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¿QUE PAPEL DEBE DESEMPEÑAR EL PSIQUIATRA FORENSE EN LA

VALORACIÓN DE LA PELIGROSIDAD?
 
 
BISMARK ESPINOZA ESPINAL
Médico Psiquiatra
Perito Oficial
Sección de Evaluación Mental
Dirección de Medicina Forense
Ministerio Público
San Pedro Sula, Honduras

25/04/2004

http://psicologiajuridica.org/archives/1269
 
Históricamente el ser humano ha tenido que enfrentar situaciones en las
que ha sufrido lesiones personales, menoscabo de su integridad física
y/o mental o simplemente, estuvo a punto de morir. Es decir que su
vida ha estado en peligro. La necesidad de sobrevivir ha obligado al
hombre a salir de la seguridad de su hogar para enfrentar situaciones
diarias, que han representado riesgos que muchas veces no pueden
predecirse.
 
Desde los tiempos remotos en que la necesidad de la caza lo exponía al
ataque de fieras, hemos luchado contra toda clase de “fuerzas”, que
por superiores y muchas veces desconocidas, se han considerado
peligrosas.
 
 
Se deduce que lo que ha estado en juego es la conservación de la
especie en relación principalmente con la naturaleza, los animales
salvajes, etc. Pero, ¿qué sucede cuando estas situaciones riesgosas, son
el resultado de nuestra interacción con otros seres humanos?, las
respuestas han tratado de encontrarlas diversas ciencias del
comportamiento, como la criminología, la sociología, la psicología, la
psiquiatría y la antropología.
 
 
Diversas interrogantes se han planteado los investigadores en lo últimos
150 años acerca del comportamiento llamado peligroso del ser humano,
entre las que mencionamos: ¿porqué unas personas tienen conductas
agresivas y otras no? ¿cuáles son las causas de esta agresividad? ¿qué
hace que unas personas sean violentas, además de agresivas? ¿se puede
prevenir la agresividad y la violencia? ¿existe relación entre violencia y
enfermedad mental? ¿qué se debe hacer con
 
 
las personas agresivas, impulsivas y/o violentas? ¿existe relación entre
delito y violencia? ¿entre delito y enfermedad mental?. Como vemos, la
noción de peligro está implícita en estas preguntas y considero
necesario aclarar conceptos antes de analizar el aspecto de la
peligrosidad, que está incluido en nuestro actual Código Penal:
 
 
AGRESION:
 
 
Puede ser entendida como incremento en la tensión, originada por la
pulsión agresiva, que en un principio es controlada por los sistemas
inhibitorios cerebrales y sociales. Generalmente es desencadenada por
el “otro”, que es vivenciado como amenazador o depredador del
espacio vital, de los valores individuales o de la vida misma. En el
hombre conjuga 3 aspectos: la impulsividad, la capacidad de tolerancia
a la frustración y la posibilidad de diferir el ataque. Además lleva
implícita la noción de “venganza”, que puede llevarse a cabo, en forma
real o fantaseada, con su propia mano o por otro. (1)
 
 
IMPULSIVIDAD:
 
 
Se refiere a la conducta agresiva, no premeditada y no desencadenada
por la víctima, que pone de manifiesto una alteración en los sistemas de
control biológico, psicológico y social, que permite que la pulsión
agresiva se origine y se manifieste de manera inmediata, sin medir las
consecuencias en el ataque auto o heterodirigido. Esto puede suceder
en los actos de automutilación o en los intentos de suicidio. Implica la
existencia de un componente biológico, la pulsión, que no puede ser
controlado de forma eficaz. (1)
 
 
VIOLENCIA:
 
 
Se refiere a la manifestación colectiva de la agresión, que une
elementos de impulsividad y agresión, de cada uno de los miembros del
grupo violento. Generalmente es desencadenada por la “amenaza” de
otro, sea un individuo o grupo. Puede alcanzar niveles de gran
intensidad, como en el fanatismo religioso; los factores sociales
descubren conductas impulsivas individuales, la capacidad de agresión
colectiva y las deficiencias en los controles individuales y sociales de la
agresividad. (1)
 
 
Antes que todo, según los psiquiatras forenses argentinos Riú y Tavella
(2), hay que diferenciar dos términos relacionados: peligro y el estado
peligroso o peligrosidad.
 
