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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Serie Bitten Point 02 1


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Eve Langlais

El reclamo de la pantera

Serie Bitten Point 02

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Sinopsis
Ligar con la mujer equivocada hace que Daryl recobre el
conocimiento en un motel atado a una silla. Las cosas estaban
mejorando, y no solo por debajo del cinturón.

Una sexy veterinaria, con cutis color cacao y unas curvas asesinas,
quiere respuestas, y él está muy feliz de dárselas a cambio de un precio,
digamos un beso, o algo más, de esos deliciosos labios.

El problema es que Cynthia no es del tipo de las que se enamora


de las palabras coquetas y de sonrisas. Tienta a Daryl para que la ayude.
Se burla de él para que actúe. Reclama su corazón sin siquiera intentarlo.

Pero eso estuvo bien porque… Ella es mía… y alguien estaba


tratando de lastimarla.

Infiernos, no.

Este gatito no tiene miedo a sacar sus garras y rescatar a la mujer


que quiere.

¿Una mujer intrigante, sexy, misteriosa y peligrosa? Suena


divertido, y Daryl está listo para jugar. Hará cualquier cosa para reclamar
a Cynthia como su compañera.

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Capítulo Uno
Mamá: Oye, nena, ¿qué hiciste hoy?

Cynthia: Oh, le acabo de disparar a un tipo hasta llenarlo de


tranquilizantes, lo secuestré y lo llevé a mi habitación del motel.
Actualmente está pegado con cinta adhesiva a una silla, completamente a
mi merced.

Mamá: Entonces, ¿podemos esperar que traigas a tu nuevo novio a


cenar el próximo domingo?

Y, no, Cynthia no estaba exagerando. Ahora que había alcanzado


la madura edad de veintiséis años, al parecer sus óvulos necesitaban
desesperadamente ser fecundados.

—No te estás haciendo más joven —dijo su madre.

—Es hora de que hagas estallar unos cachorros y te instales con un


buen chico. ¿Conoces al sobrino de Henrieta? —Eso lo dijo su tía Sonya.

—Mataré a cualquier hombre que se atreva a pensar que es lo


suficientemente bueno para mi niña —gruñó su padre.

Dios, pero ella amaba a ese hombre. Jactarse de su padre era algo
con lo que Cynthia no tenía ningún problema. Un hombre grande, un oso
grizzly casado con una loba, él siempre la malcriaba, volviendo a su
madre absolutamente loca.

—Te tiene envuelto alrededor de su dedo meñique —le dijo su


madre cuando él le dio para comer un helado justo antes de la cena.

—Sí.

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Sin vergüenza de que lo atraparan, lo que siempre hacía sonreír a


su madre. Mamá podría refunfuñar, pero le encantaba su estrecha
relación.

Mamá sonreiría mucho más si me asentara.

Desde que Cynthia había cumplido los veinticinco años, uno


pensaría que había cruzado algún tipo de línea que contaba con el hecho
de que estaba desperdiciando sus años más fértiles. Totalmente
incorrecto. Ser veterinaria y estar médicamente preparada significaba
que sabía que tenía al menos otros diez o quince buenos años para tener
un niño o dos, si quería.

Si.

Ahora mismo, solo quería averiguar lo que sabía el tipo pegado a la


silla.

El chico que había secuestrado.

Dios mío, soy una delincuente.

Resultó más aterrador y emocionante de lo esperado.

Daryl, un nombre que le proporcionó su víctima después de que la


invitara a un coctel muy azul, había demostrado ser un poco más difícil
de maniobrar de lo que esperaba. Jadear y resoplar verdaderamente no
eran realmente atractivos... “¡Las damas no sudan!”, solo podía oír a su
madre lamentarse, pero un poco de esfuerzo y transpiración eran
inevitables mientras sacaba su flácido y pesado cuerpo del coche.

Vale, menos pesado ya que la gravedad permitió ayudar. Una vez


que lo desabrochó del cinturón de seguridad del asiento del pasajero,
donde roncaba después de que lo drogara fuertemente, él más o menos
se cayó del coche al suelo.

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Pum.

Uups. Eso podría dejar una marca.

Una mujer menos preparada habría tenido que arrastrar su dulce


trasero, y, sí, su súper villano mostró sus buenos glúteos, hasta la
puerta. Pero Cynthia recordó algo que su padre le enseñó. Trabaja
inteligentemente, no duramente. Lo inteligente fue agarrar el carrito
plegable y algunas cuerdas elásticas de su maletero. Y, no, no era extraño
que viajara con ellos.

Como parte de su trabajo como veterinaria, llevaba un montón de


cosas para hacer su vida más fácil. Se ocupaba de animales a diario, de
los domésticos peludos, no de machos de metro ochenta de altura. Dada
la flacidez del cuerpo, era un dolor moverlo... nota mental para mí: la
próxima vez que secuestre a un tipo, escogeré uno más ligero... una
carretilla plegable con cuerdas elásticas era un gasto inteligente para el
negocio. Y mira por dónde. No solo era perfecto para asegurar y
transportar a los pacientes animales. También funcionó bien con
hombres inconscientes.

Todavía no puedo creer que lo drogué.

Por otra parte, el plan fue concebido apresuradamente durante el


viaje a Bitten Point. Algo bueno que lo hubiera tenido todo maquinado
criminalmente dado que el segundo trago que compartió con su objetivo
le dificultaba recordar por qué debía cuidarse alrededor del tipo. Su voz
la cautivó desde el primer momento.

—Hola, me llamo Daryl. —Dado su encanto prácticamente


irresistible, estaba muy contenta de haber venido preparada con agujas
fijadas al interior de cada brazo y ocultas por sus mangas largas. Aún
así, se preguntó si tendría el valor de pincharle con una aguja y drogarle.

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¿Y cómo consiguió una buena chica el tipo de drogas necesarias


para derribar a un hombre grande?

Cynthia no podía hablar por todos los veterinarios, pero siempre


llevaba jeringas preparadas.

Nunca se sabe cuándo necesitaré tranquilizar a un mapache rabioso,


o un tío bueno seductor.

Realmente necesitaba dejar de pensar en él de esa manera.


Atractivo por fuera no significaba que tuviera que ser cálido por dentro.

Pero seguro que parecía muy simpático cuando estuvimos


charlando… y más aún cuando estábamos bailando. Sus caderas
frotándose contra ella, sus manos alrededor de su cintura, su esencia
girando alrededor de ella en una embriagadora mezcla.

Deja de pensar de esa manera. Daryl no era un buen hombre.

Mientras le ataba las manos con la cinta adhesiva, vaciló en ponerle


una tira sobre sus labios. No tenía ningún deseo de silenciarlo. Al menos
no con una cinta.

Besar es mucho más efectivo.

Y peligroso. Tan peligroso porque con un beso de esos labios, casi


había olvidado por qué lo había atraído a su coche.

Rápido, no pienses en lo que pasó después.

Cíñete al plan, se recordó mientras enrollaba la cosa pegajosa


alrededor de las manos de él. Para aquellos que se preguntaran por la
cinta adhesiva, debe tenerse en cuenta que nunca salía de casa sin ella.
La cinta adhesiva algún día salvaría al mundo. Ciertamente salvó sus

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mejillas de niña cuando la usó para asegurar un dibujo garabateado


rápidamente en un papel a su pared, sobre otro dibujo en la pared.

Siendo una mujer que creía estar preparada, Cynthia poseía un


batiburrillo perfecto de artículos en su maletero, artículos que le rogarían
que siguiera adelante con su plan para secuestrar.

Tirando del mango de la carretilla, llevó a Daryl a la puerta de la


habitación del motel. La última del bloque, y como podía estacionar
delante, le dio una decente oportunidad de no ser vista. No fue algo que
había planeado, sino una coincidencia que ahora resultaba útil.

Rebuscó su llave antes de deslizarla y abrir la puerta, no perdiendo


tiempo para llevar a Daryl a la habitación rápidamente y cerrando la
puerta.

Corrió hacia la amplia ventana que daba al aparcamiento y cerró


las polvorientas cortinas. El tono negro cayó, a excepción de los números
rojos de un reloj.

Maldita sea.

Apesta todo este asunto del subterfugio. Abriendo las cortinas para
tener algo de luz ambiental exterior, encontró una lámpara y pulsó el
interruptor. Una débil luz iluminó la habitación de mal gusto. Corrió
hacia la ventana y volvió a cerrar las cortinas.

—Gunh.

Ante el sonido, la mirada de Cynthia se dirigió hacia Daryl. Lo había


atado en posición vertical a la plataforma, y mientras su cabeza se
inclinaba hacia adelante, notó que el dedo de su mano se movía.

¿Se está despertando de nuevo?

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No pudo evitar maldecir. Estúpido, de cuerpo gigante, muy


saludable, con súper sanación, bien dotado… Oh, no pienses en su
dotación. Difícil de olvidar ya que sintió que se la presionaba cuando
bailaban lentamente.

No puedo creer que ya se esté despertando. Buscó a tientas en su


bolso por otra jeringa de tranquilizante. Estaban empezando a agotarse.

¿Cuántas va a necesitar?

Ya le había administrado mucho más de lo que esperaba. Menos


mal que tenía más que unos cuántos.

El error de cálculo no fue del todo culpa suya. Los Cambiaformas


metabolizaban los medicamentos mucho más rápidamente que los
animales normales.

—Eres un gatito fuerte —murmuró, sus labios se cerraron


alrededor de la tapa de plástico para la aguja. Con un tirón de cabeza, la
destapó, le inyectó en el hombro y empujó el émbolo.

Su cuerpo hizo un tic y luego se relajó de nuevo, pero, ¿por cuánto


tiempo?

Ponlo en posición antes de que se despierte.

Alzar su peso muerto en una silla resultó interesante. Le costó más


gruñidos, maldiciones y sudor de lo que le gustaría. Podría tener sangre
de lobo en sus venas, pero eso no la hacía tan fuerte como un oso, y Daryl
era un gran gatito. No estaba segura de qué tipo. Al crecer, no conoció a
muchos Cambiaformas, ella y sus padres eran una especie de parias y
malditos de esos clanes y manadas de mente cerrada. Pero el hecho de
no tener un catálogo desarrollado de olores de Cambiaformas no
significaba que pudiera confundir el olor distintivo de los felinos.

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Cómo huele no importa. Es por su peso por lo que debería


preocuparme.

Su pesado cuerpo no pudo frenar su determinación. Se las arregló


para ponerlo en la maldita silla, ¡Victoria!, y lo ató con una cinta alrededor
de la cintura antes de ponerle otra alrededor de los tobillos. ¿Pero qué
hay de sus manos, y el resto de él?

No hay forma de que esas cuerdas elásticas lo detengan.

La cinta adhesiva vino al rescate. Con lo que no contaba era con


usar casi todo el rollo.

Maldita sea, pero es grande. Su pecho ancho, sus brazos gruesos,


su…

Concéntrate. Se aseguró que estuviera debidamente asegurado,


listo para el interrogatorio cuando se despertara, lo que ocurriría en los
próximos diez o quince minutos, dada la rapidez con la que su cuerpo
metabolizaba las drogas.

Los Cambiaformas tenían un sistema mucho más desarrollado


para procesar los agentes extraños, como medicamentos o enfermedades,
que entraban en su torrente sanguíneo. Su poder de recuperación era
notable. La forma en que podían curarse sin cicatrices de todas las
heridas, excepto las más graves, era asombrosa. La plata y el fuego eran
las únicas formas seguras de hacerles daño. Pero solo los humanos o los
más depravados Cambiaformas solían recurrir a este tipo de métodos
tortuosos.

Hablando de tortura… definitivamente él estaba a su merced.

Podría hacer cualquier cosa que le apeteciera. A su cuerpo le habría


gustado frotarse un poco más contra él, y sus labios anhelaban otro
sabor.

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La situación podría no ser la normal para Cynthia, pero eso no


significaba que su lado más codicioso no notara al tipo apuesto, y había
mucho que notar.

Ella había tratado con su gran tamaño. También sabía que su


volumen era músculo, no gordura. Un músculo magro, bien tonificado
que no pudo evitar tantear mientras acarreaba su trasero inconsciente
por todas partes, y cuando bailábamos. ¿Recuerdas lo bien que me sentí
al estar acurrucada en sus brazos?

Sí, lo hizo, pero también recordó quién era él. Un gatito


posiblemente muy malo. Un gatito malo que necesitaba darle algunas
respuestas.

¿Y esta era la única manera en que podías pensar para


conseguirlas?

La mayoría de la gente habría preguntado. Cynthia había tenido la


intención de hacerlo, pero cuando lo vio sentado en el bar, su corazón se
había saltado un latido. Cuando él le sonrió, maldita sea si sus bragas
no se mojaron.

No podía decir que no a la bebida. Contestó a todas sus preguntas


coquetas. Le preguntó otras coquetas de vuelta. Sin embargo, Cynthia no
podía forzar las palabras de las que necesitaba realmente una respuesta.
No se atrevió a hacer esa acusación.

Oportunidad tras otra surgió para interrogarlo, durante su bebida,


juntos, y luego en ese baile íntimo, con movimientos que elevaron todos
sus sentidos. Cada centímetro de ella tenía un cosquilleo.

Bajo su hechizo erótico, ella cayó sin luchar. Lo siguiente que supo
fue que estaban en su coche, besándose. Él la besó, la besó con una
hambrienta pasión que ella igualaba.

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—¿Por qué no vamos a algún lado? —le susurró al oído mientras


mordisqueaba su lóbulo.

Y fueron esas palabras, esas palabras inocuas o no, las que la


devolvieron a la realidad.

¿Le dijo esas mismas palabras a Aria?

Cynthia tomó una jeringa en cada palma de sus manos y las


cronometró perfectamente. En un doble golpe, le clavó las largas agujas
y soltó el tranquilizante. Él retrocedió, sus ojos muy abiertos por la
incredulidad. Luego la ira.

—¿Por qué tú…?

El cóctel químico que usó fue bueno. Él nunca terminó su frase, y


ella implementó su rápido plan.

Ahora, aquí estaban. Un secuestrador novato y su víctima.

Cuando se despierte, no va estar muy contento. No, por eso


necesitaba el arma.

Maldita sea, la pistola. La había dejado en el coche.

Mejor que la tomara. Podría necesitar su presencia intimidante


para hacer hablar al hombre.

Mírame, actuando como un gánster. A su madre le daría un ataque.

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Capítulo Dos
La camiseta de Daryl del día: “Cuando soy bueno, soy muy
bueno. Cuando soy malo, soy mejor.”

Como augurio, encontrarse atado a una silla, completamente


vestido, no fue uno bueno. No es que Daryl tuviera nada en contra de la
esclavitud. Hay que tener en cuenta que si estuviera desnudo y con una
amiga, estaría totalmente dispuesto a hacerlo.

Por desgracia, no estaba siendo preparado para una experiencia


erótica por una tía buena con un traje de látex puesto. Entonces, si no
estoy atado para el sexo, ¿por qué estoy prisionero?

Había una luz detrás de él, probablemente una lámpara, ya que no


venía de arriba. Proporcionó suficiente iluminación para ver su extraña
situación. Estaba sentado en una silla de respaldo recto y un armazón
metálico con un cubo de plástico para acunar su gran estructura. El tipo
de silla que se ve a menudo en las cafeterías y, a juzgar por el bamboleo
al mover las caderas, no era muy sólida.

Ese es el método número uno para escapar.

El segundo era romper la cinta que lo ataba a la silla. Un simple


giro de su gran parte superior del cuerpo debería lograrlo.

En el tercer punto, ¿qué pasa con sus manos? Esas estaban,


sorprendentemente, atadas delante de él.

¿Por quién, jodidos aficionados? ¿No saben lo peligroso que soy?

¿Quién demonios aseguraba a un depredador mortal con las manos


en el regazo? No era presunción pensar en sí mismo como un peligro, solo
era un hecho.

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Daryl probó la cinta que unía sus muñecas, solo unas pocas tiras
de espesor. Demasiado fácil, pero no las rompió enseguida. Nunca actúes
apresuradamente, no si quieres el elemento sorpresa y más información.
Pero casi se le olvida su propia regla cuando se da cuenta de que la cinta
adhesiva estaba estampada con… ¿patos?

¿Qué diablos…?

Miró hacia abajo y, por supuesto, más de los felices patitos


amarillos de goma nadaban sobre su pecho en la cinta adhesiva colocada
allí.

Mmm… Pato. Su felino disfrutaba mucho de uno bien asado.

Además de sentir un poco de hambre, se preguntaba si esto era


una broma. Después de todo, este fue el secuestro menos intimidante del
que jamás había oído hablar. Cuando les contara esta historia a sus
amigos, tenía que asegurarse de cambiar los patos por tiburones porque
al menos tenían los dientes grandes. O tal vez les diría que se escapó de
cadenas.

Sí, grandes cadenas de plata. Eso impresionaría a sus amigos.

La tenue luz apenas iluminaba el lugar. Probablemente fue algo


bueno, ya que estaba bastante seguro de que la alfombra rosa,
desgastada en algunos puntos, era una reliquia de los años noventa,
mientras que el televisor, en su enorme estuche de plástico, debería
haber colapsado la cómoda.

Un motel con clase, probablemente al lado de la carretera, utilizado


como parada rápida por los camioneros y los que buscaban un lugar para
ducharse y descansar en un viaje a algún lugar.

Pero, ¿cómo llegué aquí?

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Esa era la pregunta, porque lo último que recordaba, era estar


hablando con esa encantadora mujer de piel color cacao, y quería decir
mujer, con curvas que llenaban sus palmas, labios exquisitos que
lucirían perfectos a la altura de su cintura, y un cabello oscuro y rizado
que se derramaba sobre sus hombros.

Cabello del que quería tirar, por eso le pregunté si quería ir un lugar
más tranquilo.

Para su sorpresa, estuvo de acuerdo, y salieron. ¡En ese momento


ella le clavó una aguja!

Así que no era de extrañar que cuando ella entró, ni siquiera dos
segundos después de que él lo recordara, le dijera:

—Tú eres la perra que me drogó. —Y a pesar de lo que le había


hecho, la encontró muy sexy, incluso si tenía un arma apuntando a su
cara.

—No hay necesidad de insultos desagradables.

—Lo dice la mujer que me drogó y secuestró.

—Esto es culpa tuya. No me dejaste otra opción.

—¿No hubo más remedio que asaltarme? —¡Cómo se atrevía a


atacarle con sus labios y su naturaleza sensual!

—¿Qué más podía hacer? No deberías haber intentado


emborracharme y forzarme a besarme contigo.

¿Forzado? Los flexibles labios debajo de los suyos y los jadeos


calientes eran todo menos eso.

—Podrías haber dicho que no.

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—Ese era el problema. Tuve que secuestrarte.

La lógica pasó directamente por encima de su cabeza. Parpadeó.


Todavía no tenía sentido, especialmente por el hecho de que ella parecía
irritada con él por ser… ¿demasiado atractivo?

—Creo que es la primera vez en mi vida que tengo la tentación de


estrangular a una mujer. —Y luego besarla.

La pistola se agitó en el aire.

—Adelante, inténtalo, cariño. Pero te lo advierto. Puedo sentir que


mi dedo se está poniendo nervioso. —Ella inclinó la cabeza a un lado y
sonrió mientras amenazaba. Hablaba con confianza, pero se dio cuenta
de cómo se lamía el labio inferior, y su respiración era un poco rápida.

—Tengo algo para curar ese tic y muchas otras cosas. —Y, sí, se
aseguró de que entendiera lo que le quería decir con un guiño.

Lo que no esperaba es que se riera y dijera:

—Ojalá fueras lo suficientemente hombre para manejarme.

¿Un reto? Cómo le gustaban los desafíos, al igual que le gustaba


esta conversación. Si la había encontrado atractiva en el bar cuando
flirteaban, ahora era francamente deliciosa

—Probablemente no deberías haber dicho eso.

Era hora de subir las apuestas y mostrarle quién tenía el control.


Sonrió mientras rompía las cintas que sostenían sus manos. Dejó que
sus labios se apretaran mientras se ponía de pie, con la silla pegada a él,
flexionándose, lanzándola contra el suelo.

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Ella retrocedió lentamente, la pistola nunca vaciló, un toque de


miedo finalmente chispeó en sus ojos, pero no lo suficiente como para
preocuparle, no cuando también podía sentir cómo se calentaba su piel.

¿A qué jugaba ella? ¿Era una broma? ¿Algo inventado por sus
amigos? ¿Estaban esperando cerca, preparándose para burlarse de él por
haber sido derribado por una mujer?

Realmente no le importaba.

Quiero jugar. Y no fue solo su gatito interior el que lo pensó.

—Te daré cinco segundos de ventaja —dijo.

Porque a este gato le encantaba perseguir.

Growrrr.

Sin embargo, en lugar de salir disparada, ella apretó el gatillo casi


a quemarropa.

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Capítulo Tres
Cynthia: Entonces le disparé a un tipo en la cara.

Mamá: ¿Se recuperará a tiempo para la cena del domingo por la


noche?

Probablemente. Ella podría no hacerlo, por otro lado.

¿La mirada en la cara de Daryl cuando la bola de pintura lo golpeó


en la frente y luego lo salpicó? Increíble, y graciosa, por eso ella se rió.

¿En cuánto a su rugido no tan humano? Sí, eso hizo que le


disparara por segunda vez, en el estómago.

—¿Quieres dejar de hacer eso? —le dijo bruscamente.

La pintura amarilla que corría por sus mejillas hacía que su


expresión irritada fuera más de payaso que aterradora.

Como aparentemente había calculado mal, algo que no ocurría a


menudo, dado que ella era buena con los números, pensó, qué demonios.
Disparó de nuevo.

Una expresión de disgusto cruzó su cara.

—Oh, ahora lo vas a entender.

Clinc. Clinc. La estúpida cosa se atascó, y ella se quedó sin ideas.

Tirándole la pistola, chilló mientras se lanzaba hacia un lado. No


estaba muy segura de adónde iría, pero Daryl la atrapó con facilidad y la
sujetó con fuerza a sus brazos. Demostrando ser mucho más efectivos
que su cinta.

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Esta situación probablemente no era buena, así que, ¿podría su


cuerpo dejar de seguir hormigueando de emoción porque la mantuvo
apretada contra su pecho?

Pero nos gusta este pecho. A su loba interior le gustó tanto que
pensó que debería lamer a Daryl y marcarlo como fuera de los límites.

Um, no. Más porque le preocupaba que el lamer pudiera llevar a


otras cosas, cosas divertidas que probablemente ambos disfrutarían, si
no la mataba primero.

—¿Quién eres y qué estás haciendo? —Él le dio una pequeña


sacudida.

¿Intentaba en serio robarle todo el escenario de “dame las


respuestas”?

—Oh, diablos, no, cariño. Este es mi secuestro, lo que significa que


estoy a cargo y hago las preguntas.

Retorciéndola en sus brazos, la examinó con detenimiento.

Ella lo fulminó con la mirada.

La golpeó con unas pestañas pecaminosamente largas y oscuras,


lo que solo sirvió para dar a la pintura que se aglutinaba sobre sus
pestañas la oportunidad de aferrarse a ellas. Él entrecerró sus ojos hacia
ella, y ella se mordió el labio mientras intentaba ocultar su risa y fracasó.
Se echó a reír a carcajadas.

—Esto no es gracioso —escupió él a través de unos dientes


apretados.

—Sí, lo es. Quiero decir, deberías verte.

Él frunció el ceño.

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—Tú me hiciste esto, y todavía no sé por qué. ¿Por qué perder el


tiempo con esta patética excusa de secuestro? ¿Es una broma pesada?

—No es una broma. —Ni siquiera cerca—. Te lo dije. Necesito que


me des respuestas.

—Así que en vez de preguntarme —Hizo un gesto con la mano para


que le echara un vistazo a la habitación—, se te ocurrió un plan brillante.
—No se molestó en esconder su burla.

—Tuve que improvisar. —Tuvo que hacerlo porque no esperaba el


nivel de atracción y confusión que había encontrado cuando lo conoció.
No esperaba la certeza que venía de su instinto, un instinto en el que ella
confiaba, alegando que él era inocente. Sin embargo, ¿cómo podía creer
que no tenía la culpa si ella no le había preguntado ni una sola cosa?

¿Y no pregunté porque no quería la respuesta?

¿O no preguntó porque sabía que él no era la persona infame que


había temido? Y, no, ella no temía. De ahí por lo que había seguido
adelante con su loco plan, un plan condenado al fracaso porque Daryl
tenía razón. Ella apestaba en todo el asunto del secuestro y la
intimidación. ¿Cómo pensé que podría funcionar?

¿El problema de vivir principalmente entre humanos y no entre


Cambiaformas? Subestimar lo que podían hacer.

—Cariño, realmente la cagaste.

Lo había hecho. Todavía atrapada en sus garras, se puso tensa.


¿Lo malinterpreté? ¿Aquí es donde se convierte en un lunático delirante y
me mata? No moriría sin luchar. Ahora, si solo supiera cómo protegerse.
Su madre dijo que las mujeres peleaban sus batallas con palabras, y
cuando eso no funcionaba, papá intervenía.

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Lamentablemente, las palabras parecían estar metiéndola en más


problemas y papá no estaba aquí para salvarla. Oh-oh. Su respiración se
acortó a medida que se aclaraba el alcance de su error.

Un ceño fruncido arrugó la frente de él.

—¿Estás realmente asustada de mí? —La apartó y se cruzó de


brazos. No hizo nada para disminuir su factor de intimidación.

Pero papá lo hacía mejor, y su mamá le había enseñado que no era


el tamaño o la fuerza lo que importaba, sino la actitud. Aunque estaba
todavía un poco asustada, su actitud la tranquilizó un poco, y algo de su
confianza se restauró.

Ella resopló.

—¿Asustada de ti? Ya quisieras. Más bien cautelosa. Nunca se sabe


lo que los felinos locos pueden hacer.

—¿Hacer? —Daryl arqueó la frente con una clara incredulidad—.


¿No le dice eso la sartén al cazo? Quiero decir, hagamos un balance aquí.
Cometiste al menos tres delitos mayores, quizás más, para hablar
conmigo, así que tengo que preguntarte, ¿de qué me estás acusando
exactamente de ser capaz de hacer?

—Ya sabes.

—No, no lo sé, así que será mejor que me lo digas.

—¿O qué? —desafió, lo cual probablemente no fue lo más brillante


que pudo haber hecho, pero su lobo interior todavía insistía en que no
tenían nada que temer.

Buen gatito.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Que iba totalmente en contra de lo que ella pensaba. Es un gatito


malo. Un gatito sexy. Un gatito tratando-de-succionarla-bajo-su-hechizo-
otra-vez.

Una sensual sonrisa tiró de sus labios.

—Si no empiezas a decirme de qué se trata esto, voy a ponerte sobre


mi rodilla y calentar ese dulce trasero tuyo con la palma de mi mano.
Desnuda.

Ella contuvo el aliento.

—No lo harías.

—Pruébame. —Y luego, como para confundirla todavía más, se


quitó la camisa, revelando un torso lleno de músculos, pero también
mostrando algunas cicatrices. Redondas.

¿Alguien le disparó?

Debería haberle hecho parecer aterrador, su madre le advirtió que


se alejara de los chicos malos que iban con gente que tenía armas, pero
mientras él limpiaba su cara con la camisa, limpiándose la pintura, no
pudo evitar mirarlo fija y atentamente.

El hombre demostró ser más una tentación que el caro chocolate


Godiva. Hacía que una chica quisiera apretar sus labios con fuerza y no
darle lo que él quería, para que pudiera obtener lo que su cuerpo
anhelaba. Que la tocara.

Dulce cielo. ¿Cómo de bien se sentiría eso? Pero este no era el


momento, ni el lugar adecuado. Solo deseaba no tener que seguir
recordándoselo a sí misma.

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Piensa en Aria. Aria era la razón por la que Cynthia estaba haciendo
esto. Los pensamientos en Aria la centraron.

—Estoy buscando a mi amiga.

Él arqueó la frente.

—¿Y? Eso no me dice mucho. ¿Qué amiga? ¿Por qué? ¿Qué te hace
pensar que la conozco?

—La conoces.

—Si estás tan segura, ¿por qué no me lo preguntas? ¿Por qué


seguir adelante con esto? —Barrió su mano hacia la silla y las tiras de
adhesivo—. Vamos, cariño. Vas a tener que darme más que eso.

¿Por qué esas palabras sonaban tan sucias cuando él las dijo?

—Estoy buscando a Aria.

Una mirada en blanco.

—Ya la conoces. Pequeña. —Cynthia levantó una mano para llegar


a su barbilla—. Una chica flaca. Cabello castaño corto. Bonita sonrisa.

Mientras más hablaba. Daryl negaba con la cabeza con más fuerza
hasta que la interrumpió con:

—Cariño, vas a tener que hacerlo mejor que eso. No conozco a


ninguna Aria. Y has descrito a muchas chicas que conozco. ¿Por qué la
estás buscando? ¿Por qué no puedes llamarla? No estarás planeando
secuestrarla también, ¿verdad? ¿Soy tu secuestro de prácticas?

Las preguntas que le hizo en rápida sucesión casi le hacen poner


los ojos en blanco. Esto no iba como se suponía que iba a suceder.

Serie Bitten Point 02 24


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Uups, creo que lo dije en voz alta.

—¿Y cómo esperabas que fuera esto? —Daryl se dejó caer en su


cama y metió las manos detrás de la cabeza. Ella lo miró fijamente.

El diablo sonrió.

Deseó tener su arma para poder dispararle en la entrepierna.

—Esperaba que te despertaras debidamente asustado. Debido a


que eras mi prisionero y yo tenía un arma —dijo, todavía molesta porque
él no se había tomado en serio su secuestro e intimidación.

—Tenías un arma con una punta roja.

—¿Y? ¿Qué tiene de malo? Te hace más fácil ver que el cañón está
apuntando hacia ti. Deberías haber estado asustado.

Él se rió.

—Supongo que nadie te dijo que una punta roja significa que no es
un arma de verdad.

Qué manera de desinflar todo el aire de sus velas. Su mandíbula


se apretó, mientras presionaba sus labios. No, no sabía lo de la punta
roja. Cynthia sabía muy poco sobre las armas en general, aparte de que
apretar el gatillo era lo que parecía hacerlas funcionar.

Lo que nos llevaba a la pregunta, ¿cómo consiguió el arma en su


maletero? Simple, había confiscado el juguete a unos chicos que
pensaban que era divertido disparar a las ardillas en el parque. Les
enseñó lo contrario con una arenga que habría reducido a su madre a
lágrimas de orgullo.

—¿Entonces todo el tiempo supiste que no estabas en peligro?

Serie Bitten Point 02 25


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Cualquiera que use cinta adhesiva con patitos de goma no es


alguien a quien temer.

Ella no pudo evitar un molesto murmullo.

—Sabía que debería haber usado la de calaveras. —Pero estaba


guardando ese rollo en particular para Halloween.

—Todavía no entiendo todo el drama. ¿No habría sido más fácil


preguntarme en el bar si había visto a tu amiga?

Ella se retorció.

—Probablemente. Pero como que sufro un síndrome. Lo heredé de


mi madre.

—¿Y qué síndrome es ese?

—Actuar sin pensar. Por lo general, porque entro en pánico.

—¿Siempre secuestras a la gente y las amenazas de muerte con


pintura de arco iris cuando estás estresada?

—Eres mi primero.

—Y el último.

¿Fue ella, o esas palabras surgieron un poco gruñonas?

—¿Entonces la viste?

—No puedo responder a eso si no sé quién es esa chica Aria. ¿No


tienes una foto? ¿Cualquier cosa?

De hecho, la tenía. La última imagen que Aria envió desde su


teléfono a su perfil de las redes sociales. Cynthia la localizó en la galería
de su teléfono y la cargó.

Serie Bitten Point 02 26


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Mientras le mostraba a Daryl, vio cómo su expresión pasaba de


curiosidad a sorpresa.

—¿Esa es tu amiga?

—Sí, esa es Aria. Está desaparecida y, según esa foto, tú fuiste la


última persona que la vio con vida.

Serie Bitten Point 02 27


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Cuatro
El tatuaje con rotulador permanente de Daryl en su brazo en
décimo grado: Mamá inscrito en un corazón.

Mientras Daryl estudiaba la foto, no podía negar que era él el que


estaba en la imagen, sonriendo alegremente junto a una linda chica que
recordaba vagamente. ¿Cuándo la había visto hace dos, tal vez tres
noches? Había estado un poco borracha en el bar, pero él no pudo
resistirse a su petición:

—Hazte una foto conmigo para que pueda poner celosa a mi amiga
porque tú eres muy de su tipo.

¿Era esta miel moca la amiga? Y si era así, ¿era él su tipo?

¿Por qué no preguntar?

—¿Supongo que no abusaste de mi mientras estaba atado?

Esa pregunta inesperada la tuvo con la boca abierta y


parpadeando.

—¿Hablas en serio?

—Totalmente. ¿Quieres tocarme de nuevo y mirar?

—No. —Mentira. La oyó respirar un poco antes de contestar—.


Empiezo a desear haberte tenido dormido más tiempo.

—Para que pudieras tocarme. —Le guiñó el ojo, preguntándose si


eso la volvería loca.

Lo hizo.

Serie Bitten Point 02 28


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No —dijo—. No habrá contacto.

—Pero ya lo hubo. Y besos.

—Lo que no volverá a suceder —dijo con la barbilla inclinada con


obstinación. ¿Estaba mal, que en todo este extraño drama, todavía
quisiera probar esos labios?

¿Dónde estaba el enfado porque ella le había drogado y


secuestrado? ¿Dónde estaba la indignación porque pensara que él le
había hecho algo a su amiga?

A la mierda. Ella es linda.

—¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres caliente cuando estás


enfadada?

Incluso más caliente cuando se combinaba la furia con la


excitación.

—Debí haberte dejado en el estacionamiento en vez de cargar tu


gordo trasero dentro.

Daryl frunció el ceño.

—Mi culo no está gordo.

—Si tú lo dices.

—Lo sé. Y para que lo sepas, aunque me hubieras abandonado en


un lado de la carretera, habría venido a buscarte.

—No me habrías encontrado.

—No habría importado a dónde te fueras. Aún así te habría seguido


la pista. —Es curioso lo serio que dijo eso.

Serie Bitten Point 02 29


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Por qué?

Porque ella es mía.

Ignoró ese pensamiento determinado.

—¿Realmente tienes que preguntar por qué? Para terminar lo que


empezamos, por supuesto. —Porque todavía no había olvidado el dulce
sabor de sus labios.

Él dio un paso adelante, y ella dio uno hacia atrás, y luego otro
hacia atrás, hasta que colocó la cama entre ellos.

Ella le agitó un dedo, un dedo que él quería tomar y mordisquear.

—Ahí vas, distrayéndome de nuevo, y te preguntas por qué te


drogué. Estoy empezando a pensar que no quieres responder sobre Aria.
Esta foto dice que la conoces, y exijo saber dónde está ahora. —El dedo
agitado apuñaló la pantalla de su teléfono.

—Exige todo lo que quieras. Realmente no conocía a la chica. Como


dije, quería tomarse una foto conmigo, pero eso fue todo. Tan pronto
como la tuvo, volvió a salir de fiesta con un grupo de gente.

—Su último tweet decía que se iba a la cama.

—¿Y pensaste que quería acostarse conmigo?

—Bueno, tú fuiste la última imagen que subió.

—Dormí solo esa noche.

—Eso lo dices tú —dijo, tratando de aferrarse a sus sospechas.

Él se rió.

—Lo dice mi amigo que se fue conmigo.

Serie Bitten Point 02 30


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Así que no sabes dónde está ella? —Sus hombros se


desplomaron, y él quiso saltar la cama, tomarla en sus brazos y decirle
que no se preocupara.

Espera un segundo. ¿Qué demonios acaba de pasar?

No solo pensó en prometer ayuda, sino que lo hizo. En un abrir y


cerrar de ojos, se encontró abrazando a la loca loba y murmurando.

—No te preocupes, cariño. Te ayudaré.

—Mi nombre es Cynthia. Pero mis amigos me llaman Thea.

—Thea es el nombre de una buena chica, no el de una seductora


secuestradora —dijo Daryl, inclinándose hacia atrás lo suficiente como
para enjugar las lágrimas que le caían a ella por las mejillas—. Creo que
Cyn se adapta mejor a ti. —Porque él apostaría a que ella era
pecaminosamente deliciosa1—. Y quiero que dejes de preocuparte, ahora
mismo. Encontraremos a tu amiga. Lo prometo. —Él encontraría a esa
chica, Aria, traería una sonrisa a los labios de Cyn y se ganaría un jugoso
beso de agradecimiento.

Y reclamarla, añadió su pantera.

Uh, no, no lo haremos, fue su respuesta.

Ya veremos, su gato se burló.

Estamos jodidos. Sí, ambos lo pensaron, pero por diferentes


razones. Mi-jodido-au.

1 Cyn se pronuncia “Sin”, que significa “Pecado” en inglés.

Serie Bitten Point 02 31


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Cinco
Mamá: ¿Por qué no contestaste al teléfono? Intenté llamar.

Cynthia: Lo sé. Lo estaba ignorando porque anoche la pasé con un


tipo. (Pausa) ¿Mamá? ¿Vas a decir algo?

Mamá: Lo siento, nena, solo estoy actualizando tu estado en las


redes sociales a “en una relación”.

Suspiro. Tal vez Cynthia debería especificar que había pasado la


noche con Daryl, pero que en realidad no hubo tango horizontal.

Todavía no estaba segura de cómo había ocurrido lo de la fiesta de


pijamas. En realidad, lo hizo.

Es culpa suya. Daryl insistió en quedarse con ella porque:

—Hay dos camas. Me parece una pérdida de tiempo irme a casa


cuando puedo dormir aquí y asegurarme de que empezamos temprano a
buscar a tu amiga por la mañana.

—¿Qué hay de tu trabajo?

—Es fin de semana, Cyn. Me tendrás todo para ti.

Escalofriante. ¿Tenía que hacer que eso sonara tan malvado?

—Está bien. Lo que sea. Solo quédate en tu cama. Nada de bromas.

—¿Te gustaría atarme de nuevo para asegurarte de que me porto


bien? —Le hizo un guiño con su sugerencia, un acto coqueto que, a su
vez, hizo cosas perversas a su cuerpo.

Serie Bitten Point 02 32


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Le dijo a su traicionera libido que se comportara. Luego le dijo a su


loba que detuviera sus payasadas también, ya que su lupina interior no
se callaba con todo el asunto de lamer u orinar en Daryl.

No voy a orinar sobre él. Por ninguna razón. ¿Y qué si su tía Noelle
creía en eso? No habría marcas en machos, al menos no hoy. El bondage,
sin embargo…

—La próxima vez que te ate, usaré cadenas. Grandes y enormes.

—Me gusta el hecho de que pienses que habrá una próxima vez.

Un gruñido retumbante brotó de ella, una mezcla de exasperación


y demasiado interés. ¿Cómo podría ser que quisiera estrangularlo y
besarlo al mismo tiempo?

Probablemente porque acercarse lo suficiente como para


estrangularlo significaba ponerle las manos encima y tenerlo en el lugar
correcto para otro de sus deliciosos besos.

No más besos. Le gustaría demasiado. Solo esperaba que el


lloriqueo de su loba no fuera también en voz alta.

Apagando la luz, se acurrucó bajo sus mantas, de espaldas él, su


intento de desentenderse de él.

Escuchó el susurro de la tela y luego nada.

—¿Siempre duermes con la ropa puesta? —preguntó él, casi


sobresaltando un grito de ella.

—No. Pero por otro lado, no suelo dormir con extraños virtuales.

—¿Extraños? ¿Después de todo lo que hemos pasado desde que


nos conocimos? Me siento herido, Cyn. Qué golpe bajo. ¿Quieres besarme
para hacerme sentir mejor?

Serie Bitten Point 02 33


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Sí.

—No.

Un suspiro.

—Un hombre puede esperar. Y lo decía en serio. No deberías dormir


con vaquero y sujetador. Te rozarás esa piel tan sexy que tienes.

—La piel no es sexy.

—No, pero las curvas que está cubriendo, sí. ¿Preferirías que te
dijera que eres sabrosa?

Preferiría que la saboreara. Ugh. ¿Podría su mente, por favor,


mantenerse fuera de la alcantarilla? No había pasado tanto tiempo desde
su último novio, y tenía un juego de baterías nuevas en casa en su sala,
que le impedía estar demasiado necesitada.

Su preocupación por la ropa de ella la llevó a preguntarle.

—¿Qué llevas puesto tú para ir a la cama?

—Si dijera que nada, ¿eso te convencería para unirte a mí?

No, pero ciertamente causó estragos a su cuerpo. El calor enrojeció


su piel, mientras trataba de no pensar en él desnudo con las ásperas
sábanas de algodón frotando contra su piel, su cuerpo musculoso sin
ningún tipo de restricciones de tela.

¿Podrían las burlas sexuales extremas hacer que una chica


perdiera la cabeza?

—¿Me estás ignorando? —preguntó él, descarrilando sus


pensamientos.

Serie Bitten Point 02 34


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Lo estoy intentando, pero alguien sigue ladrando. ¿Te importaría


callarte un poco? Necesito dormir un poco para poder tener la mente
despejada por la mañana.

—Buen plan. No queremos que te levantes con algún otro plan


tonto.

—Eso me ofende. —Si bien su plan podría haberse topado con


algunos contratiempos, al final había sido fructífero. Cynthia sabía más
sobre los últimos momentos de Aria, y ahora tenía un aliado para
buscarla. Ya era hora, porque la policía había demostrado no ser útil.

El agente humano detrás del escritorio en la comisaría de policía


de la ciudad natal de Cynthia y Aria ciertamente no había estado muy
interesado en ayudar.

—Tú misma lo dijiste. Tu amiga está en un viaje por carretera a


través del país. Probablemente perdió su teléfono o está acampando en
algún lugar donde no hay cobertura.

—Te digo que está desaparecida. Tenemos que presentar una


denuncia.

—Y te digo que hasta que no tengas más pruebas, no tiene sentido.

El ayudante del sheriff no se movió, y Cynthia dejó la estación de


policía frustrada.

¿No era suficiente el hecho de que Aria no hubiera sido vista u oída
desde esa fatídica imagen tomada en el bar Bitten Pint? ¿Y qué diablos
era eso con este pueblo y su obsesión con el uso de Bitten2? Sí, el lugar
se llamaba Bitten Point, y, sí, muchos de sus residentes eran carnívoros,

2
Bitten: Mordida.

Serie Bitten Point 02 35


Eve Langlais El reclamo de la pantera

de ahí que todo el asunto de masticar resultara apto, pero todavía así,
casi todos los negocios jugaban con esa palabra.

¿A quién le importaba una ciudad sin originalidad? Aria estaba


desaparecida, y nadie la estaba buscando. Nadie estaba preocupado.

¿Estoy equivocada o exagerando? ¿Podría ser que Aria esté de fiesta


en alguna parte?

Si fuera otra persona, tal vez, pero Aria no era de las que no se
mantenían en contacto. Ella y su mejor amiga nunca pasaron un día sin
hablar, y ya habían pasado por lo menos tres. A Cynthia no le importaba
lo que dijera el policía. Su instinto insistió en que algo estaba mal. Aria
había encontrado algún tipo de problema, y Cynthia iba a encontrarla.
No se lo había dicho a sus padres.

Mamá lo habría prohibido por ser demasiado peligroso y poco


femenino, y papá la habría encerrado y le habría dicho que él echaría un
vistazo. Lo cual, Dios lo bendiga, haría, pero papá estaba cojeando por
una pierna rota. Un percance de trabajo que lo mantendría inmovilizado
durante días mientras se curaba, luego semanas mientras engañaba a
los humanos que no sabían lo rápido que los Cambiaformas podían
curarse.

Sin nadie más a quién recurrir, tuvo que iniciar una búsqueda.
Cualquier cosa por la mejor amiga que conoció durante la adolescencia,
cuando su loba comenzó a emerger y Cynthia se dio cuenta de que sus
amigos humanos nunca la entenderían del todo.

Pero Aria, sí. Aria llegó en séptimo grado, vestida de negro, con
varios piercings en las orejas y un exterior duro para proteger un corazón
frágil.

Serie Bitten Point 02 36


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Era un producto del sistema de acogida. Encontrada abandonada


en el bosque a una edad temprana, había manifestado su águila más
joven que Cynthia, y sin nadie que la guiara. Pero el día que se trasladó
al hogar grupal de la calle, se conocieron, sobre todo porque Aria se lanzó
sobre Cynthia, la estrelló contra un árbol y, con ojos salvajes dijo:

—Hueles diferente. Eres como yo. Excepto que más perruna.

Una presentación bastante dura, pero Cynthia y Aria, a partir de


ese momento, se convirtieron en las mejores amigas. Las mejores, incluso
después de que el hogar grupal escupiera a Aria al mundo a los dieciocho
años. Pero Aria no estaba sola. Tenía a Cynthia.

