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ACÓLITOS

CURSO PARA MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA COMUNIÓN


(TERCERA PARTE)
CAPITULOS:
21. Comunión fuera de la Misa (Recomendaciones prácticas)
22. Culto a la Sagrada Eucaristía
23. Orientaciones del Nuevo Bendicional
24. Ministros Lectores y Acólitos
25. Funciones de los ministros Lectores y Acólitos
26. Ritos de institución de ministros Lectores y Acólitos
27. Prescripción para la ordenación, el ministerio y la vida de los Diáconos
28. Esquema de la Celebración de la Palabra
29. Esquema de la Hora Santa con el Santísimo Expuesto.
30. ¿El catequista?
31. El Acolitado (Fundamentación Teológica).
32.EL DIÁCONO AL SERVICIO DE LA IGLESIA Y DEL HOMBRE
33.Ministerios Laicales Reconocidos

Que hermoso es ver a aquel que como tu, anuncia paz y alegría, la Buena Nueva que Jesús encomendó a sus
Apóstoles. Que nosotros seamos ese instrumento, los portadores de la gracia de Dios para su pueblo, para que
así el reino de Dios siga extendiéndose sobre toda la tierra.
Hemos sembrado en el corazón de nuestros hermanos con mucho entusiasmo, la semilla de la fe, de la
esperanza, pero sobre todo, la semilla del Amor, y tenemos la certeza de que Dios hará germinar esas semillitas
en frutos de alegría, y de paz entre todos los hombres.

XXI.- COMUNION FUERA DE LA MISA

ORIENTACIONES PRÁCTICAS PARA LAS PERSONAS QUE TIENEN FACULTAD DE


DISTRIBUIR LA COMUNIÓN

El Concilio Vaticano II definió así a los laicos: "son los fieles que, en cuanto a incorporados a Cristo por el
bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes a su modo, de la función sacerdo tal, profética y real
de todo el pueblo cristiano, en la parte que a aquellos corresponde".
La misma naturaleza de la Iglesia y la consagración bautismal, señalan la misión de la Iglesia como un
pueblo sacerdotal que debe servir para el crecimiento del Reino entre todos los pueblos.
Por eso la Iglesia se preocupa de formar el Reino en torno a la Eucaristía, fuente y cúlmen de la vida
cristiana.
La Iglesia ha preferido multiplicar los ministros extraordinarios de la comunión, hombres y aún mujeres,
antes de permitir un autoservicio, que destruye el valor del gesto bíblico de distribuir la Eucaristía a los demás.

INDICACIONES:
 Conviene lavarse las manos antes de acudir por el Santísimo Sacramento.
 Hay que observar el ritual aprobado, en sus diversas formas, según sea oportuno, y utilizar algunas de
las reflexiones que se proponen.
 Se puede utilizar también, temas sobre los tiempos fuertes: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y
para las fiestas litúrgicas y populares más importantes.

COSAS NECESARIAS
- El Altar debe estar preparado con el mantel, dos candeleros con sus velas, y el corporal

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- Para llevar el Santísimo se utiliza el relicario y un purificador para tener cuidado de las partículas
consagradas.

- Hay que observar Silencio, oración y reverencia cuando se traslada al Santísimo de un lugar a otro.

- Al terminar de distribuir la Comunión se guardará inmediatamente en el Sagrario las hostias


consagradas que no se hayan consumido.

- Hay que tener mucho cuidado de tener algún vaso con agua para purificar el relicario y los dedos, al
terminar de distribuir la Comunión.

RITO CON UNA CELEBRACION MÁS EXTENSA DE LA PALABRA DE DIOS


SIN CRISTO NO PODEMOS VIVIR
SALUDO:
Hermanos, bendigamos al Señor, que bondadosamente nos (los) invita a la mesa del Cuerpo de Cristo.
Todos responden: Bendito seas Dios por siempre.
Cuando se distribuye la Comunión a los enfermos, se puede utilizar el agua bendita diciendo:
Que esta agua nos recuerde el Bautismo que recibimos y renueve nuestra le en Cristo, que con su muerte
y resurrección nos redimió.

Acto Penitencial:
Hermanos, para disponemos a celebrar estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados: Yo confieso...
Nota: Se pueden usar las otras fórmulas de la Misa.

Celebración de la Palabra

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios:


Hermanos: a mí, el más insignificante de todo el pueblo santo, se me ha dado la gracia de anunciar a los
gentiles la riqueza insondable que es Cristo y dar a conocer a todos el misterioso plan de salvación oculto desde
el principio de los siglos en Dios creador de todo. Lo dispuso así para que la multiforme sabiduría de Dios sea
ahora dada a conocer por medio de la Iglesia a los principados y potestades en los cielos según el designio eterno
realizado en Cristo Jesús, Nuestro Señor. por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por medio de la fe en
Él. Esta es palabra de Dios.

Salmo responsorial 32,1-2. 4-5. 11-12. l8-l9. 2O-2l

Vamos a decir todos:. La misericordia del Señor llena la tierra.

- Aclamen, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos: den gracias al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas.
- La palabra del Señor es sincera y todas sus acciones son leales: él ama la justicia y el derecho, y su
misericordia llena la tierra.
- E1 plan del Señor subsiste por Siempre. Los proyectos de su corazón de edad. Dichosa la nación cuyo
Dios es el Señor. El pueblo que él escogió como heredad.
- Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus
vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

O bien:

Sal. 33,2-3,4-5,6-7.
Vamos a decir: Gusten y vean que bueno es el Señor.

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- Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor;
que los humildes lo escuchen y se alegren.
- proclamen conmigo la grandeza del Señor, alabemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor y me
respondió, me libró de todas mis ansias.
- Contémplenlo y quedarán radiantes, su rostro no se sonrojará. Si el afligido invoca al Señor, El lo
escucha v lo salva de sus angustias.

R. Aleluya, Aleluya.
“Yo soy la verdadera vid y ustedes los sarmientos dice el Señor.
R. Aleluya, Aleluya. (En Cuaresma se canta: Honor y Gloria a Ti, Señor, Jesús)

Del Santo Evangelio según San Juan (15,1-8)


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el agricultor. Todo
sarmiento que en mí no da fruto, Él lo arranca, y a todo el que da fruto, lo poda para que de más fru to. Ya
ustedes están purificados por las palabras que les he dicho: permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el
sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en
mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos: el que permanece en mí, y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin
mí nada puede hacer.
Al que no permanece en mí, se le echa fuera como el sarmiento y se seca: luego lo recogen, lo arrojan
al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán cuanto quieran v se les
concederá. En esto será glorificado mi Padre, en que den fruto abundante y sean discípulos míos. Esta es
palabra del Señor.

Oración de los fieles:


Oremos al Señor Jesús, para que sostenga en nosotros la vida divina con el pan eucarístico. A cada
invocación repetimos: Danos tu pan de vida.
- Para saciar nuestra hambre de Dios. R.
- Para que crezcamos en tu amor. R.
- Para que ofrezcamos a los demás el fruto de nuestras buenas obras. R.
- Para que no nos desalentemos en medio de las dificultades. R.
- Para que nos amemos como hermanos. R.
- Para que la Eucaristía nos conduzca a la gloria del cielo. R.

Oh Dios, que en el Cuerpo de tu Hijo nos has ofrecido un alimento de salvación, haz que adorando el
misterio de la presencia eucarística, nos haga dignos del banquete del cielo. Por Cristo nuestro Señor.

SAGRADA COMUNION.

-- Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir.. Padre
Nuestro...

Luego, si se cree conveniente, se invita a los fieles a darse la paz, con estas palabras u otras semejantes:
Démonos fraternalmente la paz.

Una vez que se ha hecho esto, el ministro hace genuflexión toma la Hostia y sosteniéndola un poco elevada
sobre el copón o recipiente, vuelto hacia el pueblo, dice.
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
R.- Señor. Yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Si el ministro va a comulgar dice en secreto:


Que el Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.

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Después toma el Copón o el recipiente, se acerca a los que van a comulgar, presenta a cada uno de ellos la
hostia elevándola un poco y dice: El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde: Amén.

Mientras se comulga, si se considera oportuno, se puede acompañar con un canto.

Terminada la distribución de la Comunión, el ministro recoge en el Copón los fragmentos que pudiese haber en
la patena, y también, si lo juzga oportuno, se lava los dedos. Si quedaron Hostias, guarda el Sacramento en el
Tabernáculo (Sagrario) y hace genuflexión.

Si se cree oportuno (Es recomendable), se puede guardar silencio, o entonar un Salmo o un cántico de
alabanza

Enseguida el ministro dice la Oración final:


Señor nuestro, Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión,
concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios dc tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos
constantemente en nosotros el fruto dc tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos dc los siglos. Amén.

El ministro se signa diciendo:


El Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
O bien:
Que nos bendiga y defienda Dios Todopoderoso y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Todos responden: Amén.

Finalmente el ministro dice: Vayamos en paz.

Todos responden: Demos gracias a Dios.

Luego, hecha la debida reverencia, el ministro se retira.

Si preside el sacerdote o diácono se termina dando la bendición..

RITO PARA ADMINISTRAR LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA.


Con lectura breve de la Palabra de Dios.

SALUDO:
La gracia y' la paz de Dios, nuestro Padre y de Jesucristo el Señor esté con todos ustedes.
R. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.
O Bien:
R. Y con tu espíritu.

En la Comunión a los enfermos se puede usar este saludo:


La paz de Dios reine en esta casa y en todos los que en ella habitan.

Cuando administra la comunión un ministro extraordinario puede utilizar el saludo anterior o el siguiente:
Hermanos, bendigamos al Señor, que bondadosamente nos (los) invita a la mesa del Cuerpo de Cristo.
R. Bendito sea Dios por siempre.

Cuando se distribuye la Comunión a los enfermos se puede utilizar el agua bendita diciendo:
Que esta agua nos recuerde el Bautismo que recibimos y renueve nuestra fe en Cristo, que con su muerte

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y resurrección nos redimió.

ACTO PENITENCIAL.

Si es necesario, el sacerdote escucha la confesión del enfermo. Si alguno de los presentes que van a comulgar
no se confesaron en este momento, el sacerdote los invita a hacer el acto penitencial
Se pueden usar las fórmulas de la Misa:
Hermanos, reconozcamos nuestros pecados para disponemos a participar en esta celebración.

Se hace una breve pausa dc silencio.

Tú, que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
Tú que renuevas continuamente en nosotros los frutos maravillosos de tu pasión; Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
Tú, que nos haces participar del sacrificio pascual por la comunión de tu Cuerpo; Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

Y, el ministro concluye siempre:


El Señor, todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS.


Cada vez que comen de este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por mí.
O bien:
El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
O bien:
Permanezcan en mí y yo en ustedes. Corno el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no
permanece en la vid. Así tampoco ustedes si no permanecen en mí.

SAGRADA COMUNIÓN:

El ministro se acerca al lugar donde se reserva la Eucaristía toma el Copón, lo deposita sobre el altar y hace
genuflexión. Luego invita a recitar el Padre Nuestro, con estas palabras u otras semejantes:
Ahora. Todos unidos, imploremos a Dios con la oración que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó: Padre
nuestro...

El ministro hace genuflexión y muestra el Santísimo Sacramento diciendo:


Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Los que van a comulgar dicen:


Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Si el ministro va a comulgar, dice en secreto:


Que el Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.

El sacerdote se aproxima a los que van a comulgar, presenta el sacramento a cada uno y dice:
El Cuerpo de Cristo (o: la Sangre de Cristo).

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El que va a comulgar responde:


Amén.

Terminada la distribución de la comunión, el ministro purifica los vasos sagrados como de costumbre. Luego, si
se cree oportuno puede guardarse silencio durante unos momentos.

A continuación dice el ministro la oración conclusiva:


Dios nuestro, que por el misterio pascual de tu Hijo Unigénito, llevaste a plenitud la Redención humana,
concede a quienes anunciamos con fe la Muerte y Resurrección de tu Hijo a través de los signos sacramentales,
que experimentemos siempre un aumento de salvación. Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.
O bien:
Señor nuestro, Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión,
concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos
constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
O bien:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que, alimentados todos con el mismo pan del cielo,
permanezcamos unidos en el mismo amor. Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.

RITO DE CONCLUSION.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre (ti) ustedes.
R. Amén.

Cuando se distribuye la comunión a los enfermos se puede bendecir a éstos y a los presentes, haciendo sobre
ellos la señal de la cruz con el relicario si es que hay alguna partícula del Sacramento.

El ministro ordinario puede escoger la siguiente bendición para los enfermos.


- Que Dios Padre te bendiga. R. Amén.
- Que el Hijo de Dios te conceda la salud. R. Amén.
- Que el Espíritu Santo te ilumine. R. Amén.
- Que proteja tu cuerpo y salve tu alma. R. Amén.
- Que encienda tu corazón y te conceda la paz. R. Amén.
Y que a todos ustedes; aquí presentes, los bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R. Amén.

Pero si el ministro no es sacerdote ni diácono, invocando la bendición de Dios y signándose. dice:


Que el Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.
O bien:
Que nos bendiga y defienda Dios todopoderoso y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R. Amén.

En la comunión a los enfermos NO se dice la siguiente fórmula de despedida:


Vayamos en paz.
R. Demos gracias a Dios.

RITO ABREVIADO DE LA COMUNIÓN A LOS ENFERMOS


Si hay que dar la comunión a varios enfermos que se hallan en distintas habitaciones de un, mismo edificio el
rito puede empezar en el templo o capilla, o bien en la primera habitación. Si parece oportuno, se pueden

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añadir otros elementos tomados del rito ordinario. El sacerdote dice la siguiente antífona u otra que proponga
el ritual.
Este es el sagrado banquete, en que Cristo se da como alimento, se renueva la memoria de su Pasión, el
alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura.

Entonces el sacerdote, acompañado, silo permiten las circunstancias, por una persona que lleve una vela, se
acerca a los enfermos y dice, ya sea una sola vez para todos los enfermos que estén en la habitación, o a cada
uno en particular:
Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Los comulgantes dicen:


Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Y se recibe la Comunión, en la forma acostumbrada:

El Cuerpo de Cristo (o: la Sangre de Cristo)


R. Amén.

La oración conclusiva puede decirse en el templo o capilla, o bien en la última habitación visitada. NO se da la
bendición.

ORACION CONCLUSIVA.
- Oremos:
Señor, Padre santo, omnipotente y eterno Dios, te suplicamos confiadamente que el sagrado Cuerpo (la
Sangre preciosa) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, sea para nuestro (a) hermano (a) que lo acaba de recibir,
un remedio sempiterno para el cuerpo y para el alma. Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.
O bien:
Señor, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del
Cuerpo y Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.

XXII.- CULTO A LA SAGRADA EUCARISTÍA.


Exposición y Bendición

INDICACIONES PASTORALES DEL RITUAL.


