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X Jornada Provincial de Trabajo Social y III Foro de Discusión sobre las

Condiciones Laborales de los Trabajadores Sociales. Procesos Sociopolíticos y


Trabajo Social. Propuestas y perspectivas en la práctica profesional.
Junín, 15 y 16 de mayo de 2015.

“¡Triunfare! Aunque sea trabajando”: condiciones de trabajo e intervención


profesional. La experiencia del equipo profesional de la asociación civil “Brújula”.
Lic. Lorena Sciarrotta. Docente de la UNLP- FTS

Introducción

El presente trabajo indaga sobre las condiciones laborales de los centros de día de la
ciudad de La Plata a partir de un estudio de caso: la asociación civil “Brújula” del barrio
Don Fabián, Melchor Romero de La Plata durante el año 2014. Esta asociación funciona
como centro de día de la Secretaría de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos
Aires, en el marco del “Programa de Atención Integral a Niños y Adolescentes en
Situación de Calle”.
Nos preguntamos cuáles son las relaciones existentes entre las condiciones de trabajo
del equipo técnico de la asociación civil y las modalidades de intervención desplegadas
en el territorio. En esta oportunidad nos abocaremos, por un lado, a estudiar las
condiciones de trabajo de los profesionales del equipo técnico de la institución,
enmarcadas en una política pública de niñez terciarizada. Es decir, nos dedicaremos a
analizar las condiciones de trabajo como unos de los condicionantes estructurales que
influyen en la actividad profesional del equipo técnico de la institución, entendiendo a
estas condiciones como organizadoras fundamentales del ejercicio profesional.

Un poco de historia institucional al calor de las transformaciones acaecidas por la


instauración del Sistema de Promoción y Protección Integral de los Derechos del
Niño (SPPIDN)

La organización no gubernamental, “Brújula”, del barrio Don Fabián, localidad de


Melchor Romero, ciudad de La Plata se constituye en una organización de la sociedad
civil que interviene en el SPPIDN como institución terciarizada de la política pública
provincial de niñez; a través de establecerce como centro de día de la Secretaría de
Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires, en el marco del “Programa de
Atención Integral a Niños y Adolescentes en Situación de Calle”.

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Para contextualizar históricamente la génesis de la organización, tomare tres momentos
históricos que se corresponden con movimientos de continuidades y rupturas, tanto en el
interior de la institución como a nivel territorial, que sintetizan las transformaciones
fundamentales a la hora de objetivar el proceso que instituye el SPPIDN para la
isntitución.
El primer momento, se caracterizaría como el período cuando surge la organización
ligada al Estado. Cabe destacar, que esta institución toma existencia un año antes de la
sanción y aprobación de las leyes de niñez 26.061 y la 13.298. Por aquel entonces,
estaba vinculada al Estado mediante un convenio, período 2004-2005, de asistencia
técnica y financiera con el Ministerio de Desarrollo Humano y Trabajo de la provincia
de Bs As, en el marco del Programa “Proyecto Adolescentes”, para la implementación
del Proyecto: “Prevención y Tratamiento de la Vulnerabilidad Psicosocial de los
adolescentes en Comunidades Educativas”.
En ese período, la institución se encontraba trabajando en la constitución de lugares de
encuentro y comunicación con niños y adolescentes para favorecer su propio
reconocimiento a través de espacios grupales. La actividad se desarrollaba dentro de la
escuela del barrio e integrando a la comunidad educativa, con el fin de promover la
permanencia de los niños y adolescentes en el sistema educativo formal.
En ese momento se realizaban talleres con distintos mediadores (plástica, música,
fotografía) para que los niños y adolescentes puedan expresarse y formar parte de un
grupo, como primer eslabón para llegar a estar incluidos en la escuela.
Es interesante destacar que, en este momento, la única vinculación que se tenía con el
Eatado era por medio de un subsidio económico. El ministerio otorgaba un recurso
económico para que se trabajara con los niños en el desarrollo de talleres, es decir, por
parte del Estado solo se limitaba a la entrega de una suma de dinero, caracterizada como
una asistencia financiera de la provincia hacia una organización no gubernamental.
Por otro lado, en diciembre de 2004 se sanciona la ley provincial 13.298 y es
promulgada en enero del 2005, mientras que la sanción de la ley nacional 26.061 se
realiza en septiembre de 2005, promulgandose en octubre del mismo año.
Cabe mencionar, que la adecuación de la legislación interna hacia las pautas de la
Convención Internacional de los Derechos del Niño se realizo mediante un proceso de
luchas por distintas organizaciones y actores que reclamaban un trabajo hacia la niñez
desde una perspectiva de derecho; y caracterizado por la resistencia y demora por parte

