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TALLER DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

1. La Responsabilidad Social
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos. (10,17-23)
Iba saliendo al camino, cuando llegó, corriendo uno y postrándose de rodillas ante Él, le dijo, “Buen maestro, ¿Qué
debo hacer para lograr la vida eterna? Jesús respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Solo Dios es bueno. Ya sabes
los mandamientos: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no defraudarás
a nadie, honra a tu padre y a tu madre”. Pero el otro le dijo, “Maestro los he observado todos desde mi juventud”.
Entonces Jesús, mirándolo, le tuvo amor y le dijo. “Te falta una sola cosa, anda y vende todas tus propiedades,
reparte el producto entre los pobres, tendrás así un tesoro en el cielo y luego ven a seguirme”. Pero el otro se puso
triste al oír aquellas palabras y se fue lleno de tristeza, porque era dueño de muchas propiedades. Luego, dirigiendo
Jesús una mirada alrededor les dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrarán al reino de Dios los poseedores de
riquezas!”. Palabra de Dios.

Para reflexionar:
¿Qué es lo que ya había hecho el joven rico?
¿Por qué sentía que ya había cumplido?
¿Qué vio Jesús en el joven que él no había visto?
¿Qué ves tú en la actitud del joven rico?
¿Qué sientes tú ante la mirada de Jesús?

Meditación
E joven rico se acercó a Jesús. Estaba deseoso de alcanzar la vida eterna. Pero él creía que ya lo había hecho todo.
Se sentía seguro, porque cumplía los mandamientos. Pero a Jesús ti no le bastaba eso; para su amor no era
suficiente que aquel joven alcanzara la vida eterna. Querías algo más para él. Por eso fijo su mirada, amándolo. No
se sabe qué habrá sentido él ante esa mirada de Jesús que esperaba algo más, que lo invitaba a entregarlo todo.
Jesús amaba a aquel joven, cuando lo miraba. Y amándolo le pedía lo que él no esperaba: que se liberara de todo, que
no se aferrara a nada. Lo había creado para las alturas y quería quitarle todos los pesos que le impedían volar.
Él supo de ese amor, reconoció la grandeza del ofrecimiento. Pero a él le bastaba con esa vida eterna que no le negó
Jesús y no quiso más. Entristecido regresó a sus seguridades, a sus bienes, a su vida bien organizada y planificada.
También a nosotros Jesús nos mira así muchas veces. También a nosotros nos ama tantas veces y nos ofrece algo
más. Pero volvemos a optar por nuestras seguridades y comodidades. También en este momento Jesús, estas
fijando su mirada a nosotros. Otra vez nos está amando. Esa mirada desafiante y que lanza hacía adelante.
Si no estuviera su mirada, todo sería caos, fatalidad, oscura inseguridad. Pero si está su mirada, nada será inútil,
porque sus ojos bendicen y sacan bien también de los males. Si Él nos mira, ninguno de nuestros cansancios será
inútil, ninguna de nuestras entregas o de nuestros sufrimientos quedará sin sentido. Eso anima a entregar la vida
por algo grande.
El amor de Jesús y sus ojos llenos de vida, nos dan las fuerzas que no tenemos, la valiente generosidad que nos falta.
Dejemos mirar por Jesús y que de su mirada broten para nosotros el entusiasmo y la alegría de darle un poco más de
nosotros. Así podré avanzar con Él, libre y liviano.
Antes de que Jesús se elevara hasta el cielo nos dejó una misión, un nuevo mandamiento de ir por todo el mundo
anunciando el evangelio. Ya es hora que empecemos, porque es muy grande el terreno.
Y nos hemos de preguntar ¿Por dónde hay que empezar?
Porque no logramos ver donde hay necesidad.
Recuerda que el mundo no es el grupo parroquial. El mundo está allá afuera hambriento de caridad. Para lo cual
debemos aprender a mira como Jesús y de pronto veremos en una esquina por la calle, al ciego, al pobre y muchos
más, y en ellos veremos al Jesús crucificado que pide amor y amistad.
Para ello se necesita mirar con amor al hermano, que lo vas a transformar y será consolado, y lo que andaba
buscando en el Internet y sexo, en Dios lo habrá encontrado y todo gracias a nuestro esfuerzo.
