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VALL CAMP DE OAXACA DE JUAREZ A 18 DE

SEPTIEMBRE DE 2009 E.V.


A 28º DE LA VIRGEN DEL AÑO LXII DE LA N:. E:.
LATITUD NORTE: 17º 4` 19 “
LONGITUD ORIENTE: 96º42`17”
AÑO MASÓNICO: 5769.

Etimología

La palabra inteligencia es de origen latino, intelligentĭa, que


proviene de inteligere, término compuesto de intus "entre"
y legere "escoger", por lo que, etimológicamente,
inteligente es quien sabe escoger. La inteligencia permite
elegir las mejores opciones para resolver una cuestión.
La palabra inteligencia fue introducida por Cicerón

Definición general del Mainstream Science on


Intelligence

Definición que fue suscrita por cincuenta y dos


investigadores en 1994:
Una muy general capacidad mental que, entre otras cosas,
implica la habilidad de razonar, planear, resolver
problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas
complejas, aprender rápidamente y aprender de la
experiencia. No es un mero aprendizaje de los libros, ni una
habilidad estrictamente académica, ni un talento para
superar pruebas. Más bien, el concepto se refiere a la
capacidad de comprender nuestro entorno.

Tipos de inteligencia
Estilo de Vida - Educación

Howard Gardner, psicólogo norteamericano y profesor


universitario en la Universidad de Harvard, define la
inteligencia como "capacidad de resolver problemas o
elaborar productos que sean valiosos en una o más
culturas" y cree que todos los seres humanos están
capacitados para desarrollar ampliamente su inteligencia.
Por ello, todos los seres humanos poseen 10 tipos distintos:
1. Inteligencia lingüística: Es la capacidad que tienen las
personas para desarrollarse en las áreas de lectura y
escritura.
2. Inteligencia lógico-matemática: Es la que utilizamos para
resolver problemas de lógica y matemáticas.
3. Inteligencia cenestésica: Es la capacidad de utilizar el
propio cuerpo para realizar actividades o resolver
problemas.
4. Inteligencia espacial: Es la que consiste en formar un
modelo mental del mundo en tres dimensiones.
5. Inteligencia intrapersonal: Es la que nos permite
entendernos a nosotros mismos. No está asociada a
ninguna actividad concreta.
6. Inteligencia interpersonal: Es la que nos permite
entender a los demás.
7. Inteligencia emocional: La conforman la inteligencia
intrapersonal y la interpersonal y juntas determinan nuestra
capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera
satisfactoria.
8. Inteligencia social: Aquella que poseen las personas con
capacidad de expresarse y desenvolverse frente a los
demás con facilidad.
9. Inteligencia ecológica/naturística: Es la que se utiliza
cuando se observa y estudia la naturaleza, con el motivo de
saber organizar, clasificar y ordenar.
10. Inteligencia musical: Es la capacidad y sensibilidad para
producir y pensar en términos de ritmos, tonos o timbres de
los sonidos.

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Los siete tipos de Inteligencia

Dicen los científicos que entre un 40% y un 80% de


nuestras capacidades pueden ser genéticas, pero influyen
las causas ambientales, como la alimentación, el entorno
familiar, la escolarización, y también “el Temperamento” y
“la Actitud”.
Pero, ¿hay un patrón estándar de inteligencia?

Primero, habría que preguntarse: ¿qué es la inteligencia?.


Creo que la respuesta que mejor se adecúa a la verdad es
que se trata de la capacidad y habilidad para resolver un
problema y tomar decisiones. Y sobre todo, la posibilidad de
adaptarse a situaciones nuevas.

La inteligencia (junto con la belleza) son las dos condiciones


más admiradas y a la vez con menos mérito personal, ya
que en gran medida nacemos con ellas. Podemos, en todo
caso, aprovechar ciertas habilidades naturales para
desarrollar una tarea con excelencia.

La inteligencia es la herramienta que nos permite


comprender e interactuar en el mundo que nos rodea. Es la
forma en que procesamos, razonamos y relacionamos. Si
bien hoy hablamos de inteligencias múltiples, tenemos
cierta predilección por la inteligencia lógico-matemática,
posiblemente la más estudiada y medida a través de un
indicador: el cociente intelectual. Ahora bien, así como no
hay dos personas iguales, lo propio sucede en esta materia:
algunos individuos reciben el don maravilloso y singular de
una inteligencia superior.

Generalmente, se concibe a la inteligencia como la


capacidad para aprender o comprender.

Y la enseñanza tradicional está basada en la inteligencia


relacionada con el manejo del lenguaje (oral y escrito), que
sólo poseen el 35% de las personas. Incluso los estudiosos
afirman que hoy ese número se reduce a menos de 25%. Y
si pensamos lo poco que se incentiva en los adolescentes el
desarrollo del lenguaje, es probable que estas cifras sean
aún más bajas.
Un psicólogo llamado Howard Gardner desarrolló en el año
1993 la “Teoría de las inteligencias múltiples”.

Según esta hipótesis, hay siete clases diferentes de


inteligencia:

• Inteligencia Verbal o Lingüística: Es la capacidad de


utilizar eficazmente las palabras, ya sea en las áreas de
lectura o escritura. Por lo general los periodistas, abogados,
maestros, escritores, entre otros, desarrollan esta
inteligencia.

• Inteligencia Lógica o Numérica: Es habilidad entender y


trabajar con números, es decir, con la lógica. Es muy
importante en las áreas de la ciencia en general, la
literatura, la ingeniería, la lógica, las ciencias sociales,
etcétera. Si se fomenta antes de los 11 años, entonces se
desarrollarán fantásticas habilidades en este campo.

• Inteligencia Espacial: Gran parte de la creatividad viene


de esa inteligencia, es por eso que los arquitectos, artistas,
diseñadores, cartógrafos, etcétera, necesitan de esta
habilidad. Es la capacidad de ver los espacios en tres
dimensiones.

• Inteligencia Física o Kinestésica: Obviamente, tiene que


ver con el deporte, la danza, y todo lo que involucre el
cuerpo y las manos; con la armonía entre el cuerpo y la
mente. Incluye habilidades físicas específicas como la
coordinación, destreza, fuerza, flexibilidad, balance y
velocidad. Es la que poseen los atletas profesionales, pero
también es la de los cirujanos, o los pilotos de aviones. Y es
también la que permite desarrollar la conciencia musical.

• Inteligencia Intrapersonal o Emocional: Esta se hizo


famosa cuando Daniel Coleman escribió su libro
“Inteligencia Emocional” y es la que domina lo racional. Es
la parte interna de nuestro ser, la que maneja –o no- las
emociones, las fortalezas, las limitaciones del propio ser.
Dicen que si poseemos esta habilidad, las otras se
desarrollan con más facilidad. Es la inteligencia “privada”.

• Inteligencia Interpersonal: Es la que permite desarrollar


relaciones satisfactorias con los demás. Ser empáticos –
ponerse en el lugar del otro-, y lograr la confianza y el
respeto de la gente. Los comunicadores cuentan con esta
habilidad. Y es la que tienen los líderes en todas las áreas.
Algunos políticos han sabido “fabricarla” muy bien, otros
nacieron con ella.