- Conviene ordenar el culto a Cristo, presente en el Sacramento, de forma que los fieles recuerden que
esta presencia tiene su origen en el sacrificio, y tiende a la comunión sacramental y espiritual.
- La exposición eucarística invita al reconocimiento de la presencia de Cristo y a una unión más íntima
con él, que encuentra su cúlmen, en la comunión sacramental
- Las Horas Santas han de reunir los siguientes elementos:
 Exposición, acompañada de un canto eucarístico.
 Una o varias lecturas de la Palabra de Dios.
 Canto.
 Oración del silencio.
 Preces.
 Himno u otro cántico eucarístico para la bendición.
 Oración: Deus qui nobis... u otra de las que señala el nuevo ritual.

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 Bendición con el Santísimo Sacramento.
 Aclamación: Bendito sea Dios...
- El uso del incienso es obligatorio cuando se hace la exposición y bendición con la custodia, con el
copón es opcional
- Para la Exposición del Santísimo en la custodia se encienden cuatro o seis velas. Cuando es con el
copón basta que se enciendan dos velas.
- Es preferible dar varios momentos de silencio más bien cortos, que un silencio muy prolongado.
Conviene también indicar motivos muy concretos para reflexionar durante el silencio.
- Ante el Santísimo Sacramento expuesto por largo tiempo, se puede celebrar también, alguna parte de la
Liturgia de las Horas, especialmente las Horas más importantes, ya que éstas prolongan también, a las distintas
horas del día, la alabanza y acción de gracias que se tributan a Dios en la Misa.

LA CARIDAD EN LA IGLESIA DE CRISTO


HORA SANTA

1.- RITOS INICIALES

Saludo del Celebrante: (de pie)


Gracia y paz a ustedes, de parte de Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo, en unión del Espíritu Santo.

Hermanos: Sabemos que hemos sido trasladados de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El
que no ama permanece en la muerte. No amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad, como Dios
mismo que es caridad, y que tanto amó al mundo que le dio a su Unigénito Hijo para que, todo el que cree en Él
no perezca sino que tenga la vida eterna.
A Él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. (Cf. 1 Jn 3, 14-18; 4, 16; Jn 3,16: Ap. 1,6).
R. Amén.

Ambientación general:
Monitor: Este día nos hemos congregado en nombre de Cristo para celebrar la caridad de Dios
nuestro Padre, para amarnos como Cristo nos amó y para perdonamos: para comprender lo que realmente
significa: "Amaos unos a otros, como Yo los he amado", para vivir la solicitud y preocupación de hermanos que
tienen un solo corazón y una sola alma: y para probar cuán bueno y agradable es habitar juntos los hermanos.

Exposición del Santísimo Sacramento. (de rodillas)


Canto

2.- LITURGIA DE LA PALABRA. (sentados)


Monitor: En la primera lectura bíblica escucharemos las palabras de San Pablo que, en su primera
carta a los Corintios, nos descubre el misterio sublime del Cuerpo Místico de Cristo, fundamento de nues tro
amor fraterno e inspiración de su cántico a la caridad.

Primera Lectura:
Lectura de la Primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios. 13,1-13

Ya puedo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles que, si no tengo amor, no paso de ser una campana
ruidosa o unos platillos estridentes.
Ya puedo hablar inspirado y penetrar todo secreto y todo el saber; ya puedo tener toda la fe, hasta mover
montañas, que, si no tengo amor, no soy nada. Ya puedo dar en limosnas todo lo que tengo, ya puedo dejarme
quemar vivo que, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente, es afable, el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosero ni busca lo
suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la ver dad. Disculpa

CURSO TERCERA PARTE 8


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siempre, confía siempre, espera siempre, aguanta siempre.
El amor no falla nunca. Los dichos inspirados se acabarán, las lenguas cesaran, el saber se acabará...
porque limitado es nuestro saber v limitada nuestra inspiración y, cuando venga lo perfecto, lo limita do se
acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, tenía mentalidad de niño, discurría como un niño; cuando
me hice un hombre, acabé con las niñerías. Porque ahora vemos confusamente como en un espejo, mientras
entonces veremos a Dios cara a cara: Ahora conozco limitadamente, entonces comprenderé como Dios ha
comprendido. Así que esto queda; fe, esperanza, amor; estas tres, y de ellas la más valiosa es el amor. Palabra
de Dios.

Salmo responsorial.

R. La misericordia del Señor dura siempre para los que cumplen sus mandatos.
 Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice alma mía al Señor y no
olvides sus beneficios. R
 El Señor perdona todas tus culpas, y cura todas tus enfermedades. Él rescata tu vida de la fosa y te coima
de gracia y ternura. R
 El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos, enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los
hilos de Israel. R
 El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen
nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas. R

Aclamación antes del Evangelio:


(De pie) Aleluya. Aleluya.
R. Aleluya. Aleluya.
Yo soy el pan de vida balado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya. Aleluya.
T. Cuaresma: Honor y Gloria a Ti, Señor Jesús, ó, TE alabamos Señor, Rey de eterna Gloria.

Evangelio:
Lectura del Santo Evangelio, según San Juan (15, 12-17)

Este es el mandamiento mío: que se amen unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande
que dar la vida por los amigos. Serán amigos míos si hacen lo que les mando. Ya no los llamo más servidores,
porque el servidor no está al corriente de lo que hace su patrón; los llamó amigos porque les he comunicado todo
lo que le he oído a mi Padre.
No me eligieron ustedes a mí, fui yo quien los elegí a ustedes y los destiné a que se pongan en camino y
den fruto, y un fruto que dura; Así, lo que le pidan al Padre alegando mi nombre, se lo dará.
Esto es todo lo que les mando: que se amen unos a otros. Palabra del Señor.

Homilía: (sentados)
Al preparar la Exhortación de esta celebración, téngase en cuenta la relación de Caridad-Eucaristía,
(Cuerpo Real de Cristo).

Silencio: (para reflexión personal)

Preces Litánicas: (Sacerdote o Diácono) (de pie)


Demos gracias a Dios nuestro Padre, bendiciéndole porque en Cristo nos colmó de bendiciones.
R. Te damos gracias, Señor.
 Porque nos amaste dándonos a tu Hijo R.
 Porque Cristo nos amó y se entregó por nosotros hasta la muerte, y muerte de Cruz. R.
 Porque Tú, nuestro Padre, nos perdonas con amor infinito. R.
CURSO TERCERA PARTE 9
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 Porque, movido por tu amor, nos has llamado a la fe y a la esperanza. R.
 Porque nos incorporaste a tu Iglesia, comunidad de fe, de culto y de caridad. R.
 Porque cada día aumentas nuestra familia con nuevos bautizados.
 Porque cada día aumentas nuestra familia con nuevos bautizados. R.
 Porque tu Iglesia es columna y fundamento de fuego, de caridad. R.
 Porque nos diste padre, hermanos y amigos que nos precedieron en la fe y en la caridad. R.
 Porque tú habitaste y quieres habitar en medio de nosotros. R.
O bien:
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete
mi corazón por completo y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto, pero basta con el oído para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra, de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la divinidad; pero aquí también se esconde la humanidad; creo v confieso
ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios; haz que yo crea más en Ti, que
en Ti espere, que te ame.
¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre: concédele a mi alma que de Ti
viva, y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí inmundo, con tu sangre, de la que una sola gota puede
liberar de todos los crímenes, al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío, que al mirar tu rostro ya no
oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
SANTO TOMAS DE AQUINO.

3.. BENDICION EUCARÍSTICA. (de rodillas)

Monitor: Como final de esta celebración de la caridad cristiana, Jesucristo mismo en la Eucaristía nos bendice,
pues Él es el Pan de la unidad y signo de la caridad.

Canto para la bendición u otro semejante:


Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor, Dios esta aquí, vengan adoradores, adoremos a
Cristo Redentor.
Gloria a Cristo Jesús, cielo v tierra, bendigamos al Señor, honor y gloria a Ti. Rey de la gloria, amor por
siempre a Ti, Dios del amor.

Oración:
Les diste el pan del cielo (Aleluya).
R. Que contiene en sí todo deleite (Aleluya)

Sacerdote: Oh Jesús, que en tu admirable Sacramento nos has dejado el recuerdo de tu Pasión concédenos
venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de Sangre, que experimentemos constantemente en
nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R/. Amén.

Aclamación:
 Bendito sea Dios,
 Bendito sea su Santo Nombre.
 Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
 Bendito sea el Nombre de Jesús.
 Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
 Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

CURSO TERCERA PARTE 10


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 Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
 Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima.
 Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.
 Bendita sea su gloriosa Asunción.
 Bendito sea el Nombre de María, \7irgen y Madre.
 Bendito sea San José su castísimo Esposo.
 Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Canto de salida.

SEÑOR, QUEDATE CON NOSOTROS.


= Otra forma =
1 RITOS INICIA LES. (de pie)

Saludo del Celebrante:


A los santificados en Cristo Jesús llamados a ser santos, con todos los que en todo lugar invocan cl
nombre de Jesucristo, Señor nuestro y suyo: La gracia y la paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo, a quien sea 1a gloria por los sig1os de los siglos. (CI. 1 Cor. 1 £3).
R. Amen.

Ambientación general:

Monitor: Es Jesucristo que vino al mundo para ser el consuelo, el alivio de nuestras penas y miserias, 1a
salvación de todos los hombres. Él viviendo entre los hombres sus hermanos, pasó haciendo el bien, Sanaba los
cuerpos, regeneraba las almas concediéndoles el perdón y la gracia. En particular, sus discípulos sentían en su
presencia algo así como una atmósfera dc vida que los consolaba y los fortalecía. Veían sus milagros y esto los
llenaba de gozo y esperanza. Jesús era para ellos el Maestro, amigo a quien podían Confiarse en todas sus
necesidades. Su amable Compañía era algo así como fiesta de boda a lo que aludió el mismo Cristo en cierta
ocasión, afirmando que no estaba bien obligar a los amigos del esposo a ayunar, en la fiesta de boda.

Exposición del Santísimo Sacramento: (de rodillas)


Canto:

2.- LITURGIA DE LA PALABRA. (sentados)

Monitor: El hombre, al considerar el poder y la bondad de Dios y consciente de su propia ruindad y


miseria, naturalmente busca la presencia de ese Dios tan poderoso y bueno, para hallar con Él, apoyo en su
debilidad, consuelo en sus penas y fortaleza en la lucha con sus enemigos.

Primera Lectura:
Lectura de los Hechos de los Apóstoles: 3, 17-36
Sin embargo, hermanos, sé que lo hicieron por ignorancia, y sus jefes lo mismo; pero Dios cumplió de
esta manera lo que había predicho por los Profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepiéntanse y
conviértanse para que se borren sus pecados; a ver si el Señor manda los tiempos del consuelo y' les envía el
Mesías que les estaba destinado, es decir, a Jesús. El cielo tiene que retenerlo hasta que llegue la restauración
universal que Dios anunció por boca de los santos Profetas antiguos. Moisés dijo: 'El Señor Dios suscitará entre
sus hermanos un profeta como yo: harán caso de todo lo que les diga, y quien no haga caso al profeta será
excluido del pueblo". Y todos los Profetas, desde Samuel en adelante, hablaron también anunciando estos días.
Son ustedes los herederos de los Profetas y de la alianza que hizo Dios con sus padres, cuando le dijo a Abrahán:
“Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra". Por ustedes en primer lugar suscitó Dios a su
siervo y lo envió para que les trajera esa bendición, con tal que se aparten cada uno dc sus pecados. Palabra de
CURSO TERCERA PARTE 11
ACÓLITOS
Dios.

Salmo responsorial.

R. Abres tú mano y sacias de favores a todo viviente.


 Que todas tus creaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu
reinado, que hablen de tus hazañas.
 Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de
favores a todo viviente.
 El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones;

Aclamación antes del Evangelio:


Aleluya, aleluya. (de pie)
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, testigo fiel, primogénito de entre los muertos, nos ha amado y ha lavado nuestros pecados con
su sangre.
R. Aleluya, aleluya.

Monitor: Los discípulos de Emaús tenían como velados los ojos y según creían, era un caminante desconocido,
acaso un extranjero. Sin embargo como si fuera un fuego sagrado. Las palabras de Jesús caían sobre sus almas,
algo así como un rocío del cielo que los refrigeraba, y como rayos de sol que los llenaba de alegría. Se abrazaban
en el fuego de la divina caridad. No es extraño que aún sin reconocerlo, le rogasen que entrara con ellos en la
casa donde iban a hacer noche. Por eso le hicieron este ruego: "Quédate con nosotros, porque es tarde y el día ya
ha declinado".
Hermosa plegaria se contiene en esta frase evangélica que nosotros podemos repetir en nuestras penas y
luchas cuando sintamos el frío del trato de los hombres egoístas. Acordémonos entonces de Cristo y pidámosle
que haga sentir su amorosa compañía.

Evangelio:

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas:24, 13-33


Aquel mismo día hubo discípulos que iban camino de un pueblito llamado Emaús distante unos diez kilómetros
de Jerusalén. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero
estaban cegados y no podían reconocerlo, Jesús les dijo: - ¿Qué conversación es esa que se traen por el camino?.
Se detuvieron, con la cara triste, y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: -¿Eres tú el único de paso en
Jerusalén que no se ha enterado de lo ocurrido estos días en la ciudad?. Él les pregun tó: -¿De qué?. Contestaron:
-De lo de Jesús Nazareno, que resultó ser un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el
pueblo; de cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo
crucificaron, cuando nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel. Pero, además de todo eso, con hoy
son ya tres días que ocurrió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han dado un susto: fueron muy
de mañana al sepulcro y no encontraron su cuerpo, volvieron contando incluso que habían visto una aparición de
ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro, y lo
encontraron tal y corno habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo: ¡Qué torpes son ustedes y qué lentos para creer lo que anunciaron los profetas!
¿No tenía el Mesías que sufrir todo eso para entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y siguiendo por los
Profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Cerca ya de la aldea adonde iban, hizo ademán de
seguir adelante; pero ellos le insistieron diciendo:
Quédate con nosotros, que está atardeciendo y el día ya va de caída. Él entró para quedarse. Recostado a
la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo ofreció. Se les abrie ron los ojos y lo
reconocieron, pero él desapareció. Entonces comentaron: ¿No estábamos en ascuas mientras nos hablaba por el
camino explicándonos las Escrituras? Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén. Palabra del Señor.