Debemos tomar conciencia que existen muchos problemas en nuestra sociedad: hambre, falta de vivienda,
desempleo, salarios bajos, analfabetismo, desintegración familiar, violación de los derechos humanos, injusticia
social, corrupción política, manipulación ideológica, destrucción del medio ambiente, crisis de valores... y otros
problemas más de la sociedad.
Ante esto no se puede mostrar una actitud pasiva, sino por el contrario, debe demostrar una actitud más
trascendental y procurar que el caminar no solo sea sin sentido, sino que sea más dispuesto a mostrar el verdadero
rostro de Jesús y hacer la palabra de Dios más viva.
Y así, más que discutir, a quién le toca trabajar por estas situaciones, si tal o cual autoridad o persona u
organización, con una mirada de amor, nos damos cuenta que lo importante es realizar algo por mejorar la situación
de los hombres en la sociedad que exigen una respuesta pronta y llena de fe. Por eso hablar de desarrollar la
dimensión apostólica incluye forzosamente desarrollar la Pastoral Social.
Hacer labor social, no es hacer pastoral social, ya que esta última requiere esfuerzo de iglesia, por lo que nuestro
esfuerzo debe de ir enfocado a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, animándonos a asumir
responsabilidad social en las comunidades.
La pastoral social tiene su fundamento antropológico al considerar al ser humano como imagen de Dios y no como un
elemento anónimo de la sociedad humana. Si se quiere evangelizar a todas las personas y a toda la vida de cada
persona es, precisamente, por su carácter de hijo(a) de Dios.
La pastoral social busca la salvación de la persona y de todas las personas y encuentra el fundamento de esta
búsqueda en considerar a la Iglesia como sacramento de salvación. La salvación debe ser un hecho comunitario y en
la Iglesia se debe vivir ese deseo de comunión y participación.
La pastoral social es la acción de todos los miembros de la Iglesia, para hacer presente la verdad, la justicia y la
caridad evangélicas, en las relaciones y estructuras básicas de la sociedad, para el crecimiento del reino de Dios en
las realidades sociales concretas.
Cuando hablamos de crear conciencia y promover la pastoral social estamos hablando de:
a) Ayudar a que la fe deje ser un asunto “privado”, “particular” o reduccionista para que se haga presente en
todas las dimensiones de la persona y de la sociedad.
b) Trabajar para que cada persona se comprometa libre y conscientemente en su propio desarrollo y en la
transformación de la sociedad.
c) Ayudar a la promoción y liberación de todas las personas, en especial de los más pobres y marginados por la
sociedad.
d) Expresar esa opción preferencial por los pobres en obras concretas de asistencia, promoción y
transformación social.
e) Infundir el espíritu de caridad en todas las actividades de la sociedad: económicas, políticas, etc.
f) Colaborar en el respeto y amor a la naturaleza, insertar a la persona en ella y propiciar su racional
transformación.
g) Colaborar en la promoción de los derechos humanos.
h) Colaborar en las áreas de catequesis y liturgia para que todas las actividades de evangelización sean
liberadoras y promotoras de la persona.
La pastoral social se desarrolla a través de funciones permanentes y actividades concretas, atendiendo a ciertas
exigencias y requerimientos. Estos son los campos principales de su proyección.
Las funciones permanentes de la pastoral social consisten en el estudio y el análisis de la realidad social global, la
reflexión sobre la dimensión socio-política de la fe y la reflexión sobre la acción pastoral transformadora.
Los contenidos, objetivos, tareas y retos de la pastoral social son los mismos de la Evangelii Nuntiandi y de los
documentos de Puebla. De esta manera, podemos decir que toda pastoral es social, porque buscan brindar
herramientas para el desarrollo y promoción del hombre inmerso en la sociedad y como ente que en sociedad aspira
a la trascendencia. Se busca que los cristianos sean más comprometidos en la construcción de una sociedad más
justa y de paz y con una fe más adulta a través de la función profética de anuncio y denuncia, lo mismo que la
liturgia como celebración de la fe actualizada en la vida personal y social.
