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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR


UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
ESCUELA DE PSICOLOGÍA

AR

TROS
SECCIÓN: P

Prof, Arquimedes Guarirapa. Carmen Maitin C.I 27.562.595

San Joaquín de Turmero, febrero de 2018.


INTRODUCCIÓN

La actividad física y la práctica de deportes son actividades esenciales para


nuestro bienestar de vida pues ayudan a mejorar la salud y proporciona beneficios
para nuestro día a día.

Sin embargo, frecuentemente la práctica de estas actividades va de la mano


con pequeños accidentes originando lesiones y el posterior deterioro de ciertas partes
de nuestro cuerpo, por lo que es necesario prestar atención a las dolencias que se
presentan a la hora de realizar ejercicios.

Las articulaciones son los componentes del esqueleto que permiten la


conexión entre dos huesos (como por ejemplo el codo, la rodilla, la cadera, etc.) y,
por lo tanto, el movimiento, siendo estas las más afectadas a la hora de realizar
actividades de alto impacto. El cartílago es el tejido encargado de recubrir los
extremos de estos huesos y es indispensable para el buen funcionamiento de la
articulación puesto que actúa como un amortiguador, con el desgaste del cartílago se
produce deterioro de la articulación dando lugar a la artrosis.
DEFINICIÓN

La artrosis es una enfermedad crónica que afecta a las articulaciones.


Normalmente, está localizada en las manos, las rodillas, la cadera o la columna
vertebral. La artrosis provoca dolor, inflamación e impide que se puedan realizar con
normalidad algunos movimientos tan cotidianos como cerrar la mano, subir escaleras
o caminar.

La artrosis provoca el deterioro del cartílago articular provocando que los


huesos se vayan desgastando y aparezca el dolor. A medida que el cartílago va
desapareciendo, el hueso reacciona y crece por los lados (osteofitos) produciendo la
deformación de la articulación.

CAUSAS

Al día de hoy no se conocen con exactitud las causas que producen la artrosis,


pero existen algunos factores de riesgo asociados a su aparición:

 Edad: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años.

 Sexo: afecta sobre todo a mujeres mayores de 50-55 años.

 Genética: puede ser también una enfermedad hereditaria. En concreto, la


herencia genética en el desarrollo de la artrosis puede llegar a ser hasta de un
65 por ciento.

 Actividad laboral: la repetición de los movimientos articulares puede llevar,


a largo plazo, a la sobrecarga articular. Por eso, determinadas actividades
laborales (peluqueras, albañiles, etc.), pueden provocar la aparición de
artrosis.
 Actividad física elevada: los deportistas de élite tienen mayor riesgo de
desarrollar la enfermedad.

 Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos que se produce con


la llegada de la menopausia es uno de los factores de riesgo para su desarrollo.

 Obesidad: no parece participar en el desarrollo de artrosis, pero sí que puede


agravarla en determinadas articulaciones como las rodillas.

 Traumatismos: fracturas y lesiones pueden ser un factor desencadenante.

SÍNTOMAS

Las manifestaciones de la artrosis son muy variadas, progresivas y aparecen


dilatadas en el tiempo.

Los síntomas más frecuentes son el dolor articular, la limitación de los


movimientos, los crujidos y, en algunas ocasiones, el derrame articular. Además,
algunas personas pueden presentar rigidez y deformidad articular.

El síntoma que más preocupa a las personas con artrosis es el dolor. En un


primer estadio, éste se desencadena cuando se mueve o se realiza un esfuerzo con la
articulación. Este dolor suele cesar con el reposo. Posteriormente, el agravamiento de
la artrosis hará que el dolor aparezca tanto con el movimiento, como con el reposo.

