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asic MTN AUN) [aslo Na Precio de venta: $ 1.30 A. TEJERINA DIRECTOR DE ESCUELA DE LA CAPITAL 6 ide’. 30.584 Sep: 2 40/8 985 En la ruta del deber TEXTO DE LECTURA para III GRADO 3* EDICION Aprobado por el Consejo Nacional de Educacin CMaeTEA hacen 7 BARLIGTEQA HAG(ORAL MAFStToOOS ee tt a ‘9 BUENOS AIRES OX ee hy Imp, RODOLFO ISELY - Rio Bamba 761 AS: = 4 1934 A MIS COLEGAS DEL MAGISTERIO La ensefianza de la lectura en el grado teree- ro de la escuela primaria, tropieza a veces con el inconveniente de que las lecciones contenidas en los textos en uso no interesan al nifo, ya sea por la aridez de los temas tratados, ya por ser muy abstracto su desarrollo, 0 porque se empleé un len- guaje demasiado rebuseado y fuera del alcance normal de los mismos. Mstas eausas producen multiples inconvenientes, que dificultan y retar- dan un tanto la ensefianza de la materia, obli- gando al maestro a desenvolver una actividad ex- traordinaria. Con el libro de lectura: ‘én la ruta del de- ber’’, me propongo remediar en la medida de mis modestas fuerzas, estos obstéculos; si lo consi- guiera aunque fuese en pequefia proporcién, me sentirfa feliz. El autor. ee: oc ea ae EN LA RUTA DEL DEBER OO rrr INDICE 1.—En la ruta del deber .. , 2-—Mi libro .. .. 3.—Pollito .. .. «. 4—WlalbaBil .. v6 ..dse ee oe ee it 5.—Cancién de cuna, — Por Gabriela Mistral 6—EI tabaco y el maiz. (Fabula) 7,—Compatiero .. 8.—El ombit .. .. 9,—Cuando pasan in Sccopagi hy Tuts ‘Maria Speen 10.—Tu posees un tesoro .. as Aneciee 11—Paisaje serrano. Tema de Be athlon oral y es- Crita La ce ee peels wee eee: 12—Las arboledas. — Por F. M. pSkoeting ay 13.—La lectura. — Por Carlos O. Bunge .. 14.—Alimento de las especies animales. — Por Eliseo Reclts .. a 15.—La infancia. — Por. Sore Seton i 16.—La vela y la lampara eléctrica. (Fabula) 17.—Animales industriosos .. sf 18.—La paz favorece el progreso y ‘Ya cultura . 19.—A Sarmiento. — Por Enrique HE. Rivarola .. .. 20.—;Rivales! Tema de composicion oral y escrita .. 21—iQué mansa es la tortuga! . 22.—Metales preciosos .. Sten aT We 23.—Descubrimiento de América Beco a —La zorra y la ee cpabule —Por ‘Samaniego —La Iluvia . : teas 26.—El poucador a 27.—Los soldados . oy be Raa cca pee 28.—EI automévil .. .. .. - wee teas 29.—Descansa. — Por Elias Calixto Pompa 1 21 24 EN LA RUTA DEL DEBER 30.—EI pollito muerto. Tema de composicién oral y @scrita wf 4. on 6s Pigis Socuba § whe ¢ 31.—Juramento de la bandera. (Bowstioy: = Por Juan SW bade. ff ey 32.—; Qué bello es el cielo oatreada! 33.—Los Andes. — Por Pedro N. Arata .. tecee 34.—Coémo se juré la bandera nacional. — Por Bar- tolomé Mitre .. 35.—El plumero y la politia, “(abula). =2 ‘Bar. Ismael M. Drake... Jo 5. ba Poe 36.—Navegantes célebres en ue istry ae Riaeciee 37.—E) reloj .. .. .. : ear ve 38.—Buenos sentimientos. Tema ‘ae composicion, oral yescrita .... 39.—Chingolo 40.—Las ielas .. 41.—Tres grandes préceres que amaron a , los nifios 42.—A un caballo de calesitas. — Por Fernandez Mo- reno .. .. 43.—-Pasando el arroyo. prank de penpoe tole oral y escrita .. 44.—Costumbre malsana wee 45.—El caballo, el cieryo y al cazador, (Fabula). — Por Esopo .. .. .. * 46.—Los indios .. .. .. lf 47.—La fiesta del trigo. — Por Luis e: braun ae 48,.—Los grandes conquistadores espafioles de amé Teg... as nag aele er raz) 49.—La Avenida de “Mayo. . 50.—La harina . 51.—Patriotas .. ee a eee ee 52.—El cuervo y el rents (Fabula). Por Campoamor 53.—Animales preyisores. Tema de composicién oral FL OREritAL Mee’ el ins Wel heed ee pea = GA -ATPAVIEO. 2-04 -./atelieih ds ove wail ol ov eon 55.—Los inmigrantes .. .. .. .. 56,—El vidrio .. .. .. oe s a % 57.—La aguja. — Por free Mattuel Cotta ile aig Seyi 58.—Los camellos y dromedarios .. .. .. .. «1 « 59.—El cartero 2. es oe we ee eee Selec ae we oe oe Pag. 60 61 64 66 68 70 12 14 ae 79 81 84 89 105 109 111 113 117 118 120 122 " 61.—Las formas en la naturaleza EN LA RUTA DEL DEBER 60.—La carne con que nos alimentamos . 62.—Los ratones. (Fabula). — Por Lope fle "Vega > 63.—La buena lectura. Tema de composicién oral y escrita .. .. +1 +s G4.—4 Qué es una casa? .. 65.—El perro de caz@ .. .. «+ «+ 66.—En el Museo Mitre .. “ 67.—Los iltimos momentos de. Mariano Moreno. a Por José Tomas Guido .. 68.—Habitantes del mar .. .. + 69.—Un bienhechor de la hinmanidaa © ‘ 70.—EI] gusano de seda y la hormiga. “oral 71.—La vuelta al redil. Tema de composicién oral y egerita 1. 66 ee te ee cae 72.—El ingenio imand eae oo 73.—Toque de clarin (Pragmento). Por “Carlos Ortiz 74.—B1 espejo. (Didlogo) .. fete od ° 75.—Caridad .. .. ++ 76.—Jura de la tnilependencla ‘acl ‘Peri tolomé Mitre .. .. .. -- 77.—Carta de felicitactén. (Di cee) 78.—E1 sobre. (Mondlogo) 79.—Los premios del examen, mena ae composicton oral y escrita . Se Mae $0.—Isaac Newton y su perro .. .. s+ +e s+ ++ $1.—Yo me despido de mi escuela .. 82—Yo proseguiré en la ruta_del deber .. — Por Bar- Pag. 124 126 128 129 130 133 135 138 142 145 147 149 150 155 155 159 161 164 168 1jz 173 175 ANT EN LA RUTA DEL DEBER 1 1—EN LA RUTA DEL DEBER Nifias dirigiéndose a la escuela jNifio! Cuando entras en la escuela, ypo es verdad que te sientes feliz, porque sabes que tus compafieros te esperan, y que gozosos te dan los buenos dias? Ellos, como ti, traen la misma pre- ocupacién, el mismo deseo, el mismo afan; quie- + ee ren aprender, y adquirir a través de las explica- ciones del maestro, esa virtud que engrandece a las personas y que se Ilama educacién, y, esa luz pura y de vivo resplandor que ilumina la inteli- gencia, y que se llama conocimiento. ‘ La educaci6n y el saber, te pondran, joh niiio! \ en Ja ruta del deber, que es el camino que conduce q a la felicidad en la vida. ;Siguelo con entusiasmo, : valor y alegria, y no tendrdés jamas motivos para arrepentirte! > Pensamiento.—Seguir la ruta del deber, sin desviarse, no es tarea sencilla, porque exige de las personas mucha vo- luntad y aplicacién. Pero es la anica senda que lleva al nifio como al hombre, a la vida feliz. EN LA RUTA DEL DEBER 3 2.—MI LIBRO Yo amo a mi libro, porque es como un com- pafiero querido que me habla de la escuela, del estudio y de la casa. Jamis me incita a la paceea: Por el contrario, parecen decirme sus paginas: ;Trabaja! Hl estu- dio es tu obligacién, él te hard feliz mas tar cuando elijas profesién u oficio. Como soy tu ami- go, te ayudaré a pensar sobre lo que mas te con- venga. Yo amo a mi libro, porque me ensefia a cono- cer mi patria, su historia, su territorio, las cos- tumbres de mis compatriotas, y lo que hacen y han hecho para favorecer su desarrollo y adelanto. Siento mucha pena, cuando algin condisci- pulo, le arranca las hojas, lo maltrata o ensucia. Pienso que asi como se conduce con el libro, se conduciraé con las demés cosas, no guardando estimacién por ninguna. ; Como el libro es un compatiero y un amigo fiel, siempre lo tengo a mi aleance, para repasar- lo en los momentos libres, para meditarlo a cada instante, para educarme e instruirme. Por eso, yo amo y cuido el libro, y me acom- pafio con él. Pensamiento.—Si estoy alegre, la buena lectura aumenta mi jabilo, y si por el contrarlo, slento una pena, mt li- bro me consuéla y hace feliz otra vez. ae ae LA’ RUTA DEL DEBER — 3,—POLLITO {Qué lindo! {Qué hermoso esté Pollito, con su suave plumén color canario! {Qué gracioso parece, cuando asoma su cabe- cita por debajo del ala de Ia gallina! jAver salié del huevo, y hoy, ya se mane ja casi sdlo! Come el mafz pisado, el alpiste, los granos de arroz y las miguitas de pan, que la duefia le pro- porciona. {Con qué gracia bebe el agua, de una eseudi- Ma colocada a su aleance! Bl muy picarén levanta la cabecita echdndola hacia atrds, comio si quisiera saborearla bien. Mientras tanto, la gallina lo vigila, lo abri- ga y le busea otros alimentos. La gallina es wna buena madre, y Pollito wun hijo obediente. ;Cémo me gustaria ser duefo de an pollito como éste! i Pensamiento.—La gallina es un ave doméstica, que nos pro- porciona sabrosa carne y ricos huevos. TV BIBLIOTECA WACICAAL DE MASE TROS: EN LA RUTA DEL DEBER 5 4._EL ALBANIL Albafil en plena labor El padre de Julito es albaiiil. Sale muy tem- prano de su casa, para dirigirse al lugar donde esta ubicada la obra que edifica. A veces, ésta queda muy lejos de su domicilio, pero a pesar de B. EN LA RUTA DEL DEBER ello, como buen obrero, siempre esta a hora en su trabajo. Desea que su hijo, tenga la misma aficion que él siente por su oficio, y que se acostumbre a ser puntual. Por eso exige que Julito se levante temprano y se aliste para ir a la escuela. A pesar de que algunos dias vuelve muy can- sado de su trabajo, no deja de revisar los deberes que ha preparado su hijo, asi como también las notas obtenidas por su conducta y aplicacién. Como el niiio es décil, obediente y aplicado, su padre dice que har& de él un buen oficial al- baiil. Julito desea Negar a grande, para ayudar a su padre en su pesada tarea. Mientras tanto, una de sus diversiones favoritas consiste en copiar en su libreta de apuntes, los dibujos de frentes de casas, balaustradas, columnas, pilares, mura- llas, ete., que su papé prepara para los clientes. El padre se muestra conforme de la aficién del nifio, y le dice: jBravo, Julito!, me encantas con tu aplica- cién, que te conducird a ser mejor albaiil que yo, pero por hoy basta, ve a correr un poco con tus amiguitos. Julito besa a su papa, y se va a jugar ale- gremente. Pensamiento.