• Inteligencia Naturista o Ambiental: Es la que permite


interactuar con la naturaleza, y disfruta de ella. Es propia
de las personas que se dedican a labores con la naturaleza,
como agricultores por ejemplo.

FUENTE
http://quiksilver.wordpress.com/2006/11/24/los-siete-
tipos-de-inteligencia/

El pintor Rafael empleó su maravilloso dominio de la paleta


y del pincel para exteriorizarlo en sus dos mejores lienzos
“La Madona de la Sixtina” y el “Matrimonio de la Virgen”,
que aconsejamos al lector interesado examine por sí
mismo. Copias de estas admirables pinturas se encuentran
en casi todas partes en que se hallan en venta cuadros y
cromos. En el original se ve un tinte particular en el halo
dorado detrás de la Madona y el Niño, que, aunque
excesivamente crudo para una persona dotada de vista
espiritual, es, sin embargo, una imitación tan exacta y fiel
del color básico del Mundo del Primer Cielo, como es posible
conseguir con pigmentos y colores terrenales. Una
inspección detenida y de cerca de su fondo revelará el
hecho de que ese halo amarillento está compuesto de una
multitud de figuras de esos seres que llamamos “ángeles”
con cabezas y alas.
Esta, pues, es una representación tan literal de los hechos
concernientes a los habitantes de aquel mundo como es
posible hacerla, pues durante el proceso de purgación que
se efectúa en las religiones inferiores del Mundo del Deseo,
las partes inferiores del cuerpo se hallan realmente
desintegradas, de modo que solamente la cabeza, que
contiene la inteligencia del hombre, es lo que resta de
su cuerpo de deseos cuando penetra en el primer ciclo y es
un hecho que ha desorientado y confundido a muchos que
han visto por azar en tal región a las almas. Las alas, por
supuesto, no tienen realidad fuera de la pintura, pero
fueron colocadas allí para señalar la facultad de moverse
velozmente, lo cual es inherente a todos los seres que
habitan en los mundos invisibles. El Papa está representado
apuntando a la Señora y al Niño Cristo, y examinado de
cerca y atentamente se ve que la mano con la cual , apunta
tiene seis dedos. No hay indicio histórico que nos confirme
la realidad de que el Pontífice tuviera tal deformidad, ni
tampoco de que ello fuera debido a un accidente. Los seis
dedos de la mano en el cuadro deben, por lo tanto,
obedecer a un deseo por parte del pintor.
Cuál fue su propósito lo podemos ver confirmado si
examinamos su cuadro el “Matrimonio de la Virgen”, en el
que puede notarse una anomalía semejante. En tal lienzo
María y José están representados juntos con el Niño Cristo,
y bajo tales condiciones, que es evidente que se hallan en
el momento preciso de su partida para huir a Egipto, y un
rabino está en el acto de unirles en matrimonio. El pie
izquierdo de José es el objeto más adelantado y
sobresaliente del cuadro, y si observamos encontraremos
que en aquel pie hay seis dedos. Por medio de los seis
dedos de la mano del Papa en un cuadro, y de los otros seis
dedos en el pie de José, Rafael nos quiso enseñar que
ambos poseían un sexto sentido, facultad semejante a la
que se obtiene por medio de la Iniciación. Por este sutil
sentido el pie de José fue guiado en su huída para mantener
a salvo aquel Tesoro sagrado que se había confiado a su
cuidado. En el otro caso, el Papa, se señala que se le dio un
sexto sentido para que no fuera un caudillo “ciego guiando
a otros ciegos” , sino que poseyera un “ojo que viese”,
como es preciso para apuntar a otros y señalarles el
Camino, la Verdad y la Vida. Y es una verdad, aunque no
comúnmente sabida, que a excepción de uno o dos casos
en los cuales la fuerza política fue lo suficientemente
poderosa para corromper al Colegio de Cardenales, toldos
los demás que se han sentado en la Silla de Pedro han
poseído la vista espiritual en mayor o menor grado.
Max Heindel
INICIACIÓN ANTIGUA Y MODERNA
Ancient and Modern Initiation
(1931)