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del Estado (un claro ejemplo de esto fue el proyecto legislativo frustrado de sanción de
la ley 12.607 del año 2000).
Este nuevo marco normativo produjo una ruptura con el histórico Sistema de Patronato
de Menores, doctrina de “situación irregular”, dando inicio a la doctrina de “protección
integral”. Las transformaciones más importantes que permite este sistema son
mencionadas a continuación: Incorpora la perspectiva de derechos en la atención y
asistencia de los niños y sus familias. Desjudicializa los problemas sociales que pasan a
ser abordados en forma prioritaria por las políticas públicas, evitando la estigmatización
y exclusión de los grupos sociales vulnerables. Profundiza el diseño, la planificación y
la ejecución de políticas públicas para la infancia en clave de derechos humanos,
promoviendo la construcción de ciudadanía y la inclusión social para los niños y
familias. Otorga sustentabilidad al proceso de descentralización de programas y
recursos para la atención de la infancia, adolescencia y la familia. Promueve la gestión
asociada y corresponsable entre los Estados Nacional, Provincial y Municipal, en sus
diferentes áreas y las organizaciones de la sociedad civil. (SENNAF: 2006; 36).
El segundo momento, se corresponde con el periodo de la plena vigencia de la ley 13.298
(año 2007), cuando el Poder Ejecutivo debió poner en marcha todos los órganos creados por
la ley y las políticas para la promoción y protección de los derechos del niño. Sin embargo,
hasta la actualidad la provincia de Buenos Aires carece de voluntad política para la totalidad
del cumplimiento de la normativa.
En el año 2007 mediante el decreto 300/05 comienza a crearse los servicios zonales (SZ)
ubicados en toda la provincia, correspondiéndose según las zonas de los departamentos
judiciales.
A partir de la creación del SZ de La Plata es cuando se produce el primer cambio
institucional para la organización, ya que se firma un nuevo convenio en el marco del
“Programa de Atención Integral a Niños y Adolescentes en Situación de Calle”,
contituyendose como centro de día del SZ de La Plata de la Subsecretaría de Ninez y
Adolescencia, Ministerio de Desarrollo Social.
Si bien la institución formalmente experimentó un cambio al pasar a depender del SZ de
La Plata, en los hechos este cambio no se traducía en ningún lineamiento nuevo de
trabajo, por parte de la Subsecretaría de Niñez, en relación al proyecto institucional que
venia desarrollando la organización.