Y ahora Cynthia tenía a Daryl. Entre los dos, tal vez podrían
encontrar a su amiga, si Daryl estaba diciendo la verdad. ¿De verdad no
tuvo nada que ver con la desaparición de Aria? ¿O le había hecho algo a
su amiga?

El gatito es bueno, prometió su loba.

Sí, pero según su camiseta destrozada, cuando es malo, es aún


mejor.

Y fue con ese pensamiento que la calentó, cayó en un sueño


inquieto.

*****

El ataque, cuando llegó, llegó con unas bisagras silenciosas, pero


aún así ella se despertó.

Oh-oh. Con la emoción de disparar a Daryl y todo lo demás, podría


haber olvidado cerrar la puerta.

Serie Bitten Point 02 37


Eve Langlais El reclamo de la pantera

A quién le importa. Muévete, aulló la loba en su cabeza. Confiando


en los instintos de su bestia, Cynthia rodó y se dejó caer de la cama.
Golpeando el suelo con un ruido sordo y acurrucándose mientras
intentaba encontrarle sentido a lo que había ocurrido.

Hay alguien en la habitación.

¿Alguien o algo? El olor que cosquilleaba en su nariz también la


hacía encogerse. Ugh. ¿Qué es ese hedor desagradable? Parecía algo
familiar, como piel mojada después de una carrera bajo la lluvia, pero
con un fuerte trasfondo de moho mezclado con almizcle animal rancio.

Lo que sea que compartía la habitación con ella apestaba y no


estaba aquí para jugar bien, o eso suponía por los sonidos. Gruñidos,
bufidos y un heroico:

—Lo tengo.

Mientras que Cynthia pudo haber elegido golpear el suelo para


cubrirse, Daryl fue tras el intruso.

Pum. Tumb. Un murmurado:

—Quédate quieto, cabrón peludo.

¡Qué lenguaje! Por otra parte, la situación podría justificarlo. Con


Daryl manteniendo a la persona o cosa ocupada. Cynthia se atrevió a
mirar por encima del borde de su colchón deseando no ser tan cobarde.
Pero, por desgracia, mientras que podría tener un lobo interno, la suya
estaba perfectamente contenta de permanecer en los peldaños inferiores
de la jerarquía de la manada.

Con los dedos agarrando su colcha, miró. Olvídate de ver nada en


la oscuridad total. Solo el brillo rojo del reloj era visible, mostrando la
impía hora de las cuatro y media de la mañana.

Serie Bitten Point 02 38


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Cuanto más tiempo miraba fijamente en la dirección de la pelea,


más comenzaba a discernir. Sombras turbias se unieron en dos formas.
Una, desnuda, salvo por un par de calzoncillos, el otro… ¿Qué demonios
era esa otra cosa? Se erguía como un hombre. Tenía el número correcto
de miembros, y sin embargo… había algo raro en ello.

Enemigo. Su loba gruñó dentro de su cabeza.

Bueno, duh, el tipo raro era un tipo malo, ¿pero qué era?

Como Daryl parecía tener algo de suerte distrayendo al intruso,


corrió sobre su cama en busca de la lámpara, sus dedos buscando a
tientas el interruptor e iluminando la habitación.

Algo dejó salir un desagradable gruñido. Algo con mucho pelo,


notó, cuando finalmente vio a su invitado nocturno.

—Santo cielo, ¿qué es eso? —dijo, su voz baja con repugnante


asombro.

—Es un mal… —gruñó Daryl mientras luchaba por poner su brazo


alrededor de su cuello—. Perro malo.

—¿Es un Cambiaformas? —Aunque era un tipo que nunca había


visto. Parecía poseer muchas características lobunas, pero esa forma
híbrida no era algo de lo que jamás hubiera oído hablar a su madre. Los
animales no caminaban sobre dos patas, para empezar, ni tenían los ojos
humanos.

—¿A quién le importa qué demonios es? Échame una mano. —


Porque a pesar de los abultados músculos de Daryl, se estaba esforzando
para evitar que las babosas mandíbulas de eso se clavaran en algo vital.

Serie Bitten Point 02 39


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¡No sé qué hacer! —El pánico aumentó su ritmo cardíaco. Trote.


Correteo. Ritmo doble, y todavía más rápido, cuando el hombre lobo se
las arregló para girar y golpear a Daryl contra la pared.

Él dejó escapar un gruñido.

—¡Haz cualquier cosa! Golpéalo con una de tus jeringas.

Los sedantes, sí, buen plan. Mejor que el que tenía, que consistía
en silbar para llamar la atención de la cosa, tirar un palo y ver si iba a
por él. Al menos el plan de Daryl podría funcionar. Al de ella le faltaba el
palo.

Saltando a la mesa, rebuscó en su bolso y vio dos jeringas más


cargadas de drogas. Las agarró y les quitó los capuchones.

Sosteniéndolas a la altura de los hombros, no pudo evitar mirar


con los ojos muy abiertos mientras Daryl y la bestia lobo luchaban por el
control.

Cuando Daryl volvió a chocar contra la pared, supo que tenía que
actuar. Con un grito de:

—Hola. Mi nombre es Cynthia Montego. Podrías haber herido a mi


amiga Aria. Prepárate para dormir. —Atacó, y por ataque quiso decir que
golpeó a la criatura en su peludo trasero, lo cual, no es de extrañar, no
salió bien.

Aullando con furia, chillaba como un Yorkie del tamaño de un


bolso, y Daryl resopló:

—¿En serio acabas de parodiar a La Princesa Prometida?

Serie Bitten Point 02 40


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Y ahora estoy canalizando a Jamie Lee Curtis en Prom Night 3 —


Cynthia lanzó un grito al hombre lobo que volvía esos torvos ojos hacia
ella y movía sus peludas patas con punta en garras, fallándola por los
pelos mientras bailaba hacia atrás.

—Oh, no, no lo harás. Él único que toca esa dulce piel soy yo —dijo
Daryl vestido solo con unos calzoncillos negros. Envolvió un grueso
antebrazo alrededor de la cabeza de la bestia. Tirando hacia él—.
Droguémosla de nuevo. Con la adrenalina que tiene encima, dos no son
suficientes.

—No tengo más —gritó, retorciéndose las manos. ¿Qué hacer?


Todavía no había encontrado un palo.

—Pégale en la cabeza.

Dios mío, pero Daryl era bueno pensando en cosas lógicas bajo
presión. Tomando la lámpara, corrió hacia el monstruo, solo para
sacudirlo, ya que el cable no se soltó de inmediato. Una vez que llegó
azotando desde detrás de la mesilla de noche, le picó a ella en las nalgas.

Peor que eso, sin embargo, la habitación quedó sumida en la


oscuridad. La oscuridad total no significaba que no pudiera oírlos luchar
y gruñir.

¿Pero cómo podía apuntar si no podía ver? Un tirón a la tela abrió


las cortinas, dejando entrar la débil luz del destellante letrero de neón:
Nap Bites.

Fue la suficiente iluminación para que ella viera, apuntara y


gritara:

3
Prom Night: Película titulada en España: Llamadas de Terror.

Serie Bitten Point 02 41


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¡Hi-ya!4

Con un crack el intruso peludo se quedó sin fuerzas. Daryl lo tiró


al suelo y se limpió el labio inferior ensangrentado.

—Ese es un maldito perro apestoso.

Cynthia podría haberse ofendido más por su término despectivo si


no hubiera estado de acuerdo. Además, puede que él tuviera razón.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Daryl—. ¿Buscando una


etiqueta con su nombre?

Habiendo caído de rodillas junto a la criatura híbrida, pudo


entender su curiosidad.

—Lo estoy comprobando. Mira esto. Lleva un collar. —Un grueso


anillo de metal que zumbaba incómodamente contra su piel cuando lo
tocaba con las yemas de los dedos. Pero eso no era lo único interesante
de su intruso inconsciente—. No sé cómo es posible, pero creo que esto
tiene parte de pastor alemán.

—¿Disculpa? Creo haberte escuchado mal.

Ella no respondió inmediatamente mientras olfateaba, sintiendo


náuseas por el desagradable olor, y luego tamizaba los olores.

—No estoy segura de cómo ocurrió, pero he tratado a suficientes


pastores alemanes —Porque su tío le había ayudado a conseguir el
contrato con las unidades K9 locales—, para decir con certeza que
estamos ante un Cambiaformas canino, no un lobo, y en algún tipo de
forma híbrida.

4
¡Hi-ya!: Grito de artes marciales antes de atacar.

Serie Bitten Point 02 42


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Es un medio cambio —comentó Daryl—. No es fácil de lograr. Y


es extraño que se mantenga a pesar de estar inconsciente en este
momento. Se necesita mucha concentración para mantener esa forma.

Daryl estaba demostrando ser una fuente de información


interesante.

—Ni siquiera sabía que eso fuera posible.

—Porque no muchos pueden hacerlo.

—¿Qué hay con el asunto del perro? ¿Tenéis a muchos de ellos


viviendo en Bitten Point?

Él sacudió la cabeza.

—Esta es la primera vez que me encuentro con uno.

—Entonces, ¿no es de por aquí? —Cynthia miró el cuerpo


desplomado y mordió su labio inferior—. Me pregunto si de alguna
manera está conectado con la desaparición de Aria.

Daryl nunca tuvo la oportunidad de responder debido a que una


sombra borró la luz que provenía de la ventana. Antes de que Cynthia
pudiera voltear su cabeza para ver, la segunda ronda del caos estalló.

El cristal se rompió con un tintineo de fragmentos brillantes que


rociaron la habitación. A través del enorme agujero, una figura se
zambulló dentro, y no pareció importarle o preocuparle que pudiera
cortarse con las persistentes puntas de los cristales.

Por otra parte, es probable que las personas con escamas de la


cabeza a los pies no se preocuparan tanto por los arañazos.

Cynthia podría haber pasado un momento más de lo necesario


mirando. Mucho más de metro ochenta de alto, posiblemente más cerca

Serie Bitten Point 02 43


Eve Langlais El reclamo de la pantera

de dos metros cuarenta centímetros, un dinoman5, de dos patas desplegó


alas de cuero en su habitación de motel y siseó.

—¿Qué es eso? —jadeó.

—Sea lo que sea, dudo que sea amistoso. Distráelo por un segundo,
¿quieres?, mientras cambio.

Le llevó un segundo darse cuenta de que no se refería a la ropa.


Aunque la pelea anterior no había dejado tiempo para el cambio de forma,
parecía que Daryl quería algo más que puños humanos para enfrentarse
al lagarto.

¿Qué hay de su petición de distraerlo? No tenía ningún ratón vivo


para colgar delante, solo ella misma, un jugoso bocado de chocolate.
Glup.

—Aquí, lagarto, lagarto —canturreó. Una lengua bífida se movió en


su dirección. Ella retrocedió con un asqueado—. Argh —Ser veterinaria
no la había curado de la aversión a ser lamida.

Aunque podría hacer una excepción para Daryl, pero solo si vivían,
lo cual, dado que dinoman tenía grandes garras y dientes todavía más
grandes, no parecía probable.

Aparentemente, Daryl estaba decidido a cambiar esas


probabilidades. Una elegante forma negra se lanzó al monstruo.

Solo para encontrarse siendo bateado a un lado.

Eso cabreó al gatito. Aulló por el desafío, pero antes de que Daryl
pudiera atacar de nuevo, su primer intruso peludo se despertó, y no era
un cachorro feliz.

5
Dinoman: Hombre dinosaurio.

Serie Bitten Point 02 44


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Con un gruñido, se lanzó sobre Daryl, lo que la dejó sola para lidiar
con el lagarto. Él giró una fría y oscura mirada en su dirección.

Oops.

Agarró algo, lo que fuera, y lo tiró.

La mullida almohada golpeó a la cosa en el brazo, e incluso ella no


pudo fingir que no veía su incrédula expresión.

En pleno pánico, agarró otra almohada y la sostuvo ante ella, un


escudo totalmente inútil.

—No des un paso más —amenazó, o de lo contrario podría orinarse


en los pantalones.

Piensa. Tiene que haber algo que pueda hacer para evitar
convertirme en el aperitivo de medianoche de este lagarto.

Necesitaba un arma mejor. O…

Sus ojos se posaron sobre su bolso, todavía sobre la mesa. No tenía


más jeringas, pero tenía algunas fuera en su coche.

La pregunta era, ¿podría llegar a él y agarrarlas a tiempo?

No había momento como el presente para averiguarlo.

El reptil, cansado de jugar con ella, se lanzó. Ella gritó mientras


corría fuera de su alcance, su agilidad le venía bien. Golpeó la mesa con
la cadera, pero ignoró ese dolor de la magulladura mientras se lanzaba
hacia la puerta abierta.

En cualquier momento, esperaba que las garras le desgarraran la


espalda, pero en vez de eso, escuchó un gruñido. Daryl al rescate.

Serie Bitten Point 02 45


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Qué debe pensar de ella aparentemente huyendo? A un coche que


estaba cerrado. Oh, mierda.

Golpeó el maletero, y dio un grito de frustración. Un susurro y una


bocanada de aire fueron todas las advertencias que tuvo.

Muévete.

Arrojándose de lado, se apartó del camino de la pareja de


luchadores, la pantera de cuatro patas de antes, ahora era una bestia de
dos patas capaz de luchar por la dominación.

¿Qué estaba pasando? Perros de dos patas, un lagarto gigante con


alas, y ahora Daryl, ¿algún tipo de gato de dos patas? ¿Había entrado en
una aventura de cómics surrealista?

Bang.

La cosa lagartija fue golpeada contra el maletero de su coche.


Entonces los papeles fueron invertidos, y Daryl se golpeó.

Salieron rodando, para chocar contra el pavimento, pero Cynthia


estaba más fascinada por su suerte ciega. En su lucha encima del coche,
habían abierto el maletero. No perdió el tiempo para lanzarse y agarrar lo
que necesitaba. Tomándola en su puño llenó la jeringa más grande que
tenía. No tuvo tiempo de llenar una segunda porque el hombre perro salió
de su habitación del hotel con un gruñido vicioso.

—¿Buen perrito? —preguntó, presionándose contra su coche.

Gruñido.

—Tengo golosinas.

Un paso adelante con una mirada malvada.

Serie Bitten Point 02 46


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¡Busca! —Le arrojó el capuchón de goma de la aguja, pero la


mirada de él nunca vaciló. Ella tembló y sostuvo la jeringa frente a ella
como una espada diminuta. Si bien era más grande que las dos últimas
que había usado, ¿sería capaz de manejarla a tiempo para salvarse a sí
misma?

El hombre lobo se lanzó. Ella cerró los ojos y… permaneció intacta.

Una vez más, un felino peludo se había estrellado contra esa cosa
imposible peluda y la había llevado al suelo.

Daryl la había salvado de nuevo.

O no.

Desde las sombras cojeaba la lagartija grande, y parecía cabreada.

Cynthia fingió ir a la izquierda y luego a la derecha. No se dejó


engañar por eso, su mirada intencionada nunca se apartó de ella.

Pudo haber soltado un gemido, pero se quedó quieta, observando


cómo se acercaba. Unos dedos de cuero con puntas de garras agarraron
su brazo. Perforaron la piel, pero ella también, la aguja gigante encontró
carne. Ella oprimió el émbolo, llenándolo de drogas.

—Buenas noches, hombre lagartija —dijo malhumorada. Lo


curioso era que ella era la que se estaba cansando. Somnolienta. Los ojos
se le cerraron mientras caía de rodillas y…

Serie Bitten Point 02 47


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Seis
La camiseta de Daryl: Pínchame y muere

Cuando las pestañas de Cyn se agitaron y ella abrió los ojos, él se


aseguró de que lo viera en primer lugar. No fue su mejor idea.

—¡Eeeeeeeek!

Se metió un dedo en la oreja y lo removió.

—¿Tienes que gritar tan fuerte?

—¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí?

—Estás en mi apartamento. Te traje aquí después del ataque.

Lejos de tranquilizarla, su respuesta hizo que abriera los ojos.

—Oh, no, ¿me drogaste y luego me secuestraste? ¿Te tomaste


libertades con mi persona mientras estaba dormida? —Su mirada se
estrechó con sospecha.

—No te toqué. —Pero no porque no lo deseara. Cyn era una


tentación, pero se había resistido. A duras penas—. ¿Exactamente qué
recuerdas?

Parpadeó mientras se mordisqueaba el labio inferior, un hábito


entrañable que él quería probar. Le mordisquearía el labio inferior en
cualquier momento.

—Lo último que recuerdo es que estaba clavándole al lagarto


gigante una jeringuilla. ¿Ganamos? —Su expresión se iluminó con
esperanza.

Serie Bitten Point 02 48


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No exactamente. —Para su vergüenza, la repentina aparición de


luces en otras habitaciones del motel, más las cabezas asomando, habían
hecho huir a las dos criaturas. Una por aire, y otra a pie... em, pata. Daryl
probablemente podría haber rastreado al menos a uno, sin embargo,
perezoso por el narcótico que había en las garras del lagarto, y no
queriendo dejar sola a una Cyn inconsciente, optó por dejar que sus
amigos se encargaran de la persecución.

Mientras Wes, Constantine y Caleb recorrían el bosque en busca


del dogman6, Daryl metió el delicioso cuerpo color cacao de Cynthia en el
coche, fuera del peligro y de la curiosidad, y se encargó de los policías
cuando llegaron.

No era como si pudiera esconder la ventana rota o las manchas de


sangre en el pavimento o en la habitación del motel. Daryl se aferró a la
verdad, y no, no terminó en un hospital especial para personas que
afirmaban ver hombres perros y lagartijas caminando.

En cambio, Pete, el sheriff de Bitten Point, llamó por su canal de


frecuencia secreto, a todo el personal disponible para rastrear a los
asaltantes.

—¿Qué crees que buscaban? —preguntó Pete.

—Maldita sea si lo sé. —Pero Daryl tenía que preguntarse, ¿era el


ataque el objetivo? ¿O esos dos monstruos iban tras él o Cynthia? Y lo
que era más preocupante, ¿lo intentarían de nuevo?

Debido a su renuencia a dejar a Cyn sin defensa y al hecho de que


todavía tenía que mantenerse por delante de las drogas de su sistema, la
llevó a su casa, a su cama.

6
Dogman: Hombre perro.

Serie Bitten Point 02 49


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Estaba mal que admirara lo bien que se veía ella contra sus
sábanas de color azul real? Se las arregló para seguir siendo un caballero,
aunque a regañadientes. La dejó vestida y sin tocar. Mientras pensaba
en atarla, con bufandas de seda a los postes de la cama, no lo hizo. ¿Por
qué recurrir a la utilería cuando él mismo podría sujetarla?

—¿Qué haces encima de mí? —preguntó ella, sin aliento.

Tirando de sus brazos sobre su cabeza, él los sujetó para que ella
no pudiera pelear.

—Me estoy asegurando de que no vayas a ninguna parte.

—Solo estaba intentando sentarme.

¿Por qué? Le gustaba que estuviera sobre la espalda, con él


presionándola encima.

—¿Por qué te perseguían esas cosas?

—¿A mí? —O no lo sabía, o tenía algunas habilidades de actuación


de lo mejor—. ¿Quién dice que no fue solo un ataque al azar?

Sus entrañas lo hacían.

—Creo que tú fuiste el objetivo.

—Pero, ¿por qué? ¿Y para qué? ¿Crees que esto tiene que ver con
Aria?

¿Lo hacía? O esas dos cosas iban tras Cynthia porque estaba
husmeando, preguntando por su amiga, o por las desapariciones que
estaban ocurriendo de nuevo.

¿Era Aria una de las víctimas? ¿Cynthia casi se había convertido


en una también?

Serie Bitten Point 02 50


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Si no hubiera decidido pasar la noche con ella para volverla loca, ella
también habría desaparecido. ¿Desaparecido o muerto?

Cualquiera de las dos posibilidades estalló. Y no era que de repente


se preocupara por Cynthia o algo así. No. La mujer era solo una
curiosidad, algo que su gato quería comprobar.

Desnuda.

Después marcándola.

Permanentemente.

Uh, no.

Daryl negó con la cabeza, queriendo castigar a su felino interior,


pero Cynthia captó el gesto.

—¿Por qué parece que estás discutiendo contigo mismo?

—¿Qué te hace pensar eso? —le preguntó.

—Porque también a menudo discuto con mi loba. —Sonrió, una


pícara, y al mismo tiempo, vergonzosa sonrisa que le golpeó por debajo
del cinturón, y ella se dio cuenta. Sus ojos se abrieron de par en par.

Antes de que pudiera comentar sobre su impresionante erección,


porque su circunferencia hacía difícil que se equivocara, preguntó
rápidamente:

—¿Por qué diablos no cambiaste a tu lobo durante la pelea? Habría


sido mejor que la almohada que usaste como un misil mortal.

No se perdió el calor que de repente le ruborizó a ella las mejillas.

—A mi lado licántropo no le gusta salir delante de extraños.

Serie Bitten Point 02 51


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Estábamos en una situación de vida o muerte. Seguramente


podría haber hecho una excepción.

—No, y no sé por qué estás haciendo un gran escándalo al respecto,


viendo cómo nos impusimos.

—Apenas.

—¿Es por eso que me drogaste? ¿Porque estabas enfadado?

Él se inclinó hacia adelante hasta que sus narices se tocaron.

—No te drogué. La cosa lagarto lo hizo, pero dado que estás


despierta, parece que el efecto se está desvaneciendo.

—¿Entonces por qué me siento tan letárgica?

¿Debería explicar que no era letargo sino el interés ardiente lo que


le robaba las fuerzas?

—Eso no es de las drogas, Cyn. Eso es todo mío. —Sonrió, una


lenta y sensual curva de sus labios—. Estoy dispuesto a quedarme en la
cama si tú lo estás.

—No podemos.

—¿Por qué no?

—Porque ni siquiera nos conocemos.

—Hola, mi nombre es Daryl, y creo que estás jodidamente loca,


pero eres sexy. —Más que sexy, hizo que su gatito interior deseara poder
ronronear.

—Deberías dejarme en paz.

—No.

Serie Bitten Point 02 52


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Cómo que no? —Ella tiró de las manos que la sujetaban, y se


retorció bajo el peso de su cuerpo, sin que ninguno de los dos se
desalojara de su lugar.

—Eso es, cariño. Sigue retorciéndote. Eso se siente bien. —Le


mostró lo bien que estaba su cadera contra la suya.

—Oh. —Ella jadeó, pero antes de que pudiera decir algo más, sus
labios se inclinaron sobre los de ella con una firme afirmación.

Se había preguntado, en el tiempo transcurrido desde su último


beso, si quizás el alcohol o algo más habían convertido su primer abrazo
en algo más. ¿Cómo podría una extraña encender su sangre y hacer que
palpitara tan rápido y tan fuerte?

Ya no estaba borracho ahora.

No podía culpar a las drogas.

Tocar sus labios resultó ser aún más eléctrico que la primera vez,
su sabor exquisito, la sensación de ella bajo él… peligrosa.

Peligrosa porque le hizo olvidar que necesitaba respuestas.

Creo que puedo entender por qué ella sintió la necesidad de actuar
tan precipitadamente. No era la única que no podía mantenerse
concentrada.

Rodando fuera de ella, trató de ignorar su suave suspiro de


pérdida. Ojalá, tuviéramos más tiempo para jugar, también, cariño.

—Voy a necesitar saber todo lo que puedas decirme sobre tu amiga


—dijo, de espaldas a ella, para no perder el control una vez más.

Serie Bitten Point 02 53


Eve Langlais El reclamo de la pantera

No te burles de su falta de moderación. Ya había sucedido una vez,


cuando él había dado un paso atrás para admirarla en su cama y luego
se encontró cubriéndola tan pronto como ella sacudió un músculo.

—¿Qué quieres saber?

—Todo. —Le tomó unos quince minutos pescar toda la información


relevante de Cynthia, como el aspecto de Aria, el itinerario, todas las fotos
que había publicado antes de su desaparición, y los hechos que a Cyn le
gustaba gesticular con sus manos mientras hablaba y ella tenía los labios
más encantadores.

—…y así es como terminé anoche en el bar Bitten Pint buscándote.

Él la interrumpió.

—¿Tienes novio?

—No, y Aria tampoco. Dudo mucho que sea su ex intentando volver


con ella. Ha seguido adelante con otra chica. Lo último que supe es que
se iba a casar.

—¿Así que no hay nadie especial en casa? —Y no, tampoco podía


creer que lo preguntara. Que le disparen ahora.

—No, Aria está soltera.

—Estaba preguntando por ti. ¿Tienes a alguien especial en casa?

—No, y no sé por qué lo preguntas. Yo no soy la desaparecida.

—A un hombre le gusta saber si una mujer está comprometida


antes de hacer su jugada. Odiaría tener que lastimar a alguien.

Estaba empezando a disfrutar de la forma en que podía asustarla.


Ahora si solo ella no siguiera sorprendiéndolo de vuelta.

Serie Bitten Point 02 54


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Bueno, dado que ya has hecho algunos movimientos, diría que


es un poco tarde para preguntar. Al igual que es un poco demasiado tarde
para decirte que tengo problemas de celos. Así que, ya que parece que
intentas seducirme, debo advertirte. No comparto.

—Pensé que compartir es solidario.

—Eso va para los postres, no para los novios.

—No me di cuenta de que habíamos saltado de mí seduciéndote a


nosotros saliendo.

—No estamos saliendo.

Él sonrió con suficiencia.

—Y sin embargo, ya hemos pasado la noche juntos.

—Porque prometiste ayudarme a encontrar a Aria. Ni siquiera creo


que seas mi tipo.

—¿Tienes algo contra los hombres latinos? —No sería la primera


vez que se encontrara con una hostilidad injustificada.

—No, tengo algo en contra los tipos que están demasiado buenos
para su propio bien.

No pudo evitar sentir una oleada de calor.

—¿Crees que estoy bueno?

—No. —Una mentira descarada dado el rubor y calor que irradiaba


de su cuerpo.

—Yo también creo que estás buena. —Incluso si su cabello era un


halo esponjoso alrededor de su cabeza. Ella había perdido el elástico que

Serie Bitten Point 02 55


Eve Langlais El reclamo de la pantera

lo retenía. Esperaba que nunca lo volviera a encontrar porque era


condenadamente linda.

Y ese es un buen puñado del que tirar.

Rowr.

—Sé que estoy buena. —Puso los ojos en blanco, como si fuera
obvio, y él se echó a reír—. Pero quítame las manos de encima, Casanova.
Estoy aquí por un asunto serio.

—Entonces, ¿esto significa que no hay rollo?

Ella resopló.

—¿Dejarás de intentarlo si te digo que no?

—No —dijo con una sonrisa impenitente.

—Entonces espera ser derribado. Ahora, si puedes dirigir un poco


de la sangre de tu ingle a tu cabeza, ¿podemos volver a buscar a Aria?

Un golpe en la puerta de su apartamento lo salvó de la fabulosa


locura que era Cyn. Salió del dormitorio y se dirigió a la puerta. No
necesitaba echar un vistazo para saber quién estaba allí. Abrió de golpe
el portal para encontrar a Constantine y a Wes de pie en la escalinata.
Una mirada detrás de ellos no mostró a nadie más.

—¿Dónde está Caleb? —preguntó Daryl.

—Fue a casa a ver a Renny y a su hijo. Si hay otra cosa lagartija


corriendo…

—…volando.

—…por ahí, entonces tendremos que estar atentos.

Serie Bitten Point 02 56


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Queréis decir que habéis visto esa cosa antes? —dijo la mujer a
la que debería haber atado a la cama.

Cynthia, afortunadamente vestida, a pesar de sus mejores intentos


para que se despojara de su ropa a la hora de irse a la cama, apareció a
su lado.

¿Qué lo poseyó para enroscarle un brazo posesivo alrededor de su


cintura?

No pasó desapercibido.

—¿Esta es la chica a la que buscaban esas cosas? —preguntó Wes


con un arco de su frente.

—Esta chica se llama Cynthia —comentó ella, pero al mismo


tiempo, no se estaba alejando de su abrazo suelto.

Un mordisco en la lengua de Daryl le impidió decir: Mía.

Cyn no le pertenecía. Y nunca lo haría. Daryl realmente necesitaba


dormir un poco, o esas drogas todavía lo estaban afectando, porque su
felino interior estaba actuando de una manera muy extraña. Daryl no
estaba metiéndose en nada serio o a largo plazo, incluso si Cyn era una
muñeca.

Ver a una chica unas cuantas veces, sin ataduras, era genial. ¿Algo
que involucrara un cepillo de dientes en su baño, la mitad de su armario
desaparecido, y cajas de cosas innombrables femeninas en su armario
del vestíbulo? Nunca. No está sucediendo.

Había crecido con una madre y una hermana. Le encantaban las


dos, pero maldita sea, esas locas lo volvían loco.

Serie Bitten Point 02 57


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Qué idiota se ofrecería voluntario para eso? Ningún sexo era tan
bueno.

Parecía extremo, y mientras no le importaba probar suerte en


muchos deportes de riesgo, el tema de las relaciones no era su estilo.

Y por lo general sigo adelante cuando una chica me derriba. Sin


mencionar que a él ni siquiera debería gustarle Cyn, especialmente
considerando lo que ella había hecho. Drogado a un tipo. Besuqueándose
conmigo. Secuestrarlo. Poniendo sus manos por todo mi cuerpo.
Conteniéndolo. ¡Bondage! Dispararle. Lo que por tanto merecía un azote.
Su mano sobre ella…

—¡Amigo! Presta atención. —Constantine chasqueó los dedos


delante de él.

—¿Qué? —preguntó Daryl.

—¿Qué debemos hacer ahora si no encontramos nada? El maldito


rastro se detiene en la carretera principal, ni a medio kilómetro del motel.
Parece que alguien llevó a nuestra cosa.

—¿Un monstruo con un amigo humano? —Un pliegue en la frente


de Daryl.

—La cosa llevaba un collar —agregó Cyn—. Y tenía una extraña


sensación de zumbido. ¿Podría alguien estarlo controlando?

—Una pregunta todavía mejor, ¿qué es? —Wes se apoyó en la


pared, con la pierna con los vaqueros cruzada, las botas desatadas y
raspadas. La camiseta que llevaba rivalizaba con la de Daryl, con el
logotipo vintage de KISS—. Nunca había olido nada como ellos antes. Y
todos los demás con los que he hablado dicen lo mismo.

Cyn hizo un gesto con las manos.

Serie Bitten Point 02 58


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Uno de ellos es parte canino. ¿Cómo es posible que eso suceda?


¿Es un Cambiaformas o algo así?

—¿Quieres decir como el Sasquatch de Canadá? —Esas cosas


grandes y peludas eran cosas grandes y peludas. No se encogían
mágicamente a humanos que pudieran esconderse fácilmente. En
cambio, vivían dispersos en parcelas de tierra que abarcaban varios
acres. La gente se burlaba de los Bigfoots7, pero era realmente muy
divertido beber con ellos.

Sacudiendo la cabeza, Constantine se golpeó la nariz.

—No creo que sean Cambiaformas de verdad. No huelen bien.

—Tienen una cierta cualidad extraña, y su habilidad para


mantener esa forma híbrida significa que podría ser su forma natural.

—¿Así que llamarlos Dogman y Dinoman es correcto? —resopló


Wes—. ¿No podemos cambiarlo por algo que suene menos caricaturesco?

—Es lo que es —dijo Constantine.

—Al menos ahora tenemos un poco más de evidencia que antes. Se


tomaron muestras de sangre de la escena y se enviaron a Bittech para su
análisis.

—¿Cuándo obtendremos los resultados? —preguntó Daryl.

Wes se encogió de hombros.

—Comenzaremos a obtener datos en unas horas, pero la batería


completa tarda unos días en procesarse. Mientras tanto, creo que mucha

7
Bigfoots: Pies Grandes

Serie Bitten Point 02 59


Eve Langlais El reclamo de la pantera

gente ha visto algo esta noche y tal vez podamos armar un escándalo al
respecto.

—¿No tienes miedo de que alguien vuelva a desaparecer?

La última vez que uno de los miembros de su grupo trató de


convocar una reunión de la ciudad con sus sospechas de que algo andaba
mal en Bitten Point, esa persona había desaparecido. Wes dijo que había
perdido la esperanza de encontrar a su hermano desaparecido, pero
Daryl sabía que Wes seguía buscando, cada vez que tenía tiempo libre,
convencido de que su hermano estaba en algún lugar del pantano.

Sucedía de vez en cuando que una persona se transformaba en su


animal y no volvía. Nunca. Esos Cambiaformas se llamaban salvajes. Un
nombre bonito para describir un estado horrible que significaba que el
animal tomó el control y la parte humana de la mente quedaba atrapada.
Mayormente ocurría en los heridos emocionalmente. Pero, ¿el hermano
de Wes, Brandon, se había vuelto loco o había ocurrido algo más nefasto?
¿Algo relacionado con ese dinoman y esa bola de pelo?

Cuando sus amigos se fueron, prometieron volver a ponerse al día


por la mañana, Daryl cerró la puerta y se volvió hacia Cyn.

—Deberíamos ir a la cama. —Daryl dejó que sus labios se curvaran


mientras lo decía.

Cyn se alejó de él.

—No, gracias. Estoy bien despierta. Deberíamos empezar a buscar.

Sacudiendo la cabeza, derribó la idea de ella.

—Es más de la una de la madrugada.

Las cejas de ella se dispararon muy arriba.

Serie Bitten Point 02 60


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Cómo es posible? Esos monstruos nos atacaron como a las


cuatro de la mañana.

—Lo hicieron, y luego estuviste dormida todo el día. Los dos lo


hicimos. —Cerró todas las puertas y finalmente se derrumbó—. En este
punto, el amanecer está a solo unas horas de distancia. Los negocios que
tenemos que visitar están cerrados. ¿Exactamente dónde buscarás?

Ahora bien, algunas mujeres podrían haber demostrado ser


obstinadas en este punto y continuar refutando la simple lógica. La lógica
masculina. El tipo correcto de lógica.

¿Una lógica que ella entendió?

—Tienes razón. —Sonrió y se estiró, arqueando la espalda, los


pechos empujando hacia adelante—. Deberíamos ir a la cama. —Se dio
la vuelta y presentó ese dulce botín de trasero. Un culo en el que un
hombre podría hundir sus dientes.

Y lo haría. La alcanzó y se acercó para agarrar a Cyn, excepto que


ella se apartó de su camino.

—¿Qué crees que estás haciendo, Kitty-cat8? —Ella le lanzó una


mirada por encima del hombro.

—¿Kitty-cat? Ese no es exactamente un nombre muy masculino.


¿No podríamos ir con otra cosa?

—Prefieres Casanova, ¿verdad?

Se quedó inmóvil y frunció el ceño.

—No.

8
Kitty-cat: Gatito-Gato

Serie Bitten Point 02 61


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Me gusta Kitty-cat. Es lindo.

Por lo general, ser llamado lindo funcionaría para él, pero tenía la
impresión de que ella no lo decía en el sentido más elogioso. ¿Por qué lo
insultaría? El descubrimiento lo hizo sonreír.

—Veo el juego al que estás jugando. —Difícil de conseguir.

—Bien. —Se giró, enmarcada en la puerta de la habitación—.


Podemos jugar un poco más por la mañana. Buenas noches.

Cuando ella hubiera cerrado la puerta, ¡con él afuera!, la


interrumpió con su pie.

—¿Qué estás haciendo?

Ella miró a través de la grieta, sus ojos bailando de alegría, los


labios con una sensual sonrisa burlona.

—Me voy a la cama. A tu cama. Sola. Usando esto. —Colgaba una


camiseta en su mano: “Pínchame y muere”. Seguramente no lo decía en
serio.

Ella le dio una patada en el pie y cerró la puerta. Cerrándola con


llave.

Entonces… se rió.

Oh, es la guerra.

Serie Bitten Point 02 62


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Siete
Mamá: ¿Es una camiseta de hombre la que está en tu montón de
ropa sucia?

Cynthia: Sí. Es de la noche que tomé la cama de Daryl y le hice


dormir en el sofá.

Mamá: Pensé que te había enseñado a compartir.

Parpadeando y abriendo sus pesados ojos, lo primero que Cynthia


notó fueron los oscuros ojos sobre los suyos, mirándola fijamente.
Entonces, la sonrisa familiar.

Demasiado tarde, ya había soltado un grito.

—También me alegro de verte, bollo de miel.

Arrugó la nariz.

—No soy un donut.

—Los bollos de miel no lo son, pero ambos sois dulces.

La frase cursi la hizo gemir, y cerró los ojos, sólo para abrirlos
mientras exclamaba:

—¿Cómo entraste aquí? Recuerdo claramente haber cerrado la


puerta.

El disgusto arrugó sus rasgos.

—Aprendí a pasar por alto esas simples cerraduras de los


dormitorios cuando estaba en tercer grado. Todo lo que necesitas es un
cuchillo de mantequilla.

Serie Bitten Point 02 63


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Si era tan simple, ¿por qué había esperado tanto tiempo para
entrar?

Qué mal pensamiento. Debería estar contenta de que no hubiera


empujado en el tema e insistido en unirse a ella en la cama. Ella lo habría
enderezado en el primer intento amoroso.

Risita. No era solo su loba la que se burlaba de ella.

Una parte de ella esperaba que él no dejara que una puerta cerrada
se interpusiera en su camino la noche anterior. Esperaba que se acostara
con ella y…

—¿Qué estás haciendo? —preguntó mientras él tiraba de las


mantas. Agarrándose a la manta para mantenerse cubierta, le echó un
ojo.

Una expresión que él tomó como una invitación, dado que puso
una pierna en el colchón con un murmullo:

—Mueve tu dulce trasero.

¿De verdad piensa que se va a unir a mí en la cama?

Olvídate de pensar. Lo estaba haciendo, probablemente porque ella


se escabulló. El colchón se hundió bajo su peso mientras se estiraba.
Dado que él poseía unos cuantos kilos de carne gruesa y bronceada,
envuelta en un cuerpo lamible, se encontró aplastada contra él. Podría
pensar en lugares peores en los que estar.

O podríamos quedarnos así por un tiempo. Podría intentar negar su


atracción por Daryl todo lo que quisiera. La negación no lo hacía realidad.
Lo encontraba muy intrigante, sexy, y, que no se le olvide, excitante
porque, cuando trató de besarla, ella se derritió como un trozo de
chocolate al sol.

Serie Bitten Point 02 64


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Lámeme, de pies a cabeza.

Oh, cielos. No es exactamente el tipo de pensamiento que se debe


tener cuando se presiona contra el objeto de su lujuria. Él era un felino.
Lo más probable es que pudiera olerlo.

Podría haber sido más vergonzoso si él no hubiera tenido una gran


erección, y, no, no la vio. La sintió accidentalmente.

Con las mejillas calientes, apartó la mano y se preguntó si él creería


que lo había tocado a propósito.

No me extraña que esté confundido. Estaba enviando señales muy


confusas. Diablos, ni siquiera estaba segura de lo que sentía.

—¿Qué hora es? —preguntó ella. Una pregunta inocua, algo en lo


que centrarse en lugar de en lo bien que se sintió cuando él colocó su
brazo sobre la almohada de ella y le empujó la cabeza en ello.

Esto fue agradable.

Hay que resistirse.

¿Pero cómo podría hacerlo? ¡El hombre estaba abrazándola! Nunca


se había sentido tan felizmente relajada y contenta.

Y luego tuvo que ser un tío.

—Creo que es hora de que mi deliciosa Cyn se quite la ropa de su


cuerpo. —Daryl pasó una mano por el costado de su cuerpo, haciéndole
cosquillas en las costillas. Dejando un rastro de conciencia a su paso y
luego la hizo contener la respiración cuando llegó al dobladillo de la
camiseta que le había prestado. Unos dedos con puntas callosas rozaron
la parte superior de sus mulsos desnudos. ¿Adónde irían después?

—¿Quieres que me desnude? —murmuró, su voz baja y ronca.

Serie Bitten Point 02 65


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Totalmente. —El ancho total de su mano palmeó su pierna,


marcándola—. Luego quiero que estires ese hermoso cuerpo. Quiero que
estés despierta y lista porque… —Sus labios rozaron su frente. Ella se
estremeció—. Necesitas tomar una ducha, cariño. Apestas a perro y
lagarto. Igual de mal. Tan mal que, de hecho, voy a tener que lavar estas
sábanas.

Con eso, se levantó tan rápido de la cama que ella no pudo evitar
caer de bruces sobre el colchón, donde se quedó, totalmente mortificada.

Rechazada porque apesto. Su loba lloriqueó con la cabeza metida


entre las patas.

Menos mal que una de ellas era luchadora y no lo toleraría.

Oh, diablos, no. Pagará por ese comentario, pensó, mientras se


empujaba sobre sus codos. El hecho de que él tuviera razón no entraba
en la ecuación. Ningún hombre debería decirle a una mujer que
necesitaba bañarse.

Y probablemente cepillarse el pelo, calibró por la palmadita de su


mano en su pelo jengibre que estaba fuera de control. Su rizado
cuidadosamente cepillado y rociado estaba un poco desordenado. Vale,
era una bola de pelusa sobre su cabeza. Pero había productos químicos
para eso… que ella no tenía. Maldita sea.

—¿Tienes algo de aceite? El aceite marroquí es el mejor, pero el de


cocinar también sirve.

Podría haber estado hablando antes de que lo interrumpiera, pero


ahora no lo estaba haciendo. La estaba mirando con la boca abierta. Una
mandíbula muy linda, también, con esa pequeña perilla que tenía, corta
que le cubría sólo la parte inferior, el borde frontal de su cara con una
pequeña línea que le llegaba hasta el labio inferior. Tan sexy.

Serie Bitten Point 02 66


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Quiero besarlo, es sexy.

—¿Para qué necesitas aceite?

—Para domar mis rizos.

Por un segundo, él se congeló. Podría haber emitido algún tipo de


sonido de maullido triste antes de girar lo suficiente para mirarla. Mirarla
fijamente. Ella le devolvió la mirada, pero su mirada se estrechó cuando
él se echó a reír.

—Estás hablando del pelo de tu cabeza.

—Por supuesto que sí. ¿De qué otros rizos pensabas que estaba
hablando? —Ante su frente arqueada, lo entendió y se sonrojó—. Eso es
asqueroso. ¿Por qué me engrasaría ahí abajo?

Él se rió.

—¿Realmente debería responder a eso?

El calor en sus mejillas subió unos grados más.

—¿Podemos dejar de hablar de la situación de abajo?

—Prefiero no hacerlo. Esta es una de las mejores conversaciones


matutinas que he tenido. Entonces, ¿te afeitas?

Ella se empujó a sí misma sobre el codo y lo miró fijamente.

—¿No acabas de preguntar eso en serio?

—¿Por qué no? ¿No puede un hombre estar interesado en la


depilación?

—No, porque no es asunto tuyo.

Serie Bitten Point 02 67


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Oh, es asunto mío. —Prácticamente ronroneó—. Estoy haciendo


que sea asunto mío. Pero pensándolo bien, no me digas cómo trabajas en
el jardín. Voy a disfrutar totalmente descubriéndolo cuando haga una
visita ahí abajo. Con mis labios.

Ella tomó aliento y quiso contener su lengua, pero ¿cómo podría,


cuando sus palabras la encendieron? Una parte de ella esperaba que lo
dijera en serio, quiero que sus labios me toquen, y sin embargo, no pudo
evitar negarlo. ¿O debería decir que lo desafió?

—No habrá labios sobre mi cuerpo, especialmente ahí abajo.

Él puso los ojos en blanco y le dirigió una sonrisa burlona.

—Bueno, duh. Necesitas bañarte y lavarte los dientes primero.

Oh, él no acababa de hacer eso. Otra vez.

—¿Crees que apesto?

Pensó que él apestaba. En realidad, más bien como que él


torturaba. ¿Cuál era el equivalente femenino de bolas azules? Porque ella
podría tenerlo. Algunas partes de ella realmente hormigueaban y, incluso
a veces, palpitaban. Él era el culpable. Él y todas sus partes sexys.

¿Y qué quería de ella? En un momento, la seducía con palabras y


toques, y al siguiente, prácticamente y a propósito, la empujaba lejos.

La. Empujaba. Lejos.

¿Estaba asustado por su mutua atracción? ¿Acaso él sufría las


mismas dudas?

¿Era posible devolverle la tortura?

Vamos a averiguarlo.

Serie Bitten Point 02 68


Eve Langlais El reclamo de la pantera

El plan se formó en menos de un segundo, lo que significaba que


sería un buen plan, uno que se movía tan rápido que ni siquiera sabía lo
que estaba pasando hasta que se quedó desnuda.

En un abrir y cerrar de ojos, saltó de la cama y se quitó la camiseta.


Su camiseta. El olor de él la rodeaba, incluso marcaba su piel. La pérdida
de ropa debería haberle dado un escalofrío, pero, ¿quién podía sentir frío
cuando se bañaba en el calor que veía en los ojos de Daryl?

Veamos lo poco interesado que estás, cariño.

Se miró los pechos. No se había puesto un sujetador para ir a la


cama. Dormir sin trabas era mucho mejor, y sus senos estaban felices de
mostrar el amor al hacer que sus pezones se endurecieran en puntas.
Malditos traviesos.