CURSO TERCERA PARTE 12


ACÓLITOS

Homilía: (sentados)
Silencio: (Para la reflexión personal)

Puede recitarse un salmo apropiado después de unos minutos de reflexión personal

Preces Litánicas: (Sacerdote o Diácono) (de pie)

Creemos, hermanos, a Dios Padre que por su Palabra. Cristo Jesús nos ha revelado el misterio de la
Paternidad y nuestra filiación divina.
R. Quédate con nosotros.
 Se presentan ante nosotros tinieblas de errores e incertidumbres. Solamente. Jesús, tu luz divina puede
esclarecernos v bañarnos en claror de eternidad.
 Sentimos el frío de los egoísmos de los hombres y sus incomprensiones. Únicamente Jesús, tu amor es
capaz de confortar nuestra alma y prender en ellas el fuego de tu divina caridad.
 La inquietud y el descontento nos rodean por todas partes y por eso vivimos en constante desasosiego.
Tu paz, Jesús, es 10 único que puede volver la tranquilidad a nuestro espíritu.
 La tierra esta gimiendo por la corrupción del pecado y nos es de todo punto imprescindible tu amorosa
presencia.
 Señor, el mundo para mí es una estepa solitaria y si tú no vienes a hacerme compañía, viviré desolado y
triste hasta desfallecer.
 Señor, cuando vienes a mí en la comunión, me parece que todo el cielo vierte sobre mí su alegría y su
dulzura. Por eso gusto de repetirte:

3.- BENDICION EUCARÍSTICA: (de rodillas)

Monitor: Sí, Jesús se ha quedado con nosotros. Está en la Eucaristía para ser el compañero de nuestro
destierro, el alimento y la vida de nuestras almas. Mas es menester tener una gran fe en esta presencia real de
Cristo en el Santo Sacramento del Altar, para venir a visitarlo frecuentemente y, sobre todo, para recibirlo en
nuestro corazón con fervorosas comuniones. Con esto nos comunicará Él, su gracia en gran abundancia. Será
nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestro consuelo, nuestra vida.
En cambio, aquel que carezca de una fe viva en Jesús Sacramentado, y no se alimente con este manjar de
vida sino rara vez, no podrá menos de estar muerto. Las palabras de Cristo son terminantes: "Si no comen la
carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes".

Canto para la Bendición:

VI. Les diste el pan bajado del cielo. (Aleluya).


Rl. Que contiene en sí todo deleite. (Aleluya).

Sacerdote: Dios de poder y de bondad, que por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo nos redimiste a
todos, prosigue en nosotros, la obra de tu amor a fin de que, el recuerdo constante del misterio de nuestra
salvación, nos impulse a conseguir plenamente sus frutos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R.. Amen.

Aclamación: "Bendito sea Dios..."

Canto de despedida:

Coro: Demos gracias al Señor porque es bueno.


Pueblo: Porque su amor no tiene fin, etc.

CURSO TERCERA PARTE 13


ACÓLITOS

XXIII.- "ORIENTACIONES DEL NUEVO BENDICIONAL"

SINTESIS DEL DOCUMENTO DE LA SAGRADA CONGREGACION PARA EL CULTO DIVINO

Dios es el origen de toda bendición, pues El está por encima de todo, es el único bueno y ha colmado de sus
bendiciones a todos los seres.

El Padre Celestial nos bendijo al enviarnos a su Hijo, Cristo cl Salvador, que reconcilió a toda la humanidad y
cerró el abismo existente entre Dios y la humanidad,

En el evangelio se muestra Cristo bendiciendo a los hombres, en especial a los más humildes, glorificando al
Padre Celestial.

Cuando el hombre bendice a Dios, a la vez se está anunciando la fidelidad a sus promesas y se está implorando
su bondad y su misericordia. Al mismo tiempo el hombre canta sus alabanzas a Dios. tributándole culto y
adoración e invocando la ayuda de Dios sobre cada uno de ellos y la comunidad,

De esta manera las bendiciones se sitúan primaria y principalmente en Dios cuya grandeza y, bondad
proclaman, al mismo tiempo comunican los beneficios de Dios que protegen a todos los hombres por su
providencia v Dios bendice a los hombres con la abundancia y generosidad de las cosas creadas.

La Iglesia como continuadora de la obra de Cristo continua la satisfacción y' glorificación al Padre en el
Espíritu Santo.
La Iglesia ha instituido diversas formas de bendecir para que los fieles con una vida santa y con ciertas
oraciones imploren los beneficios de Dios. Las bendiciones son signos que se apoyan en la palabra de Dios,
manifiestan la vida nueva en Cristo y son en cierto modo semejantes a los sacramentos y significan siempre
unos efectos de carácter espiritual por fuerza de la oración de la Iglesia.

Las bendiciones tienden a santificar los diferentes momentos, acontecimientos y circunstancias de la vida
humana, incorporándose en el misterio Pascual de Cristo. La Iglesia bendice también las cosas y lugares que se
relacionan con la actividad humana y con la piedad; pero siempre con relación al hombre que actúa en dichos
lugares y cosas, que ama a Dios y le sirve fielmente como la única meta en su existencia.

RECOMENDACIONES PASTORALES

1.- Las bendiciones son acciones litúrgicas de la Iglesia y normal-mente requieren la presencia de las
personas y no deben hacerse sin la participación de por lo menos algún fiel.

2.-El Obispo ha de presidir las celebraciones que se relacionan con toda la comunidad diocesana.

3.- Los Presbíteros han de presidir las bendiciones que se refieren en especial a la comunidad que dirigen,
siempre que no esté el Obispo pueden celebrar todas las bendiciones del nuevo Bendicional.

4.- Los diáconos como ministros de la palabra del altar y de la caridad pueden presidir algunas
celebraciones.

5.- Los acólitos y lectores, con preferencia sobre los demás laicos, tienen la facultad de impartir algunas

CURSO TERCERA PARTE 14


ACÓLITOS
bendiciones a juicio del Ordinario del lugar.

6.- Los laicos, hombres y mujeres, por la consagración de su bautismo y confirmación pueden impartir a
juicio del Ordinario, algunas bendiciones con el rito y fórmulas previstos para ellos.

7.- La participación de los fieles será más profunda cuando haya la debida instrucción sobre el significado
de las bendiciones y no se introduzcan elementos supersticiosos o extraños.
8.- Algunas bendiciones tienen relación especial con los sacramentos y por esto a veces pueden unirse a la
Misa. En el ritual se especifica en qué parte o con qué rito se ha de unir. Algunas bendiciones de ningún modo
han de unirse con la Eucaristía.

ESTRUCTURA DE LAS BENDICIONES

Los elementos centrales son: la proclamación de la palabra de Dios y la alabanza de la bondad divina,
juntamente con la impetración del auxilio celestial.

Generalmente la celebración se abre y se concluye con unos breves ritos.

1.- La primera parte busca su pleno sentido y eficacia en la proclamación de la palabra de Dios, relacionada
con la monición introductoria o la exhortación u homilía que pueden añadirse si es oportuno. Se puede intercalar
un salmo, canto o un momento de silencio.

2.- La segunda parte trata de alabar a Dios con los ritos y las preces para obtener su ayuda por Cristo en el
Espíritu Santo. La parte central es la fórmula de bendición u oración de la Iglesia acompañada frecuentemente
con un signo determinado.

Es conveniente añadir la plegaria común para fomentar el espíritu de oración.

VESTIDURA LITÚRGICA

El presbítero y el diácono, cuando presiden las celebraciones en forma comunitaria, principalmente en la Iglesia
o con alguna solemnidad externa, han de revestirse de alba y estola. Cuando se lleva traje talar, el alba puede
substituirse por el sobrepelliz. En las celebraciones más solemnes puede usarse la capa pluvial.

El color de los ornamentos será el blanco o el que esté en consonancia con el tiempo o la fiesta litúrgica.

XXIV.- LECTORES Y ACOLITOS


Requisitos para Instituirlos

Son de tres Clases:


1) Los pedidos por la Santa Sede
2) Los pedidos por la Comisión de Ministerios Laicales de la CEM.
3) Los pedidos por algunos Excelentísimos Señores Obispos

1) Requisitos pedidos por la Santa Sede


a) Ser varón
b) Tener la edad marcada por la CEM. (20 años cumplidos)
c) Tener firme voluntad de ser fiel servidor de Dios y del pueblo.
d) Adquirir la formaci6n conveniente c. 231-1.
e) Ser llamado por el Señor Obispo

CURSO TERCERA PARTE 15


ACÓLITOS
f) Cumplir otras disposiciones de la CEM. (N.B. No. 26)

2) Requisitos pedidos por la Comisión de Ministerios Laicales de la CEM.


a) Que el candidato sea testimonio de vida cristiana, reconocido por su comunidad y pastor.
b) Que tenga ciencia suficiente y preparación adecuada al lugar donde se ejercitará el ministerio.
c) Que el candidato ejercite antes su ministerio.
d) Que cuente con la autorización de su cónyuge, si es casado.
e) Que el candidato a lector o acólito haga petición libre por escrito, firmada por él y se la presente
al Señor Obispo o a su Delegado, y sea aprobada.
f) Que el ministro ejerza su ministerio de acuerdo a las des-posiciones dictadas por el
Excelentísimo Señor Obispo.
g) Que hecha la institución del lector o del acólito, quede registrado el nombre en la H. Curia
Diocesana (acuerdo del 20 de Noviembre de 1983).

3) Los pedidos por algunos Excelentísimos Señores Obispos


a) Todo Sacerdote puede presentar candidatos al ministerio de lectorado y acolitado.
- Pero deben estar enterados y de acuerdo el Párroco propio del candidato por razón de
jurisdicción parroquial y el párroco donde el laico va a ejercer su ministerio, en caso de que no lo dé en
su propia parroquia.
b) Antes de la institución se necesitan:
- Seis meses ejerciendo el ministerio de lectorado.
- Y otros seis meses ejerciendo el ministerio del acolitado.
- ya sea antes de hacer la solicitud o a raíz de que fue aceptada la solicitud.
c) Las materias de formación doctrinal obligatorias para estos ministerios son:
- Conocimiento básico de la Sagrada Escritura.
- Conocimiento de los santos sacramentos en el aspecto dogmático, litúrgico y canónico.
- Conocimiento del sacramento eucarístico y del santo Sacrificio de la misa.
d) El tiempo de formación estará de acuerdo a:
- La formación que el candidato tenga.
- Al lugar donde se ejercerá el ministerio.
- En tiempo horas, lo normal será:
-120 horas la formación básica
-120horas más para el lectorado
- 120 horas más para el acolitado
- Total 360 horas de estudio
e) Para los candidatos que por sus varios años de formación y apostolado en diversos grupos apostólicos,
ya tienen una sólida formación básica, sólo se les pedirá
que reciban la formación especializada para estos ministerios.
f) Pero es norma obligatoria continuar en lo posible una formación permanente y progresiva para todos los
laicos con ministerio.

II Materias de formación para lectores y acólitos. Según la Conferencia Episcopal Mexicana paro estos
ministerios. En el segundo ano después de la formación básica.

Formación humana:
1) Cultural, académica.
2) Técnico, profesional.
3) Social, relaciones humanas

Formación doctrinal:
A) Aspecto bíblico.

CURSO TERCERA PARTE 16


ACÓLITOS
B) Aspecto teológico:
1) Cristología básica
2) Eclesiología básica
3) Ministerios principalmente lectorado y acolitado
4) Sacramentos, conocimiento básico.
5) Derecho canónico, visión de conjunto.
6) Moral, visión de conjunto.
7) Religiosidad popular en general y del lugar.
C) Aspecto litúrgico
- Principios generales.

Formación pastoral
A) Aspecto teórico:
1) Catequesis
2) Sectas y grupos nuevos
B) Aspecto técnico:
1) Arte de la comunicación
2) Uso del micrófono y del amplificador
3) Proclamación de las lecturas Q Aspecto práctico:
Práctica de los ministerios
1) De lectorado.
2) Del acolitado.

Formación espiritual
1) En sus ministerios.
2) En la vida individual, familiar y social

Formación social
A) Aspecto teórico:
1) Los grandes principios de la Doctrina Social Católica
B) Aspecto práctico.
1) Organización de grupos de promoción social.

Tercer año:
Para el lector que se prepara para el acolitado.

Formación humana:
1) Cultural1 académica.
2) Técnico, profesional.
3) Social, relaciones humanas.

Formación doctrinal:
A) Aspecto bíblico. continua la formación del segundo año. B) Aspecto teológico:
1) Cristología más desarrollada.
2) Eclesiología más desarrollada.
3) Ministerios, lectorado, acolitado y ministerios reconocidos.
4) Sacramentos, conocimientos más profundos.
5) Derecho canónico; Visión de conjunto y partes apropiadas.
6) Moral matrimonial.
7) Religiosidad popular y del lugar.
B) Aspecto litúrgico:

CURSO TERCERA PARTE 17


ACÓLITOS
1) Leccionarios.
2) Año litúrgico.
3) Liturgia de la Palabra y de la Eucaristía.

Formación pastoral
A) Aspecto teórico:
1) Pedagogía catequística.
2) Suplencia de laicos en Ministerios laicales de participación.
3) Comunidades eclesiales de base.
B) Aspecto técnico:
1) Preparación de otros lectores y acólitos.
2) Elaboración del plan de trabajo de los lectores y acólitos.
C) Aspecto práctico:
1) Práctica de otros ministerios.

Formación espiritual:
1) Medios ordinarios de santificación.

Formación social:
A) Aspecto teórico:
1) Los grandes principios de la Doctrina Social Católica.
B) Aspecto práctico:
1) Organización de grupos de promoción social.

XXV.- FUNCIONES QUE COMPETEN AL LECTOR, Y RECOMENDACIONES

1) Funciones litúrgicas:
a) Leer la Palabra de Dios en las reuniones litúrgicas (menos el Evangelio).
b) En ausencia del salmista, recitará el Salmo interleccional.
c) No habiendo diácono o cantor, publicará las intenciones de la Oración Universal.
d) Será moderador del canto.
e) Dirigirá la participaci6n del pueblo fiel.

2) Funciones extralitúrgicas:
a) Instruirá a los fieles a la digna recepción de los Sacramentos.
b) Instruirá a los fieles que por encargo temporal leerán las sagradas Escrituras en las Acciones Litúrgicas.
(N.B. No. 28)

3) Recomendación al Lector:
- Que adquiera cada día un dulce y vivo afecto y conocimiento de la Sagrada Escritura. ~.B. No. 29)

FUNCIONES QUE COMPETEN AL ACÓLITO Y RECOMENDACIONES

A) Fundones:
1) Ayudar al diácono y al sacerdote en las Acciones Litúrgicas, en especial en la Santa Misa.
2) Cuidar del servicio del altar.
3) Distribuir la Sagrada Comunión como Ministro Extraordinario:
- cuando faltan ministros ordinarios,
- o éstos están impedidos por edad avanzada o por algún otro ministerio,
- o es numeroso el número de fieles que van a comulgar.

CURSO TERCERA PARTE 18


ACÓLITOS
4) Podrá exponer y reponer el Santísimo Sacramento sin dar la bendición en los mismos casos del inciso
anterior.
5) Se puede encargar de la formación de los fieles que van a ayudar en las Acciones Litúrgicas. (N.B. No.
30)

B) Recomendaciones al acólito:
1) Que participe en la Sagrada Eucaristía diariamente, se alimente de ella y adquiera un conocimiento
perfecto de la misma.
2) Aprenda todas aquellas cosas que atañen al culto divino.
3) Sea ejemplo en su respeto y reverencia al templo.
4) Ame a la Iglesia y en general a los más necesitados. (N.B. No. 31)

EXHORTACIÓN A PROMOVER LOS MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO

1) Son los ministerios laicales más importantes por sus múltiples y trascendentales servicios que prestan a
la Iglesia.
2) Lectores, Acólitos y Ministros Extraordinarios de la Sagrada Eucaristía son los tres ministerios laicales
que la Santa Sede ha autorizado en América latina para que se puedan institucionalizar.
3) El Lectorado y el Acolitado son necesarios para la ordenación de Diáconos permanentes, ya sean
uxorados o célibes c. 1035-1 del CDC.