Se formuló recientemente una pregunta sobre la diferencia


entre el instinto y la inteligencia. Ahora bien, una definición
de la inteligencia, empleada en el Trabajo, es la que dice
que constituye el "poder de adaptación". En los animales,
en las aves y los insectos, el instinto suele ser muy
desarrollado y empero el poder de adaptación es escaso o
no está presente. Por ejemplo, un pájaro sólo sabe
confeccionar su nido de cierta manera y si se lo interrumpe
tiene que comenzar todo de nuevo desde el principio —esto
es, desde Do—. En la naturaleza el Centro Instintivo al
parecer trabaja directamente por la Lev de Octavas —el
estadio Do lleva a Re y lo excita, y la etapa Re excita a Mi, y
así sucesivamente. En las ciencias biológicas, la
característica "todo o nada" es a veces aplicada al obrar de
los instintos. Esto es, no hay nada de adaptación. Así, en
otras palabras, el poder de adaptación no es un rasgo
destacado en el Centro Instintivo. Actuar instintivamente no
es por lo tanto''la misma cosa que actuar inteligentemente.
Ahora bien, se ha advertido que el poder de adaptación
está relacionado con el tamaño del cerebro. Una criatura
viviente con un cerebro minúsculo y por lo tanto menos
neuronas tiene escaso o ningún poder de adaptación,
aunque pueda ejecutar movimientos muy complejos y
realizar cosas también complicadas. Ahora bien, cada
criatura viviente tiene su forma especial o modelo de
Centro Instintivo que rige su vida y le presta significación.
Carecería de sentido crear un animal sin crear una vida
para que la viviera. El animal carecería de sentido. El
Trabajo dice que el Centro Instintivo no está en blanco en el
momento del nacimiento, como ocurre, digamos, con el
Centro Intelectual, sino que está altamente desarrollado y
nos da los primeros significados. El Centro Instintivo, pues,
debe ser considerado como algo similar a determinado
disco insertado en el cuerpo, tal como se hace con un disco
en el gramófono. El "aire" en la grabación ya fue registrada.
La forma del cuerpo en cada criatura está por supuesto
adaptada a la grabación. Sería cosa extraordinaria y
sorprendente si el cerebro de una mosca fuera insertado en
un perro. Ahora bien, el tamaño del cerebro está en
relación directa con la cantidad de zonas de asociación, tal
como son llamadas, y el poder de adaptación depende de
estas así llamadas zonas silenciosas, en contraste con el
camino único y compulsivo seguido por el comportamiento
instintivo. Hay vastas sendas nerviosas y millones de fibras
que ascienden hasta el cerebro y que transportan hacia el
interior todas las impresiones sensoriales del mundo
externo. Hay vastas sendas nerviosas y fibras que
descienden del cerebro y que terminan en centenares de
miles de prominencias musculares que producen la acción.
Entre estas dos series de tejidos nerviosos están las zonas
de asociación, debido a las cuales un estímulo proveniente,
digamos, del pinchazo de un alfiler, no necesita seguir una
sola senda y provocar, digamos, un grito. Es preciso
recordar que hay 14.000 millones de neuronas separadas o
pequeñas mentes en un europeo adulto, cada una de las
cuales tiene más de 100 conexiones que la pone en relación
con las otras. Esta es la base física de las asociaciones y
sendas asociativas. Nosotros, claro está, sólo usamos unas
pocas —tan grande es la parte del cerebro al parecer inútil
—. En suma, tenemos mucho más que lo que necesitamos
para la vida ordinaria y esto es sorprendente si las teorías
modernas de evolución por medio de la selección mecánica
son correctas. Si tenemos de sobra, ¿cómo puede haber
una selección mecánica? Todas esas sendas asociativas,
esas neuronas que duran tanto como nuestra vida, y en
esto se distinguen de las células del cuerpo, forman la base
subyacente del poder de adaptación. Hablaremos hoy
brevemente sobre las asociaciones y la adaptación y sobre
su conexión con los términos de Trabajo, μετάνοια, el
Recuerdo de Sí y el pensar de una nueva manera —esto es,
palabra tantas veces empleada en el Nuevo Testamento y
tan mal traducida por arrepentimiento.
En este Trabajo estudiamos, mediante el método de
observación de sí, ser cada vez más conscientes de cómo
tomamos las cosas tal como somos ahora. Este es el primer
estadio —conocerse a sí mismo, llegar a percibir la propia
mecanicidad que hemos siempre aceptado como "uno
mismo" —esto es, darnos cuenta que actuamos siempre de
la misma manera. Pero en el Trabajo estudiamos asimismo
cómo no tomar las cosas de la misma manera. Este es el
segundo estadio y es llamado Recuerdo de. Sí. Es llamado
el Primer Choque Consciente que se da a la máquina
humana, y su aplicación depende de un desarrollo de
conciencia en el punto de recepción de las impresiones y se
inicia con la observación de sí. Una persona capaz de ser
consciente simultáneamente de los estímulos de excitación
provenientes, digamos, de otra persona, y de la respuesta
mecánica a ellos, está ya en el nivel de conciencia llamado
en el Trabajo Estado de Recuerdo de Sí. Este es un estado
superior de Conciencia. Por lo general el Hombre está
dormido en su mecanicidad y así el mundo es tal como es
—es decir, la Humanidad está dormida—. Ahora bien, si el
estímulo que surge de fuera siempre suscita la misma
reacción, la misma respuesta, los mismos sentimientos y
palabras, provenientes de adentro, cabe decir que dicha
persona no es inteligente. ¿Por qué? Porque carece de
poder de adaptación. Las mismas asociaciones son
seguidas, la misma respuesta es dada. Cabe preguntar:
"Bien, todos conocemos esa clase de gente". Pero usted
también es así. Es también una máquina y sólo
esforzándose por alcanzar otro nivel de conciencia puede
dejar de ser la máquina que es.
Ahora bien, cuando las impresiones se reciben
voluntariamente las sendas asociativas que éstas siguen
son diferentes de las seguidas cuando se las recibe
involuntariamente. En este Trabajo aprendemos
gradualmente a recibir las impresiones cada vez más
conscientemente —esto es, a recibir impresiones vo-
luntariamente—. ¿Qué significa esto? Voluntariamente
significa que: "Me veo recibiendo las impresiones de tal
manera y advierto qué respuesta producen." Si se
experimenta ese estado algo es añadido a nuestra manera
de vivir. Así se inicia la comprensión de lo que trata el
Trabajo. Llegando a este punto se obtiene una perla
inapreciable. Se da cuenta uno de la necesidad de no tomar
las cosas como siempre se las tomó. Este es el Primer
Choque Consciente. Esto significa que se es inteligente —
esto es, que se es capaz de cambiar el propio
comportamiento automático—. En otras palabras,
adaptarse a la cambiante vida externa y no estar atado a
una senda de asociaciones

MAURICE NICOLL - COMENTARIOS PSICOLÓGICOS


SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y
OUSPENSKY
VOLUMEN III

Es por medio de la comprensión de la inteligencia como


escapamos a la continua repetición de la misma cosa en
nuestra vida. Si hace uso del Trabajo a través de la
inteligencia, empezará a transformarse, pero esto sólo
puede suceder si toma el Trabajo en sí mismo y comienza a
vivirlo. En lo que respecta al desarrollo de la inteligencia,
las ideas del Trabajo son inextinguibles. El Trabajo está
destinado a hacerlo pensar y, si empieza a estructurar
verdaderos pensamientos acerca del Trabajo, hallará que
su pensamiento se nutre en una fuente que nunca se agota.
La consideración externa radica en ver el estado de una
persona y recordar que se estuvo en ese estado, porque en
el Trabajo todos pasan por el mismo estado como, digamos,
lo ha experimentado y lo recuerda un anciano inteligente.
La inteligencia quiere decir ver la verdad de una cosa.

