Está en la página 1de 8

Trabajo de ética

(conflictos sociales)

Presentado por: cristian Salazar

Institución educativa Luis Carlos galán Sarmiento

Alvarado / Veracruz

10/09/18
Trabajo de ética
(conflictos sociales)

Presentado a: María Elena

Institución educativa Luis Carlos galán Sarmiento

Alvarado / Veracruz

10/09/18
CONFLICTO SOCIALES

El término conflicto social se refiere a una forma


de conflicto generalizado entre grupos sociales relevantes
que constituyen una sociedad. Una definición generalmente
aceptada de conflicto en el sentido sociológico es la ofrecida
por Lewis A. Coser para quien es una lucha por los valores y
por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de
la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a
sus rivales. Un conflicto entre grupos pasa a ser un conflicto
social cuando trasciende lo individual o grupal y afecta a la
propia estructura de la sociedad1 o a su funcionamiento.
Las teorías del conflicto social buscan explicar como la
sociedad necesita tanto leyes y estabilidad como desacuerdo
y a fin de lograr integración social lo que puede conseguirse
ya sea con consenso o con coacción. En cualquier caso, el
conflicto es el factor del progreso, que se basa en la
formación de grupos de cambio y acción social, a fin de
obtener la integración, mediante pactos o acuerdos con el
resto de los actores o sectores sociales, de nuevas relaciones
o estructuras, que propician los grupos de presión o interés
de los artífices del cambio.
Conflictos politicos

Rivalidad histórica: En nuestro país los conflictos políticos mas que


cualquier otra cosa están mas basados en hechos pasados como la
guerra de los 80 que ha dejado algunas espinas en cada uno de los
partidos políticos actuales y de ahí se basa cada uno de los
conflictos actuales y la lucha por el poder. Distintas Ideologías: El
poseer distintas ideologías trae conflictos a la hora de toma de
decisiones debido a que las dos partes creen que su propuesta es la
correcta y al no ser aceptada se inicia un conflicto. Lucha por el
poder: El querer llegar al poder (presidente) de la nación para cada
partido político es un reto el cual están dispuesto a llegar no
importando cual sea el camino, en nuestro país por primera vez se
vio y escucho una campaña publica por los medios de comunicación
donde dos de los partidos mas fuertes atacaban uno a otros sin
importarles la moral de los demás.

CAUSA: Mal manejo del poder del país (Presidente) Satisfacción


para si mismo o para los suyos (personas que conforman el partido
con cargos altos) y no para los demás que necesitan ayuda (el
pueblo). Imposición de ideología (cuando una de las partes o
partidos políticos involucrados se encuentra en el poder
"presidente") Guerras de las cuales no se espera nada mas que
muertes (Un ejemplo clave de dicho punto es la guerra de nuestro
país hace unos años)
Conflictos en la religión
Quien esté medianamente informado sobre el
conflicto colombiano en los últimos años sabe que la
Iglesia desde hace varias décadas es llamada a
ejercer un papel mediador por las partes involucradas
en el mismo y que ello, en casi todos los casos,
cuenta con la aprobación general. Al mismo tiempo,
es sabido que paulatinamente se viene produciendo
un proceso de diversidad religiosa creciente que ha
llevado a algunos a interpretar que esta acción de las
autoridades eclesiásticas está determinada por esa
pérdida de monopolio. Mirar con más cuidado el
proceso puede ayudarnos a descubrir nuevas
avenidas para fortalecer el diálogo y crear una cultura
de la tolerancia que a su turno permita fortalecer la
democracia, la justicia social y los derechos humanos
de toda la población colombiana.

La presencia del cristianismo en tierras colombianas


se remonta a la llegada de los españoles en el siglo
XVI, quienes impusieron el catolicismo como una
columna fundamental de todo el proceso colonizador.
Ello determinó la unidad entre la Iglesia como
institución y el estado colonial, así como el
establecimiento del catolicismo como religión
monopólica, eliminando la posibilidad de
reconocimiento oficial de todas las antiguas formas de
expresión religiosas del mundo prehispánico, de los
esclavizados provenientes de Africa, de los judíos
sefarditas y de los mahometanos que huían de la
persecución en la Península, o del naciente
protestantismo que hubiera podido infiltrarse a través
de algún inmigrante europeo.

Cuando en el siglo XIX se estableció el estado


independiente y se pretendió dotarlo de una
estructura liberal siguiendo las coordenadas de las
revoluciones burguesas y particularmente de la
francesa, la cuestión religiosa fue el parte aguas de
los nacientes partidos políticos. Los programas de los
partidos eran muy semejantes exceptuado el papel
que la Iglesia debería jugar en el nuevo Estado. Las
guerras civiles y confrontaciones regionales entre
liberales y conservadores, sobre todo desde la
segunda mitad del siglo XIX, estuvieron atravesadas
por esta discusión. Por eso no es de extrañar ni la
virulencia anticlerical de los liberales, ni la
intransigencia religiosa del conservatismo. Los
liberales radicales, salvo breves períodos, estuvieron
en el poder entre 1849 y 1885. La primera separación
Iglesia y Estado producida en América Latina se dio en
Colombia en 1853 y las medidas liberales tomadas por
el régimen del Liberalismo radical afectaron no sólo
los privilegios de la institución eclesiástica, sino que
comprometían su autonomía y se llevaron adelante
sin escatimar violencia, exclaustrando hasta las
monjas de clausura (habida cuenta de su enorme peso
en la vida financiera del país) y enviando al exilio a los
líderes religiosos. Al mismo tiempo, con apoyo de los
líderes liberales, el protestantismo (Iglesia
Presbiteriana) llegaba a Colombia en 1856, aunque
nunca logró un gran desarrollo a pesar de contar con
el apoyo del partido gobernante.

Finalmente, el proyecto liberal fracasó y a fines del


siglo XIX la situación del país era políticamente caótica
y económicamente ruinosa. Sectores liberales y los
conservadores consideraron necesario retornar a un
cuasi sistema de cristiandad mediante una
constitución centralista (1886), que reconocía al
catolicismo como la religión oficial y la obligaba a
ayudar al estado a mantener el orden social
encargándola, como en la época colonial, de la
educación, la asistencia social, mantener fronteras y
llevar el registro de los ciudadanos por medio de los
sacramentos. En este contexto, la Iglesia vuelve a
establecer una enorme red de servicios sociales que
por una parte atienden las necesidades básicas de los
más vulnerables, pero por otra, a lo largo del siglo XX,
convertirá al catolicismo en un espacio de creación de
diversos movimientos sociales con fuerte presencia en
la vida nacional.

De liberalismo es pecado se pasó alde hacer la


revolución es pecado a mediados de los 60 también
en Colombia un sacerdote católico, Camilo Torres
Restrepo, comenzó a invocar la causa sagrada de la
revolución socialista incorporándose a las filas del
ELN. A pesar de lo efímero de la acción de Camilo en
la guerrilla, su prédica y acción tuvo muchas
repercusiones. Por una parte, muchos jóvenes
cristianos y algunos sacerdotes y religiosos,
conscientes de las injusticias sociales, se orientaron a
buscar una salida política en la guerra revolucionaria
en Colombia y en toda América del Sur. No obstante,
el Estado utilizó la fuerza para reprimirlos. Laicos/as,
religios/as sacerdotes y obispos sufrieron la
persecución, incluido el martirio, al igual que lo
hicieron en otros estados latinoamericanos. Estos
comenzaron a utilizar también un discurso de tipo
religioso para sostener las acciones desarrolladas en
el contexto de Seguridad Nacional.

También podría gustarte