—El albafil es tan necesario en los pueblos, como el médico, el panadero, o el carnicero, etc. EN LA RUTA DEL DEBER 7 a i ‘ 5—CANCION DE CUNA ae i Por Gabriela Mistral. Duérmete, mi nifio, 4 duérmete sonriendo, 4 que es la ronda de astros ; quien te va meciendo. : ¥ Gozaste la luz y fuiste feliz. Todo bien tuviste al tenerme a mi. Duérmete, mi nifio, duérmete sonriendo, que es la tierra amante : j que te va meciendo. Miraste la ardiente rosa carmest; estrechaste al mundo, me estrechaste a mi Duérmete, mi nifio, duérmete sonriendo, que es Dios en la sombra é quien te va meciendo. | Pensamiento.—La madre llena la vida del nifio en forma tan completa, que para él es su todo, su mundo. Como que en la madre, encuentra proteccién y amor hasta el sa- erificio. : 8 EN LA RUTA DEL DEBER , 6—EL TABACO Y EL MAIZ a (Fabula) r Una planta de tabaco, que por azar erecidé préxima a otra de maiz, mostribase orgullosa del destino que le reservaba el hombre, utilizindola en la industria de los cigarros, que después fuma por placer. —jiSoy aromatico!, decfa, a mi me prefieren en forma de cigarro 0 pitillos, tanto los sefiores ; EN LA RUTA DEL DEBER 9 como los obreros. Los jévenes, los vie; los nifios! El maiz cansado de oir tales ponderaciones, replicéle cierta vez: —jEs verdad que gozas de la preferencia del hombre, que tanto parece envanecerte! Pero bien sabes, que lo traicionas. Porque ese aroma, que por cierto nada tiene de agradable, y que tan or- gulloso te pone, aspirado por él en el humo de su cigarro, le envenena, le atrofia sus drganos y le yuelve torpe y menos inteligente. —Hn cambio yo, cumplo mi destino, sirvién- dole de alimento para si, para los animales que le auxilian en su tarea, o le hacen grata Ja vida. —Aunque no-servirfa para pasatiempo, como ti, estoy contenta, porque el hombre me ama, nunea deplora haberme cultivado, como que se yale de mi para aumentar su vida. —Ti no puedes decir lo mismo. Te busca como un detestable pasatiempo, del que Inego se arrepiente. Porque le envenenas y le empobreces. {Yo le doy riqueza y salud! Quiso protestar la planta de tabaco de las razones de la de maiz, pero la brisa que se desli- zaba en ese momento entre las hojas y penachos floridos de ésta, le dijo: calla, para qué gastar palabras, si todo el mundo sabe que tii sdlo sirves para fomentar el horrible vicio de fumar, no igno- randose tampoco, que el maiz es un fiel y util compaiiero del hombre. Pas6 la brisa, rozando juguetona a la planta bienhechora, pero no sin antes reeoger algo ast co- ios, y, jhasta mo un sollozo, que provenia de Ja planta de tabaco, que silenciosa y humillada, deploraba su triste ce suerte. { Pensamiento.—Hs initil que el malo quiera vanagloriarse de su triste celebridad, la honradez siempre brilla y do- blega al perverso. EN LA RUTA DEL DEBE VW 7._COMPANERO Yo te digo: ;Compaiiero, estudia! Estudiando, tu inteligencia florecerA como un jardin. Tus ideas brillarén radiosas, como las flores lucen su belleza a la luz del sol. Yo te digo: jCompaiiero, trabaja! Trabajando seras como el labrador, a quien se entrega la tierra dura y yerma, y él con su trabajo, su arado y sus bueyes, rotura la tierra ingrata, hasta hacerla pro- ductiva, generosa y encantadora. Yo te digo: ;Compaiiero, sé amable! Asi des- truirdés el hielo con que cierran sus corazones aquellos con quienes tratas, y que por falta de amabilidad de tu parte, has hecho duros e inacce- sibles a la generosidad. Yo te digo: ;Compafiero, sé aseado! Con la limpieza conservarés tu vida, y ella es preciosa para ti, para tu familia y para todos los que te estiman. i Compaiiero: ;Yo te invito a pensar! A pensar cosas nobles, cuya hermosura haga dulee la vida, atin en medio de sufrimientos y penurias, porque el pensamiento nos eleva, y elevandonos nos per- Pensamiento.-El buen compafero, compartiré siempre tus alegrias y tus penas y en todo momento ser un desin- teresado y fiel compafiero. 12 EN LA RUTA DEL DEBER 8.—EL OMBU —Hoy he visto un ombi, Jorge. Mejor dicho, muchos ombties, en el Parque de los Patricios. —jHs verdad, Julia, que hoy fuiste con tu maestra y tus compafieras a pasear a ese Parque! Un afioso omba —jRecuerdas, Jorge, que ayer conversébamos sobre los arboles propios de las Ianuras argenti- nas, y que tii me dijiste entonees, que el ombii era la especie originaria mas importante? —Si, Julia. Recuerdo ademas, que a ti te agradaban mucho las referencias que te hice, so- bre su soledad en medio de la pampa, con sus EN LA RUTA DEL DEBER 18 raigones gruesos y nudosos sobresaliendo a flor de tierra, y que pueden servir de asiento a los campesinos, labradores y viajeros, cuando rendi- dos por el cansancio, el quemante sol de estio, o el largo viaje a caballo, resuelven descansar a su sombra, El ombi esta tan ligado a las tradiciones na- cionales, que al hablar de la vida solitaria de los habitantes de la campaiia, siempre aparece como el protector insustituible que repara el rancho, los caballos, ete., de los rigores de la intemperie. —Por eso, Jorge, senti tanto placer al obser- varlo hoy de cerca. Su follaje tupido da buena sombra, y aunque sus tallos son gruesos y nudo- gos, su resistencia es escasa, porque la fibra lefiosa no es compacta como en los demas Arboles. Yo no erefa en ese detalle, pero la maestra para que saliera de dudas, tomé un trozo de alam- bre y lo clavé profundamente sin mucho esfuerzo. —EHso quiere decir, repuso Jorge, que el ombit es un hermoso Arbol de sombra, pero cuya madera no sirve para aplicaciones industriales. Raz6n por la cual va desapareciendo poco a poco. En la pampa misma, ahora es mas escaso, Y sélo a largos trechos se ve uno que otro. Parece que la civilizacién arrojara al ombti de los parajes en los que fué rey. z —jQué ldstima seria que sucediera lo que dices, Jorge, es tan lindo ver un ombi desde la yentanilla de un tren, mientras éste corre! jCnan- tas ideas vienen a nuestra mente, hasta que se le pierde de vista! 1 —Consuélate, Julia, porque si lo que te digo ocurre, siempre tendremos la probabilidad de ad- 3 mirarlo en nuestros parques y plazas. 7 —Nuestros compatriotas en nombre del pro- F greso prefieren cultivar los bosques artificiales de sauces y eucaliptus, que se enseficrean ya de la pampa, como has tenido ocasién de observar en los viajes que hemos hecho con papa a la estancia. ¥ —Es cierto. Pero el ombt tiene su historia, °° y todos los argentinos lo querrdén siempre. Pensamiento.—Los iirboles son amigos generoscs del hom- bre, en la campafia como en las ciudades. _ 9.—CUANDO PASAN LAS TROPAS Por Luis Maria Jordan Cuando pasan las tropas me estremezco de orgullo... iNo son estos soldados los mismos de Junin y Ayacucho? Cuando pasan las tropas, siento no sé qué jibilo porque allé, en lo mas hondo del alma sospecho que son los soldados més bravos del mundo. Cuando pasan las tropas con aquellas banderas que sonrfen al triunfo, porque llevan, luciendo en sus franjas, nuestros soles de Mayo y de Julio. Cuando pasan las tropas con aquellos soldados robustos que si fueran mafiana a la Muerte moririan radiantes de orgullo. Cuando pasan las tropas * con su aspecto marcial y seguro con aquellas curefias lucientes y aquellos cafiones augustos... Cuando pasan las tropas en las tardes de Mayo y de Julio, esta sangre que levo en las venas me estalla de jibilo y reviven en mi los abuclos que al compas del tambor de Ayacucho * repasaron dos veces las cimas de América que son las montafias més altas del mundo, Pensamiento.—El amor de la patria descansa en la fortaleza y vigor de la juventud argentina. Esas tropas que con tanto brio habéis visto desfilar en los aniversarios pa- trios, son el honor y la fortaleza de la Nacién, EN LA RUTA DEL DEBER VW 10._TU POSEES UN TESORO iNiiio, ti eres dueiio de un rico tesoro! ,No Jo has advertido atin? Eres alegre, eres listo, juegas con decision y gracia, lo que invita a tus compafieros a compar- tir tu dicha. Ti, te desarrollas a ojos vistos, tienes apetito, hasta el extremo de que tu familia dice que eres comilén. Ta, estudias con verdadero gus- to, te agrada trabajar, hacer bromas jinofensivas, y gritar a veces un poco, lo que talvez fastidia alge a tu mama, que te dice: jnifio, ya me tienes atur- dida, cesa de gritar! Pero tt no te disgustas, por el contrario, res pondes: al dulce reproche maternal con palabr: afectuosas propias de un nifio obediente, prome- tiéndole corregirte. Cuando vienen tus amiguitos a visitarte, te muestras feliz, contento y servicial, lo que hace que ellos deseen tu compaiiia. A veces haces alguna diablura, que luego te pesa, porque piensas que tus padres te reprocha- rf, pero como no es mal intencionada, pasa como una pequefia falta, que tu mama o papa perdonan con facilidad. ‘ Si ta eres asf, y observas en tu vida de nifio una condueta semejante, ti posees un tesoro in- apreciable, no te has dado cuenta atin? pose tee ; ise tesoro, es la salud! - Defiéndela, esa es tu mejor fortuna. Con bue- na salud serds fuerte, trabajador y fi Pensamiento—La salud personal vale mas que el tesory de més precio, porque con ella se puede conseguir la ma- xima felicidad. ‘ ee a Adres Mie otha mT an EN LA RUTA DEL DEBER 2 12.