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Relatoría del capítulo La forma de la esfera del libro La esfera inconclusa, de

Álvaro Pineda Botero

Por: Juan Manuel Ramírez Rave

1. Descripción sintética del contenido

El autor plantea de manera oportuna el interrogante sobre cómo se presentan los


estudios literarios en Colombia y qué efectos tienen en dichos estudios el avance de la
globalización y el sucesivo desarrollo de nuevas discusiones sobre los estudios de
género, homosexuales, subalternos, poscoloniales y cuáles serían las pautas para
interpretar el corpus de la novela colombiana siendo éste tan extenso. Para Álvaro
Pineda Botero no se hace necesario oponer de manera radical la Modernidad, la
Posmodernidad y la globalización para poder elegir libremente entre el sinnúmero de
posibilidades y establecer modelos para ejercer la interpretación (crítica); las
dificultades que nos traza la contemporaneidad en sus nuevas dinámicas no nos
permiten delimitar y ordenar entre las diferentes disciplinas y sobre todo entre los
estudios literarios y los estudios culturales, al parecer del autor la discusión sobre la
globalización está abierta y en desarrollo, bajo ella estará no solo el debate sobre
Modernidad y Posmodernidad sino también los que competen a las ciencias humanas,
todo esto «dentro de una concepción multicultural». Por otra parte y en concordancia
con la propuesta de Deleuze para Pineda Botero no se puede hablar de una obra literaria
como un objeto material, sólido y permanente sino de una «intensidad» o «muchas
intensidades». Obtener pues criterio de certeza no es posible a la pregunta sobre el
futuro de los estudios literarios en Colombia, con una literatura que surge y dinamiza
bajo la mecánica de un contexto difícil de esclarecer el autor propone la búsqueda de un
método de pensamiento que permita encarar dichos estudio literarios, toma a Kant como
ejemplo de la necesidad de un sistema pero propone al fin enfatizar en los aspectos no
sistemáticos sino dinámicos que permita enlazar las varias «intensidades» con la mayor
intensidad en una red que conecte y conforme la experiencia de la lectura y la crítica
literaria, esto será experimental pero como el objeto estudiado, dinámico (libre juego de
libertades).
2. Ideas o tesis principales

El autor intenta indicar el problema de la crítica literaria en relación con la circunstancia


histórica, específicamente la globalización y sus efectos junto las exigencias que esta
motiva, preguntándose sobre el método y dirección que los estudios literarios deberían
seguir apoyándose en las siguientes ideas:

 Existe un método, científico este, al que los estudios literarios han estado ligados
emparentado con el darwinismo y la observación naturalista. Este método es
insuficiente en el estudio de las ciencias humanas que exigen
contextualización.
 El problema de los estudios literarios tiene como escenario la discusión
historicista sobre Modernidad y Posmodernidad, pues las trasformaciones que
esta incita obligan un cambio profundo en los métodos de aproximación al
objeto de la crítica (la novela colombiana).
 Sostiene el autor que la globalización extiende un abanico de posibilidades, es
decir, que forma un entramado de lazos que dotan a la realidad de complejidad
lo que hace de los estudios literarios una empresa igualmente compleja.
 Para dicha contextualización la globalización debe estudiarse concibiéndola
como un desarrollo propio de la Modernidad que hunde sus raíces en el pasado,
aunque aceptando la aceleración de los tiempos actuales.
 La globalización trae consigo fenómenos de desarraigo que hacen imposible
hablar de literaturas nacionales.
 La obra literaria puede concebirse, no como un objeto material estable, dentro de
una categoría o sistema sino como una intensidad o muchas intensidades a la que
con la participación del lector puede «agregársele o desagregársele dentro de una
forma compleja de pensamiento».
 El autor percibe el hipertexto electrónico como una herramienta que permite la
participación activa del lector que causara cambios de base en los estudios
literarios, estos cambios no son abarcables todavía.
 La interpretación e investigación literaria están sujetas a las perspectivas
históricas de Modernidad y Posmodernidad, a su vez contienen dinámicas
distintas, la Modernidad presta atención al tiempo, es diacrónica, limita y
organiza en una dirección abarcable, la Posmodernidad presta atención al
espacio, es sincrónica, extiende redes en muchas direccione posibles.
 El autor llama la atención sobre la necesidad de un sistema nuevo y propone un
libre juego de facultades que en medio del dinamismo existente enlace las
intensidades en una red de sentido.