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Por otro lado, la Subsecretaria de Niñez comienza con un trabajo de adecuación
institucional en relación a los nuevos procedimientos de la reglamentación 13.298, tanto
a nivel provincial como municipal.
El municipio de la La Plata en el año 2008 se adecua a la ley 13.298, paralelamente el
SZ de La Plata convoca al municipio a la conformación y armado de los servicios
locales.
Análogamente a estas tranformaciones, las carteras provinciales de salud y educación
comienzan a organizar jornadas de reflexión, concientización y aplicación tanto de la
ley de educación 13.688 y la 13.298. Los destinatarios de estas capacitaciones eran los
inspectores y miembros de los equipos interdisciplinarios distritales.
Por otro lado, se produce la conformación del consejo local (CL) en el año 2010
conformado por representantes de las áreas del departamento ejecutivo municipal como
por representantes de organizaciones sociales, otras instituciones y actores del ámbito
territorial del municipio. Las actividades desarrolladas en este espacio giraban entorno a
la elaboración de un “plan de acción para la promoción y protección integral de derechos
de niños, niñas y adolescentes” en el territorio del municipio de La Plata.
En este marco, donde se comienza a constituir las instituciones fundamentales para la
ejecución del sistema de promoción (SZ, SL, CL, entre otras), paralelamente se inicia un
proceso de movimiento en las prácticas de las instituciones del territorio.
Proceso teñido por continuidades y rupturas, hasta hoy vigentes, a la hora de pensar las
intervenciones en niñez, puesto que aún conviven en tensión los dos paradigmas que
caracterizan a la política pública de la infancia.
En el territorio, se comienza a trabajar en la conformación de una mesa técnica barrial de
trabajo. Espacio que se consolida en el encuentro de distintos referentes institucionales
de la comunidad que trabajan con la niñez (escuelas del barrio, asociaciones civiles,
referentes de programas sociales que intervienen en el barrio, equipo profesional de los
centros de salud y hospitales, servicio local, centro de prevención de las adicciones,
centros de formación laboral, etc.).
En un principio, las actividades desarrolladas en este espacio se orientaron a la
planificación de eventos y jornadas de capacitación-reflexión sobre algún aspecto de la
temática de la niñez o del sistema de protección, evaluación de las condiciones de
trabajo y recursos de los servicios locales. Para luego, tornarse en un espacio de
discusión, reflexión y análisis crítico tanto de las intervenciones desarrolladas por cada

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institución, como del sistema de promoción y protección de niñez (Ley 13.298) que
implementa el Estado.
Es decir, lo novedoso que caracteriza este momento es que se inicia un proceso de
apertura de pensar la construcción de la política de niñez desde las participación activa
por parte de los actores institucionales. Se inicia un proceso de re organización
territorial y descentralización que implica dar respuesta a las problemáticas de niñez
desde la comunidad.
En este marco, ¿cómo impacta este proceso mencionado en la organización? Puede
decirse que la institución realiza un viraje en varios sentidos: por un lado, comienza a
participar activamente en la construcción de la mesa técnica local del territorio, como
también inicia su participación en el consejo local. Y por otro, el más transcendental en
cuanto a su relevancia, se realiza una modificación en el proyecto institucional.
No sólo se piensa a la actividad de la institución en la realización de distintos talleres
con los niños, si no que se consolida dos áreas fundamentales que complementa el
trabajo cotidiano de la institución: el área social y espacio de vinculación estratégica,
articulación interinstitucional.
El área social, complementa el trabajo que se viene desarrollando en los diferentes
talleres con los niños y adolescentes. Se propone conocer e intervenir en relación a las
necesidades sociales de las familias que participan en los talleres a partir de ser un
puente con otras instituciones u organizaciones sociales. En este sentido, tiene una
intervención orientada con la asistencia, la gestión de recursos y asesoramiento con las
familias que lo necesiten. El área social cuenta con una sistematización de los recursos,
servicios y programas que trabajan en la problemática de la niñez en el barrio. Por otro
lado, trabaja en articulación con otras instituciones de la comunidad.
El espacio de vinculación estratégica y articulación interinstitucional, materializa el
cambio institucional que funda la ley 13.298, ya que la génesis de esta área se debe a
que como organización sostenemos que las respuestas a las problemáticas de la infancia
se construyen desde lo colectivo: la sociedad civil, conformada por los ciudadanos, el
Estado (en todos los niveles de gobierno), OSC, entre otras.
La constitución de dicho espacio tiene como correlato directo el principio de co-
responsabilidad que inaugura el sistema de promoción y protección. La participación
social del Estado, la sociedad civil y las familias.