La opción por el trabajo apostólico debe basarse en la triple dimensión de la fe (Palabra, Caridad y Liturgia) es
saber captar el espíritu de la primitiva Comunidad Cristiana y las necesidades del mundo y de la persona humana de
hoy. (E.N. 73) No se trata sólo de elevar los niveles de vida, sino que todos los hombres sean actores conscientes y
libres, aportadores y receptores de los bienes de la sociedad, con ACTIVIDADES CONCRETAS
 FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA SOCIAL:
Buscamos anunciar los valores del reino y denunciar los antivalores presentes en el mundo. Para alcanzarla debemos
recurrir al trabajo conjunto con las áreas de catequesis y de liturgia para impulsar la evangelización liberadora y
promotora. Podemos crear la conciencia social a través de homilías, retiros, sacramentos y la difusión del
pensamiento social cristiano por medio de revistas, boletines medios de comunicación, conferencias, etc.
 ASISTENCIA SOCIAL:
Es una acción inmediata destinada a remediar una necesidad concreta y urgente, mediante aportaciones materiales
que tienen como objeto el individuo. La asistencia social puede ser el inicio transformador de la persona si se
proyectan y concretan métodos y técnicas, acompañadas del anuncio imprescindible de la Buena Nueva, lo que
conlleva un beneficio integrador tanto para los benefactores como para los necesitados de fe, esperanza y caridad.
Así se evitará caer en improvisaciones que traen consigo la tranquilidad de la conciencia y el paternalismo para quien
da y los sentimientos de dependencia e inferioridad en quien recibe la ayuda. El asistencialismo ocurre cuando la
asistencia social se vuelve sistemática, carente de la dimensión educativa o catequética o cuando opera
indiscriminadamente.
 PROMOCIÓN SOCIAL
La promoción social procura la capacitación para que el hombre no dependa siempre de la ayuda de los otros, sino
que él mismo sea sujeto de su propio desarrollo, mediante aportaciones ya no materiales sino particularmente
educativas que tienen como objeto al individuo. Pretende incorporar a los marginados a la sociedad a fin de evitar
conflictos sociales y marchar a una sociedad más igualitaria.
 ACCIÓN SOCIAL TRANSFORMADORA
Es la que busca la transformación de la realidad conforme a las exigencias del reino de Dios e implica una mayor
organización y compromiso, mediante una amplia movilización de los grupos sociales y tomando como objeto la
comunidad o la sociedad. A través de la capacitación, participación y organización de los grupos se busca producir un
cambio social de las estructuras que generan desigualdades e injusticia. La acción social transformadora reconoce
como causa de los problemas las estructuras sociales injustas y por tanto busca los medios para contrarrestarlas.
La persona humana como imagen de Dios es un sujeto social, pues está llamada a relacionarse con sus semejantes y
debe ser "guardián de su hermano". El ser humano es dueño y señor de la creación (Gen 1,26-31; 2,18-24; 4,1-16; Ex
20,13)
"El grito de los esclavos israelitas subió hasta Dios", se nos narra casi al inicio del libro del Éxodo y en seguida se
nos dice que Dios oyó sus lamentos y se acordó de las promesas hechas a Abraham. Dios no puede estar de acuerdo
con una situación de injusticia donde el hombre sea puesto en condición de esclavo, es por eso que Dios quiere
liberal al pueblo de la esclavitud egipcia.
Así mismo, Dios se revela en la historia como solidario con los pobres y oprimidos para formar con ellos una alianza y
librarlos de la esclavitud (Gen 4,9-10; Ex 3,7-20; Deut 10,17-18; Sal 68,6- 7)
Dios se revela en la Escritura coma el "defensor de los pobres", no precisamente porque los pobres sean buenos o la
pobreza sea buena, esto no es lo que Dios quiere, sino por su condición, que está en contra de lo que Dios quiere, que
pide ser liberados de ella. Esto exigirá que se haga justicia al pobre y a la viuda así como al huérfano, prototipos de
los que carecen más, este será el mensaje social de los profetas.
La predicación del Hijo de Dios, Jesucristo, se inscribe en el marco de esperanza anunciada por los profetas del
A.T.: "su justicia da a los oprimidos, proporciona su pan a los hambrientos, libra de sus cadenas a los presos. Abre
los ojos de los ciegos... da protección al forastero, y mantiene a los huérfanos y viudas" (Sal 146,7-8)
Jesús es también el modelo de la servicialidad y de la solidaridad, pues se encarna como un siervo, en Él se cumplen
las profecías del "Siervo de Yahvé", su solidaridad se prolonga por toda la vida y culmina con su muerte. Su servicio
es en orden a la unidad y a la reconciliación (In 1,14; Mt 20,28; Lc 22,27; Flp 2,7; 2Cor 8,9).