 

EL PELIGRO:
 
 
Se refiere al “riesgo o contingencia inminente de que suceda algún
mal”. Desde el punto de vista psiquiátrico forense ese riesgo se plantea
desde el momento de que se hace el diagnóstico psiquiátrico y
corresponde al perito forense establecerlo. El perito determinará si el
evaluado presenta o no tal peligro, teniendo en cuenta la patología
psiquiátrica, es decir si se trata de una psicosis, de una neurosis, de una
alteración de la personalidad y cualquier otra patología diagnosticada.
Para efectos periciales, es necesario que se cuente con un método lo
más objetivo y científico posible para establecer este peligro, que
puede ser para uno mismo o para los demás.
 
 
Surge entonces el problema de encontrar una equivalencia psiquiátrica
al término, ya que puede resultar muy general, y por lo tanto presentar
dificultad al momento de emitir un concepto pericial forense.
 
 
Tomando en cuenta los conceptos antes explicados, considero se puede
equiparar el concepto de peligro, (y por lo tanto utilizar), con el riesgo
o la tendencia a presentar conductas impulsivas, agresivas o violentas,
debiéndose aclarar, en que circunstancias probables se pueden
presentar duchas conductas, con el margen de error correspondiente, y
que puede derivarse del cuidadoso análisis de:
 
La historia psiquiátrica forense,
 
Los resultados de las evaluaciones psicológicas forenses (test de
personalidad, proyectivos, etc.), y La investigación de campo de
Trabajo Social.
 
 
EL ESTADO PELIGROSO O PELIGROSIDAD:
 
 
Fue Garófalo en 1878, el que intentó definir el estado peligroso y
englobaba dos elementos diferentes: (4)
 
La capacidad criminal o temibilidad: es el fracaso de una persona en
responder a intimidarse ante las advertencias de la comunidad (o de las
leyes). Es la perversidad constante y activa del delincuente y la
cantidad de mal, que por tanto, se puede esperar del mismo.
 
 
La adaptabilidad o capacidad de inserción social: de que forma y en que
medida el individuo es capaz de adaptarse adecuadamente al medio
ambiente.
 
 
 
Más recientemente, el fallecido psiquiatra forense colombiano
Guillermo Uribe Cualla (3), el estado peligroso es: “la capacidad de una
persona para convertirse probablemente en autora de delitos”. Por su
parte el también fenecido catedrático de medicina legal de Valencia,
España Juan Antonio Gisbert Calabuig lo definía como (4): “aquel
comportamiento del que con gran probabilidad, puede derivarse un
daño contra un bien jurídicamente protegido, o como aquella conducta
que es reprobada socialmente”. Sigue exponiendo Calabuig (3): “que se
trataba de una situación de peligro subjetivo que ha de deducirse de
una cuidadosa investigación del individuo desde los puntos de vista
antropológico, psíquico y patológico, así como de los factores familiares
y sociales que lo rodean”.
 
 
Existen 2 tipos de estado peligroso o peligrosidad: (3,4)
 
 
Peligrosidad pre-delictual: llamada social (por Enrico Ferri), capacidad
para delinquir (por Ranieri) y peligrosidad potencial (por Riú y Tavella).
Se refiere a la posibilidad de que una persona llegue a cometer hechos
socialmente dañosos, se refiere también a hechos que pueden estar
fuera del campo de lo penal o criminal.
 
 
Peligrosidad post-delictual: llamada criminal (por Ferri) y estado de
inmediata criminalidad (por Franchi). Es la condición que presentan
aquellos individuos que habiendo delinquido, tienen características que
indican probabilidad de reincidencia.
 