Uno de los puntos buenos del dolor artrósico es que no siempre es constante,
por lo que los pacientes pueden estar durante largos periodos de tiempo sin padecer
dolor, lo cual no significa que la artrosis no siga su evolución.
TIPOS

 Artrosis de rodilla

La artrosis de rodilla es el tipo más frecuente de artrosis. Se puede distinguir


entre dos tipos de artrosis de rodilla:

Artrosis de rodilla primaria: está muy relacionada con el envejecimiento y con


la genética, y va ligada al desgaste de las diferentes partes que forman la rodilla (los
huesos la membrana sinovial y el cartílago).

Artrosis de rodilla secundaria: se suele producir por una lesión previa, como
pueden ser una fractura o una lesión de ligamentos. Suele afectar a deportistas y a
personas obesas, ya que el sobreesfuerzo que exigen a sus rodillas es elevado.

En este caso la enfermedad afecta a las partes interna y/o frontal de la rodilla
provocando dolor cuando se realiza un esfuerzo. Como consecuencia de este dolor y
por la evolución degenerativa de la enfermedad el paciente puede tener cojera si la
enfermedad avanza. En este tipo de artrosis el movimiento de la articulación suele
causar chasquidos.

 Artrosis de manos

Suele estar estrechamente ligado al sexo femenino y a la herencia genética del


paciente.

La artrosis de manos se origina en una articulación y, posteriormente, puede


extenderse al resto de la mano.
Es muy visible, ya que suele deformar los dedos y llega a afectar al día a día
de los pacientes en tareas cotidianas como la escritura. Durante el proceso el dolor
acompaña la evolución de la enfermedad siendo más fuerte al principio y mitigándose
a medida que aparecen los nódulos. Las molestias suelen disminuir cuando la
deformación se completa. La funcionalidad de la mano puede verse afectada y la
articulación puede quedar un poco flexionada o desviada.

 Artrosis de cadera

La artrosis de cadera es aquella que afecta a la parte superior de la pierna. Este


tipo de artrosis es bastante frecuente, aunque no tanto como la artrosis de rodilla o de
mano. En general, es propia de personas mayores, pero puede aparecer antes de los 50
años, siendo excepcional en jóvenes.

El síntoma fundamental es el dolor, que se localiza en la zona de la ingle y en


la zona interna del muslo. Sin embargo, en ocasiones el dolor se puede reflejar en la
rodilla.

Al principio de la enfermedad, el dolor sólo aparece al caminar y al subir o


bajar escaleras. También se siente dolor tras un período de reposo, hasta que la
articulación entra en calor, y luego vuelve a aparecer tras una larga caminata o
ejercicio prolongado, porque se sobrecarga la articulación. De forma progresiva, se
van haciendo difíciles acciones tan elementales como cruzar o flexionar las piernas, o
caminar. En estadios avanzados el dolor puede aparecer durante la noche, por la
posición de reposo y, con el paso del tiempo, es normal que aparezca cojera al
caminar.

 Artrosis de columna
La columna vertebral está formada por muchas articulaciones. Esto provoca
que se pueda desarrollar artrosis en esta zona, frecuentemente en el área lumbar y
cervical.

Este tipo de artrosis puede ser asintomática por lo que en muchas ocasiones no
está diagnosticada y se localiza de forma fortuita al realizar una radiografía por otro
motivo.

El dolor puede aparecer al realizar actividades mecánicas, como movimientos


y sobrecargas en la zona afecta. Además, los cambios de tiempo y de presión suelen
agravar el dolor.

 Artrosis generalizada

También conocida como osteoartritis, se caracteriza por la participación de


tres o más articulaciones.