Datos confidenciales del aspirante o candidato a lector o acólito

Aprobaciones para los ministerios del lectorado o acolitado:


1) Del cónyuge cuando el aspirante o candidato a un ministerio es casado.
2) Del Párroco o Sacerdote responsable.
3) De la Comunidad Parroquial:
4) Del Equipo Formador:
5) Del Delegado Diocesano:

XXVI.- RITO DE INSTITUCIÓN DE UN LECTOR Y DE UN ACÓLITO


(N.B. No. 32)

INSTITUCIÓN DE LECTORES:
La institución de los lectores la hace el Excelentísimo Señor Obispo o el superior mayor de un instituto
religioso clerical, bien sea dentro de la Misa, bien en una celebración de la Palabra de Dios. (N.B. No. 33)
Las lecturas se toman, todas o en parte 1 de la liturgia del día o de las que se proponen en el apéndice del
Ritual Completo de los Sacramentos (Nos. 14/86,95,99).

Dicho el Evangelio, el Sr. Obispo se sienta con mitra en la sede. Un diácono o un presbítero señalado para ello,
llama a los candidatos diciendo:

"Acérquense los que van a ser instituidos en el ministerio de lectores".

Los candidatos son llamados por su nombre. Cada uno responde:


"Presente".
Y se acercan al Obispo a quien hacen una reverencia.

Alocución
Enseguida, estando todos sentados, el Sr. Obispo hace una homilía, que concluye con las siguientes

CURSO TERCERA PARTE 19


ACÓLITOS
palabras u otras semejantes, dirigiéndose a los candidatos:

"Queridos hijos: Dios, nuestro Padre, reveló y realizó su designio de salvar al mundo Por medio de su
Hijo hecho hombre, Jesucristo, el Señor, quien después de anunciarnos todo lo que el Padre le habla dado a
conocer, confirió a su Iglesia la misión de predicar el Evangelio a toda criatura.
Ustedes, al quedar constituidos lectores, es decir, heraldos de la palabra de Dios, van a prestar una
valiosa ayuda en esta misión confiada a la Iglesia. Por eso, ahora se les va a encomendar en el Seno del pueblo
de Dios un oficio especial al servicio de la fe, la cual tiene su raíz y fundamento en la Palabra Divina. Así pues,
su misión consistirá en proclamar la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas, educar en la fe a todo el
pueblo de Dios, niños y adultos, prepararlos para recibir dignamente los sacramentos y anunciar la Buena
Nueva de la salvación a los hombres que todavía no la conocen. De esta manera, con la ayuda del ministerio de
ustedes, todos los hombres podrán llegar a conocer a Dios Padre ya su Hijo Jesucristo, su enviado, y alcanzar
así la vida eterna.
"Cuando proclamen la Palabra de Dios a los demás, sean dóciles al Espíritu Santo, acójanla en su
corazón con sinceridad y medítenla con diligencia, para que de día en día vaya creciendo en ustedes un suave y
vivo amor par ella. Así la vida de cada uno de ustedes será una manifestación clara de Jesucristo, nuestro
salvador".
Terminada la homilía, todos se ponen de pie. E' Sr. Obispo, sin mitra, invita a los fieles a orar, diciendo:

"Hermanos, pidamos humildemente a Dios, nuestro Padre, que bendiga a estos hijos suyos, elegidos
para el oficio de lectores, a fin de que, desempeñando con diligencia el ministerio que se les confía, pro clamen
a Jesucristo ante los hombres, y den así gloria al Padre que está en el cielo".

Todos oran en silencio durante un momento.

Enseguida el Sr. Obispo prosigue:

"Dios nuestro, fuente de toda luz y de toda bondad, que nos enviaste a tu Hijo único, Palabra de Vida,
para que revelara a los hombres el misterio de tu amor, bendice a estos hermanos nuestros, elegidos para el
ministerio de lectores; concédeles que, meditando asiduamente tu Palabra, sean penetrados y transformados
por ella y la anuncien con fidelidad a sus hermanos. Por Cristo Nuestro Señor".
R. Amén.

Entrega del libro de la Sagrada Escritura


Cada uno de los candidatos se acerca al Sr. Obispo 1 quien le entrega el libro de la Sagrada Escritura,
diciendo:

"Recibe el libro de la Sagrada Escritura y transmite fielmente la Palabra de Dios, para que sea cada
día mas viva y eficaz en el corazón delos hombres".

El lector responde: Amén.

Mientras tanto, sobre todo si son muchos los candidatos, puede cantarse el Salmo 18 u otro canto
apropiado.
Si la institución de los lectores se celebra dentro de la misa, ésta continua como de costumbre.
Pero si se lleva a cabo en una celebración de la Palabra de Dios, el Excelentísimo Señor Obispo bendice
al pueblo congregado y lo despide de la manera acostumbrada.

INSTITUCIÓN DE ACÓLITOS
La institución de los acólitos la hace el Excelentísimo Señor Obispo o el superior mayor de un instituto

CURSO TERCERA PARTE 20


ACÓLITOS
religioso clerical, dentro de la misa.
Las lecturas se toman, todas o en parte, de la liturgia del día, o de las que se proponen en el apéndice del
Ritual Completo de los Sacramentos (nos. 14/86,95,99)
Dicho el Evangelio, el Sr. Obispo se sienta con mitra en la sede. Un diácono o un presbítero señalado
para ello, llama a los candidatos diciendo:

"Acérquense los que van a ser instituidos en el ministerio de acólitos".

Los candidatos son llamados por su nombre. Cada uno responde:


"Presente".
Y se acercan al Sr. Obispo a quien hacen una reverencia.

Alocución

Enseguida, estando todos sentados, el Sr. Obispo hace una homilía, que concluye con las siguientes
palabras u otras semejantes, dirigiéndose a los candidatos:

"Queridos hijos: al ser elegidos para el ministerio de acólitos, ustedes van a participar de una manera especial
en las celebraciones litúrgicas de La Iglesia, cuya vida es fuente y cumbre de la Eucaristía, mediante la cual se
edifica y crece el pueblo de Dios.
"A ustedes, pues, se les confiere La misión de ayudar a los presbíteros y diáconos en el ejercicio de su
ministerio y distribuir, como Ministros Extraordinarios, la Sagrada Comunión a los fieles y llevarla a los enfer-
mos. Puesto que van a quedar destinados de modo especial al ministerio eucarístico, deben vivir mas
intensamente el sacrificio del Señor y procurar irse identificando cada vez mas plenamente con Él. Esfuércense,
pues, por ir captando el sentido mas profundo y espiritual de Las acciones que van a llevar a cabo de tal
manera que cada día se ofrezcan ustedes mismos a Dios como sacrifico espiritual, que El acepta por Jesucristo.
“A1 desempeñar su ministerio, tengan en cuenta que así como participan con sus hermanos de un
mismo pan, así también' forman con ellos un solo cuerpo. Amen, pues, con amor sincero al Cuerpo Místico de
Cristo, es decir, al pueblo de Dios; sobre todo, amen de manera especial en sus miembros necesitados y
enfermos; así llevarán a la práctica aquel mandamiento que el Señor dio a sus apóstoles en la última cena:
"Ámense los unos a los otros, como yo los he amado".

Terminada la homilía, todos se ponen de pie. El Sr. Obispo, sin mitra, invita a los fieles a orar, diciendo:

"Hermanos, pidamos a Dios, nuestro Padre, que bendiga abundante-mente a estos hijos suyos que ha
elegido para el oficio de acólitos, y que les dé la fuerza necesaria para que desempeñen fielmente su ministerio
en servicio de la Iglesia.

Todos oran en silencio un momento.

Enseguida el Sr. Obispo prosigue:

"Padre misericordioso, que por medio de tu Hijo único, has dado a la Iglesia el Pan de Vida, bendice a
estos hermanos nuestros, elegidos para el ministerio de acólitos; Que tu gracia, Señor, los haga asiduos en el
ser-vicio del altar, para que, distribuyendo con fidelidad el pan de vida a sus hermanos, y creciendo siempre en
la fe y en la caridad, contribuyan a la edificación de tu Iglesia. Por Cristo Nuestro Señor.
R. Amén.

Entrega del cáliz y de la patena


Cada uno de los candidatos se acerca al Sr. Obispo, quien les entrega la patena con el pan, o el cáliz con
el vino, diciendo:

CURSO TERCERA PARTE 21


ACÓLITOS

"Recibe esta patena con el pan (o: Recibe este cáliz con el vino) para la celebración de la Eucaristía- y
vive de tal forma que puedas servir dignamente a la mesa del Señor y de la Iglesia.

El acólito responde: Amén.

Los acólitos o, si son muchos, algunos de ellos, presentan las patenas con el pan y el cáliz con el vino, en
la preparación de los dones.
Los acólitos reciben la comunión después de los diáconos. El Sr. Obispo puede disponer que uno de los
acólitos, que han sido constituidos ministros extraordinarios de la Eucaristiíta, le ayude en la misa de la
institución a distribuir la Sagrada Comunión a los fieles.

XXVII.- PRESCRIPCIONES PARA LA ORDENACION, EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS


DIÁCONOS

I Requisitos para la ordenación


- En el C.D.C. Se encuentran la mayoría de las normas:
- para la ordenación
- para el ministerio
- para la vida de los diáconos permanentes
- El candidato al diaconado permanente célibe se admitirá hasta que cumpla 25 años c.1031-2. (nota
108)
- Si es casado hasta los 35 años y con el consentimiento de la esposa; c.1031-2. (nota 109)
- Se ordenará diácono hasta haber cumplido el tiempo y el programa de formación c.1032-3. (nota 110)
- Para la licitud de la ordenación al candidato debe estar confirmado c.1033. (nota 111)
- Antes de la ordenación debe hacerse la admisión del aspirante por la autoridad indicada en el c.1016 y
c.1019 como candidato al diaconado:
- Con el Rito Litúrgico establecido, c.1034.
- Previa solicitud escrita y firmada de puño y letra del aspirante.
- Y que haya sido aceptada por la autoridad también por escrito (nota 112).
- También antes de la formación al diaconado es necesario recibir y leer los ministerios de lector y
acólito.
- Entre el acolitado y diaconado debe haber al menos un espacio de seis meses, c.1035. (nota
113)
- Es requisito para la ordenación de diácono que el candidato entregue a su propio Obispo:
- Una relación firmada de puño y letra donde haga constar:
a) Que va a recibir el diaconado libre y espontáneamente.
b) Que Se dedicará perpetuamente al ministerio.
c) Que solicita ser admitido al diaconado; c.1036. (nota 114)
- Antes de la ordenación debe hacer ejercicios al menos 5 días.
- El Obispo debe estar enterado de que el candidato hizo ejercicios c.1039. (nota 115)
- Antes de ser aceptada la solicitud de recibir el Orden Sagrado ha de constar por un escrutinio de la
idoneidad del candidato para recibirlo c.1051. (nota 116)
- El candidato célibe no debe ser ordenado diácono hasta que:
 Haya asumido públicamente la obligación del celibato según la ceremonia prescrita,
 y/o haya emitido votos perpetuos en un instituto religioso c. 1037. (nota 117)
- Antes de la ordenación el Obispo consultará:
- El sentir de la familia del candidato.
- El sentir de la comunidad.
- El sentir de los presbíteros y en especial del Párroco.

CURSO TERCERA PARTE 22


ACÓLITOS
- El parecer de los encargados de la formación.
- El parecer de la comisión diocesana.
- Y el parecer del consejo parroquial o su equivalente.
- Además se requiere que los candidatos presenten los siguientes documentos:
 certificado de bautismo y confirmación,
 y de que ha recibido los ministerios de lector y acólito; c. 1035,
 el certificado de estudios realizados al tenor del c.1032-3,
 el certificado de haber hecho la declaración prescrita c.1036.
- Si se trata de un casado:
a) certificado de matrimonio
b) y consentimiento de la esposa c. I050-1.3
- Respecto a los registros de ordenación y al testimonio auténtico de la ordenación recibida Se
observarán los c. 1053y1054.

II Prescripciones para las funciones de diácono

-El diácono ejerce su ministerio en la triple vertiente de la pastoral:


- de la palabra
- de la liturgia
- y de la caridad.
- Pero de acuerdo a los mandatos de su Obispo.

1.- EN EL MINISTERIO DE LA PALABRA


- Al Diácono le compete:
- ser ministro de la Palabra y anunciar el Evangelio
- proclamar a los fieles la Sagrada Escritura
- instruir y animar al pueblo; c. 757 SDO-22-6
- pronunciar la homilía
- predicar en todas partes con el consentimiento del rector de la Iglesia; c.764 y c. 767.1
- y catequizar, c.776

- La C.E.M. pide al diácono:


- que la iniciación cristiana sea verdadera inserción en la comunidad,
- y promueva la caridad en los niveles morales, culturales, económicos y sociales

2.- EN EL MINISTERIO DE LA SANTIFICACION

En las celebraciones litúrgicas le toca al Diácono según los rituales:


- Ser ministro ordinario del bautismo; c. 8619 y SDO 22-3.
- Ser ministro ordinario de la comunión; c. 910 SDO 22-3.
- Ser ministro ordinario de la exposición y bendición Eucarística; c. 943 y SDO 22-3.
- Ser ministro extraordinario del viático; c.911,2 y SDO 22-3.
- Ser ministro de las celebraciones de exequias sin misa y presidir los ritos fúnebres y sepulcrales; SDO
22-5.
- Impartir las bendiciones que expresamente le concede el derecho y en los libros litúrgicos; c. 1169-3.
- Presidir los oficios de culto vgr.:
 dirigir la Liturgia de las Horas,
 dirigir las oraciones y celebraciones de la Palabra de Dios cuando falte el presbítero (SDO
orientaciones).

CURSO TERCERA PARTE 23


ACÓLITOS
3.- EN EL MINISTERIO DE LA CARIDAD
- Desde sus comienzos la actividad del diácono se encaminó a practicar la caridad con los pobres.
- En este contexto todas las actividades del diácono deben ubicarse.
Por delegación general o específica del Obispo o del Párroco, el diácono puede asistir a los matrimonios
faltando el presbítero y observando lo que prescribe el Derecho; c.1108; 1111; SDO 224, L.G. 29.
- Puede dispensar de la Ley Universal y particular de la Iglesia si recibió expresamente esa facultad; c.
89.
- Puede dispensar de la forma e impedimentos matrimoniales de derecho eclesiástico:
- en peligro de muerte cuando no sea posible acudir al ordinario al tenor de los cánones
1706,2; 1116.
- Puede guiar en nombre del Párroco o del Obispo las comunidades eclesiales dispersas; SIDO 22-10.
- Puede ser nombrado juez eclesiástico por el Obispo de la Diócesis; c.1421 SS.
- Puede fomentar y apoyar las obras apostólicas y sociales de los laicos SDO 22-11; DP 715.
- Puede ser admitido a formar parte de los consejos pastorales SIDO 24.
- Puede cumplir a nombre de la Iglesia las obligaciones de caridad, de administración, las obras de
promoción humana y asistencia social y promover servicios y servidores del bien común de la sociedad
civil; SDO 22-9, DP 697; 2Q E.L.A.
- Puede concientizar a los laicos sobre sus deberes y derechos civiles, políticos que les compete como
miembros de la sociedad y de la Iglesia (Decl. de la C.E.M.).