Cada pensamiento, cada sentimiento, cada sensación, cada


deseo, cada gusto y cada aversión es un "yo". Estos "yoes"
no están conectados entre sí, ni coordinados en forma
alguna. Cada uno depende de los cambios de las
circunstancias exteriores, y de los cambios de las
impresiones.
Algunos siguen mecánicamente a otro, y algunos aparecen
siempre acompañados de otros. Pero en esto no hay ni
orden ni sistema.
Hay ciertos grupos de "yoes" que están ligados
naturalmente. Hablaremos de estos grupos posteriormente.
Por ahora debemos tratar de comprender que hay grupos
de "yoes" ligados tan solo por asociaciones accidentales,
recuerdos accidentales, o semejanzas totalmente
imaginarias.
En todo momento, cada uno de estos "yoes" sólo
representa a una muy pequeña parte de nuestro "cerebro",
"mente", o "inteligencia"; pero cada uno de ellos pretende
representar a la totalidad. Cuando el hombre dice "yo", cree
que está expresando la totalidad de sí mismo, pero en
realidad, aun cuando lo pretenda, es sólo un pensamiento
pasajero, un deseo pasajero. Una hora después lo puede
haber olvidado completamente, y expresar con la misma
convicción una opinión, un punto de vista, o un interés
opuesto. Lo peor de todo es que el hombre no lo recuerda.
En la mayoría de los casos cree en el último yo que se
expresó, mientras éste dure: esto es, hasta que otro "yo", a
veces totalmente desconectado del precedente, no exprese
su opinión o deseo en un tono más fuerte que el primero.
Volvamos ahora a las otras dos preguntas:
¿Qué significa "desarrollo"? ¿Y qué quiere decir que el
hombre tiene que llegar a ser "un ser diferente"? En otras
palabras, ¿qué clase de cambio es posible para el hombre?,
y ¿cómo y cuándo comienza este cambio?
Ya se ha dicho que el cambio comenzará con aquellos
poderes y capacidades que el hombre se atribuye a sí
mismo, pero que en realidad no posee.
Esto quiere decir que antes de que adquiera cualesquiera
nuevos poderes o capacidades, el hombre debe desarrollar
en sí mismo las capacidades que cree poseer y sobre las
cuales tiene las más grandes ilusiones.
El desarrollo no puede comenzar basado en la mentira qué
uno se hace a sí mismo, ni engañándose a sí mismo. El
hombre debe saber lo que tiene y lo que no tiene. Esto
significa que debe darse cuenta de que no posee las
cualidades ya descritas que se arroga a sí mismo, o sea: la
capacidad de hacer, la individualidad o unidad, un Yo
permanente, y además Conciencia y Voluntad.
Y es necesario que el hombre lo sepa, porque mientras crea
que posee estas cualidades no hará los esfuerzos
apropiados para adquirirlas, exactamente como un hombre
que no comprará cosas caras, pagando un alto precio por
ellas, si cree que ya las posee.
La más importante y la más engañosa de estas cualidades
es la conciencia. Y el cambio en el hombre comienza por el
cambio de su comprensión del significado de la conciencia,
para seguir luego con la adquisición gradual de su dominio
sobre ella.
¿Qué es la conciencia?
En la mayoría de los casos en el lenguaje ordinario se usa la
palabra "conciencia" como un equivalente de la palabra
"inteligencia", en el sentido de actividad de la mente.
En realidad, la conciencia es una especie muy particular de
"darse cuenta" en el hombre, independiente de su actividad
mental. Ante todo, "darse cuenta" de sí mismo, darse
cuenta de quién es él, de dónde está, y más aun "darse
cuenta" de lo que sabe, de lo que no sabe, y así
sucesivamente.
Sólo uno mismo puede saber si en un momento dado está
"consciente" o no. Esto fue probado hace mucho tiempo en
cierta corriente de pensamiento en la psicología europea, la
que comprendió que sólo el mismo hombre puede conocer
ciertas cosas acerca de sí.
Aplicándolo a la conciencia, quiere decir que sólo un mismo
hombre puede saber si su conciencia existe en un momento
o no. Esto quiere decir que la presencia o la ausencia de la
conciencia en un hombre no se puede probar por la
observación de sus actos exteriores. Como ya lo he dicho,
este hecho fue probado hace mucho tiempo, pero su
importancia nunca fue totalmente comprendida, porque
siempre se le ligaba con la comprensión de la conciencia
como un proceso mental o una actividad de la mente. Si un
hombre se da cuenta de que no estaba consciente hasta el
momento en que lo percibe, y luego se olvida de esta
percepción, o aun si la recuerda, esto no es conciencia. Es
tan solo el recuerdo de una fuerte percepción.
Quiero ahora atraer su atención hacia otro hecho que ha
sido perdido de vista por todas las escuelas modernas de
psicología.
Es un hecho que la conciencia en el hombre, no importa
cómo se la mire, nunca permanece en el mismo estado.
Existe, o no está. Los momentos más elevados de
conciencia crean memoria. Los otros momentos, el hombre
simplemente no los recuerda. Esto, más que nada, produce
en el hombre la ilusión de conciencia continua o de un
continuo "darse cuenta de sí ".
Algunas escuelas modernas de psicología niegan
enteramente la conciencia, inclusive niegan la necesidad de
tal término, pero ello no es sino un derroche de mala
inteligencia. Otras escuelas, si se les puede llamar así,
hablan de estados de conciencia, queriendo significar:
pensamientos, sentimientos, impulsos motrices y
sensaciones. Esto está basado en el error fundamental de
mezclar la conciencia con las funciones psíquicas.
Hablaremos de ello más tarde.
En realidad, en la mayoría de los casos, el pensamiento
moderno todavía confía en la vieja formulación de que la
conciencia no tiene grados. La aceptación general de esta
idea, si bien tácita, aunque esté en contradicción con
muchos descubrimientos recientes, detuvo muchas posibles
observaciones sobre las variaciones de la conciencia.
El hecho es que la conciencia tiene grados bastante visibles
y observables, por cierto visibles y observables para cada
uno en sí mismo.
Primero está la duración: ¿cuánto tiempo ha estado uno
consciente?
Segundo, la frecuencia de aparición: ¿cuántas veces se ha
llegado a ser consciente?
Tercero, la extensión y la penetración: ¿de qué era uno
consciente?, lo cual puede variar muchísimo con el
crecimiento del hombre.
Si tomamos sólo los dos primeros, podremos comprender la
idea de la posible evolución de la conciencia. Esta idea está
ligada con un hecho muy importante y muy conocido por
las antiguas escuelas psicológicas, como por ejemplo la de
los autores de la Philokalia, pero completamente ignorado
por la filosofía y la psicología europeas de los dos o tres
últimos siglos.
O sea que la conciencia se puede hacer continua y
controlable por medio de esfuerzos especiales y de estudios
especiales.

Trataré de explicar cómo se puede estudiar la conciencia.


