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Clemente, María del Pilar, 2007

Tropa urbana / María del Pilar Clemente


Santiago: Grupo Editorial Norma, 2007.
160 p.; 21 cm. -(Zona libre)
ISBN 978-956-300-118-1

Un mal comienzo (1) 7


Estalla la guerra (2) 17
El brother dragón (3) 25
Título original:
Tropa urbana
El desafío (4) 35
Copyright © María del Pilar Clemente, 2007 Luz, cámara y hip hop (5) 43
Publicado en español de acuerdo con María del Pilar Clemente.
Señales peligrosas (ó) 51
Copyright © Editorial Norma, S. A., 2005, para Estados Unidos,
México, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Las pistas despistan (7) 59
República Dominicana, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú,
El graffiü azul (8) 67
Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile
A. A. 53550, Bogotá, Colombia La oficina confidencial (9) 77
EL KiltrO se acerca (10) 89
Reservados todos los derechos.
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin permiso La hora del dragón (11) 101
escrito de la Editorial. Se inicia otro juego (12) 105
Impreso por Imprenta Salesianos S. A. Contrarreloj (13) 113
Impreso en Chile - Printed in Chile El acertijo y el Pepe A (14) 121
Mayo, 2007 '
Sigue el misterio (15) 129
Edición: Liliana García Urmeneta Cae uno (16) 135
Diagramación: Gloria Barrios
La emboscada (17) 139
C. C. 12. 578 La persecución (18) 147
ISBN 978-956-300-118-1
Primer plano y final (19) 155
Dedicado a mis sobrinos
Francisco (Pancho)
y Ángeles (Kaky) Aldunate.

N unca pensé que cumplir 15 a§os


fuera algo tan complicado. Mis papás, tíos
y todos los que formamos la gran familia
Arévalo, me habían advertido: Kaky, final­
mente saldrás de la "edad del pavo" y se te
pasarán las tonterías. Lo decían riéndose,
como si fuera a quedar atrás la etapa de
andar haciendo el ridículo, de sentir fu­
ria contra el mundo, de andar con ropa
que te queda mal, con caderas que se te
agrandan, pechos que no te crecen o que
se te ponen como melones. A los 15, se
supone que ya tendrían que salirte menos

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

espinillas (gracias al tratamiento), pero igual tienes dedica a investigar líos de pareja y ese tipo de secretos
que cuidar la dieta para que no se te infle todo el que en la series gringas se ven fantásticas, pero que en
cuerpo con grasa como le está pasando a mi prima la realidad chilena es una actividad poco elegante. A
Coté y a varias otras compañeras de curso, quienes ellos les cuesta aceptar que a los 15 ya todos sabemos
habían cruzado sin problemas la babosa "edad del que en las familias no todo es un cuento de hadas.
pavo", pero que ahora notan que la promesa publi­ Por esto de la separación es que a mi primo no le
citaria de pasar de patito feo a un glamoroso. cisne gusta mucho ver a su papá, además la tía Valeria
no es tan cierta. Se supone que a esta edad nos de­ anda medio bajón, aunque lo disimula trabajando
finimos; algunas podrían dedicarse a las pasarelas duro como secretaria en una empresa de telecomu­
y otras nunca pasarán por delante de una cáma­ nicaciones, un trabajo algo más bakán que el oficio
ra televisiva, salvo como reportera internacional. Es del tío Ramón. Yo pienso que ella todavía lo quiere
cierto que nadie aspira a ser la modelo tonta de un y me la juego por decir que el tío Ramón es el más
shampú; que es mejor ser piloto de guerra, docto­ entretenido de los tíos: tiene alma de caramelo, pienso
ra o una genio matemático, pero a los quince años yo, ya que es vicioso por los chocolates, aunque sean
siempre se nos recuerda a las chicas la apariencia fí­ de mala calidad, la cosa es que tengan azúcar.
sica, algo que nos sigue pesando toda la vida. Como Por su personalidad intelectual, el Pancho asiste
consuelo, es bueno saber que para los hombres es a un liceo mixto "de vanguardia", cerca de la Pla­
todavía peor: se ponen peludos, hediondos y la voz za Ñuñoa, por ahí por donde vive él y su mamá
les sale como papagayo, aunque lo que ellos de veras (en un departamento decorado al estilo hippie de los
quieren es pasar por tipos grandes y forzudos. Me­ años '70) con un horrible perro poodle blanco lla­
nos mal que mi colegio es de puras mujeres y no he mado Atila, al que los vecinos siempre regañan por
tenido que sufrir el mal rato de tipos mirándote más "hacerse" en las escaleras y por su mala costumbre
de la cuenta, o dándoselas de Terminator (agarrándose de morder los talones cuando uno menos lo espe­
a puñetazos por cualquier cosa), según me cuenta mi ra. Ahora tiene 16 (el Pancho, no el Atila), y ambos
primo Francisco, alias el Pancho. Él es mi primo favo­ siempre hemos sido cercanos; recuerdo que antes el
rito, hijo único de la tía Valeria Arévalo, la hermana Pancho veraneaba siempre con nosotros (por suerte
menor de mi papá, que está separada hace como tres el Atila no veranea), pero desde hace tres años él ha
años de mi tío Ramón, quien trabaja como agente preferido salir con amigos o acompañar a la tía Va­
007 de pacotilla o, mejor dicho, el agente 000 peso, leria. Mi teoría es que ahora el Pancho siente que ya
ya que siempre anda sin ni uno en los bolsillos. Él se ha superado su "edad del pavo", mejor dicho, él cree

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

que no la vivió nunca y nos infla poco desde que porque la Fio -la única en el curso hija de un ex em­
alguien (seguro que era un abuelito cegatón) le dijo bajador- se las andaba buscando con ella. Para peor,
que representaba más para su edad (¡qué perno! ). A la Florencia Ossandón es una de las pocas compa­
los hombres se les olvida que son más inmaduros ñeras que sí está viviendo el feliz síndrome de la
que nosotras, aunque se vean como enormes gorilas transformación en cisne. Antes de la "edad del pavo",
de dos metros; a ellos el cuerpo se les agranda, pero la hubieran visto: era una niñita fome, de pelo corto
las neuronas se les achican. y rubio, pecosa, gordita y chica. Ahora sigue rubia,
Esta vez el Pancho estuvo a punto de salir de vaca­ pero tiene el pelo largo y liso, se puso alta y flaca y se
ciones con nosotros, es decir, con mis papás, mi her­ volvió insufrible. Ella es de las que sabe que podría
mana mayor y yo, porque quería conocer el sur, pero salir en cualquier aviso de shampú, ¿me entienden?
se arrepintió a tiempo y ¡por suerte! porque se salvó Resultado: se metió con la Coté, quien contrario a
de la horrible nube negra que se nos puso encima. ella, pasó de ser un cisne encantador a un pato gor­
Como siempre, me tocó estar de cumpleaños en dinflón. ¡La vida no es justa, señores! ¿Cuándo es­
febrero, pero este verano no me dejaron invitar a cribirán el cuento de una ballena que simplemente
mi prima Coté ni a ninguna amiga del colegio. Am­ come y come y es feliz? Bueno, parece que eso no
bas somos compañeras de curso del colegio Maison vende. La historia es que las dos locas se desafiaron
Francaise en Las Condes. Todos los años me habían en el taller de gimnasia olímpica. Yo le advertí a mi
dejado ir con ella (yo también solía viajar con la prima que estaba fuera de práctica y que no olvidara
familia del tío Eduardo, el papá de la Coté, hermano que la Fio llevaba un año intensivo entrenando en
mayor de mi papá), pero esta vez se sentía algo es­ el gimnasio de un club privado. Pero no, a la Coté le
peso el ambiente. dio con que sí podía, hasta ensayó en las paralelas y
Cuento corto: el año pasado terminó bien chanta todo. Es verdad que había adelgazado un poco, pero
para mí. En primer lugar, la Coté andaba con un desgraciadamente no estaba preparada para el mo­
genio insoportable porque, entre otras cosas, estaba mento clave: el acto de ponerse la estrecha malla en
engordando. Ya no era tan bakán en gimnasia olím­ los camarines. Dicen que el grito que dio al verse en
pica (a pesar de que había ganado una medalla a los el espejo fue impresionante. Resultado: la Fio ganó
doce años) y tal parece que se olvidó, porque des­ sin siquiera competir, ya que la Coté se negó a salir
pués de ese triunfo dejó de lado la gimnasia y quiso del camarín, porque le dio con que parecía un hi­
meterse a los talleres de mosaico y fotografía. Pero popótamo y de pura angustia comenzó a provocar­
ahora le había dado con volver a repetir sus triunfos, se vómitos. Con decir que la Madame Cristina tuvo

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

que llevarla a la enfermería para darle un té para los significó que, por primera vez, no va a ir conmigo a
nervios (sin azúcar, por supuesto). comprar los regalos de Navidad al malí Últimamente
Entre paréntesis, el episodio de la Coté sirvió para nuestras familias, los Arévalo, entraron en una cri­
que el colegio trajera a una nutricionista que alec­ sis de alta tensión. Todo esto es porque mi papá y
cionó a todos los cursos de secundaria para que le el tío Eduardo son socios - de dos restaurantes que
hicieran la cruz a la comida chatarra y comenzaran ofrecen parrillas de carnes. El restaurante de mi papá
a comer comida sana (aparte de comentar casos de se llama "La Vaca Sabrosa" y el de mi tío "El Toro
niñas anoréxicas o bulímicas que vomitan para ser Carnúo". La cosa es que para la cena de Navidad,
flacas como las mujeres-barbies). Por lo mismo, aho­ que se hace en el jardín de la casa de mi abuelita
ra cada vez que me quiero comer una "cajita feliz", Nina -con pinos decorados y globos rojos en la pis­
de esas con hamburguesas, mayonesa, papas fritas cina- a mi tía Valeria se le soltó la lengua (sospecho
y todas esas delicias, me siento culpable y corro a que tomó algo de copete y se puso más sensible), se
mirarme en algún espejo para comprobar que no le cayó el casette y contó que el tío Eduardo andaba
me he convertido en un hipopótamo. Pero también en líos con las cuentas y dijo que esto perjudicaba
siento miedo por el impulso que me viene de seguir a ambos restaurantes. Yo ni entendí de qué cuentas
comiendo y luego la tentación de expulsarlo todo hablaban, pero sí me percaté de que mi papá y mi
en la taza del baño. Nos dijeron que uno se puede mamá se trastornaron y de que el tío Eduardo con la
morir de eso, de la anorexia o de la bulimia, quiero tía Ana se pusieron pálidos y casi se van. A los pri­
decir. mos nos hicieron entrar a la casa a ver tele o a jugar
Aunque todavía no lo he mencionado, tengo una play station (y eso que lo odian). Con el Pancho nos
hermana grande. Bueno, no es tan grande, tiene 17 asomamos por la ventana del segundo piso y oímos
años. Siempre nos habíamos llevado relativamente que las voces estaban subiendo de volumen. La tía
bien, hasta ahora. Sí, ahora que empezó a andar con Valeria lloraba y hablaba de algo del pasado y se
un argentino que llegó aquí al edificio donde vivi­ quejaba de que la familia nunca le había aceptado a
mos en la avenida Colón. Hay que reconocer que el su marido (el Pancho me contó que la tía Valeria va
tipo está bien guapo, también tiene 17 años, pero es al psiquiatra ¡en fin!, supongo que ser grande es casi
muy pesado (e inmaduro, obvio), a mí, la dura, me más difícil que vivir y superar la "edad del pavo").
cae mal, es chanta, no lo soporto. Lo peor es que jus­ Por suerte este drama lo salvó la intervención de mi
to este fin de año mi hermana Andrea andaba toda mamá y la llegada oportuna del Viejo Pascuero que
quebrada haciéndole ojitos al mino. ¡Una lata! Esto venía a entregar regalos. Lo único malo fue que en

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

mitad de todo se le cayó la barba blanca y resultó que pasar toda una tarde buscando su dichoso celu­
ser Campitos, uno de los parrilleros de nuestro res­ lar; que más encima estaba sin baterías y no pudimos
taurante, que es gordo, rosado y canoso, igualito a llamarlo para seguirle la pista). Parece que el amor
una chuleta. Menos mal que no pasó nada porque seca el cerebro. ¡Qué atroz! Al final lo encontramos
Campitos improvisó algo divertido y dijo que era el adentro del tarro de basura junto a unos huesos de
ayudante de Santa Claus en el Polo Norte y que el pollo asado y restos de tomate (¡gran misterio! ). En
Viejo Pascuero había ido a comer longanizas a "La ese momento nos hizo falta el tío Ramón, aunque
Vaca Sabrosa" y que quedó tan satisfecho que ya no tenga puros ceros en su chapa detectivesca.
se pudo mover por lo que él tuvo que reemplazarlo. Las cosas siguieron de mal en peor, los días mara­
Esto nos hizo reír a todos, en especial, a los viejos, y villosos del campo sureño se nublaron y empezó la
el ambiente bélico se diluyó un poco, pero yo me di lluvia. Eso puso furiosos a mis papás (esta vez hubo
cuenta de que las cosas no habían vuelto totalmente acuerdo: no era lo que ellos querían). De partida, mi
a la normalidad. Mi mamá quedó con una sombra papá estaba muy estresado por la situación de los
en la mirada y eso me preocupó. La famosa conver­ restaurantes y por lo de la señal intermitente: iba a
sación de las "cuentas" había dejado algo en el aire. llamar al pueblo a cada rato. Al cuarto día de lluvia,
Siguiendo con lo que decía de las vacaciones, nos mi papá no pudo más y nos obligó a hacer las ma­
fuimos al sur, a una cabaña en el lago Calafquén, letas y nos regresamos todos a Santiago. Mi mamá
que fue alquilada por mi mamá por internet y, que tenía una intuición funesta por lo que el viaje de
por supuesto, no era lo que mi papá esperaba. Hubo vuelta fue tenso y se hizo muy largo. Yo hasta pensé
alegatos y discusiones (muchas cosas que eligen o que podíamos tener un accidente, mal que mal la
compran las mamás suelen ser lo que justamente "no energía se sentía negra: mi hermana andaba amu­
querían" los papás, o al revés, algo atávico, pienso rrada (porque el argentinito estaba pasándolo bom­
yo). Para peor, mi hermana no se despegaba del celu­ ba en Reñaca), mi papá tocaba y tocaba la bocina
lar: buscaba y buscaba la señal, que a veces llegaba y (porque las carreteras habían colapsado), y mi escasa
otras se iba (como el Pancho, que siempre dice "voy tranquilidad de los 15 años recién cumplidos se es­
y vuelvo" cuando está aburrido, cuando en realidad taba viniendo abajo con la Andrea, taimada con las
quiere irse y no volver). Quería llamar a ya sabemos neuras del tránsito y con el mutismo de mi mamá.
quien, hasta que en una de esas parece que le contes­ ¡Viaje brígido!
tó el mino muy enfiestado (repito: inmaduro sin so­ Cuando llegamos a nuestro edificio, después de
lución) y ella furiosa lanzó el teléfono lejos (tuvimos subir las cosas y quedar con la lengua afuera, mi

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María del Pilar Clemente

mamá partió al supermercado con la Andrea y mi


papá se fue a "La Vaca Sabrosa", Por casualidad, me
vi pasar en el espejo del baño y di un grito igual que
la Coté: ¡mi pelo estaba más crespo y más seco que
nunca! ¡Parecía un puercoespín! ¿Estaría algo más
alta quizás? ¡Ojalá!, pero lo que me importaba de
verdad era hablar con mi prima para prepararnos
para entrar a clases. El panorama no se veía muy
favorable que digamos, parecía que marzo se nos
caería con todo.

¡ Tal como lo pensé! A principios de


marzo estalló la guerra. Mi papá con el
tío Eduardo dejaron de hablarse por cul­
pa de unos cheques protestados debido a
un mal negocio que intentó hacer mi tío
a nombre de la sociedad. Parece que un
tipo lo estafó (con el grupo de una em­
presa de eventos de mentira) y lo llevó a
falsificar la firma de mi papá para hacer
una súper fiesta temática con bailarines de
samba y todo. La fiesta parecía una buena
oportunidad para levantar los restauran­
tes, pero había que tomar una decisión

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

rápida (porque los bailarines regresaban a Brasil) y el tío Eduardo, tan brillante para muchas cosas, haya
como mi papá andaba de viaje, mi tío se tuvo que sido tan burro y tan amermelado... Bueno, dicen
poner con la firma de mi papá. El asunto feo fue que que la idea del dinero fácil ciega a la gente.
se firmaron los cheques pero la fiesta nunca se hizo Como cada año, este año fuimos a comprar los
porque el tipo se esfumó con la plata y los sambe- uniformes y los útiles del colegio con mi mamá (siem­
ros. Lo grave no fue eso, sino que le agregó ceros a pre a última hora). La salida no fue muy entretenida
los cheques y la suma que se cobró fue en verdad porque la Andrea andaba urgida con el tema de no
mucho mayor. El pobre andaba verde de miedo y tener tiempo para tomar un preuniversitario para pre­
como estaba tan urgido no se atrevía a contarle a pararse para dar las pruebas de ingreso a la univer­
mi tía y a mis viejos todo el rollo y entonces la tía sidad. Mi mamá le aconsejó que si quería más tiem­
Valeria, que es su confidente, había tratado de dar­ po no se dedicara tanto al argentino y que le pusiera
le un empujoncito ese día de Navidad, aunque tal más esfuerzo a sacarse buenas notas, "ahora más que
parece que fue un pésimo momento para lanzar el nunca", le dijo, porque en una de esas nos quedamos
misil, pero... ¿cuándo es un buen momento para todos en la calle. Yo creo que la mamá aprovechó de
recibir un bombazo? "El tipo se veía super bien: alto, tirar su mensaje porque el sábado la Andrea llegó
rubio y de ojos azules (algo que en nuestro país es como a las cuatro de la mañana con el Blasco (el che
como tener pasaporte de la comunidad europea) y querido) y, como mi papá le había dado permiso sólo
muy bien vestido, nadie habría pensado que era un hasta las dos, se armó la bolsa de gatos cuando llegó
delincuente", le explicaba a mi papá el tío Eduardo. muy de puntillas jurando que nadie la sentía.
Ahora el papá de la Coté estaba por perder su linda Como plato final, mi papá me dijo que era mejor
casa en Los Dominicos, al lado de esa iglesia colonial que no me viera con la Coté, porque él no quería
en la que hicimos la primera comunión. Pero lo peor saber nada de su hermano. Yo le dije que eso era
es todavía peor, porque varias de las cuentas que se imposible porque éramos compañeras de curso. Mi
deben las va a tener que pagar mi papá, ya que son mamá, que es más aterrizada, me sugirió que por lo
socios. Obviamente, la tía Ana (la mamá de la Coté) menos por ahora no la invitara a estudiar al depar­
estaba destrozada y no quería ni hablar con su ma­ tamento hasta que se le pasara la mala onda a mi-
rido, pues el tío tampoco le había contado la verdad papá y se reconciliara con el tío. Lo bueno de todo
y ella se enteró por una llamada del banco que le esto es que un vecino, que es abogado y muy amigo
informaba de un tremendo sobregiro que tenía fun­ de mis papás (creo que era hijo de un compañero
dida la cuenta corriente. Yo sigo sin entender cómo de colegio), va a ver si se puede anular la sociedad

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porque mi papá no está dispuesto a cargar con los Con la Coté nos vimos y nos abrazamos igual que
errores de mi tío. Mi mamá le aconsejó llamar al tío siempre. No nos importó lo que pasaba entre nues­
Ramón, pero mi papá respondió que no quería sa­ tros viejos. Ella y su hermanito chico habían pasado
ber nada de ese muerto de hambre que había hecho el fin de semana con la abuelita Nina en Viña. Sus
sufrir a la tía Valeria. Es cómico, el tío Ramón siem­ papás andaban locos negociando con el banco, pues
pre es el muerto de hambre, pero a mi juicio, es el mi papá había dicho que ningún toro iba a tumbar
que tiene mejor apetito de la familia porque siempre a su "Vaca Sabrosa".
come mucho, lo que no le gusta es pagar. Fue esa misma mañana que la Fio -más mina
En medio de esta guerra comenzó el año de clases. que nunca- pasó al lado mío y me dijo: "cabeza de
Me encontré con la Coté (que estaba más delgada alambre para las ollas". Todo el curso se rió y me dio
como resultado de una estricta dieta hipocalórica, y mucha rabia. Entonces la Coté me aconsejó ir a una
con el pelo muy liso cortado con flecos modernos) buena peluquería o contactarme con el "Llame ya"
y con todas las demás, que para mi espanto anda­ de la tele y comprarme el súper secador, peinador y
ban con flamantes pelos largos, lisos y desflecados. alisador, todo en uno, pagadero en tres cuotas, que
Me vino una inseguridad horrenda; me sentí como ella había adquirido con la tarjeta de crédito de la
ochentera con el famoso "african look", típico de esas tía Ana (que se la había prestado antes del desas­
discoteques que tenían una pelota de espejos col­ tre). Cuando llegué a la casa, mi mamá no me infló
gando del centro. Obviamente los genes ondulados mucho el tema, con todo lo que estaba pasando no
de mi mamá estaban haciendo de las suyas en mi tenía tiempo para vanidades, pero igual me dijo que
cabeza, porque mi papá es de pelo liso como tabla. mi pelo era bonito (ella tiene su crespo bien asumido
De hecho, uno de sus secretos de colegial es que, un y le gusta) y me compró una crema especial que no
día, para verse a la moda, se encrespó el pelo con me sirvió de mucho. Esa tarde otra vez mis papás
fijador de la abuelita Nina y finalmente terminó en la discutieron el caso Arévalo versus Arévalo (¿tendré
peluquería porque ya no soportaba las burlas de sus que cambiarme el apellido si las cosas siguen asi? ).
compañeros (pegaban fotos de él con la leyenda: "El Yo me encerré en la pieza igual que la Andrea que
Jackson Five criollo"). El verdadero desastre fue que caché que estaba llorando porque había peleado
después el pelo se le puso medio colorín. ¡Me ha­ con el Blasco (cualquiera se daba cuenta de que eran
bría gustado verlo en su época jurásica! Pero yo no como el agua y el aceite). Traté de hablar con ella
estaba en los '80 y ahora la onda venía lisa lisa, sin pero no me dejó entrar. Y me gritó del otro lado de
esponjado y con toques rubios o rojizos. ¿Cachái? la puerta que yo era una pendeja metida y algo así

