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Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Facultad de Filosofía y Letras


Filosofía en México I

Espinoza Rodríguez Carlos Daniel

El exilio filosófico en América: los transterrados de 1939 – Abellan

Apartado XIV: Maria Zambrano: El itinerario de la Razón Poética.

Nada más comenzar el texto, el autor opta por dar una introducción a las bases de
Maria Zambrano, es decir, sus influencias: En primer lugar a su Padre Blas Zambrano,
luego su maestro, Ortega y Gasset quien la termino adentrando a su pensamiento
filosófico.
Nos dice, que encontramos en Maria Zambrano un sello fuerte de originalidad, que se
parecía desde los primeros escritos, pero que se hace patente en su ensayo de 1934:
Hacia un saber sobre el alma. En el cual parte del descubrimiento ortegariano de la
razón vital. Y en esta misma dirección de pensamiento, recaba el antecedente de Max
Scheler en su textos Ordo Amoris y Muerte y supervivencia, donde hace un reclamo al
orden del alma. Hace una queja también al racionalismo y a la psicología científica,
pues ve en la funcionalidad de estas una acción arruinadora de la esfera del alma.

Más tarde, hace un análisis de la conciencia romántica del siglo XIX de la cual deriva
una idea de que existe una necesidad e un saber del alma y de un orden interior que
resulta inapresable por la filosofía racionalista y la razón científica: Un saber mas amplio
y radical dentro del cual pueda florecer este delicado saber de las cosas del alma. Esta
idea ya tiene tintes del saber gadameriano.

Cuando Maria Zambrano se vuelve a Europa y se retira de su labor docente para


dedicarse a su obra literaria, por su pasión y su aislamiento en su soledad, un modo de
vida en que su alma se deje escuchar. Nos dice: ‘‘Escribir es defender la soledad en
que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento comunicable en que,
precisamente por la lejanía de toda cosa concreta, se hace posible un descubrimiento
de relaciones entre ellas".
La labor para el escritor, según Zambrano, no es otra que la de develar secretos, cosas
que no se pueden decir; descubrir lo que no se puede decir y comunicarlo son los
objetivos del escritor. Pero para ello se necesita de la soledad y un hambre de verdad,
de la revelación de estas verdades que no se dejan decir.

Es en este sentido en el como se relacionan la poética y la filosofía. En su texto


Filosofía y Poetica, Zambrano expone las similitudes y diferencias de ambas disciplinas.
Diferencia a la Filosofía como aquella vía ascética y reflexiva por la que se quiere llegar
al conocimiento, mientras que la poesía no desea renunciar a nada en su encuentro con
el conocimiento. Desea abarcarlo todo, sin simplificarlo, sin reducirlo. Exige un
enamoramiento del mundo.

Este conocimiento solo se logra por medio de la intuición poética o Razón poética.
Único acceso a ese saber del alma, nos dice sobre ello: "El conocimiento poético -nos
dice en un libro suyo- se logra por un esfuerzo al que sale a mitad de camino una
presencia desconocida, y le sale a mitad de camino porque el afán que la busca jamás
se encontró en soledad, en esa soledad angustiada que tiene quien ambiciosamente se
separó de la realidad. A ése difícilmente la realidad volverá a entregársele. Pero a quien
prefirió la pobreza del entendimiento, a quien renunció a toda vanidad y no se ahincó
soberbiamente en llegar a poseer por la fuerza lo que es inagotable, lo que nos rebasa,
a ése la realidad le sale al encuentro, y su verdad no es nunca verdad conquistada,
verdad raptada, violada; no es alezeia, sino revelación graciosa y gratuita; razón
poética”

Por medio de este conocimiento poético, el hombre jamas se separa del universo.
La poesía es contradictoria, acepta a todo, porque esta enamorada de todo, por ello,
Zambrano nos dice que el poeta es inmoral, porque si bien la filosofía trata la justicia y
puede deliberar, la poesía se decanta por todas las opciones porque se enamora de
todas, no puede por tanto decidirse por una.
La polaridad de Filosofo, que es consciente y Poeta que esta embriagado por las cosas
es central en el pensamiento de Zambrano. Ambos son útiles, pero para la autora, el
que quiere vivir se decantará por el delirio del poeta, y no por la conciencia del filosofo,
pues este busca poseer la palabra y aquel se deja llevar por ella.
Pero Zambrano, no solo hace una apología de la poesía, si no que intenta redimir a las
dos, les desea dar un punto de unión; el cual es el amor, la belleza. Una función
mediadora de amor.
María Zambrano se remonta al nacimiento de la metafísica moderna, cuando la filosofía
vuelve por sus fueros y hace aparición un racionalismo de nuevo cuño, que culminará
en idealismo. Es precisamente éste una cara del romanticismo con que se pretende
resolver la nueva escisión entre filosofía y poesía. Es la línea que culmina en Schelling,
cuyo pensamiento Zambrano describe así: “Metafísica de la creación, de la voluntad y
de la libertad, por tanto cada vez desgajada más de la herencia platónica.
Contemplación de la unidad del ser, la contemplación amorosa, amante de la unidad del
mundo más allá de lo que descubren los ojos de la carne.