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En síntesis, la protección integral de la infancia convoca a diferentes actores en el
ámbito de sus competencias específicas y de conformidad al principio de participación
comunitaria: principio de co-responsabilidad
Por último, el tercer momento, corresponde al periodo actual y se lo puede caracterizar
por avances y retrocesos. Avances, en el sentido de que se puede visualizar algunos
aspectos que hacen a los lineamientos de la construcción de la política pública de niñez
entre el Estado y las organizaciones del tercer sector: Por caso en el año 2014, la
institución ha sido convocada por el SZ de La Plata para trabajar en criterios unificados
en referencia a los programas que cada ONG conveniada desarrolla en su territorio.
La intencionalidad de las reuniones de trabajo que se mantuvo con la Secretaría de
Niñez de la provincia fue socializar las necesidades, dificultades y obstáculos que tienen
como organización al momento de trabajar como institución co-responsable en el
SPPIDN. Analizar cuales son las demandas que plantea la comunidad con la que se
interviene y por otro lado, fundamentalmente, la sensible relación que se establece con
el servicio local del territorio, ya que se dificulta el armado de construcción de redes de
corresponsabilidad para el pleno ejercicio de los derechos de los niños.
Esto último, se explica debido a que la figura del SL no ha sido creada como lo requiere
la ley, por no contar con la cantidad mínima de profesionales exigida (trabajador social,
médico, psicólogo y abogado), por no prestar servicios diariamente, por no contar con
guardias las 24 hs, entre otras. Por lo tanto, imposibilita aplicar los principios del
sistema (territorialidad, interdisciplinar, formación de red, construcción de la
corresponsabilidad).

Las organizaciones de la sociedad civil como expresiones contemporáneas de las


manifestaciones de la cuestión social
Antes de comenzar a analizar las condiciones de trabajo de los profesionales de la
institución, es necesario explicitar porque fundamentamos que el espacio socio-
ocupacional donde se desarrollan las intervenciones profesionales se enmarcan en una
política social terciarizada.
En este sentido, nos preguntamos ¿Por que se fundamenta que las organizaciones de la
sociedad civil forman parte de este tercer sector? Para indagar sobre la
conceptualización de esta categoría, se torna necesario realizar una distinción entre lo
que se define como ámbito del Estado y tercer sector. En el pensamiento liberal clásico
se opera una conversión del Estado como lo público, considerada ésta una esfera donde

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se identifican los procesos de la “política formal” y actividades sociales, siendo el
Estado y la esfera pública la misma cosa. Y la otra esfera se corresponde con el mercado
económico, la sociedad civil y todo lo no estatal, como lo privado. (Montaño: 2003;
112).
Resulta interesante recuperar al autor Montaño, quién nos aporta en esta relación entre
lo público y lo privado, el surgimiento de un nuevo sector. Identificando Estado y
mercado como el primer y segundo sector, los autores del “tercer sector” adicionan un
área de intersección, que desempeñaría funciones públicas a partir de espacios/
iniciativas privadas (Montaño: 2005; 172).
Es desde esta perspectiva, que ubico el espacio de intervención de las organizaciones de
la sociedad civil que intervienen en el SPPIDN como centro de día.
Para comprender la función social del tercer sector como expresiones actuales de la
cuestión social1, es necesario analizar el conjunto de transformaciones operadas por el
capitalismo contemporáneo bajo la estrategia neoliberalista.
Montaño (2005) afirma que la programática neoliberal represento la estrategia
hegemónica de reestructuración del capital frente a la crisis y a las luchas de clases que
derivó de tres frentes articulados: el combate al trabajo (ataque al movimiento obrero
sindical y a la garantía de los derechos laborales y sociales), la reestructuración
productiva y (contra) reforma del Estado2. (Montaño: 2005; 32).
Estas transformaciones se materializan en dos dimensiones que son de interés para
nuestro tema de estudio: el mundo del trabajo y las políticas sociales. En relación a las
consecuencias del mundo del trabajo se manifiestan en un acrecentamiento de los
trabajadores desempleados, tornándose como un problema permanente y estructural,
aumento de la precarización laboral, descenso del trabajo asalariado, intensificación de
las relaciones de explotación de los trabajadores, entre otras.

1
La cuestión social (…)”no es otra cosa que expresiones del proceso de desarrollo de la clase obrera y de
su ingreso en el escenario político de la sociedad, exigiendo su reconocimiento como clase por parte del
empresariado y del Estado. Es la manifestación, en el cotidiano de la vida social, de la contradicción entre
el proletariado y la burguesía, la cual pasa a exigir otros tipos de intervención, más allá de la caridad y la
represión” (…) En: Servicio Social y División Social del Trabajo. Marilda Iamamoto (1997:91)

2
Montaño, C. Entiende a este proceso como contra-reformas del Estado, ya que se busca revertir las
reformas desarrolladas históricamente por las luchas sociales y de los trabajadores, implicando un
retroceso histórico de los derechos civiles, sociales y laborales.

