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A N G E L I N A B E L O F F

Muñecos Animados
H is t o r ia , técn ica y
función educativa del
t e a t r o de m u ñ e co s
en México y en el mundo

ILUSTRACIONES DE LA AUTORA
I NBA- SEP
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S I B L I O Í E C H
EDICIONES D E L A SECRETARIA DE EDVCAC10K

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t' P R O L O G O .................................................................................................... .............


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NOTA P R E L I M I N A R .................................................................. .............
r I L O S O F I A
V LETRAS

CAPITULO I
Breve historia de los muñecos animados y su peregrina­
ción a través de los sig lo s........................................ 5

CAPITULO II

Títeres en México......................................... 1 27

capitulo m
El renacimiento del teatro de muñecos en los tiempos
modernos en E uropa y los Estados U nidos. 47

m jü W . 7 f / . 5 3 jB y CAPITULO IV
*.A#ewn_ < f(¿ , J
Varios tipos de muñecos animados. Su anatomía. La téc­
nica de la construcción ........................................%$

v ii

F- 6Í9E2
CAPITULO V
P in P R O L O G O
Los escenarios para los teatros de muñecos. Decoraciones
y trastes. Alumbrado, música, sonidos, ruidos. 133

CAPITULO VI

T eatro de muñecos como medio educativo y de propa­ rí^ RECE años atrás arribó a México Angelina Beloff, pintora
ganda .......................... . 165 y grabadora rusa que se acercaba a nosotros después de
residir prolongadamente en Madrid y París, donde siempre se
CAPITULO VII mantuvo vinculada a los medios intelectuales y artísticos mas
rigurosos. Desde entonces — desde mucho antes— era poseedo­
T eatro educativo de la Secretaría de Educación Públi­ ra de una completa experiencia profesional, ejercida sobre todo
ca de México..................................................................... 181 en el ambiente francés, donde no es común discernir elogios y
ensalzar valores ante el estímulo de una simple publicidad acer­
tada, amistosaf que en aras de la cordialidad cierra los ojos
CAPITULO VIII frente a las deficiencias formales.
Sugestiones y conclusiones..................................................155 Su aptitud creadora, su acierto técnico y su sensibilidad
humana para dar expresión plástica a los devaneos de su ima­
ginación quedaron patentes en aquellos óleos, acuarelas, dibu­
B IB L IO G R A F IA ..................................................................... 207 jos y grabados con que concurrió, durante varios años, a los
■ L A M I N A S ............................................................................211 Salones de Otoño, de las Tsillerías y de los Artistas Indepen­
dientes. Su participación entre tantos expositores tenía un ma­
tiz de individualidad tan ostensible, que llamó la atención de
los espíritus mejor dotados para apreciar en las obras la huella
singular, sutil, del auténtico creador. "Estimo su trabajo —es­
cribió Elie Faure aludiendo a Angelina Beloff— y la considero
como una de las artistas más vigorosas y originales de boy.
Añado que es además la más francesa, por el equilibrio, ¡a
medida y el buen sentido.”
Paralelamente a su labor de pintora, desarrolló una inten­
sa tarea como ilustradora de libros. Esta es una actividad que,
entendida en su recta significación, no tolera el aporte de
cualquier advenedizo. El artista que debe interpretar el fer­
vor inspirado que movió la pluma del poeta o prosista en el
trance fecundo -—con tantas derivaciones a través de los más

ix
escondijos recodos del intimo recinto— debe igualar la agudeza marionetas en la casa paterna de Francfort, y el traslado 4t
del autor, seguir con fidelidad el proceso emotivo que dió for­ tan lejanas impresiones a las paginas de Wilhelm Mcister.) £j
ma a la balada o el relato, Parejamente que por su renombre posible que a lo largo de sus años de infancia en Rusia, a U
coma pintora, Angelina Beloff debe sentir alborozo al repasar autora del presente libro la hayan alucinado las represente-
su actuación como ilustradora de tantos Ubros de hombres de chites de Petrucbka, entre compases de músicas juguetonas y
letras que brillan con magnitud de primer orden, Sus graba­ el pasmo de rudos auditorios.
dos en madera, aguafuertes o dibujos subrayaron oportuna­ En 1932, al hallarse entre nosotros, Angelina Beloff fui
mente, con sagaz habilidad que le fue reconocida sin regateos, encargada por el Departamento de Bellas Artes de traducir a¡
obras diversas de Charles Vildrac, Jack London, Andró Mau- castellano diversos folletos rusos sobre teatro de muñecos, y
rcis, Jean Rostand, Jacques Riviere, Glande Anet, Frands desde tal momento, que coincidió con la formación oficial de
Jamases, etc», publicadas en París por editoriales de rango grupos de gulgnol, no cesó de aportar su trabajo desinteresado
sobresaliente, y con frecuencia en sus colecciones mas restrin­ junto al reducido número de gentes que en nuestro país fo­
gidas y depuradas• Los grabados de nuestra artista para una mentan una manifestación de alta cultura como es ésa —no
edición de Le Reve Franciscatn, de Jammes, complacieron a tal obstante el indebido menosprecio con que es vista incluso por
extremo al nobilísimo autor, que escribió el siguiente parecer: personas de espíritu afinado—, y que a la misma consagran
"Es cierto que soy terriblemente exigente en cuanto a las ilus­ unas reservas de energía y tenacidad que nunca se ven recom­
traciones de mis Ubros, y mas de una ocasión me costó gran pensadas, pues se mueven en ambiente de hermética indife­
esfuerzo abstenerme de manifestar mi descontento a célebres rencia.
artistas. Pero los dibujos con los cuales usted ha adornado mis Una circunstancia no prevista vino a alentar la inclinación
Fioretti y £1 sueño de San Francisco son todos pequeñas obras recóndita de la artista cuando nuestro Gobierno la comisiono
maestras. Para llegar a ello es preciso no solamente alcanzar en 1938 para ponerse en contacto, en Francia y Bélgica, con
esta gran sobriedad, sin la cual ningún gran arte puede existir, los animadores de diversos grupos de guignol e informarse de
tino también una fe que vivifica, Ademas, ba sabido expresar sus tendencias y posibilidades. Ella anotó sus observaciones y,
la inocencia con un sentido patético extraordinario, quedando respecto al desarrollo del mismo género en otros países que no
al mismo tiempo lejos de las ilustraciones modernas, • • que tuvo ocasión de visitar, se enteró de cuanto era digno de cono­
son la muerte del genio,» ” cerse y adoptarse en experimentos similares.
En su contacto pertinaz con quienes aspiran a implantar
• firmemente el teatro guignol en nuestro medio, y en sus obser-
vachnes directas de Europa, radica el origen del libro que abo­
Angelina Beloff mantuvo siempre una indeclinable curio­ ra sale a los caminos de la difusión. En él refunde la autora
sidad por el teatro de muñecos, ese mínimo tinglado donde cuanto aprendió en otros países, desde los orígenes del género
parece que las pasiones humanas se miran al microscopio, sin basta las extraordinarias realizaciones conseguidas en un pe­
daño de su verdad ingénita, y que tan fuerte atractivo ba ríodo que llega al comienzo de la guerra actual, y en cuanto i
despertado siempre entre artistas de categoría, (Recuérde- México atina a presentamos un panorama alusivo, cabal y co­
se, para citar un solo caso, a Goethe animando sus propias herente; deriva basta las expresiones guignolescas menos cono•

xi ñ BÉM
cidas y toca a veces tos limites de la narración pintoresca. Con­
cede prolija preferencia a numerosos puntos de orden técnico,
tales como arreglo de decorado, iluminación del escenario, mane­
NO T A P R E L I M I N A R
jo de los muñecos, dicción, etc. También sabe exaltar, en todo DE LA
punto propicio, la eficacia educadora y persuasiva del teatro A U T O R A
guignol, las diferencias especificas que guarda en relación con el
de actores humanos, los valores de modestia y psicología que re­
quiere en quienes le sirven y, de modo prominente, la ayuda que ¥ 1 N este libro be tratado de dar con la mayor claridad
por lógica conveniencia deben impartirle los organismos capa­ r n l. posible una idea de lo que el teatro de muñecos ani­
citados para ello. mados puede significar como medio educativo y de di­
La información, las Ilustraciones, el generoso impulso que fusión de ideas a través del teatro escolar y del trabajo de ar­
lo inspiró, hacen de este libro de Angelina Beloff una contri­ tistas independientes.
bución literaria y técnica de excepcional valor para futuros Creo que conociendo la breve historia de este aspecto del
experimentos del teatro guignol en México. arte dramático, sus múltiples aplicaciones en los tiempos an­
tiguos y en las épocas actuales, el interés que tal arte ha des­
Antonio ACEVEDO ESCOBEDO pertado en personas de clara inteligencia y vasta cultura, y
su difusión en el mundo entero, los aficionados al teatro y
los educadores se esforzarán Por hacer suyo tan poderoso me­
dio de educación, sobre todo entre niños y adultos analfa­
betas, quienes perciben mejor una idea a través de la imagen
que a través de la palabra.
Los datos sobre los muñecos animados en Europa y en
los Estados Unidos, se refieren solamente a su desarrollo bas­
ta la guerra actual, la cual ha interrumpido muchas activida­
des.
Algunos párrafos del libro del señor De María y Campos
fueron tomados del informe que presenté de mi trabajo en
Europa en 19)8, y por tal razón Pueden tener la apariencia de
estar repetidos en este libro.
Sin embargo, creo que los datos que proporciono y, sobre
todo, la parte técnica del libro, son suficientemente, comple­
tos para que las personas que se interesen por un arte tan
útil y encantador encuentren en él una amplia información, y
en la bibliografía que publicamos, indicaciones sobre libros que
pueden completar esta información.

xm
BREVE H IS T O R IA D E LOS M U Ñ E C O S
A N IM A D O S Y S U P E R E G R IN A C IO N A
T R A V E S D E LOS SIGLOS

A q u e l a l q u e no le g u s ta n las
marionetaSy no es apto pa ra
v iv ir .
L ord BY R O N

N n u e stro s d ía s e x is te u n p r e ju ic io m u y a r r a ig a d o :

E se c ree q u e Mlo i títeres** son u n e s p e c t á c u lo e x c lu ­


s iv a m e n te in f a n t il. L os a d u lto s se s ie n te n h u m illa ­
d o s y c a s i o fe n d id o s si a lg u ie n les in v it a a v e r u n a
n u e v a m a n ife s ta c ió n d e l t e a t r o d e m u ñ e c o s . P e r o
si o b serv a m o s a a lg ú n e s p e c ta d o r q u e a s is te p or c a s u a lid a d a
una r e p r e s e n ta c ió n d e l t e a t r o d e m u ñ e c o s a n im a d o s , v e r e m o s
q u e, a p e sa r s u y o , to m a u n v e r d a d e r o in t e r é s p o r la a c t u a c ió n
d e los p e q u e ñ o s a c to r e s .
L a v id a in f ilt r a d a p o r lo s a n im a d o r e s a eso s m a n o jito s
d e m a d e r a , c a r t ó n y t r a p o , le h a c e o l v id a r q u e h a c e u n m o ­
m e n to é l se n e g a b a a a s is t ir a u n e s p e c t á c u l o i n f e r i o r . E l es-
pcctador recalcitrante ríe con toda su alma, se emociona y sigue
con creciente atención las sencillas peripecias de la pieza, to­
mando a veces una parte activa en el desarrollo de la misma
con sus aplausos, exclamaciones, etc.
Sin embargo, prestemos nuestra atención a lo que consigna
la historia de la humanidad. Si escuchamos las opiniones de la
gente de valor en todos los tiempos, si nos detenemos en un mu­
seo arqueológico frente a unos m uñequitos de barro cocido,
que visiblemente estaban articulados con hilos o alambres, ve­
remos que desde los tiempos más remotos de las civilizaciones
humanas, el espectáculo de los muñecos animados (o como los
llaman comúnmente, “ títeres” o “ m arionetas” ), fue usado por
los servidores del templo para representar leyendas religiosas
y por los animadores profanos para d iv e rtir al pueblo. A ve­
ces, esos espectáculos eran u n poderoso instrum ento para pro­
testar contra iniquidades de algún personaje o institución. En
ocasiones los conocimientos elementales sobre el mundo pene­
traban en las masas del pueblo por medio del teatro de muñe­
cos, ya que, por aquel entonces, la gente vivía confinada estre­
chamente en su rincón y el viaje a u n a ciudad cercana era
para un aldeano, como para nosotros, u n viaje a través del
océano o tal vez algo más difícil.
Detengámonos unos momentos p ara hojear la historia y
observemos la peregrinación de los hum ildes muñecos articu­
lados, a través de los siglos.
Cuando Egipto, Grecia y la Roma an tig u a fueron objeto
de búsquedas e investigaciones científicas de los arqueólogos •
historiadores, se encontraron figuras an tiguas de barro cocido
que se remontan a los más remotos tiempos. Los historiadores
y poetas de la antigüedad describen las actuaciones de figuras
articuladas movidas por diversos mecanismos. (Lám . J,)
Los dioses del Egipto antiguo levantaban e inclinaban la
cabeza y movían los ojos. En los templos de Baco, en G rtd li :
los muñecos de barro cocido actuaban igualm ente en los aspee*•
táculos religiosos. El nombre griego de esos muñecos era MNco»l
ro p a sta” y en la* fe ria s y fiesta* re p re s e n ta b a n espectáculos
profanos q u e a tr a ía n u n a m u ltitu d d e espectadores. H erodoto»
h isto riad o r de la a n tig ü e d a d , consigna las represen tacio n es d e
m uñecos anim ados en los espectáculo# religiosos en G re cia y en
el a n tig u o E gipto, y sabemos q u e las tra g e d ia s d e E u ríp id es se
rep resen tab an en el te a tro d e Dionisios. X en o fo n te d e las des­
cripciones de u n espectáculo d e m ario n e ta s e n u n a fie s ta p ro ­
fa n a en S iracusa. A ristó teles, A p u ley o , P etro n io , M arco A u ­
relio, h a b la n d e las m ario n etas en su s escrito s y h a s ta San
A g u stín a n o ta u n a re p resen tació n d e m ario n e ta s e n la R om a
decadente.
D e la G recia pasa la tra d ic ió n del te a tr o d e m uñecos a r ­
ticulados a R om a, donde el e s p íritu p o p u la r se e n c a rn a en
M accus, personaje cóm ico, q u ien es p ro b a b le m en te el p a d re de
todos los polichinelas d e E u ro p a o ccid en tal. (L á m , 1•)
En O rie n te , desde el Ja p ó n h a s ta el A sia M enor, y el A fr i­
ca del N o rte , h a n c u ltiv a d o el g én ero d e m uñecos anim ados
usando e n algunos países fig u ra s p lan as re c o rta d a s en p e rg a ­
m ino, en piel de b ú fa lo o en m a d e ra lig e ra ; y e n o tro s, d e las
fig u ra s d e b u lto m ovidas p o r los palillos delgados, como lo son
los preciosos m uñecos javaneses. (Láirts. 2 y 2 2 ,)
E n T u r q u ía , en A ra b ia y en el A fric a del N o rte existen
h a sta a h o ra te a tro s d e som bras co n fig u ra s re c o rta d a s en m a­
d e ra lig e ra y ta m b ié n p in ta d a s con vivos colores. S u h éro e
“ K a ra g u e z ,” el h o m b re de ojos negros, es u n personaje cínico
cu y as a v e n tu ra s son imposibles d e c o n ta r en len g u aje co rrec to .
(L ám s, 3 y 4 ,)
E n to d o O rie n te las leyendas religiosas y trozos d e libros
sagrados h a n servid o , desde u n prin cip io , d e tem as p a ra las
representaciones de los m uñecos anim ados.
Estos espectáculos fu e ro n tam b ién m u y populares en C hi­
n a y h a n p a rtic ip a d o en las cerem onias y diversiones d e la C o r­
te en las habitaciones de las m ujeres.
U n em p erad o r chino del siglo X V I I I h a protegido especial—
m en te estos espectáculos. E l pueblo d is fru ta b a d e ellos b ajo
varios aspectos* títeres de hilo, de guante y de sombras con
muñecos planos recortados. Había tina multitud de ititiriteros
> populares.. Su escenario se reducía a veces a una cajita encima
de la cual actuaban los muñecos, tuyos hilos se ocultaban en' I*
cajita. Hubo también •titiriteros ambulantes con una caja *u-
jetada a la cabeza; una bolsa grande envolvía el cuerpo del
titiritero atándose a sus piernas. (Láms, 5, 22 y 25,)
Los títeres con hilos, las sombras chinescas y» loi grandes
muñecos movidos por uno o varios actores; divertían a todas
las clases sociales del Japón. Los cantos que acompañaban el
espectáculo se llamaban “jpruri.” Hablaremos de estos muñe­
cos en el capítulo de la técnica. (Jm m , 42\)
En la Europa occidental volvemos a encontrar la huella
de lo* títeres durante la Edad Media. “Hortus Deliciarum,” ¿n
manuscrito de la época, menciona las representaciones de los
í.t£¿ & animtcas y *u amable imagen aparece en los grabados.
i .)
nombra fraucé* *?la maiionette” (títere o mu­
ñeco acunado} 'pü’Mrce venir ¿fel nombre que dabc7¡ a los arge­
les en las r e o r iones sosas. Los Hartu bnn "'pequeñas
Marías” y iegtía <1 übsú&vú'Yii ¿ ’ancés de Mar. -; ?darionerce,
Marión, empezaron a designarlo* bajo el d t "mar.o-
nette.” Nosotros los llamaremos moiíecca trámíví í «, porque el
nombre español “títere” se aplica especialmente a los muñecos
movidos por los hilos, y existen otros varios tipos de muñe­
cos movidos por distintos medios.
La historia de los muñecos animados en Italia nos relata
una anécdota sobre la aparición de un espectáculo especial en
la ciudad de Venecia: doce jóvenes muchachas fueron víctimas
de un rapto por los berberiscos, y en memoria de este aconteci­
miento se instituyó una representación teatral que culminaba
en el casamiento de las muchachas que actuaban en la repre­
sentación, con doce jóvenes distinguidos de la ciudad. El Dux
costeaba las bodas. Más tarde, por razones de economía, el

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EL T IT IR IT E R O AMBULANTE
CHINO
Lám . 3.
w hizo ^representar la pieza por los actores de madera, aho­
rrando así el costo de las bodas.
El Polichinela, el Arlequín, el Pantalón, fueron largo tiem­
po los héroes populares de Italia. (Láms. 24 y 25 y Fot. 22.)
Con el advenimiento de la Era Cristiana, los muñecos
que primitivam ente representaban las leyendas religiosas ac­
tú a an en el interior de los templos y en los atrios, pero por
v a n a s razones fueron poco a poco eliminados de los espectácu­
los religiosos y continuaron su vida en la plaza pública; el
pueblo los quería y creaba en cada país su héroe predilecto
encarnado en un muñeco.
En el siglo X V el espectáculo tiene un carácter* moraliza-
d o n Los vicios y las virtudes se disputan las almas; cuando
mencionemos más tarde el desarrollo del teatro de muñecos en
cada uno de los países, el lector podrá apreciar mejor sus ca­
racterísticas y su estructura especial.

LOS TITERES EN FRANCIA

En Francia, como en los otros países de Europa, los muñe­


cos animados sirvieron al principio para las funciones religiosas
en las iglesias. Las célebres "Miturie,” o misterios, de la ciudad
de Dieppc, duraron de mediados del siglo XV hasta la mitad del
siglo X V II.
En el Museo de Cluny, en la ciudad de París, se conser­
van dos figuras articuladas del siglo XV, "El mal ladrón” y
«L a aparición del Diablo.” Todavía en 1746, la representa­
ción del misterio de "La Natividad” se efectuaba cada año en
la época de la Nochebuena.
El primer héroe popular en Francia fué "Marmouset.
Con el Renacimiento aparecen el Arlequín, el Panta on y e
Polichinela, quienes llegan directamente de Italia. (Lam. y
F ot. 22.)

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Lo, espectáculo, profano, de títtre, tomaban cad I
mas importancia y empezaban a ,tener influencia ta *
la vida pública, que .1 célebre
» temer ,u unplac.ble .átira, que lo alcanzaba d £ S
A mediado, del siglo XVII, Brioche, y más tard c^
Fanchon, encantan a los humildes y a los arando * h')0
rionctas. El mismo rey lo
palacio real para divertir al Delfín, el príncipe wüT ¿
educadora, la Duquesa de Ventadur, concia b il Íl Í ‘Y
y no forraba para p e ^ ^ i
La opera de los comicos» aparece en 1722. Sus pequeño,
actores animado, cantan y encantan al público durante diez
• La opera cómica lucha contra los teatros de muñecos y
los desplaza poco a poco, pero ello, reviven bajo la dirección
de dos artesano,, Gardeur y Delormel, quienes llegan a crear
unos muñecos tan parecidos a los actores vivos, que su teatro
atrae mucho público y vive hasta la revolución.
Desde los siglos XVII y XVIII los animadores de los tea-
tros de muñecos sufrieron las persecuciones de sus competido-
res, actores de carne y hueso, a los que quitaban su púbUco.
El Teatro Serafín (sombras chinescas) trabajaba con mu-
cho éxito en el "Palais Royal» (una plaza en el centro de
París.) Durante la revolución, la guillotina, realizada en som­
bra chinesca, trabajó en este teatro con el mismo éxito que la
verdadera de la plaza de la Concordia. El teatro Serafín duró
hasta 1858.
Observando el funcionamiento de los teatros de muñecos*
nos fijamos en que cada país ha creado un personaje* al cual
el pueblo acogía con cariño y hacia de él su héroe predilecto*
No se puede decir que este personaje era encamación de todas
las virtudes* pues parece que la malicia nos divierte más que la
virtud. Los principales héroes franceses después del picaresco
Marmouset* de la Edad Media* son el Polichinelle, importado de
Italia; Lafleur* de la ciudad de Amiens; el "guignol” de la
ciudad de Lyon y el "guignol” de París. (Láms, 6,7 y 8.)

11
E l te a tro d t A m ieni se llam aba "Lea C abotins” (C abotin,
cóm ico d e la legua)» Podemos v e r en la ilustración el tra je ca-
r s c te r ú tic o d e L a fle u r ( L á m. 7•) R epresenta u n aldeano de la
p ro v in cia de P icard ía, habla el dialecto de su te rru ñ o y divier­
te con sus chistes maliciosos, de sabor local, a sus com patriotas.
E a fle u r f u e cread o p o r u n obrero de nom bre Luis B clctte. Este
te a tr o existe to d av ía, p ero h a perdido su e sp íritu popular.
E l ” g u ig n o l” de Lyon es u n te a tro que se realiza con los
m uñecos d e g u a n te y debe su aparición y su la rg a v id a a la
f a m ilia M o u rg et. Lorenzo M ourgct, el cread o r del te a tro " g u i­
g n o l,” n a d ó al fin del siglo X V I I I , pero la p opularidad de su
te a tr o com ienza h acia el año d e 1808.
L a fam ilia M o u rg et co n tin u ab a la tra d ic ió n de este te a tro
d e p ad res a hijos, y cuando fa lta b a u n heredero, descendiente
d ire c to , u n h eredero p o r alianza tom aba s u lu g a r. De este
m odo el T e a tro Lyonés, con s u héroe "g u ig n o l,” h a sobrevivido
h a sta n uestros días. (Se discute
el origen de este nom bre. Unos lo
hacen v e n ir de Ita lia , pero se sabe
tam b ién q ue el apellido G uignol
ex istía desde el siglo X I I I en la
ciu d ad de Lyon. En fran cés exis­
te u n a locución: " g u ig n o la n t,”
q ue quiere d ec ir chistoso• N os­
otros no sabemos si es el guignol
quien h a creado aquella locución,
o si es la locución la q ue d a su
nem bre al m uñeco.) {JLám, 8.)
O tro s varios personajes q ue
form an con "g u ig n o l” la com pa­
ñ ía del te a tro Lyonés, son: el am i­
g o insep arab le d e G uignol, q u e se llam a G n a fro n t, bo rrach o y
g enio m alo de " g u i g n o l s u esposa M adelón, qu ien p ro c u ra
m a n te n e rlo en el cam ino re c to ; el p ropietario, q ue persigue a

12
G uignol y q u ie re c o b ra rle la r e n ta c u a n d o el p o b re y a b a g as­
t ado to d o s u d in e ro ; el " B a lli” *o J u e z , y D o d o n , la ap re n d iz
de ''g u ig n o l” e n la in d u s tr ia d e seda* E stos p erso n ajes t r a b a ­
ja n en to d a s la s piezas d e l repertorio*
G u ig n o l e n c a rn a a l o b re ro d e sed a e n la c iu d a d d e Lyon,
q u e es u n g r a n c e n tro in d u s tr ia l d e te la s d e esa m ateria* D u ­
r a n te m u c h o tiem p o la se d a se fa b r ic a b a e n L y o n so b re telares
p artic u la res* T odos los m iem b ro s d e l a fa m ilia t r a b a ja b a n en
d ich a in d u s tr ia co n sus p ropios te la re s y los a p re n d ic e s p a g a b a n
al p a tró n - o b re r o con la m ita d d e s u p ro d u c c ió n . T a l sistem a
d e tr a b a jo h a c re a d o c o stu m b re s m u y p a r tic u la r e s e n el o b re­
ro d e la seda* " G u ig n o l” es el p ro to tip o d e él y re p re s e n ta sus
c a ra c te rís tic a s y costum bres*
L as tr a m a s d e la s p iezas q u e se r e ­
p re s e n ta b a n e n e ste te a tr o e r a n m u y
sencillas, p e ro la im p ro v isa c ió n d e los
a n im ad o res la s h a c ía v iv ie n te s y co m ­
prensibles a l p u e b lo lyonés. Los a c to re s
h a b la b a n el c a ló d e los o b re ro s d e la
seda, y el q u e n o lo conociese n o h u b iese
e n te n d id o la s p a la b r a s ; p e ro l a té c n ic a ,
los gestos y los m o v im ien to s d e l m u ñ e c o
e r a n t a n p e rfe c to s , q u e u n a n im a d o r
nos d ice q u e é l h a h ec h o r e í r a s u p ú ­
blico d u r a n te c in co m in u to s sin p r o n u n ­
c ia r u n a so la palab ra*
U n o d e los h e re d e ro s p o r a lia n z a d e
la fa m ilia M o u rg e t, P ie rre R o u sse t, ase-
g u r a b a q u e é l te n ía la em oción e n los
dedos y q u e s e n tía c ie r ta s v ib ra c io n e s
q u e p a r t í a n d e sí m ism o y a t r a v é s d e
la s ta b la s lle g a b a n h a s ta e l p ú b lic o .
G u a n d o el in d u s tria lis m o h iz o c a m b ia r c o n s u m a q u in a ria
l a té c n ic a d e la m a n u f a c t u r a d e l a sed a, el tip o d e l o b re ro
bió también y Guignol perdió la relación directa con las
costumbres del mismo.
Para prolongar la vida del teatro sus animadores empeza-
a dar operas y espectáculos de music-hall; bajo esta for«
> pero ya completamente degenerado, el Guignol ba vivido
hasta nuestros días.
E gran director de escena francés Gastón Baty, originario
. a ciudad de Lyon, ba escrito varios libros sobre el teatro
uignol y recogido las piezas de aquel teatro, que publicó en su
característico caló.
El Guignol” parisiense se distingue de su hermano el lyo-
nés por su mal genio. Mientras el Guignol de Lyon es jovial y
lleno de bonhomia y no se defiende de sus enemigos con la fuer­
za sino con la malicia, el Guignol de París es agresivo, batalla­
dor y deja a sus enemigos medio muertos a golpes; ni siquiera
el gendarme le asusta. Cierto es que a él tampoco le falta ma­
licia, pero prefiere los medios violentos. Los teatritos en los
jardines públicos de París se llamaban "Les Castellets” y diver­
tían a los niños parisienses.
Pero poco a poco los héroes del folklore pierden terreno
en el alma popular. Las fábricas absorben al artesano, las con­
diciones de la vida y las costum­
bres cambian, y el héroe que las
encarnaba ya no atrae a las ma­
sas populares. Se hubiera podido
creer que estos amables espectácu­
los iban a desaparecer para siem­
pre bajo la avalancha del cine y
de los diversos espectáculos mo­
dernos, pero los actores de trapo
y madera no mueren tan fácil­
mente. Hablaremos de su resu-
rrección en el mundo entero bajo las formas variadísimas y las
más modernas. El mismo cine emprende a veces la filmación
de los espectáculos de los muñecos animados.
Los títe res del folklore k a n florecido en todos los países,
y antes de k a k la r del desarrollo de los espectáculos de muñecos
animados, en las ú ltim as décadas, re ­
corram os rápidam ente su actu ació n
en otros países de Europa.
Bélgica k a tenido siem pre u n a
fu e rte trad ició n de m arionetas fo lk ­
lóricas. A q u í los títe re s de kilo o
de b a rra fija d a en la cabeza predo­
m inan ta n to como en el n o rte de
Francia. Pero k a y tam b ién o tro tipo
de muñecos anim ados. E n el ca p ítu lo
de la técnica hablarem os de ellos.
Las p rim eras m anifestaciones de
las m arionetas en B élgica fu e ro n los
“ M isterios” y , en gen eral, los espec­
táculos sobre tem as religiosos. Los
m uñecos m ás antiguos ilu s tra b a n con
sus representaciones la le c tu ra de
los Evangelios y las leyendas d e los
“ M isterios.” Dos “ M isterios” se re ­
presentaban kace apenas unos años
en los te a tro s folklóricos d e Licjas
L a Pasión y , d u ra n te la N och eb u e­
n a , La "Natividad. Los a n tig u o s ca n ­
tos de la N ochebuena aco m p añ ab an
a las representaciones. Los p rin c i­
pales personajes, como la V irg en ,
San José y los Reyes M agos, se expresaban, en fran cé s. Los
personajes del pueblo, com o el h éro e p o p u la r “ T chantches,”
en el idiom a va ló n •
D espués siguieron las representaciones de los rom ancés de
cab allería, las leyendas de la M esa R edonda, etc. Los héroes
de leyendas: O arlo M agno, el piadoso T u rp in , el tra id o r Gane-
Ion, el heroico R oland o , los c u a tr o hijos d e A ym on, el negro

15
LANCEN
Youksoum, la Bella Ande, Bertha de Pies Grandes, los Amadís,
Huon de Burdeos, Ogier el danés, el Caballero Lancelot, d
Hada Melusina, evocan la Historia de la literatura dramática.
(Lám. 11.)
£n los últimos años aparecieron los dramas de capa y espa­
da y las escenas de costumbres locales, siempre sobre el fondo
caballeresco. El animador seguía el texto de la obra, mas cuan­
do se trataba de personajes populares, siempre vivos, pasaba a Ia
improvisación.

BELGICA
Los espectáculos sobre temas religiosos en Vervier y Mons,
Bélgica, se llamaban los "Betieme” (Belem) y representaban las
escenas de la vida de la Virgen y de Jesucristo. En la ciudad
de Mons, el único espectáculo religioso que duró hasta nuestros
días fué La tentación de San Antonio. En otra ciudad belga,
Tonrnai, las funciones del teatro popular de títeres tenían el
nombre de *,Por¡gineIies,,, y Han durado todo el siglo X IX bajo
la dirección de los Jorio, una familia de Saboya emigrada a
Bélgica. Sus personajes característicos: TchantcHes, Ncnesse,
su mujer, Jacques y Nanctte, intervienen en las comedias y
entremeses cómicos.
Augusto Leroy sucedió a los Jorio
y enriqueció el repertorio de dramas
de caballería y melodramas con una
obra nueva que se llamaba Lu Bella
Isabel.
Las ciudades de Amberes, Gante,
Lieja y Bruselas han tenido siempre nu­
merosos teatros folklóricos, cada uno
con sus personajes populares. En Am­
beres esos espectáculos se llamaban
"Poesjenellen,” y en Bruselas, “Puchi-
nellen. (Todos esos nombres derivan, evidentemente, del Poli-
:hinelle francés o el italiano Pulchinella.)

18 Lám . 10.
Los personajes cómicos de Amberes se llamaban según sus
características personales: el narigón «De Neus;” en Gante el
* ^ Arlequín, el Polichinelle y el héroe cómico "Langen-
arm . brazos largos. El gendarme grande y el chico. (Lánts.
9, 10 y II .)
Los romances de caballería, leyendas y últimamente piezas
y comedías modernas, forman el repertorio de todos estos tea­
tros. Muchas veces no existe más que una trama sobre la cual
los animadores improvisan la acción y el diálogo.

Bruselas y sus Poucbenellen.—En el siglo X V I un mario-


netísta fue condenado a prisión por haber predicado la **here-
jía” con sus muñecos. Los pobres actores de madera fueron
quemados en un auto de fe; el héroe de los "Poucbenellen,”
V o lt je,” ha guardado este espíritu revoltoso. (Lám. I )•)
Bruselas ha poseído hasta quince teatros de marionetas*
Su repertorio depende menos de la tradición del romance de
caballería. Se hacen unas adaptaciones de las óperas y dramas
de éxito, que el marionctista representa improvisando e impn-
miéndoles un sentido cómico irresistible. Las comedias de cos­
tumbres locales completan el repertorio, pero a estos espectácu­
los no se admiten niños.
* La "dinastía” de los Toone trabajaba de padre a hijo en los
teatros de Bruselas. Esa "dinastía” aun no se ha extinguido: el
últim o teatro folklórico de Bruselas se llama el Teatro Toone.
(Lám. 15.) . e l .
En Lieja existe el teatro tradicional de marionetas. Se toa­
lla situado en un barrio popular, en un callejoncito angosto y
obscuro al cual se accede por una reja entrecerrada. (Lams. 10 K ASPEREE- Austria y
y 12.)
Alemania..
El señor Bischeray anima a sus caballeros de coraza res Lám . 13.

plandeciente, sus reyes y sus princesas, y hace intervenir


héroe de Lieja "Tantches” con su habla popular, en las leyen­
das de caballería. (Lám. 10.)

20
La Asociación de "Los Amigos de la M arioneta" se ocupó
activam ente en le v a n ta r y proteger los teatros de tradición
folklórica en Bélgica» £ n el Museo de Folklore se han refugiado
los muñecos de los teatros desaparecidos, así como algunos tea­
tros que dan allí sus representaciones.
Por o tro lado, "Los Amigos de la M arioneta" se han esfor­
zado en sostener los teatros existentes, en d escubrir los restos de
algunos teatros antiguos y devolverles la vida. El últim o
te a tro Toonc se instaló gracias a esta ay u d a, en u n sótano m uy
g ran d e que se llam a, según la trad ició n an tig u a, "Poschenelle
K elder," "E l Sótano de los Polichinelas," y volvió a c a p ta r el
in terés de los ciudadanos de Bruselas.
E n In g la te rra , Alemania y toda
la E uropa O ccidental, los títeres am­
bulantes re c o rría n los caminos, en
ocasiones ju n to con los cómicos de la
leg u a, de fe ria en feria, dando sus
espectáculos tradicionales; los textos
e ra n sencillos y v ariab an con las im ­
provisaciones de los anim adores, in ­
cluyendo alusiones a los aconteci­
mientos, a tacan d o los abusos y la
a rb itra rie d a d , siem pre bajo form a
cóm ica. D e todos estos espectáculos,
sobreviven en In g la te rra "P u n ch
y J u d y ,” en A u s tria y A lem ania "K asp erle" o "K asp er" y
" H a n s w u rs t," (L á m . 13.) V arios de los em presarios populares
te n ía n u n v e rd a d ero ta le n to y am or a su tra b a jo , pero la form a
p lá stica de sus m uñecos y espectáculos no se ren o v ab a; los te x ­
tos p e rd ía n el in te ré s con los cam bios de la v id a y no han
podido re sistir al nuevo a tra c tiv o del cine y de los espectáculos
m odernos.
El proceso es el mismo en todas p a rte s del m u n d o : el fo lk -
ore y el a rte sa n o no pueden so b rev iv ir al m aqum ism o, a la
producción sta n d a rd ; en breve, a las nuevas form as de la vida.

22
W
r«ff.

N o o b sta n te , d te a tro d e m añéeos anim ados, q u e es u n a ra m a


d d a r t e d ra m á tic o , es ex ce le n te com o m edio d e expresión.
Los a n im ad o res p o p u lares son incapaces, p o r f a lt a d e c u l­
t u r a , d e a d a p t a r t a l m edio d e expresión a las n u ev as exigencias
q u e p re s e n ta la v id a . Sus espectáculos p ierd e n c o n ta c to con la
“ a s a p o p u la r, p e ro lle g a n n u e v a s fu e rz a s q u e tie n e n la com ­
p re n sió n d e las posibilidades del t e a t r o d e m uñecos, c u lt u r a y
ta le n to su fic ie n te s p a r a re a liz a rlo b a jo u n n u e v o aspecto p lás­
tic o , p a r a n u e v o s fin e s y aplicaciones, y a sí el te a tr o d e m u ñ e ­
cos re v iv e y c a d a d ía e n sa n ch a s u c am p o d e acción.

T e a tro "P etruchka?* en R usia .— A n tig u a m e n te se v e ía des­


f i l a r p o r los cam pos d e R u sia a u n o s h o m b res q u e c a rg a b a n
so b re la e sp a ld a , u n o d e ellos, el o rg a n illo , y el o tro , u n biom bo,
y u n a c a ja o b o lsa g ra n d e . Los a c o m p a ñ a b a , a veces, u n m onito
v e s tid o d e c o lo re s chillones e n c a ra m a d o so b re e l " c ilin d ro ;” lle­
v a b a n u n a j a u l i ta c o n p á ja ro s q u e s a b ía n s a c a r p a p elito s d e la CAPITULO n
b u e n a s u e r te . S e d e te n ía n e n d o n d e les p a re c ía p o d e r r e u n ir m ás
e sp e c ta d o re s ; in s ta la b a n s u b iom bo d e c u a t r o h o jas, s u c ilin d ro ,
y e m p e z a b a l a fu n c ió n . U n a p ie c e c ita p e q u e ñ a nos m o stra b a
e l " p e t r u c h k a ,” in d u d a b le m e n te e m p a re n ta d o c o n e l fe ro z
"P unch,** e l m alicio so P o lich in e la y a l p ic a ro y m u je rie g o MK a -
r a g u e z .” P e t r u c h k a se p e le ab a , m a ta b a , c o n q u is ta b a a u n a b e ­
lla a ld e a n a q u e lo in v ita b a a to m a r e l t e , y com o fin d e to d a s
s u s fe c h o ría s se lo lle v a b a e l d ia b lo , q u e a p a re c ía com o u n p e rro
d e a g u a s c o n c u e rn o s . E l a n im a d o r u s a b a u n a le n g ü e tilla y p o r
m ed io d e e lla c a m b ia b a s u v o z . P e tr u c h k a e n ta b la b a c o n e l c i-
l i n d r e r o u n a c o n v e rsa c ió n p re g u n tá n d o le , p o r eje m p lo , si e l g e n ­
d a r m e e s ta b a e n r e a lid a d m u e r t o d e sp u é s d e los golpes q u e
e l le p ro p in ó o n a d a m as f in g ía .
E l e s p e c tá c u lo e r a m o v id o y rá p id o y p r o n to los e s p e c ta ­
d o re s g r a n d e s y c hicos q u e r o d e a b a n el b io m b o v e ía n c o n t r i s ­
t e z a q u e lo s d o s h o m b re s p le g a b a n s u b a g a je y se ib a n p a r a
l l e v a r l a a le g r ía a o tr o s p u e b lo s.

24
TITERES E N MEXICO

Donde se prosigue la gracio­


,
sa historia de u n titiritero con
otras cosas en verdad harto
buenas.
Uiguel VE CERVANTES

L
A tradición de los títeres en M éxico es m u y antigua y
m uy arraigada. En el M useo N a c io n a l y en el Mu­
seo de San Juan T eotiliu acán se con servan unos mu­
ñecos articulados d e barro cocid o, q u e según toda
la apariencia podían ser títeres e n la época preco­
lombina y Hacen suponer que en M éxico, com o e n E gipto y en
Grecia, esos títeres de barro participaban en las ceremonias
religiosas y , ta l vez, en los espectáculos d e recreó. (Foto 1.)
En las notas de la época colonial se consign a qu e Hernán
Cortés trajo a la N u ev a España, en tre sus Hombres, a los titi­
riteros Pedro López y M anuel R od rígu ez.

