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ZINDO&GAFURI

botánica
perlongher, Melina
Botánica. - 1a ed. - Buenos Aires:
Zindo & Gafuri, 2012.
p. ; 20x14 cm.

ISBN

1. Poesía Argentina. I. Título


CDD A861

Fotografía de cubierta:

zindo.gafuri@gmail.com

Hecho el depósito que marca la ley 11.723.

Impreso en Argentina
Botánica

Melina Perlongher
1

cala

el tiempo de una lila en florecer

orquídea bendecida en mercurio

envejece el rosal

explota el grano de maíz

camelia llena de ojos

todo sucumbe

frente al milagro.

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2

una mirada

alarga el amor como la pérdida:

camina
y sacrifica el jazmín.

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3

muerto entre paredes de concreto

el pobre jardín ajeno

el cemento no tiene tema

palidecen líquenes

y las lianas

flores de un bosque cualquiera.

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4

baobab

los gorriones se vuelven libélulas:

nieve,
lágrimas de azaleas.

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encerrada la selva
presa de vientos

embebidas en descontento
en enero caen amputadas
cáscaras de zarcillos.

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6

una hormiga
huella en la telaraña
batalla alada con un colibrí

piden misa sacrílegos


todos los bichos en duelo
tras enterrar al benteveo
bajo el malvón del jardín

elevo mis pies


dos metros del suelo

nada sobrevive al verano.

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7

una libélula enamorada


liba una azucena
con los venenos del miedo
regados sobre el césped.

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8

esporas
se diseminan

pulpa de veneno

la liana succiona al árbol

las lilas son blancas


y se acaba el encanto:

nunca hubo semillas de helecho.


9

manchas de rosas pequeñas


entre la estopa

partículas oblicuas
y residuos de amapolas
cargan el peso de la derrota.

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10

las pequeñas redondeces todas

pasos octogonales
mundo horizontal desapegado

el olvido o el tiempo

cicatrices en el cuerpo longuilíneo


hecho de puntos fractales.

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en un sobre semillitas guardadas


universo de asbesto y algodón

un perfume de orquídeas
ahuyenta el espanto y el silencio

remedio de semillas de álamo


palabras en secreto
lavanda o enebro
para despertar a los muertos.

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boqueando el sábalo
en un pantano
rodeado por guardianes románticos
desafiándose a duelo

descama la muerte a la doncella


coronas de rosas blancas
abandonadas al primer banco

incordiosas monedas de incienso


el perfume de las mazorcas
sobornan el olor a muerte.

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sobornada la rosa
por el amor y la muerte
se deshoja
uno la enerva
la otra le causa espanto.

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pálido manto
o cuento de entuertos

secuestro de un grupo de rosales enanos.

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en las vísperas del mes de mayo


retícula de la verbena
en un predicamento

se alejan los espíritus


ramitas coronan el mal de amores.

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vívida de mentiras
recoge semillas de sésamo

y en la huella siembra
olvidos del lobo enamorado.
17

corona de lilas
y orquídeas enlazadas

trepa el invierno
la línea del ocaso
y reverbera

las pústulas descascaradas


descamadas las costumbres
punto por punto
sobre un piso fingido.

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un botón de camelia
brácteas de sábalos
cosidas con hilos de poliéster
pétalos de acetato
hojas desfloradas de espanto.

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tristes tulipanes zozobran


ríos de sal
escondidos del crepúsculo
desdibujan el color de las rosas

ahora soy el jazmín

pobres lilas
fallidas violetas de los alpes
pétalos de margarita nunca deshojados

y brontan esporas

pérdida de la gravedad

los cactus se marchitan


al final del día.

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todos nos desfloramos ante el desaliento.

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La princesa no cuenta pétalos:


siempre hay un rey en su destino.

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Julieta agoniza en veneno

el cactus la exorciza

ríe mirando el desierto

las barbas de Romeo puestas a remojar

y los príncipes mueren de miedo.

