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PSICOLOGIA DE GRUPOS 2.

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UNIVERSIDAD CENTRO MÉDICO BAUTISTA


CARRERA DE PSICOLOGIA
ORIGENES Y EVOLUCION DE LA PSICOLOGIA DE GRUPOS

1. Psicología de grupos

Desde su constitución, la psicología social y la psicología de los grupos se han visto


inmersas en el debate que ha girado en torno a la polémica individuo-sociedad. Se ha tendido a
percibirlos como si fueran independientes, olvidándose que entre el individuo y la sociedad se dan
relaciones recíprocas, lo que podría abolir la perenne disputa entre el individualismo metodológico
y el holismo sociológico. Por lo tanto, la psicología social ha procurado la resolución del debate,
optando por una óptica y perspectiva determinada en su concepción sobre la interacción social; y
es en el grupo donde tiene lugar la confluencia entre lo individual y lo social, siendo su ámbito
particular no solo la conducta social, sino también y sobre todo un proceso básico de interacción
social.

El individuo es incomprensible si lo separamos de un grupo, del mismo modo que no se


puede comprender el grupo si queda separado de la naturaleza de los individuos que lo
componen; por tanto como lo denomina Blanco (1988), el grupo ha de ser considerado como un
mecanismo intermedio entre el individuo y la sociedad.

La psicología social, a principios de siglo, nació intentando resolver el problema teórico del
individuo, del grupo y de la sociedad; se trataba de resolver si el comportamiento del grupo
implicaba procesos psicológicos y sociales irreductibles a las propiedades de los sujetos, o si, por el
contrario, los procesos eran exclusivamente individuales.

En un principio, se llegó a identificar la psicología social con la psicología de los grupos, ya


que los primeros psicólogos sociales trataban casi con exclusividad la relación individuo- grupo; el
impacto de tal hecho ha influido en la circunstancia de que el área de los grupos sea una de las
fundamentales de la psicología.

Es así como la importancia de la psicología de los grupos para la psicología social queda
reflejada por Hogg y Moreland (1993) de esta manera: “Casi cualquier fenómeno que estudia la
psicología social (auto- percepción, formación y cambio de actitud, atracción interpersonal,
influencia social, conformidad y desviación, prejuicio) sucede en el contexto de grupos pequeños,
es por lo tanto el grupo pequeño importante para la psicología social”. La psicología de los grupos
constituye, pues, uno de los principales eje sobre los que se articula la psicología social.

El propio concepto de interacción social y la propia perspectiva psicosocial fue concebida


desde enfoques individualistas, sobre todo desde finales de los años 50, la temática grupal sirvió
como un marco o contexto en el que tenía lugar el comportamiento individual; que quería ser
explicado a partir de procesos intrapsíquicos o a lo sumo, interpersonales; es así como el auge
inicial de la producción científica en la temática grupal quedo truncada en los años 60, siendo más
marcada su pérdida de ímpetu a finales de esta década, entre 1967 y 1975.

La psicología social estudió los grupos desde una dimensión intragrupal, tal y como puede
analizarse en manuales como el de Shaw (1981), por ejemplo: el grupo se consideraba como un
sistema más bien cerrado, sin referencias al plano intergrupal y sin referencia al sistema
organizacional y social del que forma parte; lo importante era el individuo aunque formara parte
de algún grupo social.

Por su parte, años más tarde, en la década de los 70, en Europa, la psicología social
comenzó a estudiar los grupos desde una dimensión intergrupal, queriendo recuperar la
verdadera dimensión psicosocial de las teorías intergrupales, pero quedando relegada, en un
principio, la dimensión intragrupal; años más tarde, se han ido desarrollando modelos teóricos que
integran ambas dimensiones, la intragrupal y la intergrupal (Turner, 1990).
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Asch (1952) dice que el problema característico de la psicología social ha sido responder
de qué forma la interacción social posibilita la interacción recíproca entre el individuo y la
sociedad, la interacción entre los procesos psicológicos y los procesos sociales.

Los individuos como producto social, se adaptan a las normas, se integran en el medio
social y en las regulaciones sociales, del mismo modo que participan en la creación de las normas y
las creencias, ejerciendo su influencia y modificando los contextos y las relaciones sociales, los
sistemas sociales no existen independientemente de los individuos como éstos no existen
independientemente de los sistemas sociales.