27
w mr

"Representa el teatro un espeto bosque que parece desierto;


f.Ya desde los tiempos de la colonia los titiriteros ambulan­
cruzan de vez en cuando chillones, con cachuchas y gesticulan­
tes, cargando sus muñecos y sus teatros portátiles, deambula­
do unos monos repelentes de interminables colas. Sale un negrito
ban de pueblo en pueblo dando sus espectáculos en los mesones,
personificación de la Patria, con sus calzoneras, espada y som­
en los patios de vecindad o al aire librc^Scgún la importancia de
brero con toquilla tricolor. • . los monos se agrupan, uno se ade­
los espectáculos, el teatro era más o menos completo. Tenía el
lanta. . •
bastidor de fren te con su telón, bambalinas y telón de fondo y
"El negrito, creyéndole el demonio, exclama:
en otros casos era solamente una tarim a sobre la cual el anima­
" —De parte de Dios me digas qué quieres.
d o r am bulante bacía ejecutar a sus actores unos bailes sencillos,
" —Que me pagues mis pasteles, — dice el mono.
moviéndolos a la vista del público. A veces la mesa de un mesón
le servía de tarim a y el telón delantero disimulaba insuficiente­ " —Ven por la p aga.. .
m ente el cuerpo y las manos del manipulador. Pero hay que "Alza entonces la bandera tricolor que ba estado oculta y
creer que la sed de los espectáculos, muy escasos para la gente cambia instantáneamente la escena; es el castillo de San Juan
del pueblo en aquellos tiempos, era tan grande, que no impedía de Ulúa, son nuestros soldados y es el m ar con la escuadra fran­
el entusiasmo sincero de los espectadores chicos y grandes. cesa. • • Se agitan las banderas, suenan tambores y clarines y
D on Guillermo Prieto, aficionado a los títeres desde su ni­ se empeña un tiroteo de cohetes escupidores, cámaras, etc., que
ñez, sufrió reprensiones domésticas por aventurarse en un des­ convierten en un caos la galera. El pueblo toma parte en el
file de titiritero s como comparsa de prim era fila. combate con una gritería de los demonios, palmadas, patadas y
Transcribim os aquí su pintoresco relato de una función de golpeo en bancas y palcos...
títeres en el te atrito de "Puente Quebrado,” evocando la repre­ "Los franceses avanzan, ya se acercan, ya apagan nuestros
sentación de la "G u erra de Francia” o la "G uerra de los Pas­ fuegos, ya cantan la victoria. El negrito, que ha estado infati­
teles:” gable, embiste, mata, empuña la bandera y se abre paso hasta
"E l populacho trad u jo a su modo la guerra: Era un gale­ lo más alto de la fortaleza. • . Allí se arrodilla.. . hace la señal
rón obscuro y desmantelado con sus rasgones en el adobe y sus de la cruz y grita: *¡Ah, María Santísima de G uadalupe!'.,.
desperfectos en las negras vigas, cajones colosales de madera "El foro se ilumina, entonces, de luz de bengala y entre
llamados bancos, y u n tendido al que formaban fleco hileras de una lluvia de oro y estrellas, en medio de las lágrimas de en­
pantorrillas desnudas, los días, o mejor dicho las noches de fun­ tusiasmo, rodeada de arcángeles, desciende la Virgen.
ción. "Los monos corren, se embarran en el suelo, y tiran los fu ­
"U n solo candil de hoja de lata chinguiñoso y mal alimen­ siles en medio de la rechifla, las dianas, los vítores y las palma­
tado, cu atro arbotantes con velas de sebo, una música que re­ d a s ) ... canta la música.
medaba a las mil maravillas el chillido, el aullido, el alarido,
,
" A y Vcracruz Vcracruz ,
el relinchar y el golpeo del batán, eran el ornato del espectáculo,
y su complemento la concurrencia más heterogénea, más incon­
A y Vcracruz infeliz ,
Qué susto le dio Santa Anna
cusa, desigual y abigarrada del mundo.
A l almirante Baudin .”
"L a escena nos es conocida.
29
28
Los títeres eran construidos con barritas de madera y arti­
Los Rósete Aranda poseían u n teatro desmontable y per­
culados con pedazos de manta, los pies y manos más pesados,
feccionado con los puentes de m anipulación que les permitían
lo que les permitía zapatear de lo lindo al compás del "cilindro”
mover los muñecos a lo largo de la escena y en profundidad, lo
o de la guitarra, obedeciendo a los ágiles dedos del manipulador.
que hacía posible la aglomeración de u n a g ra n cantidad de
Este último muchas veces no usaba la cruz de madera para atar
muñecos en el escenario.
los hilos, sino que los sujetaba directamente a sus dedos.
La luz estaba bien instalada, de m anera que facilitaba el
La corrida de toros era el espectáculo más frecuente en los cambio de color y de intensidad del alum brado. Los muñecos
teatritos de títeres ambulantes, lo mismo que algunos números se movían en todas sus articulaciones. El tam año de los muñecos
cortos y sencillos. Hasta tiempos muy recientes, en la feria de variaba según la necesidad de I09 espectáculos que se repre­
Tlalpan trabajaban en una carpita unos titiriteros representan­ sentaban.
do la aparición de la Virgen de Guadalupe, algunas escenas ca­ El repertorio era amplio y en tre las principales obras que
llejeras o la corrida de toros. Los muñecos eran de unos cua­ se llevaban a escena figuraba La Aparición de la Virgen de
renta centímetros de alto. Guadalupe. El pintor oaxaqucño F. G u tiérrez me relataba que
En los carteles de la segunda mitad del siglo XIX, entre años atrás la compañía de Rósete A randa ac tu a b a en Oaxaca,
los espectáculos del circo, las pantomimas, pequeñas comedias y en el teatro principal de la ciudad. La Aparición se representa­
melodramas populares se incluían las representaciones de los tí­ ba de la siguiente manera: Dos escenarios se cam biaban sucesi­
teres, adornados con versos, haciendo resaltar los méritos de los vamente. El primero: el campo con m ontañas en el fondo y un
actores y halagando al público para atraerlo a esos espectáculos; gran árbol a la izquierda. El segundo: el interio r del arzobispado.
pero los títeres no servían sino para completar los programas, Primera escena. Del lado derecho sale J u a n Diego; en es­
por lo demás ya largos y variados. Los pequeños actores con el te momento aparecen en el cielo dos angelitos, bajan hasta el
alma de su manipulador no pretendían la gloria ni la inmortali­ centro de la escena y empiezan a conversar con Ju a n Diego; lo
dad, y los periódicos de la época rara vez consignan en sus co­ llevan hacia el árbol, donde de repente aparece la Virgen y le
lumnas la existencia de tales espectáculos. ordena anunciar su aparición al arzobispo.
La Compañía Rósete Aranda se fundó en 1835. Los Rósete Segunda escena. El interior del arzobispado: a la derecha
Aran da eran cuatro hermanos: Leandro, Adrián, Felipe y Tomás. el sitial con su solio; se ve a u n sacerdote vestido de negro. En­
Don Leandro Rósete Aranda fué el fundador y animador de su tra Juan Diego y le relata la aparición con giros del lenguaje
compañía. Esta viajaba en toda la República y actuaba en los indígena, pero el padre no le cree y le hace salir a patadas.
principales teatros de la capital: Teatro de América, en los altos Tercera escena. Decoración de la prim era escena. Vuelve
del antiguo Seminario y en el Teatro Nacional. Juan Diego y explica a los ángeles la imposibilidad de dar al
En el pueblo de Huamantla, Tlax., actuaba en un gran co­ arzobispo el recado de la Virgen. La Virgen se aparece nueva­
rral la empresa de Margaraje San Lucas, presentando varios nú­ mente y vuelve a ordenar a Juan Diego que regrese al arzobis­
meros de diversión, de canto y baile, y también de títeres. La pado.
compañía Rósete Aranda surgió de este teatro y duró, bajo Juan Diego vuelve de mala gana. (La escena se cambia
la dirección de don Leandro, hasta su muerte, en 1909» constantemente, el campo, el arzobispado y viceversa.) Se re-
SO 81
p ite la. misma escena con el padre, y a pesar de que entra el
fino Díaz y da el grito de la Independencia. Cohetes, castillos,
arzobispo vestido de rojo, Ju an Diego recibe el mismo trato.
todo el pueblo grita vivas.
Se ve o tra vez a Ju a n Diego en el campo, pero ya no quiere
Se hacia también la escenificación del vals Sobre las olas•
detenerse. Los ángeles le detienen y le dan unas rosas como
En el fondo aparece el castillo de Chapultepcc, en el parque un
p ru e b a y señal de que lo m anda la Virgen. Cuando vuelve al
lago con el agua natural. Parejas que se pasean en las bar quitas
arzobispado le quieren d ar el mismo trato, pero él logra acer­ y otras sobre el borde del agua.
carse al arzobispo, que esta vez se halla en compañía de cuatro Otras obras eran La pelea de gallos, con todas sus caracterís­
canónigos vestidos de negro, y deja caer las rosas. En este ticas; El pastelero y los chicos traviesos; El panadero y los mucha­
m om ento, sobre su "tilm a” aparece la imagen de la Virgen de chos de la escuela; Don Juan Panadero; El Vale Coyote; Don
G uadalupe. Todos se arrodillan y, en medio de una m ultitud de Folias del Pescuezo Largo.
estrellas, bajan los ángeles y llevan a Ju an Diego al Cielo. Las escenas se variaban en los programas, había canto y
E n tre otras escenas representadas por los Rósete Aranda, baile. La compañía poseía una buena pequeña orquesta; varios
h ab ía u na de payasos acompañados por una flau ta que tocaba cantantes, músicos y los actores de madera lucían sus talentos
la o b e rtu ra de Guillermo Tell; escenas callejeras entre un bo­ a través de sus manipuladores.
rra c h o y u n gendarm e; otra entre el pescador y el cocodrilo; Varias otras compañías trabajaban en México: en 1872 los
la aparición del cometa (escena sobre una azotea, con el vecin­ títeres "Omarini,” dentro del parque Tívoli cerca del Puente de
d ario qu e sube a v erlo); chismes, pláticas, ladrones que roban Alvarado. En 1880 los de José Soledad Aycardo, en el Teatro
la ropa, gendarm es, etc. del Reloj, y los de Eustasio Flores; en Zacatecas, Francisco Ca-
E n tre las obras más amplias, estaba la del Aniversario de rreño, Director de Educación, también te ocupó de los títeres.
A principios del siglo X IX trabaja el teatro Gautier.
la Independencia.
Una canción cantada durante la representación de los tí­
Primera escena. Una calle de pueblo; sale el cura Hidalgo
teres, dice así:
y h abla con el sacristán vestido de indio; le ordena que toque
la cam pana 7 que reúna al pueblo. Se dirige a él con un dis­ trDon Simón, los ochenta be cumplido,
curso y luego la gente se dispersa llevando antorchas. Buena y sana, por gracia de Dios,
Segunda escena. Campo, con una pequeña ciudad en la le­ Del mundo fatal corrompido,
jan ía. Los principales personajes de la Independencia y el cura Contemplando el escándalo atroz.
H idalgo te congregan. El les habla, luego levanta el estandarte Pues antaño la gente era buena
con la im agen de la Virgen de Guadalupe y todos gritan: "¡Viva Y bacía gala de su educación,
M éxico! ¡Viva la Independencia!" y se van. Pero boy anda suelto el demonio.
¡Ay qué tiempos, señor Don Simón!n
Tercera escena. £1 cura Hidalgo en un patio del castillo
d e G rana ditas. Salen los soldados y lo fusilan. Vanegas Arroyo escribió y editó, con las portadas dibuja­
C uarta escena. Palacio Nacional. La Plaza se llena de gente das y grabadas por José Guadalupe Posada, varias obras para
del pueblo. A las once de la noche aparece en el balcón don Por- títeres de tradición mexicana, adaptadas de distintas fuentes.

32 33
BIBLIOTECA
DE LAS ARTES
t *e vendían y se venden aún
(Lám. 14.) U n * in *“ * 'o c ijo de lo, niños, (tá m . 16.) Los
en los estanquillos P»
principales persona;
LÜ títeres ton el diablo, el torero, el
, 0bre s o escoba, el fraile,
a W K M - t i « m aneras, etc. E n la , piaras o
„ l” mercado, se venden jugu ete, populares que se mueven
con los baos atado, a cada articulación y que « , » « » « un
Solo hilo para hacerlos tocar tu vsolin o b ailar. (Lam. 17.)
En la ciudad de Puebla se venden tam bién en los portales
del Zócalo títeres de unos trein ta centím etros de alto, vestido, .
lujosamente cada uno, según el personaje que representan. Hay
también títeres más chicos, los que han degenerado menos que
los títeres de los estanquillos de México. L a b ru ja con su escoba,
la muerte, el toro, el torero, etc. (Lám, 15,)
En 1912 o 13 el señor Carlos B. Espinal compro a la fa­
milia Rósete Aranda su teatro de títeres, que tra b a ja actual­
mente bajo la misma razón social de "Rósete Aranda*’ y con la
dirección del propio señor EspinaL El teatro volvió a prosperar
y, adaptándose a las exigencias modernas, pudo ad q u irir un
equipo de automóviles o autocamiones p ara los viajes por los
Estados, grabo discos adquiriendo su propia grabadora y los es­
pectáculos están actualmente acompañados con diálogos y mú­
sica grabados. (Foto N 9 2-A.)
Once personas manejan los muñecos con u n a g ra n habili­
dad; la mayoría de ellos son de la familia de don Carlos. Su hijo
Emdio pmta y construye los muñecos. (Fotos Núms. 2-B, J-A,
5-A B C, 6-A y B, 7-A y B y 9.)

un m“ “ 0 Camb!a * S 0 tiene 1“ disparar


tea
ven c™
con ddistintos
ú t i T traics
S e na**»
mnfieC0S COn
. « . « r a 7y se vis-
cambiándoles de traje. ( L o KT 3 B ) n < T í « P resentacií»
cama en nueve muñeco- n ... £ C > Tenorio «
cuando Don Juan tiene m *epresentan al mismo personaje;
lo representa está c o n s ta d o * ” u5ec0
un brazo m uy pesado, p a n
35
que, cuando se jale el hilo que produce el disparo, el muñeco no
salte al aire con este jalón. La compañía posee hasta 1,700 mu­
ñecos de 55 centímetros de alto. Durante la Revolución la com­
pañía trabajó en Silao, en el Teatro Zaragoza, para los comba­
tientes, a pesar de todos los peligros que tal trabajo representa­
ba en aquel momento. En 1933 se hizo una representación en el
Arbcu para los norteamericanos que pidieron la colaboración de
la compañía. El espectáculo se verificó con los animadores me­
xicanos de don Carlos B. Espinal. Los norteamericanos acompa­
ñaron la actuación con los diálogos en inglés.
Los puentes de trabajo (de manipulación) son tres para­
lelos a la boca del teatro. La corta distancia entre ellos permite
a los manipuladores pasar de uno al otro sin subir y bajar las
escaleras y hacer que los muñecos pasen del frente al fondo de
la escena así como agrupar los personajes sobre varios planos
de profundidad. (Foto 4.)
La instalación de luz consiste en baterías diablas y reflec­
tores, pudiendo cambiar de color e intensidad. Don Carlos Espi­
nal cambia los discos de la música y diálogos y tiene, a su de­
recha, el cuadro de conexiones de luz. (Foto 2.)
Aparecen en las fotos algunos de los actores de la com­
pañía.
La corrida de toros con esqueletos, tanto de animales como
de hombres, se verifica con la mayor animación y como ni loe
toros ni los toreros temen a la m uerte, las suertes son atre­
vidísimas y las múltiples cogidas no llegan a un fin trágico.
(Foto N* 8.)
Las muertes en bicicleta presentan tam bién un número muy
movido y en la fotografía N 9 6 las vemos en el taller de repa­
raciones, necesarias, a veces, después de sus hazañas.
Los acróbatas de la foto N 9 6, el caballo, el cocodrilo, el
toro, el monje loco, etc., de las fotos N 9 7 A y B son otros tan ­
tos actores estropeados que esperan la curación en el hospital
del taller. Los soldados del desfile del aniversario de la Indc-

87
pendencia atraviesan la escena fijados a un a tab la que se jala
de un lado de la escena hacia el otro y los hilos que tienen
atados a los pies sirven para que los m uevan alternativam ente.
(Foto N* 9.)
El público que camina en el cen tro de la capital por las
tardes, puede observar con frecuencia en la calle de Francisco
I. Madero u n a viejita b ajita de ojos azules con u n sombrero
de "petate,** quien con u n a mano sostiene u n organillo de boca
tocándolo y con la o tra hace bailar, sobre u n a tab la colocada
en el suelo, a dos muñecos. Averiguam os su dirección y fuimos
a su casa a pedirle algunos datos. (Foto N* 10.)
Con la cordialidad que ca rac te riza a la gente que ama a
los títeres y su profesión, Francisca Pulido Cuevas (así se lla­
ma la viejita) no hiztf ningún reparo p a ra darnos los datos que
le pedimos. Nació en M ichoacán, en tre los pueblos de Coalcomán
y Aguililla, cerca del C erro P rieto, y a ú n en su tie rra imaginó
fab ricar muñecos p ara vender, pero no títe res; los hacía como
sus títeres de ahora, con m ateriales variadísim os: pedacitos de
tela y de piel, corcholatas, pedacitos de vidrio y espejo, botones,
imágenes pequeñas de color, papeles de oro y p la ta , cintas y me­
cates y o tras mil cosas que su fecu n d a im aginación asocia en
la creación de u n muñeco. C ontó q ue llegando a México no te­
n ía recursos y atrib u y e a la inspiración divina la idea que tu ­
vo de fa b ric a r los títeres y hacerlos b ailar en las calles. Sus tí­
teres tienen los nombres que ella les in v en ta: la M uerte y el
Diablo (Foto N* 1 1 ), Ram ón Corrales y C lara E strella, el Cha­
rro y la C hina, el Indio y su C om pañera, y m uchos otros más;
se hallan m ontados con los hilos sobre dos lados de u n a b a rra de
unos 60 a 70 centím etros de largo que ella tiene con su mano
Ubre y m ueve el son del organillo, haciéndolos za p a te a r sobre
la ta b la con u n ritm o acertado. Le g u sta b ailar y , a pesar de
sus 82 años, bailo d elante de nosotros graciosa y ligeram ente.
Le suplicábamos que se d etu v iera tem iendo q ue se cansase, pero

39

< A
** í®ír>** w lítcaM , q u e t í r a í s Á In a á i i r i
m £ k «.
«Ca en v u calle le ja tu 7 cam pestre d d rum bo á«
A n a y a . r - u n n , >ievle Iu í ^ o, oium dóquiUAt q a é n e i » x
M k ito rM ro : n a . ($4 usted quiere u b e r la n o r a t a de tan aní-
m atine de r iq m o m , p re y o n te aícm pre a on niño 7 tiem pre le con­
d e c ir á coa c e rte z a a «a dom icilio.)
^ * pataecito rodeado de c a sita t p o b m , e n tre las q u e *e
aeom a el cam po, loe arbolee. . . C o an d o fuim os a v e rla era un
* a 7 b o n ito 7 todo alred ed o r p arecía alegre. La coaita de
l a le ñ e ra , m edio ob scu ra, estab a lite ra lm e n te in v ad id a p o r loe
m uñecos cofgadoe del techo sobre sus b a rra s . Loe h ab ía de to ­
da» loe as pee toe 7 colgaban h a sta p o r encim a de su cam a. Al la ­
d o d e la p u e r ta , sobre la p ared , re tra to s de acto res y ac trices
d e l cin e, im ágenes de santos, reproducciones de c u a d ro s q u e re ­
fle ja b a n su g u sto .
L a v íe jíta es in d u d ab lem en te u n a a r tis ta ; así lo c e rtific a n
su s in n u m era b le s creaciones 7 su p lá tic a . Su c a r á c te r es aleg re y
gen ero so , nos p la tic a de la m uñ eca q u e re p re se n ta la M u erte
7 la lla m a la R eina de todo ser viv ien te p o rq u e , dice, d o m in a a
to d o s 7 m a ta a todos, s los g ran d es y a los h um ildes. V ende sus
m u ñ eco s y los b ails p a ra gan arse la v id a y a p a re n te m e n te goza
d e su oficio . C o n stitu y e una p ru e b a de q u e la ra*za de los ti*
tir ita r o s po p u lares a rtista s a ú n no se h a ex tin g u id o . (F oiot 10
y 12 .)
Los titirite r o s am b u lan tes existen to d a v ía . E n V e ra c ru z h a ­
b la u n o q u e c a rg a b a sobre su espalda u n tc a tr ito y sus m u ñ e ­
cos con u n ban co de tije ra , In stalan d o tu pequeño te a tr o en la
Callo o en u n p atio de v ecindad; m an eja b a los m uñecos colo­
c a d o d e trá s del t r a t r i t o y h ab lan d o por ellos con u n a Icngiic-
tilla p a r a c a m b ia r la voz. U n telo n cito d e fo n d o lo o c u lta b a
d e l p ú b lico y» d elan te , un pedazo de te la con ílecoa c u b r ía , a
m edia*, la tije ra . C ad a escena re p re se n ta d a v a lia tr e in ta c e n ta ­
vos* ( / J m . l f . ) E n tre o tra s escenas re p re se n ta b a s i clásico y

40
m]
p o p u la r J u a n P a n a d e r o . E ste ú ltim o sale borracho; en el mis­ cim a de la boca del te a tro dos focos deslum hran suficientemente
m o m o m e n to la g e n te c o r re d icicn d ole: "C órrele, Juan Pana­ al público p a ra qu e este no pueda v er m ás que a los muñecos.
d e r o , q u e a h í v ie n e u n to r o m u y bravo.** Pero el no le tiene Loi pies de éstos se apoyan sobre u n a ta b lita colocada encima
m ie d o a l t o r o , se q u it a los ca lzo n es y em pieza a torear. Una del b astid o r in fe rio r de la boca del te a tro . L a c a ra del actor
c o g id a a p a r a to s a y tr á g ic a d eja d estrip ad o a Juan Panadero. se ve al n a tu r a l o se c a ra c te riz a con unos bigotes postizos u
L a g e n t e q u e le rod ea le d ic e sentenciosam ente: **¿Ve usted, otros afeites. (F o to N* 13.)
J u a n P a n a d e r o , lo q u e le pasó?*’ pero él m u y v a lien te, se levan­ l.os m uñecos anim ados tienen que corresponder en tus fu n ­
t a l is t o p a r a to r e a r o t r o to r o . En o tra ob ra, una m ujer a quien ciones al p ro fu n d a sentido p o p u lar. Sus héroes tienen la vida
se l e m u r ió e l m a r id o se d e ja co n so la r por o tro hombre y canta: que les in cu lca el m edio en q u e te h allan y en carn an lo que es
" A p r i é t e m e , d o n T e r e s o , a p r iéte m e por fa v o r , apriétem e usted más cercan o y m ás com prensible a este medio. C uando el títe re
m á s r e c io , q u e a s í m e sie n to mejor**, a pesar de q ue el mismo M pierde la conexión con el m edio, con la ¿poca o con el momento,
t i t i r i t e r o la lla m a a l o r d e n in d icá n d o le q ue la caja del m uerto ya no in teresa al pueblo y los anim adores buscan otros espec­
táculos, a veces de u n pésim o gu sto , in ten tan d o atraerlo .
a ú n s e e n c u e n t r a a llí; p ero la m u jer d ice q u e no le im porta.
S e c o n g r e g a b a a lr e d e d o r d el titir ite r o la gen te del pueblo, E sta ra m a d e a r te d ra m á tic o , como cu alq u ier o tro arte,
tiene tu s a lta s y tu s b ajas. En ocasiones cum ple el papel de di­
q u e a p la u d ía g o z o s a su s c h iste s y ca n cio n es de u n sabor m uy
v e r tir ; en cierto s épocas com unica al pueblo, en un a form a sen­
p o p u la r .
cilla, ideas o conocim ientos qu e sin ¿1 no los h u b ieran alcanzado
L o s f a n t o c h e s d e M é x ic o y d e otros países son de la misma
con fa cilid ad en lu g a re s ap a rta d o s; y es, adem ás, un excelente
f a m i l i a q u a lo s m u ñ e c o s jap on eses, sólo q u e, por lo general los
m edio de ed u cació n y de d ifu sió n de nociones c u ltu ra ­
f a n t o c h e s n o se d e s p la z a n d e l lu g a r q u e ocu p an ; los actores pa­
les e n tre la n iñ ez, pues no hay m edio m ejor p ara qu e u n niño
g a n a u ca l> eza p o r e l te ló n d e la d e c o r a ció n . El traje colgado so­
re te n g a u n a en señ an za, q u e el de la im agen qu e vive delante de
b r e la d e c o r a c ió n o p in ta d o e n la m ism a, form a un con ju n to con
sus ojos.
la c a b e z a .
E l a c t o r I n t r o d u c e s u s m a n o s en los pía# del m u lW o y lo
h a c « h a l la r . ( O t r o actor p u e d a pasar *us m anos debajo da los
b r a z o s d e l p r im e r * c t o r y m o v s r la* «»«»»»• del m u ñ eco.)
R e c i e n t e m e n t e v im o s en Q w e r é u r e wno# í ,," U* h* '*"• M
- « * , < * * m i * a ú n al m i# m * f lp » 4 - b u m u ñ i o s j e ; ™ , Del
............................. .
**** , .
.1 « w p * <•' « » 'T *"
««.llenasi el I t t t f está Vestido d# ¿1
t r a j o q u e t ie n e a lg u n a s p a r te s r e llen a s; e.
v .1 fumín es negro tatnblán.
fte g r u y e i « y b u plrs del w u fte to to n ,1
« a n lm -d t^ m u ev e R e m a n e . . U m u ñ io s ,

t in o * ^ , l ü l * aC V |g , , a ' t á c o lo . £1 fr e n te del te a tr lto se


fe g ú tt I- ¿ J ^ u n . d o f o c o , pero c o lo c a d o , por en - Í
.lu m h r t» In c e r ^ r m e n te por un 43

42
CAPITULO III
EL RENACIMIENTO DEL TEATRO DE
MUÑECOS EN LOS TIEMPOS MODERNOS
EN EUROPA Y LOS ESTADOS UNIDOS

Cada ves que el t catre está


Prisco, la humilde mario­
neta resurge de la tamhra y
i iene en auxilia de sus colegai
humanas.
Gasten 5ATY

ASTON Baty, famoso director de escena francés, dice

G que "un títere es un pedaro de madera esculpida


con algunos hilachos, un poco de plomo, un poco
de cartón, un poco de pintura, o más bien es todo
esto al principio, pero de repente el objeto se trans­
forma en un ser viviente.”
El siglo X X , ocupado por el desarrollo del maqumismo y
de las industrias, se desinteresó de los títeres, considerándolos
juego de niños. La industrialización transformó al artesano
en obrero de fábrica, cambió sus costumbres, y hemos visto en
el capítulo de la historia de los títeres cómo en todas partes

47
•I h é ro e p o p u la r d e jó in te r e s a r al p ú b lic o , c u a n d o ya
no c o rre sp o n d í* a laa c o stu m b re * d a s u é p o ca . D a r í a m o d o !*•
c o tn p a ó ia j q i u p r a c tic a b a n a l a r t a t e a t r a l b a jo la fo r m a da
m uñeco* anim ado*, b u s c a n d o s a l v a g u a r d a r » o i i n te r n e » m a te -
r í a l o , d e ja ro n de in sp ir a r se en laa ley en d a* y c u e n to * p o p u la ­
re* p a ra a d o p ta r la* im itación** d e lo* e sp e c tá c u lo » d e m u \ic
bal!, ópera* y com edia* d e m o d a. La c a lid a d d e la s r e p r e s e n t a ­
ciones h a b a ja d o y la a d m ira b le té c n ic a d e lo* a n im a d o re s se
p uso al se rv icio d e l a r te p u r a m e n te c o m e rc ia l.
P e ro n o d e b ía n m o r ir d e m u e r t e t a n p o co g lo rio s a n u c í-
tro* am iga* lo* m uñeco* a n im ad o * . E l sig lo X X v io s u r e s u r r e c ­
c ió n , s o n u e v a v id a co n n u e v o s b río s.
A rtis ta s , e s c r i t o r a , p ro fe s io n is ta s , v ie n d o e n e l a r t e d e
los a c t o r » de m a d e ra n u e v a s p o sib ilid a d e s f o r m a n g r u p o s , se
r e ú n e s en a s o c ia c ió n » , sin d ic a to s, a m p lia s c o n fe d e ra c io n e s q u e
a b a r c a s num erosos c o n ju n to s d e a n im a d o re s e n tu s ia s ta s , q u ie n e s
in v e n ta n nuevas fo rm a s p a r a m uñecos y e sc e n a rio s, tra b a ­
ja n e n las e sc u elas, sin d ic a to s o b re ro s , to m a n p a r t e com o n ú ­
m ero* aislado* e s fe ria s , te a tro s y m u sic h a ll , p e ro y a n o se d e ­
d ic a n a im ita r a los a c to re s d e c a r n e y h u e so , sino q u e p r e s e n ta n
espectáculo* o r i g ín a l a .
E n P a rís , a n t a d e e s ta g u e r r a , e l a r q u it e c t o M a rc e l T e m ­
p o ra l o rg a n iz a v a rio s g ru p o s de m a r ío n e tis ta s en u n a so c ied a d
que se D am a "C o m p a ñ ero * d e la M arioneta.** E l, c o n s u s h ijo s,
forma ua g ru p o de a n im a d o r a de la s m a rio n e ta s m o d e rn a s , d a
n n m de la té c n ic a , c o n s tru c c ió n y m a n e jo d e los m u ñ e c o s
a lee profesoses de —em*-U.
E * d a ñ o 1537, c u a n d o se abrió ea P a r ís 1a E x p o sic ió n
Iacm acioaal d e A r t e y T é c n ic a , é se ñ o r T e m p o ra l i n v it ó a
todo* las manoactmtas de E u ro p a a p a r t i c i p a r e n la e x h ib ic ió n
de lo* muñeco* animado*, ea ua t e a t r o q u e se a c o n d ic io n ó r á -
p á d am ea te p a n eso* espectáculo*. V en ció to d a s las d i f i c u l t a d a
de h organizaban y, como re s u lta d o d e tu a c tiv id a d , nume-
fuom g ru p o * de marioaetistas conocido* f u e ro n a P a r ís (d e
i

t
i

todos;. los p aíses d e E u ro p a ) Cpn su s m u ñ eco s y su s inventos* bezas en f o r m a d e p e r a , y s o b re e s ta s f o r m a s s e n c illa s c o lo c a las


p erso n a le s e n e ste -cam po. L as ex h ib icio n es tu v ie ro n u n é x ito >■ n aric es, p in ta o p e g a , e m p le a n d o d iv e rs o s m a te r ia le s , lo s o jo s y
e n o rm e y e l in te rc a m b io d e id eas y d esc u b rim ie n to s e stim u ló - la b o ca ; a g r e g a las o re ja s o las d is im u la d e t r á s d e u n a a b u n d a n ­
g r a n d e m e n te e l t e a t r o d e m u ñ eco s. te c a b e lle ra d e c o rd e le s o d e c u a lq u i e r o t r o m a t e r i a l q u e s im u la
E n la E x p o sició n t r a b a j a r o n m a rio n c tis ta s fran ce se s, ingle* los cab ello s. U n a lib r e y f e c u n d a f a n t a s í a d a e l c a r á c t e r y la
ses, b e lg a s, su izo s, alem a n es, a u s tría c o s , isra e lita s d e P a le s ti­ o rig in a lid a d a s u s c re a c io n e s . A lg u n a s v e c e s s u s m u ñ e c o s f u e ­
n a , h ú n g a r o s , e tc . Los q u e p a r tic ip a ro n e n ella re g re s a ro n a ro n v estid o s p o r el g r a n m o d is to f r a n c é s P a u l P o ir e t.
su s re s p e c tiv o s países llenos d e u n en tu siasm o c re a d o r. A n te s d e e s ta g u e r r a el s e ñ o r C h e s n a is t e n í a u n p e q u e ñ o
E n t r e los p a r tic ip a n te s t r a b a j ó el t e a tr o d e Ja c q u c s C hcs- a u to m ó v il c o n u n re m o lq u e ; s u t e a t r o p le g a d iz o y s u s m u ñ e c o s
n a is, g r a b a d o r y p i n t o r q u e d e jó s u p ro fe sió n y su em pleo p a ­ ib a n en el re m o lq u e ; é l, s u esp o sa y u n c o l a b o r a d o r a m ig o , ib a n
r a d e d ic a rs e e n c u e rp o y a lm a a los m u ñecos ‘an im ad o s. El te a ­ en el co c h e; d e ese m o d o lle v a b a n s u t e a t r o h a s t a los m ás a p a r t a ­
t r o d e vrrj l s B ra n c h e d e H o u x ** o " L a R a m a d e E n e b ro ” (a sí se dos rin co n e s d e s u p a t r i a , d a n d o e s p e c tá c u lo s d o n d e e n c o n tr a ­
b a n u n lo cal p ro p io p a r a e llo , t r a b a j a n d o p a r a to d o s lo s p ú b l i ­
lla m a s u t e a t r o ) u t i li z a los m u ñ eco s d e g u a n te y d e h ilo , y el
cos, desd e el m á s h u m ild e h a s ta e l m á s s e le c to . E l v iv e d e $«
e sc e n a rio id e a d o p o r él, s irv e p a r a los dos tip o s d e m u ñecos.
a c tiv id a d t e a t r a l , p e r o s u t e a t r o v iv e y c r e c e m e d ia n te s u
F u n d a d o e n 1 9 3 4 , ese t e a tr o h a a g r u p a d o d esd e el p rim e r m o­
e n tu sia sm o , s u a m o r a l o fic io y s u in c a n s a b le a c ti v i d a d , co m o
m e n to u n a p lé y a d e d e am igos y c o la b o ra d o re s: p o etas, p in to ­
a r ti s t a , a n im a d o r y e d u c a d o r .
re s , m ú sic o s, to d o s g e n te s d e v a lo r y v iv a m e n te in te re sa d o s en
In te r e s a d o p o r las m a r io n e ta s , e n to d o s u a lc a n c e e im p o r ­
e s te g é n e ro d e a r t e t e a tr a l.
ta n c ia , el s e ñ o r C h e sn a is d a b a c u rs o s a los n iñ o s a p lic a n d o d le ­
D u r a n t e l a E x posición d e 1 9 3 7 , se ed ific ó c e rc a d e la P o r­
m a " e l t e a t r o p o r los n iñ o s y p a r a los n iñ o s .” E n e l c a p ít u l o d e l
t e d ’I t a lie (a n e x o K e lle r m a n n ), en pleno b a r r io p o p u la r, el
T e a tr o E d u c a tiv o , r e la ta re m o s c ó m o a p lic a e l e x p r e s a d o le m a .
p r im e r c e n tr o f r a n c é s d e c u l t u r a d r a m á tic a p a r a la ju v e n tu d .
E n el J a r d í n d e l L u x e m b u r g o y e n e l P a r q u e M o n ts o u r i,
E n d ic h o lo c a l h a y u n a p e q u e ñ a sala d e esp e ctácu lo s y lo ­
d e P a r ís , h a y t e a t r o s d e m u ñ e c o s d e g u a n t e , g é n e ro g u ig n o l,
cales p a r a ta lle r . A llá h e v isto a l se ñ o r Ja c q u e s C h esn ais f a b r i ­
y d e m a rio n e ta s d e h ilo o tí te r e s . E l d i r e c t o r d e e sto s t e a t r o s ,
c a r su s m u ñ eco s y su s d ecoraciones. S u concepción p lá stic a
el se ñ o r D e s a rth is , o b t u v o u n a c o n c e sió n d e l a a d m in is tr a c ió n
p a r a l a c o n fe c c ió n d e las f ig u r a s es m u y lib re y m u y m o d e rn a .
m u n ic ip a l, y h a c o n s tr u id o c o n lo s p la n o s d e l a r q u i t e c t o M a r -
( L á m . 1 9 .) E n u n m o m en to d ad o el p in to r c u b is ta F e rn a n d o L e-
cel T e m p o ra l u n t e a t r o f ijo d e d ic a d o e x c lu s iv a m e n te a l t e a t r o
g e r h a c o la b o ra d o co n é l, y d e t a l co lab o ració n -sa lió u n a escena
in fa n til y o rg a n iz a d o p a r a p o d e r u t i l i z a r lo s m u ñ e c o s d e g u a n ­
d e p e le a d e b o x .
P e ro e l s e ñ o r C hesnais c ree q u e d em asia d a a b s tra c c ió n n o te y d e h ilo . (F o to s N 9 1 4 y N 9 1 5 - A y B .) E l t e a t r o d is p o n e
e s tá a l a lc a n c e d e los niños y d e m u c h a s p erso n as m ay o res. Sus d e 300 lo c a lid a d e s y d a s u s re p re s e n ta c io n e s d o s o tr e s v ec es
m u ñ e c o s son rig u ro s a m e n te sin te tiz a d o s y estilizad o s, p e ro g u a r ­ p o r se m a n a . L a e m p re s a d e l s e ñ o r D e s a r th is es c o m e rc ia l, p e r o
d a n u n a f o r m a p lá s tic a m u y leg ib le en s u c a r á c te r e x a lta d o . P a ­ él se e s f u e r z a e n r e n o v a r s u r e p e r t o r i o y m a n tie n e u n b u e n
r a l a c o n fe c c ió n d e m u ñ eco s en g ra n d e escala el a c tiv o a n im a d o r c r ite r io a r tí s t i c o e n la c o n fe c c ió n d e s u s m u ñ e c o s y e n el m o n ­
e n c a r g a a u n c a r p in te ro fo rm a s to rn e a d a s, e sfe ra s, ovoides, c a ­ t a j e d e la s o b ra s m is e e n s c é n e . L a s p ie z a s q u e h a c e r e p r e -

60 51
tentar toa adaptada* de eventos de hadas o compuestas con el un j&íbUco limitado de artjalas e intelectuales, en su .propj*
tema de un acontecimiento de actualidad. Sólo la trama de estudió; ubicado fcn una callgjtsela del Baerío de Montparoaue,
la pieza ae fija de antemano y en las representaciones la ima­ Hablamos de ¿J tam bién, en el ca p ítu lo jd c la técnica, de J*
ginación y el empeño de los artistas crea el espectáculo cada muñecos.
▼ex renovado. El público de dicho teatro es un público infan­ En Francia actuaban, antes de la g u e rra , muchísimos tai.
til, de familias más o menos acomodadas de los alrededores del madores de m úñelos de hilo y g u an te, y su núm ero iba au.
Jardín del Luxemburgo. Para poner en la escena una nueva mentó, dando sus espectáculos, au n q u e sin el apoyo del Estado,
pieza se necesita casi un año, como me han comunicado los en las escuelas, centros d e . recreo dom inicales y otras institu-
directores de los teatros de marionetas. Por ejemplo, el monta­ ciones educativas.
je de Don Quijote de l* Mancha en el teatro del Jardín del Lu- Bélgica no ha quedado a trá s en el m ovimiento general de
xemburgo, con títeres de hilo, se preparo durante todo el año resurgimiento de los muñecos anim ados.
19} f. (Foto 15-A y B.) Las cabezas do muñecos fueron mo­ *La Sociedad Real de Vieja Lieja,” b ajo la presidencia dd
deladas por un escultor. El teatro emplea a un electricista- señor Rodolfo de W arsage, em inente abogado, cuida de la con*
tramoyista y a un director de sonidos y de música. Un pode­ servación de los teatros de trad ició n folklórica.
roso fonógrafo con amplificador, sirve de orquesta. O tro abogado, el señor M olinás, tam bién ha instalado en
El señor Gastón Baty, que hace años ensayaba los mon­ su casa u n teatro de m arionetas, siguiendo la tradición folkló­
tajes para el teatro de actores humanos, del cual era director, rica de Lieja,' aunque él radica en Bruselas. Fabrica sus mu­
usaba para tal fin un pequeño teatro de marionetas instalado ñecos con la ayuda de su esposa y d e unos amigos pintores que
en su casa, en el cual hacía el ensayo del alumbrado, decora­ hacen las decoraciones. Su rep erto rio es amplio, y en las piezas
ciones, salidas y entradas de los artistas, su actuación, etc. intervienen otros personajes distintos de los reyes, las reinas,
La autora tuvo la suerte de fabricar algunas marionetas las princesas y los caballeros de la trad ició n de los teatros de
para un "Misterio” que el señor Baty montó en este Teatro. Lieja.
El señor Baty participó en la Exposición de París, en 1937, Su teatro se llam aba "M etropolitan O pera Ixellois” y des­
con rus marionetas. pués cambió ta l nombre por el de "M etropolitan Mario Theatre.”
Otro grupo importante de marionetistas franceses, los El primer nombre viene de u n b arrio de Bruselas, Ixelles, barrio
V al ton’s de París, bajo la dirección de Pajot, participó en la intelectual por excelencia.
misma exposición, siguiendo la pura tradición de los espec­ Los amigos del señor Molinás, q ue son tam bién aficionados
táculos de feria. a las marionetas, acuden a v e r su espectáculo. E l trabaja pan
El señor Blatner, marionetista húngaro, radicado en Pa­ un número m uy reducido de espectadores.
rís antes de la guerra actual y ahora residente en los Estados Sus muñecos son articulados y pueden m over los brazos J
Unidos, participó también en esta Exposición con sus muy mo­ las piernas y, a veces, la cabeza, pero no los codos ni las rodillas.
dernos muñecos e instalaciones. Sus muñecos son títeres de pe­ Se mueven por medio de un alam bre grueso o de una barrita de
dales; el montaje de sus piezas es muy moderno. Su teatro fierro fijada en la cabeza, como los muñecos del folklore belga.
funcionó en París bajo el nombre de "Teatro Arco Iris,” para El los hace esculpir en m adera de tilo , m u y ligera y resistente.
62 53
Los hilos fijados en los píes y en las manos les permiten hacer más
dor de sus criaturas de madera, y es quien habla, cambiando la
m ovim ientos que a los muñecos tradicionales de Lieja.
voz, por todos sus muñecos. El solo llega a manejar cuatro
El señor Molinos escribe sus piezas o representa las que es­
muñecos a la vez (marionetas de h ilo ), y en ciertos bailes puede
cribe un am igo suyo, el señor Roger Tournay.
mover, por medio de unos "controles” o cruces especiales, hasta
El repertorio se compone de obras fantásticas, dramas o
doce figuras. El señor Speder suele dar veinte representacio­
com edias. Los personajes cómicos nunca intervienen en las pie­
nes al mes.
zas serias; el héroe cóm ico del señor Molinos se llama Erneste
Uno de sus teatros, el más grande, se halla instalado en el
(n o Tchantches, el de la tradición de Lieja).
número 4 de la calzada Charleroi, en Bruselas. En este teatro
La señora Molinás viste a los actores y habla por los perso­
da representaciones y no recibe ninguna subvención del Estado.
najes fem eninos; el señor Molinás y el señor A ngenot, un escri­
Pero él no se contenta con dar las representaciones solamente en
tor, hablan por los otros personajes.
su teatro. Con sus teatritos desmontables va a darlas al campo
Las piezas cómicas son: El a pren diz de bru jo; El m édico a
para los campesinos, en Bruselas para las escuelas y al público
Polos, adaptación de una obra de Moliere; las piezas dramáticas
más diverso de las campiñas y ciudades de su tierra. Antes de
El ciclo d e los N ibelu ngos, El caballero del cisne, La to rre de
la guerra tenia el propósito de dar cursos a loa profesores nor­
sa9S re * e tc » Ia* piezas para niños El m ilagro del gran San N ico-
malistas para form ar grupos de marionetistas y crear el teatro
lás (a n tig u a canción fran cesa), Lea o la v ir tu d recompensada
educativo para las escuelas.
(ad ap tación hecha por la madre de V íctor H u g o ). La leyenda
El señor Speder trabaja como marionetista desde hace siete
d e R olando es la últim a pieza que el señor Molinás estaba prepa­
años y su incansable labor le ha creado una notoriedad casi en
rando para su teatro en 1938.
todos los paises de Europa, a donde él ha ¡do a dar sus represen­
En toda Bélgica las gentes de ingenio y de inteligencia em­
taciones, obteniendo varios premios por su actividad en la Ex­
pezaban a interesarse por la vida de las marionetas. Loe cole­
posición de Bruselas de 19)5 y en Parts en 1 9 )7 .
gios, las escuelas, compraban o construían los teatros con fines
edu cativos. La gente de las profesiones más diversas se vuelven Una fantasía sin lím ite preside la creación de tus mario­
netas, y el material que emplea es de lo más diverso: plumas de
m arionetistas. A l lado de la tradición folklórica brota en Bélgica
u n arte nuevo y las marionetas han encontrado en el señor Car­ avestruz, lentejuelas, cuentas de madera y de vidrio, pinas
io Speder un animador excepcional. de pino y semillas de toda clase y , alguna vez, joyas verdaderas.
El señor Cario Speder, alias P e r u c b e t , posee siete teatros Sus muñecos son de todas dimensiones; al empezar su tea­
desm ontables, que él mismo ha construido. Ha sido arqueólogo y tro hizo primero unos muñecos de 15 centím etros de altura, que
an ticu ario y es inválido de la guerra de 1914-18. varían entre el realismo y el estilo m uy fantástico y m uy libre.
Com o muchos m arionetistas, él empezó a hacer el teatro de (Foto N* 16.) U no de sus muñecos, que representa al Viento,
m arionetas para sus hijos, luego lo agrandó, dió algunas re­ está todo hecho de plumas de avestruz color ca fé claro y cada
presentaciones públicas, tu v o m ucho éx ito y te dedicó exclusi­ uno de sus movimientos le da el aspecto de volar ligeramente.
vam en te a la m arioneta. Construye sus muñecos y sus teatros, D s la misma materia está fabricada la muñeca que baila el Bole­
es el tram oyista, el electricista, el autor de las piezas, el anima­ ro de Ravel. (Láne. 19.) Todo su cuerpo es flexible y sólo la

54
cabeza, ios pies y las manos pesan, para darle la precisión de
los movimientos.
El señor Speder cuenta entre sus muñecos un personaje có­
mico, '‘Triplcmeche,” que es un gran músico, y tiene bajo su
dirección varios clowns para intermedios y piezas cómicas. O tra
marioneta, la vidente "C arlota la Española,11 dice el porvenir, el
pasado y el presente a los espectadores. ,
Las decoraciones son tan fantásticas como los personajes y
los cuentos que representa el señor Speder. Su repertorio viene
de los cuentos de P errault, de Andersen, de novelas de aventu­
ras, etc.
El alum brado de sus pequeños teatros es tan perfecto co­
mo puede serlo en cualquier teatro y la luz puede ser interm i­
tente o cambiar de intensidad. El señor Speder funge de electri­
cista con la misma habilidad que de tram oyista o animador.
En su casa se instaló, gracias a su iniciativa, un "Museo
Internacional de la M arioneta” y se le confió la conservación y
dirección del mismo. Los gobiernos de varios países han m anda­
do a dicho Museo los muñecos representantes más característicos
de sus teatros de marionetas, de guante y de hilo: rusos, france­
ses, ingleses, alemanes, chinos, japoneses, javaneses, etc.