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

como que no iba a ir a la fiesta de graduación (falta­ nadie se quería juntar conmigo, por eso el rollo que
ba tanto) porque no tenía pareja y que si no iba con me tiró la Coté, que se sentía poca cosa frente a la
el Blasco mejor ni iba, y lloraba y lloraba y me di Fio después de perder la famosa competencia por
cuenta al mirar por debajo de la puerta que al final abandono o "guocover" (walk over) que le dicen.
apagó la luz. Esa tarde de vuelta del colegio decidí tomar me­
Es obvio que cumplir 15 años no autoriza a na­ didas y en vez de tomar el bus para la casa me fui
die a dar consejos a los hermanos mayores. Al día al malí (a partir de este año me dejaban andar en las
siguiente la Coté no me habló durante toda la maña­ micros o buses y ya no viajaba en el furgón escolar
na, pero yo la perseguí y la pillé en el quiosco com­ de las pendejas). Cuando llegué entré derecho a una
prándose una bolsa de gomitas azucaradas y tres tienda y me compré todo tipo de maripositas para el
barras de chocolate: pelo: doradas, fucsias, blancas, naranjas... Llegué al
-Coté... ¡no te comas eso, estás a dieta! departamento, saqué las tijeras grandes del costurero
Ella me miró furiosa: de mi mamá, me miré en el espejo del baño y empe­
-¡No te metas! ¡No quiero saber más de ti! cé a cortarme rizo por rizo. Luego aplasté contra mi
-¿Por qué...? Si dijimos que lo del Arévalo versus cráneo las ondas que me quedaban con las maripo­
Arévalo no corre para nosotras... sitas multicolores y cuando me vi de nuevo apenas
-¡No es eso! Digamos que ahora quiero ser gorda; me reconocí. Cuando más tarde sonó la llave en la
¡total! no va ser peor que ser como tú con tu cabeza puerta no me atreví a salir del baño.
de alambre. ¿No te diste cuenta de que nadie quiere
juntarse contigo?
Me quedé helada, la Coté nunca me había trata­
do así. ¿Podría ser que superada la "edad del pavo"
comenzaba "la edad de la traición"? Igual no le hice
caso y al rato le envié un mensaje por celular, pero
no me contestó. Eso no más me faltaba: era un he­
cho que la Fio y sus amigas se reían de mí. Me sentí
en los zapatos de mi papá, como si la historia se
repitiera: "la Jackson Five criolla", claro que gracias
a Dios todavía no se les ocurría la idea de pegar mi
foto con la fracesita lapidaria, pero fuera como fuera

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N unca me habían retado tanto. Mi
mamá como que casi lloraba y se sentía
culpable, mi papá miraba mi cabeza incré­
dulo y me decía que mejor me llevaban al
psicólogo y que hasta cuándo le dábamos
problemas, que además de todo le estaban
llegando los cheques protestados y que si
llegaba a encontrar a ese sinvergüenza (que
a esas alturas parece que ya tenía nombre:
Julián Douglas) le partiría la cara; y que sí,
que parece que Investigaciones sí lo tenía
identificado, porque tenía prontuario de-
lictual y que mejor rezara para que no lo

25
María de! Pilar Clemente Tropa urbana

encontrara él primero, porque no le quedaría cara me atreví a ir al colegio durante dos días. Me aferré
después de la golpiza... a la cama y no quise salir. Mi mamá estaba frenética,
Siempre terminaba hablando del mismo tema, el pero al final tiró la esponja y me dejó tranquila. Yo
pobre. Últimamente la verborrea rabiosa no le para­ creo que ella fue la que llamó al Pancho, porque esa
ba a mi papá, así es que lo dejamos hablar nomás. misma tarde llegó como si nada al departamento.
Después de un buen rato que le sirvió de desahogo, No lo había visto en todo el verano. Cuando éramos
reaccionó, me miró la cabeza y se puso a reír. Hasta chicos, salíamos mucho con el Pancho: al cine, al
me hizo unos cariñitos con mi nuevo look rapado a parque, a subirnos a la montaña rusa y todo eso,
lo neonazi. pero desde hacía algunos años, por el problema de
Mi hermana se limitó a decir que yo era una pen- sus papás y el hecho de que nosotras dos éramos
deja acomplejada y la conversación derivó y derivó mujeres, distanció más los gustos y pasatiempos;
hasta que por fin ella dijo que lo que pasaba era por ejemplo, ahora andaba metido en la onda de un
que yo le tenía celos, y estalló a llorar diciendo que club de automóviles antiguos. Se trata de unos autos
estaba aburrida de todo y que en realidad no sabía medio redondos con forma de huevo: los famosos
qué estudiar en la universidad y que el colegio la BMW Isettas. ¡Hay que ser loco, poh! Si son lo más
tenía aplastada y blá, blá, blá... Según ella, el mejor feo que hay. Y parece que siempre tenía unas juntas
momento de su vida en el colegio había sido el año raras con unos amigos con los que se reunía en un
anterior, cuando hizo el viaje de estudios a París con restaurante chino. Según la tía Valeria eran amista­
todo el curso. Soñaba con volver a la ciudad luz en des "tipo artistas"; según mi papá, "tipo delincuentes",
vez de querer ver algo claro en su futuro. (Yo creo pero recordemos que mi papá tiende a exagerar.
que en realidad soñaba con visitar el obelisco de Es cierto que coincidíamos en cumpleaños, en al­
Buenos Aires o la callecita Corrientes, porque lo que gunos paseos o asados que hacían mis papás en el
era el vecinito che ya no la venía a buscar ni para jardín del edificio; incluso a veces nos encontrába­
bailar tangos... ¡Ay el amor! ). mos en la "Vaca" o el "Toro", ya que a los dos nos
Después de una quinta mirada fija frente al espejo tocaba ayudar en algunos eventos y nos ganába­
y luego de sacarme las maripositas para lavarme las mos unos pesos. La Andrea, que era una floja, no le
pocas mechas deslucidas, se me desinfló mi espíritu gustaba hacer nada relacionado con el local. Yo en
de Rambo y me afloró la misma cobardía que le vie­ cambio no veía mal ayudar a mis papás enviando
ne al Atila cuando lo amenazamos para que la corte correos electrónicos publicitarios, repartiendo folle­
de morder los talones. No hubo caso conmigo: no tos y me sentía feliz como anfitriona recibiendo a

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

la gente para las fiestas empresariales o despedidas eran azul-verdosos. El pelo del Pancho es top porque
de soltera (mi mamá decía que la "Vaca Sabrosa" era tiene el liso envidiable de mi tía Valeria y de mi papá
más gusto de mujeres, tal como "El Toro Carnúo" (lo increíble es que él siempre dice que preferiría ser
era más gusto de los hombres, sobre todo porque crespo para poder hacerse rasta). El Pancho salió
la especialidad de la casa era el trago "torito rojo", nada que ver con nosotras (que teníamos rizos cas­
hecho de whisky, frambuesa y amargo de angostura; taños "esponjados"), aunque nuestros ojos también
al parecer la mezcla los ponía a todos muy bravos eran grandes, claro que color café y con pestañas
y zapateadores. El trago de nosotros era la "vaqui- enormes, muy celebrados por todos la verdad (algo
ta blanca": pisco, limón y piña. A veces provocaba que nos celebren).
sentimentalismo en otras quitaba la timidez. En oca­ -La dura es que te ves bakán, Kaky, te ves bien
siones las mismas dientas sacaban a bailar meren­ linda. Me gusta, te da toda una onda. ¿Estás en la
gue al gordito Campitos y terminaban mugiendo de onda de ser b-girl?
gusto. En esas ocasiones conversábamos harto con —¿Bígel, qué es eso, Pancho?
el Pancho, ya que él se quedaba a dormir en el de­ Mi primo se rió y me dijo:
partamento y hacíamos la típica guerra de cojines -Chicas-b en inglés, poh, Kaky, no cachái? Los b-boys
en la mañana o nos poníamos a jugar play station. o b-girls son los y las chicas que bailan hip hop, el rap,
A veces él hacía una leche con plátano exquisita en breakdance y todo eso en la calle.
la licuadora. La dura, era bakán conversar con mi -¿Hip hop? Eso me suena medio rasca, como po-
primo, aunque fuese hombre... En cambio la An­ bretón, ¿qué onda?
drea siempre lo pescó poco y todavía menos cuando El Pancho se molestó un poco:
andaba loca detrás del Blasco, pero, como dije, no -¿Ves que eres prejuiciosa? No sabes ni dónde es­
había visto al Pancho desde el día de Navidad, así es tás parada y eres la típica cuiquita estrecha de tu
que cuando abrí la puerta me quedé de una. colegito con puros prejuicios contra nosotros...
-¿Qué onda, Kaky? ¿Y ese peinado? -¿Dijiste "nosotros"?
Recién me acordé de las mariposas en mi cabeza. -Sí, poh, -me dijo y sacó pecho, se levantó la
-¿Tú también te vas a reír? camiseta (justo arriba del ombligo), y me mostró su
Me miró un buen rato con las manos en los bol­ tremendo tatuaje azul, rojo y negro.
sillos como inspeccionándome. Me recordó a su Me acerqué entre burlona y morbosa:
papá, el tío Ramón, la mirada del Pancho era igual -Es un dragón... ¿es un tatuaje verdadero o una
de analítica, pero más dulce, quizá porque sus ojos pegatina?

28 29
María del Pilar Clemente Tropa urbana

La sonrisa de mi primo se estiró de oreja a oreja: Y sin decirme más, se fue al living, tomó el control
-¿No te dije que soy hiphopero, Kaky? -me dijo remoto y encendió el televisor.
con orgullo-. Me aguanté el dolor como cualquier Yo me senté a su lado en el sofá mientras una fu­
hermano afrolatino del Bronx en Nueva York. Aho­ ria me iba haciendo un nudo en la garganta.
ra, que he sufrido el dolor de la marca, tal como la -¿Y? ¿No me vas a decir nada más?
vivieron los esclavos e indios en América, soy un Mi primo se levantó otra vez la camiseta y me
brother, me he convertido en un hermano, ¿cachái? dijo que observara bien el dibujo. Era un dragón con
Me quedé mirándolo. No sabía si reírme o qué. estilo medieval, me explicó, como la película El señor
-¿Qué tienes que ver tú con un negrito de Nueva de los anillos. La diferencia era que la cola daba unas
York? Eres más chileno que los porotos, además, ese vueltas y se enrollaba en una especie de graffiti.
dragón medio chanta se parece a las animaciones ja­ -¿Eso es un graffiti? -le pregunté, mientras tocaba
ponesas, pa'mí que te metieron el dedo en la boca. el tatuaje con la yema de mis dedos.
El Pancho se bajó la camiseta y chasqueó los de­ Él sonrió y algo nervioso me quitó la mano. Dijo
dos: que le daba cosquillas,
-¡Filo contigo! No entendiste nada. -¿Sabes lo que es un graffiti, Kaky?
Se fue a la cocina, abrió el refrigerador y como -Claro -le contesté quebrándome- son las letras y
que dudó entre destapar la botella de refresco o abrir dibujos que algunos delincuentes rayan en las mura­
la cerveza. Seguramente invadido por la fuerza del llas. ¡Mi papá los odia porque ensucian el barrio!...
dragón que tanto le había dolido, tomó la lata y so­ ¿Tú eres de esos que pintan graffitis, Pancho?
noramente la destapó. -No, no, soy MC's. O sea, le hago al micrófono...
-Te voy a acusar con mi papá -le dije medio en de algo me sirvió tocar guitarra y cantar en el liceo.
broma, pero también para poner un poco de orden Ahora escribo canciones y las canto con sonidos de
por si acaso. El Pancho se rió y dio un largo sorbo. micrófono, ¿cachái?
-Para que sepas, tu papá me daría permiso por­ -¿Qué onda?, ¿en serio?, a ver si algún día me
que voy a cumplir 17 años. cantas algo, poh!
-Eso crees tú pero todavía no eres mayor de edad, -Si te interesa, justo ahora voy a participar en
no tienes 18, así es que no puedes ni tomar ni mane­ un festival hip hop en San Miguel. Podrías ir con
jar ni mandarte solo. la Coté, así aprovechan de salir de la cuadra y se
-¡Córtala, pendeja! Los de 16 ya tenemos discerni­ enteran de lo que es el mundo más allá del patio de
miento, así dicen los jueces, ¿no? tu colegio.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¡Qué hocicón!, claro que conozco más mundo -Bueno ¿lo has visto sí o no?
que el colegio (me quedé pensando que solo conocía -Hace tiempo que no... pero no quiero hablar
Calafquén y Mendoza). de eso.
Él me miró con pena y me hizo unos cariñitos en Me acerqué en buena, le quité la lata de cerveza
las mariposas: y vacié lo que quedaba en el lavaplatos. El Pancho
-¿Segura? ¿No te estarás refiriendo al mundo del seguía sentado en el sofá. Justo había encontrado un
malí? canal que transmitía un festival reggae de Jamaica y
-No creo que me den permiso para lo de tu festi­ se puso a contarme más sobre las raíces del hip hop,
val. ¿Sabe tu mamá toda esa onda tuya, Pancho? que eran originales de Jamaica y de África, pero que
Él Pancho bajó la mirada y me dijo: ahora también representaban a los jóvenes urbanos
-La dura es que sabe, pero no todo. Ser hiphope- del mundo, los que estaban marginados por la so­
ro me obliga a guardar algunos secretos, como lo de ciedad y formaban sus propias tribus.
este tatuaje, por ejemplo. Tú no le vas a contar nada, -¿Tú estás marginado, Pancho?
¿no es cierto, Kaky? -No, pero solidarizo a través del arte, Kaky, ¿ca­
Yo de puro picada me hice la difícil. chái? Nada de violencia, nada de drogas, porque con
-Depende... si te portas buena onda, no digo mi grupo de brothers hicimos el pacto de que el arte
nada, pero si te da por tomar cerveza... es vida y no destrucción ni delincuencia como cree
El Pancho se rió: la gente. El hip hop es más que todo una forma de
-iQué cuática eres! Es sólo un tarro, mira dice 250 expresión, una forma que cree en la vida y no es una
mi... cuestión para hacer daño.
-Así se empieza.... tú lo deberías saber más que -Mientras no te metas en líos y no se enojen los
nadie. Tu papá investiga muchos casos de tipos bue­ viejos...
nos para el copete que dejan desastres, ¿no? De repente se me salió la inseguridad y le pregun­
-Perdona lo que te voy a decir pero tu papá y el té otra vez por el pelo:
tío Eduardo son los que hasta ahora han dejado el -Pancho... la dura, ¿tú crees que se van a reír de
desastre en la familia y, que yo sepa, no son alcohó­ mí las niñas del colegio?
licos, sino más bien trabajólicos. -¿Lo dices por tu pelito nuevo, verdad?
-A propósito, ¿cómo está tu papá que no lo veo -Sí... ¿Me veo muy ridicula?
hace un montón de tiempo? -¡Típica preocupación de colegio de minas! Dile a
El Pancho suspiró como afligido y no me contestó. las locas que eres una chica b-girl, que bailas hip hop

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María del Pilar Clemente

y que vas a competir en el festival de San Miguel y


listo!
-¿En serio?
-¿Quieres acaso que te diga que te ves linda?
-Sí, ¿es mucho pedir?
-¡Te lo doy firmado! ¡Todas esas locas te van a
copiar el peinado, Kaky!

L as palabras del Pancho me dejaron


súper bien. Decidí ir al colegio al otro día
y me puse las mariposas con los colores
del colegio: rojo, blanco y negro (más un
toque dorado, que es la estrella del escu­
do). Al otro día entré como si nada y pasé
rápido para que la inspectora no me viera
(finalmente no estaba rompiendo ninguna
regla ¿o sí? ). Las niñas de todos los cur­
sos me miraron con los ojos como platos
cuando me vieron pasar. La mayoría usa­
ba pelo liso, muy largo y con brillos ru­
bios o cobrizos. Entonces, verme con un

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34
María del Pilar Clemente Tropa urbana

corte casi al rape, con el cráneo plagado de bichitos Obviamente, no me interesa meterme con tipos o
voladores, era como ver llegar casi a una rapera... tipas ¡flaites!
quizá una Mammy Yorker. -Bueno, cada cual en su onda. Para mí que no te
-¿Qué te pasó, loca? ¿Fuiste a hacer el servicio da para mirar el otro lado de las cosas, ¿cachái?:
militar o son piojos? -me dijo la mala onda de la Fio,
para que me sintiera mal. CuidaDo gaLLO, KuiDao GallA
-No, poh galla -le dije mirándola a la cara-, soy Ke de la KaLLe te pito Un OjO
una b-girl y voy a competir en el festival hip hop de NeGro o VeRde, sEgúN la ModA,
San Miguel. Mo-mO-mo da, Da, da
La Fio y sus amigas se quedaron desconcertadas Te saco, te PiTo un OjO
con mi respuesta (yo también), y una de ellas me dijo KuiDaO GallA.
burlándose:
-¿Hip hop? ¿San Miguel? Nunca tan rasca el festi- Ni yo misma me di cuenta de lo que había he­
valito. cho. Me había acercado al grupito sacando pecho,
La Fio siguió agarrando papa y me dijo a toda voz. cantando y bailando como una verdadera punga del
-¿Cómo más te podemos decir? ¿Rasca? ¿Punga? barrio marginal; me posesioné, como quien dice, y
¿Flaite? me metí en todo eso de ser heredera de la esclavi­
Y sus amigas (típico) agregaron: "¿rota?, ¿chanta?, tud y de las raíces afrolatinas que me había dicho el
¿cuma? " Pancho.
La Coté se acercó, estaba oyendo todo. Seguro que La Fio se quedó pa'dentro y las otras me observa­
creía que me iban a hacer pedazos, pero yo me reí de ron desde lejos, pero con cierta admiración. Yo me di
vuelta en sus caras y con una voz que me salió de media vuelta y me fui. La Coté muerta de la risa, me
no sé donde me dirigí a la Fio: alcanzó y me tomó del brazo:
-¡Por favor, Fio!, todo esto lo dices porque sabís -¡Estás más loca que nunca! ¿Es cierto eso que le
que "se te hace" acercarte a la cultura de la calle, tú dijiste a la Fio?
que no eres capaz de salir de tu casa ni de tu barrio. -Sí... voy a ir a San Miguel con el Pancho.
Eres la típica mina de un reality show. Tu vida no es -¿Y eso de la b-girl? ¿Vas a bailar?
nada, es una copia de la tele, no es tuya. La miré fijo:
-Perdóname, galla, pero yo soy la que más -Ese es mi único drama, Coté, vas a tener que ense­
he viajado del curso y claro que tengo mundo. ñarme a bailar y.... bailaremos juntas en el festival.

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Mana del Pilar Clemente
Tropa urbana

-Nunca tan loca, poh Kaky. dos es bien difícil, aunque el Pancho dijo que alguno
Me di cuenta de que la Fio y su grupo nos obser­
de sus amigos podría ir, ¿pero y si el amiguito se pa­
vaban de lejos, así es que le hice un gesto a la Coté
recía al jorobado de Notre Dame? Personalmente no
para que me siguiera el cuento. tengo tanta confianza cuando se trata de los amigos
-OK, ya caché -me dijo despacito-, te voy a se­
de mi primo. Hay que reconocer eso sí, que el mino
guir la onda, igual está bien creativo el peinado; te
más cotizado es el hermano de la Fio. La verdad es
ves bakán, Kaky! Capaz que tengas suerte y consigas
que está bien bueno (y tiene 17 años, ¡perfecto! ) y
mino para la fiesta de disfraces. algunas veces la viene a buscar en el Mercedes del
¡La fiesta de disfraces!, se me había olvidado esa
papá con el chofer. El papá había sido embajador
idea tan "original" para poder ir al viaje de estudios
en Francia y en Estados Unidos, y ahora tenía un
(no fuera a pasar como el cuento del tío, digo yo, ya
súper cargo en Chile. De hecho, la Fio cuando llegó
saben a lo que me refiero, ¿no? ). Sería igual que siem­
al colegio hablaba puro francés y fingía no entender
pre. Todos los cursos hacían lo mismo para juntar
mucho el castellano (típico de nueva rica). Ella se
dinero para ir a París. Había que reunir fondos desde
llenaba la boca con que su mamá era francesa y que
mucho antes, eso sí, y ya habíamos hecho bingos y
por eso estaba en este colegio, pero que su hermano
rifas y eso, y ahora se estaba organizando esta crea­
había preferido el Colegio Alemán porque era más
tiva fiesta de disfraces, pero en un colegio de puras
para hombres. Cuento corto: todas suspiraban por
mujeres no es tan fácil conseguir pareja. Más todavía
ganarse a la Fio para que prestara a su. hermani-
cuando los minos que uno conoce prefieren jugar
to José Antonio (Pepe A) para la fiesta. Le ayudaba
play station o fútbol en vez de ir a una fiesta de cor­
el hecho de que era igualito a Lukas Skywalker y
bata o de disfraces (que la verdad es bien lo mismo).
también al príncipe de Narnia: alto, rubio y de ojos
Lo mejor sería hacer una alianza con un colegio de
claros. Cada vez que se paraba en la entrada a espe­
hombres, pero no es muy fácil porque tenemos fama
rar a la Fio, los ringtones de los celulares empezaban
de cuicas y pesadas. El último recurso era conseguir
a sonar en todos los rincones con la canción "Sex
un partner en el chai ¡Yo estaba en el mismo problema
Bomb" del siempre ídolo Tom Jones y corrían los
que mi hermana entonces! ¡Uff, colegio de minas!
mensajes de texto: "mino rico a la vista". La compe­
Claro que también una puede llegar sola, pero qué
tencia era francamente dura: las de tercero y cuarto
lata, el tema era ir con alguien. también le hacían ojitos, así es que las esperanzas
En todo caso, si nos iba mal, con la Coté pensába­
eran pocas, incluso para las amigas más cercanas
mos rifarnos al Pancho, porque la dura, partirlo en de la Fio.

