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Poemas Inspirativos II

INVENTARIO GALANTE Tus ojos me recuerdan


las noches de verano, negras noches si luna,
orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del
cielo negro y bajo. Tus ojos me recuerdan las
noches de verano. Y tu morena carne, los trigos
requemados, y el suspirar de fuego de los
maduros campos. Tu hermana es clara y débil
como los juncos lánguidos, como los sauces
tristes, como los linos glaucos. Tu hermana es un
lucero en el azul lejano... Y es alba y aura fría
sobre los pobres álamos que en las orillas
tiemblan del río humilde y manso. Tu hermana es
un lucero en el azul lejano. De tu morena gracia
de tu soñar gitano, de tu mirar de sombra quiero
llenar mi vaso. Me embriagaré una noche de
cielo negro y bajo, para cantar contigo, orilla al
mar salado, una canción que deje cenizas en los
labios... De tu mirar de sombra quiero llenar mi
vaso. Para tu linda hermana arrancaré los ramos
de florecillas nuevas a los almendros blancos, en
un tranquilo y triste alborear de marzo. Los
regaré con agua de los arroyos claros, los ataré
con verdes junquillos del remanso... Para tu linda
hermana yo haré un ramito blanco.

CUANDO SEA MI VIDA Cuando sea mi vida,


toda clara y ligera como un buen río que corre
alegremente a la mar, a la mar ignota que espera
llena de sol y de canción. Y cuando brote en mi
corazón la primavera serás tú, vida mía, la
inspiración de mi nuevo poema. Una canción de
paz y amor al ritmo de la sangre que corre por las
venas. Una canción de amor y paz. Tan solo de
dulces cosas y palabras. Mientras, mientras,
guarda la llave de oro de mis versos entre tus
joyas. Guárdala y espera.

EL QUERER En tu boca roja y fresca beso, y mi


sed no se apaga, que en cada beso quisiera
beber entera tu alma. Me he enamorado de ti y
es enfermedad tan mala, que ni la muerte la cura,
¡bien lo saben los que aman! Loco me pongo si
escucho el ruido de tu charla, y el contacto de tu
mano me da la vida y me mata. Yo quisiera ser el
aire que toda entera te abraza, yo quisiera ser la
sangre que corre por tus entrañas. Son las líneas
de tu cuerpo el modelo de mis ansias, el camino
de mis besos y el imán de mis miradas. Siento al
ceñir tu cintura una duda que me mata que
quisiera en un abrazo todo tu cuerpo y tu alma.
Estoy enfermo de ti, de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco tu eres mi sed y
mi agua. Maldita sea la hora en que contemplé tu
cara, en que vi tus ojos negros y besé tus labios
grana. Maldita sea la sed y maldita sea el agua,
maldito sea el veneno que envenena y que no
mata. En tu boca roja y fresca beso, y mi sed no
se apaga, que en cada beso quisiera beber
entera tu alma.

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