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Acariciando el corazón de la infancia

En tus manos…
Si echo la vista atrás en este blog puedo apreciar que hay un hilo invisible que
entrelaza todas las publicaciones; la inquietud por las relaciones que se
establecen en la escuela, en la vida, con los pequeños. Acariciar el corazón de
la infancia.

También observo que, al principio nos decantamos por expectativas de mejora tan
altas y complejas que durante un tiempo nos mantuvieron atareadas y
absortas. Innovar en Educación Infantil. No reniego de transitar este proceso, de
él aprendimos mucho.

Sin embargo hoy lo que se desprende de nuestra manera de pensar y actuar es


que queda muy poco en este rango de investigación de prácticas y estrategias a
cada cual más novedosa».
Conviene transformar la escuela, sin embargo la transformación no será tal
si no aprendemos a vincularnos de una manera saludable con nosotros
mismos para poder interaccionar de forma adecuada con niños y niñas.

Esta es la empresa, la misión no abordada por la enseñanza.

Escribí sobre «la escuela de lo sencillo», estaba ya posicionándome. Después de


una vida entera habíamos encontrado el marco que nos sentaba bien. Dejar de
lado distractores que no nos permiten «ver a los niños».

Me resonaba un impulso al que puse letras:

Pudiera ser la demanda infantil de cualquier chico en la escuela, a su


educador. Tenme en cuenta, de manera integral porque tengo que llegar a
“ser”.

Con inmadurez, quizás la mayor del reino animal y con potencialidad, también de
una gran magnitud, venimos al mundo. Al poco somos miembros involuntarios de
un buen número de entornos sociales, familia y escuela, al menos. La meta, en
todo caso, es esa, “ser”, llegar a tener el sentimiento de aprecio y valor personal,
de que somos significativos para nosotros mismos y para los que nos rodean.
Para recorrer el camino de la individualización, gozamos de una propiedad
importante, venimos predeterminados para las relaciones sociales. Sí, para llegar
a ser “yo”, dependemos de otros.
Y esos «otros y otras» de los que dependemos andan compaginando intensidad y
calma; esto es la Educación Infantil y las mentes curiosas.

Sabes que, como educadora, eres la llave para la satisfacción de necesidades


permanentes, y que “el cómo” administres ese poder delegado sobre su bienestar,
deviene en arte, moviendo los hilos adecuados.

Cada día es un impresionarse lo suficiente para que ningún detalle relevante se


pierda e impresionarse lo justo para que ningún aspecto parezca determinante.
Si permaneces en esta lectura, bienvenido a esta reflexión pensada y organizada
para mostrar un poquito de lo que la Disciplina Positiva promueve para personas
que aman y trabajan con los niños. Sin el afán de enseñar nada, con el interés de
compartir sentimientos y pensamientos que seguramente tenemos en común.

Os comparto la presentación que hice para la charla compartida con Rafael


Guerrero y Bei Muñoz en la Universidad Complutense de Madrid:

Son cada vez más numerosas las voces que comparten la pasión por el respeto,
la dignidad, el aliento y la pertenencia en educación y en las relaciones humanas.
Muchas personas aportan ideas y energía y, cada una de ellas es imprescindible y
valiosa para ir configurando la nueva mirada hacia la infancia y abrir caminos
distintos en educación.

Aún así el reto de la mejora humana es demasiado grande si nos obstinamos en


no ver que nacer no es suficiente.

Esta afirmación puede resultar sorprendente ¿Nacer no es suficiente…?

Somos una obra creativa, poseemos un cerebro que habita un cuerpo y que tiene
que construir una mente; para ello es indispensable la interacción con el medio
ambiente. En periodo prenatal y en los primeros años de vida esta interacción
queda determinada por el logro de… lectores de vida.

Pertenecer al género humano no significa ser humano, a ser humano se aprende.


El proceso de humanización está prácticamente definido por la oportunidad de que
otro te visibilice como tal. Te otorgue rango humano. (Amanda Céspedes)

¿Has decidido tu impacto?


Ellos y ellas predeterminados para crecer, nosotros ¿concienciados para apoyar y
alentar el desarrollo de habilidades para vivir?

Si enseñas, crías o trabajas con niños, tienes una oportunidad valiosa e


irremplazable para influir en sus vidas. Lo que decide hacer el adulto educador
determina lo que vendrá después; no solo en el presente sino que cada decisión
infantil forma parte de una plantilla que dará soporte a los sentimientos,
pensamientos y actuaciones en el futuro. (DisciplinaPositiva)

Infancia ¿atendida?