Tomen un reloj y miren el segundero, tratando de darse
cuenta de sí mismos, y concentrándose en el pensamiento
"Yo soy Pedro Ouspensky" "Estoy ahora aquí". Traten de no
pensar en nada más, simplemente siguiendo el movimiento
del segundero y dándose cuenta de sí mismo s, de su
nombre, de su existencia, y del lugar en que están.
Mantengan apartado todo otro pensamiento.
Si son persistentes, podrán hacer esto por dos minutos.
Este es el límite de su conciencia. Y si tratan de repetir el
experimento inmediatamente después, lo encontrarán más
difícil que la primera vez.
Este experimento demuestra que un hombre, en su estado
natural, puede con gran esfuerzo ser consciente de una
cosa (él mismo) por dos minutos o menos.
La deducción más importante que uno puede hacer
después de realizar este experimento en la forma debida,
es que el hombre no es consciente de sí mismo. La ilusión
de estar consciente de sí mismo es creada por la memoria y
por los procesos del pensamiento.
Por ejemplo, un hombre va al teatro. Si está acostumbrado
no tiene especialmente conciencia de estar allí mientras lo
está. Sin embargo, puede ver y observar cosas, el
espectáculo puede gustarle o no, recordarlo, acordarse de
la gente que encontró, y así sucesivamente.
Cuando regresa a su casa recuerda que estuvo en el teatro,
y por supuesto cree que estuvo consciente mientras se
hallaba en él. De esta manera no tiene dudas sobre su
conciencia y no se da cuenta de que su conciencia puede
estar completamente ausente mientras él puede actuar
razonablemente, pensar, observar.
Para una descripción general, el hombre tiene posibilidad
de cuatro estados de conciencia. Estos son: el sueño, el
estado de vigilia, la conciencia de sí, y la conciencia
objetiva.
Pero aunque tiene la posibilidad de estos cuatro estados de
conciencia, el hombre de hecho no vive sino en dos: una
parte de su vida la pasa en el sueño y la otra en lo que es
llamado "estado de vigilia", aunque en realidad su estado
de vigilia difiere muy poco del sueño.
En la vida ordinaria, el hombre no sabe nada de la
"conciencia objetiva" y no es posible ningún experimento
en esta dirección. El hombre se atribuye el tercer estado, o
"conciencia de sí"; esto es, cree poseerlo, aunque en
realidad sólo puede ser consciente de sí por muy raros
chispazos y aún entonces es probable que no lo reconozca,
porque no sabe lo que ello implicaría si en realidad lo
poseyera. Estos vislumbres de conciencia vienen en
momentos excepcionales, en estados altamente
emocionales, en momentos de peligro, en circunstancias y
situaciones muy nuevas e inesperadas; o algunas veces en
momentos completamente ordinarios cuando no ocurre
nada en particular. Pero en su estado ordinario o "normal",
el hombre carece de todo control sobre ellos.
En cuanto a nuestra memoria ordinaria, o a momentos de
memoria, en realidad sólo recordamos momentos de
conciencia, aun cuando no nos demos cuenta de que esto
sea así.
Explicaré más adelante lo que significa la memoria en un
sentido técnico, así como las diferentes clases de memoria
que poseemos. Por ahora sólo quiero atraer su atención a la
propia observación de su memoria. Notarán que recuerdan
las cosas de manera diferente. Algunas cosas
las recuerdan muy vívidamente, algunas muy vagamente, y
otras no las recuerdan en absoluto. Solamente saben que
sucedieron.
Se sorprenderán mucho cuando se den cuenta de qué poco
es lo que recuerdan en realidad. Y esto sucede así, porque
ustedes recuerdan sólo los momentos en que estuvieron
conscientes.
De manera que, con referencia al tercer estado de
conciencia, podemos decir que el hombre tiene momentos
ocasionales de conciencia de sí, que dejan recuerdos
vívidos de las circunstancias en que se produjeron, pero no
tiene dominio sobre ellos. Vienen y se van por sí mismos,
estando controlados por circunstancias exteriores y
asociaciones ocasionales o recuerdos de emociones.
Surge la pregunta: ¿Es posible adquirir el control sobre
estos momentos fugaces de conciencia, el evocarlos más a
menudo, y el mantenerlos por más tiempo, o aun el
hacerlos permanentes? En otras palabras, ¿es posible
llegara ser conscientes?
Este es el punto más importante, y desde el mismo
comienzo de nuestro estudio debemos comprender que
este punto, hasta en teoría, ha sido totalmente olvidado por
todas las escuelas modernas de psicología sin excepción.
Porque con los métodos adecuados y los esfuerzos
apropiados el hombre puede adquirir el control de la
conciencia, y puede llegar a ser consciente de sí mismo,
con todo lo que esto implica. Y lo que esto implica, en
nuestro estado actual, no nos lo podemos ni siquiera
imaginar.
Sólo después de que se haya comprendido este punto,
puede llegar a ser posible un estudio serio de la psicología.
Este estudio debe comenzar con la investigación de los
obstáculos a la conciencia en nosotros mismos, porque la
conciencia sólo puede comenzar a crecer cuando por lo
menos algunos de los obstáculos son extirpados.
En las conferencias siguientes, hablaré sobre estos
obstáculos. El mayor de ellos es nuestra ignorancia de
nosotros mismos, y nuestra equivocada convicción de que
nos conocemos a nosotros mismos, al menos hasta cierto
punto y de que podemos estar seguros de nosotros mismos,
cuando en realidad no nos conocemos en lo absoluto ni
podemos estar seguros de nosotros mismos ni siquiera en
las cosas más pequeñas.
Debemos comprender ahora que la psicología significa en
realidad el estudio de sí mismo. Esta es la segunda
definición de psicología.
Uno no puede estudiar la psicología como se estudia la
astronomía; esto es, fuera de uno mismo.
Al mismo tiempo, uno debe estudiarse a sí mismo de la
misma manera en que estudiaría cualquier máquina nueva
y complicada. Debe conocer las partes de esta máquina,
sus funciones principales, las condiciones para un trabajo
apropiado, las causas del trabajo equivocado, y muchas
otras cosas difíciles de describir sin usar un lenguaje
especial, el que también es necesario conocer para poder
estudiar la máquina.
La máquina humana tiene siete funciones diferentes:
1° El pensar (o intelecto).
2° El sentir (o emociones).
3° La función instintiva (todo el trabajo interno del
organismo).
4° La función motriz (todo el trabajo externo del organismo,
el movimiento en el espacio, etc.).
5° El sexo (la función de los dos principios, masculino y
femenino, en todas sus manifestaciones).
Además de estas cinco, hay otras dos funciones para las
cuales no tenemos nombre en el lenguaje ordinario. Estas
aparecen sólo en los estados superiores de conciencia: una,
la función emocional superior, que aparece en el estado de
conciencia de sí; y otra, la función intelectual superior, que
aparece en el estado de conciencia objetiva. Como no
estamos en estos estados de conciencia, no podemos
estudiar estas funciones o experimentar con ellas. Sólo las
conocemos indirectamente, por aquellos que la han
alcanzado o experimentado con ellas.
En la antigua literatura filosófica y religiosa de diferentes
naciones hay muchas alusiones a los estados superiores de
conciencia y a las funciones superiores. Lo que crea una
dificultad adicional para comprender estas alusiones es la
falta de división entre los estados superiores de conciencia.
Lo que se llama samadhi o estado de éxtasis o iluminación,
o, en trabajos más recientes, "conciencia cósmica", puede
referirse a uno u otro estado: algunas veces a experiencias
de conciencia de sí, y a veces a experiencias de conciencia
objetiva. Y, por extraño que parezca, tenemos más material
para juzgar sobre el estado más elevado, o sea, la
conciencia objetiva, que sobre el estado intermedio, esto
es, la conciencia de sí, a pesar de que la anterior sólo se
puede alcanzar después de la última.
El estudio de sí mismo debe comenzar con el estudio de las
cuatro funciones: el pensar, el sentir, la función instintiva, y
la función motriz. La función sexual sólo se puede estudiar
mucho después; esto es, cuando estas cuatro funciones
hayan sido suficientemente comprendidas. Al contrario de
lo que afirman algunas teorías modernas, la función sexual
es realmente posterior; es decir, aparece más tarde en la
vida, cuando las cuatro primeras funciones ya se han
manifestado plenamente, y está condicionada por ellas. Por
lo tanto, el estudio de la función sexual sólo puede ser útil
cuando las primeras cuatro funciones sean totalmente
conocidas en todas sus manifestaciones. Al mismo tiempo
se tiene que comprender que cualquier irregularidad seria o
anormalidad en la función sexual hace imposible el
desarrollo de sí y aun el estudio de sí mismo.