ESPAÑA

Encontramos en un capítulo de Don Quijote de la Mancha


una mención acerca de los títeres: **A donde se cuenta la gracio­
sa historia de un m anipulador de m arionetas.” Pero ya antes el
a u to r y actor Lope de Rueda representaba espectáculos de m u­
ñecos animados.
Las funciones populares de títeres tom aban diversos aspec­
tos. Prim itivam ente era u n simple teatro de tarim a; se usaba
tam bién un biombo y en la época de Lope de Rueda un teatro
con escenario. Dos tipos de animadores de muñecos de guante

56
(1 a esp ecie q u e m ás te u sa b a en E sp a ñ a ), llam ados Dú y B ulú,
a c t u a b a n e n e l N o r te ; el B ú v estía u n a ca p a blanca y ten ía u n a ■ C uando estalló la g u erra civil en 19)6, se decidió llevar el
o lla e n la c a b e z a con u n a s velas en cen d id as; a veces él mismo teatro de muñecos al frente y d a r funciones para los soldados.
b a c ía d e a c to r y re p re s e n ta b a escenas y pantom im as, o tras, com ­ Esas funciones se verificaban d etrás de las prim eras líneas de
p le ta b a s u e sp e c tá c u lo con rep resen tacio n es de m uñecos anim a­ combate, instalando el teatro como las circunstancias lo permi­
dos. E l B u lú v e s tía u n a la r g a c a p a n e g ra y tam b ién ac tu a b a tían.
com o a c to r e n las p an to m im a s. Los dos tra b a ja b a n con los m uñe­ En G uadix, cerca de G ranada, se llegó a d a r funciones en­
cos d e l m ism o m o d o : la c a p a les s e rv ía d e biom bo, sacando sus tre las lincas de los republicanos y de los falangistas, con un
m u ñ e c o s d e g u a n te p o r en cim a d el cuello de la capa. (L ám . 20.) tácito acuerdo de que el fuego se suspendiese d u ran te las fu n ­
E l h é ro e p o p u la r español e r a D o n C ristó b al y , a la m anera ciones.
d e los p o lich in elas d e o tro s países, a c tu a b a en las piezas picaras Miguel Prieto y Rafael A lberti, a los cuales se agregaron
d e s a b o r p o p u l a r tra d ic io n a l; e n cam bio o tro personaje, D on los poetas Emilio Prados y Manuel A ltolaguirre, colaboraron
C ris tó b a l d e C a c h ip o rr a , e r a la expresión del sentido de justicia, en la realización de aquellas peligrosas, pintorescas y útiles
y c a s tig a b a los a tro p e llo s q u e esta ú ltim a s u fría . funciones.
Los a n im a d o re s p o p u la re s d e los m uñecos d e g u a n te usaban Las piezas representadas se referían a los acontecimientos
la le n g ü e tilla : u n a p a r a t i t o com o u n a especie d e silbato p a ra del m omento: La defensa de Madrid, Los invasores, etc., aumen­
c a m b ia r la v o z. tando tam bién el repertorio con las piezas de sabor popular.
C u a n d o l a tr a d ic ió n p o p u la r em pezó a deb ilitarse, fu e Los colaboradores tra ta ro n de m antener siempre lo que en
c u a n d o los a r ti s t a s , los in te le c tu a le s, los educadores bu scaro n u n el teatro popular de muñecos de guante era de un valor positivo.
m ed io e f ic a z y cóm odo p a r a e x p re sa r y p ro p a g a r sus ¡deas, y lo
El te a tro de las trincheras d u ró desde noviembre de 1936
e n c o n tr a r o n e n el t e a tr o d e m uñecos.
hasta junio o julio d e 1937. Invitado por la U. R. S. S., Miguel
E n 1 931 la s M isiones P edagógicas, com puestas de pintores
P rieto hizo el viaje y tu v o la oportunidad de observar y estudiar
y e s c rito re s , se p ro p u sie ro n lle v a r u n b u en te a tr o a las p rovin­
el funcionam iento de los teatros del Estado ruso; cuando vol­
cias m ás a p a r ta d a s . E n c o n tra n d o m u chas d ificu ltad es p a ra
vió a España fu e nom brado por el Consejo Nacional del T eatro
t r a n s p o r t a r el te a tr o d e acto res hu m an o s, o p ta ro n p o r o rg a n i­
para o rg a n iz ar u n T eatro de Muñecos semi-fijo en Barcelona.
z a r u n t e a t r o d e m u ñ eco s d e g u a n te , el c u a l, m ás fácilm ente
El Gobierno dio p a ra realizar el proyecto una fu erte suma de di­
tr a n s p o r ta b le , re so lv ía esa d ific u lta d .
nero y, gracias a ello, el teatro pudo ser equipado con todos los
M ig u e l P rie to , p in to r, F ederico G a rc ía L orca y R afael A l-
elementos modernos p ara su funcionam iento. Poseía una buena
b e r ti, p o e ta s , c o la b o ra ro n en la creació n de este te a tro . M iguel
orquesta, aparatos de ruidos, alum brado con cambios de inten­
P rie to se d e d ic a b a a h a c e r los m uñecos, las decoraciones y todos
sidad y de color, u n aparato de proyección que proyectaba
los d e ta lle s q u e se re fie re n al lado plástico del te a tro . Se re p re­
sobre u n a p an talla convexa imágenes que creaban el ambiente
s e n ta b a n ro m an c es ad a p ta d o s al te a tr o de m uñecos, obras de
necesario: nubes, estrellas, luna, lluvia, etc. El teatro recibió el
L ope d e R u e d a y de! In f a n te D on J u a n , célebre a u to r de piezas
nom bre de 'T a ru m b a .” En el capítulo de los escenarios dare­
c o r ta s d e la m ism a época.
mos una descripción de su organización.
ts
59
El señor P rieto proyectaba o rg a n iz ar u n a escuela de an i­
madores de muñecos de gu an te, p a ra fo rm a r grupos nuevos y am plia in te lig e n c ia y g r a n c u l t u r a , lo so n fa'm b ién p o r un ar-
extender el te a tro de muñecos en todas las provincias, cu an d o tista que ded icó to d a su v id a a u n a r t e q u e y l a m a y comprende.
u n "accidente” de la g u erra puso fin a sus trabajos y proyec­ O b ra stz o ff e stu d ió p i n t u r a , c a n to y a r t e d r a m á tic o . U n día büo
tos. Una bomba cayó sobre el te a tro destruyéndolo. Se preci­ un m uñeco con u n c a lc e tín v iejo — u n n e g r i t o - - q u e pensaba
pitó después el fin de la g u erra civil y tu v o que abandonar vender, pero la v e n ta n o re s u ltó . E s te m u ñ e c o le sirv ió para
su patria. ensayar la ejec u ció n d e c i e r ta c a n c ió n q u e n o le sa lía bien y de
En R usia, después de la revolución, gentes de m ucho am or dicho ensayo n ació la id ea d e i l u s t r a r s u s can cio n es p o r medio
y m ucha fe en el teatro de muñecos, hom bres y m ujeres, profe­ de los m uñecos y su v o ca ció n d e P e tr u s h e c h n ik . D ice Obran,
sores y artistas, se dedicaron en cuerpo y alm a a esta actividad. zo ff q u e la in te rp re ta c ió n d el p a p e l d e b e s e r v e r íd ic a , pero nun­
Se llam aban a si mismos "P etrushechnik,” por el nom bre del ca de u n a v e rd a d c o n c re ta . L o m ism o e n lo q u e to ca a los mu­
héroe p opular P etrushka, como los "G uignol” en F rancia. T u ­ ñecos h ay q u e e v i t a r esa v e r d a d c o n c r e ta , n o im ita r a los
vieron que lu ch ar al principio con m uchas dificultades, p re ju i­ seres hum ano s, p e ro e v i t a r ta m b ié n u n a e stiliz a c ió n falsa. £1
cios y pesadas tareas al tra n sp o rta r sus teatros y sus muñecos m uñeco, en su a n a to m ía y su s c a r a c te r ís tic a s , d eb e corresponder
sobre la espalda, como lo hacían los antiguos "P e tru sh ech n ik .” al papel q u e tie n e q u e r e p r e s e n ta r . P a r a u n a m u ñ e c a que debía
C onstruían los muñecos y ensayaban sus obras en un pequeño re p resen ta r u n a b a ila r in a e s p a ñ o la , el a r t i s t a a n im ad o r hizo
apartam iento. Pero vencieron todas las d ificultades, dem ostra­ unos b razo s la rg u ísim o s, co n u n o s re s o rte s fle x ib le s dentro de
ron la u tilid ad del te a tro de m uñecos y, como cum bre de su la ­ ellos, lo q u e le dió u n o s m o v im ie n to s o n d u la n te s q u e sugerian
bor, lograron que el Estado edificara y o rganizara el prim er los m ovim ientos c a ra c te rís tic o s d e l b a ile e sp a ñ o l. O tro muñeco
teatro fijo, " T e a tro del Joven Espectador,” en Leningrado, don­ suyo, u n o ra d o r, te n ia sólo la c a b e z a , q u e e r a u n ca lc e tín puesto
de se hicieron valiosos experim entos de varios aspectos del te a tro sobre u n a m ano, a d o rn a d o co n la c a b e lle ra ; los ojos eran boto­
in fantil. La obra creció, los P etn u h e c h n ik construyeron u n nes, la boca, te la ro ja , los b ig o tes, d o s m a n o ji os d e p iel; la misma
m ano del a n im a d o r h a c ia los g esto s e x a g e ra d o s q u e completaban
g ran cam ión-teatro e iban de patio en patio por la ciudad, por
el c a rá c te r del m u ñ eco . E l fa m o so P e tr u s h e c h n ik ru s o constru­
las aldeas y pequeñas ciudades, para lle v a r a todos sus graciosos
yó u n a in fin id a d d e m u ñ eco s d e c a r a c te r í s t ic a s d istin tas, esce­
y valiosos espectáculos. Los P etrushechnik k an llegado a d a r
narios de v ario s p lan o s v e r tic a le s , y v a r ia s fo rm a s ; a ú n sigue
catorce espectáculos diarios y, en u n verano, el te a tro abarcó
tra b a ja n d o com o o rg a n iz a d o r y d i r e c t o r d e escena del Teatro
10,000 espectadores.
" C e n tra l” d e m uñecos an im ad o s en M o scú , ( f o t o s N ú m t. 17,
Serguei O b rastzoff, pintor, ca n ta n te y ac to r, dedicó to d a
18 y Lám. 21.)
m vida al te a tro de muñecos y escribió u n ex trao rd in ario libro
N in a E fim o v a, o t r a d e s ta c a d a a n im a d o r a r u s a , escribió el
sobre los muñecos animados; cuenta cómo empezó a ocuparse
libro in titu la d o "M em o rias d e u n P e tr u s h e c h n ik .”
de los muñecos, consignando los resultados de su experien­
E u g u en y D em en n y es d ir e c to r d e l " T e a t r o d e l Jo v en Espec­
cia, sus observaciones sobre la relación e n tre el público y el es­
ta d o r” en L en in g rad o . H a y u n a in f in id a d d e a r tis ta s , además de
pectáculo, y las reacciones del público. Sus observaciones tienen
los que hemos n o m b rad o , q u e se d e d ic a n a e s ta ra m a del arte
un valor m uy grande, porque siendo hechas por u n hom bre de
te a tra l. La e sta d ístic a nos d e m u e s tra q u e e n 193 8 funcionaba

61
REX-NORTH PUPPET
¿ ® ^ ; n Un7 ? ; “ « * * * t« tr o * de muñeco, a u n a d o . U
\ d“ lrr<>U0 « T “ ‘«> R u „ de muñeco* no, de-
r c T p u l T 1" 1 * * • *“ * " * " * * d«em peñar eu U vñU

IX G IA T E R IH

p a rtir del año 1S- 0 d grato juego de lo* muñecos *ni-


« u d * empiexa a declinar en Inglaterra, rano en otros países
Europa, pero no desaparece por completo, y al comentar el
siglo X X se despierta anexamente, bajo los auspicios de Sir Gor­
d o s C r a ig y Bem ard Shavr; los escritores y 1<* artistas le dan
txn nuevo impulso, y una serie de animadores fabrican los muñe*
c°* y principian a d ar espectáculos con ellos. En 1925 fue funda­
do el Gremio Británico del "Teatro Modelo,” el cual más tarde
incluyó a los marionetistas y se llama actualmente "Gremio Bri­
tánico de Muñecos Animados” y "Teatro Modelo.” Al principio

INGLESES
el Gremio no contaba más que con 20 miembros, pero con la
ayuda y la influencia de numerosos literatos interesados en lo*
muñecos llegó a tener 600, la mayoría de ellos, animadores ac­
tivos de todos los r* neones del Reino Unido y de otros países.
Cada año, en ci mes de octubre, el Gremio hace una expo­

MUÑECOS
sición de todos los trabajos de sus miembros que tienen alguna
relación con el arte teatral.
El prim er secretario honorario del Gremio es Mr. Seymour
M arks, u n activo y entusiasta impulsor del teatro de Marione­
tas. Los miembros del Gremio hacen viajes a otros países de
Europa para el estudio e intercambio de ideas. En el año de 1937
participaron a través de las compañías "Roel Puppet” de Chel-
tenham fundadas por la señorita Olive Blackham, con un re­
pertorio de variedades; "Lanchester Marionetts,” de Málveme,
dirigidas por Waldo Lanchester, y las "Marionetts de Spaxton”
dirigidas por Gair Wilkinson, en la Exposición Internacional
««Arte y Técnica” en París.
Lém. 21.
| ih mat'mtctiMA* i^gl**^* VA v U li\ Mjj^rU ^ ' ,
M tltH v O n tifcñ A O \ b ^ " iS lrtlV 1 lit l n t l \ * * 0 -
vié U Ctm+rJ** deélMrt* italiano, dan f ltiM V oóme*
,>m coitos d* variedades* lri(Ki|*ml0 ww un mlu w n ^ n , A los
(HiiH^itm í t w i f Mavlond* ^n ifn ha perpetuado w ^ *
p*vté%uK> (U ’T n n ih v Jn^Y l^ Ha Hfvho enn sui tn u ft^ o i J f
jH in t# Jv'i vid}** alrededor J<l n u m j^ y% vi«U v ttán o , J a cer-
i « J* md quinientos espevtioulos de e*te géoeto en la Kka IM aJ i
•I lvr>K J f l mar* donde reside d u ran te en* tiempo. Mochos
otros m in u J o m in U t^ iv tin U (fáJiciJn con m it libertad;
e ttv i también, como Colín Grey, i t im pirnn en *1 folklore in-
**«•
Gair V d k m to n y W tlliam Simmonds ( l^ím t• «I y 22)
resucitan U com nlu del t r ie bajo nuevos aspectos, m ientras
V s l t t r Wilkinton se i ln l k i t i tradicional Punch, pero lo intci>
p ro tt con libertad. El recorre también Its campiñas inglesas
p t r t recoger y tran scrib ir los cuentos populares en sus libros.
La señorita H oyltnd organtvó un teatro que se lUma f,Pa-
per People11 (muñecos de papel). Sus espectáculos fueron pro*
dacido* en el cine.
En el resumen de los resultados de exhibiciones d u ran te la
Exposición Universal de París, el señor Marcel Temporal analiva
y compara los muñecos ingleses, franceses y alemanes.
Indica que los marionetistas ingleses crean primero el muñe*
co y sobre las características de este muñeco construyen el te*
m a del espectáculo. Los franceses buscan primero el tema de la
pieta, luego el ambiente, las decoraciones y por fin los persona­
jes que animan la obra. Los alemanes, según ¿1, no dejan nada
sin estudiar a fondos los movimientos, los gestos, las m odula­
ciones de la t o i j todo se estudia hasta llegar a su punto culm i­
nante.
Después de analizar el modo de tra b a ja r de los ingleses
y alemanes, concluye: el alemén trab a ja representando, para di­
vertirnos; el inglés se divierte, él mismo, trabajando.

64
H a y u n g r a n n ú m e r o d e m a r io n e tis ta s d e s ta c a d o s e n I n g la ­
t e r r a c o m o p o r e je m p lo H a r r y W a n s l a w , c r e a d o r d e l " S t u d i o
M a r i o n c t t c T h e a t r e j ” J o h n C a r r , s u s MJ s c q u a r d P u p p c t s ; ” A n a
y J a n R u s s e l, a n im a d o r e s d e lo s " H o g g a r t h P u p p e t s , ” y m u ­

CHECOESLOVAQUIA
c h o s m á s . N o p o d e m o s n i c r e e m o s ú t i l e x t e n d e r n o s d e m a s ia d o .
N u e s t r o f i n e s d e m o s t r a r q u e e l m o v im i e n t o m o d e r n o e n lo s
t e a t r o s d e m u ñ e c o s a n im a d o s e s p r o m o v id o p o r i n d i v i d u o s d e
v a l e r , q u e e s t á s u b i e n d o c o m o u n a m a r e a y q u e es u n i n s t r u ­
m e n to p o d e ro so p a r a la s a c tiv id a d e s e d u c a tiv a s , a r tís tic a s y
d e d i f u s i ó n d e n o c io n e s c u l t u r a l e s . ( L á m . 2 1 .)

CHECOESLOVAQUIA

En Checoeslovaquia, antes de la g u erra actual, hubo un


.extraordinario desarrollo de los espectáculos de muñecos; es­
te país ocupaba el prim er lu g ar, pues contaba con 3,000 tea­
tros y se editaban dos revistas: El Anim ador de Muñecot y
N uestros Muñecos.
El C entro C u ltu ra l " In stitu to M asaryk” abrigaba la sec­
ción de "A nim adores de los Muñecos,” bajo la dirección de Jan
O tra organización, "L a C oncentración de los T itirite ­
ros,” bajo la dirección del señor Vesely, miem bro de la Union
Internacional de las M arionetas ("U nim a,” ) está ubicada en
el mismo edificio del In stitu to . Su presidente es Jos Scupa y su
secretario general Jan Malik.
En 1937 se llevaban a cabo frecuentes ceremonias públi­
cas en relación con las m arionetas. Recordamos que se verifico
cu N achod u n a Exposición de M arionetas. En julio de 1937
oe conm em oraba el aniversario de la m uerte de M atej R opecky,
represen tan te de la trad ición folklórica d d te a tro de m uñecos,
4 * 17*2-1*47.
t e p u d o a n o ta r la im portancia de los T eatros de M ario-
saetas en Checoeslovaquia, por los numerosos visitantes que acu-
dían al país a estudiarlo*. Educadores como la señora Lucía
su propio y m oderno edificio, y el T e a tro de M ario n e ta s J . Sokol,
Kalomeri, organizadora de educación artística popular germ a­
rn Prcro, bajo la dirección del señor J . V . K n ap p , c u y a in sta­
na, fuá en 1936, para a b rir después, en su país, un teatro de
marionetas para lo* niños pobres. Su im portancia se m anifies­ lación de lu z es m uy m oderna.
ta tam bién en el núm ero crecido de las organizaciones que se O tros teatros han fu n cio n ad o en C h eco eslo v aq u ia, como
ocupan del teatro de muñecos y por los datos estadísticos que el T eatro Alemán de K arlsbad, q u e se llam a " L a C o m p añ ía de
anotan sus exhibiciones. Citamos la asociación gim nástica "So- Actores de M adera” (d ire c to r P a u l L o w y ), con u n a lto n i­
kol,” la asociación de los trabajadores, la de los católicos, los vel literario y los m uñecos m u y bien c a ra c te riz a d o s ; el T ea­
Hogares del Soldado, etc. En el solo año de 1936 la asociación tro Alemán "Zxvirn Z u p f-C o m p añ ía,” de la in s titu c ió n " U r a ­
gimnástica "Sokol” dió 6,682 funciones en sus 857 teatros. nia,” ubicada en "L a C asa de C u ltu r a d el P u e b lo ” en P ra g a ,
Por lo que toca a la tradición folklórica, hubo varias fa ­ directora Anni S ch u ltz; el te a tr o heb reo de m a rio n e ta s "O lam
milias que, de padres a hijos, se ocupaban de las marionetas Bubot,” y "El M undo de los M uñecos,” el c u a l, b a jo la d irec­
y las manejaban con habilidad y m aestría. Casi todos seguían ción del profesor E. M orvay, se o cupa p rin c ip a lm e n te en h acer
los textos antiguos y construían los muñecos de tipo realista,
propaganda social y de higiene.
de 80 e n . a 1 m etro de alto; eran títeres de hilo. En la expo­
El " T e a tro de M arionetas de la E d u ca ció n A r tís tic a ” y
sición de P arís se destacaba el T ea tro del profesor Scupa, de
el T eatro de M arionetas " Z w im - Z u p f” p id ie ro n co lab o ració n
Pílsen, con tus artísticas m arionetas modernas. El señor Scupa
y auxilio a los otros teatro s p a ra q u e to m a n d o com o medio
trabajab a, sobre todo, haciendo jiras en el extranjero. En los
el te a tro de m arionetas se a c e rc a ra n e n tre sí las d iv ersa s n a ­
años anteriores a la g u erra un nuevo muñeco tu v o mucho
cionalidades q u e fo rm ab an C heco eslo v aq u ia, proponiéndose
éxito, y se hizo ta n popular que aparecía casi en todas las
ofrecer a los niños alem anes la m a n e ra de p e rfe c c io n a rse en el
funciones como verdadero héroe. Inventado por el señor No-
idioma checo, y a los niños checos la m ism a o p o rtu n id a d respecto
vac, en Pilsen, y bautizado con el nom bre de "Spcible,” pron­
to tuv o un aum ento de fam ilia: un hijo que se llamó G urvi- de la lengua alem ana, tr a ta n d o de f o m e n ta r así u n a so lid ari­
nock y que estaba destinado a c rear toda una dinastía de dad de razas e n tre los niños y jóvenes p a r a u n a m u t u a co m p ren ­
"Speibles;” (Lám. 2 ) ) pero desconocemos la suerte que haya sión al lleg ar a la edad a d u lta . P e ro hem os v is to lo estéril
tenido en esta gu erra. que resu ltaro n tales esfuerzos.
Varios teatros im portantes, como el " T eatro de Marione­
tas p ara la Educación A rtística,” T eatro del Estado para la
C u lto ra del Pueblo "R adost” (A legría) funcionaban en Che­ LAS MARIONETAS E N PO LO N IA
coeslovaquia, y uno de los teatros de la agrupación atlética
El T e a tro d e M arionetas en P o lo n ia, tie n e u n a la r g a y
“Sokol” ha dado 53 representaciones para 9,098 espectadores
arraig ad a trad ició n . Los m uñecos tr a b a ja r o n p rim e ro en las
tan sólo en 1936-37.
iglesias, pero p ro n to los a rro ja ro n de los tem p lo s y tu v ie ro n
Mencionaremos la institución "T eatro de M arionetas S o \ que s u frir m uchas persecuciones. H a y a lg u n a s rem in iscen cias
col,” en Reinchenberg, dirigido por el señor Hanusec, que tiene de estos espectáculos en las rep resen tacio n es cam p esin as. E n a l-

€3 69
gun«* «U m i U ninM nrprrKntAn ( isU vía rl wiMfrio d# He­
xíblct y te mueven por medio de cuerdas de trip a , como tai
redes, entonando lo* canto* do Navidad.
cuerdas de violín. En los teatros de muñecos polacos se a d ­
El teatro d i m in o u rtM en Polonia *c llama Siopka (Pc*e-
vierten tre* corrientes! la Sropka tradicional y popular con el
b re). Su arq u ite ctu ra, tin embargo, no corrcipondr a este nom­
carácter religioso y folklórico; la S iopka a rtístic a y lite ra ria
bre, porque parece mi* una iglesia que un pesebre.
c.m tendencia de sátira política, y el te a tro para los niños.
La compañía mi* famosa se llamaba "Baj,** y estaba di­
A pesar de que hasta ahora no se ha notado nada positivam en­
rigida por Jan \Ve*otow*ky. Los muñecos se hallaban monta­
te im portante en el de*envolvimiento del te a tro de muñecos en
dos «obre varitas cortas que ton características de los muñe-
Polonia, existe un interés m ayor por ese tipo de teatros que
coa populares de Polonia. Los bastidores de los lados pueden
indica la posibilidad de nuevos progresos.
transform arse en biombos, donde aparecen los muñecos antes
de e n tra r a la escena. U n hombre sirve de locutor o cxplícador
d u ra n te el espectáculo y no un muñeco, como en el teatro
A L E M A N IA
de otros países. El animador tam bién suele salir delante del
escenario. Polonski trab aja en Poznan con su teatro M iniatury.
Los m arionetistas am bulantes en A lem ania existían en g ra n
Rogusky, profesor de la Escuela de Artes y Oficios, trabaja
número con su representante, el muñeco "K asperle." ( L i u . I ) . )
tam bién en Poznan, continuando la tradición nacional con
Una observación superficial hubiera podido llegar a la conclu­
magníficos muñecos y decoraciones; menos buena es, sin em­
sión de que las m arionetas no eran más que una d iv eru ó n v u l­
bargo, la actuación de los actores. Existe tam bién el teatro
gar, dando asi lu g a r al menosprecio de este a rte .
popular; en tre muchos otros, el señor Sojka, con muñecos de
Pero no olvidemos que Goethe, C e rran tes y otros g ran ­
guante, quien era u n obrero sin trabajo y por sus capacidades
des hombres am aban a Las m arionetas, que eran a treces el
innatas de m arionetista hace u n teatro excelente. Su héroe se
m anantial del cual nacía su inspiración.
llam a "K ubus Salceson** y es primo de "H ans W urst* y Ras­
En nuestros tiempos sólo u n circu lo restringido ti r a r u n
parle, "guignol" Punch, etc. Sojka trabajaba antes en Ale­
conocimiento completo de lo que son y pueden ser en La vñia
m ania, pero ahora lo hace en Polonia para los niños polacos.
cu ltu ra l de u n país las pequeñas m arionetas, pero tu rena­
El mismo escribe sus piezas y realiza la totalidad de su es­
cimiento llegará a alcanzar cada d«a más a Las grandes soasas.
pectáculo.
Los m ariooctistas populares de an tañ o , por su fa lta de
En 1937 se formó u n í comisión para solicita r de la " l ’aw a
cu ltu ra, no sabían renovar su repertorio en 1a form a exterior
del T eatro Popular” la integración y adhesión, a 1a misma,
de sus espectáculos, a pesar de que en tre ellas había gente de
de u na Sociedad de Marioncústas.
mucho talento y vocación innata. Tiene» sólo un Im ita d »
La ciudad de Poznan ocupa d prim er lu g ar en lo que to­
papel de diversión popular. El principio del siglo a c tu a l r ió en
ca al te a tro de los muñecos animados; tiene tres tipos de m u­
Alemania u n resurgim iento del a rte de Las m arionetas, por el
ñecos: títeres de hilo, muñecos montados sobre la b arra corta
esfuerzo y la comprensión de varios a rtistas dram áticos e in te ­
y muñecos de guante; además otro tipo diferente, los mu­
lectuales, que conocían el valor que el te a tro de los muñecos a n i­
ñecos del te a tro Bym dk, que están hechos con alambres fle-
madas tu v o en todos los tiempos y en todos los países.
70
Me*cíoaarereo« »ó!o a alguno» de los directores y animado- El teatro "H anschen,” de C olonia, es u n a em presa del
re* d d teatro de mu ñecos alemán que tienen características más Gobierno; tiene un te a tro fijo en u n b a rrio viejo de Colonia.
personajes. Se destaca por su influencia sobre la v id a c u ltu r a l d e la ciudad.
Brofeyar //e rra Siegel, de Berlín.— Representa números con El teatro regional de S aa rp fa lz , q u e se llam ab a "E l Viejo
oata m U ■ in o iirta . Anees de la guerra kizo con su teatro ría- T eatro Hxnschcn de C olonia.” El p ro feso r N iesen supo insu­
íes a Dinamarca e Inglaterra, logrando un gran éxito. Da c ú r­ flarle una nueva vida y, m ás ta rd e , bajo la d irec ció n de PHi-
eos d* mariooetaa en la Excuela de Relias Artes del Estado. lipp Vogel, fu é agregado al " T e a tro R egional de S aarp falz.”
(L¿m. 25-B.) De los teatros am bulantes se d estaca el te a tr o de Max
Teter Antón Kastner, de Dortmurtd.— Un n u tro "control,” Jacob, de H ounstcin (Suiza sa jo n a ), con m uñecos de gu an te.
ia rn t i ds por él, da tusa gran diversidad de movimientos a sus Gracias a su genial actu ació n y excepcional ta le n to tu v o un
a ta s e s s . Participó con sus muñecos en la Exposición Interna- éxito deslum brante en la Exposición In te rn a c io n a l de P arís en
rsonal de París, en 1537. 1937, y fu é invitado a re p e tir sus esp ectáculos en o c tu b re del
Hdnsar Brutee, de Munich.— Tiene un teatro fijo, conce­ mismo año en París.
dido por el Estado; representa cuentos, revistas, comedias, M ax Jacob y Marcel T em poral h an e n c o n tra d o , cad a uno
operas, etc. Sus mariooetas son de tam año menor que las de por su lado, el secreto de las m ario n etas de g u a n te .
ocres animadores. Participó tam bién en la Exposición In ter­ El muñeco de g u an te es u n in s tru m e n to p a ra ex p resar la
nacional de Parts, en 1537. personalidad de su anim ador. P a ra M ax Jac o b , la técn ic a no
K srl Naunusn, de Rebebausen, cerca de N aum burg.— Es es más que u n medio de expresión; lo q u e d a v id a a su espec­
el primer teatro organizado en una aldea para la juventud. táculo es su personalidad. Sus ideas y su m isión a rtís tic a las
Los espectadores acuden de todas las regiones vecinas. exterioriza a trav é s de las m ario n etas; a todos sus colabora­
Cearg Deibruger, de S tu ttg a rt, médica.— Es gran lucha­ dores Ies inspira la m isma idea, y es esa u n id a d lo q u e hace
dor en pro de las m arionetas; tiene u n teatro fijo y otro trans­ tan adm irable el tra b a jo de todos.
El ram o de los teatro s de som bras no se h a desarrollado
portable para los viajes. Participó en la Exposición Interna­
aún tan to como los o tro s tipos de los m uñecos anim ados. Uno
cional de París, en 1537.
de los animadores que p ra c tic a ta l gén ero es K a rl Itv o w s k y , de
fr ttx Cerbard, de Weppertal.— Tiene un teatro fijo. Se
Róngental, cerca de B erlín, con sus fig u ra s re c o rta d a s en ho­
distingue por la artística elaboración de sus muñecos. Pone en
ja de lata.
la escena La Tempestad, de Shakespeare.
Algunos aficionados han ad o p tad o tam b ién este género de
Hay muchos más destacados maríonetistas que no se men­ muñecos.
cionan por su crecido número. Los muñecos de b arra corta La actividad de los aficionados se d esa rro lla bajo una
(cuya patria es la región del Rhin) están representados por forma especial en las escuelas y organizaciones de la ju v en tu d .
tres principales empresas. Su fin es lograr el desenvolvim iento de las fu e rz a s creadoras
La dirigida por d profesor H erm ana; el teatro se llama de la juventud.
"Aachener Schangchen** (Juanito el de Aachen) y se distingue Aquí se puede h acer hincapié en los alcances del teatro
por el movimiento y la vida da sus muñecos. de los muñecos para la difusión del fo lk lo re, con su rico con-

72 73
tenido de cuentos y leyendas. El teatro de actores humanos, XVI varios raarionetistas italianos actuaron en las distintas ciu­
al representar los cuentos cae fácilmente en el genero de re­ dades de Europa. Goivanni Torriani presentó un espectáculo de
vista o sencillamente roza el ridículo, mientras que el muñe­ marionetas a Carlos V en 1575. Otros trabajaron en Londres,
co se mueve con una facilidad convincente en el mundo fan­ París, Nurcmberg, Francfort, etc.
tástico y , sin perder su estilo, excita la imaginación del espec­ Hacemos de nuevo hincapié en que los hombres eminentes
tador. El niño, que es siempre de buena fe, se acerca por la de todos los tiempos te han interesado activamente por los muñe­
imaginación a la actuación escénica, toma parte en ella, vive cos animados. El matemático Federico Commandini da Urbano,
con ella, lo que hace que el espectáculo tenga una influencia en 1575, fue constructor de muñecos junto con G. TorrianL
fuerte sobre él y un tan profundo sentido educativo. En 1667, en Londres, el Poeta Addísson celebra a los pe­
Es también particularidad del teatro de muñecos arras­ queños actores de madera en un pequeño poema que se intitula
trar con su actuación la imaginación del espectador y ello lo ' Máquinas gesticulantes.”
hace tan valioso para la propaganda política y comercial. El movimiento italiano de marionetas se desarrolla parale­
El teatro de muñecos es una modalidad del arte dramá­ lamente con la Commedia ddV A rte y las mascaradas. Los ac­
tico que habla elocuentemente, y de un modo muy penetrante, al tores de madera se caracterizan de la misma manera que los ac­
hombre sin cultura. Si se añade a tal circunstancia su costo re­ tores de carne y hueso y tales tipos emigran y forman la base de
ducido, podremos comprender por qué los pequeños actores de las comedias de marionetas en otros países.
trapo y madera han tomado tanta importancia últimamente. Las marionetas venecianas ocupan un lugar prominente en
(Lám. 22.) este movimiento. En el Museo Cívico de Venecia se conserva
el tcatrito del Palacio Grimani. (Lám. 57.)
Cario Goldoni escribe a los ocho años una comedia para el
ITALIA teatro de marionetas que animaba su padre en S. Toma y com­
puso más tarde varias otras comedias con idéntico destino. Otras
ITALIA pretende ser la cuna del espectáculo de marione­ ciudades de Italia tienen también sus teatritos, como el del Con­
tas o muñecos animados. De todos modos ya hemos visto que de Ravegnani, en Verona.
el Polichinela viene de allá, con otros personajes de la Conmedia Con la Aria ana de Monteverdi se abre un ciclo de obras mu­
delVArte, aunque en Europa Septentrional existían las represen­ sicales para las marionetas. Rcccardini da Udino representa en
taciones de los "misterios” en los templos, con actores de made­
este mismo teatro una obra suya (1836).
ra, desde la remota Edad Media. Dos tipos de muñecos que ac­
Haydn escribió varias óperas de marionetas para el conde
tuaban en Italia eran los de guante, los de hilo y, en algunos es­
Estcrhazy (1773-1780), las cuales desaparecieron en un incen­
pectáculos de Roma, los del tipo javanés. Los italianos también
dio.
les dan el nombre de "Marioneta,” deduciéndolo del nombre de
En el siglo XVIII sigue la actuación y el desarrollo de las
María, como en Francia; los llamaban Maria di legno (María
marionetas. Italia mantiene su prestigio en este arte. La forma
de m adera). Los muñecos de guante actuaban, de preferencia, en
popular del teatro con los muñecos de guante "Los Burattini”
los espectáculos populares, y las marionetas o títeres de hilo,
prosperan en Boloña, Bérgamo, Mantua y Ñápeles.
en los espectáculos más refinados de las ciudades. En el siglo
75
74
UÍO, en Romn, a multiplicarle considerable-
comr»"'» de mJ , XJX. Ioí Prandi en Brescia; lo, ia n ,
nK„te en el curso de „gIo A ^ en y á lo, g

S l ^ t S S S - ü - d* f p
2e / S iciL .« desarrolla el repertorio heroico-caballeresco.
La, marioneta, llegan al tamaño de un metro. Lo, paladme, y
cruzado, lucen ,u , armadura, y la. representaciones llegan a
una alta calidad en lo, e,p*ctáculo, populare,. Trapa»,a, IV
termo, Catania y .1 mismo Ñ ip óle, fueron lo, campo, de ,u
actuación. G. Gra.so y A. Musco, famoso, arts.ta, dramático,
soN vnvn

.iciliano,, empezaron ,u carrera en « to s teatro, de manoneta,


h e e o io ij

de so patria.
Vittorio Podreca, en 1512, funda la compañía de Ma-
rioneta, que se llama «Teatro d d PiccolL” La extraordinaria
habilidad de lo, animadora, la organización perfecta, lo, recur-
sos musicales y artístico, hacen pronto célebre a dicha compa-
nía en el mundo entero. La compañía tiene 24 actores líricos y
animadores, directores de orquesta, maquinista, electricistas,
etc. Las 800 marionetas con que cuenta este teatro tienen un
metro de alto. Hacia 1935 la compañía visita la capital de la
República Mexicana y obtiene su habitual éxito entre el público
metropolitano (niños y adultos). La única crítica que podemos
hacer de las representaciones de tal compañía es que su actua­
ción técnica y la imitación pictórica de los muñecos pierden
su estilo propio y dan la impresión de actores humanos dimi­
nutos. El espectáculo llega a un realismo casi fotográfico,
lo que no no, parece que deba ser la finalidad del teatro en
general y del teatro de muñecos animados en particular. Opi­
namos que la finalidad del arte del teatro y del arte en general
« «elecconar lo, elemento, que la v id , no, presenta, analizin-
dolo, previamente par» escoge, lo, elemento, típicos, y con «.-

77
*a* i <>•** /«i vC? » v w y***4*4* 0 U> ***
•■•r. ytitAn** \» v'i4* f*éi; y* •4, MMrf'f *V »Q»«j OCjlfa **• *4

a /j m j a

l « Vjím , espíe*/ 4* A***si*, Im títere# fyatyu t*yrt**u-


tados y>> Ti m í m / , y »a $#J/i>nrge 1m mciam infantiles y
m>,/*trisas* y ,r A írW . MaKaHumÍi um »«w Drama* para «M*
rtonrf+s, GorAon O jijj 1« cauri# 4* Ia suyarmafionMa, $t#'
AÚliwil'y c4n ü< i'/ia átmtro 4rt artr, V,*tt>*t4 Sk»w, I w * »
M u ñ ec

tic., influyeron musito (oU« 4aa»rrof¡o 4a a* rú « « tu moder»


g i l , rtt (I cual, además 4m oirat *p\urni/,n*a 4* u n arta tan
tío *n»ador, K b u u i un remedio y una (tunta de *alu4 contra
Ja degeneración ¿a otra» azprttiona* artítfics*.

