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Valentina Pinzón Vargas

Reflexiones de: El testigo por Jesús Abad Colorado

1. ¿Qué vivencias de las víctimas refleja la exposición?

En esta exposición se evidencia las vivencias de las víctimas durante el conflicto


armado, de manera general se puede ver cómo estas fueron sometidas a torturas
inhumanas en lugares recónditos como el horno en medio de la selva. Así mismo, se
su sufrimiento estuvo acompañado por el desconocimiento o el no reconocimiento de
una mano amiga en medio de la guerra, es decir, su victimización se daba por parte de
grupos al margen de la ley y de las Fuerzas Militares.

Por otro lado, se evidencia agresiones sexuales a comunidades indígenas,


especialmente en las Wayuu donde se atacó no solo a sus mujeres sino a la base de su
estructura social, tratándose de una afectación o daño colectivo y por ende una
reparación no solo a las víctimas sino a su comunidad como víctima directa. Abre la
mente del espectador a la posibilidad de que los guerrilleros de estos grupos sean
también víctimas, debido a que fueron reclutados por estos grupos, lo cual se da
mediante la demostración de su anhelo por la realización de un proceso de paz.

Otras son las afectaciones psicológicas en los secuestrados por estos grupos al margen
de la ley, que muchas veces llevaron a su liberación; También las afectaciones a la
naturaleza, se ve entonces al medio ambiente y al entorno donde ocurren los
enfrentamientos como víctima, la afectación a ríos, árboles, así como la destrucción
de viviendas.

2. ¿Qué representa para las víctimas que se haga visible su condición?

Representa un empoderamiento como consecuencia de su reconocimiento de


vencedores, que volvieron a sembrar en los lugares donde fueron victimizadas, es decir,
se resalta su valentía de volver a aquellos lugares de dolor en donde se vuelven en
agentes de cambio no solo del lugar, sino de la historia misma. Esta exposición permite
reconocer el olvido de su situación por parte del Estado, lo cual genera la necesidad de
que se les reconozca como víctimas y que se busquen más víctimas que hasta el
momento continúan enterradas en las selvas colombianas, ello con el fin de que se
reparen dignamente a través de acciones justas que restauren el daño causado por la
violencia, sin limitarse al sistema penal acusatorio actual, sino a nuevas visiones donde
se involucre a la víctima como parte fundamental del proceso.

Jesús Abad permite en su obra la demostración de la fortaleza en medio de su


vulnerabilidad, como fue el caso del ataque de paramilitares en Granada donde la gente
salió a marchar con letreros en medio del caos (casas destruidas). Por otro lado, realiza
Valentina Pinzón Vargas

una invitación de ver a las víctimas más allá de las cifras/ estadísticas del conflicto y
verlas en su ámbito personal desde la esfera más íntima y humana de cada víctima.

Por último, destaca a las personas que sobreviven a la guerra, especialmente a las
víctimas, como una muestra de la solidaridad, el amor, la dignidad y la resistencia
contra la impiedad de los verdugos o victimarios, quienes en medio del dolor logran
sembrar vida. Con estas reflexiones nos invita a comprometernos a la no repetición del
daño por medio de la conciencia ciudadana y estatal, así como a la reparación e
inclusión de estas nuevas víctimas en los procesos penales que se llevan a cabo.

3. ¿Qué tipo de reparación puede lograrse con la exposición?


La reparación que se da es meramente simbólica, ya que es por medio de la
exposición pública de sus testimonios que se logra el reconocimiento de su calidad de
víctima, las atrocidades a las que fueron sometidas y lo que estas han realizado en
medio de los escombros del conflicto, permitiendo que sea la misma sociedad quien
conozca de cerca su realidad y logre comprender la importancia de su reparación y
participación no solo en los procesos sino en la construcción del nuevo tejido social.

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