¿Has decidido tu impacto?


Me levantan por la mañana, prisas. Desayuno, urgencia. Cambio de entorno, voy a
la escuela, agendas, programaciones, ajetreo. Regreso a casa, cansancio,
tensión.

Podría ser una jornada de un pequeño que además de inseguridades sin fin, tiene
necesidades sin límite. De las primeras, sentirse visto, apreciado, reconocido,
comprendido.

Tenemos en nuestras manos «la arquitectura humana». Cuidar pequeños y


pequeñas es mucho más que proveer de bienes materiales. Precisan entornos
armónicos en los que puedan desarrollar sus recursos internos.
¿Se pueden casar las necesidades infantiles con la vida que llevamos los
adultos?

La sincronía entre la necesidad infantil y la responsabilidad adulta, no se logra solo


amando, para poder prosperar como persona es necesario que el adulto cuide
cómo envía y cómo llega el mensaje de amor.

Digerir la propia vida para poder compartirla con otros.

Hay un ritmo que nos estamos saltando, la infancia se cuece a fuego lento.

¿De quién es la responsabilidad de la incongruencia que viven nuestros


pequeños? ¿Pueden encontrar el pegamento con el adulto que les facilita la
conexión casi simbiótica que precisan para poder, un día, separase?

El origen de la conexión no es otro que asumir la responsabilidad de restituir


en los niños y niñas el sentimiento de seguridad porque la incertidumbre les
hace mella.

Gestos amables, cordialidad en el trato, calidez en las relaciones. La confianza se


construye a base de muchas experiencias en las que los pequeños encuentran
refugio a su ansiedad.

El ajetreo de la vida diaria en escuelas y hogares, las presiones de todo orden, la


ausencia de diálogos con nuestro mundo interior… nos ponen zancadillas y así,
los niños, ven truncada su esperanza del amortiguador de tormentas
emocionales.

Sin la percepción de entornos y relaciones amigables el cerebro infantil codifica


mal la información. Objetivo, sentirse seguros ¿Cuántas veces, como educadores,
la empatía con el malestar infantil, no forma parte de las relaciones cotidianas?
Debería haber una gran señal, una alerta que nos hiciera parar y reflexionar, sin la
pertenencia el niño no puede aprender, ni avanzar saludablemente.

No es opinión, es química cerebral.

¿Qué importa que hoy no aprendan el color rojo si se vieron comprendidos,


atendidos, cuando se les cayó la taza de leche?

Responsabilidad y amor
En armonía, restaurar la seguridad infantil

Presencia, disponibilidad y sintonía. Esta es la revolución que está pendiente en


cada escuela, en cada relación.

La presencia adulta es esencial para evitar el desbordamiento extremo de la


experiencia emocional, que no puede ser  procesada ni controlada en esta etapa
del desarrollo ¿Sabes que su calma depende de tu calma?

La ausencia de una base segura que tenga efecto contenedor y moderador de la


tensión tiene grandes repercusiones en la gestión posterior del miedo y la
ansiedad. (Geddes)

Todo el aprendizaje temprano trascendente sobre uno mismo y los demás, así
como la habilidad emocional esencial de la autorregulación, ocurren en el contexto
de las relaciones de crianza, donde los padres y otros cuidadores importantes
crean ambientes de confianza, aceptación, coherencia y una profunda conexión en
los hogares, aulas preescolares y centros de cuidado infantil. Cuando están
presentes, conducen a algo conocido como «apego seguro»; en Disciplina
Positiva, lo llamamos «pertenencia» o «conexión».
La conexión es la finalidad de todo comportamiento durante toda la vida, a través
de ella logramos sobrevivir y que no engorden los sentimientos de inferioridad,
logramos ser vistos y también sentirnos valiosos.

¿Qué nos separa de la armonía?

El miedo al error, la urgencia de los resultados, la conceptualización del


comportamiento inadecuado… ¿Cuándo decidiremos de una vez por todas
«normalizar» el error en la vida?

La emoción del miedo no sirve para enseñar solo para aprender de ella (Gracias
Abdel)

Ningún manual podría describir todos los comportamientos que nos causan
preocupación, agotamiento, temor y estrés.