Zambrano, en su trabajo intenta conciliar a la filosofía y a la poesía, pero admite que


ambas aun parecen verse lejanas, porque sus palabras no se alcanzar a ver. Mientras
que la palabra de la razón a caminado y se a fatigado, obtiene sus verdades, sus
seguridades, y por otro lado, la palabra de la poesía a pesar de verse recorrida se
encuentra en el mismo lugar donde comenzó. En el libro El hombre y lo divino, trata de
aquella utopía que existe entre la filosofía y la poesía de encontrar algo que perdure,
una esencia. El objetivo es tratar de revivir las situaciones religiosas de épocas en que
los hombres creían en dioses o convivían con lo divino de alguna manera; desde la
conciencia actual se hace muy difícil una tarea semejante, ya que no es el propósito de
la autora el poner unas cuantas etiquetas o analizar racionalmente unos contenidos
religiosos, sino, como la misma autora dice, "revivir la vida en que la creencia era no
fórmula cristalizada, sino viviente hálito que, en múltiples formas indefinibles,
incaptables ante la razón, levantaba la vida humana”.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Facultad de Filosofía y Letras
Filosofía en México I

Espinoza Rodríguez Carlos Daniel

El exilio filosófico en América: los transterrados de 1939 – Abellan

Apartado VI: José Gaos: de la filosofía de la filosofía al personalismo


escéptico.

José Gaos se ve en un principio sumamente movido por la filosofía de Ortega a quien


consideraba su maestro, se consideraba su principal heredero. Se mostraba sumiso
ante su pensamiento y le faltaba critica. Sin embargo, poco a poco, el pensamiento de
Gaos, aunque influenciado por ortega, se fue distanciando por discrepancias uno del
otro. Sucede, sobre todo, en sus primeros años en México. Gaos va haciendo
evolucionar el perspectivismo orteguiano hacia un individualismo y personalismo cada
vez mas acentuado.
Nace en el 1900 en Gijón. Vive con sus abuelos maternos en Oviedo, en cuyo colegio
de Santo Domingo cursa los estudios de bachillerato hasta 1915, en que se traslada a
Valencia, donde vivirá con sus padres hasta su paso a Madrid para licenciarse en
Filosofía y Letras. Es en 1915 que se encuentra con la filosofía al leer un libro de
Balmes que hablaba de la historia de la filosofía, pero su perspectiva radical historicista
lo influyo bastante.
Acontece en el filosofo una experiencia que lo lleva a observar la constante caducidad
de los sistemas filosóficos, la experiencia de sus años de docencia en la universidad,
este problema hace brotar en él una cuestión a la que dedicara buena parte de su
madurez: el de las relaciones entre la filosofía y su historia, principalmente en su
referencia a los objetos y sujetos de ella misma en su dimensión metafísica.

Este pensamiento hace que Gaos vea una forma de ver a la filosofía donde ella misma
debe ser objeto de si misma. Creando una Teoría de la filosofía o Filosofía de la
filosofía. Para partir de ella se propone hacer una fenomenología de las expresiones
verbales; esta tiene por objetivo el de diferenciar las expresiones de el pensamiento
filosófico para atenernos a su análisis.

Otra idea importante, capital, de Gaos es la de antinomias: esto es, de aquellas


disyuntivas entre términos por las cuales no se puede optar por razones propiamente
tales, o de la razón pura, que sería una contradicción en los términos de “optar” y “razón
pura"; sino únicamente optar por razones de la “razón práctica” que son razones
personales. Esta idea principal la utiliza para guiar toda su filosofía posterior a tal punto
que abusa de ella, pues reduce todo a antinomias con por ejemplo la relación de sujeto-
objeto.

Cuando Gaos habla de la filosofía propiamente dicho, dice de su unidad y su pluralidad.


Su unidad basada no tanto en filofemas sino en los conceptos integrantes de estos, los
conceptos como ser, ente o entidad. Al dominar el lenguaje de este podemos ver a que
filosofía corresponde Ahora sobre su pluralidad, la filosofía de este modo se enfoca en
los conceptos y sus filofemas. Los conceptos no son los mismos en todas las obras y
según se adapte un concepto se vera de que filosofía se habla, es como hablar del
Dasein, automáticamente corresponde a la filosofía de Heidegger.

Para unir estos dos planos, Gaos nos habla de la Razón de ser de la unidad y la
pluralidad ¿A que me refiero? Pues si bien podemos ver la filosofia en unidad, estamos
hablando de unos conceptos dados bajo un cierto tipo de pensamiento ya establecido,
mientras que con pluralidad vemos que estos conceptos no son mas que conceptos
desposeídos de un pensamiento especifico. Y esta razón de ser es triple:

Como laxitud y labilidad, como antinomismo de las categorías y como la concreción del
objeto de la filosofía. Gaos se encarga principalmente del primero y es el que aquí
expuse.

Para Gaos, cada filosofo tiene su filosofía y ademas la va haciendo a lo largo del
tiempo, al transcurrir su vida, si es que allí también, tiene varias filosofías desarrolladas
en distintos momentos.