SUIZA

En Zurich, Suiza, «1 teatro de marioneta» no fuá de*»¡nado


enecuna

•¿lo a lo* niño*, pues n ú bien Ja mayoría de ioi repretentacíonea


(pieza* musicales y dramática*) *e dirigían a lo* adulto* y a lo*
círculo* artísticos. El carácter de loa muñeco*, tu manipulación
y tu* movimiento* tienen mát importancia que la* palabra*. La
míirna limitación de lu* movimiento* les confiere el estilo.
El tenor Pierre Gauchat, que escribe «obre la* marioneta*
•uiza*, dice: "No se debe convertir a lo* hombre* en marioneta*,
ni a la* marioneta* en hombres.** En esta* palabra* te encierra
todo el secreto de la* marioneta* y la linea de conducta para d
animador. El teatro de Zurick ha dado caria* obras múncale*
como Baitim y Baitúmna, música de Mozart, otra* con música de
Pergolesi, Douizetti, etc., cuya fama se extendió fuera de los
limites de Zurich.
Las señoritas Mareelie Moynier y Lacre Cboisy fundaron en
1930 un teatro de muñecos animados, en GádpH ñjLConpsáís
to« v o lv e r » c r e a r la o b ra q u e p u e d e »er p a ra le la i lo q u e
n<x p r « r n t a la v id a re a l, p e ro n u n c a su im ita c ió n se rv il.

A U STRJÁ

E n V iena, c a p ita l d e A u s tr ia , loe títe r e s fu e ro n represen*


(ido* por T e s c h n e r, y m Sal i b u r g o la s escenas in fa n tile s y
m A M r tiin ii p o r A ic b er. M a e te rlrn c k con su s O ren so s para aso*
rfn n s t a t . Gordo*» C ra ig con la te o ría d e la s u p e rm a rio n e ta , S ta -
k h la w s k y con Mi s id a J r m t r e d r l mrte, B e rn a rd S b a w , S o rb a ,
r t e ., ¡a flu y e ro n n s e b o so b re *f d e s a rro llo d e n i r i o o c t a i m o d e r­
nas, en el c u a l, a d em ás de o t r a s a p lic aciones d e tsn a r t e t a n
encantador, se b u sc a d o re m e d io y moa f a r n t e d e s a la d c o n tra
la d e g e n e ra c ió n d e o tr a s r x p r r lionas a rtís tic a * .

SUIZA

l a Z a r a b , Waeza, el coaero de aaaeáonieta* «o f né destinado


sólo s loo asóos, p ú as m ás b e s la m ayo ría de sus r sp resea »aciones
* pasaos m u sas ales y drusa asaros) s t d irig í so s los ad «silos f % los
c irc u la s s n ist a o t. E l c a rá c te r de loa m u d aros, au n w ip s l i u á s
f asas m irvmalaut as tasnou m ás im porra as «a que io s p a la b ra *. L *
sésamo I s u t n sao do ans mu» m sisntiss les eonfaers d rae d e.
Elar ó s e F ierre Ga n e ó o s, que aserió* sobre la* n a e n u t t s s
«ñeros, dase; " X * as deb e csm ssrtar a k t b ias U n en asar Manetas,
m a loa osa rameas ai au faambeaa. ** Eo n t s a p alab ras se «meierra
l ad o sf «seroso da loa m ar usam os y be l»o*a d e to a d o i t a pora d
an im a dor- El lo a sr o d e Zaaricó ka d a d o t s r m ab es» i m w s t s s
asm o J b f / i r s y dea!ten or , m úa»ca d e U e r a r t , otr o s con m úsic a 4»
Esrgoáeei, i M e í / s t u , a te-, c o y a fa m a se m e a d a » fu e r » d e les
láoeásss d e Z a r acó.
Los aró*r i*as Marcadle Moyrnaer y L s u n Ck a u -r fu n d a r o o en
I > I 4 u n te a tr o de m a n a to s soam idn«_ en
tm ▼e f v e r a c m r la o b n f a c y a r i r *e? p*ea¿c£a a I t r w
p re s e n ta la t ü i m í , ; < r ; t a a c i m ’i r í srwws w r r j L

^ c s r m

En V ie n a , c a p ita l d e A o i t r ú , lo* t í t m s f a m a r c ^ r a o »
u d o i p o r T e tc h n c r , r c a S i l i b t r g D La* e K « a u i a f a a t i k i y
m o r a r tía n a i p o r A k lie r . M x e te ritn c k c « n ía D ftfiM i p a ra « u -
ri&nctag, G o fd o n C ra íg c o a la te o r ía d e la l a p c r a u ñ o a c t i , Sea**
n ís la w ik y con M i t'k /u d e n tr n ¿ t i s r t r 9 B c r r u r i S h a w . B o rk a ,
e tc ., in flu y e ro n m u c h o so b re el d e s a rro llo d e m a rio n e ta s m o d e r­
n a s, e n el c u a l, a d em á s d e o tr a s a p lic ac io n e s d e u n a r t e ta n
e n c a n ta d o r , se b u s c a u n re m e d io y u n a f u e n te d e s a lu d c o n tr a
la d e g e n e ra c ió n d e o tr a a e x p re sio n e s a r tís tic a s .

S U IZ A

E n Z u r ic h , S u iz a , e l t e a t r o d e m a rio n e ta s n o f u á d e stin a d o
solo a los n iñ o s, p u e s m á s b ie n la m a y o ría de su s re p re se n ta c io n e s
(p ie z a s m u sic a le s y d r a m á tic a s ) se d ir ig ía n a loa a d u lto s y a los
c irc u io s a r tís tic o s . E l c a r á c t e r d e loa m u ñ e c o s, au m a n ip u la c ió n
y su s m o v im ie n to s tie n e n m á s im p o r ta n c ia q u e la s p a la b r a s . Le
m ism a lim ita c ió n d e su s m o v im ie n to s les c o n fie re el estilo .
E l se ñ o r P ic r r e G a u c h .it, q u e e sc rib e so b re las m a rio n e ta s
s u iz a s , d ic e : " N o se d e b e c o n v e r tir a los h o m b re s e n m a rio n e ta s,
n i a la s m a rio n e ta s e n h o m b re a ." E n e s ta s p a la b r a s se e n c ie rra
to d o e l s e c re to d e la s m a rio n e ta s y la lin e a d e c o n d u c ta p a r a el
a n im a d o r. E l t e a t r o d e Z u r ic h h a d a d o c a ria s o b ra s m u sicales
com o B a s tir * y B a s tir m e , m ú s ic a d e M o ra re , o tr a s c o n m ú s ic a d e
P e rg o le si, D o n iz c tti, e tc ., c u y a f a m a se e x te n d ió f u e r a d e loa
lim ite s d e Z u r ic h .
L as s e ñ o rita s M a re e lie M o y n ie r y L a u re C hoisy f u n d a r o n en
se compone de sets maríonetistas. P ara las voces de hombre hay
dos lectores o locutores, y para las de m ujer, ella y su amiga. las Indias Británicas occidentales y trab a jaro n en las islas Bar­
La señorita Choisy habla manejando los muñecos. Uno de los bados poco después del año de 1700.
animadores es escultor y fabrica las cabezas; las decoraciones En 1742 la compañía “El Señor P unch y sus Comparsas” dio
son ejecutadas por distintos artistas. £1 teatro da espectáculos sus representaciones en Filadelfia (P ennsylvania). Desde enton­
ces muchas compañías trab ajaro n en las ciudades costeras.
p ara los niños (cuentos, farsas infantiles, etc.) y, para adultos,
Por ejemplo, en N ueva Y ork, a fines del siglo X V I I I había
en tre otras, una ópera de M ozart: E l Empresario. £1 teatro es
varias compañías de muñecos con residencia perm anente y cam­
desmontable y ha funcionado en varias ciudades de Suiza y du­
bios regulares de program as. La m ayoría de estos muñecos se
ran te la ya mencionada Exposición Internacional de A rte y
Técnica, en París, de 1937. movían por medio de cuerdas o alam bres. Los muñecos de guan­
te pueden haber existido, pero no hay ningún indicio preciso de
Este teatro trab aja para espectadores de un nivel econó­
ellos hasta 1800. Las figuras de som bras, que reflejaban la mo­
mico más elevado porque sus recursos materiales son limitados y
da europea de “ sombras chinescas,” fueron exhibidas en Nueva
no puede reb ajar sus entradas, pero da tam bién algunas fu n ­
York y Filadelfia, alrededor de 1780.
ciones gratuitas.
D urante el siglo X I X muñecos de F rancia, España, Italia y
O tro género de te a tro suizo de muñecos fué dirigido por
Alemania, lo mismo que de In g la te rra , visitaban los Estados Uni­
el arquitecto Hannes Meyer; a este respecto se encontrarán ma­
dos. En dicha época olas de em igrantes llegaban de los países
yores datos en los siguientes capítulos.
de Europa occidental y del M editerráneo a A m érica, lo que dió
origen a la creación de compañías q u e trab a jab an en idiomas ex­
tranjeros, pero no faltab an tam poco com pañías que representa­
M A R IO N E TA S E N LOS ESTADOS UNIDOS
ban sus espectáculos en inglés. P o r lo general, el siglo XIX fué
H ay indicios de que los indios pieles-rojas tenían marione­ nefasto para los muñecos anim ados, a pesar de que algunas
tas hace dos siglos. Ejemplares de las marionetas que han sub­ compañías inglesas de g ra n perfección técnica trabajaron con
sistido se encuentran en los museos de los Estados Unidos de mucho éxito (como por ejemplo las com pañías que llevaban el
Norteam érica. En el Museo Público de Milwaukee se conservan nombre de “Marionetas Reales” ) ; los espectáculos de muñecos
muñecos articulados de m adera de cedro. En el Museo de los perdian su público y, no obstante que tra ta b a n de asociarse con
Indios de América del N orte, Fundación Hey, en N ueva York, las compañías teatrales de otros géneros, parecían expuestos al
y en el Museo de Arqueología "Royal O ntario Museum” hay peligro de una completa extinción. El siglo X X , gracias a algu­
otros tipos de muñecos articulados y movidos con hilos. Se han nos maríonetistas de valor, m arca su v u e lta a la vida. Ellen
hecho estudios sobre tales muñecos. Como en muchos otros Van Volkenburg presentó en Chicago, en 1915, espectáculos de
países, éstos fueron utilizados en los cultos religiosos y animados muñecos plenos de arte. Remo B úfano y T ony S arg presentaron
por los sacerdotes y sus ayudantes. No existe huella de los m u­ sus muñecos en N ueva Y ork poco después. En 1920 el éxito que
ñecos animados hasta 1739, cuando se representó en Nueva acompaña a Tony Sarg en los viajes de su com pañía a través del
York la prim era pieza de marionetas, si bien desde los principios país, hace renacer con formas nuevas el m ovim iento de las mario­
del sigfq X V I I I los muñecos animados de Inglaterra llegaron a netas en el país, en campos más variados: en la publicidad, en la

80 81
tera p éu tica 7 o tra s « c tm d a d a so conectada* £ r e c t a a o t c coa
el tea tro propiam ente dicho.
E a 153 S ae fu n d a la "Sociedad de M t r i n ó a i de A m éri­
ca** ("P u p p etee rj o í America**). $ « ó r p a « principa] es el «amo­
río P n p frtry ; «dita tam bién folletos bimestrales ▼n o a o f ra f ía i.
So fm es mejo ra r t i i m l d d tra b a jo d e loa muñecos m im ados
m ediaste bu colaboración a i i a te n í a de todos.
C ada año m miembros ae reúnen eo loa festérales ▼coagr*-
aoa para el intercam bio de ¡dea* 7 para obtener a ta re e provecho
cnlectim . A c t a i f a i m » la aociedad tiene miembro* eo Carnada»
Catado■ lTajdoa 7 México. So secretario ac to al ea la señora
Leona Y houmsn .
A coo tía moción aaaobraaaoa a lg a ñau mariometiotaa catado
«mídeme*: P i a l Mac P k trfio , editor de las publicaciones *?ap*
peseers o f America,** « o oaaráooeciata e a t a ú i u .
Marioneta* de Tattermaa, de Oereiaad, que actanlaoeooe
trabajan ea Nuera York.
V illiam D o ñ ea a , d irecto r, que osa muñeco* de 44 a 45
centím etros 7 t a exhibido Peer Gjrmt, de Ibaea, 7 L a FSeredBa
Dom ada, de Shakespeare.
M arionetas de T 007 Sarg, de N e o Y ork.
M arionetas de M arjorie B atchelder, quien ha puerto ea
escena L a M uerte de Téntagiet, de M. M aeterlinck.
R a fa s Rose, quien principió sa trab a jo con la com pañía de
Yony Sarg.
G e rtrn d e Stein, q u e m ontó ldmtity.
Reno B afano tra b a ja b a con m arionetas de Tanas dimensio­
nes que llegan a te n e r dos reces la talla de u n hom bre.
R alph Chasse 7 Jerom e M agon, de N ew Y ork, han puesto
en escena El Emperador Jones, de E. 0*Neill.
£11en Josef, de P ro c to r P u p p et: Hansel y G retd . ( l i o *
25 B.)
P aul W alton 7 Micbael O ’R ourke. (Foto N o, 48.)
C barlcy M ac, Punch y Judy,
M ar y D ean 7 Paulíne Bento producen piezas chinas.
rWM ¿4 O otroii, y IU..I M iluvrarafí, *U O v er-
U , O I m k poviv.»#** p M U l «**••• Y I t l l p H f lw W ‘i* V M ÍlllW r u * ü t,
N «V « V d tp 4 )ll* l *1Alt lá* ‘ul»M |*41 4 I*»» W l i | m l w
•»«*#. Y í» J k* . írn 1 9 1 / »# »í m I i4 •« ll lm i i u i i un f W |r * w y
V»A UHMÍi’^H tl« ««Afl'tM, |)u|4n(* #1 •# 0f||4«l*íV UIU
tW Ul «MU t | U « fOleviÚM »H»« Im IHMAh í M, l«IM
C0m * Ul q»v irattf J* veranarios, IáI**xmi wl«r# tm*Ara<N anima*
J**, n r >HuK* t»mb¿4* una sección J« w u »*# muñeras r libros.
W aitvr ’tt'tlkín^ín, el anim ador *ngl¿«, fu* in v ita d o «le b0-
#or y «notó U historia Je tu vocación por lo» títere» v «u * ctu a-
S ó« «oo ellos J u ra n te veinte años, que fueran «I principio bas-
c anee difíciles. Siguieron le» repreientecione» de veno» miem-
hro* Je los "Puppeteera o f A m crici.” En le» discusiones y
conferencie* m tr a te ron re n e * cuestione* sobre le construcción
J e los escenarios, loe instrum entos, el m anejo de m uñecos y sus
particularidades, lo lite ra tu ra que debe escribirse p a ra ellos, C A P IT U L O IV
etc-, etc. En rasgos generales, los m uñecos am ericanos son re a ­
listas, hechos de algún m aterial plástico (ú ltim a m en te los hacen
tam bién de m ad era), cuidadosam ente dibujados esculpidos y
bien vestidos; la m ayoría son títe res con hilos. A lgunas in n o v a­
ciones vienen de los m uñecos de g u a n te . Las obras se ad a p ta n
de los cuentos conocidos. P a ra adultos se re p resen tan piezas
adaptadas de los clásicos. Y au n q u e dichas innovaciones no m a r­
can un gran adelanto, ciertas piezas llegan a u n a perfección que
no se hubiese podido en c o n tra r en el te a tro de m uñecos hace diez
años. (Fotos N ú m t. 20 y 21.)
£1 comercio americano utiliza las marionetas para el anuo*
c*°» pero muy a menudo su efecto se debilita porque el comer­
ciante impone textos que estorban a los muñecos en el desarro­
llo de un trabajo mejor y, además, más útil para la misma pro-
P*g*oda. Las funciones de Paul Braun no caen en este defecto
y llegan a muy buenas resultados.
Con el éxito de las marionetas vino también un auge en la
venta de los muñecos mismos, pero se puede temer que la com­
petencia lleve la corrupción a las filas de los animadores.

84
V A R IO S T IP O S D E M U Ñ E C O S A N IM A ­
DOS. SU A N A T O M IA . LA T E C N IC A D E
LA C O N S T R U C C IO N

Las m a rio n eta s g u s ta n a ios


niños y a las personas sensibles
e in te lig e n te s.
G eorges S A N D

U a n a to m ía . L a té c n ic a d e la c o n s tru c c ió n . L a a n a to ­

S m ía de los m u ñ eco s a n im a d o s o la m a n e r a d e co n s­
tru ir lo s p a re c e m u y s e n c illa ; sin e m b a rg o , se p re s ta
a u n a in fin id a d d e v a ria c io n e s , y el c a m p o p a r a la
im a g in a c ió n d el c r e a d o r y c o n s t r u c t o r d e m u ñ eco s
es m u y am plio .
Existen los siguientes tipos básicos de m uñecos animados:
1 . — Muñecos de fu n d a o g u a n te (g u ig n o l).
2*— Títeres o m arionetas con Kilos y m uñecos de barra
en la cabeza.
^• Muñecos m ovidos por m edio de v arillas delgadas (tip o
muñecos javaneses).

89
4 — Muñeco* de tecla» y de resorte-
5 .— Muñeco* movido» desde abajo a través de rasura» en
el tablado del escenario (títere* belga* de *'Bethiene" j
títeres de V eracruz).
6 — Muñeco* japoneses.
7 — Muñeco» planos recortados en papel, piel o «adera
ligera (sombras chinesca»).
Tales tipos de muñeco* pueden combinarse entre tí j dar
origen a nuevos tipos, como vamos a ver más tarde.

Muñeco» de funda o guante.—Son muy prácticos por la fa­


cilidad que presentan para tu realización. El foro o escenario
para este tipo de muñecos es muy sencillo, poco costoso y fácil­
mente transportable.
El muñeco de funda tiene cabeza y manos: su cuerpo es cna
funda que se calza sobre la mano como un guante. La fonda
puede representar también el traje del muñeco, o bien el traje de
éste se pone sobre la funda; entonces esta última jurga sólo el
papel de guante y tiene otra forma. (Lám. 26 Dib- A y 2 B
y Lám. 2S.)
Las cabezas y las manos te hacen de madera, de cartón, de
trapo o de algún otro m aterial de fantasía. El modo más senci­
llo de fab ricar una cabeza es tallar una esfera, un óvalo o 1*
form a de una pera. El cuello te talla junto con la cabeza y <*»
él se perfora un agujero bastante ancho y profundo, para el de­
do del animador. O tro modo de hacer el cuello, es introducir un
Cubito de cartón en el agujero de la cabeza y pegarlo con cola
o cualquier otro pegamento. (Lam. 29 A , B y C.) Las ma­
nos se tallan en form a ovalada y aplanada como un hueso de
mango (Lám. 29 D y E.) y se separa, ligeramente, el dedo
gordo de Ioj otros. La mejor madera que se puede emplear en
México para hacer los muñecos es el zompantle (el colorín): se
talla con facilidad por ser sumamente ligera. Es muy importan­
te que las cabezas y las manos no pesen demasiado, para no can­
sar al manipulador.

91
U n . vez ta lla d a U c a b e z a , »e «¡j* T •* c u b r e co n v a r i . , e . .
p . , d e lg a d a , de a g u a c o la en so lu ció n lig e ra d e b la n c o de Espa-
6 a y y e,o . E . m ejo r q u e la , c a p a , «can v a r i a , y d e lg a d a , y BO
q u e se , u n , .o la , g ru e s a , p a r , q u e la p re p a ra c ió n no re .u lte
q u e b ra d iz a . F in a lm e n te ,e p in ta la c a r . co n lo , o ,o ., 1 . n ariz
y la boca.
Si la fa n ta s ía del c re a d o r d el m u ñ e c o re c la m a u n a n a riz
saliente, ,e p u ed e p e g a r sobre la c a r a u n p e d a z o d e m a d e ra o
c u a lq u ie r o tro m a te ria l q u e h a r á la , veces d e n a r iz ; lo , boto­
nes de color p u ed en ta m b ié n s e r v ir p a r a lo* o jo , y la b o ca . L a,
m anos se p re p a ra n con el m ism o p ro c e d im ie n to y se p in tan .
( Luir». 31.)
En caso de q u e el c o n s tr u c to r de los m u ñ e c o s q u ie r a ta lla r
las cabezas con to d as sus fa ccio n es, le in d ic a m o s en u n a la m in a
( L á m . 3 0 ) cóm o p ro c e d e r p a r a lo g ra r lo : a es el b lo q u e de
m a d e ra sobre el c u a l e s tá d ib u ja d a la c a b e z a q u e q u e re m o s t a ­
lla r ; b es el b lo q u e d esb a sta d o co n g ra n d e s p la n o s ; C . C ’, la c a ­
beza con los rasgos d e ta lla d o s de f r e n t e y d e p e r f i l; O 2 la cab eza
v aciad a p o r d e n tro .
D ebem os in d ic a r, com o re g la g e n e ra l, q u e los r a s g o , de las
cabezas de los m uñecos d eb en s e r sencillos y su s c a ra c te rís tic a s
ex a g era d as p a r a q u e se v e a n b ien d e lejo s. L as c a b e z a s m u y
d eta lla d a s no se ven b ien a u n a d is ta n c ia r e g u la r , p o rq u e los de­
talles pequeños se b o rr a n . E n los d ib u jo s q u e p re s e n ta m o s d e los
m uñecos añ o n ad o s de v ario s países, ,c p u e d e n v e r las c a r a c te r ís ­
tic a s ex a g era d as que* d a n m a y o r re lie v e a c a d a p e rs o n a je .
Las cabezas d e c a r tó n se m o d e la n c o n p la s tílin a o co n b a­
rro . L a cab eza m o d elad a con p la s tílin a se c u b r e c a p a t r a s cap a
con pap el fra c c io n a d o en p eq u eñ o s tro z o s y re m o ja d o e n e n g r u ­
do. C u a n d o la cap a lleg a a se r b a s ta n te g r u e s a ( I m il. 1.5 miL
seg ú n el ta m a ñ o de La c a b e z a ) , se d e ja s e c a r y , m á s t a r d e , se sa-
ca la plastU ina de la ca b eza con u n a c u c h a r a , p o r el o rific io del
cuello. Se puede ta m b ié n s a c a r la p la s tilin a r e c o r ta n d o u n a ro ­
dela a r rib a de la ca b eza y c u a n d o é s ta h a sid o v a c ia d a se v u e lv e
a p eg a r la ro d ela. (L a m . 30 C
L ám . 27 93
Si se q u iere fa b ric a r v a ria s c a b e ra s del m ism o tip o , te h m e e
u n molde de yeso de la m an era sig u ie n te : e n u n a c a ja de c a r tó n ,
por ejem plo u n a c aja de zap ato s, se v ie rte el yeso y se d ilu y e con
agua (n o m u y a g u a d o ), Hasta m as o m enos la m ita d de la c a ja
( Lám . ) 0 I), D * ) i la cab eza de p la stilin a se coloca en el yeso
q u e a ú n no Ha fra g u a d o h a sta el n iv el d e las o rejas y se d e ja
fra g u a r. Luego se e m b a rra con aceite te ñ id o , m e d ia n te c u a lq u ie r
color vivo, la su p erficie y se v ie rte el yeso fresco e n cim a d e la
o tra m itad saliente de la cab eza (L sim . 3 E, E j ; g ra c ia s al
aceite teñido se pu ed en s e p a ra r las dos m ita d e s del yeso, s a c a r la
plastilina y o b te n er de este m odo los dos m oldes de la cabeza*
( L á m . 30 D y O*.)
C uando los moldes estén p e rfe c ta m e n te secos, se c o lo c a rá n
en ellos pedazos de papel rem ojados en el e n g ru d o , ap re tán d o lo *
bien. La p rim era capa de papel se e m b a rra con e n g ru d o , sólo de
u n lado, p a ra q u e no se pegue el m olde. Se p u e d e e m p le a r p ap el
m ina-gris, q u e es m ás gru eso , y se o b tien e con él m ás rá p id a m e n .
** *1 espesor necesario del c a rtó n . Se d e ja n d e n tro del m o ld e las
m itades de la cabeza h a sta q u e e sté n casi secas, d esp u és se u c a a
espald a

y se pegan ju n ta s ; se p re p a ra n lu eg o con a g u a c o la y b la n c o d o
España, corno las de m a d era, y se p in ta n .
En caso de m o d elar las cab ezas de b a rro , siem p re es p reciso
Hacer el m olde, p o rq u e el b a rro se e n d u re c e y no se le p u e d e an­
e a r de la cabeza con u n a c u c h a n te , com o a la p la stilin a .
Las cabezas de c a rtó n p u ed en m o d elarse ig u a lm e n te en f o r ­
ma sencilla, como las de m a d e ra , h a cien d o u n a e sfe ra u ó v a lo O
c u a lq u ie r o tra fo rm a sim p lificad a. D espués de h a c e r la p rim e ­
ra p rep aració n con a g u aco la y b lan co de E sp añ a se las p in ta r á
con el color g en eral de la c a r a , d ib u ja n d o fin a lm e n te la , fa c c io ­
nes. En la Lam . 3 0 vemos lo . m o ld e , de u n a cab eza p r e p a r a ­
do, y lu to , p a ra co lo car en ellos el p ap el re m o ja d o en el e n g ru d o .
Del mismo modo pu ed en m odelarse las m anos.
Si se q u ie re n h a c e r la , c a b e z a , d e tr a p o , de m a n ta , g a m u z .
. o * " " * , " '” “ " COr,*r Í -1 '« • perfile», d á n d o le ^ u n po­
co «na, de « n c h u r . q u . p crfU d ib u ja d o , n p la n o , p o r q u é
LAm. 28.
95
¿%rlt el ro lo m en . Lo* dos
necesitar* « U « * r l« d « P oe* ^ p¡flt*n o K bordan en-
perfilo x cosen junto* y ** ^ Recomendad00* re c o rta r al
cima 1« ojo*, U* ceja* y * ¿nero barato, hüvanarlos y
principio lo* dicho* per « J d e f e c t o s se ¿ « b a r a ta la ca-
rellenarlo*. De*pue* de ob*er ^ ^ rigen ésto* y *e reco rta el
btaa hecha provmona . q u edando el prim er re­
molde de trapo en tna t e r ^ defim d^ . ~ ~ ~

^ Z Z n ° i r Z n a , d puede h a c e r* u n a 'a b e z a de «
viejo calcetín como está indicado en 1» Lam. 30. P ara hacer
una nariz .aliente « introduce bajo «1 «ej.do, deapue, de relle­
narlo, un pedaclto de madera, una cuenta grueaa, etc.; lo, o,o.
pueden aer dos botone, o do, cuenta, neg ra, b rd lan te s; la boca,
de paño rojo o bordada. Esta* sugestiones pueden variarse según
la fantasía del inventor del muñeco.
Las mano* de tela son más flex ib l« , y p ara ciertos personajes
más adecuadas. Se dibujará la m anita sobre u n papel, separado
el pulgar de los otros dedos, los cuales pueden q u ed a r ju n to s o
separados a voluntad. Muchos animadores hacen sólo dos o tres
dedos además del dedo pulgar, porque con eso no se pierde Is
expresividad de los gestos y el público no ad v ierte cuántos de»
dos tiene el muñeco. Colocando el modelo de papel sobre el gé­
nero se recortarán las manitas dobles para cada m ano, y u n poco
ma, g rande que « t e modelo; ,e coserán luego a m áquina o a
mano ae voltearán y * rellenarán para d a r le « p eso r. A l borde
de cada marnta ,e coserán o ,e pegarán tu b ito , de piel o de c „ -

j« X v r , d* t r aipi iá o r °’ com° “ “ di« « »


ie L L m UrS° dt<U1 - v o lteará dentro

y »¡ l e tienen P »«d« PÍJ ™ “ ° " °


» ® ,e ; pero si queremos que las ' " ^ r ColS « U b n -
oar '■ “ «anismo que mueve los - ’ Drces,tarem <» combi-
¡>ral0’ » * u cabeza, y Z \ Z P“ T -** “ « ¡m ie n to de lo.
- - * * <~da £ - —
la boca p o r medio
97
de un resorte y un hilo o alam bre que k tir a con la o tra mano.
(Lám . } ) .)

Las Pelucas.— P ara las pelucas se emplean varios m ateria­


les que. sugieren el cabello. Los cabellos de verdad, no son el me­
jor m aterial p ara hacer las pelucas. El muñeco no es u n ser h u ­
m ano, y los m ateriales que se emplean p ara fabricarlo deben
sobre todo su g erir y exagerar los tipos y no im itar a u n ser h u ­
m ano fotográficam ente.
Los m uñecos son pequeños, se m iran de lejos; por más bo­
n ita que sea la m uñeca que ten g a una niña para ju g a r con
ella, no se v ería de lejos en u n te a tro de títeres, m ientras que la
ca ra del m uñeco anim ado, p ara que se aprecie bien a distancia,
tiene u n a n a riz m uy larg a o exageradam ente ch ata, los ojos muy
grandes o m u y chicos, pintando sólo una línea negra o un punto
p ara representarlos, la boca de oreja a oreja en form a de media
lu n a y el ro stro se v erá m odificado por la distancia y siempre
expresivo. De la m isma m anera se exagera la belleza que la
fealdad: los ojos exageradam ente grandes, la boca m uy pequ eña,
las m ejillas coloreadas con exceso, etc. (Lasa. 31.)
H ablando de pelucas hemos dicho que se emplea para ellas
cualquier m aterial, piel, " z a c a te ," estam bre, tiras de paño, capa-
guilla de seda o algodón, crin de caballo o cerdas de un copula.
U n m uñeco que hemos hecho tenia manojos de cerdas de va cepi­
lla encajados y pegados es 1» ag u jem o s que ar haces e s la ca­
beza, em p a re ja d » después eos las tijera*. Late peinado «peda
es p erfecto acuerdo eos «3 personaje r ep r esen* a¿ o , que debía
ten er ux c a rá c te r d u ro y c ru e l
l a peluca k pega ¿¿rectam ente sobre la em ana, por ejem -
zús ai x V*rf--r cus ju c p ed ar.it» de p*£ de n a l o u » a r m a iftt o
x tosca, x ñ e t na pedazt dr media o ca u séis, am atan ano- p a
r ja s e s t e a la fa rsa * t e la ca b e ra : m s m acatad » la x m x
m prga sastre c c r u c t ¿ d n r í e c t ■'¿ucee * ? A t j C ; 3 * é.
******** ¿ y i ¿
Mentjo ie leí muiecet i e funja e guante.—t e n m .ntj.r
los muñecos de guante, hay « río s modos de cogerlos con los de­
dos. En la Lira. 27 se ven cinco distintas posiciones de los dedos
para el manejo de los mismos. Las dos cabezas dibujadas en la
parte inferior de la plana están montadas sobre un palito por
medio del cual se puede alargar el cuello moviéndolo con la otra
mano.
El manejo de los muñeco» de guante obedece l cierta» re-
glas generales, que de no observarle dañan a la calidad del es-
prctáculo. Las figuras en el fondo del escenario tienen que estar
sostenidas más alto que los que trabajan adelante porque el es­
pectador los ve de abajo hacia arriba, deben entrar en escena
siempre por los lados del teatro (cuando el foro está construido
como el foro del teatro de actores con bastidores, rompimientos,
bambalinas y telones de fondo) y no aparecer desde abajo en
ningún caso.
La misma regla se observa a la salida del muñeco. La mano
del manipulador tiene la tendencia de inclinar la cabeza del mu­
ñeco hacia atrás; hay que evitar este defecto. Es preciso ensa­
yar, estudiando todos los gestos de las manitas del muñeco y va­
riarlos, lo mismo que todos los movimientos que el muñeco tiene
que hacer en el curso del espectáculo. Las manitas de tela se
prestan a mayor variación de gestos que las manos de madera;
pero tanto en las manos como en la cabeza, la rigidez y la flexi­
bilidad dependerán de las características del personaje que el
muñeco represente. El movimiento de toda la figura puede ser
más rápido o más lento, doblarse hacia adelante o quedarse siem­
pre erguido; de estos detalles depende en gran parte el éxito de
los espectáculos. Un animador francés del teatro Guignol de la
ciudad de Lyon dice que ha logrado hacer reír a su público du­
rante cinco minutos únicamente con los ademanes del muñeco,
sin haber pronunciado una sola palabra. La voz representa tam­
bién un gran papel y el muñeco debe ser homogéneo en sus ca­
racterísticas exteriores: su andar, sus gestos y su voz; el ani­
mador tiene que cuidar de todo ello. Por ejemplo, para que

101
una dama haga una buena reverencia se Ja mueve hacía atrás,
inclinándola de medio cuerpo hacia adelante al mismo tiempo.
Es evidente que un animador de talento ha de crear, éJ mismo,
los gestos y m ovimientos de su personaje y variarlos según tu
idea; aquí no damos más que unas pocaj reglas indispensables
en el manejo de los muñecos en general.

Conservación de los muñecos,—-Cuando los muñecos no tra­


bajan se puede guardarlos en una especie de repisa, con recortes
circulares del diám etro del cuello, hechos en el frente de la re­
pisa. (Lám. 26.)
Se les puede colgar también atando un mecate a su cuello,
y los animadores cuidadosos tienen un bolsa para cada muñeco o
los cubren, una vez colgados, con una cortina.
Los muñecos que trabajan se cuelgan en el interior del
biombo del teatro en el orden en que entran en escena. (Lam. )2 .)

Los muñecos con hilos (o títeres).— Es otra gran familia de


los pequeños actores y tal vez la más antigua. En México, en
Bélgica, en Italia y en varios otros países, prospera y siempre ha
prosperado esta clase de muñecos, a pesar de su manejo más
complicado, mientras que en Francia, España y Rusia se traba­
jaba de preferencia con los muñecos de funda.
El muñeco con hilos se hace de madera, de barro o de cual­
quier material imaginable (hasta los cacahuates sirven para ar­
ticular un muñeco). El más sencillo tiene la cabeza unida al
tronco y los brazos y las piernas que se unen al tronco por medio
T E A T R O BIOMBO de tiritas o tubitos de tela, los cuales se pegan o se clavan al
tronco en los hombros y en las caderas (Láms. J5 y ) 6 ) . Si la
D E T R E S HOJAS
cabeza es movible se une al tronco por medio de armellas.
Los muñecos articulados pueden tener todos los movimien­
tos que se requieran; todo depende de la complicación de ¡as
articulaciones. Los brazos y las piernas, hechos de trochos de
madera o de barro, se articularán en el hombro, en el codo

203
“ » A»*-* luga bw booia rntrcBÓa st U a s m Hada «tria,
¡RcIuiíniMa de ntJio cuerpo hacía k k L u u ai mismo cimpa.
Es cridecte que aa animador de tatraco ba de errar, ri mismo,
los gestes y moTiaintiM de na personaje y n rú ria i it¡ú i ib
•dea; aquí do dasKM má« qoe usas pocas rrjlas laispccuU a
en el manejo de los mo ñecos en c e r r i l

Cortsers sdiu Je los muñecos.—Calado loo muñecos ao tro*


bajan se puede guardarlos en una especie de repisa, cea recortes
circulares del diámetro del cuello, hechos en el frente de la re­
pisa. (Lim. 26.)
Se les puede colgar también atando un mecate a tu cuello,
y los animadores cuidadosos tienen un bolsa para cada muñeco o
los cubren, una vez colgados, con una cortina.
Los muñecos que trabajan se cuelgan en el interior del
biombo del teatro en el orden en que entran en escena. (Lim. )2.)

Los muñecos con hilos (o títeres).—Es otra gran familia de


los pequeños actores y tal vez la más antigua. En México, en
Bélgica, en Italia y en varios otros países, prospera y siempre lia
prosperado esta clase de muñecos, a pesar de su manejo más
complicado, mientras que en Francia, España y Rusia se traba­
jaba de preferencia con los muñecos de funda.
El muñeco con hilos se hace de madera, de barro o de cual­
quier material imaginable (hasta los cacahuates sirven para ar­
ticular un muñeco). El más sencillo tiene la cabeza unida al
TEATRO BIOMBO tronco y los brazos y las piernas que se unen al tronco por medio
de tiritas o tubitos de tela, los cuales se pegan o se clavan al
DE TRES HOJAS
tronco en los hombros 7 en las caderas (Láwu. J5 y )6). Si la
cabeza es movible se une al tronco por medio de armellas.
Los muñecos articulados pueden tener todos los movimien­
tos que se requieran; todo depende de la complicación de las
articulaciones. Los brazos y las piernas, hechos de trocítos de
madera o de barro, se articularán mi el hombro, en el codo
L u articulaciones d e los m u ñ ec o s, p o r m á s c o m p lic a d a s
« m n e , com o e n el caso a n t e r i o r , c o n t i r i t a .
chas articulaciones que tenga el muñeco, tu vida en la escena
dependerá del talento de tu animador. (Lóm. 33.)
Cualquiera puede aprender a manejar perfectamente a loa
muñeco*, pero ti el animador no poaee talento de actor, ti no
tiento lim patia por tua penonajea, ti no tiene cariño y entu-
tiatmo por tu trabajo, lot muñeco* no aeran en tua mano* máa
que una débil imitación fotográfica de un ter humano, mi*
bien torpe. El muñeco no n un ter á u i u u , e* algo más o algo
menot. Su vida ea ficticia y tua ge*toa, como tu cara, deben et*
ta r exagerados dentro de un ettilo, como lo* raigo* de tu ca­
ra. La pantomima noi entena que loa getto* y la actuación
adecuada no necesitan de palabrat para hacerte entender, y
ello prueba la importancia del gesto expresivo.
Cuando el muñeco ya está construido y tu t articulaciones
ton flexibles, cada miembro de su cuerpo te une por medio de hi­
los a una cruz o control. Las cruces tienen uno o dos palitos
transversales; los hilos te fijan a la cabeza del muñeco y en «I
cruce de lot palitos del control; la espalda te une por un hilo
atado más abajo de la cintura y la o tra extremidad drl hilo se
fija a la parte posterior de la cru z; para la* piernas lot hilos
¡e fijarán a los muslos, arriba de las rodillas, y a las dos extre­
midades del palito transversal; para mover los brazos se fijarán
los hilos en la mitad de los antebrazo* y a los extremo* del otro
palito transversal (Leas. 36) o a un palito independiente, ma­
nejándolo con o tra mano.
El palito independiente de la cruz podrá servir para atar
do* hilo* a los hombros, lo* cuales pasan también por las orejas
p a n poder comunicar al muñeco un movimiento giratorio. Si
hay dos palitos independien tes, el que no te utilice se coge con
una mano, junto con el control, o los dos se cogen en una mano
y «1 control en la otra. (Foto No. 4, Lata, j j . j
La cruz se inclina a la derecha e la izquierda, hacia ade­
lante o hacia atrás, según los movimientos que cJ muñeco deha
hacer. Sólo una larg a práctica enseña a manejar báen cae tápe
de muñecos. ( Fotos No. 3, A y i , #, 24 j 23.)