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En las políticas públicas de protección social se opera un cambio de patrón: adquiriendo
los rasgos de focalización, tercerización y descentralización. La delegación al tercer
sector de los servicios sociales no rentables, es decir, una tendencia a la iniciativa
privada en materia de intervención en lo social.
En este marco, las organizaciones de la sociedad civil, no gubernamentales, sin fines de
lucro (el tercer sector) se constituyen como respuestas a las expresiones contemporáneas
de la cuestión social.
Por un lado, el mundo del trabajo capitalista moderno produjo una expansión del trabajo
en el tercer sector, a través de la incorporación de trabajadores a empresas con perfiles
comunitarios, donde predomina formas de trabajo voluntarias, contemplando las
actividades asistenciales sin fines de lucro.
Antunes (2006) sostiene que (…) “el crecimiento del tercer sector resulta de la
retracción del mercado de trabajo industrial y de la reducción que comienza a sentirse
en los servicios, como consecuencia del desempleo estructural (…) como respuesta a la
fase de desmoronamiento del Estado de bienestar social”. (Antunes: 2006; 103).
Por otro lado, la privatización de la protección y la tercerización de responsabilidades
hacia los actores externos del Estado, forma parte de los procesos de comunitarización
que suponen las trasferencia de responsabilidades para la resolución de los problemas a
la comunidad. Se diluyen las exigencias al Estado y garantizar derechos pasa a ser tarea
de igual responsabilidad tanto para las organizaciones de la sociedad civil, del Estado o
de la ciudadanía (Mallardi: 2014; 63).
Las respuestas dadas a la cuestión social se realizarán mediante este proceso, también
denominado como re filantropización, donde se transfiere al ámbito de la sociedad civil
la responsabilidad de asistir aquellos sectores pobres, mediante prácticas voluntarias,
filantrópicas y caritativas. (Montaño: 2003; 115).

Condiciones de trabajo e intervención profesional en las organizaciones de la


sociedad civil: el caso de “Brújula”.
Conocer las condiciones reales en las cuales el ejercicio profesional se lleva adelante,
nos aporta a la posibilidad de generar un análisis crítico de nuestros espacios de trabajo
y de nuestras condiciones laborales.
Cademartori y otras (2007) sostienen que (…)“la importancia de pensar las condiciones
laborales, que no son más que una parte de los medios de trabajo con los que cuentan
los trabajadores sociales (y yo agregaría de los profesionales en general), reside en que

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no son una condición más de la práctica, meros condicionantes externos, sino el
elemento organizador de esa práctica en tanto se encuentra integrada a un proceso de
trabajo, y en este sentido van a delinear los límites de lo posible”(…). (Cademartori y
otras: 2007; 38).
De esta manera, la precarización laboral, la flexibilización de las relaciones de trabajo y
las características que adquieren las políticas sociales, mencionadas anteriormente,
tienen una incidencia directa en nuestras intervenciones profesionales en una doble
condición: por pertenecer a la clase trabajadora, en general y por ser profesionales, en
particular.
En este sentido, el proceso de tercerización de las políticas públicas se constituye como
el espacio socio-ocupacional de los profesionales del equipo técnico3 de la asociación
civil, donde se desarrollan actividades de gestión, asistencia, educación, recreativas y
culturales, entre otras, a través de la firma de un convenio de “subsidio económico” con
el Estado provincial, bajo la modalidad de centro de día.
Esta forma de vinculación que mantiene la organización con el Estado naturaliza la
precarización de las condiciones laborales de los trabajadores del equipo, a través del
abaratamiento presupuestario de la política pública de niñez.
En el marco del SPPIDN, los centros de día son considerados como un recurso de
contención del niño en el ámbito familiar y comunitario, atendiendo sus necesidades
sociales y mejoramiento de sus condiciones de vida, evitando así las prácticas de
judicialización e institucionalización por las situaciones económicas sociales de las
familias, como sucedía en el sistema de situación irregular.
De esta manera, dicha organización recibe un monto de dinero por cada niño atendido,
en concepto de “beca”, según convenio establecido, pero la realidad es que la cantidad
de niños con los cuales se trabaja es siempre superior.
Por otro lado, también se genera un atraso sistemático en el pago de los convenios y la
falta de actualización de los valores fijados.
A esto último, se suma la precarización laboral en que la que se encuentran los
trabajadores de la asociación civil: ausencia de todos los derechos del trabajo protegido
(antigüedad, aguinaldo, vacaciones pagas, licencias, asignaciones familiares, seguro de