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39
María del Pilar Clemente Tropa urbana

En todo caso, yo, siempre bien piola, no me metía fotografía y en videos) porque la notaba distraída,
en esa histeria femenina, menos ahora que estaba ausente y me dijo que otros profesores le habían
disfrutando de mis cinco minutos de fama gracias a comentado lo mismo. Yo algo le conté del problema
mis mariposas y a mi supuesta onda b-girl Justo esa de los cheques que nos estaba afectando a las dos
mañana en que fui "el suceso" nos llamó la Madame familias. Entonces, la Madame me sugirió que nos
Darlene del Taller de Periodismo para anunciarnos la inscribiéramos juntas en el concurso, como una for­
convocatoria a un concurso nacional de reportajes ma de motivación para ella, me dijo.
juveniles. El premio era la publicación del tema, un -¡Pero, Madame Darlene! Yo lo haría, pero no se
computador y un galvano de honor para el colegio. me ocurre ningún tema.
-¿Cómo que no, Kaky? Si todas andan diciendo
Algo nada despreciable.
que vas a participar en una competencia hip hop en
La Fio, que también estaba en el taller con noso­
San Miguel. ¿No crees que ese es un tema interesan­
tras, saltó feliz y dijo que ella podría escribir sobre
te? Podrías reportear sobre los graffiteros, los cantan­
la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York,
tes, los flaites que hay en Santiago, hablar de todo
ya que ella había vivido en esa ciudad y que había
ese mundo marginal y desconocido que nadie nunca
visitado varias veces el World Trade Center
toca. A mí me parece todo un tema.
-¡Mi papá tiene información que nadie tiene, in­
Yo me puse algo colorada, la conversación con el
cluso conoce a sobrevivientes latinos, porque él era
Pancho me estaba dando puros dolores de cabeza:
embajador allá, Madame! " -dijo con una voz tan es­
-Es que yo no sé si voy a participar en ese festi­
tridente que daban ganas de patearla.
val... Tengo que hablar con mi papá...
Yo la miré de lejos y me produjo tanta rabia verla
La Madame me sonrió con cara de editora que
que no me dio para imaginar ningún tema interesan­
tiene el hilo correcto de la noticia.
te. "El tema de la Fio es el mejor", pensé producto de -¡No importa si no bailas! Basta con que te metas
mi propia inseguridad. ¿Qué tema me queda enton­ en ese mundo un poquito, que te infiltres como uno
ces a mí? ¿Cómo funciona un restaurante por dentro? de ellos, pero, eso sí, con cuidado, Kaky, con mucho
¿Cómo pelean el Toro con la Vaca cuando son víc­ cuidado, ¿no tienes a un amigo más grande que te
timas de una estafa? acompañe?
Cuando se fue la Fio, la Madame Darlene me hizo El Pancho apareció en mi pantalla psíquica inme­
un gesto para que me acercara y me comentó que diatamente.
estaba preocupada por la Coté (que era la mejor en -Puede ser que sí, Madame.

40 41
María del Pilar Clemente

-¡Listo entonces!, con tu nuevo look no será nada


de difícil. "¿Arte urbano o barbarie? " es un buen títu­
lo para el reportaje, ¿no crees?... la Coté puede tomar
fotografías y con tu habilidad para escribir puede
salir algo mejor de lo que imaginas, Kaky -me dijo
llena de entusiasmo-. Mira, aquí tienes una copia de
las bases y la dirección del sitio web para que le des
una leída. Lo importante es que encuentren un buen
guardaespaldas y te apuesto que hacer el reportaje
les va a encantar; cuando tengas chaperón me avi­
sas. ¡Voilá! Corre video.

¡ Bocota la mía de andar inventando


que bailaría en el festival de San Miguel!
Así estaban las cosas: la Coté, el Pancho y
yo sentados en el metro, listos para bajar­
nos en Gran Avenida y caminar hasta el
estadio del Llano de Subercaseaux don­
de es el festival hip hop. Menos mal que
el Pancho sabe llegar; según él, el festival
es viejo, lo hacen desde 1992. "Este es un
barrio de músicos, chicas", nos explicaba
nuestro flacuchento y sabio guardaes­
paldas. "Aquí vivían los de la banda Los
Prisioneros", contaba mientras nosotras

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

apretábamos las mochilas contra el cuerpo por si medio malandra con su larga camiseta negra, pintada
acaso alguno de los tipos que se iba subiendo al a mano con unos graffitis rojos, pero resultó ser un
metro las miraba con mala intención. Por la pinta, súper amigo del Pancho que había sido compañero
obviamente todos se dirigían al festival, y la mayoría en el Liceo (aunque él había salido antes y estudia­
iba con pantalón ancho, caído (como para que se les ba Literatura en la universidad). Era precisamente el
notara harto el calzoncillo) y con enormes zapatillas que lo había metido en el club de los huevitos, las
de marca, pero sin cordones, casi todas las cabezas Isettas famosas. Al Pancho le gustó el graffiti que te­
con peinados rastas (la corriente jamaicana) o con nía dibujado en la polera y por la conversación nos
jockey al revés (los N. Yorkers), con muchos colla­ enteramos con la Coté de que estábamos ante todo
res y pulseras de metal, que según iba contando el un experto del graffiti en Santiago (al menos eso nos
Pancho eran estilo bling bling. El pelo liso y largo de dijo él).
la Coté se veía cada vez más desubicado. Todas an­ -La diferencia entre el graffitero chanta y nosotros
daban con mechas tijereteadas como las mías, claro -nos dijo-, es que el tipo chanta ensucia y raya lo
que con mechones de colores fuertes o trenzas pos­ que ve, en cambio nosotros pedimos prestadas mu­
tizas tejidas en lanas y semillas. Nadie andaba con rallas para dejar un mensaje a la ciudad, hacemos
mis ingenuas maripositas, pero salvaban igual por una obra cultural, ¿cachái?
originales. Cuando nos tocó bajarnos en la estación El nuevo personaje se llamaba Roco y a pesar de
El Llano, con la Coté nos sentíamos bien "nada que su pinta, era buena onda y simpático, así es que nos
ver" y si no hubiera sido por el Pancho, vestido todo fuimos con él a un lugar cerca del escenario donde
de negro con jockey y bototos, habríamos sido cla­ estaban los controles de música. Todos los grandes
ramente dos intrusas y seguro nos habríamos de­ DJ estaban en esa caseta: el DJ Cogollo, el DJ Cherry
vuelto antes de llegar al festival. "Hola, loquita, linda de Coquimbo y el DJ Lapozze de Viña. Yo bien pa­
butterfly", me dijo un flaco con pelo hasta la cintura tuda le pedí que nos presentara y saqué mi graba­
mientras el Pancho compraba las entradas. Yo me dora para las entrevistas. La Coté también agarró la
quedé muda y me pegué como lapa a la espalda cámara y nos pusimos a trabajar como si fuéramos
de mi primo. (Al menos un desconocido apreció mi profesionales. La Coté fotografió a los DJ's justo en el
peinado). momento en que empezaron a mezclar; ¡fue increíble!
Ya adentro apareció un tipo más o menos bajo, el lugar cambió inmediatamente cuando comenzaron
de pelo amarrado en una moña y con una especie los efectos y las luces de colores y aparecieron los
de pelusa en el mentón (tipo barba de chivo). Se veía grupos de Mc's (o microfoneros rapeando) saludando

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Tropa urbana
María del Pilar Clemente

al público mientras el escenario se plagaba de b-girls sonidos e improvisaban sobre la melodía del DJ.
y b-boys. Todo terminó con euforia y aplausos y yo súper
Gracias al Roco pudimos acercarnos a la entrada atenta sin soltar mi grabadora en ON (para la pá­
de los camarines, donde la Cote se subió hasta un gina web TVNadie -que nadie ve-, que se me ocu­
rincón del escenario para sacar las mejores fotos y rrió en el momento). La noche fue heavy, pero heavy
filmar con su celular. La dura es que por momentos en buena. Trabajamos como locas con la Coté, los
no reconocí a mi tímida prima; ella y su cámara se hiphoperos tenían cero rollo para contar sus histo­
manejaban perfecto arriba del escenario y detrás de rias frente a la grabadora (mientras se tomaban su
bambalinas. De repente salió del camarín nada me­ bebida o cerveza) y la Coté armaba y desarmaba
nos que el Pancho que se nos había perdido. Estaba ambientes para sacar las mejores fotos. No nos di­
distinto, se había cambiado de ropa y andaba con mos cuenta cómo pasaron las horas y cuando es­
unos collares de cadenas bling bling y cuando ter­ tábamos por irnos el Pancho nos llamó para que
minaron las b-girl se subió al escenario y se puso a aprendiéramos lo que era improvisar en un grupo
microfonear con otros cuantos iguales a él. sobre el escenario, pero nosotras no nos subimos,
no nos dio para eso porque las b-girls no tenían cara
No, nO nos pudieron eXplicaR, de buenas amigas. Eran cerca de las dos de la maña­
No NO, no nos diJEroN NaDa na cuando nos íbamos con el Pancho; yo iba feliz,
nADDDaaaAAA llevaba mi registro de entrevistas bien guardado y
Ke nOs Iban a BusCAr un montón de números de teléfonos celulares que
Yo NO mE ExplCO Porky después quería ocupar para seguir con el reportaje.
NuNCa lLeGasTe, Nunca LleGasTe, Fue entonces que apareció de nuevo el Roco y nos
AMor tleRNo Nunca me AMastE dijo que teníamos que pagar por no haber bailado
LOVe Te Llamo Hoy, con las b-girls; se le ocurrió ahí que teníamos que
Kame hEre AhoRA estrenar nuestro primer graffiti.
POrki nunca You me adorA -¡Ya! ¿Por qué no pintan un graffiti en una micro?
TRisTE pOr Ti, TrlsTE pOr Mí ¡Buena onda! ¡Yo las filmo y todo!
No, nO, nOOOO, Tri, Tra, Triiitii Yo me quedé para adentro, pero me dió rabia
cuando al Pancho le salió el "adulto protector":
¡Mi primo tenía nombre y todo! Era, el MC Bro- -No, compadre, no les des alas. Capaz que les
ther Dragón y junto con los otros MCs imitaban pase algo y los viejos me maten.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¿Por qué no? -le dije picada porque se las daba El Roco mientras tanto abría su mochila y mos­
de hermano mayor. traba los sprays de colores
Mi primo me pescó del brazo y aceleró el paso: -Mira, compadre, no pasa nada. Yo le paso un
-¡No les metas leseras en la cabeza, que son pen- spray a cada loquita y ya!... ¡si no van a llegar ni al
dejas! -le dijo casi gritando al Roco. semáforo! ¡Pa' que cachen, poh!
La Coté también se picó y le contestó en el mismo La Coté y yo no esperamos la respuesta del Pan­
tono: cho y agarramos cada una un spray y partimos co­
-¡No somos pendejas! rriendo a pintar la micro antes de que se fuera:
El Roco no le hizo caso al Pancho y nos mostró "¡¡¡Sáquennos una fotooooooü! " grité en medio de
la carrera (si nos sacaban una foto tendríamos la
una micro que venía justo pasando:
prueba testimonial para el reportaje y eso sumaba
-¡Pa' que cachen, poh, loquitas! Esos graffitis los
más puntos).
hacen niños chicos de la población... se pueden re­
-¡Hey, locas! ¡Ni siquiera han pensado en lo que
conocer al tiro por lo flaite de las letras (siempre en
van a pintar! -gritó riéndose el Roco.
negro) y porque no significan nada. La única gracia
La esquina estaba llena, todos venían del festival.
de los locos es que los pintan justo en el momento
La Coté fue la primera en desinflarse:
en que la micro para en la luz del semáforo. Ese es
-¿Y si se baja el chofer y nos manda el fierrazo,
el desafío.
galla?
-Ustedes podrían hincarle el diente a esa por
Mi corazón empezó con taquicardias, las manos
ejemplo -nos dijo mientras apuntaba a una micro
me transpiraban pero me animé igual y sin pensarlo
que estaba parada en la esquina.
mucho lo único que se me ocurrió fue pintar en una
El Pancho se puso serio: micro el logo de los dos restaurantes como unidos,
-¡No les des ideas, te dije! ¡Si estas no cachan nada, así es que dibujé una mezcla rara de vaca y toro.
las pueden atropellar o algo, o hasta se puede bajar -¡Esa micro nooo!
el chofer con un fierro como la otra vez! Lejanamente escuché que gritaba el Pancho his­
El Roco se encogió de hombros y no insistió más, térico, pero era demasiado tarde: la micro empezó
como que se echó pa' atrás y nos dijo que dejáramos a acelerar llevándose mi vaca-toro azul y las líneas
todo hasta ahí. Fue peor porque más porfiadas nos rojas que a última hora agregó la Coté para no que­
pusimos con la Coté. darse con las ganas.
-¡Déjanos hacerlo una vez! -le suplicamos como Las dos saltamos hacia atrás gritando mitad con
en coro al Pancho. euforia y mitad con miedo.

48 49
María del Pilar Clemente

Luego corrimos de vuelta a preguntarle al Roco si


acaso había sacado o no la foto.
El Pancho ni nos miró porque estaba furioso.
-¿Vieron que no nos pasó nada? -dijo tembloro­
sa la Coté, pero intentando una voz de winner.
El Pancho ahora nos miró serio con cara de tum­
ba.
-Sí, ya vimos que se mandaron la media ¡cagada!
¡¿Qué acaso no escucharon que esa micro no?!
-¿Y qué importa la micro? ¿Todas son iguales o
no?
El Roco le entregó la cámara a la Coté y luego de
un silencio nos explicó el rollo que se podía armar:
-Lo que pasa es que el parcito no se dio cuenta de
que esa micro ya estaba marcada, y lo que hicieron
fue pintar sobre otro graffiti. No pintaron arriba de
cualquier graffiti, sino que arriba del graffiti del Kil-
trO, el más pandillero y cuático de todos ¡Así es que
guarden bien las fotos que les tomé!
L o cierto es que no caí en cuenta de la
importancia del KiltrO hasta una semana
-No te cacho, Roco. Eres bien pelota ¿¡pa qué les después, cuando entrevisté a la Alejandra
sacaste fotos!? Que-nadie-las-vea-nunca... Ni se les P en su casa (una de las b-girl que me ha­
ocurra ponerlas en internet ni usarla para el reporta­ bía dado su teléfono). La Alejandra estaba
je ni nada! ¿Escucharon? -agregó el Pancho. a punto de cumplir 15, era una de las más
Nosotras quedamos pa'dentro. La Coté escondió bakanes en el escenario y vivía en Ñu-
su cámara inmediatamente ñoa en la Villa Olímpica cerca del Estadio
-¿Y es para tanto? Nacional (asunto clave como se verá más
Los dos partieron caminando mientras rumiaban adelante). Su hermano había pertenecido
algo por debajo. Eran las tres de la mañana y las a esas barras bravas de hinchas y ella con
calles estaban oscuras y vacías. sus amigas habían inventado una especie
de coreografía que nunca pudieron hacer

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

por el machismo, la violencia y la falta de espacio. En -No le gusta que le rayen los graffitis... -le dije in­
todo caso les sirvió de inspiración y siempre siguie­ tentando volver al tema.
ron con el tema del fútbol y de los deportes bailando -Bueno, a ninguno le gusta. Todos los graffiteros
en gimnasios o lugares públicos. tienen respeto por los otros graffiteros, lo que pasa
-El problema es que ahora nos cuesta breakear en es que a veces hay pendejos que rayan sobre otros
la calle, hace rato apareció un tipo mala onda que se graffitis, los queman o bombardean. Y el KiltrO es
está piteando a todos los hiphoperos free lance. implacable con eso y los manda a golpear.
-¿Quién? Le pregunté, asegurándome que la gra­ -¿Y nadie lo ha acusado con los pacos?
badora siguiera corriendo. -No creo, loca, a ninguno de nosotros le gusta
-Un tal KiltrO, loca, por lo menos así firma él como meterse con los uniformes, ¿cachái?... Ustedes nunca
graffitero. El chanta es bueno, hace unas obras baka- han visto alguna obra del KiltrO, ¿no es cierto? Si
nes, pero también es medio violento, onda matón y van al Estadio Nacional las van a cachar al tiro, igual
no le gusta que se metan con sus graffitis: Él parece es seco el KiltrO...
que fue el cuático que le pegó a mi hermano como Nos quedamos marcando ocupado con la Coté,
hace un mes, bueno, todos suponemos que fue él... las dos estábamos pensando lo mismo, así es que la
-¿Y por qué se mete con las barras? Alejandra nos dibujó el mapa exacto de dónde esta­
-Es que anda en la onda justiciera de golpear a ba el famoso graffiti.
todos los flaites (los que según él son rascas). Yo creo -El muro está por el lado de Pedro de Valdivia
que el KiltrO se sabe el más bakán de los graffiteros con Las Encinas. Si van a ir a verlo, vayan luego,
de Santiago, ¿cachái?, y como mi hermano andaba porque yo creo que la municipalidad lo va a borrar
con su barra leseando en el Estadio Nacional frente pronto, no ven que está feo y todo quemado...
al mural del loco, suponemos que al KiltrO le avisa­ La Coté y yo nos miramos, la Villa Olímpica es­
ron que habían chorreado su mural con cerveza y taba más o menos cerca... Había que caminar sus
en menos de 20 minutos llegó una pandilla como de buenas cuadras, pero era un buen momento para
diez a pegarles a los de la barra. ver lo del famoso KiltrO (porque cuando pinta­
-¿Y cómo es el KiltrO? mos la micro ninguna de las dos vio nada). Lo
-No se sabe. Tiene que haber sido uno de ellos que sí habíamos analizado en la foto que sacó el
pero nunca deja que sepan quién es. Ese es como Roco era que el KiltrO había usado negro, amarillo
su máximo poder. El KiltrO es como una leyenda en y blanco, y que había dibujado un círculo muy
vida. redondo en un costado. Eran las cinco de la tar­

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Tropa urbana
María del Pilar Clemente

de y si nos apurábamos podríamos llegar todavía vagos. Se me ocurrió que podríamos sondear el te­

con luz, así es que nos fuimos casi corriendo has­ rreno, así es que el Roco tecleó mientras yo dictaba:

ta el estadio. Otra vez eran barrios distintos a lo -HoLa: Kisiera CoNOcer oBRAs del KiltrO. ¿tlE-

que nosotras conocíamos: casitas más pequeñas y nen AlGuna?


como apiñadas. La calle más grande era justamente -¿Cómo vas a firmar, Kaky?

Las Encinas. Reconocimos altiro el graffiti: era como -Con mi nombre, poh Roco. Ponle Kaky y filo.
de 2 x 2 y estaba todo sucio por los bombardeos -No, na'que ver, no sabemos quiénes son los otros
que había sufrido. No se veían figuras en el dibujo, locos, Kaky. Tienes que firmar de otra manera para

solamente unas letras o especies de burbujas muy que el tipo no cache quién eres.

bien pintadas en blanco, amarillo y negro y decía: Pensé y pensé pero no se me ocurría nada. Le
"La Vida". Yo me acordé de la primera conversación dije que pusiéramos Afila, pero el nombre ya estaba
con el Pancho. La Coté tomó varias fotos, pero nos ocupado.
fuimos luego porque andábamos un poco paranoi­ -Firma como la Rata Tuil -le dije sin pensar más.

cas y además empezaba a oscurecer. Ese mismo sá­ -¿Y eso? ¿Dónde la viste?
bado nos juntamos en la casa del Roco (cerca del -Ponlo nomás, es el menú de un restaurante fran­

edificio del Pancho) para ver sí averiguábamos más cés, llamado “Pour ouvrir Yapettite”. Una vez con mi
del Roco en su súper computador. A través de los mamá estuvimos mirando nuestros menús y apa­
buscadores empezamos a rastrear cualquier registro reció este ratatouille: "rata tuil", dijimos las dos y no
que llevara el sello del KiltrO. Navegamos un rato pudimos parar de reírnos hasta que llegó el mozo.
pero no encontramos imágenes ni nada, solo un blog -Bueno, es lo que hay. Firmemos eso de la rata
llamado los perrosvagos (que podría ser un sinó­ ¿cuánto? ¿Til?
nimo para quiltro), pero al final no era nada, eran -Rata Tuil
puros mensajes para los flaites. El Pancho y el Roco -Veamos si con ese nombre podemos crear un
se la pasaron cantándonos una especie de himno hip correo paralelo porque para meterse oficialmente a
hop toda la tarde. los chais privados te piden una dirección de correo.
La Kalle es El aRte, La VidA es el ARTE y además Con esta dirección invisible (lo lee el programa, pero
la frase del famoso DJ Jimmy Fernández: ¿Qué es el no el usuario) nadie tendrá dónde ubicarte y el con­
hip hop? La ViDa, la VidA, LA vi Da. tacto se limitará sólo al chai del blog.
Como no encontramos nada le escribimos un mail Entonces el Roco me creó un correo con mi nue­
al correo de contactos que aparecía en el blog perros- vo nombre. Pasó el rato pero nadie del chat contestó,

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

y el Roco abrió el Photo Shop para agrandar algunas respondió a la media hora. Dijo que había descu­
copias de las fotos que la Coté tomó del mural. Nada bierto algo, pero que me lo diría en el colegio.
nos llamó la atención, salvo las combinaciones de Mientras tanto, la Alejandra P. me llamó al celular.
colores en negro, amarillo y blanco. Lo demás era Me contó que una de sus b-girls conocía al KiltrO,
casi imposible de ver por los bombazos. Lo que sí, por si quería entrevistarla.
en un rincón se veía (muy entrelazada con unas es­ ¡Era la entrevista cumbre para entregar el repor­
pecies de ramas) las letras K y O. taje! Lo único peligroso era que el KiltrO sospechara
Dos días después en el computador de mi casa que nosotras le habíamos quemado su graffiti en la

recibí un llamado en el chai privado del blog. Era un micro, pero no tenía por qué saber ¿o sí?

tal Gotik:
-Gotik: Hola Rata Tum:
La última photo ke acabo de subir al blog es la ke
tomé de un mural del KiltrO en la calle Cienfuegos,
cerca de la Alameda. ¿Dónde te mueves tú?
-Rata Tuil: Hola gOTiK. No graffiteo, soy b-girl y
estoy fotografiando murales.
-GoTiK: Bakán, loka. Te adjunto los míos pa que
le hechí un ojo. Xao.
¡No lo podía creer! Alguien había respondido
¿Quién sería el Gotik? Era obvio que no sabía fran­
cés y no cachó mi chapa, pero al menos la foto que
me envió era de un mural del KiltrO, pues tenía los
mismos colores. Después miré las obras del Gotik y
no eran ninguna maravilla: el típico graffiti burbuja
que hacía la mayoría de los hip hoperos dedicados
al muro. Yo no tenía el programa Photo Shop para
ver la foto del otro mural del KiltrO más ampliada,
así es que le envié unas copias a la Coté, al Pancho
y al Roco para que lo hicieran ellos. La Coté me

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L a Coté no llegó a clases y como ando
media perseguida me pasé toda clase de
películas mientras la esperaba en la en­
trada del colegio. Faltaban cinco minutos
para que cerraran las puertas y la llamé
a su celular. Raro, estaba apagado, así es
que llamé a mi mamá; ella sí tenía nove­
dades. El tío Eduardo estaba vendiendo
la camioneta nueva para pagar algunos
de los cheques protestados. Parece que
la tía Anita no podía soportar la idea, el
auto estaba a nombre de ella y lo tenía
desde hacía poco. Cuento corto: había un

59
María del Pilar Clemente Tropa urbana

dramón en la casa de los Arévalo Gómez y parece en entrar, me quedaba afuera. Descubrí que no me
que la Coté y su hermano chico se habían que­ importaba no entrar. La emoción de estar hablando
dado en la casa de la abuelita Nina. Cuando corté con él era superior a cualquier cosa.
oí una voz desconocida que me hablaba. ¡Casi me -¿Y qué tema estás haciendo?
desmayé! Era el Pepe A que andaba en una bicicle­ Tartamudée mi respuesta:
ta top y vestido con el buzo deportivo gris y rojo -So... bre los hiphoperos, en Santiago, algo, eh...
oscuro del Colegio Alemán, Me sonreía tal como sobre un famoso KiltrO y su pandilla.

