Está en la página 1de 44

CAPÍTULO 1

LA COMUNIDAD MEXICANA EN ESTADOS


UNIDOS Y LA MIGRACIÓN DE RETORNO
1930-1933

Entre 1930 y 1933, miles de personas de origen mexicano que estaban


=n Estados Unidos se vieron obligadas a salir de ese país. Los motivos
que los llevaron a desplazarse de una nación a otra fueronla falta de
=mpleo provocada porla recesión económica, lo cual motivó que miles
¿+ hombres, mujeres y niños(as) vivieran en la miseria sin poder obtener
> básico para sobrevivir; la política laboral que impidió emplearlos; las
¿eportaciones quese llevaron a cabo en diversos lugares por autoridades
“=deral y locales para sacarlos de ese país —independientemente de su
«status migratorio—; y los programas locales organizados con el obje-
vo de trasladara la frontera a indigentes y desempleados mexicanos.

Los MIGRANTES MEXICANOS EN EsTADOS UNIDOS


4 COMIENZOS DE LA DÉCADA DE LOS TREINTA

En 1930 la población de origen mexicano en Estados Unidos repre-


sentaba un contingente numeroso y heterogéneo que se componía de
amigrantes, sus hijos y sus nietos. Asimismo, era una mezcla de resi-
tes antiguos, inmigrantes (trabajadores, refugiados y exiliados) del
nismo origen étnico y los hijos de los inmigrantesrecientes, los cuales
s= ubicaban preferentemente en Texas (48 por ciento, 683 681), Califor-
nia (25.9 porciento, 368 013), Arizona (8 por ciento, 114 173), Nuevo
México (4.2 por ciento, 59 340) y en Colorado(4.1 por ciento, 57 676).
Nueve de diez mexicanos vivían en esos cinco estados. La población
mexicana en el suroeste de Estados Unidos, según el censo de 1930, era
de 1.3 millones.'

Taylor, Paul S., Mexican Labor in the United States. Migration Statistics, IV,
_aliformia, University of California Press, vol. 12, núm. 3, 1934, pp. 28-30. Lorey. E
pro- 1919, los agricultores de California empleaban acerca de 7 000 mexi-
Lor pobladores mexicanos en Texas se localizaban en mayor
canos, que formaban 30 porciento de la mano de obra empleadaen la
porción en tres áreas: la adyacente a la frontera, la que abarcaba desde plantación de cítricos. Entre 1920 y 1930, el númerode inmigrantes se
del
Corpus Cristi a San Antonio y de Austin hasta Victoria y el suroeste triplicó; muchosde ellos iban a trabajar a los campos de uvas, cebolla y
Condado de Nueces, y la tercera era la de las zonas urbanas. Muchos
obra migran- apio en el condado de Los Ángeles. Conla ola de migración mexicana,
habían trabajado por años como arrendatarios y mano de Belvedere se convirtió en el área principal de la colonia mexicana, y
las
1? Desde finales del siglo x1x, seguían la cosecha de algodón hacia llegó a tener 50 mil pobladores a mediadosdelos añosveinte.” Además,
secciones productoras del este, y su expansión en el centro y oeste de
ana eran empleados en la industria azucarera, cuyo auge comenzóa princi
ese estado, que coincidió con el comienzo de la Revolución Mexic pios del siglo xx, sobre todo en las regiones de California, Michigan y
en el suroes te,
en 1910. A medida que la producción de algodón crecía Colorado. En 1927 se calculaba que de 58 mil betabeleros, 30 mil eran
cultivo
los brazos mexicanos eran solicitados? La productividad de este
te la mexicanos; en Ohio, Michigan, Minnesota y Dakota del Norte consti
también se extendió hacia el Valle del río Salado, en Arizona, duran tuían entre 75 y 90 por ciento de manode obra.”
s de la Asociación
Primera Guerra Mundial (1914-1918), entonces agente
ado- Los brazos mexicanos no sólo tuvieron presencia en el sector agrÍ
de Plantadores de Algodón de Arizona reclutaron a miles de trabaj cola. El censo de 1930 reportó que cerca de 40 mil mexicanos, hombres
dos en gran
res de México para laborar en los campos algodonerosirriga y mujeres, se empleaban en trabajos relacionados con manufacturas,
ación , se comen-
escala.* En la misma década, comoresultado de lairrig de un total de 128 mil que laboraban en California. En el área de Los
de Valle
zó a plantar algodón en el Valle de California, y los plantadores Ángeles, varios miles de ellos fueron empleados en panaderías, carni-
1924 a 1930, un
Imperial llevaron a cientos de brazos mexicanos. De
cada cerías y negocios de embalaje; fábricas textiles; de papel; imprentas y
promedio de 58 mil mexicanos emigraba al valle de San Joaquín lavanderías.*
año principalmentea la cosecha de ese producto? Los inmigrantes mexicanos igualmente laborabanen Illinois y Kan-

y «+
Entre 1900 y 1940,el crecimiento de la producción comercial de
frutas y legumbresen el suroeste, gracias al riego, tambiénllevó
«de mexicanos cuya mano de obra se convirtió en indispensabl
a miles
e en los
sas. En 1930, en el noreste de las colonias industriales de Illinois, Mi-
chigan e Indianaresidía 3.6 por ciento de mexicanos que había en todo
Estados Unidos. A principios de 1918, incursionaron en la industria
a, Ari-
valles de San Joaquín e Imperial, California; Río Salado, Mesill del medio oeste, en mayor medidaen la región industrial de Chicago,
legum-
$ zona;y el valle del río Grande, Texas. En 1900, la producción de en Gary, Indiana Harbor y Calumer. Aparecieron como instaladores
ana. En
bres, frutas y hortalizas se basó en el uso de mano de obra mexic de carriles y luego fueron empleados en las acerías y las empacadoras.

Latin American Center Publica-


United States-Mexico Border Statistics, Los Ángeles, ucLa, 6 Reisler, By the Sweat oftheir Brow, pp. 4-7, 64-71. Monroy, Douglas, Rebirth. Mexican
t al., “Los efectos demográ-
tions, University of California, 1993, p. 112. Gutmann, Myrone , Los Angelesfrom The Great Migration to the Great Depression, Berkeley, University of Califor-
ficos de la Revolución mexicana en Estados Unidos”, en Histori mexicana, México, Colmex
a
nia Press, 1999, pp. 68-75, 97, 158-159. Cardoso, Lawrence, Mexican Emigration to the United
vol. 1, 197, núm. 1, julio-septiembre, 2000, pp. 147-154. States 1897-1931, Arizona, The University of Arizona Press, 1980, p. 126. Montejano, Anglos
the Great Depression”,
? McKay, R. Raynolds, “Texas Mexican Repatriation During y mexicanos en laformación de Texas, pp. 143, 217.
ma at Norma n Gradua te College, tesis doctoral de
Austin, Texas, The Univers ity of Oklaho 7 Vargas, Zaragosa, Proletarians of the North. A History of Mexican Industrial Workers
filosofía, 1982, pp. 65-88. in Detroit and the Midwest, 1917-1933, California, Berkeley, University of California Press,
anglos e hispanos, México,
* MeWilliams, Carey, Al norte de México. El conflicto entre 1999, pp. 23-36. Reisler, By the Sweat of their Brow, pp. 88-90. Nodín Valdés, Dennis, A/
Anglos y mexicanos en laformación
Siglo OL Editores, 1976, pp- 202-203. Montejano, David, Norte: Agricultural Workers in the Great Lakes Region, 1917-1970, Austin, University ob Texas
de Texas 1836-1986, México, Conaculta, Alianza Editorial, 1991, p. 219. Press, 1991.
Immigrant Labor in the United
Y Hetaler, Mark, By the Sweat of their Brow. Mexican 3 Romo, Ricardo, East Los Angeles. Historia de un barrio, México, Centro de Investiga
1976, p. 77.
ciones sobre América del Norte, Centro de Enseñanza para Extranjeros, Coordinación
pares 1900 1940, Westport, Connecticut, Greenw ood Press,
of their Brow,
MiWilltama, Al norte de México, pp. 200-208. Reisler, By the Sweat Humanidades, UNAM, 2003, pp. 197-199. Monroy, Rebirth. Mexican Los Angeles, py 19-100
mI mmm
En 1920, las quince grandes plantas industriales de la región de Gary-
Chicago emplearon a 1 746 trabajadores mexicanos; otros 868 trabajaban
en los ferrocarriles locales. En 1926, la Inland Steel de East Chicago
empleaba a 2 526, que representaban 35 por ciento de su unidad de
trabajo. Según el censo de 1930, unos 9 007 inmigrantes nacidos en
México vivían en el condado de Lake, Indianá, casi todos ellos en Gary
y East Chicago.? En 1918 también comenzó a formarse una colonia de
mexicanos en Detroit, cuando Henry Ford, fundador de la compañía
Ford Motor Company, contrató a más de tres mil en sus plantas en el
condado de Wayne. Además hubo grandes concentraciones de personas
de ese origen en otros sectores, en mayor proporción en las fábricas de
acero y en las fundiciones de Saginaw y Port Huron. Asimismo, en
Michigan varios trabajaban en las líneas ferroviarias y en los tranvías
urbanos, sobre todo en el mantenimiento de vías. Al final de la década,
se estimaba que había 15 000 residentes en Detroit y 40 000 másenel
resto del estado.!”
Los mexicanos eran empleados en el sector minero, que tuvo un
acelerado desarrollo debido a la búsqueda y explotación en gran esca-
la de metales preciosos y de depósitos de cobre y carbón. Trabajaron
en la extracción de minerales en Arizona, Colorado, Nuevo México y
Oklahoma; fueron mineros de carbón y operarios. La mayoría labora-
ban en las minas de cobre del suroeste, además de Utah y Nevada. La
Gallup-American Company de Nuevo México empleó a varios miles de
mineros. Desde finales del siglo x1x, las compañías de cobre empleaban
regularmente mano de obra mexicana en Bisbee, Douglas y Morenci,
Arizona. Asimismo, eran contratados por las compañías cupríferas de
Ray, Miamiy Globe. Al sureste de Colorado,en el distrito carbonífero
cercano a Trinidad y Pueblo, había cerca de 10 222 mineros con sus

? Betten, Neil y Raymond A. Mohl, “From Discrimination to Repatriation: Mexican


Life in Gary, Indiana, During the Great Depression”, en Pacific Historical Review, vol. 42,
núm. 3, agosto de 1973, p. 371. Innis-Jiménez, Michael, Steel Barrio. The Great Mexican
Migration to South Chicago, 1915-1940, Nueva York, New York University Press, 2013, pp.
20-30. Taylor, Paul S., Mexican Labor in the United States. Chicago and the Calumet Region,
University of California Publications in Economics, vol. 7, 1932, pp. 25-41, 52-53, 61.
1 Vargas, Proletarians ofthe North, p. 169. Humphrey, Norman D., “Mexican Repatria-
tion from Michigan Public Assistance in Historical Perspective”, en Social Service Review, The
University of Chicago Press, vol. 15, núm. 3, septiembre 1941, pp. 500-501. Nodín Valdés,
“Mexican Revolutionary Nationalism”, pp. 2-3.
familias." En 1930, la población de origen mexicano en Arizona era
aproximadamente de 114 mil personas, muchas de las cuales habían
llegado a comienzosdel siglo xx en busca de empleo en la agricultura
la minería y los ferrocarriles.”
El trabajo mexicano además se usó ampliamente en la construcción
de las líneas del Pacífico Sureste y Santa Fe del suroeste. Desde 1880
componía 70 porciento de las cuadrillas del sector y 90 por ciento de los
supernumerarios de las principales líneas del oeste. En 1900,el Pacífico
del Sureste empleaba con regularidad a 4 500 mexicanosensuslíneas en
California, asi como en Arizona, Nuevo México y Nevada. En 1909,los
ferrocarriles del oeste empleaban a 6 000 mexicanos en el mantenimiento
delas vías. En Los Ángeles, uno de los principales centros ferroviarios de
la costa del Pacífico, fueron empleados cientos en las diversas compañías
ferroviarias de la región. Otros centros de transporte ferroviario estaban
en San Antonio, El Paso y Kansas City, lugares que atrajeron a miles
de brazos mexicanos. En 1930, el Santa Fe empleaba a 14 mil; el Rock
Island, a tres mil; el Gran Noreste, a 1 500,y el Pacífico del Sureste, a
10 mil. En Kansas City, Nebraska y Chicago había colonias mexicanas
a lo largo de las vías férreas.!?
Durantelas tres primeras décadas del siglo xx se produjo un éxodo
continúo de trabajadores mexicanos a Estados Unidos a causa del auge
económicode ese país. Cientos de hombres, mujeres y niñosse traslada-
ban de una nación a otra por razones laborales, comerciales y familiares.
Las convulsionespolíticas y sociales en México también propiciaron un
desplazamiento de numerosos grupos, sobre todo durante la Revolución
Mexicana (1910-1920) y la Guerra Cristera (1924-1929).* Desdeel ini-
cio de la guerra civil hasta el comienzo de la Gran Depresión (1929), la
emigración fue numerosa —sólo en breves lapsos se interrumpió debi-
do a algunas recesiones de la economía estadounidense y la aplicación

* Cardoso, Mexican Emigration, pp. 19, 26, 67.


* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 122.
* Reisler, By the Sweat of their Brow, p. 3. MWilliams, Al norte de México, pp. 198-
200. García, Mario T., Desert Immigrants. The Mexicans ofEl Paso, 1880-1920, New Haven.
res, Yale University Press, 1981, pp. 37-38, 40. Monroy, Rebirth. Mexican Los Angels:
9-102.
* Alanís Enciso, Fernando Saúl, Elprimerprograma bracero y elgobierno m> as
Potosí, El Colegio de San Luis, 1999, pp. 20-30. Raat, Dirk W., Los rez
wexicanos en los Estados Unidos 1903-1923, México, Fondo de Cultura Ec
estricta de las leyes migratorias, lo que llevó a deportaciones en gran
escala, tal como sucedió en 1909 y en los años posteriores a la Primera
Guerra Mundial (1921 a 1923), cuandoel gobierno del general Álvaro
Obregón enfrentó el arribo de alrededor de 100 mil personas, y ayudó
a repatriar a más de 50 mil, a quienes pagó los gastos delviaje desde la
frontera hasta su lugar de residencia—.!* Se calcula que de 1910 a 1920
cerca de 25 mil personas cruzaron anualmente la frontera como inmi-
grantes, legales e ilegales, trabajadores temporales, exiliados políticos,
refugiados pobres y ricos, que huían dela violencia,la persecución y la
crisis. Manuel Gamio calculó que de 1920 a 1928 salieron de México a
Estados Unidos 470 658 individuos (1920, 50 569; 1921, 9 165; 1922,
33 180; 1923, 80 793; 1924, 57 269; 1925, 41 759; 1926, 56 534; 1927,
76 209; 1928, 65 180).'* Se acepta, en general, que alrededor de un
millón de mexicanos cruzaron la frontera de 1900 a 1930, la mayoría
hombres jóvenes que iban a laborar temporalmente —también hay evi-
dencia de un éxodo familiar, promovido porredes incipientes, en el cual
participaban mujeres y niños(as) cuya estancia en Estados Unidos duró
cerca de una década—.” Al mismo tiempo que ocurría la migración,la
comunidad mexicana en esa nación tuvo un notable crecimiento por
la llegada de nuevos inmigrantes ylas altas tasas de natalidad. En 1880
había una cuantiosa población de origen mexicano nacida en ese país,
la cual aumentó de manera sustancial en las primeras décadas del siglo
xx (290 642 en 1880, 401 491 en 1900, 638 521 en 1910 y 999 535 en
1920).'*

pp. 19-24. Young. Julia, Mexican Exodus: Religion, Migration, and the Long Legacy
ofMexico's
Cristero War, Oxford University Press, 2015. Young, Julia, “Cristero Diaspora
: Mexican Emi-
grants, the U.S. Catholic Church, and Mexico's Cristero War, 1926-1929”,
en The Catholic
Historical Review, 98:2, abril de 2012.
1 Cardoso, Lawrence A., “La repatriación de braceros en la época de
Obregón 1920-
1923”, en Historia mexicana, México, Colmex, núm. 26, abril-junio, 1977,
pp. 576-595.
'“ Gamio, Manuel, Número, procedencia y distribución geográfica de los
inmigrantes mexi-
canos en los Estados Unidos, México, Talleres Gráficos Editorial y Diario Oficial”,
1930, p.
21, tabla 111.
' Hall, Linda B., “El refugio: migración mexicana a los Estados Unidos,
1910-1920”,
en Históricas, enero-abril, 1982, p. 23. García, Desert Immigrants, pp. 40-41.
Alanís Enciso,
Fernando Saúl, “Redes migratorias primitivas en la migración México-Estados
Unidos (1920-
1930)”, manuscrito.
15 Gutmann etal., “Los efectos demográficos”, p. 147.
A comienzosde los añostreinta ocurrió un gran quiebre en la ten-
dencia que hasta entonces había prevalecido en los flujos migrarorios
entre México y Estados Unidos. La emigración descendió o
mente, y así se mantuvo durante toda la década; las visas otorgad
a mexicanos disminuyeron de 40 154 en 1929 a 12 703 en 1930
continuaron decreciendo hasta llegar a 3 333 en 1931. De 1931 a 1940,
sólo 22 319 inmigrantes legales de México fueron admitidos, de acuer-
do con cifras estadounidenses. En promedio, cada año de esa década
sólo se admitió a 2 231 personas.'? En septiembre de 1931, Gustavo P.
Serrano, funcionario del Departamento Diplomático de la Secretaría
de Relaciones Exteriores, aseguraba que el número de mexicanos que
había entrado a Estados Unidos era “menos de la décima parte de los
que entraron en años anteriores”, y la tendencia del gobierno estadou-
nidenseera restringir todavía más esta inmigración, así como promover
su salida, como consecuencia de una serie de eventos derivados de la
recesión económica.?

La Gran DEPRESIÓN EN Esrapos UNIDOS

Aprincipios de la década delos treinta, la economía de Estados Unidos


experimentó la contracción más grave y profundade su historia. La ca-
tástrofe se desencadenó a finales de octubre de 1929, con el desplome de
la bolsa de Nueva York y la pérdida vertiginosa del valor de las acciones
allí cotizadas. Durante los tres primeros años de la depresión desapare-
cieron más de 5 000 bancos, y en 1930 el desempleo afectó a másdetres

Corwin, Arthur F., “A Story of Ad Hoc Exemprions: American Immigration Policy


Toward Mexico” y “Mexican Policy and Ambivalence Toward Labor Immigration to the
States”, en Arthur F. Corwin, Immigrants and Immigrants Perspectives on a Mexican
7 Migration to the United States, Westport, Greenwood Press, 1978, pp. 146, 149, 184.
= Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores (aHsRE), Dirección Gen-
era Archivo Histórico Diplomático (DGAHD). Oficina de Límites y Aguas Internacionales
p. 1516. Colonización de los ríos internacionales con los Estados Unidos de Améri-
udio del Ing. Gustavo P. Serrano sobre forma y procedimiento para llevar a cabo esz
ación. Año de 1931. Gustavo P. Serrano (Departamento Diplomático, Comisión
onal de Aguas entre México y Estados Unidos) remite su estudio sobre la colon
ríos internacionales y sus afluentes al Ing. Fortunato Dozal (presidente de La se
=cana de la Comisión Internacional de Aguas). 8 de septiembre de 1931.
millones de personasy sus familias. Esta última cifra ascendió en 1933,
llegando a ser, según algunos autores, de diez millones (25 por ciento
de la fuerza laboral estadounidense). Las nóminas delas fábricas se re-
dujeron a menosde la mitad conrespecto de 1929. Quienes tuvieron la
suerte de mantener su trabajo tuvieron que aceptar la disminución de
la jornada laboral y el recorte de sus ingresos; filas de desempleados se
aglutinaban frente a las oficinas federales, que entregaban un subsidio
para paliar en alguna medidala crítica situación.” Casi 5S0Oporciento de
la fuerza de trabajo estaba inutilizada.
El deterioro de la estructura económica agrícola precedió a la
crisis económica general. El centro del problema fue el rápido in-
cremento de la sobreproducción de algodón americano, marcado
por la brusca baja de los precios. Los mercados extranjeros de algo-
dón americano se fueron rápidamente perdiendo en los años veinte
y treinta porque Egipto, Brasil y la India lo producían más barato.
En 1927, Estados Unidos exportaba cerca de 11 millones de pacas
de algodón, y para 1930 las exportaciones bajaron a siete millones.
El exceso de algodón fue de seis millones de pacas en 1931 y cer-
ca de nueve millones en 1932. Entre 1929 y 1940, la superficie de
algodón cultivada decreció cerca de 60 porciento. Asimismo,la tenden-
cia alejarse de la siembra del algodón se aceleró con la aprobación dela
Ley de Control de Superficie del Algodón de Texas (también conocida
como Ley de Reducción de la Superficie del Algodón, Lrsa) de septiem-
bre de 1931, la cualse diseñó para reducir la superficie de algodón que
se producía a menos de 50 por ciento, como reacción a que los precios
habían caido a seis centavos porlibra en 1931, el precio más bajo desde
1898. Bajo esta legislación, la superficie se redujo de 254 mil acres a 90
mil en el Condado de Nueces.” Al agravarse la recesión se acabaronlas
posibilidades de subsistir en las plantaciones de algodón.

* Kennedy, D. M., Entre el miedo y la libertad. Los EE.UU.: de la Gran Depresión alfin de
la Segunda Guerra (1929-1945), Barcelona, 2005, pp. 111-118. Morison, Samuel Eliot, Henry
Steele Commager y William E. Leuchtenburg. Breve historia de los Estados Unidos, México,
Fondo de Cultura Económica, 1987, p. 718. Guerrero Yoacham, Cristián y Guerrero Lira
Cristián, Breve historia de los Estados Unidos de América, Santiago, Editorial Universitaria,
Colección El Saber y La Cultura, 1998, pp. 241, 242. Perspectivas de la económica mundial:
estudios económicos y financieros. Recesiones y recuperaciones, Fondo Monetario Internacional,
abril de 2002, p. 122.
* McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 163-169. Walsh, Casey, Construyendofronter-
En el Valle Imperial, California, la producción de cultivos también se
redujo drásticamente. Los embarques de frutas, entre ellos los de melón.
cayeron de 14 378 en 1929 a 6 055 en 1935, y los de lechuga, de 12 608
a 6 356 durante el mismo periodo. Asimismo, en enero de 1933 Ca-
lifornia experimentó un periodo máximo de un exceso de oferta de
trabajo agrícola —había más trabajadores de los que se necesitaba,lo
que hizo bajar más los salarios—: se estimaba que había 2.36 trabaja-
dores disponibles para cada trabajo. En 1929, el promedio del salario
de los trabajadores mexicanos era de entre 35 y 50 centavos por hora;
en 1933 habían caído a 15 centavos.” “También se deterioraron las con-
diciones de trabajo en los campos de remolacha de Michigan: dado
que muchostrabajadores estaban disponibles, las compañías bajaron los
salarios en más de 40 por ciento entre 1929 y 1932.% Aligual queen el
resto del país, la recesión en Arizona tuvo un importante impacto; los
precios de algodón y cobre cayeron; más y más habitantes locales per-
dieron sus trabajos, pues las principales industrias recortaron la planta
de empleados.”
En el del sector industrial, la siderurgia y la construcción fueron
las ramas más afectadas; muchas compañías especializadas en la explo-
tación del cobre siguieron la actitud de la Phelps Dodge Corporation,
que cerró por tiempo indefinido sus minerales en Ajo y Morenci, Ari-
zona. Algo similar sucedió en Marinetti, en el área de Ray-Sonora, y
en las minasde Silver City, Nuevo México.?* En Detroit, Michigan,el
desempleo masivo aumentóa partir de 1931; a principios del año, cerca de
250 000trabajadores estaban sin ocupación. El empleo en la producción
de automóviles también se redujo entre 1929 y 1932 en 54 porciento,
mientras queel salario semanal cayó de $33.05 a $10.62. Asimismo, en

5 Unahistoria transnacionaldel algodón de riego en la frontera entre México y Texas, México,


Universidad Iberoamericana, CIESAS, 2010, pp. 141-142.
“* Reisler, By the Sweat oftheir Brow, pp. 228, 233.
= Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 120. McKay, Texas Mexican Repatriation
>. 37. Humphrey, “Mexican Repatriation from Michigan”, pp. 497-513.
= Sheridan, ThomasE., Los tucsonenses. The Mexican Community in Tucson, 1854-19
on, Londres, The University of Arizona Press, 1986, p. 207. La Prensa, San
as, 16 de junio de 1934.
= Reynolds, Jean, “Mexican American Womenin 1930s' Phoenix: Com.
he Great Depression”, en The Journal ofArizona History, vol. 47, núm. 3. 2006. 7. 2
1932 la industria del acero funcionaba a tan sólo 10 por ciento de su
capacidad.”