La socialización que transcurre a través del tiempo supone, además, que los grupos son
productos de los individuos socializados; el grupo es uno de los sistemas más importantes con los
que cuenta la sociedad para inscribirse en los individuos, del mismo que pueden utilizar los
individuos a los grupos para inscribirse en la sociedad.

El grupo como construcción activa de individuos sociales en interacción, da lugar a la


producción de significados cognitivos y simbólicos, como también posibilita la construcción de la
identidad social, las relaciones intragrupales e intergrupales y los elementos de la estructura
grupal, así como el conjunto de sus procesos.

2. Enfoques teóricos o tradiciones en el estudio de los grupos

2.1. La Tradición Grupal o Instintivista


Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el estudio de los grupos por la
psicología social supuso el desarrollo de esta disciplina como ciencia y el estudio de los principales
problemas de la sociedad occidental; hablar de tradición grupal nos lleva a Durkheim, Ross, Le
Bon, Wundt, McDougall y Tarde.

La sociedad feudal dio paso a una sociedad burguesa, la revolución francesa y la revolución
industrial resquebrajaron el viejo orden; la burguesía dueña del poder político y del poder
económico, teme el surgimiento de las masas obreras que viven hacinadas en los suburbios de las
grandes ciudades. El individuo y la masa son situados frente a frente. La antigua comunidad,
surgida de la voluntad natural, mantenía el equilibrio para el desarrollo del individuo, que quedaba
integrado e identificado en las distintas asociaciones (siendo la familia el grupo prototipico);
mientras que en la sociedad postindustrial las formas de grupalidad que surgen son artificiales y
los individuos pierden su propia identidad, sintiéndose solos, aislados y desarraigados. La
comunidad representaría los valores; las relaciones comunitarias son personales, familiares y los
hombres son tratados como fin en sí mismos; por el contrario la sociedad representa las
estrategias, la voluntad racional y los medios instrumentales para conseguir un fin que conduzca al
progreso.

Según Durkheim: “Si comenzamos con el individuo, no seremos capaces de entender nada
de lo que ocurre con el grupo”. La primera referencia al concepto de grupo en la sociología
alemana fue de Ludwing Gumplowicz en 1885, su teoría se oponía a las teorías individualistas y
organicistas predominantes en la época y a la teoría marxista de clases, el grupo como parte
esencial de la sociedad, se relacionaba más con la concepción anarquista de la sociedad.

La psicología de los pueblos no tardó mucho tiempo en dejar paso a la psicología de las
multitudes, que surgió como reacción política a acontecimientos sociales que tenían lugar a finales
del siglo XIX y principios del XX. La psicología de las masas, desde sus orígenes, fue una psicología
política que se defendía de las masas y de los movimientos sociales, considerados como
patológicos, en busca de un orden social ya perdido pro la nueva época que acompañaba el fin del
siglo y el inicio del siglo XX.

Le Bon fue uno de los pioneros más sobresalientes de la psicología de las masas, aunque
no fue de los más originales al plagiar parte de las ideas que exponía como propias, la relación de
Le Bon con la psicología de los grupos se aprecia a partir de su concepción de las masas, que se
dan básicamente con la unión de más de dos individuos. Una manifestación obrera puede ser
concebida como una masa, del mismo modo que un parlamento, un partido político, un grupo
social, una reunión de amigos, etc.
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Para Le Bon lo que define a la masa o a un grupo no es al proximidad física de sus


miembros, sino la ley de unidad mental por la cual las personas que constituyen una
muchedumbre o un grupo hacen surgir una mente colectiva. De igual manera, plantea que las
características que poseen las masas son nuevas y diferentes de las de cada uno de sus miembros,
la personalidad individual desaparece, aflora el inconsciente dirigido por los instintos, se regresa a
un estado primitivo, reflejando las mentes colectivas compartidas e inconscientes de la supuesta
“raza”; la racionalidad individual humana queda diluida en una mente colectiva irracional,
impulsiva, acrítica, intelectualmente inferior, que razona mediante imágenes; las masas y también
los grupos son peligrosas, depravadas e impulsivas.

Las referencias de Le Bon al inconsciente fueron retomadas por Freud8, quien utilizó las
descripciones del médico Francés como evidencia para su análisis de las masas desde la teoría
psicoanalítica.