-LAS ARBOLEDAS Por Florentino Ameghino Hs imegable que las grandes arboledas dejan caer el agua de lluvia de un modo mas suave; por medio de las rafces vuelven el terreno mas poroso, de modo que las aguas se infiltran en él con mayor Conjunto de palmeras del Parque 3 de Febrero. B. Aires faeilidad; favorecen la formacién del humus cuyas propiedades higrométricas son bien conocidas; contrarrestan en parte los efectos desastrosos de las inundaciones impidiendo que se efecttien con demasiada rapidez; atentian la evaporacién que producen los rayos solares y los vientos demasiado secos, conservando en el suclo mayor grado de humedad; impiden el derrumbamiento de las ba- rrancas de los rios y riachuelos regularizando su: cursos, templan la temperatura excesivament: calida; purifican la atmésfera deteniendo los miasmas palidicos que transportan los vientos; atraen los vapores acuosos de los aires cargados de humedad, obligdndolos en parte a condensarse en Iluvias, ete. En todas partes en donde se han ido talando los montes, se han ido cambiando igualmente las condiciones climatolégicas. En el Asia Menor, en las riberas del Eufrates, en las orillas del Medite- rraneo, ete., la destruccién de las selvas ha con- vertido en eriales, campos fértiles, haciendo des- aparecer las pequefias corrientes de agua. La tie- rra de Canaan, tan famosa en otros tiempos por sti fertilidad, a causa de la destruecién de las arbo ledas es en el dia un desierto. Y en la misma Repi- blica Argentina, en la falda de los Andes, espe- cialmente en las provincias de Mendoza y San Juan, en donde en vez de aumentarlas se estén des- truyendo las pocas arboledas que alli habia, ya estan haciéndose sentir sus efectos en la disminu- cién del caudal de agua de las lagunas de las mu- chas que ocupaban una extensién tres veces ma yor hace tan sélo un siglo, y en la desaparicié:: rapida de las pequefias corrientes de agua. Y en todas partes en donde se han restable- cido las antiguas condiciones por medio de la creacién de bosques artificiales, han desaparecido las inundaciones y las secas, se ha aumentado el ¢ ig Pia a agua de los rios y riachuelos y el suelo ha recuperado su antigua fertilidad. La influencia benéfica de las grandes arbole- das sobre el clima y el meee de las aguas, es, ‘entonces, innegable. Pensamiento.—Los Arboles son amigos desinteresados del hombre, al que proporcionan rae bienes y fa. vores. t ae TT! 24 £N LA RUTA DEL DEBER 138.—LA LECTURA Por Carlos 0. Bunge Encontréme una vez con un hombre, tan vie- jo, que ya habia perdido la cuenta de sus afios. Hablé con él, y me mostré poseer alta sabidurfa. Yo le pregunté: Nifias leyendo en una biblioteca ptiblica de Buenos Aires —j0émo habéis aprendido tanto, abuelo? El me repuso: —He vivido mucho. En mi vida, he visto su- EN LA ROTA DEL DEBER 25 cederse las generaciones y las cosas. Asi he apren- dido lo que sé. Pero mi hijo sabe mas que yo. Fui a ver al hijo de ese viejo decrépito y en- ° contréme con otro viejo, aunque no tan decrépito. Hablé con él y me demostré poseer sabidurfa atin mas alta. Yo le pregunté: —jCémo habeis aprendido tanto, padre? El me repuso: —He leido mucho. Sélo en los libros he adqui- rido mi sabidurfa... Pero mi hijo sabe mas que yo. Pui a ver al hijo de ese viejo, y me encontré con un hombre en la plena madurez de la edad. Hablé con 1, y me demostré poseer atm més alta sabiduria que su abuelo y su padre. Yo le pre- gunté —iCé6mo habeis aprendido tanto, hermano? El me repuso: —He lefdo algo y he vivido algo. As‘ comprendi yo que la mayor sabidurfa no se adquiere tnicamente observando la vida ni le- yendo sélo en los libros, sino al eambiar oportnna: mente las observaciones de la vida con la lectura de los libros. si Pensamiento.—La buena lectura nos proporciona alegria e ilustracién, desinteresadamente. 6 EN La RDTA DEL DEBER 14.-ALIMENTO DE LAS ESPECIES ANIMALES Por Eliseo Reclus De todas las cireunstancias de medio, la que mas influye en las especies es su alimento. Fn el mar, donde la flora es relativamente pobre y la fauna se desarrolla con una abundancia tan mara- villosa, animales y animalillos son carnivoros ea- si todos; los herbivoros son poco numerosos. En manna, en la tierra firme la vegetacién predomina tanto, que la mayor parte de las bes- tias viven a expensas de las plantas, de sus brotes, de sus hojas, de sus flores, de sus frutos, de su tallo, de su corteza o de su raiz. Los animales mas grandes, como el elefante, el rinoceronte y la ga- cela, se alimentan de hierbas, gramineas ¥ y hojas. La mayor parte de las aves viven de semillas, y muchas de sus especies emigran impulsadas por la necesidad de alimentarse, y no por las alterna- tivas de frio y calor. La vida de la mayor parte de los animales no es mas que un prolongado viaje. Ya impulsados por el hambre, ya por la necesidad de buscar seguro refugio, van y vienen sin cesar de una regién a otra, de los bosques a los prados, de las montafias a Ja Ianura. Entre los insectos se muestra principalmente la intima relacién que une el mundo animal con la vegetacién. Muchas plantas tienen su fauna es- EN LA RUTA DEL DEBER 27 pecial de insectos, y de ellos, unos atacan nada mis que las hojas, otros las diversas partes del vegetal. La ortiga no tiene menos de cuarenta es- pecies de pardsitos, que nacen, viven y mueren en sus tallos. El abednl, el sauce, el Alamo, son tam- bién cada cual patria exclusiva de numerosas tri- bus de insectos; la encina sola alimenta lo menos ciento ochenta y cuatro especies, niimero superior a las de mamfferos que hay en Europa; no cono- cen més mundo que el arbol que les da de vivir. Pensamiento.—La Naturaleza en su infinita previsién, no ha descuidado ni las més infimas manifestaciones de la vida. Para todos los seres ha dispuesto su mundo, en donde nacen, crecen, se reproducen y mueren. jf i vee EN LA RUPA DEL DERER i5.—LA INFANCIA Por José Selgas Cielos azules, < Nubes de nacar, Limpios celajes De ore y de grana; Campos floridos, Verdes montaiias, Valles amenos, Cumbres lejanas, Ricos paisajes De sombras vagas, Que misteriosos Pinceles trazan; Luces que vienen, Tiuces que pasan, Nidos que pian, Aves que cantan; Angeles bellos De blancas alas, Suefios de oro, Cuentos de hadas, Dias risuefios, Noches ealladas En que diseurren Negros fantasmas; eos del aire, Voces del agua, Rene a. NLA RUTA DEL DEBER | Vagos perfumes om De esencias varias; Mucha alegria, Mucha esperanza, ae Poeas tristezas “ie Y¥ algunas lagrimas; , . Esa, hijo mio, ° Flor de mi alma, Esa es tu vida, 5 Esa es la infancia. “ Pensamiento—ta hertnostita de ia vida parecé coticentraisé en la infancia, que es feliz porque olvida prouto el sufrimiento. =) EN LA RUTA DEL DEBER f 16—LA VELA Y LA LAMPARA ELECTRICA (Fabula) Pobre lamita es la tuya, sin poder luminoso, débil v sin resistencia alguna a los elementos. Una rifaga de viento es suficiente para que sucum- bas. Ya no tienes necesidad de arder, jno com- prendes que tu luz ni siquiera se advierte cuando brillo y disipo las tinieblas? : EN LA RUTA DEL DEBER 31 iVete, luz mezquina, deja que reine como me corresponde a mi sola, que soy fuerte y poderosa! Asf inerepaba la lAmpara eléctrica a la vela, ensoberbecida aquélla por la importancia que ac- tualmente se le dispensa, debido a su poder lu- minoso. La vela sin inmutarse y sin considerarse en menos, le replicé con toda calma: —No diseuto tu supremacia; desde luego pres- tas servicios mas completos que los que yo puedo porporcionar, pero haces mal en considerarme con tanto desprecio. Debes saber que de mi han hecho uso desde los reyes al tiltimo artesano, y desde el sabio al analfabeto. Sin mf, los hombres que estudiaron la posibi- lidad de aplicar la fuerza eléctrica para producir luz, acaso hubieran tardado mucho mas en darte vida. Yo he iluminado sus desvelos, a la mortecina y palida luz mia encontraron el secreto de tu creacién. De modo, pues, que si me substituyes con éxi- to, eres mi deudora. i La ldmpara eléctrica comprendiendo las razo- nes de la vela, le dijo: —Siento hermana, haberte ofendido. Perdéna- me, has vivido primero que yo y tienes mas expe- viencia, he ahi la causa de mi ignorancia. Démo- nos un abrazo, y vivamos en armonfa, porque en- tre ambas completamos la historia de la ilumina- cién artificial. Confundiéndose la luz de la vela con la de la lampara eléctrica, en un brillante y sélo haz, parecian confortarse entre ellas para servir me- jor las necesidades del hombre. Pensamiento.—Nunca trates con desdén a las personas 0 a Jas cosas por su modesta apariencia, éstas pueden di- simular bajo un aspecto sencillo, cualidades superiores a las de aquellos que hacen alarde de suficiencia y arrogancia. 2 . EN LA RUTA DEL DEBER ata 17—ANIMALES INDUSTRIOSOS Todos los seres que habitan la tierra se ven ebligados a desarrollar actividades y tareas mas © menos ingeniosas para buscar su sustento, para preservarse del frio, del calor o de los enemigos, Castor construyendo un dique para crear y adiestrar la prole hasta que adquie- ran la resistencia suficiente para bastarse a si mismos. A pesar de que todos poseen en mayor o me- nor grado estas cualidades, Haman la atencién de las personas, la habilidad y en cierto modo ¢] arte con que algunas especies organizan y disciplinan su vida, sometiéndola a la observancia de ciertas reglas que con toda fidelidad acatan. El ejemplo.de las abejas obreras, que inician su tarea con las primeras luces del dia para ter- 34 eN LA RUTA DEL DUBER * minarla cuando el sol esta en su ocaso, es no sélo ilustrativo, sino que también pone de manifiesto el amor al trabajo proficuo, que sumado al de todo el enjambre que constituye la colmena, da origen a una verdadera colonia industriosa. ‘Tan indus- triosa, que el zéngano que no produce y consume solamente, es arrojado sin piedad fuera de ella para que perezca. 