Lukas Skywalker y me mostraba algo que tenía en -Un tema audaz, ¿no?
Ahora la sorprendida era yo. Vi de reojo que se
su mano. En medio de mi shock me di cuenta de que
fijaba en las mariposas de mi cabeza:
quería pasarme un CD para que se lo entregara a
-¿Conoces lo que es una pandilla? -insistió el
la Fio.
Pepe A, después se rió y me indicó la puerta que se.
-... Se le quedó en la casa y lo necesita para el
estaba por cerrar-. Oye, parece que te vas a quedar
taller de periodismo. ¿Tú la vas a ver ahora?
afuera y me prometiste entregar el CD a la Fio.
-Sí, claro...
No me atreví a despedirme de beso ni nada. Volé
-Bueno, estas son las fotos que necesita, las toma­
antes que cerraran y él me hizo un gesto de adiós
mos con mi papá, son varios de sobrevivientes de
con el brazo y se fue en la bici.
las Torres Gemelas... ¿Tú sabes que mi hermana está
A estas alturas estaban tocando la campana para
haciendo ese reportaje para el concurso?
entrar a clases y yo no sabía si sentirme alegre o qué.
-Sí... yo, yo también.
Era obvio pensar que para él yo era una pendeja
Pepe A me miró con una sonrisa algo burlona. metida en un tema que me quedaba grande. Cuento
Noté que se fijaba en las maripositas que, de puro corto: estaba más que claro que no me había visto, a
nerviosa, parecían aletear en mi cabeza. pesar de mi llamativo peinado y que jamás se habría
-¿Tú también estás con ella en el asunto de las interesado en mí, solo me ubicaba como compañera
Torres Gemelas? de su hermana. Igual le entregué el encargo a la Fio,
-No,... yo estoy haciendo otro tema... pero... con un poco de lata debo admitir.
para el mismo concurso. -Florencia, te lo dejó tu hermano -le dije deján­
Ahora él parecía iluminado, como de otro mundo. dole el CD sobre su banco.
Se me acercó un poco, mientras yo veía de reojo que Ella me miró incrédula y con una voz muy anti­
estaban por cerrar el portón. Si me demoraba más pática me dijo:

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¿Por qué tendría mi hermano que enviar algo A la salida encendí el celular y tenía un mensaje
contigo? Él no te conoce. de la Coté:
Yo me puse roja. "Tiene patas de fútbol", decía.
-No sé, me ubicó en la puerta para que te pasara Como no entendí nada la llamé. Me contestó con
estas fotos. la voz algo llorosa. Dijo que sus papás se habían
Sus ojos brillaron y me miró fijamente, al mismo peleado y que la camioneta había sido vendida, pero
tiempo que decía fuerte como para que el curso la
que eso no era todo, porque aún quedaban muchas
escuchara:
deudas por pagar. "Tu papá dice que va a meter al
-¡Las fotos de los sobrevivientes de las Torres Ge­
mío en la cárcel si no pagamos". Yo preferí no seguir
melas! ¡Súper! Mi papá me está consiguiendo en­
con ese tema y le dije:
trevistas con varios de ellos. Dice que la próxima
-¿Qué significa eso de las "patas de fútbol?
semana podré hablar con la esposa de un contador
Tuve buena intuición porque la Coté, evadiéndo­
chileno que murió en el S-11. Es una historia trágica
se, feliz cambió el tema.
que ningún otro medio tiene... Como ustedes saben,
-Es que si miras la foto por fragmentos cuadri­
ninguna de mis fotos las he bajado de internet...
culados se ven en las cuatro esquinas unas figuras
Todo es auténticamente mío, ¡nada de copy-pastel y
como patas de futbolista, quiero decir que hay como
para que se enteren, las entrevistas las estoy hacien­
do simultáneas, por teléfono o con la web cam, por­ una pelota en la punta. A lo mejor puede tener re­
que yo no necesito traductor. lación con la paliza que le pegaron a los hinchas. La
-¡Grossssooo! -gritó una tontita desde el fondo. cosa es que la pelotita es igual al punto que aparece
-¿Y tu tema, cómo va? -preguntó la Fio con su en el graffiti de la micro, así es que parece que sí es
tonito insoportable-, ¿Tienes testimonios únicos o del tal KiltrO.
algo que valga la pena? -¡Bakán! Yo también tengo buenas noticias, por­
Una amiga de la Fio aprovechó de tirar su dardo que creo que conseguí el teléfono de una mina que
antes de que entrara Monsieur Revrón (el profe de parece que fue la polola del KiltrO.
matemáticas). -¡Buena onda!
-El asunto hip hop está más visto que la primera -¿Te imaginái? Entrevistar al KiltrO sería grosso, ¡el
película de Harry Potter, loquita. medio personaje!, ¡sería tener una entrevista exclusi­
Así empezó la clase, mal, muy mal, entre las son- va, nunca antes vista, no creí!
risitas burlonas del grupito de la Fio y el puesto va­ Esa mañana no hubo más drama en el colegio y
cío de la Coté. cuando llegué a la casa me encontré otra vez con un

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

mensaje en el correo. Era la b-girl amiga de la Ale­ de futbolista. Traté de ver algo más en el centro del
jandra P. diciendo un montón de chamullos que al graffiti, pero no se distinguía nada, al menos para
final me contaba que no podía darme la entrevista mí. Justo en ese momento me llegó un mensaje del
porque en realidad no conocía al KiltrO. (Me acordé Pancho (la Coté ya lo había puesto al tanto sobre lo
de la frase de la Alejandra P: todos hablan de él, pero del fútbol). Mi primo había captado además el con­
nadie sabe quién es). Traté de responderle al tiro, torno de una gárgola en todo el borde exterior del
pero su contacto se había borrado de mi MSN. Por graffiti. Para mí la imagen no era clara y la verdad
suerte tenía su número de teléfono y ella misma me es que pensé que el Pancho necesitaba un test de
contestó. Rochard porque estaba viendo cualquier cosa en el
-¿Qué pasa? ¿Por qué te estás corriendo y dices dibujo... ¿Qué tiene que ver una gárgola medieval
que no lo conoces? ¿No que andaban juntos? con un futbolista? ¡Brígido! ¿no? Con tanta confusión
-Mira, era pura chiva y no me quiero meter en no se me ocurrió nada mejor que buscar al Gotik en
líos, ¿cachái? Al novio de una amiga recién le pega­ el chat, pero no pude encontrarlo. En una de esas
ron los amigos del KiltrO.... tener correo invisible no era tan bueno, no era fácil
-¿Por qué? ubicarme. Dejé el computador prendido y como a las
-Fue por un bombo que andaban trayendo unos dos horas el Gotik ingresó a la sala. Apenas entró me
tipos en el partido del domingo. Según el KiltrO el senté en el computador y le pregunté sin rodeos de
bombo era una reliquia, una joya del mundial del cuándo era la foto que me había mandado.
62 y los locos no le hicieron caso y lo quemaron -GotiK: Ese mural lo tomé hace dos meses. Estaba
frente a sus narices. Al parecer eso hizo que el KiltrO frente a la ex sede del Club Colo Colo, en la kalle
mandara la orden. Cienfuegos.
Luego me dijo algo que no le entendí y la mina -Rata Tuil: ¿Está todavía ahí?
me colgó. Yo me quedé con el teléfono en la mano -GotiK: No sé, no creo porque kerían kemarlo.
pensando si acaso el KiltrO era de verdad un ma­ -Rata Tuil: ¿Kiénes podrían kemarlo?
ñoso que los controlaba a todos o era una excusa -Gotik: Los flaites del bombo, por ejemplo...
que usaban todos. Me sentí estafada e impotente y Rata Tuil: ¿Son los flaites de las barras bravas?
encendí el computador para revisar otra vez la única Gotik: Algunos, los destroyers, sí.
pista que tenía del KiltrO: las ampliaciones del mu­ Rata Tuil: ¿Ke sabís del bombo quemao?
ral de la calle Cienfuegos que me había enviado el Gotik: Fue feo. Los destroyers sabían ke NO te­
GotiK. Efectivamente, se veía una especie de piernas nían que kemarlo.

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María del Pilar Clemente

Rata Tuil: ¿Y el KiltrO y su gente les pegó?


El Gotik no me respondió y se desconectó sin avi­
so. Después de algunas semanas el blog perrosvagos
también desapareció. Así es que tomé el sartén por el
mango como dice mi mamá y llamé al Pancho para
que me acompañara a Cienfuegos, pero él me dijo
que lo dejáramos para otro día porque iba a salir a
comer pizza con su papá.
-¿Tú papá te va a invitar a una pizzería?
-No te pongas tonta, Kaky. No me gusta ese to-
nito.
-Es que como no lo querías ver... pero, ¡buena
onda! A mí me cae bien tu viejo. Es súper simpático,
así es que bien por ti... pero no le hables mucho de
mi papá ni del tío Eduardo.
-¿Por qué? ¿Acaso ellos se han aguantado de ha­
blar de mi papá?
Me quedé pa' dentro. A unque trataba de disimularlo, al Pan­
-Sí, tienes razón. Mándale saludos y que te vaya cho le latía como loco el corazón. Apenas
bien. Chau. llegó a la esquina vio a su papá, Ramón
000, haciéndole señas desde su despaturra­
do auto Honda del año '95, el mismo auto
que él recordaba desde niño. Ahí adentro
estaba su viejo, igual que siempre... ¡Pen­
sar que había pasado cerca de un año sin
verlo! Igual seguían en contacto telefónico,
pero después de la última depresión de su
madre, el Pancho, por solidaridad, prefirió
no seguir viéndolo. Él sabía que la separa­
ción de sus padres había sido por la falta

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

de plata y por la actitud relajada e irresponsable de -No te preocupes, hijo, ya le conté y le dije que
su papá, porque, claro, no cumplía con las cosas que saldríamos los dos.
decía y nunca tenía horario, porque siempre estaba -¿Cómo sabías, si ni yo lo tenía claro?
detrás de un marido infiel o de alguna mala mujer... Su padre le sonrió con ternura y le dio unas pal­
Nunca llegó para los cumpleaños ni para los aniver­ maditas en la cabeza:
sarios. A veces (muy pocas al parecer) ganaba algo -Digamos que tengo una buena intuición. ¿Qué
más de lo habitual y trataba de compensar sus faltas pizza quieres comer?
con regalos o pequeñas vacaciones, pero finalmente El Pancho se sintió contento, en confianza y le
la tía Valeria se cansó de dar excusas y poner caritas dijo como rezongando:
ante su madre (la abuelita Nina) y sus hermanos y le -¿Tiene que ser pizza, papá?
pidió que se fuera de la casa. Ahora el Pancho sentía -Si quieres comemos hamburguesas... -le dijo
como si el tiempo no hubiera pasado y le sonrió des­ riéndose al tiempo que le indicaba que se pusiera el
de muy adentro cuando lo vio. cinturón.
-Hola papá. ¿Qué onda? -le dijo (disimulando su -Mmmm... baratito, como siempre nomás.
emoción) como si lo hubiera visto ayer. Ramón hizo como que no escuchó el comentario
-Te vengo a invitar a almorzar, como te lo pro­ de su hijo:
metí -le dijo sonriendo-, apúrate, hijo, que nos va a -Pero, bueno... todos sobrevivimos a un bolsillo
pescar el tráfico. flaco, ¿no?
El Pancho se encogió de hombros y subió. En el Y salió disparado en el Honda '95 zigzageando
interior del auto había lo predecible: celulares ma­ peligrosamente entre el transporte público y los ve­
los, micrófonos, una cámara fotográfica y un notebook hículos que abarrotaban la avenida Irarrázabal. En
de segunda selección, que quién sabe si funcionaba ese sentido su padre era increíble. Era un tuerca con
o no. Lo que sí era un hecho que ya no apestaba suerte, se podría decir, nunca había tenido un per­
a cigarros. Hacía algunos meses que su papá había cance más allá de los clásicos abollones.
dejado de fumar. "Es hora de cuidarse, nadie quiere -Supe que tus "simpáticos " tíos Arévalo están en
terminar como el tipo que sale ahora en los paquetes problemas, ¿sabes algo?
de cigarros", le comentó al Pancho. -Sí. Parece que un tipo estafó al tío Eduardo y
-Espera, voy a avisarle a la mamá que me voy a algo de la firma de un cheque -le contestó el Pan­
demorar un poco -le dijo antes de que prendiera el cho en forma parca porque no quería seguir con el
motor. tema.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¡A tu tío Eduardo lo estafaron y cayó Diego tam­ Luego de un largo silencio agregó:
bién! ¿No que era un genio para los negocios? Al -Papá, ¿por qué me dices esto? Tus asuntos son
menos eso decía él cuando tu mamá y yo estábamos los líos sentimentales y no los delitos de estafa o fal­
de novios. ¿Sigue tan serio? Yo lo encontraba bien sificación, ni aunque quisieras podrías ayudar ¿o sí?
aburrido... -¿Y acaso una estafa como esta no tiene una carga
-Bueno, la cosa no es chistosa, parece que esta sentimental? Detrás de cada estafador hay un encan­
vez metió las patas porque falseó la firma del tío tador de serpientes, uno que hechiza y el otro que
Diego. cae en la trampa. Siempre son las emociones las que
-Mmmm... firma falsificada. Grave, grave, porque mueven el mundo, hijo. Yo tengo años de circo y
ahí se pierde la confianza -y agregó con voz de sor­ conozco a todos los de Investigaciones, para mí no
na-. Supongo que entonces ya no son tan unidos los será difícil encargar especialmente a este sujeto. Si me
hermanitos Arévalo. consigues una descripción detallada en un santia­
-Papá, no seas irónico. Parece que la cosa se les mén muevo mis contactos.
viene con todo. En eso apareció el esperado cartel de una pizzería
Ramón lo miró fijo y cambió abruptamente el y el Honda giró en "U" y se metió al estacionamien­
tono. to. Ramón sabía cuál sería la respuesta de su hijo,
-¿Ya hicieron la denuncia y acudieron a Investi­ pero no se pudo aguantar las ganas de molestarlo
gaciones? un poquito.
-No sé, papá. -¿Pedimos al auto o nos bajamos?
-¿Te gustaría que yo los ayudara, hijo? Yo solo lo -Por favor, papá. Quiero comer como la gente,
haría por ti, porque ellos no valen nada, son unos ¿ya?
engreídos pasados pala punta... -Bueno, el caballero manda. ¿Qué sabor compar­
-¡Papá, vas a chocar! ¡Mira para adelante! timos? Así sale más barato, ¿cierto? Una cervecita
Ramón volvió su vista al frente, pero repitió la para el papá, un refresco para el hijo...
pregunta. A esa misma hora, en el taller mecánico, el Roco
-Sí, papá... me gustaría que todo se arreglara. terminaba de ajustar las ruedas del BMW Isetta co­
-¿Todo, todo? lor verde que le habían encargado arreglar. Le daba
Pancho lo miró algo molesto. gusto darse cuenta de que cada vez conocía más
-No sé, no sé, ya no me sigas hinchando que ten­ estos huevos de metal que alguna vez enloquecieron
go mucha hambre. a los europeos de los ‘60 y '70. Se había vuelto casi

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

un experto y gracias a internet se había formado un papá. En un par de minutos estaba frente al com­
club en torno al autito. El Roco empezó a interesarse putador abriendo el correo que le había enviado su
desde hacía un par de años en los viejos catálogos y amigo. Lo que leyó lo dejó con la boca abierta, a lo
con la ayuda de su padre había aprendido a sustituir mejor se trataba de un truco... En las pantalla del
repuestos originales (ya inexistentes, como la venta­ computador aparecía una de las esculturas de Rebe­
na burbuja) por artefactos parecidos que cumplían ca Matte ("Juntos en la vida y en la muerte" ubicada
la función). Adaptaba piezas metálicas, reemplazaba en la pequeña plazoleta a la entrada del Museo de
repuestos por otros repuestos compatibles y así lo­ Bellas Artes) con las alas de bronce (que representa a
graba ganarse unos pesos y ayudaba a pagar sus Dédalo e Ícaro) pintadas con un pseudograffiti azul
gastos universitarios. El Roco combinaba bien sus y rojo. La familiaridad de la imagen graffiteada (si
dos pasiones: la mecánica de los Issettas con la lite­ se podía llamar así) fue lo que resultaba tan inquie­
ratura. tante: se trataba de una especie de signo toro-vaca
Esa tarde llevaba horas con el motor del huevito burdamente entrelazado.
verde y repentinamente sintió un apetito voraz, así De inmediato analizó la fotografía para ver si se
es que se quitó el overol, se lavó bien las manos y trataba de un truco en Photo Shop, pero no. El signo
se encaminó contento a su casa. Al llegar al depar­ había sido efectivamente pintado en la escultura. Era
tamento saludó a su mamá que estaba por salir y se la misma vaca-toro con las líneas rojas que habían
metió a la cocina a fabricarse un suculento sándwich pintarrajeado la KaKy y la Coté la otra noche del fes­
que se puso a comer frente al computador. Mientras tival en San Miguel y para empeorar más las cosas,
revisaba sus apuntes, el Roco reconoció la señal de a un costado de una de las alas de la escultura apa­
un nuevo correo en la pantalla: "Hey Rata Tuil". "Ah, recía la marca: "RAtA ViL". ¡No podía ser!, a lo me­
-sonrió-, la Kaky me está enviando un mail", pero jor era una excelente manipulación gráfica... claro,
cuando lo leyó cayó en pánico y se lo reenvió al claro... ¿Y si lo había hecho la Kaky y la Coté para
Pancho al mismo tiempo que trataba de ubicarlo en ganar el concurso de periodismo... o acaso el par de
el celular. El Pancho lo tenía apagado así es que, ur­ pastelitos eran de verdad las responsables?
gido, le escribió el siguiente mensaje de texto: "mansa En seguida buscó más noticias en las páginas web
cagadita que se mandaron las pastelitos de tus pri­ de radios y otros sitios nacionales y sus temores se
mas, abre tu correo". vieron confirmados: una fotografía muy similar, o la
El Pancho se enteró una hora más tarde. Venía misma, aparecía con los siguientes titulares: "Ván­
entrando a su casa contento de haber visto a su dalos destruyen Santiago ensuciando sus obras de

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María cid Pilar Clemente Tropa urbana

arte". "Museo deberá limpiar obra de arte salvaje­ -Te juro que no sé nada, Pancho. Además, yo soy
mente atacada"... Rata Tuil, no Rata Vil
Sin pensarlo dos veces llamó a la Kaky y la insul­ El Pancho conocía bien a su prima y podía re­
tó por primera vez en su vida: conocer fácilmente si estaba o no mintiendo, así es
-¿Qué huevá andan haciendo con la Coté? ¿ Es­ que no insistió más por ese lado y se preocupó de
tán enfermas de la cabeza o qué? ¿Se dan cuenta de veras por el problema. Si no se trataba de un truco
la cagadita que hicieron? de ellas, entonces alguien había usado su identidad
La Kaky (que venía de ponerse las maripositas para culparlas.
amarillas en el pelo) se quedó sin habla con el salu­ -Bueno, si no fuiste tú o la Coté, te cuento que
do de su primo alguien les copió el mamarracho-grafífi de la vaca-
-¿Qué onda? ¿Qué te pasa, Pancho? toro azul que hicieron con la Coté en la micro y
-El Roco me reenvió el mail que le enviaste,
además se está metiendo en tu correo. ¡Te apuesto
Kaky!
que el par de pasteles hicieron correr la foto que les
¿Cuál mail, Pancho? Si yo no le he mandado
sacó el Roco por internet!
nada
-¡Te juro que no!, Pancho. Nadie ha visto las fo­
-Es una foto intervenida ¿no?, ustedes la subieron
tos, ni siquiera en el curso. No somos tan tontas,
a la red para promoverse como graffiteras, ¿no es
pa'qué nos vamos a arriesgar a que nos cache el
cierto? ¡¡¡¿Que acaso no saben que esa bromita pue­
KiltrO ¿Dónde está la foto de la obra de la Matte?
de costarles caro?!!!
¡Mándamela pa' verla!
-No te estoy entendiendo nada, ¿cachái?
La Kaky no solo vio la foto, sino que vio la mis­
La paciencia del Pancho se iba agotando y el vo­
ma imagen en el noticiero de todos los canales: "acto
lumen de su voz subía y subía.
-¿Me vas a decir que no sabes nada del mail que vandálico perpetrado a la entrada del Museo de Be­

le enviaste al Roco con la foto del graffiti en el mo­ llas Artes", decían los noteros, mostrando la imagen-

numento de la Rebeca Matte? plagio de su propio graffiti y recalcando la marca


-¿Cuál... esa de las figuras con alas que hay en el "Rata Vil" (mala copia de su propia identidad).
parque Forestal? -¡Cómo hay gente tan cerda! -gritó la Andrea, que
-Sí... no te hagas la tonta, Kaky, tú sabes muy estaba sentada al lado de la Kaky en el sillón de su
bien cuál... "Rata Vil" ¿te suena?... Quizá te recuerda papá-. ¡Ojalá que los pillen y los sequen en la cárcel
el toque de adrenalina final para el reportaje. a los flaites que lo hicieron!

74 75
María del Pilar Clemente

-O que al menos les cobren una tremenda multa


-dijo su padre que estaba en el escritorio, pero aten­
to a las noticias. -¡Hay padres que no tiene idea en
qué andan sus hijos! -agregó sin saber que se podía
estar endeudando más con el comentario.
La Kaky tragaba saliva sin decir una palabra.
"¿Cómo es posible"...? pensaba, que alguien quiera
inculparme... lo único que me queda es pensar que
es el tal KiltrO, que ya se enteró de que soy yo la que
se mete con sus graffitis y le anda dejando recados
por ahí.
La sensación de tragar saliva se parecía cada vez
más a la de tragar arena.