LA RECESIÓN Y SU IMPACTO EN LA MANO DE OBRA


MEXICANA. TEXAS

En 1930, el censo de Estados Unidos indicó que más de 50 porciento


de los mexicanos en Texas se dedicaba a trabajos agrícolas; cerca de 35
por ciento fueron empleados comotrabajadores y 15 por ciento fueron
clasificados como arrendatarios. Muchos de ellos estaban directamente
relacionados con labores de la industria algodonera. Con el deterioro
de la economía agrícola, las oportunidades de empleo en Texas para
las personas de origen mexicano disminuyeron. Lossalarios por la re-
colección de ese cultivo, una de las fuentes principales de sus ingresos,
disminuyeron; en algunas áreas cayeron a 45 centavos en 1930 y a 30
en 1932. Enel distrito de Winter Garden,los salarios para los trabaja-
dores agrícolas fueron tan bajos que no alcanzaban para mantenera las
familias.
A principios de 1931, el comité central de la Unión General de Tra-
bajadores Mexicanos en Estados Unidos de América, con sede en Da-
llas, Texas, pidió a Genero Estrada, secretario de Relaciones Exteriores
da para la repatriación de varios de sus miembros “con
actual de escasez de trabajo y alimentos”.?” Manuel
l de La Prensa y agente de la casa Editorial Lo-
zano, reportaba la n en que se hallaban las colonias mexicanas
en diversas partes de vidad. En Austin, 60 por ciento de la pobla-
ción mexicana había salido rumbo a México,entre ellos varios agricul-
tores. En Waco había poco trabajo para los obreros mexicanos, por lo
que la mayoría de ellos estaba emigrando hacia México. En Houston era
“muy lamentable la situación económica de la colonia mexicana”, pues,

* Vargas, Proletarians of the North, p. 172. Betten y Mohl, “From Discrimination to


Repatriation”,p. 387.
2 McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 162, 164-169, 200, 295. La Prensa, San An-
tonio, Texas, 20 de octubre de 1930.
? AHSRE, exp. IV-349-1, el Comité Central de la Unión de Trabajadores Mexicanos en
los Estados Unidos de América. Dallas, Texas. 27 de enero de 1931.
según Daniel Garza, cónsul de México en dicha ciudad, los obreros
mexicanoscarecían de trabajo.?
En el puerto de Galveston estaban desempleados casi las tres cuar-
tas partes de los mexicanos, además de que pronto serían clausuradas
las compresoras de algodón, establecimientos en donde muchos deellos
prestaban susservicios. En Fort Worth, al igual que en otras poblacio-
de trabajo,
nes, la colonia disminuía a diario a consecuencia de la falta
y la mayoría de los obreros emigraba rumbo a la República Mexicana.*
En 1932, el cónsul mexicano en McAllen señaló que en el Valle Bajo
del Río Grandelos trabajadores sólo habían obtenido trabajo doso tres
y
días de cada semana, y algo similar sucedía en San Antonio, El Paso
Corpus Christi.*
Lasalida de trabajadores mexicanos se aceleró en los mesessiguien-
tes a la puesta en marcha dela LRSa. El número de los que entraban por
a
Laredo se incrementó de tres mil en julio, agosto y septiembre de 1931
más de 10 mil en noviembre y diciembre. En septiembre, cerca de cua-
tro mil desempleados arrendatarios y trabajadores de las regiones donde
se producía algodón en el sur del estado estaban haciendo planes para
se
dirigirse a México. Duranteelsiguiente mes, muchos jornaleros que
habían dedicado a la agricultura y a la pizca de algodón, que habían du-
rado tiempo desempleados, se reunieron en Karnes City al sur de San
Antonio, y con el apoyo del cónsul general de México en San Antonio,
Eduardo Hernández Cházaro, y de la comunidad mexicanoamericana,
regresaron a México. El 28 de octubre de 1931, la caravana, compuesta
por 1 612 personas,llegó a Laredo.Prácticamente de todas las pe-
queñas comunidades, así como delos pueblos más grandes de la par-
-< central de Texas, salieron personas a México.* Enrique Santibáñez,
cónsul de México en San Antonio, Texas, afirmaba que la mayoría de
sus paisanos regresaba porfalta de trabajo.Richard F. Boyce, cónsul

La Prensa. San Antonio, Texas, 11 de enero de 1931.


La Prensa. San Antonio, Texas, 11 de enero de 1931.
: McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 200-203.
Laredo, Texas,
McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 175-176. El Tiempo de Laredo,
1931. Cardoso,
embre de 1931. La Prensa, San Antonio, Texas, 19 de octubre de
igration, p. 148.
Kay. Texas Mexican Repatriation, pp. 289-290.
La Prens . San Antonio, Texas, 20 de octubre de 1930.
estadounidense en Nuevo León, informaba al Departamento de Estado
que 80 por ciento de los mexicanos que volvían a México a través de
Laredolo hacían porfalta de empleo en aquel país.*
En diciembre de 1932, Robert Gregg, Comisionado Estatal del Tra-
bajo, estimó que 348 mil desempleados en Texas buscaban empleo. Ese
año, en el suroeste, un número importante de mexicanos siguió aban-
donando sus casas debido a que no tenían en dónde laborary obtenerlo
mínimo para vivir. Asimismo, trabajadores mineros de Terlingua y sus
familias regresaron a México.” Juan Sapién, representante de un grupo
de mexicanos residentes en Amarillo, afirmaba que no tenían trabajo
ni ningún medio de subsistencia.** En Houston, Margarita Pérez lleva-
ba dos años sin trabajo y en “la mayor indigencia”. En San Antonio,
Adolfo M. Díaz se encontrabaen la miseria; su esposa y seis hijos vivían
en unasituación desesperante.“ María Dolores Camacho,viuday veci-
na de Dilley, aseguraba que no había trabajo en ese lugar; con su fami-
lia, “que incluía a su anciana y enferma madre”,le era “imposible ya la
vida”.** Mariano Moreno, mexicanoresidente en San Benito, aseguraba
que en la región donde vivía las cosechas estaban pérdidas y no existía
ocupación para “nosotros los mexicanos”.2

e nd rantes mexicanas, pp. 242-243.


n Repatriation, pp. 220-239, 299.
*% Archivo General del Estado de Nuevo León (acEnL), sección Límites y Mercedes,
Asunto Tierras y Aguas 1931-1932, caja 72. Juan Sapién a nombre de un grupo de mexicanos
residentes en Amarillo, Texas, al gobernador del estado de Nuevo León. Amarillo, Texas. 6
de junio de 1932.
* Archivo General de la Nación (acN), Abelardo L. Rodríguez (ALR), exp. 244.1/10,
Rafael de la Colina (jefe del departamento consular) al cónsul de México en Houston, Texas.
E.U.A. México, D.F., a 19 de diciembre de 1932.
4 AGN, ALR, exp. 553.1/3. Adolfo M. Díaz (mexicano en San Antonio, Texas) al secreta-
rio particular del presidente de la república. San Antonio, Texas. 20 de enero de 1933. Carta
manuscrita.
% AGN, ALR, exp. 244.1/81. Carta de Ma. Dolores Camacho (mexicana radicada en Di-
lley, Texas) al presidente Abelardo L. Rodríguez. Dilley, Texas, 18 de abril de 1934.
AGN, ALR, exp. 533.21/19-11. Mariano Moreno (mexicano residente en San Benito,
. Texas) al presidente de la república. San Benito, Texas. 11 de julio de 1934.
CALIFORNIA
ana enfrentó la
En California, gran parte de la clase trabajadora mexic
nución de
falta de empleo en actividades agrícolas, así como la dismi
s
salarios y horas de trabajo. Esta situación llevó a que ciento
yotros en
jadores de origen mexicano (algunos nacidos en México
ar su
tados Unidos) participaran en diversas huelgas con el fin de mejor
San ]
situación salarial. Los recolectores de algodón del Valle de
rs Indust rial
liderados por la Canmery and Agricultural Worke
y Enlatadore
(cawru, Sindicato Industrial de Trabajadores Agrícolas
rnia. Entre
efectuaron unade las más importante en la historia de Califo
partici
junio de 1933 y junio de 1934, cerca de 20 000trabajadores
una huelga de
ron en esta movilización. A principios de enero de 1934,
producción
5 000 cosechadores de lechuga y vegetales interrumpió la
en el Valle Imperial.*
se enfrentaron
Los trabajadores agrícolas mexicanos en California
iados que lle-
con otra dificultad: la competencia de una ola de refug
onaron sus
gó a esa región. Cientos de granjeros y sus familias aband
ado, Nevada,
lugares de origen o residencia en Texas, Kansas, Color
a que los
Nuevo México, Missouri, Arkansas y Oklahoma debido
eca, jun-
bancos les quitaron sus propiedades por falta de pago de hipot
a la gran
to con arrendatarios y aparceros que no podían hacer frente
que afectó
sequía nacional (desastre natural conocido como Dust Bowl,
en las re-
la vida de miles de agricultores, arrendatarios y trabajadores
ctos
giones productoras de algodón), la caída de los precios de los produ
y gran
la
agrícolas y las deudas. El periodo de crecimiento más extenso
o se convir-
variedad de cultivos en California hicieron que este estad
n de personas
tiera en el destino de muchos de ellos. Más de un milló
década de
de la región central y sudoeste se trasladaron a California en la
ban
los treinta. Dispuestosa laborar a cambio de cualquier cosa, se muda

ing: Imperial Politics in the


43 González, Gilbert G., Mexican Consuls and Labor Organiz
. 159-165. González, Gilbert
American Southwest, Austin, University of Texas Press, 1999,pp
los cónsule s mexican osy las huelgas
G., “¿El amigo ambivalente de los trabajadores?:
en Fernan do Saúl Alanís Enciso, Labor consular »
las californianade 1933 y 1934”,
siglos x1xy xXx. Cinco ensayos históric os, México , Senadod ela R:
en Estados Unidos
ed Mexica n Americ a
Colegio de San Luis, 2004, pp. 173-213. Hoffman, Unwant
con las estaciones, se encargaban de cosechar guisantes, limones, uvas,
naranjas y lechugas.**
En las áreas urbanas de California, muchos mexicanos carecían de
empleo. Las condiciones de la comunidad mexicana en San Diego fueron
difíciles a causa del desempleo.* J.C. Morales, reverendo de la Misión
Cristina Mexicana en San Diego, informóal presidente de México, Pas-
cual Ortiz Rubio, de la miseria que agobiaba a sus connacionales en toda
esta región debido la falta de empleo.** En Los Ángeles, varias personas
originarias de Degollado, Jalisco, se encontraban en pésima condición,
pues “fueron a la vecina República del Norte en busca de trabajo,y lejos
de encontrarlo, poco ha faltado para que mueran por inanición”." En
Fowler, Francisco Torres, quien con su familia había vivido algunos años
en esa localidad, no podía conseguir “nada de trabajo ni a 75 centavos
el día”. Consideraba que “todo esto es una calamidad y espanto”, pues le
era imposible darle “un pedacito de pan a mi familia”.** Eliseo Régules,
mexicano radicado en Monterrey, California, padre de ocho niños, ase-
guraba estar “más pobre que un cristo en la cruz”.

ARIZONA

En 1931, 6 400 de un total de 45 000 trabajadores mexicanos en el


Valle del Río Salado, Arizona, decidieron regresar a México de mane-
ra voluntaria cuando la agricultura declinó. Además, muchos fueron
cesados porel cierre de las minas. La Phelps Dodge Corporation cerró
sus minerales de Ajo y Morenci. Ante la falta de empleo en Marinetti

44 Suárez, Ana Rosa y Alma Parra. “La gran depresión y el Nuevo Trato (1929-1941)”, en
EUA. Síntesis de su historia 11, México, Instituto Mora, 1991, vol. 10, p. 123. Shindo, Charles
].. Dust Bowl Migration in the American Imagsnation, University Press of Kansas, 1997.
45 Griswold del Castillo, Richard (ed.), Chicano San Diego: Cultural Space and the
Strugglefor Justice, Tacson, University of Arizona Press, 2007, pp. 94-96.
** Berten y Mohl, “From Discrimination to Repatriation”, pp. 376-378.
* amsrE, exp. 1V-546-12, Rafael de Colina (cónsul de México en Los Ángeles, Calif.) a
Carlos Curiel. Los Ángeles, California. 3 de marzo de 1932.
38 AGN, ALR, exp. 244.1/22. Carta de Francisco Torres (mexicano radicado en Fowler,
California) al presidente de la república. Fowler, Cal. 6 de enero de 1933,
%9 AGN, ALR, exp. 244.1/41-1. Carta de Eliseo Régules (mexicano radicado en Monterrey,
California) al presidente Abelardo L. Rodríguez. Monterrey, California. 22 de mayo de 1934.
y la poca solvencia para atender las necesidades de su familia, Simón
Reyes decidió que irían a México en busca de una mejor situación.
Delas minas de Silver City, Nuevo México, también algunossalieron
a México debido a la falta de trabajo. En 1931, el cónsul mexicano en
Phoenix reportó que cerca de 7 000 mexicanos habían sido registrados
para su repatriación a la frontera; de este grupo, 117 eran mineros del
área de Ray-Sonora, en el centro de Arizona. En 1933, 59 por ciento de
la fuerza de trabajo mexicana en Phoenix estaba desempleada.*

Derkrorr, ÍnpDIaNa, EsTE DE CHICAGO Y OTROS LUGARES

Los mexicanos en Michigan fueron fuertemente afectados porla de-


presión. De los 600 a 700 empleados en las fábricas de esa ciudad en
1930, sólo 100 no habían perdido sus puestos de trabajo en 1932.
Ford fue uno delos últimos reductos, pero en 1931 también recurrió a
despidos indefinidos. En 1928, 928 mexicanos había sido contratados
en la planta Rouge cuando comenzó a producir el modelo Ford A;al
siguiente año sólo 185 tenían trabajo y en 1931 todos fueron despedi-
dos.* Asimismo, con el deterioro de las condiciones de trabajo en los
campos de remolacha de Michigan, muchos emprendieron la salida
rumbo a México. La falta de empleo fue un problema que afectó a
muchos para sostener a su familia; los más vulnerables partieron.?
Betten y Mohl consideran que durante los primeros años dela de-
presión (1931-1932), muchos mexicanos que vivían en Gary, Indiana,
regresaron por voluntad propia para escapar de la miseria provocada
porel colapso de la economía estadounidense. No tenían ahorros ni
trabajo ni posibilidades de obtenerlo, por lo que se apresuraron a sa-
lir antes del invierno; muchos de ellos habían quedado desempleados
debido a que las plantas acereras disminuyeron estrepitosamente su