1 caso de los eastores, roedores que gustan vivir a las margenes de los grandes rios, es tam- bién muy interesante. Viven en colonias numero- sas; construyendo sus viviendas con salidas subte- xraneas hacia las aguas de los rfos, en forma tal, que en caso de peligro tienen expeditas esas puer- tas de escape. El aspecto exterior de las viviendas, asi como la disposicién interior, revelan ademas, el ingenio industrioso de los mismos, desde que en esa forma, velan por su propia seguridad. Es- tos animales se ayudan en su trabajo con la cola, que siendo plana, ancha y desprovista en parte de pelo, les presta muchos servicios. Cuando los castores se ven perseguidos, se traslada toda Ja colonia a otra regién, donde no haya tanto peligro. Hste hecho demuestra que son animales que les gusta vivir unidos y en cierto modo en sociedad. La hormiga, es también un ani- mal industrioso. Si en realidad hace dajio a veces, en los jardines, quintas y campos, nadie podra ne- gar que es un animal precavido, trabajador infa- tigable, que practica la unién con los demas indi- viduos de su hormiguero, a los que ayuda a trans- portar su carga si ella es muy pesada, que presta auxilio a sus compaiieras invdlidas, si éstas tra- bajando se mutilan y se encuentran imposibilita- Ret ; ’ EN LA RUTA DEL DEBER das de Hegar a la eueva. Cuando emigran por al- guna causa que ponga la seguridad del hormigue- “if ro en peligro, no abandonan a sus hijos, cargan con ellos y los trasportan a lugar seguro. Son cé- lebres en la leyenda los bien provistos graneros de la hormiga, y a fe que ésta se inspira en la reali- x dad, pues, en la primavera y el verano, se la ve acarrear sin descanso las provisiones con que se mantendraé toda la colonia en ei invierno. Pensamiento.—Por su industria e ingenio instintivo, estos animales bien pueden servir de ejemplo al gén2ro hu. mano, que a veces stele dejarse dominar por el tedio y Ja pereza. = 36 EN LA RUTA DEL DEBER 18.—LA PAZ FAVORECE EL PROGRESO Y LA CULTURA {Qué maravilloso don es la paz! Bajo su rei- nado todas las personas pueden entregarse con tranquilidad a sus ocupaciones. Hl sabio a sus es- tudios e investigaciones. El obrero a sus faenas cotidianas. El marino a sus exploraciones siempre titiles, El inventor a su afaén de buscar nuevas combinaciones que perfeccionen su invento o des- eubrimiento. El que eseribe, el que ensefia, el artista que interpreta la naturaleza, en fin, cada uno a su ciencia, arte u oficio, tratando de mejorarlos siempre. Los pueblos guerrcros, es decir aquellos que constantemente se preparan para la lucha, hacen una vida Ilena de sobresaltos y angustias, que les impiden dedicarse a explotar las riquezas natu- rales que encierra su propio suelo, y de adiestrar a sus habitantes en el arte de labrar su propia felicidad, por el perfeccionamiento de las buenas costumbres y la ilustracién. En los pueblos guerreros es dificil que se for- men sabios, inventores, poctas, artistas, etc. Pro- ducirdn guerreros, deseosos de buscar contiendas, siendo éstos la principal amenaza para la paz. Nuestra patria, felizmente, esta constituida por un pueblo tanto mas pacifico, cuanto mas ilus- trado es. Ha sido guerrero en defensa de su liber- EN LA RUTA DEL DEBER 37 tad, la que conquisté Inchando con denuedo y he- roismo, Ha ido a la guerra para defender su in- integridad territorial atacada injustamente, sa- liendo victorioso. Pero eumplidas las acciones gue- rreras impuestas por la necesidad de defenderse, se ha entregado con amor al trabajo y al estudio, favorecido por la feeunda paz que hace mas es- plendente el progreso. jOjalé los argentinos gocen por los siglos de los siglos de esta bendita paz, que ennoblece la vida de la nacién, haciéndola mas grande y mas fuerte! Pensamiento.—Los pueblos pecificos son los mas fuertes y enérgicos, cuando se ven obligados a defender sus derechos, 19—A SARMIENTO Por Enrique E. Rivarola Escolares, ante el busto de Sarmiento Duerme el atleta. Bajo el marmol suejia, Que no deseansa el luchador valiente; Y plegada sobre él, madre doliente, Cubre su cuerpo la argentina ensena. Duerme el atleta. El ideal, disena Inmarcesibles glorias en su frente; Suefia, y se ve tranquilo, omnipotente, Céndor andino sobre abrupta peta. ‘EN LA RUTA DEL DEBER- jAllé arriba! jmas alto todavia! Donde tan solo lega el pensamiento; jEn la cumbre mas dspera y bravia, Glorifique la patria sus hazafias! iQue para alzar la estatua de Sarmiento Hay que hacer pedestal con las montafias! Pensamiento.—La educacién popular preocupé toda la vida de Sarmiento, que luché con fervor para hacerla triun- far. ‘a a? t om? RS eee te se 3 ria a | = 2 S 2 rs EN LA RUTA DEL DEBER 41 21—QUE MANSA ES LA TORTUGA! —tloy aparesié una tortuga en el jardin de mi casa; contaba Abelardo a un grupo de ami- guitos, atentos a los pormenores del relato que entreveian. —Fué Horacio, mi hermano, quien la vié pri- mero, poniéndose a gritar como un energiimeno; ichicos, vengan, vengan pronto, que aqui hay um animal! Corrimos todos en tropel hasta cl lugar don- de Horacio se hallaba, y mi hermana Yoraida dijo: ipero si es una tortuga! ;Qué linda! ,;De donde habra venido? Entonces agregué: —Tal vez habré permane- cido meses aletargada en su cueva, debajo de las plantas, y recién hoy ha salido a tomar sol al jar- din, cuando la sorprendié Horacio, —Puede que tengas razén, Abelardo, o puede que haya entrado por el portén de nuestra casa, y que el animal en busca de agua que aqui la hay abundante en la fuente, o de insectos, de log que estos reptiles prefieren para su alimentacién, se haya detenido, manifesté mi hermana. —Dime, pregunté entonces Horacio, jhacen daiio las tortugas? —No, son timidas e inofensivas, jno has visto acaso, que apenas Sintié nuestro bullicio ha deja- do de caminar, escondiéndose dentro de su capa razon? — 42 EN LA RUTA DEL DEBER —Es cierto, en ella ha recogido su cabeza, sus patas y su cola. —Claro, como no tiene otra defensa, a la vista de cualquier peligro se esconde asi, sirviéndole su caparazén de coraza. Como esta formada de una substancia cérnea muy resistente, los demas animales no pueden atacarla con éxito. : —jSi toco la tortuga me hard algtin dafio? —Absolutamente ninguno. Alednzamela Ho- racio, vers que es muy mansa, Ves, parece muer- ta, por las aberturas de su caparazén sdlo se dis- tinguen las ufias de sus patas, la piel coriicea y rugosa y nada mas. —Hs verdad. jQué bonitos dibujos presenta la eaparaz6n! Pareeen cuadrilateros que van uni dos por sus bordes. —Si, dije entonces yo, esos cuadrilateros se Haman placas. Hay tortugas, como las de carey, por ejemplo, que tienen tan bien dispuesto el di- bujo y tan hermosos colores, que hacen muy esti- mados sus caparazones para la confeecién de ar- ticulos de lujo, como peines, cierres de earteras, peinctas, lomos de eepillos y otros articulos finos. —jViven muchos afios las tortugas? —Si, algunas aleanzan mucha edad, pueden llegar al sigio de existencia, adquiriendo ademas un gran desarrollo. —jComo las que hay en el Jardin Zoolégico? —Kso es, contesté mi hermana, como Jas que siempre admiramos en ese paseo, cada vez que va- mos. —4Si le quitéramos el caparazén a esta tor- tuga, continuaria viviendo? t EN LA RUTA DEL DEBER 43, —No, Horacio, agregué yo, porque aunque es un animal un tanto insensible al dolor, si se le retira el caparaz6n se Je destruye su cuerpo, por- que parte de su esqueleto se halla adherido al mismo, —i Qué hacen nifios?, dijo en esto mamé.—Na- da, contesté Zoraida, conversdbamos sobre la tor- tuga que encontré Horacio en el jardin, mirala, mama, ni siquiera da sefiales de existencia. —In efecto, es muy mansa la tortuga, agreed mama, pero por ahora la dejaran tranquila, puede que alguien venga a reclamarla. —Ponla, Horacio, cerca de la fuente.—-Pero, no, mama, jno ves que apenas camine, caerd y se ahogara? —Hijo, estas en un error, a las tortugas les agrada mucho el agua, son buenas nadadoras y ésta no correria peligro alguno, aun cuando la co- locdramos en Ja misma fuente. —Bueno, mami, siendo asi, ahi la dejo, al horde de la fuente. —jAdiés, tortuguita!, le dijo Horacio.—;Has- ta luego, tortuga!, agregé mi hermana, {no huyas, mira que no te haremos dafio! Luego salimos del jardfn, dirigiéndonos cada uno a hacer nuestros quehaceres. —jA mi, me gustaria poseer una tortuga! Son tan mansas, comenté Elias. —A mi también, afiadié Ulises, porque no requieren mayores cuidados; su alimentacién se las buscan ellas mismas, entre las hierbas y plantas. 7 ae NLA RUTA DEL DEBER- —Si quieren ver la tortuga que hay en casa, dijo Abelardo, vengan, los invito. —Bueno, vamos, dijeron sus amigos, casi en : coro, poniéndose inmediatamente en camino. Pensamiento.—La tortuga es un reptil util. Destruye tos ‘Im- sectos que atacan las plantas, y a la inversa de los de- mas individuos de su especie, es completament2 ino- fensiva. EN LA RUTA DEL DEBER 45 TE eg, Pee, SM ee ee BERET te i 22.—METALES PRECIOSOS Hay una errénea creencia entre las personas, de que los metales preciosos son tinicamente aque- llos, que, por su rareza y hermosura, son muy es- timados como elementos de lujo, que ponen de Trabajando el hierro manifiesto la opulencia y riqueza de sus duefios. En tal categoria se encuentra el platino, el oro, Ja plata y algunos mas. Sin embargo, hay otros metales que sin po- seer la belleza y apariencia de los mencionados, prestan al hombre servicios tan considerables, que ninguno de los metales preciosos a que nos hemos 46 EN LA RUTA DEL DEBER referido podria realizar. Asi por ejemplo, el hi rro, con el que se prepara el acero, es un metal que initervienc en todas las actividades de los hombres, las que no serfan completas, si no conta- se con su auxilio en forma de elemento de trabajo, medio de transporte, comunicacién o de produc- cién. . En las mismas condiciones se hallan el cobre, cl niquel y el zine. Estos metales, si bien carecen de la admirable belleza que distingne a los otros citados, son ama- dos y buscados por el hombre con tesén, porque son de una preciosura, que los hacen tinicos. Fe- lizmente abundan en la naturaleza; son baratos, resistentes, y se adaptan a las erecientes necesida- des de la sociedad humana. En efecto, para poder apreciar aunque sca cu minima proporeién la condicién apuntada, basta tener en cuenta que las méquinas, instrumentos, utensilios, de los que cl hombre se enorgullece, que le ayudan a perfeccionar y dar forma a todas sus iniciativas, se construyen con esos wetales. De este modo, los metales més preciosos vienen a ser los que le prestan utilidad efectiva, facili- tandole el progreso y el ahorro de fuerza y ener- gia humana, como son los que se han indicado. La preciosura de los primeros, consiste en su apariencia exterior, y la de los segundos, en los servicios que prestan a la humanidad. Pensamiento.