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NIVELES DE CREATIVIDAD

DIFERENTES NIVELES DE CREATIVIDAD


I. Tylor distingue 5 niveles:

1) La creatividad expresiva. Dibujo de un niño-espontaneidad –libertad desprovista de aptitudes


especiales.

2) La creatividad productiva. Se dispone de aptitudes y habilidades para dar forma a sentimientos y
fantasías. El individuo se mide con la realidad.

3) La creatividad inventiva. Se opera con componentes propios, que se relacionan de modo nuevo,
hasta ese momento no usual -inventos, descubrimientos. Se basan en la elaboración de relaciones
novedosas gracias a la flexibilidad. Se pueden descubrir nuevas maneras de ver viejas cosas.

4) La creatividad innovadora. Dominio de los principios fundamentales del campo de actuación. Los
productos ya no se miden en el nivel individual sino en ámbitos culturales.

5) La creatividad emergente. Se destacan las ideas de las nuevas escuelas. Los nuevos
paradigmas. Hay un elevado grado de reestructuración de lo existente.

SER CREATIVO: ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?

Ser creativo no está relacionado con la alta inteligencia. Esta capacidad es


inherente al ser humano y todos podemos aprender a potenciarla, a ponerla
a nuestro favor.
 La diferencia entre prestar atención y estar alerta
 Los 5 tipos de atención
 La memoria sensorial: el recuerdo de tus sentidos

DIFERENCIA ENTRE PRESTAR ATENCIÓN Y ESTAR ALERTA

Focalizar y prestar atención a lo que importante media en nuestro


bienestar. Por contra, la mente que siempre está alerta y que vive en un
estado de hipervigilancia constante se presenta como un terreno
perfecto para que se reproduzca la ansiedad.

La diferencia entre prestar atención y estar alerta es importante. Tanto


es así, que a menudo, definen dos tipos de estados mentales que pueden
mediar en nuestro bienestar o, por contra, incrementar la ansiedad. De
algún modo, saber utilizar nuestros recursos cognitivos y emocionales en
beneficio propio es esa asignatura pendiente para buena parte de la
sociedad.
Este es un tema tan interesante como clásico dentro del ámbito de la
psicología. De hecho, William James ya nos explicaba lo siguiente en
1890: «la atención es tomar posesión de la mente, de forma clara y
vívida. Su esencia es la concentración de nuestra conciencia y, gracias a
este proceso, conseguimos controlar de forma efectiva determinados
aspectos de nuestra realidad, dejando de lado los que no interesan».

Alcanzar este hito en nuestro día a día nos permitiría regular desde el
estrés, la ansiedad, la preocupación y otros esos estados que tanto nos
alejan de una auténtica calidad de vida. Es más, tal y como nos indica
Daniel Goleman en su libro Focus, la atención es un músculo
quedebería entrenarse. No obstante, conseguirlo no es fácil porque
vivimos en un mundo donde resulta casi imposible centrarse en un único
lugar.

Así, lo opuesto a la atención no es siempre la desatención. Hay un estado


mucho más complejo, y hasta patológico, que cursa con estar alerta;
nos referimos a la hipervigilancia, a vivir con una sensación constante de
peligro. Conozcamos más datos a continuación.

«No somos conscientes de lo importante que es la atención. Es parte


esencial de todo lo que hacemos. Si no estás atento, probablemente no
puedes acabar ni una conversación, mucho menos un proyecto».

LA MEMORIA SENSORIAL: EL RECUERDO DE TUS SENTIDOS

La memoria de nuestros sentidos nos permite retener la información


obtenida a través del tacto, el oído o el gusto durante unos breves
segundos. Los suficientes para que el cerebro pueda procesarlos y decidir
si esa información es útil o debe desecharse.

LA MEMORIA DECLARATIVA

Hay muchos tipos de memoria pero quizá la más extraordinaria, a la


vez que efímera, sea la memoria sensorial. Tocar una taza de té muy
caliente, el olor de una flor, el sonido de un cristal que se rompe… Toda
esta información sensorial queda guardada en nuestro cuerpo durante unos
segundos, aunque el estímulo original ya no está presente.

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Todos estos procesos perceptivos son los que nos permiten
adaptarnos y comprender mejor nuestro entorno. Gracias a nuestros
sentidos podemos identificar, reaccionar ante los peligros, entender lo que
nos envuelve, movernos con naturalidad y disfrutar de todo aquello que
conforma nuestro mundo. Es algo fascinante.
Ahora bien, un hecho en el que quizá nunca habíamos deparado es en el
siguiente: nuestro cuerpo también tiene memoria. Un ejemplo, la
sensación de una caricia queda impresa en nuestra piel durante tres
segundos. Durante ese brevísimo instante de tiempo nuestro cerebro
procesará dicho estímulo y decidirá además, si merece ser recordado u
olvidado.
La psicología científica se ha centrado durante mucho tiempo en este
tipo de procesos para comprender mejor cómo se almacenan,
guardan o recuperan los recuerdos. Es un campo muy interesante que
nos permite descubrir, entre otras cosas, que el ojo humano es capaz de
recordar hasta 12 estímulos visuales. Conozcamos más datos a
continuación.

«Las mejores y más bellas cosas de este mundo no pueden ser solo vistas
o incluso escuchadas; también deben ser sentidas con el corazón».

-Helen Keller-

La memoria sensorial es un campo relativamente nuevo en el mundo


de la psicología. Así, y a pesar de que figuras como William James
fueran pioneras en el estudio del campo de la percepción, no fue hasta
1967 cuando nos encontramos por primera vez con este término.
Fue Ulric Gustav Neisser quien acuñó el término ‘memoria
sensorial’. Este psicólogo de origen alemán y miembro de la Academia
Nacional de Ciencias de Estados Unidos presentó ante la comunidad
científica un nuevo modelo sobre la memoria tan interesante como decisivo.
En trabajos tan decisivos como Cognición y realidad, nos explicaba cómo
nuestros sentidos eran capaces de guardar la experiencia de un estímulo
durante un breve tiempo con un fin muy concreto.
Esa finalidad es la de discriminar si cada estímulo experimentado
merece la pena recordarse o no. Si el cerebro considera que debemos
recordarlo, elegirá guardarlo o bien en la memoria de trabajo o en la
memoria a largo plazo. Asimismo, el doctor Neisser también nos reveló que

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la memoria sensorial se caracteriza a su vez por diferenciarse en tres
categorías. Cada una de ellas se asocia a un sentido, a uno de esos
‘canales’ a través de los cuales interaccionamos con lo que nos rodea.