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CULTURA DE COSTA RICA

La cultura de Costa Rica es rica, reconocible y variada al tener influencias


inicialmente de la cultura indígena y europea, posteriormente de la cultura
afrocaribeña y asiática. Existen en el país tecnologías tradicionales, prácticas
agrícolas, culturales y religiosas, y creencias, que conectan en los campos
genético y cultural a la población actual con sus antepasados indígenas, europeos
y africanos. Costa Rica es un país mestizo,1
multiétnico, multilingüe y pluricultural,2 en la que coexisten sistemas de
comunicación social muy diversos que van desde el creol limonense hasta usos y
costumbres de origen ibérico, pasando por culturas y formas de pensamiento tan
disímiles como la china, la indígena o la menonita.
Costa Rica recibió la imprenta en 1830. Su literatura ha dado, además de bellos
trozos costumbristas, singulares ensayistas y prosistas en la primera mitad
del siglo xx. Se destacan los novelistas Joaquín García Monge, Carmen
Lyra, Carlos Luis Fallas, Joaquín Gutiérrez Mangel y Fabián Dobles, y los
poetas Aquileo Echeverría, Roberto Brenes Mesén, Isaac Felipe Azofeifa, Julián
Marchena, Eunice Odio, Jorge Debravo y Julieta Dobles.
Costa Rica tiene un estilo pictórico propio surgido en la década de 1930, basado
en la idealización de la vida rural y el paisajismo. En el país, existen
representantes de la mayor variedad de estilos y temáticas, desde la tradición
académica hasta el impresionismo, el abstraccionismo, el expresionismo, la
neofiguración y la pintura postmodernista. Entre los pintores más destacados de
toda la historia de Costa Rica, pueden citarse a Tomás Povedano, Enrique
Echandi, Francisco Amighetti, Teodorico Quirós, Fausto Pacheco, Margarita
Bertheau, Manuel de la Cruz González, Rafael Ángel García, Jorge Gallardo, Rafa
Fernández, Lola Fernández y Max Jiménez.
Cuenta con una fuerte tradición escultórica que tiene sus raíces ancestrales en
las esferas de piedra, esculturas en piedra, jade y cerámicas precolombinas,
legado que posteriormente ha sido cultivado y continuado por escultores
como Francisco Zúñiga, Juan Rafael Chacón, Juan Manuel Sánchez, Juan Portuguez
Fucigna, Domingo Ramos, José Sancho, Max Jiménez, Ibo Bonilla y Jorge Jiménez
Deredia.
Con la formación de la Orquesta Sinfónica Juvenil las vocaciones afluyeron, y
sobrevino la consolidación de la Orquesta Sinfónica Nacional. La danza parece ser
una de las disciplinas más populares, y el teatro sigue su impulso de hace treinta
años.
Sin embargo, Costa Rica presenta hoy en día una gran cantidad de venas
artísticas entre las que se contempla la música, la danza y el baile, el teatro,
el cine, la producción cinematográfica y televisiva, la plástica y las letras.
Desde sus orígenes hasta el mundo globalizado contemporáneo, los rasgos
culturales de Costa Rica han sido marcados por su carácter ístmico como puente
entre dos grandes masas continentales de gran poder biológico, económico y
geopolítico, generando un punto de encuentro o una línea de paso de todo tipo de
corrientes e influencias, que tienen sus manifestaciones en el acervo cultural del
país. No obstante, el istmo centroamericano en general y Costa Rica en lo
particular, presentan áreas de desarrollo local muy antiguas, independientes del
papel de receptor pasivo que el término de puente cultural puede invocar.3
A lo largo de su historia, Costa Rica ha experimentado hitos que han orientado
sus rasgos culturales. El territorio de Costa Rica es una franja estrecha de tierra
rodeada por dos océanos, en la cual se suman una gran biodiversidad natural y
una ocupación humana de gran antigüedad y complejidad, con más de diez mil
años de historia precolombina.1 Durante la época colonial, en el país se consolidó
un mundo de campesinos, artesanos y comerciantes en la que se impuso una
cultura criollo-mestiza que incorporaba elementos afroamericanos e indígenas.4
En vísperas de la independencia en 1821, coexistían en el país dos sociedades,
una de origen hispánico implantada en el Valle Central y con prolongaciones hacia
la zona del Caribe y el Pacífico centrales, y la constituida por los indígenas que los
conquistadores españoles no pudieron someter, ocupando territorios en las
llanuras del norte y la cordillera de Talamanca, lo que permitió la subsistencia de
su cultura hasta nuestros días. El desarrollo del campesinado fue de gran
importancia y tuvo trascendencia en la posterior evolución del Estado
costarricense, cuya vocación agrícola influyó de manera determinante en la
consolidación de una identidad cultural (cultura del cacao, cultura del
café, cultura del banano).5
La independencia, obtenida prácticamente sin buscarla, significó un profundo
reacomodo social, donde el conflicto político fue la tónica, motivado
principalmente por los localismos de las principales ciudades del Valle Central,
que solo fueron totalmente superados con el inicio de la consolidación de una
identidad nacional a partir de la orientación valiente, pacífica y laboriosa iniciada
con la victoria sobre los filibusteros de Estados Unidos durante la Campaña
Nacional de 1856-1857, que conllevó no solo la consolidación de la
independencia, sino también al establecimiento de una economía cafetalera que
fue motor y cimiento del Estado nacional durante gran parte de su historia.6 Es
trascendental el periodo de la historia nacional entre 1870 y 1914, con un Estado
liberal y progresista que quiso ver reflejada su filosofía también en aspectos
culturales del país como las artes plásticas, la educación y la literatura, donde el
arribo de inmigrantes europeos, afroantillanos y asiáticos vino a enriquecer el
universo cultural del país, y cuya crisis política y económica tras 1914 impulsó el
fortalecimiento de la democracia, la defensa de la libertad electoral, los
movimientos vanguardistas de reacción social, la abolición del ejército, la
contribución decisiva a la pacificación de Centroamérica en varias oportunidades
históricas, valiéndole incluso el Premio Nobel de la Paz, y más reciente, el
reconocimiento universal a la vocación ecológica y de una economía basada en la
producción de alta tecnología y el ecoturismo.