—La ilustracién y educacién de las personas les Neva a comprender, que el mérito y preciosura de los metales no esté en eu apariencia, ni en su costo, sino en la utilidad que les reportan. EN LA RUTA DEL DEBER aT 23._DESCUBRIMIENTO DE AMERICA 12 de Octubre de 1492 Nosotros vivimos en la Reptiblica Argentina, que es una nacién libre del continente americano. Hasta el afio 1492, América no fué conocida por los habitantes de Europa y de otras partes del mundo, Hse aiio, el dia 12 de Octubre, por obra del gran navegante italiano, Cristébal Colén, al ser- vicio entonees de los reyes de Hspaiia, fué des- cubierta, iniciéndose desde ese instante la con- quista de su suelo, que se hallaba habitado por los indios. iQué jibilo sentirfan el intrépido marino y sus valerosos acompafiantes, al pisar por primera vez wna tierra ignorada, en cuya existencia sola- mente aquél crefa! Los historiadores dicen que al bajar a tierra, en la isla que llamé San Salvador, la bes6, y lo- rando de alegria y de emocién, dié gracias a Dios, por haber dado término al afaén de toda su vida. Colén, al revelar al mundo la existencia de América, hizo gloriogo su nombre, el de la nacién espafiola que lo ayudé, y el de su patria, Italia. Los pafses americanos que le deben la eivili- 48 EN LA RUTA DEL DEBER zacion, lo consideran como uno de sus mas gran- des benefactores, y le rinden culto de gratitud. Monumento a Colén. Buenos Aires Pensamiento.—Bl descubrimiento de América puso de ma- nifiesto, que la voluntad, la ciencia y la honradez, que personificaba Colén, siempre triunfan de la pep CMe y la injusticia de las gentes. EN LA RUA DEL DEBER 49 24—LA ZORRA Y LA CIGUENA Fabula. Por Samaniego Una zorra se empefia En dar comida a una Cigtiefia. La convidé con tales expresiones Que anunciaba sin duda provisiones De lo mas excelente y exquisite. Acepta alegre, va con apetito; Pero encontré en Ja mesa solamente Jigote claro sobre chata fuente. En vano a la comida picoteaba, Pues era para el guiso que miraba, Tntitil tenedor su largo pico. La Zorra con la lengua y el hocico Limpié tan bien su fuente, que pudiera Servir de fregatriz si a Holanda fuera. Mas de allf a poco tiempo, convidada De la Cigiiefia, halla preparada Una redoma de jigote Nena. Alli fué su afliccién; alli su pena, El hocico goloso al punto asoma Al cuello de la hidrépica redoma; Mas en vano, pues era tan estrecho Cual si por la Cigiiefia fuese hecho. Envidiosa de ver que a conveniencia Chupaba la del pico a su presencia, Vuelve, tienta, diseurre, Huele, se desatina, en fin se aburre. March6 rabo entre piernas, tan corrida, Que ni aun tuvo siquiera la salida : { De decir: jestén verdes! como antaiio. \ jTambién hay para picaros engafio! r y ‘ ; 4 EN LA RUTA DEL DEBER,- 25.—LA LLUVIA jLluvia malita! ;Por qué me mojaste al salir de la escuela? ;Ignoras acaso que voy a estudiar? Mi cartera, mis libros, mis ¢1adernos, estan htimedos. He llegado a casa hecho una sopa como dice mama. Y eso que he corrido. Lluvia inoportuna; jpor qué me hiciste correr? Tuve que quitarme el calzado y las ropas y ponerme otras secas, porque come es invierno, puedo enfermar. Lluvia traicionera, ypor qué has heeho peli- grar mi salud? 1Qué dira mafana mi maestro, cuando vea las plauas con la tinta corrida por la humedad! Pen- sara que he sido poco euidadoso, y me reprendera. Lluvia molesta, ;por qué me traes tanta difi- cultad? —Niiio estudioso, la Huvia no ha querido mo- jarte a ti, sino a los campos resecos, que la pedian con afan. Por casualidad te ha hecho daiio, pero los la- bradores estén contentos, porque la luvia ha vi- sitado sus campos sembrados. Tu maestro nada te diré por tus cuadernos humedecidos y tus trabajos desmojorados, sin te- ner ti la culpa. Estar4 jubiloso de que no enfer- mes y continies asistiendo con puntualidad a clase. : El te dira, que Ja luvia es siempre benéfica, \ aunque pueda originar algunos dafios. Pensamiento.—Los paises agricolas como nuestra pa/iria, ne- cesitan siempre de la Iuvia generosa. e EN LA RUTA DEL DEBER | 58 26.—EL PESCADOR {Qué duro es el oficio del pescador! Sale de su casa, a las primeras horas de la madrugada para hacerse a la mar, en busca de los hermosos y sabrosos peces, que se ofrecen en venta en los mereados, y por los vendedores ambulantes. Embarcaciones pesqueras, Mar del Plata Su esposa y sus hijos le despiden earifiosa- mente, pero con inquietud, porque saben que el mar es a veces traicionero, y que su furia puede hundir la débil barca con su preciosa carga de vi- das, y dejar en la orfandad una familia. Sin embargo, el pescador es optimista. Gusta i ; del mar que le proporciona el sustento a él y a los suyos, por eso, cuando atin no clarea todavia, se oyen sus alegres canciones, con las que se da ani- mo y acompafia su trabajo. {Qué alegria es la del pescador, cuando ha hecho buena pesca! Vuelve al puerto después de medio dia, reflejéndose en su cara tostada por el sol y las brisas marinas, la satisfaceién propia del que ha eumplido su tarea con amor, siendo abundantemente retribufdo por cella. {Yo admito a los pescadores, por su valor y por su constancia para el duro trabajo que reali- zan; y, Siempre que los veo partir, les deseo buena fortuna. Pensamiento.—La vida del mar curte la persona fisica de los ‘pescadores, pero 'templa su valor y resoluciéne EN LA RUTA DEL DEBER 55. 27.—LOS SOLDADOS —jMam4! ;Mama!, decia Segundo entrando con precipitacién en la labitacién en donde se en- contraba su madre,—hoy he visto de cerea un regi- miento: ; Vieras, mama, con qué igualdad, econ qué precisién lHevaban el paso los soldados! —tIban muy serios, con la mirada alta, la ca- beza erguida y con sus fusiles al hombro. —tLos jefes marchaban al frente de las tropas, y la banda de mnisica ejeeutaba la marcha de San Lorenzo. —Con mis compafieros de escuela que formaba- mos en la acera para ver el paso de los soldados, aplaudiamos, y los chicos de la vencidad marcha- ban por la vereda siguiendo con marcialidad el paso redoblado. Cuando la bandera del regimiento desfild, conducida por su abanderado, todos nos deseubri- mos, y el ptiblico estallé en una salva de: aplansos. 7Qué lindo es ver el desfile de los soldados! Pensamiento.—El nifio. argentino no debe ignorar que sera cindadano de su patria, y como tal soldado para defen- derla, sise viese en peligro. 56 EN LA RUTA DEL DEBER 28—EL AUTOMOVIL {Qué vehfculo tan extraordinario es el auto- movil! Pensando en lo uitil que resulta en estos tiem- pos, papa decia ayer a tio Julian: jQué dirfan nuestros antepasados, acostumbrados a viajar en Automéviles y otros vehiculos en el Once. Buenos Aires earretas 0 a lo mas en diligencias, si les fuera dado admirar este moderno vehiculo, que corre con ra- pidez increible, transportando personas y objetos en breve tiempo! 2 EN LA RUTA DEL DEBER 57 —lKis verdad, contesté tio Julian, si a nosotros mismos, que estamos familiarizados con su meca- nismo, nos asombra, me figtro la sorpresa rayana en lo inverosimil que nuestros mayores sentirfan, si pudieran contemplar una de estas maravillosas y cémodas maquinas de transporte. Al escuchar esta conversacién, recordé que visitando este afio la Exposicién Industrial que se efectu6é en Palermo, tuve oportunidad de admirar son mis compafieros de grado, las mas variadas clases de automdviles. Habia coches de mucho lujo, de gran tamaiio, con maquinaria extranjera, y con todas las como- didades que es posible conseguir en esta especie de vehiculos; a saber: alumbrado eléctrico, tapizado interior, almohadones con elasticos, calefaccién, eteétera. Observé otros de menos apariencia, pero mis apropiados para el uso del campo, en donde el automévil va reemplazando a las volantas, coches y carros, Los automéviles de carrera me llamaron atencion por estar desprovistos en absoluto de ca- rroceria y guarniciones; constan solamente del chassis, los depdsitos para la nafta, los asientos y el motor, Son maquinas livianas a propésito para reco- rrer largas distancias, pero de aspecto muy pobre. El automévil va substituyendo en las ciuda- des importantes, a los vehiculos de traccién a sangre, y en los campos, se aplica a los arados, a la agricultura. | Por eso me parece, como deca tio a papa, que | | las segadoras y otras maquinas que se usan en estas mdquinas son maravillosas, por la utilidad gue prestan al hombre. Pensamiento:—La civilizacién' provee al hombre de maqui- . 7 narias cada vez més perfectas, que le ahorran, como él. , automovil, tiempo y considerables energias fisicas: ‘EN LA RUTA DEL DEBER 59 29.