1#7
C u a n d o el m u ñ e c o e s tá q u ie to , s in m o v im ie n to , l a Cru*
m a n tie n e c a s i v e r tic a lm e n te y los h ilo s p e rm a n e c e n estirado*
to d a s u l o n g itu d d e sd e la c r u z h a s t a la s a r tic u la c io n e s ; la, p}er
ñ as y los b ra z o s c u e lg a n lib r e m e n te , los p ies to c a n d o el suelo
la c a b e z a e r g u id a . ( L a m . 3 6 , d ib . } . )
L as c r u c e s o c o n tro le s p u e d e n t e n e r v a r ia s fo rm a s , según le
c o n v e n g a a c a d a m a n ip u la d o r . A lg u n o s tie n e n u n a fo rm a ligo*
r a m e n te c u r v a . ( L a m . 3 7 , 2 .)
E l s e ñ o r S p e d e r, d e B ru s e la s , d e l c u a l y a hem os hablado
te n ía u n o s c o n tro le s esp e ciales q u e c o n s is te n e n u n a ta b lita lar-
g a d e u n o s 4 0 o 50 c e n tím e tr o s ; p o r m e d io d e re s o rte s metálicos
se u n e a esa t a b l i t a u n a v a r i l l a d e lg a d a ; en la s ex trem id ad es de
la t a b l i t a ta m b ié n h a y re s o rte s , lo m ism o q u e e n el centro* esos
re s o rte s y la v a r illa h a c e n el m ism o p a p e l q u e los palillos de 1*
c r u z . E s te m ism o c o n tr o l s ir v e p a r a m o v e r v a rio s muñecos a
u n m ism o tie m p o , p a r a h a c e r m a r c h a s o b a ile s rítm ic o s ; con las
dos m a n o s se p u e d e n m a n e j a r d o c e , c a to r c e y h a s ta diez y seis
m u ñ e c o s; le v a n ta n d o el c o n tr o l o in c lin á n d o lo a u n lado o al
o t r o se le v a n ta n -al m ism o tie m p o to d a s la s m an o s y los pies
d e u n la d o o las m a n o s y los pies d e l o t r o . In c lin a n d o el control
to c a n el su elo a l m ism o tie m p o to d o s los pies y com o tienen la
s u e la p e s a d a (p lo m o o a lg ú n o t r o m a t e r i a l se m e ja n te ) hacen
u n r u id o r ítm ic o al c o m p á s d e l t a m b o r o d e la m ú sica. (U m
3 7 , 1 y 2 .)

M a n ejo d e los m u ñ e c o s c o n h ilo s.— P a r a a p r e n d e r a mane-


j a r los t í te r e s h a c e f a l t a e j e r c i t a r s e m u c h o h a s ta a d q u irir su­
fic ie n te p r a c t i c a ; e n to n c e s e l m u ñ e c o o b e d e c e en to d o y actúa
co m o e l m a n ip u la d o r le m a n d a . L o m á s d i f í c i l es mantenerlo
sie m p re en el su e lo ; u n a n im a d o r in e x p e r to , a l q u e r e r levantar
u n b r a z o d e l m u ñ e c o , l e v a n t a t o d a la f i g u r a y el títe re baila
d e s e s p e ra d a m e n te s in t o c a r el su e lo .
P a r a e je r c ita r s e en el m a n e jo d e los t í te r e s el m ejor sis­
te m a co n siste en p o n e rse d e la n te d e l e sp e jo ; p o r ejem plo, con
os t í te r e s p e q u e ñ o s se c o lo c a rá u n o d e l a n t e d e l espejo del to-

109
cador 7 la tapa superior del mismo servirá de escenario, o bien
se pondrá encima una tabla sobre unos libros para bacer que
el escenario quede más alto.
Moviendo el títere y mirándolo en el espejo, se aprende
a levantar los hilos, y la misma cru z, a la a ltu ra necesaria pa­
ra que el muñeco no se despegue del suelo y haga los movi­
mientos deseados.
Al títe re de hilo se le viste como a u n ser humano. Si el
títere es de tam año reg u lar sus vestidos se cosen y si es muy
pequeño se le pueden pegar con cualquier pegamento y hacerlos
de tela o de papel.
Los muñecos de barra.— Se usan mucho en Bélgica. Son

• a s i*
un tipo de títeres más o menos articulados. La b a rra de me­
tal o alam bre se fija a la cabeza por medio de unas argollas
o una argolla y u n a armella. Todos los títeres del folklore
belga son manejados por medio de esta b a rra (menos los m u­
ñecos del "Bethieme,” de V ervier). Los movimientos de estos t í ­
teres son m uy limitados. Sus piernas y brazos se balancean
libremente al compás de la m archa del muñeco. Movidos por
la b a rra , los muñecos cam inan de un lado de la escena a otro.
A veces se añade u n hilo atado a u n brazo para los combates
y otros gestos necesarios en el espectáculo. Esos muñecos se
m anejan desde arrib a, pero no necesitan puentes; la b a rra es
bastante larg a p a ra que u n hom bre de pie, oculto detrás del
telón y las bam balinas, pueda manejarlos. (Láms. 9, 10, 11
y 12.)
Muñecos movidos por medio de varillas. (T ipo de m uñe­
cos javaneses).— Este tipo de muñecos es u n tipo interm ediario.
Se m ueven desde abajo, como los muñecos de gu an te. Los b ra ­
zos de los muñecos están articulados en el hom bro, en el codo
y en la m uñeca p or el mismo procedim iento que en los títeres
con hilos y son sum am ente flexibles. (Lám . y 2 B.)
La cabeza del m uñeco se coloca y se afian za sólidamente,
sobre u n a b a r ra la rg a que el m anipulador sostiene con sana

Lám. 36.
m ano. A d ic h a b a r r a a !a a l t u r a d e los hom bros se clava .
una
b a r r ita m ás c h ic a , del a n c h o d e éstos, y a c a d a e x tre m id jj
la b a r r ita se a r tic u la n los b ra z o s del m uñeco. U nas Varil]
m u y d elg ad a s se a ta n a las m anos d el títe r e , y el animador
ten ien d o la b a r r a g ra n d e en u n a m an o , m an eja con la 0tr '
p o r m ed io de las v a rilla s d elg ad a * , u n a o las dos manos del
m uñeco. Los m o v im ien to s r e s u lta n m u y graciosos y m uy y ,,
riad o s. (L á m . 3 8 .)
E l t r a j e se fija a l cu e llo d e l m u ñ e c o com o en los muñe,
eos d e g u a n te y p a r a d a r le c u e rp o se 1c p u e d e poner debajo
del tr a je u n a fu n d a . H a y q u e c u i d a r q u e las m angas estén
hechas d e u n a te la d e lg a d a y fle x ib le , p a r a no estorbar los
m o v im ien to s de los b ra z o s d e l m u ñ e c o . Sí los b razos son bien
to rn e a d o s no se n e c e s ita rá n las m a n g a s . E n la Lám . 38 ve-
mos u n m u ñ e c o q u e n o tie n e m ás q u e a n te b ra z o s y manos;
los b ra z o s son u n sim p le c o rd e l q u e se u n e al hom bro y al
codo. E n los m u ñ eco s ja v a n e s e s d e la L ám . 2-B, los brazos
e s tá n to rn e a d o s y las a rtic u la c io n e s son d e gozne.
P a r a f a c i l i t a r a l m a n ip u la d o r el m a n e jo del muñeco, un
m a rio n c tis ta d e P a ris h a in v e n ta d o u n c i n t u r ó n de cuero grue­
so, en c u y o f r e n t e se h a lla i n c r u s t a d a u n a p la c a de madera,
g ru e s a y f u e r t e , co n u n so s té n co m o p a r a las astas en las
b a n d e ra s . (L á m . 3 8 ,) L a b a r r a c e n tr a l d e l m u ñ eco se enca­
ja en el so sté n y las m a n o s d e l a n im a d o r q u e d a n libres para
m o v e r los b ra z o s d e é ste . Los m u ñ e c o s an im a d o s de dicho tipo
p u e d e n te n e r los pies o n o te n e rlo s e x a c ta m e n te com o los tí­
te re s d e g u a n t e , p e ro los pies se m o v e r á n p o r s u propio im­
p u ls o sin q u e el a n im a d o r d i r i j a s u s m o v im ie n to s. La señora
D o lo re s V . d e C u e to , d e q u ie n h a b la re m o s m ás ta rd e , en el
c a p ítu lo d e l T e a t r o E d u c a tiv o d e la S. E . P ., tie n e dos muñe­
cos q u e b a ila n el j a r a b e ; esto s m u ñ e c o s tie n e n las v arillas fi­
ja d a s a los pies y en e s te c a so so n los b ra z o s los q u e se ®uí*
v en lib re m e n te a l im p u ls o d e los m o v im ie n to s d e l baile.

\13
M f eri as y de m o t f e . - V a r ienfe* de lo* mmV-
coi del tipo javanés que acabamos He d n críb ir, de lo* títeres
d** nilrt y de tas figura* de papel del típn popular que mueven
!o< piee y loe brazo* tirando de loe hilo* atadoe o toe articulado-
ne«, eetoe títere* «on muy complicado* en lo que toca a «u cons­
trucción.
l-.n la L*m. 39, vemos un muñeco de este tipo. Un ai4-
m arón que consta de do* taldita* arriba y abajo, con tree
perforaciones circulares atravesadas por tres varillas. Encima
de la tablita superior tales varillas se fijan a una tira trans­
versal del ancho de los hombros. La varilla del centro se halla
afianzada en la tabla superior sólidamente, fas otraj dos va­
rillas pueden subir y bajar en las perforaciones de la tablita y
están articuladas con la tablita de los hombros en los puntos
<t a*. El cuello, con la cabeza, puede moverse en el punto b de
la b arra central, pero se halla fijo sobre la tira de los hombros.
Los hilos que mueven los brazos atados al antebrazo pasan
por una m e d ita en el hombro y bajan a través de las perfo­
raciones de las tablas para fijarse, abajo, a unas teclas con
resortes, que se clavan a las varillas laterales. (L ám . 39, D ,
A , A 1 y B .)
La b a rra central se coloca en el sostén del cinturón ya
descrito y coa los dedos se mueven las teclas, subiendo o
bajando los hombros del títere para completar los movimientos
de los brazos.
El dibujo B representa una organización de la armazón
un poco distinta, c, c*, r1, c3, c4 son las t eclas.

Los m uñecos d e resortes .—Son unos muñecos que se mue­


ven autom áticam ente, doblándose y enderezándose el resorte-
En la L ira. 40, están representados dos tipos de muñecos
modernos: u n pájaro fabricado con dos tablitas y unas bisa­
gras que las fijan a un tubo. Las tablitas están unidas entre
sí por medio de resortes ( s , b , c ) y en su parte superior se pro­
longan en dos alas de pájaro; cogiendo el pájaro por el tubo

115
MUÑECOS DE
RESORTES
y apretando con los dedos las ta b lita j que form an n a ángulo
Haremos que el pájaro b a ta las alas. El cuerpo del pájaro pue-
revestirse p a ra o cu lta r las tablitas. O tro muñeco monta*
do en dos b arrita s tiene unos resortes que unen su tronco
con las piernas (es plano o en b u lto , según se q u iera). Sacudien­
do el m uñeco y sujetando con la mano las barritas, empieza
a salu d ar y a enderezarse, m ientras que sus brazos libres Ha­
cen unos movimientos chuscos y desordenados.

M u w c o t movidos desde abajo a través de unas ranuras en

el tablado.— Los muñecos de este tipo no difieren de muchas


o tras m arionetas p o r su anatom ía. Su particularidad consiste
en el m ovimiento. Montados sobre unas varitas de madera,
se deslizan p o r la escena a través de unas ranuras en el suelo
de la misma. Si se desea pueden Hacer algunos movimientos
impulsados p o r Hilos, sea desde abajo como los muñecos de
ca rtó n recortado que se venden en México, en las plazas y
ferias el " D ía de M uertos” (Lám. 17) ; sea desde arriba, co­
mo los títeres.
E n la ciudad de V ervier, en Bélgica, han existido muchos
de esta clase; se representaban con ellos las escenas de la vida
de Jesucristo y de la Santísima Virgen, de un modo muy cu­
rioso. C ada escena se representaba dentro de u n cajón pro­
tegido p o r vidrios; Había diez y nueve cajones colocados sobre
unas mesas de m adera cubiertas de tela. Entre dichas me­
sas o bastidores podían cam inar los ñiños que m orían los
muñecos a trav és de las ranuras. Una vieja recitaba una es­
pecie de poema explicativo de los cuadros representados «u
los cajones. Con ramas de árboles, piedritas, arena y telas p a ­
tadas se form aban las decoraciones, de un estilo muy carac­
terístico de la ciudad de Vervier. (Lam. 41.)
En la Historia de los títeres de México Hemos señalado o*
titirite ro de V eracrux, que «novia tam bién algunos de sus m u­
ñecos a través de las ranuras combinándolos con los títeres
con Hilos. (Leas. I I .)
_ L oj m u ñ e c o jap o n es« , que han
U , muñeco, ÍaP ° y ‘e’’actor„ h u m an o ,, son g ra n d e,, caá
competido con «1 hum aoa 0 de la m ita d de ella.
¿el tamaño de la f'S , mpleadoí consiste en u n a carretilla
d' Uno de lo, , ‘5Item“ ,” sienta .o b re la ca rre tilla. El m u-
baja con ruedas- El «c ^ tc n tld „ y o c u lta al ac to r que
Seco «. del alto de un , m uñeco con sus m ano,, y
mueve las manos y U p¡e,
los pie* del mismo c ep jof m u 5 ccos japoneses consiste
Otro sistema Para ej ¿ e| ta m año de u n hombre, lo
en lo siguiente: e VCJt¡dos de negro, sobre el fondo
mueven do, o tre ocu lta, en p a rte , a lo, actore,
muñeco ae desplaza con ,u s anim adora,
espectáculo, «cogen ,u s tem a, en la , a n tig u a , leyenda,
japonesas, ,u , h«ro« son lo, «obles g u e rre ro , Sam urai Lo,
cantos que acompañan « t e espectáculo se llam an Joruri. El maa
celebre dram aturgo japonés que escribía p a ra estos teatros se
llamaba Cbikamatsu Monzacmón. Los m uñecos y los espec­
táculos que acabamos de describir d ifieren d e los otros gé­
neros de muñecos japoneses iguales p o r su anatom ía, a los
muñecos chinos y a los de otros países. (L am , 42,)
En el Museo de Muñecos Animados, de Bruselas, funda­
do y dirigido por el señor Carlos Speder, h ay muñecos japo­
neses movidos por varillas.
Las sombras chinescas tam bién se u sab an mucho en el
Japón; sin embargo, los espectáculos de qu e hemos hablado
más arriba tienen mayor im portancia en el desarrollo del tea­
tro japonés.

Muñeco* planos recortados de m adera, papel o piel. (Som~


Arabía tip° M u t% * e a tQdo el O riente hasta
modo de i 004 * N<>rt€* EI m “ mo encabezado nos indica el
terial U ^ o T r T T ^ m uñecos se utü iza ma-
como la madera V e l T ^ ' CJCn,p]0 el pergam ino, u opaco
arton. os muñecos transparentes y pin-

121
ta d o s d e colores v iv o s, te p ro y e c ta n so b re la p a n ta lla alm a*
b ra d o s d e sd e a tr á s . A lg u n a s fig u ra s d e los espectáculos de
so m b ra s, re c o rta d a s e n m a d e ra y p in ta d a s ta m b ié n con b r i­
lla n te s c o lo re s, se a lu m b ra n p o r d e la n te y se separan del es­
p e c ta d o r p o r m ed io d e u n v e lo tra n s p a re n te q u e apenas a te n ú a
lo s co lo res. (L a m í. 2 y ).)
L a s f ig u r a s o p acas se a lu m b ra n p o r d e trá s y p ro y e ctan
so b re la p a n ta lla s ilu e ta s n e g ra s. U n a v a rilla m ás o menos d e lg a ­
d a (s e g ú n el ta m a ñ o d e l m u ñ e c o ) sostiene l a fig u ra , que puede
s e r a r ti c u l a d a , y se m u e v e c o n los kilos como los m uñecos p o ­
p u la re s m ex ic an o s m en cio n ad o s a n te rio rm e n te , ( l i a . 4S.)
E l v ia je ro O t t o Spies b a
d e s c rito u n e sp e c tá c u lo d e
so m b ra s c h in e sc as q u e p re ­
se n c ió e n M iso re ( I n d ia del
S u r ) . L a p a n ta lla d e Uno
b la n c o fo rm a b a l a p a r te de­
l a n t e r a d e u n a tie n d a n e g ra ;
los m u ñ e c o s r e c o rta d o s en
p e rg a m in o m e d ía n u n m e tro
o u n poco m á s , e r a n t r a n s ­
p a r e n te s y p in ta d o s d e v iv o s
c o lo re s. D u ra n te el «pec-
tá c u l o los a lu m b r a b a n desde
a t r á s c o n u n a l a m p a ra de P*"
tró le o . S o la m e n te los hom bre*
p o d ía n t r a b a j a r e n este t e a ­
t r o e im ita b a n la v o z de las
m u je re s . L as p ie z a s se a d a p ­
t a d e los lib ro s sa g ra d o s
h in d ú e s . E l e s p e c tá c u lo d u ­
r a d e sd e la s d iez d e la noche
h a s t a la s c u a t r o o c in c o d e
U m a ñ a n a e n 1« n o A t i * *
l u n a . L a s re p re s e n ta c io n e s se

123
lin a «ola fam ilia ¡o teg rn ,a co m p añ ía y

ac,or" ¡ s o c a ,iín ’ ganan poco y dan


; u, „ P« , L , . i o . p . » h « « " « p o » -". ® * w “ « * * « * >u m jy ° r,a -

«/>». * «.«*«<>•— En re a lid a d , lo . n u e v o , tipo.


H, .e originan c ..¡ .¡.m p re en lo . tip o , c liu c o . y .
,„ .M « id o ., P » -. tom o y . te m o , d icho, .e p u ed e n c o m b m .r
r,«H y c rp .r nu<roi tipos, com o el señ o r O b ra s tz o ff v vario.
murionetista» m oderno. lo b»n hecho.
Un tipo de m uñeco, de O b ra s tz o ff se a p ro x im a a los fa n ­
toche. y a lo. muñecos japoneses, a u n q u e se g u ra m e n te él no
habrá pensado en este p arentesco c u a n d o in v e n tó los suyos;
la cabeza del muñeco se fija «obre u n a g o rra q u e se a ju s ta a la
cabeza del actor. (Lmm. 4 0 .) P o r encim a se v iste el m u­
ñeco con un amplío tra je del personaje q u e se q u ie re represen­
ta r (un pierrot, un ju ez, e tc .) . Las m anos del m uñeco son
tai mano, del miinio a c to r o rn,m itas hechas de c u a lq u ie r m a­
terial. El actor se m ueve d e trá s de u n biom bo y a c tú a como
un muñeco de funda m uy g ra n d e ; el m ism o a n im a d o r h a Ile-
«;ndo a la m ayor sim plificación a q u e se p u ed e lle g a r en la
fabricación de un muñeco de m ano. Decim os a d re d e d e mano,
¡ * an^ma<lo r pone la cabeza, q u e es u n a esfera, con
j . V ° aCS C3S‘ ak*t r a c t**, sobre u n dedo y m u ev e los otros
r V i i : - " T b~ n d ° COn tra b a ja ra

i «: dM
uda-§PS
una «imple*esfcra sin'facc» í*** ? * * * ** U*SÓ a tr a b a i a r con

pero no p . ra U» n ¡¡>01. \ y *'


Pie eaketín con u n poco A l ¿ . mUnCCOS « u n *,m’
do* botone, p ara los ojos- « « J* * . * ? ** ^ab ezai bigotes y
los movimiento»
, A*I n -* . ,
MCI PUDO d l n i n a Zaba
__ *°bre
.. su p u ñ o cerrado;
propia mano hacia In. ia e*Pre**©*» a la c a ra y ***
En r - ,d *1.0 r*d« . per
animadores d« talento c J ° a ***** O b ra ,tz o *f como todos lo#
m eterim ea, en lo, t ¡ ’ * *Qd° tu * P * « °« ajes o b « r v . « Jas ca-
* * ? hUm' a °> T W k 4 . .1 m . c . r ü l , prn p ,.-
do. L as c a r a c te r í s t ic a s d e l c u e rp o , com o las q u e p ro v ien e n de y planté, como se planta una yerba, un puño de "zacate,"
las d e fo rm a c io n e s p ro fe s io n a le s , so n t a n im p o rta n te s com o las que hacía veces de cabello. (Foto 41 A .)
d e la c a r a y d e b e n e x a g e r a r s e d a n d o d e ese m o d o m ás ex p re­ Pasando mi dedo índice a trav és del agujero del cuello,
sión al p e r s o n a je : u n c u e llo l a r g o y fle x ib le , o tieso, o corto lo sacaba por el agujero de la boca: mi dedo hacía veces de
y g o rd o , b r a z o s e x a g e r a d a m e n te la rg o s o c o rtito s , p iern as que lengua y daba a mi muñeco u n aire atontado notable. O tro
tie m b la n y se d o b la n b a jo e l peso d e u n c u e rp o enclenque y muñeco con la cabeza de guaje era u n negrito. Su cabellera
u n a c a b e z a p e s a d a . Y a h em o s m en cio n a d o q u e los m uñecos era u n pedazo de esponja teñida de negro. Sus ojos, dos bo­
fo lk ló ric o s d e B é lg ic a se d e n o m in a n , s e g ú n sus c a ra c te rístic a s, tones negros esféricos que se hundían hasta la m itad en los
" E l N a r ig ó n ,” " E l B r a z o L a rg o ,” e tc .; en los m uñecos mo­ agujeros hechos en el guaje; la m itad saliente semejaba unos
d ern o s se s ig u e e l m ism o p rin c ip io . E l d ir e c to r del T e a tro Pe- ojos m uy saltones rodeados con una línea blanca. (Foto 41 A .)
r u c h c t, d e B ru s e la s , h a h e c h o u n a m u ñ e c a q u e b aila el Bolero U na cu enta de m adera hacía una nariz chatita, y una
de R a v e l (c o m p o s ito r f r a n c é s ) ; com o los m ovim ientos debían argolla pintada de rojo era una boca, abierta en la que lucían
ser s u a v e s , l a m u ñ e c a se f a b r ic ó c o n u n a s tir a s de te la , con unos dientes pintados de blanco.
las m an o s y los pies e n la s e x tre m id a d e s de las tira s . L a ca­ H e construido algunos otros muñecos colaborando con mis
b eza, p o r e s t a r h e c h a d e u n m a te r ia l m ás pesado, se inclina­ amigos animadores.
b a g ra c io s a m e n te , p e r o e l in e x is te n te c u e rp o d e la m uñeca se La señora V. de C ueto y el señor Germán Cueto han exhi­
c u b r ía c o n p lu m a s b la n c a s d e a v e s tr u z , las q u e cosidas a las bido una vez u n baile. Los bailarínes tenían el cuerpo hecho
tira s se e s p o n ja b a n y se m o v ía n c o n s u a v id a d al com pás de ca­ de farolitos de papel, plegadizos. Una cabccita tornaba el farol,
d a m o v im ie n to . ( L á m . 1 9 .) C o n las m ism as p lu m as de a v e stru z , las manos pendían de los lados, los pies estaban pegados abajo
del farol. Subiendo y bajando e! palo sobre el cual se erguía
hizo el s e ñ o r S p e d e r u n m u ñ e c o q u e re p re se n ta b a el viento. Las
la cabeza, los farolitos se doblaban, se inclinaban, se estiraban
p lu m as e r a n g rise s y c o n el ru id o d e l v ie n to el m uñeco volaba
al son de la música y ejecutaban un baile gracioso y original.
p o r la e sc en a y d a s a p a r e c ía . E l t a lle r d e l señ o r S peder, q u e pude
Los muñecos del grupo "Comino” se han caracterizado
v is ita r e n B ru s e la s , e r a in te re sa n tís im o : se am o n to n ab a n los m a­
siempre por tu sistema de construcción, porque además de
teria le s m á s in v e ro sím ile s, d e los cu a le s la fe c u n d a im aginación
tener los muñecos del tipo "guignol” clásico (muñecos de fu n ­
del a r t i s t a s a c a b a in sp ira c io n e s p a r a f a b r i c a r los m uñecos más d a ), han creado algunos de tipo m ixto como, por ejemplo,
diversos y f a n tá s tic o s . "Corainito,” el héroe de tus piezas, que tiene dentro del tra ­
H e h e c h o e n M éx ico u n o s m uñecos em pleando p a ra la je o fu nda una armazón de alambre y puede mover los ojos
ca b eza u n " g u a j e ” p e q u e ñ o o c a la b a c ita . D espués de ag u je­ y la boca, pero cuyas manos se mueven por los dedos del
r e a r y v a c ia r el g u a je d e su s sem illas, he hecho los ojos con animador. El mecanismo fué ideado por el señor Alva de la
dos b o to n es n e g r o s ; e n u n a g u je r o en m edio de la c a ra in cru s­ Canal, padre de los actuales animadores del teatro "Comino,**
té u n p e d a z o d e m a d e r a en fo rm a d e pico de p ato , que re ­ quien fué un notable astrónomo.
p re s e n ta b a la n a r iz ; u n a g u je r o re d o n d o sirv ió p a ra la boca En 1* Lám. 53 vemos a "Comino” con *u mecanismo In­
a b ie rta . A lr e d e d o r d e ese a g u je r o p in té u n c irc u lo rojo íijju- terior. Una tira o b arra K de madera fijada interiormente a
r i n d o los lab io s. C o n u n a b ro c a a g u je re é el g u a je , por arrib a, la cabeza de "Comino,” baja pasando por un anillo de alam-

127
12(1
I»r* « mocaJ u a U a ltu ra del cuello; al anillo te fijan <lo» liww* In c ita m o s a q u i e n e s j e o c u p e n J e lo e te a tro » d e m uñeco*
b re rst J f alam bre l.t.¡ rl « n iu h in MM ta ilir a r lotlo el ntu- en el f u t u r o , a n o d e t e n e r s e a n t e l a s d i f i c u l t a d e s que pueden
ñe»o; otro alam bre *V o l a curvado hacia adelante, sosteniendo p r e s e n ta r te e n la c o n s t r u c c i ó n d e lo s m u ñ e c a s , y a n o t e m e r
U b a m g u iia prom inente, la» p in c u r tía n »lc lai « tre m id a * f in p lr.ir loa m a t e r ia le s q u e c r e a n n iñ a a d e c u a d o s n s u s m u ­
d fi iltl ir w if ó n Í’P y Ir m ueven por iu propio impulso, El ñecos, Po r o r ig in a le s c i n u s i t a d o s q u e p a r e / c a n j s u u s o , b ie n
a p r o p i a d o a l c a r á c t e r d e l m u ñ e c o , p u e d e h a c e r m i l a g r o * e n la
m ufiífo está m N l i J i) d r una irla b ailan te gnir»a que form a
(r e a r ió n d e lo t n u e v o s t i p o s y d a r á t a m b i é n u n a o r i g i n a l i d a d
l l ««prior del cuerpo# (hoto 26,)
a u té n tic a a «u# c r e a c io n e s .
I'! anim ador pata ati mano por la a b e rtu ra en la espal*
lia del (raje; el pulgar y el índice sirven para mover loa m a­
no* y loa olio» d n lo i para accionar el ni«.anitm o <;or mueve
la boca y tam bién, «I «a quiere, lo» ojoi del muñeco.
Este mecaniimo le baila com titu id o por la b arra K antes
mencionada y do« placas A r I de m etal en form a d r un c u a r­
to de círculo, la« cualet »r aju stan a la b a rra en l<» punta*
0 0 por medio de clavo» o tom illo», de modo de poder g irar
de un lado a otro; do» tecla» de m etal tam bién RR se fijan
flojamente a la» placai en «u ángulo superior.
I'.l peda/o de madera que form a la Ix k i puede g irar h a­
cia abajo en el punto C¡ un alam bre parte del ángulo [) de
la boca, pxia por la ruedita F «obre la b arra y baja h a ita el
ángulo B de la placa A , donde te fije. $e em puja la tecla R ,
gira hacia abajo la placa A, baja el pu n to ti, XiránAo por m e­
dio del alambre la boca que te abre o »e cierra. I.a o tra placa
lirve de la miirna manera para m over loe ojot. (¡A¡m. ) ) . ) ha
la parte inferior de la misma lámina vemot otro aparato para
mover loe pies, ingenioso y sencillo. Loe pies c«tán unidos por
el resorte f/; en el punto / del mismo está fijado un alam bre
vertical; tirando de éste, el resorte funciona y los pies cambian
de posición. Tirando y aflojando el alam bre vertical se pro­
duce el movimiento de los pies, como sí estos anduvieran.
Kl pintor Alva de la Canal, aficionado a los inventos me­
cánicos, loe aplica a loe muñeco» beneficiando así al grupo
"(om ino” que dirige sa hermana. Aquí vemot o tra vez
cómo nacen nuevos tipos de muñecos dotados de anatom ía día-
tin ta de los tipos clásicos.

129
1.05 E S C E N A R IO S P A R A L O S T E A T R O S
D E M U Ñ E C O S. D E C O R A C IO N E S Y T R A S ­
TES. A L U M B R A D O , M U S IC A , S O N ID O S ,

CAPITULO V

O M O h a y t a n t o s tip o s d e m u ñ e c o s y se I n v e n t a n c a d a

C d ía n u e v o s tip o s , lo s e s c e n a rio s e n lo s q u e t r a b a j a n
tie n e n ta m b i é n u n a g r a n d i v e r s i d a d y m u c h a s v e ­
ces p u e d e n s e r v i r , c o n c ie rta s m o d if ic a c io n e s ,
d o s o t r e s tip o s d e m u ñ e c o s a l m is m o tie m p o .
Siendo la s d o s p r in c ip a le s f a m i l ia s d e m u ñ e c o s a n im a d o s
a

* g u a n e e y lo s d e h ilo , o s e a lo s q u e s e m a n e j a n d e s d e a b a j o
^ <l o e M m a n e ja n desde a r r ib a , to d o s lo s o t r o s t ip o s ,
^ ♦ a rla d o s q u e s e a n , q u e d a n i n c l u i d o s e n e s a s d o s m a n e r a s
m o v im ie n to ; t a m b i é n lo s e s c e n a rio s s e a d a p t a n a e llo s .
P o ra loi m uñecos q u e se m a n e ja n d e sd e a b a jo , el tip o d e l
««cenarlo es el de biom bo q u e ev o lu c io n a , d esd e u n a m a n ta
t e n d i d a e n t r e los lados d e u n a p u e r ta , b a s ta u n t e a t r o t a n
com plicado com o c u a lq u ie r t e a tr o p a r a a c to re s h u m a n o s . E l
m ismo biom bo a d o p t a d is tin ta s fo rm a s : p u e d e s e r c i r c u l a r , o c ­
ta g o n a l, e tc ., p a ra los escenarios m o d ern o s.
P a ra los títe re s c o n hilos y sus sim ilares (e s to es, los q u e
se m an ejan desde a r r i b a ) , la base d e la c o n s tru c c ió n es el p u e n ­
te de m a n ip u la ció n . Es c ie r to q u e los titir ite r o s a m b u la n te s n o
necesitan del p u e n te , pues o m a n e ja n tu s títe r e s a la v is ta d el
público sobre u n ta b la d o p u e sto e n el su elo , o tie n e n tc a tr ito s
ta n pequeños q u e les b a s ta le v a n ta r las m a n o s o c u lta s d e tr á s
de u n te lo n c ito , p a r a m a n e ja r sus p eq u eñ o s a c to re s s o b re el
suelo del te a tro . ( L á m s. 5 y 1 8 .) E x iste n ta m b ié n escen ario s
p a ra los dos tip o s d e m u ñ eco s co n p u e n te s d esm o n ta b le s,
lo m ism o p a r a los te a tr o s a m b u la n te s q u e p a r a a lg u n o s
te a tro s fijos. P a ra d a r id e a d e cóm o p u e d e e s t a r o rg a n iz a d o
u n te a tr o fijo , re p ro d u c im o s a q u í los c ro q u is d e la o rg a n iz a c ió n
d e u n o d e estos q u e se h a lla en el ja r d ín d e l L u x c m b u rg o , P a ­
rís, y f u é c o n s tru id o p o r el a r q u ite c to M arcel T e m p o ra l, p r e ­
sid en te d e los " C o m p a ñ e ro s d e la M arioneta.** (L á m s . 4 4 y 4 5 .)
D ich o te a tr o e s tá m u y bien o rd e n a d o té c n ic a m e n te . P a r a
los m uñecos d e g u a n te los a c to re s t r a b a j a n s o b re el su e lo , a
u n n iv el m ás b a jo q u e el d e la sa la d e e s p e c tá c u lo s , d e m a ­
n e ra q u e el p ú b lico v e e l e s p e c tá c u lo a n iv e l d e su s o jo s, com o
en los te a tro s g ra n d e s . P a r a las m a rio n e ta s d e h ilo , h a y e n
el fo n d o d e la escen a u n p u e n te d e s m o n ta b le u n id o p o r u n a
escalera a l p rim e r p iso ; el su elo d e la esc en a es re p re s e n ta d o
p o r u n a m a n ta m u y f u e r t e te n d id a d esd e el fo n d o h a s ta e l
proscenio, a l n iv el d e la b a t e r í a y se h a lla a t a d a a u n o s tu b o s
d e h ie rro q u e se f ija n e n el su elo , e n u n a s p e rfo ra c io n e s h e ­
ch as a p ro p ó sito , y d isp u esto s e n v a r ia s h ile ra s , u n o s t r a s o tr o s ;
tales tu b o s ta m b ié n s irv e n p a r a f i j a r e n ello s los a r te f a c to s
( tr a s to s ) d e l p r im e r té rm in o . (L á m . 4 7 -B .)

135
rurjuu

Las cnerdas qne se deslizan en unas poleas pasan a los


lados de la escena y por encima, en varias hileras también, y
sirven para snbir y bajar los telones de fondo.
La instalación de la luz es m uy completa. H ay un trans­
formador para la intensidad, alumbrado de colores y muchos
poderosos reflectores que pueden alum brar la escena de arriba,
de los lados y adelante, cambiando los efectos.
En el segundo piso, el teatro, tiene de u n lado el despacho
del director y del otro el taller de reparación. A l nivel del sue­
lo el espacio correspondiente, debajo del taller, está ocupado
por un almacén de los muñecos utilizados más frecuentemente
en los espectáculos. Los muñecos de guante se colocan colgados
de la cabeza, en una especie de repisas con una escotadura
para el cuello. (Láms. 26 y 45.) El muñeco puede ser descolgado
•_______________________ venfana con mucha facilidad.
2.?PISO E INDICACION DELA DISTRIBUCION DEL3VPISO Bajo el techo, un gran desván sirve de almacén de deco­
raciones y está unido por una escalera a l taller de reparación.
(Lam. 45.)
En el fondo de la Sala de Espectáculos hay otro desván
cerrado para guardar baúles y cajas con los muñecos que tra ­
bajan con menos frecuencia. (Lam. 44.)
El señor Chesnais, de quien ya hemos hablado con ante­
rioridad, resuelve de varias maneras el problema de las deco­
raciones en su teatro de marionetas.
Muchas veces una sola cortina de color sirve de fondo
a la escena y algunos artefactos o trastos crean el ambiente.
Para algunos espectáculos fija con alfileres sobre el telón de
color liso, algunos elementos recortados en cartón pintado o
papel de color; estas decoraciones son muy cómodas porque
permiten cambiar con facilidad el ambiente combinando los
elementos de manera distinta. Por ejemplo: un rectángulo y j
un triángulo pueden representar una casa larga con el techo j
en el centro del frente y una casa alta con el techo ajustado
a su anchura. (Lam. 46.) De este modo, combinando varios |

137
I
J
elementos se puede representar fácilmente txn pueblo, y con
otros elementos un paisaje.
Los muñecos con hilos necesitan a menudo una decoración
realista, aunque estilizada, y en este caso la pintan sobre un
telón de fondo.
E l s e ñ o r C h e sn a is tie n e u n a g r a n im a g in a c ió n y e n la in ­
v e n c ió n d e la s d e c o ra c io n e s, lo m ism o q u e e n la d e los m u ñ e ­
co s, n o se d e tie n e a n te n i n g ú n o b s tá c u lo r u t in a r i o , p u e s u s a
to d o s los e le m e n to s q u e p u e d e n c r e a r e l a m b ie n te n ece sa rio p a r a
s u e s p e c tá c u lo .
E l t e a t r o id e a d o p o r é l es t r a n s p o r ta b le y sirv e ig u a lm e n ­
t e p a r a m u ñ e c o s c o n h ilo s y d e g u a n te . E n la s L ám s. 4 7 y 4 8
p o d e m o s v e r d e f r e n t e , m o n ta d o y re v e s tid o , u n t e a t r o sem e­
j a n t e y e l e s q u e m a d e l p e r fil d e l m ism o t e a t r o . Los d o s lad o s
d e l b io m b o q u e f o r m a n e l t e a t r o e s tá n c o m p u e sto s d e d o s h o ja s
a n g o s ta s c o n u n a v e n ta n i ll a c u b ie r ta p o r u n a c o r tin a e n c a d a
la d o DD*¡ la s ú l ti m a s h o ja s d e l b io m b o CC* se c o lo c a n e n
e l á n g u lo d e se a d o p a r a f i j a r s o b re e lla s los b a s tid o re s la te ra le s
d e l a d e c o ra c ió n .
P a r a lo s m u ñ e c o s d e g u a n t e se a b r e e l te ló n d e f r e n t e JFf.
L a s v e n ta n i ll a s DD* se o c u p a n d u r a n t e e l c a m b io d e deco­
ra c io n e s e n e l f o r o , r e p re s e n ta n d o e n e lla s escenas c o r ta s , o e n
c o m b in a c ió n c o n e l t r a b a j o d e los m u ñ e c o s c o n h ilo s e n 1*
p a r t e b a j a d e l e s c e n a rio . L as d e c o ra c io n e s d e los m u ñ e c o s d e
g u a n t e s o n e n g e n e r a l m á s se n c illa s q u e la s d e los m u ñ e c o s
c o n lu lo s. L o s te lo n e s d e fo n d o p u e d e n s e r sim p le m e n te te lo n e s
d e c o lo re s a c o m p a ñ a d o s p o r u n o s t r a s to s fija d o s e n e l esce­
n a r io . L as d e c o ra c io n e s d e los m u ñ e c o s de g u a n te so n e n
g e n e ra l m ás s e n c illa s que la s de lo s m uñecos con hilos.
L os te lo n e s de fo n d o pueden ser s im p le m e n te te lo n e s de
c o lo re s a c o m p a ñ a d o s p o r u n o s t r a s to s f ija d o s e n e l e sc e n a ­
rio d e v a r i a s m a n e r a s : c o lg a d o s por m e d io d e u n a s a r m e ­
lla s a la s b a r r a s t r a n s v e r s a l e s d e l te c h o , o fija d o s a la s h o ja s
d e l b io m b o , c o m o e n e l t e a t r o d e s c r i t o a r r i b a . (L á m . 4 8 .) E n

IZO
N
f¡¡0 del i« d ín del J ¡ t „ puede eerrie p e r . lee mu.
«laM S B ss®
flecos con hilos.
u j@
^ p l teatro debe estar
O H m m«
Í ° C; ; je . . mueven lo. muñeco, no quede m uy bajo. El ba­
tidor B y la, barra, FF> forman entonce, la parte po.ter.or
del teatro. La cortina (U m . 47-A.) oculta al mampulador y
u cortina G e, el telón de fondo del eacenario; la barra de
apoyo del manipulador eatá indicada con una O. (Lam. 47-A.)
El animador sube sobre un puente desmontable P com­
puesto por unos caballetes o "burros” plegadizos y unos ca­
jones R que se colocan sobre los caballetes. Esos mismos cajo­
nes sirven para guardar los muñecos durante el transporte del
teatro. (Lam. 48, Dibs. 1 y 2,) En dicha lámina vemos el
puente desmontable C fabricado de tubos de metal o de tiras
de madera ligera y consistente. El teatro del Luxemburgo em­
plea también un puente desmontable. Las Támf, 49, 50, 51 y 52
representan el armazón del teatro para muñecos de guante, o
de funda, empleado con pequeñas variaciones por los grupos
del teatro de la Secretaria de Educación Pública de México.
Este teatro es completamente desmontable y se arma en
uno, diez minuto,, en cualquier local «colar donde el grupo
tenga que trabajar. El dibujo A (Lam. 49) «prem nta el ar­
mazón de lo. costado, del teatro; en lo, punto, a l y g kay
gozne, que permiten plegar el armazón. Lo, palo, a, k y IP M
«cajan en uno, amarre, de fierro o « « je ta n con uno, tor-
el arma9¿ a i I *^ amarre* m n sirven para sujetar
armazón de 7 ^ * ’ *ara ,u Íetar d

- ó n del fondo. Ei d ^ B ^ m . Ú Í f S f i
wnes del frente y del f n S i ‘ representa los arma-
der plegar el armazón- lo,°Í °* 8° “ “ S 7 ** *irren P*r* P0-
» amarres a a* y b b* se encajan en
141
L im . &
. orones de los costados f /• El dibujo C
los amarres de los an» armaz¿n d d telón de frente. La reja
50; representa <ü Jc madera para fijar el telón
JC, compuesta de tres coloca sobre los palos e y e» en
de frente r las b«»bd ^ j stt vez, se encajan en lo.
los amarres * 7 * ^ armaz¿n del costado; mas aba-
amarres m n ( /r jm 49-A ), en el armazón del costa-

H H l pa« que!« pato. 17' « » y 1- boca


dCl T i f l ó n t í frente d d teatro se clava o se
fija con unas argollas sobre la tira delantera de la reja K
(JLám. 50 C) y las bambalinas sobre las tiras detras de la
misma reja. Este telón se compone de dos piezas de tela (de
preferencia pesada: paño o terciopelo). Si no tenemos más que
una tela ligera para el telón, se cosen en la p arte de abajo del
mismo pedacitos de plomo. Unas argollas cosidas diagonalmen­
te sobre cada lado d d tdón sirven p ara pasar por días los
cordones / / ’, que pasarán arriba por unas poleas p ara abrir
el telón, a los dos lados simultáneamente. E l dibujo D repre­
senta la colocación del telón de fondo; como en el del frente,
la tira superior a b. (los puntos u y b indican también los
amarres de la tira superior) se fija en los amarres a* b* de los
palos c y c*. Estos palos pasan por los amarres is ss* d d costado,
hasta los topes t V de la Lám. 49 A. El td ó n del fondo,
como el del frente, se clava sobre la tira superior. Varios telones
de fondo, con unas argollas cosidas en su p arte superior y d
canto inferior clavado a una varilla redonda pueden ser co-
locados, uno tras otro, sobre una b arra movible que se puede
H B S T r * “ rd<m“ y — Í S l Bajando 1»
m d y queda *uspendido d d .
telones de f o n d o ^ á ^ h J h o s 'T ^ 11 “ J *** ° tr°*
la izquierda nasa °* d* U“a *°Ia Piezai «1 cordón de
por la polea dertchl^ ^ / ° TA**, “ ^uierda 7 de*Paé*
> cordón de la derecha nasa
por la polea derecha. T irando de los dos cordones, simultánea­
m ente, se alza el telón. P ara hacer el te a tro más sólido, se
unen las extremidades de la tira superior de atrá s con la reja
delantera, p o r medio de unas tiras transversales y se reviste
luego el arm azón con las telas requeridas.