Mmm. Labios. Jalando y tirando.

No debes distraerte, aunque lo estuviera. Pobre Daryl. La miraba


sin pestañear. Su cuerpo estaba preparado, rígido y atento. Eso no era lo
único rígido de él.

Me desea.

Era un conocimiento embriagador. Sacó el diablillo que había en


ella. Como admiraba sus gordas tetas, ella las ahuecó.

—Veo que estás admirando esto. Bonitos, ¿verdad? Y reales,


también. —Apretó. Él podría haber hecho un ruido—. Te dejaría tocar,
pero ya sabes… —Bajó su voz y se acercó—. Soy una chica tan sucia,
muy sucia.

Sí, definitivamente, él hizo un sonido de dolor esa vez.

Serie Bitten Point 02 69


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Ella mantuvo su sonrisa de satisfacción hasta que logró pasar del


dormitorio a la sala de estar principal. Desde allí, notó una puerta abierta
a través de la cual podía ver azulejos y baldosas.

Antes de llegar al umbral, chilló.

La bofetada en su culo fue aguda. Fuerte. Increíble y frustrante,


viendo como Daryl no siguió adelante.

—No olvides usar mucho jabón, Cyn. Y por cierto, me gusta la


forma en que cuidas tu jardín. Iré a hacer un picnic más tarde.

¿Más tarde? No habría un más tarde si lo mataba porque, en serio,


el hombre estaba rogando por una mutilación… o vapulearlo, desnudo.

Era gato contra perro, y por cada victoria menor que ella reclamaba
sobre él, él le robaba una de vuelta.

Debería haber anulado su atracción por él. Ja. Todo le servía para
hacerlo más atractivo. Entonces, ¿por qué resistirse? ¿Por qué decir que
no?

Porque él sigue burlándose y no liándose.

Pero ella también lo estaba.

Un enigma que resolvería después de que se hiciese oler bien.

Entonces mira a ver si puedes resistirte a mí, cariño.

La ducha resultó refrescante, su cuchilla lo suficientemente


afilada. Su champú era una especie de dos en uno barato que hacía poco
para ayudar a su cabello. Mientras que las toallas del armario del baño
estaban limpias, contenían el inconfundible olor de él.

Tíralas al suelo y rodemos en ellas.

Serie Bitten Point 02 70


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Su loba, que a veces era tímida, no tenía ningún problema para


insistir. Cynthia se conformó con envolver la tela de rizo alrededor de su
cuerpo, estilo sarong.

Pasando su brazo por el espejo empañado, hizo una mueca de dolor


ante su rostro borroso. Me veo igual.

Una cara redonda, sus mejillas a menudo llamadas manzanas, y


labios grandes que podrían agradecer un toque de bálsamo hidratante
rosa. Sus ojos parecían brillantes, tal vez más de lo habitual. Su pelo…
sí, no hablaría sobre el pelo.

Se veía bien. Teniendo en cuenta lo que había sucedido, podría


haber esperado ver alguna señal de su terrible experiencia. Oscuras
sombras bajo sus ojos. Un brillo atormentado en su mirada. Un chupetón
en el cuello.

Bueno, eso era una ilusión, y ella sólo podía escuchar a su madre
si iba a casa con uno. “La marca debe hacerse en lugares discretos. Pero
en caso de que suceda, usa una bufanda”.

Por favor, dime que mamá tiene el cajón lleno porque le encanta
usarlas. No soportaba pensar cualquier otra razón.

Necesitando distraerse del hecho de que sus padres podrían haber


hecho algo traumático una vez en sus vidas, para engendrar a su única
hija, rebuscó en la cómoda de Daryl en busca de algunas cosas básicas.
El desodorante que encontró en el cajón, cuando lo olió, no resultó ser
polvo fresco, pero al menos le dio algo para perfumar su piel.

Algo que él tocó.

Realmente disfrutó demasiado la aplicación de la cosa y lo volvió a


meter en el cajón. En otro aparecieron unos cuantos cepillos de dientes

Serie Bitten Point 02 71


Eve Langlais El reclamo de la pantera

en sus envolturas. Agarró uno y se lavó los dientes, tratando de no pensar


que él tenía muchos porque era un jugador.

No es mi problema, ni asunto mío. Puede ser lo que quiera. No es mi


novio.

No, era peor que eso. Cuanto más tiempo pasaba con él, más se
preguntaba si era su compañero.

La población Cambiaformas estaba dividida por el concepto de


compañero de destino. Dependiendo de quiénes eran, algunos estaban
convencidos de que todos los Cambiaformas tenían un compañero
perfecto en alguna parte para ellos. Algunos dijeron que lo sabías en el
momento en que se conocían. El choque era como ningún otro.

Pero, de nuevo, otros se burlaron de la idea. ¿Compañero a primera


vista? Nunca… simplemente atracción animal.

Cynthia a menudo se preguntaba si aquellos que no creían tenerlo


nunca lo habrían encontrado.

Lo que nos llevaba a la pregunta, ¿qué pensaba ella?

¿Creo en el amor a primera vista? ¿En el destino, reuniendo a dos


personas que estaban destinadas a estar juntas?

¿O era simplemente lujuria, y una agravada por su ansiedad por


su amiga?

Deseaba una respuesta clara.

En vez de eso, se miró otra vez el pelo.

Al menos eso era algo que podía arreglar. Lo volvió a colocar lo


mejor que pudo, y luego, cuando no pudo encontrar un elástico de algún

Serie Bitten Point 02 72


Eve Langlais El reclamo de la pantera

tipo, rasgó una toalla hasta que tuvo unas cuantas tiras, que tejió juntas
para hacer un lazo. Evitaría un puf completo.

Ya que había entrado desnuda, no tenía nada para cambiarse, no


es que se hubiera vuelto a poner nada de su ropa sucia. Tenía que
depender de su toalla para cubrirse.

O pavonearme con Daryl y ver qué pasa ahora que estoy limpia.

Menos es a veces mejor. Algo que su madre siempre decía.

Aseguró que la toalla cubriera todas las partes que él había visto,
pero eso no importaba. Todo era cuestión de presentación. Salió del baño,
el rugido del portaaviones del ventilador la siguió, sólo para chillar:

—¡Hay gente aquí!

De hecho, Daryl tenía el apartamento lleno, uno de los cuales era


el tipo grande que había conocido la noche anterior, que sostenía bajo su
brazo como a un precioso balón de fútbol, a un perro pequeño, al que
reconocía como un chihuahua de pelo largo con un lazo rosa en el pelo.
¿Mascota o bocadillo?

Junto al tipo que acariciaba al perro, estaba ese gran cocodrilo que
ella también recordaba. No tenía una mascota en sus brazos, pero trajo
una sonrisa.

Ella contestó frunciendo el ceño mientras recorría rápidamente al


resto de los extraños: una mujer rubia, un niño pequeño y otro tipo
grande con una cicatriz en la cara.

—Ahí estás, Cyn. —Daryl, apoyado en la barra del desayuno en su


cocina, le sonrió—. Estaba empezando a preguntarme si necesitaba
rescatarte de un ahogamiento. Siempre estoy listo para practicar el boca
a boca.

Serie Bitten Point 02 73


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Y me encantan las oportunidades de mantener mi rodilla en


forma. Así que tal vez quieras usar una coquilla9.

No fue sólo Daryl el que se rió.

—¿No está simplemente Cyn-completamente10 loca?

—Basta ya de tonterías. ¿Qué está pasando? ¿Quiénes son estas


personas y por qué están aquí? —¿Y por qué se reuniría con ellos en una
toalla?

—Es una reunión de mentes y músculos —dijo Daryl con una


sonrisa.

—En el caso de Daryl, es el idiota. —Refunfuñó el hombre con


cicatrices—. No sé si recuerdas habernos visto anoche. La primera vez,
estabas babeando por todo el asiento trasero.

—Yo no babeo.

—¿En serio? —intervino Daryl—. Una pena. Pero no te preocupes,


hay un lubricante para eso. —Como si no hubiera dicho algo
escandalosamente provocativo, Daryl comenzó las presentaciones—.
Anoche conociste a Wes, el de la no-sonrisa. Ese monstruo que está ahí
sosteniendo la merienda de esta tarde… —¡Yip!—. Vale, está bien, no
vamos a comernos a Princess, pero sobre todo por el hecho de que
Constantine es más grande que yo y le gusta esa pequeña bola de pelo.

—Toca a mí perro y te masticaré lentamente. —Una amenaza no


hecha con mucho calor, y una que habría apostado que era lanzada a
menudo, dado que Daryl simplemente estaba riéndose.

9
Coquilla: Protección para los testículos en algunos deportes.
10 Juego de palabras entre cómo suena el nombre de Cyn y “sinfully” que es
pecaminosamente.

Serie Bitten Point 02 74


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Ella no estaba lo suficientemente cerca como para olerlo


correctamente, pero el apartamento no era lo suficientemente grande
como para que lo evitara por completo. Le hacía cosquillas, en el sentido
reptil, pero nada como los caimanes con los que había trabajado cuando
estuvo en el zoológico.

—¿Qué eres? —preguntó. Probablemente no era la pregunta más


educada, pero no sólo los gatos eran curiosos.

Constantine no se ofendió.

—Soy una pitón.

—Él lo desea. —Se rió el último tipo de la habitación—. Quiero


decir, ¿has visto el tamaño de su perro?

Grrr. El chucho de tamaño bocado se ofendió ante el comentario.

—No me hagas azuzar a Princess sobre ti —dijo la gran serpiente,


pero fue el pequeño labio rizado del perro lo que resultó más fascinante.
¿Realmente la pequeña cosa estaría atacando a algo cincuenta veces o
más de su tamaño?

Daryl aplaudió.

—No dejes a Princess suelta aquí. Demasiados tobillos parados


sobre mi alfombra. La sangre es un dolor en el culo para limpiar. —Volvió
a llamar su atención sobre ella—. Ese tipo que está molestando a su
hermano pequeño, que ya no es tan pequeño, es el hombre muerto antes
conocido como Caleb.

—También es un idiota, pero nos gusta de todos modos. —La rubia


que había hablado saludó—. Hola, mi nombre es Renata, pero mis amigos
me llaman Renny. Este es mi hijo, Luke. Saluda, Luke.

Serie Bitten Point 02 75


Eve Langlais El reclamo de la pantera

El niño nunca levantó la vista de su Tablet mientras decía:

—Hola. Encantado de conocerte. —Por supuesto, sonaba más como


holaencantadodeconocerte, pero Cynthia entendió la esencia.

—¿Encantada de conoceros, también? —No pudo evitar la nota alta


al final. Surreal no cubría el reunirse y conversar con extraños mientras
se usaba una toalla y nada más.

Los Cambiaformas podían tener unos conceptos más libres cuando


se trataba de usar ropa, pero aún así, no se entretenían abiertamente
desnudos. Al menos no la gente que ella conocía. Había oído que en el
oeste las cosas eran diferentes, y mucho más desnudas.

—Traje ropa —dijo la mujer rubia llamada Renny, sosteniendo una


bolsa—. Daryl dijo que necesitabas un poco, con la habitación de tu motel
destrozada anoche y los policías después acordonándola.

Y tanto por su maleta y otras cosas. ¿Qué haría sin una billetera?

Como si Daryl leyera su mente, dijo:

—Me las arreglé para sacar tu bolso, pero tu ropa quedó arruinada
en la pelea. Pero no te preocupes. Comprenderé si tienes que andar
desnuda hasta que tengas la oportunidad de ir de compras.

Ella pudo haber respondido, pero otros se le adelantaron.

—¡Daryl! —exclamó Renny.

—Sí, Daryl. —Se burló, Wes—. Deja de pensar con tu cerebrito y


deja que la mujer se vista para que nosotros volvamos nuestra atención
en la gran imagen aquí.

En la gran imagen no incluía el escandaloso coqueteo con un gatito


malo.

Serie Bitten Point 02 76


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Con una sonrisa de agradecimiento, Cynthia tomó la bolsa de ropa


que Renny le ofreció y se zambulló en la intimidad de la habitación de
Daryl. Vistiéndose apresuradamente, y cuando salió, los escuchó en
medio de la discusión sobre el ataque.

—Por todas las apariencias, han vuelto.

—No exactamente —interrumpió Caleb—. La criatura dinosaurio


no puede ser la misma. La cosa lagartija que matamos hace un tiempo
sigue muerta. Sus partes están siendo examinadas en Bittech.

—¿Qué cosa lagartija? —preguntó Cynthia al salir de la habitación.

Fue Daryl quién le dijo.

—Hace unas semanas, nos encontramos con otra de esas cosas


lagartijas. Trató de secuestrar a mi hermana, Melanie, y luego fue tras el
hijo de Caleb. —Señaló al niño que estaba jugando.

Caleb se hizo cargo.

—Tuvimos que rastrearlo y, aún así, sólo lo encontramos por


suerte. Estaba escondido en lo alto de una aguja rocosa casi
infranqueable en el pantano. En ese momento, no sabíamos que podía
volar.

—¿Puede? —Frunció el ceño. Sabía lo suficiente acerca de la


estructura de los Cambiaformas para saber cómo de exacto tenía que ser
el físico de una estructura aviar. Debido a la enorme masa involucrada,
y la fuerza, sólo aquellos que realmente mantenían el peso y trabajaban
duro construían el músculo necesario para que todo funcionara.

Aria podía hacerlo, pero admitió que era duro y estimulante.


Cynthia prefería que sus dos pies estuvieran en el suelo, pero su
preferencia no significaba que la cosa lagartija se limitara a caminar.

Serie Bitten Point 02 77


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Volar es la única explicación lógica de cómo esta cosa sigue


apareciendo de la nada.

—También explicaría la forma en que los rastros de olor empiezan


y terminan. Puede simplemente entrar, agarrar a la persona que quiere y
salir volando sin activar ninguna alarma.

—Todo eso está muy bien —dijo Renny—, excepto que los lagartos
no pueden volar.

—Algunos dinosaurios pueden —dijo Luke, mostrando que estaba


escuchando más de lo que parecía.

—Los dragones también pueden. —Varios pares de ojos se


enfocaron en Cynthia, y ella se retorció—. ¿Qué? El hecho de que nunca
hayamos conocido a un dragón no significa que no existan. Quiero decir,
mira todas las historias que tienen. Tendrían que tener alguna base.

—Temores infundados a los que se dan forma —dijo Constantine


con desdén—. Los dragones no son reales.

—Ellos los están haciendo.

Esta vez, los ojos se volvieron hacia Luke, que no paraba de tocar
la pantalla, tocando algunos Angry Birds en burlones cerdos verdes.

—Oye, bichito —Renny se agachó junto a su hijo—. ¿Qué te hace


decir eso?

—Lo oí.

A juzgar por la mandíbula apretada de Renny, Cynthia no era la


única que estaba irritada por la velocidad de las revelaciones.

—¿Lo oíste donde, bicho? —preguntó Renny.

Serie Bitten Point 02 78


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Luke finalmente volvió su mirada hacia su madre.

—No puedo decirlo. —Volvió a su juego.

Caleb se arrodilló junto a su hijo.

—Escucha, grandullón, si sabes algo sobre este asunto de la


lagartija, tienes que decírnoslo.

—¿Por qué le estamos preguntando a un niño? —preguntó Wes en


voz alta—. Los niños no saben nada. Probablemente esté pensando en
algún dibujo animado que haya visto.

Cynthia vio a Caleb estar listo para responder, excepto que Renny
puso su mano en su brazo y sacudió la cabeza.

—No era un dibujo animado. —Con su frente arrugada, Luke lo


miró con ira—. Oí al padre de Tatum y Rory hablando de que el dinosaurio
era una pobre excusa para un dragón.

—¿Andrew? ¿Andrew sabe de estas cosas? ¿Por qué ese maldito


bastardo no es bueno para nada? —Daryl se erizó mientras se alejaba del
mostrador en el que estaba apoyado.

Constantine bloqueó su camino hacia la puerta, colocando una


mano en el pecho de Daryl para evitar que se fuera.

—Disminuye la velocidad. No puedes ir tras Andrew basado en lo


que dice un niño pequeño. No olvides que Andrew es el CEO de Bittech.
Por lo que sabemos, lo que Luke dijo fue parte de una conversación sobre
la investigación que han estado haciendo en los laboratorios para las
pruebas.

—Sí, no es probable —ofreció Wes voluntariamente—. Ellos dejaron


de hacer pruebas.

Serie Bitten Point 02 79


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Qué quieres decir? Pensé que se suponía que estaban haciendo


una serie de análisis de sangre y muestras de tejidos de los muertos. —
Caleb frunció el ceño.

—Es curioso eso. Los resultados iniciales no fueron concluyentes.


Así que los hicieron de nuevo. Y he aquí, afirman que el cadáver que les
trajimos no era un hombre lagarto, sino un caimán.

—Eso no era un cocodrilo. Mira el cuerpo.

—No hay ningún cuerpo. Para ocultarlo de los curiosos científicos


humanos que trabajaban allí, lo cortaron en pedazos y se aseguraron de
que ninguno pareciera como partes reales de un cuerpo. Esas partes
fueron incineradas accidentalmente con los otros residuos.

—Y qué, todavía están las fotos que fueron tomadas. Refuta eso.

—¿Qué fotos? —La sonrisa de Wes no mostró ningún rastro de


diversión—. Han desaparecido. Esa carpeta entera dedicada a la criatura,
encerrada detrás de un cortafuegos seguro, eliminada. Desapareció. Ni
siquiera se ve en la copia de seguridad.

—¿Todo ha desaparecido? —Una nota incrédula en la pregunta de


Renny.

—Esto es una mier… —Caleb dirigió una mirada a su hijo—. Una


cosa marrón pegajosa. Los chicos de Bittech lo están encubriendo.
Alguien está tratando de deshacerse de las evidencias porque no era un
cocodrilo. Ni siquiera era un híbrido. Mantiene su forma a medias
después de la muerte.

—¿Es eso importante? —preguntó Cynthia. Ella sabía algunas


cosas acerca de los Cambiaformas, pero en realidad tenía más
conocimientos cuando se trataba de animales.

Serie Bitten Point 02 80


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Caleb se frotó la cara, pareciendo cansado.

—Las formas medias no son algo que todo el mundo pueda hacer.
Tienes que tener un buen control sobre la bestia si quieres ser capaz de
equilibrar el mismo poder en el cuerpo y la mente. No es fácil de hacer y,
ya que implica tener un pie en cada mundo, no está destinado a suceder.
Así que si alguien muere en medio de ello, el control se desliza y el cuerpo
vuelve a su forma natural, que es la humana.

—Excepto que el dinoman siguió siendo dinoman.

—¿Lo hizo? Ahora tenemos a los científicos diciendo lo contrario.


—Wes se alejó de la pared—. El cuerpo fue destruido, y las muestras
intercambiadas por alguna razón. Alguien está tratando de evitar que
lleguemos a la verdad. La pregunta es, ¿quién?

Es curioso como un golpe a la puerta, un golpe firme y sin sentido


en un momento tan serio, pudiera resultar en un silencio total.

Todos se miraron de unos a otros, pero nadie dijo una palabra


cuando el golpe volvió a sonar, esta vez más insistente.

A Cynthia le pareció extraño que el perro no ladrara, pero una


mirada mostró que Princess estaba muy consciente de que había algo
tratando de entrar. Sus pequeñas orejas estaban levantadas, sus ojos
fijos en la puerta, y su hocico abierto sobre unos dientes puntiagudos

—¿Vas a contestar? —susurró Constantine.

Daryl se sacudió.

—Mierda. Supongo que debería. —Con una gracia depredadora,


Daryl se dirigió a la puerta y se asomó por la mirilla—. ¿Quién es?

—Pete.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Quién es Pete?

Una pregunta que aparentemente pronunció en voz alta porque


Renny respondió.

—Es el sheriff de la ciudad.

Daryl abrió rápidamente la puerta, y un tipo grande, vestido con


un uniforme oscuro, se asomó por la abertura, llenándola con su bulto.
Las carnosas mejillas del hombre llevaban una sombra espinosa que
encajaba con los cortos pelos de pincho que tenía sobre la cabeza. Pete
asintió con la cabeza y le dijo en voz baja a Daryl:

—Necesito hablar contigo fuera.

—Sea lo que sea lo que tengas que decirme, será mejor que entres
y nos lo cuentes a todos.

—Este mensaje es sólo para ti.

—No tengo secretos.

—Eso es cierto. Necesitas empezar a quedarte con algo —espetó


Pete.

Ante las numerosas miradas curiosas, el corpulento sheriff


suspiró.

—Que me jodan, tengo que retirarme. No necesito esta mierda


política complicando mi vida.

—¿Qué mierda? ¿Qué demonios está pasando, Pete? —preguntó


Daryl.

—No sé qué coño está pasando. Todo lo que sé es que me han dicho
que abandone la investigación sobre ese ataque en el hotel, que queme

Serie Bitten Point 02 82


Eve Langlais El reclamo de la pantera

mis notas personales basadas en lo que Daryl me dijo en la escena, y me


ordenaron que le dijera a Daryl que mantuviera la boca cerrada, o de lo
contrario…

—¿O de lo contrario qué? —dijo Cynthia.

—No importa. —Daryl se burló—. No voy a guardar silencio sobre


esto. Aquí está ocurriendo algo muy malo. Cambiaformas mutantes o
animales, o algo así. Y son peligrosos. Tenemos que advertir a la gente.
Díselo al consejo y haz que se involucren. Para… —Daryl se calló,
probablemente porque Pete estaba sacudiendo la cabeza.

—¿No lo has entendido todavía? ¿Quién diablos crees que tiene el


poder para llamarme y decirme qué hacer? ¿Realmente pensaste que yo
me daría la vuelta y mostraría mi vientre a cualquiera?

Fue Wes quien lo entendió primero.

—El maldito consejo sabe sobre esas criaturas.

—Imposible —exclamó Cynthia—. Si lo supieran, entonces estarían


queriendo que hiciéramos algo al respecto, no que nos calláramos.

—Y sin embargo, de ahí es exactamente de donde vinieron mis


órdenes codificadas —dijo Pete encogiéndose de hombros—. No sé quién
las envió, ni por qué, pero no había duda del sello del consejo.

La mayoría de los grupos de Cambiaformas tendían a gobernarse a


sí mismos, generalmente bajo el liderazgo de un alfa, o alguien elegido, a
menudo por una batalla, para mantener su sociedad secreta funcionando
sin problemas. Pero mientras que los grupos tenían cierta autonomía, era
sólo porque el alto consejo Cambiaformas lo permitía.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

El SHC11, como a Cynthia se le había enseñado, había existido


durante siglos, estableciendo las políticas de ajuste a los Cambiaformas
con el fin de ayudar a prevenir la propagación de su secreto. Actuaban
en casos en los que algunos de los suyos se pasaban de la raya o
llamaban demasiado la atención.

Juez y verdugo, sin un juicio. La naturaleza salvaje de la mayoría


de los Cambiaformas significaba la necesidad de rapidez en estos asuntos
y una rápida resolución. A menudo eso resultaba en una solución final.

Entonces, si el consejo estaba involucrado en este lío y había


exigido a Daryl y a todos los demás que se abstuvieran, entonces la
elección era clara. Tendrían que abandonar la investigación.

Aria seguiría desaparecida, y esos monstruos seguirían vagando.

Perdida en sus deprimentes pensamientos, Cynthia apenas se dio


cuenta de cuando Pete se fue. Se necesitó las manos que aplaudieron de
Daryl y:

—Bueno, ahora que se ha ido, vamos a asignar algunas tareas… —


Para que ella se diera cuenta de que el grupo no se había rendido.

—¿Vais a seguir buscando? Pero, ¿qué hay del SHC? —preguntó.

—El SHC está pidiendo una rendición de cuentas tribal si creen


que vamos a quedarnos sentados mientras algunos monstruos buscan
presas en nuestra ciudad —dijo Constantine con un toque de desprecio.

—Mientras esos monstruos vagan, mi familia está en peligro. —Fue


la respuesta de Caleb.

—Se llevaron a mi hermano.

11
SHC: Shifter high council.

Serie Bitten Point 02 84


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Y necesitamos encontrar a tu amiga —dijo Daryl, terminado las


razones.

En ese momento, Bitten Point comenzó a crecer en Cynthia, y


mucho más placenteramente que ese hongo que había reclamado su
maquinilla de afeitar en la ducha del motel.

Serie Bitten Point 02 85


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Ocho
Pegatina para el parachoques de Daryl: “Si puedes leer esto, es
mejor que hayas traído el lubricante”.

En el centro de Bitten Point más tarde ese mismo día…

—¿Por qué nos quedamos atascados con la investigación de la


biblioteca como nuestra tarea? —refunfuñó Cynthia—. ¿No deberían
estar aquí ese inteligente de Constantine y su perrito? Odio leer.

No es verdad. Le gustaba leer cosas interesantes. Revisar los


aburridos artículos de los periódicos para encontrar menciones de cosas
raras llevaba mucho tiempo, y no había vikingos con el pecho desnudo
que barrían a las damiselas de sus pies para aprovecharse de ellas.

¿Quién necesita un vikingo cuando tengo a Daryl?

El estúpido y delicioso Daryl, que se veía bien con todo lo que


llevaba puesto lo que, en este momento, estaba compuesto por unos
vaqueros bien usados pero ajustados y una camiseta que decía que era
un inspector de bikinis y chancletas.

El hombre tenía su propio sentido del estilo, y maldita sea si no


funcionaba para él.

—Constantine sería el más adecuado para esta tarea si no


estuviera trabajando.

—¿En qué trabaja de todos modos? —¿Atlas? ¿El tipo grande que
sostenía el mundo sobre sus hombros?

—Bombero. Estaba de turno y no puede tomarse simplemente un


día libre por capricho.

Serie Bitten Point 02 86


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Apenas llamaría capricho el rastrear lagartos y perros asesinos


—siseó Cynthia mientras seguía a Daryl a través de sinuosas pilas de
estanterías de metal que soportaban el peso de los libros.

—Y estoy seguro de que si le dijera al jefe de bomberos de qué se


trata, él estaría de acuerdo, pero dado que Pete nos advirtió que no
dijéramos ni una palabra, pensamos que lo mejor sería no ser demasiado
descarados con nuestros alardes. Así que Constantine se fue a trabajar,
como si todo fuera normal, pero mientras tanto, estará ordeñando a los
muchachos en la estación para ver si alguien sabe algo.

—¿Cómo es eso de ser discreto? ¿No se meterá en problemas si lo


atrapan?

—Constantine sabe cómo mantenerlo en secreto.

—Debes ser capaz de hacerlo si has guardado el secreto de la


existencia de los Cambiaformas en Bitten Point tanto tiempo. ¿Todos en
este pueblo son uno de nosotros? —preguntó Cyn cuando se cruzaron
con una mujer pequeña, su pelo rojo atrapado en un moño suelto—. ¿Y
esa era realmente una zorra? —Se estiró para mirar por encima de su
hombro—. Mi padre dijo que fueron asesinados por los británicos en las
cacerías en el extranjero. —Ella conocía el olor porque había tratado a
unos cuantos normales durante sus prácticas como interna en el
zoológico.

—Unas pocas zorras y sus compañeros sobrevivieron. Se las


arreglaron para cruzar el océano y se establecieron aquí. Sin embargo,
son muy raros. En cuanto a tu otra pregunta, no, no todos en la ciudad
son Cambiaformas. En el último recuento, había alrededor de mil
residentes, sin contar con los transeúntes y visitantes. Solo alrededor de
la mitad son Cambiaformas. Estamos demasiado cerca de los Everglades
y de una ciudad demasiado grande para ser completamente ignorados
por los humanos.

Serie Bitten Point 02 87


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Noté que Renny es humana, y conoce nuestro secreto.

—Por supuesto que sí. No solo se apareó con Caleb, sino que
también es una descendiente latente.

Latente, un término que usaba a menudo para describir a aquellos


que tenían el gen Cambiaformas en su cuerpo pero que nunca lograron
contactar con su lado animal. Aunque algunos jóvenes se manifestaban
precozmente, la mayoría de los Cambiaformas no cambiaban
completamente hasta la adolescencia. La pubertad era áspera y peluda
para aquellos que lograban encontrar a su bestia interior.

Pero no todos podían hacer funcionar esa línea de comunicación.


Algunos encontraban que su otro lado permanecía inactivo. Sin embargo,
a pesar de su incapacidad, todavía eran capaces de transmitir el gen, lo
que jodía a aquellos que habían elegido la ciencia como profesión y los
estudiaron porque, a todos los efectos, los latentes eran humanos.

—Puedo entender por qué Renny lo sabe, pero he visto a otros


humanos en la ciudad, gente que no actúa como si lo supiera. —La
ignorancia no era solo una bendición. Era un olor.

—Actúan de esa manera porque probablemente no lo hacen. Diría


que casi la mitad de los humanos que vagan por nuestras calles no tienen
idea. —Era increíble como la mayoría de la gente explicaba cosas
extrañas para no tener que enfrentarse a la posibilidad de que tal vez su
mundo no fuera lo que parecía.

—¿No es peligroso tenerlos cerca?

—Llamaría más la atención alejarlos. Para mantener una fachada


de normalidad, Bitten Point no puede rechazar a la gente. Solo les
animamos a que no se queden.

—¿Cómo?

Serie Bitten Point 02 88


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Un servicio y comida de mierda son un buen comienzo.

—¿Pero qué hay de los que quieres que se queden? ¿Cómo los
seduces? —Palabras inocuas, y sin embargo, ¿era una sonrisa burlona lo
que había en sus labios?

—¿Qué te parece esto como una razón? —Daryl la arrastró hacia él


y machacó su boca contra la de ella, sorprendiéndola con un grito de
asombro, sintiendo la suavidad flexible de sus labios contra los de ella.

El ardor que hervía a fuego lento cada vez que estaba alrededor de
él se encendió. Ella abrió la boca y dejó que la punta de su lengua tocara
la suya. Un ataque audaz. Uno sensual.

Las llamas corrían por sus venas y calentaron su piel mientras


bebía de ella.

—Ejem. —Una garganta aclarándose los tuvo separados, pero en


vez de mostrar vergüenza, las mejillas de Cyn tenían hoyuelos mientras
sonreía.

—Lo siento. ¿Estamos en tu camino? —Ella se lanzó sobre Daryl,


presionándolo contra la pila de libros—. Aquí tienes, mucho espacio para
pasar. ¿O querías quedarte y mirar?

No fue la invitación a quedarse lo que le intrigó, sino la insinuación


de que no habían terminado.

La mujer mayor apretó los labios con desaprobación.

—Desvergonzada. —Se dio la vuelta con un resoplido de desdén.

Cyn se rió.

—Guau, hablando de tensos. Por otra parte, ella es un gato.

Serie Bitten Point 02 89


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¡Oye! —protestó él.

Con otra risita, y sin arrepentimiento, se alejó de él. Una lástima.

—¿Vas a negar que los felinos piensan que son mejores que los
demás? —preguntó.

—¿Por qué negaría la verdad? —Fue su turno de sonreír.

—Qué gatito tan malo —Agitó la cabeza, pero sonrió—. Esta ciudad
es una mezcla de castas.

—El pantano es solo uno de esos lugares donde florece todo tipo de
vida, pero también está cada hombre, gato, canino, reptil por sí mismos.

—Nunca me he encontrado con tantos sabores de diferentes


Cambiaformas. En realidad, nunca he estado en un lugar donde los
humanos son superados en número.

—¿En serio? ¿Dónde creciste?

—En Atlanta.

—¿Pensé que era la región de los grandes leones? —No pudo evitar
su desdén por esos esnobs enamorados de sus melenas.

—Lo es, pero nos permitieron vivir allí cuando la familia de mi


madre se opuso a que se casara con papá.

Nada podría haberle impedido preguntar.

—¿Por qué se opusieron?

—Es un oso. Un oso solitario, sin una sola manada a la que llamar
suya. Cuando conoció a mi madre, estaba alquilando una habitación y

Serie Bitten Point 02 90


Eve Langlais El reclamo de la pantera

todas sus cosas cabían en una bolsa de lona. Mis abuelos aparentemente
pensaron que él estaba por debajo de ellos. Les prohibieron salir.

—Supongo que eso no salió bien.

—Mis padres decidieron arriesgarse y se fugaron. Nunca


regresaron.

—¿Se arrepintió ella? —Una respuesta que Daryl realmente quería


saber porque sus propios padres habían seguido un camino similar,
excepto que, en su caso, papá era el de la familia acomodada. Su madre
era considerada basura del lado equivocado de las vías. La falta de
comodidades y la dureza de la vida llevaron finalmente a que su padre se
marchara.

—¿Arrepentirse? —Se rió—. Nunca.

—Tuviste suerte.

—Supongo. ¿Por qué creo que tu historia no tiene el mismo final


feliz?

—Digamos que mi padre echó de menos los beneficios del dinero y


el prestigio. Nos convertimos en un vergonzoso error de su juventud.

—Lo siento.

—No lo sientas. Mi madre dijo que si él no era lo suficientemente


inteligente para saber las buenas cosas que tenía, entonces nosotros
estaríamos mejor sin él.

—¿Así que nunca lo ves?

Serie Bitten Point 02 91


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Oh, de vez en cuando venía en su elegante automóvil y con sus


caros regalos. Pero eso se detuvo después de que le dimos cangrejos12.

—¿Infectasteis a tu padre con una enfermedad?

—No ese tipo de cangrejos. —Puso los ojos en blanco—. Llenamos


su caro BMW con los reales. Resulta que son duros con el cuero.

Cómo le gustaba el sonido de su risa.

—¿Así que tienes una hermana?

—Melanie. Sí. Está casada con Andrew, que dirige Bittech


Industries. Tienen unos hijos conocidos como Terror 1 y Terror 2.

—Voy a adivinar que se parecen a ti.

Él adoptó la expresión más inocente que pudo.

—¿Insinúas que soy malo?

—Sí. —Ni siquiera intentó mentir.

—Ya me conoces muy bien, Cyn. —Y quería saber más sobre ella,
pero mientras hablaban, habían llegado a la puerta de la sala de
microfichas, de la que él tenía la llave—. Se me ocurre que nunca
pregunté si tu amiga era una Cambiaformas.

—Aria es un pájaro. Un águila para ser exactos. Pero no es calva.

Él silbó.

12
También se denominan así a las ladillas en EE. UU.

Serie Bitten Point 02 92


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Una casta aviar. No vemos muchos de esos. Creo que Bitten Point
tiene dos que yo sepa. Solían ser tres, pero uno de ellos desapareció hace
unos años cuando descubrimos los primeros signos de problemas.

Cyn tocó con el dedo a la máquina en vez de a él. Un trozo de metal


con suerte.

—¿Y eso es lo que estamos buscando? ¿Noticias sobre viejos


ataques? ¿No deberíamos estar usando Internet?

Colocó la caja de microfichas en la mesa.

—No si queremos noticias Cambiaformas. El viejo Gary, que tiene


que tener cerca de cien años porque las tortugas tienden a ser longevas,
lleva años dirigiendo un periódico para nuestra especie. Solo en papel.
Copias limitadas. Y al igual que en algún episodio de Misión Imposible,
las copias se queman después de ser leídas. Excepto por… —Hizo un
floreo con su mano sobre la película en la caja.

—Y esto se considera más seguro que tenerlo escaneado y cargado


en un Dropbox o en un foro cerrado en línea —refunfuñó ella mientras
sacaba la primera tira y entrecerraba los ojos.

—No todo el mundo confía en Internet. Especialmente con todos


esos hackers que hacen todo lo que pueden para robar y descargar
información. La biblioteca es administrada por nuestra especie. Solo un
Cambiaformas puede venir a ver esto.

—¿Y si un humano accidentalmente le pone las manos encima y se


lo cuenta al mundo?

—¿Quién se va a tomar esto en serio? —dijo, señalando a la


pantalla.

Serie Bitten Point 02 93


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Una foto de George Mercer, en su enorme forma de caimán,


acechando en el agua, con los ojos asomados. ¿El titular? Cazadores del
Pantano Apuntan a Caimanes y Cocodrilos. La esencia del artículo era
cómo jugar seguro.

Pero no todo era una pieza de ayuda. Hablaba de nacimientos,


muertes, no todas naturales. Los cazadores furtivos han sido una
preocupación para muchos de los de su especie.

El problema era que cuando alguien desaparecía, la razón no


siempre estaba clara. ¿Fueron capturados por un cazador? ¿Se metieron
en problemas o encontraron un depredador más grande? ¿Siguieron
adelante? ¿Se volvieron salvajes? ¿O había algo más nefasto en
funcionamiento?

Con Cyn posada en una silla a su lado, alimentaron a la máquina


con una página de películas y se desplazaron por las imágenes, cada
cuadrado una página de la publicación. Empezaron con un problema que
comenzó hace unos años cuando surgió la primera tanda de problemas.

Cocinar chile. Carreras Bite de Pantano. Venta callejera. Cosas


mundanas fueron saltadas rápidamente.

Tan pronto como terminaba una diapositiva, Cyn tenía lista la


siguiente.

—Esto no tiene sentido —murmuró mientras sostenía una página


de microfichas en el aire. Ella lo miró—. Parece que faltan artículos.

—¿Qué quieres decir con que faltan? Tal vez alguien puso las
diapositivas fuera de orden. —La miró.

—Te estás confundiendo. —Sacó varias hojas de microfichas y las


colocó en fila. Haciéndole un gesto con el dedo, dijo—: Mira. —Cada hoja

Serie Bitten Point 02 94


Eve Langlais El reclamo de la pantera

tenía aproximadamente unos veinte cuadrados de película. La parte


superior de ellas estaba etiquetada con la fecha en que salió en papel.

—Las fechas se alinean. No veo que falte ninguna.

—No, porque la información que intentaban ocultar fue borrada.

Fue entonces cuando se centró más en las hojas de películas


individuales y notó lo que ella había notado. Para estar seguros, introdujo
una en la máquina. Rápidamente hojeó el artículo sobre el picnic de la
familia Bitten Point. La venta de garaje con muchas cosas de bebé. Luego
una mancha. La siguiente página estaba bien. Luego otra mancha y otra.
Luego el resto del papel, bien.

Lo cambió por otro, la semana siguiente. Fue lo mismo. Algunos de


los bloques de películas estaban demasiado dañados para poder ser
vistos.

—Es como si alguien los hubiera borrado —dijo Cyn, golpeando la


pantalla—. Puedes ver que solía haber una imagen.

—¿Borrado a propósito, o fue un accidente?

—Bueno, parece un poco sospechoso. Quiero decir, esas son las


fechas que querías ver, pero mira. —Sacó algunas más tarde, otras del
otoño, después de que la primera ronda de problemas desapareció—.
¿Ves? Estas están completamente intactas. Como las primeras. —
También le mostró algunas de esas—. Pero todas las de este periodo de
dos meses tienen las manchas borrosas.

—Todavía podría ser un accidente.

—Si alguien derramara algo, se mancharía en algunas de ellas, no


en cajas específicas. Alguien llegó a esto antes que nosotros.

Serie Bitten Point 02 95


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Pero, ¿quién? La bibliotecaria pareció sorprendida cuando le


dijeron lo que habían encontrado. Según ella, nadie había pedido verlos
recientemente, y no tenían un registro.

—Tenemos que averiguar qué había en esos lugares que se


perdieron —dijo Daryl mientras salían de la biblioteca y entraban en la
luz del sol de media tarde.

—¿Pero cómo podemos averiguarlo? Tú mismo lo dijiste, los


papeles fueron destruidos.

—A menos que seas un acaparador. Vamos, te llevaré a conocer a


Gary.

Necesitaban respuestas, ya que cada vez parecía más que había un


gigantesco encubrimiento. Alguien no quería que la gente excavara o
encontrara respuestas.

Qué lástima. Este gato curioso no se daba por vencido.

Serie Bitten Point 02 96


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Nueve
Cynthia: Así que estoy en el camino de un gran encubrimiento y
podría estar en peligro.

Mamá: Más vale que eso no sea una excusa para saltarte la cena
del domingo.

Hay momentos en la vida de una persona cuando conoces a alguien


con quién te sientes inmediatamente conectado. Alguien en quien confías
y de quién no puedes tener suficiente.

Creciendo, Cynthia había encontrado a Aria. Tenían esa conexión,


pero se hicieron mayores, moviéndose a nuevas oportunidades y
descubrieron a los chicos.

Cynthia fue a la universidad de veterinaria y encontró una carrera.


Aria pasó por una serie de trabajos esporádicos antes de su más reciente
partida en una búsqueda para averiguar lo que quería en la vida.

A pesar de que llevaban dos vidas completamente diferentes,


cuando Aria desapareció, Cynthia no dudó en ir a buscarla y, en el
proceso, encontró a Daryl. Un hombre con quién sintió una conexión más
fuerte, especialmente ahora que estaba bastante segura de que era uno
de los buenos. Él y sus amigos parecían decididos a indagar lo que había
pasado en Bitten Point. Estaban haciendo cosas, investigaban, como los
verdaderos detectives privados.

Estaba bastante segura de que era mejor que ser un gánster


secuestrador. La parte menos emocionante era darse cuenta de que podía
haber peligro.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Daryl? —dijo su nombre en voz baja y esperó su respuesta. En


la actualidad, se dedicaba a tocar una canción clásica de AC/DC con las
manos en el volante.

—Me encanta cuando dices mi nombre así, Cyn. ¿Qué pasa, cosa
caliente?

El hombre tenía la habilidad de hacer que su corazón se volviera


loco con solo decir algunas palabras roncas.

—¿Estamos en peligro?

—¿Qué te hace preguntar eso?

—Esas cosas que atacaron mi habitación en el motel la otra noche


podrían habernos matado.

—Sí, pero nosotros prevalecimos.

Pero, ¿lo hicieron?

—Esas dos criaturas eran la leche. Quiero decir, puede que te haya
ido bien con ellos, pero admitámoslo. —Se miró sus curvas en sus
cómodos pantalones de yoga negros y su camiseta rosada de escote barco
de color coral hasta la cadera—. Este cuerpo fue hecho para otras cosas
que no son pelear.

No sé sobre eso. Me gusta la lucha libre. La lucha no se peleaba si


se hacía desnuda.

—Eres rápida sobre tus pies.

—Le tiré una almohada. —Y traté de jugar a la pelota con un perro,


pero no mencionó ese fracaso. Porque podría haber funcionado con un palo
de verdad. Lo creía totalmente.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—La mera conmoción de eso te compró unos segundos.

—Si por la conmoción te refieres a burlarse. Pero en serio, el punto


de lo que quiero decir es que esas cosas deberían haber sido capaces de
eliminarme.

—Crees que intentaban incapacitarnos, no matarnos.

—Sí y no. Creo que nuestro visitante, dogman, estaba tratando de


matarnos. Vino en silencio y fue tras nosotros, pero esa cosa lagartija no
lo hizo.

—Se estrelló contra la ventana. Luchó contra mí.

—Te lanzaste hacia él. Vosotros no peleasteis mucho antes de que


dogman volviera.

—Luego fue a por ti.

Un momento para mearse en sus pantalones, pero hasta ella tuvo


que admitir:

—Me persiguió lentamente.

—Así que le gusta burlarse de su presa. No es inusual para un


depredador. A veces nos gusta jugar con nuestra comida.

—Eres un tipo engreído.

—Más de lo que puedes imaginar, Cyn.

Cómo la hizo estremecerse cuando dijo su nombre en ese tono.

—Así que este tipo al que vamos a ver, es un…

¡Wham!

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

El impacto de algo grande golpeando el coche sacudió todo su


cuerpo. El mundo se fragmentó en un fuerte estruendo. El metal crujió.
Intensas maldiciones. Su cabeza giró de golpe hacia un lado, y su aliento
se escapó de ella.

Agitó las manos, sin que eso sirviera de nada, ya que su vehículo
se fue chirriando a través del pavimento porque algo los empujó por
detrás.

Una mirada al costado mostró la mandíbula tensa de Daryl y la


intención de sus ojos.

—¡Joder! Aguanta, cariño. Nos sacaré de esto.

¿Exactamente cómo planeaba hacer algo?

Su coche, empujado a través del asfalto, golpeó el otro lado y luego


se tambaleó a lo largo de la cuneta.

—Desabróchate el cinturón —gritó Daryl sobre el ruido.

—¿Por qué?

—Desabróchate ahora —gritó de nuevo.

Mientras sus dedos saltaban para obedecer, el coche se inclinaba,


lo suficiente como para sentir que se caía hacia Daryl.

Esto no era bueno. Con un clic que apenas se escuchó sobre el


crujido del metal, el cinturón de seguridad se desabrochó, y perdió la
correa de sujeción. Apenas tuvo tiempo de agarrarse antes de que el
coche se estrellara por completo. Golpeó el ángulo de la cuneta del otro
lado, su ventanilla mirando hacia el cielo.

Un golpe sacudió el coche, y no se necesitó ser un genio para darse


cuenta de que algo había aterrizado en el coche, especialmente porque,

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

un momento después, una cara la miró fijamente a través de su


ventanilla intacta.

Crack. La ventana se astilló como una telaraña al ser golpeada por


un puño carnoso.

Ella chilló.

