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Introducción:

El siguiente tema nos refiere sobre la cultura de la política en Guatemala ha


habido cambios muy pequeños en cultura política, nos daremos cuenta que
el estado guatemalteco ha pasado por un régimen donde los gobiernos
militares, donde los valores, derechos civiles, servicio donde no existía la
lealtad todo esta cultura va cambiando cómo va la globalización económica
vemos tiene un factor importante para llegar a una cultura política
democrática donde todo ciudadano guatemalteco mayor de edad tiene el
derecho de emitir sufragio tanto hombres como mujeres, anteriormente las
mujeres no poseían ese privilegio vemos cómo va cambiando nuestra
cultura política, en convicción de derechos de los ciudadanos existieron
vimos los proyectos socialista y liberal, explotación de la clase campesina
vemos ahora podemos pelear por los derechos del trabajador se recibe un
salario por prestación de servicios, expansión de derechos y libertades
civiles.
Estos cambios y transformaciones inciden en el diseño de nuevos arreglos
institucionales mediante un aprendizaje institucional para adaptarse a las
nuevas demandas del entorno. A partir del supuesto de que las teorías del
cambio de cultura política tratan de explicar el cambio institucional, se
avanza como conclusión que el aprendizaje cultural institucional es una
solución racional a la dificultad para predecir los efectos futuros de los
arreglos institucionales de la reforma institucional.
El cambio cultural y la congruencia con las transformaciones institucional y
organizacional implica el análisis que sugiere que la cultura institucional
puede crearse y transformarse para adaptarse a las nuevas condiciones de
los proceso de globalización económica. Cambio de cultura política en el
escenario de la globalización económica. Las teorías del cambio de cultura
política tratan de explicar el cambio institucional. La teoría de la tipología de
las culturas basada en los estilos de vida de Wildasky, (1987) considera las
relaciones sociales y los valores. Las condiciones sociales, económicas,
tradiciones culturales o eventos impredecibles importan pero no influyen en
forma mecánica en la acción política.
La propuesta de aprendizaje institucional sostiene que los actores políticos
que quieren cambiar aspectos de sus sistemas, son influidos por un grado
considerable ya sea por el sistema político al cual están cultural o
geográficamente más próximos, o cuando hay un acuerdo para un cambio
fundamental por modelos que son considerados historias de éxito
excepcional.
El estudio entre el cambio cultural y la congruencia con el cambio
institucional implica el análisis que sugiere que la cultura puede crearse y
transformarse. Las transformaciones económicas y políticas también
implican transformaciones de los valores sociales, culturales y, sobretodo,
de valores morales. El cambio puede realizarse mediante la ocurrencia de
eventos que anulan.
La política es el ámbito de la sociedad relativo a la organización del poder.
Es el espacio donde se adoptan las decisiones que tienen proyección social,
es decir, donde se define cómo se distribuyen los bienes de una sociedad, o
sea, que le toca a cada quién, cómo y cuándo.

Los valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito


específicamente político, es decir, el conjunto de elementos que configuran
la percepción subjetiva que tiene una población respecto del poder, se
denomina cultura política.

La noción de cultura política es tan antigua como la reflexión misma sobre la


vida política de una comunidad. Para referirse a lo que hoy llamamos cultura
política, se ha hablado de personalidad, temperamento, costumbres,
carácter nacional o conciencia colectiva, abarcando siempre las
dimensiones subjetivas de los fenómenos sociales y políticos. Dicho de otra
manera, desde los orígenes de la civilización occidental ha existido una
preocupación por comprender de qué forma la población organiza y procesa
sus creencias, imágenes y percepciones sobre su entorno político y de qué
manera éstas influyen tanto en la construcción de las instituciones y
organizaciones políticas de una sociedad como en el mantenimiento de las
mismas y los procesos de cambio.

Guatemala se determina por carecer de las siguientes características:


1) Una cultura participativa muy desarrollada y extendida;
2) Un involucramiento con la política y un sentido de obligación para con la
comunidad;
3) Una amplia convicción de que se puede influir sobre las decisiones
gubernamentales;
4) Un buen número de miembros activos en diversos tipos de asociaciones
voluntarias; y
5) Un alto orgullo por su sistema político.

Un ciudadano es aquel que es capaz de desarrollar virtudes cívicas,


justamente en el sentido de participar en los asuntos públicos, es alguien
con un sentido de competencia o eficacia cívica, es decir, que está
convencido de que se puede hacer algo, tanto para reclamar del gobierno
soluciones a problemas, como para defenderse y reaccionar ante
arbitrariedades o injusticias del poder y de que existen canales y
condiciones para hacerlo.