E s sabido que la ansiedad es un sín­


toma de angustia y la pobre Coté vivía la
peor de las angustias por todos los lados.
Ahora su papá aparecía como deudor en
el boletín comercial y le habían anunciado
que cerrarían su cuenta corriente. Ya no
tenían auto, habían tenido que despedir a
mucha gente en el restaurante (incluido el
cantante de los sábados) y hasta, a lo mejor,
tendrían que cerrarlo. La única esperanza
que mantenía en pie a esa familia era la
de apresar a Julián Douglas, que según se
especulaba, todavía estaba en el país.

76 77
María del Pilar Clemente Tropa urbana

-Agradece que todavía te hablo, Kaky. Por tu cul­ -¿Otra vez las "patas de fútbol"?
pa puede que las cosas se pongan feas, feas para no­ -No, esta vez no, pero sí estaban las gárgolas que
sotras; ahora cuéntame qué fue lo que me dijiste que vio el Pancho, pero más como estilizadas y con más
me ibas a contar -me decía la Coté mientras engullía detalles, en especial las alas. No creo que sea casua­
un paquete de galletas. lidad que esté frente a la ex sede del Colo Colo, esa
-¿Estás preparada? casona está llena de gárgolas, ¿sabías?
-Sí, sí. -¿Puede ser que el loco sea antifútbol? A lo mejor
-Hace algunos días fui a ver el mural de la calle es un tipo inteligente después de todo. Un punto a
Cienfuegos. Ni tú ni el Pancho me pudieron acom­ su favor en el reportaje. Un buen hiphopero que
pañar; tú tenías prueba con Monsieur Revrón, ¿te lucha contra las barras bravas -dijo entusiasmada y
acuerdas? Bueno, el día anterior, antes de desapa­ atragantándose con las últimas galletas.
recer del chat, el GotiK me dijo que si me interesaba -Bueno ya, deja la broma, Coté, lo grave del asun­
tanto el KiltrO tenía que ir urgente a ver el mural de to es que con un plumón gordote que había com­
Cienfuegos. Me insistió en que tenía que ir altiro an­
prado especialmente anoté la. frase: KiltrO Kiero ko-
tes de que lo borraran los flaites o los destróyer -la
nocerte.... AHORA.
miré a ver si me estaba siguiendo la onda.
-¡¡¡Nooo, Kakyü! ¿Lo escribiste adentro?
-Sí, sí. ¡Y fuiste a ver qué nueva obra había pinta­
-Sí, pero yo pensé que lo había escrito más chico,
do el KiltrO!... Dime, ¿esto es por lo del concurso o
pero luego caché que se notaba ene... después no lo
tienes un interés personal con lo del KiltrO?
pude borrar.
-Na'que ver, Coté, fui a ver el mural nomás, era
-O sea que le quemaste el graffiti al KiltrO.
un graffiti increíble, el mejor de los que tenemos re­
-Es que eso es lo que me tiene enrollada, Coté.
gistrados. Le saqué una foto, pero no con cámara
Por querer conocer al KiltrO me he ido metiendo
digital, sino que con la mía.
cada vez en más líos. ¿Crees que lo del monumen­
-Y yo que tendré que vender la mía... ¿Y? ¿Qué
to rayado lo lleguen a asociar conmigo? A lo mejor
onda con ese mural, ya mandaste a revelar el rollo?
-Hoy en la tarde van a estar las fotos... pero to­ todo lo está haciendo el KiltrO, que piensa que lo
davía no te termino de contar. ando perjudicando, cuando lo único que quiero es
-Dale... su entrevista y de pasadita decirle que no ha sido
-El mural es inmenso y tiene los mismos colores: con intención quemarle sus graffitis...
negro, blanco y amarillo. Y vuelven a aparecer sus -Uff, yo me puse pálida cuando me llamó el Pan­
letras características: "K" y "O". cho y después vi las noticias. Me quedé pa'dentro

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

con lo de "Rata Vil", y pensé que sí habías sido tú, Roco tenía clases en la universidad, así es que no
porque nadie más que nosotras sabe eso, bueno, y el apareció. Los tres partimos caminando por unas ca­
Pancho y el Roco, claro. llecitas que se perdían por el interior de la Alameda.
-Pero no es Rata Vil poh, Coté, es Rata Tuil. Era un barrio distinto, una mezcla. de casas antiguas
-Ya sé, ya sé pero igual es lo mismo... es nuestra y edificios modernos en construcción. Doblamos
identidad. por un local de pollos a las brasas, seguimos por un
-Lo que está claro es que el tipo se mete en mi pasaje lleno de locales para sacar fotocopias y por
correo como si fuera yo, es un hacker, ¡¡¡cachái!!! fin llegamos a un edificio grande, cúbico y gris, muy
-Mal, mal. ¿Ya le contaste al Pancho y al Roco el viejo y sin ningún encanto.
"detallito" de Cienfuegos? El Pancho tocó el timbre y el pesado portón de
-No, todavía no saben. fierro se abrió, crujiendo todo el rato como en una
-¿Y? película de terror.
-Es que no estoy ni ahí con el Pancho, porque se -Aquí trabaja mi papá.
pasa el rollo de que fuimos nosotras las del asunto del Por fin llegamos frente a una puerta que decía:
Bellas Artes, y yo creo que el Roco cree lo mismo.
-Sí, a mi también me pasa lo mismo. ¡Los muy Investigador privado
chantas!
Durante dos días apenas pude comer y menos es­ Al lado había un par de sugerentes corazones ro­
tudiar. Me saqué el primer rojo del año en Lenguaje, jos que claramente daban a entender que se trataba
uno de mis ramos favoritos. A mitad de semana el de líos de pareja.
Pancho me envió un par de correos para que nos El tío estaba sentado en un pequeño living que
juntáramos con su papá a conversar este enredo, así hacía las veces de oficina, todo feo y gris, muy a tono
es que estábamos citados esta tarde en la oficina del con el resto del edificio. Eran cuatro silloncitos de
tío Ramón a ver si cachábamos algo. Le avisé a la tapiz escocés, muy usados, que rodeaban una mesa
Coté -que tenía entrenamiento de gimnasia olímpi­ de centro donde había una bandeja con paquetes de
ca- pero igual me alcanzó a la salida del colegio y papas fritas y vasos de cartón con refrescos.
nos subimos al Metro con dirección a la casa del tío -¡Pasen chicos, pasen! Supuse que venían con
Ramón. hambre y les compré unas papas fritas...
En la estación República nos esperaba el Pancho, El tío Ramón era buena persona, tenía una sonri­
que también andaba con uniforme de colegio. El sa linda y una expresión que daba confianza. Pienso

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

que si se vistiera mejor sería bien guapo. Los tres lo -Gárgolas, alas, fútbol, la inscripción esa de "La
saludamos buena onda y nos sentamos a engullir las Vida"... y todo, según ustedes es de un tal KiltrO. Sin
papas fritas mientras él hablaba y hablaba. duda el tipo sabe lo que hace, ¿de dónde salió?
De repente nos apuntó con los dedos como si -Ninguno lo conoce, pero mi amigo Roco lo ca­
tuviera una pistola. cha -dijo el Pancho.
-Esto es como sacarse el boleto premiado -dijo-. La Coté metió la cuchara:
Primero, caen mis cuñados en una estafa y luego mis -Él reconoció de inmediato el graffiti en la micro
sobrinas están involucradas con casos de vandalis­ que pintamos.
mo urbano. ¿Quién lo iba a pensar? ¡Los Arévalo en -Mmmm... sí el Pancho me habló de esa incur­
masa, los grandes y los chicos en apuros y necesitan sión que tuvieron las Arevalito.
de la ayuda de su querido humilde servidor! El Pancho le contó un poco del KiltrO al Tío
A mí me dio risa su actuación y no pude aguan­ Ramón:
tarme la carcajada. La Coté, en cambio, como que -Fue en una presentación que hicimos el año pa­
no le prestó atención y se abalanzó sobre las papas sado, cuando me tocó presentarme (un brusco silen­
fritas. La blusa del uniforme le empezaba a quedar cio detuvo lo que estaba diciendo)... Bueno, la cosa
ajustada otra vez, pero no le podía decir nada, solo es que fue en el Museo de Arte Contemporáneo, nos
le daría más angustia. reunimos una tarde caleta de músicos callejeros, tea­
-Bueno ya, dejemos el histrionismo y díganme treros, batucadas, raperos... ¡todos! Ese día alguien
mis queridas sobrinas: ¿fueron ustedes las que raya­ había hecho un graffiti chanta sobre uno de los es­
ron la obra de la Matte? calones de mármol del museo y el Roco me dijo: "a
-¡No! -gritamos las dos con la Coté. este flaite lo va a agarrar el KiltrO porque marcó algo
-Entonces, ¿por qué andan tan paranoicas? Algo cultural".
no me han contado.... Todos cachamos que el Pancho se había puesto
La Coté me miró sin mucho disimulo, así es que nervioso al principio de su relato y aunque lo disi­
largué para fuera toda la historia del mural de Cien- muló, el tío Ramón no lo dejó pasar y le puso otra
fuegos y les mostré las fotos que había sacado. vez el tema.
El tío Ramón las observó en silencio mientras el -Te quedaste callado en la mejor parte, Pancho,
Pancho me hacía gestos de ¡por qué no le había con­ mejor háblame de tu presentación primero...............
tado! Como caché que las fotos eran algo importante Mi primo se miró los zapatos e hizo como que
le pasé también las otras fotos con las gárgolas. chuteaba algo.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-Nada, papá, es un secreto... -No, no creo... yo por lo menos nunca lo he


-Ya poh, Pancho, que puede ser importante -dijo visto.
la Coté como abrazándolo. Mi tío se veía metido en el asunto, con sus neuro­
-¿Tu dragón? -se me salió decir. nas a mil. Otra vez no pude comprender por qué era
-Entonces no es tan secreto -dijo el tío Ramón-. tan mal visto en la familia o por qué no ganaba lo
¿Tú también tienes uno? suficiente, me parecía inteligente y muy buena tela.
No dije nada y solo negué con la cabeza, porque -A ver, todo de nuevo: ¿alguien ha visto alguna
el Pancho me puso la peor de sus miradas. vez al KiltrO?
-No te preocupes, hijo. No me debes ninguna ex­ -Ese es todo un tema -agregué-, tal parece que
plicación, nadie lo va a saber fuera de acá, tampoco tiene muchos seguidores fieles que mantienen la
tu mamá. Sólo quiero saber si hay relación con el promesa de no revelar quién es. Es como la leyenda
día de tu presentación, que no sé bien qué significa, del Zorro, solo que este no es el mismo tipo de jus­
y la identidad del KiltrO. ¿El KiltrO es de tu misma ticiero.
gente? -O sea que el KiltrO podría ser un invento, o un
-Bueno, no, el KiltrO no es de la hermandad, no símbolo, o la parte secreta de otro juramento -dijo el
es un brother. Y tampoco es Me como yo. tío Ramón mientras anotaba en una libretita.
Y como el tío Ramón le puso cara de no entender, -¡¡¡Claro que no es un invento, tío, si el tipo está
el Pancho tuvo que explicarse mejor. detrás de nosotras y nos quiere perjudicar!!!
-Los Mc's somos los que microfoneamos, papá: -¡Tchiaaaaaa, nadie sabe eso, ustedes se juran las
cantamos canciones y nos acompañamos del micró­ más bakanes y se pasan puros rollos nomás! -ironi­
fono. La idea es improvisar y contar las cosas que zó el Pancho.
pasan en la calle, cosas que nos pasan, cosas que La Coté parecía muy molesta. El tío Ramón nos
sentimos. sonrió con cara de no pasa nada y dijo como para
El tío Ramón miró de una forma muy curiosa al suavizar el ambiente:
Pancho, como que le dio emoción, pienso yo. -Tal vez ustedes llegaron en un mal momento, ni­
-Bueno, somos un grupo de hermanos y el jura­ ñas. Puede ser que las esté utilizando para poner en
mento significa que todos nos hacemos un tatuaje la prensa el tema del vandalismo de las obras de arte,
de verdad. no dicen que es, a su manera, un defensor de la cul­
-¿Y el KiltrO, no tiene nada que ver con eso? ¿No tura... o también puede que no exista el tal KiltrO y
es un brother? que sean muchos kiltros que tienen la misma mano

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

para graffitear y que marcan igual para esconderse -No, no es un brother, papá, nunca se ha hecho el
en una sola identidad, que al final no existe... Así to­ tatuaje, pero hacerse o no un tatuaje no implica ser
dos estarán perdidos buscando a alguien inexistente. un vándalo. El Roco tiene su cuento propio; le gusta
Genial ¿no? tomarle fotos a los graffitis y eso, pero el Roco es piola,
-¿Será para tanto, tío? le interesan las Isettas, las fotos y su literatura, es como
-O puede que todo sea una casualidad, el mismo un lobo solitario y nunca andaría haciendo enredos,
GotiK pudo haberlas engrupido -agregó. no es el KiltrO, estoy seguro, te lo doy firmado.
-Pero tío... ¿Cómo podría saber el Gotik que el -Bueno, dejemos al Roco por ahora. Hay que
graffiti de la vaca era nuestro y agregar la marca de la concentrarse en dos cosas: encontrar al tal Douglas
Kaky, "Rata Tuil", que es casi lo mismo que "Rata Vil"? que estafó a tu papá, Coté, y descubrir qué hay de­
-Ah... ¡tranquilas, tranquilas! Esa es la pregunta trás de ese supuesto KiltrO, pero mientras tanto esto
del millón. Seguramente, alguna de ustedes, sin dar­ se amasa en mi cabeza vamos a gastarnos estos dos
se cuenta, habló más de la cuenta o dejó pistas por mil que me quedan para comprar más papas fritas.
ahí. Uno hace eso más de lo que cree, ¿saben? Los Como si hubiera escuchado su nombre la Coté se
detectives y los arqueólogos somos expertos en eso, levantó de lo más contenta (a la voz de papas fritas)
siempre, siempre se dejan huellas, así es que alguien para buscar su mochila; yo llamé a mi mamá para de­
con un poco más de conocimientos tiene las herra­ cirle que a lo mejor me quedaba en la casa del Pancho
mientas necesarias para encontrar lo que busca. y al poco rato, cuando íbamos todos atravesando el
Hubo un breve silencio hasta que a propósito de portón del edificio, el Pancho rompió el mutismo.
nada el Pancho dijo: -¿Y qué hacemos con lo del Roco entonces?
-¿Y el Roco? Él debería estar con nosotros aquí. -Nada, actúen natural, tranquilos, pero no le en­
Después de todo él es el cuarto que estaba el día que treguen pistas, no le cuenten que vinieron para acá
estas locas rayaron la micro... y además es bien ci­ ¿OK?... ¡Ah! y traten de no andar solos por los
bernético, él puede cachar quiénes son hackers y ayu­ barrios que ya sabemos, porque, en una de esas,
darnos a resolver quién puede estar detrás de esto. el KiltrO sí existe y les juega una mala pasada...
-O él podría ser el KiltrO -dijo el tío Ramón mi­ Les digo esto especialmente a ustedes dos, Kaky y
rando por la ventana. Coté, tal vez el sujeto sea verdaderamente peligroso
-¡Eso sí que no, papá, yo conozco bien al Roco y y violento... o a lo mejor todo lo contrario y se tra­
es como un hermano...! ta de un pendejo que tiene más miedo que ustedes,
-¿Y el Roco es un brother como tú? pero para qué arriesgarse.

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A l final me quedé en el departamen­
to del Pancho y andaba tan en otra que
ni sentí las patitas del Atila hasta que sus
pequeños colmillos me mordieron los ta­
lones. La tía Valeria estaba en la cocina
cuando escuchó mi grito. Ella amaba a su
mascota:
-¡No te preocupes, Kaky! Si es tan chi-
quitito que ni duele. Seguro que le pisaste
la cola. Hazle un guapo y se arranca al
tiro. ¡Pobrecito, nadie entiende a mi Atila!
¿Quieres fideos con salsa? Es lo único que
hay. Tuve mucha pega ayer y no alcancé
a cocinar.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-No te preocupes, tía. pensar que ahora los apoderados podían acceder a
Yo estaba tan agotada que después de comer me ver las notas a través de internet, pero me tranquili­
quedé un poco dormida viendo una película al lado zaba saber que mi mamá era nula para eso).
del Pancho, pero justo antes de caer, me acordé de Todo siguió su curso normal hasta que el viernes,
que no había sacado algunos libros de los lockers y en el ramo de Artes, Monsieur Gacitúa proyectó la
los necesitaba para terminar algunas tareas. ¡Qué diapositiva de la escultura de la Matte, "mancillada,
lata, el semestre se me iba perfilando mal! Cuando mi ultrajada" (así dijo él) por un horrendo graffiti azul
papá viera mis notas le daría un infarto. Esa noche de una tal "Rata Vil", a partir de lo cual se lanzó un
soñé que la libreta se me convertía en un cocodrilo tremendo discurso sobre lo que significaba el arte, y
que me perseguía y me perseguía. Desperté con los de todo el respeto y el amor que uno debía tener por
lamidos del Atila (algún cariño nos tenemos, después la cultura y blá, blá, blá.
de todo) y me sentí toda molida después de dormir La Fio, que sabía perfectamente cómo sacarle
en el saco que me pusieron en el sofá. Cuando llamé provecho a todas las situaciones, levantó la mano
a mi mamá para saludarla y decirle que me estaba y dijo:
yendo al colegio, me contó algo que me dejó tiritona -Yo le encuentro razón, Monsieur, pero ¿sabía us­
durante todo el día: alguien había rayado con unos ted que hay gente que defiende a los hiphoperos y a
garabatos inentendibles la puerta principal del res­ los graffiteros?
taurante. Eso había implicado comprar pintura y que
Evidentemente, Monsieur no estaba con la onda
Campitos se pusiera a pintar para borrar la mancha
de estar de acuerdo.
(increíble lo que es no saber qué es un graffiti) antes
-Pues yo diría que son inadmisibles, una expre­
de que llegaran los clientes.
sión artística no se puede sustentar si consiste en
-¿Y qué decía el graffiti, mamá?
destruir otras. ¿Usted cree en los hiphoperos y gra­
Mi mamá (que no andaba muy paciente) me con­
ffiteros?
testó de muy mal modo.
La Fio me miró con cara de circunstancia y apun­
-¡Qué se yo, Kaky! ¿Crees que tu mamá tiene
tó abiertamente a mi puesto:
tiempo para leer basuras? Alguna ordinariez diría,
-No, yo no, pero ella está haciendo un reportaje
qué sé yo. ¿A qué hora vas a llegar? Has estado muy
en el que defiende a los graffiteros que andan destru­
salidora últimamente, espero que esto no te traiga
yendo la ciudad, Monsiuer.
consecuencias en el colegio.
-No, mamá. Nos vemos en la tarde (el recuerdo Todo el curso me miró. Sentí un recorrido temblo­
de la libreta-cocodrilo me acechaba y me dio pánico roso que empezaba por mis mariposas hasta llegar a

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

mis zapatos. Había sido una mala jugada de la Fio, -¡Son todos lo mismo; rotos ordinarios -dijo la
y evidentemente yo no podía ponerme a defender a Fio.
los graffiteros mientras esa diapositiva estuviera pro­ -¡Nada que ver, Florencia, los flaites son los an­
yectada. tiarte, los destroyers. No tiene nada que ver con una
-No es cierto. Yo no defiendo la destrucción. Yo clase social! -agregué yo colorada de rabia.
estoy investigando sobre lo que realmente buscan Justo sonó el timbre, sonido que me pareció una
los hiphoperos y graffiteros chilenos, que no es an­ bendición en ese momento, porque estaba a punto
dar de vagos rayando la ciudad, como todos creen, de explotar. La Coté me acompañó hasta el portón
sino que es inscribir, contar o cantar lo que pasa en de salida donde estaba el Pancho que había venido a
las calles. Además, no es lo mismo un hiphopero, un buscarme. En un colegio de mujeres esto nunca pasa
graffittero o un flaite... inadvertido y sentí los ojos del colegio entero sobre
-¡Son los mismo nomás -me interrumpió una nosotros. Nos subimos a la micro y los dos recono­
compañera-, destruyen las cosas! ¡Son todos flai- cimos que estábamos un poco achacados con lo que
tes! estaba pasando. Me comentó como para darme áni­
-¡Ni siquiera sabes lo que es un flaite! ¿Ve, Mon­ mos que su papá creía que estaba cerca del paradero
sieur? Los propios hiphoperos son víctimas de es­ del Douglas, que al parecer seguía en Santiago y que
tos malos entendidos; no es lo mismo un flaite que pensaba que era cosa de tiempo.
un hiphopero o un graffitero o un quemador. Los Cuando llegué al departamento, la Andrea se es­
graffiteros son cuidadosos en sus dibujos y buscan taba comiendo un sándwich frente al televisor. Me
espacios específicos para mostrar lo que hacen, se saludó casi sin mirarme y yo me fui a calentar el
comunican a través de los graffitis, que es una expre­ almuerzo al microondas. Justo cuando sonaba el
sión que si uno sabe analizar, termina por dar un microondas sonó mi celular y la Andrea me gritó
mensaje, casi siempre de injusticia y de rabia, porque frenética que Contestara, pero llegué tarde. Cuando
los marginan, porque la ciudad no les da un espacio. miré la llamada perdida no reconocí para nada el
En cambio los flaites, los destroyers, queman los graffitis número, así es que me puse a terminar el montón de
y ensucian la ciudad. tareas que tenía acumuladas, pero antes de empezar,
-¿Y qué es eso de los flai... flaiten de que tanto hice lo que nunca hay que hacer y abrí mi correo;
hablan, señoritas? ¿Alguna me lo puede definir? había varios correos nuevos y uno titulado: "Hey,
Hubo una risita por la mala pronunciación del RataTuil". Me horroricé y quise pensar que era una
Monsieur. broma del Pancho o de la Coté, pero no.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

TaL VeZ es eL MoMenTO de VerNOS. dirección. Estaba cerca de Las Encinas con el Estadio
El KiltrO Nacional... mucha coincidencia, ¿no?
Esa noche apenas pude dormir: mis papás esta­
Me puse tan nerviosa que no sé si algo hice yo o ban a punto de la quiebra, yo estaba súper atrasada
si fue hecho a propósito, pero se pegó la página y en el colegio, mi chapa estaba circulando en internet,
tuve que volver a encender el computador. el computador estaba paralizado con un virus, mis
-¡Por la cresta! -grité sin darme cuenta-, ¡el com­ compañeras me miraban con desconfianza, mi her­
putador está infectado! mana no me hablaba... ¡uff!
Como no sabía qué hacer llamé a la Coté. Le conté Al día siguiente iba saliendo del colegio y caché
lo del virus y le pedí que me trajera las fotocopias el Mercedes plateado del papá de la Florencia. Su
que necesitaba; la mala suerte fue que la Andrea es­ hermano estaba adentro y me hizo un gesto amis­
cuchó lo del computador y se puso a alegar histérica toso para que me acercara. Se bajó y solamente me
diciendo que ella también necesitaba escribir en el saludó a mí (no a la Coté); me sentí como la elegida y
computador y que ahora qué iba a hacer, que siem­ otra vez todas las miradas del colegio estaban sobre
pre yo la embarraba... mi espalda.
-¡El papá no tiene plata para arreglarlo!, ¿cachái, -Hola, Kaky. ¿Cómo va tu reportaje?
Kaky? Eres una irresponsable... ¿Sabías que a lo me­ -Algo suspendido -le dije medio nerviosa como
jor nos quedamos sin auto? ¿Crees que el papá se va siempre que hablaba con él-. Es que he tenido mu­
a poner contento con tu gracia? -no paraba de gritar cho que estudiar. (¡Sabe mi nombre! )
sentada frente a la tele. -¿Piensas arrugar ahora?
-A lo mejor tu vecinito lo sabe arreglar -dije con -No sé... -le dije mirando de reojo a las "sapas"
cierta mala intención. que me estaban mirando.
La Andrea me miró con la peor mirada que tiene -Lo que es la Fio, sigue con lo de sus Torres Ge­
(y tiene muchas miradas feas). melas. Ahora la voy a acompañar a juntarse con la
En ese momento se me prendió la ampolleta y se viuda de un chileno que murió el 11. Está embalada
me ocurrió que la llamada perdida podía tener algo la Florencia, ¿y tú?
que ver con el correo infectado. -Bueno, es bien diferente reportear un tema con
Busqué en el registro de mi celular y devolví la tantos contactos como tiene tu hermana. ¡Hasta tú
llamada. Para mi sorpresa me contestaron desde la ayudas! En cambio, yo en la calle... (me hice la
una botillería, así es que me avispé y pregunté la pobrecita), una corre peligro, ¿cachái?