—Déjame pasar sobre ti —exigió Daryl. Estaba agachado debajo de


ella de alguna manera, pero con ella atrapada en su camino, era incapaz
de ponerse de pie o ir más lejos.

—Tú quieres al psicópata fuera, tú acabas con él. —Para aquellos


que dijeran que ella era una gallina, diría que era inteligente. La fuerza
venía de tomar la decisión correcta. El tonto orgullo no tenía cabida aquí,
así que dejó que la persona más capaz se ocupase de la situación.

¿Alguien rompiendo la ventana y metiendo la mano con un arma?


Más bien un problema de Daryl, pensó desde su lugar en la parte de atrás.
Había logrado hacer un movimiento rápido y justo a tiempo, también,
porque, cuando ese puño que sostenía el arma se lanzó a través de la
ventanilla rota, Daryl se abalanzó y tiró.

Prefería no pensar en lo que significaba el sonido del chasquido.


Sin embargo, eso no le impidió hacer un gesto de dolor ante el bramido
de un hombre que sufría, un hombre cabreado y deseoso de hacer cosas
muy viles a Daryl.

No creo que muchas de sus ideas sean físicamente posibles.

Sin dejarse intimidar por la promesa de dolor, Daryl se rio cuando


retiró el brazo.

—Me gustaría verte intentarlo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Con esas atrevidas palabras, Daryl se agarró a un lado de la


ventanilla y ágil como un gimnasta, se alzó a través de ella.

El tipo tenía mucha fuerza.

Sola, tenía que decidir qué hacer. Solo un cobarde se quedaba


dentro del coche, y por mucho que le apeteciera esconderse, ella tenía
que hacer algo.

Agarró los asientos delanteros y asomó la cabeza solo para chillar


y empujarse hacia atrás cuando un cuerpo cayó sobre la ventana rota del
lado del pasajero. La cabeza de un extraño, el pelo corto y casi platino,
colgaba, bloqueando su escape… al menos por la parte del frente. Aquí
en la parte de atrás, tenía otras opciones, y rápidamente hizo un balance
de ellas.

Estaba de pie en la parte de atrás, con los pies en la ventanilla de


la otra puerta. Tenía acceso a una puerta, pero ya sabía que si intentaba
abrirla, la gravedad estaría en su contra. Sin mencionar que si había otro
hombre encima, y él estaba parado sobre ella, nunca la abriría lo
suficiente. Pero esa no era la única salida.

Tengo que romper esta ventana. ¿Pero cómo? No tenía un arma, y


sus zapatos eran débiles.

Pero tu puño es sólido.

Su lobo retrocedió. Ay.

Sí, pero no podía quedarse aquí cuando oía que algo estaba
pasando fuera.

Ella tiró hacia atrás su puño, y su loba saltó en su cabeza.


Envuélvelo primero.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Protegerlo. No se lo pensó dos veces antes de quitarse su camiseta.


Llevaba el sujetador que había recuperado de su anterior juego de ropa y
pantalones de yoga.

La tela de su top fue enrollada alrededor de sus nudillos. Se echó


hacia atrás, lo soltó, y perdió el equilibrio al no golpear nada con el puño.

—Eep —chilló, cayendo en el asiento. Mejor que la grava. Miró a la


puerta abierta.

Daryl estaba enmarcado allí con los pies sobre la carrocería del
coche. Soltó un silbido bajo.

—¿Eso es para mí?

Una chica tímida podría haberse cruzado de brazos sobre sus tetas.
Una insolente sacaría sus pechos adelante.

Una mujer inteligente levantaba los brazos y decía:

—Sácame de aquí. Huelo a gasolina.

Un torrente de palabras de maldición salió de los labios de Daryl


mientras se acercaba para agarrar sus muñecas. La sacó de los restos
justo cuando ambos registraban el sonido de llantas chirriando.

Parada encima del coche destrozado, tuvo un momento para ver a


un todoterreno negro derrapar hasta detenerse. Un cuerpo se acercó
cojeando y abrió la puerta trasera del pasajero. La ventana del conductor
bajó, pero el ángulo del sol hizo imposible ver el interior.

Clic. Parpadeo. Una llama bailó sobre un encendedor en la


ventanilla del otro vehículo.

Seguramente no se atreverían a tirarlo. Después de todo, su


camarada gimiente estaba en el accidente con ellos.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

La llama del encendedor de gas no vaciló, la mecha encendida era


capaz de manejar un pequeño lanzamiento, un tiro perfectamente
arqueado que sus ojos siguieron hasta donde aterrizó en la cama de la
camioneta que los clavó en la cuneta. Una camioneta cargada con barriles
de fertilizante.

Oh-oh.

Antes de que Cynthia pudiera gritar, se precipitaba fuera del coche,


principalmente porque Daryl estaba tirando de ella. El aterrizaje en el
suelo fue estremecedor, pero eso no fue lo que hizo que su aliento saliera
silbando. Daryl aterrizó encima de ella, cubriéndola con su cuerpo.

Pero lo peor estaba por llegar.

¡Boom!

El mundo explotó.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Diez
La camiseta prestada por Constantine a Daryl: “Yo amo a los
chihuahuas”.

Si Daryl ignoraba la camiseta que le había pedido prestada por


Constantine para reemplazar la suya destrozada, no le había ido tan mal.

El zumbido en los oídos por la explosión había cesado. El pelo


chamuscado volvería a crecer. Cyn se había salvado de todo porque la
había protegido, y había perdido su camiseta solo porque la necesitaban
para detener la sangre.

No había salido ileso del incidente.

Cuando salió de encima de Cyn, el intenso calor y el humo que lo


hacían toser bruscamente… y no, no necesitaba ningún remedio para las
bolas de pelo, había sabido que le había golpeado un trozo de metralla
del coche y camioneta que explotaron.

Sin embargo, estaba menos preocupado por eso que el infierno a


solo unos metros de distancia. Las intensas llamas y el humo ondulante
lo hicieron bajar para arrastrar a Cyn a sus pies y salir cojeando hacia el
campo del granjero. Aplastaron las florecientes plantas en su tambaleo
hasta que Daryl consideró que estaban lo suficientemente lejos como
para tomarse un descanso.

Se agachó, mirando hacia atrás por donde habían venido, mientras


que Cyn se hundía a su lado.

—¿Estamos a salvo aquí? —preguntó ella.

Boom. La explosión sacudió el suelo, pero no llovió nada sobre ellos.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Diría que sí, siempre y cuando el fuego no comience a moverse


hacia nosotros.

Dada la dirección de la brisa, parecía improbable, pero con una de


las mortales armas de la madre naturaleza, nunca se sabía.

La vio temblar cuando una conmoción comenzó.

—Esa gente estaba tratando de matarnos.

—Sí, y puede que no hayan terminado de intentarlo, así que trata


de mantenerte agachada. No sé cómo de bien pueden ver a través de todo
ese humo, pero prefiero que no sepan que salimos vivos.

—¿Crees que lo intentarán de nuevo? —Prácticamente chilló las


palabras.

Esperaba que no, porque, dado su reciente y duro intento, él podría


no ser suficiente para mantener a Cyn a salvo.

Un tipo inteligente sabía cuándo necesitaba aliados. Sacó el


teléfono de su bolsillo y apretó el botón de marcación rápida. Wes
respondió al primer timbrazo.

—¿Qué pasa? —dijo bruscamente—. Estaba un poco ocupado.

Daryl lo mantuvo en ir al grano.

—Atacado en la línea catorce justo después de la alcantarilla


gigante. Llama a los bomberos. Y voy a necesitar un botiquín de primeros
auxilios.

—¿Estás bien? —dijo Wes en un oído mientras Cyn murmuraba:

—Yo no necesito tiritas.

Serie Bitten Point 02 106


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Unos pocos moretones y cortes, no es gran cosa.

—¡Daryl! ¿Qué es lo que sale de tu espalda? —El chillido de Cyn


hizo que sus facciones se tensaran, sobre todo porque Wes se rió.

—Nos vemos en un rato. Espero que sobrevivas.

Eso estaba en duda y no por su impacto de metralla, sino porque


el pánico chillón de Cyn podía llevar a sus asesinos hacia ellos.

—¿Por qué no dijiste nada?

—No es gran cosa.

Lo miró fijamente.

—¿No es gran cosa? Hay un trozo de metal que sobresale de tu


espalda.

—Eso podría explicar por qué duele un poco. Sácalo y presiona con
las manos. Disminuirá el flujo de sangre.

—¿Estás loco?

—Empalado. No suena para nada igual.

—No puedo creer que quieras que te saque esa cosa. Necesitas un
hospital.

—¿Por qué, cuando tengo a una veterinaria?

—Ser veterinaria no significa que sepa cómo arreglarte en esta


forma. —Señaló a su cuerpo.

—Admito que solo hay una forma larga y dura que realmente quiero
que arregles, pero si eso va a suceder, entonces primero tienes que
sacarme este trozo de metal. Es lo inteligente.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Inteligente?

—Duele como el jodido infierno. Ahora, ¿podrías tirar de él?

Mientras se había enfrentado a él, había estado revisando su


herida. Se preguntó si lo estaba haciendo a propósito para distraerlo.
¿Pensó que era un gatito?

No hay nada malo con un majestuoso gato, bufó su pantera.

—Buenas noticias. El trozo no es grueso. Piensa en una chapa en


lugar de pinchos. Y no creo que haya ido demasiado profundo.

Se preguntó si ella estaba mordiendo ese labio inferior mientras


palpaba suavemente su piel.

—Tira de él.

—¿Debería contar? —Le preguntó.

—Tira de él.

—¿Estás seguro? Quiero decir, ¿qué pasaría si…? —Un tirón, y


luego otro tirón.

Gritó cuando la tela fue presionada contra él.

—¿Qué demonios?

—Lo saqué como querías.

—Podrías haberme advertido.

—Pensé que no querías que contara.

—Eso fue antes de que supiera que estabas sacando dos piezas.

Serie Bitten Point 02 108


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No seas tan bebé.

¿Lo estaba regañando?

—No estoy llorando.

—Gimotear es igualmente poco atractivo.

—No gimoteo. —Se enfurruñó.

—Por supuesto que no —bromeó ella, arrodillándose a su lado. Fue


entonces cuando realmente se dio cuenta de lo que ella llevaba puesto. O
de lo que no llevaba.

El sujetador apenas podía contener esos melocotones maduros.


Esos pantalones abrazaban sus curvas.

Quiero abrazar esas curvas. Y lamerlas.

Un campo abierto tal vez no era el lugar ideal para la seducción,


pero un hombre tomaba lo que tenía. Por supuesto, ayudaría si ella viera
las cosas a su manera.

—¿Supongo que no vas a besar a las heriditas para que se curen?


—dijo con una optimista esperanza.

—¡Daryl! Este no es el momento, ni el lugar.

—¿Significa eso que es un sí para otro lugar?

—No. Quiero decir, tal vez. Quiero decir… ¡Estamos aquí! —gritó
por encima de su hombro, después de haber visto los grandes pasos que
dio Wes.

Y allí se fue su momento de soledad. Se convirtió en una hora o


más de sirenas, junto a personas con uniformes oficiales con preguntas.

Serie Bitten Point 02 109


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Más preguntas. Durante ese tiempo, una camiseta nueva y los senos de
Cyn estaban cubiertos con la camiseta de otro hombre. El olor de otro
macho.

Grrr.

Ninguna cantidad de frotarse contra Cyn podía borrar el olor de


Wes, y el imbécil lo sabía por su sonrisa.

¿En cuánto a su historia para las autoridades?

Se redujo a un desafortunado accidente. La camioneta salió por el


camino lateral, sin verlos y se estrelló contra su vehículo. El cuerpo
quemado que se encontró atascado en la ventanilla del coche fue
descartado como un buen samaritano pensando que todavía estaban ahí
dentro y que venía en su ayuda.

El hecho de que el mismo buen samaritano tuviera un arma fue


pasado por alto. Al igual que el hecho de que Daryl resultó herido, no
apareciera en el informe.

Si nadie sabía sobre sus heridas, en pocos días cuando se curaran,


nadie tomaría nota.

Cuando el caos se calmó, él y Cyn se apoyaron en el bien cuidado


Bronco de Wes. Un bombero con pantalones amarillos sostenidos por
tirantes y con una pesada chaqueta se acercó a ellos, quitándose el casco
mientras llegaba.

Constantine arrojó su casco sobre el camión de bomberos antes de


continuar su camino, desabrochándose la chaqueta al llegar.

—La maldita cosa da calor.

Serie Bitten Point 02 110


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Pero mantiene suave tu piel de bebé —resopló Wes—. ¿Qué se


sabe sobre el incendio?

—Oficialmente, el tipo que conducía la camioneta, llena de gases


del fertilizante que goteaba en su camioneta, se estrelló contra tu coche
y te llevó a la cuneta. Sin darse cuenta de que habíais salido, estaba
revisando dentro de tu coche cuando la mierda de plantas, kaboom.

—Y, extraoficialmente, acabamos de saber que existe una conexión


entro lo que sucedió hace unos años y ahora. —Porque no se podía negar
una correlación ahora. Demasiadas coincidencias significaban que algo
era sospechoso.

—No entiendo lo que les preocupa que encontremos. Quiero decir,


parecían estar limpiando sus huellas bastante bien. —La aportación de
Cyn.

—Bien o no, estaban lo suficientemente preocupados como para


enviar a unos tipos a sacarnos fuera. —Aún así, a Daryl todavía le daban
escalofríos saber lo cerca que estaba Cyn del peligro.

—Si es intencional, ¿no significa que sabían dónde íbamos? —


Señaló Cyn—. Y si estaban tan decididos a detenernos, ¿qué hay de ese
Gary que íbamos a ver?

Un silencio repentino cayó, roto por el crujido abrupto de una radio


de la policía.

—Código 10-80. 139 Weeping Willow Lane.

—¿No es esa la casa de Gary? —preguntó Wes.

De hecho, era la casa de Gary, en llamas, con Gary dentro. El


anciano vivía, pero solo porque se las arregló para arrastrarse fuera,
donde se desmayó en el césped.

Serie Bitten Point 02 111


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Una ambulancia se lo llevó a la clínica del pueblo. Su edad hizo que


sus heridas fueran graves, pero el testarudo sobreviviría. Era demasiado
duro para no hacerlo.

A la casa de Gary, desafortunadamente, no le fue muy bien. Es


increíble cómo se quemó una vieja casa, con marco y revestimiento de
madera original, llena de libros, revistas y periódicos. Se quemó hasta los
cimientos. No quedaba ni una pizca de papel. Cenizas por pistas y un
callejón sin salida en su investigación.

Al estar cerca de la hora feliz, se dejaron caer en un bar en el que


pensaron que había pocas posibilidades de ser interrogados. El único
lugar en la ciudad donde todos se ocupaban de sus asuntos. El Itty Bitty.

Por supuesto, Cynthia no veía la lógica en su elección. Se quedó en


shock, con los ojos muy abiertos mientras observaba las vistas, antes de
exclamar:

—¿Me trajiste a un bar de tetas?

Serie Bitten Point 02 112


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Once
Cynthia: Así que fui a mi primer sitio de striptease y estoy pensando
en intentar un baile de barra.

Mamá: He oído que así es como todas las súper modelos mantienen
sus figuras ajustadas.

Cynthia: Los hombres me tiraron dinero.

Mamá: Espero que lo hayas invertido en una 40113. Nunca es


demasiado pronto para empezar.

Quizás gritar en un bar de tetas no era lo mejor que se podía hacer


cuando estaba rodeada de mujeres escasamente vestidas que la miraban
con malos ojos.

Daryl le llevó los labios a la oreja.

—Cuidado, Cyn. Es un bar como otro cualquiera.

—Con mujeres quitándose la ropa por unos cuantos dólares —siseó


ella.

—¿Unos cuantos dólares? —resopló Wes por encima de su hombro


mientras lideraba el camino, abriéndose paso a través de las mesas—. He
gastado demasiado de mis cheques de pago aquí. Demonios,
probablemente he llevado a un grupo de las bailarinas a la universidad.

—Yo también —añadió Daryl. Ante la mirada oscura de Cyn, sonrió


con suficiencia—. Solo estoy haciendo mi mejor esfuerzo para apoyar a
mi comunidad.

13
Cuenta de Pensión

Serie Bitten Point 02 113


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Seguramente no fueron los celos los que le hicieron clavarse las


uñas en sus palmas?

—¿No hay otra taberna en la ciudad? ¿Una que sirva comida?

—El Itty Bitty también tiene comida.

—¿Algo de eso no está hecho en una freidora? —preguntó ella.

Los chicos intercambiaron una mirada.

—Creo que los cacahuetes no lo están.

En otras palabras, nada saludable después del día que había


tenido. Perfecto.

—Me apunto. —Estaba hambrienta. Se sentía como si se estuviera


encogiendo… encogiendo… Necesitaba comida. ¡Punto!

Su resurgimiento comenzó con un buen té helado, tocado con un


poco de algo extra, servido por nada menos que Renny.

—¿Trabajas aquí? —Cynthia no pudo evitar decirlo.

—De martes a viernes, hasta la hora de la cena. El dinero es


decente y las propinas son increíbles.

—Más allá de increíbles —refunfuñó Caleb mientras deslizaba un


brazo alrededor de su mujer, y le daba un beso en sus labios ladeados—
. Por mucho que al principio no me haya gustado, el hecho es que es un
lugar decente para trabajar. Aquí tratan a las chicas mucho mejor que
en otros lugares.

—Eso es porque Bobby sabe que bailarinas felices significa clientes


felices, y clientes felices siguen volviendo por cervezas caras.

Serie Bitten Point 02 114


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Yo vengo por los aros de cebolla rebozados de cerveza —admitió


Daryl mientras se sentaba contra la pared y le gruñía a Wes cuando
habría tomado otro. Daryl le echó una mirada a Cyn y palmeó el asiento
que estaba a su lado.

Wes y Caleb se sentaron a ambos lados mientras Renny apoyaba


la cadera contra el extremo de la mesa.

—Entonces, ¿qué diablos pasó? —preguntó Renny—. Vosotros os


veis y oléis horrible.

—Accidente de coche.

—Intento de asesinato.

—Problemas.

Las diversas respuestas a la pregunta apuntaban todas a la última.

—Voy a arriesgarme aquí —anunció Wes—, y decir que el SHC sabe


que todavía estamos investigando lo sucedido.

—¿Crees que son los que vinieron detrás de nosotros? —chilló


Cynthia.

—No habrían recurrido a matones a sueldo. ¿Por qué harían algo


tan desordenado cuando simplemente podrían enviar a la Guardia
Privada del SHC para recogernos?

—Wes tiene razón. No tendrían que ser sutiles. Si dijeran que


estábamos poniendo en peligro nuestro secreto, podrían habernos
detenido. No, quienquiera que viniera a por nosotros hoy, estaba
buscando hacer una declaración.

—Una jodidamente muy ruidosa —dijo Caleb.

Serie Bitten Point 02 115


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Un intento que fracasó, planteando la pregunta, ¿lo intentarán


de nuevo? Después de todo, ahora saben que estamos excavando en el
pasado. O lo estábamos. Con la casa de Gary destruida y las microfichas
inútiles, ¿han eliminado todas las fuentes en las que podemos buscar?
Si han borrado todas las pruebas, ¿tenemos que preocuparnos de que
nos persigan de nuevo?

—¿Estamos seguros de que eliminaron todo? —Cuando los ojos se


centraron en Cynthia, ella explicó—: Hasta ahora hemos estado
buscando en cuentas escritas. Búsquedas en Internet. Informes
policiales. Noticias reportadas. Todos vosotros estáis asumiendo que algo
fue escrito. Pero ¿qué pasa si la gente también fue amenazada en aquel
entonces? ¿Si les dijeron que mantuvieran la boca cerrada?

—Entonces no habría ningún registro —dijo Caleb lentamente—.


Sin embargo, la gente todavía lo sabría, incluso si se han mantenido en
silencio todo este tiempo.

—Si los encontramos y hablamos con ellos, les decimos que hay
otras personas involucradas ahora, tal vez nos digan lo que vieron o
saben.

—Un gran problema —interrumpió Wes—. ¿Cómo averiguamos


quién sabe qué?

Ese era un problema al que ninguno de ellos tenía solución. Y


todavía lo estaban pensando cuando la comida comenzó a llegar, servida
por una rubia pechugona con trenzas, una falda que alguna vez pudo
haber sido un cinturón en otra vida y una camiseta bikini que era
agradable con el medio ambiente por su falta de tela.

A Cynthia no le gustó al instante, y no tenía nada que ver con el


hecho de que la mujer, que estaba excesivamente expuesta le mostrara a
Daryl una sonrisa desvergonzada y le chillara:

Serie Bitten Point 02 116


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Cariño, han pasado días desde que te vi. Pensé que te habías
olvidado de mí.

—Por supuesto que lo hizo porque ahora yo soy su camarera


favorita —anunció una pelirroja pecosa con una gran bandeja redonda
que llevaba bebidas y que vestía unos pantalones cortos que eran más
diminutos que la mayoría de la ropa interior de Cynthia.

La parte peligrosa del show ocurrió cuando la tercera y la cuarta


mujer aparecieron en su mesa a saludar y reírse con Daryl mientras
exclamaban que eran sus favoritas.

—No eres simplemente un gatito malo. Eres un tom kitty14 —


exclamó Cynthia—. Eres un habitual aquí.

—Debido al descuento para empleados —explicó Daryl.

—No trabajas aquí, ¿verdad? No me digas que eres un stripper. —


La idea la sorprendió y excitó. Nunca había ido a ver a ningún stripper,
pero si Daryl era el que se quitaba…

—Únicamente me desnudo en privado…

—O borracho —ofreció Caleb.

—Renny es la que me permite usar su descuento en la comida. Sus


aros son realmente deliciosos. Prueba uno. —Daryl empujó el crujiente
chisme sobre sus labios, y fue automático el abrirlos y darle un mordisco.

Crunch. Salado, dulce y…

14
Tom kitty: También significa hombre que persigue mujeres con el fin de hacer
conquistas sexuales.

Serie Bitten Point 02 117


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Estos están increíblemente buenos. —Le arrebató el resto del aro


de cebolla de su mano y se lo metió en la boca, y luego tomó un sorbo de
su cerveza.

Tal vez había mérito en venir aquí por la comida, pero el destello de
las tetas en el escenario cuando salían diferentes chicas cada pocas
canciones resultó ser una distracción. Para su crédito, Daryl no parecía
prestarles atención. Ninguno de los chicos lo hizo.

Por el contrario, Daryl mostró que era más que consciente de su


presencia con la mano apoyada con fuerza sobre su muslo, su apretón
ocasional y su suave caricia, manteniéndola en un estado constante de
consciencia.

Aún así, sin embargo, el hombre la llevó a un club de striptease.


Eso no le gritó exactamente romántico a ella.

¿Y eso es lo que quieres? ¿Romance?

Lo que quería era que esos pastelitos dejaran de desfilar sus


cuerpos semidesnudos junto a su mesa y de soplar besos. La hizo sentir
un poco irritable, así que dejó que el objeto de su ira lo sintiera.

—Sabes que todo este asunto de la búsqueda no sería tan


complicado si hubieras conseguido atrapar a una de esas cosas la otra
noche —acusó, notando que su primera cerveza había sido reemplazada
por una nueva. Se tragó otro sorbo, el coraje líquido calentándola.

—¿Qué puedo decir? Esos monstruos se escaparon.

—Y no fuiste tras ellos. —Ella negó con la cabeza.

—Por supuesto que no lo hice. Me quedé contigo para asegurarme


de que estabas bien.

Serie Bitten Point 02 118


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Perdiste nuestra única pista. —Una pequeña parte de ella se


sintió traviesa por acosarlo, pero justo en ese momento, otro par de tetas
pasó rebotando.

Daryl no parecía darse cuenta. Miró a Cynthia, ¡ganadora con la


ropa puesta!

—¿Escapaste de una institución mental?

—No.

—¿Estás tomando alguna droga? ¿Te dejaron caer de cabeza de


niña?

—No y no. ¿Por qué?

—Porque solo un idiota me daría una mierda por quedarme a


cuidar a una mujer inconsciente que acababa de ser atacada.

Caleb gimió mientras se inclinaba.

—Amigo. No acabas de ir ahí. Para ahora.

—¿Parar, qué, de hacer agujeros en su locura?

Ella se enderezó después de consumir lo último de su cerveza.

—No estoy loca. Solo soy impulsiva.

—Impulsiva significa que haces cosas salvajes y espontáneas. Loco


significa que no estás encendiendo todos tus cilindros mentales.

—Soy demasiado impulsiva.

—¿De verdad? —Los ojos de Daryl brillaban de desafío—. Pruébalo.


Te reto. Veamos lo impulsiva y pecaminosa que eres.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No puedes ponerme en un aprieto como ese —dijo con voz


entrecortada.

—Una chica verdaderamente impulsiva no tendría problemas.

—¿Quieres pruebas? —Cynthia empujó su silla hacia atrás y se


puso de pie—. Voy a subir al escenario y sacudir mi trasero. ¿Es lo
suficientemente impulsivo?

Él se recostó en su asiento, y cruzó sus brazos.

—Adelante.

—Lo haré. —Ella no se movió.

Él sonrió con suficiencia.

—Sabía que no lo harías.

—Se me ocurre que tu reto es probablemente para distraerme del


hecho de que metiste la pata y dejaste a esos dos matones en libertad.

—Yo no metí la pata. Estaba cuidando de ti.

—Por supuesto que sí.

El sonido que él dejó escapar recordó al sonido frustrado que había


logrado hacer que sus padres soltaran más que unas pocas veces.

Intentó el truco que funcionó con su padre. Batió las pestañas.

—¿Tienes algo en el ojo?

—No, pero te daré algo para el ojo —murmuró ella.

Bienvenidos al plan lógico número… vale, no llevaba la cuenta,


pero sabía que había una buena razón por la que estaba marchando

Serie Bitten Point 02 120


Eve Langlais El reclamo de la pantera

hacia ese escenario, aparte de la cerveza que circulaba en su sistema, y


se arrastraba a la plataforma porque no había ninguna escalera que ella
pudiera ver.

El escenario estaba en medio de dos números, pero la música


seguía sonando, una cierta canción reciente llegó a su fin, dando paso a
otra, una retro que era bastante sucia.

Muy sucia.

Tan perfecto.

Y no tan aterrador como se esperaba. Ahora que era el centro de


atención, no podía ver la multitud o las mesas, solo sombras vagas, no
es que mirara por mucho tiempo. Cynthia siempre bailaba con los ojos
cerrados. Con la mirada cerrada, los brazos extendidos a los costados y
las caderas rodando, comenzó a bailar mientras dejaba que el ritmo de
“Touch Me” de Samantha Fox recorriera su cuerpo.

Sus hombros se movieron, rodando hacia su torso y luego hasta su


cintura. Su culo también se movió. Esto no era tan difícil.

Hasta que alguien le recordó dónde estaba.

—¡Quítatelo!

¿Desnudar? ¿Alguien realmente quería que se desnudara?

¿No es por eso por lo que estamos aquí?

Quitarlo. Un cuerpo era algo hermoso y natural. No era algo que


ella tendía a mostrar, pero con sus inhibiciones disminuidas y su piel
picando por la conciencia, porque Daryl la estaba observando, encontró
el dobladillo de su camiseta y tiró de ella sobre la cabeza.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Se quedó enganchada por un segundo en su desordenado moño del


pelo, pero no por mucho tiempo.

Con una sonrisa triunfante, la giró alrededor de la cabeza y la


lanzó.

Alguien la atrapó porque escuchó exclamar:

—Huele a humo.

Sí, porque estoy ardiendo. Y no literalmente esta vez, a diferencia


del incidente con la barbacoa.

Sus caderas ondulaban, junto con sus brazos, en una ola de su


cuerpo que trajo silbidos del público.

Es curioso cómo ser objeto de atención puede resultar halagador,


pero no tan halagador como el hombre que se abrió camino hasta el borde
del escenario.

La mirada de Daryl ardía de calor. Ella agitó sus caderas y movió


sus hombros y sintió un chorro de triunfo... oh, sí, y calor... cuando se
formó un tic en el ojo de él. Le gustaba lo que veía.

Él quería…

Ella también quería. Cynthia se dejó caer al suelo y se arrastró


hacia él, sabiendo que sus pechos colgaban pesados en su sostén. Las
puntas de ellos dolían tanto que se habían apretado en puntos. Se detuvo
a pocos centímetros del borde, a menos de treinta entre ella y Daryl.
Prácticamente podía ver la conciencia eléctrica chisporroteando entre
ellos. Le sonrió y arqueó la cabeza hacia atrás, exponiéndole la suave
columna de su cuello. Una invitación abierta.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Bájate —gruñó él, ¿o ella solo leyó sus labios? ¿Importaba? Su


intención era clara. ¿Quería que ella bajara? Su sonrisa se convirtió en
algo absolutamente perverso y travieso cuando lo hizo, sumergiendo sus
caderas en el escenario y luego dejando que un movimiento ondulado
sensual rodara a través de su cuerpo, proyectando sus pechos hacia
fuera. Los brotes erectos de sus pezones clavándose en la tela de su
sujetador abrieron el camino.

El tic se hizo más pronunciado a medida que sus labios se


apretaron en una línea recta, pero ella sabía que era solo en parte por la
ira. Solo tenía que mirar por debajo de su cintura para ver que estaba
afectado de otra manera.

Me desea a mí. Por mucho que él pudiera ir del calor al frío, ese
hecho permaneció.

¿Pero qué se necesitaría para que finalmente se rompiera?

Vamos a averiguarlo. Volvió a presionarse contra el escenario, sus


caderas a ras del suelo, y se mojó los labios mientras se movía al compás
de la música.

Era completamente decadente. Aunque todavía llevaba sus


pantalones de yoga y su sostén, se movía en formas que no dejaban nada
a la imaginación.

Pero algunas personas necesitaban ayuda visual, de ahí el grito:

—Quítate la parte superior. ¡Veamos esas tetas! —La petición llegó


con una lluvia de billetes, una lluvia de papel verde que logró romper la
intensa mirada entre ella y Daryl. Desintegrando el hechizo erótico bajo
el que estaban.

Antes de que pudiera reaccionar a la petición, el dinero y la


repentina realización de lo que estaba haciendo, ¡en público!, Daryl se dio

Serie Bitten Point 02 123


Eve Langlais El reclamo de la pantera

la vuelta y agarró al tipo que había sugerido que se desnudara más. Su


gatito, que parecía muy cabreado, levantó al voluminoso hombre del
suelo, y solo pudo mirar en shock cómo el puño de Daryl se topaba con
la cara del tipo con un gruñido:

—No hables con mi mujer así.

Mi mujer. ¿Acaba de decir eso? ¿Acaba de defender su honor? Se


desmayó porque nunca había visto u oído algo más caliente en su vida.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Doce
La otra pegatina del parachoques de Daryl: “Acércate un poco
más. Mi puño quiere hablar con tu cara”.

Nunca había visto nada más caliente que Cyn en ese escenario, y
aunque a Daryl le hubiera gustado ver más de su sensual burla, todo el
hecho de golpear a un cliente a la cara no le sentó bien a la
administración, incluso si él era alguien bueno con las propinas.

Con una pequeña protesta:

—El amigo lo estaba pidiendo totalmente. —Daryl fue escoltado


fuera del local, pero no luchó contra su expulsión, porque para su alivio,
Cynthia estaba justo detrás de él.

Con una palmadita en la espalda, Bruno, el gorila del Itty Bitty le


dijo:

—No te metas en problemas y te veré en unos días.

¿Mantenerse alejado de los problemas? ¿Dónde estaba la diversión


en eso? Y hablando de problemas, ¿qué pensaba Cynthia cuando subió
al escenario y excitó a todos esos pervertidos?

Tú la desafiaste, le recordó su pantera.

Tal vez, pero nunca esperó que lo hiciera. Nunca esperó el ridículo
calor que venía de mirarla.

Joder, cuando se quitó la camiseta, él prácticamente saltó a través


de la habitación para arrojarle un mantel. Solo por el más delgado hilo
de control caminó, no corrió, hasta el escenario, y una vez allí, quedó
atrapado en su fascinante red erótica.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Una mujer con manchas de humo en la cara, con el pelo en un


moño desordenado y salvaje, que parecía haber escapado de un
apocalipsis, no debería haber encendido cada uno de los átomos de su
cuerpo. Nada de eso importaba. Estaba a punto de quemarse. Casi la
arrastra fuera del escenario para poder arrojársela encima de un hombro
y llevársela a algún lugar. A cualquier parte. Quería hacer lo que fuera
necesario, tocarla.

Necesario. A ella. Mía.

—¿Estás bien? —Su suave pregunta le sobresaltó por sus


pensativas elucubraciones, y se giró para mirarla, solo para tambalearse
cuando la vio sin camiseta, usando solo un sujetador. Era suficiente para
que quisiera aullar al cielo y luego maldecir.

—Maldito infierno sangriento. ¿Dónde está tu camiseta?

Ella se encogió de hombros.

—No lo sé. Alguien en la multitud la atrapó.

Una forma de recordarle que alguien más la tenía y que


probablemente estaba haciendo cosas inconfesables a la camiseta. La
camiseta de Wes, risita.

—Ponte esto. —Él fue a quitarse la camiseta, pero ella le puso una
mano en el brazo.

—No seas ridículo. Estoy perfectamente bien con lo que llevo


puesto. Diablos, tengo un top de un bikini con menos tela que esto.

¿Lo tenía? Babear no es aceptable. Los gatos no babeaban como


una bestia común. Ellos realizaban acciones. Solo un problema. No había
mucha acción que pudieran hacerse en un jodido estacionamiento, en el
que ninguno de los vehículos le pertenecía.

Serie Bitten Point 02 126


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Tenemos que salir de aquí, pero no tenemos ruedas —refunfuñó


Daryl.

—No me jodas, Sherlock. Sin embargo, es tu día de suerte, porque


te tengo cubierto —dijo Wes, que salía de la barra e inmediatamente
encendió un cigarrillo. ¿Un nuevo hábito? Y no se veía a menudo a los
Cambiaformas que, como la mayoría de los animales, tenían una
saludable aversión por las llamas y un respeto por su propio cuerpo.
¿Pero a quién le importaba si Wes era un caimán con humo? Le lanzó sus
llaves a Daryl—. Vete a mi camioneta porque tu coche está destrozado.
Mi primo, Bruno, me llevará a casa. —El mismo gorila que acababa de
acompañar a Daryl a la salida.

Daryl atrapó las llaves.

—Gracias, tío. ¿Nos reuniremos por la mañana y planearemos


nuestro próximo movimiento? —Porque, a pesar del ataque de hoy, no
podían rendirse. De hecho, las acciones mortales solo sirvieron para
demostrar que necesitaban llegar al fondo de lo que estaba sucediendo
en Bitten Point.

Wes dio una larga calada y negó con la cabeza. Con el humo
saliendo por sus fosas nasales, dijo:

—Tengo que ir a trabajar, así que tendréis que hacerlo vosotros


solos. Pero tendré mi teléfono conmigo, así que llama si tú y Cinthia
encontráis algo.

—Lo haré. —Esas fueron sus últimas palabras dichas durante un


tiempo. En silencio, Daryl y Cyn se subieron a la camioneta, el estruendo
del motor y la canción country cargada de estática canturreando a través
del estéreo, eran los únicos sonidos. Los sacó fuera del estacionamiento
abierto, conduciendo en piloto automático, lo único de que era capaz en
este momento.

Serie Bitten Point 02 127


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Hoy, sin embargo, se enfrentaron a la muerte, un acuerdo


alucinante por sí solo, pero eso no era lo que lo tenía tan agotado.

La sangre hervía a fuego lento en sus venas. La excitación calentó


cada centímetro de él. La malvada causa estaba sentada junto a él, sus
manos primorosamente dobladas en su regazo.

Como si algo de ella fuera remilgado. Ella había refutado eso hace
poco tiempo, cuando prácticamente se encorvaba en ese escenario.

¿Cómo de malo era estar celoso de esa desgastada plataforma?

Cyn fue la primera en romper el silencio.

—Si necesito quedarme un tiempo en Bitten Point, tendré que


hacer algo de dinero. ¿Crees que el dueño del Itty Bitty me dejaría hacer
unos cuantos turnos aquí y allá?

—No.

—¿Por qué no? Pensé que lo hice bastante bien.

Lo hizo. Demasiado bien.

—No vas a trabajar allí —gruñó la orden.

—¿Por qué no? Es un buen lugar para ganar dinero. Renny dice
que la gerencia es excelente con el personal.

Sabía que no debía decirlo, pero eso no lo detuvo.

—No te vas a quitar la ropa ante hombres extraños.

—¿Por qué no?

Él se desvió a un lado de la carretera, deteniendo la camioneta en


el parque para poder enfrentarla.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Por qué no? Porque solo te la vas a quitar para mí.

¿Quién ha dicho eso? ¿Desde cuándo le importaba si una mujer se


desnudaba para vivir? ¿Desde cuándo exigía exclusividad?

Desde que conocí a Cyn.

Viendo sus labios, esos labios deliciosamente burlones, que se


separaron en protesta, él hizo la única cosa segura para mantenerla
callada. La besó.

La besó con la pasión que ella inspiró con solo una inclinación de
sus labios.

La abrazó con el fervor de un hombre empujado hasta el borde.

Afirmó esa boca como suya y solo suya, y supo que ella sucumbiría
cuando pronunció el más suave maullido de placer y envolvió sus brazos
alrededor de su cuello.

El asiento delantero de una camioneta no era el mejor lugar para


besarse. A Daryl no le importaba. No estaba dispuesto a detenerse, no
cuando tenía a Cyn justo donde quería, en sus brazos.

Un sinuoso toque de su lengua fue encontrado con el toque más


dulce de la de ella. La chupó mientras sus manos deambulaban por la
piel desnuda de ella, impedida solo por la correa de su sostén.

¿Qué correa? Los dedos la desengancharon, y fue lo


suficientemente simple como para quitarle el ofensivo material.

Su cabeza se inclinó hacia atrás cuando sus labios se movieron en


un lento deslizamiento por su tenso cuello. Se detuvo en el aleteo de su
pulso. Rápido. Errático. Excitado. Toda ella estaba excitada. El calor de
su piel y el olor a almizcle de su excitación lo decían.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Dejó que sus labios recorrieran la redondez de su pecho,


mordisqueando y probando la piel antes de llegar a su meta.

Una baya arrugada. Ñam.

—¡Daryl! —jadeó su nombre mientras él sujetaba su boca sobre esa


tentadora punta, succionándola en su boca y luego chupándola, cada
tirón haciéndola gritar y hundir sus dedos más profundamente en él.

Como su respuesta erótica lo estimuló, su erección era un


punzante dolor en sus pantalones, pero no podía parar. No se detendría.

Prodigó atención a su otro pezón, saboreando la sensación en su


boca, amando lo pesado que se sentían sus pechos llenos en sus manos.
Los apretó, juntándolos para que pudiera mover rápidamente su lengua
entre sus erectas protuberancias.

Ella jadeaba. Gemía. Incluso se retorcía en su asiento. Pero eso no


era suficiente para este gato curioso. Quería que ella gritara su nombre
mientras se corría en sus dedos.

—Recuéstate contra la ventanilla.

Ya medio girada, ella obedeció, y por una vez, no hizo preguntas,


solo se apoyó en el empañado cristal, con los ojos cerrados, sus labios
maduros por sus besos.

Traviesa que era, se ahuecó los pechos, incluso rozó el pulgar sobre
los picos húmedos.

Tentador. Tan tentador, pero tenía otro objetivo. Le bajó los


pantalones de yoga, disfrutando de cómo ella movía las caderas y
levantaba el culo para que pudiera quitárselos lo suficiente como para
mostrarle sus diminutas bragas. Y quería decir minúsculas.

Serie Bitten Point 02 130


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Si hubiera sabido que escondías eso ahí debajo… —gruñó.

—¿Qué habrías hecho? —preguntó con voz ronca y deseo.

—Esto. —Se inclinó y tiró de la única cosa que le impedía probarla.


La tela se estiró mientras tiraba, haciendo imposible quitársela con los
dientes. E inaceptable.

No sintió ningún reparo en arrancarle la cosa ofensiva. Estaba


desnuda para él.

Mucho mejor.

A pesar del estrecho asiento delantero y de la consola que estaba


en medio, todavía así se inclinó para enterrar su cara entre los muslos
de ella. Acarició su expuesto montículo, tarareando contra él, la vibración
haciendo que ella jadease mientras se agarraba al pelo de él. Sus caderas
se meneaban, pero no podía abrirlas. Sus pantalones, aunque bajados,
aún mantenían sus piernas trabadas, dándole solo unos pocos
centímetros para trabajar.

Se las arreglaría. Su lengua encontró su clítoris, ya hinchado. Le


dio una lamida de prueba y luego profundizó más y encontró los labios
de su sexo resbaladizos con su crema.

Ñam.

La lamió lo mejor que pudo, pero el espacio era estrecho, al igual


que ella estaba apretada, notó cuando dejó que su lengua volviera a su
clítoris para que sus dedos pudieran tomar su lugar.

Deslizó uno en el calor que era todo de Cyn. Tan mojada. Tan
maravillosa.

Serie Bitten Point 02 131


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Mientras movía su lengua contra su botón de placer, deslizó un


segundo dedo dentro de ella, sintiendo las paredes de su sexo apretarse
y pulsar a su alrededor.

Apretada. Oh, tan jodidamente apretada.

La bombeó con sus dedos mientras lamía y mordisqueaba,


adorando cómo sus uñas se clavaban en su cuero cabelludo y ella
pronunciaba suaves gritos. La trabajó más rápido, encantándole su ritmo
cardíaco errático, su piel caliente y su cuerpo retorciéndose.

Cuando el clímax llegó, ella gritó su nombre.

—¡Daryl! —¡Oh, sí! Y aún así siguió empujando y lamiendo, adicto


a la sensación de ella temblando en sus dedos.

El olor de ella lo rodeaba y lo volvía un poco loco. Era lo único que


explicaba lo que pasó después, y no, no estaba hablando del vergonzoso
hecho de que casi eyacula en los pantalones como un jodido virgen. Se
refería a la otra cosa que hizo.

La mordedura. La mordedura de apareamiento. Oh, demonios.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Trece
Cynthia: Mamá, un tipo me mordió hoy mientras estábamos
besándonos. ¿Mamá? ¿Mamá? ¿Me estás escuchando? Dije que Daryl me
dejó marcas de dientes.

Mamá: Lo siento, nena. Simplemente estoy enviando el aviso de


compromiso al periódico local.

¡Él me mordió!

Ahora, en el mundo humano normal, las mordeduras sucedían. En


el mundo de los Cambiaformas, los mordiscos ocurrían, como un hola,
toneladas de carnívoros aquí; sin embargo, había mordiscos, y luego
estaba el mordisco. Algunos lo llamaban la marca de reclamación o el
mordisco de apareamiento. Lo que sea que una persona lo haya llamado,
éste era diferente. En primer lugar, rompía la piel, y dos, un mordisco
verdadero unía a una pareja.

Podría haberse preguntado si no le hubiera pasado a ella, el


hundimiento de sus dientes en su piel desencadenó un segundo orgasmo,
enviándola a la millonésima nube. Fue la cosa más asombrosa que había
experimentado, así que le llevó un momento regresar y darse cuenta que
Daryl estaba pegado a su lado de la camioneta, como si hubiera metido
el dedo en un enchufe.

Ella ya conocía ese aspecto. Ya lo había hecho una vez antes, a


propósito, también. Como no era muy mayor en aquel momento, quería
ver si podía ser lo suficientemente eléctrica como para encender una
bombilla. No lo hizo, y su pelo nunca había sido el mismo desde entonces.

Serie Bitten Point 02 133


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Este mordisco era como si tuviera el mismo efecto. A todos los


efectos, Cynthia no había cambiado y, sin embargo, al mismo tiempo,
parecía que todo en ella se había inclinado.

Algo en su mundo había cambiado, y todo era culpa de él.

Bajar de una altura orgásmica nunca fue fácil, pero los faros que
iluminaban la cabina de la camioneta cuando un vehículo se detenía
detrás de ellos ayudó.

Daryl gruñó y entrecerró los ojos.

—Mierda, es la policía. Probablemente comprobando por qué


estamos estacionados.

El porqué era obvio, uno solo tenía que notar las ventanillas
empañadas para saber que se estaban besando.

Cyn se rió.

—¿Crees que nos multarán por exposición indecente? —Realmente


se estaba embarcando en una vida de crimen desde que llegó a esta
ciudad.

—No conseguiremos una multa porque tú vas a ponerte esto. —


Esto era su camiseta.

Ella pudo haber dicho que no, pero no tenía ni idea de dónde estaba
su sostén, y como oyó que se cerraba de golpe una puerta del coche de
policía detrás de ellos, eso significaba que estaba a punto de tener
compañía.

A pesar de su breve vida en el escenario y su fortuito interrogatorio


a Daryl, no estaba muy segura de estar lista para embarcarse en una

Serie Bitten Point 02 134


Eve Langlais El reclamo de la pantera

vida que implicaba lucirse con el trasero desnudo, aunque disfrutaba de


los celos de Daryl ante ese pensamiento.

