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FORMANDO LIDERES DE JOVENES QUE SEAN

ESPIRITUALMENTE FUERTE
Por J. David Stephens

Nuestra Misión:
Los ancianos de la Iglesia decían: “¡Es mejor captar que enseñar!” refiriéndose a la fe
Cristiana. Sus palabras reflejan el Corazón del trabajo con los juveniles. La fe Cristiana es
pasada/enseñada por aquellos que la tienen hacia aquellos que la necesitan. Pero la verdad
es que los jóvenes necesitan ver la fe trabajando en las vidas de otros (Los Adultos) para
ellos desear tener eso mismo.
Por lo tanto, nuestro trabajo como líderes no se dirige a los juveniles solamente, sino que
es de igual importancia dirigirse al sólido desarrollo espiritual de los líderes que están en
nuestro equipo ministerial.
A menos que la Iglesia no siga el modelo escritural del ministerio juvenil, no podrá
ministrar efectivamente y tampoco dará fruto duradero. Varios Ministerios juveniles están
trabajando en oposición directa al modelo del Nuevo Testamento sin saberlo. Nuestra meta
es imitar el modelo del Nuevo Testamento: Los adultos enseñando, dando conserjería, y
estando con los jóvenes.
El apóstol Pablo, quien escribió la mitad del Nuevo Testamento, constantemente
describía lo que era un ministro juvenil. Su ministerio personal a Eutico en Hechos 20 es un
gran modelo para estudiar y seguir. Las cartas de Pablo al joven Timoteo nos hablan de su
estilo por el tono de mentoría que llevaba. El exhorta a las ancianas, en el libro de Tito, a
enseñar a las jovencitas. En Efesios él les instruye a los padres concernientes al tipo de
relación que deben de tener con sus hijos.
Pedro también habla del papel importante de los adultos en las vidas de los jóvenes en
su primera carta, capitulo cinco, nos dice que el joven debe de someterse a la instrucción
del mayor.

Nuestros Misioneros:
Las preguntas que muchos se hacen son: ¿qué tipo de adulto cualifica para ser un líder
juvenil? ¿Quién llevara a cabo la misión? ¿Cuáles son las características de un líder adulto
para los jóvenes? 2 Timoteo 2 nos demuestra que tipo de persona puede trabajar para el
señor y, por ende, con los jóvenes. Estas son las señales de un fuerte líder espiritual:
 Confiable y Fidedigno (v.2)
 Uno que comparte la fe con otros (v.2)
 Una persona que no es contenciosa, sino amable (v.24)
 Paciente con personas difíciles (v.24)
 Una persona amable que corrige a los que se oponen con mansedumbre (v.25)

Características que se deben de desarrollar


Después que hayas identificado las personas que pueden trabajar contigo en el
ministerio juvenil, el próximo paso es saber cuáles son las características que ellos
deben de desarrollar en sus vidas. Con relación a esto, Pablo nos instruye en 2
Timoteo 2:15:
1. Una mentalidad de principiante (estudiar):
Una persona que puede admitir que no tiene todas las respuestas.
2. Uno que busca de Dios (aprobado por Dios):
Una persona que le da más importancia a las cosas que complacen a Dios que
las cosas que complacen a otros, o a uno mismo.
3. Uno que edifica el reino (un obrero, trabajador):
Una persona que se dedica a GANAR jóvenes para el señor, no nada más
invitarlos a los eventos de la iglesia.
4. Uno que ama la palabra de Dios (Explicar correctamente la palabra de Dios):
Alguien que conoce y vive la palabra de Dios.

Un proceso intencional
Desarrollar líderes de jóvenes es un proceso intencional que envuelve varios
aspectos de nuestras vidas. Se puede decir que todo lo que decimos y hacemos
como líderes debe de contribuir al desarrollo espiritual de los líderes juvenil.
Nuestra meta es edificar líderes que sean espiritualmente fuerte:
 Edifícalos con tu ejemplo personal de compromiso y devoción.
 Edifícalos llevándolos a seminarios, talleres y servicios especiales.
 Edifícalos enseñando “verdad” en todas tus reuniones de jóvenes.
 Edifícalos pidiéndole que lean y estudien materiales que hablen del
ministerio juvenil.
 Edifícalos usando otros líderes o pastores juvenil para tus retiros,
seminarios, o eventos especiales.
 Edifícalos asignándoles responsabilidades de cosas espirituales,
incluyendo grupos de discipulado, visitaciones, ministerio de altar, y
prestando atención especial a un juvenil con dificultades.
 Edifícalos en tus reuniones.

Es bueno que lleves a cabo reuniones con tus líderes mensualmente. Esta es
una de las debilidades que tenemos con el desarrollo del ministerio juvenil de la
Iglesia local. ¡Si no nos juntamos para compartir lo que está en nuestro Corazón
como líder, la misión y visión del ministerio se puede volver en algo rutinario y
perder su impacto!
Las reuniones no tienen que ser largas, pero deben de ser más que una
reunión de negocios. Cada reunión debe de enfocarse en un aspecto particular
del ministerio juvenil, e incluir:
A. Compartir reportes del desarrollo y progreso de un individuo con el cual
se está trabajando, y el progreso del grupo en general.
B. Ilustraciones del buen trabajo que una o varias personas han hecho y que
haya captado la atención del pastor de jóvenes.
C. Un tiempo de devoción que se enfoque en una de las características que el
líder desea se desarrolle en los líderes.
D. Los planes para el futuro. Metas de corto y largo plazo.
E. Asignaciones individuales para el próximo mes.
F. Tiempo para deliberar, reflexionar y orar juntos.

Siempre mantén una mentalidad de siervo ante los líderes de jóvenes.


Recuérdales a
quienes ellos les están ministrando:
1. Comparte con ellos la realidad de la vida trágica que muchos de los juveniles
viven en sus hogares.
2. Habla acerca de los problemas que los juveniles enfrentan en sus escuelas.
3. Asegura que los líderes juveniles entiendan las intensas presiones de grupo
que los juveniles están enfrentando diariamente.
4. Comparte con ellos las necesidades individuales de algunos de los juveniles
para que ellos también lleven la carga.
5. Comparte con ellos tu carga hacia los jóvenes que no son cristianos y que no
asisten a la Iglesia.
6. Ayúdales a entender que ellos pueden hacer una diferencia en las vidas de los
jóvenes.