Freud, al igual que Le Bon no limitó su psicología de las masas a las “muchedumbres
callejeras”, sino que también se refería a los grupos y a las instituciones; Freud nunca admitió la
idea del inconsciente colectivo y se basó en el concepto de represión para explicar los cambios en
la psicología del individuo cuando formaba parte de la multitud.

De esta tradición grupal, la psicología de las multitudes presupone la existencia de una


psicología característica de los grupos.

2.2. La Tradición Individualista o conductista

La psicología social tendría como característica esencial el estudio del comportamiento


social, producido por estímulos sociales, mientras que la psicología individual estudiaría el
comportamiento no social, producido por estímulos físicos no sociales.

El positivismo será la epistemología dominante en la investigación grupal como en el resto


de la investigación psicosocial. Desde esta óptica, el grupo no sería más que la suma de las partes
(los individuos que lo componen); por lo que el análisis de la conducta grupal ha de ser
simplemente el análisis de los comportamientos individuales, que tienen lugar en el ambiente
social producido por la presencia de otras personas.

Para Allport no solo habría que rechazar la idea de lamente grupal, sino también la propia
realidad del grupo como algo distinto a los individuos que lo forman, el término grupo no sería
más que una falacia nominalista, sin existencia como tal, excepto en el lenguaje; no existen los
grupos, tan sólo los individuos; los individuos son los únicos que actúan.

Entonces para este autor no existiría, pues, una psicología característica de los grupos
diferenciada de la psicología individual, por lo tanto el reto para la psicología de los grupos radica
en recuperar el concepto de grupo sin caer en teorías supraindividualistas, demostrando que
existe una interacción social genuina en el funcionamiento del grupo entre los procesos
psicológicos individuales y los procesos sociales, que sería incomprensible si se optara por sólo uno
de estos procesos de forma excluyente.

2.3. La Tradición Interaccionista.

El interaccionismo en el análisis de la psicología de los grupos surge con psicólogos sociales


de la talla de Sherif, Lewin y Asch, que siguieron una orientación cognitivista basada en la teoría de
la Gestalt, cuando el paradigma dominante en la psicología desarrollada en EE.UU., en la década
de los 50 era el conductismo. En psicología social fueron psicólogos gestaltistas los que propiciaron
la constitución de teorías de un matiz psicosocial de primer orden.

Los principios de la Gestalt encajaban correctamente tanto en la perspectiva psicosocial


como en la construcción positivista del conocimiento científico, a través de la experimentación.
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Frente a un conductismo que destacaba el determinismo ambientalista y asumía las


concepción del hombre como un ser pasivo, que reaccionaba ante estímulos, los psicólogos
gestaltistas oponían una visión que consideraba al ser humano con capacidad de realizar una
actividad constructiva y con capacidad de recibir, utilizar, manipular y transformar la información.
La Gestalt como teoría psicológica, ha sido una teoría precursora del cognitivismo actual.

El postulado gestaltista, que resaltaba la distintividad del todo en relación a sus partes, fue
inmediatamente aplicado a la definición de concepto de grupo. Otro postulado que fue aplicado a
la realidad grupal fue la interdependencia de las partes, al aceptar el supuesto de que el todo es
diferente a la suma de las partes, el grupo no sería la suma de sus miembros. En los grupos surgen
cualidades nuevas, como también tienen lugar nuevas estructuras psicológicas que son
interiorizadas por sus miembros, tales como normas sociales, costumbres, reglas, valores,
modas..., que surgen tras el contacto entre los individuos del grupo y son mantenidos
posteriormente.

Lewin fue el creador de una teoría con bases gestálticas, que recibió el nombre de la teoría
del campo. Él conceptualizó a la persona como un punto en el espacio psicológico, por lo que se
sentiría obligada a moverse en ciertas direcciones según el campo de fuerzas que operan en ese
espacio.

La teoría del campo de Lewin comparte las bases de los rasgos esenciales de la Gestalt;
esta se caracteriza por elegir no uno u otro elemento aislado dentro de una situación, sino por
considerar la situación en su totalidad; por ello, la conducta de los sujetos no se derivaría de sus
características o rasgos internos, sino de la relación que establecen con el medio ambiente; es así
como el constructo fundamental es el de espacio vital o campo psicológico.