* Cardoso, Mexican Emigration, pp. 144-146. Entrevista a Francisco Reyes (24 de febre-
ro de 1925), Bácum, Sonora, 23 de noviembre de 2004.
Reynolds, “Mexican American Women in 19305 ”, pp. 210, 222.
= Vargas, Proletarians ofthe North, p. 173. Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary N2-
omalism”,p. 4.
* Humphrey, “Mexican Repatriation form Michigan”, pp. 497-513.
* Betren y Mohl, “From Discrimination to Repatriation”, p. 380.
“muchas necesidades”
producción.* En Chicago, varios atravesaban
de Nuevo León informó
porfalta de trabajo. Un paisano originario
“sufriendo pena negra
que en esa ciudadél y varios mexicanos estaban
r.”
porla falta de trabajo” y no tenían para come
ción de muchospai-
En otras ciudades de Estados Unidos,la situa
1929, José Alfonso Dávila,
sanos fue igualmente difícil. A finales de
a un año de llegar a Nueva
originario de la capital del país, quien tení
ramente angustiosa”, pues se en-
York, estaba en unasituación “verdade
a raíz de “los desastres
contraba sin recursos para vivir. Aseguraba que
es”, habían quedadosin
de Wall Street, con la baja considerable de valor
En Eire, Pennsylva-
empleo muchos empleados de todas categorías?
ban sin trabajo; la única que
nia, Edmundo Rodríguez y su padre esta nales.
ocho dólares sema
trabajaba era su hermana, y solamente ganaba
con tan poco dinero.”
Eran cuatro de familia, y les era imposible vivir
rmaba que continuaba el
A finales de 1930, Enrique Santibáñez info
ese país que cruzaban
éxodo de los mexicanos procedentes del norte de
viaje: otros pagaron su
por Texas. Algunos tenían la manera de hacer el
viajaban bajo los trenes de
traslado en camiones de la Grey Houndo
carga. El diplomático aseguró que la mayoría regresaba por falta
lo de Colorado, con
de trabajo." Un mexicano procedente de un pueb
mó que casi la mitad de
una población de mil mexicanos, también afir
Algunas personas que
ellos regresaba a México a causa del desempleo.* varios
ano que escribió
entrevistó Robert N. McLean, ministro presbiteri
la época,referían que sa-
artículos sobre la repatriación de mexicanos en
no tenían trabajo ni
lían de Estados Unidosporla depresión económica;

y Mohl, “From Discrimination to Re-


5 Innis-Jiménez, Steel Barrio. pp. 20-30. Betren
patriation”, p. 387.
. Carta de José Covarrubias (mexicano
56 «cn, Pascual Ortiz Rubio (POR), exp. 2620A 7
Rubio. Chicago, 1lli. 22 de mayo de 1931.
en Chicago, Illinois) al Ing. Pascual Ortiz 1929- 1931, caja
es, Asunto Aarón Sáenz, año
AGENL,sección Correspondencia de Gobernador
en Chicago, Illinois. Chicago, li. 17 de
4. Carta al gobernador del estado de un paisano
julio de 1931.
de José Alfonso
58 acn, Emilio Portes Gil(PG), vol. 19, exp. 672/217, leg. 24. Carta
de
ente Emilio Portes Gil. Brooklyn, NY. 26
Dávila (mexicano en Brooklyn, NY,al presid
noviembre de 1929.
Rodríguez (mexicano en Erie, Pennsyl-
59 AGN, ALR, exp. 244.1/28. Carta de Edmundo
Pennsylvania. Sin fecha.
vania) al presidente Abelardo L. Rodríguez. Eire,
re de 1930.
60 La Prensa, San Antonio, Texas, 20 de octub
n Gonzá les, “Repa triac ión de famili as inmigrantes”, pp. 242-243.
6! Gueri
perspectivas de conseguirlo, estaban pasando hambre, por lo cual pen-
saban que “si yo estoy quebrado y sin trabajo prefería estar en mi país
que en un país extraño”. Asimismo,otro de sus entrevistados dijo que en
México siempre había por lo menosfrijoles y tortillas, “uno puede comer
tenga dinero o no, en cambio en Estados Unidossi no tienes dinero te
mueres de hambre”.2

LA POLÍTICA LABORAL EN ESTADOS UNIDOS Y LA EXCLUSIÓN


DE LOS TRABAJADORES MEXICANOS

A finales de 1930, el presidente Herbert Hoover y William N. Doak,


secretario de Trabajo, se pronunciaron a favor de una política laboral
que diera preferencia a los ciudadanos estadounidenses (anglosajones)
sobre los extranjeros. La intención era realizar una campaña nacional
para despedirlos de los empleos que ocupaban y, al mismo tiempo, im-
pedirles que ocuparan plaza alguna.” Ello, según Doak, contribuiría a
resolver en parteel problemadel desempleo entre los nativos, originado
porla recesión económica.Así, la Administración Federal de Obras Pú-
blicas dispuso dar prioridad a los ciudadanos americanos en sus proyec-
os; el gobierno federal también elevó el nivel de requisitos para aquellos
que podían obtener empleo en sus proyectos.*
A los esfuerzos federales se unieron los estatales y locales para res-
gir el empleo de mexicanos. La Administración de Obras Civiles del
condado de Los Ángeles les negó trabajo.* Edgar F. Hastings, supervi-
sor del condado de San Diego, también se pronunció a favor de excluir a
y
mexicanos en obras públicas y emplear sólo manode obralocal. Asi-
mo, los miembros de la Cámara de Comercio de San Bernardino,
alifornia, presionaron para que los empleadores despidieran a los tra-
jadores extranjeros.ó En Los Ángeles, California, los organizadores

= McLean, Robert N., “Goodbye, Vicente!”, en Survey, mayo 1, 1931, p. 195.


* Hoffman, Abraham, “Stimulus to Repatriation: The 1931 Federal Deportation Dri
Los Angeles Mexican Community”, en Pacific Historical Review, vol. 42, mayo, 19

* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 107-108.


Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, p. 263.
” Cardoso, Mexican Emigration, p. 145.
de la Cooperativa Mexicana de Producción, Consumo y Repatriación
reconocieron quelas leyes laborales daban preferencia a los nativos so-
bre los extranjeros.” En Alhambra, California, Ricardo Frías Beltrán
señalaba que desde hacía “largos meses” se había acentuado la crisis
económica en este país, de tal manera que entonces era casi imposible
encontrar ocupación; él mismo se había visto presionado a renunciar a
su empleo.Manuel del Valle, ex subteniente de Caballería radicado en
San José, California, señalaba que era muydifícil conseguir trabajo
en Estados Unidos debido a unaley en vigor que excluía a los extranje-
ros en los trabajos del gobierno.”
El gobierno del estado de Texas también promovió legislaciones y
resoluciones a favor de la preferencia laboral de ciudadanostejanos, y
negó empleo en diversas obras públicas a mexicanos.”” Además, en 1931
la legislatura de Texas aprobóla Ley de Salario Mínimoparalos Traba-
jadores de Carreteras, la cual establecía que los ciudadanos estadouni-
denses tendrían primacía en las obras de construcción de caminos.
Igualmente, la Unión General de Constructores de El Paso se mostró en
pro dela restricción de empleo de mexicanos.” En varias partes de ese
estado, los obreros mexicanos estaban siendo sustituidos en sus puestos
por “negros y americanos”? Un gran número de empleados mexica-
nos en negocios de Eagle Pass fueron despedidos de sus trabajos y susti-
tuidos por anglos.* En Bisbee, Arizona, la Sociedad Protectora America-
na desarrolló una intensa propaganda ante las casas comerciales, dueños

S amsRE, exp. 1V-100-9. Los + rme sobre Cooperativa Mexicana


de Producción, Consumo y Repatriación. 1930. La Secretaría de Gobernación envía a la
Secretaría de Relaciones Exterioresla trascripción de una carta con fecha del 19 de marzo de
1930,dirigida al presidente de la república. La carta fue escrita por elSr. José López Uribe,
presidente del comité de organización de una Cooperativa Mexicana de Producción, Consu-
mo y Repatriación.
68 AGN, ALR, exp. 241/4. Carta de Ricardo Frías Beltrán (mexicano, Alhambra, Califor-
nia) al presidente Abelardo L. Rodríguez. Alhambra, California. 12 de abril de 1933.
% AGN, ALR, exp. 334.1/1251. Carta de Manuel del Valle (mexicano en Estados Unidos)
alpresidente Abelardo L. Rodríguez. San José, California. 9 de enero de 1934,
70 McKay, Texas Mexican Repatriation, p. 254.
7 McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 244-245, 251, Reisler, By the Swear of their
Brow,p. 228.
72 amsre, exp. 1V-349-1, el Comité Central de la Unión de Trabajadores Mexicanos en
los Estados Unidos de América. Dallas, Texas. 27 de enero de 1931.
73 McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 293-294.
de talleres, compañías mineras, entre otros, para que suspendieran en
sus negociaciones a todos los mexicanos empleados, y que fueran susti-
tuidos por ciudadanos americanos.”*
En 1930,la ciudad de Detroit también aprobó la política de despe-
dir a trabajadores que no eran ciudadanos. Alsiguiente año, el Consejo
de la Ciudad de Detroit estableció que los trabajadores nacidos en el
extranjero no serían empleados.” Debido a ello, varios mexicanos que
trabajaban en proyectos de vía pública y alcantarillado fueron dados de
baja. Algunas compañías comenzaron despedirlos con el fin de darles
las plazas a ciudadanos estadounidenses anglosajones. * El gobernador
de Colorado también emprendió una campaña para excluir de todos
los trabajos a los extranjeros.” Los periódicos, organismos deasi stencia,
organizaciones patrióticas y grupos de empresarios exigieron “¡Que los
envíen de regreso a México! ¡Los empleos americanos para los trabaja-
dores americanos!”.”*
Enrique Santibáñez informó que a muchos de sus paisanosse les
exigía la naturalización para continuar en el trabajo, sobre todo, como
una manerade presionarlos para que se fueran deese país, tema del cual
existen varios testimonios.” “Siendo los últimos en ser contratadosy los
primeros en ser despedidos”, sin dinero para alimentar a sus familias,
con deudas, sin poder pagar el alquiler de sus viviendas, con mínimas
posibilidades de conseguir trabajo, muchas personassalieron, pues con-
sideraron que subsistirían mejor en México.*
La American Federation of Labor (AFL), que a lo largo de los años
veinte se pronunció por restringir la migración mexicana e imponerle

“+ an, Dirección General de Gobierno (DGG), expediente 2.369 (gua) 48. El consulado
== Naco, Arizona. Departamento Consularal secretario de Gobernación en México. 21 de
embre de 1931.
Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary Nationalism”,p. 4.
= Vargas, Proletarians ofthe North, pp. 170-171.
7 Archivo del Estado de Guanajuato (AEG), exp. 1.00-10. Julio J. Godoy (secretario
zal de la Asociación Nacionalista de los Estados Unidos Mexicanos) al gobernador del
de Guanajuato. México, D.F. 20 de mayo de 1935.
Guzmán, Ralph, “La repatriación forzosa como solución concluyente al problema de
: migración ilegal. Una perspectiva histórica”, Foro Internacional, vol. 18, núm. 3, enero-
México, Colmex, 1978, p. 498.
= La Prensa, San Antonio, Texas, 20 de octubre de 1930.
* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 130.
una cuota, arremetió con mayor fuerza en contra de los trabajadores
originarios de México. Sus líderes, Samuel Gompers y William Green,
consideraron que era necesario contener esta emigración porque afec-
taba a los trabajadores organizados de Estados Unidos, además de que
EAE AAA... R—R2—+2+S—+—

influía para bajar los salarios, ya que laboraban por menos, es decir,
hacían que se depreciara el mercado laboral, competían porlos trabajos
con los nativos y eran rompehuelgas.**

Las DEPORTACIONES 1930-1933. La CAMPAÑA NACIONAL


Hoover-DoaAk

A finales de 1930,el presidente Hoover aprobó la persecución y depor-


tación de los extranjeros que vivían ilegalmente en Estados Unidos por-
que estaban ocupando lugares de trabajo que debían tener los nativos.
A comienzos de diciembre, Hoover nombró a William N. Doak como
secretario del Trabajo, quien prometió buscar la manera de resolverel
problema nacional de desempleo, para lo cual anunció que era necesa-
rio expulsar del país a los extranjeros que tenían trabajo. El secretario
calculó 400 mil extranjerosilegales en ese país, y con base enlas leyes de
inmigración vigentes, 100 mil eran viables de deportación. Así, ordenó
a los agentes del Departamento de Inmigración, que estaban bajo la
jurisdicción del Departamento del Trabajo, localizar y deportar a todos
los extranjeros que se encontraran ilegalmente enel país.*?
A lo largo de 1931, los agentes de inmigración encabezados por
Doakallanaron lugares públicos y privados en busca de extranjeros de-
portables, en una campaña que se extendió desde Nueva York hasta
Los Ángeles.** Los agentes intensificaron acciones en los grandes cen-
tros urbanos del país (Texas, Illinois, Michigan y Arizona); sobre las
variantes de organización y éxito de estas operaciones, el fin era uno:
expulsarlos.** En todoel estado de California se llevaron a cabo redadas
masivas en un esfuerzo por obligar a miles de residentes extranjeros a

*! Levenstien, Harvey A., “The A.F.L. and the Mexican Immigration in the 19205”, en
Hispanic American Historical Review, vol. 48, núm. 2, mayo de 1968, pp. 206-219.
*% Hoffman, “Stimulus to Repatriation”, p. 206.
$ Hoffman, “Stimulus to Repatriation”, p. 206.
* Balderrama, y Rodríguez, Decade ofBetrayal, pp. 68-77.
salir del país. El Departamento del Trabajo concentró sus esfuerzos en
la deportación de extranjeros que vivían en esa región, en gran parte
por el apoyo querecibió de particulares y organizaciones patrióticas,
políticos y hombres de negocios preocupadosen resolver, según ellos, el
problemadel desempleo.”
En unperiodo de tres semanas, los agentes de inmigración investi-
garone interrogaron a miles de personasa lo largo del país. El 21 de fe-
brero, cerca de 225 extranjeros habían sido arrestados y estaban sujetos
a deportación; 64 de ellos, presionados por las autoridades, estuvieron
de acuerdo en “salir voluntariamente”, y se dirigieron hacia la frontera
con México. La campaña encabezada por Doak nose enfocó en un gru-
po étnico en particular, pero numerosas redadasyallanamientos fueron
conducidos en colonias mexicanas a lo largo de Estados Unidos.* En
general, la empresa falló como método para sacar a gran número de ex-
anjeros; el Departamento de Inmigración hizo salir sólo a 18 142 de
los 400 mililegales que Doak afirmaba queresidían en ese país.” Los
funcionarios “descubrieron” pocos extranjeros deportables, pero man-
tuvieron la presión conel fin de intimidar a los inmigrantes que vivían
en diferentes partes de Estados Unidos.**

Ex PLAN VISEL: LA CAMPAÑA DEL MIEDO EN Los ÁNGELES,


CALIFORNIA

A finales de 1930, tras el nombramiento de Doak como secretario


del Trabajo, funcionarios del gobierno local de Los Ángeles, Califor-
nia, consideraron aplicable su modelo de deportación “a sus propios
inmigrantes indeseables”. Charles P. Visel, director del Comité de
Ciudadanos de Los Ángeles para la Coordinación de Asistencia de Des-
empleados, usó una variante de la idea de Doak. Propuso realizar una
campaña de intimidación, que iniciaría anunciando públicamente que
los agentes de inmigración harían redadas de extranjeros y que la po-
licía de la ciudad y el alguacil del condado habían arrestado a varios

* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 41.


* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 57, 123.
E * Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, p. 249.
* Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary Narionalism”, p.6.
extranjeros “prominentes”sujetos a deportación. Esperaba que “un ejér-
cito de extranjeros, motivado por el miedo”, saliera en cuanto oyera
esos anuncios, y esto, según él, liberaría empleos para ciudadanosdes-
empleados.*” Los miembros del Comité de Ayuda Ciudadanade Los
Ángeles respaldaron la iniciativa, entre ellos estabael alcalde John C.
Porter, Frank L. Shaw, supervisor del condado, y Harry Chadler, edi-
tor de Los Angeles Times.Este último fue importante, puesese diario
se encargó de difundir diversas noticas acerca de las redadas y depor-
taciones en un tono antiinmigrante, con lo que contribuyóa establecer
el clima de miedo entre la comunidad mexicana.”
A finales de enero de 1931, William F. Watkins, de la Oficina de
Inmigración, llegó a Los Ángeles para apoyar la detención de extranje-
ros que pudieran ser deportados, junto con la policía local y el sheriff.
Varios periódicos (Los Angeles Times, Los Angeles Illustrated Daily News
y Los Angeles Examiner) cubrieron la llegada del funcionario federal e
insistieron en la deportación de mexicanos. El 13 de febrero de 1931, en
El Montese llevó a cabo la primera redada: 300 personas fueron dete-
nidas para ser interrogadas acerca de su estatus migratorio. A finales de
febrero se hizo otra en La Placita, uno delos lugares más emblemáticos
de reunión de grupos de mexicanos. Watkins, junto con varios policías,
rodeóla plaza principal para detener a cerca de 400 personas; los oficia-
les de inmigración, vestidos de civiles, interrogaron a cada uno de los
detenidos, la mayoría mexicanos y mexicoamericanos.” Posteriormen-
te, en mayo,los agentes federales efectuaron otra redada en Brawley, un
centro agrícola en el Valle Imperial; esta acción incrementó la tensión
entre la comunidad mexicana, así como el clima antimexicano.?
El 21 de febrero de 1931, Watkins reportó que 230extranjeros ha-
bían sido deportados en “procedimientos formales”; de ellos, 110 eran
mexicanos y 159 más habían elegido la salida voluntaria (voluntary de-
parture) como opción para regresar a México. Esto, según Hoffman,

*” Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, p. 250. Reisler, By 1he Sweat


oftheir Brow, p. 230.
% Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p- 46.
* Frame, Craig S., Mexican Repatriation. A Generation Between Two Borders. <http://
public.csusm.edu/frame004/history.html> (fecha de consulta: 30 de enero de 2014).
* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 50, 53-56, 60-61.
% Frame, Craig S., Mexican Repatriation.
revela que siete de diez personas deportadas en el sur de California,
por la campaña antiextranjera, eran mexicanas. Watkins y sus hom-
bres habían reunido entre tres mil y cuatro mil personas que fueron
sometidas a interrogatorios y habían capturado a 389 extranjeros. los
cuales fueron procesados con éxito. Fue una tarea monum
tuvo un efecto traumático y contundente en la comunidad mexi-
cana en la región.El pánico se extendió entre la comunidad: :
chos padres sacaron a sus hijos de las escuelas porque creían que =
pronto serían deportados. Según Camille Guerin, la campañ
Visel para “espantar” a miles de mexicanos para que salie
de Los Ángeles resultó un éxito abrumador.”
De acuerdo con Rafael de La Colina, cónsul de México en Los
Ángeles, la adversidad económica originada por la recesión se combi-
nó con el miedo por las detenciones de los agentes de inmigración y
el sentimiento antimexicano, lo cual provocó que miles de mexicanos
aterrorizados abandonaran la región sureste de California en cantidades
notables. En julio, el cónsul de Los Ángeles calculaba una emigración
continua de 150 a 200 personas por semana. La explicación de este
éxodo, de acuerdo con un abogado local, Joseph Scott, era el clima de
temor causado porlas campañas de deportación.” Ernesto Galarza, ac-
tivista laboral mexicoamericano, refirió que, en las colonias mexicanas,
el pavor a la deportación a menudo llegó a la dimensión de una psico-
sis colectiva que afectó tanto a los que tenían un estatus legal como a
los extranjeros sin documentación” Robert McLean sugiere diversas
categorías que explican la decisión de regresar a México; entre ellas in-
cluyó el miedoa la deportación.” La caricatura que publicó el Nogales
Daily Herald, de Nogales, Arizona, a finales de abril de 1931, da una
idea aproximada del ambiente que provocaron las acciones dirigidas a
deportar a miles de personas, así comola reacción de éstas. En la ima-
gen,titulada “Esta es la estrategia”, aparece un cartero que representa
“los esfuerzos para reducir el desempleo”,es decir, la política federal, el

% Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 64-65.


% Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, pp. 252-253.
“ Frame, Mexican Repatriation. Griswold del Castillo, Chicano San Diego. pp. 58
37. Hoftman, Unwanted Mexican Americans, p. 58.
7 Reisler, By the Sweatoftheir Brow, p. 114.
cualle entrega a un extranjero evasor de la Ley de Extranjería la orden
de deportación firmada por el Departamento del Trabajo, ante lo cual
muestra consternación y sorpresa (véase la figura 1).

DEPORTACIONES EN OTROS LUGARES

La campaña de expulsión, así comoel clima de temor que se promovió


en Los Ángeles, se extendió a otras ciudades del mismo estado y a diver-
sas localidades del suroeste. En San Diego, California, las autoridades
municipales, animadas por el Servicio de Inmigración y Naturaliza-
ción y la Federación Americana del Trabajo (AFL), llevaron a cabo una
campaña para expulsar a los mexicanos sin importar si eran residentes
legales o ciudadanos de Estados Unidos.” Asimismo, a finales de mar-
zo de 1931, oficiales de la Oficina de Inmigración comenzaron unaserie
de redadas en las escuelas públicas de El Paso, Texas, que condujo a la
expulsión de más de 500 niños mexicanos, muchos de ellos nacidos en
Estados Unidos.'* A finales de abril, se efectuó la deportación de más
de 110 ciudadanos mexicanos por Laredo;'" en la primavera, más de
450 fueron expulsados de Brownsville. Asimismo, en Dallas se llevaron
a cabo redadas y detenciones de cientos de personas; muchas fueron de-
portadas por haber entrado sin documentos de inmigración (visa, que
entonces era requerida, así comoel registro y pago de ingreso) y otros
más que estaban desempleadosfueron sujetos a deportación porquese
creía que pod convertirse en carga pública (conocida comola cláu-
sula L.P.C., li become a public charge, es decir, propenso a con-
vertirse en carga pub que se establecióen la Ley de Inmigración de
1917, la cual se aplicó de manera radical en esos años). Varios mexicanos
quevivían en el sur de Texas llegaron a preguntarle a Paul S. Taylor si
era verdad que Estados Unidos estaba enviando a todos los mexicanos
de regreso a México.'” Taylor notó que, al igual que en Los Ángeles,

% McLean, Robert, “The Mexican Return”, en Narion, 135, 24 de agosto de 1932, p. 166.
McLean, “Goodbye, Vicente;”, p. 183.
% Griswold del Castillo, Chicano San Diego, pp. 94-96.
1% McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 133, 135-136.
19 El Tiempo de Laredo, Laredo, Texas, 29 de abril de 1931.
1% McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 98-119, 125.
FIGURA 1. ÉSTA ES LA ESTRATEGIA

Fuente: Nogales Daily Herald, Nogales, Arizona, 20 de abril de 1931.

varios residentes de Texas tenían miedo por las deportaciones que se


estaban realizando.'%
En Texas, los agentes de inmigración no se limitaron a ha-
cer redadas en fábricas, campos y casas donde trabajaban y vivían
mexicanos. Cuando la recesión se intensificó entre 1930 y 1931, ex-
tendió sus trabajos a hospitales y clínicas.!”* Varios mexicanos fueron
expulsados del Central Louisiana State Hospital for Insane, Pineville,
Louisiana,'* del leprosario de Carville, Lousiana, y del orfanato de

103 Reisler, By the Sweat oftheir Brow, p. 114.


19% McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 146-147.
105 AGENL, sección Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), Correspondencia, año
1931-1933, caja 73. Enrique Jiménez D. (oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exte-
siores) al gobernador de Nuevo León. México, D.F. 10 de agosto de 1933 y 25 de septiembre
de 1933.
106 La Prensa, San Antonio, Texas, 3 de mayo de 1932.
Hollenbech-Home, en Los Ángeles, California.” También fueron de-
portados algunos drogadictos y delincuentes que previamente habían
estado presos.'% La Prensa (San Antonio, Texas) reconocía que “en estos
tiempos de depresión económica con cualquier pretexto se les expulsa,
se les deporta”.!*
En Arizona, muchos otros se vieron obligados a cruzarla frontera
por las autoridades de inmigración o los jueces federales y, de vez en
cuando, debido a las peticiones de algunos particulares.!'* En Phoenix,
oficiales de la Patrulla Fronteriza realizaron algunas investigacio-
nes para localizar “extranjeros deportables” que estaban en las listas
de beneficencia y en la Junta de Beneficencia Pública del Condado de
Maricopa.''' Aunque Tucson no experimentóla ola de arrestos masivos
que hubo en Los Ángeles, sí fue testigo de la deportación de algunos
ciudadanos mexicanos que vivían en sus barrios.''? A finales de abril de
1933, 140 familias mexicanas fueron deportadas de Arizona.!'El padre
de Esteban Torres fue detenido y deportado de la mina donde trabaja-
ba en Miami, Arizona; lo llevaron preso y subieron a un tren rumbo a
México.!**
Entre 1930 y 1932, los agentes de la Oficina de Inmigración tam-
bién llevaron a cabo redadasa lo largo de Michigan.!'* Muchos fueron
detenidos en sus casas, camposde trabajo,calles, parquesy otros lugares
públicos, y de inmediato fueron enviados en trenes especiales a la fron-
tera, con o sin familiares y sin dinero. Ezequiel Piña, su esposa y susseis
hijos nacidos en Estados Unidos también fueron apresados en Montana

San Luis Potosí, S.L.P., 21 de enero de 1932.


