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Guía de lectura. © Re-Read Librería Lowcost – www.re-read.

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Mujercitas
de Louisa May Alcott

La autora Louisa May Alcott (1823-1888) nace en Germantown (Pennsylvania). Hija del
educador trascendentalista Amos Bronson Alcott y de la trabajadora social
Abby May, pasa su infancia viviendo en la pobreza, pero siendo educada por
figuras como Thoreau y Hawthorne, miembros de la misma comunidad que su
padre. A lo largo de este periodo, debido a su situación social, se muda casi
dos docenas de veces, viviendo en lugares que iban desde casas de campo a
comunas autogestionadas. De sus padres, hereda sus fuertes convicciones
abolicionistas y feministas.

Aunque tiene que trabajar desde la niñez, encuentra en la escritura una


manera de canalizar su mundo interior. Empieza escribiendo pequeños
cuentos y novelas de aventuras para adultos bajo el pseudónimo de A.M.
Barnard y alcanza la notoriedad cuando, aquejada de fiebre tifoidea durante
un voluntariado como enfermera, se dedica a escribir cartas a su familia
explicando la situación, sacando de ahí el recopilatorio Hospital Sketches
(1863), que triunfaría por la agudeza y humor de sus observaciones. Poco
después, publica la primera parte de Mujercitas (1868) y, con la presión de su
editor por el éxito de la novela, publica al año siguiente la segunda parte —
ahora editadas en conjunto—. En los siguientes años, acompañará estas
novelas con las secuelas Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886),
dando así por terminada la saga de la familia March.

Sufriendo multitud de problemas de salud, pasa sus últimos años dedicada


también a cuidar de su sobrina huérfana Lulu y a la participación en su
comunidad, fundando organizaciones como el Sindicato Educativo e Industrial
de Mujeres de Boston e instando a otras mujeres a alcanzar mayores cotas
de independencia. Muere de un derrame cerebral en 1888, apenas tres días
después del fallecimiento de su padre.

Viviendo en la pobreza y con su padre sirviendo en la Guerra de Secesión


Argumento americana, la novela narra el paso de niña a mujer de las hermanas March:
Jo, Meg, Beth y Amy. Queriendo ayudar a su madre, sus vidas transcurren
entre el trabajo para las dos mayores, las tareas del hogar para la tercera y
los estudios para la última. Su destino cambiará cuando Jo, alter ego de la
autora, entable amistad con Laurie, el joven adinerado de la casa vecina.

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Aun con la influencia del editor a la hora de suavizar la novela, Alcott


Temas introduce una parte importante de sus inquietudes sociales en Mujercitas.
Los tres grandes ejes que pueden seguirse en la lectura son:

La novela iniciática: la historia de las cuatro hermanas es, ante todo, su


comming of age, el abandono de su niñez. El mismo título es una referencia
dickensiana a la época en la vida de una mujer en que el final de su niñez se
solapa con el principio de su edad adulta, el momento liminal en que se
abandona el pasado pero todavía no se ha llegado al futuro. Aunque esto se
trata a lo largo de toda la historia con los cambios en sus vidas, la primera
mitad del libro es particularmente reveladora, pues explorará los defectos
del carácter que cada una posee y que deberá superar.

Novela feminista: al pasar los años, esta se ha convertido en la lectura


más conocida de la obra de Alcott. Siguiendo sus propias convicciones —
particularmente en la figura autobiográfica de Jo—, la perspectiva de la
novela muestra ideas revolucionarias para su tiempo. Con el contexto de la
guerra, gran parte de los hombres desaparece, otorgando el protagonismo a
las figuras femeninas.

Esto abre el camino a subvertir con humor las guías de conducta para
señoritas, tan famosas en su época, y a revelar la verdadera experiencia de
la mujer en el hogar. Las protagonistas muestran, en un principio, su rechazo
a las tareas de las que deben hacerse responsables por su género y, aunque
se ven obligadas a aprender cierto oficio de mujer, queda claro que lo hacen
por una necesidad social práctica y no por placer o abnegación, como
hubiese debido ser. La madre, figura que arquetípicamente debería ser
perfecta, también admite verbalmente sus defectos, renunciando ante lxs
lectorxs a ser la figura que cabría esperar de ella.