III. Disposiciones ¡jurídicas sobre la vida y el ministerio de los diáconos permanentes

1.- LA INCARDINACION Y EJERCICIO DEL MINISTERIO


- Por la recepción del diaconado el laico, y el miembro de un instituto religioso se hace clérigo y queda
incorporado a la Iglesia particular que lo promovió o al instituto religioso; c266.1;3.
- Para la incardinación válida a otra Iglesia particular se debe obtener:
- Del Obispo Diocesano las letras de excardinación suscritas por él.
- Letras de incardinación suscritas por el nuevo Obispo de la incardinación; c.267-1.
- Para otras formas de incardinación ver el c.268,1 .2.
- Para ejercer ordinariamente el ministerio:
- no basta la ordenación diaconal
- se requiere también el nombramiento o envío mediante el cual el Obispo le encomienda un oficio
especifico por tiempo determinado (Cfr. Directorio de Colombia).
- Para que el diácono ejerza su ministerio por un tiempo en otra Iglesia particular debe contar:
- con las facultades de su propio Obispo
- y con el consentimiento del Ordinario del lugar de la otra iglesia particular.
- Para ejercer el ministerio ocasionalmente, basta con el consentimiento del respectivo Párroco.

2.-ELSOSTENIMIENTO Y PREVISION SOCIAL


- Los diáconos de tiempo completo, casados, se hacen acreedores de una retribución con que puedan sostenerse
junto con su familia.
- Los diáconos que ejercen una profesión civil o que ya recibieron una remuneración deben proveer a sus propias
necesidades y de su familia; c.281-3 y 231-2 además “Declaración de la C.E.M."
- Pero deben recibir de sus respectivos párrocos el pago de los gastos que implica el ministerio.
- Y si reciben bajo salario pueden recibir una conveniente gratificación.
- Se procurará que todos los diáconos de tiempo completo gocen de la asistencia social para proveer a sus
necesidades y de su familia en caso de enfermedad, invalidez, vejez o viudez; c231-2.
- Para atender a las necesidades económicas de los diáconos:
- hay que favorecer la institución de un fondo común
formada por ellos
- y con ayudas del Organismo Diocesano.

CURSO TERCERA PARTE 24


ACÓLITOS

3.- LA OBLIGACION DEL CELIBATO


- El celibato eclesiástico obliga a los que sin estar casados reciben el diaconado; c. 1037.
- Recibida ¡a ordenación los diáconos célibes jóvenes o adultos de edad quedan inhabilitados para
contraer matrimonio por disposición tradicional de la Iglesia; SDO 16.
- También los diáconos casados al enviudar jurídicamente son inhábiles para contraer nuevo
matrimonio; A. P. VI-2.
- Le eventual dispensa está reservada a la Santa Sede; c. 1087. (comentario)

4.- EL REZO DE LA LITURGIA DE LAS HORAS Y OTROS MEDIOS DE SANTIFICACION


- los diáconos permanentes como los demás clérigos:
- Están llamados a buscar la santidad por razones especiales:
- se consagran a Dios
- se configuran con la misión Santificadora y persona de Cristo
- son administradores de los misterios sagrados
- Para conseguir esta santidad:
- cumplirán fielmente las promesas diaconales de rezar laúdes y vísperas; c276,2 IQ y 3Q y
C.E.M.
- Se aconseja:
- su constante participación en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía
- haga diariamente oración mental
- reciba frecuentemente la reconciliación
- tenga veneración a la Virgen Madre de Dios
- y practique otros medios de santificación, tanto comunes como particulares; c276, 2, 5Q.
- Están obligados a asistir:
- a retiros y ejercicios espirituales según disponga el Ordinario del lugar; c. 27&24.

5.- OTRAS OBLIGACIONES Y OTROS DERECHOS


- Tanto el diácono célibe como el casado que enviuda, recibirán la imposición de manos no en orden al
sacerdocio, sino en orden al servicio y no deben aspirar al sacerdocio; L.G. 29.
- A los diáconos permanentes no les obliga traje eclesiástico, pero han de vestir como las personas respetables
del lugar donde viven.
- En las funciones litúrgicas deberán llevar los debidos ornamentos sagrados
- los diáconos permanentes pueden aceptar:
- cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil; c. 285-3 y c.
288.
- Pero no pueden:
- participar activamente en partidos políticos
- ni dirigir asociaciones sindicales, a no ser que cuenten con el permiso de su Obispo diocesano; c. 287-2
y Decl. de la C.E.M.
- pueden administrar bienes y tener responsabilidades empresariales y comerciales...
- pero darán claro testimonio de honradez y de no tener deudas que no se puedan pagar; c285 41
286,288.

CURSO TERCERA PARTE 25


ACÓLITOS
XXVIII.- ESQUEMA DE LA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA
RECOMENDACIONES PARA UN MINISTRO LAICO:
1. Utilizar preferentemente el Misal y el Leccionario.
2. En la Monición Inicial, decir el porque y de parte de quién se está allí y pedir por nuestros Sacerdotes
3. Decir las intenciones o incluirlas en la Oración de los Fieles.
4. Utilizar una vestimenta digna semejante a la del pueblo y no la del Sacerdote ni los signos y gestos reservados
a ellos.
5. Enriquecer la celebración con la participación de: Ministros, Lectores y Coros
6. Hacer la Comunión Espiritual para aquellos que en ese momento no puedan comulgar
GUÍA PARA LA CELEBRACIÓN
Celebración ______________
Templo_____________
 RITOS INICIALES
 En el nombre del Padre... (1)
 Saludo… (invitando a los presentes a bendecir al Señor, con una de las formulas)
 Monición…
 Acto Penitencial (formulas).
 Gloria (cuando así se aconseje).
 Oración Colecta (del día)
 LITURGIA DE LA PALABRA
 Primer Lectura (con monición)
 Salmo (de preferencia Cantado; al menos la parte del pueblo).
 Segunda lectura (cuando así se indique).
 Aleluya (“Cantado” y con la aclamación antes del Evangelio)
 Evangelio (Escuchen Hermanos, el Santo Evangelio según San N.)
 (Explicación de las lecturas; con el Leccionario, usando los epígrafes.) (Solo se
hace la Homilía cuando ésta la preparó el Presbítero responsable).
 Profesión de Fe (sí se indica)
 Oración de los Fieles o Plegaria Universal (del Misal; o del Manual de
Celebraciones de la Palabra) (del Oficio Divino cuando así lo pida el Clérigo)
 Acción de Gracias (con adoración a la Santísima Eucaristía) (2)
 Padre Nuestro (Recomendable sea cantado)
 Saludo de Paz (fórmulas)
 Rito de la Comunión (Cordero, fórmula, cantos y distribución)
 Avisos
 Oración después de la comunión
 Pedir la bendición de Dios con las fórmulas para laicos.
 Despedida (Formulas).

CURSO TERCERA PARTE 26


ACÓLITOS

CALENDARIO LITÚRGICO.
(Apoyarse en él para no cometer errores)
Contenido:
1. Advertencias preliminares (para su correcto uso)
2. Tiempo Ordinario
3. Tiempo de Cuaresma
4. Semana Santa
5. Triduo Pascual
6. Cincuentena Pascual
7. Pentecostés
8. Tiempo de adviento
9. Tiempo de Navidad
10. Apéndice
11. Celebraciones movibles.

Ventajas:
Además de ser una herramienta necesaria, nos ayuda en nuestro conocimiento teológico, litúrgico, pastoral y
espiritual al profundizar en cada uno de los tiempos del calendario litúrgico, que es como una espiral en crecimiento y que
nunca tiene fin.

Ejemplos (de 1999) para su Uso diario:

5 Septiembre DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO Color. VERDE


MISA (C) Prop; Gl.., Cr.., Pref dom;
Pref dom X, Pleg Euc. III

(C) = Misa del domingo del Señor


(A) = Sólo lo indicado por el calendario.
Liturgia de las Horas
6 Septiembre LUNES DE LA XXIII SEMANA Color. VERDE
MISA (E) DE FERIA, Votiva por diversas necesidades; lect de feria; Pref Común
Formulario de la Misa Votiva del Espíritu Santo “B” (Misal p. 801)
Pref Esp. Santo 2 (Misal p.802)

(E) = Puede sustituirse por otra de cualquier domingo T.O. Misa de cualquier Santo, etc.
8 Septiembre MIERCOLES NATIVIDAD DE LA BLANCO
SANTÍSIMA VIRGEN MARIA. FIESTA
CD. JUAREZ Y LAZARO CARDENAS.....
MISA (C) Prop.; Gl., Dos lects, props; Pref de la Santísima Virgen María
(si se dice el Pref. 1 en la natividad) (*)
(*) En este día no puede utilizarse la Pleg Euca. IV
15 Septiembre MIERCOLES DE LA XXIV SEMANA BLANCO
NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES. MEMORIA
MISA (D) Las tres ors. Props. De la memoria, Pref. De la Santísima Virgen María (*)
Adviértase; Hoy la primera lectura y el salmo responsorial son de feria; el Evangelio en cambio es de la memoria.

CURSO TERCERA PARTE 27


ACÓLITOS
XXX.- EL CATEQUISTA

 El catequista es, ante todo, un TESTIGO.

No se puede ser testigo de algo que no se conoce, no se valora, o no se vive. Su Santidad PAULO VI hacía
estas preguntas a los evangelizadores: ¿Creemos verdaderamente lo que anunciamos?, ¿Vivimos lo que
creemos?, ¿Predicamos lo que vivimos?. El testimonio nos recuerda que el Papa es la primera fuente de
evangelización.

 El catequista debe testimoniar con ALEGRÍA.

No puede ser catequista quién no vive en la alegría y en la paz que proporciona el sentir a Dios como
Padre.
Evangelio significa: “Buena Nueva”. No podemos dar buenas noticias sin entusiasmo, sin alegría. (Fil
4,4-5)

 El catequista es un HOMBRE NUEVO que llama a la CONVERSIÓN.

El reino de Dios, se forma con hombres nuevos. “Es preciso nacer de nuevo” (Jn 3,3; Lc 3,10-14)

 El catequista es un ENVIADO DE LA COMUNIDAD.

El catequista es una obra de la IGLESIA, es decir; de la COMUNIDAD. Nadie puede arrogarse el


derecho de ser catequista por propia iniciativa. Debe recibir la “vocación” o el “llamado” de Dios
y el envío de la comunidad cristiana, presidida por el Obispo, quién es representado por el
Párroco (Jn 5,30)
Para los Padres de familia, este “mandato” ya está implícito en el Sacramento del Matrimonio.
Por tanto deben de educar cristianamente a la prole, a sus hijos.

 El catequista es un caminante, un PEREGRINO.

Es alguien que no se estanca, que se renueva constantemente, en su vida, en su mensaje, en sus métodos.
Busca, investiga, estudia, profundiza, medita, ora. (Ef 4,14)

 El catequista es un PREGONERO.

Es un anunciador, un heraldo, alguien que va adelante, preparando los caminos del Señor. No se tiene
que anunciar a sí mismo, ni su propio mensaje, sino el mensaje de aquel que lo envió.

 El catequista es un SEMBRADOR.

El sembrador prepara y acondiciona la tierra en la que va a caer la semilla a fin de que esta germine y
produzca mucho fruto (2Cor 9,6-7)

 El catequista es un PROFETA.

Profeta es aquel que habla en nombre de Dios para “anunciar” su Reino, o para “denunciar” todo lo que
es contrario al Reino de Dios (Jn 15,20).

2.- LA AYUDA DE UN GUÍA

CURSO TERCERA PARTE 28


ACÓLITOS

Estas sugerencias llegarán a cumplir su cometido, su objetivo, el día en que tú puedas prescindir
de ellas, porque ya no haces de la catequesis una repetición rutinaria, sino una “Buena Nueva” que nace cada día
en tu corazón a través de tu diálogo con Dios y tu apertura para con tus catequizandos.
Como catequista, debes de conocer profundamente a tus catequizandos.

3.- COMUNICACIÓN.

Decimos; que catequizar, es educar en la FE, y construir la IGLESIA. No tendremos Iglesia sin
COMUNIDAD, y no tendremos comunidad sin COMUNICACIÓN.
El catequista debe acoger amorosamente a sus catecúmenos, que acuden a recibir doctrina. No
debe olvidar el catequista, que él es el signo de la presencia de Dios, y del amor de Dios hacia ellos.
El Señor dijo que la verdad nos hace libres. De allí que el ambiente en que se brinde a los
catecúmenos en la catequesis, debe de ser un ambiente de sana alegría y espontaneidad.
Para que el Catecúmeno sienta que es tenido en cuenta, conviene que se le sepa llamar y conocer
por su propio nombre.
Cada uno de nosotros recibimos un nombre el día de nuestro Bautismo. A él esta vinculada en
cierto sentido nuestra filiación divina y nuestra pertenencia a la gran familia cristiana.
Existen muchas dinámicas para lograr el objetivo de conocer a los catequizandos y de
aprendernos sus nombres. Aplica la que más te guste y convenza.

4.- RECUERDA:

 Nunca dejemos escapar la ocasión de hacer el bien a otros.


 La libertad no es más que una oportunidad de ser mejores
 Siembra a manos llenas en esta vida, y cosecharás mejores frutos en la otra.
 La base de toda educación, es cuestión del corazón.
 Sin amor, es inútil cualquier sacrificio del educador.
 No basta dar, es preciso construir a quien se ama.
 La dulzura en el hablar, en el obrar y en el reprender, lo gana todo y a todos.
 Cada quién trabaja según su capacidad, el mérito depende de la intención
 Lo que somos es regalo de Dios. Lo que nos convertimos es nuestro regalo a él.
 Esparcir amor es tu gran misión. Amor es darse sin esperar nada.
 ¿Quieres ser feliz?. Basta que hagas a otro feliz.
 Ayúdame a salvar almas, pero primero la tuya.
 Los jóvenes se muestran dóciles cuando saben que la persona que les manda, les ama.
 Los niños son un precioso tesoro que Dios nos ha confiado.