—DESCANSA Por Elias Calixto Pompa Ya es blanca tu cabeza, pobre anciano; Tu cuerpo, cual la espiga al torbellino, Se dobla y rinde facil; ya tu mano El amigo bordén del peregrino Maneja sin compas, y el aire sano Hs a tu enfermo corazén mezquino. Deja la alfoxja, ve, ;descansa ufano En la sombreada orilla del camino! Descansa, si, mas como el sol se acuesta, Viajero como tt, sobre el ocaso, Y al astro que le sigue un rayo presta: Abre asi con amor tus labios viejos Y alumbra al joven que te sigue el paso jCon la bendita luz de tus consejos! Pensamiento.—La mejor guia de la juventud, es la expericn- cia ‘que ‘habla ‘por ‘boea de los ancianos. =< a — ° —_ = oa EN LA RUTA DEL DE 31.—COMO SE JURO LA BANDERA NACIONAL Por Juan W. Gez Para contener las frecuentes y vandalicas ex- cursiones de la flota realista por los rios Parana y Uruguay, se mandé construir baterias en las cos- tas, confidndose a Belgrano el mando de las del Rosario. El 10 de Febrero estaba en su puesto, encar- gando al coronel de ingenieros, D. Angel Monas- terio, el mejoramiento y ampliacién de las forti- fieaciones. Kin esos dias se habia sabido que una escuadrilla enemiga, con poderosas fuerzas de des- embarco, remontaba el rio para atacar los fuertes del Rosario y apoderarse de la Bajada del Parana. Tomé sus precauciones y quedé alerta. Por ese mismo tiempo propuso la adopeién de la Esca- rapela Nacional con los colores azul-celeste y blan- co como el distintivo de la milicia patriota. El 18 de Febrero la decreté el Gobierno y fué distribui- da entre la tropa. Al comunicar el cumplimiento de esa. resolu- cién manifestaba el regocijo con que habia sido recibida, solicitando otras manifestaciones ‘‘que acaben de confirmar a nuestros enemigos de la 62 EN LA RUTA DEL DEBER firme resolucién en que estamos de sostencr la Independencia de la América’. “‘Siendo preciso enarbolar bandera, dice, y no teniéndola, mandéla hacer blanea y celeste, con- forme a los colores de la esearapela nacional’’. Y legé el momento solemne de izarla. Monté a ca- ballo y desenvainando su espada dirigié a la tropa esta proclama: “‘Soldados de la patria: Hin este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional: en aquél (sefialando la bateria. de la Independen- cia) nuestras armas aumentardn sus glorias. “‘Juremos vencer a nuestros. enemigos inte- riores y exteriores.y la América. del Sur sera el templo de la Independencia y de la Libertad. Hn fe de que asi lo jurais decid, conmigo: ;Viva la Patria!, que repitieron entusiasmados. los. solda- dos. Luego dirigiéndose a un oficial que estaba a la cabeza de un piquete le dijo: ‘‘Sefior capitan y tropa destinada por primera vez a la bateria In- dependencia: id, posesiondos de ella y cumplid el juramento que acabdis de hacer’?. (1). Al ocupar las tropas.su puesto de honor, enar- polaron la bandera azul-celeste y blanca, desple- géndose su paio batido por el viento mientras Ja saludaba una salva de artilleria. Asi se inauguré la, bandera argentina, en la tarde del 27 de Febrero de 1812, en momentos en que el sol se ocultaba en el ocaso, besando cen sus Yiltimos rayos el simbolo sagrado de nuestra re- dencién politica. (1) Mitre. Historia de Belgrano. EN LA RUTA DEL DEBER 63 ¢ Hl Gobierno se alarmé con este hecho, tan trascendental que lo arrastraba a una situacién a irremediable, en momentos tan dificiles y peligro. sos para la revolucién. P Ate Escribié a Belgrano haciéndole serias refle- ‘ xiones, pero el hecho quedaba consumado. 38 P ( i ; cee . i ‘Pensamierito.—H general Manuel Belgrano al crear la ban- dera nacional, contribuyé a fijar en forma definitiva, <1 nombre de argentina, que ‘en adelante levaria como ‘simbolo de Ja patria. 64 EN LA RUTA DEL DEBER 32—jQUE BELLO ES EL CIELO ESTRELLADO! —PapA, la sefiorita maestra nos dijo hoy a los nifios de la clase, que observéramos por la noche el ciclo, y que mafiana le refiriéramos nuestras impresiones. —He estado mirfndolo largo rato en todas direcciones, y me ha parecido muy bello con sus estrellas, que le comunican. cierto esplendor, que no puedo explicarte, papa. —Hijo mio, comprendo tu admiracién, asi co- mo lo dificil que es deseribir la grandeza y her- mosura de la Naturaleza. —TTti has contemplado por indicacién de tu . profesora el cielo estrellado, y no hallas palabras para comentarlo, eso te indica que, a veces el hom- bre, no puede interpretar las maravillas que la Na- turaleza pone al aleance de sus sentidos. —No importa, papd, que no pueda compren- der lo que tt dices, pero el cielo estrellado me ha parecido inmensamente bello. 4Puedes decirme qué son las estrellas? —Si, Orlandito. ;Sabes ti lo que es el sol? —Si, papa; es el astro del cual dependen nu- merosos planetas, incluso la tierra que habitamos. El sol, segtin dijo la sefiorita maestra, ejerce atrac- cién sobre ellos, por enya razén éstos giran cons- tantemente a su alrededor. , —Muy bien, Orlandito, ahora’ s6lo debo de- SEE EN LA RUTA DEL DEBER 65 cirte, que las estrellas que tanto han llamado tu atencién, son también soles, posiblemente centros de sistemas planetarios semejantes al que forma nuestro sol. —Dime, papa, si es asi como ti afirmas, ;por qué no sentimos el calor de esos soles, como el que nos proporciona el de nuestro sistema plane- tario? E < so se debe a la enorme distancia a que las estrellas se hallan de la tierra, muchas de ellas estén tan alejadas, que el brillo que ti has admi- rado esta noche, ha tardado en llegar a la tierra, muchos afios. —j;Es posible, papa, que eso suceda? —Si, hijo mfo, tu maestra te aclarard estos asuntos con mas perfeccién que yo. —Bien, papa, tendré algo que contar a la cla- se sobre esta hermosa noche, y sera. una novedad para todos mis compafieros, saber que las estrellas son también soles. Pensamiento.—Solo observando la Naturaleza, se comprende su belleza y su imponente grandeza, ‘66 EN ‘LA 'RUTA DEL DEBER 33._-LOS ANDES Fragmento. Por Pedro N. Arata Conoci los Andes en mi juventud; habia con- servado de ellos una impresién profunda y un re- cuerdo casi intacto en mi memoria. Los Andes. Cerro El Tronador Los Andes me han parecido majestuosos e imponentes. Sus empinadas cumbres, desprovistas de ve- getacién arbérea, apenas estén sembradas aqui y alla por capas verdosas de una pobre flora que vive de la humedad y de escasos manantiales que se abren camino entre los pefiascos de las laderas, ‘y hacen contraste con la variedad de los colores EN LA RUTA DEL DEBER 67 de las rocas graniticas, calcdreas, basaltos y estra- tificaciones que se observan a lo lejos y bajo las pisadas del viajero que recorre los valles de los rios Mendoza, Las Cuevas y los Horcones. Las nevadas cumbres del Tupungato, del Aconcagua, de los cerros del Plata, resaltan sobre el azul intenso del cielo: cuando se ocultan detras de las nubes que, por poderosa fuerza de atraccién, se condensa en el macizo de la cordillera, una ne- gra oseuridad ecubre el horizonte, y sucede una pavorosa tempestad, con desarrollo de gran can- tidad de electricidad atmosférica, cuyos estallidos retumban y propagan sus ecos en esos solitarios valles como el estruendo de centenares de arti- llerias. Sucede luego la agradable calma. El sol bri- lla con intensidad sobre la nieve; sus rayos, refle- jados sin traba en esa atmésfera pura, ejercen. su accion intensa sobre nuestra piel; la pigmentacién se exalta, y debajo de los jirones de la epidermis que cae, aparece el color bronceado de los fieros e indémitos aborfgenes que poblaron esas re- giones, Las brisas que soplan por esos valles excitan nuestros nervios, nos sentimos otros hombres; ese bafio de aires desconocidos ejerce una accién mo- ral y nos invita a meditar. Pensamiento:—H! limite natural de nuestro pais por el Oeste, es: la cordillera.de-los Andes; que une a su importanecia geografica, un gran valor histdérico, vineulado a los pue- blos americanos. 68 EN LA RUTA DEL DEBER 34—COMO SE JURO LA BANDERA NACIONAL Por Bartolomé Mitre 31 dia 13 de Febrero (afio 1813) el ejército formé un gran cuadro en la margen del rio. Después de pasarlo en revista y anuneiarle en una breve arenga el objeto de aquel acto, Belgra- no mando leer en alta voz la circular del Gobierno que declaraba la supremacia de la Asamblea Ge- neral, y disponia que todos le jurasen obediencia. Present6se el coronel Diaz Vélez, mayor general del ejército, trayendo a son de miisica, escoltada por una compafiia de granaderos, una bandera azul y blanca. Era la misma bandera que habia enarbolado en el Rosario en 1812, que habia ben- decido en Jujuy en 1812, y que habia tenido que arriar por orden del Gobierno, diciendo que Ja re- servaba para el dia de una gran victoria. La vic- toria habfa tenido lugar, y esta vez seguro de que el nuevo poder no le obligaria a esconderla, apro- vechaba la oportunidad para jurar la Asamblea y la bandera bicolor al mismo tiempo. El general, desenvainando su espada, dirigié al ejército estas palabras, seiialando la bandera: “Este sera el color de nuestra divisa con que mar- charan al combate los defensores de la Patria.” En seguida presté en presencia de las tropas BN LA RUTA DEL DEBER 69 el juramento de obediencia a la soberana Asam- a blea; y toméndolo individualmente a los jefes de cuerpo, interrogé de nuevo a las tropas con las formulas preseriptas por el Gobierno, y tres mil voces repitieron al mismo tiempo: ;Si, juro! Entonces, colocando su espada horizontal- mente sobre el asta de la bandera, desfilaron suce- sivamente todos los soldados, y besaron uno por : uno aquella cruz militar, sellando con su beso el juramento que acababan de prestar. : Pensamiento.—Bl amor a la bandera en las épocas de paz, se demuestra con el trabajo y el cumplimiento del deber, y en las épocas de peligro nacional, alistandose para defenderla. 35.