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ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN (CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN).

Efron y otras elaboraron una guía de pautas para analizar la hora de juego,
las cuales apuntan tanto a lo emocional como así también a lo madurativo
del niño, que desde la Cátedra resumimos en las siguientes:

1- Elección de juguetes y de juegos


a- Modalidad de Aproximación
b- Primer juguete elegido

2- Modalidad del juego. Creatividad


3- Capacidad simbólica. Personificación
4- Motricidad
5- Tolerancia a la frustración. Adecuación a la realidad

Elección de juguetes y de juegos

a) Modalidad de aproximación: Aquí se analiza el modo en que el niño


llega a los juguetes y comienza a jugar con ellos. Las autoras señalan
que puede ser de la siguiente forma:

- de observación a distancia (sin participación activa)


- dependiente (a la espera de indicaciones del entrevistador)
- evitativa (de aproximación lenta o a distancia)
- dubitativa (de tomar y dejar los objetos)
- de irrupción brusca sobre los materiales
- de irrupción caótica e impulsiva
- de acercamiento, previo tiempo de reacción y luego poder desarrollar
la actividad.

b) Primer juguete elegido: Es importante también analizar cuál es el


juguete elegido por el niño para establecer el primer contacto, y si
este es acorde a su momento evolutivo y qué tipo de conflicto trata
de vehiculizar a través de él.
c) Observar si el juego tiene principio, desarrollo y fin, si es una unidad
en sí misma y si los juegos organizados a lo largo de la sesión
corresponden al estadio de desarrollo intelectual correspondiente a
su edad cronológica.

-     A los 3 años: juego egocéntrico, centrado en sí mismo. Puede pedir ayuda o
hacer preguntas al entrevistador acerca de los objetos, pero en general, no
toma al psicólogo como participante activo en el juego. Su juego no sigue
ningún plan previo, es espontáneo y lábil. Pasa de un juego a otro sin
terminar ninguno. La atención se centra principalmente en la investigación
del objeto, en sus funciones y en el placer que le proporciona el ejercicio y el
manipuleo de los mismos. Restringido sentido de la realidad.
-     De los 4 a los 7 años: hay una mayor aproximación a lo real, con creciente
preocupación por la veracidad de la imitación. Reconoce al otro como
copartícipe del juego, pidiendo al psicólogo que tome un rol activo en su
juego.
-     De los 7 a los 11 años: Comienzan los esbozos de reglas. Atribuye y asume
roles cercanos a la realidad (vendedor, maestra, etc.)

2- Modalidad de Juego. Creatividad:

A través del juego, el niño pone de manifiesto su capacidad simbólica. Cada


niño estructura su juego de acuerdo a una modalidad que le es propia. Entre
dichas modalidades , podemos detectar las siguientes:

a) Plasticidad: es cuando el niño expresa distintas situaciones con un


criterio económico. Esta plasticidad puede expresarse de distintas
maneras:

1- Expresa la misma fantasía o defensa a través de distintos


mediatizadores.
2- Expresa varias fantasías con varios mediatizadores
3- Manifiesta gran riqueza interna a través de pocos elementos; es decir
que un mismo objeto puede cambiar de función para vehiculizar diferentes
fantasías.
b)Rigidez: Es opuesta a la anterior. ES cuando se adhiere a ciertos
mediatizadores en forma exclusiva para expresar la misma fantasía. Esta
modalidad tiene como fin evitar la confusión y la desorganización de la
personalidad. Es un juego monótono y poco creativo.

c) Estereotipia y perseveración: Es una modalidad más patológica. Aquí se


manifiesta una desconexión con la realidad y la única finalidad del juego es la
descarga pulsional. Se repite una y otra vez y no hace lazo social. Es típico en
niños psicóticos y débiles orgánicos.

Creatividad: Crear es unir o relacionar diferentes elementos o elementos


dispersos en una estructura nueva y distinta. Esto supone un yo plástico,
abierto a nuevas experiencias y tolerante a la inestructuración del campo. La
nueva configuración tiene una connotación de sorpresa o descubrimiento
para el niño, y se acompaña de un sentimiento de placer. La creatividad es
promotora del crecimiento y un incremento en la capacidad de aprendizaje.
El hecho de ser un proceso deliberado y al servicio del yo, diferencia a la
creatividad de la originalidad del psicótico.

