Está en la página 1de 2

La ausencia de las ciencias humanas y artísticas en los sistemas educativos mundiales.

La educación nos prepara no sólo para la ciudadanía, sino también para el trabajo y, sobre todo, para darle
sentido a nuestra vida.
Marta C Nussbaum*

La educación es una de las puertas más grandes e importantes en la construcción social, por lo
cual los estados nacionales deben coger con pinzas los sistemas de educación que se van a
implementar; pero estos sistemas educativos no son evaluados correctamente con referencia a las
estructuras sociales de cada estado y además los estados nacionales democráticos no buscan un
despertar intelectual, crítico y argumentativo en la sociedad, sino, que quieren replicar casi clonar
generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de
pensar por sí mismos, poseer una mirada crítica sobre las tradiciones y comprender la importancia
de los logros y los sufrimientos ajenos.
Entre otros aspectos, esta situación que la autora llama crítica se da a partir de la erradicación de las
materias y carreras relacionadas a las ciencias humanas, sociales y artísticas, perdiendo terreno en
los programas curriculares y en los imaginarios colectivos, ya que se empieza a considerar como
ornamentos inútiles, en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga
ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global.
La educación se centra en una economía nacional en materia de ingeniería, ciencias y tecnología,
mas no a la investigación científica en esos campos, sino al aprendizaje del conocimiento aplicado,
que sirve para generar velozmente estrategias destinadas a la obtención de renta. Esto vislumbra
que las humanidades están siendo abandonadas porque no constituyen una estructura económica
para la nación. Dejando de lado lo que significa el pensamiento, el alma, una conexión profunda con
el mundo, el campo de las relaciones humanas y la imaginación.

Otro de los temas centrales en el texto es el acceso a la educación de calidad y como este se ha
mostrado necesariamente coherente para las clases altas y adineradas, dejando al resto del tejido
social sin oportunidades de acceso, lo que muestra como la educación se ha vuelto un sistema
económico y financiero que beneficia a una cierta parte de la población que precisamente son los
que dominan los sistemas políticos. Al dominar el nivel de educación en un territorio las formas de
control se hacen más fácil.

Se habla de sociedades democráticas y la consolidación de las mismas, pero estas, carecen de


bases, como el respeto y el interés por el otro, valores y principios, capacidad de ver a los demás
como seres humanos, no como meros objetos... cultivar la capacidad de reflexión y pensamiento
crítico es fundamental para mantener a la democracia con vida y en estado de alerta. En este
sentido, es importante señalar que al integrar una pedagogía que tenga en cuenta tanto a la ciencia
como proceso económico y las humanidades que permite revivir y revaluar al individuo en este gran
sistema nacional, se pueda configurar una estructura académica más completa, pero estos métodos
académicos necesariamente deben ser vistos desde el lugar de enunciación y no como adaptación
de países centralistas o capitalistas, porque es desde ahí que se debe realizar un cambio de
mentalidad.