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ENSAYO SOBRE LAS PERICIALES PSICOLÓGICAS.

La evaluación psicológica se ocupa de la exploración y análisis del


comportamiento de la persona humana (o grupos específicos de sujetos) con
distintos objetivos básicos y aplicados (descripción, diagnostico,
selección/predicción, explicación y/o valoración) a través de un proceso de toma de
decisiones en el que se incorpora la aplicación de una serie de dispositivos, test y
técnicas de mediada y/o evaluación. Fernández-Ballesteros. (2000)

Partiendo del punto de que el objetivo fundamental de la evaluación psicológica


en los procesos judiciales, es poder realizar un estudio definido de las diversas
dimensiones psicológicas positivas (capacidades intelectuales, habilidades
personales, rasgos más positivos) y de las negativas (déficits, áreas problemáticas,
rasgos más débiles) de la persona a fin de auxiliar en la toma de decisiones
judiciales; en base a esto, se puede comprender que las periciales psicológicas,
consisten en el análisis del comportamiento humano que realiza el perito psicólogo
dentro del ámbito de la ley y el derecho, esto con el objeto de conocer mejor la
naturaleza de unos hechos o de una persona, basando sus resultados y
conclusiones en entrevistas y pruebas científicas validadas que sirven para aportar
una prueba objetiva en un proceso judicial.

La práctica pericial psicológica, se acerca a este objetivo utilizando distintos


métodos de evaluación, diversas teorías y procedimientos. Un método o teoría
conlleva expresamente a los otros; es decir, dependiendo de la teoría inferior se van
a implementar diversas formas, áreas y métodos de evaluación; Asimismo, es de
observar que la evaluación psicológica forense se encuentra con algunas
dificultades específicas, como la involuntariedad del sujeto, los intentos de
manipulación de la información aportada (simulación o disimulación) o la influencia
del propio proceso legal en el estado mental del sujeto (Esbec y Gómez-Jarabo,
2000).
IMPORTANCIA SOCIAL DE LAS PERICIALES PSICOLÓGICAS.

El ser humano es un ser psicosocial por naturaleza, que interactúa mediante


procesos mentales que ha desarrollado a lo largo de su evolución, él está sujeto al
estudio de la psicología y a las normas sociales, políticas y jurídicas que rigen su
comportamiento. En las diferentes sociedades y a lo largo de la historia se ha
observado que la conducta humana no siempre es la esperada y suelen ocurrir
determinadas acciones negativas que atentan contra el ordenamiento de la
sociedad.

La psicología y el trabajo social forense permite emitir un criterio especializado


dentro de un proceso judicial, con el que puedan las autoridades judiciales tomar
decisiones, centrándose en la persona a evaluar y su argumento. El término forense
viene de lo que es la aplicación de todos los conocimientos, técnicas y metodologías
de la psicología al servicio de la ley dentro de un proceso judicial, esta investigación
forense se hace para dar respuesta a una solicitud de la autoridad judicial, aunque
éstas no son vinculantes.

El objetivo de las periciales psicológicas desde el punto de vista social, es darle


un rostro humano al proceso judicial, visualizar la historia de vida de una persona y
los diferentes eventos que pudieron influir o no en su ajuste psicológico, dejando de
ver a la persona aislada, sino en su contexto familiar, comunal e institucional,
enfocándose en la relación entre los aspectos legales y la problemática social que
influyen en la persona.

El peritaje psicológico, es un procedimiento con responsabilidad social que se


realiza de forma objetiva e imparcial para auxiliar a las víctimas de un delito, todo
delito causa víctimas, destacando su credibilidad ante la administración de justicia.
IMPORTANCIA JURIDICA DE LAS PERICIALES PSICOLÓGICAS.

Los informes psicológicos periciales están sujetos a obligaciones legales


(derivadas de la normativa vigente en el ámbito judicial) y a exigencias
deontológicas. De hecho, la intervención del psicólogo en el ámbito forense acentúa
los dilemas éticos y es el área del ejercicio profesional en donde con más frecuencia
se presentan demandas de usuarios a las comisiones deontológicas de los Colegios
Profesionales, sobre todo en el ámbito del derecho de familia (Del Río, 2000; Urra,
2007).

El psicólogo forense o perito psicólogo tiene una labor fundamental en los


procesos judiciales, ya sea de materia penal, laboral, familiar o civil, una de sus
principales funciones es la evaluación y el diagnóstico de los actores que están
implicados en el proceso judicial, para los que se requiera establecer sus
condiciones psicológicas, integrando la opinión o dictamen de una persona y al
mismo tiempo proporcionando conocimientos técnicos para valorar los hechos
controvertidos, pero no un conocimiento directo sobre cómo ocurrieron los hechos,
aunado a ello, tienen la labor de asesorar y orientar en el proceso, como experto
que es en el ámbito psicológico jurídico.