 
Se puede decir que la peligrosidad es la resultante de la suma de 2
elementos: uno objetivo relativo a la gravedad del
 
delito, y otro subjetivo dependiente de la intensidad, perseverancia o
tenacidad para resolver el impulso crimimal (5).
 
 

LA PELIGROSIDAD EN EL CODIGO PENAL DE HONDURAS:


 
 
Hay varias alusiones al concepto de peligrosidad en nuestro Código
Penal: (6)
 
 
1- En el Capítulo V se hace referencia a la SUSPENSION CONDICIONAL DE
LA EJECUCION DE LA PENA, y en el artículo 70, numeral 3, que se lee:
 
 
“Que la naturaleza o modalidades del hecho criminosos imputado, el
carácter o los antecedentes del reo y los móviles que lo impulsaron a
delinquir debidamente investigados, lleven al juez a la convicción de
que el agente no es peligroso y pueda presumir, en consecuencia, que
no volverá a delinquir”.
 
 
2-En el Capítulo VII en cuanto a las MEDIDAS DE SEGURIDAD, el artículo
82:
 
 
“Salvo disposición legal contraria, las medidas de seguridad se aplicarán
por tiempo indeterminado. En cualquier tiempo podrán los jueces
reformar o revocar sus resoluciones al respecto, si se modificara o
cesare el estado de peligrosidad del encausado”.
 
 
En el artículo 85:
 
 
“Podrán también ordenar, después de cumplida la pena si todavía
estimaren peligrosos al infractor, que el sordomudo o el que padezca
anormalidad mental de la que no resulte
 
 
inimputabilidad absoluta, sean internados en un establecimiento
educativo o de tratamiento especial”.
 
En el artículo 86:
 
 

Los delincuentes a que se refiere el artículo 29 serán sometidos, según


el grado de peligrosidad que demuestren, al régimen de trabajo que
corresponda a las instituciones mencionadas en el numeral 2 del
artículo 83; internación que se declarará cuando, cumplida la sentencia,
el juez estime que la pena ha sido ineficaz en lo relativo a la
readaptación del delincuente”.
 
 
En el artículo 87:
 
 

“En los casos del artículo 16, el juez someterá a los encausados según su
grado de peligrosidad, a régimen especial de trabajo en algunas de las
instituciones mencionadas en el numeral 3 del artículo 83″.
 

En el artículo 89:
 
 

“La medida de internación no cesará, sino en virtud de resolución


judicial dictada con audiencia del Ministerio Público, y previo dictamen
médico, que demuestre que el procesado puede ser sometido a libertad
vigilada sin peligro de que cause daño”.
 
 
LA PELIGROSIDAD EN EL CODIGO PROCESAL PENAL: (8)
 
 
En el capítulo III en lo referente a la SUSPENSION CONDICIONAL DE LA
PERSECUCION PENAL, en el artículo 36, numeral 3, se establece:
 
 
“Que la naturaleza o modalidades del hecho criminoso, el carácter y
antecedente del imputado, así como los móviles que lo impulsaron a
delinquir, lleven al Juez a la convicción de que el mismo no es
peligroso”.
 
Se deduce claramente que los códigos se refieren a la peligrosidad post-
delictual (criminal), es decir a la probabilidad de reincidencia, y se
trata de un concepto principalmente jurídico y por lo tanto,
corresponde al juez establecerla después de valorar todos los factores
que intervienen: personales, sociales, biológicos, psiquiátricos,
familiares, etc.(2)
 
 
Resumiendo:
 
 
Si se necesita establecer la peligrosidad criminal (post-delictual) o la
reincidencia, el Juez interviene.
 
 
Si es la peligrosidad social (pre-delictual), desde el punto de vista
psiquiátrico forense, sería más correctamente definida como el riesgo o
tendencia a presentar conductas impulsivas, agresivas o violentas, y el
psiquiatra forense lo hace. (con el auxilio del psicólogo y del trabajador
social), y el concepto emitido servirá de ayuda al juez para establecer
la criminal.
 
