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COMO LEER

LA BIBLIA
Ch. H a u r e t J . G. Gourbillón

G O M O L E E R
L A B I B L I A

PEDICIONES PAULINAS
A I lector

Quedamos gratamente impresionados cuando al-


guien nos relata hechos o recuerda palabras de nues-
tros antepasados. Es que nos parece vivir lo que oímos,
rehacer nuestra misma existencia y acercarnos a cuan-
tos han tenido relaciones tan estrechas con nuestro ser.
¿Qué decir, entonces, si la historia se refiriese a la
misma humanidad, a su origen, a su formación, a su
trayectoria a través del tiempo y del espacio, a su mis-
mo porvenir? Y, lo que es más aún, ¿si esta historia
hubiese sido relatada por inspiración de Dios? Nos ha-
llaríamos frente a hechos de valor histórico-ético indis-
cutible, ds profundas e imborrables consecuencias en
toda la vida del hombre sobre la tierra.
Esta historia, este Libro de los libros existe: es la
BIBLIA. Su nombre significa "el libro" o, mejor todavía
"los libros".
Empieza desde Moisés, en el siglo XIII antes de
Cristo, y acaba en el segundo siglo de la Era Cristiana.
Al principio relata la aparición del mundo, señala el ori-
gen del hombre y sus prim,eras vicisitudes para luego
seguir la marcha de un pueblo, el judío, que aparece
elegido por Dios para preparar la venida del Mesías,
Salvador de la humanidad alejada de su Creador por
el pecado del primer hombre y de la primera mujer.
Setenta y dos libros completan el Antiguo y el Nue-
vo Testamento, componen el Libro por antomasia, la
Biblia.
De estos, algunos son preferentemente doctrinales,
didácticos o sapienciales: enseñan verdades, dan nor-
mas, exponen máximas, principios o proverbios. Otros
compendian las leyes dadas por el Señor a su pueblo,
resumidas en les Mandamientos; anuncian las profe-
cías vor medio de las cuales se exhortaba a los judíos
a -permanecer fieles a Dios y a la misión que El les
había encomendado, como así también ss mantenía
siempre viva la esperanza en el Salvador. Están los
Evangelios, que perpetúan la vida, los milagros y las
palabras del Maestro Divino. ¡Con cuánto consuelo re-
leemos las conmovedoras Parábolas dsl Buen Pastor, de
la dracma perdida, del Hijo Pródigo! Al leerlas nos pa-
rece ver y oir a Jesús mismo, predicando por las co-
marcas de Galilea. Pedro, Pablo, Juan y otros apósto-
les siguen predicando a través de sus cartas, escritas a
las primeras comunidades cristianas. Mina inagotable
de verdades, de preceptos morales y litúrgicos, de nor-
mas y leyes universales son los textos sagrados! Por
eso los leemos con tanto cariño y veneración.
A todos estos libros se los ha tenido siempre en
gran estimación, más aún se les ha acordado una je-
rarquía especial: son y los llamamos LIBROS SANTOS,
SAGRADA ESCRITURA y esto no sólo per su contenido,
sino porque —como dice el Concilio Vaticano— están
"escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen
a Dios por su autor".
Como aurora de nuevas promesas y esperanzas, de
fe más vivida y sentida, de acercamiento a la fuente
misma de la Verdad y de la Revelación, saludamos go-
zosos el actual despertar de un mayor interés católico
en torno a la lectura y conocimiento de la Biblia. Para
facilitar este trabajo a todos los creyentes, para simplifi-
car su labor, para que la lectura de los textos sagrados sea
más provechosa e interesante, EDICIONES PAULINAS
presentan hoy a sus lectores de habla española la CO-
LECCION BIBLICA, unos treinta libros bien prepara-
dos y originales, publicados ya casi todos en Francia con
el sugestivo título "Bible et Évangile".
¡Ojalá su lectura mueva a las almas a leer, a me-
ditar y a traducir en sus mismas vidas la palabra de
Dios, contenida en los libros de la Sagrada Escritura!
Estos son los anhelos y los fines que se han propuesto,
al publicar esta COLECCION BIBLICA, las

EDICIONES PAULINAS
¿QUE ES L A B I B L I A ?

La Biblia fue, durante siglos, el manual de educa-


ción religiosa y moral de la humanidad. Hoy, en cam-
bio, pocos la conocen y muchos la ignoran. Hace algún
tiempo, el Cardenal Mercier lo lamentaba amargamente:
"El Nuevo Testamento debiera ser el libro de cabecera
de todo cristiano que sepa leer; ahora b:en, estoy afligido de
ver que hay, en mi rebaño, muchos cristianos que jamás han
leído, que ni siquiera tienen en su biblioteca, abarrotada tal
vez de librejos y papeluchos sin valor, el tesoro divino del
Nuevo Testamento" (1).

Más se desconoce aún el Antiguo Testamento.


Sin embargo, desde hace varios años, gracias al
renacimiento litúrgico, los fieles se interesan más y más
en el florilegio bíblico de su misal (2). Pero, carentes
de iniciación, a veces se desaniman, pues esos fragmen-
tos, separados de su contexto, a menudo parecen enig-
mas indescifrables.
Ciertamente no será posible, en unas pocas pági-
nas, iniciaros de inmediato en la familiaridad con la
Biblia; menos aún daros un detalle de todas las rique-

(1) OEuvres Pastorales, t. VI (1926) pág. 404.


(2) "Como una reacción contra la tesis protestante, basada en
el libre examen, los Católicos se han apartado, durante largo tiempo,
de la riqueza infinita de la palabra de Dios. Ese peligro está hoy
conjurado y vemos, con alegría, manifestarse una corriente siempre
creciente, en favor de los Libros inspirados" (Carta pastoral del
Cardenal Suhard).

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