El revestimiento del teatro.— C onstruido el teatro, hay


A que revestirlo con telas para o cu ltar a los animadores, hacer
un m arco al escenario, colgar telones de fondo, etc. La parte
B del te a tro que oculta a los animadores se reviste de la manera
siguiente: se fijan clavitos, acorea distancia el uno del otro,
en el can to superior de los bastidores (Lám. 52, Dib. 1) o so­
bre la cara posterior de los mismos bastidores (Lám. 52, Dib» 2 ) ;
se cosen argollas a uno tela cuya an ch u ra debe ser igual a la
a ltu ra de los bastidores de la p arte inferior del teatro, y cuyo
largo debe c u b rir los tres o los cu atro lados del biombo in­
ferior.
Las bambalinas, bandas de tela que revisten el teatro por
arrib a y las tiras verticales de tola que cubren los lados, pue­
den coserse jun tas y colgarse, o clavarse, sobre las tiras tran s­
versales de la reja y en este caso se llam arán rompimiento»
entre el telón de fondo y el telón da fronte (biw< 5i , Tilb» 5)
o sobre las varillas que pueden altarse con cuerda» como los
telones de fondo.
L« m ayoría de los escenarios revisten el aspecto de un
teatro p ara actores humanos, sobre todo cuando te tra ta de
títeres de hilo} pero los directores y lo» animadores de loe
teatros de muñecos modernos han ideado escenarios nuevo»,
según las exigencias de los muñecos y de las pieias que
representaban. El señor O brastzoff, en Rusia, empezó a tr a ­
b a ja r sólo con uno o dos muñecos y un simple biombo como
escenario, pero actualm ente es d irector de escena del T eatro
C entral de Moscú y dirige piezas de muñecos animados, en las
que sus escenarios se hallan adaptados a las nuevas exigencias.
Los muñecos de mano o de fu n d a , que son tradicionales *n

147
R u sia desde el a n tig u o P e t r u s h k a h a s ta n u e s tr o s tie m p o s, n o
p u e d en e v o lu c io n a r fá c ilm e n te e n e l s e n tid o d e p r o f u n d i d a d . E l
ángulo desde el c u a l el e s p e c ta d o r los v e ( d e a b a jo a r r i b a ) los
h a ce d e sa p a re c e r c u a n d o se a le ja n d e l p ro s c e n io , o d e l a re p is a
d e la n te ra d e l t e a t r o , e x c e p c ió n h e c h a d e lo s t e a t r o s f ijo s , e n
los cu ales se p u e d e h a c e r u n n iv e l m á s a b a jo p a r a e l t r a b a j o d e
los a n im a d o re s.
P a r a e v it a r e s ta lim ita c ió n ,
O b ra s tz o ff in v e n tó e sc en a rio s
con v a rio s p lan o s v e rtic a le s s in
el fo ro d e tr e s d im en sio n es t r a ­
dicionales q u e e n c ie r r a a los
m uñecos. E n e l c ro q u is (Lám*
5 3 ) a d ju n to hem os t r a t a d o d e
d a r la id ea d e e ste e sc e n a rio . E l
biom bo n o lle g a m á s q u e a l a
a l t u r a d e u n h o m b re s e n ta d o ; p o r e n c im a d e l b io m b o se a lz a n
las casas d e v a rio s pisos o la s g r a d e r í a s d e l c ir c o , d o n d e los
esp e ctad o re s son ta m b ié n m u ñ e c o s , e t c . E n e l s e g u n d o p la n o
v e r tic a l lo s a n im a d o re s t r a b a j a n d e p ie , y e n e l t e r c e r o , q u e
es p o r ejem plo e l ú ltim o p iso d e l a s c a s a s , lo s a n im a d o re s tie ­
n e n q u e c a l z a r u n a esp e cie d e c o tu r n o s e n f o r m a d e b a n q u ito s
o t r a b a j a r so b re u n a t a r i m a m á s a l t a .
E s ta in v e n c ió n o rig in ó o t r o s e s c e n a rio s c o n v a r io s planos
v e rtic a le s p o c o a le ja d o s u n o d e l o t r o e n e l s e n tid o h o riz o n ta l.
Los biom bos v a r í a n d e f o r m a ; h a y b io m b o s c ir c u la r e s , c o n u n a
t a b l a c ir c u la r e n c im a q u e p u e d e g i r a r s o b r e e l b o r d e d e l biom ­
bo y , d e e ste m o d o , h a c e r p a s a r , p o r e je m p lo , lo s v e h íc u lo s so­
b r e el p r im e r té r m in o c o n m u c h a v e lo c id a d , m ie n t r a s s u b e len­
ta m e n te u n b u r r i t o p o r u n c o s ta d o d e l a d e c o r a c ió n . (L á m . 53 .)
H a y v a rio s a rre g lo s d e e s c e n a e n lo s t e a t r o s d e m u ñ eco s
d e o tro s países id e a d o s c o n e s te m is m o p rin c ip io , p o r ejem plo
e l e sc e n a rio d e La Q u c u c d u D iabla ( L a c o la d e l d i a b l o ) , pieza
m o n ta d a p o r e l s e ñ o r M a rc e l T e m p o r a l, y d o n d e u n m u r o y la s
n u b e s p e rm ite n a g r u p a r lo s p e rs o n a je s e n v a r io s p la n o s v a r-

149
t¿cales. E n dicho cam po no b ey lím ite p era la inventiva del
o rg a n iz ad o r d e la escena, costo no lo h ay p a ra la «reacio*
de los m añéeos. Creemos que los escenarios que hemos descrito
a q u í serv irán sólo de p u n to d e p a rtid a p ara U ágil imaginación
de los nuevos anim adores de m uñecos en M énica.
U n escenario d e te a tro de m uñecos no es com pleto sin de­
coraciones, trasto s, alu m b rad o , ap a rato s de sonido, etc.
Los trasto s en el escenario son las piezas sueltas q u e re­
presen tan u n elem ento ab la d o y crean el am biente de la es­
cena, como p o r ejem plo u n árb o l, u n a casa, u n barco, ventanas,
e tc . La m ay o ría de los trasto s, en el te a tro de muñecos de
g u a n te o fu n d a , se colocan en los prim eros térm inos p a ra no
e sto rb a r el tra b a jo de loa anim adores, que son a veces tre s
0 c u a tr o q u e necesitan m overse en u n espacio de J m ts. por
1 m t., ó 1.50 m ts., y, tam b ién , p ara q u e se les vea desde el
án g u lo del esp ectad o r, sen tad o en u n nivel más bajo. Ya he­
mos v isto cóm o algunos a rtis ta s , anim adores y organizadores
d e escena e v ita n estas d ific u lta d e s en los escenarios m odernos;
los trasto s planos se re c o rta n de m ad era o de c a rtó n y se m on­
ta n sobre bastid o res d e tirita s delgadas, p a ra que no se tu e rz a n .
Si se q u iere h a c e r tra s to s de b u lto , h a y q u e construirlo* de
tre s dim ensiones. Si no te ven m ás d e doa lados del traste^
se fa b ric a n sólo estos dos lados (p o r ejem plo u n a c a sa ).
Los telones d e fondo te p in ta n (sobre to d o p a ra los m u ­
ñecos de h ilo ) com o loa fondos de los te a tro s grandes, segó*
la necesidad de la escena, o tea, como hemos dicho an tes, sim­
plem ente telones de te la Iba. Loa rom pim ientos, bastidores y
b am b alin as com p letan la p in tu ra d el telón de fondo, re p re­
sen tan d o la co n tin u ació n del asu n to p in tad o en el fondo; por
ejem plo, si es u n ja rd ín se p in ts rá n Arboles sobre los bastido­
res de los lados y follajes sobre las b am b alin av Las bam balinas
y rom pim ientos pueden e s ta r hechos como e l telón de fondo,
de te la Ib a , y sólo s e rv ir p a ra o c u lta r al esp ectad o r los hueco»
d el tech o y de los lados dei fo ro del te a tro . Es p referib le no
t r a t a r de re p ro d u c ir en u n escenario todoa los detalles de u n
paisaje, de un interior, o de cualquier o tra cosa. Tenemos que
pensar que «1 escenario no es u n a fotografía de la realidad;
hay que dejar campo a la fan tasía del espectador, que va siem­
pre más allá de la realidad y la hace más bella; basta a veces
un solo objeto para sugerir el am biente y lo demás lo hece la
imaginación, sobre todo si es la de u n niño. Cuántas veces
hemos visto a una niña hablando con u n palito envuelto en
un trapo, que para ella reviste el aspecto de u n ser humano,
o a un niño que hace un dibujo en el cual nosotros no vemos
más que garabatos y él nos explica con m ucha seriedad que
lo que ha dibujado es un hombre o un anim al. Felizmente hay
aán en nosotros, los adultos, algo de la capacidad imaginativa
y de la buena fe de los niños. O jalá lográram os despojarnos
de los prejuicios que nos han inculcado, acerca de que el tea­
tro de muñecos animados es una diversión in fantil e inferior.
Hemos citado ya la opinión de Jorge Sand, famosa escritora
francesa del siglo pasado, que decía: "Los títeres gustan a
los niños y a las gentes inteligentes y sensibles,** y hemos com­
probado, a través de toda la historia de los muñecos animados
antiguos y modernos, que han sido siempre una parte de la
vida pública, sirviendo para la instrucción o p ara la propa­
ganda de ideas en tre niños y adultos.

El alutnbrado.— Ju eg a en el teatro de muñecos animados


el mismo papel im portante que en el te a tro de los actores hu­
manos.
estar acondicionado p o r medio de las diablas y las
baterías, desde arrib a o desde abajo, y p o r medio de reflecto­
res sueltos. En la Lám . 54 vemos u n tu b o hecho con papel
celofán de varios colores m ontado en sus extrem idades en dos
aros D D* de m adera o de m etal; estos aros dan vuelta enci­
m a de los discos A A*; en el cen tro de estos discos se fijs w x
b a rra C C* con los focos # r* e” c*” , etc. Los arcos D* D, gira*
sobre los discos A A*, y las tira s de papel celofán o mies ds
colores hacen el cambio del color del alum brado. Todo «1 apa-

153
™ * * * * * d c b a J ° d c ** t i r a s u p e r i o r * *» d e l a r m a z ó n d e la n ­
t e r o d e l t e a t r o (ÍM m . 5 4 ) e n d o s t i r a , v e r t i c a l e s B y £ \ E s ta
b a t e r í a d a u n e x c e l e n t e a l u m b r a d o c o n c a m b io s d e c o lo r y
p u e d e f a b r i c a r s e f á c i l m e n t e . U n a b a t e r í a s i n c a m b io s d e co­
lo re s es u n a s e r ie d e fo c o s fija d o s s o b re u n a t i r a d e m a d e ra
q u e s e b a j a y s e s u b e p o r m e d io d e c o r d o n e s , d e l a m is m a m a ­
n e r a q u e lo s te l o n e s d e f o n d o . L o s r e f l e c t o r e s s e f a b r i c a n d e
h o j a d e l a t a e n f o r m a d e c o n o a b i e r t o , c o n u n fo c o e n m e d io ,
o e n f o r m a d e l i n t e r n a c ú b i c a o s e x a g o n a l, p a r a d i r i g i r l a
l u z a l p u n t o d e l e s c e n a r io q u e e s p r e c is o a l u m b r a r e sp e c ia l­
m e n t e . ( L á m . 5 4 .)
Se h a n m o n ta d o a lg u n a s p ie z a s d e m a n e ra q u e la m a n c h a
d e l u z c a ig a s o b re u n p u n t o y a lu m b r e u n a escen a e n u n r in ­
c ó n d e l e s c e n a r io , m i e n t r a s e l r e s t o d e l m is m o q u e d a a o b s c u ­
r a s ; c a m b i a n d o l a d i r e c c i ó n d e l r a y o d e l u z d e l r e f l e c t o r , se
a l u m b r a o t r a e s c e n a e n e l m is m o e s c e n a r io y l a p r i m e r a q u e d a
e n la o b s c u rid a d y d esa p are ce .
£ 1 a l u m b r a d o e s u n a p a r t e i m p o r t a n t í s i m a d e l a o r g a n i­
z a c i ó n d e l e s c e n a r io . U n t r a s t o t o m a m á s o m e n o s i m p o r t a n ­
c ia e n e l c o n ju n to d e l a d e c o ra c ió n se g ú n e l m o d o e n q u e la
l u z c a e s o b r e é l , y s e g ú n e l c o l o r d e e s t a l u z e l a m b ie n te d e
l a e s c e n a c a m b i a t a m b i é n c o m p l e ta m e n t e c o n e l a lu m b r a d o
f u e r t e o d é b i l , c o n l a l u z r o j a , v e r d e o a z u l . E n lo s t e a t r o s m o ­
d e r n o s d e a c t o r e s h u m a n o s y e n lo s d e lo s m u ñ e c o s a n im a d o s ,
lo s d i r e c t o r e s d e e s c e n a c o n c e d e n c a d a d í a m á s i m p o r t a n c i a
y c u i d a d o a e s t e e le m e n to .
E l t e a t r o d e l L u x t m b u r g o tie n e e n t r e t u p e r s o n a l u n e lec­
t r i c i s t a - t r a m o y i s t a , p a r a d i r i g i r e l a lu m b r a d o . L a in tt a la c i o n
d e l m is m o e n e s t e t e a t r o f i j o , tie n e u n t r a n s f o r m a d o r p a r a
c a m b i a r l a f u e r z a d e l a l u m b r a d o y u n a in s t a l a c i ó n c o m p le ta
p a r a lo s e f e c to s d e lu z .- £
E n e l t e a t r o d e s o m b r a s c h in e s c a s lo s m u ñ e c o s se a lu m b r a n
p o r d e t r i s c u a n d o e s t i n h e c h o , d e u n m a te ria l
p i n t a d o s , o c u a n d o se t r a b a j a c o n s d u e t a , n ' s r a S , J P °
U n t e c u a n d o io s m u ñ e c o s f u e r o n r e c o r t a d o s e n m a d e r a o

154
t o n y p in ta d o s s o b re u n so lo la d o . E n e l s e g u n d o c a s o e l v e lo
o p a n t a l l a e s tá h e c h o d e u n m a t e r i a l m u y lig e ro y t r a n s p a ­
r e n te . (L á m s. 2 y 4 3 .)
L os so n id o s o r u id o s y l a m ú s ic a so n o tr o s e le m e n to s im ­
p o r t a n t e s p a r a lo s t e a t r o s d e m u ñ e c o s . P a r a l a m ú s ic a , l a m a ­
y o r í a d e lo s t e a t r o s d e m u ñ e c o s se s ir v e n d e l fo n ó g r a f o , p o r
s u f á c i l t r a n s p o r t e y p o r q u e lle n a c a b a lm e n te la s ne ce sid ad e s
d e ese t e a t r o . C u a n d o h e m o s h a b la d o d e lo s t í t e r e s e n M éx ico
se ñ a la m o s q u e l a a c t u a l c o m p a ñ ía R ó se te A r a n d a , q u e tie n e
u n a m á q u in a g r a b a d o r a , r e p r o d u c e l a m ú s ic a y los d iálo g o s
p o r m e d io d e d isc o s y u n a m p lif ic a d o r d e so n id o s. U n t e a t r o
d e m u ñ e c o s p u e d e e m p le a r ta m b ié n u n o o v a r io s m ú sic o s , p e ro
es s ie m p re m á s co sto so y l a f u n c ió n p u e d e d e p e n d e r d e u n a
s ú b i t a in d is p o sic ió n d e l m ú s ic o . C o m o in s tr u m e n to s m á s a p r o ­
p ia d o s se ñ a la m o s e l a c o rd e ó n y e l v io lín , q u e p u e d e n a c o m ­
p a ñ a r la s c a n c io n e s d e los m ism o s a n im a d o re s . E l c in e n o s h a
e n s e ñ a d o c ó m o u n so n id o o p o r t u n o a u m e n t a e l e f e c to d e l a
a c c ió n d e lo s d ib u jo s a n im a d o s , e n di s e n tid o c ó m ic o o t r á g i c o .
C u a n d o a lg u ie n c a e d e l te c h o n o v e m o s d ó n d e se d e sp lo m a ,
p e r o u n f u e r t e c h o q u e d e lo s p la tillo s e v o c a e n n o s o tro s e l
a t e r r i z a j e e s tre p ito s o . U n l a r g o y q u e ju m b r o s o so n id o , p a r e c id o
a u n b a ló n q u e s e d e s in f la , a c o m p a ñ a l a d e se sp e ra c ió n d e u n
m u ñ e q u i t o q u e s e a p la s t a e n e l s u e lo . E l r u i d o d e l a l l u v i a o
d e l v ie n to c r e a u n a a tm ó s f e r a d e t e m p e s ta d , e tc .
H a c ie n d o c a e r m u n ic io n e s d e n t r o d e u n a s a r t é n o b te n ­
d re m o s e l r u i d o d e la l l u v i a o d e l g r a n iz o ; t in a r e g la l a r g a y
p l a n a a t a d a a u n c o r d ó n p r o d u c e , d a n d o v u e lt a s , e l so n id o d e l
v ie n to te m p e s tu o s o ; u n a lá m in a d e h i e r r o o d e h o ja d e l a t a ,
s a c u d id a f u e r t e m e n t e , p r o d u c e e l so n id o d e l t r u e n o , e tc . Los
t e a t r o s f ijo s q u e po seen r e c u r s o s e co n ó m ic o s tie n e n a s u d is ­
p o sic ió n a p a r a to s e sp e ciale s p a r a p r o d u c i r lo s so n id o s. E l d e l
L u x e m b u r g o tie n e in s ta la d o s esos a p a r a to s d e b a jo d e l a b o c a
d e l e s c e n a rio , p e r o c u a l q u i e r a p u e d e im p r o v is a r lo s s u y o s , a d a p ­
tá n d o lo s a la s n e c e s id a d e s d e s u s p ie z a s , c o m o lo h a n h e c h o
to d o s lo s d ir e c to r e s , a n im a d o re s y e n g e n e r a l lo s t r a b a ja d o r e s
del te a tro de m uñecos anim ados en todos los países. Creemos alto, y el teatro en su totalidad medía cinco metros de alto
que en M éxico la m araca y el g ü iro pueden e n tra r en el tea* por cuatro de profundidad. Una cortina bambalina se alzaba
tro de m uñecos com o aparatos de sonido. Tam bién el tambor, por encima, añadiendo dos metros más a la altura. A cada
para q u ien lo sabe to c a r, produce m agníficos efectos, como el lado de la parte central del frente había dos hojas de biombo
redoble y repentinos golpes, los cuales por ejemplo pueden po­ que se desplegaban y se doblaban, como los del teatro del señor
n er el p u n to fin a l a u n a caída de la escalera. (Lám. 55.) Chcsnais. Estas hojas llegaban hasta los bastidores exteriores,
H ay m uchos tru co s y artefactos que los marionetistas han que hacían una especie de marco al teatro propiamente dicho.
inventado aplicándolos a sus piezas. Por ejemplo, una cadena Detrás de estos biombos se ocultaban los trastos montados, que
sin fin q u e se m ueve sobre dos ruedas de engranaje sirve para durante el espectáculo se colocaban en el escenario casi ins­
hacer p asa r sobre la escena tropas o figuras que corren; de tantáneamente. El frente del teatro tenía la particularidad de
este modo las fig u ra s fijadas sobre la cadena dan la vuelta y, que a los lados y abajo de la boca había unas ventanillas que
llegando a la ru e d a , pasan debajo de la escena y vuelven a permitían representar de modo simultáneo la escena principal
salir de nuevo d an d o la im presión de que son muchas. en la boca principal del teatro y las escenas colaterales en I«
Se pueden fa b ric a r ruedas o tambores de madera clavan­ huecos de los lados y de abajo (por ejemplo, una escena de
do encim a tirita s fiel mismo m aterial, que form arán la rueda bombardeo se representaba asi: arriba la escena del bombar­
de engranaje. Se in c ru s ta rá n en el revés de la tela tiritas de deo, abajo escenas en el abrigo antiaéreo, y en una de las ven­
m adera del mismo volum en que los espacios entre las tiritas tanillas de arriba la escena con un enfermo que no puede ba­
de los tam bores. L a c in ta de m anta se estirará después sobre jar al sótano.. .)
los dos tam bores colocados a los dos lados del escenario, entre lós Delante del teatro había un proscenio, y cuando en una
postes A A 9 y B B*. Sobre la cinta se colocarán fijamente, pieza entraba la ejecución de un baile se apagaba el escena­
lo mismo en su p a rte in ferio r que en la superior, las figuras rio y de los lados salían los bailarines de carne y hueso, quie­
que se desea pasen interm inablem ente. nes ejecutaban el baile en el proscenio alumbrado. Acabado <1
Los dos tam bores g ira rá n sobre su eje. AI eje de uno de baile se apagaba la luz del proscenio, desaparecían los bailari­
ellos se f ija rá u n a m anivela de m adera por medio de la cual nes y en el mismo momento se reanudaba la escena en el es­
se d a rá v u eltas al ta m b o r y a la cinta, porque los palitos in­ cenario principal. De este modo se evitaba hacer representar
crustados en esta se en granarán a los palitos de ios tambores simultáneamente a los muñecos y a los actores humanos, los
y las fig u ra s em pezarán a moverse con más o menos rapidez. cuales casi siempre son incompatibles, y, al mismo tiempo, el
(Lám . 56.) baile se incorporaba a la pieza en la imaginación del espec­
E n el te a tro español "L a T arum ba," del cual hemos habla­ tador.
do, las nubes y la llu v ia se proyectaban sobre una pantalla Entre los escenarios en Italia hay biombos que usaban
convexa p o r medio de u na especie de linterna mágica, y da­ los animadores de los "Burattím” (muñecos de guante o fun­
ban la ilusión del am biente tempestuoso. Ese teatro poseía tam ­ da). El biombo se revestía coa telas por todos lados, dejan­
bién u n a buena orquesta, aparatos de ruidos y un alumbra­ do arriba de la hoja delantera una boca del escenario de todo
do con cambio de colores y de intensidad. Lo que constituye el ancho del biombo. Debajo de la boca se hacían dos rasga­
la boca del escenario m edía tres metros de largo por dos de duras en la tela que lo revestía, en forma de dos grandes

158 139
. , TTrf m u ñ e c o p o d ía a so m a rs e p o r e s te o ja l y particip ar
° j ^ e s p e c t á c u l o d e s u s c o m p a ñ e ro s d e a r r i b a (L á m . 57-1.) Los
l i t r o s fijo s d e l sig lo X V l l í e s t a b a n c o n s tr u id o s com o los tea-
tro s p a r a a c to re s h u m a n o s y lu jo s a m e n te d e c o ra d o s a l estilo
de la época. (L ám s. 57 y 2*)
P a r a c o m p le ta r n u e s tr o c a p i t u lo d e e sc e n a rio s, queremos
re c o rd a r q u e l a sim p lic id a d d e lo s m ism o s n u n c a h a im pedido al
e sp e ctad o r g o z a r d e l e sp e c tá c u lo .
E l te a tr o g rie g o , c o n s tr u id o e n s e m ic írc u lo e n la ladera
de u n a c o lin a , t e n í a com o e s c e n a rio u n e s tr a d o relativam ente
angosto q u e se lim ita b a p o r u n m u r o c o n v a r ia s p u e rta s.
L a d e co ra ció n e r a f i j a p a r a to d a s la s represen tacio n es. El
te a tro se h a lla b a s itu a d o sie m p re te n ie n d o p o r fo n d o e l m a r o
las m o n ta ñ a s.
L as g ra d a s d e lo s e sp e c ta d o re s te r m i n a b a n e n u n círculo
q u e lle g a b a h a s ta e l p ro sc e n io o e l e s tr a d o . E s te c írc u lo se des­
tin a b a a l a e v o lu c ió n d e los c o ro s. L o s a c to r e s so b re el prosce­
nio lle v a b a n m á s c a ra s y a lto s c o tu r n o s p a r a p a r e c e r m ás ele­
vados. T o d o : los c o ro s, los m o v im ie n to s d e los a cto res, la*
voces a rm o n iz a d a s, la s m á s c a ra s im p a sib le s, les d a b a n u n **•
tilo in co m p a ra b le. T o d a l a o rg a n iz a c ió n d e l t e a t r o e ra some­
tid a a u n a id e a g e n e ra l q u e d e te r m in a b a lo s m ovim ientos de
los a cto res, la s m o d u la c io n e s d e la s v o ces d e lo s coros, etc.
A los lec to re s les p a r e c e r á t a l v e z u n a ex ageración 1*
opinión d e u n e s c rito r f r a n c é s , F r a n c is d e M io m an d re, q m «
ice del te a tr o d e m u ñ e c o s: u E sas m á s c a ra s in m u ta b le s, no lo
dudem os, son las d e l t e a t r o a n tig u o , es d e c ir, d e l te a tro w
d a d ero , del te a tr o eterno.»» Y n o so tro s su sc rib im o s e sta opinión,
siem pre q u e e l te a t r o d e m u ñ ec o s e s té a n im a d o p o r a rtista s qu*
am en s u a r te . N o es p o r c a s u a lid a d p o r lo q u e e n las uní-
c. . 65 ^°® E sta d o s U n id o s y d e E u r o p a e l te a tro de
m ad o ^PCare y G oet*ie se e n se ñ a a t r a v é s d e los m uñecos a»**

se .q u e e n l° s tie m p o s d e S h a k e sp e are sus obra*


P en a b a n s u d e c o ra c ió n . E n v e z d e e lla s se colocaba
Lám. 67.
161
en el escenario un poete con la inscripción: «Canillo,» «Bos-
que, etc. Pero los actores eran tan buenos y la, obra, tan
geniales, que lo, espectadores recreaban en su imaginación el
ambiente y gozaban plenamente del espectáculo.
Hacemos Hincapié en estos hechos para apoyar nuestras
aseveraciones sobre el teatro de muñecos. Creemos que no es
necesario recargar ni el escenario ni los muñecos con detalles
inútiles. Hay que buscar el estilo de acuerdo con lo que se
quiere representar; hacer un todo de la pieza, las decoraciones,
los muñecos, sus movimientos, las voces, la música, los rui­
dos, y el espectáculo fascinará al público. No hay que desa­
lentarse si el público no lo acoge bien. Será preciso buscar el
por qué de su reacción y corregir los defectos de la obra.
En los dibujos y fotografías que ilustran el presente libro,
creemos d ar una idea bastante clara de cómo se fabrican, y
se organizan, los foros o escenarios de los teatros de muñecos
CAPITULO VI
animados de todas las especies. Pero como los animadores del
mundo entero tienen casi siempre un amor entrañable para su
arte (porque indudablemente el teatro de muñecos es una
parte del arte dramático en general), no acaban nunca de in­
ventar nuevo, tipos de muñecos y de adaptar sus teatros a
tales tipos. Pensamos que quienes tengan inter« por leer «te
libro basta el fin se convertirán también en afirm ado, a -
cbo arte y añadirán a la familia de lo, muñecos una, razas
nuevas.
T PA T R O D E M U ÑECOS C O M O M ED 1 0
C c A W O Y D E PRO PA G A N D A

N ingún libro, por voluminoso


que sea, in stru ye tanto como el
teatro .
V O L T AIRE

ESDE la re ap a ric ió n d e los m u ñ ec o s a nim ados en los

D siglos X V y X V I, éstos n u n c a d e ja ro n d e cu m p lir


con su. p a p e l .e d u c a tiv o d e l u c h a r c o n tr a los a b u ­
sos de los poderosos, e x a l t a r los se n tim ien to s nobles
de v a lo r, d e p ro te c c ió n a los d é b ile s, etc* Si bien
no ten ían nad a q u e v e r con la e sc u e la , in e x is te n te e n aquel
tiempo, ta l como la entendem os a b o ra , e d u c a b a n a la s m asas
exaltando lo q u e h a b ía d e m á s h u m a n o y v alio so e n e lla s; las
in stru ía n representando la s ley e n d a s p o p u la re s y los hechos
históricos, y , en las épocas d e m a y o r o p re sió n , in tr o d u c ía n en
sus piezas la fin a sá tira , d e s tru y e n d o fa ls o s v a lo re s e n la con-
ciencia colectiva. Com o su s a n im a d o re s s a lla n d e l m ed io p opo-

165
la r, sa b ía n la s n ecesidades, las fla q u e z a s y las penas del pueblo; adaptadas de todo el folklore francés o extranjero, así como de
esto e x p lic a la p ro f u n d a in flu e n c ia q u e ejercían sobre las m i­ los maestros de la literatura francesa y extranjera, acompañan­
sa l. El O íd Y ic e in g lé s, en c a rn a c ió n d e todos los vicios, aparece do el todo con la música extraída de los mejores caudales.**
en el siglo X V , c u a n d o los espectáculos de m uñecos animados El señor Jacques Chesnais, considerando el teatro de mu­
to m an u n c a r á c te r m o ra liz a d o r y se e n ta b la la lucha entre los ñecos como un medio esencialmente educativo, preconiza un
vicios y las v irtu d e s . teatro por los niños y para los niños, de 7 a 10 años.
Los p erso n ajes q u e re p re se n ta n a los héroes populares, de El da cursos de marionetas en un colegio tipo Montessori,
los cu ales y a hem os h a b la d o en los capítulos anteriores, crean con el siguiente método:
en c a d a p aís u n tip o p o p u la r ingenuo, pero a la vez astuto, 1.—Construcción de los muñecos como trabajo manual.
sag az y u n poco pillo, c a ra c te rís tic a s que le perm iten salir, ai­ 2. — División de pequeños grupos en el taller. (Unos hacen
rosam ente, d e c u a lq u ie ra situ ació n d ifícil. En estos personajes las cabezas, otros las manos, otros los vestidos, pero
se r e fu g ia la oposición c o n tra los abusos a la vez que se ex­ colaboran todos comunicando entre si sus ideas.)
te rio riz a , p o r m edio d e la s á tir a y las aparentem ente ingenuas 3. —Construcción del teatro por los niños.
com edias re p re se n ta d a s p o r los am ables actores de m adera o de 4. — Invención de una pieza por los mismos niños.
c a rtó n . L a f u e r z a d e su g estió n q u e poseen los espectáculos 5. — Representación de esta pieza con los muñecos, de­
d e m uñecos an im ad o s es t a n g ra n d e , que los sacerdotes los in­ coraciones, teatros y todos sus detalles hechos por los
tro d u c e n e n los tem plos p a r a im p rim ir en las masas de men­ mismos niños hasta su realización completa, lo que
ta lid a d a ú n sem ip ag an a las im ágenes vivientes y los momentos demuestra u n esfuerzo logrado desde el principio
m ás im p o rta n te s d e la h isto ria del cristianism o; por otro lado, hasta el fin y no permite que se debilite el entusiasmo
en la ép o ca d el c a rd e n a l M azarin o las m arionetas, con el Poli­
inicial.
ch in ela a la c a b e z a , h iciero n te m b la r de ira con sus burlas
El profesor dirige, sin intervenir directamente, observa a
acerb as a l c é le b re y todopoderoso card en al y lo orillaron a to­
los alumnos, descubre y orienta sus dones particulares.
m a r m edidas c o n tr a su s perseguidores dim inutos y a modificar,
Chesnais daba también una serie de cursos prácticos pa­
en c ie rto m odo, s u p ro p ia c o n d u c ta .
ra el teatro de las marionetas a los Boy-Scouts; cursos prác­
P e ro e l te a tr o d e m uñecos anim ados como u n fa c to r pe­
ticos del teatro de muñecos para maestros y educadores duran­
dag ó g ico y m edio d e p ro p a g a r ideas y o rien ta r el gusto de
te la Exposición Internacional de 1937; una serie de cursos
los n iños, d e los adolescentes y de los adultos, form ando toda
rápidos en la "Casa de Todos,” etc. El señor Temporal, pre­
u n a e d u c ació n a r tís tic a d e los pueblos, m arcó un notable des­
a rro llo desd e los p rin cipios d el siglo X X y sigue su ascenso en sidente de los Compañeros de la Marioneta, da también anual­
todos los países. mente unos cursos rápidos a los maestros en el pequeño teatro-
H a b la n d o d e sus tra b a jo s pedagógicos en el campo de m u­ taller de su casa. Cada año los educadores franceses y extran­
ñecos an im ad o s, d ice C hesnais q u e : "El fin de nuestro teatroN jeros acuden a esos cursos, y tuvimos también la ocasión de
es p re s e n ta r a los niños u n a diversión sana y de calidad para asistir a ellos. Los educadores-alumnos seguían las mismas
d a r a la ju v e n tu d u n id eal de espiritualidad, de c u ltu ra y de etapas de aprendizaje que en otros cursos se hacía seguir a
Arm onía co n la p resen tació n d e cuentos fantásticos, de piezas los niños: desde la coi^trucción de las cabezas hasta los ade-