 
PARTICIPACION DEL PSIQUIATRA FORENSE EN LA VALORACION JURIDICA
DEL ESTADO PELIGROSO O PELIGROSIDAD:
 
 
En la práctica pericial diaria, la valoración de la peligrosidad social (en
lo sucesivo riesgo o tendencia a la impulsividad, agresividad o violencia)
y la criminal, debe hacerse siguiendo un método científico.
 
 
Jiménez de Asúa planteó que deben seguirse los siguientes criterios al
momento de valorar la peligrosidad criminal: (3)
 
 
Un estudio de la personalidad del delincuente bajo su triple aspecto
antropológico, psíquico y moral.
 
Un estudio de la vida anterior al hecho delictivo.
 
Un estudio de la conducta posterior del agente al hecho delictivo.
 
Un estudio respecto a la naturaleza misma de los móviles, o sea la
calidad de los motivos.
 
Un estudio del hecho antisocial, del hecho delictivo, que precisamente
se presente como peligroso para la sociedad.
 
 
Vemos que el problema del peligro para la seguridad pública no es, en
modo alguno, siempre fácil de resolverlo. No depende solo de la
personalidad del sujeto y de la naturaleza de la enfermedad, sino el
medio al cual pasa el imputado o condenado al ser liberado, de la
vigilancia que se le pueda dedicar, de la comprensión y de la garantía
de sus familiares y amigos e incluso de la situación general concreta.
 
 
Un punto clave en el dictamen pericial es el asunto de la “peligrosidad”
del individuo con relación a su enfermedad mental. Por un mal
entendimiento del problema de parte de personas, se considera que
mientras permanezca la enfermedad mental en un condenado, éste
continúa siendo peligroso. De este modo se equipara la enfermedad
mental con peligrosidad social, concepto obsoleto, anticientífico e
injusto. Con lo anterior se introduce al psiquiatra forense en el campo
de la valoración, pero se debe aclarar que su papel de ser como
auxiliar, como emisor de una de las opiniones necesarias para que el
Juez haga sus consideraciones finales.
 
 
Es común que se crea de forma absoluta en la peligrosidad del enfermo
mental, y esto va a generar algunas polémicas. Recordemos se trata
más de un problema jurídico y social, que psiquiátrico o psicológico. Lo
cierto es que la peligrosidad es muy difícil de demostrar, no existiendo
fundamentos científicos que la sustenten. Se puede emitir un concepto
acerca del riesgo de que un enfermo mental presente conductas
agresivas y/o violentas, en aquellos casos en que no exista tratamiento
o no se cumpla como ha sido prescrito.
 
 
Tengamos en cuenta que el enfermo mental arrastra consigo toda la
carga histórica que la sociedad y la propia psiquiatría han tejido a su
alrededor. Conductas todas ellas que suelen originar una cierta alarma
social, por lo rudo, imprevisible y llamativo de las mismas. Pero eso no
es lo corriente (3).
 
 
Desde el punto de vista social, existen muchas conductas consideradas
“normales”, seguramente mucho más peligrosas (militantes de grupos
políticos extremistas, ciertos conductores, etc.). En cualquier caso,
debe quedar bien claro al psiquiatra forense que la peligrosidad social o
criminal, se trata de conceptos jurídicos, de los que debe abstenerse de
hacer juicios pronósticos para los que no tiene elementos científicos
que los puedan avalar.
 
 
La A.P.A. (Asociación Psiquiátrica Americana), en 1974, expresó
textualmente que “la peligrosidad no es un diagnóstico psiquiátrico ni
médico, sino comprende cuestiones de definición y de juicio Jurídico,
así como de política social. No se ha establecido una competencia
científica de la psiquiatría en la predicción de peligrosidad, por lo que
los médicos deben renunciar a juicios concluyentes sobre este campo”.
 