Rápidamente, se puso la caliente camiseta sobre su cabeza y se la


colocó sobre sus pechos. Escalofrío. Incluso el ligero roce de la tela era
demasiado contra sus pezones, todavía tan sensibles por su jugueteo
oral. Con la parte superior cubierta, también movió los pantalones por
encima de las caderas y el trasero, la humedad de su sexo empapando la
tela. Pero estaba cubierta y justo a tiempo, con un tap, tap, tap, llamó a
la ventana.

Daryl bajó la ventanilla y adoptó un tono casual.

—Hola, Chet. Linda noche.

—¿Todo está bien?

—Nunca estuvo mejor. —Incluso ella escuchó el falso brillo en el


tono de Daryl.

Unos brazos pecosos se apoyaron en la ventanilla, y la cara de un


ayudante del sheriff, con sus ojos verdes bailando, se asomó.

—Buenas noches, señora. Supongo que las cosas también están


bien para usted.

—Sí. No todos somos grandes coños cuando se trata de ciertas


cosas. —Ella no tuvo reparos en la puya. Si Daryl iba a actuar como si
hubiera cometido un acto insoportable, entonces se lo restregaría en su
bigotuda cara.

—Puede que quiera llevar su discusión —una pequeña tos—, a otra


parte. No es seguro salir a pasear estas noches. Hay cosas moviéndose.

Serie Bitten Point 02 135


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Esas palabras llamaron la atención de Daryl lo suficiente como


para sacarlo de su estupor.

—¿Qué cosas? ¿Has visto algo?

Los dedos de Chet agarraron la ventanilla, y bajó la vista, como si


tratara de decidir qué decir. Le llevó unos momentos, pero volvió a
levantar la mirada.

—Lo negaré si alguien pregunta, pero sé que tú y tu dama fuisteis


atacados, dos veces por lo que he oído, así que no es como si fuera un
secreto. Han estado pasando cosas por toda la ciudad. Hogares
allanados. Mujeres y niños asustados por lo que dicen que son
monstruos.

—¿Ningún hombre está reportando nada? —interrumpió Cynthia.

Chet agitó la cabeza.

—Que yo sepa, no.

—Pero eso no significa nada. No es muy probable que los hombres


corran a la policía y les digan que un monstruo de los pantanos los
asustó. —Daryl se encogió de hombros y sonrió—. Es una regla del carné
de hombre.

El ayudante del sheriff se rió.

—Mi esposa dice que es nuestro estúpido gen.

Cynthia no pudo evitar responder.

—Puede que ella tenga razón. —Y cuando Daryl protestó con un


“Hey”, le sacó la lengua.

Serie Bitten Point 02 136


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Pero en serio, aunque no hemos recibido informes sobre la


desaparición de nadie, definitivamente hay algo ahí fuera acechando y
asustando a la gente.

—Y llevándose a la gente —agregó Cynthia.

—¿A quién? —preguntó el ayudante del sheriff.

—Aria ha desaparecido.

Ante la mirada en blanco de Chet, Daryl y Cynthia lo pusieron al


tanto, pero al final, él sacudió la cabeza.

—Nunca he oído hablar de tu amiga desaparecida.

—Técnicamente nunca presenté la denuncia.

—Aún así, uno de los nuestros llega a Bitten Point y desaparece,


eso debería haber sido notado. ¿Dónde se estaba quedando?

En ese momento, Cynthia parpadeó.

—No lo sé. En realidad, nunca lo dijo.

—Tal vez desees ver si puedes averiguar si se estaba quedando en


un motel en la ciudad o si estaba acampando. ¿Y qué hay de su coche?
¿No dijiste que ella venía conduciendo?

Cuando Chet enumeró algunas cosas que debían tratar de


averiguar, Cynthia se quedó impresionada con una pregunta que se
había olvidado hacer.

—Si sabes que todo esto está sucediendo, ¿por qué no lo hace el
pueblo? ¿Por qué no se está emitiendo una advertencia para mantener a
las personas a salvo?

Serie Bitten Point 02 137


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Una mueca arrugó la cara del ayudante.

—Esa es una de las cosas que nos molestan a algunos de nosotros.


Hemos estado pinchando al sheriff para que publique un anuncio,
incluso si se trata de una pista falsa para vigilar a un perro salvaje y al
caimán gigante en el pantano. Pero nos ha dicho que mantengamos la
boca cerrada.

—¿El sheriff dijo por qué? ¿O quién lo ordenó?

—Todo lo que dijo fue que venía de encima de él, y que, si no


queríamos problemas, lo escucharíamos. —Chet dejó escapar un
suspiro—. Pero mierda, quiero decir, si algo viene detrás de la gente de la
ciudad, gente que conozco… No está bien.

No, no estaba bien, y el ayudante del sheriff les dio mucho en qué
pensar, lo que podría haber explicado el silencio de Daryl mientras se
alejaban. Sin embargo, la tensión que emanaba de él nació de más que
la preocupación por la situación.

Creo que todavía está perturbado por lo que pasó, aunque fue
totalmente su culpa. Me sedujo. Y ahora apretaba el volante de la
camioneta y miraba al frente.

Ignorándome, ¿verdad?

No es probable. Él fue el que hizo que sus partes de chica se


estremecieran, que viera las estrellas, y quién la mordió. Lo había hecho,
¿y ahora pensaba en fingir que ella no estaba allí? Bueno, dos podrían
jugar a ese juego, y jugar mejor.

Cuando Daryl aparcó el Bronco en su lugar en el callejón detrás de


su casa, ella no lo esperó antes de salir volando de la camioneta.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Despacio —dijo él cuando ella rebotó por las escaleras de la


escalera de incendios, de la misma manera que habían salido antes.

—Oblígame —dijo ella.

—¡Cyn! —gruñó las palabras y luego, un segundo después, maldijo.

Se preguntó por qué hasta que respiró. Un extraño olor a dinoman


impregnaba el aire. Se quedó helada en las escaleras y contuvo la
respiración mientras su loba asomaba la cabeza y olía.

Sobre nosotros. La criatura los estaba esperando.

No protestó cuando Daryl pasó junto a ella. Deja que él se enfrente


a la amenaza primero. Se arrastró detrás de él, asustada, pero decidida
a cubrirle la espalda. Aunque no estaba segura de con qué pelearía. No
era como si su loba quisiera salir y echarle una pata.

No podemos dejar que lo vea.

A su loba no le gustaba que nadie la viera. Su madre y su padre


podían decir todo lo que quisieran que su deformidad no era para tanto,
pero era algo importante para la loba de Cynthia. Aparentemente, su lado
peludo temía que Daryl se alejara de ellas si lo sabía.

No es algo de lo que debamos avergonzarnos. Sin embargo, no


importa cuántas veces trató de tranquilizarla Cynthia, su loba era
demasiado tímida.

No podían ocultar su ascenso por las escaleras, el metal crujía a


cada paso. Llegaron al rellano de la rejilla metálica en el suelo, solo el
tercero, gracias a Dios. Para su sorpresa, Daryl no se detuvo ante su
ventana, sino que siguió subiendo, dos pisos más, hasta el parapeto del
mismo techo.

Serie Bitten Point 02 139


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Más lentamente, lo siguió, en parte porque eran muchas malditas


escaleras, pero también para poder evaluar lo que estaba sucediendo en
lugar de apresurarse a entrar. Se quedó en cuclillas fuera de la vista,
observando cómo Daryl trepaba al borde del techo y luego caminaba
hacia el centro del edificio. Qué poco temeroso parecía, parado ahí con
pantalones y chanclas. Los músculos de su espalda apenas eran visibles
incluso sin su camisa, las nubes dispersas escondieron la mayor parte
de la luz de las estrellas del cielo.

Podría haber cuestionado lo que vio. Después de todo, el techo


parecía desierto, pero el olor persistía.

—Aparece. Sé que estás ahí. —Se atrevió a decir Daryl.

Por un momento, no pasó nada, y entonces, como si estuviese


saliendo de las sombras, una figura salió a la superficie, no lo
suficientemente cerca, solo lo suficiente para que reconocieran la forma
imponente, las puntas de sus alas metidas detrás, junto con la extraña
forma humana y de alguna manera extraña de la criatura.

—Vaya si no es dinoman. ¿Volviste para el segundo asalto? —Daryl


hizo rodar sus hombros y chasquear su cuello, calentando su cuerpo.

—Essstúpido gato —siseó la cosa—. No eres un rival para mí.

—No lo sé. ¿Por qué no te pones tu rostro humano y lo hacemos a


la antigua usanza?

—No puedo.

No “no lo haré”, sino no puedo. Cynthia se preguntó por las


palabras mientras se arrastraba más arriba en la escalera para ver mejor
al hombre lagarto. Aunque la débil luz de las estrellas no fue de mucha
ayuda, logró notar un destello de metal alrededor del cuello de la criatura.

Serie Bitten Point 02 140


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿No puedes mostrar tu cara? —resopló Daryl—. ¿Por qué no?


¿Temes que averigüe quién eres y que vaya tras de ti?

—Quién soy yo no es importante. La ciudad debe ser advertida.

—¿Advertida de qué? ¿Que los estás aterrorizando?

—Yo no. —La cosa seguía forzando las palabras, su pronunciación


espesa, como si las palabras fueran familiares, pero su lengua no
cooperara.

—¿Intentarás convencerme de que eres diferente a tu amigo que


secuestró al hijo de mi amigo? Me atacaste a mí y a Cyn anoche. Por todo
lo que sé, eres el otro imbécil que embistió a nuestro coche hoy.

—Yo no —dijo dinoman de nuevo—. Ella debe irse. Todos vosotros


debéis. Cosas terribles están…

Antes de que la criatura pudiese terminar, su cuerpo se sacudió. A


pesar de que estaba a unos metros de distancia, un olor carbonizado se
agitó en la brisa de la tarde.

Probablemente sintiendo su oportunidad, Daryl corrió hacia


delante, sus manos extendiéndose en garras, solo para golpear el aire.
Dinoman ya no estaba allí. La criatura se zambulló por el costado del
edificio y se arrojó al aire, con los brazos y las piernas pegados a su
cuerpo. Con el chasquido de un lienzo desplegado atrapado por una
fuerte brisa, las alas se desplegaron. Esas enormes extensiones de cuero
se agitaron, desplazando el aire y evitando que el cuerpo del hombre reptil
se estrellara contra el suelo. Con un siseado final: “Correr mientrass
podáiss”, se elevó en las corrientes de aire que no eran tan amables con
los que tenían dos pies.

—Mierda. Se escapó. —El pobre Daryl parecía tan decepcionado.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Subiéndose al techo, corrió hacia él, sin importarle si había sido


un idiota en la camioneta. Un escalofrío invadía sus extremidades, y
necesitaba calor tranquilizador.

Daryl la atrapó y la abrazó con un brazo.

—¿Estás bien, Cyn?

—Bien. Pero no puedo evitar preguntarme por qué vino aquí.

—Para terminar lo que empezó anoche —dijo como si fuera lo más


obvio.

¿Pero lo fue? Ella agitó la cabeza mientras volvían a las escaleras.

—No creo que esa criatura quisiera hacernos daño. Quiero decir,
piensa en ello. Podría habernos tomado por sorpresa. Puede volar. ¿Por
qué no se abalanzó sobre nosotros en las escaleras cuando él tenía
ventaja?

—Tal vez porque quería un área más grande para pelear.

A mitad de camino por la ventana, ella se detuvo para decir por


encima de su hombro.

—No creo que quisiera hacernos daño.

—Él no es el tipo bueno, Cyn.

—¿Estás seguro de eso? —preguntó, todavía atascada en mitad de


la ventana—. Me refiero, ¿te diste cuenta que llevaba el mismo collar que
el perro el otro día? —Le hizo preguntarse si dinoman también usó uno
la noche anterior. Posiblemente. Puede que no lo hubiera notado antes
debido a todo el asunto de intentar mantenerse viva.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Así que él es la mascota de alguien. Eso no es excusa para sus


acciones.

—No, pero tal vez las explique. ¿Y si no tiene elección? ¿Y si alguien


le está obligando a hacer esas cosas? Justo antes de irse, creo que alguien
activó su collar.

—Pensé que olía a cocodrilo asado. Pero no veo la diferencia. Él, y


quienquiera que lo esté controlando, necesitan ser detenidos.

Necesidad. Cynthia necesitaba algunas cosas. Una, encontrar una


pista sobre el paradero de Aria.

Dos, necesitaba una ducha. Mucho.

Y tres, quería que Daryl dejara de fingir que algo totalmente


perverso y maravilloso no había ocurrido en la camioneta.

Terminó de entrar en su apartamento y tenía las manos en el


dobladillo de su camiseta, decidida a hacer algo con respecto a los
artículos uno y dos, cuando una garganta aclarándose llamó su atención.

Oh-oh. Alguien estaba ahí dentro con ellos. Alguien cuyo olor era
tan familiar que al principio no se había dado cuenta de que estaban allí.
Se congeló antes de que pudiera quitarse la camiseta y se las arregló para
decir un débil:

—Hola, Mami. Hola, Papi.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Catorce
El poster de Daryl detrás de su sofá: Tres gatitos jugando con
hilo. (No juzgues, era para el placer total de las chicas, y eran realmente
lindos)

Entonces, exactamente cómo se suponía que un chico se


comportaría cuando conocía a los padres de una chica por primera vez,
sin camisa, todavía oliendo a humo... oh y no olvidemos el olor a almizcle
de coño en sus dedos y labios.

Dado que cierto padre lo fulminó con la mirada... y se refería a la


mirada de dagas puntiagudas, rayos láser y tal vez unas pocas balas... y
se paró a más de dos metros, Daryl no tenía muchas ganas de acercarse
demasiado.

Probablemente podría aplastarme la cabeza con esas manos.

O hacernos girar agarrando de la cola, coincidió su felino.

Con una buena razón en cualquier caso, ya que había llegado a la


tercera base con su hija.

Dado que Daryl planeaba vivir hasta una edad madura, con todas
las partes de su cuerpo intactas, hizo lo que cualquier hombre que se
preciara haría. Se las arregló para decir con brusquedad:

—Disculpad, amigos, realmente tengo que orinar. —Y se fue


corriendo. También tomó el camino más recto, y eso involucró saltar
sobre el sofá para no acercarse demasiado al padre de Cyn y meterse en
el baño.

Seguridad. ¡Ja, ja, ja! Lo había conseguido. Cerró la puerta de las


instalaciones y se apoyó en ella.

Serie Bitten Point 02 144


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Un oso rabioso no vino corriendo. Las cosas estaban, aunque


todavía no estaba mirando más allá, al menos no empeorando.

¿Podrían empeorar las cosas?

Había mordido a Cyn. Tuvo el momento más erótico de su vida. Se


encontró con su padre. Vio un futuro posible, y era aplastante.
Literalmente.

¿Exactamente qué dirección debía tomar para mantenerse fuera de


problemas?

¿Existía un camino seguro?

¿Desde cuándo le importaba la seguridad? Este felino vivía al


límite. El peligro y la aventura eran prácticamente su segundo nombre.
No, en serio, le gustaba la aventura, dado que su trabajo como obrero de
la construcción no era tan emocionante, pero era genial para mantenerlo
bronceado.

No puedo broncearme si estoy a dos metros bajo tierra. ¡Y antes de


que alguien fuera a llamarlo marica, el tipo medía al menos dos metros
diez! Además, él era el padre de Cyn y Daryl estaba jodido sin lubricante.

—Mierda. —Al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta, se


inclinó y abrió el grifo. Con el sonido del agua cubriendo sus acciones,
murmuró unas cuantas palabras de maldición más.

¿Qué hacían sus padres aquí? ¿Cómo diablos encontraron su casa?


¿Debería quedarse escondido aquí hasta que se fueran? Eso parecía ser
una bonita gallina, incluso si estaba cincuenta por ciento seguro de que
el padre de Cyn intentaría matarlo.

También olvidaste la parte donde abandonaste a Cyn.

Serie Bitten Point 02 145


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Son sus padres.

Peor aún.

Bien. Tendría que volver y salvar a Cyn, pero no podía salir oliendo
como lo hacía. Teniendo experiencia con las mañanas en las que pulsaba
el botón de repetición del despertador demasiadas veces, tenía mucha
experiencia cuando se trataba de un baño rápido. Se desnudó y se metió
en una ducha que comenzó fría ya que no esperó a que se calentara. La
pastilla de jabón, enjabonó su piel, dejándola con un olor fresco, una
lástima, ya que disfrutó llevando el aroma de Cyn en su piel. Tal vez se
frotaría contra ella más tarde.

Lamerla de nuevo.

Gran idea.

Ella es nuestra compañera.

Bang. Se preguntó si alguien le habría oído golpear su frente contra


la pared de azulejos. Era difícil luchar con toda una vida de asuntos
casuales hasta la ridícula certeza de que ella le pertenecía.

Mía.

Ayuda.

Fingió que no gimió esa palabra mientras se enjuagaba. La toalla


que colgaba de un gancho proporcionó un cómodo secado, pero no podía
salir con ella puesta. Dado que su lavadora y secadora estaban en el
baño, escondidas detrás de puertas plegables, logró encontrar ropa
limpia. Arrugada, ¿pero a quién le importaba? A menos olía más
presentable, no es que Cynthia pareciera contenta de que hubiera
eliminado la evidencia de su coqueteo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Al salir del baño, con briznas de vapor a su alrededor, ella le lanzó


una mirada de labios apretados. La mirada. Una mirada que los hombres
de todo el mundo temían.

Su madre usó esa mirada en él cuando era niño. Todavía


funcionaba, pero, guau, era aún más aterradora en la cara de Cyn.

—¿Te sientes mejor? —espetó mientras cruzaba los brazos sobre


su pecho. También ladeó la cabeza, haciendo que su indomable pelo
volara. Demasiado pelo. A él le encantaba. Quería cogerlo y tirar de él y…

Um. Sí. No es exactamente el momento adecuado para pensar en


eso. Cabeza grande, quédate abajo. Pequeña cabeza, usa algo de esa
materia cerebral antes de que seas asesinado doblemente, probablemente
por Cyn primero.

Hizo un intento de aliviar la tensión.

—Me siento mucho mejor, gracias.

—Increíble, porque papá tiene algunas preguntas para ti.

—¿Lo hace? —Porque parecía más que su padre tenía una paliza
esperándole.

—Estoy seguro de que no te importará decirle cómo nos conocimos


y qué hemos estado haciendo. —Atrapó la puya que ella envió y podría
haber besado la sonrisa burlona de sus labios—. Me toca a mí quitarme
esta ropa y limpiarme —anunció Cyn, mientras rodeaba a sus padres
para ir al baño. Mientras pasaba rozando a Daryl murmuró—: Espero
que te queden algunas vidas, cariño.

Con esas tranquilizadoras palabras, cerró la puerta y lo dejó solo


con sus padres. Dum-dum-dum. ¿Alguien más escuchó la música
siniestra?

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Tú debes ser Daryl —dijo la mujer. Donde el marido era grande
y de tez oscura, ella era bajita y corpulenta, y de piel pálida. También
tenía el pelo castaño miel más salvaje, totalmente en desacuerdo con su
falda hasta la rodilla y su blusa perfectamente planchada.

—Ya veo de dónde sacó Cyn su sonrisa y su precioso pelo.

Una mano alcanzó para darse una palmadita en él.

—Gracias. Viene de mi familia. Prefiero mantenerlo domado, pero


a Larry le gusta así.

—A él no le importa tu pelo, Eleanor. Está tratando de besar tu


trasero porque ha hecho que nuestra niña se vea envuelta en algo
peligroso.

—Yo no lo he hecho. Simplemente sigue ocurriendo —añadió él


encogiéndose de hombros.

—¿Cómo os conocisteis? —preguntó Eleanor, con los ojos brillantes


por el mayor interés.

¿Debería mencionar todo eso del secuestro? ¿Exactamente cuánto


sabían los padres de Cyn sobre su búsqueda actual para encontrar a su
amiga?

—Nos conocimos tomando un trago. —Y luego volvimos a su


habitación del motel y dormimos juntos. No mencionó esa parte sobre todo
porque esa noche platónica con una mujer caliente arruinaría totalmente
su reputación como hombre de damas. Grrr.

—Bebidas, ¿eh? —La mirada se estrechó.

Traducción: Pensaste que podrías emborrachar a mi hija y ponerle


las patas encima a mi preciosa niña.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Era demasiado tarde para correr por la ventana hacia el pantano?

Su gato lo golpeó con una mental pata peluda. Él podría manejar


esto.

—Cyn fue al bar buscando gente que podría haber visto a su amiga.
Me reconoció por una foto. Ya hablamos de eso. Una vez que Cyn se dio
cuenta de que yo no tenía nada que ver con la desaparición de Aria,
accedió a dejarme ayudarla.

—¿Y ayudas a todas las jovencitas ingenuas haciendo que se


queden contigo? —Una frente oscura se arqueó, y los dientes estaban
descubiertos.

Incluso si el padre de Cyn estaba de pie con una pierna en un yeso,


Daryl no dudaba que el hombre podría lastimarlo y herirlo gravemente,
especialmente porque Daryl no podía, por respeto a Cyn, hacerle daño a
él.

Mierda.

—Larry, deja de molestar al pobre chico. Estoy segura de que no


tiene más que honorables intenciones hacia nuestra chica. ¿Verdad? —
Los brillantes ojos de Eleanor lo atravesaron.

—Um. —Sabía cuál era la respuesta correcta. Estaba en la punta


de su lengua. Se veía en la marca en la cara interna del muslo de Cyn.
No podía decirlo en voz alta. Decir las palabras “Cyn es mi compañera”
cambiaría irrevocablemente las cosas.

¿Pero las cosas no cambiaron en el momento en que la toqué?

Antes de que Daryl pudiera soltar algo que probablemente vería el


puño de granito de Larry en su cara, sonó un teléfono. Más bien tocó
“Hotel California” de The Eagles.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Tres pares de ojos se dirigieron al Smartphone que bailaba sobre el


mostrador, un cable colgando de su puerto de carga. Era el teléfono de
Cyn, que se quedó aquí en su excursión de hoy para poder cargar su
batería totalmente descargada.

¿Debían responder? La canción parecía burlarse de ellos para que


hicieran algo. Pero aún así, ninguno de ellos se movió.

El vapor precedió a cierta morena iracunda mientras corría desde


el baño envuelta en una toalla.

—¿Ninguno de vosotros es capaz de responder?

No, no lo eran, ya que una cara sonriente y el nombre de Aria


iluminaban la pantalla.

Por un momento, la cara de Cyn palideció, y luego se recuperó y


arrebató el teléfono respondiendo con un:

—¿Qué demonios, Aria? ¿Por qué no has contestado? Me has dado


un susto de muerte.

Había una ávida audiencia mientras Cyn se giraba para apoyarse


en el mostrador, el teléfono sostenido, el altavoz activado. No necesitó
llevarse los dedos a los labios para que ellos supieran que debían estar
callados.

—Lo siento, Thea. He estado trabajando duro los últimos días.


Comunicarse con la naturaleza y todo eso. Ya sabes que me encanta
dormir bajo las estrellas.

A Daryl todo le parecía bien, pero por alguna razón, los labios de
Cyn se fruncieron.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Sí, bueno, me tenías preocupada. Normalmente llamas todos los


días.

—Mierda pasó. Solo estaba llamando para hacerte saber que estoy
bien.

—¿Dónde estás ahora? —Cynthia todavía tenía ese pliegue en la


frente. La tensión prácticamente emanaba de ella.

—Aquí y allá. —Fue la vaga respuesta de Aria.

—¿Estás aquí en Bitten Point?

Incluso Daryl, que nunca había conocido a Aria, sabía que la risa
que soltó era falsa.

—Estoy muy lejos de ese lugar. Simplemente vagando por la


carretera.

—Escucha, ¿por qué no quedamos? Me tomé un tiempo libre de mi


práctica. Ya sabes, el estrés y todo eso. ¿Por qué no me uno a ti? Podemos
tener una verdadera aventura a lo Thelma y Louise.

—No puedes hacer eso. —Fue lo más que se dijo hasta ahora—.
Deberías quedarte en casa. Estoy ocupada. Muy ocupada.

—¿Ocupada haciendo qué? Aria, ¿está todo bien?

El crujido de una mano tapando el receptor fue muy notable, al


igual que el repentino silencio cuando la llamada fue silenciada en el
extremo de Aria.

No hacía falta ser un genio para descifrar la agitación de Cyn


mientras hacía girar un mechón de pelo mojado en un dedo, como si sus
rizos necesitaran ayuda

Serie Bitten Point 02 151


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Cuando Aria regresó, fue abrupta.

—Estoy bien. Todo está bien. He conocido a un chico. Un chico


caliente. Viaja conmigo. Por eso no puedes venir. Quizás la próxima vez.
Escucha, tengo que irme, Thea. Trataré de llamarte en unos días, pero si
no lo hago no te preocupes. Lo estoy pasando como nunca en mi vida.

—Entonces dime dónde estás —susurró Cyn—. Aria…

Su amiga la cortó con un:

—Adiós. —Luego la línea se cortó y las rodillas de Cyn se doblaron.

Ella no golpeó el suelo. Daryl tuvo que saltar y zambullirse, así que
golpeó el suelo primero, pero mejor él que Cyn. La lesión fue evitada, se
retorció y se puso en posición sentada, sosteniéndola en su regazo.

—Vamos, Cyn. No hay necesidad de enloquecer. Al menos sabemos


que está viva.

Obviamente Aria había logrado pasar algún tipo de mensaje


encubierto porque esa era la única explicación de la angustia de Cyn.

—No lo entiendes. Esa conversación, todo fue falso.

Su padre se arrodilló sobre una rodilla, la que estaba con el yeso


extendida, y tocó la mejilla de Cyn con un puño del tamaño de un jamón
que tenía una textura áspera pero un tacto suave.

—Bebita. No te preocupes por Aria. Papá está aquí, y nos


aseguraremos de que esté a salvo.

Eleanor resopló.

Serie Bitten Point 02 152


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Por supuesto que lo haremos. El nervio que tienen


manteniéndola prisionera. ¿No saben que es la segunda hija de mi
corazón?

Cyn sollozó.

—¿Cómo la encontraremos?

—A primera hora de la mañana, iremos a buscar dónde se alojó y


su coche.

—Ella conduce una moto —dijo Cyn.

—Lo que sea. Chet tiene razón. Deberíamos haber estado buscando
donde se estaba quedando. Tal vez encontremos una pista.

—Suena como una buena idea —exclamó Eleanor con un aplauso


de su mano—. Os vemos por la mañana.

Larry giró la cabeza para dirigirse a su esposa.

—¿Qué quieres decir con que los veremos? Thea viene con
nosotros.

—¿Para quedarse, dónde? Nuestra habitación del hotel solo tiene


una cama, oso tonto.

—Entonces alquilamos otra habitación.

—El hotel está lleno —dijo Eleanor con los dientes apretados.
Agarró el brazo de su marido—. Deberíamos irnos. Deja que estos dos
descansen. Aquí. Solos.

¿Por qué se estremeció Daryl cuando Eleanor le guiñó un ojo?

Larry se puso de pie y miró a su esposa.

Serie Bitten Point 02 153


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Irse? No condujimos seis horas para dejar a nuestra hija con


esto, esto…

—Nos vamos ahora. —Dicho con el máximo acero, en desacuerdo


con la dulce sonrisa, Eleanor se volvió hacia Daryl—. Nos vemos por la
mañana. —Agarrando a su marido por el brazo, salieron por la puerta,
dejándolos solos, pero aún así pudieron oír el murmullo de Larry.

—No me gusta.

—Lo sé querido. Supéralo. Y dame tu teléfono. Necesito publicar


una actualización de estado.

Todavía sentada en su regazo, Cyn gimió.

Daryl inmediatamente dirigió su atención a ella.

—Cariño, ¿estás bien? —¿Se habría lastimado al caer contra su


duro cuerpo como una piedra? Un hecho, no mucha vanidad.

—Estoy bien, pero no por mucho tiempo, y tú tampoco. ¿Te das


cuenta de que mi madre está anunciando a todo el mundo que estamos
durmiendo juntos?

—Pero no lo estamos. —Sin embargo, estaba cogido por los pelos.

Cyn soltó un resoplido muy poco femenino.

—A mi madre no le importan ese tipo de detalles. Me encontró con


un tipo, en su casa, con su camisa, como si hubiéramos hecho el tonto
en una hoguera. Tienes suerte de que no empezara a medirte para el
esmoquin.

—Entonces la pondremos en su lugar.

—Buena suerte con eso.

Serie Bitten Point 02 154


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Cyn tenía que reírse cuando lo dijo?

Para cambiar de tema, que giraba incómodamente cerca de la cosa


que él había hecho y que no debía ser nombrada, dijo:

—Deberíamos hablar de la llamada de Aria. Hasta yo me di cuenta


de que todo era mentira.

Abriendo los ojos, Cyn lo miró.

—¿Tampoco te lo tragaste?

—Ni por un segundo.

—Bien, porque todo el asunto era falso. Aria odia acampar, y quiero
decir que lo odia apasionadamente. Ella es una chica que ama un colchón
suave con sábanas limpias. Además si se hubiera liado con un chico, me
lo habría dicho. En el mundo de hoy, una chica no puede estar demasiado
segura. Hay muchos locos y psicópatas por ahí, así que la primera regla
de las citas es que alguien más sepa a quién estamos viendo.

—¿Le contaste a alguien sobre mí? —Podría haberse abofeteado a


sí mismo por preguntar, porque simplemente insinuó que estaban
involucrados, que lo estaban. Pero aún así. Mierda.

—Por supuesto que sí. Se lo dije a mi madre, que luego lo anunció


al mundo en Facebook.

Menos mal que no creía en las redes sociales, aunque eso podría
explicar las felicitaciones que recibió en su camino a la biblioteca con Cyn
hoy.

—Hablando de tus padres, ¿por qué aparecieron? Porque seguro


que nunca mencionaste que iban a venir.

Serie Bitten Point 02 155


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Sabrías por qué si te hubieras quedado por aquí en vez de correr


con la cola entre las patas para ducharte y abandonarme en manos de
papá oso y mamá loba —acusó, lanzándole una mirada intensa.

—Son tus padres. —Fue la excusa.

—¿Qué hombre deja a una chica que acaba de arrastrar a un club


de striptease para ser interrogada por mi padre?

—Uno inteligente y todavía vivo. —No hubo ni una pizca de


arrepentimiento en su respuesta, ni en su sonrisa.

—Eres un gatito malo.

—El peor, cariño. Siéntete libre de castigarme en cualquier


momento. —Para un hombre decidido a tratar de frenar la mierda, no
dejaba de retarla a que lo tocara.

Sí, tócame.

En vez de eso, ella resopló.

—Ya quisieras. Ahora que mis padres se han ido, todo tú eres el
señor Suave y Sexy, pero no he olvidado tu frialdad en la camioneta. ¿Qué
diablos fue eso? ¿No te gustó mi jardín? —Parecía que no estaba
dispuesta a dejarlo salir de rositas.

¿Pero cómo explicar que el hecho de que hubiera perdido el control


lo suficiente como para marcarla lo asustó mucho? Como en seriamente
asustado.

¿Estaba listo para el tipo de compromiso que implicaba el


apareamiento? ¿Una mujer, un coño, una persona con la que volver a
casa el resto de su vida?

Serie Bitten Point 02 156


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Hasta que tengamos cachorros. El recordatorio no lo tranquilizó,


pero en vez de alejarse de ella y usar la apertura que le dio, la tranquilizó.

—Nunca he jugado en un jardín tan bonito. —Argh. Dispárame


ahora.

—Dispararte sería muy amable.

Uups. Se suponía que ella no debía oír eso.

—Me siento muy inseguro en este momento.

—Y yo me siento bastante incómoda con esta toalla mojada.

¿De verdad lo estaba ella? Porque él estaba disfrutando del hecho


de que ambos seguían sentados en el suelo, le dio la vuelta para
abrazarla.

Sin embargo, ¿no lo disfrutaría más si ella se quitara la toalla?

Claro que lo haría, carajo.

Pisa el freno.

¿Por qué no podía mantener el control durante cinco minutos en lo


que respecta a Cyn? Déjame tener una apariencia de orgullo o una
elección.

Excepto que parecía que no había elección. Por mucho que pudiera
aterrorizarlo, algo estaba sucediendo entre ellos dos. Algo que no parecía
poder detener, y en realidad, ¿quería hacerlo?

Con Cyn, él cobró vida. ¿Qué clase de idiota desperdiciaría esa


oportunidad?

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Quince
Cynthia: Así que me acosté con Daryl.

Mamá: ¿Puedo recordarte que una verdadera dama se reserva para


el gran día, o al menos hasta que reciba un anillo?

Cynthia: Mamá, vi todas las bufandas que llevabas en esas fotos


cuando salías con papá.

Mamá: He oído que el restaurante local sirve un delicioso pastel de


cangrejo.

Soy tan idiota. O una masoquista. No importa cuántas veces Daryl


fuera un veleta con ella, Cynthia no podía evitar desearlo.

A veces, se preguntaba si él sufría la misma confusión sobre lo que


ocurría entre ellos. ¿También luchaba contra la innegable atracción que
los unía? Habría pensado que la marca del mordisco hacía que las cosas
fueran más claras, pero en cambio, las había empeorado.

¿Lo deseo?

Sí.

Entonces, ¿por qué seguía luchando contra eso? ¿Por qué luchar
contra lo que ambos querían?

¿Por qué, de hecho? No era como si tuviera otra cosa que hacer. La
hora era ya demasiado tardía para permitir una búsqueda adecuada, y
podía admitir, al menos a sí misma, que no se sentía segura en el exterior
en la oscuridad. Pero, por otra parte, hoy se demostró que el día no era
más seguro.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Casi había muerto en ese accidente de coche. Luego casi muere de


nuevo cuando la destreza de Daryl con sus manos y lengua le trajeron
un éxtasis que detuvo su corazón por una eternidad o dos. Ciertamente
recordaba ser incapaz de respirar.

Definitivamente quería hacerlo otra vez. Se preguntó si la


intensidad y el placer era un asunto de una sola vez. ¿Podría incluso
estar cerca de replicar lo que habían compartido una segunda vez?

A ella no le importaría averiguarlo, y como estaban allí para pasar


la noche, no había tiempo como el presente para averiguarlo. La pregunta
ahora era: ¿tomar el enfoque audaz o astuto?

No podría haber dicho si fue casual o intencional que su toalla se


enganchara cuando se levantaba de su regazo. ¿Importaba? Añadió un
giro adicional a su cadera mientras se alejaba de él hacia el dormitorio.

Él podría haber hecho un sonido estrangulado. Definitivamente no


sonó tan bien cuando dijo:

—Cyn, parece que has perdido tu toalla.

Ella le lanzó lo que esperaba que fuera una mirada tímida por
encima de su hombro. No podía estar completamente segura del efecto,
mientras sentía que su cabello se secaba en una esponjosa melena
alrededor de su cabeza.

Sin embargo, era difícil preocuparse por el cabello cuando se quedó


parada completamente desnuda frente a un tipo que se había puesto de
pie y la estaba acechando, y ella quería decir acechando de verdad. Con
cada paso medido, sus ojos prácticamente brillaban y ardían con
intención erótica.

Apenas se detuvo a un centímetro del cuerpo de ella. Con la cabeza


ladeada, ella se reunió con su mirada fija, se mojó los labios y se arrojó

Serie Bitten Point 02 160


Eve Langlais El reclamo de la pantera

sobre él cuando sus brazos la rodearon, levantándola de sus pies para


un beso.

Cómo la confundían sus señales contradictorias, pero maldición,


eso no significaba que ella se resistiera a su toque.

Su pasión era salvaje, casi violenta en su intensidad. Podría


haberla golpeado contra la pared más cercana, o ella podría haberlo
arrastrado hasta allí. De cualquier forma, su columna vertebral
presionaba la firme superficie, sus piernas se extendían ante el insistente
empuje de su muslo. Sus manos la sujetaban clavada, los pies casi no
tocaban el suelo.

Ella devoraba sus labios, amando su sabor, amando la pasión


chispeante que nunca dejaba de brotar cada vez que se tocaban. Una
pasión que parecía crecer, no disminuir con cada nueva caricia.

—Me estás volviendo completamente loco, Cyn —dijo con voz ronca
contra sus labios.

Ella lo mordió y le murmuró.

—No es tan malo una vez que te acostumbras a las miradas


extrañas.

—Te deseo malditamente tanto que duele.

—Entonces, ¿por qué no estás haciendo algo al respecto? —Ella


dejó que sus labios viajaran a lo largo de su áspera mandíbula y luego
por la fuerte columna de su cuello. Chupó, incapaz de evitar dejar algún
tipo de marca en su piel.

Marcarlo como mío.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

No parecía importarle a él, porque, con la cabeza inclinada hacia


atrás, gemía, incluso mientras su pierna se movía lentamente contra ella,
la tela de sus pantalones era una fricción bienvenida contra su húmedo
sexo.

Ella soltó un pequeño grito de sorpresa cuando la levantó más alto,


lo suficiente para que sus piernas pudieran envolverse alrededor de su
cintura. Él deslizó una mano entre sus cuerpos, encontrando su núcleo
tembloroso y deslizó un dedo hacia dentro.

Ella se aferró a él, queriendo más. Deseándolo. A su polla. Dentro


de ella. Empujando. ¡Ahora!

Un sonido de frustración dejó sus labios mientras sus manos no


llegaban lo suficientemente lejos como para librarle a él de sus molestos
pantalones.

—¿Necesitas ayuda?

—Te necesito —dijo las palabras, sin siquiera pensarlo, y él aspiró


bruscamente.

También actuó. El dedo abandonó su canal, el zumbido de una


cremallera llenó el silencio, y la cabeza caliente de su polla golpeó contra
ella un momento después.

Mientras él frotaba la punta hinchada contra sus labios inferiores,


ella no pudo evitar estremecerse. La anticipación hizo que sus músculos
se tensaran de modo que, cuando fue a deslizar la cabeza de su polla
dentro de ella tuvo que empujar, su ajustada vaina demasiado excitada
para relajarse.

Mientras una mano le agarraba el culo, la otra ahuecó su cara


atrayéndola hacia él para besarla. Cómo podía besar ese hombre.
Explorando, mordisqueando, y bromeando.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Ella suspiró, y él golpeó su polla en casa.

¡Dulce cielo, sí!

Ella cerró las piernas apretadas a su alrededor y también lo atrapó


con los brazos, manteniéndolo cerca, adorando la decadencia de su
camiseta contra la piel desnuda de la parte superior de su propio cuerpo.
Mientras empujaba, más y más rápido, sus besos se hicieron más lentos
hasta que, con un gemido, él echó la cabeza hacia atrás. Las cuerdas de
su cuello se abultaron. Estaba aguantando, aguantando por ella.

No por mucho más tiempo. Estaba justo ahí, en la cúspide. Cada


vez que él se enterraba hasta la empuñadura, el placer de ella se elevaba
más.

Ella lamió la parte expuesta de su cuello, tarareando contra su piel,


mientras él la bombeaba con fuerza y rapidez. Entraba y salía, y golpeaba
su pene, no demasiado fuerte, pero tampoco demasiado suave. Duro,
rápido y apasionado, tal como ella lo quería.

—Dámelo. —¿Gruñó ella en voz alta? Ciertamente llevó las cosas al


siguiente nivel, y su sexo lo atrapó, apretándolo con fuerza.

Y luego él cambió el ángulo, solo un poco. Golpeó ese punto dulce


dentro de ella.

Eso lo hizo.

—Oh, Dios mío, me corro.

Ella estalló. Al menos así fue como se sintió, como si se hubiera


abierto una presa en su interior, dejando que el placer la inundara en
olas y olas. Era demasiado. Demasiado. Dema…

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Ella lo mordió, sus dientes apretaron su carne y se fijaron mientras


seguía temblando y gimiendo. No lo soltó, a pesar de que él gritó su
nombre.

—¡Cyn! —Y se corrió en chorros calientes.

Juntos se aferraron el uno al otro debilitados por el tsunami de la


dicha. Temblando con las secuelas. Luego hundiéndose en la cama a la
que la llevó, todavía entrelazados. Mientras colocaba la cabeza contra el
pecho de él, sonrió mientras pensaba en su próxima llamada a su madre.

Cynthia: Sí, entonces... ¿qué debo hacer si Daryl necesita una


bufanda para esconder algo?

Mamá: ¿Por qué lo esconderías? Que las damas y las vagabundas


sepan que él está fuera del mercado.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Dieciséis
Una camiseta que un amigo encargó para Daryl después de
conocer a Cyn: “Atornillado con una gran cabeza de plata Phillips15”.

¿Despertar a la mañana siguiente con una deliciosa miel moca


contra su cuerpo? Increíble.

¿Ver su cuello en el espejo después de ocuparse de sus asuntos en


el baño?

—¿Qué coño? ¡Cyn! ¡Cyn!

Gritó su nombre mientras se lanzaba hacia el dormitorio y luego


casi se cae sobre sus repentinamente pesados pies porque ella rodó en
su cama, aterrizando sobre su espalda. La sábana se retiró durante su
giro, y no se había vestido después de su hora de juego… ¡Rowr! Lo que
esto significaba era un impresionante despliegue de senos. Pechos que
conocía íntimamente.

Deberíamos ir a saludarlos de nuevo.

No, tenía que concentrarse. Necesitaba hablar seriamente con Cyn.

Es muy temprano para hablar.

Sí, y de acuerdo a su pánico, era demasiado pronto para tomárselo


en serio con una chica.

Disculpa, pero estaban hablando de sus lapsus de juicio, no de él.

Atornillado también significa Jodido, y un tornillo Phillips es uno en estrella, es decir


15

que en la cabeza del tornillo la muesca tiene forma de estrella.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Sabes lo que hiciste? —Las palabras surgieron un poco


gruñonas.

—Lo sé, y lo disfruté. —Se mojó los labios y guiñó un ojo—. Pero
debo decir que pensé que sólo los gallos cantaban al amanecer. —
Lanzando sus brazos hacia arriba, se estiró mientras bostezaba.

No pudo evitar mirarla fijamente, enfurecerse y desear. ¿Quizás


debería volver a la cama con ella?

Mantente fuerte.

La sábana se deslizó más abajo, mostrando la hinchazón


redondeada de su vientre, la hendidura de su cintura, la parte superior
de su jardín.

¿Miauu? Un sonido tan doloroso, y vino de él mientras ella se lo


mostraba. Pero se resistiría. Él había visto tetas antes, y el hecho de que
las suyas fueran esplendidas no era razón para olvidar su queja.

—No trates de distraerme —dijo, agitando un dedo. Señaló a su


cuello—. Mira lo que hiciste.

—Lo veo. —Sonrió.

¿No entendía la gravedad? Tal vez si se lo explicara...

—Me mordiste. ¿Por qué harías eso?

—¿Por qué no?

—Porque no deberías haberlo hecho. —La respuesta más débil de


la historia y borró la sonrisa de su cara.

—Bueno, eso no tiene precio viniendo de ti, ya que tú me mordiste


primero. —Cruzó los brazos por encima del pecho, pero por debajo de sus

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

tetas, lo que provocó que engordaran. También las unió, creando un


misterioso valle, que realmente está pidiendo ser explorado, con mi lengua.

Argh. Ella lo estaba haciendo de nuevo, jugando sucio, y la sangre


que alimentaba su cerebro huyó hacia el sur, por lo que cometió el error
colosal de decir:

—Ese mordisco fue un error.

El estrechamiento de los ojos de ella casi le vio dar un paso en


retirada.

—¿Un error? —Ella tiró hacia atrás de la sábana, extendió sus


muslos... muslos que estaban envueltos alrededor de mi cintura anoche...
y señaló la perfecta media luna en la parte interior de su muslo—.
¿Cometes a menudo errores como este?

—No. —Porque ni siquiera estaba seguro de que fuera un error.


Una parte de él gritó que esto estaba bien. Ella tenía razón. Y perfecto.
Sin embargo…—. No estoy listo para esto. —Podía sentir cómo el pánico
lo arañaba. ¿O era eso deseo porque, en realidad, en lugar de un impulso
de huir de la mujer que lo desafiaba, quería zambullirse en ella?

Uuups. Espera, lo hizo. Le tiró de los brazos por encima de la


cabeza y la inmovilizó en el colchón.

—Ahora, ¿qué estás haciendo? —preguntó ella, tratando de sonar


enfadada, pero en vez de eso, pareció estar un poco sin aliento.

—Dando los buenos días, con suerte sin meter la pata primero.

—Ojalá te decidieras por lo que quieres.

—Tú. —Sí, la palabra se escapó.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Sus ojos se agrandaron, sin embargo, no tuvo oportunidad de


responder cuando su teléfono eligió ese momento para sonar. Se
zambulló a por él antes de tener que lidiar con su admisión. Debería
haber comprobado el número primero.

—Hola, Mamá. —Prácticamente dicho en un suspiro.

—No me digas hola, gatito.

Era demasiado esperar que Cyn no lo oyera. La risita lo dijo todo.