A Jesús se le descubre, precisamente en la solidaridad con los débiles y marginados. Pasó su vida haciendo el bien y
lo criticaban por juntarse con gente considerada mala; condeno la conducta de los fariseos que se creían buenos y
eran injustos con los demás y lo arrestaron y asesinaron por sus actitudes de verdad, justicia, amor y paz (Mt 10,42;
25,31-46; Mc 9,37; Lc 10,25-37; 11,46; 19,10).
Jesús es verdadero Dios pero también verdadero hombre, que se encarnó en situaciones muy concretas, que vivió
pobre y que quiso transformar la realidad histórica. El reino de Dios es el centro, motivo y fin de la acción de Jesús.
No podemos, pues, quedamos en el "Cristo de la fe" sin llegar también al "Jesús histórico". La Encamación del Verbo
Eterno de Dios es un hecho histórico, único, irrepetible "y el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros" (Jn 1).
El reino de Dios es el establecimiento definitivo del derecho de los pobres, la realización plena de la fraternidad
entre los hombres, la reconciliación armoniosa con toda la creación y la comunión final con Dios mismo que será todo
en todas las cosas.
La Iglesia es una comunidad que debe resolver sus tensiones y divisiones en base a su misión: ser servidora de la
humanidad (Hch 6,1-6).
En el libro "Doctrina de los Doce Apóstoles" -llamada también "Didaje" - insiste en el deber de compartir que tienen
todos los cristianos, inclusive sus bienes materiales, y llega a decir que la riqueza pertenece a los pobres, y quien la
posee es sólo su administrador.
Durante mucho tiempo la Iglesia se ha preocupado de las cuestiones "sociales"; de ahí nació la llamada "Doctrina
Social de la Iglesia" o "Enseñanza Social de la Iglesia" o "Magisterio Social".
La enseñanza social de la Iglesia es el conjunto sistemático de principios de reflexión, criterios de juicio y
directrices de acción, que el Magisterio de la Iglesia Católica, establece, fundándose en el Evangelio, en la Sagrada
Escritura en general, en la Tradición de la Iglesia, y en el pensamiento de los Santos Padres y en la recta razón, a
partir del análisis de los problemas sociales de cada época, a fin de ayudar a las personas en comunidad a construir
una sociedad más conforme a la manifestación del Reino de Dios, y por lo tanto, más auténticamente humana.
La enseñanza social de la Iglesia se origina del encuentro del mensaje evangélico y sus exigencias éticas con los
problemas que surgen en la vida de la sociedad.
La enseñanza social de la Iglesia se fundamenta en la dignidad de la persona humana con sus derechos inalienables, y
sus correlativos deberes, que forman el núcleo de la verdad sobre el hombre, así con esto determinamos que la
difusión de esta doctrina forma parte del ministerio evangelizador de la Iglesia en orden a que esta debe predicar y
practicar el mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo.
Todo este Mensaje Social aparece contenido en los ya clásicos documentos sociales de la Iglesia. Algunos de ellos
son: "Rerum Novarum", "Gaudium et Spes", “Centecimus Annus”, “Mater et Magistra" "Pacem in Terris" "Populorum
Progressio”.
La "Rerum Novarum" presenta la posición de la Iglesia ante las cuestiones económicas, políticas y sociales del
tiempo, especialmente de la cuestión obrera. Afirma que la posesión de bienes materiales es un derecho de la
persona dado por la naturaleza misma, y que la propiedad privada tiene naturalmente dentro de sí una función social.
Los trabajadores, -ellas y ellos dice, tienen derecho natural a formar asociaciones para la defensa de sus intereses.
La "Quadragesimo Anno" prohíbe que en cuestiones económicas se establezca como ley suprema el interés individual
o la libre competencia ilimitada. Subordina los intereses individuales y de grupo a los generales del bien común. Pide
que se establezca un orden jurídico nacional e internacional que ponga de acuerdo los intereses particulares con el
bien común.
El mensaje al mundo de Pio XII ("La Solemnita") de 1941 defiende el derecho de la Iglesia para juzgar si las bases
del orden social existente están de acuerdo con el plan de Dios o no, el mensaje habla del uso de los bienes
materiales, el trabajo y la familia.