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¿Tú crees que estás corriendo peligro haciendo Eran pasaditas las cinco de la tarde, justo la hora
el reportaje? en que empezaban a salir todos, así es que el metro
-Hay veces que sí, no sé,.. iba repleto y también la micro que pasaba por Pedro
-Mira, yo viví en Nueva York y uno aprende que de Valdivia. Pasé Irarrázabal y a los pocos minu­
la mejor manera de enfrentar el peligro es metién­ tos me bajé en la botillería a la que había llamado.
dose justamente de lleno en él, en especial en los Como era fines de mayo se estaban encendiendo las
submundos como el del hip hop y eso... Anota el primeras luces de la noche. Empezaba a hacer frío
número de mi celular por si necesitas algo. Me gusta y todo estaba mojado por una lluvia reciente que,
más tu tema que el tema de la Florencia, es como menos mal, me pilló en la micro. Había un grupo
muy típico, ¿no encuentras? de tipos a la entrada de la botillería. Era justo la del
-Ahí viene la Fio -me advirtió la Coté acercándo­ nombre que me había dicho la señora por teléfono:
se un poco a nosotros. "El Compadre Lucho".
Yo me alejé sin despedirme y le hice una señita de
Entré un poco nerviosa y me di cuenta de que en
chao al Pepe A.
un rincón había un teléfono público.
La Coté altiro me agarró del brazo y me dijo des­
-¿Qué se te ofrece, mi niña? -me dijo una amable
pacito y riéndose:
mujer medio gordita y teñida de rubia.
-Oye, Kaky despierta... ¿cachaste que te dio su
Le conté que me habían llamado desde este telé­
celular?
fono (le mostré el número) y que yo no sabía quién
-¡Y sabe mi nombre, loca! -le dije con una sonrisa
era.
de oreja a oreja.
-Sí, es el teléfono de aquí -me dijo cuando lo
Justo en ese momento el Pancho me hizo señas,
leyó-, pero son muchos los jóvenes que llaman des­
así es que me despedí de la Coté y nos fuimos para
de este teléfono, mi niña, si no te sabes el nombre es
mi casa. El Pancho andaba bajón y como cansado,
así es que le dije que no se diera más la lata de venir­ medio imposible saber quién fue.
me a buscar. Cuando llegamos me sugirió que mejor -No sé bien, pero usted a lo mejor se acuerda; la
no subía y me dejó abajo. Yo hice como que subía, llamada fue hecha ayer como a las cinco de la tarde,
pero no llegué hasta el departamento, sino que espe­ creo que el nombre es el KiltrO, así le dicen -le dije
ré un poco a que se fuera y volví a bajar. El conserje en voz baja.
me miró con cara rara y yo le conté que se me había La mujer sonrió y lo pensó un rato. En eso entró
olvidado pasar a comprar lápices al malí: "si mis pa­ un tipo de unos 20 años, de pelo muy corto, con
pas preguntan, yo ya vuelvo", le grité. una chaqueta larga de cuero negro y tenía unos bling

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

bling en el pecho. Pidió un paquete de cigarrillos y calle chica al lado de la botillería, había uno de los
una botella de tequila y sin mirar a nadie se fue. autos-huevito que le encantan al Roco. Me pareció
-Ayer a las cinco de la tarde, ¡mmm!, puede ser demasiada casualidad y asocié la conversación en la
que haya sido cuando entraron unos muchachos casa del tío Ramón, así es que caminé para echarle
y usaron el teléfono. A muchos no los había visto un ojo al autito. Por suerte había unos niños jugando
nunca, por eso me acuerdo. A lo mejor uno de ellos a la pelota y no sentí miedo. El auto era igual al del
era el que tú dices, porque yo por acá no conozco Roco, así es que me la jugué y seguí mi sospecha:
a ningún KiltrO, bueno, salvo los que andan afuera -"KiltrO, eres el típico cobarde". "Rata Tuil; no Rata
en la calle -me dijo con una sonrisa cariñosa y mos­
Vil, aprende francés". Le escribí con el mismo plumón
trándome a los perros vagos. con que había rayado en Cienfuegos.
Le agradecí y le compré maní salado y una barra
Guardé el plumón y me hice la disimulada. Por la
de chicle de frambuesa.
vereda del frente me pareció volver a ver al tipo de
-¿Sabes mi niña?, no vale la pena que una mu­
la chaqueta larga de cuero. Me dio un poco de susto,
chacha linda como tú ande detrás de un muchacho.
así es que me apuré al paradero y tomé una micro
Déjalos que ellos te busquen, si él está interesado en
que, por lo menos, me dejaba en Providencia.
ti, te llamará otra vez.
Me dio risa lo que dijo. Mi abuela Nina siempre le
dice eso a la Andrea, porque le carga que ella llame
al argentino.
-Es tarde, mejor ándate ahora, toma la micro aquí
al frente...
Salí sintiéndome un poco defraudada, pensaba
que en ese lugar iba a encontrar una pista que me
llevara al KiltrO, pero me iba con la sensación de no
saber si la señora me había alejado de él (a lo mejor
por protegerme) o si me decía la verdad.
Y también para qué me tomaba todo tan en serio
si el reportaje era para el colegio nomás y uno se
supone que lo pasa bien reporteando...
Mientras esperaba la micro, algo muy familiar
(pero extraño) me llamó la atención. Justo en una

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L os siguientes días llovió y llovió, así
es que casi no salí del departamento. Las
lluvias humedecieron las pocas hojas do­
radas que quedaban en las calles de San­
tiago. Esa semana (no sé si por suerte o
por desgracia) apareció una noticia rela­
cionada con nuestro temita: dos chilenos
habían rayado un valioso muro del Cuzco
(cerca de Machu Picchu) en Perú. Como
eran mayores de edad los habían dejado
detenidos en Perú. El tema de los graffitis
estaba en todos los diarios, en todas las
radios y en todos los canales. Se debatía

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

sobre el vandalismo y el comportamiento indolente también sabía que no era uno de sus brothers. El Pan­
de las generaciones jóvenes, se hablaba y hablaba cho tenía otra onda en su grupo, una profunda her­
acerca del respeto al patrimonio cultural, la defensa y mandad los unía, se juntaban una vez al mes en el
conservación del arte y ¡¡uff!!... eso que ya sabemos. antiguo restaurante chino de la familia Wong (papá
Por suerte el graffiti que aparecía nada tenía que ver de uno de ellos) y según fui entendiendo, eran bien
con mi vaca-toro ni con las marcas típicas del KiltrO. idealistas: luchaban por la pureza en todas sus for­
Como no había visto hace rato al Pancho lo llamé a mas, la pureza gráfica, la pureza de la música, de la
su casa para comentar las noticias; de inmediato me danza y eso. Algunos de ellos habían formado bandas
di cuenta de que andaba raro y como yo también musicales y varios participaron en el festival de San
ando bien perseguida le pregunté si era que creía que Miguel. El Pancho fue el más chico de todos hasta el
yo tenía que ver con lo del Cuzco.
año pasado, pero ese año ya no, pues habían llegado
-Na'que ver, Kaky, lo que pasa es que ando en
otros nuevos. Nadie consume drogas ni alcohol en
mala con el Roco, lo que me contaste de la Isseta
su grupo, aunque a veces, claro, alguien se fuma un
amarilla me dejó brígido... A veces me da por pen­
pito o se toma un copete, pero no es la idea. Si uno
sar que está metido en lo del KiltrO, y es mi amigo,
de ellos se pasa de la raya o no atina con los estu­
yo se los presenté...
dios, todos "se ponen" para sacarlo, no admiten ni
-Pero ¿pasó algo que yo no sepa?
vagos ni yonkis. El líder del grupo se llama Femando
-No sé, mira, ayer fui al taller y lo primero que vi
Wong, tiene 19 años, es estudiante de gastronomía en
fue la Isetta amarilla; como estaba metido con lo que
un instituto y es bien buena onda me ha contado el
me contaste, me acerqué para mirar si tenía marcas
Pancho: mezcla las tradiciones chinas con la onda hip
o algo.
hop (¡brígido! ).
-¿Y?
-No, no había nada, pero el Roco se me acercó "Nosotros somos como los antiguos caballeros
un poco agresivo y me dijo que qué andaba hus­ manchúes. Promovemos la disciplina y el compro­
meando en sus cosas. Yo me hice el gil y en vez de miso para luchar contra el mal, que siempre está en
contestarle, conté que había visto una igualita por uno mismo" me dijo bien orgulloso. Lo de la discipli­
las Encinas. El Roco bien serio me dijo que había na es súper importante para ellos. Lo que me gustó
muchas dando vueltas por Santiago. es que en la hermandad también hay mujeres, ellas
Ahora éramos dos los que desconfiábamos del son las sisters y cuando hacen el juramento se tatúan
Roco. Lo que me quedaba claro era que el Roco una pequeña mariposa, además del dragón o del tigre
siempre había sido el mejor amigo del Pancho, pero blanco, que simbolizan la valentía para nosotros.

102 103
A l día siguiente me encontré a la sa­
lida del colegio con la Isetta amarilla del
Roco. Estaba estacionada en la calle y el
Roco me hacía señas desde dentro para
que me acercara.
Me dio como miedo y me hice la disi­
mulada, pero sonó mi celular con su lla­
mada.
-Hola, Roco. ¿Qué cuentas? -dije con la
voz más natural que pude.
-Lo mismo que tú, Kaky. Estoy aquí al
frente de tu colegio y me gustaría conver­
sar contigo.

105
María del Pilar Clemente Tropa urbana

No me quedó otra que acercarme. me vieras porque sé que el Pancho y ustedes andan
-Oye, a esa cuestión yo no me subo. medio paranoicos conmigo.
-Yo creo que sí, porque tú quieres saber lo del -¿O sea que tú conoces al KiltrO?
KiltrO, ¿o no? -La dura que no, no sé quién es, por eso quería
Volví a sentir los miles de ojos mirándome. Todo encontrarme con él, pero el loco ni se apareció.
el colegio debía pensar que yo tenía muchos minos. -A lo mejor ni existe, como dice el tío Ramón.
El Roco me dio la mano para ayudarme a subir. -¿El papá del Pancho? ¿Qué tiene que ver él en
-¿Ves que subirse no es nada del otro mundo? esto?
-¿Y si nos pilla un paco? Me di cuenta que había metido la pata heavy.
-Tranquila, Kaky, tengo licencia. ¿Vamos a tomar­ -Ehhh, como es investigador privado en una de
nos un helado? esas nos ayuda a cachar...
-No sé, hace frío... bueno. -¿Ya ustedes abrieron la bocota, ¿no? ¿El papá del
Alcancé a divisar a la Coté, que se quedó como Pancho está investigando al KiltrO?
con las ganas y me hubiera gustado decirle al Roco (¡Bocona, estúpida de mí! )
que la lleváramos, pero en el autito solo había es­ -Ehhh, el Pancho me dijo algo pero no sé....
pacio para dos personas. Nos fuimos callados hasta -Mmmmm (silencio incómodo, ruido de bocas
que el Roco me dijo: sorbiendo helado).
-Ya, poh Kaky, cortémola' con la cuestión, los -Creía que el papá del Pancho se dedicaba a las
dos sabemos que era mi ísetta la que rayaste el otro historias de infidelidad.
día... -Siempre hay un corazón detrás de un graffiti...
-¿Sí?... ¿Por qué estabas ahí? tal vez una historia de amor... (estúpida de mí).
El Roco se hizo el tonto y seguimos callados has­ —¡Ah¡, ¿te gusta el KiltrO?
ta llegar a una de las placitas del barrio Colón. Nos -No, Roco, no me gusta, me interesa tener su en­
bajamos y compramos helados. Nos sentamos en un trevista, por eso me viste por allá el otro día, porque
banco. seguí la pista de la llamada perdida, no tenía otra
-¿Por qué me llamaste ese día, Roco? ¿O no eras opción, no cachái que el correo que me mandaron
tú...? me dejó paralizado el computador. Ahora lo está
-No sé quién te llamó a ti, Kaky, pero yo recibí arreglando "a lo amigo" un argentino porque no hay
un recado del KiltrO ese día y la cita era ahí, en la plata, ¿cachái o no?
botillería. Después te caché de lejos y preferí que no -¿Nadie más ha recibido correos extraños, ¿no?

106 107
María del Pilar Clemente Tropa urbana

-Que yo sepa, no... ¿y tú?, ¿qué onda? "Ola RAtita, ¿kómo te keda la idea de fuñarte
-Nada tampoco. oTRa ovrita?, la kga ke Va KEdar kuando EN dos
-Pero tú conoces mi correo, mis claves, tú me lo DIAS A pareska tu AZAÑA EN LaS n Notisias.
creaste, ¿te acuerdas? (dije esto intentando no hacer El KiltrO
muy obvia mi sospecha).
-¡¡¡Tú crees que soy yo!!! Andan bien perdidos to­ Yo me quedé pa'dentro, busqué el remitente y casi
dos, yo no soy el KiltrO! Mira, vamos altiro a borrar me muero cuando lo vi: era yo misma, Rata Tuil.
tu correito pa' que cortemos esta cuestión... -El loco otra vez se metió a mi dirección y me en­
Dijo esto y botó su resto de helado al basurero. vió un correo -le dije al Roco con cara de fuiste tú.
Yo me apuré con el mío (que casi se había acabado) -¿Y cómo pudo hacer eso?
y nos subimos a la Isetta sin hablar hasta llegar a la -¡No me mires así, Kaky, ya te dije que no soy yo,
casa del Roco en Ñuñoa. Era una de esas casas pa­ está lleno de hackers por todas partes!
readas, de un piso, sin antejardín, pero con un patio -Sí, claro, son los piratas de internet -le dije poco
interior enorme. Cuando entramos me presentó a su convencida, sin saber yo misma qué creer.
mamá, que saludó distraída porque estaba viendo -El tipo te está avisando que va a rayar algo,
la teleserie. El Roco seguía taimado cuando nos sen­ Kaky....
tamos frente a su computador, así es que sin hablar -¡Pero yo no tengo nada que ver!
una palabra buscó mi dirección de correo y ¡oh sor­ -¡Pero te va a culpar a ti poh, loca!
presa! Otra vez: "Hey Rata Tuil". No podía creerlo: -Fíjate, Roco, hay un archivo adjunto en Word,
más fotografías. La foto que había tomado el Roco ábrelo.
de nosotros graffiteando la micro, dos acercamientos
de mi graffiti vaca-toro, dos fotos de la obra de la Los ángeles lloran a ella, la que arde en Santiago en un dos
Matte (las mismas que habían salido en los diarios), por cuatro.
una foto de la puerta del restaurante de mi papá (con Si Me eNvíaz La res-PuEstA KoRRecTa, no aRé
el mismo graffiti del monumento) y otra en donde NaDa.
voy corriendo al lado del mural de Cienfuegos con zOlo Una res-puESTA VALE, hoy, AStA LAS 12.
mis maripositas inconfundibles en la cabeza (¡glup!, Te esperO.
si se supiera algo de esto, me doy por expulsada del EL KiltrO
colegio).
El texto del mail decía: Yo me reí de nervios

108 109
María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¿Pero esto no significa nada, Roco? ¿Tú cachái Roco. Entonces llamé al Pancho; primero me con­
algo? testó que tenía que estudiar, pero como algo le conté
-Se supone que debe contener la respuesta, está del "atentado" que planeaba el KiltrO, dijo que llega­
en clave... no sé, no sé qué quiere decir poh, Kaky, ba lo antes posible. El Roco había ido a la cocina. Yo
pero tenemos tiempo todavía -los dos miramos la colgué y me quedé pensando en si había hecho bien
fecha-. Bueno, no mucho, el KiltrO va a actuar pa­ en confiar en él o no, ¿y si de verdad era un cínico?
sado mañana y si lo que quiere es divulgar estas En eso llegó el Roco con unos panes de jamón con
fotos... ¡sonaste! huevo, y me sentí mal porque me parecía de verdad
Me quedé mirándolo como si estuviera ida (lo de una buena persona. La incertidumbre de "sí o no"
que me expulsaran del colegio sería lo de menos, tal me tenía con un nudo en el estómago, podía ser que
vez habría peores consecuencias). Me puse a temblar estuviera al lado de un tipo freak con los alambres
y no supe qué más decir. pelados o podía ser que no. Más que agotada con
-¿Qué voy a hacer, Roco? todo esto lo único que quería era que el Pancho lle­
-Parte por admitir primero que yo no soy el Kil­ gara luego.
trO!
Su mirada me pareció sincera (¡nunca tan cínico! ).
-Sí, perdona, Roco -agaché la cabeza.
-Bueno, si es así, partamos por llamar al Pancho
y a la Coté para que se vengan para acá urgente...
o si quieres le decimos todo a los pacos y que ellos
se encarguen.
-¿Estás loco?, van a hacer preguntas, van a saber
mis papás. No, no, ahora menos que nunca.
Con los dedos como jalea marqué el número de
la Coté. Nadie contestó el celular. Llamé a su casa
y me respondió la tía Anita (bastante fría y pesada
conmigo) y me dijo que la Coté estaba ocupada y me
cortó. Seguro que la Coté estaba picada porque últi­
mamente la había dejado de lado. A lo mejor hasta
creyó que yo estaba metida en rollos raros con el

110 111
D espués del llamado de la Kaky el
Pancho no pudo seguir estudiando para
su prueba. No entendía bien lo que pasa­
ba, ahora menos con la Kaky en la casa
del Roco. Se suponía que le tenía un poco
de desconfianza y entonces, ¿cómo que
estaba en su casa?, ¿la habría raptado el
Roco?, la cuestión se ponía heavy a cada
minuto, o ¿sería "mucha tele"?
Decidió llamar al celular del Roco,
pero estaba apagado. "Más extraño toda­
vía", entonces marcó al teléfono fijo, pero
sonaba ocupado y ocupado, seguro que

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

estaban metidos en internet Agarró su mochila y -Este fin de semana un supuesto Claudio White
antes de salir llamó a su papá para decirle que iba irá a conversar del evento-fiesta con el papá de Fer­
donde el Roco. Ramón estaba ocupado visitando nando; si es rubiecito, hijo, ¡lo tenemos!
gente en el centro de Santiago y solo le preguntó "Qué buen detective era su papá, sería genial que
lo de siempre, dirección y teléfono: "si no quieres algo de él se le pegara, " pensaba el Pancho camino a
o no puedes decirlo todo, no lo hagas, pero nunca la casa del Roco. Mientras tanto, el Roco y la Kaky
dejes de avisarme dónde estás. ¡Su viejo! ¡Cuánto se se metían a los buscadores y hacían conjetura tras
habían acercado últimamente! Recordó con gusto el conjetura.
almuerzo del día anterior; su papá había ido con él -Seguro que es en un espacio público, Roco, pen­
a la avenida Brasil al restaurante del Fernando Wong semos cuál.
y había sido súper buena onda con los brothers, has­ -¡Uno de ángeles poh, Kaky, si lo dice clarito!
ta había conversado un buen rato con el viejo del -¡Sí, pero tiene que haber una "ella" de dos por
Wong: "Siempre salta la información" le había dicho cuatro!
cuando volvían en el auto. "¿Sabías que en el barrio -¡Yo solo cacho las camionetas cuatro por cuatro!
Brasil va a haber una fiesta temática, con payasos -contestó el Roco muerto de la risa. Y se siguieron
y circo? ", le contó. Padre e hijo se miraron y no fue riendo de buena gana.
necesario hablar, porque ambos estaban pensando -¡Yo creo que igual es algo religioso, Kaky, a lo
lo mismo. mejor es la virgen que está rodeada de angelitos!
-La manera de actuar de un criminal es en cier­ Los dos coincidieron en ver si podía ser la virgen
ta forma algo predecible, hijo, muchos delincuentes del cerro San Cristóbal (ninguno se acordaba, pese a
luego de ganar confianza repiten el mismo modus haber estado ahí tantas veces), pero no, no tenía án­
operandi en su siguiente atraco. Seguramente, el que geles y tampoco les calzaba eso del "arder" y llorar.
estafó a tus tíos se cree seguro porque los Arévalo no -¿Y si es la Catedral?, Roco, tiene ángeles y una
han difundido nada públicamente, entonces es fácil virgen... ¿Pero y el llanto? -agregó preguntándose
que piense que está libre de sospecha, por eso es tan ella misma.
importante la discreción cuando uno está investi­ -¡Todas las vírgenes son llorosas, Kaky!
gando un caso. Hay que velar porque la información -¿Y el "arder"?
no se cuele. -Bueno, a lo mejor lloran porque todos ardere­
Ramón miró a su hijo y no pudo ocultar su en­ mos en el infierno (risas de los dos).
tusiasmo. -¡Uhhh... un premio Nobel para el caballero!

