiento social latinoamericano desde Sarmiento y Alberdi has­
ta los teóricos modernizantes de las décadas de 1950 y 1960. La problemática de la democratización política, y en parte tam­
Incluso la tradición socialista quedó enteramente subordinada bién de la "democracia sustantiva", se ha convertido en centro
a esa influencia.94 Naturalmente hubo esfuerzos por contrarres­ de discusiones dentro de las fuerzas opositoras en el país y en el
tar ese tipo de pensamiento, pero no lograron, sin embargo, exilio. Más allá de la evidente y urgente necesidad a corto plazo
superar el carácter dualista y negativista de fondo que lo anima. en que se funda ese interés por la de1nocracia, ésta conforma el
El nacionalismo conservador, por ejemplo, pretendió hacer de eje central de una posible renovación profunda de la cultura
la herencia católico-española la base única de la nacionalidad,
) 1
política y del movimiento popular en Argentina, eje en torno
negando las raíces liberales occidentales de la misma. No otra al cual podría ir articulándose en las próximas décadas un
cosa debe decirse del indigenismo andino que rechazaba tanto nuevo bloque ideológico-social con perspectivas hegemónicas.
el pasado católico colonial como el liberal republicano. Hablar de democracia y declararse partidario de ella podría,
Por el contrario, Mariátegui, contrastando con todas las co­ sin embargo, 11egar a convertirse en un lugar común. Para
rrientes del pensamiento político-social peruano, trató de esbo­ evitar un vaciamiento de significado se requiere entonces un
zar una estrategia de desarrollo y de emancipación nacional esfuerzo permanente por precisar y reactualizar lo que se en­
que, en lugar de negar la heterogeneidad histórica, social, cul­ tiende por democracia. En este anexo pretendemos tematizar
tural y étnica, la tomara como fundamento mismo de la iden­ estas cuestiones y colocarlas en su relación con el pasado y el
tidad peruana, una estrategia que recogiera afirmativamente futuro del populismo y del socialismo en Argentina.(Nuestra
todas las tradiciones y componentes de la historia peruana (la hipótesis de trabajo es que en el pasado ha habido una escisión
indoamericana, la hispano-colonial y la criollo-liberal), unién­ múltiple entre socialismo, populismo y democracia y que una
dolas, en una articulación renovadora, con el espíritu de nues­ renovación de la perspectiva emancipadora para Argentina está
tro tiempo contemporáneo socialista y revolucionario. condicionada por la convergencia de esos movimiento�

t· EL MARXISi\IIO Y LA REALIDAD LATINOA:\'1:ERICANA

FDesde sus orígenes el marxismo ha tenido grandes dificultades


para "abrirse" a las especificidades de la realidad latinoameri­
cana y también, claro está, para recrearse y reproducirse en el
seno de la misma.
Marx y Engels asimilaron los pueblos latinoamericanos a la
categoría de "pueblos sin historia", categoría que EngeJs aplicó
(251]