Lewin consideraba al grupo como un todo dinámico, fundamentado en la


interdependencia de sus miembros, el grupo tendría propiedades tan reales como las de las partes
que lo componen, siendo la interdependencia de sus miembros y no la semejanza, aquello sobre lo
que se constituyen los grupos.

2.4. Origen de la dinámica de grupo

Hacia finales de los años 30 y principios de los 40, la dinámica de grupo se consolidó de la
mano de Kurt Lewin. Sin embargo, se resalta la influencia de Moreno en la Psicología Social y en la
sicología Grupal, es igualmente importante, aunque mínimamente reconocida.

Fue pionero en el estudio de los pequeños grupos y una figura excepcional en la aplicación
de las técnicas grupales. “Moreno puede ser considerado como el padre fundador de la psicología
de los grupos, en el sentido de que es el primer autor que se ocupa fundamentalmente y con
amplitud de los grupos humanos como objeto de trabajo”.

La colaboración entre Moreno y Lewin, sus investigaciones respectivas y las teorías que
desarrollaron disiparon, en los años 30, las dudas sobre la existencia de los grupos, llegándose a
demostrar experimentalmente la realidad del grupo.

El avance científico en las ciencias sociales y en la psicología social posibilitaba el


desarrollo de un área que va a tener al grupo como objeto de análisis: la dinámica de grupo. Por
dinámica de grupo se puede entender tanto una especie de ideología política preocupada por la
forma de la organización de los grupos y por las posibles mejoras del sistema democrático, como
un conjunto de técnicas grupales destinadas a la mejora de habilidades en las relaciones humanas.

Cartwright y Zander (1971), optan por una tercera acepción del término dinámica de
grupo, por la que entienden “un campo de investigaciones dedicadas a obtener conocimientos
sobre la naturaleza de los grupos, las leyes de su desarrollo y sus interrelaciones con los
individuos, otros grupos y organizaciones”.
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3. La Psicología de los Grupos en la segunda mitad del siglo XX

3.1. La Psicología de los Grupos en la Década de los 50

A finales de los años 40, la dinámica de grupo se convirtió en el tema más


innovador de la psicología social. Los primeros años de los 50 fueron años en los que el
apogeo de la investigación sobre los grupos pequeños fue constante.
Según Zander la influencia mayor en esa época fue el análisis del proceso de
interacción de Bales, que constituyó la base del estudio de los grupos pequeños, influencia
que se reflejó principalmente en los sociólogos que estudiaban los pequeños grupos.
Tras la muerte de Lewin la escuela de dinámica de grupo, se apartó de la
concepción lewiniana, poco a poco el grupo se fue convirtiendo en un lugar privilegiado e
idóneo para el análisis de procesos psicosociales como la comparación social, la cohesión,
la disonancia cognitiva, que de la mano de Festinger destacó la dinámica conformista de
los grupos e influyó en el área de la psicología grupal con su estudio de campo realizado
sobre la disonancia cognitiva en una secta religiosa.

3.2. La Psicología de los Grupos desde La Década de los 60 Hasta la Crisis de la Psicología
Social
En la década de los 60, Shaw, Steiner y Gerad y Miller escribieron cada uno de ellos
un capítulo en el Annual Review of Psychology sobre la dinámica del grupo; tales capítulos
constituyen una radiografía precisa de lo que fue la psicosociología de los grupos en esa
década. Los temas tratados fueron los siguientes: las estructuras grupales: estatus y roles,
comunicación, liderazgo, poder y coaliciones; los procesos de grupo: atracción
interpersonal y conformidad; la productividad del grupo: rendimiento individual vs.
rendimiento grupal, toma de decisiones, etc.
Por otra parte, en esta década la psicología social, por su enfoque cognitivo y
anticipándose a la posterior evolución de la psicología en su conjunto, se fijó aún más en
los estados y procesos internos del individuo, como las actitudes, las atribuciones y la
disonancia cognitiva, olvidándose de aspectos más sociales de la realidad grupal.
Puede ser muy significativo resaltar el hecho de que Festinger sólo realizara un
estudio de campo para demostrar el efecto de la disonancia cognitiva en un grupo real;
mientras que, sin embargo, los experimentos de laboratorio para estudiar los factores
intrapersonales de la disonancia cognitiva fueron numerosos, solo interesaba el
comportamiento de los individuos, al margen del sistema grupal al que pertenecieran.
En los años 60 se produjeron importantes acontecimientos, un sociólogo de
Harvard llamado Homans, sentó las bases de las teorías del intercambio social.
Durante esta década, Shaw publicó en 1976 un manual titulado Dinámica de grupo.
Psicología de la conducta de los pequeños grupos, publicado por primera vez en España en
1981; el manual asume la definición de grupo en base a los conceptos de
interdependencia y de interacción, un grupo se daría cuando “dos o más personas que
interactúan mutuamente de modo tal que cada persona influye en todas las demás y es
influida por ellas”.
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3.3. La Psicología de los Grupos en los Años 80 y el Aporte de la Psicología Social