No importaba cuántas veces rogaba... y le rogaba con sus ojos más


grandes, su madre lo seguía llamando gatito. Traducido: gatito en
español. Era un hombre adulto. Simplemente no estaba bien.

A su madre no le importaba si él pensaba que era castrante, justo


como a ella le importaba demasiado su vida amorosa.

—¿Qué es eso que he oído acerca de que estás viendo a una mujer?

—Sabes que no creo en las citas.

La mirada ardiente entre sus omóplatos prácticamente lo convirtió


en cenizas.

Su madre resopló.

—Es sólo porque todavía no has encontrado a la mujer adecuada,


gatito. Tu hermana dice que vives con una chica que acabas de conocer.

—No, no lo estoy.

Una garganta aclarándose cuando Cyn objetó. Maldito sea su


agudo oído.

Y malditas también las afiladas orejas de su madre.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Vas a negar que una mujer ha estado durmiendo en tu casa las


últimas dos noches?

—Está bien, hay una chica quedándose aquí. Pero no es lo que


piensas.

—Dos noches. Y has estado pasando el día con ella. No lo niegues.


Mis fuentes te vieron.

—Realmente desearía que no me espiaras.

—¿Qué más puede hacer una madre si quiere saber qué está
haciendo su hijo? Algo bueno, también, o no sabría que te habías vuelto
serio con esta chica.

—¿Quién dice que es serio?

Su madre dejó escapar un resoplido muy poco femenino.

—Dejaste que se quedara a dormir. Dos veces.

—Haces que suene como si sólo tuviera aventuras de una noche —


siseó en el receptor, sintiendo como el calor le asaba las puntas de los
oídos.

—Esas chicas con las que has estado saliendo podrían haberlo
sido. Nunca las llevaste a tu casa.

Porque le gustaba dormir solo, una regla que ahora había roto y de
la que no se arrepentía.

Le lanzó una mirada a Cyn y la pilló sonriendo con suficiencia.

—Estás leyendo demasiado en esto. Sólo lo estoy ayudando en algo.

Cyn se rió entre dientes antes de que ella soltara las palabras.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Me has estado ayudando toda la noche. —Y, sí, la descarada se


meneó en la cama y le guiñó un ojo.

—¿Ella sabe cocinar?

En el dormitorio, totalmente. Pero eso no era lo que su madre


quería saber.

—Escucha, Mamá. Me tengo que ir. Hablaremos más tarde.

—Te quiero, mi gatito.

—También te quiero, mamá.

Un hombre llevaba su vergüenza como una insignia de honor. Se


giró para enfrentarse a Cyn, quién sonrió.

—¿Quién es un lindo gatito? Nunca te hubiera imaginado como un


niño de mamá.

—No lo soy. —Demasiado.

—No te juzgaré por ello. Estoy segura de que no hay forma de que
tu madre sea tan mala como la mía.

Yo no apostaría por eso.

El teléfono volvió a sonar, una canción de la película Minions. Ni


siquiera tuvo que mirar el número cuando contestó.

—Hola, Melanie.

—¿Quién es Melanie? —dijo Cyn, una mirada irritada en su rostro.

—Es mi hermana —replicó él.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

La resplandeciente sonrisa resultó ser muy distrayente, razón por


la cual se volvió a dar la vuelta otra vez, pero no detuvo el susurro de su
hermana:

—¿Esa es ahora mismo la chica con la que has estado saliendo?

Entre los Cambiaformas, que poseían una audición bastante


decente, los secretos eran bastante difíciles de guardar y las
conversaciones rara vez eran privadas.

Antes de que Daryl pudiera responder, Cyn lo hizo, en voz alta y


con un brillo travieso en sus ojos.

—Hola, soy Cynthia. Tu hermano me ha estado ayudando a buscar


a mi amiga Aria.

Daryl se apartó el teléfono de la oreja mientras su hermana gritaba:

—Tú eres la chica a la que Renny y Caleb han estado ayudando.

—Junto con Constantine y Wes —añadió Cyn.

—¿Wes también está trabajando contigo? No es que me importe —


añadió rápidamente su hermana.

En este punto, se dio cuenta de quién era la tercera rueda. Daryl


extendió su teléfono y, en su tono más sarcástico, dijo:

—Lo siento. ¿Me estoy interponiendo en tu camino para que hables


con mi hermana?

No fue sólo Cyn quien dijo que sí.

Sólo pudo quedarse mirando con la boca abierta mientras su nena


agarraba el teléfono, se lo ponía en la oreja y empezaba a hablar con
Melanie.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Parpadeó.

Esto no estaba pasando.

Primero, su madre se entrometió en su vida amorosa, lo cual no


era nuevo, pero por lo general su madre trataba de emparejarlo con las
hijas de sus amigas, chicas con las que Daryl nunca se molestó. Esta fue
la primera vez que su madre se interesó en una mujer que Daryl encontró
por su cuenta.

En realidad, ella me encontró a mí. Y no se había podido mantener


alejado de ella desde entonces.

Mierda. ¿Cómo sucedió eso? ¿Cómo podría no estar cansado de ella


todavía? ¿O listo para tener un poco de tiempo a solas y un espacio para
sí mismo?

Al oír a Cyn y a su hermana hablar, salió de su habitación,


completamente desconcertado. Hace solo un día más o menos, era un
soltero promiscuo redomado. Casi se había ganado su propia mesa en el
Itty Bitty. Disfrutaba tanto del entretenimiento.

Tenía el presentimiento de que Cyn podría haberlo arruinado


cuando se trataba de pechos y de mujeres medio desnudas.

A pesar de lo mucho que lo intentó, no podía recordar a una sola


bailarina exótica, ahora que Cyn había subido al escenario, no sólo en
sus recuerdos, sino también en su corazón.

Todo lo que veía cuando cerraba los ojos era a ella. El recuerdo de
ella extendida por su cama, la piel de un tentador chocolate, los labios
tan brillantes y rellenos como bayas.

Deberíamos romper el teléfono y darle a ella unos buenos días. Tal


vez mordisquear ese otro muslo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Argh. No. Baja la velocidad. Ir a ella ahora admitiría algo, algo que
él todavía estaba negando. Un hombre necesitaba un café antes de lidiar
con los problemas de una relación.

Mientras sorbía la caliente infusión... con ocho cubos de azúcar,


crema y luego una mezcladora de cemento para remover el lodo dulce...
escuchó a Cyn charlando y riendo con su hermana.

Unos minutos más tarde, no se estaba riendo mientras salía del


dormitorio, con el teléfono en la mano, completamente desnuda.

—Nunca me dijiste que tenías sobrinos gemelos.

—Te dije que tenía sobrinos.

—Sí, pero olvidaste mencionar que eran gemelos. ¿Es de familia?

¿No podía hablar de otra cosa, como su necesidad de ponerse un


traje de monja? Pero no, continuó burlándose con su desnudez, y el brillo
de sus ojos dijo que quería una respuesta.

—Los gemelos tienden a suceder en el lado de mi padre.

Cyn frunció el ceño.

—Podrías haberme avisado.

—¿Advertírtelo? ¿Por qué importaría?

Ella arqueó la frente y ladeó la cadera, lo que resultó bastante


interesante, ya que lo hizo desnuda. Sin embargo, su distracción no
significaba que no entendiera sus palabras, pero aún así le hizo a ella
repetirlas.

—Dije que no usaste condón. Así que a menos que tú tomes la


píldora, los bebés son una posibilidad.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Un hombre tenía el derecho a un largo parpadeo mientras


procesaba esto. Podría incluso hiperventilar un poco. ¿Bebés? No.
Diablos, no. Sin embargo, ella tenía razón. Se habían saltado la
protección. Daryl rara vez usaba condones porque su especie era
impermeable a la mayoría de las enfermedades. En cuanto al embarazo…

—¿No tomas la píldora? —¿No la tomaban todas las mujeres hoy


en día? Las hormonas en ellas funcionaban en las mujeres
Cambiaformas. Sólo necesitaban una dosis mucho más fuerte.

Ella negó, haciendo que su pelo ondeara.

—No, no lo hago. No me gusta la forma en que me hace peluda.

—Pero… Nosotros… Eso es… —No podía decirlo en voz alta, mucho
menos contemplarlo.

—Tuvimos sexo. Lo sé. Y ahora podría estar embarazada porque


alguien no se retiró.

Se apuñaló su propio pecho.

—¿Me estás culpando a mí? Podrías haberme dicho que no estabas


tomando nada.

—Podría haberlo hecho si no fuera porque me perdí en el momento,


lo cual, de nuevo, es totalmente tu culpa. Y, además, ¿qué tipo no usa
uno hasta que está seguro?

Un tipo que también se perdió en el momento.

—Sólo fue una vez.

—¿Una vez? Una vez podría significar gemelos ahí dentro. —Le tocó
a ella el turno de pincharse la barriga—. Sé que nos hemos marcado, pero
eso es un poco rápido, gatito.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No me llames gatito.

—¿Por qué? ¿Te hace pensar en tu mami?

No. Cyn definitivamente no invocó ningún pensamiento maternal,


pero sí encendió los carnales.

Una mujer que indica que podría estar embarazada de tu hijo


debería haberlo hecho huir. Corriendo a esconderse en los pantanos.

No este gatito.

Este gatito se encontró acechando hacia ella, atraído a pesar de sí


mismo.

¿En cuánto a Cyn? No huyó. Por el contrario, también se movió, y


ninguno de los dos se detuvo hasta que se presionaron el uno contra el
otro. Como él solo llevaba unos bóxers, nada podía detener el
chisporroteo que se arqueaba entre sus cuerpos. Sus miradas se clavaron
la una en la otra.

—Creo que podemos estar de acuerdo en que algo está sucediendo


entre nosotros —afirmó ella.

Él asintió en acuerdo.

—No estoy segura adónde va, pero por el momento, voy a dejar de
luchar contra ello. ¿Y tú?

—¿Es eso sabio?

Ella sonrió.

—¿En serio le estás preguntando a la chica loca? No, puede que no


sea prudente, pero seré honesta y diré que nunca he experimentado algo
como estar contigo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Yo tampoco.

—Entonces, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo por el momento


para divertirnos, encontrar a Aria y luego ver cómo se desarrollan las
cosas? Tal vez salir un par de veces, pasar el rato.

—¿Estás hablando de salir de citas?

—Lo que suena un poco al revés, dado que nos hemos comido la
piel del otro y compartido una habitación, pero sí, deberíamos salir. —
Guiñó el ojo mientras se dirigía al baño, sus glúteos redondos y
tentadores.

No pudo evitar mirar fijamente, y siguió mirando mucho después


de que ella se hubiera apartado de su lado. Se sobresaltó visiblemente
cuando ella asomó la cabeza por la puerta y suspiró.

—En caso de que no te des cuenta, fue una invitación para que
vinieras aquí. Nos vendría bien una ducha. Te juro que estoy muy sucia.

No es que no se diera cuenta, solo estaba abrumado, pero no tanto


como para no meterse en el baño. Fue bueno que tuvieran mucha agua
caliente porque ella se ensució mucho antes de que se limpiara.

Justo a tiempo, también, cuando la locura volvió a acosarlos de


nuevo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Diecisiete
Cynthia Así que gracias por dejarnos a Daryl y a mí un rato a solas
anoche. Nos las arreglamos para conseguir hablar de algunas cosas.

Mamá: Entonces, ¿te propuso matrimonio?

Cynthia: ¡No!

Mamá: ¿Por qué no?

Si solo Cynthia estuviera exagerando. Pobre Daryl, le había dado


un infierno por no advertirle sobre los gemelos en su familia, pero de
nuevo, ella no le había advertido completamente sobre sus padres.

Ojo por ojo, y algo con lo que tendrían que lidiar si se mantuvieran
juntos. Ella tendría que vivir con su disposición genética para ver a
cualquiera de sus óvulos fertilizados divididos. Él tendría que aprender a
aguantar a sus padres. La buena noticia era que sus padres vivían a unas
horas de distancia.

La mala noticia es que no tenían límites, en lo que a ella se refería.

Con la toalla envuelta cómodamente alrededor de su cuerpo, salió


del baño en una nube de vapor, después de haber disfrutado de un rato
de privacidad con su maquinilla de afeitar y sus piernas. También se
aseguró que su jardín fuera podado.

Se sentía muy bien hasta que gritó:

—Mamá, Papá, ¿qué hacéis aquí?

—Te dijimos que volveríamos por la mañana —retumbó su padre.


Vestido con unos pantalones cortos caqui de caminar y una camisa

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

hawaiana que llamaba la atención, su padre había tomado un lugar en


el sofá, con la pierna enyesada estirada delante de él.

En cuanto a mamá, estaba vestida con pantalones blancos


ajustados, una blusa color pastel y un cabello que desafiaba la gravedad
por su altura esponjosa.

—Pareces un poco cansada, querida. ¿Una larga noche?

Teniendo en cuenta lo acostumbrada que estaba a su madre, se


necesitaría más que una simple insinuación para avergonzar a Cynthia.

—Estoy bien, Madre. —Si por “bien” quieres decir “saciada


sexualmente”, al igual que si estuviera viendo a un tipo y preguntándose
si estaba embarazada de un par de renacuajos.

Daryl salió del área de la cocina, viéndose más relajado de lo que


un hombre debería.

—Ya era hora de que salieras de ahí. Mi madre ha estado esperando


para conocerte.

La mañana parecía decidida a hacerla sonrojar.

—¿Tu madre? Solo déjame vestirme y… —Sí, el universo no iba a


otorgarle la amabilidad de ponerse ropa interior y un sostén antes de
conocer a la madre de Daryl.

No se podía negar que la mujer que salió de la cocina era la madre


de Daryl. No fue solo la piel bronceada lo que lo delató, sino la misma
mirada oscura y nariz recta. Pero donde la barbilla de Daryl era
claramente masculina, la de su madre estaba angulada en un punto, y
era pequeña al lado de su hijo.

Serie Bitten Point 02 178


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Cyn, esta es mi madre, Luisa. Mamá, te presento a Cynthia. Ella


es, um, —Se detuvo y le envió una mirada indescifrable antes de
encogerse de hombros y decir—, mi novia.

Querido Dios. ¿Acababa de anunciar públicamente su estado?


Demasiado tarde para echarse para atrás ahora. Su madre lo había oído
y se inclinó hacia delante en su asiento. Algunos depredadores olían la
sangre en el aire. Su madre olía un vestido de novia.

Luisa la miró.

—¿Ella cocina?

La pregunta podría no haber sido dirigida a ella, pero Cynthia la


contestó de todos modos.

—Sí. Sé cocinar. Hornear. Además de equilibrar una chequera,


planear una cena para doce, y usar tacones mientras lo hago. —Su madre
había insistido en que Cynthia aprendiera ciertas habilidades mientras
crecía. A algunos les gustaban las creaciones culinarias con las que le
iba bien. Otras involucraban aguja e hilo… Mejor no hablar de ellas.

—¿La familia es importante?

Su madre se metió en la conversación.

—Mucho. Mi Thea es una buena chica. Nunca hay ningún


problema con ella.

Las dos mujeres asintieron con la cabeza, y Cynthia ya podía sentir


las cuerdas apretadas de un corsé mientras su madre planeaba
reproducir la pesadilla de la compra de su vestido para su puesta de largo
a los dieciséis años, pero a una escala más grande.

Serie Bitten Point 02 179


Eve Langlais El reclamo de la pantera

En ese momento, se sintió totalmente como el coyote y solo le


faltaba una señal que decía “Ayuda” mientras se caía por el acantilado.

—Excelente. Mi Daryl necesita una buena mujer para mantenerlo


a raya. No lo olvides, gatito, que vamos a cenar el jueves. Trae a tu novia.
—La madre de Daryl se detuvo en la puerta—. Tú y tu marido también
deberíais venir. —Tú siendo la madre de Cynthia.

—Estaremos encantados. —Su madre sonrió, una sonrisa que era


demasiado amplia y feliz—. Ya que puedo ver que estás ocupada, nena,
nos iremos. Daryl dice que os reuniréis con algunos amigos para buscar
el último paradero de Aria. Pero nosotros también ayudaremos. Tu padre,
siendo un tipo de coche, va a revisar el depósito de chatarra en las afueras
de la ciudad para ver si la moto de Aria está allí. No te metas en
demasiados problemas.

—Qué tal si no lo hace en ninguno en absoluto —refunfuñó su


padre mientras seguía a su madre por la puerta.

Con el silencioso clic de la puerta, volvieron a quedarse a solas.

Parpadeo. Unas cuantas respiraciones.

Nadie entró, y Daryl todavía estaba de pie al otro lado de la


habitación, pareciendo demasiado calmado.

Inaceptable. Él debería estar tan hecho un harapo como su cabello.

Ella dejó caer la toalla. Él escupió su café.

—¿Podrías advertirme si vas a hacer eso?

—No. —Ni siquiera fingió pensar en ello—. ¿Qué fue todo eso de tu
madre? —Aunque temía saberlo. Parece que mi madre no es la única
casamentera. Estamos tan jodidos.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Él se encogió de hombros.

—No me mires a mí. Salí del baño mientras mi madre estaba


friendo el beicon.

—¿Hay beicon? —No corrió a la cocina, pero estuvo cerca.

—Entonces, mientras mi madre preparaba tortitas, tus padres


simplemente entraron como si fueran los dueños del lugar.

—Sí, a papá no le gusta llamar a la puerta. O visitar a la gente. Tú


le debes gustar. —Le sonrió, con una sonrisa un tanto arruinada por
estar masticando una tira de puro cielo de cerdo.

Se dejó caer sobre un taburete de la barra y tomó una tortita con


un tenedor, del plato que tenía una pila de ellas, lo asfixió con
mantequilla y sirope, y luego gimió mientras lo comía, intercalando el
dulce con beicon crujiente y salado.

Unos dedos chasquearon delante de su nariz.

—¿Me estás escuchando?

—¿Puedo mentir y decir que sí? —Ella bateó sus pestañas y se


preguntó si él se ofendería si le robaba el último pedazo de beicon.

Al diablo con eso. Lo quería. Podría azotarla por eso más tarde.

En lugar de la palma de su mano en su culo, obtuvo un resumen


de su plan de batalla. Se enderezó en su asiento.

—Wes y Caleb van a revisar algunos de los campings cercanos en


busca de signos de Aria.

—Pero Aria no acampa.

Serie Bitten Point 02 181


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Eso puede ser, pero por si acaso, van a mirar.

—Y nosotros, ¿qué estamos haciendo? —Aunque, hicieran lo que


hicieran, ella dudaba que rivalizaría con el sexo que habían tenido la
noche anterior.

—Constantine se unirá a nosotros para registrar los tres moteles


de la ciudad.

—¿Por qué necesitamos su ayuda? ¿No tendría más sentido


separarnos?

—Dados los ataques contra nosotros, en realidad, no.

Buen punto y uno aleccionador. Mientras Cynthia estaba


preocupada por lidiar con su madre casamentera, y ahora también con
la de Daryl, no podía olvidar que a pesar de la llamada de Aria, había algo
que olía en Bitten Point, y no eran los gases del pantano.

—¿Nos darán los de los moteles la información sobre Aria? Pensé


que había algunas leyes de privacidad en contra de eso.

—Sí, pero nada que un empujoncito o un billete de veinte no


arregle, especialmente si son Cambiaformas. Una vez que sepan que se
trata de una chica desparecida, cooperarán.

La cooperación estaba muy bien, pero eso requería algo para que
el personal de recepción pudiera entenderlo. Después de intentarlo en
vano en los tres moteles de la ciudad, incluso llegaron a unos pocos de
las afueras. El dinero cambió de manos varias veces, pero las respuestas
siguieron siendo un gran no. Nadie había visto a una chica pequeña en
una moto, o si lo habían hecho, mintieron al respecto.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No tiene sentido —refunfuñó Cynthia, aplastada contra la puerta


del pasajero de la camioneta de Constantine, porque Daryl, por alguna
razón, insistió en ocupar el lugar central en el asiento en forma de banco.

Aparentemente, entrar en la cabina era un privilegio, ya que


normalmente el lugar para el pasajero estaba reservado para Princess, el
perro de Constantine. No en este viaje. Su bola de pelo de ojos grandes
actualmente estaba sentada en el regazo del hombre grande.

Habiendo tratado su parte de Chihuahuas como veterinaria,


Cynthia sabía que eran extremadamente leales, con el corazón de un
león. En serio, esos enanos no le temían a nada, y había conseguido su
parte justa de mordiscos al poner inyecciones para saberlo.

—Tal vez tu amiga no reservó un motel para pasar la noche, sino


que se quedó con un amigo —aventuró Constantine.

Frustrada por su fracaso de encontrar algo, Cynthia dijo:

—¿La estás llamando puta?

—Dímelo tú.

Daryl extendió un brazo y ella lo golpeó antes de poder saltar sobre


el asiento. Cuando se trataba de Aria, Cynthia era su defensora más
feroz. En el caso de Constantine, confiaba en su perrito. Princess
descubrió sus encías y gruñó.

Cynthia volvió a gruñir.

En cuanto a Daryl, intentó convertir una risita en tos antes de


decir:

—Estoy seguro de que eso no es lo que él quiso decir.

El hombre grande al volante le lanzó una breve mirada.

Serie Bitten Point 02 183


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—No, no la estaba llamando puta, pero preguntar si Aria podría


haber pasado la noche con alguien es una pregunta legítima. Quiero
decir, nos hemos estado concentrando en volver sobre sus últimos pasos
y descubrir más sobre esas criaturas que te atacaron y no han llevado a
ninguna parte. Así que es hora de cambiar de táctica. La mejor pista que
tenemos hasta ahora mismo es tu amiga desaparecida. Necesitamos
saber más sobre su tiempo en Bitten Point antes de la última noche en
el bar, empezando por dónde diablos se estaba quedando. Si ninguno de
los hoteles y moteles la recuerda, y estás segura de que ella no acampaba,
entonces, ¿dónde estaba durmiendo y duchándose?

La lógica tranquila de Constantine apagó el fuego en ella. Cynthia


se desplomó en su asiento.

—Lo siento, me volví toda una matona contigo. Especialmente


porque solo estás tratando de ayudar. No sé dónde se estaba quedando,
pero es posible que haya pasado la noche con un chico. Aria es un poco
un espíritu libre. —Aria había aprendido a una edad temprana a tener
una actitud de vivir para el momento. Ella tomaba sus placeres cuando
y donde podía.

—Excepto que dijiste que no se habría acostado con un tipo sin


decírtelo. —Daryl agarró su mano y la sostuvo, dándole un reconfortante
apretón.

—Nunca lo ha hecho antes. ¿Pero qué otra explicación hay? Ella


tuvo que quedarse en algún lugar. —Podría haberse pateado a sí misma
por no saberlo. Nunca surgió en sus charlas anteriores, y por alguna
razón, mientras que Aria podría haber dado la ubicación con su móvil
esa noche en el bar, nunca se registró en un hotel o motel. Solo las
mujeres solteras y tontas que viajaban solas darían ese tipo de detalles.

Serie Bitten Point 02 184


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Somos unos jodidos idiotas —exclamó Constantine con un


chasquido de sus dedos—. ¿Qué hay del Bed and Breakfast cerca de casa
de Sal? El que está más allá de esos huertos.

—¿Bedbug Bites16? —dijo Daryl—. Pensé que la tipa que dirigía ese
lugar lo había cerrado.

La piel del cuerpo de Cynthia se estremeció ante la idea de bichos


nocturnos corriendo.

—Espera. ¿Bedbug Bites? ¿Qué clase de nombre es para un B&B?


¿Quién se quedaría allí?

—No los humanos —respondió Daryl con una sonrisa—. Te dije que
la ciudad tenía sus métodos para mantenerlos alejados. Pero un
Cambiaformas sabría la verdad y se daría cuenta que era un lugar
amigable para los de nuestra especie.

—Si ese es el caso, entonces, ¿por qué no revisamos ese lugar? —


preguntó.

—Porque se cerró hace años al público después de que el hijo de la


señora Jones desapareciera durante la primera ronda de apariciones de
monstruos.

—Si ya no está abierto, ¿qué te hace pensar que Aria podría


haberse quedado allí?

—Porque podría no estar tan cerrado como pensábamos —contestó


Constantine—. Veronica, la dueña del lugar, podría no estar anunciando
públicamente que está abierto, pero para alguien que se supone que vive
sola allí, le entregan muchos comestibles.

16
Bedbug Bites: Mordedura de Chinches.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Lo que planteó una pregunta.

—¿Y tú cómo sabes eso?

—La compañera de mi hermano, Renny, solía trabajar en la tienda


de comestibles y era la que embolsaba los artículos para la entrega. Pensó
que era raro, pero no era asunto suyo.

Raro, de hecho, lo suficiente como para que tuvieran que


comprobarlo.

El viaje a este último intento desesperado los llevó por un camino


solitario, uno con profundos surcos que la hicieron rebotar, ya que
Cynthia no pudo encontrar el asa oh-mierda17 de la puerta. No te burles
de su lenguaje fuerte. Ser un gánster no significaba que pudiera recurrir
a las palabras más groseras que otros usaban. La voz de su madre era
demasiado fuerte para eso: “No me hagas sacar el jabón”.
Estremecimiento.

La segunda vez que falló para asirlo y aplastó accidentalmente a


Daryl en sus partes de hombre, él gruñó, pero luego detuvo su daño
involuntario. La arrastró a su regazo y la abrazó. Todavía rebotaban, pero
ahora ella podía decir que era bastante divertido, dada su proximidad a
cierta cosa caliente.

—¿Dónde está este lugar? ¿En el noveno círculo del infierno? —


refunfuñó mientras casi se mordía la lengua cuando golpearon un bache
decidido a succionar la camioneta.

17
El asa oh-mierda: Las asas o agarraderos que hay sobre las puertas se han llamado
de muchas maneras y una coloquial es asa oh-mierda, en referencia a la exclamación
que se lanza a veces cuando te golpeas al tomar un bache.

Serie Bitten Point 02 186


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Está justo en el borde del pantano —contestó Daryl—. Toda esta


tierra pertenece a Veronica Jones. La familia de su marido la recibió hace
generaciones, más de cincuenta acres, si mal no recuerdo.

Cincuenta acres de selva indómita, dado el follaje que invadía el


camino. Si oía algún banjo, podría comenzar a rogar que se dieran la
vuelta. Maldito sea su ex-novio por hacerla ver Deliverance18 y The Hills
Have Eyes19.

En un momento parecían perdidos y estaban a punto de


convertirse en carne de una película de terror, y al siguiente aparecieron
en un camino de adoquines pavimentado que rodeaba un círculo de
césped con un bebedero de pájaros de piedra en medio.

El frío y el desasosiego en los huesos de Cynthia no desaparecieron


ante la vista de la casa de la gran plantación, algo que no se veía a
menudo en estos lugares.

Altas columnas adornaban el frente y flanqueaban el amplio porche


hasta el par de puertas de madera talladas.

El revestimiento pálido había visto días más blancos, el matiz verde


y negro del tiempo y el moho haciendo todo lo posible por volver a teñirlos.
Las ventanas se abrían hacia el camino, su superficie reflectante
mostraba el follaje verde del bosque que rodeaba las partes cultivadas de
este espacio.

Cuando salieron de la camioneta, Daryl lo hizo con un brazo


alrededor de su cintura, sosteniéndola en alto mientras los deslizaba
hacia afuera, ella no pudo evitar oler la exuberante vegetación.

18 Deliverance: Película de terror que sucede en un pantano titulada en España Defensa.


19 The Hills Have Eyes: Película de terror titulada en España Las Colinas Tienen Ojos.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Y el hedor acre de…

—¡Dogman estuvo aquí!

No había posibilidad de confundir el olor que arrugaba la nariz, de


un perro mojado que necesita desesperadamente un baño. Al igual que
no se podía confundir la moto de Aria metida bajo una lona al lado de la
unidad.

Cynthia salió de los brazos de Daryl y corrió hacia la conocida


funda negra con los parches que habían pegado locamente para reparar
los desgarrones. Se arrodilló y la levantó para mirar debajo. Un marco
rojo con margaritas blancas pintadas a mano entró en su visión.

—Aria está aquí. La encontramos.

—Yo no me emocionaría demasiado todavía —advirtió Daryl.

Su emoción se desplomó.

—No pongas esa cara. Solo digo que su moto no significa que esté
aquí. Por lo que sabemos, se la llevaron de aquí y dejaron sus cosas atrás.

Buen punto, pero aún así no pudo evitar un poco de euforia porque
finalmente hubieran encontrado alguna pista de que Aria estaba en la
zona.

Las horas del B&B estaban fijadas en una placa grabada al lado de
las puertas. La inscripción decía desde la una de la tarde hasta las nueve
todos los días.

Eso era lo que decía el cartel, y aquí estaban, casi las cinco de la
tarde, pero la puerta no se movía cuando tiraron de ella.

Daryl golpeó su puño contra ellas y luego retrocedió para esperar.


Todos esperaron. Sin embargo, las únicas señales de vida eran el

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

zumbido de los insectos que los rodeaban. Los chupadores sedientos de


sangre fueron tras la chica de ciudad con malas intenciones. Cynthia
necesitaba alejarse de ellos, digamos, como entrando dentro de una casa
con puertas y ventanas con pantallas. Sin embargo, seguía habiendo un
problema. La puerta estaba cerrada con llave, y nadie parecía dispuesto
a contestar.

—¿Quizás la persona de la recepción fue al baño? —Se aventuró.

—¿Y cerró la puerta con llave para que ningún huésped pudiera
entrar? —Daryl resopló y agitó la cabeza—. La única manera de que esto
no estuviera abierto era si estuviéramos equivocados y este lugar no fuera
un B&B en absoluto.

—Pero el cartel dice…

—Ese letrero es viejo y probablemente nunca lo quitaron cuando


cerró.

No podía refutar la lógica de Daryl, dado que la placa parecía


bastante empañada.

—Algo no está bien. —Constantine pronunció las palabras


mientras miraba a lo lejos. El ceño fruncido le arrugaba la frente, y su
cuerpo estaba tenso.

No, algo no estaba bien, y ella no se refería solo al estado de su pelo


con esta humedad. Todo el lugar rezumaba escalofríos. Ella lo sabría.
Había visto una buena cantidad de películas de terror, y lo único que
todas enseñaban era a no entrar en una casa abandonada y
fantasmagórica.

Su canino interior gimoteó. Peligro. Ojos vigilando. La amenaza


acechaba. No debería dejar que la paranoia se apoderara de ella. ¿O
debería escuchar al sentido común?

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Tal vez deberíamos irnos. —Se apretó más contra Daryl, y él le


puso un brazo tranquilizador a su alrededor, pero no pudo disipar el
escalofrío.

—¿Qué pasa?

—No lo sé, pero Constantine tiene razón. No me siento bien con


este lugar. Tal vez deberíamos llamar a la policía y dejar que ellos vengan
a revisar las cosas.

—Pero, ¿qué hay de buscar a Aria? Obviamente estuvo aquí.

—Tú lo dijiste. Estuvo. Su moto ha estado estacionada allí por un


tiempo. —La intrincada tela de araña en la llanta de la rueda con sus
capturas desecadas así lo dijo—. Obviamente no está ahí.

—O lo está, pero no puede salir —respondió Daryl, haciendo de


abogado del diablo.

—Oíd, chicos, ¿veis a Princess? —preguntó Constantine.

—Yo no —contestó ella.

—Yo tampoco.

Constantine se estiró para mirar a su alrededor.

—¡Princess! ¿Dónde estás? Ven con papi.

La incongruente apariencia del gigante Constantine hablando a su


perro como a un bebé resultó ser difícil de ignorar, y se mordió el labio
para no reírse. Era una batalla en la que no luchaba sola, dado el
resoplido de Daryl.

Un ladrido agudo iluminó la expresión de la cara de Constantine, y


se movió rápidamente hacia el lado de la casa. Encontraron un patio de

Serie Bitten Point 02 190


Eve Langlais El reclamo de la pantera

tamaño decente con hilo de vinilo tenso de unos buenos nueve metros,
colgado de la casa hasta un árbol que servía de poste. Ropa sucia colgaba
de ello, parte de la tela colgaba de una sola pinza.

Ladrido. El agudo sonido atrajo su atención hacia Princess. El


pequeño perro estaba parado en un escalón de madera, rascando una
puerta. Tenía una ventana en ella, cubierta con una cortina con motivos
florales.

En vez de llamar a la puerta, Constantine se asomó.

—¿Ves algo? —preguntó Daryl.

—No. Es una especie de cuarto de la colada con lavadora y


secadora. Voy a entrar a comprobarlo —anunció.

—¿Deberíamos? Quiero decir, ¿no es allanamiento de morada? —


susurró Cynthia. No podría haber dicho por qué mantenía la voz baja, tal
vez para evitar espíritus perturbadores, o porque si conspiraba para
cometer un crimen, probablemente no debería gritar sobre ello.

—Solo es allanamiento de morada si la puerta está cerrada. —Daryl


señaló la jamba astillada—. Parece que no somos los primeros en querer
entrar.

El descubrimiento solo aumentó el tamaño del nudo en su


estómago.

¡No entres!

Su loba real, realmente, pensó que era una mala idea. Es curioso,
Cynthia también, pero no seguirlos significaba quedarse fuera. Echó un
vistazo a la vegetación del pantano aledaño, la mayor parte lo
suficientemente espesa como para ocultar cualquier número de
amenazas.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Agarró la mano de Daryl con fuerza. Estaba pegada a su lado y


esperaba que no se encontraran con nada peligroso, especialmente
porque ya no tenía jeringas. Las provisiones que había traído se habían
incinerado en el fuego.

Eso no será barato de reemplazar. Pero considerando que había


escapado viva e ilesa, seguía estando por delante en el juego.

Constantine se puso a un lado de la puerta y, con una mano, la


empujó. Permaneció cerrada. Se necesitó un empujón firme para abrirla.

Contuvo la respiración, su cuerpo se tensó… Nada saltó.

Princess no mostró ningún temor y corrió pasando el umbral. El


tipo grande se deslizó a su través después. Daryl en sus talones, y puesto
que ella sostenía su mano, Cynthia lo siguió también, una opción que
lamentó con su primer paso en la casa.

Ugh, pensó Cynthia. Ooh, cosa muerta, fue la adición de su lobo. A


veces, tener a un animal salvaje con diferentes ideas sobre lo bueno y lo
malo proporcionaba una mentalidad interesante.

Mientras su nariz se arrugaba ante el hedor de algo malo, y no


quiso decir solo de perro mojado, su loba quería que siguiera el olor que
le hacía sentir náuseas.

No vomites.

—¿Qué es ese olor? —jadeó ella, ¿y por qué hacía tanto calor?
Parecía que el aire acondicionado del lugar no funcionaba, el interior era
tan cálido y húmedo como el exterior. Tal vez incluso más caliente.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—El AC20 está apagado. En realidad, creo que toda la energía de


este lugar lo está. —Constantine accionó los interruptores de la puerta,
pero la luz del techo permaneció apagada.

A medida que se deslizaban del cuarto de la colada a la cocina, el


olor se hacía más fuerte. Cynthia filtró algo de eso poniendo su camiseta
sobre su nariz. Miró a su alrededor, notando las moscas que zumbaban
alrededor de un montón de platos sucios en el fregadero. La fruta en un
cuenco, apenas reconocible, hizo un gran experimento científico.

Parecía que alguien se había ido sin limpiar primero.

Aquí había más pruebas de que algo había sucedido, y no


recientemente, dado que la nevera, cuando se abrió, mostraba comida
mohosa. Obviamente, la energía no había funcionado por algún tiempo.

—¿Dónde deberíamos comprobar primero? —preguntó Daryl.

Aparte del cuarto de la colada, había dos opciones en la cocina. Un


arco conducía al comedor y el otro al vestíbulo. Podía ver el pasamano de
una escalera que conducía a un segundo nivel.

—Revisemos primero el escritorio del registro.

Cynthia quería votar por el comedor. Se dio cuenta de que el hedor


era más fuerte en el pasillo. Casi podía ver el miasma del mal en el aire.

Muerte, reflexionó su loba.

Muerte y decadencia, y el culpable era el cuerpo que encontraron


en el piso detrás de la recepción.

Cynthia se puso una mano en la boca, pero no fue suficiente.


Mientras que podía manejar heridas para suturar y operaciones menores

20
AC: Aire Acondicionado

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

e incluso la sangre, ¿lo que vio en el suelo? Eso la hizo correr a vomitar
fuera.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Dieciocho
La camiseta del día de Daryl: “Soy un jodido rayo de sol”

En lugar de perseguir a Cyn, que estaba buscando fertilizar la


naturaleza con su desayuno, le gritó:

—No te alejes de la casa y mantén a Princess contigo.

Cyn no era la única dama delicada que necesitaba aire fresco. Daryl
quería unirse a ellas. Sin embargo, fuera no era donde estaban las pistas.

¿En cuánto a dejarla fuera de su vista? El rastro de olor de Dogman


no era reciente, al igual que este cuerpo. A juzgar por los pantalones color
lila y la blusa a juego, el cadáver era probablemente lo que quedaba de la
pobre señora Jones.

—Parece que un animal la alcanzó —observó Constantine sin tocar


el cuerpo.

—¿Animal, o uno de nuestros nuevos amigos? —El hedor de la


descomposición resultó demasiado fuerte para determinar si fue Dogman
o Dinoman el que atacó, pero dado que no olía nada a reptil, se iba a
inclinar hacia el canino.

—Deberíamos registrar la casa. Mirar si hay más víctimas.

—¿Crees que podríamos encontrar al tipo que hizo esto?

Constantine negó.

—Esto no fue hecho por ningún hombre. Solo un monstruo podría


hacer algo así.

Cierto.

Serie Bitten Point 02 195


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Deberíamos permanecer juntos o separados?

—¿Quieres que te coja la mano también? —Constantine se rió.

—Vete a la mierda. —Fue la respuesta de Daryl—. Es una pregunta


válida, dado que esos tipos son duros como clavos.

—Si te encuentras con uno, entonces grita.

—Disculpa, ¿pero no querrás decir dar un bramido de manera


varonil? —contestó Daryl.

Un resoplido dejó a Constantine.

—Voy a revisar el piso principal. —Su amigo se dirigió a la sala de


estar.

—Supongo que entonces estaré revisando las habitaciones —


murmuró Daryl, sin que nadie lo oyera. Con un rápido vistazo por la
ventana, y viendo a Cyn caminando, su expresión pálida, Daryl fue a
buscar más cuerpos, y realmente esperó no encontrar ninguno en
particular.

Mientras Cynthia estaba aguantando bastante bien, dada la


extraña desaparición de su amiga, sabía que encontrar a Aria muerta la
aplastaría.

No podía permitir que eso sucediera. Me preocupo demasiado por


ella como para verla herida.

Arcada. Y, no, no fue por una bola de pelo. Estaba pensando y


sintiendo cosas que nunca había imaginado por una mujer, y llegó sin
esfuerzo o incluso sin pensar. Todo era tan malditamente extraño, pero
no pudo detenerlo, ni quería hacerlo.

Quiero a Cyn en mi vida. Más aún, la quería feliz.

Serie Bitten Point 02 196


Eve Langlais El reclamo de la pantera

El hecho de que el olor a descomposición disminuyera mientras


subía con cuidado por las escaleras resultó algo tranquilizador. ¿La fila
de puertas cerradas? No tanto.

Cuando la primera perilla que intentó no cooperó, no lo pensó dos


veces. Levantó un pie con su bota y pateó.

¡Bang!

Demasiado por mantener su presencia en secreto. No salió nada de


las otras puertas cerradas, aunque Constantine gritó:

—¿Necesitas a Princess para que te salve?

—Espero que te dé pulgas. —Le gritó de vuelta. Las bromas servían


para aliviar algo de su tensión, pero realmente dejó escapar un suspiro
de alivio cuando se dio cuenta de que la habitación que había entrado
podría tener sus pertenencias femeninas esparcidas, pero no su cuerpo.

Pero eso no significa que sean de Aria.

Después de echar un vistazo rápido al armario y al cuarto de baño


adjunto, ambos vacíos, se dirigió de nuevo al pasillo. Quedaban tres
puertas más.

La siguiente que pateó resultó vacía, la cama bien hecha, el baño


vacío de artículos de tocador. No fue así en las dos próximas. La primera,
aunque ordenada, tenía una maleta en el armario y la ropa bien colgada.
La otra habitación era más bien un desastre, con ropa masculina
esparcida por todas partes, no por violencia, sino por una naturaleza
descuidada.

Con su descubrimiento, se arriesgaría a apostar que la primera


habitación era de Aria, un huésped de ese BB que no era la única
desaparecida. ¿Qué pasó con los otros dos ocupantes?

Serie Bitten Point 02 197


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Completamente extraño, sin embargo, no se detuvo a verificarlo


más, no cuando se dio cuenta de que todavía había un tercer piso. La
escalera en espiral al final del pasillo se enrollaba hacia arriba, pero no
pudo ver lo que había sobre él. Salió a un pequeño rellano iluminado por
una ventana en ojo de buey situada en el costado de la casa. La puerta
de paneles no fue un impedimento. Una patada rápida se encargó de ello.

Todo el tercer piso, que podría haber comenzado como un ático, se


había transformado en un apartamento. El área abierta contenía una
sala de estar y una zona pequeña de cocina. Por un lado, encontró un
dormitorio, el aroma de las lilas era fuerte. La descolorida colcha de la
cama le recordó a la que su madre guardaba en el armario de la ropa
blanca porque la abuela la había hecho. El tocador, hecho de madera
tallada, contenía una serie de botellas de cristal, perfumes en algunas de
ellas. Otras parecían contener solo agua coloreada. Aunque no olió nada
aquí que pareciera fuera de lugar, revisó el armario.

Nada. Así que se dirigió al otro lado donde la primera puerta daba
a un baño. No había nada extraño allí.

Pero la habitación de al lado se mostró triste. Fotos de un niño, de


aspecto torpe con una sonrisa rígida, alineadas en las paredes, la
progresión en la edad fácil de seguir. Aquí había una cama de dos plazas,
cubierta con un edredón azul marino. Miniaturas, Star Wars, luchadores
y otros iconos de cómics, estaban esparcidos por toda la cómoda y los
dos estantes colgados en la pared.

El santuario del dormitorio, para el hijo que la señora Jones había


perdido.

Retrocedió y cerró la puerta. Es inútil agitar a los fantasmas.

Mientras se dirigía a la gran ventana en forma de diamante, con la


intención de asomarse al exterior, oh, admítelo, quieres ver a Cyn, miró

Serie Bitten Point 02 198


Eve Langlais El reclamo de la pantera

alrededor del espacio donde vivía la señora Jones. Ciertos detalles


saltaron a la vista, como el hecho de que estaba decorado con muebles
de lujo, con cuero verdadero en los sofás y suaves como mantequilla.
Colgado en la pared, notó un televisor que hacía babear hasta el hombre
más grande. La alfombra bajo sus pies resultó ser gruesa y lujuriosa...
no había ningún beréber barato aquí... como los electrodomésticos que
brillaban de nuevos. Daryl tuvo que preguntarse cómo de grande era la
póliza de seguro de vida de su esposo, porque no había manera de que
este remoto Bed and Breakfast trajera la cantidad de dinero necesaria
para el lujo a este nivel. Si lo hizo, entonces él estaba en el negocio
equivocado.

Nada sobresalía en este espacio, aparte de la riqueza, por lo que


regresó al segundo piso, y entró en la habitación que había catalogado
como la de Aria.

Cyn estaba parada de pie al lado de la cama de barandillas de


bronce, abrazando una brillante bufanda a su pecho, sus ojos brillantes
con lágrimas.

—Estas son las cosas de Aria.

Se acercó lo suficiente como para rodearla con un brazo,


acercándola a su cuerpo.

—La encontraremos.

—¿Pero estará viva o así… eso…? —No pudo decirlo, y él ni siquiera


quería que lo pensara.

Presionó la cara de ella contra su hombro, dejando que la tela de


su camisa absorbiera las lágrimas de ella. Ruidos calmantes zumbaban
de él mientras le acariciaba la espalda hasta que, con un resoplido, ella
levantó la cara.

Serie Bitten Point 02 199


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Lo siento —dijo hipando.

—No te disculpes por estar preocupada. Lo has hecho muy bien


hasta ahora. Quiero decir, mira todo lo que te ha pasado. Primero, eres
una secuestradora drogando, luego una rufián traficante de almohadas
y luego una superviviente de un coche chocado. Y no olvidemos la femme
fatale.

Ella resopló, el sonido acuoso, pero ya recuperaba algo su espíritu.

—Está bien, eso fue una exageración. Y te olvidaste de ser una


cobarde. Devolví hasta la última de mis galletas ahí abajo.

—Pero te detuviste para enjuagarte la boca —anotó con un mohín


en sus labios.

La nariz de ella se arrugó.

—Lo hice, y me tomé una menta. Las vi en un frasco en el


mostrador. Oh, Dios. Acabo de comerme los caramelos de un muerto.

Antes de que las lágrimas pudieran comenzar de nuevo, él dijo


rápidamente.

—Huele. Dime lo que obtienes.