 
Pero si a pesar de lo anterior se ordena al psiquiatra forense su opinión
acerca de la peligrosidad, se debe ser lo más prudente y científico
posible. Algunos autores han querido facilitar esta labor y, por ejemplo,
en Colombia se utilizó un Indice de Peligrosidad, propuesto por el ex-
Director del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el
psiquiatra forense Dr. Ricardo Mora Izquierdo para determinar si un
individuo sometido a una medida de seguridad a dejado o no de ser
peligroso para la sociedad y ha desaparecido el peligro de que individuo
vuelva a causar daño.
 
 
Según este autor el perito psiquiatra forense deberá saber que el punto
sobre la enfermedad actual del sujeto es solamente uno de los
siguientes 7 criterios (3):
 
 
 
CRITERIO 2 PUNTOS 1 PUNTO 0 PUNTOS
————————————————————————-
1- Personalidad Antisocial Otro trastorno Sin tratamiento
————————————————————————-
2- Grado de salud Crónica, grave Leve Ausente
o enfermedad incurable,
————————————————————————-
3- Carácter del Grave con dolo Leve y preter- Culposo
delito intencional
————————————————————————-
4- Historial Dos o más delitos Un delito previo ninguno
delictivo previos
————————————————————————-
5- Comportamiento Malo Regular Bueno o excelente
en la cárcel
————————————————————————-
6- Ambiente El mismo, sin Poco modificado, Diferente,
al salir posibilidad alguna posibilidad buena posibilidad
de tratamiento de tratamiento, tratamiento, vi-
y vigilancia, vigilancia, fami- gilancia, fami-
familia lia coopera lia copera
delincuente
————————————————————————-
Prospección Probabilidad Comportamiento Comportamiento
conducta reincidir regular bueno
futura
 
 
De lo anterior resulta un INDICE DE PELIGROSIDAD que varía de 0 a 14
con una relación directamente proporcional. Los resultados posibles
son:
 
 
PUNTOS PELIGROSIDAD SOCIAL
0 a 5 Baja
6 a 9 Moderada
10 o más Alta
 
 
También se refiere a la peligrosidad criminal o post-delictual, ya que se
valora el riesgo de reincidencia (a pesar de que se le denomine
peligrosidad social, lo que considero un error conceptual).
 
 
Mora Izquierdo aclara que esta tabla de valores y el índice de
peligrosidad propuesto no tiene otro valor que el de ser una guía muy
relativa para que el perito pueda formarse una idea subjetiva de lo
peligroso que es eventualmente su examinado y con base en esta idea
pueda más fácilmente dictaminar si ha desaparecido o no el peligro de
que el individuo vuelva a causar daño.
 
 
En todos los casos debe evaluarse en particular, estudiando el sumario,
elaborar una historia clínica psiquiátrica completa, un cuidadoso
examen mental, exámenes paraclínicos, etc. A pesar de lo anterior, en
casos muy difíciles el perito no puede hacer una precisión pronóstica
sobre la peligrosidad y que da la duda de sí probablemente volverá a
causar daño en el futuro o no.
 
 
En los momentos actuales no existen datos que demuestren, con rigor
científico, que el enfermo mental sea más peligroso para la sociedad,
que los individuos denominados “normales”.
 
 
La mayor parte de los trabajos publicados sobre esta materia demuestra
que la posibilidad de que estas personas cometan un delito no difiere de
la de los sujetos considerados normales.
 
 
Uribe Cualla señala (3): “a pesar de todo, hay casos de difícil
pronóstico, en donde agotados todos los métodos de estudio, no queda
otra opción que resolver la duda a favor del condenado y que la
sociedad corra una vez más con el riesgo de mantenerlo en su seno bajo
la modalidad de libertad vigilada estrictamente para darle la
oportunidad de demostrar hasta qué punto se ha logrado su
rehabilitación”.
 