Esta subversión llega a su apogeo en la figura de Jo. Ésta rompe los esquemas
de lo que debería ser una mujer, queriendo vivir la misma vida
intelectualmente estimulante y libre de su vecino, Laurie, e ir a la universidad
como está destinado a hacerlo él. Llega hasta el punto de querer renunciar
completamente a su feminidad y ser hombre. Simbólicamente, puede
encontrarse este paso cuando, al volver su padre de la guerra, se corta su
melena —única característica femenina que tiene— con la excusa socialmente
aceptable de querer sacar dinero de vender su pelo.

Novela social: con la magnitud del punto anterior, no hay que olvidar que
Mujercitas pretende también ser un retrato fiel de su tiempo. Es una novela
con un desarrollo episódico y costumbrista; la historia se centra en un día a
día realista de sus personajes, siendo un reflejo de la experiencia de la gente
normal de la época. Así, la narración se erige como documento del lado
menos impresionante —pero más importante— de un momento de impasse de
la historia de Estados Unidos: la guerra, la emancipación de los esclavos y el
principio de la lucha por los derechos de las mujeres.

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El estilo de Alcott se ve muy influenciado por el momento particular en que


Estilo vivió y la posición ideológica de su entorno. Junto con los cambios políticos
que estaba viviendo su país, la literatura también partió de un estilo
romántico hacia derroteros de un carácter más social y realista. Aunque sus
raíces son trascendentalistas —y, por lo tanto, idealistas y espirituales—, la
posición de la autora es pionera en su perspectiva práctica del cambio, lo que
constituye el paralelo artístico a lo que estaba ocurriendo en Estados Unidos
con la emancipación esclava y, pocos años más tarde, con las primeras
sufragistas.

Otro elemento, directamente relacionado con esta filosofía, es la


individualidad de cada personaje. En lugar de trabajar con arquetipos
comunes en la literatura anterior, se basa en personas reales para crear una
comunidad creíble en la que cada individuo tiene su propio carácter y manera
de relacionarse con el mundo. Esto es un punto particularmente importante,
pues es lo que dota al universo de Mujercitas del componente orgánico que
hace creíble la situación histórica en que se desarrolla el texto.

Con todo lo dicho, no hay que olvidar tampoco que esta novela estaba
pensada principalmente para niños, de manera que no todo puede ser
reflexión profunda y drama social. Para aliviar una lectura que podría
resultar muy dura, el libro tiene contrapuntos de un adorable humor naïf —
muy centrado también en la relación de amistad entre Laurie y Jo— en que
reinan las travesuras, desavenencias malentendidas y las situaciones
absurdas.

Mujercitas es una de las novelas más adaptadas al cine, teatro y televisión,


Adaptaciones siendo las primeras versiones de los años 10’ del siglo pasado. Algunas de las
versiones más notables son:

Las cuatro hermanitas (1933): dirigida por George Cukor y con una
interpretación maravillosa de Katherine Hepburn, esta es probablemente la
versión más sombría de la novela de Alcott. Pensada para levantar los ánimos
durante la Gran Depresión, hace hincapié en las virtudes del carácter que
permiten enfrentarse a la adversidad.

Mujercitas (1949): dirigida por Mervyn LeRoy, esta fue la primera vez que el
público pudo ver a las hermanas March en color. Esta adaptación es la única
vez en la que el foco no brilla sobre el personaje de Jo (June Allyson), si no
sobre Amy, que es encarnada por una estelar Elizabeth Taylor en su último
papel como adolescente.

Mujercitas (1994): esta fue la primer película moderna de la novela y vino de


la mano de Gillian Armstrong. Es una versión particularmente entrañable por
su cálida paleta de colores y por la excelente transmisión a la pantalla de la

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intimidad descrita en la novela. Ayuda también que el elenco estuviese


compuesto por los grandes nombres del cine de los ‘90: Winona Ryder,
Kirsten Dunst, Susan Sarandon o un jovencísimo Christian Bale son algunos
ejemplos.

Mujercitas (2019): Greta Gerwig estrenó hace pocos meses la versión más
moderna del libro. Ha sido aclamada no sólo por el excelente trabajo de las
actrices —particularmente de Saoirse Ronan como Jo—, si no también por su
cuidada cinematografía y el trato moderno de los temas originalmente
pensados por la autora.

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