Tratemos ahora de comprender las cuatro funciones


principales.
Daré por sentado que para ustedes es claro lo que yo
quiero decir por la función intelectual o función de pensar.
En ella están incluidos todos los procesos mentales: la
percepción de impresiones, la formación de
representaciones y de conceptos, el raciocinio, la
comparación, la afirmación, la negación, la formación de
palabras, la facultad de hablar, la imaginación, y así
sucesivamente.
La segunda función es el sentir o las emociones: la alegría,
la pena, el miedo, el asombro, etc. Aun si están seguros de
que está claro para ustedes el cómo y en qué difieren las
emociones de los pensamientos, les aconsejaría que revisen
sus puntos de vista a este respecto. En nuestra manera
ordinaria de pensar y de hablar mezclamos pensamientos y
sentimientos; pero para comenzar el estudio de sí es
necesario diferenciar cuál es cuál.
Tomará más tiempo el comprender las dos funciones que
siguen, instintiva y motriz, ya que en ningún sistema
ordinario de psicología están descritas y divididas de
manera correcta.
Las palabras "instinto", "instintivo" se emplean por lo
general en sentido equivocado, y muy a menudo sin sentido
alguno. En especial, por lo general se le asigna al instinto
funciones externas que son en realidad funciones motrices
y algunas veces emocionales.
La función instintiva en el hombre incluye cuatro clases
diferentes de funciones:

PRIMERO: Todo el trabajo interno del organismo, toda la


fisiología por así decirlo; la digestión y asimilación de los
alimentos, la respiración, la circulación de la sangre, todo el
trabajo de los órganos internos, la formación de nuevas
células, la eliminación de desechos, el trabajo de las
glándulas endocrinas, etcétera.
SEGUNDO: Los así llamados cinco sentidos: la vista, el oído,
el olfato, el gusto, el tacto; y todas las otras facultades de
percibir el peso, la temperatura, la sequedad o la humedad,
etc., es decir, todas las sensaciones indiferentes,
sensaciones que de por sí no son ni agradables ni
desagradables.
TERCERO: Todas las emociones físicas; es decir, todas las
sensaciones físicas que son agradables o desagradables.
Toda clase de dolores o de sensaciones desagradables,
tales como un sabor desagradable u olor desagradable, y
toda clase de placeres físicos, tales como sabores
agradables, olores agradables, etc.
CUARTO: Todos los reflejos, aun los más complicados, tales
como la risa y el bostezo; toda clase de memorias físicas,
tales como la memoria del gusto, la memoria del olfato, la
memoria del dolor, que son en realidad reflejos internos.

La función motriz comprende todos los movimientos


externos tales como el caminar, el escribir, el hablar, el
comer, y sus memorias. También pertenecen a la función
motriz aquellos movimientos que en el lenguaje ordinario se
llaman "instintivos", tales como el atrapar, sin pensarlo, un
objeto que se cae.
La diferencia entre la función instintiva y la motriz es muy
clara y puede ser fácilmente comprendida si uno
simplemente recuerda que todas las funciones instintivas,
sin excepción, son innatas y que para usarlas no es
necesario aprenderlas; mientras que, por el otro lado,
ninguna de las funciones motrices son innatas y uno tiene
que aprenderlas todas, tal como el niño aprende a caminar,
o como se aprende a escribir o a dibujar.

Además de estas funciones normales del movimiento,


también hay algunas extrañas funciones motrices que
representan el trabajo inútil de la máquina, sin intención de
la naturaleza; pero que ocupan mucho lugar en la vida del
hombre usando gran cantidad de su energía. Estas son: la
formación de sueños, la imaginación, el ensueño, el hablar
interno, el hablar por hablar, y en general, todas las
manifestaciones descontroladas e incontrolables.
Las cuatro funciones: intelectual, emocional, instintiva y
motriz, ante todo tienen que ser comprendidas en todas sus
manifestaciones, y más tarde tienen que ser observadas en
sí mismo. Tal observación de si, o sea, la observación sobre
bases correctas, con la comprensión preliminar de los
estados de conciencia y de las diferentes funciones,
constituye la base del estudio de uno mismo, es decir, el
principio de la psicología.

Es muy importante el recordar que al observar diferentes


funciones es útil el observar al mismo tiempo su relación
con los diferentes estados de conciencia.
Tomemos los tres estados de conciencia, sueño, vigilia, y
posibles vislumbres de conciencia de sí, y las cuatro
funciones: pensamiento, sentimiento, instinto y
movimiento. Todas las cuatro funciones se pueden
manifestar en el sueño, pero sus manifestaciones son
deshilvanadas y no confiables. No hay manera de usarlas,
simplemente van por su cuenta. En el estado de vigilia, o de
conciencia relativa, hasta cierto punto pueden servirnos de
orientación. Se pueden comparar sus resultados,
verificarlos, enderezarlos; y a pesar de que pueden crear
muchas ilusiones, en nuestro estado ordinario aún no
tenemos otra cosa y debemos hacer con ellas lo que
podamos. Si nos diéramos cuenta de las falsas
observaciones, de las falsas teorías, de las falsas
deducciones y conclusiones hechas en este estado,
deberíamos dejar de creer por completo en nosotros
mismos. Pero los hombres no se dan cuenta de cuán
decepcionantes pueden ser sus observaciones y sus teorías,
y continúan creyendo en ellas. Es esto lo que impide a los
hombres el observar los raros momentos en que sus
propias funciones se manifiestan en conexión con
vislumbres del tercer estado de conciencia, es decir, de
conciencia de sí.
Todo esto quiere decir que cada una de las cuatro funciones
se puede manifestar en cada uno de los tres estados de
conciencia. Pero los resultados son totalmente diferentes.
Cuando aprendamos a observar estos resultados y sus
diferencias, comprenderemos la relación correcta entre las
funciones y los estados de conciencia.
Pero aún antes de considerar la diferencia en la función en
relación con los estados de conciencia es necesario
comprender que la conciencia del hombre y las funciones
del hombre son fenómenos totalmente diferentes, de
naturaleza totalmente distinta, dependientes de causas
diferentes, y que el uno puede existir sin el otro. Las
funciones pueden existir sin la conciencia y la conciencia
puede existir sin las funciones.