Ciudadano es también aquel individuo que es capaz de organizarse para


plantear demandas en diferentes campos de la vida social (de salario, de
vivienda, de servicios públicos, así como reclamos que rebasan el plano
material, tales como la expansión de derechos y libertades civiles). No es
alguien que espere a que los jefes o las autoridades decidan hacer las
cosas, sino alguien con disposición a participar en la vida política. En el
caso guatemalteco, los ciudadanos en su mayoría son indiferentes y
apáticos hacia lo público, no participan en la búsqueda de alcanzar el
bienestar para la colectividad sino que son egocéntricos, pues solo se
preocupan por satisfacer sus necesidades y las de los suyos.
Como conclusión se puede afirmar que falta mucho en el país para
fortalecer la cultura democrática de la ciudadanía, hace falta fomentar la
promoción de una cultura democrática la cual ya no puede pensarse como
una labor que competa exclusivamente al Estado, sino que tiene que ser
una empresa en la que participen instituciones sociales y políticas. Mientras
mayor influencia tenga éstas sobre la sociedad por su prestigio o
penetración, mayor será el impacto que causen.
Deberían contribuir a dicha misión, por tanto, las instituciones educativas
públicas y privadas, y los medios de comunicación masiva de manera
privilegiada, pero también los intelectuales y los partidos políticos, así como
otras instituciones sociales con gran presencia, como las iglesias y los
nacientes organismos no gubernamentales. Es decir, se trata de una tarea
de conjunto que debe partir de la convicción profunda de los beneficios que
conlleva el desarrollo de una cultura política democrática.

El carácter de la nación, es decir, esa comunidad que se define a partir de


una estructura social determinada, en donde determinadas clases sociales
que basadas en la propiedad sobre los medios de producción, como la
tierra, imponen relaciones de explotación y dominio a las clases sociales
subordinadas, logrando así imponer sus intereses y beneficiarse de la
riqueza socialmente producida, con lo cual determinan la existencia de una
mayoría de ciudadanos que viven en condiciones de explotación, pobreza,
exclusión y marginación. Esto implica que la cultura política estará en buena
medida condicionada o determinada por el carácter de las clases sociales y
sus relaciones, es decir, estaremos, en general, ante una cultura política
cuya matriz será la clase social, con lo cual estaremos ante una cultura
política burguesa y una cultura política proletaria en el sentido más
abstracto, y ante una cultura política del obrero, del campesino, de las elites
oligárquicas en un sentido más concreto.
Adicionalmente, la cultura política se relaciona con la realidad multiétnica,
pluricultural y multilingüe que configura a la nación, en este caso la
guatemalteca, que hará que dicha cultura se caracterice por formas de
organización, representación y autoridad con cualidades étnicas
pertenecientes, por ejemplo, a comunidades y pueblos indígenas.
Los proyectos políticos societarios. La existencia de proyectos con
ideologías diferenciadas, con propuestas de lo que debiera ser la nación y el
Estado, producen o pueden producir, culturas políticas diferenciadas. Así lo
demuestra la existencia, por ejemplo, del proyecto socialista o el proyecto
liberal. El primero privilegia al sujeto colectivo por sobre el individuo y al
Estado como regulador de la economía y la política. El segundo privilegia al
sujeto individual por sobre la colectividad y propugna pro el predominio del
mercado como regulador de la economía y la política. Pero el impacto de un
proyecto u otro está íntimamente condicionado por la correlación de fuerzas
realmente existente, es decir, si la correlación es favorable a fuerzas
conservadoras que enarbolan un proyecto conservador, la cultura política en
general será de ese tipo. Si la correlación de fuerzas es favorable a fuerzas
progresistas, la cultura política tenderá a ser del mismo signo.

Una de las características fundamentales de la cultura política es que da


contenido y es desarrollada por los sujetos que desarrollan relaciones de
poder y autoridad, es decir, de dominación y de sujeción, de sumisión, de
resistencia o rebeldía. En ese sentido, las culturas políticas contienen
prácticas, concepciones, etc. que tienden a reproducir, transformar,
construir o impugnar al poder establecido. Así, las culturas políticas pueden
incluir actitudes y prácticas corruptas, violentas, oligárquicas, autoritarias,
elitistas, clientelistas, egoístas, patriarcales, discriminadoras, racistas.
Puede predominar en éstas el inmediatismo, el sectarismo y el oportunismo.
Pero también, puede presentar formas y contenidos democráticos,
relaciones sociales de respeto al ser humano, con valores y principios
humanistas, solidarios, de reciprocidad, de servicio, de lealtad, de
confianza, con sentido colectivo, participativos, pluralistas, democráticos.
Conclusión:
Por lo que no podemos dar cuenta, los pequeños cambios que ha tenido
nuestra cultura política en Guatemala, por lo hechos históricos que nos
indican que desde un político militares y liberales para llegar a ser una
cultura democrática, aunque sabemos que Guatemala es pluricultural pues
la cual también tuvo que pasar por explotaciones, discriminaciones,
exclusión y pobreza por el dominio de la clases sociales subordinadas, la
cual existió un cambio cultural en la política para fomentar formas y
contenidos democráticos, relaciones sociales de respeto al ser humano, con
valores y principios humanistas, solidarios, de reciprocidad, de servicio, la
confianza.