XXXI.- EL ACOLITADO

EL MINISTERIO DEL ACÓLITO: FUNDAMENTACIÓN TEOLÓGICA

37.Si bien el acolitado es de institución eclesiástica, este servicio aparece implícito, tanto en el Antiguo como en
el Nuevo Testamento cuando se refiere a algún acto religioso en el que aparecen la ofrenda y el alimento como
signos de fortaleza para continuar la marcha hacia el cumplimiento de la misión que Dios ha confiado a sus
enviados. Durante la época patriarcal los actos de culto eran realizados por el padre de familia. Conforme la
historia del pueblo elegido fue creciendo así también el culto fue desarrollándose hasta que en la época de la
monarquía encuentra en los sacerdotes a sus profesionales. El Templo de Jerusalén vino a ser el lugar donde

CURSO TERCERA PARTE 29


ACÓLITOS
podía celebrarse legítimamente el culto sacrificial y, después de su destrucción el año 70 de nuestra era, el
judaísmo no tuvo ya altar ni sacrificio.

38.En lo referente al "altar", por su uso, es un instrumento de mediación. Sobre él se depositan las ofrendas de
los hombres, sobre él se consumen, se sustraen al dominio del hombre y se donan a Dios, que responde con su
bendición; sobre el altar se mantiene o se restablece la alianza de Dios con su pueblo. El pueblo de Israel
poseedor de gran cantidad de sacrificios se veía constantemente amenazado por la tentación de dar más
importancia al rito sacrificial que a su significado profundo.

39.Jesús repite la idea profética de la primacía del espíritu sobre el rito externo pero presenta tina realidad nueva,
que es su propio sacrificio. Entre ambos testamentos hay continuidad y (se aplica a la muerte de Cristo el
vocabulario sacrificial) y ruptura (1a originalidad absoluta de la ofrenda de Jesús que es su propia existencia,
dejada como anámnesis en el gesto simbólico de la Cena y culminada en el Misterio Pascual).

40.En el Nuevo Testamento se aplican términos sacrifícales a toda la vida cristiano. No sólo la cruz de Cristo,
sino toda la existencia del cristiano se presenta como un sacrificio espiritual. Por eso los padres de la Iglesia
afirmarán que la vida del cristiano es un sacrificio que reproduce la ofrenda espiritual de Cristo en la cruz. La
liturgia cristiana posee un sacrificio visible, que es la Eucaristía, “'fuente y cima de toda la vida cristiana,
expresión de la fe de la Iglesia. De acuerdo con el concilio de Trento, la Eucaristía no constituye un nuevo
sacrificio sino el 'memorial» sacramental del único sacrificio de Cristo.

41. La institución para el servicio del altar se sitúa en esta teología bíblica del sacrificio: Las palabras del Obispo
hacen referencia a ello: "Puesto que van a quedar destinados de modo especial al misterio eucarístico' deben
vivir más intensamente el sacrificio del Señor y procurar irse identificando cada vez más plenamente con él.
Esfuércense, pues, por ir captando el sentido más profundo y espiritual de las acciones que van a llevar a cabo,
de tal manera que cada día se ofrezcan ustedes mismos a Dios como sacrificio espiritual, que él acepta por
Jesucristo.

42.La vocación al acolitado es un don recibido del Espíritu para el crecimiento del pueblo de Dios, destinado de
modo particular al servicio del altar, para ayudar al diácono y al presbítero. Cabe reflexionar que si todo
ministerio es, ante todo, una expresión y realización de la unidad eclesial, el acolitado lo es de un modo muy
especial, por cuanto coopera en la congregación de los fieles laicos con su jerarquía en torno a la mesa
Eucarística para ofrecer al Padre el Sacrificio que es la fuente de toda unidad.

II. ORIGEN E HISTORIA DEL MINISTERIO DEL ACÓLITO.

43.La palabra "acólito" proviene del griego Akulouthos, cuyo significado es “el que acompaña o sigue”. Platón
ha usado este término para referirse al "criado" o "siervo". Posteriormente, la Iglesia la uso para referirse a los
que seguían al Obispo y debían estar siempre a su disposición. La primera fecha histórica en la que consta su
existencia es en el año 251 en que el Papa Cornelio instituyó en Roma cuarenta y dos acólitos. Desde el s. IV
aparecen numerosas inscripciones de la palabra "acólito” en lugares como Nicea y Lyón. En el año 450 un
escrito galicano (statuta Eclesiae Antiqua) regula el rito de institución. . Se exigía como condición que el
candidato hubiese pertenecido por un tiempo a la Schola Cantorum.

44.En cuanto a sus funciones primitivas, en Cartago eran empleados como correos como portadores de socorro a
los cristianos condenados a trabajos penosos. De Tarcisio que era acólito en Roma, sabemos que llevaba la
Eucaristía, en el trayecto, fue asaltado Y prefirió la muerte antes que entregarla. El Papa San Siricio (385) indica
la edad de veinte años como ideal para ser acólito. Su misión esencial era llevar la Eucaristía en saquitos
especiales, así lo atestigua el Papa Inocencio I (416).

45.Hacia el año 500 en la carta al Senario, el diácono Juan escribía: "El orden de los acólitos difiere de los

CURSO TERCERA PARTE 30


ACÓLITOS
exorcistas a los cuales les es negada la potestad de portar los sacramentos y de ministrar a los sacerdotes. En
cambio, los acólitos, son ordenados como colaboradores de los sacerdotes, reciben los vasos sagrados -y son
portadores de los Sacramentos. El exorcista puede ser constituido acólito, pero el acólito, por pena alguna, puede
ser descendido en su oficio".

46.En Roma, en los ss. VIII y IX se describen sus funciones, aunque con algunas diferencias entre los distintos
obispos: son asistentes del presbítero y asumen todos los ministerios que no eran reservados, ya sea al diácono o
al subdiácono. Ayudan en la instrucción de los catecúmenos, en los exorcismos, en la administración de los
bautismos y de las confirmaciones, portaban el Santo Crisma, leían las lecturas, pero las funciones más
importantes eran siempre que portaban los recipientes que contenían la Sagrada Eucaristía.

47.Donde no había otros ministros, asistían inmediatamente al sacerdote celebrante y le ayudaban en la


distribución de la Comunión. En el ofertorio preparaban la materia para el Sacrificio que recibían de los fieles al
modo de oblación. Durante la Semana Santa, llevaban el óleo santo y la cruz en los días indicados, para ser
adorada por el Papa, el clero y el pueblo. El sábado santo intervenían, si era necesario, en el bautismo..

48.Hacia el año 1200, el Pontifical Romano asignaba al acólito el oficio de Turiferario cuyo fuego debía
simbolizar su propio amor y caridad en las cuales se les instaba á crecer. Además, debían mantener el fuego
perpetuo que acompaña a Jesús Sacramentado. En las grandes festividades (Navidad, Pascua, día del Papa) se
colocaban detrás de los sacerdotes y llevaban los cálices ministeriales. Luego se les encomendó la instrucción de
los catecúmenos, llevaban el recipiente con la Sangre de Cristo, sostenían la patena en la comunión, firmaban las
matrículas de los catecúmenos y suplían a los niños que se bautizaban en la recitación del símbolo de la fe.

49.En la edad moderna poco a poco fueron asumiendo funciones menores y, al mismo tiempo, fueron removidos
de aquellas antiguas. Comenzaron a ser portadores de las velas para la lectura del Evangelio y para la ofrenda del
sacrificio o la distribución de la comunión o para iluminar el camino de los ministros sagrados, portaban el
turíbulo y llevaban el agua y el vino hacia el altar. Incluso estos oficios dejaron de ser exclusivos suyos y podían
ser ejercidos por otras órdenes menores o por determinados laicos, hasta por los niños.

50.En muchos lugares, con la aprobación de la autoridad eclesiástica, y para restituir el viejo espíritu de este
ministerio, se llegaba a conferir a estos laicos una especie de "ordenación" con una oración propia o bendición.
Constituida como una orden especial con fuerza propia proveniente de la gracia que en la hora de la ordenación
imploraba el Obispo con la Iglesia. Pero los acólitos perdieron su oficio más noble que era lo relativo a la
Sagrada Eucaristía y sus y funciones se limitaron a preparar el altar y todo lo necesario para el sacrificio de la
Misa.

51.En la actualidad la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II, ha devuelto a este ministerio su primitivo
valor; le ha conferido una modalidad propia y le reconoce funciones también propias, entre las cuales vuelve a
encontrarse lo relativo a la Sagrada Eucaristía como ministro extraordinario de la Comunión. Además, se ha
"desclericalizado" este ministerio confiriéndose a laicos, inclusive en modo permanente.

III. LA ESPIRITUALIDAD DEL ACÓLITO

52.Requiere una "firme voluntad de servir fielmente a Dios y al pueblo cristiano". Este compromiso se ha de
nutrir en la oración, en la lectura y meditación de la Palabra de Dios. Pero, sobre todo, en la recepción frecuente
de los sacramentos y, particularmente, de la Eucaristía. Se ha de volcar hacia la comunidad en una vida digna y
sana moralmente que sirva como testimonio para los demás. Se ha de ejercitar en la caridad para con todos,
especialmente con los más cercanos y con los pobres, débiles y necesitados.

53.Así como son portadores del Santísimo Sacramento, sean portadores de toda clase de virtudes, sobre todo, las
teologales y las cardinales. Y así como distribuyen la Santa Comunión al pueblo de Dios sepan darse a sí

CURSO TERCERA PARTE 31


ACÓLITOS
mismos generosamente a ese mismo pueblo y en la medida de sus posibilidades, sepan socorrerlo en sus
necesidades materiales y espirituales, con una caridad activa. Fortifiquen su fe y su esperanza por todos los
medios que la Iglesia nos ofrece.

IV. LA IDONEIDAD DEL ACÓLITO

54.A las condiciones especificadas para la idoneidad del lector en los números 26-32 cabe añadir: Observar los
intersticios determinados por la Santa Sede o las Conferencias Episcopales, entre la colación del ministerio del
lectorado y del acolitado> cuando en las mismas personas se confiere más de un ministerio.

V. TAREAS DEL ACÓLITO

55. Las tareas litúrgicas pueden, ser consideradas bajo dos aspectos:
A) Las que le son propias: "preparar" y «"cuidar" de todo lo concerniente al altar para las
celebraciones Eucarísticas (vasos sagrados, manteles, símbolos litúrgicos, ornamentos, el pan y el vino,
etc.); Observar diligencia para servir bien, con dignidad, con respeto, a fin de que por su sola presencia o
por sus actitudes y corrección los fieles sean llevados, como de las manos, a descubrir el carácter
sagrado de la celebración. Asistir al diácono y al presbítero en las funciones litúrgicas, principalmente en
la celebración de la Misa.
B) Las que le son supletorias y puede cumplirlas cuando falta alguno de los otros ministros:
distribuir la Sagrada Comunión', llevar el viático a los enfermos; exponer públicamente a la oración de
los fieles el Sacramento de la Sagrada Eucaristía y hacer después la reserva (aunque no puede bendecir
al pueblo).

56.Las tareas catequísticas comprenden: intervenir en la preparación matrimonial de los futuros esposos y en el
adoctrinamiento sobre los Sacramentos en general, y sobre todo, en el de la Eucaristía.

57.Las tareas técnico-formativas consisten en colaborar en la instrucción de los fieles para ciertas tareas
temporales de asistencia al presbítero en las celebraciones litúrgicas así como en la preparación de Ministros
Extraordinarios de la Comunión.

58.Las tareas misioneras consisten en instruir, organizar, fomentar, promover y animar las diversas formas de
ejercicios eclesiales, privados y públicos, que tienen como centro la Eucaristía, en acuerdo con el párroco,
presbíteros y diáconos.

XXXII.- EL DIACONO AL SERVICIO DE LA IGLESIA Y DEL HOMBRE

Palabras de Juan Pablo II en el Jubileo de los diáconos

CIUDAD DEL VATICANO, 27 feb. (ZENIT).- El jubileo de los diáconos permanentes se celebró los días 18,
19 y 20 de febrero. En él participaron más de 1.500 diáconos de todo el mundo, algunos de ellos con sus
familias.

El sábado 19 tuvo lugar la audiencia con el Santo Padre, en la que el pontífice dirigió a los diáconos presentes
las palabras que aquí publicamos, según la traducción de «L'Osservatore Romano»

Señores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; amadísimos diáconos y familiares:

1. Con gran alegría me encuentro con vosotros en esta significativa cita jubilar. Saludo al prefecto de la

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ACÓLITOS
Congregación para el clero, cardenal Darío Castrillón Hoyos, y a sus colaboradores, que han organizado estas
intensas jornadas de oración y fraternidad. Saludo a los señores cardenales y a los prelados presentes. Os saludo
especialmente a vosotros, amadísimos diáconos permanentes, a vuestras familias y a cuantos os han acompañado
en esta peregrinación a las tumbas de los Apóstoles.

Habéis venido a Roma para celebrar vuestro jubileo. Os acojo con afecto. Esta ocasión es muy propicia para
ahondar en el significado y el valor de vuestra identidad estable y no transitoria de ordenados, no para el
sacerdocio, sino para el diaconado (cf. Lumen Gentium, 29). Como ministros del pueblo de Dios, estáis llamados
a actuar con la acción litúrgica, con la actividad didáctico - catequística y con el servicio de la caridad, en
comunión con el obispo y el presbiterio. Y este singular año de gracia, que es el jubileo, os quiere ayudar a
redescubrir aún más radicalmente la belleza de la vida en Cristo: la vida en él, que es la Puerta santa.

El jubileo, tiempo de purificación interior

2. En efecto, el jubileo es tiempo fuerte de verificación y purificación interior, pero también de recuperación de
la dimensión misionera insita en el misterio mismo de Cristo y de la Iglesia. Quien cree que Cristo Señor es el
camino, la verdad y la vida; Quien sabe que la Iglesia es su prolongación en la historia; quien experimenta
personalmente todo esto, no puede menos de convertirse, por esta misma razón, en celoso misionero. Queridos
diáconos, sed apóstoles activos de la nueva evangelización. Llevad a todos hacia Cristo. Que se dilate, también
gracias a vuestro compromiso, su Reino en vuestra familia, en vuestro ambiente de trabajo, en la parroquia, en la
diócesis y en el mundo entero.

La misión, al menos en cuanto a intención y pasión, debe apremiar en el corazón de los sagrados ministros e
impulsarlos hasta la entrega total de sí. No os detengáis ante nada; proseguid con fidelidad a Cristo, siguiendo el
ejemplo del diácono Lorenzo, cuya venerada e insigne reliquia habéis querido que estuviera aquí, para esta
ocasión.