3- Capacidad Simbólica. Personificación:

El juego es una forma de expresión de la capacidad simbólica, y una vía de


acceso alas fantasías Icc del niño. El niño logra a través del juego la
emergencia de sus fantasías, por medio de objetos suficientemente alejados
de la situación originaria (elaboración secundaria). Estos objetos cumplen la
función de mediatizadores.
En la capacidad simbólica no vamos a evaluar sólo la capacidad del
niño para utilizar símbolos, sino también la significación que se desprende de
esta simbolización. Para ello, es importante tener en cuenta, que si bien
existe un significado universal para algunos símbolos, estos siempre deben
ser interpretados dentro de la situación global del proceso y dentro de la
historia personal de cada niño.
También sabemos que a medida que el niño crece, la distancia entre
símbolo y lo simbolizado va aumentando. Esto se da por la ganancia del
principio de realidad sobre el principio de placer, por lo cual las fantasías
primarias tienden a ser cada vez más postergadas. Así, es muy distinto el
juego de un niño de dos años, que aún sigue las leyes de los procesos
primarios, con el de ocho, con predominancia del proceso secundario.
Este indicador nos permite evaluar:
1- La riqueza expresiva: capacidad del niño de buscar en su entorno
elementos que permitan vehiculizar su problemática.
2- La capacidad intelectual. Evaluar si manifiesta manejo de la realidad
acorde a su edad evolutiva.
3- La calidad del conflicto: Aquí se evalúa el contenido de la simbolización.
Los símbolos usados por el niño nos remiten a la comprensión del estadio
psicosexual por el que atraviesa. El niño puede vehiculizar fantasías de tipo
oral, anal, fálica o genital. Asimismo se debe indagar la intensidad del
conflicto, siendo un índice importante la reiteración de una determinada
fantasía o de la forma de expresión.

Personificación:
Es la capacidad de asumir y adjudicar roles en forma dramática,
capacidad que en cada momento evolutivo adquiere características
diferentes.
a) En niños pequeños se expresa de un modo inmediato, la realización de
deseos. Asume el rol de otro haciendo suyo el personaje temido o deseado.
b) En una etapa posterior la personificación se enriquece con figuras
imaginarias (hadas, monstruos, cucos), disociando y proyectando en estas
figuras sus diferentes imagos. El niño así, se somete, domina, ataca, es
perseguido, etc. por estas figuras.
c) En la latencia el niño comienza a personificar roles más definidos
socialmente, con menor expresión de la fantasía en función del incremento
de la represión. Tiende a jugar, por ejemplo al ladrón y al policía, a la
maestra, al doctor, etc.
d) En la pre.pubertad, se ve una fuerte represión de la capacidad de
personificación, por su posibilidad de concretar sus fantasías.
e) En la adolescencia vuelve a resurgir la capacidad de adjudicar y asumir
roles.
En general, la personificación posibilita la elaboración de situaciones
traumáticas, el aprendizaje de roles sociales, la comprensión del rol del otro y
el ajuste de su conducta en función a ello.
El análisis del contenido de la personificación, nos permitirá evaluar la calidad
e intensidad de las identificaciones, el equilibrio entre el Super-Yo, yo y ello.
Si durante la hora de juego el niño nos pide que asumamos determinado rol,
debemos pedirle que nos explique con claridad las características del rol
adjudicado, para que responda a sus propias fantasías.
4. Motricidad:

Este indicador nos permite ver la adecuación del desarrollo motriz del niño
con la etapa evolutiva por la que atraviesa. En cada período hay pautas
esperables, que responden al grado de maduración y desarrollo neurológico
como así también a factores psicológicos, sociales y culturales. Ya que
consideramos que un manejo adecuado de las posibilidades motoras permite
un mayor dominio del mundo externo, es importante observar cuando este
desarrollo se detiene o presenta dificultades. Para ello vamos a registrar lo
siguiente:
1- Desplazamiento geográfico del niño
2- Posibilidad de encaje
3- Alternancia de los miembros
4- Lateralidad
5- Movimientos voluntarios e involuntarios
6- Ritmo del movimiento
7- Hiperkinesia
8- Hipokinesia

5. Tolerancia a la frustración. Adecuación a la realidad:

 Esta se detecta a través de la aceptación de la consigna, con las limitaciones


que esta propone: la puesta de límites, la finalización de la tarea. Y en el
desarrollo del juego, en la manera de enfrentarse a las dificultades
inherentes a la actividad que se propone realizar. Evaluar este indicador, nos
permitirá hacer importantes inferencias diagnósticas, pero sobre todo
inferencias pronósticas. Por ello es fundamental observar dónde pone el niño
la fuente de frustración: si deriva de su mundo internos (dibujar algo que no
está a su alcance madurativo) o en el mundo externo (desear algo que no
está presente), así como la reacción frente a ella: encontrar elementos
sustitutivos (buena adaptación) o desorganizarse, ponerse a llorar (actitud
negativista).
 
Esta capacidad de tolerar la frustración está íntimamente ligada a la
adecuación a la realidad, es decir de adaptarse plásticamente a la realidad
que le propone. Lo primero que debemos observar aquí es la capacidad del
niño para desprenderse de la madre, para entrar al consultorio, demostrando
comprensión y aceptación de la consigna. Esto también nos permite evaluar
posibilidades yoicas.