“2 AGENL, MRE. Cor ondencia, caja 40. Elías Contreras (inspector de Migración en
Ciudad Juárez) al gobe or del estado de Nuevo León. Ciudad Juárez, Chihuahua. 30 de
noviembre de 1931. aceNL. mee. C orrespondencia, año 1931-1933,
caja 73. Anselmo Mena
(jefe del Departamentode la Secretaría de Relaciones Exteriores) al jefe del Departam
ento del
Distrito Federal y a la Jefatura de Policía. México, D.F. 25 de agosto de 1933,
1% La Prensa, San Antonio, Texas, 20 de diciembre de 1932.
1!” Sheridan, Los tucsonenses, p. 210.
' Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 122.
'? Sheridan, Los tucsonenses, p. 210.
1. El Porvenir. ElPeriódico de la Frontera, Monterrey, N.L. 27 de abril de 1933.
'* La Opinión, Los Ángeles, California, 13 de julio de 2003. Entrevista
a Esteban Torres
(27 de enero de 1930), ex congresista demócrata al Distrito Congresional 98 entre 1983 y
1999, y embajador en la unesco. Entrevista publicada en La Opinión, Los
Ángeles, Califor-
nia, 13 de julio de 2008.
por policías, y enviados a la frontera sin oportunidad de tomar ropa y
los bienes que tenían en casa.''* El Departamento del Trabajo reportó
que entre julio de 1931 y junio de 1932 deportó a 7 116 mexicanos. Para
el año fiscal de junio de 1932 a junio de 1933, la misma dependencia
señaló que 7 750 habían sido deportados, en tanto quese llevó a cabo la
“salida voluntaria” de 10 347.'" Entotal, 25 213.
Deigual modo, como consecuencia de las políticas restrictivas del
ingreso de mexicanos por los puertosfronterizos, las cuales se aplicaban
desde finales de la década de los veinte (prueba de alfabetismo,cuota de
ingreso, visa e incremento del número deoficiales de la Patrulla Fronte-
riza), las autoridades estadounidenses tenían en sus prisiones a muchos
ciudadanos mexicanos, a quienes se les aplicó la legislación en materia
de inmigración (aprobada el 2 de marzo de 1929 por el Congreso), que
imponía cárcel a quienes habían ingresado a ese país de manerailegal,
después de lo cual serían enviados a México.''* A finales de enero de
1930,varios estaban detenidos en las cárceles de Texas, acusadosde vio-
lar la ley de inmigración y en proceso de deportación.'*” Según L. López
Montero, mexicano residente en Brownsville, las cárceles de “todala re-
gión” ofrecían un verdadero aspecto de “latas de sardina”, pues en ellas
estaban aglomerados numerosos mexicanos acusados de haber quebran-
tado las leyes migratorias.'? En algunos casos, las sentencias duraban
pocos meses, mientras que en otros hasta dos años. En noviembre de
1931, El Continental publicó un reporte en el que se aseguraba que tres
mil estaban encarcelados por entrar ilegalmente en varias ciudades de
Estados Unidos.'? A mediados de mayo, Enrique Santibáñez informó
que oficiales de la Patrulla Fronteriza continuaban encarcelando a los
mexicanos que consideraban sospechosos de haberfaltado las leyes de

* Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary Nationalism”,p. 7.


Entrevista telefónica a Ignacio Piña Osorno (Utah, 1924). En el momento de la entre-
lenacio vivía en Bakersfield, California. 9 de octubre 2003.
Hoftman, Unwanted Mexican Americans, p. 125.
AGN, ALR, exp. 507/2. Roberto Gutiérrez (mexicano en Steilacoom, Washington) al
e de la república. Look Box 500, Steilacoom, Washington. 17 de octubre de 1932
Cronista del Valle. Seminario Mexicano del Valle para el Valle, Brownsville.
o de 1930.
1 Nacional Revolucionario, México, D.F., 9 de mayo de 1930.
- McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 128, 129-130, 132.
inmigración.!” Todavía a finales de 1932, las autoridades estadouni-
denses tenían en sus prisiones a muchos ciudadanos mexicanos, por
motivo de entrar ilegalmente a ese país, cuyas sentencias eran de va-
rios años.'?

Los PROGRAMAS LOCALES DE REPATRIACIÓN. CALIFORNIA

Durante 1931 y 1932, diversas instituciones de la beneficencia pública y


caridad, así como organizaciones privadas de algunas ciudades y conda-
dos, impulsaron programas cuyo objetivo central era trasladar a la fron-
tera con México a una gran cantidad de mexicanos y sus familias. El
argumento era que éstos constituían una carga para esas instituciones,
por lo cual había que retirarlos de las nóminas de asistencia pública y
trasladarlos de regreso a su país. Otro razonamiento era que al expulsar-
los disminuirían los gastos de ayuda que estaban realizando y, por tan-
to, aligerarían la carga de las dependencias. Los métodos que se usaron
para convencer a cientos de personas de participar en esos programas
iban desde la promoción de las ventajas de ir a México de manera gra-
tuita hasta la intimidación y persecución. El plan más importante, por
organización yla cantidad de los que fueron trasladados, fue el que se
llevó a cabo en la ciudad de Los Ángeles, California; también los hubo
en Riverside, San Bernardino y San Diego, California, así como en
Detroit y en la región limitrofe entre Indiana y Chicago.
Fr 1K L 'ervisor del Segundo Distrito de ese Condado y
presidente dela ] l reanizaciones Benéficas de los superviso-
res y del Comité co de Bienestar, planteó originalmentela idea de
organizar un plan d ido a transportar a la frontera a cientos de per-
sonas de origen mexicano que estaban recibiendo ayuda de las organi-
zaciones de beneficencia en el condado de Los Ángeles. Shaw creía que,
a través de un programade repatriación, comolo llamaron,se lograría
un gran ahorro para los contribuyentes; desde su punto devista, era más
económico para el condado pagarel viaje a la frontera —enviarlos a su

22 El Tucsonense, Tucson, Arizona, 14 de mayo de 1929.


12 AGN, ALR, exp. 507/2. Roberto Gutiérrez (mexicano en Steilacoom, Washington) al
presidente dela república. Look Box 500, Steilacoom, Washington. 17 de octubre de 1932.
país— que mantenerlos en ese lugar. Diversos funcionarios apoyaron el
programa; entre otros, Harvey C. Fremming,director de la Oficina de
Estabilización del Empleo, y A.C. Price, asistente del superintendente
del condado, quien opinaba que los mexicanos habían sufrido con seve-
ridad el desempleo y se habían convertido en carga pública, por lo que
con la cooperación del gobierno mexicanoy las agencias de beneficen-
cia podrían ser enviados de regreso a su país. El consulado mexicano
estuvo de acuerdo, y la línea ferroviaria del Pacífico Sur extendió pre-
cios especiales; el gobierno mexicano también favoreció la idea e hizo
esfuerzos portrasladar a las personas en los Ferrocarriles Nacionales al
interior del país, y aprobóel ingreso de muchosartículos sin el pago de
impuestos.!2
Hoffman considera que varias familias que vivían con ayuda del
condadoaceptaron “la oferta” de repatriarse por diversas razones; entre
otras, las pocas oportunidades de empleo, la persuasión de las agencias
de beneficencia (algunos fueron obligados a participar), la nostalgia por
la tierra, así como el anuncio dela disposición de Méxicoa recibir “a sus
hijos errantes” y los planes de colonias de repatriados que teóricamente
serían fundadas, además de asegurar que los proyectos de colonización
con repatriados en México eran exitosos y “que diversos trabajos les
esperaban”. También había “otros incentivos”: transportación gratuita,
comida, ropa, asistencia médica, “garantía” de la cooperación del go-
bierno de Méxicoy los ferrocarriles. Ello, según Abraham Hoffman,era
una fuerte “tentación” para que muchos aceptaranirse.'
El 23 de marzo de 1931, salió el primer contingente rumbo a El
Paso, Texas, con el compromiso de que en territorio mexicano serían
trasladados de inmediato a sus lugares de origen en los Ferrocarriles
Nacionales. El 12 de diciembre de 1933, un decimoquinto viaje salió
de Los Ángeles con 412 personas. Un balancerealizado a finales de ese
año, arrojaba un total de 15 viajes y 12 668 mexicanos transportadosa

2 Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 85-89. Carreras de Velasco, Los mexica-
s que devolvióla crisis, pp. 80-81, 90-91. Comunicación del Departamento de Beneficencia
blica del Condado de Los Ángeles, Cal., a Alejandro V. Martínez, cónsul de México, Los Án
< 29 de enero de 1934, en Informede la Secretaría de Relaciones Exteriores de Agosto de |
1% de 1934presentado al Honorable Congreso de la Unión por el C. Dr. José Mara
ranc, Secretario de Relaciones Exteriores.
5 Hoffman, Unwanted Mexican Americans, pp. 86, 101.
su país. El gasto total, comprendido entre marzo 3 de 1931 y diciembre
12 de 1933, ascendía a 180 738 dólares.'?* Cybelle Fox considera que en
tres años (1930-1933) el Departamento de Beneficencia Pública de Los
Ángeles repatrió de cinco a ocho por ciento de la población mexicana
en ese lugar.”
La idea de eliminar a los indigentes mexicanos de las nóminas de
asistencia pública, por trasladarlos a su país, se extendió a otros puntos
del estado de California. En junio de 1931, el Departamento de Cari-
dad del Condado de Riverside aprobó el pago del pasaje a 150 familias
de indigentes mexicanas (aproximadamente 750 personas) a El Paso.
Un mesdespués, el condado aumentó el número a 200 familias que sa-
lieron de San Bernardino. En promedio, un tren partió mensualmente
de ese lugar desde abril de 1931 hasta febrero de 1933, transportandode
150 a 400 personasy sus pertenencias. El consulado mexicano coordinó
la movilización de mexicanos en ese condadoy en el de Riverside. Entre
abril de 1931 y febrero de 1933, 3 492 mexicanos salieron del conda-
do de San Bernardino en trenes especiales; la mayoría partió en 1931.
Según Camille Guerin, 5 200 fueron enviados a su país de un total de
población estimado en 50 mil!
La Comisión de Asistencia Pública del condado de San Diego te-
mía que un gran número de mexicanossiguiera siendo una carga en su
programa de asistencia pública, por lo que hizo un estudio para deter-
minar cuántas familias mexicanas querían repatriarse, lo que costaría y

and Passage del Southern Pacific Lines informaron a EnriqueFerreira,


cónsul mexicano en San Diego, que el proyecto de repatriar mexicanos
indigentes había sido aprobado. El 16 de agosto comenzóel traslado
desde San Diego,bajo los auspicios de las agencias de asistencia pública.

16 Comunicación del Departamento de Beneficencia Pública del Condado de Los Án-


geles, Cal., a Alejandro V. Martínez, cónsul de México, Los Ángeles. 29 de enero de 1934, en
Informe de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Agosto de 1933 a Agosto 1” de 1934 presenta-
do al Honorable Congreso de la Unión porel C. Dr. JoséManuel Puig Casauranc, Secretario de
Relaciones Exteriores. Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 106.
12 Fox Cybelle, Three Worlds ofRelief: Race, Immigration, and the American Welfare State
from the Progressive Era to the New Deal, Princeton, Oxford, Princeton Studies in American
Politics, 2012, p. 167.
1% Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, pp. 253-255.
Entotal, 2 040 mexicanos participaron en ese programa; 928 fueron a
Baja California y otros a Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Coahuila; so-
lamente 15 por ciento fue a Durango,Jalisco, Michoacán Guanajuato
y Zacatecas.”

Las CIUDADES DEL MEDIO OESTE: DETROIT, CHICAGO


E ÍNDIANA

En 1931, la ciudad de Detroit, Michigan, enfrentó graves problemas


financieros. Funcionarios del Departamento Estatal de Beneficencia de
la ciudad consideraban que una manera deresolver las dificultades eco-
nómicas era reduciendo la carga generada por la ayuda que se brindaba
a la población de origen mexicano, para lo cual se propusieron llevar a
cabo un programa de repatriación. Hoffman afirma que, en muchos
sentidos, la repatriación impulsada en Detroit fue similar —en cuanto
a los argumentos— a la efectuada en Los Ángeles; es decir, la idea era
justificar el dinero quesería ahorrado al sacarlos de la ciudad y elimi-
narlos de las listas de ayuda pública. Wilbur M. Brucker, gobernador de
Michigan, apoyó el programa de repatriación. Ignacio Batiza, cónsul
de México en Detroit, así comolos oficiales de la ciudad y de la benefi-
cencia también respaldaron y cooperaron conla iniciativa.!
El Departamento de Bienestar Público (DBP), en conjunto con el
cónsul de México, organizó la repatriación de cientos de mexicanos.
Para ello estableció la Oficina de Mexicana a la que era enviado cual-
quier mexicano quesolicitara ayuda a la beneficencia con el fin de que
considerara formar parte de un programaquelo llevaría de regreso a su
país.'*! Los trabajadores del bienestar usaron tácticas coercitivas para
persuadirlos de aceptar la ayuda para trasladarse a México. Ese fue el
método usado en Detroit. La policía local también apoyó a las agencias
de beneficencia y llevó a cabo redadas y otras medidas para convencer
z los mexicanosde salir. Entre el 10 de octubre de 1931 y finales de
o
-
E
$
E = Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, pp. 257-258.
* Vargas, Proletarians of the North, pp. 171, 176-177, 180-181. Hoffman, Umwaenses
a e3can Americans, pp. 120-121.
Humphrey, “Mexican Repatriation from Michigan”, p. 502. Vargas, Praizozor
« North, p. 171.
noviembre de 1932, un total de 1 426 mexicanos fueron sacados de D»-
troit por el DBP a un costo de 21 716 dólares.
En la región de Calumet, que abarcaba desde el sureste del Lz:
Michigan, el sur de Chicago,Illinois, hasta Gary, Indiana, autor
des locales, así como particulares, realizaron esfuerzos para establec=
un programa destinado a sacar a los trabajadores mexicanos que <=
taban desempleados. En mayo de 1932, Mary Grace Wells, admin:=
tradora municipal de Calumet, cuya oficina tenía la responsabili
de la asistencia pública, apoyó la iniciativa de la Legión American:
del Este de Chicago a favor de un plan para transportar a todoslos
mexicanos que no tuvieran empleo en Gary. El fundamento fue sim:-
lar al expresado en ciudades como Los Ángeles y Detroit: los mexi-
canos desempleados eran una “enorme carga” para los organismos
de socorro públicos y privados.'? El Plan Wells, como se le conoció
exhortó a los hombres de negocios locales para que aportaran fondos
para concretar dicha iniciativa.La elite local apoyó la salida de los
mexicanos, y la Inland Steel alentó su partida en el Este de Chicago ;
en Gary. Horace S. Norton, presidente de la Cámara de Comercio de
Gary, emergió comoel principal portavozdela repatriación, bajo criterios
raciales y nativistas. Durante 1932, según Walter J. Riley, presidente
del Comité de Ayuda del Condado de Lake, unos 1 500 mexicanos
fueron sacados de Gary y otros 1 800 fueron enviados a la frontera
deotras partes de dicho condado. El gobierno local financiólos viajes de
másde la mitad;el resto recibió la ayuda de organismos de socorropri-
vados, cuyos empleados fueron amenazados de que serían eliminados
delaslistas de apoyo de la beneficencia si se negaban a participar en el
programa. ” En seis viajes de tren salieron 1 032 mexicanosdel Este de

'* Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary Narionalism”, p. 8. Vargas, Proletarian:


of the North, pp. 177, 182, 186-187. Humphrey, “Mexican Repatriation from Michigan”.
pp. 497-513.
*% Rosales, Francisco A. y Daniel T. Simon, “Mexican Immigrant Experience in the
Urban Midwest: East Chicago, Indiana, 1919-1945”, en Indiana Magazine ofHistory, vol. 77.
núm. á, diciembre 1981, p. 346. Nodín Valdés, “Mexican Revolutionary Narionalism”, p- 6.
1% Vargas, Proletarians ofthe North, p. 187.
19 Betren y Mohl, “From Discrimination to Repatriation”, pp. 379, 382-383. Hoffman.
Unwanted Mexican Americans, p. 120.
1%Vargas, Proletarians of the North, p. 189. Hoffman, Unwanted Mexican Americans.
p. 120.
representaba un tercio
Chicago entre junio y octubre de 1932, lo cual
de la población mexicana en 1930.1%
a y organi-
A su vez, las dependencias encargadas de brindar ayud
el traslado de cientos
zaciones de caridad pública también financiaron
aban regresar a México
de personas de origen mexicano. Los que dese
na, pero no podían
procedentes dela región del Este de Chicago, India
os de tren por Mt.
pagar el traslado, eran a menudo provistos de bolet -
gencia y otras agen
Carmel Mission, la Asociación de Ayuda de Emer
Departamento de Asis-
cias.A comienzos de noviembre de 1932, el
a, pagóel viaje a
tencia Pública de St. Paul, en el estado de Minnesot del
jar en la industria
cien mexicanos, quienes habían emigrado a traba
uyendo a varios niños
azúcar; en 1934 cerca de 300 mássalieron, incl
o de Ohio pagó un
mexicoamericanos.!* En marzo de 1934, el estad
repatrió de los 300
porcentaje de 15 dólares por cada persona que se
de julio de 1933, la
mexicanos del condado de Lucas.!*? A principios
ión de Phoenixreportó
Casa de la Amistad del Comité de Americanizac
e la primavera de
que había ayudado a trasladarse a la frontera, desd
1932, a 130 familias; un total de 608 personas.”
personas de origen
Un balance general muestra que más de 26 692
Estados Unidosa la
mexicano fueron trasladadas de diversos puntos de
z y Nuevo Laredo,
frontera con México (Nogales, Sonora; Ciudad Juáre
beneficencia públi-
Tamaulipas, principalmente) por instituciones de la
másen ello fue el condado
ca que pagaron su transporte. Elque invirtió
el de San Diego y de
de Los Ángeles, seguidas por San Bernardino,
es (véase el cuadro 1).
Lake. En total, gastaron más de 202 454 dólar

ence”, p. 346.
” Rosales y Simon, “Mexican Immigrant Experi
* Vargas, Proletarians ofthe North, p. 190.
* Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 120.
y/Archives. Placida G. $
“ Arizona Historical Society (aHs), Tucson, Librar Couzs
Committee) a Maricopa
a Friendly House, Phoenix Americanization
¿ Sapervisors. Phoeni x, Arizon a. 11 de julio de 1933.
CUADRO 1. NÚMERO DE PERSONAS TRASLADADAS A LA FRONTERA
CON AYUDA DE INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA PÚBLICA
Y OTRAS ORGANIZACIONES, 1931-1934
Ciudad Número de personas Costo
de origen mexicano
trasladadas a lafrontera
Los Ángeles, California 12 668 180 738.00 dólare=
San Bernardino, California 5 200
Condadode Riverside, California 750 (150 familias)
San Diego, California 2 040
Detroit, Michigan 1 426 21 716 dólares
Gary, Indiana 1500
Condado de Lake 1800
St. Paul, Minnesota 400
Ohio (condado de Lucas) 300
Casa de la Amistad del Comité de 608
Americanización de Phoenix

Total 26 692 202 454


Fuente: Elaboración propia.

OTRAS RAZONES PARA SALIR DE Esrapos UnIDOS

Otras usas de la migración de retorno, según Hoffman y McKay, fue-


ron tracción” en México, sobre todo los reportes y ru-
mores obierno de México asi comoalgunos gobiernos
estatales le especial en el sistema de riego número
4, dondese abrióla pr sa Don Martín, y en áreas cercanas a Matamoros
y otras colindantes a Múzquiz. Coahuila.'* También se combinaron
otros factores:la situación en Estados Unidosy la atracción en México.
Antela falta de empleo en Marinetti, Arizona, y la poca solvencia para
satisfacer las necesidades de su familia, Simón Reyes decidió queirían

141 McKay, Texas Mexican Repatriation, pp. 272-274, 281, 287-288. Hoffman, Unwanted
Mexican Americans, pp. 84-85, 116. Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”,
pp. 243-244. La Prensa, San Antonio, Texas, 11 de enero de 1931.
a Bácum, Sonora, donde el gobierno local les dio tierra.2 Distintas
personas emprendieron el viaje a México porqueeran trabajadores agrí-
colas temporales: emigraban en tiempos de cosecha y volvían cuando
éstos terminaban..* Gamio consideró que el otoñoerala época del año
en que la emigración alcanzaba su máximo numérico, y en invierno
grandes masas de mexicanos regresaban a su patria.!** Esto también
debió suceder entre 1930 y 1933.
No faltaron quienes vinieron por razones totalmente personales,
ajenas a la recesión, las deportaciones y demás factores estructurales
de la época. En marzo de 1931, Severo Márquez, quien vivía en Los
Ángeles, decidió salir de esa ciudad porque le “dieron ganas de venir-
.
me a mitierra y para que mis hijos vinieran a conocer a sus abuelos”
Algunosfamiliares, al saber que había tomadola decisión de regresar a
México, se le unieron, así como otros amigos.'* Por las mismas fechas,
Leocadio Ayala decidió también regresar con toda su familia a México
debido a que un médico le sugirió que debía irse de Kansas City, pues
el clima del lugar no favorecía la salud de su esposa: si quería queella
viviera, debía llevarla a otro lugar donde el medio ambientele ayudara
a restablecerse.'9 Por su parte, Marta Órnelas y su marido regresaron a
haron la
México, de Detroit, porqueella quería ver a su madre; aprovec
oportunidad de hacerel viaje gratis desde esa ciudad, en un tren de re-
patriados financiado porel famoso pintor Diego Rivera, aun cuando no
tenían ninguna urgencia desalir de Estados Unidos.!” Así, la migración
de retorno —que historiadores hemos llamado repatriación— fue un
proceso complejo, en el que participaron miles de personas, motivado
por diversos factores tanto estructurales como familiares y personales,
=l cual tuvo un impacto demográfico y social importante en la comu-
nidad mexicanaen ese país. En San Diego, California, ésta declinó por

¡ 2 Entrevista a Francisco Reyes (24 febrero 1925), Bácum, Sonora, 23


de noviembre de

, 11, University
* Taylor, Paul S., Mexican Laborin the United States. Migration Statistics
¿ California Publications in Economi cs, vol. 12, 1933,p. 1.
+ Gamio, Número, procedencia y distribución, p. 8.
University of
* Entrevista a Severo Márquez por Óscar Martínez, 15 de abril de 1974,
135 ar El Paso, Institute of Oral History.
de enero de
+ Entrevista a Alberto Ayala (1909), Pastor Ortiz, Michoacán, 18
sta a Marta Órnelas Villalob os (29 de julio de 1912), León, Guanajuazo. 21
+=Entrevi
ie mayo de 2006.
la repatriación y las dificultades para encontrar trabajo. En 1928era a.
20 mil personas, de las cuales, según el censo estadounidense de 193
9 266 nacieron en México.'* Los estudios de Paul S. Taylor muestra=
que 52 946 mexicanos salieron de California entre 1930 y 1932.'* +
mediados de 1932, sólo 3 000 mexicanos permanecían en Detro:-
en 1936 la población disminuyó a 1 200. Así, con respecto de 1925
se redujo cerca de 90 porciento. En octubre de 1933, 1 500 delos
3 500 a 4 000 mexicanos que habían vivido en Milwaukee en 192*
quedaban en el lugar.Según Guerin González, la población nacid=
en México que vivía en Estados Unidos descendió, por primera vez en
80 años, de 641 462 en 1930 a 454 417 en 1940 (el censo de 1930 esta-
bleció queel total de la población mexicana en ese país era de 1 422 533
personas; 641 462 nacidos en México y 781 071 en Estados Unidos de
padres mexicanos).!”

BALANCE CUANTITATIVO

Manuel Gamio señaló que para dar una idea aproximada del número
de las repatriaciones, es decir, de nacionales que regresaron al país del
exterior por diversas razones, la fuente más confiable eran los datos ge-
nerados porlas oficinas de migración de México dependientes del De-
partamento de Migración de la Secretaría de Gobernación, ya que éstas
obligaban a mexicanos y extranjeros a registrarse tanto al entrar como
al salir del país. Las cifras de esta dependencia eran más satisfactorias
quelas de la Oficina de Inmigración de Estados Unidos, cuyas oficinas
obligaban a los mexicanosa registrarse cuando entrabana ese país, pero
no les imponían la misma obligación cuandosalían.'%

148 Griswold del Castillo, Chicano San Diego, pp. 94-96.


1% Hoffman, Unwanted Mexican Americans, p. 120.
10 Vargas, Proletarians ofthe North, pp. 187, 189-190.
19! Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, p. 270. United States, Bu-
reau of the Census, Fifieenth Census ofthe United States: 1930: Abstract ofthe Fifteenth Census,
Washington, Bureau of the Census, p. 160.
'% Gamio, Número, procedencia y distribución, pp. 8-9. Gamio, Mexican Immigration to
the United Sates, pp. 3, 9.
Los datos del Departamento de Migración de México (DMM) es-)
tablecen que en 1929 hubo unarepatriación de 79 419 (evento signifi- |
cativo que no tuvo que ver con la recesión, sino con las deportaciones
efectuadas en estados como Texas, resultado de las tendencias restric-
tivas y nativistas que habían prevalecido en los años veinte en contra
de la inmigración mexicana);en 1930, un ligero descenso (70 127),
y en 1931, 138 519 retornos. A partir de 1932 comenzó una extrema
disminución, pues de 138 519 se pasó a 77 453, lo que equivale a casi 44
por ciento. La tendencia continúo en 1933, cuando fueron repatriadas
33 574 personas, una disminución de 56.7 por ciento respecto del año
anterior, y en 1934 fue de 23 934 personas (véase el cuadro 2). Así, en
los cuatro años que abarcaeste estudio, se repatriaron 319 673 personas.
1931 representa la cifra más elevada en los primeros cuarenta años del
siglo xx en materia de retornos (la cantidad más próximaa ésta se obser-
vó en 1921, cuandoel presidente Álvaro Obregónenfrentó el retorno de
106 242 paisanos, según los datos del propio Gamio).'*

CuADRoO 2. REPATRIACIÓN DE MEXICANOS, 1930-1933.


DEPARTAMENTO DE MIGRACIÓN DE MÉXICO

Años Repatriados
1930 70 127
1931 138 519
1932 77 453
1933 33 574
Total 319 673

H03099-
Fuente: Elaboración propia con base en información delos Archivos Económicos,
H03115. Estadísticas de Migración, Departamento de Migración de México. México, Secre-
zaría de Gobernación. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, México, D.F.