166 107
elemental; la difusión, entre los niños o en tre loe adultos no
manes en el manejo de los muñecos; el curso era oral y prác­ preparados, de nociones científicas y cu ltu rales elementales,
tico, pero los oyentes tenían que desarrollar tareas prácticas difusión de ideal, etc.
en su casa y las mostraban al profesor. Serguei O brastzoff preconiza la u tilid ad del teatro de
Hemos hablado detalladamente de estos dos artistas y edu­ muñecos para la educación artística y la educ ación de la vo­
cadores, porque los conocimos personalmente, los vimos tam­ luntad en el hábito de llevar h asta d fin todo trabajo iniciado,
bién trabajar y observamos cuánta gente seguía sus cursos
para desarrollar la costum bre de la colaboración, etc., y dice
con gran entusiasmo, animados por la esperanza de poder ad­
así: "Los niños pueden modelar, p in ta r y v estir los muñecos,
quirir, a través del conocimiento del teatro de muñecos, un
construir y dibujar las decoraciones, desenvolviendo, al practi­
medio educativo de primer orden. La imagen viviente del mu­
car estas actividades, capacidades p ara las artes plásticas; es­
ñeco se imprime con fuerza en la mente del niño y todo lo
cenificar cuentos, fábulas, relatos, in v en tar ellos mismos esce­
que este muñeco hace y dice, es para él una verdad y un
ejemplo. Todo depende, evidentemente, de la cultura y el buen nas y piezas con motivo de los acontecimientos, fomentando asi
gusto del educador y artista que presenta el espectáculo, para sus capacidades literarias. Pueden organizar pequeñas orques­
que el niño también adquiera este buen gusto. Tan profunda tas, idear aparatos de sonido, desarrollando sus capacidades
es la verdad, la fuerza de sugestión de esta rama del arte dra­ musicales, y, en fin, representar ellos mismos sus espectáculos
mático, a la cual se acostumbra llamar casi despectivamente fomentando sus dones p ara el a rte dramático.**
"teatro de títeres,” que así como el incendio en un bosque Como vemos, coincide en esto con el señor Chesnais, quien
corre de árbol en árbol, los teatros de muñecos se multipli­ planea del mismo modo sus actividades pedagógicas a través del
can entrando en las escuelas y las universidades, y los gobiernos teatro de muñecos.
se apoderan de ellos para fines de propaganda política. La señora Efimoff, quien ha escrito u n magnífico libro in­
En la U. R. S. S., el Estado, comprendiendo la importan­ titulado Las memorias de u n Vetrucbecbnik, hace el siguiente
cia del teatro de este tipo para la educación en general, creó relato que confirma una vez más cuán poderosa es la influen­
dos teatros fijos de muñecos, para espectadores jóvenes y adul­ cia de los muñecos animados sobre los niños, en este caso los
tos: en Moscú el "Teatro Central,*’ y en Leningrado el "Tea­ niños vagabundos de u n centro de reeducación de la U. R. S. S.:
tro de Jóvenes Espectadores.** Si bien era difícil la tarea de "Estos muñecos fueron mi salvación en la época en que
los animadores de los muñecos en un principio, llegaron a con­ yo enseñaba el dibujo a los niños difíciles de educar. Dicha
quistar el entusiasmo del público y la consideración de los en­ época fué el invierno de 1917-18; los asilados de la 'Casa de
cargados de la educación del niño. Trabajo* y del *Asilo* (especie de penitenciaría) tomaban sus
En el año de 1938 hubo en Rusia 1800 teatros escolares, clases juntos (si se puede llam ar a esto "clases” ). Además de
en Checoeslovaquia 3000, en Alemania 8SO, en Italia 650, en otras dificultades, los muchachos de la Institución se acecha­
Francia 600, en Polonia 300 y en Austria 150. ban unos a otros m utuam ente debajo de las puertas, armados
El teatro educativo puede tener varios aspectos. La divul-) ¡ de navajas. D urante la clase se tragaban las gomas que yo
gación del folklore y de la literatura de cada país entre niños' I les traía para el dibujo, robaban los lápices de colores, se ti­
y adultos; la educación artística; la difusión, entre los niños, j raban piedras. Yo me daba cuenta de mi absoluta impotencia
de costumbres de higiene, reglas de tránsito, reglas de civismo) enfrente de estos elementos desencadenados en plena revolución.
168 169
<rU n d ía se m e o c u rrió t r a e r en m i bolsa unos cuantos m uñeco con algo ya conocido p a ra él, lo mismo en su c a rá c te r
muñecos, y c u a n d o después de la lección les hice representar que en el am biente en el cual se m ueve.
algunos escenas, se p ro d u jo lo inesperado: reinó el silencio* La m ejor m anera de c re a r buenas piezas y buenos espec­
N uestros desdichados alum nos sin tiero n , p o r fin , la adm iración táculos p ara los niños y p ara los adu lto s es o b serv ar sus reac­
y lo piedad a tra v é s d el a r te . A l d ía siguiente, cuando llegué, ciones y analizar cu ál elem ento de las representaciones p rovo­
encontré el local lleno: h a b ía tre s veces más niños que los có la reacción negativa o positiva del mismo.
de costumbre* Estos m ismos alum nos q u e h ab ía yo visto siem­ Un buen espectáculo siem pre tiene éxito, y si no lo tiene,
pre furiosos, llenos do ra b ia , tra je ro n a sus herm anos y h er­ hay que analizar q u é defectos q u ita n el interés y corregirlos.
manas y esperaban en silencio, sentados en sus bancas. Desdo U n espectáculo de m ala calidad puede t r i u n f a r ocasionalmen­
entonces yo no asistía a la clase sin la protección de dos o te, pero sólo fre n te a u n público im preparado. El q u e q u iera
tres muñecos. Los pequeños bandidos se p recipitaban a m i en­ hacer un buen te a tro de muñecos debe d arle to d a su atención,
cuen tro p a ra p re g u n ta rm e si los llevaba. En el mom ento en inteligencia y am or, como p a ra el ejercicio d e cu a lq u ie r o tro
que estos se h a lla b a n presentes, todo iba bien.’* arte. Vemos, efectivam ente, que todos los anim adores de los
Los espectáculos destinados a los niños no deben ser la r­ teatros de m uñecos le dedican todo s u cariñ o y so p ortan sa­
gos: deben d u r a r u n a h o ra m ás o menos, representando en este crificios m ateriales p a ra seg u ir trab ajan d o . Leemos en u n a r ­
tíc u lo de P au l Mac P h arlin , presidente honorario d e "P u p p e-
tiempo dos o tre s piezas c o rta s y u n o o dos bailes o interm e­
teers o f A m erica:’* Los m arionetistas am ericanos tra b a ja n
dios cómicos. D ice el señor O b ra s tz o ff q u e los tem as pueden
m ucho, son generalm ente unos héroes u n poco ex trao rd in ario s
ser los mismos p a r a los niños y p a ra los adultos, pero no así
que saben c a n ta r, re p resen tar, h ac er escu ltu ras en m ad era,
los medios de expresión. Los elem entos empleados en la pieza
co n stru ir aparatos eléctricos, im p rim ir sus propias publicacio­
deben ser siem pre conocidos p o r los niños o explicados previa­
nes y m uchas o tras cosas m ás, imposibles de en u m erar; g an a n
m ente a ellos.
poco, m ás o menos lo q u e g an a u n obrero tra b a ja n d o en u n a
La acción tien e q u e p re d o m in a r sobre los diálogos y des­
fá b ric a de F o rd . L a m ayoría no tienen m ás de tre in ta años.
arro llarse rá p id a m en te, acercándose m ás a la pantom im a. El
Si el público prosigue interesándose p o r el juego de las m ario ­
niño no puede f i j a r s u aten ció n d u ra n te u n larg o tiem po, pues
netas y ellos pueden g a n a r m odestam ente su v id a, c o n tin u a rá n
percibe m ejor la en señanza q u e le proporciona el espectáculo
trab a jan d o sim plem ente p o r el am o r a la m ario n eta.”
a trav é s de la im ag en q u e p o r m edio de la p alab ra. E l m uñeco
Y a hemos m encionado los tres m il teatro s escolares en Che­
es p a ra él la re a lid a d y sus acciones son m ás convincentes mien­
tra s más rá p id a s y co n cen trad as. E l a c to r de m adera y trap o coeslovaquia. El te a tro hebraico "E l m un d o de los m uñecos”
debe ser sencillo y c a rac te rístic o . M uchos anim adores q ue tie­ hace propaganda social e higiénica en sus representaciones.
nen u n a la rg a experiencia observan que dem asiada abstracción H a y indicios de lo que se puede esp erar d el te a tr o de
en la con stru cció n de los m uñecos tam poco es adecuada p ara los m uñecos anim ados en u n llam am iento q u e h izo la com­
los niños; el m uñeco debe co n serv ar el contacto con la reali­ p añ ía Z w irn Z u p f, de la C asa de la C u ltu r a d el P ueblo, en
dad, sin re p re se n ta rla fo to g ráficam en te, y debe corresponder P rag a , a o tras com pañías sim ilares, an tes d e la g u e rra a c tu a l,
ex actam ente a s u papel. Es preciso que el niño relacione al pidiendo colaboración y auxilio p a ra q u e m ed ian te su s a c tiv i-

170 171
*'Un d ía se m e o c u rrió tr a e r en m i bolsa unos cuantos muñeco con algo ya conocido para él, lo mismo en su carácter
m uñecos, y c u a n d o d espués de la lección les hice representar que en el ambiente en el cual se mueve.
alg u nas escenas, se p ro d u jo lo inesperado: reinó el silencio. La mejor manera de crear buenas piezas y buenos espec­
N uestros desdichados alu m n o s sin tiero n , p o r fin , la admiración táculos para los niños y para los adultos es observar sus reac­
y la piedad a tr a v é s d e l a r te . A l d ía siguiente, cuando llegué, ciones y analizar cuál elemento de los representaciones provo­
e n co n tré el local lleno: h a b ía tre s veces más niños que los có la reacción negativa o positiva del mismo.
de c o stu m b re. E stos m ism os alum nos q u e había yo visto siem­ Un buen espectáculo siempre tiene éxito, y si no lo tiene,
p re furiosos, llenos d e ra b ia , tra je ro n a sus herm anos y h e r­ hay que analizar qué defectos quitan el interés y corregirlos.
m anas y esp e ra b an e n silencio, sentados en sus bancas. Desde Un espectáculo de mala calidad puede triu n far ocasionalmen­
entonces yo n o a sis tía a la clase sin la protección de dos o te, pero sólo frente a un público ¡mpreparado. El que quiera
tre s m uñecos. Los pequeños bandidos se p recip itab an a m i en­ hacer un buen teatro de muñecos debe darle toda su atención,
c u e n tro p a ra p re g u n ta rm e si los llevaba. En el momento en inteligencia y amor, como para el ejercicio de cualquier otro
q u e éstos se h a lla b a n presentes, todo ib a bien." arte. Vemos, efectivamente, que todos los animadores de los
Los esp ectácu lo s d estin ad o s a los niños no deben ser la r­ teatros de muñecos le dedican todo su cariño y soportan sa­
gos: deben d u r a r u n a h o ra m ás o menos, representando en este crificios materiales para seguir trabajando. Leemos en un ar­
tiem po dos o tre s piezas c o rta s y u n o o dos bailes o interm e­ tículo de Paul Mac PharÜn, presidente honorario de "Puppe-
dios cómicos. D ice el señor O h ra a tro ff q u e los temas pueden teers oí America:" Los niarionetistas americanos trabajan
s e r los mismos p a ra los niños y p a ra los adultos, pero no asi mucho, son generalmente unos héroes un poco extraordinarios
los medios do ex p resió n , Los elem entos empleados en la pieza que saben cantar, representar, hacer esculturas en madera,
deben ser siem pre conocidos p o r los niños o explicados previa­ construir aparatos eléctricos, imprimir sus propias publicacio­
m ente a ellos. nes y muchas otras cosas más, imposibles de enumerar; ganan
La acción tie n e q u e p re d o m in a r sobre los diálogos y des­ poco, más o menos lo quo gana un obrero trabajando en una
a rro lla rse rá p id a m e n te , acercándose más a la pantom im a. El fábrica de Ford. La mayoría no tienen más de treinta años.
niño no p u ed e f i j a r su aten ció n d u ra n te u n largo tiempo, pues Si el público prosigue interesándose por el juego de las mario­
percibe m ejo r la en señ an za q u e le proporciona el espectáculo netas y ellos pueden ganar modestamente su vida, continuarán
a tra v é s de la im ag en q u e p o r m edio d e la p alab ra. El muñeco trabajando simplemente por el amor a la marioneta."
es p a ra él la re a lid a d y sus acciones son m ás convincentes mien­ Ya hemos mencionado loa tres mil teatros escolares en Che­
tra s m ás rá p id a s y c o n c e n tra d a s. E l a c to r de m adera y trap o coeslovaquia. El teatro hebraico "El mundo de los muñecos"
debe ser sencillo y c a ra c te rís tic o . M uchos anim adores que tie­ hace propaganda social e higiénica en sus representaciones.
n en u n a la rg a e x p erien c ia o b serv an q u e dem asiada abstracción H ay indicios de lo que se puede esperar del teatro de
e n la c o n stru c c ió n d e los m uñecos tam poco es adecuada para los muñecos animados en un llamamiento que hizo ls com­
Jos niños; el m u ñ e c o debe c o n se rv a r el co n tacto con la reali­ pañía Zw irn Zupf, de la Casa de la C ultura del Pueblo, en
d a d , sin re p re s e n ta rla fo to g rá fic a m e n te , y debe corresponder Praga, a otras compañías similares, antes de la guerra actual,
e x a c ta m e n te a s u p ap el. Es preciso q u e el niño relacione al pidiendo colaboración y auxilio para que mediante sus activt-

170 0 171
■H N H RB

¿ • ¿ o * lograr» el acercamiento racial entre Tanas nacionali­ En Alemania se consideró q u e la an tig u a educación en
dades del territorio checoeslovaco. las escuelas, sólo perseguía q u e el "sa b e r en s i," no desarro­
£1 señor Seymour Marks, primer secretario honorario del llaba todas las facultades del joven; q u e la educación de las
"Gremio Británico del teatro de Muñecos Animados y del Tea­ capacidades artísticas quedaba tam b ién sin debido desenvol­
tro Modelo,** impulsó el desarrollo de los teatros de muñecos vimiento; que el teatro y la m úsica se veían desde el aula
en las escuelas inglesas, con tanto éxito, que se esperaba que de la escuela artes para las cuales no h a b ía tiem po entre las
estos teatros escolares podrían influir en el crecimiento del muchas m aterias que se im p artían ; como co n trap artid a, tam­
teatro inglés en todos sus aspectos. bién se pensó que el te a tro de los m uñecos era el m ejor medio
Sabemos también que el señor Miguel Prieto, quien or­ para el desarrollo de todas las fa cu ltad es ocultas en el in­
ganizó el teatro de muñecos en España durante la guerra civil, dividuo joven y que le perm itiría en c o n trar, en tre las múlti­
proyectaba una escuela de animadores para formar varios gru­ ples actividades que en tra n en la realización de u n espectáculo,
pos y extender dicho género teatral en toda España. Desgra­ la que más conviniera a su vocación f u tu r a . Tales considera­
ciadamente, la guerra aniquiló todas estas intenciones. En los ciones coinciden con las de Chesnais y O b rastzo ff. Además, el
Estados Unidos, las representaciones de marionetas son consi­ trabajo del anim ador oculto d etrás del biombo impide la au-
deradas como un potente medio de ayuda a la educación en tocxhibición del acto r hum ano. E l lenguaje hablado se cuida
general. En algunas escuelas para la educación artística que en este teatro con más esmero, pues n i la m ím ica ni los gestos
funcionan en los colegios y las universidades se imparten cur­ apoyan las palabras del anim ador, las cuales tienen que ser
sos públicos de enseñanza de las marionetas, como en los de pronunciadas con más expresión ch el tono y con más fuer­
Colombia, Temple, Washington, Wayne, Pacific, California, za, para caracterizar m ejor con ellas al m uñeco. En las es­
Wasbburn, Oklaboma y muchos más, con los profesores reclu­ cuelas superiores se adaptan, p a ra im p u lsar el desarrollo ar­
tados entre los mejores directores de los teatros de muñecos tístico a través de dicha m odalidad, las obras de la literatura
animados. clásica. En el ramo de la m úsica se fo rm an pequeñas orquestas,
En el campo del arte, muchas opiniones erróneas predo­ dando a veces m uy buen resultado el co n ju n to de los instru­
minan entre la gente e impiden su libre desarrollo artístico. El mentos antiguos que vuelven a usarse.
señor Obrastzoff empezó su actividad con los muñecos ani­ El teatro de muñecos tiene tres tipos que representan
mados, cantando una serie de romances y canciones, acompa­ plásticamente tres grados. Los muñecos planos o de sombras,
ñando el canto con el juego de uno o dos muñecos, que manejaba los muñecos de guante, que representan el relieve, y los ti-
él solo. Las canciones vulgares y cursis eran violentamente . teres de hilo, cuyas tres dimensiones evolucionan en un es­
ridiculizadas en estas representaciones, pero el espectáculo pacio totaL
exaltaba las cualidades de la buena música y de las can­ Parece lógico que el te a tro de som bras se acomode mejor
ciones armoniosas. Podemos Imaginar fácilmente cómo una a los primeros años del trab ajo escolar, p or la m ayor facilidad
persona que estaba acostumbrada a una canción pedestre, sin que requiere su ejecución y porque su sentido fantásti­
haber notado su trivialidad, no podía tomarla en serio después co corresponde de modo más certero a los cuentos, leyen­
de haberla visto ridiculizada por el espectáculo. das y, en general, a las expresiones folklóricas. También el
texto leído por un lector preparado p a ra ta l fin, tiene más
vida aco m p añ ad o p o r la rep resen tació n , q ue leído por el pro­ se h a e n c a r g a d o o fic ia lm e n te d e l a p ro te c c ió n d e los t e a tro s
fesor en la clase. e sc o la re s . S e d a n c u rs o s a los m a e s tro s e n e l I n s t i t u t o N a c io n a l
Los m u ñecos d e g u a n te son e l segundo peldaño en la d e E s tu d io s T e a tr a l e s .
escala del tr a b a jo esco lar y corresponde»» a las escuelas de E l s e ñ o r B a g a lio h a d a d o c o n fe re n c ia s so b re e l te m a y los
tip o in term ed io , d o n d e los a lu m n o s son m ayores. Fácilmente m ism o s n iñ o s d e l " tr a p i s o n d a ” d ir ig e n a los q u e s ig u e n s u
podrem os c o m p re n d e r q u e la confección de u n a cabeza pa­ e je m p lo e n la s p ro v in c ia s , p o r c o rre s p o n d e n c ia . Y a e x is te n f u e ­
r a el m uñ eco d e g u a n te n ecesita u n a observación aguda de r a d e l a c a p i t a l socios q u e se lla m a n a s í m ism os " N ie to s d e
las debilidades y c a ra c te rís tic a s H um anas q ue se expresan en T r a p is o n d a .” E l t r a b a j o d e lo s n iñ o s es a b s o lu ta m e n te d e sin ­
el ro stro , y la re a liz a ció n p lá stic a de las mismas está aú n fue­ te r e s a d o y n o p e rc ib e n n a d a p o r é l.
r a de las posibilidades d e u n n iñ o de los prim eros años. S u re p e r c u s ió n p e d a g ó g ic a e n l a e s c u e la es m u y fe c u n d a .
Los títe r e s d e h ilo p e rte n e c en a l te rc e r g rad o y su apli­ C a d a e s p e c tá c u lo se c r i t i c a e n e l a u la . D u r a n t e l a c la se d e
cación se re a liz a e n la s escuelas superiores, ayudando a los d i b u jo s e p r o y e c t a n la s d e c o ra c io n e s p a r a l a p ie z a e sc o g id a y
alum nos d e dicho g ra d o a e n c o n tra r q u é ram o del mismo se d e s p u é s to d o e l m u n d o se p o n e a l a o b r a p a r a r e a liz a r la . Es
halla m ás a s u a lcan ce y les in te re sa m ás, descubriendo en o t r o e je m p lo d e la u t il i d a d p e d a g ó g ic a y d e l a v ita lid a d d e
cierto m odo s u vocación. lo s t í t e r e s e n e l m u n d o .
E n A m é ric a L a tin a e l te a tr o de m uñecos animados como P o r e s ta s m ú ltip le s v e n ta j a s q u e e l t e a t r o d e m u ñ e c o s lle ­
m anifestación fo lk ló ric a h a existido, como lo vemos en la his­ v a a l a e s c u e la , se l e c o n s id e ra m á s y m á s co m o u n a ra m a
to ria de los títe r e s d e M éxico; p ero no tenemos nosotros no­ in d is p e n s a b le e n e l p r o g r a m a g e n e ra l d e l a e d u c a c ió n .
ticias de s u d e sa rro llo en fo rm a s m odernas.
Se u t i l i z a ta m b ié n a los m u ñ e c o s a n im a d o s co m o m ed io
Sin em b arg o , e n la re v ista a rg e n tin a Leaplán encontramos
d e p r o p a g a n d a c o m e rc ia l^ 'p e ro a m e n u d o e l m ism o c o m e rc ia n ­
u n a rtíc u lo q u e nos h a b la de u n te a tro de títeres de mano
t e p e r ju d i c a e l e f e c to im p o n ie n d o u n t e x t o q u e e s to rb a a los
llam ado " T ra p iso n d a ” y anim ado p o r los escolares.
m u ñ e c o s p a r a d e s a r r o l l a r u n t r a b a j o m e jo r y m á s ú t i l a la
L a in ic ia tiv a se debe a dos profesores de la escuela No.
m is m a p r o p a g a n d a . S e p u e d e s e ñ a la r p o r s u b u e n t r a b a jo a
10 del Consejo E sco lar X X : A lfre d o Bagalio y G erm án Gelpi,
P a u l B r a u n , q u ie n , d e a c u e r d o c o n u n c o m e rc ia n te in te lig e n te ,
y , m ás ta r d e , el m a e stro José U ch a. Ellos iniciaron a los es­
u s a p o c o t e x t o , m u y s o b rio y b ie n esco g id o , y lo g ra e x c e le n te s
colares en el a r te de los m uñecos anim ados. De los muchos
re s u lta d o s .
llam ados, fu e ro n escogidos los m ejores. Su edad v aría entre
E n la R u s ia S o v ié tic a , la p ro p a g a n d a so cial e m p e z ó des­
doce, tre c e y c a to rc e años.
p u é s d e la re v o lu c ió n . E l t e a t r o , e l c in e , e l a r t e e n g e n e ra l
Con exiguos m edios se fo rm ó el teatro . El principio de
s ir v ió p a r a e s te f in . C u a n d o e l t e a t r o d e m u ñ ec o s a n im a d o s
su nacim iento es el mismo preconizado por todos los artistas
h iz o s u a p a ric ió n y se n o tó q u e p o d ía s e r u n m ed io m a ra v illo so
educadores: el tra b a jo colectivo ejecutado p o r los mismos ni­
p a r a la m ism a p r o p a g a n d a , p a r a la d if u s ió n d e la c u l t u r a y
ños, desde el prin cip io al fin .
la e d u c a c ió n , fá c ilm e n te tr a n s p o r ta b le , po co costoso, d e u n a
E l te a tr o ,fT rap iso n d a” tra b a ja en las escuelas, asilos y
c o n c e n tr a c ió n d e a c c ió n y c o n c lu sio n e s rá p id a s , in te lig ib le s p a ­
hospitales y llega a sa lir fu e ra de Buenos Aires. Actualm ente
r a los a d u lto s d e c u a l q u i e r n iv e l d e c u l t u r a , lo m ism o q u e
existen en d ich a c a p ita l cerca de tre in ta teatros. E l gobierno
p a r a los n iñ o s, e l t e a t r o d e m u ñ e c o s fu n c io n ó e n las f á b ric a s ,
174
178
TEATRO EDUCATIVO DE LA SECRE­
TARIA DE EDUCACION PUBLICA DE
MEXICO

CAPITULO V II
Y o m e a tr e v o a a firm a r q u e
en ciertos m om entos, la in te li­
gen cia m á s p e rfe c ta p u ed e g u s­
ta r sin ru b o r d e las m arionetas .
C harles P E R R Á U L T

N 1929 e l D e p a r ta m e n to d e B e lla s A r t e s d e la S e c re ­

E t a r í a d e E d u c a c ió n P ú b l i c a p a tr o c in ó l a i n a u g u r a ­
c ió n d e l t e a t r o d e t í t e r e s e n l a " C a s a d e l E s t u d ia n -
t te In d íg e n a .* '
L os p ro fe s o re s a rtis ta s A n to n io R u iz y J u lio
C a s te lla n o s se d e d ic a r o n a c o n s t r u i r y d e c o r a r e l t e a t r o y lo s
m u ñ e c o s ; e l p r o f e s o r B e r n a r d o O r t i z d e M o n te lla n o p r o m o v ió
u n c o n c u r s o d e p ie z a s e n t r e lo s e s t u d ia n t e s in d íg e n a s y e sc o g ió
la s m e j o r e s - o b r a s p a r a d ie b o t e a t r o . S e r e p r e s e n t a r o n e n e s t a
é p o c a , b a jo l a d ir e c c ió n d e l p r o f e s o r O r t i z d e M o n te lla n o , la s
obras s ig u ie n te s : E l conejo a s tu to , o b r a p r e m i a d a d e M a g d a le n o

181
de la C ru z, y L * E scuela R u r a l co m b a te al alcoholism o, d e J u -, la S e c re ta ría no te n ia en ese m o m e n to n in g u n a p a r t i d a des­
▼entino C n n . tin a d a a l t e a t r o p a r a n iñ o s.
E a el a ñ o d e 1 9 3 0 , c o n tin u a n d o t u e s fu e r z o , loa m ism os L a a u t o r a d e l p re s e n te lib ro t r a d u j o d el ru s o ▼arios fo ­
an im ad o res re p re s e n ta ro n las o b ra s d e l señ o r O r t i z de Monto* lleto s so b re el t e a t r o in f a n til q u e fu n c io n a co n ta n t o é x ito
llan o E l Som breróm y "Viva la R e v o lu c ió n , u n d iálo g o in sp irad o en la R u sia S o v ié tic a , y m u ch o s p u n to s d e ta le s folleto* s i r ­
en los fresco s d e Jo sé C le m e n te O ro z c o y E scenas d e jaripeo, v ie ro n p a r a f o r m a r el p ro g r a m a e d u c a tiv o d el f u t u r o t e a tr o .
con la c o la b o ra c ió n d e J u a n G u e r r e r o , q u ie n p uso a la dis­ Se pensó o r g a n iz a r u n t e a t r o d e títe r e s de h ilo , y d u r a n te
posición de los o rg a n iz a d o re s t u h a b ilid a d p a r a m o v e r las m a ­ do* meses se ensayó la p ieza d e G e rm á n L. A rz u b id c E l N u e v o
rio n eta s d e h ilo . D ilu v io ; m as el t e a t r o d e títe r e s m o vidos p o r hilos es b a s ta n te
Cn el añ o d e 1 9 3 1 , en la F e ria ^ o rg a n iz a d a p o r el p erió ­ com p licad o p a r a los te a tro s tra n s p o r ta b le s , q u e n e c e sita n a
dico p a r a niños P u lg a r c ito , a c tu a r o n el te a tr o d e títe re s de la veces tra s la d a rs e y d a r los esp e ctácu lo s en dos o tre s escuelas
C asa del E s tu d ia n te In d íg e n a y el t e a t r o de títe re s prom ovido d u r a n te u n a m ism a m a ñ a n a , y en to n ce s se d ecid ió a d o p ta r el
p o r el p ro fe s o r A n to n io R u iz , q u ie n o rg a n iz ó e n tre los esco­ g én e ro d e m u ñ eco s lla m a d o *tGuignol** (m u ñ ec o s d e f u n d a o
lares u n c o n c u rs o p a r a la d e c o ra c ió n d e la boca de escena.
g u a n te ) .
La d ec o rac ió n p re m ia d a f u ó la d e la n iñ a P ila r F e rn á n d ez y E l m u ñ eco d e g u a n te n ecesita u n t e a tr o m enos c o m p li­
tu p ro y e cto se ap licó al t e a t r o d el p ro fe so r K uiz. c a d o en s u c o n s tru c c ió n y p o r co n sig u ie n te re s u lta d e sm o n ta ­
Am bos te a tr ito s tu v ie r o n m u c h o é x ito e n tre el público b le y tra n s p o r ta b le co n m ás fa c ilid a d .
in fa n til d e la F e ria . (F o to s 24 A B y 2 5 .) E l g ru p o d e a r tis ta s y p ro feso res q u e se h a lla b a t r a b a ­
O tro s p ro feso res s ig u ie ro n esos ejem plos: la señ o rita R o­ jan d o en este m o m en to en la c re a c ió n del t e a tr o e sc o la r q u e
sario C a b re ra c o n s tru y ó y d e c o ró , con la a y u d a de sus a lu m ­ fu n c io n a ra co n r e g u la rid a d lo co m p o n ían las sig u ie n te s p e rso ­
nos, dos te a tro s p o rtá tile s y los h izo fu n c io n a r con los títe re s n a s: Lola V e lá zq u ez C u e to , A n g e lin a B clo ff, G ra c ie la A m a d o r,
co n stru id o s p o r los m ism os d iscíp u lo s. A sí, g ra cias a la in i­ E len a H u e r t a M ú z q u iz , F e rm ín R e v u e lta s, J u lio C a stellan o s,
c ia tiv a da d iv erso s a r tis ta s y p ro feso res, el te a tr o d e m uñecos Leopoldo M én d ez, G e rm á n C u e to , R o b e rto L ago, R am ó n A lv a
especialm ente d e d ic a d o al p ú b lic o in fa n til seg u ía viviendo, d e la C a n a l, E n riq u e A ssad, J u a n G u e rre ro y T e o d o ro M én d ez.
au n q u e e sp o rá d ic a m e n te , e n las escuelas de la c a p ita l y de Se d ecidió a l p rin cip io u t i li z a r e! te a tr o de m u ñ eco s p a r a
los pueblos. esp ectácu lo en los ja rd in e s d e niños y p rim e r añ o d e la es­
A l fin a liz a r el a ñ o d e 1932 la Sección de A rte s P lásticas cu e la p rim a ria . L as piezas q u e se escogieron d esde u n p rin c i­
del D e p a rta m e n to d e B ellas A rte s, p o r in ic ia tiv a de su jefe pio fu e ro n La C a p e ru c ita R o ja , m o d ific a d a ; E l G ig a n te , d e E le­
el señor Leopoldo M éndez, p ro fe so r y a r tis ta él m ism o, p ro ­ n a H u e r ta M ú z q u iz ; La M u rg a , d e G ra c ie la A m a d o r, con m ú si­
y ectó d a ta r a las escuelas c o n u n te a tr o in fa n til q u e fu n c io ­ c a del m aestro P o m ar.
n a r a re g u la rm e n te , in te g ra d o y sostenido p o r la S e c re ta ría de E n u n bodegón d e la casa del e sc u lto r G e rm á n C u e to se
E ducación P ú b lic a y a d s c rito al m ism o D e p a rta m e n to . in staló el ta lle r ; todo el g ru p o colab o ró e n la co n fecció n de
L a sm céativa d el p ro fe so r M éndez f u é acogida co a en­ los m u ñecos y d e las deco racio n es, y u n d ía a llí m ism o se
tusiasm o d esin teresad o p o r v ario s a r tis ta s y profesores; pero m o n tó el te a tr o c o n s tru id o y se dió La p rim e ra re p resen ta ció n
en p resen cia d d entonces S ecretario d e E d u c a c ión P ú b lic a ,
182
183
d e la C ru z , y La E scuela R u ra l com bate al alcoholismo, de J u -
la Secretaria no tenia en ese momento ninguna partida des­
v en tin o C ru z .
tinada al teatro para niños.
En el año de 1930, continuando su esfuerzo, los mismos La autora del presente libro tradujo del ruso varios fo­
animadores representaron las obras del señor O rtiz de Monte- lletos sobre el teatro infantil que funciona con tanto éxito
llano El Sombrerón y V iva la Revolución, un diálogo inspirado en la Rusia Soviética, y muchos puntos de tales folletos sir­
en los frescos de José Clemente Orozco y Escenas de jaripeo, vieron para formar el programa educativo del futuro teatro*
con la colaboración de Ju an Guerrero, quien puso a la dis­ Se pensó organizar un teatro de títeres de hilo, y durante
posición de los organizadores su Habilidad para mover las ma­ dos meses se ensayó la pieza de Germán L. Arzubide El Huevo
rionetas de Hilo. Diluvio; mas el teatro de títeres movidos por hilos es bastante
En el año de 1931, en la Feria ^organizada por el perió­ complicado para los teatros transportables, que necesitan a
dico para niños Pulgarcito, actuaron el teatro de títeres de la veces trasladarse y dar los espectáculos en dos o tres escuelas
Casa del Estudiante Indígena y el teatro de títeres promovido durante una misma mañana, y entonces se decidió adoptar el
por el profesor Antonio Ruiz, quien organizó entre los esco­ género de muñecos llamado ''Guignol” (muñecos de funda o
lares u n concurso para la decoración de la boca de escena. guante).
La decoración premiada fu e la de la niña Pilar Fernández y El muñeco de guante necesita un teatro menos compli­
su proyecto se aplicó al teatro del profesor Ruiz. cado en su construcción y por consiguiente resulta desmonta­
Ambos teatritos tuvieron mucho éxito entre el público ble y transportable con más facilidad.
infantil de la Feria. (Fotos 24 A B y 25.) El grupo de artistas y profesores que se hallaba traba­
Otros profesores siguieron esos ejemplos: la señorita Ro­ jando en este momento en la creación del teatro escolar que
sario Cabrera construyó y decoró, con la ayuda de sus alum­ funcionara con regularidad lo componían las siguientes perso­
nos, dos teatros portátiles y los Hizo funcionar con los títeres nas: Lola Velázquez Cueto, Angelina BeJoff, Graciela Amador,
construidos por los mismos discípulos. Así, gracias a la ini­ Elena Huerta Múzquiz, Fermín Revueltas, Julio Castellanos,
ciativa de diversos artistas y profesores, el teatro de muñecos Leopoldo Méndez, Germán Cueto, Roberto Lago, Ramón Alva
especialmente dedicado al público infantil seguía viviendo, de la Canal, Enrique Assad, Joan Guerrero y Teodoro Méndez.
aunque esporádicamente, en las escuelas de la capital y de Se decidió al principio utilizar el teatro de muñecos para
espectáculo en los jardines de niños y primer año de la es­
los pueblos.
cuela primaria. Las piezas que se escogieron desde un princi­
Al finalizar el año de 1932 la Sección de Artes Plásticas
pio fueron La Caperucita Roja, modificada; El Gigante, de Ele­
del Departamento de Bellas Artes, por iniciativa de su jefe
na Huerta Múzquiz; La Murga, de Graciela Amador, con músi­
el señor Leopoldo Méndez, profesor y artista él mismo, pro­
ca del maestro Pomar.
yectó dotar a las escuelas con un teatro infantil que funcio­ En un bodegón de la casa del escultor Germán Cueto se
n ara regularmente, integrado y sostenido por la Secretaría de instaló el taller; todo el grupo colaboró en la confección de
Educación Pública y adscrito al mismo Departamento. los muñecos y de las decoraciones, y un día allí mismo se
La iniciativa del profesor Méndez fue acogida con en­ montó el teatro construido y se dio la primera representación
tusiasmo desinteresado por varios artistas y profesores; pero en presencia del entonces Secretario de Educación Pública,
183
H

lie n tc iid o N a rciio Raiioli, y d*l ¡ríe del de el Diablo, de G erm án L ist Arzubidc} El G ibante, de E lena Huer­
Bellas A rlrs, C arlo i C U v cz . Tal representación l u í decisiva ta M úzquiz; Los M icrobio i, d e G ra c ie la Amador; lui Invernads
p a r a q u e se concediera el apoyo oficial a la formación del de lot Anlmalei, de R o b erto L ago y G e rm á n C u e to , etc. Esta*
te a tro in fa n til escolar. obras educativas se co m p letab a n en los p ro g ra m a s con bailea
Se form aron oficialm ente dos grupos: uno bajo la direc­ y canciones.
ción del escu lto r Germán C ueto, y otro bajo la del pintor Leo­ Los bailes se com ponían d e to d a s las evoluciones d e los
poldo Méndez, En el prim er grupo en traro n como animadores muñecos que la m ano del m a n ip u la d o r les p o d ía tra n s m itir!
Lolíta V elázquez C ueto, Graciela Am ador y R oberto Lago; en el movimientos de u n lad o d e la escen a a l o tr o , ro n d a s, saludos,
o tro , el p in to r Afva de la C anal, la profesora Elena H uerta
saltos, el batir*de 'las «manos d e m a d e ra a l r itm o d e la m úsica,
M úzquiz y Teodoro Méndez.
etc. Casi siempre los niños c h iq u ito s ju n ta b a n sus aplausos al
Los dos grupos empezaron a tra b a ja r inm ediatam ente y
ritm o de las m anos de m a d e ra d e los m u ñ eco s, así com o sus
■antes d e que se les concediera presupuesto propio. Asi empezó
voces a las canciones que los m a n ip u la d o re s h a c ía n c a n ta r a
el trab a jo re g u la r del teatro de muñecos en los jardines de
niños y las escuelas prim arias. los actores a quienes ellos d a b a n v id a .
A unque tío todos los que trab ajaro n en los primeros en­ Se establecían diálogos e n tre el .p ú b lico in fa n til y los ac­
sayos d e 'títe re s <y de muñecos de guante han entrado en los tores. La ilusión era ta n g ra n d e , q u e los a d u lto s mismos se
grupos como animadores, posteriorm ente, todos siguieron pres- dejaban in flu ir p o r la vida d e los m u ñ eco s y re ía n d e b uena
•tando tus servicios y sus conocimientos artísticos a la confec­ gana de su s chistes. N o im p o rta b a n n i el sol n i el frío : todo
c ió n de muñecos y decoraciones, llevados por el impulso de se olvidaba fre n te a la m a ra v illa d e la 're p re s e n ta c ió n .
s n entusiasmo, que fue sincero y desinteresado. Los grupos Los grupos del te a tro d e m u ñecos v is ita b a n las escuelas
.creados han obtenido un éxito delirante entre el público in­ rurales d«I D istrito F ed eral y m o n ta b a n s u escenario p o rtá til
fa n til ' j cada representación enseñaba a todos algo para me­ en los patios de las escuelas, o e n c u a lq u ie r o tro lu g a r bastan­
jo rar los espectáculos, elim inar lo que no correspondía • la te grande que la escuela m ism a p o n ía a s u disposición y que
.comprensión infantil y acentuar la acción educativa dal teatro. tu v iera capacidad p a ra c o n te n e r a l p ú b lico q u e a c u d ía de t o ­
La Secretaria de Educación supervisaba las obras, que rn das partes. C uando la m ara v illo sa ficció n d esap arecía con d
eu m ayoría fueron compuestas o adaptadas de cuentos y le­
teatro, los niños seguían re c o rd a n d o lo q u e les im presionó m ás;
yendas por-los mismos animadores. Cada obrita contiene algu­
repetían canciones, h ac ía n d ib u jo s. • • C ad a fu n ció n dejaba
n a noción -educativa, bajo u n a form a fác¡I-y-corta .para no
can sar a los niños. una huella 'p ro fu n d a en su m en te.
El compositor Silvestre Revueltas compuso una deliciosa Más tard e , la S ecretaría de E d u ca ció n c re ó u n te rc e r g ru ­
obra m usical para acompañar la pieza RJn-Rin Renacuajo po del teatro de m uñecos con o tro s a n im ad o res q u e aum enta­
■transcrita y editada por Vancgas Arroyo y representada por ron el personal de dicho te a tro . AJ g an o s d e los animadoras
'loe grupos del teatro escolar. Revueltas hizo posteriorm ente que iniciaron las labores 'd el 'te a tr o re n u n c ia ro n p o r varias
.una orquestación de la misma música, adaptándola a un .ballet. causas. Los tres grupos se com ponía n , ¡hace alg unos años, <cssu
.O tras Obras representadas-en esta ¿poca fueron Comino vence sigue:

184 185
f

PRIMER GRUPO
El trabajo continuo d d teatro da muñecos da funda da
la Secretaria de Educación dio por resultado su mejoramiento
D ire c to r y A n im ad o r: Roberto Lago. A n im a d o ra Lolita
técnico paulatino.
Cueto, francisca Chaves y Guillermo López•
Con muy pocos medios materiales los grupos sa esforza­
ban por mejorar las condicionas da los foros de sus teatros,
SEGUNDO GRUPO buscaban nuevos medios de colocar trastos para Hacer más
rápidamente los cambios da éstos y da telones, de mejorar o
D ire c to ra y A n im ad o ra : Graciela Amador. Animadores! completar la construcción misma de sus muñecos y de estu­
Manuel Carrillo, fa u sto Contreras y Carlot Sánchez. diar sus evoluciones.
El grupo de teatro "Comino” —que originariamente lo
constituían Leopoldo Méndez como director y animador, y Do­
TERCER GRUPO
lores Alvo de la Canal, Elena H uerta Múzqtiiz y Teodoro Mén­
dez— cambió varias veces su personal de animadores. El pintor
D ire c to ra y A n im ad o ra: Doloret Alva de la CauaL Ani­
Alva de la Canal substituyó a Méndez como director del grupo,
m adores: Alfonso Contreras, Carlos Andrade y Ma, de los An­
hasta que fué posteriormente comisionado pará decorar el mo­
geles A , de la Canal. numento a Morelos en Janitzio, Mich. Después de él, la direc­
Se h a n hecho alg u n as jiros p o r los Estados, pero los tres ción del grupo quedó a cargo de Dolores Alva de la Canal,
grupos no p o d ian , d esgraciadam ente, abastecer las necesidades su hermana; Teodoro Méndez y Elena Huerta Múzquiz sa­
del te a tro in fa n til escolar en to d a la República. lieron del mismo y fueron reemplazados por María de loa
H a r ía f a lta la creació n d e num erosos grupos, o de un con­ Angeles Alva de la Canal y los hermanos Contreras, Alfonso
ju n to de técnicos y o rientadores artísticos del teatro, para o r­ y Fausto. Al correr el tiempo los grupos cambiaban de perso­
g an iza r g ru p o s en las escuelas de los Estados con los elemen­ nal pasando los animadores de uno a otro, según las necesida­
tos locales, los q u e , dependiendo de la S ecretaria de Educación des y la organización del trabajo.
P ública, tr a b a ja r ía n re g u la rm e n te . Es cierto que esporádica­ Actualmente el grupo se compone de Dolores Alva de la
m ente y con la in iciativ a de los mismos maestros rurales su r­ Canal —directora y animadora— Marta de los Angeles Alva
gen teatro s en las escuelas, pero les fa lta muchas veces la de la Canal, Manuel Carrillo, Juan Guerrero y Jorge Contreras,
orientación a r tís tic a y social p a ra ten er toda la importancia animadores.
ed u cativ a q u e el v erd a d e ro te a tro in fan til escolar requiere. Este grupo fué utilizado en mayor escala que otros para
U na vez o rg an izad o s los gru p o s del teatro , promoviendo con­ hacer jiras por varios Estados de la República.
cursos e n tre la s escuelas p a ra la selección de mejores muñecos, En 1936, durante la primera jira, el grupo "Comino”
piezas y decoraciones, y estableciendo u n intercam bio de los estuvo en Mordía, Mich., donde bajo su enseñanza e impulso
mismos e n tre las escuelas vecinas, se hu b iera podido inculcar un maestro formó un grupo en su escuela, llamando al teatro
u n a n u ev a v id a a l te a tr o de m uñecos en las escuelas de Mé­ que surgió de sus esfuerzos "El Teatro Colorín.” Dicho maes­
xico. tro mantuvo por correspondencia sus rdaciones con el grupo