P. D. Ouspensky

PREGUNTA Nro. 118


NEPTUNO: LA OCTAVA DE MERCURIO
¿Por qué llama usted a Neptuno la octava superior de
Mercurio?
Respuesta: Mercurio está usualmente asociado con la razón
y la inteligencia; a él se le atribuye dominio sobre el
sistema nervioso, el cual es el medio de transmisión entre
el Espíritu encarnado y el mundo exterior. Así como
Neptuno representa a las inteligencias súper humanas que
viven y se mueven en los reinos espirituales del universo,
pero que trabajan con y sobre nosotros, así Mercurio indica
la inteligencia humana enfocada sobre el mundo físico
terrestre, en el cual vivimos desde el nacimiento hasta la
muerte. Por lo tanto puede decirse que Neptuno es la
octava de Mercurio, pero hay en ello un sentido más
profundo.
El estudio de un libro de anatomía o de fisiología nos
informará que ciertas fisuras longitudinales de la médula
espinal dividen a ésta en tres partes y rodean a un tubo
hueco.
Cada una de estas columnas está regida por una de las
Jerarquías que están en mas estrecho contacto con
nosotros, a saber, la lunar, la marcial o la mercurial,
predominando de acuerdo con la posición del individuo en
la evolución. En el canal espinal los rayos de Neptuno
encienden el fuego Espíritu-espinal mediante el cual el
Espíritu humano puede atravesar el velo de la carne y
ponerse en contacto con los mundos que están más allá.
Esta visión es coloreada según la columna de la médula
más activante excitada.
En los días de la infancia de la humanidad la fuerza
creadora que ahora se expande hacia afuera para construir
buques, casas, ferrocarriles, teléfonos, etc., era usada
internamente para construir los órganos de nuestro cuerpo,
y así como el mundo físico que la rodea es fotografiado por
la placa de una cámara fotográfica, así también el mundo
espiritual se refleja en el canal espinal. Allí el hombre
contempló por primera vez al Dios lunar Jehová, cuyos
Ángeles eran entonces sus tutores. Más tarde, los Ángeles
que habían caído atrás del nivel evolucionario de sus
compañeros, y cuyos requerimientos evolucionarios eran
por lo tanto diferentes, forzaron la entrada a la médula
espinal del hombre. La visión espiritual interna de la
humanidad desapareció cuando fueron abiertos sus ojos, y
conocieron que estaban desnudos".
El hombre perdió entonces el contacto con el Yo Superior,
veía únicamente a la persona; y la dócil criatura de Jehová,
pronto se transformó en un salvaje y en un bruto bajo el
impulso de los Espíritus de Lucifer, la Jerarquía de Marte.
Sin embargo, gracias a sus sugestiones el hombre había
también aprendido a conquistar los obstáculos materiales, a
construir externamente y convertirse en un arquitecto del
mundo. Para contrarrestar el egoísmo no mitigado,
alimentado por los Ángeles marcianos, y para
humanizarnos, a nuestros Hermanos Mayores, de Mercurio,
humanos como nosotros, cuyo alto estado de evolución
requería la más alta vibración generada en cercana
proximidad al Sol y prevaleciente allí, les fue pedido que
invistiesen también la médula espinal de la humanidad.
Mediante sus trabajos la civilización ha tomado una forma
diferente. La humanidad está de nuevo comenzando a
mirar hacia su interior, y cuando los rayos Mercuriales se
encuentran con el rayo de Neptuno en el canal espinal, el
hombre halla de nuevo a su Yo Superior el Cristo ha nacido
dentro de sí.
Así es que existe una conexión entre la Luna, Mercurio y
Neptuno. Aquellos que se ponen en contacto con Neptuno a
través de la Luna pueden convertirse en médium
irresponsables, en víctimas de la obsesión, etc., pero
cuando Mercurio es la puerta, la razón y la comprensión
guían al Espíritu aspirante. Un Mercurio afligido puede
algunas veces tentar a los buscadores a entrar por la
puerta falsa, y puede resultar una perturbación mental. Si
es consciente del peligro, sin embargo, el cuidado y la
persistencia continuos suelen abrir la puerta del templo,
porque las fuerzas buenas están ahora en el ascendente y
se hacen más fuertes conforme pasa el tiempo.

MAX HEINDEL
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Segunda edición
TOMO II
EDITORIAL KIER S.A.
AV. SANTA FE 1260
1059 BUENOS AIRES

TÍTULO III

LA INTELIGENCIA

El gestor del conocimiento.

En este punto vamos a estudiar el comportamiento o


funcionamiento de la inteligencia en su función normal, la
de producir respuestas o conclusiones sobre la base de
determinada información, bien sea de procedencia exterior,
interior o mixta.

Los preconceptos.

Los preconceptos no son, ni mucho menos, negativos en sí


mismos, al contrario, son necesarios para evitar la
repetición de pensamientos y razonamientos mentales
constantemente; precisamente por su función, los
preconceptos pueden actuar como un verdadero límite del
conocimiento o de su innovación.

El cerebro humano cuando ha desarrollado una idea


suficientemente y ha llegado a una conclusión la incorpora
a la memoria para no tener que repetir todo el proceso.
Normalmente los preconceptos más importantes se cargan
en la memoria inmediata todos los días, formando en
realidad una parte importante de lo que se denomina "el
carácter de una persona".

En materia informática, los preconceptos los podríamos


asimilar a enlaces directos, asociación de archivos u otros
mecanismos semejantes.

Respuestas automáticas o inconscientes.

Una de las primeras características que resaltan de los


ordenadores es su capacidad para repetir o ejecutar
instrucciones previamente gravadas, su automatismo; pero
para ello necesitan de la existencia de un programa y su
carga en memoria.

El cerebro humano es mucho más potente que cualquier


ordenador actual pero también necesita la existencia de
programas previamente desarrollados y su "carga en
memoria operativa o inmediata" para poder actuar. En
cierta forma son similares a los preconceptos pero de
carácter funcional y, normalmente, serán programas o
funciones pequeñas o conjunto de los mismos.

Veamos algunos ejemplos muy comunes:

Conducir un coche.

Cuando no estamos conduciendo, el conjunto de


conocimientos y experiencias sobre el conducir están
gravados en nuestro cerebro pero no se encuentran activos,
al subirnos a un coche se activarán o se harán más
conscientes o se cargarán en memoria operativa, este
proceso será mucho más intenso si nos hemos subido en el
asiento del conductor.

Seguridad personal.

Otro ejemplo clarificador puede ser la diferencia en cuanto


a control de nuestro entorno cercano en función de si
estamos relajados o no. En caso de problemas de
seguridad se cargará un programa de seguridad que
afectará al funcionamiento de los sentidos y a la capacidad
de respuesta rápida de gran parte de los músculos de
nuestro cuerpo; por supuesto, no nos estamos refiriendo al
efecto que produce la adrenalina.

Idiomas.

Las personas que hablan idiomas saben perfectamente


que cuando no se practica un idioma se pierde muchísimo,
pero que se recupera casi milagrosamente con un poco de
practica adicional; este efecto es mucho más acentuado
cuando se hablan más de un idioma extranjero porque
tienden a sustituirse dada la capacidad limitada de la
mente, que no puede mantener activos tantos conceptos y
estructuras gramaticales diferentes.
Parece razonable suponer que el cerebro carga todos los
días al despertarnos aquellos programas o datos que sabe
que va a utilizar a lo largo de todo el día y, por otra parte,
que el conjunto de palabras que habitualmente hablamos
está en relación directa con nuestro potencial medio. Es
decir, en la medida que se ha ido desarrollando nuestro
cerebro, el número de palabras de un idioma ha ido
aumentando.

Desarrollo de respuestas automáticas.

Naturalmente los programas han de ser previamente


desarrollados y con cada nueva experiencia se enriquecen
y perfeccionan, en otras palabras, evolucionan. Al igual que
un programador va perfeccionando su obra hasta conseguir
un nivel determinado.

La potencia del cerebro se incrementa notablemente con


esta automatización, la velocidad de respuesta será muy
superior por dos causas.

La primera, porque la información de entrada se coloca


directamente en los campos preparados de los
subprogramas o funciones y una vez recibidos todos los
datos, se dispara automáticamente la operación concreta.

La segunda, porque basta con unas pocas respuestas del


sistema para validar la salida o resultado de la operación.
En este sentido la rapidez puede ser similar o incluso
superior al de las respuestas ultrarrápidas del gestor del
lenguaje.