3
La asociación civil “Brújula” esta compuesto por un equipo de profesionales provenientes de las
siguientes disciplinas: antropología, sociología, artes plásticas, psicología, ciencias de la educación y
trabajo social.

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vida y de riesgos del trabajo, obra social, aportes previsionales, entre otras),
inestabilidad laboral, y percepción salarial mínima.
En este sentido, consideramos a la precarización como un proceso complejo, con
múltiples dimensiones (Diana Menéndez: 2010) y no como un estado inamovible,
estanco. La falta de estabilidad, al deterioro de las condiciones de trabajo, que implican
una mayor degradación y vulnerabilidad, a la incertidumbre e insuficiencia del ingreso,
a la reducción de la protección y seguridad social, al deterioro del reconocimiento
práctico y simbólico de la realidad de trabajo, a la inestabilidad política del vínculo
laboral, al incremento de la heterogeneización laboral y en consecuencia a la mayor
fragmentación y el subsiguiente deterioro de los lazos y vínculos al interior del
colectivo de trabajo y finalmente a la falta de representación y cobertura sindical (Diana
Menéndez; 2010:126).
Esta realidad presentada por los profesionales fundamenta las situaciones de
pluriempleo, vivenciada por cada trabajador del equipo técnico, teniendo desde dos a
tres trabajos como necesidad de garantizar las condiciones de existencia de cada
profesional y de su familia.
En este punto, rescato la importancia que tuvo el aporte del estudio realizado en el año
2005-2006 del Colectivo Germinal/El viejo topo de la Universidad de Buenos Aires, en
la realización de una encuesta a 272 trabajadores sociales de distintos puntos del país.
La investigación arrojó cuatro procesos fundamentales como resultado: 1) Una marcada
caída salarial potenciada por la devaluación del año 2002; 2) Inestabilidad laboral
asociada a nuevas formas de contratación por tiempos cortos de duración; 3) Aumento
del pluriempleo para acceder a ingresos salariales que permitan la reproducción de las
condiciones de existencia; y 4) Incremento del subempleo o desempleo parcial porque
muchas de las ofertas de trabajo implican pocas horas y bajos salarios. (Cademartori y
otras: 2007; 102).
Si bien el estudio, anteriormente mencionado, refiere a las condiciones de trabajo de los
trabajadores sociales, las dimensiones analizadas se pueden traspolar al contexto laboral
vivenciado por el equipo profesional que nos encontramos analizando.
Ahora bien, al momento de interrogarnos sobre las relaciones existentes entre las
condiciones de trabajo, detalladas anteriormente, y las modalidades de intervención, los
trabajadores de “Brújula” consideran que las formas de intervención desplegadas en el
territorio materializan las condiciones de trabajo. Es decir, entienden que reflexionar