186 187
“Comino** y escribió obras para los espectáculos de muñecos una barra y movidos con varillas atadas a sus manos, como
animados* los -muñecos javaneses; la b arra cen tral se coloca en u n tubo
Ese mismo año el grupo visitó Uruapan, Midi.; el año fijado al cinturón, como se fijan las banderas, y se afianza a
siguiente (1537) estuvo en Pátzcuaro, del propio Estado, y los hombros por medio de unas correas.
dió funciones en todas las islas del lago. Los habitantes de Otro tipo de muñecos que el señor A lva em pleara para
éstas no se mostraron aparentemente muy expansivos durante el mismo espectáculo son como los muñecos rusos, cuya cabeza
el espectáculo, pero después siguieron en sus lanchas a los se coloca sobre la del actor, fijad a a u n a g o rra que éste se
animadores, de isla en isla. ajusta fuertemente. Con tales muñecos el señor A lva de la
Hecho entrañable: una mujer, después de las represen­ Canal se propone d ar espectáculos de muñecos animados en el
taciones, ofreció al grupo un huevo que su gallina acababa de Teatro de Bellas Artes de la ciudad de México. A ctu almente
poner, en signo de gratitud por el gusto recibido. él es también director del tercer grupo que-se form ó después de
En 1938 el Estado de Puebla disfrutó del Teatro “Co­ la -desintegración -del tíe la señora Am ador, con los siguientes
mino,” habiendo trabajado en Teziutlán, Zacapoaxtla y Atlix- animadores: Roberto Pérez Rangel, .Eduardo C ontreras, José
co; Silao, Guanajuato; .los Estados de Guerrero y de México -Díaz -y Mireilla Cueto.
•(Ixmiquilpan, Zimapán y la región de los otomíes). Veracruz, ■El grupo 'actual dirigido por -Roberto l a g o , .a veces en
la -sierra .de Tamaulipas, Tampico, Quintana Roo y San Luis combinación con los elementos de otros,: ha hecho tam bién varias
JPotosí siguieron disfrutando de-este Teatro entre los años de -jiras por la República. U na de las prim eras se efectuó en di­
1938 y 1939. ciembre del año H93l3 -para d a r ¡£unciones en J a Escuela A grí­
En'varías-piezas representadas por <el grupo «¡todo actúa cola "La H u ertaj” cerca de .Morelia, .M idi.; d u ran te la
•el héroe.principal que da su nombre al Teatro: Comino'vence «misma jira -el «grupo «trabajó en -.un pueblecito del mismo Es­
al Diablo, .de-Germán L Arzubide; Comino va <a la huelga; tado: Santiago Undameo, y en la misma ciudad -de Morelia.
£ l Mechado; Comino pierde la cabeza; Comino.va a la guerra; Los animadores-de .estos espectáculos-fueron Lolita Velázqucz
Comino se lava la boca, etc. Otras .piezas.representadas son del Cueto, -Graciela Amador, R oberto Lago y G erm án Cueto. O tra
repertorio común-a .los tres grupos; otras-aún, son Doña fo r­ •jira por el Estado de México se efectuó con los siguientes ani­
tuna y.D on Dinero,,pieza de Fernán Caballero adaptada.por madores: /Roberto Lago, Teodoro M éndez, Guadalupe Aragón
R. Alva*de la Canal; El médico a palos, de Moliere, adaptada y Francisca Chávez.
por D. Alva de la Canal; El vendedor de manzanas, .pieza de Siguieron las jiras a U ruapan, Mich., con el contin-
Graciela Amador, etc. ’gente de animadores: Roberto Lago, Graciela Amador, Ramo­
Muchas piezas sirven como propaganda de higiene, otras na Anguiano, Manuel Carrillo y Fausto C ontreras; a San -Luis
encierran alguna enseñanza moral o social. Los bailes Los xde­ Potosí: animadores: Roberto Lago, Teodoro M éndez, Guadalupe
litos, La danza del venado y Baile de los chillones completan el Aragón y Francisca Chávez; a Q uintana Roo: M anuel Carrillo,
repertorio. Carlos Andrade y Alfonso Contreras.
En el momento que concluimos este libro, Ramón Alva •El -grupo regresó a Morelia en 1938 y trab ajó p ara la j
de la Canal prepara unos muñecos muy grandes (1 m. o más) escuela de niños españoles durante u n mes. Roberto Lago, Ma- y
con movimientos de la boca, ojos, orejas, etc., montados sobre nuel Carrillo y Fausto'-Contreras lo integraron en esta jira.
188 38B I
E n 1941, d o ra n te la Feria de O axaca, el grupo de Rober­ Lolita Velázquez Cueto y Roberto Lago; estos últimos no tie­
to Lago tra b a jó en las escuelas y al aire libre, con mucbo éxito. nen un cuerpo propiamente dicho; montados sobre una vari­
Desde bace alg ú n tiem po el g ru p o se compone de cuatro per­ lla delgada y cubiertos con velos que permiten que la luz
sonas: R oberto Lago, Lola V elázquez Cueto, Francisca Cbávez y atraviese sus inexistentes cuerpos, dan muy bien la idea de
G uillerm o López; m e parece el m ás homogéneo por haber lo­ los fantasmas. Las calaveras para estas figuras las hicieron
g rado la m ás estrecha colaboración en tre sus miembros. T ra­ Roberto Lago y Lola Cueto. En los últimos años Roberto La­
bajando incansablem ente han alcanzado notables mejoramientos go se relacionó con los marionetistas de los Estados Unidos,
en su te a tro y en sus funciones. Desde el m ontaje de ¡Ya viene 'T h e Puppetcers of America,** y mantiene activamente esas re­
Gorgonio E sparza!, u n a pieza p a ra adultos de la cual habla­ laciones.
remos m ás ta rd e , se hizo la instalación de luz, primero, por Varios artistas de México han colaborado con este grupo
medio de pequeños reflectores, y después mejorándola con haciendo proyectos de decoraciones y muñecos y, a veces, in­
baterías, diablas y varios reflectores. La Secretaría de Edu­ terviniendo en su realización, como por ejemplo los pintores
cación les proporcionó u n fonógrafo, pero el grupo enrique­ Gabriel Fernández Ledesma, Julio Castellanos y Angelina Be-
ció con sus propios medios la colección de discos. Muchos loff, ya sea a través de las comisiones que desempeñaban en
muñecos se hicieron costeados p o r los mismos animadores, la Sección de Teatro, o bien desinteresadamente, como Fernán­
como el Baile d e lagarteranas, c u a tro preciosas muñecas hechas dez Ledesma.
y vestidas p o r Lola V elázquez C ueto. En la confección de otros En 1941 el pintor Francisco Díaz de León tuvo la idea
muñecos interv ien e todo el grupo; unos modelan, otros hacen de realizar una pieza cuyo héroe es un tipo popular, calavera
los moldes de yeso, otros pintan, visten, hacen pelucas, etc. y matón de Aguascalientes, su patria chica. Antonio Acevedo
Los trasto s y decoraciones se hacen tam bién en colaboración, Escobedo (oriundo de la misma ciudad) escribió un corrido en
poniendo cad a un o sus capacidades p ara el bien común. forma dramática, dividido en siete cuadros, para ponerlo en es­
H a y que su b ra y a r la incansable energía de Lola Velázquez cena y representarlo en Aguascalientes durante la Feria de San
C ueto en lo q ue toca a los muñecos y su indum entaria y la ac- - Marcos. El trabajo se puso en marcha. Francisco Díaz de León
tiv id ad de R oberto Lago p a ra m ejorar el acondicionamiento del hizo proyectos en croquis. Gabriel Fernández Ledesma (de
foro, la supervisión de los ensayos y espectáculos, el empeño de Aguascalientes también) hizo proyectos en color de muñecos y
m ejo rar el te a tro , las adaptaciones de las piezas, etc., etc. El decoraciones, y todo el mundo se puso a trabajar en casa de Lo­
talento cómico de G uillerm o López con su magnífica voz de la Velázquez Cueto. El grupo de Roberto Lago, completo, Ga­
cantante, de Francisca Cbávez y la colaboración de todos en briel Fernández Ledesma, Francisco Díaz de León, Angelina
las actividades del grupo. Beloff, todos modelaron varias cabezas según los croquis de
£1 gru p o h a hecho varios ensayos de mejorar o renovar Díaz de León y los proyectos de Fernández Ledesma, el cual,
técnicam ente sus muñecos. P or ejemplo, el “ jarabe” se baila con eterno entusiasta del teatro en todas sus formas, proyectó, mo­
dos muñecos que tienen las piernas montadas sobre dos va­ deló muñecos, pintó decoraciones, ideó trastos, supervisó el
rillas, permitiéndoles hacer los movimientos de baile. Se han arreglo del alumbrado, etc. Hay que insistir otra vez en que el
hacho tam bién, para Don Juan Tenorio, los muñecos que re­ trabajo se hizo en perfecta colaboración. Pintaban las cabezas,
presentan los espectros del panteón, modelados y ejecutados por ya salidas de los moldes, que modelaban las manos de otros

190 101
E n 1541, d u ra n te la Feria de O axaca, el grupo de Rober­ Lolita Velázquez Cueto y Roberto Lago; estos últimos no tie­
to Lago tra b a jó en las escuelas y al aire libre, con mucho éxito. nen un cuerpo propiamente dicho; montados sobre una vari­
Desde hace alg ú n tiem po el grupo se compone de cuatro per­ lla delgada y cubiertos con velos que permiten que la luz
sonas: R oberto Lago, Lola V elázquez C ueto, Francisca Chávez y atraviese sus inexistentes cuerpos, dan muy bien la idea de
G uillerm o López; m e parece el m ás homogéneo por haber lo­ los fantasmas. Las calaveras para estas figuras las hicieron
grado la m ás estrecha colaboración entre sus miembros. T ra­ Roberto Lago y Lola Cueto. En los últimos años Roberto La­
bajando incansablem ente h an alcanzado notables mejoramientos go se relacionó con los marionetistas de los Estados Unidos,
en su te a tro y en sus funciones. Desde el m ontaje de ¡Ya viene “The Puppetcers of America,” y mantiene activamente esas re­
Corgonio E sparza!, u n a pieza p ara adultos de la cual habla­ laciones.
remos m ás ta rd e , se hizo la instalación de luz, primero, por Varios artistas de México han colaborado con este grupo
medio de pequeños reflectores, y después mejorándola con haciendo proyectos de decoraciones y muñecos y, a veces, in­
baterías, diablas y varios reflectores. La Secretaría de Edu­ terviniendo en su realización, como por ejemplo los pintores
cación les proporcionó u n fonógrafo, pero el grupo enrique­ Gabriel Fernández Lcdesma, Julio Castellanos y Angelina Be-
ció con sus propios medios la colección de discos. Muchos loff, ya sea a través de las comisiones que desempeñaban en
muñecos se hicieron costeados p o r los mismos animadores, la Sección de Teatro, o bien desinteresadamente, como Fernán­
como el Baile de lagarteranas, c u a tro preciosas muñecas hechas dez Ledesma.
y vestidas p o r Lola V elázquez C ueto. En la confección de otros En 1941 el pintor Francisco Díaz de León tuvo la idea
muñecos interv ien e todo el grupo; unos modelan, otros hacen de realizar una pieza cuyo héroe es un tipo popular, calavera
los moldes de yeso, otros pintan, visten, hacen pelucas, etc. y matón de Aguascalientes, su patria chica. Antonio Acevedo
Los trasto s y decoraciones se hacen tam bién en colaboración, Escobedo (oriundo de la misma ciudad) escribió un corrido en
poniendo cad a u no sus capacidades p ara el bien común. forma dramática, dividido en siete cuadros, para ponerlo en es­
H a y qu e su b ra y ar la incansable energía de Lola Velázquez cena y representarlo en Aguascalientes durante la Feria de San
C ueto en lo q ue toca a los muñecos y su indum entaria y la ac- • Marcos. El trabajo se puso en marcha. Francisco Díaz de León
tividad de R oberto Lago p ara m ejorar el acondicionamiento del hizo proyectos en croquis. Gabriel Fernández Ledesma (de
foro, la supervisión de los ensayos y espectáculos, el empeño de Aguascalientes también) hizo proyectos en color de muñecos y
m ejorar el te a tro , las adaptaciones de las piezas, etc., etc. El decoraciones, y todo el mundo se puso a trabajar en casa de Lo­
talento cómico de Guillerm o López con su magnífica voz de la Velázquez Cueto. El grupo de Roberto Lago, completo, Ga­
cantante, de Francisca Chávez y la colaboración de todos en briel Fernández Ledesma, Francisco Díaz de León, Angelina
las actividades del grupo. Beloff, todos modelaron varias cabezas según los croquis de
E l gru p o h a hecho varios ensayos de m ejorar o renovar Díaz de León y los proyectos de Fernández Ledesma, el cual,
técnicam ente sus muñecos. Por ejemplo, el “ jarabe” se baila con eterno entusiasta del teatro en todas sus formas, proyectó, mo­
deló muñecos, pintó decoraciones, ideó trastos, supervisó el
dos muñecos que tienen las piernas montadas sobre dos va­
arreglo del alumbrado, etc. Hay que insistir otra vez en que el
rillas, perm itiéndoles hacer los movimientos de baile. Se han
trabajo se hizo en perfecta colaboración. Pintaban las cabezas,
hecho tam bién, p ara Don Juan Tenorio, los muñecos que re­
ya salidas de los moldes, que modelaban las manos de otros
presentan los espectros del panteón, modelados y ejecutados por
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BM 3

co m p añ ero » , y v icev e rsa; confeccionaban las pelucas, los acceso—


p o » | ca m b ia b a n ¡deas a propósito d e ca d a detalle d e los traje s, de.
*a d ec o rac io n e s;. Lola G ueto,, con la a y u d a d e F rancisca C há—
Vcx* v «*tía » todos los m uñecos, adem ás de m odelar y pintar,
c a b e z u .. E l tra b a jo m arc h ab a, a las m il .m aravillas.. En ca ta de*
F e rn á n d e z L edesm a se p in ta ro n las decoraciones. La in can ta-
V e lá zq u ez C u e to y R oberto-L ago pusieron los últim os
to q u e s a los tra s to s y decoraciones. Francisco.' D ía z d e León
m odelo a lg u n a s cabezas y la del héroe G orgonio E sparza, cuy*'
t e m b l é personalidad, se com pletó luego ■con la p elu ca y su in ­
d u m e n ta r ia d e m a tó n ..
F u e el primes) ensayo p a r a crear* y re a liz a r u n a pieza pa­
r a a d u lto s . E l g ru p o d e R o b erto L ago rep resentó la pieza en
A g u a se alien tes, casi sin en sa y arla p o r f a lta d e tiem po, pero,
co n e l aco m p añ am ien to d el acordeón, el c a n to d e D ía z d e León,
el d e los m ag n ífico s m aria ch is d e su tie r r a , y la a le g ría y el'
en tu siasm o d e los* com ponentes d e l g ru p o , se rep resen tó m uy
b ie n y t u v o m u ch o é x ito , lo m ism o e n A guascalientes q u e en
la s d is tin ta s representaciones d ad as p o r el g ru p o en México..
(F otos 33 A B y C ; 3 4 A , B t C y D .)
P a r a e l d ía d e M u erto s d e 1943 este g ru p o realizó Don
J u a n T en o rio , con proyectos d é decoraciones y m uñecos de
G a b rie l F e rn á n d e z Ledesm a, realizados p o r los c u a tr o m iem ­
b ro s d el g ru p o y a m encionado. Se in tro d u je ro n detalles al
m o n ta je d e l T enorio , tales com o los fa n ta sm a s d e q u e hemos
H ablado a n te s, y cam bios d e luces. Se h a concluido tam bién,
en sa y ad o y p u esto en la escena, en el añ o de 1943, E l prim er
d estila d o r, d e L eón T o lsto i, con los proyectos d e A ngelina Be-
lo f f , y asim ism o v ario s cu en to s, bailes y pequeñas ob ras can­
ta d a s , p ro y e ctad o s •y realizados p o r los m iem bros del g ru p o .
( Los C a b rito s, c u e n to a d a p ta d o al te a tro de m uñecos; M arti-
tu llo y San S e r a fín d el M onte, e tc .) Com o se ve, este g ru p o
tr a b a j a c o n g r a n entusiasm o p re sen tan d o sus espectáculos en
la s escu elas d e M éxico..

192
E l t e r c e r g r u p o , b a jo l a d ire c c ió n d e la se ñ o ra G ra c ie la t e a t r o p e rs ig u e fin e s p o lític o s . S e in ic ió e n m a r z o d e 1 9 4 3 e n
A m a d o r, t r a b a j ó d e s d e l a f u n d a c ió n d e l t e a t r o d e m u ñ eco s de la C o lo n ia " M a r t í n C arrera * * y d e s d e e n to n c e s t r a b a j a e n la s
la S e c r e ta r ia d e E d u c a c ió n , e n 1933* escu elas y e n loa c a lle s , e n los s in d ic a to s y m u n ic ip a lid a d e s , y
G ra c ie la A m a d o r tie n e u n in d u d a b le ta l e n t o d e a c tr iz : h a s a lid o e n j i r a a v a r io s E s ta d o s d e la R e p ú b lic a M e x ic a n a .
e s tu d ió la m ú s ic a y e l c a n to . S u t c a t r i t o se lla m a b a e l " T e a tr o A h o ra el g r u p o d e a n im a d o re s se c o m p o n e d e la s algu ien *
P e riq u illo .” U n m u ñ e c o d e l m ism o n o m b re p a r tic ip a b a com o te s p e rso n a s: M a r ía L u is a V illa g ó m e z , C o n c e p c ió n C a p u l* , M a ­
p e rs o n a je p r in c ip a l e n c a s i to d a s la s p ieza s. V a ria s o b ra s fue* r ia n o H e r r e r a y A g u s tín S ilv a . T r a b a j a p e r m a n e n te m e n te p a r a
r o n a d a p ta d a s p o r e lla y a c o m p a ñ a d a s p o r la s can cio n es q u e el D e p a r ta m e n to d e A c c ió n S o cial d e l D i s t r i t o F e d e r a l. G i l b e r t o
e lla c o m p u so . E s te g r u p o , q u e t r a b a j ó c o n é x ito v ario s R a m íre z tie n e la ilu s ió n d e d i f u n d i r e l t e a t r o t r a b a j a n ­
añ o s, se d e s in te g r ó a l f i n a l i z a r e l a ñ o 1 9 4 3 . E n é l tra b a * d o e n la s m isiones c u l t u r a le s y p o r a h o r a s ig u e a n im a n d o a
ja ro n te m p o r a lm e n te G u a d a l u p e A ra g ó n y R a m o n a A n g u ia n o , los m u c h a c h o s q u e t r a b a j a n c o n é l, c o m o ello s a n im a n a su s
a q u ie n h em o s m e n c io n a d o , h a b la n d o d e la s jira s d e los g r u ­ a c to re s -m u ñ e c o s , t r a t a n d o d e s u p e r a r s e e n s u t r a b a j o , ( f o ­
pos p o r la R e p ú b lic a . (F o to s 3 2 y 3 9 y L * m . 5 9 .) fo 4 0 .)
L a s e ñ o ra A m a d o r d io u n c u r s o so b re el t e a t r o d e m u* P o r lo g e n e ra l las fu n c io n e s d e l t e a t r o d e m u ñ e c o s a t r a c o
ñecos, e n c o la b o r a c ió n c o n e l e s c u lto r G e rm á n O u e to , e n la m u c h o p ú b lic o , s o b re to d o a la g e n te d e l p u e b lo y a los n iñ o s ,
U n iv e rs id a d F e m e n in a d e M éx ico . m ie n tra s q u e los in d iv id u o s q u e • • c o n s id e r a n m á s i n s t r u i d o s
T en e m o s u n e je m p lo a is la d o d e l in te ré s y el en tu siasm o h a n a d q u ir id o c o n la In s tr u c c ió n m u c h o s p re ju ic io s " in t e l e c ­
q u e d e s p ie r ta e l t e a t r o d e m u ñ e c o s. U n jo v e n , G ilb e rto R a ­ tuales** y n o q u ie r e n d a r c u r s o lib r e a s u s e n s ib ilid a d p r o p ia .
in iré x A lv a r a d o , lo g r ó r e u n i r v a r io s am ig o s y c r e a r u n te a tr o
"Guignol** q u e t r a b a j a p a r a e l D e p a r ta m e n to d e A cció n So­
cial d e l D e p a r ta m e n to d e l D i s t r i t o F e d e ra l.
O b tu v o , a l p rin c ip io , e l a p o y o d e la s a u to rid a d e s , pero
desp u és t u v o m u c h a s d i f ic u lta d e s p a r a e n c o n tr a r co lab o rad o re s.
C om o sie m p re , e l p r e ju ic io c o n t r a los "titiritero s* * im p ed ía el
re c lu ta m ie n to d e a n im a d o re s , p e r o p u d o c o n v e n c e r a alg u n o s
am igos y a m ig a s , q u ie n e s t r a b a j a r o n in ic ia lm e n te sin n in g u n a
re m u n e ra c ió n .
E m p e z a ro n p o r c o n s t r u i r el t e a t r o , a p r e n d e r a d i b u j a r y
a m o d e la r, p u e s los a n im a d o re s im p ro v isa d o s se o c u p a b a n an*
tes e n o fic io s b ie n a le ja d o s d e l t e a t r o d e m u ñ eco s, y sólo u n o d e
ellos e r a a c t o r d e t e a t r o , a u n q u e e s ta b a b ien lejos ta m b ié n
de la id e a d e lo q u e es el t e a t r o d e m u ñ eco s an im ad o s. La
ab n e g a c ió n y e n tu s ia s m o d e l g r u p o a y u d ó a v e n c e r las d if i­
c u lta d e s té c n ic a s y a lg u n a s a n im o sid a d e s q u e v e n ía n d el e x ­
te rio r. E l t e a t r o re c ib ió e l n o m b re d e " D o n F e rr u c o ." E ste

194 195
CAPITULO VIII

?!
SJJGESTIONES Y CONCLUSIONES

N o se debe convertir ni a los


hombres en marionetast ni a ma-
rlonetas en hombres,
Vierte G A V C H A T

N este libro hemos tra ta d o de hacer patente ante

E todos los que am an el teatro — los educadores, los


artistas, los intelectuales— la im portancia que pue­
de tener el teatro de muñecos animados.
El mismo hecho de que tantos artistas, escritores
y profesionistas de toda especie se entreguen en cuerpo y alma a
dicha actividad, dejando hasta los puestos lucrativos y su­
friendo privaciones, prueba claram ente la pasión que inspi­
ra este arte, que ya no es considerado en ningón país como
u n a insignificante y banal diversión, tino como cualquiera o tra
ram a del arte dramático»
199
TalTcreaot * citar a Gastón Baty. director teatral fa­ El teatro de muñecos animados tiene su estilo propio, a
moso en Francia; al señor T emporal, arquitecto; al señor causa de las particularidades esenciales del muñeco. El actor-
Ckecuaáa, pintor y grabador; al músico francés Darras I d * muñeco no puede m ostrarse pretensioso en la escena y echar
kaod, quien ha compuesto la música para una obra de mu­ a perder el trabajo de otros actores, p or q u erer llam ar la aten­
ñecos que se llama ''A propósito de las botosf* a Silvestre Re­ ción sobre él solo; no padece debilidades hum anas; su ani­
vuelta!, compositor mexicano, quien Hizo la música para Rnr mador es invisible y es difícil q u e padezca el exhibicionismo
Rht RntMruojo; a Gabriel Fernández Ledesma, Francisco Díaz ¿el actor en la escena. Los movimientos del muñeco son limi­
de León y Julio Castellanos, pintores, y Antonio Acevedo Esco­ tados y su cara impasible; su c a rá c te r, terrib le o implacable,
bado, escritor, mexicano también; a Blatner, pintor húngaro, depende del carácter de su m áscara, q u e está exagerada para
creador de un teatro moderno de muñecos en París, quien tuvo verse de lejos, pero carece de m uecas, lo que le confiere su
una fábrica de pantallas para poder subsistir y realizar su estilo y, a través de él, lo im prim e a toda la pieza. Es un
teatro; al señor Molinas, abogado belga, que tiene un teatro error tra ta r de que el muñeco im ite exactam ente al ser hu­
de marionetas en su casa y da representaciones; a Rodolfo de mazo; primero, porque no lo lo g ra rá n u n ca; segundo, por­
Yarsagcs, abogado belga, presidente de una Sociedad para la que se debilitará la expresividad y el estilo propio del mu­
protección de las marionetas belgas; al señor Speder, belga, ñeco. El señor O brastzoff cu en ta h ab er visto a un niño hacer
anticuario y soldado durante la guerra pasada, varias veces el papel de gigante en u n a pieza de muñecos. El niño parecía
Herido y quien se hizo marionetista; a Marcela Moynier y a algo tosco en el pequeño te a tro y perdía el interés para d
Laore Choisy, profesoras suizas, que han fundado un teatro espectador; el muñeco, cuyos movimientos son convencionales,
en Ginebra; al señor Obrastzoff, a quien tantas veces hemos se agitaba sin d ar la impresión de fu e rza y heroísmo del pa­
citado, que era pintor, cantante y actor dramático, y ahora ladín medioeval a quien encarnaba.
dirige el trabajo del teatro de muñecos denominado "Teatro La máscara, puesta sobre la c a ra del actor, puede re­
Central,” en Moscú. mediar esta incompatibilidad entre el muñeco y el actor huma­
Respecto a Italia, Inglaterra, Checoeslovaquia y Polonia, no, dando al actor el aspecto de muñeco. Pero como regla
ya hemos citado a mucha gente eminente —artistas, intelec­ general, los muñecos y los actores humanos, o los muñecos
tuales y educadores— que se dedican a cate arte encantador. de especies distintas, no deben tra b a ja r sobre el mismo plaa
En América del Norte d teatro de marionetas ha invadido ca­ moral. La excepción se hace cuando un muñeco de otra es­
si todos los sectores de las actividades culturales, y se ha afir­ pecie representa un personaje de u n m undo también distinto,
mado y multiplicado de un modo fantástico en los últimos como por ejemplo las m uertes fantasm as en el Don Juan Te­
•ños. norio de las cuales hemos hablado antes. Las reacciones de!
Si hemos citado especialmente a algunos directores y ani­ público, niños o adultos, deben serv ir para corregir los de­
fectos, pero hay que buscar bien cuál de los elementos del
madores franceses, belgas y suizos, es porque casi a todos
espectáculo ha provocado la reacción negativa o inesperada.
los conocimos personalmente y los vimos trabajar de un modo
Para alcanzar un trabajo bueno en todos los sentidos, hay qu*
desinteresado y con inteligente entusiasmo, logrando maenífíeos
seleccionar, desde luego, la pieza, de acuerdo con el auditorio
resultados.
delante del cual se va a representar; perfeccionar cada dett-
200
201
lie de acuerdo con el conjunto del espectáculo y buscar el los atropellos subraya constantemente este contraste y provo­
carácter de cada muñeco de acuerdo con su papel. Su modo ca la risa.
de construcción dependerá del personaje que él tiene que re* En fiebre de Oro, una de sus magnificas películas, Chaplin
presentar. Pesadez o ligereza, los movimientos rápidos o len­ camina por el estrecho saliente de una roca, seguido por un
tos, su voz, las proporciones, el material que se empleará en inmenso oso, sin sospecharlo; el público espera que el oso lo
su construcción, todo debe coincidir para acentuar su carác­ ataque, pero en un desvío de la senda angosta el animal des­
ter y la expresividad de sus movimientos en relación con la aparece inesperadamente, el público ríe; pasó algo contrario
pieza. El escenario o foro debe ser adaptado también a cada a lo que él esperaba. Chaplin actúa siempre de una manera \
pieza, modificando su aspecto general con la colocación de Isa contraria a lo que se espera; esa constante sorpresa y la con­
trastos, telones y construcciones adicionales. Pero bay qte frontación de los contrastes, creando momentos cómicos, hacen
notar que cualquiera que sea su construcción, loa animadores reír continuamente a los espectadores.
deben tener un espacio suficiente para moverse libremente de­ Este mismo principio hay que emplearlo en el teatro de
trás del biombo, si se trabaja con los muñecos de guante. Hay muñecos cuando se necesita provocar momentos cómicos y con
que ensayar la luz cuidadosamente para cada escena, buscar un contraste violento intensificar los momentos trágicos.
efectos que aumenten la fuerza de las mismas, seleccionar En una pieza de Maurice Maeterlinck, La Intrusa, la es­
discos para el fonógrafo que deben subrayar cada parte cena representa a una familia reunida que se ocupa apacible­
de la actuación, y si no hubiera fonógrafo, tratar de mente de sus tareas cotidianas; en este momento traen una mu­
encontrar el instrumento que más corresponda a la pieza chacha muerta; el contraste entre esta paz y la tragedia que
o inventar aparatos de sonido que acompañen la actuación. irrumpe hace mil veces más angustiosa la escena.
(En una pieza para niños que vi en Francia, La corona del Dia~ Entre los muñecos belgas hay dos personajes cómicos: el
blo, cada vez que 'T ío Bastían,” un buen abuelito, se ponía gendarme grande y el gendarme chico (Látn, I I ) y la vista so­
la corona y se volvía malo, se oía un estridente golpe de pla­ la de estos dos personajes juntos provoca risa por el contras­
tillo*, y el cambio del carácter del buen tío se hacía mucho te de su aspecto exterior. Si el muñeco cómico es muy grande
más comprensible después de este sonido infernal.) El con­ tu voz debe ser atiplada, porque el contraste entre el volumen
traste es un elemento que se utiliza en todas las artes, y es del muñeco y su aguda voz, ya que uno esperaba que tuviera
altamente necesario en el teatro de muñecos animados, para una voz gruesa, provocará la hilaridad. Un perrito muy pe­
provocar situaciones cómicas o reforzar efectos dramáticos. queño que pretende comerse a uno grande, es irresistiblemen­
El mundialmente conocido y genial cómico Charles Cha- te ridículo; acordémonos de la rana que quería ser buey.
plin ha escrito su biografía, en la cual habla también de ios Si el ambiente material de la pieza es desconocido al es­
medios que él emplea para producir los efectos cómicos que pectador, niño o adulto, la pieza no le divertirá porque no
desea. encontrará la relación entre su mundo y el mundo de la pie­
El contraste, la acción contraria a lo que espera el pú­ za, la cual quedará incomprensible para éL En este caso bay
blico, es uno de estos medios. Charles Chaplin es bajito de es­ que explicar previamente lo desconocido o buscar algún de­
tatura y los personajes con los cuales él se enfrenta en sus talle conocido por el espectador, para situarlo en un ambiente
películas son, generalmente, gigantes. El modo como él evita mas familiar. Todos los marionetistas modernos tuvieron que
202
com batir contra el prejuicio que existe aún contra los mu» apelación. N o por m ucho tiem po: u n v erd ad ero a rte nunca
ñecos animados; todos tuvieron que conquistar sus públicos muere, m uda de piel como u n a crisálid a, renace bajo un nue­
y aún siguen luchando y conquistando nuevos campos de ba- vo aspecto y nunca fa lta gente p a r a p o n er a su servicio lo
talla. Pero en cualquiera otra actividad artística sucede lo mejor de su talento. N o puede se r q u e u n a r te que sobrevi­
mismo. Todas las formas y las aplicaciones nuevas de arte vió durante siglos bajo las circ u n sta n cias m ás inclementes,
siempre provocan al principio una reacción hostil de parte del m uera definitivam ente. A sí pasó con el te a tro de muñecos;
**Gran público,” sea por la pereza de buscar los valores ar­ su enorme capacidad de expresión, su ascendencia sobre el es­
tísticos bajo una forma nueva, ya que la costumbre hace mas pectador más recalcitran te, co n stitu y en su fu e rz a ; sus medios
fácilmente comprensibles las viejas formas, sea porque el pu­ de expresión son sencillos, pero está n concentrados como en
blico, en su mayoría, cree que hace falta estudiar para enten­ una perfecta frase m usical o poética a la cu al no se puede
der cualquiera rama de las ciencias, aun la más pequeña de añadir ni q u ita r n ad a sin d esfig u a rarla . Hablamos, se en­
ellas; pero piensa, también, que cualquiera obra de arte se tiende, del buen teatro de m uñecos, n o del que es explotado
puede juzgar sin ninguna preparación previa, sin jamás haber únicamente para fines comerciales. U n v erd ad ero artista nun­
pensado cómo y por qué se hace un cuadro, una escultura, ca sujeta su obra a o tro crite rio q u e al q u e le d ic ta su propia
una pieza de música o un poema. Si es una obra a semejanza convicción artística. La apreciación com ercial de u n a obra de
de las que ¿1 ve todos los días en una revista, o escucha por arte debe ser posterior a su ejecución.
radio, no necesitará ningún esfuerzo para gustar de ella; le Puede ser que nos hayamos desviado alg u n a vez de nues­
es familiar y, por consiguiente, le es grata como una cara tro asunto. Que los lectores nos perdonen.
conocida. Pero ¡ay del artista que le presenta una obra de El fin que hemos perseguido es in te re sa r a todas las per­
arte bajo una forma nueva!. *• Es una cara desconocida, y sonas sensibles, inteligentes y q u e tienen energías suficientes
por lo tanto incomprensible; hay que hacer un esfuerzo, tal para emprender una lucha n ueva y d a r a los niños, adoles­
vez estudiar. Lo mismo pasa con el teatro de muñecos. Des­ centes y adultos, u n espectáculo sano, in stru ctiv o y divertido,
pués de haber servido a la difusión de leyendas religiosas con poco costo, y el cu al puede reem p lazar a u n buen teatro
en los templos, e impartido la alegría a las muchedumbres en de arte, si éste no existe, y p e n e tra r h a sta los rincones mas
las plazas públicas, perseguido en los siglos X V II y X V III por apartados, llevando consigo riquezas inm ateriales que alegra­
los mismos actores de carne y hueso, que temían su competen­ rán la vida de muchos niños y ad u ltos, y , alguna vez, les
cia, tuvo que luchar desesperadamente. Pero vinieron nuevos hablarán en lenguaje com prensible d e cosas desconocidas.
enemigos: el cine, el music-hall, y tratando He agradar al
público, los empresarios empezaron a imitar a sus enemigos
y degeneraron irremediablemente; esto fué bastante para crear
en la mente del público, y hasta entre los intelectuales, la con­
vicción de que el teatro de marionetas era un espectáculo de
baja calidad, un espectáculo para divertir a los niños, oca­
sionalmente; pero que no era digno de su atención, y los mu­
ñecos, cuyo arte ha servido a los dioses, fueron condenados sin

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b i b l i o g r a f í a

ERNEST MAINDRON, Marion ct tes et Guignols a travers tes


Ages, París (Francia,) Félix Juven, Editeur.
TANCREDE VISAN) he guignol LyOHuais. París (Francia,)
Bloud et Cíe*

GASTON BATY, he Tbeatre Joli. Les creches et les marionettes


a fils. París (Francia,) Editions Coutan-Lambert.
JACQUES CHESNAIS, Marionettes a gahte a fU, a clavser,
sombres cbinaises, pantins, etc, (fabrication des poupées et
des tbeatres, tecbnique du jets, suivi d’une petite bistohre
de l*antiquité a nos jours.) Courbevoie, Sríne (Francia,)
Editions “La Flamme.”
JACQUES CHESNAIS, «Les Marionettes dans PEducation.”
En ha Nouvelle Education, N9 158. París (Francia,) 1937.
MARCEL TEMPORAL, Nos Marionettes, París (Francia,) Edi-
tion Bourrelier, 1939. (Este libro contiene la historia de
las marionetas, la técnica de la construcción de muñecos
y escenarios, la técnica de manipulación y ejemplos pe­
dagógicos.)
TSUNAO MIYAJIMA, Tbeatre de Poupées. París, Aux Presses
Univcrsitaires de France.
MARMOUSET, Guide Gazette pour voyager aisement au pays
de la Marionette. (10 números por año, número especial
sobre las marionetas y maríonetistas en la Exposición In­
ternacional de 1937.) París (Francia,) Marcel Temporal,
ed., 1938.
harousse Mensuel, N9 319. Tomo IX. Artículo sobre las ma­
rionetas. París (Francia,) 1933.
Vlllustrationt Artículo sobre las marionetas. París (Francia,)
enero 1938.
207
B I B L I O G R A F I A

ERNEST MAINDRON, Mariónrites et Guignols a troven íes


Ages. París (Francia,) Félix Juven, Editeur.
TANCREDE VISAN, Le gulgnol Lyonmtis. París (Francia,)
Bloud et Cíe.
GASTON BATY, Le Tbeotre Joli. Les cerches ri les marionettes
a fils. París (Francia,) Editions Coutan-Lambert.
JACQUES CHESNAIS, Mariouettes a gabse a fU, a dovier,
sombres cbinaises, panttns, etc. ( Fabrication Jes poupées ri
des tbeatres, tecbnique du jets, sithd ¡Pune petite bistorre
de Pantiquité a nos jours.) Courbevoie, Sctnc (Francia,)
Edicions "La Flamme.”
JACQUES CHESNAIS, "Les Marionettes dans l’Edncaríon.”
En La Nouveíle Edturation, N* 158. París (Francia,) 1937.
MARCEL TEMPORAL, Nos Marionettes. París (Francia,) Edi­
ción Bourrelier, 1939. (Este libro contiene la historia de
las marionetas, la técnica de la construcción de muñecos
y escenarios, la técnica de manipulación y ejemplos pe­
dagógicos.)
TSUNAO MIYAJIMA, Tbeatre de Poupées. París, Aux Prcsses
Universitaires de France.
MARMOUSET, Gnide Gaxette pour voyager aiscment au payt
de la Marionrite. (10 números por año, número especial
J sobre las marionetas y marionetistas en la Exposición In­
ternacional de 1937.) París (Francia,) Marcel Temporal,
ed., 1938.
Larousse Mensuel, N* 319. Tomo IX. Articulo sobre las ma­
rionetas. París (Francia,) 1933.
Vlllustration, Artículo sobre las marioneta». París (Francia,)
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208
209
LAS F O T O G R A F I A S Q U E A P A R E C E N EN ESTAS
P I G I N A S S E D E B E N A L O S S IG U IE N T E S A R T IS T A S :

F ofos l a 9 y 41-A a 45 . . - A g u stín M aga, de la S. E. P.


" |ü a 12 y 5 2 ......................L o la A to a r e z B ra v o , de la
S. E. P.
" 5 5 a 58 y 46-A a 47 . . . R ic a r d o R a z z e l l i , quien las
cedió desinteresadam ente.
24 a 31 y 39 Fototeca de la S. E- P.
bol. I. Muñeco articulado, cultura ToltcC*
Musco Nacional de Arqueología.1México. D-
D » Caria» E ^ haaI Lm d~co+ duranto ti «pectacuí j
Tul 7-A. Personajes tic
(miártela* cómicas en el
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la *'C»sa «leí Estudiante
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El Teatro Co-op Astuto, muAernt y aiani.
en 1924. Gante, pilladores
Bélgica. Direc­
tor: l i n o n e s
May er

Fot- 2.VA- Cuadro de miseria cu la pantomima "El Sueño Co-op

Fot. 24-B.
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Fot. 25-B, Cuadro del 1*uluro, cu la pantomima "E l Sueño Co-op’

Vatro Co-<i|i
92-1, Su.7.a.
rector:
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F o t. 24- A. E l T eatro de
l a " C a s a «leí Estudiante
In d íg e n a .” " E l C o n c ia
K1 T eatro Co-op A stu to ,” m uñecos y maní-
en 1924 Gante, pilladores
H élgieo Direc­
to r: II a n n e s
Majtr

F o t 2.1A C uadro de m iseria en Ja pantom im a " E l Sueño Co-op

F o t. 24-B .
| / n m a n ip u la d o re s

F ot. 23-B C u adro del F u tu ro , en la p in to m im a " E l S ueño C o « p '

El T e a tro Co-op
M 1924, S u i z a .
D irecto r,:
in n n c s M o v er
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F n |, M U U im n u ilf U p i e » "K l Ciijuinlf


t h niMt «Ir l> Siii < ii .1» ipIíi A m ador. «Ir la S I'.. I’

T e n ( r o e neo I n r «le
la S e c r e ta r la
F.ducaciói» Pública
F o t - 3 3 - B. " L e B t u m L* M mctI c . " m uñeco* rr«lm«io» « r p í a lo * l » v
íc e lo * de l r« o cu o > Llui de Leúl y C*l<rid FcrMinia I, fiViWl

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Fot. 56. "Don Juan Tenorio," muilceos ejecutados según los proyectos
de Gabriel Fernández Ledesnut, j»ara el grupo de R. Lago, de la S, E. P.
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Fot. 38. Los muñecos para "Pierre Patelin," proyectos de Julio Castellanos, ejecutados en ooUboracico
por el grujió de R. Lago, J uan Guerrero y Angelina Bcloíf
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MT c k M I « H pfY-
A m 5 rt« U * i«
F o t. 41-A. M u fle c o s
to o cabeza d e calabaza
(rrayectados y realiza­
dos p o r A ngelina Rcloff

F o t. 4 2 . “ E l In d io ,” m u ñ e c o p ro y e c ta d o y e je c u ta d o p o r A n g e lin a B d o f i
F o t. 41-B. *'H Indio*'
y U '* T r l» o iw ’’ prn-
*
Fot 4 b - A. El negrito poeta y
Do«V» Hortensia. Muñeco* por
Rol*crto I^go par* la película
r,tierra de los Pasteles''

Sgfe-
Fot. 46-B Muñecos por Lola Cueto m i
y Rolierto Lago para la p e líc u la
Fot. 45. C«l«ta del “ Jefe de los vendimiadora»"
“La Guerra de los Pasteles"
muñeco por F-s|ieranzA Muñoz lloffman
W%‘

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Fot. 46-A. E l negrito |XK>U y
Doña Hortensia. Muñecos por
Rolarlo ÍA*go para la película
"L a («ucrra *k‘ los Pasteles’'

Fot. 46-B. Muñecos por Lola Cueto


y Roberto Lago para la p e l í c u l a
“I-a Guerra de los Pasteles"
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