En ese sentido y considerando las diversas manifestaciones en que la psicología


hace presencia en el área jurídica, resalta la importancia que tiene el peritaje
psicológico, el cual conforme a los diversos procesos y requerimientos legales da
respuesta y permite comprender y/o aportar información para tomar decisiones
fundamentales en la administración de justicia, en este caso, dicho peritaje puede
ser definido como un concepto emitido por un auxiliar de la justicia en este caso un
psicólogo, donde se trata sobre un tema específico que a través de diligencias,
estudios o investigaciones da respuesta a preguntas planteadas por la ley para
lograr que se tome una decisión por parte de la persona encargada de dicha función,
representando una de las tantas formas de obtener justicia en un proceso a partir
de la exposición de forma completa y clara de las técnicas, hallazgos y conclusiones
presentadas en el respectivo informe, por medio de argumentos consistentes y sin
faltar a la verdad, reconociendo así que existe una comunicación directa entre los
administradores de justicia y los profesionales de la psicología en cuanto a orientar
la necesidad de apoyar sus decisiones, ya que un adecuado informe puede ser una
manera de proteger a las víctimas, prevenir situaciones victimizantes con otras
personas o absolver al acusado en caso de que este no sea culpable y haya sido
imposible constatar su culpabilidad por medio del análisis de la credibilidad del
testimonio de la víctima.

No obstante, como señala Torres (2002), el psicólogo forense deberá esforzarse


por mantener la confidencialidad respecto a cualquier información que no tenga que
ver directamente con los propósitos legales de la evaluación, ya que al encontrarse
como auxiliar de la justicia su función consiste en contestar las respuestas
adecuadas a las cuestiones que se le plantean como objeto de su pericia.

IMPORTANCIA CIENTIFICA DE LAS PERICIALES PSICOLÓGICAS.

Las periciales psicológicas han adquirido una importancia esencial en el sistema


de impartición de justicia al servir como mecanismo para introducir en el proceso
hechos complejos de naturaleza técnica que no pueden ser interpretados
directamente por el juez, por lo que la confiabilidad de cualquier prueba pericial debe
estar constituida por información basada en la experiencia y en la observación de
los hechos.

La investigación científica proporciona información fáctica, es decir, relacionada


a un hecho, a través de la aplicación de un estudio y análisis científico o técnico,
esto significa que no es una apreciación personal ni una opinión sin fundamentos;
no es una creencia del perito ni se encuentran en ella elementos subjetivos, la
información que nos proporciona la investigación pericial es el resultado del método
científico y por lo consiguiente, aporta datos confiables.

Las pruebas psicológicas pasan, igualmente, por procesos que tienen como
pretensión la evaluación de la objetividad. Dicha objetividad se determina a partir de
dos conceptos que resultan ser muy familiares para los psicólogos: confiabilidad y
validez. Desde la psicometría, el término confiabilidad es equivalente a consistencia.
“La confiabilidad de una prueba es la consistencia de las puntuaciones obtenidas
por las mismas personas, cuando se les aplica la misma prueba o una forma
equivalente” (Anastasi y Urbina). La identificación de estos dos conceptos,
confiabilidad y validez, en una prueba psicológica le permite al evaluador reconocer
qué tan adecuada, segura y pertinente es la herramienta que tiene la intención de
utilizar.

CONCLUSIÓN.

Las periciales psicológicas, cumplen su objetivo cuando se expone una opinión


técnica ante la autoridad judicial, basada y contextualizada en conocimientos de la
psicología, utilizando instrumentos de evaluación que tienen como fuente de
información los estudios de la documentación, exploración, pruebas psicológicas,
coordinaciones profesionales, los cuales le proporcionan las garantías suficientes
de confiabilidad y validez, que aplicadas en forma correcta, estandarizada y
respetando los protocolos previamente establecidos, ofrecen al juez una visión
coherente de los hechos, convirtiéndose en una base idónea para la toma de
decisiones respecto a la existencia o inexistencia de las afirmaciones sometidas a
su libre valoración, observando los conceptos de la lógica y el sentido común, las
máximas de la experiencia, la sana crítica y la base científica, procurando de esta
forma la correcta aplicación del derecho.

A nivel personal, me parece muy importante el alcance de las periciales


psicológicas, las cuales suministran al juez argumentos o razones para la formación
de su convicción respecto de ciertos hechos cuya percepción escapa de las
aptitudes del común de la gente, creando una opinión convincente sobre cuestiones
técnicas emitidas bajo el leal saber y entender de personas formadas en materias
que requieren conocimientos especializados, de tal manera que proporcionen al
juzgador elementos suficientes para orientar su criterio en materias que éste
desconoce.