Europea.
Durante la década de los 70, el grupo en la psicología social era concebido como: el
grupo centrado en sí mismo, como marco donde los individuos se comportan y procesan
la información, ajeno a las relaciones intergrupales y cerrado a las influencias
socioculturales. La necesidad en los 80 de teorías explicativas desde la psicología social era
una demanda exigida como imprescindible por la disciplina, la dinámica intragrupal no
puede ser tratada sin la dinámica intergrupal, y viceversa.
En Europa desde los años 70, se produjo una importante revitalización de la
psicología social que tendrá en lo grupal, una de sus principales características y focos de
interés; se resaltaron las necesidades de tratar las dinámicas intragrupales e intergrupales
conjuntamente, sin centrarse exclusivamente en una de ellas; también es importante
resaltar que en EE.UU., se produjo en la década de los 80 un aumento de las
investigaciones de las relaciones intergrupales influido por la labor de Tajfel. Tanto el
trabajo de Tajfel como el de Moscovici influyeron, en los psicólogos sociales
norteamericanos.
Por su parte Levine y Moreland (1990), ya no consideran al grupo como un sistema
cerrado, en la última revisión que ha aparecido en el Annual Review of Psychology, ambos
pretendían hallar las causas que expliquen el incremento cuantitativo en la producción
investigadora en la psicología social de los grupos.

3.4. Psicología social europea

En ciertos países europeos, como Francia, Gran Bretaña y Suiza, principalmente,


desde la década de los 60 se han ido configurando importantes núcleos de psicólogos
sociales que, como minorías activas, han ido perfilando un proyecto que ha pretendido
complementar a la psicología social desarrollada en los EE.UU.
Para Ibáñez (1994), la reivindicación de la dimensión social de los fenómenos de la
psicología social europea puede apreciarse en la teoría de la representación social, la
teoría de la conversión, la teoría de la categorización social y la teoría de la identidad
social, como también por el desarrollo, principalmente en Gran Bretaña, de la orientación
del análisis del discurso, el interés por la retórica y las explicaciones cotidianas.
Tras la segunda guerra mundial, en Europa Occidental hay psicólogos sociales que
no mantienen apenas relaciones entre sí, pero están conectados con la psicología social
norteamericana.
Los psicólogos sociales europeos se encuentran escindidos en cuanto a su modo de
hacer psicología social; ya que unos continuaban con la tradición imperante, mientras
otros cuestionaban profusamente el estado de la psicología social. Tal como dice Tajfel, se
llegaron a plantear cuestiones sobre la naturaleza de la teoría en psicología social, sobre la
aptitud de los métodos usados para el análisis de los fenómenos sociales “naturales”,
sobre la naturaleza de los supuestos, valores y presuposiciones no formuladas acerca del
hombre y la sociedad que condicionan presuposiciones no formuladas acerca del hombre
y la sociedad condicionan teorías y métodos de investigación, sobre la relevancia y
significación de los resultados científicos y sobre las relaciones de las teorías, problemas y
métodos de investigación de la psicología social con las ciencias físicas y naturales.
Por su parte Huici, sostiene que la psicología social europea incide en la necesidad
de atender al contexto social en el que acontecen los procesos psicosociales y toman
conciencia de la urgencia de la articulación entre variables psicológicas y sociales.
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Nuevamente Ibáñez señala, que la aportación europea ha consistido básicamente