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sobre las mismas excede a las cuestiones salariales y envuelven, también, al desarrollo
del ejercicio profesional.
Se plantean la categoría “condiciones de trabajo” no sólo desde el tipo de contratación,
el salario, los derechos de seguro social, la duración de la jornada laboral, la forma de
organización del trabajo, condiciones de salud, seguridad y medio ambiente. Si no que
también incorporan un sentido amplio del término.
De esta manera, se hace referencia tanto a los recursos institucionales propios como a
los encontrados en el territorio, las condiciones de trabajo asociadas a la capacidad de
generar mecanismos de articulación con los demás actores que forman parte del sistema
de protección local de niñez. Por caso: la constitución de los servicios locales
constituyen un espacio privilegiado para construir modelos de organización y gestión
que garanticen los derechos de la infancia por su proximidad y cotidianeidad al
territorio comunitario.
En este sentido, para la organización, las condiciones de trabajo y los recursos
institucionales del SPPIDN representan sus principales medios de trabajo y por lo tanto,
condicionan las posibilidades y límites de los procesos de intervención.
En tanto que, en la realidad, la imposibilidad de concretar el acceso de las prestaciones
por parte de algunas instituciones del Estado, al no existir la voluntad política para
armar una interministerial a nivel municipal, por ejemplo, la gestión de los recursos
queda atada a los directores de cada institución en función de sus intereses y alianzas.
Esto genera un desgaste emocional, que podemos enmarcar como un aspecto de las
llamadas “dimensiones psicofísicas” del trabajo precario para los profesionales de la
organización, repercutiendo en intervenciones repetitivas, burocráticas destinadas a una
asistencia y gestión de recursos, socavando perspectivas de trabajo críticas y creativas,
limitando las posibilidades materiales de avanzar en la conquista de los derechos de los
niños y adolescentes.
Retomando la situación de pluriempleo, los trabajadores reflexionan que esta condición
también repercute en los diseños de las intervenciones profesionales. La inmediatez de
las prácticas desarrolladas en el territorio obedece al diseño de objetivos a corto plazo
en los procesos de intervención, debido a la variable del factor tiempo que caracteriza a
las jornadas laborales de estos espacios. El hecho que cada profesional tenga varios
puestos de trabajo, predomina una lógica que prioriza las resoluciones inmediatas,
intervenciones puntuales y precarias.

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En este sentido, los profesionales de la institución sostienen que trabajar en una
organización no gubernamental presenta como facilitador mayores niveles de autonomía
para la definición de estrategias profesionales, es decir, una libertad en el diseño de los
objetivos de intervención en relación a las instituciones estatales. Sin embargo, las
condiciones de trabajo, aún más precarizadas que caracterizan estos espacios, sumado a
las limitaciones reales que presenta el SPPIDN local, limitan la autonomía para
direccionar la actividad profesional.
Otro aspecto que hacen a las condiciones de trabajo, es el lugar físico donde se
desempeñan las prácticas cotidianas de la organización. Estas se desarrollan en un
galpón, donde también funciona un comedor “niños sonrientes”, el espacio es ofrecido
por una pareja del barrio donde hace años vienen comprometiéndose con la militancia
social de garantizar mejores condiciones de vida a los niños y adolescentes del barrio.
Las condiciones edilicias no son las apropiadas para el trabajo desarrollado con los
niños: en el invierno no se cuenta con calefacción, en el verano las jornadas de trabajo
se hacen agobiantes, no se contaba con sillas, mesas, armarios, entre otras. Hace muy
poco tiempo la asociación junto con la ayuda de la gente del barrio pudo construir un
baño, se refacciono el lugar de manera que sea más cómodo para desarrollar las
actividades de “Brújula”.
Antunes (2005) analiza cómo el (…) “capital incorpora al trabajo femenino de modo
desigual y diferenciado en la división social y sexual del trabajo. Los salarios, los
derechos y las condiciones de trabajo (…) han sido aún más intensificadas cuando se
toma en cuenta la dimensión del género” (…). (Antunes: 2005; 100).
No es casual, que indagando en la historia de la organización predomino una tendencia
a la incorporación de profesionales mujeres, recién a principio de este año se unió al
equipo técnico un profesional masculino. Este dato se complementa con el histórico rol
atribuido a la mujer con la asistencia, quienes tendrían una vocación natural a tareas
vinculadas con lo emocional, educacional y de asistencia.
Por otro lado, es pertinente señalar la falta de espacios de capacitación y asistencia
técnica (supervisiones) de los profesionales de la institución. Estos espacios son
altamente valorados, por los profesionales, como instancias decisivas para la formación
y calificación, no sólo para garantizar un ejercicio profesional competente ante las
complejas realidades en la que deben de intervenir, sino que también estos espacios
permiten el intercambio y reflexión entre distintos profesionales que trabajan en el
ámbito de la niñez.