Además de los ejemplos del apartado anterior, podemos


citar otros donde se pueden percibir con facilidad estos
procesos:

Mecanografía.
Un caso curioso de constante mejora de los programas es
que, cuando uno está aprendiendo a escribir a máquina y
lo deja una temporada, al continuar con el aprendizaje se
encuentra con una agradable sorpresa: en lugar de haber
empeorado con la inactividad, ha mejorado. Ello es debido a
que el cerebro humano y las células en general, dedican
una gran parte de su vida a su reordenación, simplificación,
racionalización y mejora sin que nuestro consciente se
percate.

Sueños.

También hemos comentado, al hablar de la optimización del


funcionamiento del cerebro, la función de parte de los
sueños que tenemos.

Respuestas seguras: la memoria matemática y la


lógica.

Tanto lo preconceptos como las respuestas automáticas son


creaciones previas del intelecto, por el contrario las
respuestas seguras, la que tienen un cierto grado de
fiabilidad y las ultrarrápidas o similares son consecuencia
del funcionamiento directo del mismo.

En la TGECV(Teoría General de la Evolución


Condicionada de la Vida) se expone una visión concreta
sobre de la memoria matemática y la lógica, al hablar del
método de verificación de la información genética
trasmitida, de los posibles modelos para la contrastación de
la teoría y en el apéndice relativo al desarrollo tecnológico
de los frenos en la industria del automóvil. Parte de dicha
exposición se reproduce en el apartado relativo a la
estructura genética de la inteligencia.
Resumiéndola brevemente, ambos operan sobre el
resultado de los miles de millones de neuronas creadas con
la información genética de un progenitor y con las creadas
con las del otro progenitor. Es decir, habrá que esperar al
resultado de los dos grupos de neuronas y, en la medida,
que ambos resultados coincidan nos garantizarán su
corrección. En otras palabras estos dos mecanismos sólo
operarán con las funciones creadas a partir de las dos
fuentes de información genética que ofrezcan un resultado
idéntico.

Este mecanismo implica un consumo de tiempo importante


teniendo en cuenta, además, que se está buscando la
certeza de las respuestas. En cuanto los resultados no sean
idénticos, el razonamiento lógico puro se detendrá.

Respuestas con menor fiabilidad: la intuición y la


memoria normal.

El hecho de que se detenga el razonamiento lógico puro


cuando los resultados no tienen el 100% de seguridad de
ser correctos, no significa que no se pueda seguir sacando
conclusiones no tan seguras pero quizás operativas dentro
de un margen de error razonable. También es posible que
al final del razonamiento, ya intuitivo, se llegue a alguna
conclusión que, una vez alcanzada, se pueda comprobar o
verificar por otros medios o con otra perspectiva. En todo
caso, queda patente que la intuición llega mucho más lejos
que el razonamiento puro.

De este modo de operar del cerebro, se desprende


fácilmente que cada persona tendrá más o menos intuición
en comparación con su capacidad lógica pura o inteligencia
en función del equilibrio o desequilibrio de las capacidades
heredadas de sus progenitores.
Con la memoria normal ocurre exactamente lo mismo que
con la inteligencia. Por ello la memoria normal, por no exigir
la certeza absoluta de sus resultados es mucho más
potente que la memoria matemática.

Esta potencia de la memoria normal viene acompañada con


el efecto de tranquilidad personal cuando se utiliza, puesto
que no tenemos miedo al error. Conviene señalar que el
hecho de no tener seguridad interna de las respuestas no
significa que los resultados no sean objetivamente
correctos.

Cuando se exige el 100% de fiabilidad, el tiempo de


respuesta puede ser excesivamente alto, pensemos por
ejemplo en programas de reconocimiento de voz; por eso,
en programas complicados y cuando el error no sea muy
grave nunca se trabajará con el 100% de fiabilidad, habrá
que buscar un equilibrio entre el riesgo de error y la pérdida
de tiempo y energía para reducir dicho riesgo tal y como
hacemos los humanos.

Es curioso que los ordenadores funcionan mejor en aquellos


casos en que se requiere un 100% de fiabilidad como en el
cálculo y en la memoria matemática y, por el contrario,
mucho peor cuando la fiabilidad requerida es baja, como en
el caso de los idiomas.

Respuestas ultrarrápidas: el lenguaje y la memoria


lingüística.

También se comenta el método que utiliza el cerebro para


el lenguaje en el apartado de modelos para la posible
contrastación de la TGECV. Teoría General de la
Evolución Condicionada de la Vida

La memoria lingüística se comporta como la memoria


normal con un bajo grado de fiabilidad. Pensemos que si la
memoria matemática trabaja con el 100%, la memoria
normal podría trabajar con el 90 ó 95% y la memoria
lingüística se podría situar en el 80%

En otras palabras, no elegir la palabra que mejor dice lo que


queremos decir, no quiere decir, que la palabra que
hayamos dicho, no diga lo que queremos decir con
suficiente precisión como para no trasmitir nuestro
mensaje.

¡El párrafo anterior intenta ser un ejemplo de sí mismo!

Siguiendo con la argumentación realizada sobre la memoria


y recordando que el gestor de la memoria es la inteligencia;
el gestor de la memoria lingüística actuaría eligiendo las
primeras propuestas que su mecanismo interno le
proporcione. Es decir, el mecanismo global del lenguaje
estaría compuesto de la memoria lingüística y del gestor
mencionado; que ni aplica el método de verificación de la
información ni el contrario, sino uno diferente, que actuaría
de forma intuitiva pero más rápido que la intuición.

La potencia de la complementariedad de dos caracteres


que, como en este caso, no exigen el VIG, debería de ser
bastante mayor que la de los caracteres individuales
cuando sí aplican el VIG. Esta podría ser la causa de que la
capacidad de lenguaje humano realmente sea
sorprendente.

Desde otro punto de vista, tampoco sorprende que


cualquier malfuncionamiento de la memoria o de su gestor,
por pequeño que sea, pueda tener importantes efectos
sobre la expresión oral. En concreto, son conocidos y se
encuentran bastante extendidas en la población
determinados problemas relativos al lenguaje y su
expresión escrita.

ASPECTOS COGNITIVOS DEL CEREBRO


CONCLUSION:
La inteligencia se mide en “g” y es la capacidad de
razonar, escoger o diferenciar los diferentes
contextos que se presentan y sirve para darnos a
nosotros un resultado o final, no es hereditaria ni es
lo mismo que CI o IQ que es como se mide la
capacidad de respuesta del cerebro. Se llega a
desarrollar de acuerdo a nuestro entorno, pero
tampoco se le debe conocer como cultura, va de la
mano con la capacidad de razonar de acuerdo al
conocimiento y sirve a la conciencia para toma de
decisiones.

AXIOMA DEL SEÑOR COLE.


• La cantidad total de inteligencia del planeta permanece
constante. La población, sin embargo, sigue aumentando

Es cuanto
i.o.d.
m.s. jorge alcazar ceiba

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