en reformular planteamientos y las interpretaciones de la psicología social
norteamericana desde una perspectiva que resaltaba su insuficiente consideración de las
dimensiones sociales, y que intentaba evidenciar sus presupuestos ideológicos y
epistemológicos implícitos, propiciando en algunos casos el hallazgo de nuevos
fenómenos o de nuevas explicaciones.
Tradicionalmente, la psicología social norteamericana mayoritaria ha reducido el
mundo social a la simple presencia o ausencia de unos pocos extraños, tal y como se ha
llevado en los experimentos de laboratorio. Más la interacción social es entre individuos
pertenecientes a grupos sociales, con las que comparte actitudes, opiniones,
conocimientos y representaciones sociales.
Las diferencias entre la psicología social norteamericana y la psicología social
europea en cuanto al contenido son evidentes, la reivindicación de la dimensión social y
de la investigación en un plenum social ha tenido sus consecuencias que se han reflejado
en las áreas temáticas más sobresalientes.
Las áreas más investigadas por los psicólogos sociales en Europa son la influencia
social y los procesos intergrupales, hay temas que son tratados por igual, como la
agresión, la toma de decisión en situaciones de riesgo, el cambio de actitud y la
percepción de grupo, a diferencia de temas como la atribución, la atracción interpersonal,
la teoría de la equidad, la autoconciencia, a conducta de ayuda, la teoría de la
comparación social y la correlación actitud-conducta son temas mayoritariamente
tratados por la psicología social norteamericana.
El papel que ha desempeñado Moscovici en la consolidación de la psicología social
en Europa ha sido recientemente reconocido en nuestro país. Las características más
distintivas de la psicología social europea, según Moscovici, serían su distanciamiento del
individuo, el rechazo de las implicaciones más positivistas en la teorización en las ciencias
humanas, una apertura hacia el estudio de los factores y procesos ideológicos y la
rehabilitación de la elaboración teórica y de la reflexión crítica.
Junto a Moscovici, Tajfel ha sido el propulsor de la psicología social europea, sin
olvidar las aportaciones de la Escuela de Ginebra. A su vez, los psicólogos sociales
ginebrinos han recibido la influencia de los autores mencionados.
Tajfel desarrolló la teoría de la identidad social para explicar las relaciones
intergrupales, que representa una posición metateórica distintiva que resalta la
incorporación de procesos sociales amplios.
En esta teoría el concepto clave por excelencia es el concepto de identidad social,
él lo define como esa parte del “autoconcepto del individuo que se deriva del
conocimiento de pertenencia a un grupo social, conjuntamente con el valor y significado
emocional otorgado a esa pertenencia”.
El punto de partida de la teoría de la identidad social es el proceso de
categorización social, este proceso no solo permite ordenar el ambiente social,
reduciendo la complejidad estimular del medio social, sino que además da un sentido al
individuo al funcionar como un sistema de orientación que crea y define el lugar del sujeto
en la sociedad.
La teoría de la identidad social defiende que la competición social influye en el
aumento de la autoestima del sujeto, por ello el motivo que hay detrás de la
discriminación intergrupo es el deseo de mantener y aumentar la autoestima, tras asumir
una identidad social adecuada que resulta de la comparación favorable al endogrupo.
Heredera de la teoría de la identidad social ha de ser considerada la teoría de la
autocategorización, elaborada por Turner, que representa una extensión y ampliación de
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los procesos de categorización e identificación social desde el área de lo intergrupal al de


la conducta grupal.
La teoría de la categorización del yo asume que el autoconcepto lo constituye un
conjunto de las representaciones cognitivas del yo de las que dispone una persona, tales
representaciones cognitivas adquieren la forma de categorizaciones del yo, en base a la
evidencia percibida de una serie de semejanzas intraclase y diferencias interclase. Turner
ha aplicado su teoría a los procesos de influencia, no solo para explicar los procesos de
influencia conducentes a la conformidad, sino también a los procesos responsables del
cambio social.
La psicología social europea ha pretendido resocializar la propia psicología social,
que se hallaba en plena crisis, reintroduciendo y redescubriendo el grupo, a través de los
conceptos de las representaciones sociales, la categorización social y la identidad social.