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Me parece importante destacar, por parte del equipo técnico, la construcción de
estrategias de supervivencia para paliar la falta de recursos: la asociación articula con la
Universidad Nacional de la Plata mediante proyectos de extensión universitaria
(actividades desarrolladas con la secretaría de extensión de la facultad de Bellas Artes);
como también se consumó una convenio con la FTS, en el marco de la cátedra de
trabajo social V, para la realización de prácticas de formación profesional de los
estudiantes de quinto año de la carrera.

Reflexiones finales
El presente artículo intentó reflexionar sobre las vinculaciones existentes entre las
condiciones de trabajo del equipo técnico de la asociación civil y las modalidades de
intervención.
De esta manera, en el análisis de los elementos que condicionan los procesos de
intervención profesional resulta ineludible considerar las transformaciones en el mundo
del trabajo. Estas alteraciones, mencionadas anteriormente, en la organización del
trabajo se tradujeron en una flexibilización de las relaciones laborales, desregularización
y tercerización.
En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil (tercer sector) se constituyen
como un fenómeno que caracteriza la nueva modalidad de intervención en las
refracciones de la cuestión social.
Ahora bien, se torna necesario conocer las condiciones de trabajo de los trabajadores
que se insertan en estos espacios socio-ocupacionales para comprender las
particularidades de los procesos de intervención profesional, por dos razones, a mi
entender, elementales.
El primero, lo constituyen las características que adquieren las prestaciones en estos
espacios, entendiendo que los servicios sociales son el soporte material para el
desarrollo del ejercicio profesional de los trabajadores; nos preguntamos por la calidad
de estos servicios y prestaciones que están siendo brindadas a los niños, adolescentes y
familias con los cuales se trabaja. El segundo, ¿cómo sostener procesos de intervención
de calidad, cuando los profesionales que llevan adelante estas prácticas se encuentran
precarizados e inestables laboralmente? En estas condiciones se desarrollan las
actividades profesionales, con prestaciones sociales deficientes y recursos mínimos que
no dan respuesta a las necesidades reales de los niños y adolescentes.

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Para ir terminando, otro elemento a considerar, tema que no es abordado en el presente
ensayo, es el nivel organizacional y acción sindical de los trabajadores de estos espacios.
Esta organización, como muchas otras, tiene como figura legal la personería jurídica de
asociación civil sin fines de lucro, situación que marca un gris a la hora de discutir y
reivindicar sus condiciones laborales: ¿a quién se dirige estos reclamos?, ¿quién representa
su empleador: el Estado o la propia organización?
Esta indagación nos remite a la idea de que a condiciones laborales inestables y
precarizadas, tenemos formas de reinvidicaciones laborales novedosas y muchas veces
disruptivas.
En este sentido, se toma a la precariedad como una condición que traspasa los límites de lo
individual, modificando las posibilidades de organización colectiva (Longo; 2010:380).
Longo nos habla de “ámbitos laborales precarios”, entendiéndolos como ámbitos que
configuran las relaciones entre los trabajadores, que influye sobre las percepciones y
subjetividades, condicionando los marcos de acción y organización. (Longo; 2010:391)
Por último, la producción de estos artículos nos aporta a reflexionar sobre los procesos de
politización que los profesionales vienen desarrollando, ante la vulneración de sus derechos
básicos como trabajadores. Nada más apropiado la contribución de Pérez C (2012), quién
tomando las palabras del autor C. Montaño, sostiene que (…) “abordar las condiciones de
trabajo no como cuestiones anexas, sino como elemento organizador de la práctica
profesional que condicionan el quehacer cotidiano independientemente de la voluntad del
profesional, contribuyendo a la superación de análisis subjetivistas, fragmentarios y
precarizados” (…) (Pérez: 2012; 84).

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Bibliografía
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centralidad del mundo del trabajo, San Pablo, Ed. Cortez, 2001.
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 GUERRA Y (2012); La intervención como proyecto ético-político y su
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