No faltan tampoco en nuestro tiempo personas a las que Dios llama al martirio cruento; pero mucho más
numerosos son los creyentes sometidos al "martirio" de la incomprensión. No se turbe vuestro corazón por las
dificultades y los contrastes; al contrario, crezca vuestra confianza en Jesús, que ha redimido a los hombres
mediante el martirio de la cruz. Entrar en la tierra santa de Jesús

3. Queridos diáconos, adentrémonos en el nuevo milenio junto con toda la Iglesia, que impulsa a sus hijos a
purificarse, mediante el arrepentimiento, de errores, infidelidades, incoherencias y retrasos (cf. Tertio millennio
adveniente, 33). Los primeros en dar ejemplo han de ser los ministros ordenados: obispos, presbíteros y
diáconos. Esta purificación y este arrepentimiento se han de entender sobre todo en relación con cada uno de
nosotros personalmente. Interpelan, en primer lugar, nuestra conciencia de ministros sagrados que actúan en
este tiempo

Ante la Puerta santa experimentamos la necesidad de "salir" de nuestra tierra egoísta, de nuestras dudas y de
nuestras infidelidades, y sentimos la invitación apremiante a "entrar" en la tierra santa de Jesús, que es la
~ tierra de la fidelidad plena a la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Resuenan en nuestro
corazón las palabras del divino Maestro:
"Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os aliviaré" (Mt 11, 28)

Queridos diáconos, tal vez algunos de vosotros se sientan cansados por los compromisos gravosos, por la
frustración causada por iniciativas apostólicas sin éxito y por la incomprensión de muchos. ¡No os desaniméis!
Abandonaos en los brazos de Cristo: él os aliviará. Vuestro jubileo ha de ser una peregrinación de conversión a
Jesús.

CURSO TERCERA PARTE 33


ACÓLITOS
Amor evangélico fundado en la Eucaristía

4. Si sois fieles en todo a Cristo, amadísimos diáconos, seréis también fieles a los diversos ministerios que la
Iglesia os confía. ¡Cuán valioso es vuestro servicio a la Palabra y a la catequesis! Y ¿qué decir de la diaconía de
la Eucaristía, que os pone en contacto directo con el altar del sacrificio en el servicio litúrgico?
Asimismo, con razón os comprometéis a vivir el servicio litúrgico de modo inseparable con el de la caridad en
sus expresiones concretas. Esto muestra que el signo del amor evangélico no se puede reducir a lo que se llama
solidaridad, sino que es consecuencia coherente del misterio eucarístico.

En virtud del vínculo sacramental, que os une a los obispos y a los presbíteros, vivís plenamente la comunión
eclesial. La fraternidad diaconal en vuestra diócesis, aunque no constituye una realidad estructural análoga a la
de los presbíteros, os estimula a compartir la solicitud de los pastores. La identidad diaconal manifiesta con
claridad todos los rasgos dé vuestra espiritualidad específica, que se presenta esencialmente como espiritualidad
de servicio.

Movilizar todas las energías apostólicas

5. Queridos hermanos, el jubileo es tiempo propicio para restituir a esta identidad y a esta espiritualidad su
fisonomía originaria y auténtica, con vistas a renovar interiormente y movilizar todas las energías apostólicas.

La pregunta de Cristo: "Cuándo el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" (Lc 18, 8), resuena
con singular elocuencia en esta ocasión jubilar.

La fe ha de transmitirse y comunicarse. También tenéis la tarea de anunciar a las generaciones jóvenes el único e
inmutable Evangelio de la salvación, para que el futuro sea rico en esperanza para todos.

Os sostenga en esta misión la santísima Virgen. Yo os acompaño con mi oración, confirmada por una especial
bendición apostólica, que os imparto de corazón a vosotros, a vuestras esposas, a vuestros hijos y a todos los
diáconos que trabajan al servicio del Evangelio en todo el mundo.
Z50002271 O

NOTAS DE ACTUALIDAD SOBRE LOS MINISTERIOS

Los diáconos permanentes


42. Por motivos pastorales y teológicos serios, el Concilio Vaticano II determinó restablecer el diaconado como
grado permanente de la jerarquía en la Iglesia latina, dejando a las Conferencias Episcopales, con la aprobación
del Sumo Pontífice, valorar la oportunidad de instituir los diáconos permanentes y en qué sitios. (146) Se trata de
una experiencia muy diferente no sólo en las distintas partes de América, sino incluso entre las diócesis de una
misma región. « Algunas diócesis han formado y ordenado no pocos diáconos, y están plenamente contentas de
su incorporación y ministerio». (147) Aquí se ve con gozo cómo los diáconos, «confortados con la gracia
sacramental, en comunión con el Obispo y su presbiterio, sirven al pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia,
de la palabra y de la caridad». (148) Otras diócesis no han emprendido este camino, mientras en otras partes
existen dificultades en la integración de los diáconos permanentes en la estructura jerárquica. Quedando a salvo
la libertad de las Iglesias particulares para restablecer o no, consintiéndolo el Sumo Pontífice, el diaconado como
grado permanente, está claro que el acierto de esta restauración implica un diligente proceso de selección, una
formación seria y una atención cuidadosa a los candidatos, así como también un acompañamiento solícito no
sólo de estos ministros sagrados, sino también, en el caso de los diáconos casados, de su familia, esposa e hijos.
(149)

26. « El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1, 15).
Estas palabras de Jesús, con las que comenzó su ministerio en Galilea, deben seguir resonando en los oídos de

CURSO TERCERA PARTE 34


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los Obispos, presbíteros, diáconos, personas consagradas y fieles laicos de toda América. Para madurar
espiritualmente, el cristiano debe recurrir al consejo de los ministros sagrados o de otras personas expertas en
este campo mediante la dirección espiritual, práctica tradicionalmente presente en la Iglesia. Los Padres
sinodales han creído necesario recomendar a los sacerdotes este ministerio de tanta importancia. (85)
Asimismo, el Sucesor del príncipe de los Apóstoles está llamado a ser la piedra sobre la que la Iglesia
está edificada, y a ejercer el ministerio derivado de ser el depositario de las llaves del Reino (cf. Mt 16, 18-19).
El Vicario de Cristo es, pues, «el perpetuo principio de [...] unidad y el fundamento visible» de la Iglesia. (101)

El presbítero, signo de unidad


39. « Como miembro de una Iglesia particular, todo sacerdote debe ser signo de comunión con el Obispo en
cuanto que es su inmediato colaborador, unido a sus hermanos en el presbiterio. Ejerce su ministerio con caridad
pastoral, principalmente en la comunidad que le ha sido confiada, y la conduce al encuentro con Jesucristo Buen
Pastor. Su vocación exige que sea signo de unidad. Por ello debe evitar cualquier participación en política
partidista que dividiría a la comunidad». (126) Es deseo de los Padres sinodales que se «desarrolle una acción
pastoral a favor del clero diocesano que haga más sólida su espiritualidad, su misión y su identidad, la cual tiene
su centro en el seguimiento de Cristo que, sumo y eterno Sacerdote, buscó siempre cumplir la voluntad del
Padre. Él es el ejemplo de la entrega generosa, de la vida austera y del servicio hasta la muerte. El sacerdote sea
consciente de que, por la recepción del sacramento del Orden, es portador de gracia que distribuye a sus
hermanos en los sacramentos. Él mismo se santifica en el ejercicio del ministerio». (127)
El campo en que se desarrolla la actividad de los sacerdotes es inmenso. Conviene, por ello, «que
coloquen como centro de su actividad lo que es esencial en su ministerio: dejarse configurar a Cristo Cabeza y
Pastor, fuente de la caridad pastoral, ofreciéndose a sí mismos cada día con Cristo en la Eucaristía, para ayudar a
los fieles a que tengan un encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo». (128) Como testigos y
discípulos de Cristo misericordioso, los sacerdotes están llamados a ser instrumentos de perdón y de
reconciliación, comprometiéndose generosamente al servicio de los fieles según el espíritu del Evangelio.
Los presbíteros, en cuanto pastores del pueblo de Dios en América, deben, además, estar atentos a los
desafíos del mundo actual y ser sensibles a las angustias y esperanzas de sus gentes, compartiendo sus
vicisitudes y, sobre todo, asumiendo una actitud de solidaridad con los pobres. Procurarán discernir los carismas
y las cualidades de los fieles que puedan contribuir a la animación de la comunidad, escuchándolos y dialogando
con ellos, para impulsar así su participación y corresponsabilidad

Una atención particular se debe dar a las vocaciones nacidas entre los indígenas; conviene proporcionar una
formación inculturada en sus ambientes. Estos candidatos al sacerdocio, mientras reciben la adecuada formación
teológica y espiritual para su futuro ministerio, no deben perder las raíces de su propia cultura. (13)
Los Padres sinodales han querido agradecer y bendecir a todos los que consagran su vida a la formación
de los futuros presbíteros en los seminarios. Así mismo, han invitado a los Obispos a destinar para dicha tarea a
sus sacerdotes más aptos, después de haberlos preparado mediante una formación específica que los capacite
para una misión tan delicada. (136)

Renovar la institución parroquial


41. La parroquia es un lugar privilegiado en que los fieles pueden tener una experiencia concreta de la Iglesia.
(137) Hoy en América, como en otras partes del mundo, la parroquia encuentra a veces dificultades en el
cumplimiento de su misión. La parroquia debe renovarse continuamente, partiendo del principio fundamental de
que «la parroquia tiene que seguir siendo primariamente comunidad eucarística». (138) Este principio implica
que «las parroquias están llamadas a ser receptivas y solidarias, lugar de la iniciación cristiana, de la educación y
la celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo
comunitario y responsable, integradoras de los movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad
cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y superparroquiales y a las realidades
circunstantes». (139)

Los fieles laicos y la renovación de la Iglesia

CURSO TERCERA PARTE 35


ACÓLITOS
44. « La doctrina del Concilio Vaticano II sobre la unidad de la Iglesia, como pueblo de Dios congregado en la
unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, subraya que son comunes a la dignidad de todos los bautizados
la imitación y el seguimiento de Cristo, la comunión mutua y el mandato misional». (156) Es necesario, por
tanto, que los fieles laicos sean conscientes de su dignidad de bautizados. Por su parte, los Pastores han de
estimar profundamente «el testimonio y la acción evangelizadora de los laicos que integrados en el pueblo de
Dios con espiritualidad de comunión conducen a sus hermanos al encuentro con Jesucristo vivo. La renovación
de la Iglesia en América no será posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso, en gran parte, recae en
ellos la responsabilidad del futuro de la Iglesia». (157)
Los ámbitos en los que se realiza la vocación de los fieles laicos son dos. El primero, y más propio de su
condición laical, es el de las realidades temporales, que están llamados a ordenar según la voluntad de Dios.
(158) En efecto, «con su peculiar modo de obrar, el Evangelio es llevado dentro de las estructuras del mundo y
obrando en todas partes santamente consagran el mismo mundo a Dios». (159) Gracias a los fieles laicos, «la
presencia y la misión de la Iglesia en el mundo se realiza, de modo especial, en la diversidad de carismas y
ministerios que posee el laicado. La secularidad es la nota característica y propia del laico y de su espiritualidad
que lo lleva a actuar en la vida familiar, social, laboral, cultural y política, a cuya evangelización es llamado. En
un Continente en el que aparecen la emulación y la propensión a agredir, la inmoderación en el consumo y la
corrupción, los laicos están llamados a encarnar valores profundamente evangélicos como la misericordia, el
perdón, la honradez, la transparencia de corazón y la paciencia en las condiciones difíciles. Se espera de los
laicos una gran fuerza creativa en gestos y obras que expresen una vida coherente con el Evangelio». (160)
América necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas en la sociedad. Es
urgente formar hombres y mujeres capaces de actuar, según su propia vocación, en la vida pública, orientándola
al bien común. En el ejercicio de la política, vista en su sentido más noble y auténtico como administración del
bien común, ellos pueden encontrar también el camino de la propia santificación. Para ello es necesario que sean
formados tanto en los principios y valores de la Doctrina social de la Iglesia, como en nociones fundamentales
de la teología del laicado. El conocimiento profundo de los principios éticos y de los valores morales cristianos
les permitirá hacerse promotores en su ambiente, proclamándolos también ante la llamada «neutralidad del
Estado». (161)
Hay un segundo ámbito en el que muchos fieles laicos están llamados a trabajar, y que puede llamarse
«intraeclesial». Muchos laicos en América sienten el legítimo deseo de aportar sus talentos y carismas a «la
construcción de la comunidad eclesial como delegados de la Palabra, catequistas, visitadores de enfermos o de
encarcelados, animadores de grupos etc. ». (162) Los Padres sinodales han manifestado el deseo de que la Iglesia
reconozca algunas de estas tareas como ministerios laicales, fundados en los sacramentos del Bautismo y la
Confirmación, dejando a salvo el carácter específico de los ministerios propios del sacramento del Orden. Se
trata de un tema vasto y complejo para cuyo estudio constituí, hace ya algún tiempo, una Comisión especial
(163) y sobre el que los organismos de la Santa Sede han ido señalando paulatinamente algunas pautas
directivas. (164) Se ha de fomentar la provechosa cooperación de fieles laicos bien preparados, hombres y
mujeres, en diversas actividades dentro de la Iglesia, evitando, sin embargo, una posible confusión con los
ministerios ordenados y con las actividades propias del sacramento del Orden, a fin de distinguir bien el
sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ministerial.
A este respecto, los Padres sinodales han sugerido que las tareas confiadas a los laicos sean bien
«distintas de aquellas que son etapas para el ministerio ordenado» (165) y que los candidatos al sacerdocio
reciben antes del presbiterado. Igualmente se ha observado que estas tareas laicales «no deben conferirse sino a
personas, varones y mujeres, que hayan adquirido la formación exigida, según criterios determinados: una cierta
permanencia, una real disponibilidad con respecto a un determinado grupo de personas, la obligación de dar
cuenta a su propio Pastor».
(166) De todos modos, aunque el apostolado intraeclesial de los laicos tiene que ser estimulado, hay que
procurar que este apostolado coexista con la actividad propia de los laicos, en la que no pueden ser suplidos por
los sacerdotes: el ámbito de las realidades temporales.

Fuente: Sínodo “La Iglesia en América”

CURSO TERCERA PARTE 36


ACÓLITOS

XXXIII.- MINISTERIOS LAICALES RECONOCIDOS

Indice:
1.- Características de estos ministerios
II.- Posibilidades:
a) En el campo de la Palabra
b) En el campo de Ja Liturgia
c) En el campo de la Caridad
d) En el campo social
e) En el campo de la administración
f) En el campo de dirección y conducción
III.- Formación para los ministerios reconocidos
IV. Requisitos de admisión
V. Derechos y deberes de los ministros reconocidos
VI Pasos naturales para recibir el diploma o la credencial
VII. Hoja de materias fundamentales para cualquier ministerio y especiales para M.E.S.E., Lectores y Acólitos,
según la Comisión Episcopal Nacional de Ministerios Laicales
VIII. Se recomienda como texto de formación el Catecismo de la Iglesia Católica
IX. Registro de materias por semestre y calificaciones
X. Forma para solicitar un ministerio laical reconocido
XI. Aprobación del Párroco y de la comunidad parroquial para un aspirante a recibir un ministerio laical
instituido o reconocido
XII. Credencial y diploma para un ministerio reconocido
XIII.- otros ministerios y no mencionados por el Directorio Nacional
XIV.- Principales ministerios laicales que pueden ayudarnos a resolver el problema de las sectas
XV.- Rito de admisión y envío

LOS MINISTERIOS LAICALES RECONOCIDOS


Desarrollo:

I.- Características de estos ministerios

a) Son verdaderos ministerios:


- Servicios realmente importantes para la vida de la Iglesia,
- Son ejercidos con cierta estabilidad o permanencia
- Requieren un reconocimiento oficial de la autoridad eclesiástica (c.805). (N.B. No. 34>
b) Responden a necesidades reales de la comunidad:
- en cualesquiera de sus niveles o centros de comunión (familia, C.E.B., parroquia, foranía,
Diócesis)
- o en cualquiera de los campos de apostolado: Pastoral de la Palabra, Liturgia, Caridad,
Conducción, E.N.73.
c) Suponen carismas y cualidades en aquellos que son llamados L.G.3,4; P. 8, 1295.
d) Requieren discernimiento y aprobación:
- tanto de la comunidad
- como especialmente de los Pastores. (C.F.L 31,24)
e) Pueden conferirse a laicos, tanto hombres como mujeres, sin perder por ello su carácter laical. (N.B. No.
35)
f) Se confieren mediante una misión canónica o mandato por la autoridad eclesiástica, dentro de un rito

CURSO TERCERA PARTE 37


ACÓLITOS
litúrgico aprobado por el Obispo.