3.5. Estado actual de la psicología de los grupos

Steiner, había predicho que a finales de la década de los setenta se daría un


resurgir del pensamiento grupal; y las predicciones se cumplieron parcialmente, es decir
hubo un nuevo interés por la psicología de los grupos, aunque el motivo de ello fuese
diferente al profetizado por Steiner. Aunque este nuevo resurgir del interés por los grupos
en Estados Unidos seguía desarrollándose desde una óptica individualista.
Este autor matizó que el resurgir de los grupos hubiera tenido lugar siempre que el
conflicto social existente en la sociedad pudiera ser atribuido a causas externas e
inestables; y tal como sucedió en Estados Unidos en la década de los setenta, se estimó
que los conflictos sociales se debían a causas internas y estables, por lo que se admitía que
la costosa investigación sobre grupos fuese capaz de ofrecer solución a los problemas.
Munné, lo expresa en estos términos: “Los últimos diez años han traído novedades
teóricas... un creciente interés por los fenómenos sociales de naturaleza cognitiva. Esto se
debe, entre otras razones, al inicio por Moscovici de los estudios sobre representaciones
sociales... se percibe un renacimiento de la investigación sobre grupos, en especial de las
relaciones intergrupales, aunque algunos (Moscovici) parecen localizarlo más bien en la
dinámica de grupos o lo que generalizan de un modo ambiguo a los procesos de grupo,
pero matizando que se trata de estudiarlos con enfoque cognitivo”.
En efecto, en Estados Unidos se produjo, en la década de los ochenta, un aumento
de las investigaciones de las relaciones intergrupales influido por la obra de Tajfel y es que
poco a poco los psicólogos sociales norteamericanos comenzaron a ser receptivos al
quehacer psicosocial, que se desarrollaba a ese lado del Atlántico.
Levine y Moreland ponen de manifiesto tres cambios importantes a nivel teórico
en el estudio de los grupos. Primero, los grupos están inmersos en una estructura social y
adquieren una posición social respecto a otros grupos. En el estudio de los grupos,
muchos investigadores parece que aceptan que los grupos se relacionan entre sí en un
vacío social, la mayor parte de los estudios se refieren a dos grupos totalmente separados
entre sí, pero sin embargo casi todos los grupos están unidos entre si de alguna manera,
porque comparten algunos miembros, porque han desarrollado algunos lazos de unión o
porque están sumergidos en la misma red social.
Segundo, los grupos son ubicados en el contexto de las organizaciones, la
estructura social de dichas organizaciones y su ideología van a ser factores importantes a
tener en cuenta a la hora de estudiar los grupos pequeños.
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Y tercero, en los conflictos intragrupales, junto al conflicto de intereses, existe el