La "Mater et Magistra" recuerda que el hombre y no el Estado, es el centro de la vida social. Reafirma el derecho
individual a la propiedad privada pero subordina el provecho individual al bien común. Busca que se aplique el bien
común a todos los pueblos y naciones diciendo que Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene a todos los
seres humanos y todos pueblos. Denuncia a las naciones ricas que ayudan a las pobres para dominarlas.
La "Pacem In Terris" es el pronunciamiento más claro y comprometido que la Iglesia ha hecho sobre el tema de la
Paz. Esta no se reduce a una simple ausencia de guerra, sino que exige una justicia permanente entre los hombres.
Señala dos exigencias que nacen de la naturaleza humana y de su historia: la activa participación del ciudadano en la
vida pública y su positiva participación en los bienes económicos.
La “Gaudium et Spes” reconoce lo que hay de bueno en la sociedad, sus deseos de unidad y de servicio a los demás y
afirma que el progreso temporal, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran
medida al reino de Dios.
En la “Apostolicam Actuositatem” se expresa: "La obra redentora de Cristo, aunque de suyo se refiere a la
salvación de los hombres, se propone también la restauración de todo el orden temporal. Por ello, la misión de la
Iglesia no es sólo ofrecer a los hombres el mensaje y la gracia de Cristo, sino también el impregnar y perfeccionar
todo el orden temporal con el espíritu evangélico"
La "Populorum Progressio" habla sobre el papel de la Iglesia en el desarrollo de los pueblos y la proyección de la luz
del evangelio ante los problemas sociales. Afirma que el mecanismo de la economía moderna conduce a un
agravamiento en las diferencias entre los pueblos ricos y los pueblos pobres.
Los "Documentos de Medellín" son fruto de las reflexiones de la segunda conferencia episcopal latinoamericana, en
la que nuestros obispos intentan aplicar las enseñanzas del concilio a nuestro continente. La justicia y la paz son los
temas fundamentales. Insisten en que la situación de injusticia y miseria que vive nuestro continente
latinoamericano es un "Pecado Estructural" y que la Iglesia debe preferir a los pobres en su acción pastoral,
denunciando las injusticias y opresiones que se ejercen contra ellos.
La "Octagesima Adveniens" busca dar normas sobre el derecho que tienen los cristianos y las cristianas de elegir
libremente su participación política. Dice que este derecho debe ser respetado por todos y exhorta a los cristianos
a una acción más comprometida.
"El Sínodo de Obispos" de 1971 tiene como tema fundamental la justicia en el mundo. Utiliza en su esquema el
método que veremos más adelante ver-juzgar-actuar, llegando a afirmar que vivimos en una situación mundial
estructuralmente injusta que es un grave pecado social. El documento invita a que la Iglesia dé testimonio de
justicia en sí misma, respetando los derechos humanos en su interior y apoyando todas las iniciativas que a nivel
mundial se dan para hacer un mundo justo.
La "Evangelii Nuntiandi" insiste en que la evangelización no será completa si no toma en cuenta todos los aspectos de
la vida del hombre, personal y socialmente. Evangelizar nos dice, es llevar a la humanidad un mensaje de liberación.
Los documentos de "Puebla" son fruto de las reflexiones de la tercera conferencia episcopal latinoamericana, en la
que nuestros obispos estudian la evangelización en el presente y en el futuro de América Latina. Se opone a una
visión del evangelio que se basa solamente en el espíritu y en el más allá, e insiste en una concepción histórica,
encarnada, social de la evangelización. Insiste en que la enseñanza social de la Iglesia debe responder a los
problemas concretos y debe estar apoyada en nuestro testimonio personal e institucional. Reafirma la opción
preferencial por los pobres, por los jóvenes y las familias, diciendo que en los rostros de los pobres encontramos el
rostro de Dios.
La "Laborem Excercens" habla sobre el trabajo humano, recordando que el trabajo esta en función del hombre y no
el hombre en función del trabajo.
"Sollicitudo Rei Socialis". Juan Pablo II escribió esta encíclica en el 20 aniversario de la Populorum Progressio;
retomando el tema del desarrollo de los pueblos, lo analiza de acuerdo a la situación actual: el creciente abismo
entre los países super desarrollados, llamados del norte y los del sur en vías de desarrollo; los distintos mundos
dentro de nuestro único planeta comprometen la unidad del género humano.