II Posibilidades

La nueva evangelización encaminada a formar comunidades Vivas:


- Que amen a Jesucristo,
- Que confiesen la fe en E',
- Que alaben conscientemente su fe en la sagrada liturgia,
- Y que vivan dicha fe en medio de las realidades temporales... presenta múltiples oportunidades a
estos ministerios (C.F.L., 34):

A) En el campo de la palabra

1.- Ministros de la Evangelización Fundamental o del Kerigma


- El Ministro kerigmático proclama en forma de un retiro de un día o una semana por las tardes, pláticas
sobre el kerigma, evangelización fundamental.
- Este ministerio no puede ser suplido por ningún otro, ni siquiera por el de la evangelización.
- Es tanto más urgente1 cuanto que una inmensa multitud de los que se dicen cristianos, no han tenido
este primer anuncio ni han hecho un acto de fe y declaración personal y consciente a la persona de Cristo
y a su Evangelio. (N.B. No. 36)

2- Ministros de la Catequesis
- Los catequistas ocupan un lugar preponderante en la pastoral de la Palabra.
- Dan una enseñanza permanente, sistemática, gradual, sencilla y completa acerca del misterio de Cristo y de
la salvación.
- Dan formación y educación permanente en la fe, tanto a los individuos como a las comunidades para
llevarlos a la madurez de tal forma que den frutos plenos de salvación.
- Su enseñanza abarca las diversas edades, estados, condiciones y circunstancias de la vida de los cristianos.
(N.B. No. 37)

3.- Ministros de la Enseñanza Escolarizada


- Son los maestros laicos que se dedican a la educación de la fe en las escuelas católicas y
escuelas de formación para laicos.
- Imparten materias en grado inferior, medio o superior relacionadas con la fe, en los seminarios y
casas de religiosos y religiosas (C.D.L. III-Tit. III. c. 229.3).

4.- Ministros de las Misiones Populares


- Estos misioneros laicos son necesarios especialmente en parroquias muy extensas y en áreas rurales y
semirurales.
- Dan temas de formación y en orden a motivar a los fieles para que reciban dignamente los
Sacramentos.
- Se equiparan a estos misioneros populares:
a) ~s laicos que suelen dar temas o rollos en Encuentros.
b) Rollos en cursillos.
c) Fines de semana durante el año o tiempos litúrgicos fuertes como Adviento, Navidad,
Cuaresma y Pascua.
d) Y los que promueven y dan Ejercicios Espirituales.

5.- Ministros de pláticas presacramentales


- Su función es preparar a los fieles para que reciban válidamente y con fruto los santos sacramentos.
- Se equiparan a ellos los seglares que dan pláticas a las ~ ñoritas quinceañeras, a sus damas, chambelanes, a

CURSO TERCERA PARTE 38


ACÓLITOS
sus padres y padrinos, y los preparadores de catecúmenos.

6.- Ministros de Círculos Bíblicos


- Su función es dar a conocer la Biblia, Palabra de Dios y que la vivan.
- Es tan importante el conocimiento de la Sagrada Escritura que San Jerónimo llega a afirmar: "Desconocer La
Sagrada Escritura, es desconocer a Cristo".

7.- Ministros de la Predicación


- Estos ministros laicos, debidamente capacitados según lo exige el C.D.C. c. 766 y EN. 42. Tienen la facultad
de predicar en iglesias y oratorios.
- Son muy necesarios sobre todo en aquellos lugares donde no va con frecuencia el Sacerdote.

B) En el campo de la liturgia

1.- Ministros de la Celebración Litúrgica de la Eucaristía


Son ministros de la Celebración Litúrgica de la Eucaristía:
- el cantor,
- el director del coro,
- el lector no instituido,
- el monitor,
- el acólito no instituido,
- los edecanes que reciben o acomodan a los fieles,
- el maestro de ceremonias y
- el colector de ofrendas (SC. 29; O.G.M. 1.6368). Cada uno tiene su propia función y pueden ser
reconocidos principalmente los coordinadores de estos equipos y servicios litúrgicos.

2.- Ministros Extraordinarios del Bautismo


Los laicos que en circunstancias especiales, sobre todo por falta de ministros ordinarios del bautismo (diácono,
presbítero), tienen facultad del Obispo de bautizar a personas que no están en peligro de muerte (c. 861,2).

3.- Ministros de la Asistencia a los Matrimonios


Estos ministros en casos especiales, a tenor del C.D.C. c. 1112-2, pueden asistir a matrimonios.

4.- Ministros Celebradores de la Palabra v la Eucaristía


- Estos ministros hacen celebraciones de la palabra e inclusive celebraciones de la Eucaristía
a) en el templo, en ausencia del sacerdote o cuando está enfermo;
b) también en los lugares retirados de la parroquia, para fieles que no van a poder asistir a misa los
Sábados por la tarde o en los Domingos y Días de Fiesta de precepto.
- Pueden hacer paraliturgias para circunstancias especiales, acontecimientos familiares, para grupos
parroquiales, para enfermos, para difuntos.

C) En el campo de la caridad

1.- Ministros de la Visita y Atención a los Enfermos


- Estos ministros laicos se dedican a evangelizar y catequizar a los enfermos;
- los preparan para que reciban fructuosamente los sacramentos;
- hacen oración por y con ellos;
- los proveen en sus necesidades materiales y
- les procuran atención médica en caso necesario.

2.- Ministros de la Atención a los Pobres, Marginados, Ancianos y Minusválidos

CURSO TERCERA PARTE 39


ACÓLITOS
- Estos ministros laicos atienden en sus necesidades materiales y espirituales a los pobres1 a los
marginados, a los ancianos y a los minusválidos;
- A la vez que educan a la comunidad en el espíritu de fraternidad y solidaridad humana.

3.- Ministros de la promoción y coordinación de institutos asistenciales y promocionales


- Estos ministros laicos son los promotores y
- los coordinadores de instituciones asistenciales y promocionales a todos los niveles de Iglesia.
4.- Ministros de promoción humana integral
- Estos Ministros laicos promueven todos los valores del hombre y su desarrollo humano y cristiano.
- Pueden trabajar en alfabetización, artes, oficios, en atención a migrantes y refugiados, en la formación
de la con-ciencia cívica, etc. en cooperativas de ahorro y de consumo.

D) En el campo social

1.- Ministros de la educación y formación social


- La función de estos ministros laicos es fomentar el conocimiento, el estudio y la difusión de la Doctrina
Social de la Iglesia.
- Es concientizar sobre los derechos y deberes de toda persona humana:
- sobre la vida personal, familiar, socio-política nacional e internacional;
- sobre la libertad religiosa, la paz, la justicia, el desarrollo y la liberación (E.N.29; C.F.L. 39)

2~- Ministros de la Acción Social


- Estos ministros crean los organismos o movimientos y asociaciones en defensa de la vida, de los
derechos funda-mentales de la persona humana, tanto en el campo del trabajo como de vivienda, de
salud, educación, etc.
- En la lucha por el poder político y en el proselitismo partidista los laicos actúan a título personal,
guiados siempre por los valores evangélicos y la Doctrina Social de la Iglesia
- pero no necesitan ni se les puede otorgar un reconocimiento oficial de parte de la Iglesia.
- La militancia política divide y la iglesia es fundamentalmente misterio de comunión con Dios y con todo
el género humano.

E) En el campo de La administración

1.- Ministros Administradores de Bienes Terrenales


- Los laicos pueden ser llamados:
- como miembros del consejo de asuntos económicos ya sean a nivel parroquial o diocesano (c.
492,484,1277; 537)
 como administradores de bienes eclesiásticos (c. 1282) y pueden ser reconocidos como ministros.
2.- Ministros Administradores de Justicia
- Los laicos con la debida formación pueden ser llamados:
- para ser jueces, miembros del tribunal colegiado (c. 1421.2)
- o auditores (c. 1428.2)
- o promotores de justicia y defensores del vínculo (C.1435).

F) En el campo de la dirección y conducción

1.- Ministros de la colaboración en la Cura Pastoral


- Los laicos pueden participar oficialmente en la cura pastoral de una parroquia 1 bajo la dirección de un
sacerdote a tenor del c. 517.

2.- Ministros de la Coordinación y Animación de Grupos y C.E.B.

CURSO TERCERA PARTE 40


ACÓLITOS
- Tienen estos ministros la tarea de coordinar y animar las diversas asociaciones, los movimientos y
demás organizaciones del apostolado laical.
- Son los coordinadores de las Comunidades Eclesiales de Base y pueden ser reconocidos como ministros
de estos servicios (c29; C.F.L. 26,27,29).
- Los laicos pueden ser llamados a formar parte de los Consejos de Pastoral y del Sínodo Diocesano, a
tenor del C.D.C. (c511, 512; 463, 1-50) pero no se les da reconocimiento por este servicio.

III Formación para los ministerios reconocidos


Los laicos, principalmente los que van a recibir un ministerio reconocido deberán recibir:

1) Formación espiritual propia del laico, hombre de Iglesia en el mundo, hombre del mundo en la Iglesia.
Debe haber recibido el kerigma.
2) Formación teológico-pastoral:
a) De acuerdo a la persona, a su edad, a las necesidades de la Iglesia y del mundo y sobre el
ministerio que va a realizar.
b) Que combine la teoría con la acción y;
c) Que haya programas graduales con diferentes etapas, materias, horarios, métodos, formadores ~
más recursos.
d) Una catequesis sistemática y completa sobre el misterio de la Salvación en Cristo: Doctrina
cristiana, Historia de la salvación, Biblia, Cristología, Eclesiología, Evangelización y Catequesis,
Liturgia, Doctrina social, Moral, Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo.

3) Formación social para el ministerio en el ámbito social y político, cumplimiento de deberes cívico-
políticos, de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia.

4) Formación humana en las virtudes humanas y sociales:


honradez, competencia, profesionalidad, justicia, estima de la persona humana, solidaridad, capacidad de
diálogo, etc.

5) Formación permanente, para crecer como hijos de Dios, madurar y mejorar su ministerio.

Nota: Estos datos están tomados del Directorio Nacional para Ministerios Laicales.

IV Requisitos de admisión

1) Solicitud hecha y firmada por el aspirante y aprobación del cónyuge silo tiene.
2) Aceptación de la solicitud principalmente del Párroco, tomando en cuenta la aprobación de la
comunidad.
3) Que el reconocimiento oficial lo haga el Párroco o el responsable de la comunidad dentro de un rito
litúrgico aprobado por el obispo Diocesano.
4) Que los ministros que hayan sido reconocidos queden inscritos en los libros parroquiales
5) Que el aspirante haga antes del reconocimiento un retiro, al menos de un día.
6) Que los ministros reconocidos lleven gafete, banda o cruz, etc. relacionado con su ministerio que van a
desempeñar.
7) Que el reconocimiento se haga en forma comunitaria y a ser posible dentro de la celebración Eucarística.
8) Que se escojan lugares, fechas, tiempos litúrgicos apropiados.
9) Que el aspirante haya presentado examen satisfactorio sobre las materias básicas y las propias del
ministerio en que va a ser reconocido.
10) Que continúe su formación permanente, sistemática y progresiva.

CURSO TERCERA PARTE 41


ACÓLITOS
V Derechos y deberes de los ministros reconocidos

A) Derechos

1) Derecho a recibir los auxilios necesarios para su vida cristiana.


2) Derecho a recibir apoyo, orientación, ayuda económica y
formación para el ministerio que se va a ejercer.
3) Derecho a opinar, presentar iniciativas y decisiones relacionadas a su ministerio para la buena marcha de
la comunidad.
4) Derecho a una retribución económica de parte de la comunidad si su dedicación es completa, para un
decoroso sustento de la familia.

B) Deberes

1) Cumplirá fielmente sus deberes seculares: de familia, de trabajo, de ciudadano, etc.


2) Desempeñará su ministerio con verdadero espíritu de servicio.
3) Debe comunicarse ccxi los demás ministros y miembros de la comunidad.
4) Mantendrá la comunión, el amor y la obediencia a su propio Pastor.
5) Deberá ejercer su ministerio en el ámbito y lugar que se le señale
6) Pedirá las debidas autorizaciones para ejercer su ministerio en otros lugares1 previo diálogo de los
respectivos Pastores.
7) Procurará cultivar las virtudes teologales, la meditación en la Palabra de Dios, la asistencia frecuente a la
Sagrada Eucaristía y la digna recepción de los santos sacramentos

VI Pasos naturales para recibir el diploma de un ministerio laical reconocido.

1) Que el aspirante haya solicitado por escrito a su párroco indicándole en qué ministerio quiere ser
reconocido y por cuánto tiempo lo ha estado ejerciendo.
2) Que anexe el consentimiento del cónyuge.
3) Que solicite por escrito la aceptación del párroco.
4) Que presente o solicite la aprobación de la comunidad, o al menos del grupo donde está dando su
ministerio.
5) Que presente comprobante de estudios realizados en una es-cuela parroquial o diocesana o movimiento
apostólico, para cumplir con el requisito de la formación básica o que al m~ nos presente certificado de
inscripción en alguna escuela parroquial o diocesana, por si debe completar algunas materias o estudiarlas todas.
6) Que dé un informe de cómo está ejerciendo su ministerio a raíz de su solicitud para recibir un ministerio
reconocido y haga petición que se le considere no sólo aspirante 1 sino candidato.
7) Que el candidato haga un retiro espiritual al menos de un día.
8) Que el reconocimiento oficial se haga en la celebración de la Santa Misa con asistencia de fieles de la
comunidad.
9) Que en esta Misa reciba su diploma en la cual vaya la fotografía del nuevo ministro, y se bendiga su
gáfete.
10) Que su nombre quede inscrito en el archivo parroquial.
11) Que el nuevo ministro reconocido ofrezca continuar en todo lo posible su formación integral progresiva
y permanente y que indique por cuanto tiempo piensa ejercer su ministerio, si desea especializarse en él o si
después desea recibir y ejercer otro ministerio.

CURSO TERCERA PARTE 42