—No puedo. Mi nariz está tapada.

Sin embargo, la excusa le dio la oportunidad de recuperarse, y él


realmente se preguntaba qué tan mal lo tenía por Cyn, dado que se
estaba sonando la nariz con fuerza, pero él pensaba que ella era la cosa
más linda que jamás había visto.

Dispárame ahora.

Serie Bitten Point 02 200


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Fue con sus culos en el aire, y sus narices en el suelo, como los
encontró Constantine.

—Pete y algunos de sus ayudantes están de camino. No lo


anuncian en las radios, porque quieren ver la escena primero en caso de
que haya algo que tengamos que ocultar sobre los de nuestra especie.

—Por supuesto que no lo está anunciando —gruñó Daryl, tratando


de no estornudar por el polvo que no había visto un aspirador en un
tiempo—. Anunciarlo podría hacer que la gente sepa que hay un asesino
entre nosotros. —Todavía le molestaba que su propio sheriff estuviera de
acuerdo con el secreto.

—No huelo al tipo perro aquí —anunció Cyn, sentándose en


cuclillas.

Daryl también se apoyó en sus talones y frunció el ceño ante la


habitación.

—Yo tampoco, pero hay algo aquí. Algo no le pertenece.

—¿No era esta la camisa que ella llevaba puesta en la foto? —dijo
Constantine, sosteniendo en alto un top carmesí y tocándolo con su
nariz.

Cyn se lo arrebató.

—Sí, y ahí está el grueso colgante que llevaba con ella. Así que
volvió aquí esa noche.

¿Pero qué le pasó después?

Serie Bitten Point 02 201


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Diecinueve
Cynthia: Entonces, me encontré con un cadáver hoy.

Mamá: ¿Necesitas ayuda para enterrarlo?

Como Daryl y Constantine parecían decididos a investigar cada


fibra en ese dormitorio del B&B, Cynthia se fue, pero bajó por las
escaleras traseras. Los muchachos habían dejado claro que la casa era
un lugar totalmente despejado, el olor a Dogman restringido al aire libre,
y eso parecía viejo.

En la distancia, podía oír el ruido de los motores de los coches y


los portazos de las puertas, las señales del caos pronto descenderían en
forma de policías.

Los policías estaban aquí para investigar el cuerpo que había en el


pasillo delantero, un cuerpo que no era de Aria, gracias a Dios.

Pero podría haberlo sido. Lo que sea que atacó a la dueña podría
haber ido fácilmente tras otros huéspedes.

Daryl dijo que era una buena señal no haber encontrado ningún
signo de violencia contra Aria. Personalmente, Cynthia pensaba que eso
era peor. Significaba que el que llegara a su mejor amiga no le dio
ninguna advertencia, ni tiempo para defenderse.

Según la llamada de Aria, vivía, pero, ¿con qué propósito? Había


escuchado a Daryl y a sus amigos desechar la idea de la experimentación
con Cambiaformas, y con el jefe de policía insistiendo en que el SHC sabía
lo que estaba pasando y deseaba hacer la vista gorda, tuvo que
preguntarse si esas suposiciones eran de hecho ciertas.

Serie Bitten Point 02 202


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Alguien estaba tomando a los Cambiaformas de Bitten Point y


jugando a ser Dios con ellos?

Escalofrío.

Seguramente no. El Alto Consejo Cambiaformas nunca toleraría


eso. ¿Lo harían?

La escalera trasera daba a una zona abierta en la parte trasera de


la casa. Por un lado, un pasillo se extendía, y el leve olor a
descomposición hizo que su barriga se tensara.

No voy en esa dirección.

En el otro lado había otro amplio arco que conducía a un comedor


formal, hecho al estilo de la vieja escuela con molduras con coronas
vintage y revestimiento blanco, compensado por el suelo oscuro y
brillante, y los adornos de las ventanas. Las paredes sobre las molduras
horizontales para las sillas estaban decoradas con papel pintado rosa,
algo descolorido, pero con un aspecto perfecto para una casa de este
estilo.

Fuera de la zona del comedor había una sala que solo podía
llamarse salón con sus sillas cubiertas de terciopelo azul que se
mantenían elevadas sobre unas patas delgadas. Los gabinetes de madera
con estantes de vidrio estaban repletos de huevos, todo tipo de huevos
tipo Fabergé, en un arco iris de colores.

Escuchó una conmoción de voces al llegar la caballería, pero


todavía no tenía interés en responder a sus preguntas. Déjaselo a Daryl
y a Constantine.

Las puertas francesas del jardín la atrajeron, y salió por ellas,


respirando hondo en el aire, redundante por el olor a flores frescas con
un trasfondo del pantano. Como en muchos lugares de Bitten Point, la

Serie Bitten Point 02 203


Eve Langlais El reclamo de la pantera

propiedad de esta casa bordeaba las orillas, la naturaleza salvaje de la


vegetación del pantano proporcionaba un interesante contraste con la
elegancia más cultivada y planificada del jardín.

Un banco de piedra junto a un estanque, a solo unos pasos de la


puerta, le hizo un gesto. Se sentó y dejó que sus dedos se arrastraran por
el agua, la melancolía tirando de su espíritu. Pensar que finalmente
habían encontrado una pista sobre los últimos momentos de Aria e
inmediatamente se encontraron con otra barricada cuando no surgió
ningún camino verdadero hacia su amiga.

¿Por qué no pudimos encontrar un mapa o unas coordenadas que


dijeran que Aria está aquí?

Pero una vez que encontrara a su amiga, no tendría razón para


quedarse.

Ejem.

Bueno, entonces tenía una razón, Daryl, pero todavía no estaba


segura de lo que él veía en su futuro.

Si nuestras madres se salen con la suya, nos casaremos antes de


que acabe la semana que viene. Pero no les correspondía a sus padres
decidir, aunque ayudaría si ellos pudieran.

Era bastante obvio que Daryl no había querido marcarla. A pesar


de lo romántico que era que perdiera el control, sabía que no podían
basar su futuro en un lapsus de la razón, un momento de pasión. Era
tan culpable como él.

La lujuria no debería decidir con quién pasaría una persona el resto


de su vida.

¿Es la lujuria todo lo que tenemos?

Serie Bitten Point 02 204


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿Qué hay de su disfrute con su presencia? Su amor por los aros de


cebolla. La forma en que la hizo sentir.

Pero él no sabe nuestro secreto.

Su loba estaba tan preocupada, sin embargo, Cynthia podía


afirmar con bastante confianza que no creía que Daryl fuera de los que
se preocupaban por un defecto de su parte.

—No es tan malo —murmuró en voz alta.

Como si su loba escuchara. Parecía perfectamente contenta de


esconderse en su interior.

La bestia interior de algunas personas demostró ser agresiva y de


mente fuerte, insistiendo en ser parte de todas las decisiones y obtener
su parte justa del tiempo fuera de la piel humana.

No la loba de Cynthia. Su loba estaba más que feliz de dejar que


Cynthia siguiera al mando. Sin embargo, Cynthia al mando no quería
decir que su loba no cuidara de ella.

Peligro.

La repentina quietud del pantano le llamó la atención. Su cabeza


subió, y estaba bastante segura de que sus orejas también, incluso si no
podían moverse en esta forma.

El silencio que descendió fue antinatural. El pantano nunca estaba


tranquilo, no cuando sus residentes siempre hacían ruido. Sin embargo,
algo los había silenciado. Un depredador caminaba cerca.

A Cynthia se le ocurrió tardíamente que quizás sentarse aquí no


era el curso más inteligente, completamente sola en un lugar donde se
había cometido un asesinato y otros actos nefastos. No importa si había

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

policías en la parte delantera, o Daryl y Constantine estaban cerca.


¿Podrían llegar a ella a tiempo si algo la atacara?

Eep.

Mirando a su alrededor, se apresuró a volver a la seguridad de la


casa, cerrando las puertas francesas y girando el pestillo. Tonto, en
realidad, dado que una persona determinada, o una criatura, rompería
fácilmente a través del cristal.

Es curioso que, hace unos días, ese tipo de pensamientos nunca


hubieran cruzado su mente. Ahora, sin embargo, veía peligro en todas
partes. A veces a plena vista.

Su boca se abrió mientras miraba al hombre lagarto con alas de


cuero salir de las sombras de un sauce en el borde de la propiedad. Su
mirada se encontró con la de ella y dio un paso hacia adelante. Ella tomó
uno hacia atrás.

Una parte de ella quería chillar. Un grito. Hacer algo.

Daryl y tantas otras personas estaban a solo unos pasos de


distancia, pero si pedía ayuda, la cosa lagartija despegaría, y a pesar de
su apariencia, no estaba del todo segura de que él tuviera la intención de
hacerle daño.

Todavía así, una chica no podría ser demasiado cuidadosa. Se giró


durante un segundo, sus ojos mirando en la sala en busca de algo para
usar como un arma. La figura de latón en la repisa de la chimenea parecía
tener algún peso. Tiró de ella, pero en vez de liberarse, de dobló por una
bisagra.

Pero eso no fue lo más sorprendente.

Serie Bitten Point 02 206


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Con solo el chirrido más tenue, la fachada de la chimenea se deslizó


hacia un lado. El olor instantáneo a perro mojado desapareció, pero lo
que era más interesante, reconoció la desgastada zapatilla rosa de Aria
en el interior de la cavidad. Vaciló ante la apertura, la parte valiente de
ella insistió en que fuera a buscar a su amiga. La parte inteligente de su
conciencia golpeó su cerebro y dijo que fuera a buscar a Daryl.

Antes de que pudiera darse la vuelta, ¡algo la golpeó por detrás!

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Veinte
La camiseta de Constantine, un regalo de Daryl: “Si a mí
Chihuahua no le gustas, entonces tampoco a mí”.

Daryl se asomó desde la ventana del dormitorio, viendo a Cyn en el


jardín. Sus dedos se arrastraban en el agua del estanque cubierto por
una capa de hojas de lirio. Una parte de él quería gritarle que entrara.
Algo agitó a su felino. Pasó por su mente, insistiendo en que se estaba
poniendo en peligro al sentarse allí sola.

Por otra parte, las paredes no habían salvado a la anciana que


ahora yacía muerta detrás del mostrador, ni habían protegido a Aria, ni
a los otros ocupantes cuyos artículos polvorientos permanecían dispersos
y olvidados.

¿Qué ha pasado aquí?

Como un tipo que había rastreado su parte justa de presas en los


bosques que rodean el pantano, sabía cómo reconstruir lo que sucedió
por el olor.

Ciertas emociones y actos tenían un sabor particular para ellos. La


violencia tenía un sabor agudo y espeluznante. El miedo un olor agrio y
acre. La sangre, por supuesto, tenía su propio olor: cobrizo y carnoso al
mismo tiempo.

Ninguno de ellos estaba en esta habitación, pero Aria debía haber


desaparecido de ella o cerca porque en el vestidor estaba su bolso y,
dentro de él, su billetera y algo de dinero en efectivo.

Mientras miraba por la ventana, se acarició la corta barba de su


barbilla, observando a Cyn y preguntándose si tal vez con el peligro

Serie Bitten Point 02 208


Eve Langlais El reclamo de la pantera

flotando por ahí debería despedirla. Enviarla a algún lugar seguro, a un


lugar sin Dogman o Dinoman anormales o intentos de asesinato o, como
Cyn parecía convencida, de cosas que trataban de secuestrarla.

Pero con su amiga desaparecida, ¿se iría Cyn? Poseía una deliciosa
terquedad, junto con un amor y lealtad hacia su amiga. Pero cuanto más
miraba, más graves se volvían las cosas.

Y más enrevesadas.

Mira la riqueza de pistas en este B&B solamente. Varias


desapariciones, ninguna denuncia por la dueña de la casa, ¿tal vez
porque ella estaba involucrada?

¿Podría ser el conocimiento la razón de la muerte de la señora


Jones? ¿Un cabo suelto cortado antes de que pudiera revelar algún
secreto?

A pesar de los intentos de borrar sus huellas, nos estamos


acercando. Daryl podía sentirlo, casi olerlo con ese sexto sentido que
tenían los depredadores cuando se acercaban a su objetivo. Cuando
llegaba a su vista, él estaba enroscado y listo para atacar.

Algo podrido estaba atacando a Bitten Point, yendo tras lo


desconocido y vulnerable. Tenía que detenerse. Yo lo haré parar.

Un movimiento fuera de la ventana atrajo su atención. Cyn se


levantó y se alejó del estanque para entrar corriendo. ¿Había escuchado
o visto algo?

Los bordes del pantano estaban despejados, los tensos zarcillos del
pantano buscando recuperar lo que habían perdido.

No le tomó mucho tiempo a Daryl detectar a la criatura lagarto salir


de detrás de un árbol. La cosa se puso de pie y miró en la dirección en

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

que Cyn se había ido. Entonces levantó la cabeza y miró a Daryl


inmediatamente.

No se hizo nada más. No hubo gestos groseros, ni lenguaje corporal


implícito. Dinoman no gruñó, ni aulló, ni sopló fuego, ni lo que sea que
hicieran los de su clase.

Se quedó mirando fijamente, y en ese momento, se preguntó sobre


su historia. ¿Cómo se convirtió en lo que era? Porque ahora estaba seguro
de que había algo antinatural, algo forzado o creado, para hacer que las
dos criaturas se encontraran como estaban.

La desvanecida luz del sol resplandecía en el metal alrededor del


cuello de la criatura, ese extraño collar que, según Cyn, controlaba sus
acciones.

El hombre lagarto, como si sintiera su curiosidad, alcanzó una


mano para agarrar el collar. Tiró. Rugió.

Luego rugió en dirección a Daryl antes de adentrarse en la


vegetación que bordeaba el patio. Solo entonces se le ocurrió a Daryl que
debería haber ido tras él o al menos decírselo a Constantine mientras
intentaba mantener su atención.

La cosa era un monstruo. Había que detenerlo.

El sonido de golpes de pies anunció la llegada del sheriff y de un


ayudante. Él se asomó y olfateó.

—¿Algún otro cuerpo aquí?

—No, pero la chica a la que pertenecía esta habitación está


desaparecida.

Serie Bitten Point 02 210


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Sucede —contestó Pete—. Mira a mi hijo. Un día, está trabajando


en Bittech, al siguiente se va, no me dice adónde fue, y solo llama para
decir que le está yendo muy bien.

—Al menos tu hijo te está llamando.

—Escuché que tu chica también recibió una llamada. Entonces,


¿qué te hace pensar que esta chica está desaparecida?

—Diría que el cadáver de abajo prueba que algo está pasando.

—A mí me parece un simple robo. —Pete metió los pulgares en las


presillas de sus pantalones.

—¿No habría que llevarse una mierda para que fuera un robo? —
señaló.

—No sabemos con seguridad qué ha desaparecido. Tal vez iban tras
el dinero de la anciana.

—O alguien está tratando de cubrir sus huellas.

Una mueca arrugó la cara del sheriff.

—Ten cuidado de no dejar que la paranoia te afecte, muchacho. Es


una criatura astuta que hunde sus garras y busca formas de alimentarse.
Aunque las teorías de conspiración son divertidas, la mayoría de las
veces, la respuesta es más simple que la verdad.

Daryl podría poner más énfasis en los intentos de Pete para disipar
sus temores, excepto que ahora había visto demasiado en los últimos
días. Había experimentado cosas que realmente golpearon cerca de casa,
como cuando su hermana desapareció hace unas semanas. ¿Qué hay del
hecho de que Cyn casi muere? Se consideraba muy afortunado de que
hubiera salido ilesa.

Serie Bitten Point 02 211


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Nuestra compañera necesita protección.

Argh. Y, no, esa no fue una bola de pelo la que casi lo ahogó. Fue
el darse cuenta de que se preocupaba tanto por Cyn. Preocupado.

Oh, diablos. No importa cuántas veces quisiera negarlo, se estaba


enamorando de Cyn. La mordedura no fue un accidente. Quería que
llevara sus marcas para mostrarle al mundo que era suya.

Aunque, si quisieras que se mostrara, tal deberías haberla puesto


en un lugar diferente. Para que alguien la viera, tendría que quitarse los
pantalones.

Infiernos, no. La única persona para la que se desnudaría era él,


incluso si el dinero era ridículamente bueno. Daryl no tenía miedo de
aplicar un doble rasero21 para su novia. Parecía que tenía problemas de
celos que nunca había sabido que existían. Codiciando a Cyn. Sonaba
jodidamente sucio y jodidamente genial.

Las maldiciones mentales y los pensamientos un tanto sucios le


ayudaron mucho a lidiar con su epifanía y las afirmaciones tontas de Pete
de que no estaba sucediendo nada malo.

El sheriff y Constantine hablaban juntos, pero sobretodo de lo


básico que habían descubierto.

—Debería ir a ver cómo está Cyn.

Sí, deberíamos. Nuestra compañera nos necesita.

21
Doble rasero. Medir por el mismo rasero quiere decir, otorgar igual trato las personas,
las cosas o las acciones. Juzgar por el mismo rasero es tratar en igualdad de condiciones
ante la ley a cualquiera, sin importar rango, riqueza o compostura.

Serie Bitten Point 02 212


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Tranquilo, le dijo a su felino interior. Admitir que la quiero en mi


vida no significa que estoy a punto de pegarme a su lado. Es una mujer
adulta. No puedo sofocarla todo el tiempo.

Deberíamos cubrirla por la noche. Desnuda.

Trato hecho.

Algunas personas podrían encontrar extraña su negociación


mental con su gato, excepto que Daryl era de la opinión que compartir
un cuerpo significaba compartir decisiones, comprometerse. Algunas
personas controlaban completamente a la bestia, llegando incluso a
reprimirla. Su amigo Caleb lo había hecho durante mucho tiempo,
luchando contra su cocodrilo interior, convencido de que el reptil de
sangre fría que llevaba dentro era malvado.

Caleb aprendió que el equilibrio era necesario, algo que Daryl


siempre había sabido.

Con su determinación de que Cyn estaría bien por su cuenta,


estaba después de todo en una casa llena de oficiales de la ley, y no solo
estaban todos armados, sino que también todos eran Cambiaformas,
decidió volver a revisar esas otras habitaciones, especialmente una vez
que notó que Constantine y Pete habían dejado la habitación para
explorar. Se arrastró detrás, ignorando el paseo de su pantera en su
mente. Bajar corriendo a ver a Cyn esperaría.

La habitación, a pocos metros al final del pasillo, era del interés de


Constantine y Pete. Revisaron las cosas de la habitación y el sheriff
encontró una billetera en la mesilla de noche.

—La licencia de conducir es de un tal Jeffrey Moore. Es de New


England, según esto.

—¿Pero qué estaba haciendo aquí? —preguntó Constantine.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Fue Daryl quién notó la chaqueta colgada en el respaldo de la silla,


pero lo más importante es que tenía la insignia con el nombre.

—Tiene una tarjeta de empleado de Bittech. —Daryl la sostuvo—.


Tendré que llamar a Wes y ver qué sabe de él.

Como jefe de seguridad, Wes tenía acceso a los registros de los


empleados y había sospechado, por un tiempo, que la compañía tenía
asuntos turbios. El CEO, que resultaba ser el marido de la hermana de
Daryl, le dijo a Wes que todo lo que estaban haciendo era aprobado por
el SHC. Cada vez más, Daryl se preguntaba si la aceptación ciega de eso
era una tontería. El SHC era tan bueno como la gente que lo dirigía.

—Aquí está su portátil. —Constantine lo sacó de una caja y lo


colocó sobre la cama.

El portátil arrancó tan pronto como se presionó el botón de


encendido. Sin embargo, la pantalla de inicio de sesión los dejó perplejos,
y menos de un minuto después, la pantalla se volvió negra cuando el
portátil murió.

—Supongo que el señor Jeffrey Moore guarda sus secretos.

—Por ahora. Le echaré un vistazo —dijo Constantine—. Podría ser


capaz de encontrar algo.

Pete se frotó una mano sobre sus papadas, pareciendo de repente


cada uno de sus cincuenta y tres años.

—Hazlo, pero mantenlo en secreto. Repórtame solo a mí lo que


encuentres. No queremos convertirte en un objetivo.

—¿Qué pasó con eso de estar paranoicos? —Daryl no pudo resistir


la burla.

Serie Bitten Point 02 214


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Los labios de Pete se apretaron.

—Todavía espero que haya una explicación racional para todo esto.

—¿Además de lo obvio de que fueron secuestrados? —El resoplido


fue bien con su frente arqueada—. No sé por qué sigues encubriéndolo.

—Te lo dije, el SHC…

—Que se joda el SHC. Hay gente desapareciendo y siendo


asesinadas. Asesinadas —gruñó Daryl mientras daba un paso adelante—
. Así que sé un hombre, sé un oficial de la ley y haz tu jodido trabajo.
Proteger a la maldita gente de este pueblo. O, si no puedes hacer eso, al
menos intenta hacer lo que es jodidamente correcto.

Por un momento, la cara de Pete se endureció, y se preparó para


un puñetazo. Seguramente el hombre más grande y mayor no dejaría que
lo regañara así, aunque se lo mereciera.

En cambio, las arrugas en la cara de Pete se hundieron, junto con


sus hombros.

—Sé que tienes razón. Hay algo que está mal. El problema es que
tener razón no es simple… o seguro.

Una voz gritó desde el pasillo.

—Señor. Hemos despejado la planta principal y barrido el terreno.

—¿Encontrasteis a alguien más?

Chet asomó la cabeza por la puerta, sus mejillas pecosas pálidas.


El cadáver no era algo que ninguno de ellos tomara a la ligera.

—No más cuerpos, si eso es lo que estás preguntando.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Qué hay de sospechosos?

—Negativo. Aunque encontramos algunos olores, no hay nadie más


que los hombres con los que vinimos y estos dos en el lugar.

—Y Cynthia —añadió Daryl.

Chet frunció el ceño.

—¿Es la que está en el vestíbulo principal? El cuerpo sigue allí.

—¿Cuerpo? No estoy hablando de un cadáver. Estoy hablando de


Cyn, la chica con la que me pillaste la otra noche. Esa de la barbilla alta,
piel de cacao y el olor a lobo.

Incluso antes de que Chet negara con la cabeza, Daryl estaba en


movimiento. Bajó corriendo por las escaleras, tomándolas de dos en dos,
o tres a la vez, haciendo más saltos que pasos. En el nivel principal, se
tomó un momento para oler el aire, prestando poca atención a los dos
tipos que estaban tomando fotos del cuerpo.

Dado que no podían ocultar un asesinato, lo trataron como una


escena de crimen, embolsando y etiquetando artículos mientras que, al
mismo tiempo, eliminaban o borraban cualquier evidencia de que se
trataba de un crimen menos que humano. En realidad, en este caso, lo
harían girar como un ataque de un animal salvaje. Sin embargo, esa débil
explicación no funcionaría con los objetos abandonados que se
encontraban en el segundo piso.

Es difícil ocultar tres desapariciones en un solo lugar.

Tal vez cuatro.

No. No pienses de esa manera. Pero no pudo evitar una oleada de


ansiedad, ya que notó que Cyn no estaba en el pasillo principal, ni fuera

Serie Bitten Point 02 216


Eve Langlais El reclamo de la pantera

con los coches patrulla. Tampoco la localizó en la cocina, en la cómoda


sala de estar o en el comedor. Sin embargo, en el último caso, al menos
captó un indicio de su olor. Lo siguió, ignorando su camino hacia las
puertas francesas y, en cambio, se acercó a la chimenea.

Olfateó largo y profundo. Ahí estaba Cyn, todavía oliendo a su


jabón. Entonces, reconoció otro olor, pero no lo hizo. Le hacía cosquillas
la familiaridad.

Fue Constantine quién había alcanzado a Daryl quien dio en el


clavo.

—Ese es el mismo olor que venía de la habitación de ese tipo.

—Pero pensé que la teoría era que había desaparecido. Este aroma
es fresco. —Tampoco parecía moverse de esta habitación.

Siguiendo su nariz, y tratando de no pensar en esa cosa del


anuncio de Foot Loops, se dirigió a las puertas del patio, agarró la tela de
la cortina y se las llevó a la cara.

—Se escondió detrás de las cortinas. Entonces —Daryl dejó caer el


material y giró para enfrentarse a la chimenea—, se arrastró mientras
Cyn estaba aquí de pie. —De pie ante la chimenea Daryl frunció el ceño—
. Y luego es como si ambos hubieran desaparecido.

—Primero tenemos a Dinoman y Dogman. No me digas que acabas


de encontrar a Invisi-man.

Un ceño fruncido juntó las cejas de Daryl.

—Esto no es malditamente gracioso, amigo. Cyn ha desaparecido.

—No estaba siendo gracioso. Quiero decir, vamos. Dado lo que


hemos visto, ¿puedes realmente negar la posibilidad?

Serie Bitten Point 02 217


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Sí, lo haré, porque la invisibilidad como rasgo podría ocurrir.


Todo lo que necesitaba era un método muy camaleónico de mezclarse con
el fondo, pero al mismo tiempo, la mezcla de fondo no ocultaría el aroma.

—Eso lo dices tú. La ciencia puede…

—Bésame el culo —respondió Daryl—. Ella no se desvaneció en el


aire con un tipo. —Ni siquiera era algo que pudiera contemplar, y
además, su gato estaba empujando de nuevo, y dado que era correcto
que Cyn lo necesitaba, no te rías jodidamente de mí, gatito, no estaba
dispuesto a ignorarlo de nuevo.

—Bien entonces. Si no crees que Invisi-tío se la llevó, entonces, ¿a


dónde fue? —Constantine hizo un gesto hacia la habitación—. Puede que
no tenga tu desarrollado sentido del olfato, pero tengo ojos, y no la veo
en esta habitación, o en cualquiera de las habitaciones de esta casa a
menos que se esté escondiendo.

Grr. Ruff.

Durante el debate, Princess había entrado en la sala con sus poco


prácticas sillas y otros objetos delicados. Olfateó la chimenea, su pequeña
nariz negra presionando el suelo.

Grr. Ruff. Volvió a hacer ruido y tocó la pared con sus patas.

—¿Tienes que mear? —le preguntó Constantine a su perro.

Si un perro podía dar una mirada de disgusto, lo hizo Princess.


Muy deliberadamente se apartó de Constantine y arañó la pared. Luego
giró la cabeza para darle a su dueño una mirada expectante.

—Ella cree que hay algo ahí. —Imposible dado que el comedor
estaba al otro lado de esa pared.

Serie Bitten Point 02 218


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Daryl dio los pocos pasos necesarios para espiar a través del arco.
Una gran mesa de madera, sillas con respaldo recto, un candelabro. No
Cyn. Solo un simple comedor… que era más estrecho que la habitación
de la que acababa de salir.

Una mueca frunció el ceño ante la característica. Se dirigió


rápidamente hacia la cocina, una cocina del mismo tamaño que el cuarto
trasero.

Una idea brilló, y regresó a la sala de estar, más específicamente a


la chimenea. Se agachó para mirar por los bordes.

Princess le dio la primera mirada de aprobación, y a Daryl se le


ocurrió que tal vez el perrito era algo lindo.

—¿Qué estás buscando? —preguntó Constantine.

—Juntas. ¿Las ves? —Daryl trazó la línea de la piedra y luego cruzó


la repisa de la chimenea. Su mano rozó una figura, que se tambaleó.

No se cayó, pero, ¿era él, o la chimenea tembló?

Tiró de la figura y se quedó caída mientras la chimenea se movía


hacia un lado, revelando una entrada oscura.

—Que me jodan. Un pasaje secreto. —El sueño de todo niño.

Un olor a moho y polvo se agitó, pero lo más interesante fue el olor


familiar.

—Cyn y ese tipo se fueron por aquí.

—Parece que baja —observó Constantine, asomando la cabeza—.


Me pregunto si esto enlaza con los túneles que oí que se construyeron.

—¿Qué túneles?

Serie Bitten Point 02 219


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Mi abuelo me habló de ellos cuando era un niño. Se rumorea que


los piratas contrabandistas construyeron túneles bajo el pantano,
uniéndolos a una cala del océano.

—Seguramente ya se habrían derrumbado.

Constantine se encogió de hombros.

—Tal vez, excepto por el rumor de que fueron usados en los ochenta
y noventa para mover drogas.

—Eso es una locura. ¿Cómo diablos no sabríamos sobre túneles


bajo la ciudad? —Daryl se enorgullecía de ser un tipo inteligente, al
menos observador. Ardía en él no saber acerca de esta posibilidad.

—Nadie lo sabe, por la misma razón que los humanos no saben que
estamos delante de sus narices. Una mentira bien elaborada a veces es
más fácil de creer que la verdad. Y seamos honestos, puede que seamos
medio bestias, pero ni siquiera nosotros podemos saber todo lo que está
pasando. El pantano es demasiado grande, y nosotros somos muy pocos.

—Y no a todo el mundo le importa una mierda. —Así como algunas


personas podían ser compradas. La avaricia no era solo un defecto
humano.

Daryl comenzó a quitarse la ropa cuando Constantine se daba la


vuelta.

—¿Qué demonios, amigo?

—Voy tras Cyn. Ya que ninguno de nosotros tiene un arma,


preferiría estar preparado para pelear.

—Podríamos pedirle ayuda a la policía —sugirió Constantine.

De ninguna manera Daryl podría haber contenido su risa.

Serie Bitten Point 02 220


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Constantine se le unió.

—Vale, entonces no queremos compartir la diversión. Estoy de


acuerdo con eso, pero a diferencia de ti, voy a mantener mi ropa puesta
y confiar en estas dos cosas. —Un gran puño se encontró con la palma
de su otra gran mano. Cuando se trataba de puñetazos, Constantine
demostró ser letal y muy ligero de pies, algo que la mayoría de los
oponentes no se esperaba. Tuvieron la oportunidad de lamentar su error,
por lo general, durante unos dos segundos antes de que los noqueara.

A Daryl le encantaba el dinero que recaudó en esas apuestas.

El cambio de una piel lisa y dos piernas a cuatro patas con garras
no fue un procedimiento “whoosh” y de un abrir y cerrar de ojos. No tomó
mucho tiempo, la forma en que la naturaleza se aseguraba de que no
fueran vulnerables entre formas, pero la rapidez con la que un cuerpo
cambiaba su estructura celular a una nueva forma no era exactamente
indolora.

Sin embargo, el dolor resultó fugaz, la agonía insoportable unos


parpadeos del ojo, se olvidó rápidamente en la emoción de usar su otra
forma.

Como su pantera, todos sus sentidos eran más agudos. El mundo


podía llegar a él de una manera ligeramente diferente, pero no había nada
extraño en ello. Comprendió lo que significaban las diferentes sombras
que percibía, desde las corrientes de aire hasta el calor, pasando por la
agudeza que le permitía discernir hasta el más tenue de los patrones en
el polvo tamizado.

Mientras se acurrucaba en la entrada oculta, todavía no se molestó


en bajar la nariz para oler. No era necesario. El sendero prácticamente se
abría ante él.

Serie Bitten Point 02 221


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Con cada paso, su furia crecía. Los felinos pueden ser desdeñosos
por naturaleza. Pueden parecer buenos tomcats que se divierten sin
preocupación, pero eso solo ocultaba el frío depredador en su interior.
Los gatos eran territoriales, y si había una cosa que Daryl pensaba que
era suya, esa era Cyn.

Ella es mi compañera. Y lo necesitaba.

Solo esperaba encontrarla a tiempo.

Serie Bitten Point 02 222


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Veintiuno
Cynthia: Entonces un psicópata me noqueó y me encadenó a una
pared.

Mamá: ¿Significa esto que vas a llegar más tarde a cenar?

Recuperar el conocimiento con la cabeza latiendo era una señal


clara de que se lo había pasado muy, muy bien y que había bebido
demasiado o, en este caso, ver que estaba encadenada a un aro clavado
en una pared de cemento, muy, muy malo.

Cynthia gimió mientras se empujaba a una posición sentada, todo


lo que podía hacer dadas las circunstancias. El ruido metálico de las
esposas en sus muñecas la mantuvo con una correa corta. Su estado de
cautiverio también parecía un claro indicador de que alguien quería que
se quedara quieta. Dado que se consideraba a sí misma como una mujer
normal, con reacciones normales, no se lo tomó bien, o en silencio.

—¡Suéltame! ¡Ayuda! Que alguien me salve. ¡Ayuda!

Gritó tanto como podía, pero nadie vino. No importa cuánto abusó
de sus cuerdas vocales, nadie respondió. Todo lo que pudo oír era el pink,
pink, pink del agua.

Qué pena… y le dio bastantes ganas de orinar. Sin embargo, nada


de orinar hasta que se soltara. Tiró del brazalete de metal que la sostenía
prisionera, agitando y tirando, en vano. Incluso apoyando sus pies en la
pared y tirando con todo su peso, el anillo no se movió, incrustado
firmemente en la pared. Sin embargo, el metal sí que se clavó en sus
muñecas y, a su vez, su incapacidad para liberarse la deprimió.

Es inútil.

Serie Bitten Point 02 223


Eve Langlais El reclamo de la pantera

No sería posible liberarse por la fuerza bruta. Se desplomó, con la


espalda apoyada contra la fría y húmeda pared. Un lugar tan estéril y
desagradable. ¿Cómo había llegado hasta aquí?

En un minuto había echado un vistazo a un pasaje secreto, y al


siguiente, se había despertado aquí con la cabeza palpitando. ¿Dónde era
aquí, sin embargo, y cuánto tiempo había estado inconsciente? Sin un
reloj o un teléfono, no sabía cuánto tiempo había pasado. Este lugar no
tenía una ventana para medir la posición del sol. Por lo que sabía,
simplemente podían haber pasado minutos u horas. Una cosa con la que
probablemente podía contar era que cuanto más tiempo permaneciera
aquí, más probable era que quién la hubiera encadenado regresara. No
se necesitaba un sentido del olfato refinado para notar el fuerte hedor de
un perro abandonado fuera, en la humedad.

Aún más inquietante fue el indicio del mismo tipo de


descomposición carnosa que olió en el B&B. Por favor, no me digas que
hay un cuerpo aquí. La débil luz de la bombilla que colgaba no iluminaba
exactamente los rincones sombríos apilados con cajas y cajones
mohosos.

El rasguño de unos pies diminutos no la tranquilizó. Donde había


una rata correteando, seguramente más la seguían.

¡Tenemos que salir de aquí! La insistencia de su loba solo sirvió


para aumentar su propia ansiedad. Seguramente debía haber algo que
había pasado por alto, alguna forma de escapar. Ya había probado la
fuerza bruta y había fallado. ¿Qué hay de una herramienta, un objeto
que pudiera usar para manipular en los eslabones metálicos?

Una palanca sería perfecta.

Serie Bitten Point 02 224


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Su grosero secuestrador, sin embargo, no había proporcionado


nada que pudiera usar al alcance de su mano, o así descubrió cuando
catalogó visualmente cada centímetro del espacio. Un lugar muy extraño.

Parecía un búnker de bombas con paredes de hormigón,


estanterías robustas atornilladas en él y latas de metal, oxidadas en los
bordes, las etiquetas desde hace mucho tiempo difuminadas en la
oscuridad. En las esquinas había montones de cajas inclinadas, la
mayoría de las cuales se derrumbaban y derramaban paja mohosa.
Material de empacar antes de que aparecieran las virutas de poliestireno.
Cualquiera que fuera el uso que se le daba a la habitación, parece como
si hubiera sido abandonada hace mucho tiempo.

Lo que no es un buen presagio para el rescate.

Clinck. Volvió a tirar de sus esposas y luego miró fijamente al puño


que sonaba en su muñeca. Si tan solo pudiera encoger su mano.

Espera un momento. Miró su cuerpo, su cuerpo muy humano.


Había una manera de hacer que su muñeca fuera más pequeña.

Desnudarse no fue fácil con una sola mano y agacharse en el suelo.


También hacía frío en este lugar oscuro, iluminado por una sola bombilla
que parpadeaba en el techo. Qué amable por parte de su secuestrador
dejarle la luz. Hubiera sido mejor si la hubiera dejado en paz.

Con el brazo atado, solo podía quitarse la camisa parcialmente,


pero con ella colgando de su brazo encadenado, no temía quedar
atrapada en la tela. No hay nada más novato que quedar enredada con
la ropa durante el cambio. Había sucedido durante sus años de
adolescencia cuando se sintió avergonzada de tener que desnudarse en
la luna llena para correr con otros.

Serie Bitten Point 02 225


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Tan desnuda como pudo, aspiró profundamente. ¿Lista? No podría


haber dicho si apuntó la consulta a sí misma o a su loba. Con los dientes
apretados, permitió que el cambio ocurriera. Le provocó un agudo grito.
Esperar el dolor nunca lo hizo más fácil. Sin embargo, al igual que el
parto, o eso decía su madre, el dolor pronto se desvaneció, dejando atrás
solo el recuerdo desagradable.

En su forma de cuatro patas, su loba tomó el asiento del conductor,


pero Cynthia permaneció muy consciente. Descifrar las cosas resultó un
poco extraño. Su visión no era la misma. Las cosas que le parecieron
interesantes no llamaban la atención de su loba, a menos que fuera un
bonito par de zapatos de cuero, sobre todo porque a su loba le gustaba
masticarlos. Pero todavía así, el amor de ambas por los productos de
cuero fino les dio algo en común y una razón para ir de compras.

Con su loba, cosas como el olor, la evidencia visible de huellas y


otras cosas tuvieron la prioridad. Incluso mejor que esta perspectiva
diferente de su situación fue el hecho de que su pata al ser más delgada
se deslizó de la anilla con facilidad. ¡Libre!

¿Pero una libertad para ir a dónde y qué forma debía mantener?


Como su loba, demostró ser rápida de pies y definitivamente más fuerte.
Ahora mismo, la supervivencia había superado la vanidad de su loba
sobre su apariencia.

Sacar la cabeza por la puerta resultó ser más fácil de lo esperado,


ya que quienquiera que la hubiera dejado aquí no la cerró
completamente. Le costó un poco de esfuerzo, pero se las arregló para
abrirla, solo para encontrarse en un oscuro túnel. La única luz provenía
de la bombilla de la habitación. Aquí fuera, notó un zumbido en el aire,
un zumbido parecido al de una máquina, probablemente un generador,
que explicaba la electricidad de la habitación.

Serie Bitten Point 02 226


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Levantando la nariz, olfateó. Cemento. Dogman. Moho. El olor de


otra persona, el mismo que había notado vagamente en la habitación con
ella. La descomposición también impregnaba el aire, junto con algo
familiar.

¿Aria?

Sus ojos se abrieron de par en par, y dio un paso en dirección de


la esencia de Aria. Tomó otro. Sin embargo, después de unos pocos pasos,
se dio cuenta de que iba en la dirección opuesta a la que había venido.

Podría perderme. Se detuvo, desgarrada entre encontrar a su amiga


y volver a buscar ayuda.

Aria nunca se daría la vuelta. Ella me encontraría. Porque Aria era


una verdadera gánster sin miedo. Por su mejor amiga, también fingiría
que era valiente.

Ahora díselo a su corazón acelerado.

Sobre unas patas que realmente no estaban locas por el frío y sucio
hormigón, pisó, pasando a través de unas cuantas puertas, la mayoría
cerradas y, las que no lo estaban, oscuras por dentro. El túnel tenía muy
pocas luces en funcionamiento, las bombillas individuales se esparcían
escasas y distantes, pero al menos podía ver. No es exactamente algo
bueno en este caso.

Cuanto más lejos iba, más se meneaba y se movía su medidor de


Oh-mierda y le rogaba que corriera en dirección opuesta. Los
recordatorios de que Aria la necesitaba, de que podía ser valiente, la
alentaron.

Sin embargo, hace tiempo que desapareció la intrépida


secuestradora y la clavadora de agujas. Las cosas se habían puesto tan

Serie Bitten Point 02 227


Eve Langlais El reclamo de la pantera

terribles con el descubrimiento del cuerpo. La aventura que había


emprendido audazmente se había vuelto agria.

No completamente agria; encontramos a Daryl.

Y ahora, aunque fuera por accidente, había encontrado el rastro de


su amiga. El olor familiar provocó que siguiera adelante, forzándola a
confiar en un coraje que temblaba de miedo. Encontrar una segunda
zapatilla solitaria no la ayudó a mantener su inestable confianza.

¿Y si encuentro su cadáver?

Dudaba que pudiera manejar eso sola. ¿Y si corría hacia Dogman?


Ni siquiera tenía un solo Scooby Snack22. ¿Y si veía una rata gigante? No
había una sola silla en la que trepar y gritar si lo hacía.

Los “qué pasaría si…” se apilaron uno encima de otros,


ralentizando su ritmo, hasta que se quedó temblando en el pasillo
húmedo.

Caca en un palo. ¿Qué estoy haciendo?

Huyendo a ciegas otra vez, eso fue lo que hacía, y mira a cuantos
problemas la llevaron la mayor parte del tiempo. Tal vez debería hacer
algo inteligente por una vez, hacer una elección madura y pensada, como
volver por donde vino y buscar ayuda.

El dilema de qué hacer la mantuvo congelada hasta que escuchó el


aullido de algo en una cacería. El instinto gritó que venía por ella.

¡Eep!

22 Scooby Snack: Comida o galleta para perros.

Serie Bitten Point 02 228


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Veintidós
La camiseta que Daryl planeaba comprar para Cyn: “Estas
tetas pertenecen a un novio celoso. Mira bajo tu propio riesgo”

Los túneles que conducían desde la entrada secreta de la chimenea


eran largos y retorcidos. También se ramificaron unas cuantas veces,
pero podrían haberse ramificado una docena más. Daryl habría seguido
el rastro de ella.

Sus cuatro patas se comieron el túnel a pasos agigantados, su


felino por una vez no protestó por el hecho de que se le estaban mojando
las patas o que no habían explorado los interesantes olores que
impregnaban el lugar.

La urgencia lo llevó a correr cada vez más rápido, probablemente


porque, desde un túnel lateral, el aroma fresco de Dogman superaba al
de Cyn. Parecía que había más de una persona usando estos túneles
ocultos. La falta de luz constante y los giros dificultaban la predicción de
lo que se avecinaba. No ayudó que en unos pocos lugares, partes del túnel
se hubieran derrumbado. Aunque alguien había cavado una abertura a
través de estos puntos, se mostraron ser justos, especialmente para
Constantine, quien, siendo un tipo de hombre bastante voluminoso, no
siempre podía encajar sus anchos hombros con facilidad. En cuanto a
Princess, no se atemorizó en absoluto, su andar de costado y su lengua
caída hacia un lado expresando emoción ante la persecución.

El mayor dilema vino en una bifurcación en los túneles. A través


de uno, Daryl podía oler a Cyn, y sin embargo, Princess se precipitó por
la otra.

—¡Princess! Vuelve con papá —llamó Constantine.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Pero la perrita estaba fuera, ladrando a lo lejos.

—Mierda —maldijo Constantine mientras se iba corriendo detrás


del perro. Gritó—: Amigo, tengo que ir tras Princess, pero deberías seguir
tras Cynthia. Te alcanzaré.

Constantine tendría que hacerlo porque Daryl no estaba dispuesto


a esperarlo, no cuando escuchó el eco del aullido en el túnel que contenía
el aroma de Cyn.

Conozco ese sonido. La llamada de caza de un depredador. Aceleró,


empujándose a sí mismo más y más rápido, casi corriendo a través de
una puerta abierta que apareció de repente. Ralentizó su alocada carrera,
pero aún así quedó sorprendido por el cuerpo peludo que salía corriendo
de la habitación.

Había encontrado a su reciente némesis… Dogman.

Si Daryl hubiera usado su forma humana, podría haber dicho algo


ingenioso como: “Hey, aliento de perro, ¿has comido alguna mierda
últimamente?”. Pero los gatos eran más suaves que eso, así que se
conformó con un Miau y un gruñido mientras luchaban por el dominio.

Esta vez, mantuvo su forma de pantera en lugar de recurrir a un


medio cambio. Sus dientes eran más afilados de esta forma, sus garras
más mortales. Cuando la cosa perro lo tiró al suelo, lo pagó con sangre,
mientras Daryl rasgaba la piel de la cosa en tiras.

A diferencia de una criatura normal, Dogman no gritó de dolor. Solo


se cabreó más.

Y más babas. Como, agh, usa un puto babero.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Entonces Daryl lo sintió, un chisporroteo eléctrico como si alguien


lo hubiera tocado con un rayo, excepto que provenía de la criatura o, más
probablemente, del collar metálico de la criatura.

Daryl soltó al monstruo, quien siseó y gruñó cuando sus dedos


agarraron el anillo alrededor de su cuello.

—Sabes que eso no funcionará, Harold. —El hombre que apareció


a la vista no era un extraño para Daryl. Mientras el tipo era unos años
mayor, lo reconoció como el hijo del Sheriff Pete, Merrill.

El conocimiento recorrió un largo camino y explicó por qué a Pete


no le interesaba que la gente se enterara de lo que estaba pasando. Su
hijo estaba involucrado, y no en el buen sentido, a juzgar por el revólver
en una mano y el control remoto en la otra.