La encíclica “Centesimus Annus” en mayo 1º de 1991 celebra los 100 años de la Rerum Novarum y en ella no se trata
de recordar lo que escribió el Papa León XIII en 1891, sino de iluminar los tiempos actuales con las enseñanzas
transmitidas por la Iglesia Católica desde hace un siglo. Destaca la importancia de la propiedad del conocimiento, la
técnica y el saber, además de incluir preocupaciones ecológicas. Reafirma la preocupación de la Iglesia por todos los
hombres y se compromete a la promoción de la justicia como muestra de esta preocupación.
En “Santo Domingo” en octubre 12 de 1992 se presenta la Nueva Evangelización como la idea central de toda la
temática de esta conferencia. La Nueva Evangelización ha de dar pues, una respuesta integral, pronta, ágil, que
fortalezca la fe católica en sus valores fundamentales, en sus dimensiones individuales, familiares y sociales. La
promoción humana ha de ser consecuencia lógica de la evangelización, la cual tiende a la liberación integral de la
persona.
“La Iglesia en América” de Enero 22 de 1999 tiene como tema principal de este documento post-sinodal: El
encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América Latina. El tema así
formulado expresa claramente la centralidad de la persona de Jesucristo resucitado, presente en la vida de la
Iglesia, que invita a la comunión y a la solidaridad. El punto de partida de este documento es ciertamente el
encuentro con el Señor. La evangelización será así, un deber, una urgencia de caridad para el discípulo de Cristo. Y
¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!
La finalidad del documento será: que la Iglesia, ya a la puerta del tercer milenio cristiano y en unos tiempos en que
han caído muchas barreras y fronteras ideológicas, siente como un deber ineludible unir espiritualmente aún más a
todos los pueblos que forman este gran continente y a la vez, desde la misión religiosa que le es propia, impulsar un
espíritu solidario entre todos ellos.
Todos los documentos del Magisterio Social que hemos presentado tienen como objetivo la dignidad personal y
comunitaria del hombre y la búsqueda de la liberación integral de todos los hombres y de todo el hombre.
Sin embargo, en el Magisterio Social hay elementos permanentes y otros que son cambiantes. Un elemento
permanente es que el hombre, en cuanto imagen de Dios, es fundamento, causa y fin de todas las instituciones
sociales, y que este hombre es un ser social por naturaleza y que está llamado a la salvación.
Para que la Doctrina Social Cristiana sea creíble y aceptada por todos, debemos los cristianos y las cristianas poner
en juego toda nuestra coherencia, creatividad, audacia y entrega. No basta pues, que esta doctrina sea estudiada y
conocida, sino que debe ser practicada.
ANÁLISIS DE NUESTRO GRADO DE COMPROMISO MEDIANTE UN TERMÓMETRO SOCIAL
I.- Responde las siguientes preguntas colocando en la columna de la derecha el número que corresponda de acuerdo a tu respuesta: 4 Siempre – 3
Casi siempre – 2 Algunas veces – 1 Pocas veces – 0 Nunca
1. Alguna vez hemos planeado tratar el tema de la solidaridad. comunidad.
2. Participas en las actividades de recaudación de fondos para 12. Cuentas con un programa de asistencia a la comunidad
la parroquia o movimiento 13. Haz participado en talleres de doctrina social.
3. Ayudamos al mantenimiento de la parroquia. 14. Te has coordinado con el gobierno para realizar actividades
4. Alguna vez se ha propuesto realizar alguna actividad de promoción humana y social en la comunidad
asistencial. 15. Trabajas en conjunto con otros grupos parroquiales o
5. Estas informado y discutes de lo que pasa en la comunidad y movimientos para ayudar socialmente
en la sociedad en general. 16. Conoces qué hacer ante una persona que solicita ayuda legal
6. Acudes a orfanatos o asilos. para resolver un caso de injusticia.
7. Entregas despensas en algunas comunidades. 17. Propones actividades deportivas, culturales o artísticas para
8. Haces actividades para recaudar fondos a favor de los promover humanamente a las personas.
necesitados. 18. Propones campañas de alfabetización en niños y adultos con
9. Haz participado en actividades en pro de la comunidad, como necesidades educativas.
pintar, limpieza de algún terreno baldío, etc.
10. Visitas a los enfermos de la comunidad.
11. Estas al tanto de las acciones del gobierno en favor de la
TIPS PARA ADQUIRIR UN MAYOR COMPROMISO SOCIAL SEGÚN TU PUNTUACIÓN
Después de haber contestado el diagnóstico sobre el compromiso social que tenemos en nuestros grupos realiza una suma de todos los puntos
obtenidos e identifica cómo se encuentra tu compromiso.