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azaleas en las ventanas por las tardes


para el dinero un ramo de violetas

en el sendero rodeado de caléndulas


pasea Juana de Arco sin sombrero.

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trota Dulcinea por la orilla de los mares

nada por detrás de la villa

duerme en las almohadas

la risa del viento.

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del calabozo prisionera


pionera del arte deshilachado
Andorra La Vieja
tras los álamos estalla en gloria

las princesas revientan en celo


revolcándose los pelos en lavandina.

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un apéndice carnoso

muñecas llenas de pistilos

azarosas falanges de estambres

que no fecundan en verano

el sol de enero seca las flores del pantano

trepa la hiedra

y Cenicienta alimenta a los grillos.

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triste
como aquellas que jamás sabrán de su belleza
esquina sin ventanas
o zaguán sin alameda
sus pies brillan
y graban en el pasto
el ritmo de las mareas

la risa de mil pigmentos y mil centurias


crucificada contra la tierra.

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pobre bella durmiente


cáscaras de manzanilla en el pelo
puntas de león
roza la mejilla con la hiedra

gira en círculos sobre los pantanos


como la risa del cisne

pato vestido de seda


cisne queda.

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Blancamuerte descansa
la cabeza tras los jazmines del pantano

de tanto cardo dolida


suspira tres veces
y pierde el encanto

se sabe: si pican las arañas en verano


ni los duendes juntan alhelíes.

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mi abuela cosía vestidos estrellados


yo le cortaba la tela donde se arruinaba
y ella compraba de nuevo los botones nacarados

tengo el vestido floreado


bailo como las azaleas
juego a esconderme
sin pisar el pasto chiquito
porque se despeina

allá
en la cerca de cardos
la princesa mueve la rueca
cuando la primavera muere
y flotan las libélulas.

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Elizabeth se cubre de baba y vuelve a nacer


espina reticulada de pitonisa
grita verdad mentira
y se pinta la lengua
el veneno en el techo
la punta le fibrila

cuántas horas faltan, pregunta


para la próxima cita.

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en la viga
un pie tras otro

mientras acota la altura


baila como muerta
la pena refregada en la cara

la espina retiene todo

ríe
-damas o juego de ajedrez-
muerte epicurea tras lisonjas.

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desde el jardín sonreía antipática

y tras el portalámparas del salón

torturaba con la lengua un colibrí

pájaro de lo creado y lo invisible

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explotó fríamente
pléyades como pájaros de los vientos brillan

veo el lago cruel


y añoro la laguna

ridículo gusano bajo los líquenes

suele anochecer triste.

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adornada la casa
de flores blancas
prendo velas naranja en mayo
como quien imita al invierno

tomo un café
esperando que llueva.

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estrellas y gotas disonantes

spray solar
partículas de voz

sobre las hojas nieve de primavera


la bocanada en la pared
las lianas atrapan esporas y escupen palomas.

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uñas largas en la clavícula


empolvada de oro

el disco y el cuello tiesos,


tiesos como gárgolas.

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ojos abiertos

grandes y densos

la piel como un cuenco

embarrados los pies

algo brota en las manos.

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estaca enraizada en las palmas

vuelo cíclico en danza sutil

el movimiento que no vemos es un remolino

que dispone las piezas como los cuervos.

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en una escalera de abejas


rejas y presos de la amargura

sobre los escombros un caminito


los hilos cruzados de la tela de araña.

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uno deja los pétalos para no irse del todo.

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Índice
1 7
2 8
3 9
4 10
5 11
6 12
7 13
8 14
9 15
10 16
11 17
12 18
13 19
14 20
15 21
16 22
17 23
18 24
19 25
20 26
21 27
22 28
23 29
24 30
25 31
26 32
27 33
28 34
29 35
30 36
31 37
32 38
33 39
34 40
35 41
36 42
37 43
38 44
39 45
40 46
41 47
impreso
En el aura del sauce
por
Tecno ofsset
Araujo 3293
Mayo de 2012

enelaura.wordpress.com
enelauradelsauce@gmail.com