Sin embargo, desechando el miedo, lo que todos los educadores tenemos en


común es una necesidad, encontrar la forma de darle sentido al mal
comportamiento y aprender habilidades que sean alentadoras y ayuden a los
niños a lograr pertenencia. (Disciplina Positiva)
El premio y el castigo no son oportunidad de habilidades socio emocionales.
Son las soluciones primitivas que pone nuestro cerebro adulto cuando
desconfiamos de nuestros propios recursos para educar. Ineptitud, insuficiencia.

Tener autoridad no es dominar a otros


¡Somos el foco!

Somos el foco, revisa tu actitud, cambia tu estilo educativo, la intervención viene


de aprender otras otras soluciones, otras estrategias ¡Más humanizadas, más
compasivas! Cómo si no podrán conseguir los niños y niñas ejercitar el amor, la
responsabilidad.

En vez de enfocarse en cambiar el mal comportamiento, ¿podemos ser


educadores alentadores? ¿Los niños pequeños realmente eligen portarse mal o
carecen de la madurez necesaria para responder a la provocación de manera
efectiva?

Los humanos no nacemos sabiendo autorregularnos, el proceso está


íntimamente relacionado con la manera en la que los niños logran los
apegos.
Un niño de dos años no posee frenos, herramientas para identificar su emoción,
para modularla… está en ti, en mi, en los adultos aprender a ver el conflicto como
OPORTUNIDAD valiosa.

Dejar de lado la reactividad para poder entender la desesperación infantil cuando


los niños se ven abrumados por la tormentas emocionales, tolerar su ansiedad y
así poder responder desde la comprensión.

Detener el mal comportamiento no ayuda a los niños a desarrollar habilidades


importantes para la vida»

Deja de tomarlo personalmente


¡Solo soy un niño y quiero pertenecer!

Interpretar, descifrar el código que comunica la conducta, la tuya, la suya. El


comportamiento es una señal valiosa cargada de sentido.

Entender el significado del comportamiento puede desbloquear el aprendizaje.


Cuando el cerebro no siente la conexión, no desiste, trabaja, de manera primitiva.

¡Mucho más valioso que el control! ¿Puedes aprender a ver todo el iceberg


humano?

Cambios sólidos ¡Fuertes por dentro!

No pierdas oportunidades, no se las hagas perder, apoya la iniciativa infantil.


Piensa cuánto tiempo inviertes en cambiar los comportamientos ¿podrás hacerlo
en modelar y permitir el ejercicio de habilidades? ¿Te gustaría ser un educador
que alienta construcción humana en vez de un educador al que le urge la
obediencia?

Cuando no lo hacemos estamos obstaculizando la capacitación de los niños.


Desestimamos la «humanización».

¿Qué pasa cuando esta manera de actuar se convierte en tendencia?

Piensa, si no vieron cómo se aplican las habilidades, si no las estrenaron, si no las


ejercitaron, si no lograron un amortiguador para organizar sus sentimientos… ¿lo
puedes exigir después como si lo hubieras mostrado?

Maestros solidarios ¡estar con!

Los niños necesitan adultos que les hagan sentir a salvo en la tormenta
emocional, necesitan neuronas espejo calmadas. Necesitan tu «capacidad para
«estar con» cuando sienten emociones perturbardoras.

Los niños nos necesitan… hay verbos y sustantivos para la transformación social:

 El gran regalo es que los niños dispongan de adultos que puedan absorber
los sentimientos infantiles para pensar sobre ellos y devolverlos de modo
que se puedan aceptar. Masticar la emoción intensa que desborda para que
puedan organizar sus sentimientos.
 Conectar con el hemisferios derecho cerebral para que se pueda levantar la
arquitectura del izquierdo de forma sólida. Conectar con el corazón para
llegar a la cabeza.
 Sensibilidad y habilidad para comprender la ansiedad infantil. Tu calma, es
su calma ¡te acojo!
 Ser refugio de malestar, ¡te protejo, te conforto!
 Me deleito en ti ¡Disfruta de los procesos…; no seas presa de la urgencia
de los resultados, algunos tardarán en llegar… años!
 Soy base segura para que puedas confiar en mi, en ti.
 Confía, alienta… cuando no pueden, cuando no saben, es cuando te
necesitan ¡Apoyo tu exploración, te acompaño, te ayudo, disfruto contigo!

Acaricia a los niños por dentro, acaricia su corazón

Sin relaciones de calidez los niños no pueden cambiar sus comportamientos.


Ningún proyecto de esta envergadura se realiza sin el aliento, la sabiduría y la
creatividad de muchas personas.

Gracias por leer.