0 a 6 – Compromiso social congelado:
Si se encuentra en este nivel, es urgente que se pongan a trabajar. Es importante considerar la participación en actividades de asistencia social o
en cursos, talleres, seminarios o actividades donde puedan ir generando por lo menos una conciencia social. No podríamos decir que existe un
compromiso social, en la congelación no hay vida, es importante derretir los hielos que nos impiden desarrollar nuestra conciencia social y
posteriormente nuestra acción. ¡Ánimo hay mucho por hacer!
7 a 19 – Compromiso social frío:
Por algo hay que empezar. Tal pareciera que muchas veces han tenido buenas intenciones de hacer las cosas. Hay que dejar los miedos, la falta de
compromiso y sobre todo la flojera a un lado. Hay que comprometerse con más ganas y no sólo pensar en hacer algo y dejar los proyectos en el
tintero. El mayor problema es la falta de constancia, recurran a la oración y a la lectura de la Buena Nueva para reencontrar las fuerzas y
reprogramar los esfuerzos. ¡Ánimo, no es posible quedarnos sólo con las ganas de hacer las cosas!
20 a 32 – Compromiso social fresco:
Cada vez que se plantea una actividad social, la conciencia generada en ustedes les indica que deben participar, pero esta participación suele ser
ocasional y muchas veces no tan comprometida como desearían. Imaginen el ideal al que quieren llegar y luchen con constancia y determinación
por alcanzarlo, poco a poco se irán dando cuenta que la temperatura e su compromiso irá aumentando. ¡Sigue esforzándote, pero trata de
organizar más tus esfuerzos!
33 a 44 – Compromiso social tibio:
Recuerda que el Señor no quiere compromisos tibios, pues como está escrito en el libro del Apocalipsis, para demostrar realmente un compromiso
hay que ser radical en nuestra determinación. Nos encontramos en una etapa en la que no hay pasos para atrás. Lánzate con ganas a transformar
las estructuras injustas de la sociedad y pronto descubrirás que tu esfuerzo no ha sido en vano. ¡Decídete, es mejor acercarte al ideal que
retroceder al frío!
45 a 59 – Compromiso social templado:
Están ubicados en la mejor etapa del compromiso, realizan muchas actividades de compromiso, de promoción y de creación de la conciencia social,
pero no olvides que hay que tratar de luchar contra las estructuras sociales injustas. Muchas veces el compromiso es sólido pero podemos caer
en el conformismo, no olvidemos que encontrarnos en un lugar agradable muchas veces puede hacernos caer en la rutina y no valorar e esfuerzo
realizado para llegar al punto que hemos alcanzado. No claudiquemos en nuestro esfuerzo. ¡La comodidad no genera cambio, gracias por ayudar,
pero no caigas en el conformismo! Uno siempre puede dar más si lo da con un corazón abierto y puro.
60 a 70 – Compromiso social caliente:
Felicidades, el compromiso estructural está completo. Tienen una organización y claridad de las actividades que necesitan hacer para construir el
Reino de Dios. No olviden que siempre tenemos que tener un corazón humilde y una evaluación constante, recuerden que lo importante no es hacer
el bien y buscar reconocimiento particular por nuestras acciones. Hay que tener bien presente que todas las obras realizadas son por el Señor y
que lo más importante no es llegar al el nivel óptimo de servicio social, sino mantenerse siempre en ese nivel de compromiso. ¡Feliz el hombre que
confía en el Señor, por que obtendrá la recompensa del cielo!
70 a 72 – Compromiso social hirviendo:
El que se encuentra en este nivel debe de tener mucho cuidado en no derretirse. En evitar que todos los componentes sigan funcionando de la
misma manera maravillosa que lo han estado haciendo. Y evitar en lo posible no convertirse en “farol de la calle y oscuridad de la casa”. Hay que
pasar ser ejemplo de vida comprometida para los demás grupos y consolidar el reino de Dios día con día. Al igual que en los últimos dos niveles,
evitar el conformismo y el creer que todo lo podemos. “Nada es imposible con la ayuda del Señor”. ¡Felicidades y continúen transformando el
mundo en algo maravilloso!

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