3. Argumentos que sustentan las ideas o tesis principales

 Los estudios literarios responden según el autor a dinámicas culturales, por ende
una posición objetivista no es posible cuando toda investigación parte de una
subjetividad supeditada a factores externos, si lo que se estudia es un rasgo
móvil y cambiante, si el investigador no puede referirse a una verdad
generalizada dado que el objeto de su estudio, la literatura, es ante todo un índice
de relaciones complejas con el entorno y la circunstancia y por ello lo que se
busca no es una definición sino un lugar, un contexto.
 Para ubicar los estudios literarios es importante reconocer y comprender su
escenario por ello el autor nos remite a los conceptos de Modernidad y
Posmodernidad resaltando el fenómeno de la globalización que contiene en sí el
germen del cambio partiendo de los fenómenos de libre intercambio, de los
adelantos tecnológicos que conllevan a la masificación y la comunicación
abierta, esto exige que los estudios literarios sean puestos en el escenario amplio
de una nueva comunicación sin hermetismos, contraria a las perspectivas
cerradas y casi sagradas de los estudio literarios anteriores a dicho fenómeno.
 Estos fenómenos de apertura que se dan en la globalización producen efectos de
delimitación, pues al no tener el individuo claridad sobre una identidad que lo
ligue a un lugar fijo, al estar en constante desplazamiento se considerará este
como un «ciudadano del mundo», es por esto imposible para el crítico o el
investigador de la literatura contemporánea hablar de literaturas nacionales.
Propone el autor aduciendo «una filosofía del desplazamiento» y apoyándose en
Gilles Deleuze que la obra literaria puede concebirse, no como un objeto
material estable, dentro de una categoría o sistema sino como una intensidad o
muchas intensidades a la que con la participación del lector puede «agregársele o
desagregársele dentro de una forma compleja de pensamiento».
 La abundancia de hipertextos y el auge que les proporciona la tecnología, la
masividad en la comunicación y la red hacen de estos no solo una herramienta
fundamental de comunicación sino que también aportan nuevas formas de leer.
 Las perspectivas históricas en las que se podrían ubicar los posibles estudios
literarios se supeditan a perspectivas históricas como la Modernidad, ésta como
fenómeno de percepción de un tiempo acontecido y un tiempo venidero
establecido en una línea continua y percibido como ley universal, estas nociones
parten de las preocupaciones sobre el tiempo en obras como De Sivitate Dei de
san Agustín o Das Sain und Zait de Martin Heidegger, mientras que las nociones
enmarcadas en el contexto de la Posmodernidad parten del interés por el espacio
y la imagen sustentado con creces en el evidente interés de nuestra época por la
representación plástica y la configuración de zonas especificas o topías. La
modernidad entonces mide y la posmodernidad habita los espacios los cuales
son muchos; la interpretación e investigación literaria se sujetan a una
perspectiva histórica para hacer posible la comprensión del objeto estudiado hay
que aclarar su posición, esto amerita un ordenamiento o sistema, diacrónico
según la Modernidad y sincrónico según la Posmodernidad. Es indispensable
atender a las incitaciones de la coyuntura proponiendo un sistema nuevo que
ponga en contacto en un libre juego de facultades las redes que nos conducen al
sentido, cada una de estos lazos que conducen de alguna parte común a todas las
partes, se les llama intensidades, si el nudo es grande, intensidad mayor.

4. Aporte personal

Hay, según lo leído una nueva exigencia para los estudios de humanidades,
específicamente los literarios, exigencias que son más bien incitaciones del medio si se
quiere tomar por lo menos esta premisa del método naturalista y científico del que
según la propuesta de Álvaro Pineda Botero requieren desligarse y es que los métodos
de investigación tradicionales o conocidos tienden a sistematizar, es decir, a organizar
según estándares predispuestos ¿pero qué pasa si el objeto estudiado es dinámico y
móvil? Pues pasa lo que ocurre con un cañón anclado y armado con una bala que apunta
hacia muy lejos pero que tiene un alcance limitado y si el objetivo puede salirse de su
distancia y dimensión hace de este cañón un objeto inútil, pues el objetivo o el blanco
tendrá la capacidad de rodearle y sorprender al tirador por la espalda. Quizá y en esto
hay algo de exceso, sea lícito pensar que el método deba construirse según las medidas
del objeto estudiado, no sería, claro está, una improvisación irresponsable pues por esto
Álvaro Pineda Botero propone un «libre juego de facultades»; esto es casi como un
duelo entre el investigador y su objeto de estudio en el que el éxito del investigador
depende de su Lectura del objeto y de sus propias facultades individuales, la propuesta
es pues a mi parecer dados los dinamismos, el requerimiento de propuestas tan móviles
como las dinámicas que las impulsan, la propuesta es proponer.
Algunos elementos adicionales para el análisis que se desprenden de la propuesta de
Álvaro Pineda Botero son los siguientes:

a) Álvaro Pineda Botero plantea que ya no es posible separar objeto de observador,


tal imparcialidad no existe como tampoco es posible una verdad general ya que
tanto el crítico cómo el historiador no descubren, recrean e imaginan según su
visión. Bajo estas circunstancias conviene revisar y contrastar lo dicho por
Pineda con la propuesta de Noé Jitrik en donde la crítica es vista desde una
óptica renovadora dejando de ser un catálogo para convertirse en acto de
creación y porque no de re-creación constante. El hombre pasa de ser un mero
observador (un mirón) para convertirse en un mirador (Vásquez, 1992), partícipe
sensible que narra su experiencia, un encuentro que lo arroja al abismo de la
significación. De tal forma que Noé Jitrik intenta «contar el acto crítico para que
salga a la luz en forma de relato cubriendo otras dimensiones de la escritura, un
nuevo texto que puede ser considerado junto a los textos que le dan origen,
haciéndolos conocer, desde luego, pero dando pasos a la dimensión
comunicativa a la que todo discurso tiene derecho a aspirar» (Jitrik, 2014). Dar
sentido. Bajo estas premisas ¿es posible pensar el acto crítico como un relato?
¿Cómo puede una nueva propuesta crítica superar los obstáculos que resulten del
choque contra estilos críticos fuertemente arraigados y que de paso garantice la
práctica escrita? Finalmente, ¿Cómo recibe la Academia ―la crítica en
general― una propuesta que se aleja de la crítica tradicional en la medida que
busca conocer y afirmar el objeto observado sin caer en absolutismos, sin la
pretensión de querer decir que está bien o mal y menos sin dejarse deslumbrar
por el falso fulgor de las verdades… su intención no es otra que relatar, acercase
sin agotar, en definitiva dar sentido?
b) Los efectos de la globalización como menciona Álvaro Pineda Botero producen
fenómenos de desterritorialización o ausencia de identidad nacional ¿pero no
hay acaso todavía signos identitarios dentro de una comunidad organizada sin
importar la cantidad de habitantes en ella? Llámesele comarca o nación ostenta
signos particulares que hacen posible una identificación, no hay todavía
planamente una patria in absentia cuando todavía existen signos identitarios:
geografías, espacios comunes y reconocidos, músicas, personajes,
particularidades en fin; pues por muy «universalizados» que puedan tornarse
estos rasgos siempre conservarán un signo de su procedencia, globalización no
es sinónimo de ubicuidad, por ahora y aunque la tecnología haya transformado
los ritmos hay una procedencia, unos límites y unos espacios habitados todavía
detectables, esto nos haría preguntarnos ¿hasta qué punto es dinámico y móvil
un objeto de estudio cando siempre habrá partido o estacionado
momentáneamente en algún lugar reconocible y susceptible a un sistema?

5. Observaciones sobre el texto

Texto claro y lúcido, conduce desde una extensa contextualización del problema hacia
una corta pero contundente invitación que es, procurado el planteamiento, el único
visible y posible. La sencillez de las explicaciones hacen digerible y amena su lectura.

6. Referencias

Botero Pineda, Álvaro (2006). «La esfera inconclusa». En: La forma de la esfera.
Medellín: Editorial Universidad de Antioquía, pp. 21-53.
Jitrik, Noé (2014). Lección inaugural: Crítica aproximaciones. Universidad
Tecnológica de Pereira, 2014. (Notas personales)
Vásquez Rodríguez, Fernando (1992). «Más allá del ver está el mirar. (Pistas para una
semiótica de la mirada)». En: Signo y pensamiento, N° 20, 1992, pp. 31-40.