—EL PLUMERO Y LA POLILLA (Fabula) Por: Ismael M. Drake El Plumero y la Polilla « Librandolos del polvo, yo repaso Los. libros y apuntes del sefior, Y en sus: paginas, rapido y de paso A veces las oficio de lector. Yo en cambio, sefior de largas plumas En sus hojas penetro y me devoro Con afan de aprender, hasta el papel, Aunque Inego'le causo deterioro, De mi rapida lectura, nada 0 poco Yo retengo, y ti jhas progresado? Al final de mi tarea recopilo Y tan sdlo cl hambre me ha quitado, Leer sin fijar el contenido O deyorar el papel por aprender, Son cosas del plumero o ia polilla Y no del que estudia por saber. Pensamiento.—Los libros encierran tesores de inapreciables méritos, que enriquecen la mente del que sabe apro- vecharlos. 72 EN LA RUTA DEL DEBER 36—_NAVEGANTES CELEBRES EN LA HISTORIA DE AMERICA El mundo que habitamos, puede decirse que ha sido en gran parte conocido, debido al arrojo, valor y perseverancia de los navegantes de todos los tiempos. Asi, por ejemplo, sin el empefioso afan de Co- lén, América hubiera permanecido ignorada de los europeos, quien sabe, por cuantos siglos mas. Juan Diaz de Solis, que descubrié el rio de La Plata, pagando con su vida el valor demostra- do y el deséo de conocer y explorar las tierras de América; fué un navegante que cayé victima del deber. Su celebridad es justa e indiseutida. Sebastian Gabotto, que eché los cimientos del primer pueblo en las comarcas que bafia el Parana, fundando el fuerte del Espiritu Santo en la con- fluencia de aquel gran rfo con el Carearaiia, fué también un navegante célebre. Américo Vespucio, que rectificé las ideas de Colén, demostrando que este gran navegante no habfa visitado la parte oriental del Asia, sino que habia descubierto nuevos y extensos continentes, conelusién a la que legé, después de viajar repe- tidas veces, consiguié una celebridad que en tos tiempos modernos se califica como injusta, por cuanto consiguié dar su propio uombre a las tie- rras descubiertas por Colén. ee Te ee er S nen eer ad re EN LA RUTA DEL DEBER 73 La celebridad de Hernando de Magallanes, estriba en que fué el primer navegante que inicié un viaje de circunnavegaci6n. Aunque no consiguié realizarlo, porque pagd con su vida, su deseo de servir a la humanidad, su viaje fué provechoso, porque exploré las tierras australes de la América del Sud, deseubriendo el estrecho que lleva en la actualidad su nombre. Sebastién El Cano, que continué la empre- sa de Magallanes, levandola a feliz término a fuerza de penurias y de voluntad, comparte asi- mismo la gloria que aureola la fama de los gran- des navegantes, que como los citados mas arriba, contribuyeron a hacer conocer el continente ame- ricano, del resto de la humanidad. Pensamiento.—La humanidad debe a los navegantes el ma- yor reconocimiento, porque ellos son la causa de que nuestro planeta sea constantemente mejor conocido. 74 EN LA RUTA DEL DEBER 37._EL RELOJ Hoy hemos estudiado en la escuela, Ja esfera del reloj, para conocer la hora en cualquiera de estos instrumentos, en un momento dado. Yo, ya sabia algo. Pap’, mama y mis hermanos, siempre La torre de los ingleses. Buenos Aires me han dado indicaciones, pero hoy no tengo nin- guna duda para leer la hora. ‘Asi conversaba Ratl con un grupo de ami- guitos, haciendo un paréntesis a sus juegos. —Pap4 me va a regalar uno de plata, con su correspondiente cadena si paso de grado. Yo tam- EN LA RUTA DEL DEBER 15 bién leo bien la hora y siempre que paso a pic 0 en tranvia frente a las estaciones 0 edificios publi- cos que tienen relojes en sus torres, me complazco en leer la hora exacta, dijo Victor. —Lo mismo hago yo, agregé Indalecio. —jQué notable instrumento es! ;Y qué inge- uiosos sus inventores! El maestro nos hizo ver el mecanismo de uno de pared, y observamos que era muy complicado. Pero lo que més me admira es que mida con tanta exactitud el tiempo, ma- nifesté Raul. —Pero, no solamente tiene esa importancia, indicé Indalecio, papa dice, que sin el reloj la vida moderna seria imposible, puesto que todos los actos de las personas mayores como de los ni- fios, se rigen por la hora que él marca. ——;Y qué variedad hay de ellos! Desde los mas pequefios hechos de metales preciosos, como el pla- tino, el oro y la plata y que son verdaderas joyas por su valor y trabajo, hasta los mas modestos, como los de acero, niquel y bronce. Los hay de gran tamafio, como los montados en las torres de los grandes edificios; de tamatio mediano, como los de madera, para comedor y ofi- cinas. —Te olvidas de los relojes despertadores, ter- cid nuevamente Rail. Son econédmicos y prestan muy buenos servicios. —Es verdad, y eso que en casa diariamente el despertador toca su timbre a las 6 de la mafiana, hora a la que papd acostumbra: a. levantarse. é —jRaiil!, ;Rauil!, se oye una voz, son las 17, Br! ven a tomar el té. Hasta luego, me llama mi her- : mana. Hasta Inego Rail, dijeron los otros chicos, separandose. Pensamiento.—El reloj es un auxiliar de mérito inaprecia- ple para las personas, porque se halla vinculado a todas sus actividades. Nv 38. — Buenos sentimientos. —Tema de composicién oral y escrita. BIBLIOTECA fa: oun |_be MAESTRO! EN LA RUTA DEL DEBER 79 39,_CHINGOLO Chingolo era el lindo pajarito, de dulce trino que todas las maiianas venfa a mezclarse con las gallinas, pavos, palomas y demas aves de corral, en ¢l momento en que se les distribufa el grano. Chingolo picoteaba a la par de ellos, y dando saltitos de aqui para alld, cruzaba entre los grn- pes de aves, sin que éstas le hicieran ningtin dafio. Luego Chingolo volaba al cereo vecino, y le- vantando su empenechada cabecita, gorjeaba ale- gremente. as Fué la otra mailana mientras cantaba ajeno completamente al drama. que lo amenazaba, cuan- do Negro, un enorine -gatazo del vecino, que segu- ramente lo acechaba, se lanz6 sobre él, cortando de un zarpazo el bello trino, y derribando al paja- rito herido de muerte. Corri con desesperacién a socorrerlo; apenas me repuse de la emocién que el hecho horrible de Negro me causara, pero éste, mas ligero que yo, de un salto se puso con su inerte presa, lejos de mi aleance. Corri a Negro largo trecho, pero el muy ban- dido se escondié entre unas matas de yuyos, de los que no Io volvi a ver salir durante cl dia, en que me mantuve en expectativa, con la intencién de vengar a mi caro y desgraciado amiguito. Lloré de disgusto y de pena, pero Negro, no Ips, errand EN LA RUTA ha vuelto por la cereanfa de la casa, donde no puede imaginarse cuanto se lo detesta, por su enorme crueldad, y por haber privado a toda la familia, de la grata presencia de Chingolo, ave- cita amada y querida por todos. ‘ Pensamiento.—La bondad para con los seres inferiores es un ‘deber del nifio como del hombre civilizado. — EN LA RUTA DEL DEBER 81 40.—LAS TELAS La inteligencia del hombre se revela en los inventos, descubrimientos y en las asombrosas co- sas que ha creado, y que nosotros poco a poco va- mos conociendo y comprendiendo. Productores de lana. Territorio de Santa Cruz Uno de esos inventos notables, no solamente por el trabajo, paciencia e inteligencia que supo- ne, sino también por la utilidad que representa para el género humano, es el de la confeecién de Y las telas que usamos para nuestras ropas y ves tidos. 82 EN LA RUTA DEL DEBER En nuestra época, la fabricacién de tejidos constituye una industria floreciente en todo el mundo. Se emplean en su elaboracién millones de personas, que se ganan el sustento y el de sus fa- milias, en ese trabajo honrado. En la fabricacion de tejidos se emplean diversos materiales, algu- nos de origen vegetal, otros de origen animal. A los primeros pertenecen el algod6n, el lino, el ramio y el cdiiamo. Estas plantas textiles sumi- nistran el capullo como el algod6n, o fibras como las otras citadas, que hiladas en méquinas espe- ciales, quedan en condiciones de utilizarse en la fabricacion de telas variadas por su calidad y re- sistencia. Entre los productos de origen animal, pue- den mencionarse: la lana y la seda, que prepara- das por la industria se emplean como las anterio- res en la fabricacién de paiios, y telas vistosas, por su brillo, finura y los hermosos coloridos qae el ingenio, habilidad y estudios del hombre, han conseguido darles. Las telas sefialan ademas, una etapa muy im- portante de la civilizacién. A medida que los ha- bitantes de la tierra mejoraban sus conocimien- tos, mejoraban paralelamente la industria de los tejidos. Ahora en todas partes del mundo se utilizan para abrigar el cuerpo o defenderlo de las incle- mencias de las estaciones. Atin en los territorios en donde existen todavia salvajes, se introducen Jas telas y los naturales aprenden pronto a utili- zarlas, substituyendo con ellas los eueros, picles, plumas, ete., que ETE a usar, para cu- brirse. Las telas, pues, son productos de la civiliza- - eién, y van con el hombre culto a cualquier parte de la tierra adonde se traslade. Pensamiento.—La civilizacién ha creado cosas utiles y her- mosas, entre éstas, estan las telas, con las que el hom, bre viste su cuerpo. 