 
De lo anterior se extrae que factores personales de agresividad,
impulsividad y violencia deben ser tomados en cuenta al momento de
emitir algún concepto. El español López Latorre (7) detalla algunos
predictores de la delincuencia violenta:
 
 
PERSONALES:
 
Conductas espontáneas, desinhibidas, pobre habilidad para demorar la
gratificación (poca tolerancia a la frustración), hiperactividad,
impulsividad, déficit de atención y poca empatía.
 
Enfermedad mentales, especialmente las de tipo de psicosis agudas o
crónicas, con falta de tratamiento, que sea inadecuado o con poca
respuesta al mismo.
 
Drogodependencias.
 
Trastornos de personalidad: especialmente la antisocial (sociopatía o
psicopatía), limítrofe, paranoide, esquizoide, esquizoafectiva.
 
Otras enfermedades psiquiátricas: discontrol de los impulsos, psicosis
relacionadas con epilepsias,
 
Violaciones precoces y graves de la ley, problemas con la policía,
detenciones preventivas, etc.
 
Antecedente de trastorno de déficit de atención con o sin
hiperactividad en la infancia.
 
Ira y hostilidad ante la frustración y provocación recibidas.
 
Autoestima inestable.
 
Deficiencia mental moderada o grave.
 
Uso indebido o imprudente de armas de fuego, blancas, etc.
 
El inicio a edad temprana de delitos violentos.
 
 
FAMILIARES:
 
Lazos familiares deficientes.
 
Padres con nivel educativo bajo o deficiente.
 
Roles paternos violentos.
 
Desorganización familiar.
 
Conductas delictivas en familiares.
 
Drogodependencias.
 
 
ESCOLARES Y LABORALES:
 
Inestabilidad laboral.
 
Problemas escolares: peleas frecuentes, ausentismo, consumo de drogas
legales e ilegales (ej: alcohol), conductas desafiantes, graves y
frecuentes ante figuras de autoridad, etc.
 
Bajo nivel educativo.
 
Problemas laborales: riñas, discusiones, sanciones, etc.
 
Desempleo.
 
 
AMBIENTALES:
 
Crisis económica.
 
Pertenecer a bandas, pandillas violentas, etc.
 
Vivir en un barrio o colonia con alta prevalencia e incidencia de hechos
delictivos, especialmente violentos.
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
 
1- PSICOPATOLOGÍA CLINICA. EL SINTOMA EN LA NEUROCIENCIAS. Téllez,
Jorge. 1ra. edición. Editorial Fundación Universitaria Hospital San José,
2000, Bogotá, Colombia.
 
2- PSIQUIATRIA FORENSE. ASPECTOS PENAL, CIVIL Y LABORAL. Riú. Jorge
Alberto; Tavella de Riú, Guillermina. Lerner Editores Asociados, 1987,
Buenos Aires, Argentina.
 
3- ESTADO PELIGROSO O PELIGROSIDAD. En MEDICINA FORENSE Y
DEONTOLOGIA MEDICA. Vargas Alvarado. Eduardo. 1ra. edición, Editorial
Trillas, 1996. México D. F., México.
 
PROGNOSIS CRIMINAL. En MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGIA. Gisbert
Calabuig, Juan Antonio. 5ta. edición. 1998. Editorial Salvat, Barcelona,
España.
 
MEDICINA FORENSE. Quiróz Cuarón. Alfonso. 1986. Editorial Porrúa.
México D. F., México.
 
CODIGO PENAL COMENTADO. Suazo Lagos. René; 2da. Edición,
Corregida, Actualizada y Ampliada. 2002. Tegucigalpa, M.D.C.,
Honduras.
 
PSICOLOGIA DE LA INVESTIGACION CRIMINAL. López Latorre, M.J. en
PRINCIPIOS DE CRIMINOLOGIA. Garrido Genovéz, Vicente. Editorial
Tirant Lo Blanch, 1999. Valencia, España.
 
CODIGO PROCESAL PENA de HONDURAS. Decreto No. 9-99-E. Congreso
Nacional de la República.