TRATAMIENTO

De entrada, es importante seguir algunos consejos fundamentales para


proteger las articulaciones como son:

 Perder peso.
 Realizar ejercicios suaves.
 Seguir una dieta adecuada.
 La fisioterapia.
 Antiinflamatorios y/o analgésicos: en la fase más aguda, el dolor aumenta
mucho a causa de la inflamación de la zona afectada. Llegados a este punto, puede ser
necesaria la prescripción médica de antiinflamatorios y/o analgésicos para reducir la
hinchazón de la zona y así calmar el dolor.
 Medicamentos condroprotectores: son los únicos medicamentos específicos
para tratar la artrosis a largo plazo porque actúan directamente sobre la articulación
afectada. No sólo alivian el dolor y mejoran la movilidad, sino que se está
demostrando que tienen capacidad para atacar la enfermedad de raíz, frenando el
deterioro de la articulación. Entre los condroprotectores encontramos fármacos como
el condroitín sulfato, el sulfato de glucosamina y el ácido hialurónico.

Todos estos cuidados, pueden ayudar a mejorar el dolor y a mejorar la


movilidad de las articulaciones. Pero en función del grado de artrosis y de su
localización suele ser necesario combinar estas terapias con medicación.

ARTROSIS Y LA ACTIVIDAD FÍSICA

Esta patología puede presentarse en personas que lleven vida de deportista.


Las razones son muy lógicas y evidentes. Las malas posturas, el sobre uso o la carga
excesiva a la que se someten las articulaciones cuando se realizan ciertos deportes
propician esta enfermedad crónica.

Lo cierto es que existen ciertos deportes en los que la artrosis se hace más
evidente. Entre ellos destaca en un primer puesto el fútbol, aunque el rugby, el tenis,
el vóley, el atletismo, las artes marciales (karate y taekwondo) y el baloncesto
también hacen frecuente la aparición de la artrosis de rodilla o cadera por el peso que
deben soportar estas articulaciones.

Se podría decir incluso que la artrosis es la enfermedad crónica más común


entre los ex-deportistas profesionales, por encima de dolencias como el asma, la
dermatitis, la diabetes y las alergias. Las lesiones y el sobreuso de las articulaciones
provocadas por el esfuerzo que genera la práctica de algunos deportes hace que la
artrosis sea la consecuencia más cercana.

La tasa, relativamente alta, de lesiones en el fútbol contribuye en alto grado a


la destrucción de cartílago, siendo la osteoartritis el resultado más común tras una
cirugía y un impacto agudo. De hecho, la aparición de la osteoartritis es una de las
principales razones por las que cerca del 58% de los jugadores profesionales de fútbol
deciden retirarse del césped.

A pesar de que mantener una buena salud física a través de una actividad
moderada ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar osteoartritis, recientes
investigaciones han sugerido que algunos deportes, sobre todo a nivel profesional,
pueden aumentarlo.

Por eso lo recomendable es tomar medidas que ayuden a evitar esta


enfermedad. Elegir herramientas y espacios adecuados, realizar los ejercicios de
manera correcta, hacer caso a las lesiones y asegurarte de que pueda realizar el
ejercicio son las precauciones más básicas y evidentes. Pero de nada servirán si no
elige un calzado adecuado, no tienes una buena elongación y no hace un
calentamiento previo.

Además, la natación y el ciclismo son los dos deportes más recomendados, ya


que no producen impacto en las articulaciones. Pero si prefiere realizar ejercicios en
el gimnasio es recomendable usar la elíptica.

CONCLUSION

La artrosis por ser una enfermedad degenerativa, es necesario visitar al


medico y atenderla puesto que esta desgasta la movilidad articular haciendo mas
complicadas ciertas actividades que suelen realizarse en la vida cotidiana.
A pesar de no tener cura, esta puede ser tratada y controlada de manera que
los dolores y la deformación no afecte en mayor grado a quienes la padecen.

Se considera muy común en deportistas (por el impacto que sufren las


articulaciones) y en personas mayores de 60 años debido al deterioro natural de los
huesos.

Es importante no dejar de realizar actividad física, ya que esto ayuda a


acelerar el deterioro de la articulación, pero se sugiere realizar ejercicios suaves que
no ocasionen daño y así evitar la inactividad de la articulación que de igual forma
puede ser perjudicial.

BIBLIOGRAFÍA

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