41,_TRES GRANDES PROCERES QUE AMARON A LOS NINOS. El general Manuel Belgrano, que participé de todo el drama de la Revolucién de Mayo como ac- tor principalisimo, desde su iniciacién en 1810, hasta la jura de la Independencia nacional en 1816, absorbido por las preocupaciones propias de la enorme responsabilidad que siempre tomé a su cargo, pareceria, que no hubiera tenido tiempo de fijar su atencién en la nifiez. Pero como fué un gran patriota, que amaba a su nacién, amé entra- fablemente a los nifios. ;©d6mo les demostré ese amor? Dandoles es- cuelas. Tomando la iniciativa de fundarlas con re- cursos propios, cuando nadie pensaba en ello, pues, todo el pueblo, estaba pendiente de la suerte varia que corria la guerra por la libertad del pais. Fué en 1813, después de la batalla de Salta que gané a los realistas, euando dispuso que el premio de cuarenta mil pesos que el gobierno le acordé, fuese destinado a la creacién de cuatro es- cuelas, en los lugares que acababa de librar de la dominacién espafiola. Don Bernardino Rivadavia, que ha sido uno de: los mas famosos’ estadistas que ha tenido el pafs, se preocupé de la nifiez argentina, realizan- ~ [BIBLIOTECA NACIOWAL DE ey Res Manuel Belgrano 85 BIBLIOTECA FACIONAL ‘ 1 DE.MAESTROS Bernardino Rivadavia do en su favor una obra altruista y de gran amor a la misma. En una época en que nadie pensaba en la ni- fez indigente, en las criaturas pobres y en los huérfanos, él creé la sociedad de beneficencia para Domingo Faustino Sarmiento protegerlos y la casa de nifios expésitos, para los mas desamparados. Creé ademas, escuelas primarias, que puso también bajo el patrocinio de la mencionada so- ciedad de beneficencia. Don Domingo Faustino Sarmiento, que traba- 88 "EN LA RUTA DEL DEBER j6 con entusiasmo y tesén por la prosperidad de la roptblica, pensé que el primer deber del ver- dadero patriota, era el de ocuparse de la suorte de los nifios argentinos, a cuyo efecto, en forma infatigable, no igualada por nadie todavia, pro- pendié a la difusién de la escuela publica por todo el pais. Para él, la escuela era el medio con el cual se destruirfan los restos de barbaric, que pesaban todavia en su época como una rémora sobre el pais. Sarmiento no se equivocd. Su genial idea iriunfé y triunfard por siempre, porque la escuela ha sido y es la principal fuerza en Ja que se cimen- ta el progreso nacional, desde que el nifio que se educa e instruye en la escucla, seri en el correr del tiempo el ciudadano de orden y trabajo que honrara siempre a su patria. Pensamiento.—Fomentar la educacién, la instruccién y pro- teccién del nifio, es obra de progreso, solidaridad y patriotismo. EN LA RUTA DEL DEBER 88 42._A UN CABALLO DE CALESITAS Por Fernandez Moreno jPobre caballito de las calesitas! Tapados los ojos, entre claras risas, al son de una miisica, qué eansado giras... Tu duefio implacable dejarte podria pegar unos brincos por esas campifias, bajo el sol de fuego de las romerias. jPobre caballito que giras y giras! 3 Qué hacen esos otros de actitud bravia, de crines revueltas, de orejas erguidas, nevados y negros, bayos y con pintas, de doradas riendas y gualdrapas finas? Lucirse orgullosos con sus cargas lindas, de bucles castafios y rosas mejillas... En seco detente, de rabia relincha, no hagas caso al latigo que en tu grupa silba, ni a la frase dura, ni a la musiquilla a que por costumbre lentamente giras... Dile al empresario te licencie un dia y una buena méquina tome tus fatigas. jDile que los nifios no se enojarian! Pensamiento.—Si los nifios advirtieran que un ser irracional sufre, para que ‘ellos gocen de recreo y solaz, su alegria se transformaria en compasién. eyJu0Se A [BIO UOPISodurod op wa, — ‘ofosse Ja Opueseg — “Ep ON EN LA RUTA DED DEBER 93 44-COSTUMBRE MALSANA Una costumbre muy generalizada en el pais, y que muchas personas consideran como una ecos- tumbre tipica nacional, es la de ingerir la bebida que se conoce con el nombre de mate. En realidad el mate en sf, no serfa malo, por- que podria equipararselo al café o al té, infusio- nes que van difundiéndose mucho en nuestro pais, sino que el mal esté en la forma de beberlo. Como se sabe, para ello se usa la bombilla, es- pecie de caiia metalica que se introduce en el ma- te, recipiente de madera o metal, segtin el gusto de las personas, el que se carga de azticar y yerba- mate, adiciondndosele luego agua caliente. Una vez preparada asi la infusién de mate, se sirve a las personas, pero como no se usa nada mas que una sola bombilla, ahi radica el mal de esta cos- tumbre, pues, como es de imaginar, es facil con- fagiarse enfermedades graves con dicho procedi- miento. Si el mate se bebiese en tazas como el café o el té, no habria mayor peligro, y hasta serfa con- veniente estimular el consumo de la yerba-mate, que es un vegetal propio de América y que abunda en algunas regiones de nuestro suelo, particular- mente en el territorio de Misiones, en donde da origen a una industria y comercio muy activos. Si la costumbre de tomar mate ha de consi- derarse como un hébito tipico nacional, conviene fy EA ROTA DEL DEBER tener presente que sdlo lo sera, a cambio de mo- dernizarse, es decir, de que se le prepare en la misma forma que las demas infusiones estimula- doras del organismo a que nos hemos referido. De lo contrario, habr& necesidad de desterrarla, ve- . lando por la higiene y salud de las personas. Pensamiento.—Hay costumbres, que por tradicionales que sean, deben ser abolidas, cuando ellas atentan en contra del bienestar y salud de las personas. Es deber de hu- manidad proceder asi. ie od EN LA RUTA DEL DEBER 95 45.—EL CABALLO, EL CIERVO Y¥ EL CAZADOR (Fabula, de Esopo) Viendo un caballo, a quien cierto cieryo ofen- dicra, que no podia tomar venganza de su enemigo por correr éste més que él, fué a casa de un ea- zador y le dijo: —Voy a ponerte en condiciones de coger un hermoso ciervo, que te dara, cuando Je hayas muerto con tus flechas o tu lanza, abundante car- ne, y ademas una piel y unos cuernos que podras vender a buen precio. — (Cémo me las ecompondré para pillarlo? — dijo el eazador movido de codicia. —Muy sencillamente—respondié el corce!.— monta en mi, que te Ievaré en su busea. Obedeeié el cazador; pero, por mas que corrié el caballo, no les fué posible aleanzar al ciervo, que se escondié en el bosque. —Ya que no pudiste cogerlo — dijo entonces al cazador el caballo — apéate, déjame solo y vuelve a tu casa. —No haré tal locura — replicé el cazador sin desmontar. — He conocido lo mucho que vales, y como te tengo en mi poder, decido conservarte para mi regalo. i Pensamiento,—Los lazos que se disponen para otros, sirven muchas veces para hacer prisioneros a los que los tienden, 96 EN LA RUTA DEL DEBER 46.—LOS INDIOS Los habitantes que poblaban la América en la época de su descubrimicnto y conquista, fueron India tehuelche de 114 afios. Santa Cruz designados por los europeos con el nombre de in- dios, porque hubo al principio la idea de que Jas tierras que descubriera Colén, formaban parte de la India. ee EN LA RUTA DEL DEBER 9; Diseminados los indios por el vasto continen- te americano, hacfan una vida némade y errante. Carecfan en su mayor parte de industrias, siendo sus ocupaciones comunes la caza, la pesca y la gue- rra. Ordinariamente se hallaban organizados en tribus y obedecian las 6rdenes de un jefe o eacique. Indios civilizados El estado de los indios americanos, en gene- ral, era el de barbarie, sin embargo, hubo en el continente razas indigenas que aleanzaron un alto grado de civilizacién, logrando formar imperios poderosos por su disciplina, espiritu de progreso y cultura, Estas razas fueron las de los incas del Pertti y los aztecas de Méjico. Los conquistadores espafioles ahogaron en sangre estas civilizaciones indigenas, pero quedau vestigios muy interesantes de ellas, que los hom- bres de estudio ponen de manifiesto dia a dia, y 98 EN LA RUTA DEL DEBER que permiten conocer detalles del arte, ciencia, forma de gobierno y habitos sociales de los habi- tantes que poblaron esos vastisimos imperios. El nombre de Hernén Cortés que con mm pu- fiado de aventureros conquisté el imperio azteca y los no menos célebres de Francisco’ Pizarro y Diego de Almagro, que dirigieron y consiguieron la conquista del imperio incdsico, hablan ‘lel tem- ple y valor temerario de la raza espafiola, pero dicen también del dolor de los indios, que pagaron con su vida la defensa de la libertad que sacum- bié con ellos. Actualmente hay pocos indios en América, en particular en la Reptblica Argentina, en donde los pocos que atin quedan en el Chaco y en la re- gidén patagonica, son atrafdos a la civilizacién por medio de-la escuela nacional que llega hasta sus mismas tolderias. Dentro de un plazo m&s 0 menos breve, en nuestro pais, se recordara al indio como algo que pertenece al pasado, con euya historia se identiti- ea, porque el progreso constante de la sociedad argentina los ha ido incorporando a su seno, asi- milandoselos. Pensamiento.—E] patriotismo argentino revélase por los es- fuerzos que hace la nacién, para redimir al indio por medio de la ilustracion. EN LA RUTA DEL DEBER 99 47.—LA FIESTA DEL TRIGO Por Luis L. Franco El Rastrojo Las espigas, ya listas para la siega, dan Bajo el viento una especie de abejeo sonoro,, El rastrojo, cocido al sol, rescoldo de oro, Tiene el color y tiene casi el olor del pan. La Perdiz Alza el eanto del sureo, convidando en la aurora A la fiesta del trigo, Es Ruth la espigadora, El paiiuelo de moiio, el vestidito overo, Hl pie desnudo, el paso menudito y ligero, Llena de gracia simpie y esquivez turbadora, Sisa a los segadores. Es Ruth la espigadora. La Espiga . La ves alzarse al cielo, temblante, gracil, sola, Con pureza que no hallas en ninguna corola. Al sol, que la bendice con fraternal cariiio, Muestra sus granos como una madre su niiio; Sufrida, el peso de oro de ese su fruto aguanta, Pero levedad de oro tienen su gracia santa. La ves alzarse al cielo, temblante, gracil, sola. Las aristas radiantes le han puesto una aureola. Pensamiento.—Una abundante cosecna de trigo en nuestra patria sefiala no s6lo la riqueza y la fertilidad del suelo, sino también el trabajo tenaz de nuestros compatriotas para producirla.