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la película "INTENSAMENTE", es una historia que nos narra la vida de una pequeña niña, desde el momento en que nació

y las emociones que empezaron a formar parte


de su vida, la primera de ellas fue "alegría" enseguida: tristeza, miedo y furia. todas sus emociones espesaban a convivir y disfrutar de la vida pero lo drástico fue cuando
todo aquello que se avía vuelto su vida se desplomo por cusa del trabajo de su padre, ahí todas las cosas que la pequeña niña conocía y que hacía a diario ya no
funcionaban igual por lo que sufre un desorden y confusión mental tanto que la llevan a huir de su casa ahí es donde trabajan las emociones junto con los pensamientos
centrales y todo el aprendizaje obtenido de manera cognitiva que a ella le sirvieron a tomar decisiones importantes en la vida
Las lágrimas son tan importantes como la risa. Esa es una de las grandes enseñanzas que deja Intensamente. La película de Pixar que, desde su estreno, en junio pasado,
despertó la simpatía de todos los públicos. Y, por supuesto, puso a adultos, jóvenes y niños a preguntarse por las emociones en su mente. “Cuando miras a alguien ¿no te
preguntas qué estará sucediendo en su cabeza?”, es la frase más popular del largometraje.

Ahora, ¿cómo aprovechar el encanto de Intensamente con los niños? Aquí algunas ideas para trabajar las enseñanzas de la película.

Cada una de las emociones es importante:

Todas son primordiales para enfrentar las situaciones cotidianas, pues desempeñan un papel específico. Ninguna se puede suprimir. En vez de esconder o evadir
sentimientos como la tristeza, la furia y el disgusto, hay que conocerlos. Entender por qué reaccionamos de cierta manera frente a determinadas circunstancias contribuye a
que podamos manejar nuestros conflictos. Principalmente, porque analizar lo que sentimos en momentos difíciles nos permite la respuesta más sana. Aceptar cada una de
las emociones es la principal lección de la película. Todas ellas hacen parte de nuestra identidad. Si los niños empiezan por conocerse ellos mismos, su relación con el
entorno y los demás podrá ser más armónica.

No hay que forzar la felicidad:

Simplemente, no se puede ser feliz el 100 % del tiempo. Además, tratar de serlo es agotador. Comprender que no hay nada malo en sentirse triste o frustrado puede ser una
buena lección para los niños. Empezando porque la felicidad perfecta, como concepto idealizado, no existe, la idea de alcanzar la felicidad como un objetivo explícito en
la vida termina generando altos grados de decepción. Por eso, lo mejor es entender que esta emoción viene en empaques muy diferentes y que se debe disfrutar cuando
llega. De hecho, es importante resaltar que en la película la emoción se llama Alegría y no felicidad, justamente porque la primera es apenas una parte de la segunda.

La tristeza es necesaria para el bienestar:

No existe nada más liberador que llorar cuando realmente lo necesitamos. Sin embargo, en la mayoría de los contextos el llanto es entendido bajo un concepto negativo y
como un signo de debilidad. Por eso hay quienes lo evitan a toda costa. Aun así, es importante explicarles a los niños que las lágrimas son sólo la expresión de una
emoción, así como lo es la risa. Se debe recalcar que es muy sano expresar los sentimientos. De ahí que sea fundamental construir un ambiente seguro en el que ellos se
sientan cómodos contando lo que les ocurre y lo que piensan. También hay que abordar la diferencia entre tristeza y depresión.
El cambio es una constante en la vida:

Es apenas natural que todos le tengamos miedo al cambio. El terreno incierto nos llena de preguntas, ansiedad y temor. Sin embargo, es algo con lo que todos tenemos que
aprender a vivir. Construir en los niños una visión positiva del cambio contribuye a la fácil adaptación. Eso sí, siempre y cuando se explique por qué ocurrió la nueva
situación y lo favorable que puede resultar. “Al mal tiempo, buena cara”, sería el refrán popular que se ajusta a este caso. La vida se transforma en cualquier momento y
debemos asumirlo. Esa es otra de las lecciones en las que insistió Intensamente.

Respetar la diferencia:

Si hay algo que logró la película de Pixar fue exponer cómo la cabeza de cada ser humano es un mundo propio y altamente complejo. Por eso, todos somos diferentes. Un
hecho que se debe respetar a toda costa. Entender que el otro no tiene que pensar como yo ni sacar las mismas conclusiones es un aprendizaje que aplica para todas las
edades. Respetar las diferencias y tratar de construir un puente de comunicación en el que se aborden es una lección que sirve para el resto de la vida. 

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