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 Explique en qué consiste la producción de valor y plus-valor en la producción de

capital, y como dicho proceso implica necesariamente la explotación de la fuerza de

trabajo asalariada por el capitalista.

Dentro del proceso de producción capitalista el valor de una mercancía está determinado

por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla. Este trabajo socialmente

necesario se refiere al trabajo humano abstracto, es decir: gasto de esfuerzo físico y mental

humanos, independientemente de las características concretas del trabajo (alfarería,

herrería, etc.). La cantidad de trabajo se mide en tiempo, habitualmente en horas. Sin

embargo, si asumimos simplemente que a más horas trabajadas, más valioso es un bien, es

posible concluir que los empleados más productivos son los que más demoran en cumplir

su labor.

Sin embargo, la realidad es que una persona es más eficiente que otra si logra realizar la

misma faena en menos tiempo. Por esa razón, se considera que debe tomarse como medida

del valor las horas hombres promedio requeridas en la industria. Es decir, se calcula una

media con los datos de todas las empresas que fabrican un determinado bien.

“Ahora bien, la fuerza de trabajo es una mercancía en la lógica de producción capitalista.

Ya sabemos que una de las premisas para la existencia de producción de capital es la

subordinación asalariada a la fuerza de trabajo en el proceso productivo; es decir, requiere

que la fuerza de trabajo se enganche en el proceso de producción de mercancías por medio

de unas relaciones sociales de producción que obligan al trabajador a vender su fuerza de

trabajo por un salario; hablamos aquí de la existencia de relaciones asalariadas. Pero para

que la fuerza de trabajo se vea obligada a vender su fuerza de trabajo, se hace necesario
desarrollar todo un proceso de despojo por el cual se les quite a las personas cualquier

medio de producción que pudiera servirle para garantizar su sobrevivencia. Hay un proceso

de liberalización de la fuerza de trabajo: ésta debe quedar libre en el sentido de no poseer

medios de producción, y libre en el sentido de poder decidir para quien trabajar o de no

trabajar para morir de hambre por decisión libre. Por cierto este es el sistema de libertades

que tanto promueve y defiende la clase capitalista explotadora. En todo caso, la fuerza de

trabajo está obligada a venderse libremente como mercancía en el mercado laboral.

Entonces el capitalista compra la mercancía fuerza de trabajo por un salario, y dicho salario

habría de ser la expresión monetaria del valor de dicha mercancía. Pero, ¿cuál es el valor de

la fuerza de trabajo? Es el tiempo socialmente requerido para producirla como mercancía-

fuerza de trabajo. En otros términos es el conjunto de bienes de consumo que son

necesarios para que una persona pueda reproducirse, no como persona, sino únicamente

como mercancía-fuerza de trabajo. Los economistas burgueses lo saben perfectamente y

por ello calculan el valor de la fuerza de trabajo bajo el concepto de “salario mínimo”.”(1)

La fuerza de trabajo tiene la particularidad respecto a las demás mercancías empleadas en la

producción (maquinaria, materias primas) de que puede traspasar a la mercancía un valor

superior a su propio valor, un plus-valor. Este plus-valor surge del plus-trabajó o el trabajo

más allá del necesario para reproducir el valor de la fuerza de trabajo.

En el proceso de producción capitalista, los medios de producción transfieren su valor a la

mercancía producida; no hay producción de valor, únicamente transferencia de dicho valor.

Es decir, si el valor de los medios de producción es de $100, en el proceso productivo lo

más que le pueden transferir a la mercancía producida es un valor de $100; y al hacerlo,

dichos medios de producción se desvalorizan hasta llegar a valor $0. La fuerza de trabajo,
en cambio produce un valor que va más allá del valor que tiene como fuerza de trabajo

(Plus-valor).