13 Weber, John, “Homing Pigeons, Cheap Labor”,pp. 167-186.


15% Archivos Económicos, H03099-H03115. Estadísticas de Migración, Departamenzo
de
¿- Migración de México. México, Secretaría de Gobernación. Biblioteca Miguel Leráo
Teiada, México, D.F. Gamio, Número, procedencia y distribució n, p. 21, tabla 11.
La gráfica 1, que incluye los datos de 1929 y 1934, da un mejor pa-
norama del periodo que aquí se analiza. Muestra que 1930 puede ser
tomado como“el punto de inicio” de la migración de retorno, 1931 el
pico más alto, en tanto que en los siguientes dos años (1932 y 1933
comenzó un descenso considerable. En 1934 representaba sólo 18 por
ciento de que se dio en 1931, y la baja, con pequeñas variaciones, con-
tinuó hasta 1940,
Con base en estadísticas mexicanas no publicadas, Paul S. Taylor
también hizo un cálculo de las repatriaciones entre 1930 y 1933, las
cuales en general coinciden con los datos del pbmm. Taylor computó
un total de 306 268 repatriaciones. Según las estimaciones, de 1930
a 1931 se dispararon de forma abrupta, pues de un año a otro se in-
crementaron en 45 por ciento: en 1930, 67 596, y en 1931, 123 148.
Asimismo, a partir de 1932 descendió de manera notable: de 123 148
en 1931 a 79 243 en 1932 y a 36 281 en 1933, es decir, 70 por ciento
menos que en 1931. Con base en estos datos, Taylor señaló que “los
últimos cuatro años, 1930-1933, habían sido testigos de un brusco

GRÁFICA l. REPATRIACIÓN DE MEXICANOS, 1929-1934

150 000
140 000
130 000 E
120000 +——
110 000
100 000
90 000
80 000
70000
60 000
50 000
40 000
30 000
20 000
1929 1930 1931 1932 1933 1934

Fuente: Elaboración propia con base en datos de los Archivos Económicos, H03099-H03115.
Estadísticas de Migración, Departamento de Migración de México. México, Secretaría de
obernación. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, México, D.F.
cambio de dirección en el movimiento en la migración mexicana de-
bido, en gran parte, a la depresión en Estados Unidos”.'* Las estima-
ciones de Emory S. Bogardus también coinciden con las de Gamioy
ylor: 311 712 repatriaciones entre 1930 y 1933 (69 570, 124 991,
30 647 y 36 508).%
Unanálisis de los datos mes por mesrevela que, entre septiembre de
1930 y agosto de 1932, el número de personas que entraron al país por
2 frontera norte nunca estuvo debajo de seis mil por mes. La migración
¿e retornollegó a su punto máscrítico entre agosto y diciembre de 1931,
suando alcanzó la cifra de más de 21 055 tan sólo en noviembre. En
embre, oficiales del Servicio de Inmigración Mexicana en Laredo se-
ron que la cantidad de mexicanos que cruzaba por ese lugar repre-
sentaba “el éxodo más grande de los ciudadanos mexicanos hasta ahora
-==istrado”. También apuntaron que del 15 al 20 del mismo mes habían
stado pasando un promedio de 185 repatriados diariamente, %cosaesta
sue ha quebrado todos los récords establecidos en otros años”." Del
-'rimo mes de 1931 a agosto de 1932, la cifra de desplazamientossiguió
s¿=ndo cuantiosa, pues fue de 14 742 a 6 291. Después del verano de
1932 se incrementóla resistenciaa salir de ese país, en parte porquedis-
—inuyeronlas presiones para expulsarlos y porque, gracias al New Deal,
ios tuvieron posibilidades de obtener algún tipo de ayuda oficial.'*
En 1933, el número de los que salieron de Estados Unidos descendió de
entre 2 y 3 mil por mes (véase cuadro 3).
IIRIIRRRAA REFIERE

Taylor, Mexican Laborin the United States, Migration Statistics, 1V, pp. 23-24.
Bogardus, The Mexican in the United States, p. 21.
“El Tiempo de Laredo, Laredo, Texas, 4 de enero y 20 de diciembre de 1931.
* Alanís, Quese queden allá, pp. 63-88.
CuaAbro 3. NÚMERO DE REPATRIADOS MEXICANOS
DE Esrapos UNIDOS POR MEs, 1930-1933
1930 1931 1932 1933

Enero 3762 6 627 9 394 3216

Febrero 3446 6216 6 501 3291

Marzo 3 367 7719 6 151 3278

Abril 3817 7 448 6 229 5 058

Mayo 3719 7 616 8 594 3120

Junio 5 102 9959 7927 3175

Julio 5 662 8 465 8 266 2 042

Agosto 5 522 8624 6291 2.550

Septiembre 6.957 9 398 4 302 1944

Octubre 8 610 17 092 5 368 2 552

Noviembre 9 679 21055 5 686 2816

Diciembre 9 927 14 742 5 939 3466

Total 69 570 124 991 80 648 36 508

of
Fuente: Bogardus, Emoty S., 7he Mexican in the United States, Los Ángeles, University
Southern California, 1934, p. 91.

LuGaARES DE SALIDA Y DE DESTINO

Con base en información del Departamento de Estadística Nacional


de México, Paul S. Taylor analizó los principales estados de donde sa-
lieron las personas, así como de las entidades hacia las cuales se dirigie-
ron en México entre 1930 y 1933. Consideró que 49.1 porciento de la
migración de retorno era de Texas (132 639) y de California 19.6 por
ciento (52 946); casi 70 por ciento de los que entraron al país venían
de esos dos estados e ingresaron principalmente por Ciudad Juárez,
Laredo y Matamoros. Las otras entidades que les siguieron son Ari-
zona (6.9 por ciento), Illinois (5.3 por ciento), Nuevo México (2.4 por
ciento) y Colorado (3.1 por ciento), Michigan (2.7 por ciento) e In-
diana (2.5 por ciento). En el noreste, las colonias industriales de Tlli-
nos. Michigan e Indiana, donderesidía 3.6 por ciento de mexicanos de
MAPA1. REGIONES DE DESTINO DE LOS REPATRIADOS MEXICANOS
PROCEDENTES DE TEXAS, CALIFORNIA, ILLINOIS-ÍNDIANA,
ARIZONA Y COLORADO, 1930-1933

te: Taylor, Paul S., Mexican Labor in the United States. Migration Statistics, IV, Berkeley,
ornia, University of California Press, vol. 12, núm. 3, 1934,p. 44.

Estados Unidosen 1930, contribuyeron con 10.5 porciento dela migración


de retorno durante el periodo de 1930 a 1932.)
Según Taylor, la mayor parte de quienes salieron de Texas se diri-
<ron a Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas, es decir, al
oreste de México, en tanto que los que partieron de California tenían
somo destino final Chihuahua, Guanajuato y Jalisco. Los proceden-
==s de Arizona (18 520 repatriaciones) fueron principalmente a Sonora,
“aisco, Chihuahua, Zacatecas y Aguascalientes, y los que estaban en
I is (14 436) se dirigieron a Guanajuato, Jalisco y Michoacán. Los
2- Colorado (8 439), a Chihuahua y Guanajuato; de Michigan (7 426)
can a Michoacán,Jalisco, Guanajuato y Nuevo León; los que salían
= Indiana (6 661) fueron a Guanajuato, Jalisco y Michoacán, en tanto
2 los de Nuevo México (6 372), Nueva York (3 343), Kansas (3 167),
sssouri (2 100), Ohio (1637) y Nebraska (1 506) se dirigieron sobre
«o a Chihuahua,el Distrito Federal, Guanajuato, Zacatecas, Jalisco

Taylor, Mexican Labor in the United States. Migration Statistics, Iv. pp. 28-%
y Michoacán (véase mapa 1). Así, la mayoría se dirigió al noreste de
México (112 455), sobre todo a Nuevo León y Coahuila, y le siguió er
cuantía la parte central del país (19 646), con preferencia a Guanajuato
Michoacán,Jalisco y el Distrito Federal.!%%

EL PERFIL DE LOS MIGRANTES DE RETORNO

Delas 350 mil personas que entraron al país, procedentes de Estados


Unidos, entre 1930 y 1934, un alto porcentaje eran niños(as). Balde-
rrama y Rodríguez apuntan que este grupo llegó a representar 60 por
ciento del total de los que se desplazaron a México.** El dato parece un
poco exagerado, aunque existe evidencia de que, en efecto fue alta la
proporción de este grupo. Enel caso de los repatriados de San Bernardi-
no, California, 41.7 por ciento tenía entre O y 12 años.'” En un estudio
acerca de los repatriados que salieron de Los Ángeles, California, a San
Luis Potosí, la presencia de niños menores de 10 años es abrumadora.'*
Brian Gratton calcula que 38 por ciento de los repatriados de 1930 a
1940 fueron niños nacidos en Estados Unidos (93 porciento de ellos
tenía menos de 21 años de edad). ** Aunque noexiste un estudio minu-
cioso, los informes oficiales (tanto de México como de Estados Unidos)
y las numerosas noticias de aquellos que arribaron a la frontera y a los
diversos puntos de México indican que fue muyalta la cantidad de me-
nores que ingresaron al país con sus padres: probablemente poco más de
40 porciento del total de las personas que llegaron a México.'%
Otro porcentaje importante de las personas que llegaron a terri-
torio nacional lo formaban las mujeres. Según estimaciones de James
Gilbert, en 1931 volvieron 75 849 hombres por 49 142 mujeres; en
1932, 47 862 por 32 788, y en 1933, 21 987 por 14 521. En total,

160 Taylor, Mexican Labor in the United States. Migration Statistics, Iv, pp. 44, 46-47.
16! Balderrama y Rodríguez, Decade ofBetrayal, p. 330, reedición de 2006.
12 Guerin González, Mexican Workers and American Dreams, p. 145, véase Apéndice,
Tabla 7.
!63 Alanís, “Regreso a casa”, pp. 119-148.
:** Gratron, “Mexican Repatriation”, p. 13.
* Oppenheimer, Rubén, “The Deportation Terror”, en New Republic, núm. 69, 13 de
enero de 1932, pp. 213-234.
la proporción de hombresdebió estar entre 40 o 50 porciento.” Entor-
ces, la principal característica de la migración de retorno es que estuve
compuesta de niños(as) y mujeres y hombres adultos, es decir, fue er
gran parte un desplazamiento de población infantil, con una importan-
te participación femenil.
Entre 1930 y 1933, hay muchos informes de los cónsules mexicanos
y gran cantidad de noticias de la prensa dela frontera acerca de familias.
integradas por padre, madree hijos, cruzando hacia México procedentes
de diversos puntos de Estados Unidos. Alejandro V. Martínez, cónsul de
México en Laredo, Texas, informó que “numerosos mexicanos están
regresando a su tierra natal, quienes iban con sus hijos”.6% La mayor
parte de quienes cruzaron por Ciudad Juárez, en calidad de “repatriados
voluntariamente”, eran familias de más detres personas.' Muchos que
pasaron por Matamoros, Tamaulipas, lo hicieron en grupos familiares."
Varias familias tenían hijos nacidos en México y en Estados
Unidos; los esposos eran mexicanos y algunas mujeres eran ciuda-
danas estadounidenses o de otras nacionalidades. La familia de
Román Castillo y Nieves Torres, originarios de Matehuala, esta-
ba formada por diez hijos, unos nacidos en México y otros en Es-
tados Unidos.”' Apolonio Martínez Bárcena también tenía hijos
nacidos en México y otros en San Antonio."? Las esposas de algu-
nos mexicanos que hicieron el viaje desde Dearborn, Highland
Park, Melvidale, Hamtramck y Muskegon eran polacas, alemanas,
italianas y húngaras. La esposa de Simón Reyes, quien decidió sa-
car a la familia de Marinetti, Arizona, para ir a Bácum, Sonora,

1% Revista de Economía y Estadística, Secretaría de la Economía Nacional, Entrada y


salida de nacionales y extranjeros, registradas en la república por ocupaciones, junio de 1933,
vol. 1, núm. 2, diciembre de 1932, p. 69. Revista de Economía y Estadística, Migración en el
país- Ocupaciones, febrero de 1933. Secretaría de la Economía Nacional, vol. 1, núm. 4, agosto
de 1933,p. 53.
'% El Tiempo de Laredo, Laredo, Texas, 30 de marzo de 1930.
'% El Continental. Diario Independiente, El Paso, Texas, 10 de enero de 1931.
*% Guerin Gonzáles, “Repatriación de familias inmigrantes”, pp. 244-245, 255.
Entrevista a Guadalupe Salinas Castillo, Matehuala, San Luis Potosí, 1 de octubre
del 2002.
* Entrevista a Socorro Martínez de González, San Luis Potosí, S.L.P., 17 de abril
de
era estadounidense.* En general, la migración de retorno estuvo
compuesta de una mezcla de gran número de familias: mujeres de
diversas nacionalidades y edades; hombres adolescentes, jóvenes, ma-
duros y ancianosy niños(as) nacidos en Estados Unidos y en México.
En menor proporción hay información de hombres, mujeres y niños
as) solos que hicieron el viaje a México por su voluntad o porque
tueron obligados.
En el México de comienzos de la década de los treinta, sobresalie-
ton dos imágenesde las personas que llegaron al país. La más publici-
zada fue la de personas que llegaban en estado lamentable, sin dinero,
malvestidos, después de haber sido expulsados de Estados Unidos. La
otra fue la de aquellos que venían en camiones que transportaron a
“amilias completas: esposa, hijos, muebles, animales domésticos. Una
caricatura de Rafael Ibarra —dibujante que realizó diversas obras en
zorno a los temas más importantes de la época, entre ellos la repatria-
ción—, en unasección especial de La Prensa, de San Antonio, retrató
la segunda imagen: una familia compuesta por un hombre, la esposa
+ un niño quese trasladaban en una pequeña camioneta con varias
de sus pertenencias. El varón y la mujer al hablar mezclaban el inglés
+ el español; él le decía a ella: “oye, waifa, wacha bien al beibi pa'que
no se dropie”,y ella contestaba: “ol raite..”, En la parte baja del dibujo,
Ibarraescribió la siguiente oración: “80,000 mexicanos han regresado
2 la patria y continúan organizándose caravanas inmensas, no sin car-
zar con estufas y pericos, como que son muy suyos” (véase la figura 2).

= Entrevista a Francisco Reyes (24 febrero 1925), Bácum, Sonora, 23 de noviem>


200. Vargas, Proletarians ofthe North, p. 182.
ROOAAAIAA
FIGURA 2. CARICATURA DE RAFAEL IBARRA

OYE, WAIFA, OL. RAITE--


WACHA BIEN A
AL BEl81 PA") ¿AR
QUE NOSE A p.m

Is
A's

80 MEXICANOS HAN REGRESADO A


LA PATRIA Y CONTINUAN ORGANI—
ZANDOSE CARAVANAS INMENSAS,
NO SIN CARGAR. CON ESTULAS Y
[Pio PERICOS, COMO QUE SON Mi Y SUYOS.

Fuente: La Prensa, San Antonio, Texas, 11 de octubre de 1931.