114 115
María del Pilar Clemente Tropa urbana

Pasó cerca de una hora y no conseguían nada. -Es que es un rollo largo, pero lo que pasa ahora
Parecía que la única opción que calzaba (y no tanto) es que el KiltrO, ¿te acuerdas?, amenazó con graffi-
era la Catedral de Santiago. tear un monumento de Santiago.
-Esto es una ensalada rusa, loquita... -¡Esa onda!, ¿y qué tienes que ver tú?
-Me duele la cabeza, Roco... ¿y si le enviamos un -Ese es el punto. Él va a hacer que yo aparezca
correo diciendo que es la Catedral? Demás que sí, como la que lo hizo.
es la más conocida y el tipo lo que quiere es salir en -¡Qué perseguida!, ¿cómo tanto, Kaky?
las noticias. -Es que es una especie de revancha, cachái, él cree
-No, no, es muy obvio, pensemos un poco más que yo le ando quemando sus cosas.
y esperemos a que llegue el Pancho; tres neuronas -¡Yo pensé que querías entrevistarlo, no quemarlo!
piensan más que dos -y volvieron a reírse aprove­ -Yo lo que quiero es conocerlo y hacerle una en­
chando de relajar un poco los nervios. trevista... solo le he dejado unos mensajitos por ahí
Cuatro neuronas piensan más que tres, dijo en y el tipo cree que hay mala onda, cree que le fuñé
voz baja la Kaky cuando se le iluminó la ampolleta sus graffitis.
(y la mirada), porque se le ocurrió que el Pepe A po­ -¡Te metiste en tremendo forro entonces, Kaky!
día ayudarlos; típico que él cachaba más de cultura Quemar graffitis es heavy, por lo menos en Nueva
religiosa. Como no quería que el Roco se diera cuenta York.
de nada (así podía quebrarse tranquila), aprovechó -Sí, sí, pero no ando para sermones, mira, tengo
que estaba pegado en el Google y se metió al baño hasta mañana para averiguar dónde va a graffitear;
para llamarlo. Su corazón empezó a latir con fuerza. si doy con el lugar, no pasa nada, si no, apareceré en
iQué vergüenza!, pensó. todas las noticias.
-Hola, ¿quién habla? -Es bien freak tu cuento -el Pepe se dio cuenta
-Eh... hola, soy yo, la compañera del curso de la de que la Kaky estaba asustada y cambió su tono-,
Fio... la Kaky Arévalo. pero dime en qué te puedo ayudar yo.
-¿Ah, la Kaky? Hola, ¿cómo andas? -A lo mejor tú cachái más de Santiago y nos pue­
-Eh, bien, bien, pero necesito tu ayuda, Pepe -se des ayudar con el acertijo.
atrevió a decirle. -¿"Nos" puedes ayudar?
-A ver, cuéntame. -Es que estoy con un amigo ahora.
-Es sobre mi reportaje. -A lo mejor tu amigo sabe más que yo -dijo cam­
-Sí, dale. biando de tono otra vez.

l1ó 117
María del Pilar Clemente Tropa urbana

-No, no sabe más. -Estaba llamando a un contacto -dije con la ma­


-Veamos entonces, Kaky, cuál es el acertijo. ¿Es yor soltura-, a un profesor que sabe N de monu­
muy largo? mentos y de la historia de Santiago. Voy a ir a verlo
-No, no tanto... ahora mismo.
-Bueno, mejor mándamelo por maíl porque ando -¡Para un poco¡ -le dijo el Roco-. ¿Por qué no nos
en la bici y no puedo anotar. comunicamos todos en línea?
-Es que si lo envío por correo mi amigo va a ver, -No, poh, Roco, si no tiene computador. Tengo
-¿Y? que ir personalmente, ¿cachái?
-Prefiero que no. -Bueno, pero entonces déjanos el teléfono y la
-Ven a mi casa, entonces. ¿Estás cerca de la De­ dirección por cualquier cosa.
hesa? La Kaky anotó el acertijo en un papel y solo les dio
-No, para nada. Estoy en Irarrázabal, en Ñuñoa. el celular del Pepe A, por si acaso, uno nunca sabe.
-Bueno, ahora cuando llegue le digo al chofer que
-¿Quieres que te acompañe?
te pase a buscar a una estación de metro. ¿Cuál esta­
-No, gracias, Pancho. Me va a pasar a buscar al
ción te queda cerca?
metro. Vive lejos.
-La de Plaza Egaña, pero a lo mejor le da lata a tu
-¿Dónde?
hermana que...
-En la Dehesa ¡y ya... córtenla! Ya te di el celular.
-No te preocupes, mi hermana no está, estoy
¡Me voy!
solo... mis papás andan de viaje y la Fio se queda a
Les envío un correo apenas llegue...
dormir afuera
-¿No dices que no tiene computador...?
-¿Estás solo solo?
-Tienes razón, te llamaré por celular entonces.
-Bueno, estoy con las nanas, el chofer, los perros,
Les dio un beso en la mejilla a cada uno y salió
el canario de mi hermana... ¡Ya!, vente. En 30 minu­
casi corriendo rumbo a la estación del metro que le
tos el auto estará en la Plaza Egaña.
-Ya, en media hora, José. quedaba a seis cuadras.
-Pepe A, mejor. ’ Cuando los dos amigos se sentaron frente al com­
¡No era posible! ¡La habían invitado a la casa de putador, el Roco comentó:
la Fio! Salió en estado de shock del baño y para su -No entiendo todo el rollo de hablar con ese pro­
sorpresa el Pancho -que recién había llegado- y el fesor.
Roco la estaban esperando con cara de pregunta. Los dos pensaron que a lo mejor la Kaky no decía
-¿Qué haces hablando en el baño? toda la verdad, pero ninguno dijo nada.

118 119
M e sentí como se debe sentir la Fio
todos los días. Era como estar en una
película cuando el chofer me abrió la
puerta y nos fuimos para la Dehesa. Una
película de un complot graffitero y ciber­
nético. Todo como de un mundo irreal,
pero nada muy grave porque igual me
estaba viviendo la historia de mi vida y
ahora iba a juntarme con el mino más
mino de todos. Llegamos a la casa y una
nana gorda de delantal celeste nos abrió
la puerta. El hermano de la Fio apare­
ció detrás de ella vestido de jeans con un

121
María del Pilar Clemente Tropa urbana

chaleco con zipper y cuello alto; tenía el pelo en la -Kaky, ¿ya llegaste?
frente ligeramente desordenado, me dio un beso de -Sí, estamos viendo el acertijo -mentí.
hola y yo me sentí como la Julia Roberts o la Meg -Y, ¿qué onda?
Ryan. Secretamente quise que alguien nos estuviera -Todavía no lo desciframos, no es fácil, y mientras
filmando para que después en el colegio todas las más tiempo pierdo, peor, poh, Pancho -y le dije chao
mironas se murieran de envidia. (¡Momento este­ y le corté.
lar! ). El Pepe me mostraba la casa (puros muebles El Pepe me miraba sonriendo y me tocaba las ma-
antiguos, como en la casa de mi abuela Nina, pero ripositas en el pelo.
muchos más) mientras yo le iba contando los úl­ -¿Te anda controlando el pololo?
timos acontecimientos. Al final llegamos al tercer -Na' que ver, es mi primo el Pancho... -le aclaré-.
piso, donde estaba el escritorio de la Fio y de él. Ese ¿Te suena a algo el acertijo?
puro estudio tenía el tamaño de todo nuestro de­ -Sí, opino lo mismo que tú, Kaky, se puede tratar
partamento. Había muchos libreros en las paredes, de una iglesia, porque siempre hay ángeles rodeando
computadores, cámaras web, un televisor de plas­ a la Virgen y además coincide con lo de dos por cua­
ma... Cada uno tenía su propio escritorio con su tro, porque el ocho es el número de la Virgen.
PC y todos sus accesorios. -¿En serio? ¿Qué tiene que ver?
Al fondo había un salón de pool con una mesita -Bueno, el ocho de diciembre es la fiesta más im­
para jugar cartas y al lado un pasillo con máquinas portante de la Virgen. Termina el mes de María y sig­
para hacer gimnasia. nifica la Inmaculada Concepción. Eso coincide con
No había pasado ni medio minuto cuando entró el acertijo.
otra nana (también con delantal celeste) y dejó una -Me quedé mirándolo algo descolocada. Me pa­
bandeja con puras delicias. Comí algunos quesos y reció sospechosamente rápido su razonamiento (¿me
jamones y por un momento casi se me olvida por estaba volviendo loca? ¡Ahora pensaba que todos
qué estaba ahí, si no es porque el Pepe me dijo que le eran el KiltrO! ). El Pepe se metió al computador y
leyera el acertijo y entonces me di cuenta de que me bajó imágenes de monumentos que nosotros no ha­
quedaban solo unas horas para salvar... Además, se bíamos visto; se manejaba grosso en la red. Después
me había olvidado que ¡tenía que llamar al Roco y al se detuvo en la lista de parroquias que había en San­
Pancho! Como si estuviéramos sincronizados, en ese tiago, revisó varias de la "Inmaculada Concepción",
mismo momento sonó mi celular con una llamada pero parecían irrelevantes y desconocidas. En una de
del Pancho: esas se detuvo en "Los ángeles custodios".

122 123
María del Pilar Clemente Tropa urbana

-Esta también puede ser, es una iglesia grande, de otro monumento, no necesariamente una iglesia.
Kaky, yo la conozco, queda cerca de Providencia, "es El problema es que hay millones de monumentos y
la típica para matrimonios", me explicó. monolitos en Santiago, sobre todo en el Cementerio
-¿Y por qué podría ser esta iglesia y no la Cate­ General, por eso va a indagar con el otro cura... ¿Qué
dral? estás espiando, Kaky?
A Pepe A le brillaban los ojos y recién me di cuen­ Yo me encogí de hombros:
ta de que eran azules: -Los detalles de estas gárgolas.
-Tú misma me contaste que los murales del Kil­ (¡Bien, me miró con una sonrisa de aprobación).
trO siempre incluyen alas y la escultura de la Matte -Hay pocas personas que saben lo que son las
también es alada. Yo creo que en el acertijo importan gárgolas. A la Florencia le encantan, la fascinación le
más las alas que ninguna otra cosa, además, la Cate­ partió después de que mi mamá le contó la historia
dral es un lugar muy evidente, así es que no creo. de las que hay en la Iglesia de Notre Dame. ¿Conoces
-Mmmm, puede ser. París, Kaky?
-Se me ocurrió una idea, Kaky -dijo el Pepe y -No... he viajado poco (sólo al lago Calafquén, a
salió. Volvió a los minutos después hablando por el la playa, pensé sintiéndome bien ridicula).
teléfono inalámbrico. -Hay mucha gente que piensa que las gárgolas
-¿Aló? ¿Padre Miguel? son dragones o demonios -me dijo, acariciándolas
El Pepe caminaba por todo el estudio, detenién­ con admiración.
dose por algunos momentos y moviendo las manos -¿Y no lo son?
para explicar -¡Todos creen lo mismo! No, son ángeles disfraza­
-Sí, sí, ¿qué iglesia me dice? dos de demonios. La idea era ponerlas en las torres
Para que no me viera mirándolo mucho, me puse de las iglesias o mansiones góticas para asustar a los
a intrusear en uno de los estantes, y una figura que verdaderos diablos. ¡Son ángeles, Kaky!
sujetaba los libros me llamó la atención. Parecía un Eran casi las 11: 30 y nada de nada. Mi mamá
dragón, pero no era un dragón, ¡eran dos gárgolas! llamaba y llamaba y yo ya no sabía qué decirle; por
Eran muy parecidas a las del mural del GotiK, el de otro lado el Pancho y el Roco me llamaban para
las patas de fútbol, con la gárgola en el medio. decirme que ya no teníamos más tiempo y que con­
El Pepe A colgó y se acercó adonde yo estaba. testáramos que era la Catedral.
-Va consultar con otro padre que es experto en -No contesten nada todavía, ¡¡¿me oyeron?!! ¡Es­
arquitectura sagrada -me dijo-, porque puede tratarse toy haciendo unas averiguaciones, yo los llamo!

124 125
María del Pilar Clemente Tropa urbana

Cuando pasaron diez minutos y el cura no lla­ lo que me estaba pasando era mucho más heavy. Ya
maba de vuelta, me puse histérica, le hice un gesto me veía en las noticias, ¡qué dirían mis compañeras,
apresurado al Pepe A y salí corriendo de su casa en mis profesores, las mamás de mis amigas, mis pa­
un caos mental total. pás...!
-Espera, Kaky -me gritó desde una ventana-. Si -¡Así es que la vamos a cortar con todo esto! De
aquí no hay micros, súbete al auto que te van a lle­ ahora en adelante te vienes directo del colegio y no
var! ¡Yo te llamo apenas sepa algo! pasas a ver a nadie, ¿me oíste? ¡Te quedas castigada,
Arriba del auto casi me pongo a llorar de pura Kaky!
angustia, pero me aguanté porque el chofer me es­ Yo le dije que sí a todo y me fui a mi pieza a ver
taba mirando. Cuando íbamos por Las Condes me si acaso se encendía el computador. Algo que saliera
llamó el Pepe A: bien, al menos se estaba iniciando el Windows. En
-¡Es el Monumento de los Muertos que está afue­ eso, me llamó el Pepe A.
ra del cementerio! Uno de la Iglesia de la Compañía -Pepe, todo mal, no alcancé... ¿Estás seguro de
de Jesús! que es ese el lugar y no la Catedral? (uno siempre
Colgué el teléfono y aunque suene a película, no quiere pensar lo que le conviene, ¿no? )
sé si por los nervios o qué (dicen que los aparatos -Es que todo calza: un ocho de diciembre (día
electrónicos son sensibles al estrés) no pude comu­ de la Virgen) de 1863, se incendió justo esa iglesia
nicarme con el Pancho ni con el Roco hasta unos y murieron como 2. 000 personas. En la entrada del
minutos después que di con el celular del Roco. cementerio hay un monolito con la Virgen doliente
-Roco, Roco, es el Monumento de los Muertos y los ángeles llorando.
de la Iglesia Compañía de Jesús, que está afuera del -¡Mierda! -le dije.
cementerio! -¿Qué pasó, Kaky?
-¡Maaaaaaal, Kaky, son las 12: 02, ya le mandé un -Ya me contestó el KiltrO,... ¡no es la Catedral!
correo al KiltrO diciéndole que era la Catedral, era la
única oportunidad que teníamos! ResPUESta Ekivokada
Llegué a la casa pésimo, ¡parecía un zombi! Estaba KiltrO.
muerta de frío y muerta de miedo por todo lo que se
me venía encima. Antes de irme a acostar mi mamá No había nada que hacer.
me llamó a la cocina y me mandó tremendo reto
que, a decir verdad, escuché como en sueños porque

126 127
L os informativos de la mañana reco­
gieron la noticia: El monumento en homenaje
a los fallecidos en el incendio de La Compañía
de Jesús en 1863 ha sido atacado por graffiteros.
El dibujo y la firma Rata Vil acreditan que se
trataba de el o los mismos vándalos que raya­
ron la obra de Rebeca Matte frente al Museo de
Bellas Artes. Hay solo un testigo que dice haber
visto una camioneta blanca, que se cree estaría in­
volucrada y . . .
La Kaky oyó las noticias como de le­
jos, porque había amanecido anestesia­
da, como atontada; más encima, ahora

129
María del Pilar Ciernen le Tropa urbana

la estaba retando su papá (lo bueno de estar así es -Coté, no sé si estás llorando por culpa mía, pero
que uno como que no está en el cuerpo). perdóname si yo tengo algo que ver. Yo sé que te he
Llegó al colegio en ese mismo estado, pero hu­ dejado de lado estos días, pero no sabes los rollos
biera dado lo mismo que no hubiera ido porque que he tenido, todo se complicó tanto, el KiltrO tiene
verdaderamente nadie estaba adentro de ella, no ha­ pruebas que me pueden perjudicar y yo... Disculpa,
bía nadie ahí. En el primer recreo tenía 13 llamadas por fa', perdóname!, tú tampoco me contestas mis
perdidas entre el Roco, el Pepe y el Pancho; parece llamadas, ya poh, mírame poh!
que se estaban peleando el premio a la impaciencia, Pero parecía que mientras más le hablaba era peor,
pero ya nada le importaba: el KiltrO difundiría sus porque la Coté lloraba por algo más que el distan-
fotos y sería tildada como delincuente para siempre. ciamiento con su prima: lloraba por sus papás, por­
Para peor hacía rato que no sabía nada de la Coté y que tenía miedo de perder la casa, porque no quería
esa mañana no había ido a clases. que se separara la familia, porque estaba gorda y fea
La Kaky no habló con nadie durante el resto del y angustiada y triste y era muy, muy infeliz...
día y hasta se alegró de que la Coté no estuviera: La Kaky la abrazó.
"mejor no hablar con nadie", se dijo y apagó su ce­ -¡Coté, poh!, ¡si seguimos juntas igual, tenemos
lular. Cuando volvió a la casa sus papás la notaron que terminar el reportaje del concurso, ponernos a
ensimismada, pero pensaron que era debido al me­ escribir hasta que todo vuelva a la normalidad, poh!
recido reto de la noche anterior: "Si llaman no estoy -¡Oh, parece que hay drama en la familia! -entró
para nadie", les dijo. Antes de irse a la cama lloró un diciendo burlonamente la Florencia Ossandón.
rato y luego se durmió cansada y agradecida de que Por extraño que parezca, la Coté reaccionó de una
se hubiera acabado el día. manera como nunca antes.
A la mañana siguiente amaneció un poco más -¡Cállate, yegua pulguienta! Te voy a sacar los ojos
despejada y optimista: "en una de esas el KiltrO nun­ si no te vai ahora mismo!
ca hará circular las fotos" pensó. Encendió su celular Y se abalanzó como una fiera sobre la Florencia,
y se fue a clases sabiendo que lo primero que tenía que no podía creer lo que estaba viendo y salió dis­
que hacer era abuenarse con su prima y terminar el parada fuera del baño.
reportaje. La buscó en la entrada y en la sala pero -¡Qué güeña, Coté, le dijiste la dura en su cara!
no, no la vio por ninguna parte, así es que la buscó -¿En serio ah? -le contestó la Coté mirándola con
en el último lugar que siempre buscaba: el baño. Ahí la cara casi contenta.
estaba la Coté frente al último lavatorio con la cara Sonó el timbre y las dos se abrazaron sin decirse
congestionada de tanto llorar. mucho más; ya camino a la sala habían olvidado

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

las diferencias e iban muy del brazo igual que siem­ -Mira, Kaky, no te creo ni una palabra, porque
pre. la que anda escapada y con misterios eres tú. Hasta
-Kaky, ¿vas a ir con el Pancho a la fiesta de dis­ puede que todo lo hayas inventado tú misma para
fraces? hacerte la interesante con tu reportaje.
-¡Se me había olvidado esa fiesta, Coté!, no sé, ni -O sea que piensas que yo soy el KiltrO, Pancho.
lo he pensado, ¿tú con quién quieres ir? -Quizás no eres tú, pero creo que a lo mejor tú lo
-Vamos con él las dos poh, total, ¡pa' eso somos conoces. ¿No será ese Pepe no sé cuánto?
primas! -¡¡Ya poh, Pancho, pa'dónde te fuiste con la on-
-Oye, Kaky, una cosita na' que ver, pero ahora dita!!
que vi a la Fio se me metió algo en la cabeza... ¿y si -Nunca se sabe, hasta que no se descubre el cul­
el KiltrO no fuera un KiltrO sino una KiltrA? pable: todos somos sospechosos. Mira, tenemos que
-KiltrA, KiltrA... ¡Brillante, loca!, demás que sí. descubrir quién es el KltrO o si no todos vamos a
-Y la última cosita, Kaky, ¿qué onda con el her­ desconfiar siempre de todos, ¡¿te imaginái la ondita?!
mano de la Fio? Además, ¿crees tú que te libraste del KiltrO? ¿Piensas
Luego de una sonrisita de orgullo que no quiso que puedes estar tranquila?
disimular, la Kaky le contó con detalle su visita a la -Pero, Pancho, ya no quiero seguir con este asun­
casa de los Ossandón. Cuando le mencionó lo de to.
los computadores grossos, la Coté reafirmó todavía -Tú deberías ser la más interesada, Kaky, porque
más su idea de que se trataba de un complot de la si no lo descubrimos, en cualquier momento te caga
Florencia Ossandón para siempre la vida.
-¡Demás que ella es la hacker y seguro tiene unos Apenas terminó la frase lapidaria sonó el celular
gomas que son graffiteros! del Pancho
-Además, escúchate esta: la Florencia tiene un -Espérame, Kaky, me llama mi papá al celular, te
mueble con unas gárgolas iguales a las que apare­ llamo altiro.
cían en el mural del Gotik. El Pancho se demoró un rato en devolver la lla­
Esa misma tarde llamó al Pancho para comentarle mada.
la última hipótesis (KiltrA), pero su primo le contestó -Ya, puse a mi papá al tanto de todos los últimos
con puros monosílabos cortantes y por más que la acontecimientos y él también me habló de algunas
Kaky le hablaba de que el KiltrO podía ser Kiltra, nada, novedades.
el Pancho le contestaba más pesado que nunca. -¿Buenas novedades?

132 133
María del Pilar Clemente

-Sí, a propósito de la fiestecita del barrio Brasil


que te conté, quiere tenderle una trampa al Douglas
ese y quiere que el Fernando y yo lo ayudemos con
el apoyo técnico.
-Veo que has heredado algún gen de tu papá.
-Eso espero...