“La mercancía-fuerza de trabajo contratada por un salario diario de $8, siendo ése su valor

expresado monetariamente en el dinero-salario, en el proceso productivo de 8 horas

laborales diarias, produce su valor (es decir $8) y un valor adicional o plus valor, que en

todo caso es mayor de $8. Esto es así porque en el caso de la mercancía-fuerza de trabajo

hay un tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción como mercancía; este

es el trabajo necesario para que el obrero siga siendo obrero y pueda presentarse como

obrero el día siguiente a la fábrica, y así sucesivamente. Ese trabajo necesario es el valor

del obrero que se expresa en su mísero salario diario, semanal, quincenal, o mensual. Pero

el obrero que trabaja 8 horas diarias en la fábrica, en la finca o la maquila, produce su valor

digamos en las primeras 3 horas de trabajo; es decir que el tiempo socialmente necesario

para reproducirse el obrero como obrero y poder presentarse el siguiente día a la fábrica es

sólo de 3 horas. Las otras 5 horas que sigue trabajando el obrero ya no son trabajo

necesario, sino trabajo excedente. Ese trabajo excedente o plus valor, es el que se apropia el

capitalista, es un valor adicional producido por la mercancía-fuerza de trabajo pero que el

burgués no le paga, es por tanto valor no pagado. Siguiendo nuestro ejemplo, ese valor

producido como trabajo excedente, que va más allá de las 3 horas de trabajo necesario para

producir su valor como mercancía-fuerza de trabajo, ese valor es el origen real de la riqueza

del burgués en el proceso de producción capitalista. Esto significa que si el capitalista

vende las mercancías producidas a su valor real de producción, es decir al valor que le

transfieren los medios de producción y el valor que produce la fuerza de trabajo, obtiene

siempre ganancia. Ni siquiera necesita vender las mercancías por encima de su valor real
para poder ganar. Movido por su avaricia el capitalista puede, si quiere, colocarle un precio

mayor al valor de la mercancía producida para obtener más ganancia. Por eso no es lo

mismo valor y precio. Este último tiene qué ver con las variabilidades caprichosas que el

burgués le coloca al valor real de una mercancía. Pero como ya dijimos, este capitalista

siempre obtiene ganancia aun vendiendo las mercancías a su valor de producción. Esto es

posible porque una parte integrante del valor de la mercancía producida es exactamente el

plus valor que produce el obrero en el proceso productivo; ese plus valor es valor no

pagado que se lo embolsa gratuitamente el capitalista.”(2)

No es posible en este dicho proceso pagarle a la fuerza de trabajo de un manera justa. No es

posible un “Salario Justo”. Ya que dicho salario implicaría pagarle a la fuerza de trabajo, su

valor como fuerza de trabajo y el plus-valor. Si esto ocurriera, el capitalismo se

desmoronaría, no habría utilidades es decir ganancias para el burgués.

Todo esto es una explotación a la fuerza de trabajo. Dicha fuerza de trabajo únicamente

puede aparecer como mercancía en el mercado laboral en tanto haya sido totalmente

despojada tanto de los medios de producción como de los medios de vida que garanticen su

sobrevivencia. Por tal motivo el obrero-mercancía deberá igualmente ser libre, en abstracto

no en términos reales, de elegir si trabaja o no trabaja, o bien si libremente desea de morir

de hambre al no vender su fuerza de trabajo como mercancía por un salario determinado a

los compradores de fuerza de trabajo, es decir los capitalistas. Cabe aclarar que el “salario

mínimo” es el conjunto de bienes de consumo que son necesarios para que una persona

pueda reproducirse, no como persona, sino únicamente como mercancía-fuerza de trabajo.

Este salario mínimo solo alcanzaría a cubrir lo necesario para que una persona siga

vendiendo su fuerza de trabajo. Pero ¿qué pasa con aquellos que tienen su esposa e hijos?
¿Podrá alcanzar a cubrir la necesidades de toda una familia, un mísero salario mínimo? Por

supuesto que no, la familia está obligada a vivir de una manera limitada y miserable.

Dentro de la producción de capital, la fuerza de trabajo asalariada es explotada vilmente por

los capitalistas.

Referencias Bibliográficas

(1) JACINTO MONTOYA, Tito Alfredo, Iniciación a la Praxis Sociológica, p. 78-79

(2) Ibíd. p. 79

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