conflicto sociocognitivo, en el que cabe la influencia minoritaria. En esta revisión se
introduce, por primera vez, un apartado que se denomina: ecología de los grupos
pequeños, es decir, cada grupo ocupa una determinada situación y ésta repercute de
alguna manera sobre sus ocupantes.
Se retoma la idea de Lewin de que le entorno físico y social forma parte del espacio
vital del grupo, así como su entorno temporal. En cuanto al entorno físico, este ha sido un
tema ya estudiado con anterioridad por ejemplo: las condiciones físicas de las empresas y
de los despachos, el nivel de hacinamiento, la familiaridad con el entorno y la
territorialidad.
Por el contrario, el entorno social ha sido menos estudiado, caben señalar aquí tres
áreas de investigación: las relaciones intergrupales, el entorno de las organizaciones y la
pertenencia a diferentes grupos.
Respecto a las relaciones intergrupales, Levine y Moreland, señalan que algunos
autores parecen asumir que los grupos se relacionan en un vacío social, que estas
relaciones son siempre competitivas o que se sirven de otros grupos con propósitos de
comparación social.
Por lo que se refiere al entorno social de los pequeños grupos en las
organizaciones, las investigaciones se han centrado preferentemente en grupos de trabajo
de corporaciones empresariales, aunque no han faltado trabajos que han considerado las
corporaciones locales. Las organizaciones proporcionan un marco dentro del cual pueden
crecer los grupos informales y donde el bienestar de los grupos con frecuencia depende
del éxito de la organización en la que están incluidos; pero incluso los grupos dentro de las
organizaciones pueden intentar controlar su entorno.
Por su parte, el entorno temporal de los grupos, es decir, su evolución través del
tiempo, también ha sido objeto de numerosos estudios, especialmente en relación a los
grupos experienciales y grupos de terapia.
Otra área de investigación dentro del entorno temporal de los grupos es su
formación y desintegración o muerte del grupo. Moreland argumenta que la formación
grupal debe ser vista como un proceso de integración social; algunas formas de
integración social (ambiental, conductual, afectiva, cognitiva) parecen producir pequeños
grupos; el reto es descubrir cómo estos procesos se acoplan para producir un grupo
particular. La investigación en muerte grupal es menos común; algunos de los trabajos se
han centrado en las consecuencias emocionales de la desintegración del grupo.
También se han tratado temas clásicos de los grupos: composición de los grupos, la
estructura de los grupos, conflictos intragrupales, y el rendimiento de los grupos.
Desde un punto de vista metodológico, el estudio de los grupos se aleja de los
laboratorios para cercarse a los grupos naturales.
Esta tendencia probablemente seguirá vigente dada la utilización cada vez mayor
de simulaciones por computador o el análisis de redes sociales, probablemente también
se hará uso de nuevos métodos para evaluar y analizar los procesos de grupo.
En suma, puede considerarse la revisión de Levine y Moreland, como una revisión
muy completa tanto en la esfera de lo teórico como en la síntesis sobre los progresos de la
investigación sobre los grupos pequeños, echándose en falta el tratamiento de las
relaciones intergrupales; aun así estos autores insisten en la necesidad de considerar a los
grupos como sistemas abiertos, ya que, constituidos y formados por individuos sociales,
son parte, a su vez, de organizaciones más amplias en un marco comunitario.
Las aportaciones de los psicólogos sociales europeos permitieron una fertilización
de enfoques y datos que enriquecieron y revitalizaron el estudio de los grupos.
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A mediados de los noventa, Huici hace una revisión de las estructuras grupales en
tres áreas:
En las relaciones intergrupales se advierte un predominio de los trabajos derivados
de la teoría de la identidad social y de la categorización del yo. Los núcleos de las diversas
líneas de investigación que tienen lugar en esta área tratan de resolver cuestiones tales
como:
Incidencia de la identificación social: en función del tamaño del grupo, de su status
y de la diferenciación intergrupal y homogeneidad endogrupal, principalmente en grupos
políticos.
Niveles de identificación de forma vertical: es decir, con categorías de distinto nivel
de inclusividad (por ejemplo, identidad regional, nacional, supranacional).
Un nivel más alto de diferenciación regional conlleva una búsqueda de mayor
distintividad del endogrupo nacional y una mayor percepción de la homogeneidad
regional que nacional.
Medida de la identidad: la elaboración de la medida de autoestima colectiva de
Luhtanen y Crocker (1992) ha permitido hacer frente al problema de los efectos de la
discriminación intergrupal en la autoestima, al poderse medir tales efectos en la
autoestima derivada de la pertenencia de grupos.
Variables socioestructurales en la diferenciación intergrupal: como status, poder,
tamaño de grupo, y permeabilidad de las fronteras de grupo.
Efecto de la homogeneidad del endogrupo: Viene determinado por:
• La condición mayoría-minoría, dándose en esta última.
• La relevancia de los atributos para la identidad social, la homogeneidad sólo se da en los
relevantes.
• El contenido de los estereotipos de los grupos que se daban en un determinado
contexto social.
El efecto “oveja negra”: consistente en que se puede simultanear el sesgo
endogrupal y el denigrar a los miembros indeseables del grupo. Se trata de un fenómeno
de diferenciación simultánea intra e intergrupal.
• Influencia minoritaria: se destaca el modelo de elaboración del conflicto, un importante
intento de integración de teorías e investigaciones en el dominio de la influencia social. En
cuanto a la investigación empírica, los trabajos versa sobre los efectos de la censura en la
influencia minoritaria, el status de la fuente, la cohesión de la fuente y los efectos de
conversión o polarización latente, la eficacia para el cambio de actitud de la
internalización del conflicto suscitado por la fuente minoritaria, la consistencia minoritaria
desde una perspectiva comunicativa.
• Relaciones intragrupales: Su revisión resulta más compleja porque sigue siendo un área
muy fragmentada debido a la interdisciplinariedad, sin embargo, se hace necesario
incrementar el estudio de los grupos en contextos naturales, donde se consideren los
múltiples aspectos dinámicos y temporales implícitos en ellos.