R amón, el detective sentimental, te­


nía razón en todas sus conjeturas: el tal
Claudiio White era rubio y la municipali­
dad -que supuestamente estaba detrás de
esta fiesta-, no tenía nada que ver con el
evento. Ramón había estado visitando a
los dueños de otros locales en el centro
y sí, un tal señor White, coordinador de
eventos (representante de una firma in­
glesa) los había visitado a casi todos. La
cantidad que pedía a cada locatario no era
elevada, pero la suma de todas ellas resul­
taba una cifra considerable; eso, sin tomar

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

en cuenta la posible artimaña de agregar ceros a los pálido y si trató de decir algo, no le salió la voz. Los
documentos. hermanos Eduardo y Diego Arévalo serían llamados
-A tipos como el Douglas es fácil tenderles una como testigos para el momento del juicio, ya que los
trampa -le dijo a su hijo Pancho cuando venían de cargos en su contra eran más de lo que se pensaba.
regreso de coordinar todo con el papá del Fernan­ Suerte que el hombre tenía dinero en el banco y al­
do-, se sienten más inteligentes y muy seguros. Lo gunas propiedades, así es que los hermanos Arévalo
que vamos a hacer es simple, muy simple -hablaba recuperarían gran parte de la plata perdida. Ni qué
como ensimismado-, una cámara oculta registrará el decir cómo quedaron eternamente en deuda con su
momento en que el Douglas recibe el cheque ¡y ya! cuñado Ramón, por lo que el papá del Pancho pasó
Con eso lo tenemos pillado: una prueba de imagen de ser el indeseable al héroe de la familia.
y audio es irrefutable, pero no llegaremos solo hasta
ahí, no, a mí me gusta hacerlo dulce y bonito, así es
que cuando vaya saliendo, mis amigos tiras y yo lo
estaremos esperando, ya verás, que todo será como
pan comido. ¡Mañana a las cinco tenemos brillo,
hijo!
El hombre llegó a la hora exacta al día siguien­
te, entró disculpándose de que andaba apurado y
quería partir de inmediato, pero como el papá de
Fernando (bien aleccionado) no le soltaba el cheque,
el hombre se tuvo que sentar y tomarse el cafecíto
de rigor. Todo sucedió como estaba planeado, el su­
puesto señor White se sentó en el lugar preciso, el
papá de Fernando se tomó su tiempo para extender
el cheque, Douglas le entregó un documento falso y
en el momento de darse la mano (¡registro fenome­
nal! ), apareció con orden de detención Ramón con
dos funcionarios de Investigaciones.
El resto ocurrió como en las películas, solo que el
hombre no intentó defenderse ni nada; se puso muy

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T al como lo habían acordado los dos,
el Roco y la Kaky se subieron a una micro
con sus sprays azules y rojos en las mochi­
las. Se bajaron en "El Compadre Lucho" y,
como era de suponer, la esquina estaba
atestada de muchachos fumando y be­
biendo. La Kaky reconoció al tipo de cha­
queta larga de la otra vez y se dio cuenta
de que ya no estaba el mural, lo habían
pintado arriba.
-¿No te da lata rayar un muro limpio,
Kaky?

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María del Pilar Clemente
Tropa urbana

La Kaky sacó con disimulo los sprays, pero justo La Kaky llegó a su casa y se dio cuenta de que
en ese momento el tipo de chaqueta de cuero le pegó tenía el celular apagado. Cuando lo encendió había
una patada a un perro vago y todos los perros de una llamada perdida. Era el número de la botillería,
alrededor se pusieron a ladrar. Aprovechando ese al­ ¡estaba segura!, así es que corrió al computador para
boroto la Kaky escribió en el muro: ver si tenía algún correo.
KILTRO, DANOS OTRO ACERTIJO. —¡Síiiiiii!
RATA TUIL
En Santiago Pedro Prado el agua salta para el rey.
Pasaron tres días y nada. La tensión subía de ni­ TieNEZ Asta Satur Day
vel. Solo quedaban dos semanas para entregar los EL KiltrO
reportajes al concurso y la Madame Marlene ya es­
taba revisando los borradores. La Kaky saltó de su asiento y comenzó con la ca­
-¿Le gustó, Madame? El jueves se lo voy a entre­ dena de telefonazos y, en pocos minutos, el Pancho,
gar terminado.
la Coté y el Roco estaban aplicados en descifrar el
-Está muy bien, Fio, tienes buenas entrevistas y nuevo acertijo. El único que no estaba era el Pepe
logras mirar la tragedia desde un punto de vista local. A, que había partido fuera de Santiago, pero igual
Las correcciones a tu trabajo son sutiles; a veces el se mostró interesado y le dijo que le reenviara el
tono es pretencioso, pero en general son mínimas. correo.
La Florencia parecía paloma hinchada cuando se Todos se reunieron esa tarde en la casa del Roco.
devolvió al puesto y pasó frente a las Arévalo: Esta vez el papá del Pancho se notaba distinto, como
-¿Y ustedes?, parece que no van tan bien, ¿no? más aplomado (cómo se nota en el aire cuando a
-¿Qué sabes tú? -respondió furiosa la Coté. la gente le va bien, ¿no? ) o será que lo sintieron así
La Kaky y la Coté estaban un poco desmoraliza­ porque todos sabían las buenas noticias.
das, la verdad, realmente no tenían nada increíble -El que no pudo venir es el Pepe A -dijo la Kaky-,
que sustentara el reportaje y lo único que habían es una lástima porque fue la pieza clave en el otro
conseguido era atrasarse en el semestre (y venían acertijo, si no hubiera sido por él nunca habríamos
las pruebas globales) y andar con miedo y paranoia adivinado tan rápido. Tan pronto lo dijo se dio cuen­
todo el día. La última esperanza había sido pedirle ta de que había metido las patas (¡ay, mi bocota!).
al KiltrO otro acertijo, pero por lo visto, no había -Pensé que la ayuda había venido de un profesor,
resultado.
Kaky, -le dijo su primo.

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-Yo nunca le creí que era un profesor... siem­ -Y hay otra vez relación con el Museo de Be­
pre supe que era su amiguito... -dijo algo picado el llas Artes, porque aquí sale que fue director en 1921
Roco. -agregó el Roco leyendo una de las biografías que
-¡Por eso no les dije nada! -le respondió un poco había bajado de la red.
alterada la Kaky-, porque cachaba que ustedes dos -No creo que el KiltrO elija el mismo lugar; sabe
andaban perseguidos con el Pepe A. que ahora hay más vigilancia -dijo el papá del Pan­
-Ya córtenla con pelear entre ustedes y concentré­ cho haciéndose un espacio con una silla para que­
monos en el acertijo que no tenemos mucho tiempo dar frente al computador también.
-interrumpió el tío Ramón. -Insisto en que es una Kiltra y que se llama Flo­
-Partamos por lo más evidente: Pedro Prado... rencia Ossandón -volvió a intervenir algo vehemen­
-¿Quién cresta es Pedro Prado? -se le salió al Pan­ te la Coté.
cho sin reparar en su ignorancia. -¿Una niñita de 15 años? No creo -respondió su
-Es un escritor chileno -dijo el Roco-, el típico tío.
que te enseñan en el colegio. En eso sonó el ring tone de la Kaky. Era el Pepe A.
-A mí todavía no me lo enseñan -protestó el -Hola, Kaky, oye, recibí tu mensaje de texto, algo
Pancho. conozco de su obra, ¿ya pensaron en Alsino?
-Voy a escribirle el mensaje al Pepe A -dijo la -Sí, en eso estamos, ¿no se te ocurre otra cosa a
Kaky mientras se paraba a mandarle un mensaje de parte de Alsino?
texto desde su celular. -Bueno, podría ser La casa abandonada o buscar
El Roco por mientras bajaba información del Go- algo relacionado con el grupo de Los Diez. Los que
ogle, pero nada parecía relevante: ni pistas de una se reunían en esa casona colonial por ahí por San
calle ni de una estatua ni de una placa en su honor. Diego...
-Si no hay un monumento o algo así, la clave Y la llamada se cortó bruscamente....
debe estar en su obra. -La señal se cortó -dijo la Kaky con cara de dar
-¡Ahora me acuerdo! Su novela más famosa es explicaciones.
Alsino -agregó algo eufórica la Coté- La novela se -¿No le alcanza la plata a tu amiguito para cargar
trata de un niño que vive en el campo y que sueña su celular?
con volar, es una historia parecida a Ícaro. -Ya poh, Roco, busca mejor eso de Los Diez -le
-Alas otra vez- dijo el Pancho. dijo la Coté comiéndose nerviosa una uña.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¡Mejor metámonos a un foro de literatura! -dijo El Roco seleccionó algunas vistas generales del ce­
la Kaky. rro Santa Lucía. Había imágenes del pórtico francés,
-Brillante, sobrina. de las grandes escalinatas... hasta que se toparon
Así lo hicieron y de inmediato se enteraron aún con una fuente...
más acerca del grupo de Los Diez; que al final no -Claro... en ese cerro hay una fuente... ¿a ver?
eran diez, sino 20 y que se juntaban en una caso­ Busca por fuentes, ¿salen en el buscador?... ¡Vamos,
na que actualmente estaba a la venta (según les dijo Roco, se supone que tú eres el experto!
con indignación una de las mujeres que estaba en el -¡¡¡Ahí está, esa es la fuente!!! -gritaron todos al
foro). La casa estaba en el centro de Santiago, en la mismo tiempo.
esquina de las calles Tarapacá y Santa Rosa.
-Bakán -gritó el Pancho-. ¡Apuesto a que ese es
el lugar!
-Puede que sí, hijo, pero no nos atolondremos.
¿Qué hay con eso del rey del agua?
-Hmmm, sí, como que queda sobrando esa parte,
entonces mejor preguntar por otros lugares relacio­
nados con él o sus libros. Pregunta cuáles son los
lugares típicos que aparecen en sus novelas, Roco.
Las respuestas aparecían seguidas una de otra:

el campo
la Zona Central
estaciones de trenes,
tranvías
el cerro Santa Lucía

-¡El cerro Santa Lucía! -gritó el Pancho.


-Pero el cerro es tan grande -comentó el Roco.
-Podría ser en algún lugar del parque antiguo
donde están los monumentos.
-Pero tío, ¿cómo sabremos qué quiere graffitear?

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T odo indicaba que el lugar elegido
era La Fuente de Neptuno del cerro Santa
Lucía.
-En el libro Juez Rural le dedica todo un
párrafo a describir el lugar donde está la
fuente -dijo el Roco leyendo en la panta­
lla-, aquí está todo el texto.
Cuando estaba saliendo el texto por la
impresora sonó mi celular. Era el Pepe A.
El tío Ramón me hizo un gesto para
que no contestara todavía.
-No le digas nada sobre el cerro Santa
Lucía. ¿Okey, Kaky?

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

La llamada se cortó y yo llamé de vuelta. a su hermana contra ustedes. Yo ya estoy chato con
-Hola Pepe A. esto, voy a comprar algo pa' comer y una cervezas,
-Hola, Kaky, ¿sigues ahí con tus amigos? ¿quién se pone con los pesos?
-Sí, sí, seguimos aquí, trabajando las neuronas. -¡Ya, yo me pongo para comprar bebidas y algo
Todos creemos que puede que tengas razón, que el para comer, niños, pero la cerveza te la compras tú
acertijo se refiere a la casona de Los Diez (le costó Roco!
mentirle al Pepe A, pero había recibido indicaciones), -Son cerca de las diez de la noche y no tenemos
además averiguamos que está en venta, lo que puede tiempo que perder. Hagámosle una trampa y dile
que sea polémico y le interese al KiltrO. que es la casona de Los Diez -dijo el papá del Pan­
-¡Ah!, qué lata que la vayan a vender, pero a ve­ cho dirigiéndose al Roco-, Si nos dice que no es la
ces los flaites andan de terno y corbata ¿no crees?... respuesta correcta, nos vamos al cerro Santa Lucía.
seguro que la venden para demolerla... -hubo un
La Kaky permaneció muda todo el rato porque
silencio de ambas partes-. Oye, pero yo te llamo por
le daba por pensar en cosas como las gárgolas en la
otra cosa: ayer después de cortarte llamé al hermano
repisa de la Fio, la demasiada buena onda del Pepe
de mi papá que es arquitecto y que conoce entero el
A con ella... y tragaba y tragaba saliva: "qué lata si
centro de Santiago; me dijo que en esa casa antes ha­
todo es un plan de la Fio, porque a mí el Pepe A me
bía una fuente de agua y que justo ahí se celebraba
encanta".
la Fiesta de la Primavera con rey feo y todo.
Pasaron diez minutos y nada, veinte minutos y
—¡Ahá!... Eso coincide todavía más, voy a rastrear
esa información y te llamo. ¡nada!
-¡El KiltrO nos jugó chueco! -gritó el Pancho pa­
-...Pero no creo que la encuentres, Kaky, estos
rándose abruptamente. Todos se impacientaron, la
son datos que no maneja toda la gente.
-Ah, tu crees que eso no está en internet. Kaky se daba vueltas como loca, la Coté se comía
-No sé, no creo, pero en una de esas. las uñas y el único que venía con cara de fiesta era
Esta última conversación me dejó inquieta y cuan­ el Roco que llegó con bebidas, con su cerveza y con
do corté tuve que soportar las miradas incrédulas algo para que comieran todos.
sobre mí. -Si no contesta, ¿qué hacemos? -dijo la Coté.
-A ver -dijo el Roco mientras buscaba esa infor­ -Nos vamos todos a la casa y nos olvidamos del
mación en la red. cuento -dijo el Roco echándose unos nachos a la
-No, poh, Kaky, no sale nada de nada, yo creo que boca. Justo en ese momento entró el mail esperado.
la Coté tiene razón y tu galán cuico está apoyando MaÑanA a las 12 dya.

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-Quien quiera que sea no es tonto -dijo el papá -Nada, va a ser difícil rayar hoy día, anda mucha
del Pancho-. No cayó en la trampa, tendremos que gente.
organizamos para estar mañana en las dos partes, Lo otro que me siguió diciendo no se lo escu­
eso se llama "ubicuidad". ché porque se armó un griterío horrible cuando a
-Yo puedo conseguir que algunos brothers y sisters un tipo le habían tratado de robar y se estaba aga­
nos ayuden -dijo el Pancho. rrando a puñetes con otro al final de la escalera. La
-Sí, pero que no se note mucho que son ustedes. gente se apelotonó para mirar y llegó un guardia de
Diles que vayan vestidos como cualquier persona de seguridad tocando el pito, abriéndose paso entre la
la calle. multitud. Justo detrás del tumulto vi pasar corriendo
A las 11: 30 del día siguiente todo estaba perfecta­ a una figura extraña, que se perdió entre la gente. Lo
mente organizado. El día amaneció despejado, así es seguí con la mirada y caché que era un mimo que
que había harta gente en todas partes. El KiltrO se se estaba echando a correr con las latas de spray.
las tendría que arreglar muy bien para pasar piola Comencé a correr detrás de él y le grité al Pancho:
si quería rayar. El Pancho con algunos amigos esta­ "¡Parece que ya rayó la fuente, anda vestido de mimo
ban vigilando las entradas del cerro Santa Lucía. El y va corriendo pa'l ascensor! ". Por más que yo corría,
tío Ramón, la Coté, Fernando Wong y algunas sisters el mimo me seguía sacando distancia hasta que lo
andaban por los alrededores de Tarapacá y Santa perdí de vista "¡Se fue pa'l ascensor! -le volví a gritar
Rosa, mientras que el Roco y yo circulábamos en su al Pancho.
Isetta amarilla por el área. Además había cinco hue-
vitos más por ahí por la Alameda y sus alrededores, Abajo, en la calle Santa Lucía, el Pancho corrió
los amigos del club del Roco se habían sumado. To­ hacia una de las "Isettas amigas" estacionadas, pero
dos nos comunicábamos por celular. no encontró a nadie en la cabina salvo un celular en
Eran las 12: 20 y no pasaba nada. Como se esta­ el asiento del copiloto que no dejaba de sonar.
ba echando toda la bencina, el Roco se estacionó -¿Sí?
unos momentos en la esquina de Santa Lucía con la -Enciende el motor, Tato, voy bajando en el as­
Alameda. Yo estaba enferma de inquieta, así es que censor!
aproveché para bajarme, subí las escaleras y me senté Cortó. La voz era inconfundible. En menos de un
al lado de un vendedor de globos, cerca de la Fuente minuto llegó el Tato
de Neptuno. De puro histérica llamé al Pancho: -¡Estaba que me hacía, compadre!
-¿Nada? -¡Apúrate, poh, viene en el ascensor!

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María del Pilar Clemente Tropa urbana

-¿Te avisaron? En eso el celular del Pancho sonó y respondió la


-Sí, sí, vámonos para allá! Kaky: era Fernando Wong, quien avisaba que venía
Como el Tato no se movió de su lugar y lo miraba en sentido contrario, justo a tiempo para interceptar
dudoso, bruscamente el Pancho cerró la puerta y se al Roco. En el semáforo frente al palacio de La Mone­
puso a manejar él mismo en dirección al ascensor. da se bajó corriendo el Roco, pero afortunadamente
El corazón le latía a mil, porque no tenía licencia y Fernando Wong lo vio bajarse y partió corriendo,
nunca había sido bueno para manejar, ¡quién sabe siguiéndole los pasos. No pasó mucho tiempo has­
cómo lo hizo!, pero llegó justo en el momento que el ta que le diera alcance. Ni los gritos ni el forcejeo
montón de gente se bajaba del ascensor que daba a hicieron que el Fernando Wong lo soltara, y como
la calle Santa Lucía. Entre ellos venía el Roco, se ha­ era fuerte y grandote, el Roco terminó por darse por
bía sacado el maquillaje de la cara, pero algo todavía vencido. Lo malo fue que en la recta final al Pancho
le quedaba. Cuando el Roco se dio cuenta de que era se le fue la Issetta de las manos y el cómico huevito
el Pancho, se le desencajó la cara y partió corriendo terminó zambullido entre los surtidores de la pileta
a perderse por una de las calles. El Pancho puso pri­ de la Plaza de la Ciudadanía. Las caras de los carabi­
mera y cuando estaba por partir, sintió que se abría neros que se les acercaron no tenían buen talante:
la puerta del copiloto y se metió la Kaky que venía -¿Alguno de ustedes, jovencitos, tiene su licencia
jadeando de tanto bajar escalas. de conducir o al menos los papeles de! vehículo?
-¡Bajé, bajé rajada y vi al Roco pasar por allá!
¡Vámonos!
-¡Avisa a todos que el Roco es el KiltrO! -le gri­
taba el Pancho.
Unos metros más adelante el Roco se subió a una
micro que partía en dirección contraria.
-¡Va pa'la Alameda, da la vuelta! -gritaba la
Kaky.
-¡Yaaa! -le respondía el Pancho, maniobrando el
huevito que hizo una peligrosa U y partió detrás de
la micro.
El huevito zigzagueante se perdió en medio del
tránsito de la avenida más importante de Santiago.

152 153
E l Pancho y yo llegamos todavía mo­
jados a la comisaría. La primera cara co­
nocida que vi fue la del Tío Ramón, que
apenas nos vio entrar con carabineros,
nos hizo una seña como de "aquí no pasa
nada", después vi a mis papás, a la Coté,
a Fernando Wong (y al que pienso era su
papá) y finalmente al Roco y a su papá.
Todos tenían cara de circunstancia,
pero no parecían realmente enojados. Esa
misma tarde nos llevaron ante un juez
oral para determinar los primeros ante­
cedentes del caso (en los que se incluían

155
María del Pilar Clemente Tropa urbana

obstaculización al tránsito con vehículos no autori­ padres. La pena habría sido mucho peor si el señor
zados, rayado de graffitis en monumentos públicos y Ossandón no se hubiera comprometido a pagar los
desorden callejero). Todos estábamos bien, pero un daños en los monumentos. El Roco igual tuvo que
poco shockeados y tristes por la traición del Roco. Al realizar trabajos voluntarios en la Municipalidad de
final se supo la verdadera historia y nadie andaba Santiago durante seis meses.
tan perdido; la Coté fue la que andaba más cerca, El Pancho fue el más afectado de todos, yo creo,
porque era cierto que la Fio había planeado todo tal vez más adelante perdonaría al Roco, pero por
para que desistiéramos de seguir con el reportaje. ahora no quería saber de él.
Como era astuta y linda no le había costado trabajo La abuelita Nina siempre dice que no hay mal
conquistar al Roco y ponerlo de su lado. Lo había que por bien no venga, y lo bueno ( aparte de lo
conocido la misma noche que nosotras; había ido bueno que fue para mí) es que la tía Valeria con el
también al festival (vestida como ellos) y parece que tío Ramón se tuvieron que volver a ver y andan
cachó que era grosso nuestro tema, entonces se hizo otra vez saliendo juntos. El Pancho cree que vie­
amiga del Roco y le tiró la lengua hasta que apareció ne una reconciliación. Lo otro que resultó genial fue
el misterioso KiltrO en el cuento, elemento perfec­ que salimos en los medios y en la prensa: "Reportaje
to para armar su plan. La idea fue bien sencilla: el estudiantil sobre graffitteros termina en loca carrera
Roco se hizo pasar por el KiltrO, graffiteó la escul­ de Isettas en La Moneda". Y como además un turista
tura del Bellas Artes, el monumento de las víctimas filmó cuando nos caímos a la pileta de la plaza, más
de la Iglesia de la Compañía y la Fuente de Neptuno. y más famosos nos hicimos con el Pancho. El repor­
Después de las declaraciones del Roco, la Florencia taje fue de gran éxito y nos ganamos el segundo lu­
fue llamada ante el juez por ser la responsable in­ gar en el concurso. A la Florencia después la sacaron
telectual de los actos. El Roco nunca más le habló a del colegio; al parecer, seguiría estudiando en París. Y
la Fio y supe después que ella anduvo medio bajón, lo mejor de todo, es que yo no me quedé sin pareja
porque a pesar de las diferencias, a ella sí le había para el baile de disfraces. ¿¡¡Pueden creerlo!!? ¡El Pepe
gustado el Roco. A fue conmigo a la fiesta!
El juez habló con cada uno de nosotros, nos retó Con la Coté nos juntamos en mi departamento
mucho pero no pasó a mayores porque todos éra­ de Colón para arreglarnos juntas ese sábado. Yo me
mos menores de edad. Para el Roco no fue lo mismo, vestí de gótica con falda de encaje negro, medias ca­
pues le impusieron una multa, pero, como él no tenía ladas y mariposas metálicas. La Coté eligió una ver­
dinero, desgraciadamente tuvieron que asumirla sus sión algo sexy de mujer de las cavernas con pieles

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María del Pilar Clemente

de tigre y una peluca larga (¿así se notan menos los


kilos? ).
El Pepe A llegó vestido de caballero del rey Ar­
turo y el Pancho apareció con una peluca larga de
rastafari con ropa de colores y collares de mostacilla.
¡Irreconocible!
Lo pasamos increíble esa noche, ¡quién hubiera
dicho que el Pancho y el Pepe A se llevarían bien!
(bueno, es que mi pareja era de verdad un caballero).
Cerca de las tres de la mañana llegamos a mi casa,
todavía muertos de la risa y con ganas de seguir
conversando. Minutos después de haber llegado oí
que había recibido un mensaje de texto:

Tienes un correo

(número desconocido)
Fui al segundo piso, encendí el computador, abrí
mi correo y otra vez empezó lo mismo: "Hey Rata-
Tuil. "

Ay mOnUMENTOS Ke NaDiE mlrA en buENos


AirEs...

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