Dado que quedarse como gato no le daría ninguna respuesta,


cambió de forma y esperó que Merrill no usara ese momento para
dispararle. Las balas dolían. Después de que le dispararan varias veces
cuando era más joven y le gustara jugar al escondite con los cazadores,
Daryl prefirió no explicarle a su madre, una vez más, por qué tenía que
sacar balas de su carne.

Extendiéndose en toda su altura, miró al hijo del sheriff, sin dejar


de mirar de soslayo al perro agachado a sus pies.

—¿Qué estás tramando, Merrill?

—Solo hago mi trabajo.

—¿Hacer tu trabajo implica matar gente y secuestrar a otros?

El tipo sacudió la cabeza.

Serie Bitten Point 02 231


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Si este es tu intento de hacerme hablar y decir lo que pienso,


entonces deberías dejarlo ahora. No te voy a decir nada. ¿Para qué
molestarse, si pronto lo vas a experimentar? Necesitamos nuevos sujetos.
Tu novia hará uno bueno, pero tú serás todavía mejor. No tenemos
ningún felino con quién jugar.

—No seré una rata de laboratorio para tu juego enfermizo.

—No es un juego. Todo lo que he hecho está totalmente autorizado.

—No puedes decirme que el consejo accedió a dejarte matar gente.

Los labios de Merrill se retorcieron.

—Un lamentable accidente. Hemos tenido unos cuantos


recientemente. Pero nada que no podamos ocultar. Lo hemos estado
haciendo durante años. Y, ahora, basta de charla. Ponte de rodillas con
las manos detrás de la espalda.

—¿O qué? ¿Me dispararás? Prefiero morir antes que ir


voluntariamente contigo. —En realidad, prefería masticar la cara de
Merrill, y luego mear en él, el máximo desdén felino.

—¿Quién dice que esta arma tiene balas? —La sonrisa en la cara
del otro hombre no era nada tranquilizadora—. El laboratorio prefiere a
los sujetos ilesos. De ahí el por qué esta pistola está cargada de
tranquilizante.

Oh-oh. Antes de que Merrill terminara de hablar, Daryl se lanzó a


un lado, evitando el primer disparo. Un túnel estrecho, sin embargo, no
ofrecía muchas opciones de movimiento. Sin nada que perder excepto su
vida, hizo lo único que pudo. Atacó a Merrill, pillando al tipo con la
guardia baja.

Serie Bitten Point 02 232


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Cayeron al suelo, golpeando con fuerza. Un ruido metálico le hizo


saber a Daryl que Merrill perdió el control del arma, pero había
mantenido el del control remoto.

—Mátalo —gritó Merrill, y Daryl no tuvo que escuchar el gruñido


por detrás para saber que Dogman, un hombre que solía llamarse Harold,
se levantó ante la orden.

Envolviendo sus manos alrededor de la garganta de Merrill, logró


un golpe fuerte, dos, antes de que el instinto lo hiciera rodar hacia un
lado, y justo a tiempo, cuando Harold se abalanzó.

El impacto golpeó el control remoto de la mano de Merrill, y Daryl


vio un momento de pánico parpadeando en sus ojos.

Antes de que pudiera pensar en ello, Harold saltó sobre él, con unas
patas peludas y garras que acuchillaban. Daryl cogió las muñecas
cubiertas de piel y lo mantuvo a raya, apenas.

Su lucha le hizo retroceder, la criatura parecida a un perro lo


suficientemente fuerte como para que Daryl perdiera terreno. Su pie pisó
algo que crujió. Fue suficiente para hacerlo tropezar.

—Mierda —gruñó la palabra mientras se sentía caer al suelo y


luego lo pensó de nuevo mientras se esforzaba por evitar que Harold le
arrancara la garganta.

Soy hombre muerto. En ese momento, Daryl comenzó a despedirse


mentalmente de algunas personas. Su posición bajo Harold
definitivamente lo puso en desventaja.

Las mandíbulas babeantes bajaron. La luz salvaje en los ojos de


Harold no contenía ni una onza de humanidad, nada más que un hambre
mortal.

Serie Bitten Point 02 233


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Puede que se hubieran apagado las luces en ese momento si algo


no hubiera golpeado a Dogman y lo hubiera desequilibrado.

Tropezando con sus pies, Daryl notó una pequeña loba que se
enfrentaba a un Harold mucho más grande.

Podía oler el miedo que irradiaba de ella, ver el miedo en ella, pero
estaba allí de pie, con los pelos de punta erizados, el labio abierto en un
gruñido, intentando defenderlo.

Ah, qué linda.

—No te preocupes, cariño. Yo me encargo de esto. —Daryl le


disparó al perro por la espalda con la pistola tranquilizante que había
recogido del suelo. Le disparó una segunda y una tercera vez, solo para
estar seguro.

Harold gruñó, dio un paso asombrado hacia Cyn, luego se dejó caer
de rodillas antes de estrellarse de frente contra el suelo. Daryl no perdió
ni un segundo más mirando para ver si se quedaba allí. Se balanceó
buscando a Merrill, pero del otro hombre no pudo encontrar rastro. El
bastardo se había escabullido.

El alivio lo invadió cuando se volvió hacia Cyn y se dio cuenta de


que ella estaba a salvo. A salvo, pero, ¿por qué se acurrucó contra la
pared, con la cabeza colgando?

—¿Estás herida, cariño? —Daryl pasó por encima de Harold y se


agachó ante ella. Extendiendo la mano, quería acariciarla, pero ella giró
la cabeza lejos de él—. ¿Qué demonios? ¿Qué está mal?

Él le dio espacio mientras ella cambiaba de forma, el pelo absorbido


por la piel, los huesos agrietándose y volviéndose a formar. Un parpadeo
de un ojo, un gemido agonizante, y entonces su miel moca se desplomó
ante él.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

La arrastró a sus brazos, ignorando su chillido. La aplastó con un


abrazo gigante.

—Que me jodan, pero me alegro de haberte encontrado.

—Viniste a buscarme.

—Por supuesto que lo hice. Realmente no pensarías que dejaría


que te secuestraran y no haría nada, ¿verdad?

Ella inclinó la cabeza y le dio una pequeña sonrisa.

—Eres el primer hombre, a parte de mi padre, que me rescata.

—¿Necesitas que te rescaten a menudo?

Se encogió de hombros.

—Me entra el pánico.

—No, esta vez no lo hiciste. Me salvaste, Cyn.

Ella agachó la cabeza.

—No podía dejar que se comiera tu cara. Es un poco linda.

—¿Solo un poco? —Se rió—. Espera, no respondas a eso. Me alegro


de que tu loba llegara a tiempo. Es una monada, por cierto.

La sintió ponerse rígida.

—No tienes que fingir.

—¿Fingir qué?

—Que no había nada malo con mi loba. He llegado a enfrentarlo.

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

—¿Enfrentarse con qué? —Frunció el ceño—. No vi nada malo en


tu loba. Cuatro patas. Piel. Orejas. Geniales y enormes dientes.

—Una cola rechoncha.

Él resopló.

—¿Y? ¿Y qué pasa con ella?

Su turno de fruncir el ceño.

—No tengo una cola de lobo adecuada, solo un pequeño trozo de


una que el médico dice que heredé de mi padre.

Si bien no sucedía a menudo, a veces el mestizaje de la especie


mezclaba algunos rasgos. Pero Daryl no entendió el problema.

—¿Y qué si tienes un culo de oso? Resulta a que a mí me gusta tu


trasero.

—¿No te molesta que no sea perfecta?

Daryl la apretó fuerte.

—Ahí es donde te equivocas, cariño. Eres perfecta. Justo de la


forma que eres.

—Si no estuviéramos en un túnel oscuro junto a este perro que


ronca, te recompensaría por ese comentario.

—¿No crees que podríamos tener uno rapidito?

Un grito desde el túnel.

—No, no tienes tiempo. Ninguno de nosotros lo tiene. Tenemos que


encontrar una salida.

Serie Bitten Point 02 236


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Antes de que Daryl pudiera preguntar por qué, un estruendo


sacudió el túnel. Luego otro.

No se necesitaba un miedo saludable al fuego para que se diera


cuenta que olía a humo, aunque todavía era tenue, probablemente no era
un buen presagio para ellos.

Constantine apareció, corriendo hacia ellos con una perrita metida


bajo el brazo.

—Algo pasó con el túnel por el que entramos. Tenemos que


encontrar otra salida y rápido antes de que el humo se espese más.

—¿Qué pasa con él? —Cyn señaló al dormido Harold.

Dado los problemas que Dogman había causado, el primer impulso


de Daryl fue dejarlo. Sin embargo, como Merrill había huido, todavía
necesitaban respuestas.

—Deberíamos llevárnoslo.

—Lo tengo. —Constantine empujó a Harold en un agarre de


bombero y los guió a través del túnel, pero no muy lejos, mientras otro
estruendo sacudía la tenue estructura. La luz parpadeante se apagó y la
siguiente, a unos metros de distancia, no proporcionó mucha
iluminación.

El agua golpeó a Daryl en la cara, una corriente que se hizo más


gruesa a medida que el techo sobre sus cabezas se agrietaba, grietas que
realmente no podía ver debido a la densa oscuridad, pero que podía
imaginar fácilmente.

—¡Corred! —gritó Constantine.

¿Correr a dónde?

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Salieron a toda prisa corriendo, Daryl sosteniendo la mano de Cyn


para no perderla en su loca y oscura carrera.

Una tenue luz delante mostraba una de las pocas bombillas que
colgaban del techo. Pero más importante que eso, había una escalera
atornillada a la pared cercana.

Constantine dejó a Harold y a su perro antes de subir los peldaños


oxidados para poder empujar la trampilla de encima. Al principio no
quería moverse. Sin embargo, asaltado por la determinación de
Constantine empujando con el hombro, crujió, gimió y finalmente se
abrió. El barro se deslizó por las grietas, pero Constantine apretó los
dientes y volvió a empujar, pasando la capa del pantano en la parte
superior de la escotilla para revelar un cielo nocturno.

Saltando al suelo, sacudió la cabeza a la abertura.

—Vosotros dos vais primero. Luego agarraré a este tipo y os


seguiré.

Con el humo cada vez más denso y un estremecimiento casi visible


que vibraba en el túnel a su alrededor, Daryl no perdió el tiempo
empujando a Cyn por la escalera. Tampoco pudo evitar mirar con
demasiado interés su trasero desnudo mientras se meneaba.

Un hombre inteligente, Constantine miró hacia otro lado. Daryl se


aferró a los peldaños después, moviéndose rápida y flexiblemente hasta
que emergió en el pantano. Inmediatamente se giró y se arrodilló.

—Entrégame a Harold —le dijo a Constantine.

—Princess primero.

Serie Bitten Point 02 238


Eve Langlais El reclamo de la pantera

La perrita no parecía impresionada de que la estuviera entregando


como a un balón de fútbol, pero al menos no intentó arrancarle el brazo
a Daryl.

Luego, Constantine se agachó para agarrar al bastardo peludo,


pero parecía que no eran solo las zarigüeyas las que se podían hacer
pasar por muertas.

Con un gruñido, Harold saltó y saltó a Constantine. El gran hombre


logró evitar un golpe mortal de esas patas, pero al hacerlo, perdió la
oportunidad de agarrar a Harold antes de que saliera corriendo por el
túnel hacia el denso humo.

Constantine dio un paso, dos, tras él, y Daryl ladró:

—Ni se te ocurra. Este lugar está a punto de colapsar. No vale la


pena morir por él.

Con un suspiro, Constantine se giró y agarró la escalera justo


cuando otro temblor sacudió el lugar, un temblor que seguía en marcha
cuando algo en la distancia explotó. El humo se elevó repentinamente
desde la escotilla.

Sin más preámbulos, Constantine salió del suelo, gritando:

—Alejaos de él antes de que se derrumbe.

Con los ojos bien abiertos, Cyn corrió para obedecer, y con Princess
otra vez levantada del suelo, los tres huyeron, con los pies revoloteando
a través de la mugre hasta los tobillos, y no se detuvieron hasta que
llegaron a un bosquecillo de árboles con troncos gruesos. Bajo sus ramas,
se acurrucaron cuando el túnel del que acababan de escapar dio un
último eructo de humo. La estructura oculta se derrumbó, chupando un
montón de agua y suciedad con ella.

Serie Bitten Point 02 239


Eve Langlais El reclamo de la pantera

El pantano recuperó lo que le pertenecía, pero no se había


alimentado de Daryl y sus amigos, no esta noche.

Esperemos que nunca.

Serie Bitten Point 02 240


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Capítulo Veintitrés
Cynthia: Creo que me voy a quedar en Bitten Point.

Mamá: (silencio)

Cynthia: ¿Mamá?

No tomó mucho tiempo como se esperaba volver al B&B,


especialmente porque tenían un faro brillante que seguir en el cielo. Lo
más difícil fue darse cuenta de que tendrían que aparecer desnudos.

Sin embargo, ese temor resultó infundado, porque Daryl envió a


Constantine por delante, y el gran hombre les robó algo de ropa.

No se dijo mucho durante ese viaje. ¿Qué podrían decir? Harold


había escapado. Los túneles se habían derrumbado, y las únicas pistas
que tenían de dónde había ido Aria habían desaparecido. ¿Pero dónde?
¿Y por qué?

Preguntas por el momento que se quedarían sin respuesta, pero


otras cosas podrían salir a la luz. Con el asesinato y el incendio en el
B&B, esta vez no había forma de ocultar lo que pasó.

Según los policías que presenciaron el incendio, éste pareció


comenzar en algún lugar debajo de la casa. Nadie sabía cómo, pero el
resultado iluminó el cielo durante horas. Y todo el mundo en la ciudad
supo que el lugar ardía.

Todos los que podían echar una mano lucharon contra las llamas
que aparecieron, pero no hubo forma de salvar la estructura.

Por suerte, todos salieron de la casa a tiempo, excepto el sheriff


Pete. Nadie lo había visto desde que comenzó el infierno. Sus hombres

Serie Bitten Point 02 241


Eve Langlais El reclamo de la pantera

suponían que se había quedado atrapado en el fuego, pero Cynthia, que


ahora tenía una relación mucho más estrecha con el crimen debido a
Daryl, se imaginó que el Sheriff Pete lo había iniciado para cubrir sus
huellas y las de Merrill. Luego desapareció, al igual que Harold, el tipo
perro. Le gustaría pensar que todos se quemaron, atrapados por las
llamas, pero ni siquiera ella era tan ingenua. Al mal le gustaba florecer.

Según el jefe de bomberos, y Constantine lo confirmó, pasarían


días, si no más, dependiendo del daño en la estructura, antes de que
pudieran entrar en las ruinas para buscar cuerpos o incluso intentar
aventurarse en los túneles que salían desde la casa. Las posibilidades de
que permanecieran indemnes, o incluso transitables, se consideraban
improbables. Lo que sea que los túneles escondieran debajo quedaría así,
dejándolos con más preguntas que respuestas, siendo la pregunta más
grande: ¿estaba Aria todavía viva?

Le molestaba que nunca supieran lo que había sucedido. El fuego


destruyó cualquier pista. Cenizas sobre cenizas. Secretos en polvo.

De las ruinas del desastre, sin embargo, surgió la esperanza. Si


bien Cynthia no podría saber dónde estaba Aria, no renunciaría a la
creencia de que su mejor amiga vivía y que encontraría su camino. Ella
ha pasado por mucho en su vida para que termine tan pronto. Y Cynthia
realmente creía que su amiga estaba en algún lugar de Bitten Point, lo
que significaba que Cynthia también se quedaría. Pero Aria no era la
única razón para quedarse.

No iré a ninguna parte a menos que Daryl venga conmigo.

Como el mundo humano no podía enterarse de su participación en


el incendio del B&B, se pensó que lo mejor era que Daryl y Cynthia
abandonaran la zona. A pesar del encubrimiento de su presencia, tuvo
que responder a una frenética llamada de su madre.

Serie Bitten Point 02 242


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Thea, bebita, gracias a Dios que estás viva. Cuando oímos lo del
incendio, tu padre se volvió oso pardo.

—Dile a papá que estoy bien. —Más que bien, se iba a casa con
Daryl. A casa, por extraño que parezca, dondequiera que Daryl la llevara.

—Pregúntales a tus padres en qué hotel están. —Daryl no giró la


cabeza cuando lo preguntó.

Un ceño fruncido arrugó su frente.

—¿Por qué?

—Para que pueda dejarte allí. Tú y tus padres deberíais iros de la


ciudad.

—Mamá, te llamaré mañana. —Colgó y lo miró fijamente. El pobre


Daryl parecía tenso desde que dejaron el fuego. Apretó el volante de la
camioneta de Constantine que había sobrevivido a la explosión del
tanque de propano junto a la casa con solo unas pocas abolladuras
nuevas. Su amigo dijo que lo llevaría uno de sus compañeros de la
estación de bomberos. Daryl no discutió, pero Cynthia hizo una nota
mental para conseguir un coche nuevo. Con el suyo destruido, y Daryl
en préstamo de Caleb, necesitarían transporte—. ¿Qué pasa contigo?

—No me pasa nada malo.

—Entonces, ¿por qué estás tratando de dejarme con mis padres?


¿Qué pasó con pasar el rato para ver dónde iban las cosas?

—Eso fue antes de que casi murieras. ¡Otra vez! —Golpeó sus
manos en el volante, la sacudida los hizo desviarse antes de que volviera
a tener el control.

Serie Bitten Point 02 243


Eve Langlais El reclamo de la pantera

—Pero no morí. Ni tú tampoco. —Y tampoco lo hizo Aria,


esperaba—. Las únicas personas que han llegado a un final prematuro
fueron los malos. Y yo les digo buen viaje.

—¿Y si no perecieron? ¿Y si todavía están ahí fuera?

Le miró fijamente cuando se dio cuenta del problema.

—Estás preocupado por mí.

—Por supuesto que estoy jodidamente preocupado por ti.

—¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres adorable, gatito? —Se


burló intencionalmente de él.

—No me llames gatito. O adorable.

—¿Por qué, te hace pensar en tu mami?

Prácticamente podía escuchar el silbido del aire a través de sus


dientes apretados.

—Esto no es divertido, Cyn.

—Si tú lo dices. Si has terminado de lloriquear…

—No estoy lloriqueando.

—Dice el hombre que necesita una baguette y queso.

—Me estás volviendo loco, Cyn.

—Bien —respondió mientras él se detenía en su edificio. Saltó del


camión y se fue saltando a la escalera de incendios. La siguió de cerca.

Esta vez, nadie los esperó fuera o dentro. Apenas entró en su


apartamento, la camisa manchada de hollín que llevaba salió volando y

Serie Bitten Point 02 244


Eve Langlais El reclamo de la pantera

golpeó el costado del cubo de la basura en la cocina. Suficientemente


cerca.

—Cyn, ¿qué estás haciendo?

—Quitarme estas cosas apestosas.

—Entonces tendrás que volver a ponértelas porque, tan pronto


como recoja algo de dinero, te pondré en un tren de vuelta a la ciudad.

—Buena suerte con eso. No me voy a ir.

—Y yo digo que lo harás. Es demasiado peligroso para ti esto.

—Es peligroso para los de nuestra especie en todas partes.

Daryl se pasó una mano por el pelo.

—¿Por qué eres tan testaruda? No quiero que salgas lastimada.


Maldita sea. Cuando me di cuenta que habías desaparecido…

Ah, qué lindo. El gatito grande y malo estaba preocupado por ella.
Qué chico tan tonto. ¿Todavía no entendía que mandarla lejos no
solucionaría el problema? Tal vez ella debería señalar eso.

—¿Así que crees que ponerme en un tren, sola, que me deje en una
enorme estación en el centro, otra vez, sola, es más seguro que quedarme
aquí contigo?

Él parpadeó. Abrió la boca. La cerró.

—No hay perros o dinosaurios asesinos en la ciudad.

—No, hay taxis, y pandillas locas y muchas otras cosas malas que
me pueden pasar. A menos que esta sea tu forma de decir que no me
quieres. —Señaló con el pulgar a la cintura de sus pantalones y lo miró,

Serie Bitten Point 02 245


Eve Langlais El reclamo de la pantera

preguntándose si estaba malinterpretando las cosas. Después de todo,


¿qué hombre cuerdo deseaba a una chica que olía a humo y a fangoso
pantano, con el pelo sobresaliendo en locas direcciones?

Ella meneó sus caderas, y mientras sus pantalones de yoga se


movían un poco hacia abajo, por encima estaba desnuda, sacudiendo sus
pechos, la mirada de él se enfocó.

—Me estoy desnudando —dijo, empujando la tela sobre la


prominencia de sus nalgas.

—Ya lo veo. —Sus puños estaban apretados contra sus costados,


su cara incluso más tensa. Sin embargo, a pesar de todos sus intentos
por no parecer afectado, no pudo ocultar el calor en sus ojos—. ¿Por qué?

—Porque estoy sucia, Daryl. Muy —resplandor—, muy —


estremecimiento—, muy sucia. —Sus pantalones cayeron en un charco
de tela a sus pies, y salió de ellos—. También estoy muy, muy enamorada
de alguien.

—¿Lo estás?

—Mucho. Y creo que él también me ama, por eso está tan asustado
y tratando de echarme.

—Si él dijera que sí, ¿te irías?

Caminó hacia él, con las caderas balanceándose, adorando cómo


la mirada de él se fijaba en la de ella. Se le acercó y él la abrazó.

—No te voy a dejar, Daryl. Te mordí por una razón. Porque eres
mío.

Con esas palabras, se liberó de su abrazo y se fue a la ducha. No


entró sola en el agua caliente. Daryl estaba justo detrás de ella.

Serie Bitten Point 02 246


Eve Langlais El reclamo de la pantera

La hizo girar bajo el agua caliente para poder pegar sus labios a los
de ella en un beso ardiente. Su boca decía lo que él no podía. Su cuerpo
decía las palabras que no sabía cómo decir. Pero ella estaba de acuerdo
con eso porque las acciones eran lo que importaba.

Mientras el agua los limpiaba, llevándose los rastros de su


aventura, se moldeó a él. La acalorada dureza de su erección presionó
contra la parte inferior de su vientre, palpitando de emoción. Su sexo
también palpitaba, la excitación ya corría desenfrenada a través de ella.
Solo le tomó un toque a Daryl para encenderse.

—Tómame. Te necesito —gimió Cynthia entre jadeos.

—¿Y si quiero ir despacio? —murmuró entre mordiscos a su labio


inferior—. Tal vez quiera tomarme mi tiempo por una vez. Explorar cada
centímetro de tu exquisito cuerpo. Ceo que necesito otro trago de tu
crema. Tal vez pasar algún tiempo chupando esas pequeñas y duras
bayas tuyas.

—Grandes ideas para después —gruñó. Agarró su mano y la apretó


contra su montículo—. Ahora mismo, necesito que te encargues de esto.
—Un gemido lo dejó en el momento en que sus dedos tocaron los pliegues
resbaladizos de su sexo—. Te deseo a ti —susurró ella en su boca.

Esas palabras demostraron su punto de ruptura. Daryl la giró


hasta que quedó de cara a la pared de azulejos. Apoyó sus manos contra
ella mientras él la sujetaba por las caderas para tirar de su trasero hacia
atrás.

Sin que se lo pidieran, abrió las piernas e inclinó el trasero para


tentarlo. La dura cabeza de su polla se frotó contra ella, extendiendo los
pétalos de su sexo, sumergiéndola lo suficiente como para mojarla con
sus jugos.

Serie Bitten Point 02 247


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Iba lento, muy lento. Ella movió el culo, empujando hacia atrás y
no por encima de mendigar.

—Por favor.

Sus manos agarraron la cintura de ella mientras él se empujaba


más profundamente. No pudo evitar tomar medidas drásticas contra él,
apretando su polla con fuerza. Pareció tardar una eternidad antes de que
estuviera completamente asentado dentro de ella, y luego se detuvo.

Ella podría haber gruñido. Definitivamente, se volvió contra él,


moviendo el trasero para asentarlo más profundamente.

Sus dedos se clavaron en sus caderas, y ella lo oyó chupar un


suspiro y luego perder el control. La retirada de su polla fue solo para
que él pudiera bombearla, golpearla, empujarla hacia el sexo
voluntariamente rápido y duro. El sonido de carne abofeteando a carne
fue bien con sus gemidos de placer.

Entonces se detuvo.

Ella hizo un sonido de protesta, que él se tragó mientras la giraba


para mirarla a los ojos.

—Pon tus piernas alrededor de mi cintura —ordenó, y agarró su


muslo, levantándolo y, al mismo tiempo, exponiéndola.

Se deslizó de nuevo dentro de ella, su largo pene llenándola, sus


labios encontrando los suyos bajo el cálido rocío de la ducha. Todo estaba
resbaladizo y mojado.

Más rápido. Más rápido. Sus caderas se agitaron mientras se


conducía contra ella, cada fuerte bofetada de su cuerpo llevando su
placer más alto. Sus labios se arrastraron desde los suyos a lo largo de
la línea de su mandíbula, mordisqueando mientras él seguía empujando.

Serie Bitten Point 02 248


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Mientras su canal se apretaba más y más fuerte, en la cúspide de


la dicha suprema, sus labios se deslizaban como plumas por la
vulnerable piel de su cuello.

Su respiración llegaba en jadeos frenéticos. Su boca chupaba la


piel de ella. Al soltarla con un leve gemido de felicidad, su cuerpo tembló
y luego se estremeció, llegó, y llegó con una intensidad violenta, ya que
no solo la polla de él salpicó de calor con fuerza dentro de ella, sino que
sus dientes se apretaron contra su piel para marcarla.

Reclamándome.

Y ella no podía estar más feliz.

Solo una vez que se acurrucaron en la cama un rato más tarde,


con la piel todavía húmeda de la ducha y ruborizada de hacer el amor,
dejó que sus dedos trazaran la marca más reciente en su cuello.

—Me mordiste de nuevo —dijo ella.

—Sip.

—¿Por qué?

La hizo rodar sobre él, anclándola con sus manos en las mejillas
de su culo.

—Porque esta vez sabía lo que estaba haciendo, y quería que todos
lo vieran.

—¿Qué quieres decir?

Él gimió.

—¿Vas a hacer que te lo explique en voz alta?

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Eve Langlais El reclamo de la pantera

Sus ojos se arrugaron mientras ella sonreía.

—Solo para que no haya errores.

—Bien. Piensa en la mordida como en mi pantera reclamándote.

—¿Qué hay del hombre?

Sus labios se estiraron.

—El hombre quiere vivir con Cyn-totalmente un para siempre


contigo.

Qué suerte, ella también.

Serie Bitten Point 02 250


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Epílogo
Cynthia: Lo amo, papá.

Papá: Harrumph (Traducción: No creo que sea lo suficientemente


bueno para ti, así que cuando te haga daño, lo despellejaré vivo)

Cynthia: Yo también te quiero, papá.

Zip. Cragh. Cragh.

Cynthia se despertó y encontró a su madre inclinada sobre ella,


con una cintra métrica en la mano, y un lápiz apretado entre sus dientes.

Acostumbrada a las rarezas de su madre, no hizo ningún gesto,


pero Daryl dejó escapar un:

—¡Eep! —Muy poco masculino.

—No me hagas caso. Solo estoy tomando algunas medidas. —Su


madre dejó que el carrete absorbiera la cinta mientras anotaba algunas
notas en una carpeta que había colocado en la mesita de noche.

Reprimiendo su diversión, Cynthia se mordió los labios, pero no


pudo amortiguar por completo una risita mientras Daryl se aseguraba de
que la sábana quedara más alta sobre su pecho.

—¿Medir qué? —Se atrevió a preguntar él.

—Oh-oh —murmuró Cynthia—. No deberías haber ido ahí.

Mamá colocó su lápiz encima de una oreja y le sonrió.

—Estoy midiendo la superficie de la cama y el suelo circundante.


Ya calculé el espacio desde la puerta principal de tu casa hasta el

Serie Bitten Point 02 251


Eve Langlais El reclamo de la pantera

dormitorio. ¿Asumo que estaréis usando la puerta principal y no la


ventana de nuevo cuando la traigas de regreso?

—¿Traerla de regreso de dónde? ¿Y para qué necesitas exactamente


todas esas medidas? —Daryl se enderezó a una posición sentada en la
cama, sus ojos adquiriendo una mirada salvaje que ella había notado
más de una vez en las primeras fotos de su padre tomadas con su madre.
El pobre Daryl tenía el aspecto de un gran gato atrapado en la mira. No
había escapatoria.

—Es por los pétalos de rosa, por supuesto. Pensé que los
tendríamos revoloteando en el suelo en línea recta desde la puerta que
lleva a la cama. Para la cual ya he pedido ropa de cama nueva. Blanca,
por supuesto, para que los pétalos contrasten muy bien.

—Pero me gustan mis sábanas —exclamó Daryl, agarrándolas con


más fuerza a su pecho.

Su madre resopló.

—Esas sábanas son de soltero. Una vez que estés casado…

—¿Casado?

—También estudiaremos la posibilidad de mejorar vuestros


arreglos de vivienda. Tal vez lo hagamos juntos. —Fue casi doloroso ver
la repentina idea florecer, especialmente porque Daryl no la conocía
mejor y no tenía tiempo para prepararse. Cynthia se mordió el interior de
la mejilla cuando su madre dejó caer su mejor golpe hasta ahora—. Es
hora de que Larry y yo nos mudemos a un lugar nuevo. Escuché que hay
algunas bonitas viviendas disponibles en la ciudad. Tal vez podamos
encontrar dos en la misma calle o, mejor aún, una al lado de la otra.

Serie Bitten Point 02 252


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Un hombre cuerdo podría haber saltado de la cama, con las partes


desnudas balanceándose, y correr gritando hacia el pantano. Pero
Cynthia no se había enamorado de Daryl por su estabilidad mental.

Su gatito malo tenía una mirada en la que Cynthia no confiaba,


especialmente ya que sonrió. Ningún hombre en su sano juicio sonreía
ante las maquinaciones de su madre.

—Todo eso suena fantástico. Deberíamos tenerte cerca para


cuando empecemos a sacar niños.

—¿Niños? —Su madre repitió la palabra.

—Al menos un par. Y dado que tienes el matrimonio controlado,


creo que Cynthia y yo deberíamos empezar a trabajar en eso mientras tú
exploras las escuelas locales.

—Solo lo mejor para mis nietos —dijo su madre mientras salía


corriendo de la habitación—. Espera que le diga a Luisa que vamos a ser
abuelas.

Cynthia no se movió hasta que oyó la puerta cerrarse. Entonces se


volvió hacia él y exclamó:

—Le acabas de decir que vamos a tener hijos. ¿Estás tomando


hierba gatera?

—No, estoy enamorado. De ti.

Y eso era todo lo que realmente importaba.

La vida en Bitten Point absorbió a Cynthia, y al poco tiempo,


aunque no encontraron a Aria, su amiga consiguió otra llamada
telefónica, una extraña en la que Aria dijo:

—No me busques. Estoy bien.

Serie Bitten Point 02 253


Eve Langlais El reclamo de la pantera

En cuanto a Cynthia, estaba más que bien. Estaba enamorada, y


era una gánster, especialmente cuando consiguió que Renny le dibujara
un tatuaje permanente de un gatito en el trasero.

*****

Estúpido pantano. Succionaba sus miembros cuando intentaba


descansar. La cubrió de una segunda piel viscosa que apestaba. Pero al
menos la escondió de los rastreadores.

Sabía que estaban ahí fuera. Cazando…

Cazándome para que puedan arrastrarme de vuelta a ese lugar.

Nunca.

Había estado corriendo y escondiéndose durante horas, y todavía


así, no se sentía segura.

Sabiendo lo que sabía, ¿volvería a sentirse segura alguna vez?

Un ululante chillido llegó de la distancia, un extraño sonido que se


hizo eco y que congeló el aliento en sus pulmones.

Desataron a los cazadores. Había esperado salir del pantano antes


de que eso ocurriera. Esperaba llegar a cierta casa segura antes del
anochecer. Sin embargo, el pantano no había cooperado, y ahora que
había llegado la noche, la persecución estaba realmente en marcha.

Cuando volvió a sonar el grito primitivo, no se movió ni por un


momento, solo permaneció agachada en el lodo y las malas hierbas,
esperando que el cazador no la viera.

Por un momento, una sombra apareció contra la luna, una criatura


que parecía colgada en el aire sobre alas de cuero.

Serie Bitten Point 02 254


Eve Langlais El reclamo de la pantera

¿La había visto? ¿Se zambulliría? ¿Podría…?

Chillando con enfado, se inclinó y se agitó.

Una docena de latidos de corazón más tarde, se atrevió a respirar


de nuevo y mirar hacia adelante, solo para parpadear hacia su más
reciente problema.

Grrr.

El vicioso sonido provenía de una criatura de ojos pequeños, con el


hocico acurrucado hacia atrás para revelar unos dientes pequeños.

¿En serio? Había comido ardillas más grandes que esto como
bocadillo.

Pero, lo que más la preocupó fue la sombra que se alzaba sobre las
dos y decía:

—Vaya, vaya, Princess, ¿qué tenemos aquí?

—Problemas si no te apartas de mi camino. —Aria miró al tipo


grande a través de una sucia mata de cabello. Incluso ella podía admitir
que carecía de un factor de intimidación, pero cuando él se atrevió a reír,
no lo pensó dos veces antes de actuar.

El puñado de barro golpeó directamente en la cara del gigante con


una satisfactoria salpicadura.

—¿En serio acabas de hacer eso? —preguntó con clara molestia


mientras se limpiaba el barro de la cara con una mano.

—Fuera de mi camino.

—¿O qué?

Serie Bitten Point 02 255


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Quizás lanzar un segundo puñado no era la respuesta más


madura, pero antes de que ella pudiera decir que se lo merecía, Princess
atacó.

Fin

Serie Bitten Point 02 256


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Staff
Soñadora: Mdf30y
Cazadora: Pily1
Diseño: Lelu y laavic
Lectura Final: Laavic

Serie Bitten Point 02 257


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Serie Kodiak Point


01 – El reclamo del Kodiak
Él podría gruñir, pero ella no tenia miedo de morder.
Cuando Hands asume el completo cuidado de su clan lo
último que este oso Kodiak necesita es una mujer asomando
su pequeña y linda nariz en sus asuntos. Pero cuando ella
se niega a dar marcha atrás, y muestra el coraje para
enfrentarle él no puede resistirse al encanto de una chica de
ciudad con curvas.
Ella es mía. Toda mía.
Y cuando un clan rival piensa utilizarla para forzar su pata,
va a mostrarles por qué nunca deben enojar a un Kodiak, o
amenazar lo que es suyo.
Tammy está convencida de que todos los hombres son
escoria, incluso los más hermosas como Reid Carver. Ella
sabe que está escondiendo algo. Algo grande. Simplemente
nunca espero que un oso verdadero se escondiera debajo de
todos esos músculos deliciosos. Pero cuando la verdad sale
y trata de asustarla con un rugido le muestra que no sólo los osos pueden dar
un bocado.

02 – Sobrepasado por el amor


¡No te metas con su zorra!
Un testarudo alce no tiene ninguna oportunidad cuando una
zorra decide convertirle en su compañero.
Boris se fue para defender a su país cuando todavía era un
chico. Volvió como un hombre cambiado. Un hombre
dañado.
Pero Jan todavía le quiere.
Siendo un hombre de pocas palabras, Boris tiene una
manera firme de decir No, pero su determinada fierecilla sabe
que él es su compañero. A pesar de unas insinuaciones
menos que sutiles, Jan no ha tenido mucho éxito en
conseguir que su testarudo alce la note, pero todo cambia
cuando su vida es puesta en peligro.
De repente el soldado dañado no deja de encontrar excusas
para ir a salvarla, pero por lo que respecta a Jan, es su
compañero el que necesita que le salven.
Harán falta unas pocas maniobras sutiles para conseguir
que su alce admita que la ama, pero esta astuta fierecilla está más que
preparada para el desafío. Y si eso no funciona, mamá se ha ofrecido a dejarle
la pistola que usó para su propio compromiso.
Bienvenidos a Kodiak Point, donde la vida salvaje puede que lleve ropa, pero es
el instinto animal el que gobierna el corazón

Serie Bitten Point 02 258


Eve Langlais El reclamo de la pantera

03 – Polar descubierto
¿Qué puede hacer un oso cuando un humano tiene un
efecto polarizante?
Cuando Vicky se desliza accidentalmente al lado de un
oso polar, no espera enamorarse. Ser comida sí, tal vez
utilizada como un juguete, pero ¿convertirse en el objeto
del afecto y el deseo de un oso?
¡Loco! Casi tan loco como el hecho de que el oso polar
resulta ser un hombre. Un hombre atractivo. Un hombre
que gruñe, ruge y hace todo lo posible para alejarla.
Solo para regresar.
Gene tiene una sola cosa en su mente, venganza, hasta
que Vicky se estrella contra su vida.
Después del dolor y la traición que sufrió en la guerra, lo
único que quiere es venganza contra los hermanos que lo
dejaron. Pero está confundido cuando, en lugar de querer
castigarlo por sus malos actos, le ofrecen perdón.
Como si esto fuera poco molesto, la friki más hermosa que jamás ha conocido,
con la piel besada por el caramelo cubriendo una exuberante figura redondeada
y que lleva las gafas de montura negra más sexys, no le deja solo. O más bien,
parece que no puede dejar de seguirla. Y no es solo porque alguien quiere
hacerle daño.
Él la quiere. ¿Pero la quiere más que a la venganza?.

3,5 – El regalo del caribú


Maldita sea, un hombre tiene su orgullo y un caribú una
cierta presencia majestuosa, todo lo cual podría terminar
arruinado si se humillaba interpretando a un simple reno
en el desfile navideño del pueblo.
De ninguna manera llevaría el maldito oropel en sus
astas.
Como el demonio iba a estar luciendo una nariz roja y
tirando de un trineo.
Pero cambia de opinión cuando se encuentra con la
mujer a cargo del evento.
La madre soltera, Crystal, está haciendo todo lo posible
para ofrecerle a su hija la mejor Navidad de todas. Es la
primera que pasan en Kodiak Point, y no va a dejar que
un idiota vanidoso se la arruine a su pequeña.
Si jugar sucio es lo que se necesita… entonces trae los
juegos de Navidad.
Cuando Crystal y Kyle se golpean la cabeza, y los labios, descubren más que
buena voluntad en esa fiesta navideña. Les han regalado una segunda
oportunidad para el amor.

Serie Bitten Point 02 259


Eve Langlais El reclamo de la pantera

04 – La captura del lobo


Ella podría pensar que había capturado al lobo, pero al
final, él obtendrá su corazón.
Brody es un soldado que echa de menos la excitación de
los militares y sus misiones. Se retiró para trabajar como
beta del clan de Kodiak Point... hablando de
aburrimiento... hasta que es capturado por el enemigo.
¿Él, un prisionero?
No por mucho tiempo. Este lobo hará lo que sea para
escapar, incluso si eso implica la seducción.
Primer paso para planear su fuga: fingir interés por una
mujer.
Pero Layla no es una mujer cualquiera. Es especial. No
es una humana. No es una Cambiaformas. No sabe lo que
es aparte de suya.
Prisionera desde hace años, Layla no está segura de qué
pensar del enemigo que comparte celda con ella. Él le
promete esperanza, pero eso implicaría confianza. A pesar de sus dudas, no
puede evitar sentirse atraída por él. Inaceptable, lo que significa que hace todo
lo posible para volverlo loco.
Trabajando juntos, ¿pueden escapar de las garras del enemigo?
¿Y se atreverán a enamorarse?

05 – Amor grizzly
Su madre lo habría golpeado hasta casi matarlo si
hubiera sabido que Travis estaba loco por la médico del
pueblo, pero no pudo evitarlo.
La doctora Jess, una pelirroja algunos años mayor que él,
es su alma gemela. Su grizzly lo sabe. Él lo sabe. Sospecha
que ella también lo hace. Pero él tiene un dilema que se
interpone en su camino.
Su marido. Hablando de inconvenientes.
Menos mal que Travis es tenaz. Incluso si tiene que viajar
a través de un océano, soportar temperaturas
abrasadoras, subsistir con comida de mierda y sobrevivir
a los atentados contra su vida, no se rendirá hasta que
gane su corazón. O muera en el intento.
Jess cometió un error. Se casó demasiado joven, con el
hombre equivocado. El problema es que los halcones son
compañeros de por vida, y el asesinato va contra la ley.
Para agregar más insulto a la situación, su pareja ni siquiera intenta ser un
marido. Parece que no está interesado en mantener sus votos, ni está llegando
a casa en un futuro cercano, así que cuando surge la oportunidad de
enfrentarlo, ella la toma. Sin embargo, enfrentarse a él no cambiará nada.
Freddie no la quiere… pero Travis, sí. Y, oh, cómo lo quiere ella también. Quiere,
y sin embargo no puede tenerlo.
Sin embargo, sus problemas matrimoniales no son el único problema. La
persecución del infame ser que está detrás de los ataques a su ciudad está
siendo saboteada por la traición. Cuando Jess y Travis apenas sobreviven a una
emboscada, ya no puede negar su amor por el pícaro oso. Pero, ¿sobrevivirán el
tiempo suficiente para que ella rectifique el error y lo tome como su compañero?

Serie Bitten Point 02 260


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Serie Bitten Point


01 – El regreso del cocodrilo
Bienvenido a Bitten Point, donde el pantano no solo
guarda sus secretos, a veces se los come.
Toma un mordisco mortal, y bam, la vida de un hombre
cambia para siempre, o así lo descubre Caleb cuando
una pérdida de control lo lleva a unirse al ejército y a
dejar todo atrás. Ahora que ha vuelto, hacer las paces es
más difícil de lo esperado.
A su ex-novia, Renny, no le interesan las excusas. Caleb
pudo haber regresado, pero su plan es mantenerlo a
distancia. Solo que ella no puede. Su hijo merece la
oportunidad de conocer a su padre, pero eso no significa
que Renny esté dejando que Caleb vuelva a su corazón.
Ahora, si tan solo su corazón cooperara...
Las cosas se ponen peligrosas cuando un ser misterioso
comienza a acechar a los residentes de Bitten Point.
Cuando el monstruo amenaza a su hijo, Caleb sabe que
e s hora de liberar a su oscura bestia interior para que pueda enfrentar el peligro
y sacar un mordisco de la vida.
Volver a casa no siempre resuelve las cosas… pero
prepara el camino para las segundas oportunidades.

02 – El reclamo de la pantera
Ligar con la mujer equivocada hace que Daryl recobre
el conocimiento en un motel atado a una silla. Las cosas
estaban mejorando, y no solo por debajo del cinturón.
Una sexy veterinaria, con cutis color cacao y unas
curvas asesinas, quiere respuestas, y él está muy feliz
de dárselas a cambio de un precio, digamos un beso, o
algo más, de esos deliciosos labios.
El problema es qu e Cynthia no es del tipo de las que se
enamora de las palabras coquetas y de sonrisas. Tienta
a Daryl para que la ayude. Se burla de él para que
actúe. Reclama su corazón sin siquiera intentarlo.
Pero eso estuvo bien porque… Ella es mía… y alguien
estaba tratando de lastimarla.
Infiernos, no.
Este gatito no tiene miedo a sacar sus garras y rescatar a la mujer que quiere.
¿Una mujer intrigante, sexy, misteriosa y peligrosa? Suena divertido, y Daryl
está listo para jugar. Hará cualquier cosa para reclamar a Cynthia como su
compañera.

Serie Bitten Point 02 261


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Próximamente

03 - El abrazo de la pitón

Serie Bitten Point 02 262


Eve Langlais El reclamo de la pantera

Sobre la Autora
Eve Langlais nació en la Columbia Británica, pero al ser hija de militar,
ha vivido un poco por todas partes. Quebec, New Brunswick, Labrador,
Virginia (EE.UU.) y por último en Ontario. Su
familia y ella actualmente viven a las afueras de
Ottawa, la capital de su nación.
Eve es la primera persona en admitir que lleva
una vida monótona. Su idea de diversión es ir de
compras al Wal-Mart, le gustan los vídeojuegos,
cocinar y leer. Su inspiración es su marido, ya
que es un macho alfa total. Pero, a pesar de su
ocasional mal genio, lo quiere mucho. Eve dice
que tiene una imaginación retorcida y un
sarcástico sentido del humor, algo que le gusta
reflejar en sus libros.
Escribe romance a su manera. Le gustan los
fuertes machos alfa, con el pecho desnudo y los
hombres lobo. Un montón de hombres lobo. De
hecho, te darás cuenta que la mayoría de sus
historias giran en torno a grandes enormes
licántropos, sobreprotectores que sólo quieren
agradar a su mujer. También es muy parcial con los extranjeros, ya sabes
del tipo de secuestrar a su mujer y luego en coche hacen alguna locura...
de placer, por supuesto.
Sus heroínas, son de amplio espectro. Tiene algunas que son tímidas y
de voz suave, otras que patean a un hombre en las bolas y se ríen.
Muchas son gorditas, porque en su mundo, las chicas tienen unas curvas
¡de miedo! Ah y algunas de sus heroínas son pequeñitas y malas, pero en
su defensa, necesitan amor también.

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